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Muy buenas tardes, ministros, compañeros en el Reino de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo, colaboradores, damas, jóvenes y niños también presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; hoy, primer sábado del mes de febrero (el año está volando, ya se fue un mes, el primer mes, o sea, se fue una doceava parte del año). Que las bendiciones de Cristo sean sobre todos ustedes en este día, en este primer sábado del mes de febrero, pues el primer sábado de cada mes estamos conectados con todos los ministros en la reunión de ministros, y es transmitida por el satélite Amazonas y por internet para todos los ministros, sus colaboradores, todos los que trabajan en la obra, o sea, los obreros. Es una reunión de ministros donde también se le da la oportunidad a las damas que trabajan también arduamente en la Obra del Señor, son colaboradores, colaboradoras como lo fueron en los tiempos de Jesús y también de los profetas y también de los apóstoles. Hubo no solamente hombres, sino mujeres también que colaboraron en la obra de Dios para el tiempo en que vivieron, y también jóvenes (Timoteo era un joven) y niños también. Así que, ¿recuerdan el niño que tenía los pecesitos y los panes, y después apareció otro para el segundo milagro también?, o sea, niños útiles en la Obra del Señor, y que estaba en la obra y que estaba en el momento y el lugar preciso para ser instrumento de Dios, y que no se negó a poner en las manos del Señor lo que tenía para que Dios lo usara. Cuando estemos ya transformados y estemos con todos los santos ya resucitados vamos a saber cómo se llamaba el niño, lo vamos a conocer; probablemente fueron dos niños diferentes para las dos ocasiones, o en la segunda ocasión, pues no habían niños, sino que lo tenían, ya después lo verificamos para ver eso. Ahora, leemos en Eclesiastés, capítulo 8, verso 1 en adelante, y nos dice así la Palabra: “¿Quién como el sabio? ¿y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre ilumina su rostro, y la tosquedad de su semblante se mudará. Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios. No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiere. Pues la palabra del rey es con potestad, ¿y quién le dirá: ¿Qué haces? El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio.” “EL CORAZÓN DEL SABIO DISCIERNE EL TIEMPO Y EL JUICIO.” Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Así como Dios, encontramos que tiene cuerpo angelical, el cual es llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Dios, el cual es el Ungido, el Cristo, pero de otra dimensión, el cual libertó al pueblo hebreo de la esclavitud y a través del cual Dios había creado todas las cosas, por eso es llamado el Verbo que era con Dios y era Dios. Y por esa causa cuando Dios creó al ser humano a Su imagen y semejanza, primero encontramos que luego de decir: “Hagamos al hombre conforme a nuestra imagen y semejanza,” luego cuando lo creó, dice que hará Dios al hombre a Su imagen, pero luego... eso fue en el capítulo 1; en el capítulo 2 del Génesis, luego dice que luego tomó polvo de la tierra y formó al hombre, lo formó a Su semejanza, o sea, cuerpo terrenal, cuerpo físico. Pero cuando lo hizo a Su imagen, lo hizo cuerpo espiritual, cuando angelical, y fue hecho varón y mujer, hombre y mujer, varón y hembra. Y ahora, cuando luego le forma su cuerpo físico todavía la mujer estaba en Adán, la parte física fue tomada del hombre, de su costado, y formó una compañera para Adán. Por eso son una sola carne, por eso Adán dijo: “Esto es carne de mi carne y hueso y de mis huesos.” Y ahora, encontramos a Dios con un cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto, el Verbo que era con Dios y era Dios y creó todas las cosas; fue por medio de ese cuerpo angelical, el Verbo, que Dios creó todas las cosas, y ese es el Mesías, el ungido, el Cristo, y algún día conforme a la promesa divina vendría en medio del pueblo hebreo ese Ángel del Pacto, y entonces sería Emanuel, Dios con nosotros conforme a Isaías, capítulo 7, verso 14 e Isaías, capítulo 9, versos 6 al 7. Ahora, veamos aquí en Malaquías, capítulo 4, verso 1 y capítulo 3, verso 1 en adelante, capítulo 3, verso 1, dice: “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí...” Todos sabemos que ese fue Juan el Bautista, pues en el capítulo 11, verso 9 en adelante de San Mateo Cristo identifica a Juan como ese profeta que vendría delante de Él preparándole el camino, y en San Mateo, capítulo 17, cuando le preguntan Sus discípulos diciéndole: “¿No dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?” Cristo les dice: “A la verdad Elías vendrá primero y restaurará todas las cosas; mas yo os digo que ya Elías vino y no lo conocieron e hicieron de él todo lo que quisieron.” Ahora, nos habla de un Elías que vendrá para restaurar todas las cosas, y de uno que ya había venido en los días de Jesús, al cual habían decapitado. Y ahora, para el Día Postrero será la restauración de todas las cosas, y por lo tanto, será el tiempo para la Venida del Señor prometida para el Día Postrero para la resurrección y con la resurrección de los santos del Nuevo Testamento. Ahora vean, dice: “...y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis (o sea, a Dios el Padre), y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros.” El Ángel del Pacto que libertó al pueblo hebreo a través del profeta Moisés, el Ángel del Pacto, el Verbo que era con Dios y era Dios a través del cual Dios creó todas las cosas, el Verbo que era con Dios y era Dios, el cual, conforme a San Juan, capítulo 1, versos 1 al 18, se hizo carne y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria como gloria del unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad” (San Juan, capítulo 1, verso 14). Y luego el verso por ahí el 18, dice: “A Dios nadie le vio jamás, el unigénito hijo...” Hijo del Padre, le declaró, lo declaró, o sea, lo dio a conocer. Ese Ángel del Pacto es llamado el Hijo de Dios porque salió de Dios, así como humanamente, terrenalmente decimos: “Mi padre... o yo soy hijo de fulano de tal, mi padre es fulano de tal y mi madre fulana de tal,” ¿por qué? Porque salimos de ese hombres y de esa mujer que son nuestros padres terrenales. Y el que sale de Dios, pues es hijo de Dios. Vean aquí San Juan, capítulo 1, verso 9 en adelante dice: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Cuando nos dice: “El unigénito del Padre,” entonces ¿cuántos hijos Dios tiene? Porque dice: el unigénito, el único, y sabemos que Dios tiene muchos hijos, pero ahora aquí San Juan expresando este misterio de Cristo, dice: “El unigénito del Padre.” Es que Jesucristo siendo el Verbo, el Ángel del Pacto que se hizo carne conforme a la profecía de Malaquías, capítulo 3, que vendría el Ángel del Pacto, ahora siendo Jesucristo el segundo Adán, todos los hijos de Jesucristo por medio de creer en Cristo a través de la predicación del Evangelio y recibirlo como Salvador y ser bautizados en agua en Su Nombre y recibir luego el Espíritu Santo, han nacido de nuevo. Bien dijo Cristo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Espíritu, no puede ver el Reino de Dios,” y Nicodemo no comprendía, y le dice: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua (o sea, del Evangelio) y del Espíritu (o sea, del Espíritu Santo), no puede entrar o no entrará en el Reino de Dios.” Todos los creyentes en Cristo que han sido bautizados en agua en Su Nombre y han recibido Su Espíritu, han nacido de nuevo, han nacido en el Reino de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo como hijos e hijas de Dios. Tenemos a Cristo como el Segundo Adán y a la Iglesia como la segunda Eva. Tan sencillo como eso. A través del Segundo Adán y la segunda Eva de etapa en etapa Cristo por medio de Su Espíritu Santo ha estado manifestándose en Su Iglesia en el tiempo de la vida de la Iglesia del Señor Jesucristo. Recuerden que así como en la mujer hay un tiempo en que puede concebir, no todo el mes, sino cierto tiempo del mes en donde está fértil la mujer, y así en la Iglesia hay un tiempo, cada cierto tiempo es un tiempo fértil en la Iglesia para concebir hijos e hijas de Dios por medio de Cristo manifestándose en medio de Su Iglesia en amor divino. Por medio de Su Espíritu Cristo en Su Iglesia se manifiesta en y conforme a lo que Dios ha prometido para cada etapa de la Iglesia. Esa manifestación la hace Cristo en Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad, el cual Él envía para comenzar Cristo por medio de él una nueva etapa de Su Iglesia; y se revela a ese mensajero, unge ese mensajero, se revela a él, él capta esa revelación divina para ese tiempo y aunque no entienda muy bien, habla ese mensaje inspirado por el Espíritu Santo, y son llamados ahí las personas, las ovejas del Señor, esas almas que están escritas en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Nacen por medio de la predicación, por medio de ese mensaje que habla ese mensajero, el cual se extiende por toda la Tierra por medio de otras personas que llevan ese mensaje que ya le fue dado al mensajero, y no se puede llevar añadiendo ni quitándole, sino llevarlo puro; y nace la fe de Cristo en el alma de las personas que escuchan, reciben a Cristo, son bautizados en agua en el Nombre del Señor, y Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego, ¿y qué ha sucedido? Produjo el nuevo nacimiento de esas personas; eso está en el campo espiritual, por la Palabra fueron engendrados y cuando reciben el espíritu, han nacido. Es como cuando el niño está en el vientre, fue engendrado, va creciendo su cuerpo, pero luego cuando nace y entra el espíritu de vida, ha nacido en este mundo un miembro de la familia humana, y cuando ha entrado el Espíritu de Cristo en la persona, ha nacido un miembro del Cuerpo Místico de Cristo en el Reino de Dios, un descendiente de Dios por medio del Segundo Adán y por consiguiente todas las promesas que pertenecen al Segundo Adán, pasan también a ser parte de todos sus descendientes, de todos los descendientes del Segundo Adán y la segunda Eva. Por eso la Iglesia del Señor Jesucristo, siendo Su Cuerpo Místico de creyentes, es carne de Su carne y hueso de Sus huesos, son una sola carne. Por eso es que por medio de Su Iglesia es que Él obra todo el programa que Él tiene para llevar a cabo luego que Él murió, resucitó y subió al Cielo, y por eso es que Él a Su Iglesia es que envía apóstoles, evangelistas, profetas, pastores y maestros, y dice también que enviará profetas, también escribas y sigue explicando el mismo Cristo, cuando estaba predicando, todo lo que Él enviaría a Su Iglesia (y sabios). De entre todos los hijos de Dios por medio de Cristo, así como de entre todos los hijos de Adán o descendientes de Adán, y también como de entre todos los hijos de Abraham, descendientes de Abraham por medio de Isaac y por medio de Jacob, encontramos que ha tenido patriarcas, profetas también y así por el estilo hemos visto que ha tenido diferentes personas en diferentes posiciones importantes en el Programa Divino. Así también es en la Iglesia del Señor Jesucristo. La Escritura dice, San Pablo dice que Dios ha hecho a Cristo para nosotros sabiduría, Él es el más sabio de todos porque por Él fueron hechas todas cosas, y ahí sí hay que tener sabiduría. Miren, San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.” Y el verso 9 dice: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.” Y en Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3 dice: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia.” ¿Cuál es la imagen de Dios? Jesucristo, el Verbo que era con Dios, Cristo en Su cuerpo angelical es la imagen del Dios viviente. Vamos a ver si lo encontramos aquí en Colosenses, y luego continuamos ahí en... luego continuamos en Hebreos. Dice en Colosenses, capítulo 1, verso 13 en adelante dice, hablando de Cristo dice: “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.” ¿Quién es la imagen del Dios invisible? Jesucristo, y dice que es el primogénito de toda creación: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” Y ahora, Dios creó por medio de Cristo todas las cosas, por medio de Él ¿y para quién? Para Él, por medio de Él y para Él: “Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.” Y ahora, estamos viendo quién es Jesucristo, es nada menos que el Ángel del Pacto que se hizo carne para llevar a cabo la Obra de Redención, y para, como el Segundo Adán, la familia de Dios venir a ser manifestada en la Tierra, todas esas almas de Dios confirmar o ser confirmadas en la Vida eterna como descendientes de Dios por medio del Segundo Adán: Jesucristo; porque por medio del primer Adán tenemos un fin o tenemos fin, que es la muerte física; y luego no hay esperanza, pero por medio del segundo Adán, aunque tengamos un fin físico, la promesa es que Él resucitará a todos los creyentes en Él en cuerpos glorificados y eternos y jóvenes ¿cuándo? En el Día Postrero. Por eso hay que discernir cuál es el Día Postrero, porque en tiempos pasados algunos no podían discernir cuál era el Día Postrero y pensaban que en su tiempo iba a ocurrir la Venida del Señor y la resurrección y la transformación de los vivos, porque no comprendían muy bien qué era y cuál era el Día Postrero, y no sabían cuáles era los Días Postreros. Ahora sabemos que son días mileniales, tres días mileniales los Días Postreros: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio, ahora tan sencillo que es. Pero vean, aunque muchos no comprendían eso, San Pablo sí lo comprendía, miren aquí: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.” ¿Cuándo dice San Pablo que Dios habló por medio de Su Hijo Jesucristo? Dice: en los postreros días. O sea, que ya en los días en que apareció Jesucristo y tuvo Su ministerio, ya habían comenzado los Días Postreros, y el apóstol Pedro también entendía que los Días Postreros habían comenzado cuando él habla el Día de Pentecostés en el capítulo 2. En el capítulo 2 el apóstol Pedro, versos 14 en adelante dice explicando lo que ellos habían recibido cuando vino el Espíritu Santo sobre ciento veinte creyentes en Cristo que estaban en el aposento alto. Para comenzar, la venida del Espíritu Santo bautizando a los creyentes en Cristo y produciendo una transformación espiritual, interior, tenían que estar en un lugar especial: el aposento alto. Para la transformación física habrá un grupo en el aposento alto en la Iglesia, en la parte alta de la Iglesia que será la Edad de la Piedra Angular, ese es el aposento alto en la Iglesia. Así como Dios llamó de edad en edad a las personas por medio de Su Espíritu a través del mensajero a subir a la edad correspondiente en cada tiempo, también llamará en el Día Postrero esa misma Voz de Cristo, la misma Voz del Espíritu Santo llamará a los creyentes del Día Postrero, a las almas escritas en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, los llamará a subir a la etapa o edad donde Cristo en Espíritu Santo estará manifestándose, estará hablando con el mensaje del Día Postrero. Ya no será en la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima edad, porque ya Él envió esos mensajeros, esos sabios de cada edad, porque esas son las personas sabias de cada edad que conocieron el tiempo y la edad correspondiente al tiempo en que ellos vivieron, y recogieron o el Espíritu Santo recogió usando ese mensajero, a las personas de esa edad correspondiente al tiempo de ese mensajero, y tuvo cada mensajero, cada sabio mensajero tuvo maravillosos colaboradores trabajando en el Programa de Dios para ese tiempo; porque aunque uno es el mensajero, la labor no la hace él solo, la hace un grupo de obreros, de trabajadores, de ministros juntamente con ese mensajero. Y ahora, San Pedro, vamos a ver si él sabía que ya en aquellos días se estaba viviendo en los Días Postreros. En el capítulo 2 del libro de los Hechos, verso 14 en adelante, dice lo que sucedió el Día de Pentecostés y lo que Pedro explicó porque hubo personas que estaban atónitos, hebreos, judíos que habían venido de diferentes naciones para llevar a cabo, celebrar el tiempo de pentecostés, y escuchan, luego de este viento recio, escuchan a ciento veinte personas hablando en otros idiomas; y se maravillan porque están escuchando las maravillas de Dios siendo habladas por esas personas en el idioma en que cada persona que había venido de otras naciones, hablaba, y entendían en otros idiomas lo que estaban hablando allí. Así que el Espíritu Santo era el intérprete o traductor allí. ¿Cómo sucedió? Lo vamos a saber muy pronto. Y ahora, algunos también se burlaban diciendo: “Están llenos de mosto,” pero era en la mañana, no es hora de tomar licor ni vino. Capítulo 2, verso 14 en adelante del libro de los Hechos: “Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once (¿ven? Pedro y un grupo que con él estaban, los otros apóstoles), alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día (o sea, que eran como las 9:00 de la mañana, de 9:00 a 10:00). Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne.” ¿Para qué tiempo decía Joel que Dios derramaría de Su Espíritu sobre toda carne? Para los Días Postreros, y eso es lo que está citando Pedro aquí, por lo cual Pedro está diciéndoles: “Estamos en los Días Postreros, Dios dijo que iba a derramar de Su Espíritu sobre toda carne, y eso es lo que está haciendo”. O sea, que Pedro y Pablo estaban de acuerdo en que en aquellos días ya se estaba viviendo en los Días Postreros, dice: “Días Postreros,” no dice “Día Postrero.” Ahora cuando Cristo habla de la resurrección, dice que Él resucitará a todos los creyentes en Él ¿cuándo? En el Día Postrero; no en los Días Postreros, sino en el Día Postrero. Los Días Postreros son quinto milenio, sexto y séptimo milenio, en el séptimo milenio será que la resurrección de los muertos en Cristo se llevará a cabo, en el Día Postrero será el cumplimiento pleno de la Venida del Señor a Su Iglesia; en el Día Postrero será que los judíos verán a Cristo, al Mesías viniendo por Su Iglesia, ellos dirán: “Éste es el que nosotros estamos esperando,” pero Él no viene por ellos, viene por Su Iglesia para llevarla, transformarla y llevarla a la Cena de las Bodas del Cordero. Luego también vendrá después de la Cena de las Bodas del Cordero, que durarán tres años y medio mientras en la Tierra se estará viviendo en la gran tribulación, en donde los juicios divinos estarán cayendo sobre todas las naciones, y en donde Israel va a pasar por un tiempo muy, pero que muy difícil. Y ahora, para ese tiempo la Tierra va a ser purificada y también los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, van a ser purificados, ¿por qué? Porque ellos no estaban dentro del nuevo Pacto. Tan sencillo como eso. Los que están dentro del nuevo Pacto son los creyentes en Cristo, los cuales han sido limpiados con la Sangre de Cristo, han recibido el Espíritu de Cristo, han obtenido el nuevo nacimiento y han sido reconciliados con Dios, por consiguiente han nacido de nuevo, son descendientes de Dios por medio de Cristo; esos son los que tienen la promesa de una resurrección en cuerpos eternos si murieron en edades pasadas, o algunos de los nuestros, de nuestro tiempo que haya muerto pero que había nacido de nuevo, tiene la promesa de una resurrección en cuerpo eterno. Y los que estén vivos y hayan nacido de nuevo, creyentes en Cristo, tienen la promesa de una transformación en el Día Postrero, cuando Cristo resucite a los creyentes en Él en cuerpos eternos. Su Venida con los santos resucitados viniendo a Su Iglesia, para transformar los vivos, eso es un misterio y será un misterio, porque a quien tiene que revelarse será a Su Iglesia, “será como ladrón en la noche” dice la Escritura; el reverendo William Branham dice que será como el drama de Romeo y Julieta, que él subió por una escalera y ella salió, ¿fue por una ventana o por la puerta, Miguel? Por la ventana porque puso la escalera directo a la ventana y por ahí se la llevó. Así será. Ahora, por una escalera, ¿dónde vamos a encontrar una escalera? La Iglesia pasando por diferentes edades, cada edad es una escalera, esa es la misma que vio Jacob en el capítulo 28 del Génesis, cuando vio una escalera que la parte de abajo se apoyaba en la tierra y en la parte de arriba estaba Dios. Esa es la escalera también de la cual Cristo habló cuando dijo en San Juan, capítulo 1, verso por ahí 51, ¿a quién fue que le dijo: a Felipe o a Natanael? “¿Ahora crees porque dije esto? De aquí en adelante veréis el cielo abierto y a los ángeles que suben y bajan sobre el Hijo del Hombre.” Jacob, cuando tuvo ese sueño y despertó, dijo: “Esto no es otra cosa sino casa de Dios y puerta del cielo,” y eso es la Iglesia del Señor porque ahí está Cristo. Y ahora, cuando le habla a Jacob, ¿dónde está Dios? En la parte alta de esa escalera, porque esa escalera llegaba hasta el Cielo. ¿Desde dónde le hablará Dios a Israel? Desde la parte alta, que es la Edad de la Piedra Angular. Por eso cuando el séptimo mensajero de la séptima edad quiso ir a Israel, a Jerusalén, estando en El Cairo, Egipto, el Ángel le dijo: “No vayas, no es el tiempo, no es la hora.” Y entonces él estando en el aeropuerto ya para tomar el vuelo, cambió el boleto, cambió la ruta y se fue a otra nación. No se iba a revelar Dios a Israel en la séptima edad ni por el mensajero de la séptima edad, aunque era Elías, por eso después él puede hablar que no son solamente cuatro ministerios de Elías, sino cinco ministerios de Elías, porque los ministerios de los dos Olivos son los ministerios de Moisés y Elías. Por lo tanto, le tocará al quinto Elías, que también aparecerá y es mencionado como uno de los dos Olivos, y al otro Olivo: Moisés, les toca la bendición, los ministerios, la bendición ministerial, para el Evangelio pasar a los judíos, el Evangelio del Reino pasar a los judíos. Es por medio de los ministerios de los dos Olivos, de Moisés y Elías que se cumplirá esa promesa y conforme a Apocalipsis 11 encontramos a los dos Olivos relacionados con Jerusalén también. Por lo tanto, la forma de Dios revelarse siempre a Su pueblo ha sido por medio de un instrumento, las bendiciones de Dios prometidas para cada tiempo, las promesas de Dios prometidas para cada tiempo, Él las vindica, las hace realidad a través del mensajero que Él tiene para ese tiempo, y todo lo que Él ha dicho que va a hacer, encontramos que lo hace por medio de un instrumento, y por medio del grupo que esté con ese instrumento llevará a cabo una obra grande, la cual es prometida para cada edad. Así es para cada dispensación también. Para el tiempo de Noé una obra física tenía que ser llevada a cabo, ¿qué era? La construcción del arca, ¿y por medio de quién se llevaría a cabo esa labor? Por medio del mensajero dispensacional que fue Noé, y con él, los que estaban con él trabajaron y quizás le pagó también a alguien más para que trabajara en esa obra, pero pagándole; pero su familia fue la principal ayuda de Noé y fueron los que escaparon. Como fue en los días de Noé, dice Cristo que será el día en que el Hijo del Hombre se manifestará, se revelará, así será la Venida del Hijo del Hombre. Y ahora, conforme a las Escrituras hay un diluvio prometido, pero de fuego: fuego atómico y fuego volcánico; pero para los escogidos, los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, nuestra arca es Cristo, y con Cristo iremos fuera de este planeta Tierra a la Cena de las Bodas del Cordero, iremos a otra dimensión. Así como Dios se llevó a Elías en un carro de fuego, se llevará a todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo; así como Cristo subió al Cielo luego de resucitado y estar con Sus discípulos unos cuarenta días, así también subirán al Cielo los creyentes en Cristo nacidos de nuevo luego que estén transformados. Así que, hay una bendición muy grande para todos los creyentes en Cristo porque están dentro del nuevo Pacto en el cual están todas esas promesas. Así como hubo un hombre sabio, un hombre con corazón sabio siendo el corazón del sabio que discierne el tiempo y el juicio de su tiempo, y ese fue el mensajero de cada edad, así como lo fue Moisés en su tiempo, así como lo fue también Noé en su tiempo, y así como lo fue Abraham, como lo fue también Set y como lo fue Adán, así también como lo fue Moisés que discernió el tiempo, el tiempo para la liberación del pueblo hebreo y discernió también el juicio divino que vendría sobre Egipto, él pudo saber todas esas cosas porque era el mensajero para ese tiempo, con el cual Dios por medio de Su Ángel, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios, Cristo en Su cuerpo angelical, le hablaba a Moisés, le revelaba a Moisés. Y se veló en carne humana el Ángel del Pacto en la persona de Moisés, hasta su rostro resplandecía. Cualquier persona escuchaba que Moisés decía: “Vendrá tal cosa, tal juicio, tal plaga,” y cualquier persona podía decir: “Ese hombre está diciendo esas cosas,” no, era el Ángel del Pacto dentro de él hablando esas cosas. Moisés solamente lo que hacía era: repetía lo que el Ángel del Pacto le decía, y lo repetía ungido por el Espíritu Santo, por ese hombre de otra dimensión. Recuerden que el Espíritu Santo es un Ser, una persona, es el Ángel del Pacto siendo Espíritu Santo, el Espíritu es un cuerpo de otra dimensión. Tan sencillo como eso. Por eso muchos lo vieron en la forma de un hombre a través de la historia bíblica, usted lo encuentra siendo visto por algunas personas y Él hablándole. Por ejemplo a Moisés, al padre de Sansón también y a la madre de Sansón que fueron ¿quién? Manoa, y a otro más, a uno de los jueces ¿cuál fue? Gedeón, apareciéndole un hombre de otra dimensión y sentándose en una piedra y hablando con él, era el Ángel del Pacto; Gedeón lo reconoció, Manoa también que no sabía que era el Ángel del Pacto cuando subió en la llama de fuego, dijo: “Vamos a morir porque hemos visto a Dios cara a cara,” al ver al Ángel del Pacto, porque él no sabía que era el Ángel de Dios, el cuerpo angelical de Dios, en el cual estaba Dios. Por eso es que Jesucristo dijo en San Juan, capítulo 8, verso 56 al 58: “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.” ¿Cómo era que un hombre que no tenía 50 años podía decir que había visto a Abraham? No solamente había visto a Abraham, o Abraham lo había visto a Él, sino que también Adán y aún antes que existiera el planeta Tierra y las estrellas, las galaxias, Él también existía; Él es antes que todas las cosas, y por medio de Él fueron creadas todas las cosas. Por eso Jesús hablaba en la forma que hablaba, abiertamente muchas cosas, porque Él sabía quién Él era, Él sabía que era el Ángel del Pacto, por eso viene para establecer un nuevo Pacto, por eso en la última cena del capítulo 26 de San Mateo, versos 26 al 29, dice la Escritura que luego de haber cenado ese día, víspera de la pascua, esa noche víspera de la pascua, tomando el pan y dando gracias al Padre lo partió y dio a Sus discípulos diciendo: “Comed de él todos, este es mi cuerpo.” San Pablo dice que Jesús dijo: “Este es mi cuerpo que por vosotros es partido,” capítulo 11 de Primera de Corintios. Y luego tomando la copa de vino y dando gracias al Padre, da a Sus discípulos y dice: “Tomad de ella todos, de este copa, porque esta es mi Sangre (hablando del vino, representando Su Sangre en el vino, dice)... porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” Aquí está mostrando que va a establecer el nuevo Pacto que fue prometido en Jeremías, capítulo 31, versos 31 al 36. Y qué otra persona puede establecer un nuevo Pacto sino el Ángel del Pacto que le había dado el pacto allá en el monte Sinaí, y ahora va a establecer un nuevo Pacto en el Monte de Sion allá en Jerusalén, porque el nuevo Pacto sería establecido, dado en la tierra de Israel, y el pacto primero en el monte Sinaí, y de Jerusalén saldría la Palabra del Señor, el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de Cristo, en donde la Ley divina es escrita en el corazón de las personas. Pues eso fue lo que fue prometido, que Dios escribiría la Ley, los mandamientos divinos en el corazón y en la mente de las personas. Y ahora, encontramos un pueblo con la fe en Cristo que tiene la ley de la fe en Cristo. Y ahora, ese pueblo es la Iglesia del Señor Jesucristo al cual Dios ha enviado personas de corazón sabio que disciernen el tiempo y el juicio. En los días de Jesús apareció el más sabio: Jesucristo, y le piden a Jesús en el capítulo 16 de San Mateo que les muestre una señal. Capítulo 16 de San Mateo, verso 1 en adelante, dice: “Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!” Y ahora, las señales de los tiempos no podían discernirlas, no podían comprender que la aparición de Juan el Bautista predicando y bautizando era la señal más grande que prepararía al pueblo para la Venida del Mesías, un hombre, un mensajero que enviaría Dios conforme a Malaquías, capítulo 3, verso 1 en adelante; porque la señal más grande de parte de Dios es un Profeta en todas las edades y todas las dispensaciones, y luego apareciendo Jesús del cual Juan dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, éste es del cual yo dije que después de mí vendría uno mayor que yo, del cual yo no soy digno de desatar la correa de Su calzado, éste es el que les bautizará, porque yo les bautizo con agua (bautismo de arrepentimiento), pero Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego, Él es más poderoso que yo,” decía Juan el Bautista; le preparó el camino, preparó una plataforma para que luego se parara sobre esa plataforma escritural Jesucristo. Él fue el precursor del Mesías, de Jesucristo. Y ahora, la aparición de Jesucristo fue la señal más grande, tan grande que el mismo Cielo dio testimonio cuando apareció la estrella de Belén, el Cielo mismo, la biblia celestial está con sus páginas abiertas mostrando a la humanidad que el Mesías había nacido en la Tierra, esas estrellas se pusieron en línea y entonces una gran estrella se veía, pero era la luz de cada una de esas estrellas apareciendo como una sola estrella gigante. Estos magos o sabios que la vieron, supieron que esa era la señal de la Venida, el nacimiento del Mesías en la Tierra, por eso llegaron a Jerusalén buscando el Mesías, preguntando: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente,” ellos mirando de allá de Ur de los Caldeos, del área de Babilonia, de toda esa área, miraron hacia Israel, o sea, del Este miraron hacia el Oeste y vieron esa alineación planetaria. Y duró cierta cantidad de tiempo esa señal en el Cielo. Así como cuando nació Moisés también hubo una señal en el Cielo, cuando aparecen mensajeros dispensacionales hay una señal grande en el Cielo. También cuando nació Abraham. Y ahora, encontramos que el Cielo dio testimonio de la Venida del Mesías en esa etapa de nacimiento y luego fue creciendo, pero esa etapa estaba oculta de los sabios y entendidos; no sabían que había llegado el tiempo, no sabían nada acerca de esa señal en el Cielo, pero aquellos magos sí la vieron; y si hubieran sido muy sabios los líderes religiosos de aquel tiempo, hubieran acompañado a los magos: “Vamos a buscar al Mesías.” Recuerden que en Números también hablaba diciendo... vamos a ver si lo tenemos, capítulo 24, verso 17 dice, de Números: “Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y se levantará cetro de Israel.” Una estrella estaba prometida: la estrella de Jacob, esa señal en el Cielo de esa estrella tipificaba al Mesías, porque Él dice en Apocalipsis, capítulo 2, verso 28 y Apocalipsis, capítulo 22, verso 16: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas. Yo soy la raíz de David, la estrella resplandeciente de la mañana.” Recuerden que Dios cuando sacó a Abraham en una noche estrellada, lo sacó fuera de la casa, lo sacó al campo, y le dice: “Ahora mira el cielo y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Así será tu descendencia,” como las estrellas del Cielo que nadie las podrá contar, por lo tanto, cada descendiente de Abraham, cada hijo de Abraham, los creyentes en Cristo son hijos de Abraham por la fe en Cristo, cada descendiente de Abraham según la carne y según el espíritu como creyentes en Cristo están representados en las estrellas del Cielo. Por eso también los mensajeros de cada edad están representados en siete estrellas, los mensajeros de las siete edades de la Iglesia, y alguno puede pensar: “Pero ¿ya no habrá más mensajeros? ¿Ya no habrá más estrellas?” Cristo dice al vencedor: “Al que venciere, yo le daré la estrella resplandeciente de la mañana, yo le daré la estrella de la mañana, dice Apocalipsis, capítulo 2, verso 28. Y la estrella de la mañana es el Ángel del Pacto, es Cristo, el Ángel del Pacto, la Columna de Fuego, el Espíritu Santo. Por lo tanto, veremos la estrella de la mañana, al Espíritu Santo, a Cristo, en un mensajero revelándose a Su Iglesia, tan sencillo como eso, así como cada mensajero fue una estrella a través del cual Cristo, la estrella de la mañana se manifestó, así será en el Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular. Así que no se acabaron las estrellas, es que al final es la estrella mayor, la estrella resplandeciente de la mañana, es la estrella que por el Este, Israel, la verá, la estrella que verá Israel; y si miramos hacia el Este, hacia la tierra de Israel, veremos esa estrella, ese mensajero, cuando esté en algunas diligencias o en algún trabajo por el Este, pero es que la estrella de la mañana es la misma estrella de la tarde Miguel, así que la veremos por el Oeste también en la tarde, y estamos en el tiempo de la tarde para la Iglesia del Señor. Recuerden que para el tiempo de la tarde es que Él dice: “He aquí yo estoy a la puerta y llamo,” Apocalipsis, capítulo 3, verso 20 al 21: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” O sea, que le va a dar una comida espiritual, una cena. En el tiempo de los apóstoles y de San Pablo allá por el Este en la mañana, qué... ¿usted cena? No, desayuna, pero la comida fuerte es la cena, y para el tiempo de la tarde ¿dónde se pone el sol? En el Oeste, sale por el Este y se pone por el Oeste. Para el tiempo de la tarde es la cena, por lo tanto, habrá una cena espiritual de Palabra porque no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios, eso es la Palabra, el mensaje de Dios para el Día Postrero para la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso también la Escritura dice: “¿Quién es el siervo fiel y prudente al cual su Señor puso sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?” El mensajero de cada edad es el siervo fiel y prudente para el momento o edad en que Dios lo envía, a través del cual Dios da el alimento espiritual, la Palabra, el mensaje para el tiempo en que las personas están viviendo. Esos son los mensajeros que tienen el corazón sabio o son de corazón sabio que disciernen el tiempo que les ha tocado vivir, y que le ha tocado vivir a la Iglesia en cada etapa de la Iglesia, y son los que también disciernen el juicio divino que va a caer a la Tierra, esos son los que tienen el corazón sabio que disciernen el tiempo y el juicio divino. Por eso los juicios divinos han sido hablados por profetas de Dios, son los profetas las personas de corazón sabio que oyen la Voz de Dios y le transmiten al pueblo el tiempo que están viviendo y también los juicios divinos que han de venir. Y ahora, veamos un poco aquí, dice el reverendo William Branham en el mensaje almas encarceladas, en el página 49 en español. “Una historia de algo que sucedió en Irlanda (puede ser historia o una historieta o cuento, pero aquí dice historia, vamos a dejarlo así)...” Dice: “Hay una historia de algo que sucedió en Irlanda allí frente al Océano, hay una bajada al mar de pura piedra, allí a lo largo de la costa, y había un hombre caminando por allí un cierto día, pero era a la hora cuando estaba por entrar la marea, y allá arriba sobre el cerro vivía un hombre muy sabio quien conocía las mareas, él conocía el tiempo del día cuando las mareas debían llegar, él sabía a qué hora llegaban, pero a este caminante no le importaba la hora en que llegaban, él era uno de esos sabelotodo que tenía sus propias ideas, era un hombre atlético e inteligente, pero no conocía el tiempo de las mareas, el no conocía esa parte del país, no conocía el tiempo correcto de la señal cuando la luna desaparecía del horizonte de la tierra.” La señal era cuando la luna desaparecía, porque él conocía las mareas, los pescadores conocen eso, y la luna representa la Iglesia: “Hermano, cuando llega el tiempo en que Dios quite su Espíritu de la tierra, entonces no hay más nada, no hay nada más, allí será el fin, si esa luna se saliera de su órbita, las aguas inundarían la tierra como fue cuando Dios comenzó en Génesis, capítulo 1.” Así quedaría la Tierra. El sabelotodo es el que tiene sus propias ideas, sea ministro, sea líder religioso, sea político, pero el hombre sabio que mora en la... ¿dónde mora aquí? Dice que mora: “Y allá arriba sobre el cerro (o sea, en la parte alta), vivía un hombre muy sabio quien conocía las mareas, él conocía el tiempo del día cuando las mareas debían llegar, él sabía a qué hora llegaban.” La Iglesia del Señor Jesucristo es un Monte alto, es el Monte de Sion espiritual, y por consiguiente ha tenido diferentes hombres sabios que son los mensajeros de cada edad, hombres con corazón sabio para discernir el tiempo y la hora. Para el Día Postrero, antes que llegue la gran tribulación, cuando la luna, la Iglesia, sale de su tiempo, se esconde, termina su labor, y recuerden que la luna da luz al mundo durante la noche pero cuando sale el día entonces aparece el sol y ya aunque uno vea la luna, ya no está alumbrando, es el sol; y usted sabe que es el sol el que está alumbrando porque calienta. La luna usted encuentra que aunque salga en una noche con luna llena, no le va a dar calor, por supuesto calor que venga de la luna como cuando sale durante el día y el sol le da, le pega, siente calor. Cuando salga el sol ya no hace falta más que la luna alumbre, es el sol mismo, porque la luna lo que hace es reflejar al sol, es un reflejo lo que nos da de luz, estaremos recibiendo la luz del sol directamente para madurar el trigo, o sea, la presencia del sol, Cristo, el Ángel del Pacto en Su manifestación final, como se manifestó a través de cada mensajero, se manifestará en el Día Postrero y será una realidad lo que Él ha prometido para Su Iglesia, para los creyentes en Él, lo que Él ha prometido para el Día Postrero. Todo lo que Él ha prometido lo vamos a estar viendo cumpliéndose en medio de Su Iglesia, y Cristo mismo alumbrando como el sol de justicia a todos los creyentes, madurándolos en el conocimiento divino para así tener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Habrá un corazón sabio que estará discerniendo el tiempo y también el juicio que ha de venir sobre la Tierra, y estará transmitiendo todo eso a todos los creyentes en Cristo, será como el sabio que estaba en la parte alta de la montaña... de esa montaña o loma, el cual sobre el cerro él veía y conocía y veía cuando la marea subía, sabía cuál era el tiempo, y miraba la luna y sabía dónde estaba la luna, desaparecía la luna y entonces sucedía todo eso. Así lo muestra el reverendo William Branham, mostrándonos lo que estará pasando en este tiempo final. Por lo tanto, estaremos escuchando el consejo que no escuchó aquel hombre atlético, y cuando subió la marea, que representa la marea de los juicios divinos de la gran tribulación, ese hombre estaba en el lugar donde el juicio divino caería, azotaría. Pero los que... pero él no estaba allí, el hombre sabio estaba en la montaña cuando llegó la marea, y su familia también. Así será para los creyentes en Cristo en el Día Postrero que estarán escuchando y entendiendo lo que un corazón sabio habrá discernido del tiempo y el juicio divino que ha de venir sobre la Tierra; conocerán el tiempo y estarán en el lugar que deben estar, en la parte alta de ese cerro, de esa montaña, en la Edad de la Piedra Angular, para de ahí algún día ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Así como nadie conoció la mente de Dios sino el Espíritu de Dios, es por medio del Espíritu de Dios que son dadas a conocer todas las cosas que tenemos en la Biblia; y en el Cuerpo Místico de Cristo el mismo Espíritu de Dios ha estado dando a conocer las cosas de Dios correspondientes a cada edad; es el mismo Espíritu Santo, el Espíritu de Dios que en este tiempo final estará discerniendo todo el Programa Divino correspondiente a nuestro tiempo, y lo estará dando a conocer por medio de un corazón sabio que tendrá en el Día Postrero. Así como tuvo un corazón sabio en cada edad, un mensajero con corazón sabio, así tendrá un mensajero con corazón sabio para comprender todas estas cosas por medio del Espíritu Santo en él revelándole todas estas cosas, tendrá la estrella de la mañana que es el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto en él revelándole todas estas cosas. Por lo tanto, nos tendrá bien alertados en el Día Postrero para escapar de los juicios divinos que han de venir sobre la raza humana; estaremos en pie delante del Hijo del Hombre, estaremos en pie delante de Cristo, el Ángel del Pacto en el Día Postrero. Dice capítulo 21, verso 34 al 36 de San Lucas: “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.” Es este el tiempo más glorioso de todos los tiempos para los creyentes en Cristo, porque estará el Espíritu Santo dándonos a conocer todas estas cosas que han de suceder, tendrá un instrumento en medio de Su Iglesia a través del cual van a ser dadas a conocer todas estas cosas por el Espíritu Santo operando en el mensajero que Él tenga para el Día Postrero en medio de Su Iglesia, y así recibiremos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. La fe para ser transformados, la fe de rapto, gira alrededor de la segunda Venida de Cristo. Ese misterio del séptimo Sello que es el misterio de la segunda Venida de Cristo, será revelado a la Iglesia, a los creyentes en Cristo que van a ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero. También la Iglesia del Señor Jesucristo tiene la promesa de que va a surgir en medio del Cristianismo una Gran Carpa-Catedral y que va a estar ahí la presencia del Señor, la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto que libertó al pueblo hebreo de la esclavitud va a estar ahí, y va a estar hablándole a Su Iglesia, también le hablará al mundo, ahí se va a cumplir la Tercera Etapa que será para la Iglesia Novia que van a ser transformados, para las vírgenes insensatas o fatuas, también para el mundo y aun para el pueblo hebreo, ahí estará la bendición grande para la Iglesia del Señor Jesucristo, también para los judíos, también para las vírgenes insensatas, para que mantengan su fe en Cristo y estén dispuestos a dar su vida en la gran tribulación donde el anticristo los va a perseguir y los va a matar, tanto a las vírgenes insensatas como también a ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, y a muchos hebreos o judíos más. Por lo tanto, estemos bien agarrados de Cristo, bien agarrados de Cristo con la fe puesta en Cristo, sin mirar hacia atrás, porque el que pone su mano en el arado y mira atrás, no es apto para el Reino; siempre firmes en el nuevo Pacto cubiertos con la Sangre de Cristo, la Sangre del nuevo Pacto que nos limpia de todo pecado, sabiendo que nuestro abogado es Jesucristo. “Si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo.” Él es nuestro único abogado. Pronto esperamos que se haga una realidad la Visión de la Carpa, oramos por el cumplimiento de esa promesa divina que aun el mismo reverendo William Branham, que vio, que tuvo esa visión, trató, quiso hacerlo una realidad pero no era para su tiempo, eso estará ligado a los ministerios de los dos Olivos. Recuerden que cuando Moisés venía con el pueblo por el desierto, una carpa, un tabernáculo los acompañaba. Así que, podemos ver que una bendición grande está prometida para la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde está señalada como una Tercera Etapa que fue vista por el reverendo William Branham en donde también le fue mostrada una espada que fue puesta en su mano, que es la Palabra, de lo cual él dijo (y lo vamos a leer), página 479 del libro de “Los Sellos,” en español, el último párrafo, dice: “Concede que llegue a suceder que cuando la gente se encuentre enferma, que ellos se acuerden que la sangre presente y toda suficiente de nuestro Señor Jesucristo está sobre el altar como nuestra expiación. Ruego que sean sanos inmediatamente. Y ruego que apartes el poder de Satanás cuando viene para desanimarlos o para hacerles formar grupitos; aparta todos los poderes del enemigo. Santifícanos en Tu Palabra. Concédelo, Señor. Luego, Señor, ruego que me ayudes. Estoy comenzando a decaer. Sé que mis días sobre esta tierra ya no pueden ser muchos. Ruego que me ayudes y me concedas ser sincero, honesto y verdadero para que así pueda llevar el Mensaje hasta donde me es ordenado llevarlo. Luego, cuando me llegue el tiempo de descanso, cuando llegue allá al río y me lleguen las olas, oh Dios, concede que pueda entregar esta Espada a otro que sea honrado y que lleve la verdad. Concédelo Señor. Mientras llega ese momento, ayúdame a ser fuerte, sano y valeroso. Ayuda mi iglesia. Bendícenos aquí juntos, Señor. Somos Tuyos; sentimos ahora que Tu Espíritu está entre nosotros.” Y ahora, aquí despidiéndose, ya le faltaban unos dos años, despidiéndose del pueblo, dos o tres años... o dos años y algo, y pide que la espada, que es la Palabra, el mensaje, que fue representado en la espada que le cayó en la mano, que él pueda llevar el mensaje hasta donde le es ordenado. No podía ir a Israel porque no le fue ordenado que lo llevara a Israel, pero dice: “Cuando me lleguen las olas, cuando llegue ese momento de pasar el río,” recuerden que el río representa muerte, como el Jordán, pasar el río representa la muerte. “Cuando me llegue el momento de partir, concédeme pasar (¿qué?)...” “Luego, cuando me llegue el tiempo de descanso, cuando llegue allá al río y me lleguen las olas, oh Dios, concede que pueda entregar esta Espada a otro que sea honrado y que lleve la verdad. Concédelo Señor.” Encontramos que la espada, la Palabra, el mensaje pasó en las edades de la Iglesia de San Pablo al otro mensajero de la Iglesia entre los gentiles, allá en Francia, y ese fue Ireneo (pasó de San Pablo a Ireneo), de Ireneo a Martin, de Martin a Colombo, de Colombo a Lutero, de Lutero a Wesley, y de Wesley al reverendo William Branham, fue pasando la Palabra así, el Arca del Pacto, la Palabra, la Espada, y de ahí no puede pasar a otro sino a los dos Olivos, porque no hay nada entre el cuarto Elías y el quinto Elías, excepto, después del cuarto Elías ¿qué hay? El quinto Elías juntamente con Moisés, viene acompañado. “¿Habrá otro avivamiento? (Pregunta el reverendo William Branham, página 166 del libro de ‘Citas,’) del Occidente vendrá un jinete en un caballo blanco, recorreremos (ahora Elías, miren), recorreremos,” viene un jinete del Occidente, por lo tanto, del continente americano, en un caballo blanco, la Palabra, el poder de la Palabra pura, recorreremos,” ahora Elías está diciendo que va a recorrer ese camino nuevamente pero acompañado con otro ministerio que va a estar siendo acompañado con el ministerio de Elías. Solamente ahí tenemos el ministerio de Moisés, y por consiguiente esos son los ministerios que tienen que ver con el pueblo hebreo, pero que estarán primero en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso como San Pedro y San Pablo trajeron el Evangelio a los gentiles, ¿qué dice? Vamos a ver cómo lo dice, porque como es dicho, así va a suceder, página 30 del libro de “Las Edades,” dice: “Ahora, ¿cuándo volverá el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles, el Evangelio está listo para volver a los judíos. Oh, si tan solo les pudiera decir algo que está a punto de suceder hoy en nuestro día. Esta gran cosa que va a suceder, recorrerá hasta Apocalipsis 11, y aquellos dos testigos, aquellos dos Profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos.” ¿Ven? El cuarto Elías no podía llevarlo, aunque trató de ir creyendo que a él le tocaba, que era su responsabilidad y quería cumplir con esa responsabilidad, pero no le tocó a él; dice que Moisés y Elías serán los que llevarán el Evangelio a los judíos. Por lo tanto, el Evangelio del Reino será llevado a los judíos por los ministerios de Moisés y Elías: “Estamos listos, todo está en orden, igual como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, así también los gentiles se lo llevarán de regreso a los judíos y el rapto sucederá.” Como vino el Evangelio por medio de Pablo y Pedro a los gentiles, por Pedro en la casa de Cornelio y por Pablo a Asia Menor. Y ahora, San Pedro y San Pablo tipifican a Moisés y Elías, en San Pedro y San Pablo está reflejado Moisés y Elías, los ministerios de Moisés y Elías. Por eso cuando nos habla el reverendo William Branham acerca de lo que va a suceder en el Día Postrero, le preguntan acerca de los milagros, si en la Iglesia habrá en todos los ministros ese poder para hacer milagros, y él les dice que esto de los milagros es para Moisés y Elías (página 136 del libro de “Citas,” ) y en la Visión de la Carpa el reverendo William Branham vio ocurriendo muchos milagros, y no se ha cumplido en el tiempo del reverendo William Branham la Visión de la Carpa. Por lo tanto, hay algo grande que está ligado a los ministerios de los dos Olivos; y por lo tanto, ¿de dónde saldrán los ministerios de Moisés y Elías para pasar a Israel? Pues de la Iglesia del Señor Jesucristo, de entre los gentiles. Ahora vean, dice: “¿Tendrán todos los ministros esto? ¿Y estamos sólo esperando la venida? Ahora, lluvia tardía, ciento cuarenta y cuatro mil judíos, no, eso es cuando Elías y Moisés; allí es donde los milagros, tienen lugar. Las cosas que la gente ha estado buscando, los Pentecostales por milagros, pero donde eso tendrá lugar será bajo de Elías y Moisés.” Así fue dicho y así tiene que ser cumplido porque es la verdad, es conforme al Programa Divino, en Apocalipsis 11, ahí están los milagros siendo llevados a cabo (también aun de juicios). “EL CORAZÓN DEL SABIO DISCIERNE EL TIEMPO.” Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 en adelante, y Apocalipsis 22, verso 16, nos dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.” Eso es el verso 16 del capítulo 22; y del capítulo 22, verso 6 dice: “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” Y Apocalipsis 1, verso 1 en adelante también nos habla de la revelación de Jesucristo enviada por medio de Su Ángel, será siempre Cristo revelado en y a través de Su Ángel. “EL CORAZÓN DEL SABIO DISCIERNE EL TIEMPO.” Hemos visto el corazón del sabio discerniendo el tiempo, y hemos visto que si hay un corazón de sabio, pues tiene que estar en un hombre, así ha sido de edad en edad. El sabio de cada edad ha sido el mensajero en el cual ha estado el Espíritu Santo, pero el más sabio de todos es el Espíritu Santo, Cristo en el mensajero, eso es lo que lo hace sabio, y por medio del Espíritu Santo es que discierne todo ese Programa Divino. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes, y que pronto se haga una realidad la visión de la Gran Carpa-Catedral y que pronto los escogidos de las edades pasadas resuciten en cuerpos glorificados y los que vivimos seamos transformados, y nos vayamos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, ahí se acabarán los problemas y las discusiones, y ahí ya no habrá nadie que pueda decir: “Quizás eso sea así o no,” ya cuando estemos con el cuerpo nuevo lo único que podremos decir: “Pueden ver que era así.” Por lo tanto, firmes dentro del nuevo Pacto con Cristo, el Ángel del Pacto bien agarrado en el corazón. Que Dios les bendiga y les guarde y dejo nuevamente con ustedes al reverendo Miguel Bermúdez Marín para finalizar y ya mañana nos veremos en la actividad pública que tendremos ¿dónde? Aquí mismo estaremos mañana Dios mediante. Ya hoy el frío no está tan fuerte, ¿verdad? Ya el abrigo está allá... Dios nos ha ayudado y nos dado un buen tiempo y me recuerda aquel tiempo en que estaba cayendo una nevada y desapareció esa nevada, Dios se la llevó. Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y ya dejo con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín. Oren mucho por la actividad de mañana para que Dios nos bendiga grandemente, no solamente aquí, sino en todos los países que van a estar conectados con esa transmisión. Esperamos que algún día se complete el número de los elegidos, de los escogidos escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y entonces se cierra la Dispensación de la Gracia. Para el mundo será algo terrible, pero para los creyentes será un tiempo glorioso, será lo más glorioso porque entonces ya podremos ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Por aquí estamos esperando todavía al misionero Miguel Bermúdez Marín, así que adelante reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar. Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. “EL CORAZÓN DEL SABIO DISCIERNE EL TIEMPO Y EL JUICIO.”

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