ImprimirImprimir

Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes y los que están en diferentes naciones, todos los ministros y sus congregaciones que están hoy domingo reunidos alabando a Dios y escuchando Su Palabra, la cual es el alimento espiritual para el alma de las personas. El domingo es muy importante para el Cristianismo porque fue el día domingo que Jesucristo resucitó, así como el sábado es el día más importante para el Judaísmo, y el viernes para el Islam. Por eso cada persona debe estar reunido el día importante de su grupo, de su religión, para elevar alabanzas a Dios y oír Su Palabra, la Palabra divina. En esta ocasión leemos en San Mateo, capítulo 24, verso 14, y dice de la siguiente manera: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema es: “EL TESTIMONIO DEL EVANGELIO DEL REINO A TODAS LAS NACIONES. A través de la Escritura encontramos diferentes fiestas practicadas en medio del pueblo hebreo, las cuales conmemoran diferentes eventos ocurridos en medio del pueblo hebreo desde la salida de Israel de la esclavitud en Egipto. Estas fiestas también tienen un elemento profético, el cual se cumpliría más adelante y abriría una nueva dispensación, para lo cual es enviado el mensajero correspondiente por medio del cual Dios cumple esas fiestas en la parte profética que contienen. Las fiestas son tipo y figura de eventos que ocurrirían más adelante, y nuevas dispensaciones se abrirían a la humanidad. Son siete dispensaciones: la Dispensación de la Inocencia en el tiempo de Adán; luego viene otra dispensación más adelante con Set, en donde ya el ser humano está consciente del bien y del mal; y luego viene una tercera dispensación con Noé, la Dispensación del Gobierno Humano; luego más adelante, surge otra dispensación, la Dispensación de la Promesa con Abraham que viene a ser la cuarta dispensación. Esos hombres son profetas, esos mensajeros dispensacionales, y encontramos más adelante a Moisés en la liberación del pueblo hebreo y luego llevándolos al monte Sinaí donde Dios le dio a Moisés la Ley para que Moisés la diera al pueblo hebreo; esa es la quinta dispensación. Luego más adelante surge otra dispensación, una nueva dispensación: la sexta dispensación con Jesucristo, en el cual se cumplieron cuatro fiestas: tres fiestas, y luego el Día de Pentecostés se cumplió la cuarta fiesta. Jesucristo es tipificado en el cordero pascual, por eso Juan el Bautista en el capítulo 1, versos 29 al 36 de San Juan, cuando ve a Jesús que viene, dice: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” Esa fiesta del cordero pascual fue cumplida en Jesucristo en la parte profética, en donde vendría el Mesías Príncipe para morir y Su Sangre ser colocada en el dintel y los postes del corazón de las personas; fue derramada esa Sangre en la Cruz del Calvario. También están los panes sin levadura que se comían durante siete días, también se cumplió. Y luego viene la fiesta de las primicias o de la gavilla mecida que es hecha con lo primero que es tomado para la cosecha, y es presentada ante Dios esa gavilla mecida. Eso fue cumplido cuando Jesucristo resucitó, esa es la fiesta de la gavilla mecida en la fase profética, fue cumplida en Jesucristo resucitando. Y luego encontramos la fiesta de pentecostés, la cual se cumplió el Día de Pentecostés en donde vino el Espíritu Santo sobre ciento veinte creyentes en Cristo, y esa fiesta de pentecostés se ha extendido durante toda la Dispensación de la Gracia, y millones de seres humanos que han recibido a Cristo como Salvador y han sido bautizados en agua en Su Nombre, Cristo los ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego y ha producido en ellos el nuevo nacimiento. En esa fiesta cumpliéndose en cada persona creyente en Cristo, efectúa el nuevo nacimiento, así nace una persona en el Reino de Dios, ha nacido de nuevo como le enseñó Cristo a Nicodemo en San Juan, capítulo 3, versos 1 al 6: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Y toda persona quiere entrar al Reino de Dios, para lo cual se ha estado predicando el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de Cristo, el cual presenta la esfera espiritual del Reino de Dios, y por lo tanto la predicación del Evangelio de Cristo, del Evangelio de la Gracia, es la predicación del Reino de Dios en la esfera espiritual. Esa fue la parte que fue dada a un pueblo o a una gente que estuvieran produciendo los frutos del Reino; o sea, que las palabras de Cristo cuando dijo que el Reino de Dios sería quitado de allá de los judíos y sería dado a gente que produjeran los frutos de él (San Mateo, capítulo 21, verso 43), ahora ha sido cumplida esa promesa en la Iglesia del Señor Jesucristo; ella es la que tiene el Reino de Dios en la esfera espiritual, y por esa causa es que muchas cosas que son habladas allá en el Antiguo Testamento, ahora las vemos en el Cristianismo siendo llevadas a cabo, y podemos ver que esto está en la esfera espiritual en el Cristianismo, en la Iglesia del Señor Jesucristo. El Reino de Dios tiene esfera espiritual y la esfera física. La esfera física corresponde al pueblo hebreo, y a esa esfera física también va a unirse o va a estar unida el Cristianismo para el establecimiento del Reino del Mesías en la Tierra. Por lo tanto el pueblo hebreo tiene una bendición grande prometida para ser recibida en este tiempo final, en el Día Postrero. Ya hemos visto que cuatro de las fiestas hebreas han sido cumplidas, y se ha extendido el beneficio de esas fiestas o el cumplimiento de ellas, hasta nuestro tiempo, en donde todavía se está viviendo o está viviendo el Cuerpo Místico de Cristo, la fiesta de pentecostés; ahora, vendrá otro tiempo de pentecostés. Allá fue el Día de Pentecostés, o sea día cincuenta, para nuestro tiempo luego vendrá también el año cincuenta, año del jubileo, año de pentecostés. Encontramos que Jesucristo predicaba el Evangelio del Reino, y muchas personas esperaban que Jesucristo tomara el Reino, o sea, estableciera el Reino de Dios o restaurara el Reino de Dios en la Tierra, restaurara el Reino de David. En una ocasión cuando multiplicó los panes y los peces, estaban muchas personas pensando tomarlo y proclamarlo Rey, coronarlo, pero Él se fue a orar a otro lugar lejos de donde ellos estaban para no ser tomado y ser coronado en aquel tiempo; porque Él no sería coronado y no tomaría el Trono de David en aquel tiempo, tenía primero que llevar a cabo la Obra de Redención Él mismo como el Sacrificio de Expiación por los pecados de Israel y de toda la humanidad. Por esa causa ocurrió todo esto a Jesucristo, y por esa causa fue que Él estando en la Cruz orando al Padre dijo: “Padre, perdónalos, no saben lo que hacen.” Por lo tanto, Jesucristo pidió al Padre el perdón para el pueblo hebreo, por lo tanto nadie debe decir nada en contra del pueblo hebreo; el único que podía decir algo era Jesucristo, y dijo: “Padre, perdónalos, no saben lo que hacen.” Más bien todos los cristianos están llamados a orar por el pueblo hebreo, llamado en la actualidad ‘los judíos.’ Y ahora, encontramos que son llamados ‘los judíos’ por la tribu de Judá, pero esto correspondía al reino del Sur, y el reino del Norte compuesto por diez tribus, era llamado Israel o reino de Israel o reino de Efraín. Algún día, el cual está muy cerca, las diez tribus perdidas van a ser colocadas, juntamente con los judíos, con las tribus del Sur, y va a ser unificado Israel y va a ser restaurado el Reino de David, todo eso está en el Programa Divino correspondiente a este tiempo final; todo eso está sellado en el programa correspondiente a la Venida del Señor para el Día Postrero, a la Venida del Mesías para el Día Postrero. Será en el Día Postrero que el Mesías restaurará el Reino de David y se sentará en el Trono de David, pero antes de eso Él saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo conforme a Apocalipsis, capítulo 5, tomará el Título de Propiedad que está en la diestra del Padre, lo abrirá en el Cielo y hará Su Obra de Reclamo. Todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa le pertenece a Él, y por consiguiente Él hará la Obra de Reclamo, y Él vendrá, pasando por el Paraíso, resucitando los muertos creyentes en Él y apareciendo a los creyentes en Él que están vivos, transformándolos y luego estando una temporada, digamos de 30 a 40 días. Recuerden que Jesucristo estuvo 40 días apareciendo en diferentes ocasiones a Sus discípulos luego de haber resucitado, y luego subió al Cielo con los santos del Antiguo Testamento que resucitaron con Él (que los resucitó). En San Mateo, capítulo 27, verso 51 en adelante, tenemos la historia que nos dice que muchos de los santos que habían muerto, muchos de los cuerpos de los santos que habían muerto se levantaron de los sepulcros... vamos a leerlo para que lo tengan tal y como fue hablado por Jesucristo: “Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.” Abraham, Isaac, Jacob, los patriarcas, los profetas, todas esas personas resucitaron con Cristo y luego aparecieron a muchas personas en la ciudad de Jerusalén, y luego subieron con Cristo cuando Jesucristo subió al Cielo para sentarse en el Trono celestial de Dios, de lo cual Él había hablado que Él se sentaría a la diestra de Dios en el Cielo; Él sabía cuál sería Su futuro, cuál era la meta divina. Y el Trono de Dios celestial está ocupado por Cristo, pero ahora falta el Trono terrenal, el Trono de David, que el Mesías Príncipe reclamará y se sentará sobre ese Trono de David, y con Él se sentará el vencedor, dice Cristo en Apocalipsis, capítulo 3, versos 20 al 21, donde dice de la siguiente manera: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.” En la misma forma que Jesucristo se sentó con el Padre en Su Trono, lo cual es sentarse a la diestra de Dios, y le fue dado todo poder en el Cielo y en la Tierra, así Él hará con el vencedor que se sentará con Él en Su Trono. Por eso le dará autoridad sobre todas las cosas en la Tierra, y cumplirá así la promesa que hizo en Apocalipsis, capítulo 2, versos 26 en adelante: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre.” En la misma forma que Él recibió del Padre esa autoridad, todo poder en el Cielo y en la Tierra, ahora le va a dar autoridad, poder en la Tierra, le dará autoridad sobre todas las naciones. Eso corresponde al Reino del Mesías, lo cual está muy cerca. Todos los creyentes en Jesucristo como Salvador, nacidos de nuevo, forman la Iglesia del Señor Jesucristo, forman el Cuerpo Místico de Cristo; porque la única forma de entrar a la Iglesia del Señor Jesucristo es naciendo de nuevo del Agua (o sea, del Evangelio de Cristo) y del Espíritu Santo, y así es como se entra al Reino de Dios que está en la esfera espiritual. Estas personas son reyes y sacerdotes del Orden de Melquisedec, así como Jesucristo está en el Cielo como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec. Y ahora, Cristo ha prometido un Reino el cual es el Reino de David que será restaurado; el Mesías Príncipe restaurará ese Reino, Él sabrá el mecanismo para llevar a cabo esa promesa divina en favor del pueblo hebreo y también de todos los creyentes en Cristo. Se ha estado predicando el Evangelio de Cristo, el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de nuestra salvación, que es el Reino espiritual o el Reino en la esfera espiritual, o sea, se ha estado predicando el Evangelio del Reino espiritual, pero tenemos la promesa que será predicado el Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. El Evangelio del Reino en la esfera física va a ser el mensaje final de Dios para la Dispensación del Reino, y ese mensaje lo estará proclamando Moisés y Elías y el Mesías; ese es el mensaje tipificado en la Lluvia Tardía, así como el mensaje de la gracia está tipificado en la Lluvia Temprana. ¿Y por qué lluvia? Porque hay trigo que representa a los hijos de Dios; en la naturaleza están representadas la Iglesia del Señor Jesucristo, las naciones y el pueblo hebreo también. La naturaleza es una Biblia, por eso lo que está en la naturaleza está también en esta Biblia escrita; y también el Cielo con todas sus estrellas y soles, es la primera Biblia. Por eso la simiente de Abraham está representada en las estrellas del Cielo. Cuando Dios sacó en una noche estrellada a Abraham al campo, y le dice: “Mira al Cielo, mira las estrellas y cuéntalas si las puedes contar. Así será tu simiente, tu descendencia,” o sea, millones de descendientes de Abraham, de hijos e hijas de Abraham. Los judíos o hebreos son descendientes de Abraham según la carne, los cristianos son descendientes de Abraham por la fe en Cristo, porque tienen la esfera espiritual del Reino de Dios. Por eso también el Mesías Príncipe está representado en la estrella resplandeciente de la mañana, y por eso es que Cristo promete darle al vencedor la estrella de la mañana. En la lectura que tuvimos del capítulo 2, verso 28 de Apocalipsis, dice: “Le daré la estrella de la mañana.” No es que le va a dar el planeta Venus que viene a ser la estrella de la mañana para las naciones, sino que le va a dar la Columna de Fuego, el Espíritu Santo, esa es la estrella resplandeciente de la mañana; y que lo diga Israel, que le alumbró el camino durante la noche por 40 años. La misma Luz que vio Moisés en una zarza que ardía y no se consumía, y le habló y le dijo: “Yo soy el Dios de Amram (o sea, el padre de Moisés que se llamaba Amram), el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” Allí está en aquella Luz, aquella Columna de Fuego, hablándole a Moisés, esa Columna de Fuego, esa Luz, es la estrella resplandeciente de la mañana que alumbra a todo hombre, que alumbra el alma, el corazón de todo ser humano. Por lo tanto, esa es la misma estrella de la mañana de la cual habla San Pedro cuando dice que nacerá la estrella de la mañana, aparecerá la estrella de la mañana, esa es una promesa que nos habla de la Venida del Señor para el Día Postrero, para el cual Cristo resucitará los muertos creyentes en Él, y a los vivos los transformará. Vean, aquí San Pedro, Segunda de Pedro, capítulo 1, verso 19 nos dice: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.” Los creyentes en Cristo tienen la promesa de un nuevo amanecer, “hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.” Cristo es el lucero de la mañana, la estrella de la mañana. La primera Venida de Cristo es la estrella de la mañana, y la segunda Venida de Cristo es la estrella de la mañana que también se ve en la tarde. Y ahora, la estrella de la mañana, antes de aparecer por el Este: Israel, se ve siempre en la tarde ¿dónde? En el Oeste. El Cristianismo se ha movido como se mueve el sol. Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, se ha estado moviendo del Este hacia el Oeste, y ahora se encuentra en la etapa del Oeste, del continente americano. Ya tuvo su etapa, una parte en Norteamérica, y la segunda parte le toca a la América Latina y el Caribe. Tan sencillo como eso. Cuando la Iglesia del Señor Jesucristo reciba a Cristo en Su segunda Venida con los santos que resucitarán, eso será la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Señor con los muertos en Cristo resucitados, y la etapa de la Iglesia para el Día Postrero estará en el continente americano; de ahí se extenderá a otros continentes, siempre ocurre en algún lugar todo evento que Dios lleva a cabo, y de ahí se corre la noticia para otras naciones. Ahora veamos nuevamente al Señor diciéndonos algo de la estrella de la mañana, se encuentra en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, y dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.” Y Él ha estado en medio de Su Iglesia todo el tiempo, y por cuanto la Iglesia ha estado viviendo en un ciclo divino que corresponde a la noche, se han estado viendo millones de estrellas: hijos e hijas de Dios, recibiendo a Cristo como único Salvador; son, esas personas, esas almas, enviadas por Dios para formar parte de la Iglesia, simiente de Abraham, descendientes de Abraham, simiente de Abraham por la fe en Cristo, y por consiguiente cada creyente en Cristo está tipificado en una estrella del Cielo. No vamos a decirle a las personas: “Averigüe en cuáles de las estrellas usted está representado,” porque entonces ya se formaría una situación difícil, lo importante es que usted es tipificado en una estrella; la que sea, pues esa es la suya. Y el Mesías está representado en la estrella de la mañana, el lucero de la mañana, que es Venus. Así que, no se preocupe cuál de las estrellas lo representa a usted, eso no es lo más importante; lo más importante es saber que usted es usted es un hijo o una hija de Dios creyente en Cristo como nuestro único y suficiente Salvador, y que ha sido redimido por la Sangre de Cristo en la Cruz del Calvario, y ha sido reconciliado con Dios. Eso es lo importante para el creyente en Cristo. No tiene que ponerse a buscar cuál es la estrella suya, o cuál es su genealogía. Todos los creyentes en Cristo son hijos e hijas de Dios por medio del segundo Adán: Jesucristo, eso es lo más importante que debemos entender para estar tranquilos y tener paz en nuestra alma. La descendencia de Abraham murió al pecar Eva y Adán en el Huerto del Edén, “pero siguieron viviendo,” pero murieron, murieron a la Vida eterna, perdieron la Vida eterna, y solamente les quedó, le quedó vida temporera o temporal; pero el segundo Adán, que es Jesucristo, Él murió y resucitó glorificado para nunca más morir, y Él ha tenido... y Él ha estado teniendo hijos e hijas de Dios por medio de la unión de Cristo con Su Iglesia, porque Su Iglesia formada por los creyentes en Él, vienen a ser la segunda Eva; la Iglesia es la segunda Eva y Jesucristo es el segundo Adán, y todos los creyentes en Cristo son los hijos del segundo Adán y la segunda Eva, los cuales están en el Reino de Dios en la esfera espiritual, sentados en lugares celestiales con Cristo Jesús Señor nuestro. Por lo tanto, el Cristianismo y el Judaísmo nunca deben de entrar en conflictos, porque cada uno tiene su parte importante en el Programa Divino. El Evangelio del Reino Cristo lo estuvo predicando, así como Juan el Bautista lo predicó, y luego más adelante se comenzó a predicar el Evangelio de la Gracia que es la predicación del Reino en la esfera espiritual, para dar luz, alumbrar el alma, el corazón de todo ser humano para colocarlos en la Vida eterna, restaurarlos a la Vida eterna. Por medio de Adán y Eva, la raza humana representada en ellos, murió, cayó, y por medio de Jesucristo, el segundo Adán, que representa la raza humana, es restaurada a la Vida eterna, y Cristo es el Árbol de la Vida eterna. Por eso Él decía: “El que come de este pan vivirá eternamente.” Y ahora, para el Día Postrero, en adición a la predicación del Evangelio de la Gracia, del Evangelio del Reino en la esfera espiritual, en adición a esa predicación, se estará predicando el Evangelio del Reino en la esfera física, en la esfera literal, y así se estará efectuando la introducción al Reino de Dios, se estará efectuando la introducción al Reino del Mesías, y esa introducción la estará haciendo el séptimo Sello. Y los dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías, estarán predicando el Reino al pueblo hebreo, dándoles a conocer que ha llegado el tiempo para el Reino de Dios ser restaurado en la Tierra, lo cual será la restauración del Reino de David, dándole a conocer que ha llegado el tiempo para que se siente un descendiente de David en el Trono de David, y esa es una buena noticia para el pueblo hebreo que tantas luchas, tantas dificultades ha estado teniendo desde que se estableció como un Estado libre y soberano. Desde el tiempo, desde el año en que se estableció como un Estado libre y soberano, le declararon la guerra unas cuantas naciones. Pero no pasará esa generación, continuará el pueblo hebreo en pie, no puede pasar porque Cristo dijo: “No pasará esta generación, hasta que todas estas cosas se cumplan.” Por lo tanto, el pueblo hebreo tiene promesas de continuar existiendo, como nación terrenal es el pueblo elegido por Dios, la nación elegida por Dios, llamada por Dios: “Mi hijo, mi primogénito.” Y si es el primogénito, tiene una bendición muy grande para compartir, de esas bendiciones que están en esa Bendición de Primogenitura, con las demás naciones. Él es el modelo de nación para todas las demás naciones. Miren, hay naciones que llevan 50 años, 100 años, 200 años, 400 años, 500 años, 1.000 años y hasta más, y todavía no son un país de primer mundo; e Israel, que lleva mucho menos tiempo, no ha llegado a 70 años todavía, y hace muchos años es una nación de primer mundo. Algo tiene Israel: a Dios, el Dios de Israel lo ha colocado en esa posición. Por lo tanto, Israel es una bendición para todas las naciones, y si vemos el adelanto científico que tienen todas las naciones y se examina bien dónde han descubierto y luego fabricado la mayor parte de las cosas que las naciones usan, descubrirán que fue en Israel. Por lo tanto, Israel ha sido una bendición para todas las naciones, y seguirá siendo una bendición para todas las naciones, y en el Reino del Mesías será una bendición para el mundo entero, y la paz para toda la humanidad saldrá de Jerusalén, porque Jerusalén es el lugar donde estará el Trono del Mesías, y ahí estará la administración de Su Reino y en todo el territorio de Israel que vendrá a ser el Distrito Federal del Reino del Mesías. Así que, es importante orar por Jerusalén y por todo Israel para que Dios los proteja de tantos peligros que ha tenido, tiene y que también están anunciados para el futuro. Si desaparece Israel de la Tierra, si Israel desaparece de la Tierra, todas las naciones desaparecen. Por lo tanto, es importante que Israel tenga paz, que Israel viva tranquilo, porque si está tranquilo estará trabajando en beneficio, no solamente de sí misma, sino de todas las naciones. La paz para las naciones vendrá de Jerusalén, y también dice la Escritura que la salvación viene de los judíos. Por lo tanto, Israel es una bendición, y por eso la Escritura dice: “El que te bendiga, será bendito,” pero también dice: “El que te maldiga, será maldito,” todos y todas las naciones quieren bendiciones de Dios, entonces hay que tratar bien a Israel; hay que trabajar, hacer algo por Israel para que tenga la paz, para que esté tranquilo y para que prospere en todas las esferas de la sociedad. En el testimonio del Evangelio del Reino a todas las naciones, está incluido todo eso de lo cual les he hablado. Para el Cristianismo hay una bendición grande también en el mensaje del Evangelio del Reino, porque la predicación del Evangelio del Reino es la gran Voz de trompeta o trompeta final sonando en el Día Postrero, y a la final trompeta ocurrirá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los que están vivos, y luego el arrebatamiento o rapto de la Iglesia para ir a la Cena de las Bodas del Cordero. Así que hay grande bendición en el testimonio del Evangelio del Reino para todas las naciones, incluyendo también todas las religiones; es el tiempo de y para la liberación. Como ha ocurrido por estos dos mil años del Día de Pentecostés hacia acá, en lo espiritual, ocurrirá también en lo físico en la Dispensación del Reino bajo la predicación del Evangelio del Reino. Bajo la predicación del Evangelio del Reino será conocido el misterio de la Venida del Señor, de la Venida del Mesías, para el Día Postrero, y de la venida de Moisés y Elías, porque los ministerios de los dos Olivos, de Moisés y Elías, lo que estarán predicando es el Evangelio del Reino, el mensaje del Reino, comenzando en medio de los cristianos y después pasando el mensaje a los hebreos o los judíos. Por lo tanto, el testimonio del Evangelio del Reino a todas las naciones es el mensaje más importante para entrar al Reino del Mesías todas las naciones. En ese mensaje también se estará proclamando el día de venganza del Dios nuestro, el día, la hora del juicio divino sobre todas las naciones. Por eso aparece un mensajero, un Ángel, con el Evangelio eterno para predicarlo a todas las naciones, y si lo va a predicar, pues tiene que ser un predicador; y en su mensaje dice: “Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de Su juicio ha llegado.” Y sigue recomendando que busquen a Dios porque ha llegado el tiempo en que Dios juzgará a todas las naciones, y dice: “Adorad a Dios, adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.” Es el mismo mensaje con el cual estará profetizando el que se come el Libro en Apocalipsis, capítulo 10, versos 1 al 11 y que luego se hará una realidad en Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 14. El que se come ese Librito sellado con siete Sellos que es abierto en el Cielo por el Cordero y lo trae a la Tierra y se lo entrega a un hombre que se lo coma, el que le toca comerse ese Librito estará profetizando sobre muchos pueblos, naciones y lenguas, todas las cosas que han de suceder en este tiempo final, y eso lo estará él proclamando en el Evangelio del Reino. En el Evangelio del Reino estarán siendo dadas a conocer todas esas cosas que han de suceder. Por lo tanto, si una persona va a comerse ese Librito y tiene que profetizar, pues tiene que ser un profeta, y solamente para este tiempo final está prometido un profeta dispensacional para la Dispensación del Reino con el mensaje del Evangelio del Reino. Tan simple como eso, y estará danto testimonio de todas estas cosas que han de suceder en la Tierra en este tiempo final. Ese mensaje también le dará la fe para ser transformados a todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, ese mensaje es la trompeta final o gran Voz de trompeta, de la cual habla el apóstol Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58 y Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 13 al 17. Por lo tanto, todos necesitamos estar al tanto del testimonio del Evangelio del Reino que estará siendo predicado a todas las naciones, y luego vendrá el fin: vendrá el fin del reino de los gentiles, vendrá el fin de todos los sistemas del reino de los gentiles para la introducción al Reino del Mesías y el programa que Él llevará a cabo en Su Reino. Habrá un cambio de forma de gobierno para todas las naciones, para todas las naciones que entrarán al Reino del Mesías, y gobernarán sus reyes bajo la corona del Mesías. Por lo tanto, la monarquía será restaurada a los judíos, al pueblo hebreo, y esa será la solución para el pueblo hebreo, la solución a todos sus problemas, y ahí es donde vendrá la paz verdadera y permanente para el pueblo hebreo, para Israel, para los judíos. Fuera de ese Reino se podrá obtener una paz temporera (y es buena), y hay que luchar porque se tenga esa paz temporera en lo que llega la paz permanente que el Mesías traerá en Su Reino al pueblo hebreo, a los judíos, será en la restauración de las doce tribus de Israel: las diez tribus del Norte con las diez tribus del Sur, para el establecimiento del Reino del Mesías. “EL TESTIMONIO DEL EVANGELIO DEL REINO A TODAS LAS NACIONES.” Es importante que toda persona que no ha recibido a Cristo como Salvador, lo haga lo más pronto posible, porque pronto se va a cerrar la puerta de la Dispensación de la Gracia, y luego ya no habrá más oportunidad de las personas como individuos recibir a Cristo como Salvador. Ya luego que se cierra la puerta, como se cerró a las vírgenes insensatas en la parábola de las diez vírgenes (en San Mateo, capítulo 25, versos 10 al 13 y en San Lucas, capítulo 13, versos 25 al 27), cuando se cierre esa puerta, ya habrá terminado la Dispensación de la Gracia y los muertos en Cristo resucitados, y los vivos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, para estar tres años y medio de fiesta en el Cielo mientras la Tierra estará pasando por la gran tribulación. Así que es importante que toda persona que escucha la predicación del Evangelio de Cristo, del Evangelio de salvación, si no lo ha recibido, lo reciba lo más pronto posible como Salvador, y el que ya lo recibió se afirme más y más en Cristo. Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, para lo cual pueden pasar acá al frente y oraremos por usted. Y en las diferentes naciones también pueden venir a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino; los que todavía no han recibido a Cristo pueden pasar al frente allá en los lugares donde ustedes se encuentran en otras naciones, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo dentro de algunos minutos. También los niños de diez años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Dios tiene mucho pueblo en la América Latina y el Caribe y en todas las naciones y los está llamando en este tiempo final, y va a completar Su Iglesia, Su Cuerpo Místico de creyentes, en este tiempo final. Es en el Día Postrero, en el cual ya hemos entrado, en el cual Cristo completará Su Iglesia y en el cual Cristo resucitará los muertos creyentes en Él en cuerpos glorificados, y a los vivos los transformará y tendrán entonces cuerpos glorificados, como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo: cuerpo eterno, inmortal y joven para toda la eternidad. Lo más importante para el ser humano es la vida, y si esta vida es tan importante, cuánto más la Vida eterna. Sin la Vida eterna el ser humano no tiene futuro porque el único futuro que tiene el ser humano en esta vida terrenal es regresar al polvo de donde fue tomado, eso es lo que tiene seguro el cuerpo físico. Pero en la Vida eterna es que está el futuro, el futuro de vivir eternamente con el Mesías en Su Reino en cuerpos inmortales, cuerpos glorificados igual al cuerpo glorificado que tiene Jesucristo y jóvenes para toda la eternidad, y eso es lo que Jesucristo tiene para todos los creyentes en Él, que son las personas que lo han recibido como único y suficiente Salvador. Y para recibir ese cuerpo eterno es que lo estamos esperando, porque nuestra ciudadanía está en los Cielos. Usted tiene ciudadanía del lugar donde usted nace, usted nace en un país, pues tiene la ciudadanía terrenal de ese país, pero el nuevo nacimiento es del Cielo, por lo tanto, en el Cielo está nuestra ciudadanía del nuevo nacimiento, y de ahí es que esperamos al que produjo ese nuevo nacimiento ¿para qué? Para transformar nuestros cuerpos mortales para que sean semejantes al cuerpo de la gloria suya y seamos todos inmortales, cuerpos jóvenes, cuerpos glorificados, como el de Jesucristo nuestro Salvador y cuerpos interdimensionales. Vamos ya a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. En las demás naciones también puestos en pie, los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños también. Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración: Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor; doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento; quiero nacer en Tu Reino. Señor, reconozco que Tú en la Cruz del Calvario ganaste mi salvación, que se haga realidad esa salvación en mi vida. Sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén. Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén. Cristo nos ha limpiado de todo pecado y por consiguiente nos ha dado Vida eterna, nos ha reconciliado con Dios. Los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos aquí y en otras naciones, me preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?” Pues Él dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Por cuanto ustedes han creído en Cristo como Salvador, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. El bautismo en agua no quita los pecados, el bautismo en agua es tipológico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, la persona al ser bautizada se identifica con Cristo en su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Cuando la persona es sumergida en las aguas bautismales, es sepultada tipológicamente, y cuando es levantada de las aguas bautismales, es resucitada, resucita, se levanta a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, es un mandato del Señor Jesucristo. El mismo Cristo, Jesucristo, fue bautizado por Juan el Bautista. Si Él tuvo necesidad de ser bautizado, cuánto más nosotros necesitamos ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, identificándonos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Que las bendiciones del Dios Altísimo, del Todopoderoso, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén. Y ahora, dejo al ministro aquí, reverendo José Benjamín Pérez para que les indique cómo hacer para ser bautizados, y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma. Que Dios les bendiga y les guarde a todos, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. “EL TESTIMONIO DEL EVANGELIO DEL REINO A TODAS LAS NACIONES.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter