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Muy buenas noches, amigos y hermanos presentes, ministros y sus congregaciones en diferentes naciones y a todas las demás personas que están conectadas con el satélite Amazonas o internet en diferentes naciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.

Para esta ocasión tenemos un pasaje en Jeremías, capítulo 28, versos 8 al 9, que nos dice el profeta Jeremías hablando, dice:

“Los profetas que fueron antes de mí y antes de ti en tiempos pasados, profetizaron guerra, aflicción y pestilencia contra muchas tierras y contra grandes reinos.

El profeta que profetiza de paz, cuando se cumpla la palabra del profeta, será conocido como el profeta que Jehová en verdad envió.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL ENVIADO DEL SEÑOR TRAYENDO UN MENSAJE DE PAZ PARA LA HUMANIDAD.”

El profeta Jeremías, encontramos que hablaba palabra de bendición y palabra de juicio también.

Ahora, este tema tiene cuatro partes muy importantes que son: EL ENVIADO DEL SEÑOR (dos); TRAYENDO UN MENSAJE DE PAZ (tres); PARA TODA LA HUMANIDAD, (número cuatro), o sea, que tiene cuatro partes muy importantes y la primera que tenemos que estudiar es EL SEÑOR, quién es el Señor, quién es el Dios creador de toda la Tierra, el cual lo encontramos manifestandose a través de la historia de la raza humana, desde el Génesis el libro del Apocalipsis.

Encontramos en Génesis, capítulo 1, verso 1, que dice:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

Ahora, así es Dios, único, porque no hay otro; ha tenido Sus manifestaciones en medio de la raza humana, se ha revelado; y ahora el misterio del Dios creador de los Cielos y la Tierra es dado a conocer, es abierto ese misterio en la revelación de Él a la raza humana.

Para poder comprender, saber acerca de ese Dios eterno, Dios de Abraham, Isaac y de Jacob, es importante que... dice la Escritura en Génesis, capítulo 1 y Colosenses, capítulo 2, porque recuerden que hay un misterio grande, el misterio de Dios. Vean en el capítulo 2 de Colosenses, versos 2 al 3, dice:

“...para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo.”

El misterio de Dios el Padre, de Cristo, o sea, que es un misterio, hay un misterio entre Dios el Padre, y Cristo ¿cuál es ese misterio? Recuerden que Jesús en muchas ocasiones decía: “El Padre y Yo, una cosa somos.” (San Juan, capítulo 10, verso 30); y también Él decía: “Yo no hago nada de mí mismo, sino que como Yo veo al Padre hacer, así Yo hago.” Y también Él decía: “El Padre que mora en mí, Él hace las obras.” O sea, que Dios era el que obraba a través de Cristo; porque Dios el Padre, estaba morando en aquel velo de carne llamado Jesús. Cristo daba la gloria y la honra ¿a quién? Al Padre, Él decía también: “El Padre mayor es que Yo.”En la tierra no hay ninguno persona más grande que Cristo, pero Cristo dice que el Padre es mayor que Él, o sea, que el único más grande que Jesús es el Padre.

Ahora, en este misterio de Dios el Padre y de Cristo están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, dice San Pablo aquí “en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” Una persona que conozca el misterio de Dios el Padre, y de Cristo está obteniendo esta bendición tan grande, está teniendo, obteniendo un tesoro muy grande; porque en Él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, en el misterio de Dios el Padre, de Cristo.

El apóstol Pablo hablándonos acerca de Cristo, nos dice en Hebreos, capítulo 1, verso 1 en adelante, dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.”

Y ahora, Dios, el cual había hablado por medio de los profetas en tiempos anteriores a Jesús, dice: “Ahora en estos postreros días,” dice San Pablo, hablando de que ya aquellos días en que Cristo estuvo predicando, ya eran los postreros días; porque los postreros días delante de Dios son los milenios quinto, sexto y séptimo; son tres días mileniales: “Porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día,” dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el Salmo 90, verso 4. Cuando dice o nos habla de los seis días de la creación... siete días, son siete milenios; en el séptimo Dios reposó. El séptimo tipifica también el séptimo milenio de Adán hacia acá que será el séptimo milenio de reposo para el planeta Tierra, en donde el Mesías Príncipe establecerá el Reino de Dios en la Tierra, lo restaurará, porque el Reino de Dios en la Tierra es el Reino de David, y el Trono de Dios en la Tierra es el trono de David. Y por eso le dicen a Cristo en el libro de los Hechos, capítulo 1, versos 1 al 9, antes de Cristo subir al Cielo, le dicen Sus discípulos: “Señor, ¿restaurarás Tú el reino a Israel en este tiempo?” ¿Ven? Porque la restauración del reino a Israel en la Tierra es la restauración del Reino de Dios en la Tierra; de ese Reino es que Cristo dice que cuando oremos, allá en el Padre nuestro, dice que cuando oremos digamos, una de las cosas que tenemos que decir, además de decir: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, aquí en la tierra, o también en la tierra.” (San Mateo, capítulo 6, verso 9 al 10).

Y ahora, Dios en estos postreros días, o sea, en estos tres milenios postreros, en el primero de los tres milenios postreros que era el quinto milenio, en el cual Cristo tuvo Su ministerio, pues ese quinto milenio comenzó cuando Cristo tenía de tres a siete años de edad; y por consiguiente comenzaron en esos días los días postreros. Por eso es que Pablo dice que Dios habló por medio de Cristo en los días postreros, y San Pedro el Día de Pentecostés, en el capítulo 2, versos 14 en adelante, dice que Dios dijo “que en los postreros días derramaría de Su Espíritu sobre toda carne.” Y comenzó a derramar de Su Espíritu aun cuando Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, vino el Espíritu Santo sobre Jesús en forma de paloma y habitó en Él, y dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a Él oid.” Y luego el Día de Pentecostés derramó de Su Espíritu sobre ciento veinte creyentes que estaban esperando la Venida del Espíritu Santo conforme a la ordenanza de Cristo que les dijo que no se fueran de Jerusalén sino que esperaran que fueran investidos de poder de lo alto, que esperaran la venida del Espíritu Santo.

Y encontramos que así como Dios habló por medio de los profetas del Antiguo Testamento, habló también por medio de Jesucristo; por eso Él podía decir: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido.” Y comienza a enumerar para las cosas para las cuales había sido ungido; y cuando llega al pasaje, al verso 2 de Isaías, capítulo 61, donde dice: “Para predicar el año de la buena voluntad del Señor (o Jehová).” Y ahí se detuvo, porque a continuación decía: “Y el día de venganza del Dios nuestro.” El año de la buena voluntad del Señor la predicaría Cristo allá, lo predicaría Cristo allá, estaría anunciando ese ciclo divino de buena voluntad de Dios, en donde Dios recibiría a toda persona en Su Reino, que recibiera a Cristo como único y suficiente Salvador. Pero el día de venganza del Dios nuestro será predicado en este tiempo final, por eso no lo podía leer allá, luego que Él leyó: “ Y el año de la buena voluntad del Señor,” cerró el libro, lo dio al ministro, se sentó, y los ojos de todos estaban en la sinagoga puestos en Él. Y Él les dice: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” O sea, les está diciendo: “Hoy se está cumpliendo esta Escritura,” ¿cómo se estaba cumpliendo? En Jesucristo. Tan sencillo como eso.

Y ahora, en la misma forma en que Dios habló por medio de los diferentes profetas, habló por medio de Jesús; porque Jesús también era un Profeta, el más grande de todos los profetas.

Ahora, el misterio en los profetas lo encontramos aquí también en Zacarías, capítulo 7... estamos tocando la parte del enviado a la misma vez. Zacarías, capítulo 7, verso, vamos al 11, dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.”

¿Cómo Dios enviaba Su Palabra al pueblo hebreo? Por medio de Su Espíritu, el Espíritu Santo a través de los profetas ¿en quién? En quienes estaba el Espíritu Santo hablando al pueblo.

Y ahora, para entender este misterio de Dios, encontramos que Dios por medio de Su Espíritu, que es el Ángel del Pacto que le apareció a Moisés en aquella llama de fuego, en una zarza y le dice: Yo soy el Dios de tu padre (o sea, el Dios de Anram, el padre de Moisés) el Dios de Abraham (el padre de la fe) el Dios de Isaac, (el hijo de Abraham) el Dios de Jacob (nieto de Abraham e hijo de Isaac). Se identifica el Ángel del Pacto que aparece en esa llama de fuego, se identifica como el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob. ¿Y cuál es el misterio entonces que hay entre Dios y ese Ángel? La Escritura nos dice en Génesis, capítulo 1, versos 26 en adelante, dice, al 28:

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...”

¿Cómo Dios iba a crear al ser humano? A Su imagen y semejanza.

“...y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”

O sea, que lo iba a poner, a colocar en la tierra como el administrador del planeta Tierra con todo lo que tenía el planeta Tierra: árboles, peces, animales, aves; todo estaría bajo el dominio o señorío del ser humano; porque el socio de Dios en el planeta Tierra es el ser humano, la única creación divina en la Tierra que es a imagen y semejanza de Dios: es la corana de la creación.

Los animales no son a imagen y semejanza de Dios, los animales tienen cuerpos físicos de carne y tienen espíritu también, pero no tienen alma; por eso es que lo único que cada día aprende más, se hace más sabio, es el ser humano porque tiene alma; es la diferencia entre los animales y el ser humano.

Pero, hay animales y aves que hablan, por lo tanto eso quedó así para que no sea extraño que en el Huerto del Edén la serpiente hablaba, razonaba; y era el eslabón perdido entre el hombre y el chimpancé, el hombre y los demás animales; es el eslabón perdido que está buscando la ciencia: razonaba, hablaba, tenía conocimiento científico.

Ahora están alcanzando ese conocimiento la ciencia médica a nivel científico, pero eso ha venido de cierto tiempo hacia acá, porque la ciencia se ha multiplicado conforme a como está profetizado. Pero vean, la serpiente tenía conocimiento de eso miles de años atrás.

Y ahora, dice... recuerden que Dios dijo aquí:

“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...”

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

¿Y qué pasó con la semejanza? La semejanza la da más adelante en el capítulo 2, versos 7, donde dice:

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

En el capítulo 1 le da la imagen, y en el capítulo 2 le da semejanza física; y así fue el ser humano a imagen y semejanza de Dios. La imagen es el espíritu de la persona, la semejanza es el cuerpo físico de la persona. Y ahora en Dios, la imagen de Dios... veamos cuál es la imagen de Dios, que lo diga la Escritura, porque si lo dice la Escritura es verdad, lo entendamos o no lo entandamos. Vamos a ir a Colosenses, capítulo 1, hablando de Cristo, verso 12 en adelante, del capítulo 1 de Colosenses, dice:

“...con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz (los santos en luz son los hijos e hijas de Dios y tienen una herencia divina), el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas...”

O sea, nos ha librado de la potestad del maligno, del príncipe de las tinieblas, que es el diablo, nos ha librado de ese reino de las tinieblas. ¿Y qué ha hecho?... Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador.

“... y trasladado al reino de su amado Hijo (y nos ha trasladado al Reino de Cristo, Reino que está en la esfera espiritual), en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.”

No hay otra forma de redención, excepto por medio de la Sangre de Cristo nuestro Salvador derramada en la Cruz del Calvario en ese Sacrificio Expiatorio; porque Él puso Su vida en Expiación por nuestros pecados, Él puso Su vida en Expiación por todos nosotros como dice Isaías, capítulo 53, verso 10 en adelante.

Y ahora, dice en el verso 15, dice:

“El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.”

Y ahora, vimos quién es la imagen, ¿qué es la imagen? “Él es la imagen del Dios invisible;” la imagen del Dios invisible es el Ángel del Pacto. Recuerden que Cristo dijo en San Juan, capítulo 8, verso 56 al 58: “Abraham vuestro padre deseó ver mi día, y lo vio, y se gozó.” Le dicen los judíos: “Aún no tienes cincuenta años, ¿y dices que has visto a Abraham?” Él les dice: “Antes que Abraham fuese, Yo soy.”

¿Cómo era Jesucristo antes de Abraham? Porque sabemos que el cuerpo de carne nació a través de la virgen María; ese cuerpo de carne no estaba, nació a través de la virgen María. Y entonces, ¿cómo era Cristo antes de Abraham, y por supuesto antes que Noé, y antes que Adán también? Porque Él es, dice, el Primogénito de toda creación. Dice:

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Y él es antes de todas las cosas (no solamente antes de Abraham, antes de todas las cosas), y todas las cosas en él subsisten (sin Él la creación desaparecería);

y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;

por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado

en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él.”

Y ahora, Cristo siendo antes de todas las cosas; y por medio del cual Dios creó los Cielos y la Tierra, ¿quién es entonces Jesucristo antes de tener Su cuerpo de carne? Recuerden que el cuerpo de carne es una casa terrenal, el cuerpo de carne que nosotros tenemos es temporero, pero cuando lo perdemos porque muere, o ya sea porque... por edad, por enfermedad, por accidente, no morimos, lo que murió fue el cuerpo de carne, continuamos viviendo en el cuerpo espiritual que es parecido a nuestro cuerpo, pero de otra dimensión.

Ese cuerpo espiritual es el espíritu de la persona, esa es la imagen de la persona, y la semejanza física de la persona es el cuerpo de carne que es mortal, que es temporero; pero algún día Él le va a dar a todos los creyentes en Él nacidos de nuevo un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible, y glorificado para que sean iguales a Su semejanza física; porque la semejanza física de Dios es el cuerpo de carne, esa es la semejanza. Cuando Dios le dio a Adán del polvo de la tierra un cuerpo que creó del polvo de la tierra, un cuerpo de carne, le estaba dando la semejanza física de Dios; porque cuando Dios se manifestara en la tierra en toda Su plenitud en el Mesías Príncipe, sería un hombre de carne y hueso como nosotros; porque así de acuerdo a Su semejanza física fue que Dios creó el cuerpo físico del ser humano, pero a la imagen de Dios.

Así como la imagen de cada ser humano es el espíritu que tiene cada ser humano, que es un cuerpo, porque un espíritu es un cuerpo, pero de otra dimensión. Como los ángeles tienen su cuerpo pero de otra dimensión; por eso la Escritura dice que Dios hace a Sus ángeles espíritus, y a Sus ministros llama de fuego.

Por eso el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios siendo una llama de fuego, porque es el que ministraba, también es un cuerpo angelical de otra dimensión; porque un espíritu es un cuerpo de otra dimensión. El Ángel del Pacto es el cuerpo angelical de Dios; por eso aparece como un Ángel en diferentes ocasiones en el Antiguo Testamento; y por eso es que el Ángel habla en primera persona casi siempre y algunas personas encuentran que el Ángel dice, se identifica como Dios, como el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob. Es que Dios el Padre está en ese cuerpo angelical, ese cuerpo espiritual; ese es el Espíritu Santo, ese Ángel del Pacto o Ángel de Dios; y por consiguiente, ese es Cristo en Su cuerpo angelical, ahí tienen el misterio de Dios el Padre, y de Cristo.

Es que Jesucristo es la imagen, el cuerpo angelical de Dios; y es la semejanza física de Dios, el cuerpo de carne que nació a través de la virgen María, y que ya ese cuerpo está glorificado porque resucitó glorificado, luego de efectuar el Sacrificio de Expiación por el pecado de todos los que lo han recibirían como único y suficiente salvador. Tan sencillo como eso.

Por eso es que el ser humano al ser creado a la imagen y semejanza de Dios tiene un cuerpo espiritual, de otra dimensión y tiene un cuerpo físico de esta dimensión. Cuando Dios estaba en Jesucristo, en Su ministerio terrenal allí estaba la plenitud de Dios: Dios el Padre con Su cuerpo angelical dentro del cuerpo de carne llamado Jesús. Tan sencillo como eso, esa era la promesa de la Venida del Mesías para lo cual Dios envió un precursor que le preparara el camino, el cual fue Juan el Bautista conforme a la promesa de Malaquías, capítulo 3, verso 1 al 2. Y por eso el mismo Juan el Bautista y Jesús, se identifican en la Escritura en la promesa para aquel tiempo; y por eso Juan el Bautista dice: “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto, ‘aparejad el camino del Señor.”

Y Jesús hablando de Juan el Bautista, dice: “Él es aquel Elías que habría de venir, si ustedes lo quieren recibir, Él es aquel Elías que había de venir.”

Por lo tanto, Él es aquel Elías que habría de venir preparando el camino, y dice: “De los nacidos de mujer no hubo ninguno mayor que Juan, pero el más pequeño del Reino de los Cielos es mayor que Juan.” Y si lo aplicamos a los profetas, porque Juan es un profeta y fue el último del Antiguo Testamento precursor de la Venida del Mesías, el profeta más pequeño del Reino de los Cielos, o sea, del Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo es mayor que Juan el Bautista.

El precursor de la segunda Venida de Cristo es mayor que Juan el Bautista; y no solamente él, sino todo creyente en Cristo es mayor que Juan el Bautista; porque bajo el Pacto dado por Dios en el monte Sinaí el pueblo hebreo es el pueblo de los siervos de Dios; y bajo el Nuevo Pacto todos los creyentes en Cristo están dentro del Nuevo Pacto y son los hijos e hijas de Dios. ¿Qué es más grande en una familia, qué es más grande en un padre de familia que tenga hijos y tenga también siervos como Abraham? ¿Qué era más grande para Abraham, sus siervos o su hijo Isaac? Pues su hijo Isaac fue el heredero.

Por lo tanto, para Dios los hijos e hijas de Dios, pues viene por medio del nuevo nacimiento producido por el Espíritu Santo en las personas los cuales nacen del Cielo, porque el nuevo nacimiento no es terrenal, es celestial; por eso le dice a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo que el que no nazca del agua y del Espíritu no puede entrar al Reino de Dios.” Así como para entrar a este reino terrenal tuvimos que nacer, nacer a través de nuestros padres terrenales; y por eso estamos aquí presentes escuchando todo ese Programa Divino que se ha llevado a cabo y el que se está llevando a cabo en nuestro tiempo, para así comprender quiénes somos, porqué estamos aquí y hacia donde vamos, conforme al Programa Divino expresado en Su Palabra.

Y ahora, el ser humano ha sido hecho, creado por Dios a imagen y semejanza de Dios, vimos que la imagen de Dios es el Ángel del Pacto; por eso es que cuando le aparece a Moisés, Moisés le pregunta: “¿Cuál es tu Nombre? Si ellos me preguntan cuál es tu Nombre, ¿qué les voy a decir?” Entonces, Dios le dice: “Así le vas a decir: Yo soy el que soy, y dirás: Yo soy me envió a vosotros.”

Y ahora, el que está hablando con Moisés es el Ángel, pero si lo queremos examinar más a profundidad, es Dios a través del velo angelical, de ese cuerpo angelical llamado el Ángel de Dios. Jesucristo en Su cuerpo angelical es el Ángel del Pacto, por eso podía decir: “Antes que Abraham fuese, Yo soy.” Por eso la Escritura dice, San Pablo dice en Colosenses: “Él es el primogénito de toda la creación, el primero.” Y también dice: “Él es antes que todas las cosas,” y también en San Juan, capítulo 1, verso 1 al 14, dice:

“En el principio era el Verbo (o sea, Cristo en Su cuerpo angelical, el Verbo, la Palabra) y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

O sea, que todo fue creado, pues lo creó por medio del Verbo, por medio de Cristo, el Ángel del Pacto, Él es el Verbo, la Palabra. Y más adelante el verso 14, dice:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Y fue conocido por el nombre de Jesús, ese es nuestro amado Señor Jesucristo, el Verbo hecho carne, el Ángel del Pacto hecho carne, en el cual moraba, mora y morará eternamente Dios el Padre. El cuerpo angelical de Cristo es la imagen del Dios viviente, es el Ángel del Pacto, y el cuerpo físico de Jesucristo es la semejanza física de Dios, y ya está glorificado ese cuerpo y está sentado a la diestra de la majestad en los Cielos y está como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec, haciendo intercesión, por cada persona que lo recibe como único y suficiente Salvador.

Así que, podemos ver que Jesucristo es la persona más importante de Dios: es la imagen de Dios en el cuerpo angelical llamado el Espíritu Santo a través de la Escritura, y es la semejanza física de Dios en Su cuerpo de carne, el cual ya está glorificado; y ese trayectoria es la que toman todos los hijos de Dios; por eso primeramente cuando se recibe a Cristo como Salvador y es bautizada la persona en el Nombre del Señor, y Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego obtiene la bendición de recibir el Espíritu Santo y obtiene así un cuerpo angelical, la imagen de Dios la obtiene. Y luego, si muere físicamente, pues sigue viviendo en el cuerpo angelical, en el Paraíso adonde va, adonde están los santos apostólicos, los apóstoles y todos esos creyentes en Cristo de todos estos dos mil años que han transcurrido.

Y cuando se complete la Iglesia del Señor Jesucristo, entonces Cristo resucitará a todos los creyentes que murieron físicamente, los resucitará en cuerpos eternos y glorificados, y a los que vivimos nos transformará; entonces tendremos todos la semejanza física de Dios, un cuerpo igual al cuerpo glorificado de Jesucristo, joven, inmortal, incorruptible, glorificado. Ese es el que yo necesito, porque ya estoy 70 años, más cerca de ese cuerpo nuevo, los apóstoles estaban dos mil años, o dos mil y algo de años de distancia de ese cuerpo nuevo, así que yo estoy más cerca que ellos. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también.

Hemos visto este misterio de Dios el Padre, y de Cristo. En Cristo moró la plenitud de Dios, o sea, Padre, el Padre y el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios estaba dentro de Jesús, y Dios estaba dentro de Su cuerpo angelical. Tan sencillo como eso.

Ese es el misterio grande de Jesucristo nuestro Salvador, por eso Él podía decir: “Mi Padre y Yo, el Padre y Yo, una cosas somos,” y podía decir: “Mi Padre mayor es que Yo, el Padre es mayor que Yo,” como en cada uno de nosotros. Lo más grande en usted no es el cuerpo físico, es mortal, corruptible, es por una temporada, es un templo humano; y el espíritu es otro cuerpo de una dimensión espiritual, porque un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, pero su alma es lo que usted en realidad es: alma viviente. Por eso, así como Dios el Padre es lo mayor, dice Cristo: “Mi Padre es mayor que Yo,” el alma suya es mayor que el cuerpo de carne y que el cuerpo espiritual. Tan sencillo como eso; porque fuimos creados por Dios a imagen y semejanza de Dios.

Y ahora, por medio de Cristo Dios está restaurando al ser humano que lo recibe como Salvador a la imagen divina y a la semejanza de Dios que es el cuerpo nuevo y eterno que nos va a dar en la resurrección para los que mueran, y en la transformación para los que estén vivos.

De edad en edad como en el Antiguo Testamento que Dios enviaba profetas, algunas personas cuando leen las palabras de Jesús, en el capítulo 11, de San Mateo, donde Cristo dice: “Los profetas hasta Juan profetizaron.” Creen que no habrá más profetas, los profetas bajo la Ley hasta Juan profetizaron; pero los profetas bajo la Gracia, bajo la dispensación de la Gracia, encontramos que comienzan en la dispensación de la Gracia. Si los profetas hasta Juan profetizaron y después no vendrían más profetas, entonces Jesús no sería un Profeta. Pero Jesús es el Profeta mayor.

Y ahora, en San Mateo, capítulo 23, veamos, preguntemos a Jesús... si estuviera aquí le preguntaríamos si habrá profetas en el Nuevo Testamento, vamos a ver, que lo diga Él; dice capítulo 23 de San Mateo, versos 31 en adelante, dice:

“Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!”

Y comienza a decir:

“¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?”

¿Ven? El mismo Cristo habla del infierno y de la condenación del infierno para los incrédulos.

“Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas...”

¿Quién dice que va a enviar profetas? Jesucristo, el Profeta más grande de todos dice que va a enviar profetas.

“...y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;”

Por eso Cristo también dice en San Mateo también, capítulo 11, verso 13, y vamos a leerlo aquí lo que Él nos dice, dice:

“Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.”

Y ahora, encontramos que Dios tiene profetas en Su Iglesia, Cristo tiene profetas en Su Iglesia. Efesios, capítulo 4, verso 11, dice San Pablo:

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas...”

¿Quién constituyó? Cristo.

“...a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.”

Por eso hay pastores a cargo de las congregaciones, por eso hay evangelistas que predican el Evangelio públicamente en diferentes lugares, y hay maestros también que dan las clases bíblicas, y también maestros como San Pablo, ya un apóstol puede tener todos los ministerios operando en él, ya un apóstol está a un nivel muy alto; y un profeta también. San Pablo era apóstol y era profeta también; por eso encontramos las profecías en las cartas apostólicas (y San Pedro también).

En Primera de Corintios, capítulo 12, también nos habla, el verso 28, de que Dios colocó en la Iglesia apóstoles y profetas, dice:

“Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas...”

Y así sigue hablando de como Dios ordenó la Iglesia.

Y ahora, de etapa en etapa, de edad en edad encontramos grandes manifestaciones de Dios por medio de Su Espíritu en medio del Cristianismo. Por ejemplo, Cristo dice: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra.” Y ordena a ir por todas las naciones predicando el Evangelio y bautizando también. Y luego dice: “Y Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

¿Y cómo es que Cristo está en el Cielo como Sumo Sacerdote y está en la Tierra? Su cuerpo glorificado está en el Cielo, como el Sumo Sacerdote del Templo celestial; y Su Espíritu, el Espíritu Santo que es el Ángel del Pacto está en medio de Su Iglesia todo el tiempo, como estaba en medio del pueblo hebreo, el Ángel del Pacto, el cual se manifestaba en diferentes ocasiones en una Columna de Fuego, o en una nube que los cubría del sol en el desierto o en la forma de un hombre, un Ángel, un hombre de otra dimensión.

Y Cristo ha estado en medio de Su Iglesia todos estos dos mil años hablándole a Su Iglesia por medio de San Pedro, de Felipe, de otros apóstoles, de San Pablo entre los gentiles en Asia Menor, y de diferentes mensajeros en Europa, Francia, Hungría, también Alemania, Inglaterra y Norteamérica también. Por medio de profetas mensajeros, apóstoles, maestros, ha estado hablando en medio de Su Iglesia y ha estado trayendo a Su Redil millones de seres humanos, Su redil es Su Iglesia, el buen pastor es Cristo. ¿Y las ovejas quiénes son? Pues somos todos nosotros, de los cuales Cristo dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este Redil, las cuales también debo traer, y oirán mi Voz, y habrá un rebaño y un pastor.” (San Juan, capítulo 10, versos 14 al 18). Y en San Juan, capítulo 10, versos 27 en adelante, dice: “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen; y Yo las conozco, y Yo les doy Vida eterna; y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” Ahí es donde dice Cristo: “Mi Padre es mayor que todos,” y en otra Escritura dice: “Es mayor que Yo.” Y nadie las puede arrebatar ni de la mano de Cristo, ni de la mano del Padre.

Por lo tanto, estamos seguros en las manos del Señor, es el único lugar seguro, seguros para Vida eterna.

Y ahora, hemos visto los enviados que Él ha tenido, vimos el Señor Dios quién es; hemos visto Su imagen, el cuerpo angelical; hemos visto Su semejanza física, el cuerpo de carne de Jesús, el cual ya está glorificado.

Y ahora, EL ENVIADO: a través de las palabras de Jesús, Él dice que enviaría apóstoles, evangelistas, profetas, maestros, pastores, así por el estilo podemos ver toda la bendición que tendría Cristo en Su Iglesia manifestándola por medio de diferentes hombres de Dios, personas de Dios.

Ahora, el enviado para cada etapa o edad de Su Iglesia, siempre ha sido un mensajero en el cual Cristo ha estado en Espíritu Santo y a él ha traído Su mensaje correspondiente a cada etapa de Su Iglesia. Para cada etapa tiene un mensajero. Por ejemplo, San Pedro y San Pablo, San Pedro para los judíos, San Pablo para los gentiles en Asia Menor; y otros mensajeros para Francia, Hungría, Inglaterra... Alemania, Inglaterra, Norteamérica también; tenemos muchos evangelistas, pastores y maestros; pero tenemos un mensajero llamado el reverendo William Branham, ese fue el mensajero con el mensaje de Dios para la séptima etapa de la Iglesia que se cumplió en Norteamérica; y ese fue un profeta, profeta como Juan el Bautista que precursó la segunda Venida de Cristo, pero ya se fue. El que lo quiera recibir, ese fue, el precursor de la segunda Venida de Cristo, y Su mensaje precursa la Segunda Venida de Cristo, Su mensaje es el que presenta como será la segunda Venida de Cristo; como Juan era el que tenía que identificar con su mensaje, con lo que él hablaría, cómo vendría y quién sería el Mesías; él decía: “Después de mí, viene uno mayor que yo del cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado, Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego.” Y cuando lo vio dijo: “Este es Él, este es el hombre, Él es aquel del cual yo dije que después vendría uno mayor que yo, del cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado. Él les va a bautizar con Espíritu Santo y Fuego, yo les bautizo en agua en bautismo de arrepentimiento nada más; pero Él los va a bautizar con Espíritu Santo y Fuego.”

Por lo tanto, ese sería el que produciría esa transformación espiritual, produciría el nuevo nacimiento para que nacieran de nuevo, nacieran en el Reino de Dios como hijos e hijas de Dios.

Luego encontramos, que luego de Norteamérica y el precursor enviado en Norteamérica, tiene que haber algo más; porque después de Juan el Bautista no se acabó todo, murió en una forma que nadie hubiera deseado que Juan el Bautista muriera; y siendo tan grande como dice Cristo que era Juan el Bautista, mucho menos deseaban los discípulos de Juan y aun los discípulos de Jesucristo, que Juan muriera; pero así fue.

Así pasó con el reverendo William Branham, partió de una forma que nadie hubiese deseado que partiera, pero tenía que partir; cuando se termina nuestro tiempo en la Tierra, de una forma o de otra forma tenemos que irnos, el cuerpo es temporero; por eso es que mientras estamos en estos cuerpos mortales tenemos que aprovechar nuestro tiempo aquí confirmando nuestro lugar en el Reino de Dios, en el Reino de Cristo para tener la esperanza de vivir eternamente con Él en Su Reino, con un cuerpo eterno y glorificado.

El que no tiene a Cristo no puede estar esperando recibir un cuerpo eterno y glorificado, ¿por qué? Porque no confirmó su lugar, es como en el Reino de Cristo... es como si usted no tiene un boleto para viajar, usted no puede estar esperando que una línea aérea lo llame y le diga: “Ven,” y usted decirle: “Yo quiero volar o viajar para tal lugar.” Bueno: “¿Tu boleto?

La evidencia de que usted va a viajar y de que usted está en la lista es que tiene un boleto. Por lo tanto... y tiene que comprarlo, tiene que pagarlo; pero Cristo pagó nuestro boleto y nos dio la evidencia, nos dio lo que le llaman el ticket o boleto: el boleto es el Espíritu Santo, como en la parábola de las bodas, le llama también la vestidura de boda. Ese es el Espíritu Santo el cuerpo angelical que recibe cada persona, y después recibirá la vestidura física que será el cuerpo glorificado, tendrá una doble porción. El cuerpo angelical, el Espíritu Santo que recibe la persona lo que recibe el cuerpo angelical es las primicias del espíritu; y luego recibirá la segunda porción que es el cuerpo físico, glorificado y entonces será exactamente a imagen y semejanza de Dios, o sea, será con la imagen de Dios que es el cuerpo angelical, el cuerpo de Cristo angelical; y con la semejanza física de Dios que es el cuerpo físico, glorificado de Jesucristo. Tan sencillo como eso.

Y ahora, hemos visto el enviado de Dios para cada tiempo para cada edad, así a la ligera, hemos visto que Dios tiene un enviado para cada tiempo, y nos preguntamos: ¿para este tiempo final tendrá uno? Habrá uno. Sino tiene uno, pues no puede completar Su Programa; y siempre el fin del negocio es mejor que el principio.

Por lo tanto, tiene que tener un mensajero, un enviado dispensacional; porque Cristo hablando, profetizando cómo sería en el tiempo del fin o tiempo final, dijo que será como en los días de Noé, y allá hubo un profeta dispensacional que fue Noé con la revelación divina, el mensaje divino de todas las cosas que iban a suceder en el aquel tiempo y la forma de escapar de ese juicio divino. Y también dice que será como en los días de Lot, en los días de Lot hubo un profeta dispensacional que fue Abraham, el cual sabía lo que iba a suceder en Sodoma y Gomorra, porque Dios le reveló lo que iba a suceder.

Abraham tuvo la visita de tres Ángeles: Dios con Sus Arcángeles Gabriel y Miguel, los cuales después que almorzaron con Abraham fueron a Sodoma Gabriel y Miguel y cenaron con Lot; y a la madrugada sacaron a Lot de Sodoma y le dijeron: “Huye y no mires hacia atrás,” y cuando van huyendo la esposa de Lot miró hacia atrás, todas esas comodidades, esas riquezas que tenía, todos esos bienes materiales y se volvió una estatua de sal.

Estamos en tiempo de cambios, las cosas que vendrán sobre la tierra son terribles, pero hay forma de escapar. El mensaje de paz para el Día Postrero estará revelado y en el mensaje de paz para la dispensación de la Gracia, que es el Evangelio de la Gracia está revelado cómo escapar del reino de las tinieblas y ser colocados en el Reino de Dios, en el Reino de Cristo, recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Todo gira alrededor de la primera Venida de Cristo, y para el Día Postrero girará todo alrededor de la segunda Venida de Cristo; porque Él viene con Sus Ángeles para buscar a Su Novia, a Su Iglesia y llevársela con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, que es la fiesta más grande que jamás se haya llevado a cabo en el Cielo; esta fiesta de Boda de la unión de Cristo y Su Iglesia.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 1, versos 1 en adelante, dice y también en capítulo 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Y ahora Dios, el Padre en el Antiguo Testamento dice que tiene Su Ángel y que Su Nombre está en Su Ángel; y ahora Cristo en el Nuevo Testamento dice que Él tiene Su Ángel también. En la misma forma que ocurre en el Antiguo Testamento ocurre en el Nuevo Testamento, en la misma forma que Dios, el Padre hace con Su Ángel del Pacto que es Cristo en Su cuerpo angelical que los lleva hasta hacerlo carne en la Tierra, pero antes estaba en cuerpo angelical; y después lo hace carne en la Tierra y mora Dios en él en toda Su plenitud. Y luego que muere, resucita y sube al Cielo lo sienta a la diestra de Dios, lo sienta a Su diestra en el Cielo; y le da todo poder sobre el Cielo y la Tierra.

Y ahora, Cristo en el Nuevo Pacto dice: “Al que venciere Yo le daré que se siente conmigo en mi Trono, así como Yo he vencido y me sentado con mi Padre en Su Trono.” Y el Trono del Padre es el que está en el Cielo, donde está sentado Cristo a la diestra de Dios y donde recibió todo el poder y la autoridad sobre los Cielos y la Tierra; porque el que está en el Trono es el que tiene el poder.

Por eso es que los políticos también buscan ser, llegar a ser presidentes, porque el que está sentado en el trono presidencial, la silla presidencial, es el que tiene el poder sobre la nación. Los legisladores, los parlamentarios pueden promover sus leyes; el Congreso aprobarlas, los senadores también aprobarla, pero cuando pasa por las manos del presidente, ese es el que da la última palabra; o la aprueba o no la aprueba porque ese tiene la palabra final.

Y ahora, Cristo es el que tiene la Palabra aquí y está sentado en el Trono de Dios en el Cielo. Y ahora, el Reino de Dios, Él dijo que oraran para que viniera el Reino de Dios, lo cual será la restauración del reino de David, y ese trono del reino de David es el Trono de Cristo en la Tierra; porque Él está sentado en el Trono del Padre, en el Trono de Cristo del cual dice: “Al que venciere Yo le daré que se siente conmigo en mi Trono, así como Yo he vencido y me sentado con mi Padre en Su Trono.”

Y ahora, en el trono terrenal es que se sentará con Cristo el vencedor; y todos los vencedores estarán con Cristo también en ese gobierno del Mesías; cada persona en el grupo del mensajero del tiempo que le tocó vivir. Tan sencillo como eso.

En cada tiempo o etapa de la Iglesia han escuchado la Voz de Cristo el buen pastor por medio del mensajero que Él envió para cada tiempo; y los del tiempo final van a escuchar también la Voz de Cristo por medio del mensajero del Día Postrero. El mimo Cristo en San Juan, capítulo 13, verso 20, dice: “El que recibe al que Yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió, al Padre.” Tan sencillo como eso. Por eso, también Él dice: “El que recibe profeta en nombre de profeta, recompensa de profeta recibe.” Son palabras de Jesucristo.

Y ahora, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Ese es el mensajero final que aparecerá en medio del Cristianismo y después en medio de los judíos; pero ese mensajero ha estado en cuerpo angelical, en Espíritu en medio de la Iglesia todo el tiempo, fue el que le dio la revelación del Apocalipsis a Juan el apóstol; por eso dice:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.” (Apocalipsis, capítulo 1, verso 1 en adelante).

En el capítulo 22, verso 6, del Apocalipsis, también... dice, verso 7 en adelante, dice: “Y me dijo...” Le dice el Ángel al apóstol Juan: “Y me dijo: estas palabras son fieles y verdaderas.”

Las palabras que el Ángel le habla a Juan, el mensaje del Ángel de Jesucristo son palabras fieles y verdaderas. Es el Ángel mensajero de Jesucristo.

“Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

Es por medio de este Ángel que Cristo da a conocer las cosas que deben suceder pronto, es por medio de este Ángel que Dios revela las cosas que han de suceder pronto. Sigue diciendo:

“¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.

Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.”

¿Por qué no acepta la adoración de Juan este Ángel que le da toda esta revelación apocalíptica? Porque este Ángel no es el Señor Jesucristo, es el Ángel del Señor Jesucristo, el cual dice: “Yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos y de los profetas, y de todos los que guardan las palabras de esta profecía (o de este libro).” Y le dice: “Adora a Dios.” Viene enseñándole aun a Juan que adore a Dios. En Apocalipsis, capítulo 14, verso 6 al 7, dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”

Este es el mensajero, el Ángel del Señor con el Evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la Tierra, o sea, con el Evangelio del Reino del cual Cristo dijo en San Mateo, capítulo 24, verso 14. “Y será predicado este Evangelio del Reino, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

El Evangelio que Cristo predicaba, el Evangelio del Reino, y que Juan también predicaba, pero que desde la muerte de Cristo en adelante, ya se comienza a predicar desde el Día de Pentecostés el Evangelio de la Gracia, pues gira alrededor de la primera Venida de Cristo como Cordero de Dios, y como Sumo Sacerdote en el Templo celestial. El Evangelio del Reino gira alrededor de la segunda Venida de Cristo como Rey de reyes, como Señor de señores y Juez de toda la Tierra; tan sencillo como eso. Y es bajo la predicación del Evangelio del Reino que se estará predicando la Restauración del reino de David en la Tierra, y todo lo relacionado al trono de David al cual es heredero Cristo; y por eso siendo Él el heredero Él colocará con Él en Su Reino y en Su Trono al vencedor, que será el Ángel del Señor Jesucristo, así como el vencedor para sentarse en el Trono de Dios fue el Ángel de Dios, Cristo en Su cuerpo angelical.

Este Ángel del Señor Jesucristo que le da la revelación a Juan es un hombre de otra dimensión, es un espíritu de profeta, o sea, un cuerpo espiritual que en el Día Postrero va a tener un cuerpo de carne, y va a estar en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, y lo encontraremos, lo veremos hablándonos de estas cosas del Apocalipsis también; y abriéndonos estos misterios del libro del Apocalipsis; y por consiguiente estará con ese mensaje dándonos la bendición del mensaje de la paz permanente para todas las naciones; y por eso serán benditos sus pies sobre los montes; porque estará predicando sobre los reinos, sobre las naciones, pueblo y lenguas el mensaje de la paz permanente para las naciones; así como bajo el Evangelio de la Gracia se predica el mensaje de la paz, de la paz permanente para el alma del ser humano, por lo tanto él predicará para el alma el mensaje del Evangelio de la Gracia para recibir a Cristo como Salvador y predicará el mensaje del Reino para la paz física, para la paz de las naciones bajo el Reino del Mesías. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, su mensaje es el Evangelio del Reino, el Evangelio eterno para todas las naciones, y estará enseñandoles a todas las naciones y a todos los individuos a adorar a Dios, a buscar a Dios y a mostrarle que el tiempo, la hora, la hora de su juicio ha llegado.

Al ver el calentamiento global, los volcanes en erupción (y todavía no están todos), los maremotos, los tsunamis, los terremotos; y muchas otras cosas, el problema del agujero en la ca pa de ozono, el calentamiento global aumentado y los riesgos de las tormentas solares que contribuyeron al problema y situación en que está el planeta Venus, que su temperatura estuve viendo por televisión que son unos cuatrocientos grados nada más, ¿quién quiere ir para allá? No es habitable actualmente; es el planeta gemelo, se le llama también la estrella de la mañana, representa a Cristo, pero recuerden Cristo es la Estrella de la mañana, la Columna de Fuego, el Espíritu Santo.

Y ahora, dicen los científicos que esa suerte le espera al planeta Tierra; pero sabemos que después del juicio final, después del Milenio la Tierra va a pasar por una situación muy difícil, va a ser renovada, por lo tanto eso que piensan los científicos va a ser para después del Milenio, pero antes lo que le llaman la gran tribulación va a ser muy difícil, será las primicias nada más de los juicios divinos, las primicias de renovación para preparar la Tierra para el Reino del Mesías; pero después vendrá el juicio final, al final del Reino del Mesías, al final de los mil años vendrá el juicio final. Todos los seres humanos que no habían resucitado en la primera resurrección, pues la primera es para Vida eterna, y la segunda es para ir frente al Juez de toda la Tierra para el juicio final, o sea, eso será después del Reino del Mesías, y después de eso, del juicio final ahí pasará la Tierra por un proceso de purificación con fuego.

Pero no se preocupen tendremos cuerpos nuevos, no tendremos ningún problema hay muchos planetas, hay otras dimensiones; por lo tanto vamos a estar bien, vamos a estar bien en el tiempo de los tres años y medio de la gran tribulación, y vamos a estar bien después del Reino del Mesías y en el Reino del Mesías vamos a estar muy bien también; porque son bendiciones para todos los creyentes en Cristo.

Y ahora, el mensaje para la humanidad es el Evangelio del Reino, del cual Cristo dijo: “Y será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” Y hemos visto que habrá un mensajero que tendrá el Evangelio eterno, el Evangelio del Reino, y lo hemos identificado en la Escritura: es el Ángel del Señor Jesucristo, lo hemos de conocer en el mensaje y con el mensaje que le estará predicando; porque ninguna otra persona entenderá, comprenderá y recibirá ese mensaje para predicarlo, excepto uno solo: el Ángel del Señor Jesucristo. A través de él Cristo, el Espíritu Santo hará el entrelace de la dispensación del reino con la dispensación de la Gracia, y a través de él llamará Cristo a los últimos escogidos para colocarlos en Su Redil, en Su Rebaño, en Su Iglesia.

Si oyes hoy la Voz de Cristo, Cristo dijo y San Pablo dice: “Si oyes hoy Su Voz, la Voz de Cristo no endurezcas tu corazón,” tú eres una oveja del Señor si lo has recibido, y si no lo has recibido también, porque estás escuchando el Evangelio de Cristo y Él dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen.”

Y ahora, has estado escuchando el Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en tu alma, y si no habías recibido a Cristo como Salvador; ahora ha nacido la fe de Cristo en tu alma y el próximo paso es lo que dice el apóstol Pablo, dice: La fe viene por el oír, ¿el oír qué? La Palabra, el Evangelio de Cristo; y la fe... y con el corazón se cree para justicia. Ya estás creyendo en Cristo, si primero no creías; “y con la boca se confiesa para Salvación,” (Hebreos, capítulo 10, o Romanos capítulo 10). Y en San Mateo, capítulo 10, verso 32 al 33, Cristo dice: “El que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Más el que me negare delante de los hombres, Yo le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.”

Por lo tanto, ahora puedes confesarle como tu único y suficiente Salvador, sino lo has recibido todavía; y estaremos orando por usted. Recuerda que tu nombre está escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida, eres una oveja del Señor. Por eso estás escuchando la predicación del Evangelio de Cristo por lo cual, puedes pasar al frente y estaremos orando por usted; y los que están en otras naciones, también pueden venir a los Pies de Cristo y estaremos orando por usted y así quedaran incluidos en la oración que estaremos haciendo; los niños de diez años en adelante, también pueden venir a los Pies de Cristo.

Cristo dijo: “Mi paz os dejo, mi paz os doy. Yo no la doy como el mundo la da.” San Juan, capítulo 12 ó 14, el verso 27, están esas palabras de Jesucristo nuestro Salvador. Y encontramos, que luego cuando Él resucitó, Él dice (capítulo 14, verso 27, de San Juan)... cuando resucitó Cristo, y cuando luego con Sus discípulos les dice: “Paz a vosotros,” es que Él murió, fue sepultado y resucitó, y vino y anunció las buenas nuevas de paz a los que estaban cerca, a todos Sus discípulos, y siguen las noticias, de las buenas noticias de la paz siendo proclamadas en todas las naciones: el Evangelio de la paz, el Evangelio de Cristo, el Evangelio de nuestra Salvación, la paz permanente para el alma del ser humano.

Cristo tiene mucho pueblo, muchas ovejas aquí en la ciudad Panamá, y en toda la República de Panamá, y los está llamando en este tiempo final para colocarlos, ¿dónde? En Su Redil, en Su Rebaño, colocarlos con Vida eterna. Recuerden que Él dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y Yo las conozco y Yo les doy Vida eterna.” Ninguna otra persona le puede dar a usted o a mí Vida eterna, solamente hay UNO, y Su Nombre es: Jesucristo. Él es el pastor de las ovejas, Él es el pastor también de los pastores, el obispo de nuestras almas.

Vamos a estar de pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, nuestro Salvador, si falta alguna persona por venir puede venir para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo dentro de algunos segundos. Los que están en otras naciones, también pueden venir a los Pies de Cristo, pues Dios tiene muchos hijos en todas las naciones y los está llamando en este tiempo final; para darles la paz permanente en sus almas, producir en cada creyente el nuevo nacimiento y colocarlos así en Su Reino; y por consiguiente ser felices con Cristo en Su Reino.

Ya estamos listos para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, con nuestras manos levantadas al Cielo, y nuestros ojos cerrados repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo por usted, todos los que han venido a los Pies de Cristo repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio único de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Redentor, un Salvador; doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino. Sálvame, Señor; creo en Tu Sacrifico de Expiación donde compraste mi salvación, pagando el precio de mi salvación, de mi redención. Señor, que se haga realidad la salvación que ganaste en la Cruz del Calvario para mí. Sálvame Señor, te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador, ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible.” Pues, Él dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo.” Aun el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista en el Jordán.

Y ahora, el bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es tipológico y es un mandamiento del Señor el cual es a la semejanza física de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. El bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

Por lo tanto, al ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, estamos identificándonos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona recibe a Cristo muere al mundo, cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva Vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro correspondiente para que les indique cómo hacer (¿hay agua? Hay agua), y les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y ustedes también que están en otras naciones también pueden ser bautizados todos los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos.

Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una noche feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“EL ENVIADO DEL SEÑOR TRAYENDO UN MENSAJE DE PAZ PARA LA HUMANIDAD.”

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