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Muy buenos días, ministros, colaboradores y damas también, reunidos, y jóvenes reunidos en esta ocasión en este auditorio, y los que están también a través del satélite Amazonas o internet.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.

Estando nosotros viviendo ya en el fin del tiempo, en el Día Postrero, es importante decir y estar como San Pablo decía, que había acabado su obra, que había guardado la fe y ahora le esperaba la corona incorruptible de la vida.

Estamos viviendo en los últimos años de la Dispensación de la Gracia. Estamos en el tiempo señalado como el Día Postrero, el cual conforme al calendario gregoriano ya comenzó, y ya llevamos unos once años, hemos entrado al año número once del Día Postrero, pues el Día Postrero es el séptimo milenio de Adán hacia acá: “Porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día.” (Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el Salmo 90, verso 4).

Estamos viviendo también en el tiempo del cual habló Jesucristo en San Mateo, capítulo 13, versos 30 al 43, donde nos dice que para el Día Postrero el Hijo del Hombre enviará Sus Ángeles. ¿Y para qué los va a enviar? Esos son los ministerios de los dos Olivos, de Moisés y Elías, para recoger el trigo en el alfolí. Por lo tanto, estamos viviendo en el tiempo señalado para que estas cosas se lleven a cabo. Él le llamó a este tiempo también el fin del siglo.

Y ahora, Él dice que para el fin del siglo será que van a ocurrir estas cosas; o sea, al final o tiempo final de la Dispensación de la Gracia, estas cosas deben suceder en medio del Cristianismo. El apóstol Pablo en Segunda de Corintios, capítulo 5, versos 13 en adelante, dice:

Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros.”

Pues pensaban que Pablo estaba loco (algunas personas), y entonces si pensaban que estaba loco es para Dios, y si estaban cuerdos es para vosotros.

Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

RECONCILIADOS CON DIOS.”

Él habló de un nuevo Pacto, en el cual los seres humanos podrían ser reconciliados con Dios, lo cual fue tipificado, representado en el sacrificio de expiación que se efectuaba el día diez del mes séptimo de cada año en medio del pueblo hebreo en la fiesta de la expiación. Allí se sacrificaba un cordero o un macho cabrío, el cual moría por los pecados del pueblo; y el segundo macho cabrío por Azazel, era tomado por el sumo sacerdote luego de haber sacrificado primero el primer macho cabrío, y luego que salía del lugar santísimo, habiendo concluido la labor en el lugar santísimo, luego el sumo sacerdote colocaba las manos sobre la cabeza del macho cabrío que tenía que ser dejado vivo, y confesados los pecados del pueblo colocando las manos sobre ese macho cabrío, y lo enviaba lejos por medio de un hombre ya asignado para ese propósito; lo cual tipifica, tanto el macho cabrío que era sacrificado como el macho cabrío que era por Jehová y el macho cabrío que era por Azazel, ambos tipificaban al Mesías, a Cristo.

Cuando Cristo fue sacrificado cargando Dios en Él los pecados del ser humano, estaba muriendo como el macho cabrío por Jehová que era sacrificado el día diez del mes séptimo de cada año, conforme a Levítico, capítulo 16, verso 1 en adelante. Todo ese capítulo nos habla de ese día de la expiación.

Y luego, termina las labores con ese macho cabrío, habiendo llevado la sangre del macho cabrío al lugar santísimo y colocando sobre el propiciatorio siete veces, luego termina la salida del lugar santísimo y tomaban el macho cabrío por Azazel, colocaba sus manos, confesaba los pecados del pueblo sobre ese otro macho cabrío, y lo enviaba lejos llevando los pecados del pueblo.

Cristo siendo sacrificado es tipificado en el macho cabrío por Jehová que tenía que ser sacrificado; así Cristo fue sacrificado llevando nuestros pecados, Dios cargó en Él nuestros pecados, llevó los pecados del pueblo.

Luego el otro macho cabrío siendo enviado lejos, llevando los pecados del pueblo lejos, representa al mismo Cristo luego de haber muerto y descender al infierno y llevar allá nuestros pecados y dejarlos allá. Y resucitó justificado, o sea, sin los pecados del pueblo, los dejó allá, los retornó al diablo que es el originador.

Encontramos que toda persona que ha escuchado la predicación del Evangelio de Cristo, ha escuchado en diferentes formas la historia de la Obra de expiación efectuada en la Cruz del Calvario por Cristo.

Encontramos también que en todo momento que un creyente en Cristo nacido de nuevo falla ante Dios en alguna cosa o por alguna causa, lo confiesa a Cristo y es echado en la Sangre de Cristo el pecado y desaparece. Cuando el cloro es colocado sobre una mancha y desaparece, ¿dónde se encuentra? Volvió al lugar de origen, a lo que era antes de ser una mancha. ¿Y qué pasa con el pecado? La mancha del pecado regresa a lo que era y donde estaba antes: al diablo. Tan sencillo como eso.

Ahora, si el tipo y figura era tan importante, y el que no se arrepentía y estaba arrepentido y en ese día no pedía perdón a Dios por sus pecados, ¿qué sucedía? Entonces esa persona no quedaba perdonada, y durante ese año, de ahí en adelante en algún momento iba a morir. Pero el que quedaba perdonado tenía derecho a vivir un año más, el próximo año luego tenía que hacer lo mismo para preservar su vida. Para la preservación de la Vida eterna cada persona necesita tener el Sacrificio de la Expiación, y la Sangre de Cristo lo mantiene limpio de todo pecado, porque el pecado regresa al originador, que es el diablo.

Toda persona que está fuera del Sacrificio de Expiación, está fuera del nuevo Pacto, y por consiguiente sus pecados permanecen en la persona, no se los puede quitar ni con jabón, ni con cloro, porque el cloro que quita el pecado es la Sangre de Cristo; y por consiguiente la persona que no recurre al Sacrificio de Cristo o que estaba como creyente en Cristo y luego se aleja, mire lo que le sucede, capítulo 6 de Hebreos, verso 4 en adelante, dice San Pablo:

Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,

y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.

Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.”

Ahora vean, así como la tierra, el territorio que recibe la lluvia y produce buen fruto, también la que está llena de espinos o la tierra mala, que recibe también la lluvia y produce espinos, mala hierba que no es provechosa para las personas, está cerca a maldición; pero la que recibe la lluvia y produce buenos frutos, es bendecida por Dios. Lo mismo es para los seres humanos, somos del polvo de la tierra.

Por lo tanto, el que ha recibido la bendición de la salvación y Vida eterna a través de Cristo y produce el fruto que le corresponde como creyente en Cristo, recibe la bendición de Dios bajo el nuevo Pacto; porque la bendición de Dios está bajo el nuevo Pacto, siempre la bendición de Dios ha estado en el Pacto que está vigente en el tiempo en que la persona está viviendo. Fuera del nuevo Pacto las personas ¿están en qué? En ningún pacto, no está en el pacto, porque siempre es en el pacto que la persona está viviendo; en el tiempo de ese pacto, las personas tienen que estar dentro de ese pacto; fuera de ese pacto, están fuera de la voluntad de Dios; y fuera de ese pacto, entonces no van a producir el fruto que tienen que producir; dentro del nuevo Pacto con mejores promesas (dice San Pablo) están colocados los creyentes en Cristo, y por eso ahí hay bendición en abundancia.

A ellos, a los creyentes en Cristo de los días de Jesús: los apóstoles, les fue dada la orden de ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a toda criatura; y el que creyere y fuere bautizado, será salvo, mas el que no creyere, será condenado. Esas son las palabras de Jesús en San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16. Todos quieren la bendición de Dios, pues hay que estar dentro del pacto correspondiente al tiempo en que uno está viviendo.

El nuevo Pacto, el cual fue representado en el pacto antiguo, encontramos que así como le fue dada la Ley al pueblo hebreo por medio del Ángel del Pacto, que es el que establece los pactos divinos, encontramos que en el monte Sinaí le fue dada la Ley a Moisés a través del Ángel del Pacto y Moisés la dio al pueblo. Dios tuvo un instrumento para darla al pueblo: Moisés. Y a Moisés se la dio el Ángel del Pacto, que es nada menos que el Ángel de Dios o Ángel de Jehová, llamado Ángel de Jehová o Ángel del Eterno, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical, el Cristo. Por eso en el capítulo 8 de San Juan, versos 56 al 58, Jesucristo decía:

Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.”

Ahí tenemos al Yo Soy, ahí tenemos al Todopoderoso, manifestado por medio del velo de carne llamado Jesús. Por eso en Apocalipsis Jesucristo dice: “Yo Soy el Alfa y Omega.” También dice: “El Todopoderoso.” Porque Dios, El Eterno, a través del Ángel del Pacto es que ha obrado, fue que creó toda Su creación, el cual es el Verbo que era con Dios y era Dios:

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

San Juan, capítulo 1, versos 1 al 18, y el verso 14 es donde dice que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Y cuando así sucedió, lo conocimos por el nombre de Jesús o Jesucristo; Él es el Señor.

Y ahora, encontramos que Él prometió darle un nuevo Pacto al pueblo; el primer pacto allá fue dado en el monte Sinaí, pero ahora Él promete dar un pacto, dice que saldrá la Ley de Dios desde Jerusalén, de Jerusalén, de Sión, y de Jerusalén la Palabra de Dios. Pero sabemos que el pacto que dio por medio de Moisés fue en el monte Sinaí, ahora promete que saldrá la Ley divina de Sión, ¿cómo se puede entender esto? Pues el nuevo Pacto, ¿de dónde vino? De Sión, allí estableció el nuevo Pacto. El mismo Cristo dijo: “Esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por vosotros o por muchos es derramada para remisión de los pecados.” (San Mateo, capítulo 26, versos 26 al 29, y capítulo 22 de San Lucas).

El nuevo Pacto que Él prometió en Jeremías, capítulo 31, versos 31 al 36, ahora vean, ¿dónde y de dónde viene ese nuevo Pacto? De Sión. ¿De dónde viene la Palabra de Dios, el Evangelio de Cristo, el Evangelio de nuestra salvación, el Evangelio o las buenas noticias del nuevo Pacto? De Jerusalén, de allí salió todo. Tan sencillo como eso.

De eso es que nos habla la Escritura cuando nos habla de ese nuevo Pacto que Él establecería con la casa de Israel.

Por lo tanto, podemos ver que la Ley divina del nuevo Pacto sale de Sión, es de Jerusalén, y la Palabra del Señor, el Evangelio de Cristo, sale de Jerusalén. Todo eso ocurrió allá, estableció el nuevo Pacto allí, cuando Cristo murió estaba derramándose la Sangre del nuevo Pacto, Él dijo que Su Sangre era la Sangre del nuevo Pacto. Por eso en Hebreos, capítulo 13 dice el apóstol Pablo (verso 20):

Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad...”

Y ahora, la Sangre del Pacto eterno ¿cuál es? La Sangre de Cristo derramada en la Cruz del Calvario. Esa es la que nos limpió de todo pecado, y nos mantiene limpios de todo pecado; y por consiguiente, toda falta, error o pecado que haya cometido un creyente en Cristo ya no está en él, fue echada en la Sangre de Cristo.

Si alguna persona saca o le saca una falta, un error o un pecado a un creyente en Cristo, como él la echó en la Sangre de Cristo, ¿de quién va a ser eso? Pues de la persona que la sacó, porque ya él la echó en la Sangre de Cristo. Por eso no se puede sacar los pecados que una persona cometió, no se pueden sacar de la Sangre de Cristo, porque el que los saque, ya son de él; porque ya la persona los echó en la Sangre de Cristo, ya no tiene pecado, fue limpiado del pecado porque la Sangre de Cristo desintegra el pecado y lo remite al originador.

Por lo tanto, el que se ponga a integrar nuevamente los pecados de una persona, porque la Sangre de Cristo los desintegra; por lo tanto la persona que lo haga será el dueño de esas faltas o pecados, porque ya la persona creyente en Cristo los echó en la Sangre de Cristo.

Y ahora, la Sangre del nuevo Pacto fue representada en la sangre del macho cabrío de la expiación y en la sangre del cordero pascual que fue allá sacrificado en Egipto por cada padre de familia hebrea, para la preservación de la vida de cada uno de los primogénitos en estas familias hebreas.

Lo que protege a los primogénitos de Dios escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, es la Sangre de Cristo; y lo que ha evitado que este planeta Tierra sea destruido y por consiguiente la familia humana, es la Sangre de Cristo. Él salvó al mundo de la destrucción, porque Él no vino a condenar sino a salvar al mundo.

Cuando Dios mira el planeta Tierra y sus habitantes, lo ve a través de un Arco Iris del nuevo Pacto, lo mira a través de la Sangre de Cristo: por eso estamos existiendo todavía. De otra forma este planeta Tierra estaría en la misma condición del planeta Venus, que tiene una temperatura como la que tiene algunas veces, quizás, Villahermosa, Monterrey, Torreón y otras ciudades, pero ya añadiéndole un cerito más; porque algunas veces sube a 40 grados, ¿verdad? Pero en Venus son 400 grados; y si casi no podemos vivir en una temperatura de 40 grados, ¿cómo será en una temperatura de 400 grados? Pero la Sangre de Cristo es la que ha estado protegiendo el planeta Tierra y sus habitantes.

Y ahora, firmes en Cristo. Si alguno está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas. Si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así, Él ahora bajo el nuevo Pacto es el Sumo Sacerdote del Templo celestial, ocupa la posición más importante en el Templo celestial; y todos los creyentes en Cristo son sumos sacerdotes o sacerdotes, el Sumo Sacerdote es Cristo.

El orden sacerdotal del Templo celestial pertenece a Cristo como Sumo Sacerdote, y los creyentes en Cristo sacerdotes según ese orden celestial. Y la Iglesia del Señor Jesucristo, que es tipificada en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón, así como también tipifica el Templo celestial, tipifica la Iglesia del Señor Jesucristo que es un Templo espiritual, un Cuerpo Místico de creyentes.

Y en ese Templo espiritual, compuesto por creyentes en Cristo, sacerdotes de Dios y reyes también de ese Reino divino, se lleva a cabo una labor siempre, en donde el Sumo Sacerdote, Cristo en Espíritu Santo está en medio de Su Iglesia; el cual también usa diferentes mensajeros en cada etapa: en la etapa del Lugar Santo que corresponde a la Dispensación de la Gracia, y luego de las siete etapas o edades de la Iglesia que corresponden al Lugar Santo, Él tiene la etapa del Lugar Santísimo, la edad del Lugar Santísimo, que es la Edad de la Piedra Angular, donde Cristo, el Sumo Sacerdote del Templo celestial, el cual ha estado en medio de Su Iglesia en Espíritu Santo operando Su ministerio por medio de los diferentes mensajeros que Él ha enviado, en el Día Postrero estará manifestándose en el Lugar Santísimo, y por consiguiente, Cristo en Su Iglesia, el cual ha estado creando, construyendo Su Templo espiritual de creyentes, construye el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual con piedras vivas, seres humanos.

Y es ahí donde Cristo, el Sumo Sacerdote del Templo celestial, obrará bajo el ministerio del Día Postrero, y ese es un ministerio que pondrá entrar al Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo. Moisés entraba al lugar santísimo del tabernáculo que fue construido, así como entraba a la Presencia de Dios; y el sumo sacerdote entraba una vez al año. Moisés no estaba limitado, cuando Dios necesitaba que él entrara al lugar santísimo, Moisés entraba, o cuando Moisés necesitaba entrar, entraba; él sabía cómo hacerlo.

Por lo tanto, el ministerio de Moisés es un ministerio que obrará en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo; y el ministerio de Cristo también estará en ese Lugar Santísimo. Recuerden también que el ministerio de Elías obró allá cuando restauró el altar de Dios, y ofreció el sacrificio, construyó el altar o lo restauró con doce piedras que representan las doce tribus del pueblo hebreo, de Israel.

El ministerio de Elías estará presente en este tiempo final en el Cuerpo Místico de Cristo, ya estuvo en medio del pueblo hebreo en Elías Tisbita, en Eliseo y en Juan el Bautista; y luego por cuarta ocasión estuvo en la Iglesia del Señor Jesucristo en la séptima edad. Y como la Iglesia del Señor Jesucristo todavía está en la Tierra, el ministerio de Elías estará manifestado en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, y de ahí, luego al pueblo hebreo.

Por lo tanto, el ministerio de Elías recorrerá nuevamente, ese ministerio, con el jinete que viene del Occidente, un jinete en un caballo blanco que vendrá del Occidente, del cual dijo el reverendo William Branham: “Recorreremos esta senda una vez más.” Una vez más será recorrida en el Cristianismo, en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, pero acompañada con el ministerio de Elías.

Y por eso es que para el tiempo final, para el Día Postrero, le fue mostrada una Gran Carpa-Catedral al reverendo William Branham, en donde el Ángel que le acompañaba estaba allí presente y se movió hacia un cuarto pequeño, digamos una pequeña oficina dentro de una Carpa-Catedral, de la cual él dice: “Era una carpa o era un edificio,” o sea, tenía esas dos formas de ser vista. Por lo tanto no era una carpa corriente, y era algo diferente en cierto sentido, pero tenía el aspecto de carpa y tenía el aspecto de edificio, de catedral.

Para eso tiene que aparecer un ministerio en el Cuerpo Místico de Cristo que corresponda a la etapa del Lugar Santísimo del Templo espiritual, porque ya las siete edades pasaron y no se cumplió en ninguna de las siete edades. Tiene que ser en una edad de oro, la Edad de Oro de la Piedra Angular, la Edad de Oro en donde se cumplirá la Venida del Señor con los santos que partieron en edades pasadas.

Esa Gran Carpa-Catedral, en lo espiritual, está ligada a la Iglesia del Señor Jesucristo, porque la Iglesia es un Templo, un Tabernáculo, y por eso puede ser tipificada en una Gran Carpa-Catedral; y en lo literal en una carpa literal, Carpa-Catedral literal, que en algún lugar va a aparecer, en donde Dios estará presente y desde ahí se extenderá lo que Dios tenga para todo Su pueblo, toda Su Iglesia. Ahí se cumplirá la Tercera Etapa, será y estará la Palabra hablada para el pueblo de Dios, la cual saldrá por medio de radio, prensa, televisión, satélite, en todas las formas de comunicación para el pueblo de Dios. Ahí estará abierto o será abierto el misterio del Séptimo Sello, ahí será que estarán escuchando los siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, o sea la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo hablándole a Su pueblo, a Su Iglesia, desde ahí. Ahí estará la bendición grande para la Iglesia del Señor Jesucristo, para el Cristianismo, y también para el pueblo hebreo.

Todos queremos estar brazo a brazo trabajando en ese proyecto de la Gran Carpa Catedral. Se estará trabajando en pro del Cristianismo, en pro de la Iglesia del Señor Jesucristo, en pro de los que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y se estará trabajando en pro del pueblo hebreo también, y en pro de toda la humanidad.

La bendición más grande que Dios tiene para el pueblo hebreo va a salir del cumplimiento de la Gran Carpa-Catedral, y la bendición más grande que Dios tiene para la Iglesia del Señor Jesucristo va a salir del cumplimiento de la Gran Carpa-Catedral. Por lo tanto en donde se cumpla esa profecía, se estará manifestando la gloria del Señor.

Va a estar el mensajero, el Ángel que acompañaba al reverendo William Branham, va a estar allí la Columna de Fuego que le apareció al profeta Moisés, y así va a estar la plenitud de Dios con la bendición de Dios para los creyentes en Cristo para recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Allí estará el séptimo Sello abierto, será abierto; allí también estarán los siete Truenos hablando, que son la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte, el Espíritu Santo hablando y abriéndonos ese misterio del Séptimo Sello; y también la séptima Trompeta estará sonando; y también las copas y las plagas estarán siendo habladas, siendo reveladas. Todo eso está ligado a la Visión de la Carpa, en el cumplimiento de ella en algún lugar del planeta Tierra.

Y tiene que estar ligada a la etapa o edad correspondiente en el Programa divino en la Iglesia del Señor Jesucristo. Si fuera para el tiempo de San Pablo, tenía que ser en Asia Menor; si fuera para el tiempo de Ireneo, tenía que ser allá en el lugar donde tuvo el ministerio Ireneo; o si era para el tiempo de Martin, en el tiempo y el territorio donde se cumplió el ministerio del Espíritu Santo a través de Martin. Y así por el estilo. Si fuera para la séptima edad, tiene que ser en Norteamérica bajo el ministerio del reverendo William Branham, pero ya él se fue.

Por eso cuando el reverendo William Branham escuchó los siete Truenos, él dijo que estaba en un idioma desconocido. La Tercera Etapa sería en un idioma desconocido al reverendo William Branham, no sería en inglés, los Truenos no hablarían inglés, sería en un idioma que él no conocía.

Por lo tanto, en un idioma que no es el inglés y por consiguiente en un territorio donde su idioma principal no es el inglés, va a cumplirse la Visión de la Gran Carpa-Catedral. Y va a estar hablando el Espíritu Santo, Cristo, nuevamente en el Día Postrero, como habló por medio de San Pablo en el idioma de San Pablo y en los idiomas que él hablara, estaba el Espíritu Santo hablando por medio de San Pablo; así como habló por medio de cada uno de los demás mensajeros en el idioma del mensajero, y así como habló a través del reverendo William Branham en el idioma del mensajero: inglés. Así hablará por medio del ministerio, el instrumento que Él tenga para el ministerio del Día Postrero en medio de Su Iglesia, a través del idioma que él hable.

Por lo tanto, no tendrá que buscar aprender otro idioma, el idioma que él tenga, ése será. Así como habló por medio de Jesús en el idioma que Jesús hablaba. Siempre Dios necesita un instrumento por medio del cual hablar, hablar al mensajero y ese mensajero hablarle al pueblo en el idioma que él tiene.

¿Y qué será con los que hablan otro idioma? Pues hay traducciones. Miren, Jesús habló allá en arameo, en el idioma que se hablaba allá entre los hebreos en Su tiempo, y sin embargo nosotros lo leemos en español; porque hay traductores, hay imprentas, y también se graba y se le pone la traducción también con la voz de alguien que domine ese idioma; pero el mensaje siempre sale en el idioma del mensajero que Dios tenga para ese tiempo.

Para el Día Postrero va a tener un mensajero dispensacional, y esa clase de ministerio, de mensajero dispensacional es tan grande, que solamente Dios tiene ¿cuántos? Siete mensajeros dispensacionales.

Por lo tanto, estamos viviendo en el tiempo en que el ministerio de mensajero dispensacional final va a ser manifestado, será el séptimo mensajero dispensacional, el instrumento a través del cual Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo en medio y dentro de ese mensajero estará hablándonos con esa Voz de los siete Truenos, y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final; y abriéndonos el misterio del séptimo Sello y abriéndonos los misterios de las copas, de las plagas; y abriéndonos el misterio de la séptima Trompeta. Todos esos misterios serán abiertos, y así es que tendremos la fe, la revelación para ser transformados y raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así como para recibir la salvación y Vida eterna, ser perdonados y limpiados con la Sangre de Cristo, hemos tenido que recibir la revelación de la primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario. No hay otra forma.

Una persona no puede decir: “Yo creo en Dios y quiero ser bautizado.” Eso no basta. Es escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, y creer en Cristo como Salvador y Su Obra redentora en la Cruz del Calvario.

Y ahora, para recibir el Espíritu tiene que pasar por ese proceso divino. Así recibe la fe para salvación, recibe la fe para ser reconciliado con Dios, recibe la fe para recibir una transformación espiritual, nacer en el Reino de Cristo, en el Reino de Dios que está en la esfera espiritual.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión.

Aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando al proyecto de la Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, y todo el esfuerzo que han estado haciendo y continuarán haciendo.

Yo también respaldo ese proyecto de la Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico; y siempre mi recomendación ha sido que lo respalden, porque es un proyecto dentro del Programa divino, el cual va a ser de bendición para todas las personas y todas las naciones. No va a ser solamente para Puerto Rico, sino que de ahí saldrá una bendición grande para todas las naciones; de ahí saldrá una bendición grande para los judíos, y también para los musulmanes, para todo el Medio Oriente y para todas las naciones.

Por lo tanto, Dios los bendecirá también, los prosperará, les estará usando grandemente y bendiciendo grandemente. Así como sucedió a los que respaldaron el proyecto de una carpa en el desierto, y colocar una carpa en el desierto, cualquier persona diría: “¿Pero en el desierto?” Sí, porque en el desierto es que estaba el pueblo, y estaba el mensajero Moisés; por lo tanto allí tenía que ser colocada: en el desierto; y si se movía el pueblo para otro lugar, se movía también esa gran carpa que era el tabernáculo.

Y cualquier persona podía decir: “Pero eso es un proyecto de Moisés.” Sí, pero Moisés recibió la orden de parte de Dios para llevar a cabo ese proyecto. Era escuchar a Dios al escuchar a Moisés y era estar respaldando el Programa Divino al estar respaldando ese proyecto que Moisés le dio a conocer para llevar a cabo. Y así están haciendo ustedes y yo también: respaldando ese proyecto. Está dentro de las promesas divinas para el nuevo Pacto. Se convertirá en una realidad, porque ya fue visto, fue visto ya funcionando, y fue vista la presencia de Dios.

Cualquier persona que no se interese, pues no se interesa en el Programa divino, en la Obra que Dios tiene para que llevemos a cabo en nuestro tiempo. Tan sencillo como eso. Y si ataca, si atacaba el pueblo, o alguien del pueblo, el proyecto que Moisés dio a conocer al pueblo de parte de Dios y lo atacaba y lo combatía y decía que no era de Dios, o que no se debía de hacer, que era gastando dinero de más, ¿en contra de quién se estaba levantando? En contra de Dios. Así es también para nuestro tiempo. Por lo tanto, estamos de parte de Dios.

¿Cómo va a hacer Dios cuando ya se tenga ese lugar? Eso es asunto de Él; a nosotros nos toca la parte física de tenerle un lugar. Lo que Dios hará, lo hará como Él lo ha prometido. Como pasaba en el tabernáculo que construyó Moisés y como pasaba en el templo que construyó el rey Salomón; David dijo a Salomón, al darle los planos, dijo: “Esto fue trazado por el dedo de Dios.” Y así es siempre que se lleva a cabo un proyecto divino: es trazado por el dedo de Dios, la mano de Dios.

Que Dios me los bendiga grandemente y los use grandemente en todos los proyectos divinos, y que juntos lleguemos a la transformación de nuestros cuerpos, y luego, a esa etapa gloriosa de unos treinta o cuarenta días ya estrenando nuestros cuerpos nuevos. Y en treinta o cuarenta días con un cuerpo nuevo glorificado, muchas cosas van a pasar; Dios va a vindicar, a confirmar Su Programa, y nos hallaremos dentro del Programa Divino; así que nos va a vindicar también a todos.

A nosotros nos toca trabajar en la parte física, Dios obrará Su parte también. Dios va a estremecer este mundo nuevamente con Su manifestación final. Y por eso nos estamos preparando y estamos orando a Dios y trabajando en Su Programa.

Que Dios les bendiga y les guarde y les use siempre grandemente en Su Obra en este Día Postrero, y nos veremos cuando estemos transformados también; e iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero y disfrutaremos la fiesta más grande que se haya llevado a cabo en el Cielo: la Cena de las Bodas del Cordero. Y va a ser tan grande y se va a necesitar tanto tiempo allí, que vamos a estar tres años y medio allá, en el Cielo, en la Casa del Padre celestial, con Cristo en esa unión, en esa fiesta, recepción de la Cena de las Bodas del Cordero.

Que Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes nuevamente al reverendo Andrés Cruz Gallegos para continuar.

RECONCILIAOS CON DIOS.”

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