ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o internet en diferentes naciones, y a cada uno de los ministros junto a sus congregaciones presentes y en todos los países; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.

Para esta ocasión leemos en el libro del profeta Isaías, capítulo 52, versos 5 al 7, y nos dice:

“Y ahora ¿qué hago aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo es llevado injustamente? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el día.

Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente.

¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!

¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sión.

Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Tomamos el verso 7, que dice:

¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: ¡Tu Dios reina!”

“LAS PROFECÍAS PARA TENER LA VERDADERA PAZ.”

Todo ser humano y todas las naciones desean la paz. Hay una forma correcta para obtener la paz permanente, y está aquí en la Escritura la forma correcta en que el ser humano como individuo, el pueblo hebreo como nación y todas las demás naciones pueden obtener esa paz permanente.

La paz para el ser humano integral, para el alma, el espíritu y el cuerpo tiene una forma, un mecanismo, un diagrama que hay que seguir para poder obtener esa paz. La Escritura dice que Dios quitó la paz de Su pueblo, la paz de Jerusalén y Él es el único que puede traer la paz nuevamente a Jerusalén, aun en la bendición Sacerdotal que es dada en Números, capítulo 6, se habla la Palabra para que venga la paz para el pueblo, y dice capítulo 6, versos 22 al 27 de Números:

“Jehová habló a Moisés, diciendo:

Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:

Jehová te bendiga, y te guarde;

Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;

Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.

Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.”

Una de las cosas es que el Nombre de Dios tiene que ser colocado sobre el pueblo que va a recibir la bendición; por eso en la lectura que tuvimos al principio dice: “Y todos conocerán mi Nombre.” Isaías, capítulo 52, dice:

Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente.”

Y encontramos que Él estaba presente en los diferentes mensajeros, profetas, y luego estuvo presente en toda Su plenitud en el Mesías, en Jesucristo, y allí estaba el Nombre de Dios manifestado; por eso Cristo dijo: “Yo he venido en Nombre de mi Padre, porque Él era nada menos que el Ángel del Pacto encarnado, Emanuel que traducido es Dios con nosotros.

Tenemos que conocer, saber quién es Dios, quién es Jesucristo, tenemos que conocer el misterio de Dios el Padre y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento conforme a la palabras de San Pablo en Colosenses, capítulo 2, versos 2 al 3. Es importante conocer ese misterio para comprender todo el Programa Divino que Él tiene con Su pueblo y con las profecías para traer la verdadera paz.

Hay profecías en la Escritura que hablan de la verdadera paz que Dios va a dar a Su pueblo Israel, va a traer paz a Jerusalén y de ahí se va a extender hacia todas las naciones, y eso será en el Reino del Mesías; por eso es que en Zacarías, capítulo 10, nos dice Dios con relación a la paz prometida... vamos a leer ese pasaje para que tengamos un cuadro claro; porque si estamos buscando algo, tenemos que saber cómo encontrar lo que estamos buscando, porque de otra forma se cumple ante nuestros ojos y ni siquiera veremos lo que estamos esperando. Capítulo 9 de Zacarías... capítulo 9, verso 10. Antes, veamos verso 7, en adelante, dice:

“Y será Efraín como valiente, y se alegrará su corazón como a causa del vino; sus hijos también verán, y se alegrarán; su corazón se gozará en Jehová.

Yo los llamaré con un silbido...”

Esa es la Palabra de Dios para el Día Postrero, el Evangelio del Reino, la gran Voz de Trompeta o gran Trompeta o Trompeta final.

“Yo los llamaré con un silbido, y los reuniré, porque los he redimido; y serán multiplicados tanto como fueron antes.

Bien que los esparciré entre los pueblos, aun en lejanos países se acordarán de mí; y vivirán con sus hijos, y volverán.

Porque yo los traeré de la tierra de Egipto, y los recogeré de Asiria; y los traeré a la tierra de Galaad y del Líbano, y no les bastará.

Y la tribulación pasará por el mar.”

Ahora, en este pasaje encontramos el llamado a Efraín; y cuando se habla de Efraín, Efraín es cabeza de las diez tribus del reino del Norte; por lo tanto el reino de Efraín es la casa de Israel, el Reino del Norte. Y ahora, el capítulo 9 donde dice... verso 10:

“Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra.”

Habrá el mensajero de paz anunciando la paz para el pueblo hebreo y todas las naciones. Tenemos a Cristo en Su primera Venida, el cual murió, resucitó y aparece a Sus discípulos y les dice: “Paz a vosotros,” también les había dicho: “Mi paz os dejo, mi paz os doy, Yo no la doy como el mundo la da.” En Efesios, capítulo 2, versos 11 al 22 y en Romanos, capítulo 10, verso 15, nos habla del mensajero de la paz; dice la Escritura que Cristo resucitó y anunció la paz.

El mensajero de la paz más grande es Jesucristo, anunció la paz a los que estaban cerca y a los que estaban lejos; y luego los apóstoles, los diferentes mensajeros de Jesucristo, son mensajeros de la paz.

Y por medio del Evangelio de la Gracia, el Evangelio de Cristo, el Evangelio de la paz como lo llama la Escritura en el capítulo 10, verso 13 del libro de los Hechos... capítulo 10, verso 36, el Evangelio de la paz, porque en el mensaje del Evangelio de Cristo está la revelación divina de la paz para el alma del ser humano, pues le muestra al ser humano el Sacrificio de Jesucristo, la muerte de Cristo como el Sacrificio Expiatorio como fue representado o mostrado en el Sacrificio de la Expiación o fiesta de la Expiación del día diez del mes séptimo en medio del pueblo hebreo conforme a Levítico, capítulo 23, versos 26 al 29.

Y luego Cristo en el capítulo 26, versos 26 al 29 de San Mateo, en la última Cena que tuvo con Sus discípulos dice que tomando el pan y dando gracias al Padre partió y dio a Sus discípulos, y les dijo: “Comed esto es mi cuerpo.” San Pablo es que explica un poquito más diciendo: “Este es mi cuerpo que por muchos, o por vosotros es partido.” Y luego, tomando la copa de vino y dando gracias al Padre, dio a Sus discípulos y dijo: “Tomad de ella todos; porque esta es mi Sangre del Nuevo Pacto que muchos es derramada para remisión de los pecados.”

El día diez del mes séptimo de cada año en medio del pueblo hebreo se efectuaba el sacrificio de expiación, en donde el sumo sacerdote sacrificaba el macho cabrío de la expiación por Jehová y llevaban la sangre al Lugar Santísimo, esparcía con su dedo siete veces sobre el Propiciatorio que es la tapa del Arca del Pacto.

Sobre el Propiciatorio están también los dos querubines de oro, uno a cada lado, y ahí se efectuaba esa expiación, se efectuaba... esa sangre hacía intercesión, el sumo sacerdote intercedía con la sangre ante Dios por el pueblo que había pecado; y todos los que se habían arrepentido, quedaban perdonados y eran reconciliados con Dios para vivir un año más.

Todo eso es tipo y figura del Sacrificio de Cristo, y Cristo luego de morir en la Tierra, pasa al Cielo, a la Casa del Padre celestial, al Templo celestial, al Lugar Santísimo, y allí se presenta como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec, con Su propia Sangre para hacer Expiación por nuestros pecados y con Su Sangre limpiarnos de todo pecado. Tan sencillo como eso es el cumplimento de aquel tipo y figura que se llevaba a cabo en medio del pueblo hebreo.

Ya no se necesitan sacrificios de animalitos porque ya fue efectuado el Sacrificio de Expiación por Jesucristo el Hijo de Dios, y ya Dios no acepta otro sacrificio, y Cristo tampoco va a efectuar otro sacrificio muriendo, pues Su cuerpo glorificado es inmortal; ya Él tomó nuestros pecados en Su cuerpo de carne, se hizo pecado por nosotros y murió llevando nuestros pecados, murió en lugar de nosotros, y ahora nosotros hemos quedado libres para entrar al Reino de Dios, ser reconciliados con Dios para vivir por toda la eternidad.

En el Evangelio de Cristo, el Evangelio de la paz, el Evangelio de nuestra salvación, está revelado todo ese misterio de la primera Venida de Cristo y Su muerte en la Cruz del Calvario, como el Sacrificio de Expiación; Su Sangre, la Sangre del Nuevo Pacto, la Sangre del Pacto eterno.

Por lo tanto, las profecías con relación a la primera Venida de Cristo ya fueron cumplidas, y la obra que Él estaría haciendo en Su primera Venida de Cristo, ya las hizo, y las cosas que Él estaría haciendo al subir al Cielo, Él las ha estado haciendo por estos dos mil años que han transcurrido de Cristo hacia acá, y lo que falta de hacer, lo hará allá en el Cielo, completará Su Iglesia.

Y cuando haya entrado en Su Iglesia hasta la última oveja, haya entrado a Su redil, al Redil del buen Pastor se habrá completado Su Iglesia, y entonces Él saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo, tomará el Título de Propiedad que es el Libro sellado con siete Sellos de Apocalipsis, capítulo 5, que está en la diestra de Dios el Padre, lo abrirá en el Cielo y reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, reclamará a cada persona que lo ha recibido como Salvador, si físicamente murió, lo resucitará en cuerpo glorificado, cuerpo eterno, cuerpo inmortal, igual al cuerpo de Jesucristo, y joven para toda la eternidad; y si está vivo pues lo transformará y entonces todos seremos semejantes a Jesucristo en el cuerpo físico, así como somos a Su imagen el cuerpo angelical o espiritual; y entonces todos habremos llegado a la perfección total con cuerpos glorificados, físicos glorificados, y cuerpo angelical o cuerpo teofánico, eterno también.

De ahí en adelante las cosas cambiarán favorablemente para todos los creyentes en Cristo que han entrado al Reino del Señor, y eso será motivo de fiesta para todos los creyentes en Cristo, y la fiesta será tan grande, que Dios tiene una en el Cielo preparada llamada la Cena de las Bodas del Cordero, donde yo he sido invitado y acepté la invitación. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes al recibir, escuchar y recibir el Evangelio de Cristo, creer y recibir a Cristo como Salvador, aceptó la invitación para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Le ha sido dada la vestidura de boda espiritual, al nacer de nuevo le ha sido dado el cuerpo angelical y luego le será dada la otra parte de vestidura de boda: el cuerpo físico glorificado; y cuando estemos con el cuerpo físico glorificado, iremos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero; Él podrá decirle a usted o a mí: “Esto que tú tienes, ese cuerpo, esa carne; es carne de mi carne y huesos de mis huesos.” Así será algún día, y permaneceremos jóvenes para toda la eternidad.

A medida que nos pasan los años no podemos quejarnos de decir: “Nos estamos poniendo más viejos,” más bien mirando desde el punto de vista positivo, cada vez que la persona cumple un año, está un año más cerca de la transformación, un año más cerca de la inmortalidad física. Así que, cada uno la edad que tiene es el tiempo que está más cerca de su transformación; el que tiene 25 años, puede decir: “Yo estoy 25 años, más cerca de mi transformación, más cerca que cuando nací.” Hay muchos que tienen muchos años más cerca de su transformación, como Miguel y yo y otras personas.

Por lo tanto, está muy cerca nuestra transformación, cuando se complete la Iglesia del Señor Jesucristo por la cual Él tiene paciencia hasta que se complete Su Iglesia, entonces obtendremos la inmortalidad física que tanto necesitamos.

Y ahora, “LAS PROFECÍAS PARA TENER LA VERDADERA PAZ,” para el cuerpo, el alma y el espíritu, o el alma, espíritu y cuerpo, están aquí en las Sagradas Escrituras; para el ser humano tener la paz para el alma, las profecías correspondientes son las de la primera Venida de Cristo. Cristo es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, de judíos y gentiles o de hebreos y gentiles ha hecho un solo pueblo: Su Iglesia, y quitó la pared de separación que había entre gentiles y judíos; y ahora todos tienen el mismo derecho al Sacrificio de Expiación por nuestros pecados efectuado por Cristo en la Cruz del Calvario.

Todos necesitamos a Cristo para tener la paz en nuestra alma, Cristo es el Príncipe de paz y trae paz al alma de la persona cuando la persona le da la bienvenida en su corazón, en su alma, porque su alma o corazón es el Lugar Santísimo del individuo como Templo espiritual, porque el ser humano es un Templo humano para Dios morar en él.

Por eso cuando se predica, en algunas ocasiones se les dice a las personas: “Dale tu corazón, tu alma a Cristo;” aun el mismo Cristo dijo: “¿De qué le vale al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” Lo más importante es el alma de la persona, porque eso es lo que en realidad es la persona: alma viviente; el espíritu es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión lo cual tiene cada persona, el espíritu que tiene la persona; y el cuerpo físico es la casa terrenal en la cual vivimos para comunicarnos en este planeta Tierra y llevar a cabo las labores que nos corresponden como miembros de la familia humana.

Recuerden a Cristo frente al templo de Jerusalén, diciendo: “Destruyan este templo, y en tres días yo lo levantaré,” las personas pensaban que les estaba hablando del templo de piedras y diciéndoles a ellos que lo destruyeran; y eso sería para Jesús una acusación, una acusación sobre un hombre y para un hombre que estaba diciéndole a la gente que destruyeran un edificio, un lugar sagrado; en cualquier país una persona que haga eso e incite a las personas a que destruyan un lugar sagrado, puede ser llevado a Corte y condenado, eso es terrorismo.

Y ahora, encontramos que cuando fue juzgado Cristo por el Sanedrín, esa era una de las acusaciones que le hacían: que Él dijo que destruyeran el templo y que en tres días Él lo iba a levantar; pero Él no hablaba del templo de piedras que estaba allí en Jerusalén, sino que Él hablaba Su cuerpo que es el templo humano de Dios donde Dios habitó en toda Su plenitud.

Todo ser humano es un templo humano para Dios morar en él, para lo cual se le da la oportunidad que reciba a Cristo como Salvador, para que Cristo entre y more en su corazón, en su alma que es el Lugar Santísimo en la persona como templo espiritual; y en la Iglesia del Señor Jesucristo como Templo espiritual, el Lugar Santísimo es la Edad de la Piedra Angular; el Lugar Santo corresponde a las diferentes edades pasadas de Cristo hasta el séptimo mensajero de la séptima edad de la Iglesia, el reverendo William Branham; tan sencillo como eso. Y el Atrio, pues de Jesucristo hacia atrás, hasta Adán; de Adán hasta Cristo corresponde el Atrio.

Y ahora... o corresponde al Atrio del Templo, y de Cristo hasta el reverendo William Branham corresponde al Lugar Santo, y después del reverendo William Branham corresponde al Lugar Santísimo en donde nos encontramos en el Templo espiritual de Cristo nuestro Salvador.

Y el Arca del Pacto siendo traída al Templo espiritual de Cristo, así como fue traída al templo literal, va pasando cargada sobre los hombros de sacerdotes (no la podían cargar otras personas), hasta ser colocada en el Lugar Santísimo que es el Lugar de la presencia de Dios.

Y así ha estado siendo traída por los patriarcas, los profetas, siendo traída la Palabra, después Cristo la toma siendo Él la Palabra y luego más adelante los apóstoles, y luego los mensajeros de cada edad; y ahora, para entrar al Lugar Santísimo es llevada por el mensajero que le corresponde en el Día Postrero para ser colocada en el Lugar Santísimo en el Templo espiritual de Cristo, tan sencillo como eso.

Para entrar al Lugar Santísimo encontramos que solamente una persona podía entrar: el sumo sacerdote, y tenía que entrar con la sangre del sacrificio de expiación una vez al año; por lo tanto habrá un ministerio mayor en el Día Postrero, en la Iglesia del Señor Jesucristo correspondiente a Sumo Sacerdote, el cual estará con la Sangre de la Expiación, la Sangre de Cristo para poder entrar al Lugar Santísimo con la Palabra, el Arca del Pacto, para ser colocada en el Lugar Santísimo.

Y ahora, la Palabra, el Arca del Pacto no está en la primera edad, o segunda, o tercera, o cuarta, o quinta, o sexta, o séptima, sino que ahora está en la Edad de la Piedra Angular, tan sencillo como eso; es un misterio grande eso, pero es una verdad profética correspondiente al Día Postrero, la parte que corresponde al Lugar Santísimo.

Y es ahí donde Dios llama y junta Sus escogidos del tiempo final para darles las bendiciones prometidas en las profecías divinas correspondientes al tiempo final para la Iglesia del Señor Jesucristo, para cada miembro de ese Cuerpo Místico de creyentes. Es en y para la Edad de la Piedra Angular la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos, y por lógica ustedes lo podrán entender, porque en las otras edades de la Iglesia no ocurrió la resurrección de los muertos en Cristo y ni la transformación de los vivos, por lo tanto, es para este tiempo final.

La resurrección de los muertos creyentes en Cristo, la resurrección de los creyentes de la dispensación de la Gracia y la transformación de los que estén vivos, pues es para la etapa de la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de la adopción, la adopción del cuerpo es la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, y la transformación de los que estemos vivos. La adopción espiritual es el bautismo del Espíritu Santo donde la persona obtiene esa transformación espiritual y obtiene un cuerpo angelical de la sexta dimensión, tan sencillo como eso.

Está la adopción espiritual y la adopción física para los creyentes en Cristo; primero es la adopción espiritual en donde se nace de nuevo, se nace como un hijo de Dios; y luego la adopción física que será nuestra transformación para los vivos, y la resurrección en cuerpos eternos para los muertos naciendo... es un nuevo nacimiento, es naciendo en un cuerpo eterno y glorificado; porque resucitan (eso es levantándose de entre los muertos) glorificados en cuerpos eternos y glorificados, no el mismo cuerpo que tenían antes, porque si fuera el mismo cuerpo le pasaría a ellos lo mismo que a Lázaro que fue resucitado por Cristo, pero luego murió más adelante, porque él no resucitó físicamente para Vida eterna, él resucitó para ser el tipo y figura de los creyentes en Cristo que resucitarán en el Día Postrero.

Y lo otro, si Lázaro no resucitaba no podía pertenecer a la Iglesia del Señor Jesucristo, pertenecería a los del Antiguo Pacto, Antiguo Testamento. Pero, ¿saben ustedes una cosa? Hubiera resucitado cuando Cristo resucitó y hubiera ido con todos los santos del Antiguo Testamento acompañando a Cristo, pero no pertenecería a la Iglesia del Señor Jesucristo del Nuevo Pacto, sino a la Iglesia de Dios del Antiguo Pacto, del Antiguo Testamento que es el pueblo hebreo bajo la ley.

Y ahora, las profecías para tener la verdadera paz para cada persona como individuos, son las profecías que hablan de Cristo y Su primera Venida, para tener la paz del alma al recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, y ser perdonados y reconciliados con Dios y tener paz para con Dios por medio de Jesucristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, la paz para el alma de las personas hemos visto cómo se obtiene, cómo viene al ser humano; y así también para el alma, o para el alma y para el espíritu del ser humano, para el cuerpo también, porque la persona está en paz con Dios sirviendo al Señor en Su Reino, y luego cuando tengamos el cuerpo glorificado, entonces tendremos la paz completa para el cuerpo; porque ya no tendrá los problemas de salud que tiene el ser humano. Con esos problemas, pues el cuerpo no tiene paz, cuando le agarra una enfermedad, es una guerra lo que hay dentro; no tiene paz si no tiene qué comer, no hay paz en el cuerpo, está en guerra y así por el estilo para el cuerpo del ser humano la paz viene en la segunda Venida de Cristo bajo el Nuevo Pacto al cual hemos entrado.

La paz para el pueblo hebreo viene en la segunda Venida de Cristo, la Venida del Príncipe de paz que establecerá Su Reino, Su Imperio, porque es mundial y por lo tanto es un Imperio que cubrirá toda la Tierra y no habrá otro imperio, ese será el único imperio al cual van a pertenecer otras naciones, se van a unir muchos pueblos a Israel, o sea, al Reino del Mesías, y las riquezas de todas las naciones va a ser llevada a Jerusalén, a Israel; y por lo tanto se va a convertir Israel en cabeza de todas las naciones porque el que tiene el dinero es cabeza de todas las naciones, y se va a convertir por consiguiente en la bolsa de valores mundial; ahí va a estar seguro, van a estar seguras las riquezas de todas las naciones.

Recuerdan que en los diferentes reinos o imperios ¿dónde estaba el dinero, las riquezas de esos imperios? Pues en la Capital, donde estaba el rey; y como el Rey, el Mesías va a estar en Jerusalén, pues ahí tienen que estar las riquezas de todas las naciones que van a pertenecer a ese Imperio del Mesías, aun dice la Escritura que la nación que no le sirva a Israel será destruida.

Por lo tanto, estamos en un tiempo en donde vemos acercarse ese Reino del Mesías, y vemos también el fin del reino de los gentiles que está en los pies de hierro y de barro cocido, y se está ese reino, destruyendo a sí mismo en el aspecto económico, en el medio ambiente también; en todas las esferas del reino de los gentiles, lo encontramos que está en decadencia, es que por cuanto estamos en el tiempo en que la Venida del Reino del Mesías, la Venida del Reino de Dios que será la restauración del Reino de David está cerca, entonces no pueden estar dos reinos, dos imperios a la misma vez sobre la Tierra.

Al reino de los gentiles le conviene menguar, y al Reino del Mesías le conviene crecer, tan sencillo como eso. El Reino del Mesías y en el Reino del Mesías, el Mesías traerá la paz para el pueblo hebreo, traerá la paz para el Medio Oriente, y para todas las naciones; Él es el único que puede traer la paz, porque Él es el Príncipe de paz, tiene que ser un Príncipe de paz el que traiga la paz para Israel y para todas las naciones, lo cual hará Cristo el Mesías en Su Venida en el Día Postrero.

Por lo tanto, las profecías para tener la verdadera paz, las tenemos aquí en la Palabra, y el cumplimiento de esas profecías traerá las bendiciones del Reino del Mesías y la paz para Israel y todas las naciones; y entonces tendremos todos paz física también, no solamente en el alma, en el espíritu, sino físicamente también.

LAS PROFECÍAS PARA TENER LA VERDADERA PAZ se están cumpliendo, las profecías para tener la paz del alma y del espíritu han sido cumplidas y recibiéndolas, creyéndolas, aceptándolas de todo corazón se materializa en nuestra alma y nuestro espíritu la paz de Dios, hemos sido reconciliados con Dios por medio de Cristo, y ahora tenemos paz para con Dios por medio de Jesucristo nuestro Salvador.

Ahora, también hay paz temporera que viene por medio de tratados internacionales, tratados entre naciones, pero que cuando surge un problema se acabó la paz. El apóstol Pablo nos habla en Primera de Tesalonicenses, capítulo 5, versos 1 al 10, que cuando digan paz y seguridad, entonces vendrá destrucción repentina o destrucción de repente, o sea, vendrá una tercera guerra mundial con todas las demás cosas que le acompañen, con los problemas del medio ambiente multiplicados también a causa de una tercera guerra mundial. O sea, que le añadirán más problemas al planeta Tierra, el medio ambiente será afectado el doble de lo que está; pero esas son las profecías también que hablan del tiempo final, dice también:

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

La predicación del Evangelio del Reino, es la predicación que está prometida aquí para el Día Postrero, la predicación del Evangelio de Cristo, la predicación del Evangelio de la Gracia gira alrededor de la primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios muriendo en la Cruz del Calvario y redimiéndonos con Su Sangre preciosa; y a través del Evangelio de Cristo, el Evangelio de la paz obtenemos todo ese conocimiento para obtener la paz de nuestra alma.

Y a través del Evangelio del Reino que gira alrededor de la segunda Venida de Cristo, se cumplen las profecías correspondientes al Día Postrero para tener la paz verdadera física, no solamente en el alma, sino tener la paz física individuos y naciones, lo mismo es con individuos que con naciones; por lo tanto el Príncipe de paz, el Mesías Príncipe estará cumpliendo las profecías correspondientes para traer la paz verdadera a los creyentes en Él, al pueblo hebreo y a todas las naciones que han de entrar al Reino del Mesías.

La paz espiritual, la paz del alma y del espíritu es primero, y se obtiene creyendo el cumplimiento de las profecías de la primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, de lo cual el apóstol Pablo nos dice en Romanos, capítulo 5, versos 6 en adelante:

“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.”

La reconciliación con Dios es por medio de Jesucristo y Su Sacrificio efectuado en la Cruz del Calvario; por lo tanto, ahora el ser humano puede tener paz para con Dios por medio de Cristo nuestro Salvador como dice aquí mismo en Romanos, capítulo 5, verso 1, dice:

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

La paz del alma y para el alma y el espíritu, es por medio de Jesucristo el cual cumplió las profecías para traer la verdadera paz a mi alma y a mi espíritu. ¿Y a quién más? A cada uno de ustedes también.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador para tener la paz verdadera en el alma y el espíritu por medio de Cristo, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted. Recuerden que Él dijo: “Mi paz os dejo, mi paz os doy; Yo no la doy como el mundo la da.”

Y ahora, la paz de Cristo viene por medio de un Programa Divino de Redención en donde Cristo murió por todos nosotros. Vamos a dar unos minutos mientras llegan las personas que todavía no han recibido a Cristo, para así dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador.

Cristo tiene mucho pueblo en esta ciudad de Santa Cruz, Bolivia, y los está llamando en este tiempo. Recuerden que es un asunto de Vida eterna escuchar la Voz de Cristo el buen pastor, y recibirlo como único y suficiente Salvador y Él nos da Vida eterna; Él mismo lo dijo en San Juan, capítulo 10, versos 27 en adelante, cuando dice: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco; y yo les doy Vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”

El ser humano en su vida terrenal hace muchas decisiones, pero hay solamente una decisión que el ser humano hace que lo coloca en la Vida eterna, y es recibir a Cristo como único y suficiente Salvador. La persona al recibir a Cristo como Salvador tiene la esperanza verdadera de vivir eternamente en el Reino de Jesucristo.

En las demás naciones que están conectadas con el satélite Amazonas o internet, pueden también continuar viniendo a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino. Recuerden que lo más importante para el ser humano es la vida; y si la vida temporera, terrenal es tan importante, cuánto más la Vida eterna.

Sin la vida terrenal pues no podemos vivir aquí en la Tierra, y sin la Vida eterna no podremos vivir en el Reino eterno de Jesucristo; por eso Él nos da Vida eterna y nos coloca en Su Reino eterno que está en la esfera espiritual, y algún día estará en la esfera física también en donde Él estará sentado en el Trono de David reinando sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones; y todos los creyentes en Cristo estarán con Él en ese Reino. Yo voy a estar con Él en ese Reino. ¿Y quién más? Pues cada uno de ustedes también, porque es para todos los creyentes en Cristo.

Los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, pues Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños también. Recuerden que Él dijo: “Dejad a los niños venir a mí; y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos.”

La bendición más grande es recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, es tan grande que Cristo dijo que cuando un pecador se arrepiente hay gozo en el Cielo, por lo tanto en el Cielo hay gozo entre los ángeles y hay gozo entre todos los creyentes que están en el Cielo que han partido porque sus días en el cuerpo físico terminaron, y ahora están en el Paraíso y desde allí mirando hacia acá y viendo que como ellos, hay personas en la Tierra que están recibiendo a Cristo como Salvador.

Estamos en el tiempo mas glorioso para los creyentes en Cristo, el tiempo en que de un momento a otro se completará la Iglesia del Señor Jesucristo y los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y los que vivimos seremos transformados, y yo estoy esperando mi transformación; porque es para mí esa promesa. ¿Y para quién más? Para ustedes también.

El Reino de Cristo se está llenando de bolivianos en esta noche, y también de todos ustedes que están en otras naciones recibiendo a Cristo como Salvador.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador, todavía pueden continuar viniendo los que faltan para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo. Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Palabra, de Tu Evangelio, el Evangelio de la paz, y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo en el cual podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio único de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento, quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente.

Sálvame Señor. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán: “Cristo dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo;’ quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor. ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón bien pueden ser bautizados.

En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. El bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo es a semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando es sumergido en las aguas bautismales por el ministro, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva Vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

El mismo Cristo cuando Juan estaba bautizando, predicando y bautizando allá en Judea, allá en el Jordán estaba bautizando a las personas, Jesucristo llegó, entró a las aguas del Jordán donde Juan estaba, y Juan le dice: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para yo te bautice?” (Recuerden que eran primos, Elisabet era parienta de la virgen María). Y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia.” Y entonces lo bautizó. Y si a Jesús le convenía cumplir toda justicia, ser bautizado en agua por Juan el Bautista, cuánto más nosotros necesitamos ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, pues Él dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo;” es un mandamiento del Señor Jesucristo, el cual ha estado siendo obedecido desde los días de los apóstoles por orden de Jesucristo bautizando a todos los que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador.

El Día de Pentecostés cuando Pedro predicó y presentó a Cristo como el Salvador, los que escucharon dicen a Pedro y los apóstoles:

“Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” [Hechos 2: 38 al 39].

Y fueron bautizados como tres mil personas, y fueron añadidos a la Iglesia como tres mil personas; y así ocurría cuando Pedro predicaba o algún otro apóstol predicaba el Evangelio de Cristo: los que creían eran bautizados en el momento sin tenían agua disponible, o si no, buscaban un lugar donde hubiera agua para bautizarlos.

Recuerden el caso de Felipe y del eunuco: van en el carro del eunuco, Felipe le pregunta: “¿Entiendes lo que lees?” Y él le dice: “¿Pero cómo voy a entender sino hay quien me explique?” y entonces Felipe le explicó que ese pasaje se refería al Mesías que como Cordero fue llevado al matadero el cual murió llevando el pecado de todos nosotros, y que ese pasaje, esa profecía se cumplió en Jesucristo; y entonces el eunuco creyó, y como iban viajando en el carro, vio el eunuco un lugar con agua y dijo a Felipe: “¿Qué impide que yo sea bautizado? He aquí hay agua.” Felipe le dice: “¿Crees?” Y él le dice: “Sí creo, creo en Jesucristo,” y entonces lo bautizó.

Y cuando Pedro predicó también, donde creyeron como tres mil personas, ese mismo día fueron bautizados en agua y fueron añadidos a la Iglesia como tres mil personas.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo al reverendo Cristian Jessen, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador; en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LAS PROFECÍAS PARA TENER LA VERDADERA PAZ.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter