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Muy buenas tardes, amables amigos y hermanos presentes y los que están en diferentes naciones conectados con el satélite Amazonas o internet en esta actividad tan importante que tenemos en esta ocasión.

Mis saludos para todos los ministros y sus congregaciones y el aprecio y agradecimiento por el respaldo que le están dando al proyecto de La Gran Carpa-Catedral, y el respaldo que le han dado en este gran empujón de Tele-bendición que se llevó a cabo ayer sábado y que todavía hoy continúan completando sus metas diferentes naciones.

Que Dios les bendiga grandemente por lo que han hecho en este gran empujón en pro de La Carpa-Catedral, les prospere espiritualmente y materialmente y añada muchas almas a vuestras congregaciones y también les ayude para ampliar las facilidades, sin son pequeñas, y para tener los equipos necesarios para estar siempre con las transmisiones al día y con una buena imagen de las transmisiones. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Ya escuchamos el anuncio que para el mes de diciembre, del 24 al 31 se tendrá el próximo o la próxima Tele-bendición para otro gran empujón, y ya ese comenzará el 24 y terminará el 31 de diciembre, donde esperamos que Dios bendiga a todo el pueblo en todos estos meses que nos faltan para ese gran empujón, además de lo que normalmente se está haciendo semanalmente y mensualmente para las necesidades que hay de los gastos que se llevan a cabo mensualmente, los pagos de las hipotecas y así por el estilo.

La invitación ya me la hicieron para estar aquí, y ya fue aceptada, Miguel también va a estar con nosotros y escuché que los ministros también de todos los países están invitados para esos días, para esas actividades especiales que se van a llevar a cabo.

También quiero decirles que como dijo el misionero, doctor Miguel Bermúdez Marín, ya algunos países llegaron a la meta y la sobrepasaron, y hay algunos que ya en la tarde deben de haber doblado la meta (ya hay algunos países que la doblaron), así que es realmente una bendición grande trabajar en la Obra del Señor, y más en un proyecto divino que ya sabemos que está prometido que será llevado a cabo y que será de bendición para todo el Cristianismo, para toda la Iglesia del Señor Jesucristo.

Hoy continuarán informando en diferentes países, de diferentes países al doctor Miguel Bermúdez Marín acerca de los que todavía están para completar sus metas, y para los que la han sobrepasado, también estarán informando si ya subieron también y la llegaron a triple ya. Así que ya en la tarde, más tardecito se sabrá luego que termine la predicación y el llamamiento.

Quiero enviarles un saludo al doctor Salomón Cunha y su esposa Kélita Machado de Cunha que están en Jerusalén allá atendiendo la oficina de AMISRAEL. Dios te bendiga Salomón y Kélita y les use grandemente en Su Programa, en Su proyecto divino correspondiente al Día Postrero en favor del pueblo hebreo, de todo el Medio Oriente y de todo lo que Dios tenga en ese Programa; y también con la Iglesia del Señor, que les use en cuanto a la parte que les corresponda en el programa con la Iglesia del Señor.

Hay mucho trabajo en AMISRAEL, y el trabajo que ustedes han estado viendo ha sido muy efectivo, ha producido grandes frutos, por lo cual aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando AMISRAEL, y espero que siempre estén respaldando a AMISRAEL, no solamente con vuestras oraciones sino también económicamente, para que puedan tener allá en Jerusalén al día los pagos de las oficinas de AMISRAEL, todos los gastos: el pago de alquiler, la mensualidad, luz, agua, oficina, secretaria, todos esos gastos que son necesarios para estar bien con los compromisos que se tienen. Y también para gastos en Brasil y en otros países.

Mis saludos también a todos los delegados y Agentes de la Paz en todos los países. Delegados y Agentes de la Paz de AMISRAEL, que Dios les bendiga grandemente.

Para esta ocasión leeremos un pasaje muy importante, un pasaje profético del cual habla el apóstol San Pablo, el cual como ya podemos ver a los apóstoles y al mismo Jesús, hablan acerca de pasajes del Antiguo Testamento, o sea, pasajes que están contenidos en la Torá, están contenidos también en los profetas, libros de los profetas, y así por el estilo, en los Salmos también.

Y ahora, leemos este pasaje de Primera de Tesalonicenses, capítulo 5, versos 1 en adelante que dice la siguiente manera, 1 al 11 dice:

“Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.

Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;

que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.

Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.

Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,

quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.

Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.”

Nuestro tema es: “EL CUMPLIMIENTO DEL DÍA DEL SEÑOR.” El día del Señor.

Vamos a dividirlo: aquí, EL DÍA, y arriba: EL SEÑOR.

Para saber cuál es el día, pues tenemos que saber quién es el Señor, para saber el día de qué Señor es del cual nos habla aquí. Aquí nos está hablando del día del Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Creador de los Cielos y de la Tierra, el cual en Su manifestación para el tiempo final, para el Día Postrero, para el día del Señor, vendrá manifestado en el Mesías Príncipe esperado por el pueblo hebreo y por el Cristianismo.

El Señor, Dios Todopoderoso, Creador de los Cielos y de la Tierra, apareció en el Génesis, en el Éxodo, en Levítico, en Números, en Deuteronomio, en Josué también, en el libro de Samuel aparece también (los dos libros de Samuel): Primera de Samuel y Segunda de Samuel; también aparece en el libro de los Reyes, o en Primera de Reyes, Segunda de Reyes; aparece también conforme a las Escrituras, en los demás libros. Para no leerlos todos, solamente mencionaré algunos: aparece en el libro de Crónicas (Primera de Crónicas y Segunda de Crónicas), las crónicas del reino de Saúl, David, Salomón y los demás reyes.

Aparece también en Esdras, Nehemías, Ester, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantares, Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahún, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías. En todos esos libros aparece, aunque en el libro de Ester parece no está mencionado el Nombre de Dios o algo (en uno de los libros), pero la obra es vista y se ve que Dios estaba ahí.

Y ahora, encontramos que luego se hace carne Dios, dice Malaquías, capítulo 3, y vamos a leerlo para que tengamos el cuadro claro. Capítulo 3, verso 1 al 2 de Malaquías, dice:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.”

Y aquí tenemos la promesa de la venida del Mesías y de la venida del que antecede al Mesías para preparar el camino al Mesías, tenerle un pueblo bien preparado, bien apercibido esperando la Venida del Mesías, y para el anuncio de la Venida del Mesías, el anuncio desde el Cielo, para esos días Dios envió a Su Arcángel Gabriel directamente de la presencia de Dios, le aparece al sacerdote Zacarías, el cual estaba en esos días cumpliendo su deber conforme al tiempo que le tocaba a él ministrar en el templo.

Y encontramos la historia aquí en San Lucas, capítulo 1; recuerden que Gabriel anunció la primera Venida de Cristo y es el que anunciará la segunda Venida de Cristo; fue el Arcángel Gabriel el que explicó tanto a Zacarías como a la virgen María, cómo sería y qué sería la venida del precursor y la Venida del precursado, y dice el capítulo 1 de San Lucas, verso 5 en adelante:

“Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet.

Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.

Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase,

conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.

Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.

Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso...”

El altar del incienso estaba en el Lugar Santo, o sea, no entró al Lugar Santísimo sino al Lugar Santo:

“Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso...”

El incienso y al ser ofrecido el incienso, subían las oraciones de los santos, subían las oraciones del pueblo y ahí tenemos al Ángel Gabriel ministrando, obrando a la derecha del altar del incienso. Y ahora miren:

“Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor (a cualquiera le pasa igual o peor)

Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída.”

Si es el Ángel que está ahí a la derecha del altar que tiene que ver con las oraciones de los santos para que lleguen a Dios, en ese... en el humo o nube del incienso que es quemado, y es el Arcángel que tiene acceso a Dios, tiene acceso al Libro de la Verdad, que conoce todos esos misterios divinos; y es el Ángel que tiene que ver con los cambios de estos imperios del reino de los gentiles, o sea, que trabaja con judíos y con gentiles este Arcángel de Dios, y con el respaldo, con la ayuda del Arcángel Miguel.

“Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan (hasta el nombre le está dando).

Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;

porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.

Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.”

Esta pregunta la hace no con alegría, no creyendo, sino poniendo un obstáculo, por lo tanto es una pregunta de incredulidad, como si dijera: “Bueno, cuando nos casamos esta noticia la podía creer, era buena porque estábamos jóvenes, pero ahora que ya estamos viejos, ¿ahora qué? ¿Vamos a tener un hijo?”

Es como si a una familia que tienen 70, 80 años, su esposa tenga 60 ó 70 años, le aparezca alguien y le diga: “Mira, tú a través de tu esposa que tiene 70 años vas a tener un hijo,” no lo va a creer, va a decirle: “Será un hijo adoptado,” pero Sara tenía 89 años, y a los 90 años tuvo un hijo, dio a luz un hijo a Abraham, el cual tenía 100 cuando le nació el hijo. Sara dudó: “¿Después de ya avanzada en edad he de tener deleites con mi esposo y tener un hijo?” Eso fue incredulidad, “¿hay alguna cosa imposible para Dios?” Le dice el Señor allí cuando están allí almorzando con Abraham, pero a Abraham cuando le fue dada la promesa al principio se rió; Sara se rió con incredulidad, pero Abraham se había reído con fe y gozo, alegría por la buena noticia que Dios le estaba dando que iba a tener un hijo, un descendiente suyo y que no lo iba a heredar un siervo suyo, sino un hijo suyo que nacería de sus lomos.

Abraham lo creyó, Sara nunca lo creyó, excepto cuando recibió el regaño de parte de Dios y le dijo: “¿Hay alguna cosa imposible para Dios?” Ahí ya la cosa cambió, pero antes no lo creía por eso le dio como compañera para tener un hijo a su sierva Agar. Si lo hubiera creído, no hacía eso.

Y ahora, encontramos que aquí Zacarías también actúa como actuó Sara, con preguntas de incredulidad, expresando la incredulidad que había en él, o sea, sacando de su alma lo que él creía; eso era una fe negativa, creía contrario a como tenía que creer, porque no hay ninguna cosa imposible para Dios.

Y ahora, las consecuencias de la incredulidad no son buenas, las consecuencias de la fe son las mejores. A nosotros nos toca creer y a Dios le toca cumplir lo que Él prometió, Él sabe cómo cumplirlo y nosotros al saber lo que Dios ha prometido, entonces lo creemos y comenzamos a trabajar dirigidos por Dios en ese programa para que se cumpla lo que Dios prometió, Él obrará por medio de nosotros en todo lo que Él ha prometido para que se haga realidad. Y ahora, dice Ángel Gabriel:

“Respondiendo el ángel, le dijo (verso 19): Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios...”

Por lo menos esa incredulidad de Zacarías sirvió para que el Ángel se identificara para beneficio de nosotros. Pero miren, es el Ángel Gabriel que está delante de Dios. En el Cielo los dos Olivos son Gabriel y Miguel (para tener un cuadro, porque son los que están en la presencia de Dios, están delante de Dios).

“...y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas (estas buenas noticias).

Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.”

O sea que un Ángel al estar en la presencia de Dios, tiene autoridad y poder para hablar, y lo que él hable, se cumplirá, eso también le hablaba a Daniel las cosas que iban a suceder porque tiene acceso al Libro de la Verdad.

Yo le he llamado siempre el Ángel profeta de la sexta dimensión o de otra dimensión, el Ángel profeta enviado de la presencia de Dios para dar estas profecías, porque recuerden que los profetas de sí mismos no profetizaron nada, fueron visitados por el Ángel de Dios y fue dada la profecía a ellos, y ellos luego ungidos con el Espíritu de Dios la hablaron al pueblo.

“Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario.

Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo.

Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa.

Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo:

Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres (porque era una afrenta no tener niños)...”

Luego:

“Al sexto mes (verso 26)... al sexto mes el ángel Gabriel...”

Vean, ya lleva seis meses de embarazo Elisabet, y ahora al sexto mes de embarazo de Elisabet, dice:

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.”

Recuerden que María tipifica la Iglesia del Señor, tipifica el Cristianismo; por eso así como la primera Venida de Cristo fue para los judíos, la segunda Venida de Cristo se cumplirá al Cristianismo, la Venida del Señor para buscar a Su Iglesia, resucitar a los muertos creyentes en Cristo y transformar los que estén vivos y llevarlos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo, la Iglesia Novia del Señor desposada con Cristo, es bienaventurada como lo fue María. O sea, será por medio de la Iglesia del Señor Jesucristo y a la Iglesia del Señor Jesucristo, la segunda Venida de Cristo, porque viene por Su Iglesia, y viene en el tiempo señalado antes de la gran tribulación.

Y por cuanto la promesa es para el Día Postrero, pues viene en el Día (¿qué?) Postrero, el cual vamos a ver dentro de algunos momentos, le dice:

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.”

Será la primera mujer que concebiría sin unirse a un hombre, sería por obra y gracia del Espíritu Santo y por consiguiente sería llamado Hijo de Dios, dice:

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo (sería llamado ¿qué? Hijo de Dios, Hijo del Altísimo); y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Aquí tenemos al heredero del Trono de David y Reino de David, el cual reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y Su Reino no tendrá fin:

“Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.”

Esa es una pregunta que no está llena de incredulidad, sino que quiere ella saber qué ella tiene que hacer para que esto Dios lo cumpla:

“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez (y ahora le está subiendo la fe a ella, ya que ella tuvo una pregunta y ahora le está subiendo la fe)...

Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;

porque nada hay imposible para Dios.

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.”

El Ángel se fue de su presencia luego de esta conversación. El Ángel Gabriel anunció la primera Venida de Cristo y estará anunciando la segunda Venida de Cristo. El Ángel Gabriel tocó, sonó la trompeta para la primera Venida de Cristo, y sonará la trompeta para la Segunda Venida de Cristo, ahí está la intervención divina, la intervención desde otra dimensión en todo ese Programa Divino de la Venida del Señor a Su Iglesia en el Día Postrero. Será un secreto que solamente la Iglesia del Señor conocerá y luego el pueblo hebreo, y dirá el pueblo hebreo: “Éste es el que nosotros estamos esperando.”

Y ahora, Él viene y por consiguiente ese tiempo es llamado el día del Señor. La Escritura nos habla de los días postreros, hemos escuchado muchas predicaciones acerca de los días postreros, y hemos escuchado a muchos decir que estos son los días postreros y no están equivocados, pero los días postreros no son solamente estos en que vivimos, sino desde el tiempo de Jesucristo comenzaron los días postreros. Por eso el apóstol Pablo nos dice en Hebreos, capítulo 1, versos 1 al 3:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.”

Y ahora, aquí San Pablo dice que Dios, el cual había hablado a los padres por medio de los profetas, dice: “En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo,” o sea, que nos está diciendo que habló por Jesucristo en los postreros días, y han transcurrido dos mil años de ese tiempo hacia acá, y señala que aquellos eran los días postreros.

El apóstol Pedro también citando a Joel, citando el capítulo 2 de Joel, aquí en el libro de los Hechos desde el verso 14 en adelante, el Día de Pentecostés cuando predicó el primer mensaje lleno del Espíritu Santo, dice:

“Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día (era en la mañana, era a eso de las 9:00 de la mañana).

Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

Y en los postreros días, dice Dios,

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne (¿para qué tiempo dice Pedro que dijo Dios por medio del profeta Joel que derramaría de Su Espíritu Santo sobre toda carne? Para los días postreros)...

Y en los postreros días, dice Dios,

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne

Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;

Vuestros jóvenes verán visiones,

Y vuestros ancianos soñarán sueños;

Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días

derramaré de mi Espíritu y profetizarán.”

Luego encontramos que a todo el que invocare el Nombre del Señor será salvo en ese tiempo antes que venga el tiempo final.

Y ahora veamos, aquí nos dice en este mismo capítulo 2, nos dice que todo el que invocare el Nombre del Señor, será salvo, el que invoca el Nombre del Señor recibiéndolo como único y suficiente Salvador, siendo bautizado en agua en Su Nombre, sobre el cual es invocado el Nombre del Señor, Cristo luego lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en la persona el nuevo nacimiento. El verso 19 y 20, dice:

“Y daré prodigios arriba en el cielo,

Y señales abajo en la tierra,

Sangre y fuego y vapor de humo;

El sol se convertirá en tinieblas,

Y la luna en sangre,

Antes que venga el día del Señor,

Grande y manifiesto;

Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

Y ahora, aquí nos habla de un tiempo de gracia, de misericordia, un tiempo en que Dios aceptaría al ser humano que recibe a Cristo como único y suficiente Salvador, y entraría la persona al Reino de Dios.

Y ahora, nos dice antes que venga el día del Señor, va a suceder todo esto, y ese “día del Señor grande y manifiesto,” vamos a ver cuál es. En Malaquías, capítulo 4 también nos dice, verso 1 al 6:

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.

Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación...”

Para los creyentes en Cristo, para los que buscan a Dios, nacerá el sol de justicia, eso es la venida del Señor en el Día Postrero, Él, es el sol de justicia, Él es la luz del mundo, y el que lo sigue no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida:

“...y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.”

Durante el Reino Milenial estaremos caminando sobre las cenizas volcánicas y sobre las cenizas de los que morirán durante la gran tribulación:

“Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.”

Antes que venga ese tiempo del día del Señor, estará aquí el ministerio del profeta Elías en medio del pueblo de Dios, primero en medio del Cristianismo y después pasará al pueblo hebreo. Este es el ministerio que comienza con el precursor en su cuarta manifestación del ministerio de Elías y después continúa con la quinta manifestación del ministerio de Elías como uno de los dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, versos 2 al 14 y Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14. Sigue diciendo:

“El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra (con destrucción) con maldición.”

Y ahora, la venida del Señor para herir la Tierra con maldición, es la Venida del Señor como Juez de toda la Tierra para juzgar a la humanidad, juzgar a las naciones y declarar el juicio divino sobre las naciones.

Recuerden la parábola del Hijo del Hombre sentándose en el Trono de Su gloria en San Mateo, capítulo 25, versos 31 al 46 y juntando las naciones, serán reunidas delante de Él todas las naciones, como el pastor reúne las ovejas a Su derecha y los cabritos a su izquierda, y a los de la derecha dirá: “Benditos, entrad al Reino de mi Padre, preparado para vosotros desde la fundación del mundo,” y a los de la izquierda dirá: “Malditos, al fuego.”

Y está la explicación del porqué unos vana entrar al Reino del Mesías y otros van a ser quemados antes de entrar las naciones al Reino del Mesías; habrá un juicio, el juicio de las naciones.

Y ahora, antes que venga ese tiempo del juicio divino sobre la raza humana que corresponde al tiempo de la gran tribulación que durará tres años y medio en cumplimiento a la segunda parte de la semana número setenta de la profecía de Daniel (capítulo 9 de Daniel), porque la primera parte de esa semana número setenta se cumplió en el ministerio de Jesús que duró tres años y medio. Esa semana número setenta como las otras semanas anteriores, consta de siete años como cada semana consta de siete años, son semanas de años, semanas proféticas.

Y ahora, solamente de esa semana número setenta restan tres años y medio de trato de Dios con el pueblo hebreo, para luego entrar al Reino del Mesías el pueblo hebreo, y también los creyentes en Cristo regresarán en cuerpos glorificados para el establecimiento del Reino del Mesías.

Y ahora, el día del Señor, el día grande y terrible de Dios, el día que está representado en el sábado, el cual así como para el pueblo hebreo el sábado es el día de reposo para dedicarlo a Dios y a las cosas de Dios, yendo a la sinagoga y también parte del Cristianismo que guarda el sábado, va a la iglesia, al templo, es ese día del Señor tipo y figura del séptimo milenio de Adán hacia acá, porque es un día milenial de reposo para el planeta Tierra. Es el día de descanso milenial para la humanidad que entrará al Reino del Mesías en unión al Mesías.

La Escritura dice que en los días de Jesús Dios habló por medio de Su Hijo Jesucristo en los postreros días, porque los postreros días son como en la semana. Los tres postreros días de la semana son: jueves el quinto día de la semana, el primero de los tres días postreros; viernes el sexto de los tres días postreros, y sábado el séptimo de los tres días postreros.

Por lo tanto, de Cristo para acá han transcurrido ya dos milenios que son dos días delante de Dios, y nos queda el Día Postrero que está tipificado en el sábado. Es este el tiempo en que conforme al calendario gregoriano ya comenzó y llevamos diez años dentro de él; y conforme al calendario hebreo, eso lo vamos a dejar quietecito ahí porque hay unos años de atraso también como en el calendario gregoriano. Pero como eso tiene que ver con el pueblo hebreo, se lo vamos a dejar quietecito a ellos ahí, y después lo veremos en otra ocasión con detalles.

El séptimo milenio de Adán hacia acá siendo el Día Postrero delante de Dios, es el día para la Venida del Señor, es el día para la resurrección de los muertos en Cristo y para la transformación de los vivos creyentes en Cristo, es el que tiene las promesas grandes para el arrebatamiento de la Iglesia del Señor, y por lo tanto, no podemos estar dormidos sino despiertos para ser preparados teniendo, recibiendo la fe para ser transformados y raptados para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

“Un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día,” nos dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8 y el Salmo 90, verso 4 nos da testimonio de esto de donde San Pedro tomó esa profecía o esa explicación.

Y ahora, hemos visto cuál es el Día Postrero delante de Dios, el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, porque son tres los días postreros delante de Dios, tres milenios que corresponden: dos, de Cristo hacia este tiempo; y el tercero, de este tiempo en adelante.

El Día Postrero, el séptimo milenio de Adán hacia acá, es el tiempo donde Cristo completará Su Iglesia y en donde Cristo saldrá del Trono de Intercesión, del Trono del Padre, en donde está como Sumo Sacerdote haciendo intercesión con Su propia Sangre expiatoria que derramó por todos los que creerían en Él, y que es la Sangre del nuevo Pacto que Él prometió hacer con la casa de Israel y con la casa de Judá.

Por eso en la última cena con Sus discípulos en el capítulo 26, versos 26 al 29 de San Mateo, tomando el pan da a Sus discípulos habiendo dado gracias, y dice a ellos: “Comed, este es mi cuerpo.” Y luego tomando la copa de vino da a Sus discípulos habiendo dado gracias, y dice a ellos: “Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”

Y ahora, la Sangre del nuevo Pacto, es la Sangre de Cristo, ya no es la sangre de animalitos como fue en tiempos pasados allá cuando Dios le dio la ley al pueblo hebreo, sino que ahora la Sangre del Pacto nuevo no es de animal, sino de un hombre llamado Jesucristo, el Hijo de Dios que murió como la Expiación por nuestros pecados, poniendo Su vida en Expiación por nosotros. Todos los sacrificios de animalitos tipificaban el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario.

 Y ahora, en Hebreos, capítulo 13, verso 20 al 21 el apóstol San Pablo dice, y lo vamos a leer para que lo tengan claro, hablando acerca de la Sangre de Jesucristo, nos dice:

“Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno.”

Y ahora, la Sangre del Pacto eterno, del nuevo Pacto, es la Sangre de Cristo derramada en la Cruz del Calvario; dentro de ese nuevo Pacto han entrado todos los que han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador; y si hay alguna persona que todavía no lo ha recibido, pues no ha entrado al nuevo Pacto, y si está presente o está escuchando en estos momentos, puede recibirlo como único y suficiente Salvador y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino y lo coloque dentro del nuevo Pacto con Vida eterna, para lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted en este tiempo tan importante, en donde Cristo está llamando y juntando Sus últimas ovejas que el Padre le dio para que las busque y les dé Vida eterna.

Recuerden que Él dijo: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar (¿qué?) lo que se había perdido.” O sea, que vino a buscarme a mí y a buscarlo a usted también (San Lucas, capítulo 19, verso 10); y San Mateo, capítulo 18, versos 11 al 14, ahí también Él dice:

“¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?

Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.

Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.”

Una de estas ovejas, no es la voluntad de Dios, el Padre celestial que se pierda una persona, una oveja del Señor: tiene su nombre escrito en el Cielo en el Libro de la Vida. Por eso Él dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y les doy Vida eterna, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” (San Juan, capítulo 10, verso 27 al 30).

Él está completando Su redil, completando Su Iglesia, Él es el buen Pastor, Su Iglesia es el redil de sus ovejas, y Sus ovejas ¿quiénes son? Somos nosotros. Antes que venga el juicio divino sobre la raza humana en el día del Señor, en el séptimo milenio de Adán hacia acá, tiene que completarse la Iglesia del Señor Jesucristo para que Cristo pueda salir del Trono de Intercesión y convertirse en el León de la Tribu de Judá, en Juez de toda la Tierra, en Rey de reyes y Señor de señores para tomar el Título de Propiedad, el Libro sellado con siete Sellos en Apocalipsis, capítulo 5, abrirlo y hacer Su Obra de Reclamo, reclamar todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, reclamar a todos los creyentes en Él que han muerto, resucitándolos en cuerpos glorificados, y a los vivos transformarlos para tener cuerpos glorificados, jóvenes y eternos como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo nuestro Salvador.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, pues Cristo dijo: “Dejad a los niños venir a Iglesia, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos.”

En el Reino de Cristo hay lugar para todos los que desean recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, ¿por qué? Porque Él vino a buscar pecadores al arrepentimiento, Él vino a buscar a las ovejas perdidas, y por consiguiente viene para salvarlos, para darles Vida eterna.

Hemos visto cuál es el día del Señor, hemos visto las cosas que estarán aconteciendo al día del Señor, y hemos visto que conforme al calendario gregoriano, ya comenzó ese séptimo milenio, ese día milenial en donde Cristo se convertirá en el León de la Tribu de Judá, en Rey de reyes y Señor de señores. Tomará el Título de Propiedad habiendo terminado... cuando termine Su Obra de Intercesión como Sumo Sacerdote en el Cielo, y entonces resucitará a los muertos creyentes en Él, a los que vivimos nos transformará y nos llevará con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, y luego vendrá el juicio divino sobre la raza humana.

Actualmente se están sintiendo dolores de parto, pero lo fuerte vendrá durante el tiempo de la gran tribulación. Se están cumpliendo las profecías de terremotos, maremotos, tsunamis, señales en el sol, la luna y las estrellas, y en la Tierra los seres humanos con temor y temblor, por las cosas que sobrevendrán sobre la Tierra a causa de los problemas que tiene el planeta Tierra porque no lo han cuidado bien y han estado destruyendo la Tierra muchas personas y muchas naciones, y por eso ha venido el calentamiento global y otros problemas sobre el planeta Tierra que no solamente es de los que han explotado el planeta Tierra, sino que es nuestro también; el planeta Tierra es de todos, es nuestra casa terrenal.

Vamos a pedirle a los que están en las cámaras que nos avisen cuando estén listos en las demás naciones para la oración por todos los que están recibiendo a Cristo como Salvador, nos avisen cuándo están listos allá en Venezuela, en Monterrey, en Villahermosa, en Chile, en Colombia y otras naciones, para orar por todos los que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

No somos hijos de ira, no somos hijos para recibir el juicio divino, no somos hijos de las tinieblas, sino somos hijos de la luz, porque Cristo es la luz del mundo y somos hijos de Dios por medio de Cristo nuestro Salvador, por lo tanto Dios no nos ha puesto aquí en la Tierra para ira, sino para salvación, para obtener la salvación y Vida eterna y en el Día Postrero ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Cuando estén listos me... aquí no estoy viendo nada todavía, todavía están pasando ¿en qué país? Venezuela. Están pasando en algunos países al frente, Bolivia están pasando al frente para recibir a Cristo como Salvador, en todos los países Dios tiene muchos hijos, muchas ovejas, y los está llamando en este tiempo final para completar Su Iglesia, resucitar a los muertos creyentes en Él y transformar a los vivos y llevarlos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Este es un tiempo muy importante en el Programa Divino, por lo tanto, este es el tiempo del llamado final para completarse la Iglesia del Señor Jesucristo. Recuerden que el mismo San Pablo dice que es un misterio, es un misterio la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos, San Pablo dice: “He aquí os digo un misterio: no todos dormiremos (o sea, no todos vamos a morir), mas todos seremos transformados,” y dice: “En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos en Cristo resucitarán incorruptibles (o sea, en cuerpos eternos y glorificados), y nosotros los que vivimos seremos transformados,” (Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58).

Y cuando estemos transformados seremos jóvenes, representando de 18 a 21 años porque así es el cuerpo glorificados, Jesucristo está tan joven como cuando subió al Cielo, porque Su cuerpo está glorificado, esa es la adopción del cuerpo, esa es la redención del cuerpo.

Y los creyentes en Cristo han sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa para el día de la redención, para el día de la redención del cuerpo, para el día de la resurrección en cuerpos glorificados y eternos, y la transformación de los creyentes vivos, para tener cuerpos eternos, cuerpos glorificados; esa es la redención del cuerpo, la adopción para todos los hijos e hijas de Dios.

Y ya está muy cerca, para mí está 70 años más cerca que cuando nací, así que estoy esperando mi transformación y quisiera que venga lo más pronto posible , no quiero llegar a tener que andar con un bastoncito, sino recibirlo lo más pronto posible.

Todavía... ya están listos en los demás países, ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el único Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, y doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego y produzcas en mí el nuevo nacimiento; quiero nacer en Tu Reino, Señor, sálvame. Te lo ruego en Tu Nombre eterno, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo lo más pronto posible, porque Él dijo:

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16). Y también Él dijo:

“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33).

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Recordando que Juan el Bautista dijo: “Éste es el que les bautizará con Espíritu Santo y Fuego,” señalando a Jesucristo. Por lo tanto, Él es el que prometió bautizarnos con Espíritu Santo y Fuego y Él lo ha estado cumpliendo por dos mil años en todas las personas que lo han recibido como Salvador, y han sido bautizados en agua en Su Nombre. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, el cual es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

O sea, que en el bautismo en agua usted está representando porque es tipológico, está representando que cuando Cristo murió, usted estaba en Cristo porque Él es el grano de trigo, y en el grano de trigo está una planta de trigo y están los granos de trigo que va a echar ese grano de trigo. Estábamos en Cristo, porque en Él Dios creó todas las cosas y por consiguiente estábamos en Él, así como nuestro cuerpo físico viene a través de nuestro padre en unión con nuestra madre terrenal, y se forma el cuerpo físico que heredamos al nacer en esta Tierra y que Dios por su gracia nos permite tener este cuerpo físico que nació a través de nuestros padres.

Y ahora, cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo, y cuando es bautizado, es sumergido en las aguas bautismales, está siendo sepultado tipológicamente. Y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno, y la persona ha recibido de parte de Dios la bendición de la salvación y Vida eterna.

Por eso cuando Pedro predicó el Día de Pentecostés en el capítulo 2, versos 31 en adelante del libro de los Hechos, y dice Pedro:

“A este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que, los que recibieron su palabra (los que creyeron) fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Y así se han estado añadiendo ala Iglesia del Señor Jesucristo los que han escuchado la predicación del Evangelio de Cristo, han creído y lo han recibido como único y suficiente Salvador, han sido bautizados en agua en el Nombre del Señor y Cristo los ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego y ha producido en esas personas el nuevo nacimiento; y así es como ha estado formándose la Iglesia del Señor Jesucristo, ese templo espiritual, que es la familia de Dios, la descendencia de Dios.

Son los hijos de Dios por medio de Cristo, el Hijo de David, ahí tenemos la casa de David siendo restaurada, viniendo por medio de Cristo, descendiente del rey David.

Por eso es que son reyes, porque pertenecen a esa descendencia de David por medio de Cristo a través del nuevo nacimiento, son reyes del Reino celestial, y serán reyes en este planeta Tierra y reinarán con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad, y también pertenecen al orden sacerdotal celestial de Melquisedec, y también pertenecen al orden judicial celestial, por eso son jueces también, y San Pablo dice: “Los santos juzgarán al mundo y aun a los ángeles,” por ahí por el capítulo 6 de Primera de Corintios, lo habla San Pablo.

Así que, Cristo ha hecho algo grande por mí, ¿y por quién más? Por cada uno de ustedes también, nos ha limpiado con Su Sangre preciosa y nos ha hecho para nuestro Dios reyes, y sacerdote y reinaremos sobre la Tierra.

En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Por lo tanto, bien pueden identificarse con Cristo en su muerte, sepultura y resurrección, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y así sean añadidos a la Iglesia del Señor Jesucristo, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos, y dejo en estos momentos al reverendo José Benjamín Pérez para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor.

Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. En las demás naciones dejo el ministro correspondiente para que haga en la misma forma que va hacer el reverendo José Benjamín Pérez acá. Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL CUMPLIMIENTO DEL DÍA DEL SEÑOR.”

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