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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para saludarles (pues ya es hora de partir) y pedirle a Cristo Sus bendiciones sobre cada uno de ustedes.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes; y que pronto seamos todos transformados. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Estamos en un tiempo en que el mismo Cristo vio y habló de él y nos dice que para este tiempo estemos preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no sabéis; porque nadie sabe el día y la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. Y de eso era que hablaba Cristo, hablaba de este tiempo y de la manifestación del Hijo del Hombre, en donde el pueblo tiene que estar preparado, porque es el tiempo para la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos.

Por eso Él en San Mateo habló de esto y dijo que sería como en los días de Noé, y ya sabemos que estamos como en ese tiempo, tiempo paralelo al día de Noé; y también nos dijo que sería como en los días de Lot, donde llovió fuego del Cielo, lo cual es tipo y figura del fuego atómico que va a caer sobre la humanidad, y fuego volcánico también; porque la tierra va a ser renovada y Él dijo que cuando veamos todas estas cosas: las señales que Él dio, la higuera reverdecer y los demás árboles, Israel y las demás naciones, naciones siendo creadas o formadas como naciones libres y soberanas adquiriendo su liberación e Israel en su tierra, dice que cuando veamos estas cosas levantemos nuestras cabezas porque nuestra redención está cerca (San Lucas, capítulo 21, versos 26 al 28).

Nuestra redención, ¿qué es? La redención del cuerpo, nuestra transformación; por lo tanto Él dice que: “ESTEMOS PREPARADOS.”

¿Y qué nos prepara? El mensaje de la gran Voz de Trompeta, el mensaje de la gran Voz de Trompeta, el Evangelio del Reino que en el Día Postrero se une al Evangelio de la Gracia, para así tener todos la Luvia Temprana y Tardía cayendo sobre el pueblo y trayendo la bendición para estar preparados en el Día Postrero.

Ese mensaje final, la gran Voz de Trompeta o Trompeta final de la cual habló San Pablo también en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58; y en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 13 al 17, esa Trompeta final o gran Voz de Trompeta es la que nos prepara, es la Voz de Dios abriéndonos la Palabra, la Voz de Dios revelándonos Su Palabra, Su Palabra prometida para este tiempo final; y así nos prepara, nos coloca en el Cuerpo Místico de Cristo en la etapa, la hora, la Edad que debemos estar viviendo; y eso es para el Día Postrero que ya todos sabemos que es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá; porque Cristo dijo que la resurrección... dice: “Y Yo les resucitaré en el Día Postrero.”

Por lo tanto, sabemos ya estas cosas, y al saber estas cosas nos prepara para estar listos para nuestra transformación.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo.

Veo que ustedes son valientes no le tienen miedo al frío y lo que desean es la bendición de Dios para estar preparados para nuestra transformación; y cuando seamos transformados ya nos sentiremos más frío, porque en el nuevo cuerpo no hay problema alguno, de ninguna clase. Por lo tanto, pronto vamos a llegar a esa meta de nuestra transformación que es la redención del cuerpo.

Dios les bendiga y les guarde y continúen pasando una noche feliz y dejo con ustedes nuevamente al misionero Miguel Bermúdez Marín y nos veremos ya todos estos días, mañana la reunión de ministros y el domingo en la actividad pública en el lugar que ya les ha sido dado a conocer.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“ESTEMOS PREPARADOS.”

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