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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes; es para mí un privilegio y bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, aquí en Portho Velho, es realmente una bendición grande estar con ustedes, y con todos ustedes que están a través del satélite Amazonas o de internet. Para esta ocasión leemos en Isaías, capítulo 66, versos 7 en adelante:

“Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo.

¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos.

Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? Dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? Dice tu Dios.

Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella;

para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que bebáis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria.

Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda; y mamaréis, y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis mimados.

Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.

Y veréis, y se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba; y la mano de Jehová para con sus siervos será conocida, y se enojará contra sus enemigos.

Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego.

Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“YESHUA Y SU JUDAÍSMO,” o sea, Jesucristo y Su Judaísmo, lo cual veremos en esta ocasión en el tema: “EL NACIMIENTO DEL HIJO PRIMOGÉNITO DE DIOS.”

El nacimiento del hijo primogénito de Dios como individuo, es también como nación, Dios trata con el pueblo hebreo como nación, y con los cristianos como individuos. Tenemos que comprender ese misterio para que así podamos comprender que no hay contradicción entre el Cristianismo y el Judaísmo, es que con el Cristianismo Dios trata bajo el nuevo Pacto que Él prometió en Jeremías, capítulo 31, verso 31 al 36. Por lo tanto, encontraremos que el Cristianismo es paralelo al Judaísmo, y que en el Cristianismo Dios trata con individuos, y con el pueblo hebreo bajo la Ley como nación.

Y ahora, encontraremos que así como hay un nacimiento para cada persona como individuo, un nuevo nacimiento, el cual está también reflejado en el nacimiento natural, o sea, el que obtenemos a través de nuestros padres terrenales, nacimiento que es para una vida temporera, pero hay un nuevo nacimiento para una Vida eterna.

Cuando Dios creó al ser humano había dicho: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza,” y cuando lo creó encontramos que creó al hombre a Su imagen, y luego más adelante le creó un cuerpo de carne del polvo de la tierra.

La imagen es el cuerpo espiritual o angelical, parecido a nuestro cuerpo, pero de otra dimensión, y la semejanza de Dios que le da al ser humano, es el cuerpo físico de carne que creó del polvo de la tierra. La imagen de Dios es Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto, Ángel de Dios o Ángel de Jehová o Ángel de Yawé o Yavé.

Y la semejanza física de Dios es el cuerpo físico que creó en el vientre de la virgen María y nació en Belén de Judea y fue llamado por el nombre de Yeshua o Jesús, por eso Jesucristo no es cualquier persona, es la persona en el cual moró toda la presencia de la divinidad, y por eso el ser humano tiene un cuerpo físico, y el Señor Jesucristo tiene un cuerpo físico que nació a través de la virgen María, y tenía que morir ese cuerpo físico como expiación por nuestros pecados.

Por eso Juan el Bautista cuando lo vio dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (San Juan, capítulo 1, versos 29 al 36), y en el capítulo 9 del libro del profeta Daniel, versos 21 al 27 dice que la vida al Mesías le será quitada después de las sesenta y nueve semanas, y en Isaías, capítulo 53, versos 1 al 15 en ese pasaje profético mesiánico dice que pondrá Su vida en Expiación por el pecado.

Por lo tanto, Jesucristo tenía que morir. Si no moría estaría viviendo sobre la Tierra todavía, pero estaría solo, los demás seres humanos tenían que morir, pero si Él tomaba nuestros pecados y moría por nosotros, entonces nosotros podíamos continuar viviendo aunque fuera en el cuerpo mortal, pero para escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, nacer la fe de Cristo en nuestra alma y recibirlo como Salvador, para así obtener la Vida eterna.

Jesucristo todavía está vivo en cuerpo glorificado, cuerpo joven que resucitó glorificado y está tan joven como cuando subió al Cielo, esa es la clase de cuerpo que Él ha prometido para todos los creyentes en Él, y eso está ligado al nuevo nacimiento.

En el nacimiento que obtuvimos a través de nuestros padres, hemos nacido como descendientes de Adán y Eva, y como ellos habían perdido la Vida eterna física, la descendencia de Adán no tiene Vida eterna física, solamente tiene una vida temporera pero que le da la oportunidad a la persona de hacer contacto con el segundo Adán que es Jesucristo para que Él obre el nuevo nacimiento.

El nuevo nacimiento es el nacimiento a la Vida eterna como descendiente del segundo Adán: Jesucristo, y esas personas son los hijos e hijas de Dios del Reino de Dios, así como para individuos es para naciones, hay hijos de Dios como individuos, y hay naciones hijas de Dios como naciones.

Por ejemplo, tenemos el caso del pueblo hebreo allá en Egipto, la descendencia de Abraham que tenía la promesa de que serían... habitarían en una tierra ajena y serían esclavos en esa tierra, eso fue lo que le dijo Dios a Abraham en el capítulo 15, versos 12 al 18 del Génesis, y le dijo que estarían allí por cuatrocientos años, pero entonces Dios los libertaría y en la cuarta generación regresarían a la tierra prometida donde estaba viviendo Abraham.

Cuando se cumplió el tiempo para Dios libertar al pueblo hebreo, envió a Moisés, y le dice a Moisés que le diga al faraón de la siguiente manera, capítulo 4, verso 22, dice:

“Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.”

Ahora, Israel como nación es el hijo primogénito de Dios y por lo tanto es la nación modelo para todas las naciones; tenemos a la nación hebrea como el pueblo, como nación primogénito de Dios, el cual tiene la bendición de Dios, le corresponde la Bendición de la Primogenitura como nación.

Ahora, en medio del Cristianismo Dios trata con individuos, y esas personas que han recibido a Cristo como Salvador, han sido bautizadas en agua en Su Nombre y Cristo las ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego, ha producido en ellas el nuevo nacimiento; han nacido como hijos e hijas de Dios en el Reino de Dios, por lo tanto, tienen la Bendición de la Primogenitura, por lo tanto tienen bendición terrenal y bendición celestial.

Y ahora, el pueblo hebreo como nación va a recibir un nuevo nacimiento, la promesa es que Dios va a restaurar el Reino de David al pueblo hebreo, y por esa causa ese pueblo que va a tener ese Reino, como nación va a nacer de nuevo, nacerá una nación en un día, en el Día Postrero, y por consiguiente va a tener la bendición de Dios, va a tener la Bendición de la Primogenitura como nación, va a tener el Trono de Dios en Jerusalén, que es el Trono de David, ese es el Trono terrenal de Dios, y va a tener el Reino de Dios terrenal que es el Trono de David.

Por lo tanto, una nación va nacer de una vez en un día, en el Día Postrero; como nación es el pueblo hebreo, y luego van a nacer otras naciones, serán aquellas que se van a unir al pueblo hebreo en el Día Postrero, se van a unir a ese Reino del Mesías que será un Reino de paz, de prosperidad y de felicidad para toda la humanidad.

Por lo tanto, hay una bendición grande para las naciones, es el Reino del Mesías que va a ser establecido en la Tierra y va a ser de bendición para el pueblo hebreo, para el Cristianismo y para el Islam también.

Recuerden que el Islam viene de un descendiente de Abraham, viene de Ismael por la vía correspondiente, luego el Cristianismo y el Judaísmo. El Judaísmo viene de Abraham también, por Abraham también a través del profeta Moisés, así como viene el Islam a través de Mahoma reconocido como profeta para el pueblo musulmán. Y el Cristianismo y para el Cristianismo, por la vía de Jesucristo ha venido el Cristianismo, un descendiente de Abraham también.

O sea, que Abraham tiene una gran bendición. Para el pueblo hebreo, para el Cristianismo y para el Islam, Abraham es el padre de la fe. Todos los problemas del Medio Oriente pueden ser resueltos, si los líderes del Cristianismo, del Judaísmo y del Islam se ponen de acuerdo, porque todo el problema allá podemos resumirlo como un problema de familia, de la familia de Abraham, de los descendientes de Abraham.

Algunas veces también en nuestras familias, en nuestras naciones hay problemas también, problemas de familia, y cuando hay muchos hijos de diferentes matrimonios, algunas veces el problema es mayor, y más cuando hay repartición de herencia.

Y ahora, todos quieren heredar a Jerusalén como la nación sagrada, es una herencia. También quieren heredar el territorio de todo Israel, ¿y por qué un territorio tan pequeño es tan codiciado, tan deseado? Porque ese es el territorio donde el Mesías establecerá Su Reino y Jerusalén vendrá a ser la Capital del Reino del Mesías donde estará el Trono del Mesías, y todo el territorio de Israel vendrá a ser el Distrito Federal del Reino mundial del Mesías y por consiguiente Israel, el territorio de Israel vendrá a ser la cabeza de todas las naciones.

Por eso es tan importante ese territorio aunque es pequeño, es importante entender todas estas cosas para poder comprender los problemas que hay en el Medio Oriente y entonces uno darse cuenta que en este tiempo han aumentado esos problemas porque está muy cerca la Venida del Mesías y Su Reino.

Israel como nación tendrá un nuevo nacimiento, y cuando el Reino del Mesías esté establecido en la tierra de Israel, eso será como Cristo en el alma de cada creyente en Cristo reinando sobre la vida de cada cristiano. Tan sencillo como eso. Pero tiene que recibir primero el nuevo nacimiento como nación.

Y ahora, encontramos para individuos, el tipo y figura es Jesucristo; fue una obra del Espíritu Santo cuando fue engendrado, creció y nació en la tierra de Israel, el Hijo de Dios, porque fue obra de Dios por medio del Espíritu Santo y por consiguiente allí tenemos el cuerpo en donde Dios se manifestó en toda Su plenitud, Emanuel, Dios con nosotros, conforme a Isaías, capítulo 7, verso 14:

“He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (que traducido es Dios con nosotros).”

Eso fue Yeshua o Jesucristo en medio del Judaísmo, conforme a la Palabra profética dada por el Espíritu Santo a través del profeta Isaías, o sea, que todo fue cumplido en Jesús conforme al Judaísmo, y habló conforme al Judaísmo también y toda la obra que llevó a cabo fue conforme al Judaísmo, y aun el Cristianismo viene del Judaísmo, viene de los judíos; el mismo Cristo dijo a la mujer samaritana en el capítulo 4 de San Juan: “Porque la salvación viene de los judíos.”

Por lo tanto, le damos gracias a Dios por los judíos, porque de los judíos vino Jesucristo y llevó a cabo Su obra de salvación en la Cruz del Calvario. Gracias a Dios por la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario.

Nadie puede estar en contra de los judíos, es el pueblo de Dios terrenal, es el pueblo primogénito de Dios terrenal, es el pueblo modelo para todas las demás naciones. Por lo tanto, el que lo bendiga será bendito y el que lo maldiga, será maldito, eso es lo que está escrito acerca de ese pueblo.

Todos los demás pueblos podrán recibir bendición, bendición de ese pueblo trabajando en favor de ese pueblo, y trabajando en parcería [sociedad] con ese pueblo en todos los proyectos que tengan todas las naciones.

Cuando una persona sabe que otra persona es de bendición y tiene muchas bendiciones, queremos tenerlo como socio, como aliado. Israel, el pueblo hebreo es un pueblo de bendición, el que lo bendiga, será bendito, y el que lo maldiga, será maldito.

Por lo tanto, todas las naciones quieren la bendición de Dios, por eso es tan importante mejor tenerlo como socio, como aliado, trabajando en parcería en todos los proyectos que tengan todas las naciones y que tenga también el pueblo hebreo, y ahí habrá bendición, habrá prosperidad. Tan sencillo como eso.

Así es también para individuos. La bendición de Dios está en los hijos e hijas de Dios, en los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, y el que los bendiga será bendito, y el que los maldiga, los persiga, será maldito, tan sencillo como eso. Lo mejor es tener una buena amistad con los creyentes en Cristo y trabajar con ellos en favor del Programa de Dios que estén llevando a cabo.

El nacimiento de los hijos o del hijo de Dios, del primogénito como nación es el pueblo hebreo, como individuo es el Señor Jesucristo, Yeshua, e hijos de Dios como naciones, son las demás naciones que van a estar en parcería en unión al pueblo hebreo, que van a entrar al Reino del Mesías. Esos son aquellos de los cuales Cristo habla en aquella parábola donde habla del Hijo del Hombre, en donde nos dice: “Cuando el Hijo del Hombre venga y se siente en el trono de Su gloria, serán juntados delante de Él todas las naciones, y colocará a unos a Su derecha y a los otros a Su izquierda (unas naciones a su derecha y otras a Su izquierda), así como el pastor coloca sus ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. A los de la derecha dirá: “Benditos de mi Padre, entrad al Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo, porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber,” y sigue enumerando las cosas por las cuales entrarán al Reino.

Y cuando ellos preguntan: “¿Cuándo te vimos en esas necesidades y te servimos?” Él dirá: “Por cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” Como naciones los que han ayudado al pueblo hebreo, como individuos los que han ayudado a los creyentes en Cristo y también naciones que han ayudado a los creyentes en Cristo durante estos dos mil años que han transcurrido.

El mismo Cristo dijo que cualquiera que dé un vaso de agua fresca (o fría) a uno de estos sus hermanos más pequeños, dice: “No perderá su recompensa,” y la recompensa de Dios es Vida eterna.

Así que es muy importante entender que muchas naciones van a entrar al Reino del Mesías, como naciones hijas de Dios, y por consiguiente van a tener un nuevo nacimiento. Al nacer en el Reino del Mesías van entonces a pertenecer a ese Reino, van a tener un nuevo tipo de gobierno, es un gobierno teocrático el Reino del Mesías, el cual estará unido a la monarquía.

Por lo tanto, encontraremos todo eso en el Reino del Mesías, así como la persona cuando nace de nuevo, nace en el Reino de Dios, esas naciones que van a entrar al Reino del Mesías, van a nacer como naciones en el Reino del Mesías, en el Reino de Dios, tan sencillo como eso. Y el Mesías será el que gobernará, reinará sobre todas esas naciones, pero el Mesías tendrá su representante en cada una de esas naciones.

Por lo tanto, tendrá su rey cada nación que reinará, gobernará bajo la corona del Mesías, tan sencillo como eso. El Mesías como Hijo del Hombre es el heredero al planeta Tierra completo y por consiguiente Él es el Rey mundial, y eso es lo que necesita la humanidad: un Rey mundial, pero no cualquier rey, sino el Mesías Príncipe prometido en la Palabra llamado el Príncipe de Paz que traerá la verdad, la justicia y la paz para la humanidad y por consiguiente la felicidad para la raza humana.

Estamos esperando el establecimiento de ese Reino, y estamos muy cerca de la realización de esa promesa divina. Por lo tanto, nacerá de nuevo, nacerá en un día Israel como nación, como una nación dentro del Reino de Dios, dentro del Reino del Mesías; y por consiguiente al nacer tendrá como Rey al Mesías Príncipe sentado en el Trono de David, y eso será el cumplimiento de la oración que Cristo dijo que siempre orando pidiéramos la venida del Reino de Dios, diciendo: “Venga Tu Reino, hágase Tu voluntad como en el Cielo también en la Tierra.”

Por lo tanto, esta restauración del Reino de David es muy importante para el pueblo hebreo, para el Cristianismo y para todas las naciones, en ese Reino es que la humanidad tendrá la paz verdadera y permanente. Mientras tanto, se lucha con pactos terrenales, humanos para que haya paz temporera en lo que llega la paz permanente.

Pero podemos tener la paz permanente acá en el corazón al recibir al Mesías Príncipe, al recibir a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador, así es para el Cristianismo y por consiguiente está correcto.

Para el Judaísmo encontramos que será el Reino del Mesías que les traerá la paz porque el Mesías Príncipe es el Príncipe de Paz conforme a Isaías, capítulo 9, verso 6 al 7, y está muy cerca el momento glorioso para el pueblo hebreo, mientras tanto en medio del Cristianismo se sigue predicando el Evangelio de Cristo y se le sigue dando la oportunidad a las personas que reciban a Cristo como único y suficiente Salvador, porque la fe viene por el oír la Palabra, el Evangelio de Cristo, y con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Por lo tanto, se le da la oportunidad a las personas que confiesen a Cristo como Su único y suficiente Salvador, recuerden que Cristo dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Ahí podemos ver que todo ser humano tiene la oportunidad de obtener la Vida eterna al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, nacer la fe Cristo en su corazón, en su alma, creer en Cristo y recibirlo como único y suficiente Salvador y ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en la persona el nuevo nacimiento. Tan sencillo como eso.

Ese es el Programa Divino para el Cristianismo y en medio del Cristianismo, que está dando a luz hijos e hijas de Dios, primogénitos de Dios escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y eso es Cristo con Su Iglesia reproduciéndose en muchos hijos e hijas de Dios. Eso es el grano de trigo, Cristo, que fue sembrado en tierra, y el Día de Pentecostés nació la Iglesia del Señor Jesucristo para por medio de Su Iglesia, Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, producir el nuevo nacimiento de millones de seres humanos.

Está naciendo una nación celestial, un pueblo celestial, en la esfera espiritual está naciendo de nuevo, está recibiendo el Espíritu de Dios durante estos dos mil años que han transcurrido y todavía sigue Dios produciendo el nuevo nacimiento en miles de personas, siguen los hijos e hijas de Dios naciendo en el Reino de Dios, los hijos primogénitos de Dios. El apóstol Pablo nos dice en Filipenses, capítulo 3 [20-21] de la siguiente manera:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

Todo creyente en Cristo nacido de nuevo es un ciudadano celestial, es un ciudadano de la Jerusalén celestial, porque el nuevo nacimiento es del Cielo, celestial, es de donde esperamos al Salvador, a Jesucristo, ¿y para qué lo estamos esperando? Para que transforme nuestros cuerpos como aquí nos dice San Pablo, porque la Venida del Señor para este tiempo final será para nuestra transformación, y para la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y eternos.

Por lo tanto, el nacimiento de los hijos de Dios en el Reino de Dios, por estos dos mil años ha sido el nuevo nacimiento de todos los creyentes en Cristo. Ahora, este nacimiento como hijos e hijas de Dios en el Reino de Dios, tiene dos partes: la primera parte es espiritual en donde se recibe el cuerpo espiritual o angelical parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión, eso es recibir el Espíritu Santo; y luego la segunda parte cuando recibamos el cuerpo físico glorificado, esta es la segunda parte del nacimiento como hijos e hijas de Dios en el Reino de Dios.

Estamos esperando la parte física, la transformación de nuestros cuerpos, y la resurrección de los muertos creyentes en Cristo, prometido todo esto para el Día Postrero, para el tiempo de la Gran Voz de Trompeta o trompeta final, o sea, para el tiempo en que se esté predicando el Evangelio de Cristo, el Evangelio del Reino, el Evangelio de nuestra salvación física, así como se ha estado predicando el Evangelio de nuestra transformación espiritual.

Por lo tanto, estemos preparados, falta muy poco para la resurrección de los muertos en Cristo y para la transformación de nosotros los que vivimos. El mismo Jesucristo en San Lucas, dijo en el capítulo 21 que cuando veamos todas estas cosas, las señales, las profecías que Él dio siendo cumplidas, levantemos nuestras cabezas porque nuestra redención está cerca, o sea, nuestra transformación que es la redención del cuerpo en donde obtendremos la inmortalidad.

Recuerden que Dios está creando una nueva raza con Vida eterna, esos son los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, esos son ciudadanos celestiales y están sentados en lugares celestiales con Cristo Jesús Señor nuestro.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, y está aquí presente o en alguna otra nación escuchando, lo puede recibir como único y suficiente Salvador, puede dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndolo como su Salvador, para lo cual puede pasar acá al frente si está presente aquí, o si está en otra nación puede pasar al frente en donde está determinado para que pasen todas las personas que estarán recibiendo a Cristo como Salvador, y estaremos orando por ustedes para que Cristo les reciba en Su Reino, les perdone y con Su Sangre les limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento.

Pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo. Cristo tiene mucho pueblo en esta ciudad y en toda la República del Brasil, y los está llamando para colocarlos en Su Reino con Vida eterna.

Lo más importante es la Vida eterna, y solamente hay una persona que nos puede dar la Vida eterna y Su Nombre es Señor Jesucristo, no hay otra persona que nos pueda dar la Vida eterna; solamente hay uno y Su Nombre es Jesucristo, porque Dios le ha dado la exclusividad de la Vida eterna a Jesucristo que es el segundo Adán, para que todos los creyentes en Cristo, sus descendientes en el campo espiritual, tengan Vida eterna.

Si la vida física temporera es tan importante para nosotros, cuánto más la Vida eterna; la Vida eterna es lo más importante, sin Vida eterna el ser humano no puede estar pensando en vivir eternamente; para pensar en vivir eternamente tenemos que haber recibido a Cristo como nuestro Salvador.

Por lo tanto, no hay esperanza de Vida eterna fuera de Cristo, no hay esperanza de glorificación fuera de Cristo, toda nuestra esperanza está en Jesucristo. Una persona puede ser rica, pero eso no significa nada frente a Dios. Jesucristo dijo:

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” (San Mateo, capítulo 16, verso 26 al 28).

Por lo tanto, lo importante es tener la Vida eterna a través de Cristo, Él prometió darnos Vida eterna al creer en Él como nuestro único y suficiente Salvador, y prometió resucitarnos en cuerpos glorificados si nuestro cuerpo físico muere (San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40).

Así que es un asunto de Vida eterna creer y recibir a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador, es como único aseguramos la Vida eterna para nosotros, y todos queremos vivir eternamente; no nos vamos a conformar con unos cien años o ciento veinte años cuando podemos tener la Vida eterna completa, y para tener la Vida eterna Dios envió a Su Hijo unigénito al mundo, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga Vida eterna; para eso fue que Jesucristo vino a la Tierra, para que podamos creer en Él y en Su muerte en la Cruz del Calvario como Sacrificio de Expiación por nuestros pecados y obtener la Vida eterna.

La Vida eterna es lo más importante, y todos tenemos el mismo derecho y la misma oportunidad para recibir la Vida eterna creyendo en Cristo como nuestro único y suficiente Salvador.

Todavía estamos esperando unos momentos mientras llegan las personas que faltan porque Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad, y los está llamando y están viniendo a los Pies de Cristo; y en las demás naciones también Dios tiene mucho pueblo, y los está llamando en este tiempo final; si oyes hoy Su Voz, no endurezcas tu corazón, tú eres una oveja del Señor, por eso has estado escuchando la Voz de Cristo, el Evangelio de Cristo y ha nacido la fe de Cristo en tu alma y ahora tienes la oportunidad de dar testimonio público de Tu fe en Cristo recibiéndole como tu único y suficiente Salvador.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador en esta ocasión. En las demás naciones también pueden estar puestos en pie; los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, Él dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos.”

Vamos ya a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo; si todavía falta alguno por venir, puede venir a los Pies de Cristo, puede pasar al frente. Nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, nuestros ojos cerrados, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente, sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor. ¿Cuándo me pueden bautizar?” Por cuanto ustedes han creído en Cristo, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor, el cual es a la imagen y semejanza de la muerte de Cristo, sepultura de Cristo y resurrección de Cristo, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Por esa causa nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección al ser bautizados en agua en Su Nombre. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando la persona es sumergida en las aguas bautismales por el ministro, tipológicamente está siendo sepultada. Y cuando es levantada de las aguas bautismales por el ministro, está resucitando a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, ese simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo representa la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, y muestra que nosotros estábamos con Cristo cuando Él murió, resucitó... cuando murió fue sepultado y resucitó, estábamos en Cristo, estamos en Cristo para toda la eternidad. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora, dejo al ministro, al ministro Leví con ustedes, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma para que así sean bautizados los que han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador, recordando que el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo.

El Día de Pentecostés el apóstol Pedro contesta a la pregunta de unas tres mil personas o más que estaban presentes escuchando la predicación de Pedro, y le preguntan a Pedro y a los apóstoles: “Varones hermanos, ¿qué haremos?” Pedro les dice: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo, porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, para los que están lejos y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare,” y luego como tres mil personas fueron bautizadas y fueron añadidas a la Iglesia de Jesucristo en ese día.

Con nosotros el reverendo Leví para indicarles cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL NACIMIENTO DEL HIJO PRIMOGÉNITO DE DIOS.”

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