ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; y un saludo muy especial a todos los ministros en las diferentes naciones, y también al doctor Salomón Cunha y la doctora Kélita Machado, allá en el Brasil; y que Dios les use a todos ustedes ministros en la Obra del Señor grandemente.

Para esta ocasión leemos en San Mateo, capítulo 11, versos 25 en adelante, la Escritura que dice (son palabras de Jesús):

“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Sí, Padre, porque así te agradó.

Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“DIOS LLAMANDO AL SER HUMANO PARA LA SOLUCIÓN A TODOS SUS PROBLEMAS.”

Por medio de Cristo, el Ángel del Pacto, Dios llama al ser humano para la solución a sus problemas, para restaurarlo a la Vida eterna en el Reino de Dios; como hizo con Adán y Eva allá en el Huerto del Edén luego que ellos pecaron, Dios como lo hacía todas las ocasiones, todos los días, vino al Huerto del Edén y llamó al ser humano, llamó a Adán, porque Dios no se olvida del ser humano, el cual es descendiente de Dios, el ser humano es descendiente de Dios; fue creado por Dios a imagen primeramente, cuerpo angelical, y luego a la semejanza física de Dios, que es cuerpo físico, visible, tangible, así como el cuerpo físico en el cual Dios se manifestó en toda Su plenitud: el Señor Jesucristo.

Y ahora, Dios llama al ser humano como lo llamó allí en el Huerto del Edén, para que el ser humano sea restaurado al Reino de Dios y por consiguiente a la Vida eterna conforme al Programa de Redención, conforme al Programa en el cual Dios envió a Su Hijo Jesucristo al mundo, a ese Ángel del Pacto en un cuerpo humano que fue creado en el vientre de María; una célula de vida fue creada allí, la cual se multiplicó célula sobre célula y nació el cuerpo al cual le pusieron por nombre Jesús, conforme a las palabras del Ángel Gabriel en San Lucas, capítulo 1, versos 26 al 36.

Este Ángel, el Ángel Gabriel siempre le he llamado el profeta de otra dimensión, porque es el que ha traído profecías y las ha dado a diferentes profetas como el profeta Daniel; tiene acceso al Libro de la Verdad.

Tenemos la virgen María: la primera Venida de Cristo, y anunciará a la Iglesia del Señor Jesucristo la segunda Venida de Cristo; porque la virgen María es tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual está esperando el Hijo prometido; así como lo estaba esperando también Abraham a través de su esposa Sara, la cual luego estaba esperando el hijo prometido cuando su fe subió allá, cuando ya tenía 89 años de edad y Abraham 99 años de edad; para lo cual fueron transformados.

Y ahora, la promesa para el Día Postrero es la segunda Venida de Cristo. ¿A dónde y a quién vendrá? A la Iglesia del Señor Jesucristo la cual lo está esperando, ¿para qué? Para la redención del cuerpo que es la transformación para los vivos y para los muertos en Cristo la resurrección en cuerpos glorificados.

A través de estos dos mil años que han transcurrido se ha estado llamando al ser humano para la solución a sus problemas que tiene con Dios, para ser reconciliado con Dios por medio del sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario y ser restaurado al Reino de Dios con Vida eterna; por eso es que Jesucristo dijo en San Juan, capítulo 6, y también en el capítulo 10... en el capítulo 6 de San Juan nos dice de la siguiente manera, versos 39 al 40:

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.”

La resurrección de los muertos en Cristo, ¿es para qué día? Para el Día Postrero que es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá; y ya comenzó conforme al calendario gregoriano ese séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá. Y ya tenemos diez años dentro de ese séptimo milenio, que es el Día Postrero delante de Dios o Día del Señor, tipificado también en el sábado que el pueblo hebreo guardaba y guarda todavía, y que algunos grupos del Cristianismo todavía guardan, observan; y ese séptimo día de la semana representa al séptimo milenio que será el milenio de descanso, de reposo para el planeta Tierra y para todas las personas que vivirán en ese Reino del Mesías cuando sea establecido en el séptimo milenio o Día Postrero delante de Dios, el Reino del Mesías en la Tierra.

Sigue diciendo el verso 40:

“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”

Vean cómo tenemos aquí una promesa tan grande de Vida eterna, y para los que hayan muerto, de resurrección en el Día Postrero; el verso 44, dice, de ese mismo capítulo 6:

“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.”

Nuevamente habla de la resurrección para el Día Postrero para los creyentes en Él que el Padre trae a Cristo. Cuando se predica el Evangelio de Cristo y las personas comienzan a venir a los Pies de Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador, eso no es una obra humana, es una Obra divina, el Padre trayendo a Cristo las personas que le han de recibir como Salvador para que si mueren en el Día Postrero sean resucitados en cuerpos glorificados, o si permanecen vivos sean transformados y tengan el cuerpo eterno glorificado.

Por lo tanto, la predicación del Evangelio de Cristo es muy importante para todos los seres humanos. Bien dijo Cristo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Tan simple como eso.

Todo ser humano tiene una de dos cosas para hacer: o creer en Cristo como su único y suficiente Salvador o no creer y ser condenado; o creer y ser salvo y vivir eternamente con Cristo en Su Reino.

La Vida eterna es para todos los creyentes en Cristo que lo reciben como Salvador; heredar el Reino de Dios para estar con Cristo en el Reino del Mesías es para todos los creyentes en Cristo.

Vean, hay otros lugares donde dice... en este mismo capítulo 6, dice en el verso 54 en adelante, dice:

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.” (Verso 54).

Esto es: el que cree en Cristo, cree en la muerte de Cristo, Su Cuerpo siendo crucificado muriendo como Sacrificio vivo en Expiación por nosotros y Su Sangre siendo derramada para limpiarnos de todo pecado; y la Vida está en la Sangre, el Espíritu Santo que es la Vida de la Sangre es enviado a todos los creyentes en Cristo. Y luego, durante diferentes ocasiones en el año se conmemora la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, cuando se toma la Santa Cena en memoria de Cristo, Su muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

Y ahora, estos misterios o este misterio de la Venida del Señor y Su muerte en la Cruz del Calvario, dice Cristo que es revelado a los niños, a los pequeños, porque así le agradó al Padre. Recibir la Vida eterna la cual la ciencia todavía está buscando el misterio, el secreto de la vida para poder aumentar unos años más al ser humano: 25, 50 ó 100 años más, lo cual también sería un problema grande para todas las naciones con personas que se jubilan a los 60 ó 65 años, y que vayan a vivir 150 años, van a recibir el seguro social más de 50 años o más de 75 años, o sea, que entonces colapsaría el seguro social de todas las naciones; y los diferentes seguros también colapsarían, porque estarían tomando el seguro que tengan a cierta edad, actualmente pongamos de 60 a 80 años, y después que sigan viviendo, y los servicios hospitalarios y todas esas cosas sigan aumentando su costo, y personas con derecho conforme al seguro social de diferentes naciones, y poder estar recibiendo servicios médicos; y todo eso sería un problema, y aún más, la población se aumentaría grandemente; con vivir solamente de 60 a 100 años nada más, hay sobrepoblación, ¿cómo sería si vivieran 200 años las personas?

Ahora en el tiempo de Adán, en el tiempo de Set, en el tiempo de Enoc, en el tiempo de Noé, en el tiempo de Abraham, ellos vivían muchos años. Por ejemplo en el tiempo de Noé, él tenía unos 600 años cuando entró al arca, más o menos unos 600 años, y luego vivió muchísimos años más. Sem también vivió muchos años, pero la cantidad de años fue disminuyendo a medida que han estado mezclándose los seres humanos unos con otros; y Dios ha estado acortando la vida de los seres humanos.

Vean en la alimentación hay algo también que tiene que ver con la vida del ser humano, la vida física. Originalmente el ser humano no fue hecho, creado para comer carnes sino ser vegetariano, pero eso volverá en el Reino del milenio, el Reino Milenial y en la eternidad; ya no se matarán animalitos para comer.

Y ahora... pero mientras tanto el que vaya a comer carne que la aproveche ahora que hay permiso divino, el mismo Cristo comía pescado, y comía de las demás comidas, cordero y de todo lo que comían en ese tiempo en medio del pueblo hebreo; todo depende de la dispensación en que la persona esté viviendo.

Y ahora, vean aquí lo que nos dice en el capítulo 13, versos 11 al 17 de San Mateo; dice Cristo, comenzando en el verso 10 del capítulo 13 de San Mateo:

“Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.”

Para un grupo de personas es dado conocer los misterios del Reino de los Cielos, y para otro grupo no es dado conocer los misterios del Reino de los Cielos; por eso Cristo decía: “Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no le trajere o no le trajese.” Dice:

“Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.”

En la parábola de los talentos y de las minas, el que tenía un talento y no lo usó para lo cual le fue dado, le fue quitado; y al que tenía mas talentos y los usó, le fue dado más, le fue dado el talento de aquel que no le dio uso; y si no le dio uso, no sirvió a Dios con lo que Dios le había dado.

“Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:

De oído oiréis, y no entenderéis;

Y viendo veréis, y no percibiréis.”

Es importante escuchar y entender la Palabra del Señor. Recuerden que la buena tierra donde fue sembrada la simiente de la Palabra es aquella que representa, la cual representa a los creyentes entendidos que entienden. Dice Cristo que esa tierra buena es aquellos que oyen y entienden la Palabra, y llevan frutos unos a treinta, unos a sesenta y otros a ciento por uno; capítulo 13, verso *15, de San Mateo:

“Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,

 Y con los oídos oyen pesadamente,

 Y han cerrado sus ojos;

 Para que no vean con los ojos,

 Y oigan con los oídos,

 Y con el corazón entiendan...”

Se entiende con el corazón, se cree con el corazón, ahí es donde la revelación divina viene, y ahí es donde la persona entiende, cree y recibe a Cristo como Salvador:

“Y con el corazón entiendan,

Y se conviertan...”

¿Ve? Es la revelación divina acá en el alma, en el corazón de la persona, y entonces la persona oye, entiende y recibe a Cristo como único y suficiente Salvador, se convierte a Cristo:

“Y se conviertan,

Y yo los sane (sanar es salvar).

Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.”

¿Y qué estaban viendo ellos? ¿Y qué estaban escuchando ellos? Ellos estaban viendo el cumplimiento de la promesa de la Venida del Mesías; y ellos estaban oyendo, ¿qué? Pues estaban oyendo el Mesías predicando la Palabra, hablándoles del Reino. Estaban teniendo la experiencia más grande que habían deseado tener los profetas y santos de la antigüedad; los sabios y santos, y profetas deseaban ver la Venida del Mesías y escucharlo; y ahora unos sencillos pescadores y agricultores estaban viendo el evento más grande, la Venida del Mesías prometido para aquel tiempo. Recordando que la Venida del Mesías tiene dos partes importantes, que se divide en la primera Venida de Cristo como Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo, y la Segunda Venida de Cristo como el León de la Tribu de Judá para hacer la Obra de Reclamo, y Él como león es el Rey de reyes y Señor de señores; porque el león representa a Cristo en Su segunda Venida por cuanto el león es el rey de los animales, el rey de la selva.

Y por eso es que Cristo dice: “Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.” Él dice que Él también es el León de la Tribu de Judá; dice el anciano a Juan el apóstol en el capítulo 5, versos 1 en adelante. Esos símbolos hay que conocerlos para poder comprender estos misterios de la primera Venida de Cristo y de la Segunda Venida de Cristo para el Día Postrero.

Y ahora, todas las ovejas oyen la Voz de Cristo, lo reciben como Salvador, Cristo los recibe y con Su Sangre los limpia de todo pecado, son bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo y Cristo los bautiza con Espíritu Santo y produce en ellos el nuevo nacimiento. Recuerden que Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y Yo las conozco, y Yo les doy Vida eterna; y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

Y ahora es muy importante comprender estas cosas, porque lo que identifica a los escogidos de Dios es que oyen y entienden la Palabra, para lo cual se predica el Evangelio de Cristo, se enseña el Evangelio de Cristo, se dan estudios bíblicos del Evangelio de Cristo, todo girando alrededor de Cristo y Su Obra de Redención. Y para el Día Postrero, en el entrelace que se llevará a cabo del Evangelio de Cristo con el Evangelio de la segunda Venida de Cristo; el de la primera con... y el de la segunda que se entrelazarán: el de la segunda es la predicación del Evangelio del Reino, el de la primera Venida de Cristo es la predicación del Evangelio de la Gracia, la predicación de salvación para todos los seres humanos que reciben a Cristo como Salvador.

Y ahora estamos viviendo en el Día Postrero, en donde habrá un entrelace dispensacional y un entrelace de mensajes dispensacionales; el mensaje del Evangelio del Reino gira alrededor de la segunda Venida de Cristo entrelazándose con el mensaje del Evangelio de la Gracia que gira alrededor de la primera Venida de Cristo; así como hubo un entrelace dispensacional en los días de Cristo y los apóstoles, en donde se entrelazó el Evangelio de Cristo con el mensaje de la Ley. Por eso Cristo hablaba acerca de la Ley, y fue llevando a cabo una labor de entrelace, y luego el Espíritu Santo a través de los apóstoles hizo completamente ese entrelace y comenzó la Dispensación de la Gracia, que gira alrededor de la primera Venida de Cristo en Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Y durante la Dispensación de la Gracia está Cristo llamando y juntando a todos los que tiene sus nombres escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Está llamando al ser humano para la solución a todos sus problemas. Por eso también Él dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. Esto dijo del Espíritu Santo que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.” [San Juan 7:37-38].

Pero cuando fue glorificado, luego el Día de Pentecostés vino el Espíritu Santo y comenzó la creación de una nueva raza con Vida eterna; por eso dice: “Si alguno está en Cristo nueva criatura es,” como una nueva criatura es ciudadano celestial; como dice San Pablo en Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21, donde nos dice: “Porque vuestra ciudadanía, nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Señor, al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, para que sea conforme al cuerpo de la gloria suya, con el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

Él tiene el poder para transformar nuestros cuerpos, así como tiene el poder para transformarnos espiritualmente, interiormente, tiene el poder para transformarnos físicamente, y lo va a hacer, lo va a hacer, dice Él, en el Día Postrero. “Yo les resucitaré en el Día Postrero.” Ahora no sabemos en qué año del Día Postrero, pero es en el Día Postrero que Él va a llevar a cabo la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los que estemos vivos en ese momento; para lo cual tenemos que estar listos en el Redil del Señor, recordando que el Redil del Señor es el Cuerpo Místico de Cristo, Su Iglesia. Siendo miembros, parte de la Iglesia del Señor Jesucristo al nacer del Agua y del Espíritu, al recibir a Cristo como Salvador, nacemos del Evangelio de Cristo, eso es nacer del Agua, y al recibir Su Espíritu nacemos del Espíritu Santo, del Espíritu; y por consiguiente nacemos en el Reino de Cristo, en el Reino de Dios, y nacemos del Cielo porque el Reino de Dios es del Cielo.

Y ahora, todo ser humano se encuentra como Adán y Eva en el Huerto del Edén, no le podemos ahora echar la culpa a Adán y a Eva, ahora la responsabilidad es nuestra. El Árbol de la Vida está en medio de la Iglesia, el Árbol de la Vida es Cristo; por eso en el capítulo 2 del Apocalipsis, verso 7, dice... vamos a buscar un lugar, un pasaje aquí que nos habla del Árbol de la Vida, capítulo 2, verso 7 del Apocalipsis, dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.”

Por lo tanto, cada persona que reciba a Cristo al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, come de Cristo que es el Árbol de la Vida. Recuerden que Cristo dijo también: “El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene Vida eterna; y Yo le resucitaré en el Día Postrero.” Cristo es el Árbol de la Vida, recibirlo como nuestro Salvador es comer del Árbol de la Vida.

Por lo tanto, todas las personas tenemos la misma oportunidad para comer del Árbol de la Vida, para recibirlo como nuestro único y suficiente Salvador; porque Dios está llamando al ser humano para la solución a todos sus problemas, para ser reconciliado con Dios, para ser redimido, ser restaurado al Reino de Dios con Vida eterna. El que no aprovecha esa oportunidad que Dios está dando desde los días de los apóstoles hacia acá, cuando termina el tiempo de la Dispensación de la Gracia y se cierra la puerta, y la puerta es Cristo, ya la persona no tendrá oportunidad de redención, de salvación; esto será el cumplimiento de esas palabras de Cristo de San Lucas, capítulo 13, versos 25 en adelante, que dice:

“Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.

Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.

Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.

Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.”

La puerta que será cerrada es Cristo, Él dijo: “Yo soy la puerta, el que por mí entrare será salvo.” (San Juan, capítulo 10, verso 9). Y también en San Mateo, capítulo 7, verso 13 al 14, dice que la puerta que lleva a la Vida es angosta y que el camino que lleva a la Vida es angosto y pocos son los que lo hallan; y ese camino angosto es Cristo y la puerta angosta es Cristo. Él es la puerta de la Casa de Dios, Él es la persona más importante en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, todo gira alrededor de Cristo.

Y ahora, por cuanto Él está llamando al ser humano para la solución de todos sus problemas, a todos sus problemas, para la redención, para obtener la Vida eterna, todas las personas que ya lo recibieron tienen esa bendición. ¿Y quiénes son? Todos nosotros.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, y sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento; para lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted.

Vamos a dar unos minutos mientras vienen a los Pies de Cristo los que todavía no lo han hecho, y los que habían recibido a Cristo y se apartaron de Él, pueden ser reconciliados en estos momentos también. Los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, y los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo, adultos, hombres y mujeres, jóvenes y niños también, de diez años en adelante. Pueden venir en los mismos países donde se encuentran, pueden pasar al frente en donde se encuentran allá en las iglesias, auditorios y demás lugares donde ustedes se encuentran allá en otros países o en otras ciudades de la República Mexicana.

Estaremos dando unos minutos mientras vienen a los Pies de Cristo las personas a las cuales Cristo les ha hablado directamente a su alma y ha nacido la fe de Cristo en el corazón y en el alma, porque la fe viene por el oír la Palabra, nace la fe de Cristo en el alma de la persona; “porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.”

Dios tiene mucho pueblo, muchos hijos, en esta ciudad de Monterrey, y los está llamando en este tiempo final; los está llamando para colocarlos en Su Reino con Vida eterna, pues todos deseamos vivir eternamente, y a través del Evangelio de Cristo y las cartas apostólicas hemos visto que para obtener la Vida eterna hay un Programa Divino, es el Programa de la Redención a través de Cristo nuestro Salvador que efectúa en la Cruz del Calvario la Expiación por nuestros pecados muriendo Su Cuerpo y Su Sangre siendo derramada para nuestra redención, para nuestra salvación.

El amor de Dios hacia el ser humano es tan grande, que dice la Escritura:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (San Juan, capítulo 3, verso 16).

Dios ha hecho todo en forma sencilla para que todo ser humano pueda obtener la Vida eterna. Toda persona, no importa que haya estudiado o no haya estudiado, puede recibir la Vida eterna, es creyendo en Cristo como nuestro único y suficiente Salvador.

Vamos a estar en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador, los que están presentes y los que están en otras naciones también, y en otras ciudades, en otros lugares de la República Mexicana.

Lo más importante para el ser humano es la Vida eterna, no hay otra cosa más importante; el propósito de nuestra existencia en la Tierra es que nosotros recibamos la Vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Salvador; para eso estamos en este planeta Tierra, para ser rociados con la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo y obtener la Vida eterna.

Algunas personas no saben el motivo por el cual están en la Tierra, y por consiguiente no saben de dónde han venido, no saben por qué están aquí en la Tierra, y tampoco saben hacia dónde van cuando mueren; y por eso la angustia existencial que hay en el ser humano. Pero cuando la persona recibe a Cristo, se va la angustia existencial porque sabe que ha venido del Cielo, del Padre celestial, para hacer contacto con la Vida eterna a través de Cristo. Sabe por qué está aquí en la Tierra y sabe hacia dónde va: va al Reino de Cristo para vivir eternamente con Cristo en Su Reino; al saber de dónde vino y por qué está aquí en la Tierra, y para dónde va, ya la angustia existencial desaparece del ser humano, y no se preocupan, no le es de temor que terminen sus días aquí en la Tierra, porque cuando terminen los días de un cristiano aquí en la Tierra pasa al Paraíso, que es la sexta dimensión, donde están todos los creyentes en Cristo de edades pasadas que murieron físicamente; allá está el apóstol San Pedro, el apóstol San Pablo y demás apóstoles, y los creyentes de todas las edades, los mensajeros de todas las edades.

Pero Cristo en la resurrección pasará por el Paraíso y los traerá a ellos, los cuales están en cuerpos angelicales, los traerá a la Tierra y les dará cuerpos físicos también, glorificados, y a los que estemos vivos nos transformará, y entonces tendremos Vida eterna física también. En el cuerpo nuevo y glorificado la apariencia es de 18 a 21 años de edad, porque esa es la flor de la juventud; y eso será para siempre.

Jesucristo está tan joven como cuando subió al Cielo. Cuando lo veamos nuevamente será un joven de 18 a 21 años de edad. Recuerden que cuando Cristo resucitó ni los mismos discípulos de Jesucristo lo conocían; porque la resurrección es en cuerpo glorificado. Tan sencillo como eso.

Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Vamos con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, nuestros ojos cerrados, los que están presentes y los que están en otra naciones, y los que han venido a los Pies de Cristo repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón; creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente en Tu Reino, sálvame Señor, se haga una realidad la salvación y Vida eterna que Tú ganaste para mí en la Cruz del Calvario. En Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo, Te lo ruego, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, pues Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo, mas el que no creyere será condenado.’ ¿Cuándo me pueden bautizar?” Esa es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón.

Por cuanto ustedes han creído en Cristo, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Recordando que el agua en el bautismo no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; el bautismo en agua es tipológico, el bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Por lo tanto, cuando una persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a la Vida eterna. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, en el cual nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección; porque es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, por eso nos identificamos con Cristo en el bautismo en agua.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Continúen pasando todos una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo. Les dejo con ustedes al reverendo Hugo Rodríguez Mares para que les indique cómo hacer para ser bautizados, y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“DIOS LLAMANDO AL SER HUMANO PARA LA SOLUCIÓN A TODOS SUS PROBLEMAS.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter