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Muy buenos días, ministros, compañeros en el Cuerpo Místico de Cristo presentes y los que están en otras naciones, y también los colaboradores de ministros, copastores y demás colaboradores, y damas que trabajan en el Reino de Cristo, y jóvenes también; es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión.     Un saludo muy especial para el misionero reverendo Miguel Bermúdez Marín, al cual estuve viendo en la pantalla de televisión hace algunos minutos. Que Dios te bendiga, Miguel, y te use grandemente en Su Obra, en Su Reino, en este tiempo final.     Para esta ocasión vamos a leer un pasaje muy importante de la Escritura que nos habla acerca del Programa Divino. Leamos en San Mateo, capítulo 13, verso 34 al 35; y luego San Juan, capítulo 15, versos 1 al 9. Dice en San Mateo, capítulo 13, verso 34 al 35:     “Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba;     para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:     Abriré en parábolas mi boca;     Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.”     Y ahora vamos a leer una parábola, ya que dice que declarará cosas escondidas desde la fundación del mundo.     Y ahora, vamos a ver por qué Jesús hablaba mucho por parábolas, y ahí tendremos los misterios escondidos en las parábolas, los misterios del Reino de Dios, los misterios del Reino de los Cielos, así por el estilo. San Juan, capítulo 15, verso 1 al 9, dice:     “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.     Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.     Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.     Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.     Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.     El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.     Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.     En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.     Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.”     Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     “EL LABRADOR RECOGIENDO EL FRUTO.”     Siendo que la Escritura dice que en parábolas abrirá Su boca y declarará cosas escondidas desde la fundación del mundo, ¿qué contiene esta parábola de la Vid verdadera y el Padre siendo el Labrador? La Vid verdadera, Cristo dice que es Él, Jesucristo es la Vid verdadera. Y Él dice que el Padre es el Labrador, el que hace esa labor, el que trabaja con esa vid; la Vid es la que lleva ¿qué? Uvas, y por consiguiente, de la uva se saca el vino.     Y ahora, Él dice: “Y vosotros sois los pámpanos.” Pámpanos ahí lo que significa son las ramitas esas en donde nacen las uvas.     Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo, que es el Cuerpo Místico de Cristo, lo encontramos pasando por diferentes etapas y teniendo la vida de Cristo, el Espíritu Santo, en esa mata o planta: la Vid verdadera, que es Cristo mismo en Su Iglesia; y Cristo manifestado en Su Iglesia, ha echado muchas ramas, la Vid ha echado muchas ramas.     Tenemos el comienzo allá de la Vid con Sus apóstoles; y el Día de Pentecostés allí salió esa parte que echó mucho fruto, y esa es la parte donde fue colocado el fundamento del Cristianismo.     Luego encontramos más adelante que se torna Dios por medio de Su Espíritu, a través del apóstol Pedro y del apóstol Pablo a los gentiles; Pedro allá en la casa de Cornelio (un gentil), donde habló la Palabra, Dios los llenó del Espíritu Santo, fueron bautizados en agua en el Nombre del Señor, y comienza Dios a moverse hacia los gentiles.     Pedro no quería compartir con los gentiles el Evangelio de Cristo, porque antes de la muerte de Cristo los gentiles eran inmundos; pero Cristo cuando murió, santifica tanto judíos como gentiles: “Lo que Dios limpió (¿y cómo lo limpió? Con Su Sangre) no lo llames inmundo,” le dice a Pedro. Y entonces Pedro fue, en obediencia a la Palabra del Ángel que le apareció a Pedro, el cual también le había aparecido a Cornelio y le había dicho que mandara a buscar un varón, un hombre, allá, que estaba en Job en la casa de Simón, y allá lo mandó a buscar, porque el Ángel le dijo: “Él te va a decir lo que tienes que hacer.”     Así que, Cornelio era un hombre religioso también, aunque era gentil, y era un defensor de los judíos, aunque era un militar también (romano).     Luego encontramos también que por medio de San Pablo Dios se mueve hacia el Asia Menor; le dice que se vaya a los gentiles. Pablo dice que Dios lo mandó a los gentiles y lo hizo apóstol de los gentiles, para ser luz de los gentiles. Cristo es la Luz; pero a través de Pablo Cristo estaba resplandeciendo entre los gentiles. Y allá surge la primera etapa o edad de la Iglesia entre los gentiles, otra rama que llevó mucho fruto, muchos hijos e hijas de Dios en el Reino de Dios. Y esa viene a ser la primera generación de Cristo entre los gentiles; pero entre los judíos, la primera fue la de los apóstoles; comienza con judíos, pero luego se mueve a los gentiles porque la puerta fue abierta también para gentiles.     Luego entre los gentiles surge la segunda etapa o segunda rama que corresponde a una parte de Europa, eso fue allá en Francia con Ireneo (con San Pablo fue en Asia Menor), con Ireneo fue en Francia, con Martin fue en Hungría y también tuvo que ver Francia, con Colombo fue en Irlanda y Escocia, con Lutero fue en Alemania, con Wesley fue en Inglaterra y con el reverendo William Branham en Norteamérica. Son diferentes ramas de la Vid verdadera, de Cristo, y por consiguiente, en el Cuerpo Místico de Cristo, que es el mismo Cristo en Su Iglesia, han surgido estas ramas en donde ha estado el fruto de la Iglesia del Señor, hijos e hijas de Dios, naciendo en el Reino de Dios, y por consiguiente naciendo a la Vida eterna; entrando al Reino de Dios, como dijo Cristo a Nicodemo en el capítulo 3 de San Juan, verso 1 al 6: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar al reino de Dios.”     La única forma de entrar al Reino de Dios es naciendo del agua: del Evangelio de Cristo, y del Espíritu: del Espíritu Santo. Así han estado apareciendo a través de la historia del Cristianismo, las diferentes ramas de la Vid verdadera, las diferentes ramas de esta planta o árbol de uva.     Y ahora, luego de la séptima edad de la Iglesia, la séptima rama entre los gentiles, si surge otra rama, será directa de la Vid verdadera, y será la parte arriba, que corresponde a la Edad de la Piedra Angular. Y ahí será que madurará el fruto de la Vid verdadera, o sea, que llegará a la cosecha, y por consiguiente llegará a la adopción, que es la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y la transformación de los vivos; esa es la adopción: la redención del cuerpo. Ya hemos obtenido la espiritual, pero nos falta la física, porque aun teniendo la espiritual estos cuerpos físicos no pueden entrar a eternidad, porque son mortales, son corruptibles, vinieron en la permisiva voluntad de Dios, no para vivir eternamente sino por una temporada en lo que hacemos contacto con la Vida eterna a través de Cristo nuestro Salvador.     Y ahora, estamos en la etapa más gloriosa de todas las etapas del Cuerpo Místico de Cristo, es la etapa donde en la Iglesia del Señor Jesucristo se regresa a como era en el tiempo de los apóstoles.     Recuerden que luego de transcurrido cierto tiempo, se regresa en la semana al día primero, que es domingo. Siempre la etapa de Edad de la Piedra Angular corresponde al domingo, y por eso fue que también Cristo resucitó domingo, y por eso es que el año del jubileo es domingo espiritual; es el año cincuenta, que usted cuenta primero cuarenta y nueve días en donde hay siete sábados, y luego del último sábado, que es el año cuarenta y nueve, año sabático, llega al año cincuenta que es el año del jubileo: Pentecostés, un nuevo Pentecostés, porque cincuenta es pentecostés y pentecostés es cincuenta.     La Iglesia del Señor Jesucristo llega en este tiempo al año del jubileo, a lo que está contenido en el año del jubileo para ser materializado en la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso es que en el Día Postrero está señalada la Palabra divina o señala la Palabra divina que será el tiempo de la cosecha, para lo cual el Señor enviará a Sus Ángeles con gran Voz de Trompeta para llevar a cabo el recogimiento de los escogidos, esto es de los judíos: ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu; y es tiempo de cosecha también para la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde el trigo será cosechado y será colocado en el Alfolí de Dios, para lo cual dice que esto ocurrirá en el fin del tiempo.     Será en el Día Postrero, será en la etapa del Programa divino que está señalado en la Escritura como el fin del tiempo, o la siega o tiempo de la siega, donde dice en el capítulo 13, verso 30 en adelante de San Mateo:     “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro (o sea el trigo y la cizaña) hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.”     Y ahora ¿qué pasará para esa labor? Dice en este mismo capítulo 13, verso 36 en adelante, donde está la explicación, dice:     “Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.     Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.     El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.     El enemigo que la sembró es el diablo...”     O sea, el que sembró ¿qué? La cizaña; y el que sembró el trigo ¿quién? El Hijo del Hombre, Cristo.     “...la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.”     Ahora, vean cómo Cristo señala que los Ángeles son enviados para llevar a cabo la cosecha, segar, cosechar el fruto. Por eso en San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, dice que el Hijo del Hombre enviará ¿qué? Sus Ángeles, con gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos. Ahí esos escogidos son ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu; o sea, que el recogimiento de los escogidos del pueblo hebreo corresponde a los Ángeles del Hijo del Hombre, que son los dos Olivos, los dos Candeleros que están delante de la presencia de Dios, los dos Ungidos, los dos Olivos; para los judíos, la promesa es los ministerios de los dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías.     Y ahora, en medio del Cristianismo también se estará llevando el recogimiento de los escogidos, y eso lo hará Cristo por medio de esos ministerios también, operándolos en el Día Postrero en la persona que Él tenga asignada para esa labor, que obligatoriamente tendrá que ser el mensajero para el Día Postrero, el mensajero que podrá encender la luz de la Edad de la Piedra Angular.     Así como cada mensajero en cada edad, que estaba representada cada edad en una lámpara del candelabro y el mensajero era la mecha donde estaba el Espíritu Santo alumbrando en esa edad, encendido con el Fuego del Espíritu Santo, para el Día Postrero dice que los Ángeles del Hijo del Hombre, los dos Olivos, los dos Ungidos, serán las dos lámparas o Candeleros que están delante de la Presencia de Dios.     Así que va a estar bien alumbrada la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, y también el pueblo hebreo bajo la Luz de Dios, del Espíritu Santo alumbrando por medio de esos ministerios.     Ahora, ahí podemos ver quién será el hombre que encenderá la luz en el Día Postrero en el Templo espiritual de Cristo, porque la luz siempre ha estado siendo encendida ¿dónde? En el Templo espiritual de Cristo, como era encendida ¿dónde? En el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón. Es ahí donde tiene que alumbrar, y de ahí luego se da a conocer a la humanidad.     Para el Día Postrero tendremos en el Lugar Santísimo la Luz de la Shekinah, la Luz de la Columna de Fuego alumbrando a los escogidos que estarán representados en el mensajero que podrá entrar a ese lugar y donde... y el lugar donde la Luz divina estará alumbrando. Y con él entrarán miles de personas que estarán viendo la Luz divina manifestada sobre el propiciatorio, de en medio de los dos querubines de oro, que representan en la Tierra, en el Cuerpo Místico de Cristo, a Moisés y Elías, a los dos Olivos; y por eso fue que el rey Salomón, en adición a los dos querubines que estaban sobre el arca del pacto, sobre el propiciatorio, también construyó dos querubines gigantes en el lugar santísimo, y colocó uno a cada lado y cubrían también el arca del pacto. Estaban cubiertos de oro.     ¿Y saben de qué eran los dos querubines? De madera de olivo, porque corresponde a los ministerios de los dos Olivos, de los ministerios de Moisés y Elías, el ministerio que estará manifestado por el Espíritu Santo en el Templo espiritual de Cristo, en la etapa del Lugar Santísimo.     Las siete edades de la Iglesia corresponden al Lugar Santo, y ya terminó esa etapa del Lugar Santo. Cada mensajero en cada edad trajo el Arca del Pacto hasta el lugar que le correspondió, pasando por el Lugar Santo de edad en edad, en los hombros, en el corazón del mensajero correspondiente a esa edad. Y por cuanto el arca solamente podía ser cargada por sacerdotes, los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que han sido lavados con la Sangre de Cristo, han sido hechos para nuestro Dios reyes ¿y qué? Y sacerdotes, por lo tanto es una labor exclusiva de sacerdotes en el Templo Místico de Cristo.     El Arca del Pacto no se puede quedar solamente en el Lugar Santo, porque el propósito es que sea colocada en el Lugar Santísimo, en medio de los dos querubines, en medio de los dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro, en donde estará segura el Arca del Pacto. Y en donde la presencia de Dios en la Columna de Fuego será una realidad; donde estará el ungimiento en el Cuerpo Místico de Cristo, en ese Templo espiritual, pues la promesa es que vendrá a Su Templo el Señor, así como vino al tabernáculo que construyó Moisés cuando fue dedicado, así como vino al templo que construyó el rey Salomón cuando fue dedicado, y se colocó dentro del lugar santísimo sobre el propiciatorio, que es la tapa del arca del pacto y es de oro, que tiene dos querubines de oro uno a cada lado; y como vino al Tabernáculo humano o Templo humano llamado Jesús, cuando fue bautizado por Juan el Bautista, allí vino la presencia de Dios, la Columna de Fuego, el Espíritu Santo, y posó sobre Jesús.     Por eso Jesús decía: “El Espíritu del Señor está sobre mí por cuanto me ha ungido.” Fue ungido el tabernáculo que construyó Moisés con la presencia de Dios, la presencia de la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto; fue ungido el templo que construyó el rey Salomón con la presencia de Dios, la presencia del Espíritu Santo, la presencia del Ángel del Pacto dentro del lugar santísimo; fue ungido el Templo humano: Jesucristo, con la presencia de Dios, en el alma, en el corazón, ahí estaba la Columna de Fuego. Él decía: “El Padre que mora en mí, Él hace las obras.” Él decía: “Yo no hago nada de mí mismo,” era Dios por medio de Su Espíritu en el velo de carne, en el Templo humano: Jesús. Por eso Él decía: “El Padre y Yo una cosa somos. El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” San Juan, capítulo 10, verso 30, y San Juan, capítulo 14, verso 6 en adelante.     Y ahora, falta un templo, y digamos dos: un Templo Místico de creyentes, que es la Iglesia del Señor Jesucristo para recibir en el Lugar Santísimo que es la Edad de la Piedra Angular, recibir la Venida del Ángel del Pacto, de Cristo, por eso la Iglesia del Señor Jesucristo ha estado esperando la Venida del Señor por dos mil años.     La Venida del Señor a Su Iglesia será el ungimiento, será la venida de la Columna de Fuego, la venida del Ángel del Pacto, la Venida del Señor a Su Iglesia en la etapa de la Edad del Lugar Santísimo de ese Cuerpo Místico de creyentes. Y luego, la unción o Venida del Señor, del Ángel del Pacto, del Espíritu Santo en toda Su plenitud, a templos humanos: cada creyente en Cristo, para habitar en toda Su plenitud y transformar el cuerpo de la humillación nuestra para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya.     Por lo tanto, contended eficazmente por la fe dada a Su Iglesia por los apóstoles. Nunca dejen que la fe en Cristo sea sacada de vuestro corazón. Recuerden que son los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que tienen estas promesas de grandes bendiciones.     No está prometida resurrección y transformación para personas que no son creyentes en Cristo, estas son promesas para los creyentes en Cristo que forman el Cuerpo Místico de Cristo. Él está prometido para venir a Su Iglesia, Su Templo espiritual, por eso la Iglesia del Señor Jesucristo, el Cristianismo, está esperando la segunda Venida de Cristo.     Por lo tanto, estad firmes en la fe, que una vez fue dada a los creyentes, a los santos, por medio del Espíritu Santo a través de los apóstoles. Estar en el Cuerpo Místico de Cristo es la garantía de que permaneceremos con Vida eterna en el Reino de Dios por toda la eternidad.     Que la Sangre del Cordero de Dios está aplicada en la Iglesia, ese Templo espiritual, esa Familia de Dios, en la puerta, y la Puerta es Cristo, ahí está la Sangre; y que preserva al creyente en Cristo, que son los primogénitos escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, así como preservó la vida de los primogénitos hebreos que estaban viviendo allá en Egipto la noche que pasó la muerte por Egipto, y murieron todos los primogénitos, desde el primogénito hijo del rey hasta los primogénitos de los animales; pero los primogénitos hebreos que estaban dentro de hogares creyentes, que habían aplicado la sangre del cordero, no murieron, tenían también el cordero pascual asado, estaban comiéndoselo. Cristo dijo: “El que no coma mi carne y beba mi Sangre no tiene vida permaneciente en sí.” Cristo, como el Cordero de Dios, del cual San Pablo dice en Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7:     “... porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”     Y estamos comiendo la carne y bebiendo Su Sangre ¿dónde? En la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, teniendo el Sacrificio de Cristo y la Sangre de Cristo que nos limpia de todo pecado; siempre manteniéndonos limpios Él con Su Sangre. Por eso un cristiano no se puede desanimar por los problemas que tenga él o tengan otras personas. “Si alguno ha pecado, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo.”     Por lo tanto, no miramos hacia atrás, miramos siempre la meta, hacia delante: la resurrección si muere nuestro cuerpo físico, resurrección en cuerpos eternos, pero si permanecemos vivos hasta la resurrección de los muertos en Cristo en la Venida del Señor, seremos transformados; esa es la meta: ser adoptados, ser transformados, para ser a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador; y así tener cuerpos glorificados, cuerpos eternos y jóvenes para toda la eternidad.     Por lo tanto, con la fe puesta en Cristo todos los días de nuestra vida, caminemos hacia adelante, hacia la meta, sin dar atención, sin dar oídos a cosas que nos puedan apartar del amor de Cristo, a cosas que nos puedan apartar del Sacrificio de Cristo, a cosas que nos puedan apartar del camino, que es Cristo nuestro Salvador.     Siempre las cosas negativas tratan de apartar del camino divino a los creyentes. Con esas cosas es que el diablo trata de sacar, de arrancar del corazón la semilla de la Palabra que fue sembrada en el corazón de cada creyente.     Pero cada creyente que aprovecha su tiempo para profundizar en la Palabra de Dios, profundizar en el Programa divino, profundizar en el conocimiento de Dios el Padre, y de Cristo (como dice San Pablo, en Colosenses, capítulo 2, verso 2 al 3), permanecerá firme y obtendrá la transformación si permanece vivo, pero si muere, obtendrá la resurrección en cuerpo eterno. Estad firmes.     El Labrador recogiendo el fruto en el Día Postrero, recogerá a todo el fruto de la Vid verdadera: los hijos e hijas de Dios. Y eso será en el tiempo de la cosecha; porque no se puede efectuar una cosecha fuera del tiempo; no se podía efectuar la cosecha en el tiempo de San Pablo. San Pablo dice: “Yo os planté, Apolos regó.”     ¿Por qué no se podía efectuar en el tiempo de San Pablo? Porque era el tiempo en que había plantado, y Apolos estaba regando, echándole agua. ¿Y qué se puede cosechar? Hay que sacar la semilla que fue plantada; ¿y entonces de qué valió que San Pablo sembrara? Quien saca las semillas son los pájaros que vuelan y tratan de sacar la semilla para llevársela; y no se puede hacer como esos pájaros, que arrancan la semilla, que se llevan la semilla. La semilla es para que nazca, surja una planta y lleve fruto. Así es el cristiano como individuo también: una planta, una planta de trigo.     Ahora, en esta parábola los creyentes como individuos son nada menos que las ramas, y como Cuerpo Místico de Cristo, como Iglesia, cada edad con su mensajero es una rama de ese árbol de uvas, de esa planta de uvas. Cristo es esa planta: la Vid verdadera, y Cristo en Su Iglesia, Su Iglesia y Cristo, son una misma carne.     Por lo tanto, es en la Iglesia y es la Iglesia la que tiene esas promesas de grandes bendiciones.     Firmes en nuestro tiempo, en la edad correspondiente a nuestro tiempo, que es la edad de adopción, la edad más alta, la edad donde el trigo es colocado delante de la presencia del sol para que madure, y en donde la lluvia tardía y temprana caen a la misma vez: la lluvia temprana del Evangelio del Cristo y la lluvia tardía del Evangelio del Reino; la lluvia temprana del Evangelio de la Gracia, la lluvia tardía del Evangelio del Reino. La lluvia temprana gira alrededor de la primera Venida de Cristo y la lluvia tardía gira alrededor de la segunda Venida de Cristo.     Por lo tanto, es en la etapa de la Edad de la Piedra Angular donde el Evangelio del Reino se estaría predicando juntamente con el Evangelio de la Gracia, y donde hacen la conexión, el entrelace, la única etapa o edad de la Iglesia donde ambas lluvias caen sobre la Iglesia a la misma vez, para darle la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.     POR LO TANTO, ESTAD FIRMES EN LA ETAPA CORRESPONDIENTE A NUESTRO TIEMPO. PASE LO QUE PASE, PERMANEZCA FIRME.     Siempre en todos los tiempos han sucedido muchos problemas en el mundo, problemas, guerras y demás problemas, y también en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Iglesia; pero los creyentes, los elegidos, han permanecido firmes con todo y los problemas que hubo. Algunas veces los echaban a los leones, o los quemaban, muchos tuvieron miedo y se apartaron, otros permanecieron firmes y están en el Paraíso.     En nuestro tiempo han surgido y surgen ciertos problemas, dificultades en el mundo, y también en el mundo religioso, y también en el Cuerpo Místico de Cristo. Por lo tanto, permanezca firme, que pueda decir: “Yo sé en quién he creído: en Jesucristo nuestro Salvador; y no me apartaré de Él ni a diestra ni a siniestra.” Como Job decía cuando le vinieron todos los problemas de salud, y cuando sus hijos murieron, él dijo: “Dios dio, Dios quitó, sea el Nombre del Señor bendito.”     San Pablo dice: “Todo obra para bien, para los que aman a Dios.” Así que, si parte alguno de la familia, usted sabe que lo volverá a ver, está en el Cielo, lo verá en la resurrección. Y alguno se preguntará: “¿Y si no era de los escogidos?” Lo verá después del milenio, en la segunda resurrección lo verá, o no se sabe si cuando estemos en el Reino milenial podemos dar un viajecito a la dimensión donde esté y visitarlo; porque estando en el cuerpo glorificado no habrá limitaciones, así que, yo pienso que sí se podrá visitar otras dimensiones.     “EL LABRADOR, DIOS, RECOGIENDO EL FRUTO.”     Él es el que en el Día Postrero recogerá el fruto, por lo cual usará los Ángeles del Hijo del Hombre; el Hijo del Hombre enviará Sus Ángeles, esos son los ministerios de los Dos Olivos prometidos en Apocalipsis, capítulo 11, verso 1 al 14. Bajo esos ministerios es que es sonada o tocada la séptima Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 al 19.     Y después del sonar o sonido de esa Trompeta es que vienen los juicios divinos sobre la raza humana, y los reinos de este mundo serán dados, o vendrán a ser de nuestro Señor y de Su Cristo, de Su Ungido. Y Dios destruirá a los que destruyen a la Tierra, eso es lo que dice Apocalipsis, capítulo 11, versos 15 al 19.     Por lo tanto, todo se está preparando. El mismo Cristo dijo que como fue en los días de Noé y como fue en los días de Lot, así será el día en que el Hijo del Hombre se manifestará, se revelará.     En los días de Noé y en los días de Lot la gente, las naciones estaban en guerras, en problemas; la Tierra estaba llena de violencia, dice el libro del Génesis, estaba llena de violencia antes del diluvio. Y Dios dijo que iba a destruir al ser humano, pero Noé halló gracia delante de Dios, ¿por qué? Porque Noé ofrecía el sacrificio a Dios por él y por su familia. Y por cuanto tenía el sacrificio con el cual era cubierto el pecado de él y de su familia con la sangre de ese sacrificio, pudo escapar, Dios le dijo cómo escapar.     Y en el Día Postrero, por cuanto los creyentes en Cristo tendrán el Sacrificio de Expiación, el Sacrificio de Cristo y la Sangre de Cristo aplicada en sus corazones, Dios no verá pecado en ellos, y Dios no puede destruir al justo con el injusto, por lo tanto tiene una forma para escapar. La Venida del Señor, que es el Arca de nuestra salvación, para el Día Postrero en Su Venida nos llevará a la Cena de las Bodas del Cordero ya transformados. Cristo es el Arca de Salvación, tipificado en el arca que construyó Noé, y también Cristo es el Arca del Pacto, representado en el arca del pacto que era colocado en el lugar santísimo del tabernáculo que construyó Moisés y del templo que construyó el rey Salomón.     Cristo es el Ángel del Pacto, Cristo es el Pariente Redentor del ser humano, Él es el que está entre los seres humanos y Dios, y por eso es el intermediario, el que intercede delante de Dios por el ser humano que lo recibe como Salvador, Él es el Sumo Sacerdote del Templo celestial. El tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón es el tipo y figura del Templo celestial. Por eso le mostró Dios a Moisés el modelo de la construcción del tabernáculo que él tenía que efectuar, que construir; y al rey David también le mostró, por eso dice que los planos que le daba a Salomón fueron dados por el dedo de Dios; por eso contienen el tipo y figura del Templo celestial. Y por eso también la Iglesia del Señor Jesucristo, que es un Templo espiritual, contiene lo que hay en el Cielo.     Y cada creyente en Cristo como templo humano, como una persona templo, también contiene lo que está en el Cielo. Y así como Dios está en el Lugar Santísimo del Templo celestial, entrará al Templo del Cuerpo Místico de Cristo en la etapa del Lugar Santísimo, del lugar del Trono de Dios, que es la Edad de la Piedra Angular; y entrará al corazón de cada creyente en Cristo en el Día Postrero, y lo transformará.     Estamos en el tiempo más grande y más glorioso de la Iglesia del Señor Jesucristo: la Edad de Oro de la Iglesia, la etapa de adopción para la Iglesia, la etapa donde hay que subir; se ha venido subiendo de edad en edad, de generación en generación, estas son las generaciones de Jesucristo en Su Iglesia: las etapas de los hijos e hijas de Dios que vienen por medio del nuevo nacimiento que produce Cristo por medio de Su Espíritu en cada creyente.     Y todo esto ocurre en la Iglesia del Señor Jesucristo. Todo esto ocurre en la Vid verdadera, que está ¿donde? En Su Iglesia. Y Él y Su Iglesia son una misma carne. Por eso todo lo que Cristo ha estado haciendo en la Tierra, lo ha estado haciendo en y a través de Su Iglesia. Y lo que hará en Su manifestación final, también será en y a través de Su Iglesia para nuestra transformación, para darnos la fe para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.     El Labrador: ese es Dios, y la Vid: Jesucristo, el Ángel del Pacto, y las ramas: la Iglesia del Señor Jesucristo en sus diferentes edades, esas son las ramas; y como creyentes, como individuos, las ramas pues somos nosotros, para llevar el fruto de Dios y de Su Programa para nuestro tiempo.     Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también. Y que el fruto del Espíritu sea manifestado, sea llevado por cada creyente en Cristo, y el fruto de Cristo, la Vid verdadera por medio de Su Espíritu en Su Iglesia, sea llevado en Su Iglesia. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.     Ha sido para mí un privilegio y una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de: “EL LABRADOR RECOGIENDO EL FRUTO.”     Y luego que esté recogido el fruto y seamos llevados de aquí, de la Tierra, a la Cena de las Bodas del Cordero. Recuerden: la Tierra va a pasar por esos tres años y medio de la gran tribulación, donde la Escritura dice que, en Malaquías, capítulo 4, verso 1 en adelante:     “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno (el día de Dios, el Día del Señor), y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.”     O sea, fuego, fuego atómico, fuego volcánico también. Y cuando se enciende un fuego, se sigue corriendo, y recuerden que todas las tuberías de gas, de petroquímicas y de instalaciones de gas en los hogares, todo eso también será impactado. Viene un diluvio, pero no de agua sino de fuego; y eso será causado también por una guerra atómica.     Esos juguetitos que le han estado preparando, de bombas atómicas, van a explotar. Y también dice la Escritura: “¿Conoces tú el secreto del hielo y del granizo, que tengo Yo preparado para el día de la ira?” Eso está en Job, o sea que el hielo y el granizo va a tener también algo para llevar a cabo en el juicio divino que vendrá sobre la Tierra.     Ya vean que, pueden ver que el hielo, los polos se están derritiendo y está aumentando el nivel de los mares, y por consiguiente las costas corren mucho peligro. Cuando se abre el Templo en el Cielo, hay voces, truenos, relámpagos y granizo; eso nos habla del juicio divino; eso está por el capítulo 8 y capítulo 15 y capítulo 11 del Apocalipsis.     Así que cuando se abra el Templo en el Cielo y se vea el Arca del Pacto allá, de ahí, del Trono de Dios, será hablado el juicio divino, los juicios o plagas de la gran tribulación. Pero eso lo vamos a dejar quietecito.     Cuando esté levantada la Gran Carpa-Catedral, ahí se hablará sobre esos temas. Esa es una de las cosas que se predicarán en la Gran Carpa-Catedral que vio el reverendo William Branham: las trompetas, los truenos, las copas y las plagas contenidas en esas copas. Estamos en un tiempo muy importante.     Yo respaldo ese importante proyecto que tiene la Gran Carpa-Catedral o Carpa-Catedral Corporation, en Puerto Rico. Admiro, respeto y respaldo ese proyecto, porque tiene fundamento bíblico profético. El reverendo William Branham trató de hacer realidad la Visión que él tuvo, pero la visión él fue llevado a un lugar donde estaba esa Gran Carpa-Catedral, no era de él, de alguien era; de algún grupo era, y se estaba predicando. Y él ve que se hace llamamiento al altar, y luego ve también que se hace la fila para la oración por los enfermos; esa Visión de la Carpa tiene su cumplimiento espiritual y su cumplimiento físico también.     Por lo tanto, que Dios bendiga a Puerto Rico y ese proyecto tan importante que están llevando a cabo de la construcción de una Gran Carpa-Catedral.     Yo oraré por ese proyecto para que Dios les permita llevarlo a cabo, y puedan tener las escuelas bíblicas para niños, para jóvenes, para damas, para caballeros, y así por el estilo todo lo que conlleva tener una iglesia bien establecida; y la predicación del Evangelio, con las dos lluvias: la tardía y la temprana, o sea, con la predicación del Evangelio de la Gracia y el Evangelio del Reino.     Ya me han hecho la invitación para que esté en la dedicación de esa Gran Carpa-Catedral, y he aceptado, pero espero recibirla por escrito también la invitación cuando la terminen, para estar acompañándoles allá en Puerto Rico, y disfrutar ahí de las bendiciones de Dios.     Y que Dios bendiga a todos los que están respaldando ese proyecto, con sus oraciones y económicamente también, y que Dios les prospere grandemente, abundantemente, espiritualmente y materialmente también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Y que sean acumulados grandes tesoros en el Cielo por todo lo que están haciendo en el respaldo de ese proyecto de esa Gran Carpa-Catedral. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.     Podemos ver que está ligada a Cristo esa Gran Carpa-Catedral que vio el reverendo William Branham; y si está ligada a Cristo, pues está ligada a la Iglesia del Señor Jesucristo; y si está ligada a la Iglesia del Señor Jesucristo, está ligada a una de las edades o etapas de la Iglesia; y ya las otras pasaron y no hubo el cumplimiento de esa gran visión, entonces tiene que ser ¿para qué tiempo? Para nuestro tiempo.     Eso por eliminación, eliminando: no se cumplió en la primera edad, no se cumplió en la segunda, ni en la séptima, pues, tiene que ser entonces para la Edad de la Piedra Angular, para la edad de la adopción. Esa es la edad donde la plenitud de Dios va a ser manifestada en el Cuerpo Místico de Cristo, en la etapa del Lugar Santísimo de la Iglesia del Señor Jesucristo; Lugar Santísimo que es construido con piedras vivas, seres humanos, como ha estado siendo construida la Iglesia del Señor, el Templo espiritual de Cristo: con piedras vivas, seres humanos, elegidos cada uno para cierta parte del Templo.     Son bienaventurados los que son elegidos para ser parte de ese Templo, y sobre todo, para los que son elegidos para formar parte del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, para venir a ser parte de la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia.     ¿Por qué es la Edad de Oro? Porque el lugar santísimo era de oro, estaba forrado de oro por dentro, y el arca era de oro también, cubierta de oro; y los dos querubines de oro también, los que estaban sobre el arca del pacto y los querubines gigantes eran de madera de olivo pero cubiertos de oro; el oro representa la divinidad, y la madera, la parte humana.     Bueno, Miguel siempre espera el postre, por poco el postre es más que el almuerzo... Bueno, que Dios me los bendiga... o la cena, porque en la Iglesia en la etapa que nos ha tocado vivir es la etapa de cena. La cena corresponde al Oeste donde se pone el sol, y cuando se pone el sol es que viene la cena. Tan sencillo como eso.     Bueno, que Dios me los bendiga y les guarde, y adelante, sirviendo a Cristo de todo corazón. Y mañana nos veremos nuevamente ¿dónde? Aquí mismo, para la actividad en la cual esperamos grandes bendiciones de Dios.     Dios les bendiga y les guarde a todos los presentes y los que están en otras naciones. Y Dios te continúe bendiciendo, Miguel, y te use grandemente en Su Obra todos los días de tu vida; y que cuando termine tu vida aquí en la Tierra sea cuando seas transformado, que con la transformación termine tu vida terrenal, para estar en vida de cuerpo eterno y glorificado. Y eso también deseo para cada uno de ustedes, ministros presentes y los que están en otras naciones, y ustedes damas y caballeros que también nos acompañan en esta ocasión, ¿y para quién más deseo esto? Para mí también, yo no me quedo fuera de esta bendición.     Ya tenemos a Miguel nuevamente por aquí cerca, en la pantalla Miguel, vamos a dejar ¿a quién por aquí? A Andrés, reverendo Andrés Cruz Gallego, si tiene Miguel que decir algo también lo podrá hacer para terminar ya nuestra parte en esta ocasión. ¿No está conectado Miguel? Bueno, como no está Miguel por la línea telefónica, Miguel, que Dios te bendiga y te guarde, y ya dejo al reverendo Andrés Cruz Gallego con nosotros en esta ocasión; y ya cortamos o cortan la transmisión yo creo.     Bueno, Dios les bendiga y les guarde y con nosotros el reverendo Andrés Cruz Gallego.     “EL LABRADOR RECOGIENDO EL FRUTO.”

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