ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o internet en diferentes naciones; es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión.

Para todos los que están en otras naciones, que Dios les bendiga grandemente juntamente con los que están aquí presentes. Aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando al proyecto de La Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, y también el respaldo que le están dando a la obra misionera y evangelística y a AMISRAEL. Ustedes han estado viendo las labores de AMISRAEL y el éxito que se ha estado obteniendo, que es el éxito de todos los que respaldan a AMISRAEL.

Para esta ocasión leemos en San Lucas, capítulo 17, versos 24 en adelante, donde dice Jesucristo:

“Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.

Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.

Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.

Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.

Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;

mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.

Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.”

Y el verso 32 dice:

“Acordaos de la mujer de Lot.

Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.”

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE COMO EN LOS DÍAS DE LOT.”

Por cuanto Cristo dice aquí que la Venida del Hijo del Hombre será como en los días de Lot y como en los días de Noé, entonces la humanidad estará viviendo un tiempo paralelo al tiempo de Noé y también al tiempo de Lot, que era el tiempo del patriarca Abraham.

En aquellos tiempos encontramos que la humanidad había llegado a su final en esos lugares donde se cumplieron estas profecías. En los días de Noé el mundo antediluviano había llegado a su final, pero Dios no trae el juicio a la humanidad sin que antes le advierta, sin que antes le avise lo que ha de venir, y siempre lo ha hecho por medio de un profeta, “porque no hará nada el Señor sin que antes revele sus secretos a sus siervos sus profetas.” (Amós, capítulo 3, verso 7).

Es por medio de los profetas que Dios da a conocer las cosas que han de suceder, en aquel tiempo hubo un hombre llamado Noé, el cual creía en Dios y ofrecía los sacrificios correspondientes a Dios por el pecado suyo y de su familia; ese era un profeta dispensacional, Dios tiene muchos profetas que ha enviado a Su pueblo pero profetas dispensacionales solamente tiene siete, que son Adán para la Dispensación de la Inocencia, Set para la Dispensación de la Conciencia, Noé para la Dispensación del Gobierno Humano que es la tercer dispensación, Abraham para la Dispensación de la Promesa que es la cuarta dispensación, Moisés para la quinta dispensación (la Dispensación de la Ley), Jesús para la sexta dispensación (la Dispensación de la Gracia), y para el Día Postrero enviará al séptimo profeta dispensacional con el mensaje del Evangelio del Reino para predicarlo a todos los moradores de la tierra, y eso cumplirá las palabras de Jesús: “Y será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.”

Así como Noé predicando su mensaje al mundo antediluviano marcó el fin para aquella civilización, el último profeta dispensacional, séptimo profeta dispensacional marcará el fin para esta generación presente, porque en ese mensaje del Evangelio del Reino estará dando a conocer el juicio divino que ha de venir sobre la raza humana.

O sea, que estará anunciando el fin para esta generación, estará anunciando el fin para el reino de los gentiles, el cual está en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, lo cual fue mostrado en el capítulo 2, versos 30 al 45 del libro del profeta Daniel, y en el capítulo 7, verso 9 al 27 del libro del profeta Daniel.

Bajo la predicación del Evangelio del Reino será que Dios dará la última oportunidad a los seres humanos, bajo la predicación del Evangelio del Reino por ese séptimo profeta dispensacional se estará cumpliendo Apocalipsis, capítulo 14, verso 6 al 7, donde aparece un Ángel con el Evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la Tierra, a toda nación, pueblo y lengua, diciendo a gran voz: “Temed a Dios y dadle gloria porque la hora de su juicio ha llegado.”

Ese Ángel mensajero (recuerden que un Ángel es un mensajero)... y ahora, bajo la predicación del Evangelio eterno, el Evangelio del Reino, se estará dando a conocer que el fin para el reino de los gentiles ha llegado, como lo estuvo anunciando también el profeta Noé que el fin para aquella generación había llegado.

Noé estuvo predicando ciento y algo de años y cualquier persona podía decir: “Ya lleva muchos años diciendo lo mismo, y nada acontece,” pero luego la Escritura nos dice que la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé mientras se preparaba el arca en donde se salvaron ocho personas: Noé y su familia.

Era por causa de Noé que la paciencia de Dios aguardaba a que él construyera el arca donde se salvarían Noé y su familia. La paciencia de Dios era por Noé y su familia, mientras se preparaba el arca de salvación para que entraran y se salvaran.

Hay muchas personas que puedan pensar en nuestro tiempo: “Ya hace unos dos mil años que el Cristianismo está anunciando que viene el fin del mundo, y no ha llegado.” La paciencia de Dios ya lleva dos mil años de Cristo hacia acá esperando que los que han de ser salvos entren al arca de salvación que es Cristo, pero cuando haya entrado hasta el último en el arca de salvación, hasta el último escogido, hasta la última oveja del Señor, entonces se cerrará la puerta como en la parábola de la diez vírgenes que se cerró la puerta, pero las vírgenes prudentes ya estaban dentro de la Casa de Dios con el Señor dentro.

Porque mientras las vírgenes insensatas iban a buscar aceite o a comprar aceite, vino el Esposo (eso es la Venida del Señor), ¿a dónde? A Su Casa que es Su Iglesia, y las que estaban preparadas entraron con Él a las bodas, o sea, las vírgenes prudentes, los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, la Casa del Señor es la Iglesia del Señor Jesucristo, esa es la Familia de Dios, la Casa de Dios. No es una casa de piedras, sino de seres humanos. Una casa, una familia.

Por eso están representados en piedras vivas esas personas, esas son las personas de las cuales Juan el Bautista dijo que Dios podía levantar hijos de Dios de estas piedras, o sea, de seres humanos, de personas.

Y ahora, encontramos que es a la Casa de Dios que está prometida la Venida del Hijo del Hombre, y es en la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo donde estarán las vírgenes prudentes con el Esposo en el Día Postrero, y luego que hayan entrado todas las vírgenes prudentes a la Casa de Dios, la puerta de la Casa de Dios será cerrada, Cristo dijo: “Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo.”

¿A dónde se entra por esa puerta? A la Casa de Dios, la Familia de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, el redil de las ovejas del Señor, donde Él colocaría Sus ovejas. Recuerden que Él dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer, y oirán mi Voz, y habrá un rebaño y un pastor.” (San Juan, capítulo 10, versos 14 al 18).

Esas ovejas del Señor son aquellas de las cuales Él dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy Vida eterna; y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre,” (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

Y ahora, la Venida del Hijo del Hombre es para la Iglesia del Señor Jesucristo que es la Familia de Dios, la Casa de Dios, la descendencia de Dios, descendientes de Dios que han nacido ¿dónde? En la Familia de Dios, la Casa de Dios.

Por lo tanto, esa es la familia, la casa que tiene la promesa de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, la Venida del Hijo del Hombre en el Día Postrero, y esa es la única esperanza que hay para el Cristianismo, es la única esperanza que hay para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, tenemos que estar conscientes que estamos en el tiempo final, todas las señales correspondientes al tiempo final se han estado cumpliendo, lo cual nos indica que hemos llegado al tiempo profetizado en donde la Venida del Hijo del Hombre se convertirá en una realidad en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, o sea, en la Casa de Dios.

Y será un tiempo para el mundo como los días de Noé y como los días de Lot. La humanidad en este tiempo, todas las naciones están como en los días de Noé y como en los días de Lot, o sea, como estaban las naciones en aquel tiempo, están en la actualidad, y por consiguiente están listos para el juicio divino.

Nos dice la Escritura que nos recordemos de la mujer de Lot para que sepamos que tenemos que estar seguros y firmes en Dios y Su Programa; ella miro hacia atrás, hacia el mundo, a todo lo que estaba dejando y se convirtió en una estatua de sal. El pueblo no puede mirar hacia el mundo, tiene que mirar hacia Dios, el mismo Cristo dijo que cuando veamos todas estas cosas suceder, levantemos nuestras cabezas porque nuestra redención está cerca, o sea, nuestra transformación está cerca; es la redención del cuerpo, la adopción prometida para todos los creyentes en Cristo.

Y ahora, Lot y su familia representan o están representados, o representan las vírgenes insensatas de la parábola de las vírgenes en donde cinco eran insensatas y cinco eran prudentes. Las prudentes son la Iglesia del Señor Jesucristo, escogidos, escritos en el Libro de la Vida del Cordero con el aceite del Espíritu Santo, personas nacidas de nuevo, y el resto del Cristianismo son las insensatas que no tomaron aceite en sus lámparas o sea, que no recibieron el Espíritu Santo, son solamente creyentes profesantes, o sea, cristianos profesantes sin el Espíritu Santo.

Cuando llegaron las vírgenes insensatas luego de ir a buscar aceite, la puerta ya estaba cerrada, pero las vírgenes prudentes habían entrado con Cristo, con el Señor, con el Esposo, y la puerta fue cerrada, pero las vírgenes prudentes estaban dentro cuando la puerta fue cerrada.

También en San Lucas, capítulo 13, versos 25 en adelante nos dice:

“Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.”

Ahí podemos ver que la puerta va a ser cerrada en algún momento, Cristo va a cerrar la puerta de Su Casa, de Su Iglesia, de Su Familia, y ya no va a entrar más personas a la Casa de Dios, a la Iglesia del Señor, a Su Cuerpo Místico de creyentes, a Su Familia. O sea, que ya no van a ser más personas en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y luego continúa diciendo:      

“Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.

Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.

Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.”

Así como se cerró la puerta del arca cuando Noé y su familia ya estaban dentro, se cerrará la puerta de la Casa de Dios en el Día Postrero, cuando todos los que tienen que estar dentro, ya estén dentro.

Por eso es que se predica el Evangelio de Cristo en todas las naciones, porque el que es de Dios, la Voz de Dios oye, escucha el Evangelio de Cristo, nace la fe de Cristo en su alma, cree en Cristo y lo recibe como su único y suficiente Salvador, es bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en la persona el nuevo nacimiento; la persona nace en la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, entra a la Casa de Dios y por consiguiente ha entrado al arca de salvación que es Jesucristo nuestro Salvador y está seguro dentro de Cristo, el arca de salvación.

Recuerden que la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo, por lo tanto, ahí está segura la persona, la persona creyente en Cristo ha entrado al lugar de seguridad; la Escritura dice que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, por lo tanto, ha nacido de nuevo, ha nacido en la Casa de Dios, la Familia de Dios como un hijo o una hija de Dios. Esos son los que escaparán del juicio divino que vendrá sobre la raza humana, el cual se derramará durante el tiempo de la gran tribulación que durará tres años y medio.

Ahora recuerden que el Cristianismo está esperando la Venida del Hijo del Hombre, la Venida del Señor, ¿y para qué Él viene? La Escritura dice que será para transformar nuestros cuerpos, en Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21 dice:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

Y ahora, nos dice San Pablo que nuestra ciudadanía está en los Cielos, aunque somos ciudadanos terrenales de la nación donde hemos nacido, somos ciudadanos celestiales al ser creyentes en Cristo nacidos de nuevo, porque el nuevo nacimiento es del Cielo, por lo tanto, los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, son ciudadanos celestiales, ciudadanos de la Jerusalén celestial donde está nuestro nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero.

Así como nuestro nombre terrenal está escrito en la nación donde hemos nacido, en el registro de la nación, ahí está nuestro nombre de nuestro nacimiento terrenal; y de nuestro nacimiento celestial, pues está en el Cielo porque el nuevo nacimiento es del Cielo, celestial, está nuestro nombre escrito en el Cielo en la Jerusalén celestial.

Y ahora, la Venida del Hijo del Hombre en el Día Postrero será en un tiempo como el de Noé y como el de Lot, y sabemos que las naciones están como en los días de Noé y como en los días de Lot, y no conocen, no entienden, como el pueblo antediluviano no entendió y vino el diluvio y se los llevó a todos, no entendió el Programa Divino para aquel tiempo. Y así está la humanidad en este tiempo final, pero los escogidos dice la Escritura que entenderán, “los entendidos entenderán,” dice el profeta Daniel.

Por lo tanto, los entendidos entrarán y estarán en la Casa de Dios, y cuando se cierre la puerta estarán seguros en la Casa de Dios, no estarán fuera, ya estarán dentro de la Casa de Dios porque habrán recibido a Cristo como Salvador habrán sido bautizados en agua en Su Nombre, Cristo los habrá bautizado con Espíritu Santo y Fuego y habrá producido el nuevo nacimiento en esas personas, habrán nacido de nuevo, han nacido en la Casa de Dios que es el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador, y por consiguiente como ovejas del Señor estarán en el redil del Señor que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

La Venida del Hijo del Hombre será como en el tiempo de Lot. En aquel tiempo apareció Dios con Sus Arcángeles Gabriel y Miguel, lo cual es tipo y figura de lo que estará aconteciendo en este tiempo final, aun bajo el ministerio del séptimo mensajero, reverendo William Branham, fue puesto el tipo y figura también, en donde aparecieron tres importantes predicadores, evangelistas, los cuales fueron el reverendo William Branham, Billy Graham, y Oral Roberts, tres importantes evangelistas en Norteamérica.

Para el Día Postrero aparecerá el Hijo del Hombre, la Venida del Hijo del Hombre como el relámpago que sale del Oriente y se muestra en el Occidente, o sea, en el continente americano, y ahí estará la manifestación prometida por Cristo en San Mateo, capítulo 16, verso 26 al 28 donde nos dice:

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.”

La Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, en San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31, nos habla de la Venida del Hijo del Hombre enviando Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta para juntar a Sus escogidos, desde un extremo del Cielo hasta el otro.

Ahí estará la manifestación del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, Sus Ángeles, los dos Olivos, los ministerios de Moisés y de Elías, por lo tanto, este es un tiempo muy importante en el campo profético para el Cristianismo y para el Judaísmo, porque este es el tiempo prometido para la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Por lo tanto, estemos preparados porque el Hijo del Hombre con Sus Ángeles traerá la bendición grande para los escogidos, para darles la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE COMO EN LOS DÍAS DE LOT, y también como en los días de Noé.

Por lo tanto, si alguno todavía no ha entrado a la Casa de Dios, a la Iglesia del Señor Jesucristo recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento, y así nazca en el Reino de Dios, nazca del Cielo, de la Jerusalén celestial.

Por lo tanto, puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted, y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo, y los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo para que también queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que estarán viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Recuerden, estamos ya en el tiempo final, estamos viendo todas las señales que identifican el tiempo final. Ya estamos en el Día Postrero conforme al calendario gregoriano, pues el Día Postrero es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, y ya llevamos diez años dentro de ese séptimo milenio, conforme al calendario gregoriano.

Dios tiene mucho pueblo en la República del Brasil, y los está llamando en este tiempo final. Si oyes hoy Su Voz, no endurezcas tu corazón, tú eres una oveja del Señor por eso estás escuchando la predicación del Evangelio de Cristo y por eso ha nacido la fe de Cristo en tu alma y estás creyendo en Cristo y ahora tienes la oportunidad de dar testimonio público de tu fe en Cristo recibiéndole como tu único y suficiente Salvador.

Por lo tanto, ustedes que están aquí presentes y los que están en otras naciones pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Es importante entrar al arca de salvación que es Jesucristo, es importante recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, porque no hay otro Salvador, solamente hay uno, y Su Nombre es Señor Jesucristo. Todos necesitamos a Jesucristo, pues todos queremos ser salvos, todos queremos vivir eternamente con Cristo en Su Reino, por lo cual todos necesitamos a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador, para lo cual necesitamos recibirlo como nuestro único y suficiente Salvador.

Recibir a Cristo es un asunto de Vida eterna, no hay otra forma de recibir la Vida eterna, solamente a través de Cristo, porque la exclusividad de la Vida eterna la ha dado Dios a Jesucristo, y por esa causa necesitamos venir a aquel que tiene la exclusividad de la Vida eterna para que nos dé Vida eterna. No hay otra persona que nos pueda dar Vida eterna, solamente hay uno, y Su Nombre es Señor Jesucristo.

Todavía hay tiempo de misericordia, todavía la puerta de la misericordia está abierta, pero algún día va a ser cerrada esa puerta y ya nadie más podrá entrar. Lo más importante para el ser humano es la Vida eterna, no hay otra cosa más importante que la Vida eterna, esta vida terrenal es importante, pero mucho más importante es la Vida eterna.

Hemos recibido esta vida temporera para que tengamos la oportunidad de recibir la Vida eterna recibiendo a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador, ese es el propósito de nuestra vida aquí en la Tierra, que escuchemos la predicación del Evangelio de Cristo, nazca la fe de Cristo en nuestra alma, creamos en Cristo y lo recibamos como nuestro Salvador, para así obtener la Vida eterna.

No hay otra forma de recibir la Vida eterna, solamente hay una, y es a través de Cristo nuestro Salvador. Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. En todos los países si falta alguno por venir a los Pies de Cristo, puede venir para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo.

Todos queremos vivir eternamente, y comprendiendo que hay una oportunidad de obtener la Vida eterna, la aprovechamos recibiendo a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador. Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, los que están presentes y los que están en otra naciones, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón; creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el único Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador, te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego y produzcas en mi el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente, sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes escucharon el Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en vuestra alma y lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. El mismo Cristo dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo.” Aun el mismo Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista. Cuando Juan bautizaba en el Jordán, Jesucristo llegó, entró a las aguas del Jordán para que Juan lo bautizara, y Jesucristo le decía: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” Y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó. Si Jesucristo tuvo necesidad de ser bautizado para cumplir toda justicia, cuánto más nosotros.

El bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo. El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando es sumergido en las aguas bautismales por el ministro, tipológicamente, simbólicamente está siendo sepultado. Y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Ese es el simbolismo del bautismo en agua, el cual es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, ahí tenemos el tipo y figura del bautismo en agua. Por lo tanto, cuando la persona es bautizada en el Nombre del Señor Jesucristo, encontramos que está siendo efectuada en la persona la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo; ahí está siendo representada muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Por eso es que en el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, ustedes que están presentes y los que están en otras naciones, los que están en otras naciones y recibieron a Cristo en estos momentos, también pueden ser bautizados.

Dejo al ministro correspondiente para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor. Dejo al reverendo Noel Nonato con ustedes, y en cada país al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Dios les continúe bendiciendo a todos, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad.

“LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE COMO EN LOS DÍAS DE LOT.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter