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Muy buenas tardes, compañeros ministros en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador, y también a las damas que también se encuentran aquí reunidas, damas valientes que trabajan en la Obra de Dios, como las hubo en el tiempo de Moisés, en el tiempo también de diferentes profetas, y sobre todo en el tiempo del Señor Jesucristo. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.     Para esta ocasión buscamos en nuestras Biblias en el capítulo 27 de San Mateo, versos 57 en adelante, donde nos habla de la sepultura de Cristo. Dice:     “Cuando llegó la noche (recuerden, ya estaba crucificado, había muerto y ya el día sábado le seguía porque los días comienzan en la tarde para el pueblo hebreo conforme a la Biblia)...     Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús.     Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.     Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,     y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.     Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.     Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato,     diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.     Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.     Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis.     Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     Nuestro tema es: “CRISTO PREDICANDO A LAS ALMAS ENCARCELADAS QUE FUERON DESOBEDIENTES EN EL TIEMPO DE NOÉ.”     A través de la Escritura muchos se preguntan: “Cuando murió Jesucristo, ¿qué pasó con Él? Su cuerpo sabemos que fue colocado en una tumba, pero su alma y Su Espíritu, Su Espíritu, ¿qué pasó con Él?” Eso es muy importante porque cuando la persona muere, ahí no terminó la vida para la persona, lo que terminó fue la vida del cuerpo físico porque murió, salió de él la vida, salió del cuerpo el alma y el espíritu de la persona.     Y cuando sale el alma y el espíritu de la persona, pues murió el cuerpo, usted lo toca, hasta frío está, le habla y no dice nada, le pide que mueva las manos y tampoco, porque es como un automóvil que no tiene motor, le sacan el motor y los cambios, la caja de cambios y usted se monta y le dice a las demás personas: “Móntense que vamos para tal sitio,” y usted trata y no se mueve, no dice nada; y usted coloca el pie en el acelerador y tampoco hace nada.     Así es cuando se le saca el motor y la transmisión al cuerpo, el alma y el espíritu, está muerto, y ahora el alma y el espíritu ¿hacia dónde van? El alma y el espíritu van a otra dimensión porque son de otra dimensión. Lo que es de esta dimensión terrenal es el cuerpo físico, pero la persona en sí que es alma viviente viene para pasar una temporada aquí en la Tierra, por y para un propósito divino.     El apóstol Pedro nos dice y San Juan también nos dice el propósito para lo cual estamos en la Tierra, nos dice que estamos aquí para alcanzar salvación, la cual ha sido preparada para los creyentes, para todas las personas que recibirían a Cristo como único y suficiente Salvador. Quiero leerles un lugarcito aquí donde nos dice el apóstol Pedro, Primera de Pedro, capítulo 1, versos 3 al 5, dice:     “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,     para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,     que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.”     Por la fe en Cristo y Su obra alcanzamos la salvación, para alcanzar esa bendición de la transformación, de la redención del cuerpo en donde obtendremos un cuerpo físico glorificado, como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.     Por lo tanto, hay un propósito por el cual vivimos en la Tierra, un propósito para bendición de todo aquel que puede ver que no está aquí por mera casualidad, está aquí por un propósito en donde Dios le da la oportunidad a la persona de obtener la salvación y Vida eterna, y así confirmar su lugar en el Reino de Dios.     Estamos para recibir la bendición de la Vida eterna, bendición prometida para los creyentes en Cristo, destinados para ser rociados con la Sangre de Cristo y por consiguiente ser limpios de todo pecado, Sangre que Él derramó cuando fue crucificado; la única Sangre pura, la única Sangre que no estaba contaminada. Por eso ninguna otra persona podía redimir al ser humano.     Y ahora, siendo que es el cuerpo de Dios físico, el cuerpo de Jesús, solamente Dios por medio del cuerpo físico de Jesús, que es Su cuerpo a través del cual Él se manifestó en toda Su plenitud, y luego cuando lo resucitó glorificado, lo sentó luego en el Trono celestial, heredó el Trono celestial, porque fue, subió para recibir ¿qué? Un Reino.     Y ahora, encontramos que cuando Cristo murió las personas sabían que Su cuerpo estaba allí en un sepulcro, pero Su Espíritu y su alma, veamos dónde estaba según las palabras del apóstol San Pedro en Primera de Pedro, capítulo 3, versos 18 al 22, que nos dice:     “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.”     Él murió en la carne, lo que murió fue Su cuerpo de carne; pero en Espíritu Él no murió, en Espíritu miren lo que sucedió:     “Pero vivificado en espíritu;     en el cual también fue...”     ¿En qué fue? En Espíritu, en el cuerpo espiritual, en el cuerpo angelical, que es llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Dios, en el cual le apareció a muchos profetas, y cuando ellos lo vieron (como Jacob y como el padre de Sansón, Manoa), dijeron: “Hemos visto a Dios cara a cara.” Jacob dijo: “Y fue librada mi alma.” Manoa dijo: “Y hemos de morir.” Y aún la Escritura con todo y eso en San Juan... eso está en el capítulo 32, versos 24 al 32 del Génesis, el caso de Jacob, y el caso de Manoa en el capítulo 13 del libro de los Jueces.     Ahora, ellos dijeron que vieron a Dios cara a cara, otros también dan testimonio de lo mismo, pero San Juan, capítulo 1, verso 18, dice: “A Dios nadie le vio jamás.” Y parece que hay una contradicción, pero la Biblia no se contradice.     Y ahora, ¿por qué dice la Biblia que nadie jamás ha visto a Dios? Dice: “El unigénito hijo que está en el seno del Padre, Él le declaró (el unigénito).” Si es el unigénito, pues no hay otro, no son muchos hijos unigénitos, ese es el único. Pero también la Biblia dice que hay muchos hijos de Dios, dice: “Los primogénitos.” En la familia de Israel cuando estaban allá en Egipto la noche que se efectuó o el día que se efectuó el sacrificio de los corderitos, cada familia sacrificó uno, el padre de familia sacrificó uno, un cordero pascual, colocó la sangre de ese corderito sobre el dintel y los postes de las puertas de sus hogares para la preservación de la vida de los primogénitos. ¿Ven? Hubo muchos primogénitos, y la familia hebrea que vino a ser la Iglesia del antiguo pacto, del Antiguo Testamento.     Y ahora, en la casa de Dios del nuevo Pacto nos dice que hay muchos hijos de Dios también, son los miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Dice San Pablo en Hebreos, capítulo 3, verso 1 en adelante dice... o para no leer mucho, verso 5 en adelante, dice:     “Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;     pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.”     Y la casa de Dios ¿cuál es? Dice que somos nosotros, la casa sobre la cual Cristo ha sido colocado y es fiel, Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (San Mateo, capítulo 28, verso 20).     Y ahora, continuamos aquí leyendo la parte que estábamos viendo de Primera de Pedro (verso 19 fue que nos detuvimos), capítulo 3, verso 19, dice:     “En el cual también fue (o sea, que en Espíritu, en el cuerpo espiritual o angelical en el cual fue, ¿a dónde fue?) y predicó a los espíritus encarcelados.”     Eso fue cuando Cristo murió crucificado, Él por cuanto había tomado el pecado del ser humano, se hizo pecado por nosotros, Dios cargó en Él el pecado de todos nosotros, por consiguiente murió como pecador, tenía que ir al infierno. Por eso es tan importante que las personas reciban a Cristo como Salvador: para que cuando les toque morir, no mueran como pecadores, mueran personas redimidas por la Sangre de Cristo y vayan entonces al Paraíso. Tan sencillo como eso.     No vaya a ser que le pase como al hombre rico, que no pensaba quizás que era así, y cuando murió y se da cuenta que está en el infierno, entonces mira a lo lejos (hay un precipicio y mira al otro lado) y ve a Abraham al padre de la fe lo más contento allá, ve a todos los que estaban con Abraham, y entre ellos ve a uno que él conocía: “Aquel es Lázaro el mendigo (¿donde está? Con el padre de la fe, con el padre Abraham), ¡padre Abraham! Envía a Lázaro con su dedo mojado en agua para que moje con su dedo mi lengua, porque estoy atormentado aquí en este lugar.”     Y el padre de la fe: Abraham, le dice: “Hijo, en la tierra tú tuviste bienes y los disfrutaste (porque hacía fiesta cada día, dice la Escritura), la pasaste bien, pensaste que esa era la vida, y no aseguraste tu futuro para después de la vida terrenal; y Lázaro pasó muchos males, tuvo males allá, su vida terrenal fue mala.” Pero Lázaro temía a Dios, servía a Dios.     Aun en las situaciones difíciles, aunque pase por enfermedades, manténgase creyendo y sirviendo a Dios, porque hay una vida venidera, una vida a la cual pasa la persona, otra dimensión, y allí los problemas no están, excepto para aquellos que no han recibido a Cristo, para aquellos que no que han servido a Dios; allá el seno de Abraham, fue llevado al seno de Abraham; ya allí no van los creyentes en Cristo, van a la sexta dimensión (no es abajo, es arriba).     El reverendo William Branham que estuvo en la sexta dimensión y vio a los creyentes que habían recibido el Evangelio a través del ministerio del hermano Branham, él los vio y dice que eso estaba de doce pies hacia arriba; ya a los doce pies estaba, ya esos son como casi cuatro metros, unos cuatro metros ya la sexta dimensión, el Paraíso donde van los creyentes en Cristo cuando mueren, y él miraba hacia abajo y veía su cuerpo en la cama, y miraba a todos los que estaban ahí en esa dimensión, veía en esa dimensión, y veía mucha gente y todos jóvenes, no se ponen viejos.     Vio personas que habían tenido en la tierra de 80 a 85 años, y el que lo llevó, el que hablaba con él le dice: “¿Conoces a esa persona que está mirando, a esa señora, a esa joven?” Le dice: “No, no la conozco.” Le dice: “Ella tenía 83, 85, por ahí, (años), cuando tú la guiaste al Señor; por eso es que te dice: ‘precioso hermano Branham si no hubieras ido (o sea, a donde fue para tener la actividad para predicar), si no hubieras ido, yo no estaría acá.”     ¿Cómo van a creer si no se les predica? ¿Y cómo van a predicar si no son enviados? Un enviado para predicar, una persona con el ministerio tiene una bendición muy grande: guiar a las personas por medio del Evangelio de Cristo y el Espíritu Santo, guiarlas a la Vida eterna, mostrándoles el camino a la Vida eterna que es Cristo nuestro Salvador.     Y cuando después los vea en el Paraíso o los vea allá cuando resuciten, le dirán: “Mi hermano, estoy transformado o transformada porque tú llevaste el Evangelio, me lo llevaste, yo escuché y creí.” Eso es un privilegio grande y eso es un agradecimiento grande de una persona que haya recibido el Evangelio de Cristo y haya recibido a Cristo como Salvador por medio del Espíritu Santo usándolo a usted para llevar el Evangelio de Cristo, es una bendición muy grande. San Pablo decía que él presentaría a Cristo a la Iglesia como una Novia pura, ¿ven? Los mensajeros les toca presentar a Cristo el grupo completo.     Y ahora, encontramos que entonces hay más dimensiones, aun la ciencia está usando rayos X, telescopios con rayos X para poder ver lo que no se puede ver con la vista humana, y han estado descubriendo muchas cosas que existen y que no pueden ser vistas con un telescopio natural de estos que solamente ven lo que es físico. Así que, hay otras dimensiones y hay galaxias invisibles a la vista humana. Así que el mundo, toda la creación es más grande de lo que nos imaginamos.     Ahora, resumiendo un poco, la dimensión en que vivimos es la de luz, tiempo y materia, tres dimensiones en las cuales existimos físicamente y en las cuales nos comunicamos, vemos, trabajamos y servimos a Cristo; pero también hay otra dimensión, y es la dimensión de las ondas donde pasan las ondas de la radio, de la televisión, de las comunicaciones también, porque ya hasta sin cables se comunican las personas. Con el celular no ve cables ni tampoco ve la voz cuando va pasando, pero existe porque en el otro teléfono lo están escuchando a usted; y si tiene para verse por el mismo teléfono, la camarita, lo pueden ver también al otro lado y con la computadora también.     O sea, que la ciencia ha adelantado mucho, y en el campo espiritual hay que adelantar también, en el campo del conocimiento de Dios y Su Programa tenemos que adelantarnos, no podemos estar todavía como en el tiempo de la primera dispensación, allá en el tiempo de Adán y Eva, y menos cuando cayeron. En el milenio será una restauración de lo que fue o de lo que era antes de la caída en pecado de Adán y Eva, se volverá al principio.     Ahora, tenemos esa cuarta dimensión, que es la dimensión de las ondas, por donde pasan las voces, las imágines y así por el estilo, y por más que hayan descubierto, todavía están gateando; todavía no han llegado ni a una millonésima parte de lo que existe, han estado pensando en la transportación a través de otra dimensión. Eso está muy bueno. Y si descubren cómo hacerlo, no se va a llenar, no va haber tráfico, taponamiento del tráfico o embotellamiento; sería así como las comunicaciones, que son tantos millones que están hablando a la vez, y sin embargo no hay embotellamiento, excepto cuando el equipo no es suficiente para dar el servicio necesario. Por lo tanto, la limitación no está en la dimensión, sino que están en los equipos que estén usando.     En esa dimensión, esa dimensión si la descubren bien, podrían hacer mucho por la salud de las personas, porque por ahí está el origen de las enfermedades, por ahí comienzan las enfermedades en los seres humanos, luego se materializan en el cuerpo de la persona, pero primero pasan por el espíritu también de la persona.     Y ahora, tenemos la quinta dimensión a la cual nadie quisiera ir, la cual es el infierno; para que entiendan, la dimensión a la cual fue el hombre rico, esa dimensión tiene un rey, al cual Jesús le llamó: “el príncipe de las tinieblas, o sea, el diablo o Satanás,” es la dimensión a la cual van los pecadores, los que mueren sin Cristo.     En esa dimensión vive gente, pero no en cuerpos físicos sino en cuerpos espirituales, o sea, cuerpos como el de los Ángeles, pero de la quinta dimensión, de esa dimensión son los demonios, todos los ángeles caídos, el mismo diablo, todo eso.     Recuerden que la Escritura del mismo Cristo en el capítulo 25 de San Mateo, dice que el infierno fue hecho ¿para quién? Para el diablo, ¿y quién? Sus ángeles. Él es el príncipe de ese reino de las tinieblas, y por eso se quiere llevar a toda la gente del planeta Tierra. Gracias a Dios que le ha dado un tiempo de vida a cada persona porque si no se los llevaría antes. Que Dios nos libre de ese peligro.     Pero no se preocupen, hay otra dimensión. Ahora, la quinta dimensión es el reino de las tinieblas gobernado por el diablo, y esa dimensión es la misma que influía sobre una raza muy parecida al ser humano llamada la raza de la serpiente. Recuerden que esa raza hablaba, se comunicaba, estaba muy adelantada, tenía conocimiento científico.     Esos descubrimientos de cuerpos de personas de miles o millones de años atrás, pertenecen a esa raza, porque la raza del ser humano comenzó hace unos seis mil años atrás con Adán. Ahora encuentran en esa raza y dicen que así era el ser humano, el hombre hace tantos millones de años, encuentran esqueletos gigantes y también pequeños, ¿por qué? Porque cuando nacen las personas son pequeñas. Tan sencillo como eso. Pero era una raza de gigantes, porque eso quedaban rastros allá en el territorio de Canaán, y le hacían la guerra al pueblo hebreo, esa familia de los gigantes de la cual también vino Goliat y sus hermanos.     ¿Los anaceos eran? También los anaceos que estaban por ahí por el monte Hebrón que conquistó Caleb. Por eso cuando los doce espías fueron enviados para reconocer la tierra, regresaron diciendo: “A ese lugar no se puede entrar, es imposible, es inconquistable, la gente que vive ahí son gigantes, son gente alta, grandes, que cuando nos miraban, nos veíamos nosotros como langostas,” o sea, pequeñitos como los saltamontes; les cogieron miedo. Pero no es el tamaño, es con quién Dios esté.     Y Dios está con el pueblo al cual le ha hecho la promesa y cree en esa promesa. Los diez espías sabían que Dios había hecho la promesa al pueblo hebreo pero no la creyeron, ahí cuando vieron los obstáculos, dijeron: “No puede ser.” Pero Josué y Caleb dijeron: “Sí, podemos.” Trajeron evidencia de la tierra prometida que era buena, y dijeron: “Sí, podemos.” ¿Por qué? “Porque Dios lo ha prometido.” No había otra base, Dios lo prometió y punto.     Recuerden que conquistar lo que Dios ha prometido, es un asunto de fe, fe en lo que Dios ha prometido y fe en el que hizo la promesa sabiendo que es poderoso ¿para qué? Para cumplirlo, por eso las personas que obtienen el cumplimiento de las promesas divinas, son personas que por la fe han conquistado la promesa que Dios ha hecho para Su pueblo.     Ahora, esta raza de la serpiente de la cual quedan rastros, los gigantes esos que se veían allá, aunque con la maldición que fue echada por Dios a la serpiente, perdió su forma erecta, perdió su forma parecida al hombre y vino a ser un reptil.     Esa raza de la serpiente era la raza sobre la cual Satanás o el diablo o Lucero era el príncipe, el rey, porque el infierno, la quinta dimensión fue hecha para el diablo, ¿y quién? Y sus ángeles, así que en esas personas el espíritu que estaba era espíritu de esa dimensión, espíritu animal.     Recuerden que en esa quinta dimensión y en la sexta dimensión hay árboles, hay animales, hay aves y así por el estilo. Para el milenio cuando los espíritus de los animales que están en el Paraíso vengan encarnados en animales de acá, pues ya no van a ser agresivos, pero mientras estén los espíritus de animales de la quinta dimensión, son agresivos porque el diablo y su reino son agresivos y están en contra del Reino de Dios.     Ahora, podemos ver porqué el reverendo William Branham vio en el Paraíso su caballo, ¿ven? No lo está viendo de carne, es de cuerpo de la sexta dimensión, igual que el cuerpo de las personas que él vio, es cuerpo teofánico, espíritu (un espíritu es un cuerpo de otra dimensión), vio a su perro también allá. Así que Dios le había mandado unos animalitos con espíritu de esa dimensión. Tan sencillo como eso.     Y ahora, la quinta dimensión y la sexta dimensión han estado en guerra, Cristo es el Príncipe de la sexta dimensión, de la dimensión de la teofanía, de la dimensión de los Ángeles, de la dimensión angelical. Esa dimensión influye sobre los creyentes en Cristo. Pero están en guerra, hay una batalla, y allá en el Huerto del Edén venció, aparentemente, venció la quinta dimensión porque Satanás, el diablo que estaba en la serpiente, en ese hombre parecido al ser humano, pero era un animal, no tenía alma; como alma lo que tenía era el espíritu de Satanás en él, y hablaba a través de ese hombre serpiente y causó problemas.     El problema y los problemas que trajo el diablo en su caída, los trajo a la Tierra después y se los trajo a la raza humana; en la raza humana tenía que venir el espíritu para las personas de la sexta dimensión y no del mundo, por eso en el nuevo nacimiento viene el espíritu de la sexta dimensión; por eso es que cuando el mismo Señor Jesucristo está hablando... vamos a ver si lo encuentro aquí el lugar... es cuando Cristo está hablando sobre el Hijo de Hombre que vino para buscar y salvar lo que se había perdido, San Mateo, capítulo 18, en el verso 14, dice:     “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.”     Hay otro lugar donde dice: “Sus Ángeles ven el rostro de mi Padre cada día,” ¿dónde está eso, Miguel? ¿Cuánto...? 18:10:     “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.”     Y ahora, los Ángeles ven el rostro del Padre celestial, por eso es que cuando San Pedro está preso y habían matado ¿a quién? ¿A Santiago, Miguel? Habían matado a Santiago y después iban a matar a Pedro... o a Jacobo, ¿a quién habían matado?(...ah, muy bien, Miguel). Y ya habían matado a Santiago o Jacobo y ya tenían en lista matar a Pedro también, ya lo tenían para el otro día.     Pero Cristo le había dicho la forma en que Pedro iba a morir, y entonces estaba dormido, pero con los guardias cada uno a su lado amarrado con cadenas, y viene el Ángel de Dios, le habla a Pedro, le dice: “Ponte los zapatos, prepárate.” Se le caen las cadenas, y le dice que se levante, que lo siga: “Sígueme.” Y Pedro pensaba que estaba soñando o era visión, y sigue caminando, se abren las puertas, los portones de metal de la cárcel, llega hasta la calle y nadie lo detiene, y en la calle ya allí lo deja el Señor, y cuando se da cuenta está en la calle: “¿Cómo salí yo de la cárcel? Yo creía que era un sueño o una visión lo que yo estaba teniendo, y es la realidad; ahora tengo que irme, no me vuelvan a meter a la cárcel (tiene que pensar rápido), ya me sacaron, entonces no puedo dejar que me vuelvan a meter a la cárcel, ya Dios me libertó.”     Nunca deje que lo metan de nuevo a la cárcel del reino de las tinieblas, ya Cristo lo libertó. Eso es lo que le pasa a los que dejan a Cristo: vuelven al reino de las tinieblas sin darse cuenta, quedan bajo maldición y pueden haber cruzado la línea también, y cuando la cruzan ya no hay forma de salir del reino de las tinieblas.     Y cuando llega el tiempo de la trompeta del jubileo, el que no la oye o el que no quiere escuchar, no quiere ser libre, con una lezna le hacen un hueco y le colocan ahí una marca, una... algo ahí, que quiere decir que ese ya no tiene más oportunidad: aunque vengan otros años de jubileo, ese sigue siendo esclavo, sigue perteneciendo a su amo.     Y así pasa con muchas personas, cuando se escucha el Evangelio, la trompeta del Evangelio y no se le da atención, llega un tiempo en que ya no hay más oportunidad, por más que escuche, ya no puede ser libre.     Y ahora, para el Día Postrero viene la liberación física también, la segunda parte de la redención, recuerden que Cristo habló de la resurrección para el Día Postrero; esa es la segunda parte de la redención, y el apóstol Pablo y Pedro también hablaron de esto. Pablo diciendo en Efesios, capítulo 4, verso 30, dice:     “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”     ¿Para qué día? Para el Día Postrero que es el día milenial donde Cristo va a efectuar la redención del cuerpo que es nuestra transformación para los que vivimos, y la resurrección en cuerpos eternos de los que murieron.     Los que murieron, pues están bien, pero resucitados con cuerpos glorificados están mejor, es mucho mejor, porque con el cuerpo teofánico en el cual, con el cual están en el Paraíso, no trabajan, no se cansan, pero no pueden comer como comemos acá, no pueden ir de un lugar a otro acá en la Tierra, tienen que mantenerse en esa dimensión, pero el cuerpo glorificado es inter dimensional. Cristo aquí comió, estuvo caminando con Sus discípulos hablando con Él, luego encontramos que Él también había bajado al infierno, pero nadie quiere con el cuerpo glorificado ir para el infierno; Él fue en el cuerpo angelical, pero ya cuando estaba transformado, resucitado y glorificado, ya no volvió para allá.     Y ahora, encontramos que en ese cuerpo glorificado, vean, con el cual Cristo subió al Cielo también y se sentó a la diestra de Dios, es inter-denominacional... o interdimensional, e inter-denominacional también, no está sujeto a nada.     Y ahora, encontramos que con ese cuerpo puede estar aquí en la Tierra, comer, hablar, saludar a las personas, puede ser tangible también, luego puede ir al Paraíso, luego puede subir más arriba; el Paraíso es allá la sexta dimensión donde están los santos que partieron, esa es la dimensión de los cuerpos angelicales. Esos Ángeles de Dios con sus Arcángeles, príncipes de esos ejércitos celestiales, están en guerra contra el reino de las tinieblas, contra el príncipe de las tinieblas, y el príncipes de las tinieblas tiene muchos príncipes también a cargo de diferentes unidades.     Es un ejército, bueno, si están en guerra tienen que entender que ahí es un ejército, esas dos dimensiones están en guerra, pero sabemos cuál va a prevalecer; esa es la dimensión, la dimensión de la cual tenían que venir los espíritus de los hijos de Dios, pero recibieron un espíritu del mundo luego de la caída.     Y ahora, encontramos que vendrá un tiempo en donde ya esa quinta dimensión va a ser quitada; dice la Escritura que... vamos a ver lo que dice para ver si estamos bien en lo que estamos hablando, capítulo 20 del Apocalipsis, verso 10 en adelante, dice:     “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta (y el falso profeta); y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (hasta que sean consumidos).     Y vi un gran trono blanco (esto es el juicio final, el juicio del Trono blanco) y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.     Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.     Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.     Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego (¿ven? La muerte y el Hades. Si la muerte es lanzada, ya no habrá más muerte, y también el diablo es la muerte, tiene por nombre: muerte, y el anticristo tiene por nombre muerte).     Y la muerte y el Hades fueron lanzadas al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.”     La muerte que tiene que ver con no solamente el cuerpo físico, sino el espíritu y el alma de la persona, es el lugar donde muere, donde deja de existir el alma, el espíritu y el cuerpo de las personas que sean echados allí, incluyendo al diablo, y a los ángeles que se rebelaron con el mismo diablo en contra de Dios.     “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”     ¿Para qué? Para ser quemado, para que desaparezca. No fue hallado en el Libro de la Vida, si no es hallado en el Libro de la Vida, pues no tiene derecho a vivir. Por lo tanto, esto será lo que ocurrirá cuando termine el Reino del Mesías.     Ahora, estamos viendo qué y dónde estaba Jesús cuando murió y fue sepultado, estuvo en un lugar... *Primera de Pedro, capítulo 3, verso 19 en adelante:     “En el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados,     los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.”     Algunas personas dicen: “Dios no puede destruir a los seres humanos.” Miren, solamente ocho personas se salvaron, ¿qué de eso? ¿Y qué de Sodoma y Gomorra? Dios puede hacer lo que Él desee hacer, porque Él es el Juez de toda la Tierra, y Él juzga no solamente los individuos sino también a las naciones.     En la misma forma que juzga el corazón de los individuos, y conforme al corazón de los individuos, conforme a como piense y sienta la persona, porque primero piensa para después sentir, porque usted siente de acuerdo a lo que piense. Si usted piensa en algo bueno, pues está pensando bueno, va a pensar bien, va a sentir bueno. Si piensa cosas malas, va a sentir cosas malas, va a sentir odio, coraje, ira y un montón de cosas más que son malas.     Y ahora, como en los días de Noé dice Cristo que será el día en que el Hijo de Hombre se revelará, se manifestará; y eso es un misterio grande, el misterio de la Venida del Hijo de Hombre manifestándose para manifestarse en la Tierra.     Cuando sea visto... cuando fue visto dos mil años atrás, fue visto y era un profeta, porque el título ‘Hijo de Hombre,’ es título de profeta, en el cual estaba el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo que es el único que ha profetizado la Palabra profética de Dios. No hay otra persona que haya profetizado la Palabra profética divina, es el Ángel del Pacto, pero ha tenido velos de carne, Hijos de Hombre, porque los profetas son y tienen ese título de Hijo de Hombre. Por eso le dice a Daniel y le dice a Ezequiel: “Hijo del Hombre,” y por eso Jesús es llamado también el Hijo del Hombre.     Y ahora, fue y le predicó, no un mensaje para salvación, sino de condenación diciéndoles que fueron incrédulos al mensaje de Noé y dándoles testimonio de porqué están allí. Pero luego pasó por el Paraíso por donde estaba el hombre rico, pasó primero donde están los que fueron desobedientes en el tiempo de Noé, y después pasó por donde estaba Noé, el Paraíso, el seno de Abraham. Y mañana veremos lo que hizo.     Pero ahora, estuvo predicándoles allí un mensaje de condenación a los que estaban en la quinta dimensión, las personas que habían sido desobedientes en el tiempo de Noé y que estaban en sus cuerpos espirituales, en espíritu. Recuerden que un espíritu es un cuerpo pero de otra dimensión. Y como fue en los días de Noé, dice Cristo que así será el día en que Hijo de Hombre se revelará, así será la Venida del Hijo de Hombre.     Por lo tanto, será el tiempo del fin como fue el tiempo de Noé, y dice que será como en los días de Lot también (capítulo 17 de San Lucas), y fue el tiempo del fin para Sodoma y Gomorra también, y aparecieron allí los Arcángeles Gabriel y Miguel y Dios, tipo y figura del Señor con Sus Ángeles, tipo y figura del Hijo de Hombre con Sus Ángeles, tipo y figura del Señor con los Arcángeles Gabriel y Miguel, porque aquellos eran los Arcángeles Gabriel y Miguel que estaban acompañando a Dios, los Arcángeles de la diestra de Dios, del poder de Dios.     Donde esté Miguel o Gabriel, ahí está el poder de Dios siendo manifestado, tienen que ver con los cambios de imperio, cambio de reinos (si lo leen en el libro de Daniel, lo encontrarán). En aquel tiempo, en el tiempo de Daniel, vean, hubo lucha en la dimensión física porque estaban luchando dos dimensiones, por eso dice que nadie lo ayudó, sino “Gabriel vuestro Príncipe,” dice... nadie ayudó a Gabriel, sino, le dice a Daniel: “Vuestro príncipe Miguel,” el Arcángel Miguel, el Ángel guardián del pueblo hebreo.     Ahora, ¿pueden entender por qué ha prevalecido, por qué permanece Israel? Porque tienen un buen Arcángel, un Ángel. A las naciones les ponen diferentes guardianes, dicen: “El Ángel guardián de tal nación es tal ángel o tal Arcángel, el de tal nación es fulano de tal.” Pero ya tenemos en la Biblia cuál es el del pueblo hebreo.     El Arcángel Miguel y el Arcángel Gabriel trabajan en mutuo acuerdo, tienen que ver con el pueblo hebreo y tienen que ver con la Iglesia del Señor Jesucristo, y tienen que ver con los cambios del reino de los gentiles.     Así que podemos ver que hay una intervención de otra dimensión, que hace que cosas ocurran en esta dimensión en la cual nosotros estamos viviendo. No piensen que todo este adelanto científico ha sido del ser humano, ha sido de otra dimensión transmitido a la mente y al corazón, al alma y al espíritu de personas. Cuando hay un adelanto en el Programa Divino, cuando hay un adelanto en la Iglesia, hay un adelanto en el campo de la ciencia.     Y ahora, estamos en la Edad de la Piedra Angular, la edad que está despegada de la pirámide, que está despegada de la séptima edad, y el ser humano se ha despegado de la tierra también, con los aviones, con los cohetes, con los viajes a la Luna y todos esos viajes, ¿ven? No podía ser en otro tiempo, tenía que ser en el tiempo correspondiente en que la ciencia divina se daría un paso hacia adelante, hacia arriba.     “CRISTO PREDICANDO A LAS ALMAS ENCARCELADAS QUE FUERON DESOBEDIENTES EN EL TIEMPO DE NOÉ.”     Para este tiempo final así como pasó allá, también vienen estas etapas en donde el Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia estará manifestándose; y lo que se conoce como la Tercera Etapa en donde Dios se manifestará en toda Su plenitud, y que dará cumplimiento a la visión celestial y en donde se va a cumplir la visión de una Gran Carpa-Catedral y en donde estará la Tercera Etapa y donde el poder de Dios va a ser manifestado.     La Tercera Etapa será para la Iglesia Novia, los que van a ser transformados para darles la fe para ser transformados, porque estarán escuchando la Voz de los siete Truenos, la Voz de Cristo en el Día Postrero en medio de Su Iglesia hablándole directamente a Su pueblo; y será también para las vírgenes insensatas o fatuas conforme a la parábola de San Mateo, capítulo 25, verso 1 al 13; y será también para el mundo, tiene esas tres partes importantes, y también va a cubrir al pueblo hebreo, a los judíos, porque ellos van a ver esa manifestación de esa Tercera Etapa en donde el Espíritu Santo va a manifestarse en toda Su plenitud, y van a ver lo que ellos están esperando, lo van a ver en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, lo van a ver en medio de los gentiles, y dirán: “Pero si esto es lo que nosotros estamos esperando.”     En el Monte de la Transfiguración están el orden de la Venida del Hijo de Hombre, de la venida del Señor con Moisés y Elías, primero podrán decir como pasó en los días de Jesús, que Jesús pregunta: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo de Hombre?” –“Unos dicen que Tú eres Juan el Bautista (Elías), unos dicen que Tú eres Elías, otros dicen que Tú eres otra persona, otros dicen que Tú eres algunos de los profetas que ha resucitado.” –“Y ustedes, ¿quién dicen ustedes que soy Yo?” Pedro, dice: “Tú, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente, el Hijo de Dios que ha venido al mundo, Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.”     Primero muchos veían a Elías al mirar a Juan el Bautista también, veían que era un profeta porque nadie podía hacer aquellas cosas que Él hacía si Dios no estaba con Él, estaba haciendo las mismas cosas que hacían aquellos profetas como Elías, como Moisés, como Eliseo y otros profetas.     Para el Día Postrero tenemos profecías que van a cumplirse como lo del Monte de la Transfiguración, aquello señala lo que va a suceder en este tiempo final, y recuerden que Monte significa un reino, y todo eso al verse en aquel monte, tipifica el Reino de Cristo, el Reino de Dios que es la Iglesia del Señor Jesucristo.     Y ahora, tenemos que estar a la expectativa porque estas cosas van a cumplirse y si no vigilamos y si no sabemos, no entendemos, nos pasarán por encima y ni las veremos. Vamos a leer un momentico aquí para que ustedes vean la explicación que dio el reverendo William Branham con relación a lo que estará sucediendo, en la página 113 y 114 del libro de “Citas.” Libro de “Citas,” página 113, párrafo 998, dice:     “Es que con sus nombres estaban en aquel Libro para ser revelados; y el Cordero había revelado el Libro. El Cordero lo había redimido, pero no podía aparecer hasta que todo nombre fuese revelado y eso sucedió bajo el Sexto Sello, antes de que se abriera el Séptimo...”     Antes que se abra el séptimo Sello todo nombre tiene que ser redimido, todo nombre tiene que aparecer y estar dentro del Cuerpo Místico de Cristo, porque no se puede perder ni uno de los escogidos:     “...entonces es cuando el Cordero viene por aquello que había redimido.”     Entonces es que el Cordero viene por aquello que ha redimido. Cuando se complete el número de los que están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, por eso es que ustedes encuentran que en la predicación de la serie de los “Siete Sellos,” el reverendo William Branham señala que esas cosas van a ser para más adelante, están en el futuro, él está dando a conocer lo que va a suceder más adelante, está profetizando.     Aún hay cosas que ya estaban en la historia, ya eran historia y otras que estaban sucediendo en esos días, pero la salida de Cristo como Sumo Sacerdote del lugar de intercesión en el Cielo, ocurrirá cuando entre al Cuerpo Místico de Cristo hasta el último que está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, mientras tanto Él permanece allá. ¿Si sale antes con qué va a ser limpiado de todo pecado una persona que está escrita en el Libro de la Vida del Cordero después que salga Cristo del Trono de Intercesión? Sería, permanecería sin ser limpio de todo pecado.     Cuando Cristo salga, entonces el que esté sucio, permanecerá sucio porque no hay con qué limpiar el pecado porque ya habrá salido del Trono de Intercesión la Sangre de Cristo. “El que esté sucio, ensúciese todavía, el que esté limpio, límpiese todavía,” sea justificado todavía el que sea justo.     Y ahora, veamos algo que va a suceder. Recuerden que la quinta dimensión va a estar abierta completamente en la Tierra, y también la sexta dimensión. Ahora vean, dice en la página 114, párrafo 1002 del libro de “Citas...” ahora, habla de personas que cruzarán la línea, dice:     “Es que ella a cruzado la línea y no hay manera de volver...”     ¿Ven? De lo que hablábamos: que después que una persona cruza la línea entre misericordia y gracia, no hay forma de regresar; y el que blasfema al Espíritu Santo achacándole a las obras del Espíritu Santo, achacándoselas a un espíritu malo como hacían en el tiempo de Jesús, que decían que por el dedo de Belcebú Él hacía aquellas cosas, aquellos milagros, Él dijo que eso es blasfemia, blasfemia contra el Espíritu Santo. Ahora, sigue diciendo:     “Y tiene que haber un ministerio que le predique. Pero recuerden, para ese tiempo ya todo habrá cesado. ¡Es una cosa horrenda! Habrá un ministerio que mostrará grandes maravillas, Joel así lo dijo (Joel lo dijo). Pero no habrá tiempo para la redención. Todo entonces es terminado, porque el Cordero ya habrá tomado su Libro y la redención habrá cesado. Jesús predicó y fue rechazado; luego prosiguió hacia aquellos que estaban encarcelados y no podían arrepentirse; ya no había tiempo para la salvación. ¡Ese mismo ministerio tendrá que repetirse! ¿Que tal si eso pudiese ser la Tercera Etapa, a los que están perdidos eternamente?”     Y ahora, ustedes podrán ver ahora que viene algo de parte de Dios y lo vamos a ver acá; recuerden, no pierdan lo que fue dicho de la Tercera Etapa, tiene que ver con la Iglesia Novia, tiene que ver con las vírgenes insensatas y tiene que ver con el mundo, con los que ya no podrán obtener salvación. En la página 119, dice:     “Pero cuando venga ese tiempo (la apretura), entonces ustedes verán lo que han visto temporalmente, manifestado en su poder absoluto.”     Todo lo que vimos manifestado ese poder en el reverendo William Branham abriendo los ojos a los ciegos, los oídos a los sordos, levantando los paralíticos, aun resucitando muertos, hablando la Palabra creadora y viniendo a existencia cosas que eran habladas y sacando de existencia cosas dañinas como enfermedades, como tumores, hablándolos fuera de existencia y así por el estilo, y hablándole a la naturaleza, hablándole a una tormenta para que se fuera, y se fue, y hablándole a un pecesito que estaba muerto en el agua flotando, y hablándole a vida nuevamente. Todo ese poder volverá a manifestarse, ahora, cualquier persona puede decir: “¿Pero cómo va a ser el poder de Dios manifestado, esa Tercera Etapa en la resurrección de un pecesito?” ¿Pero no fue también en la multiplicación de los panes y los peces? ¿Ven?     ¿No habló Eliseo y Elías para una viuda y hubo alimento por todo el tiempo en que estuvieron allá? En una ocasión Elías y en otra ocasión Eliseo, hubo milagros así. Con Elías la tinaja no menguó, y lo que tenía era para una sola tortita, y después tuvo para todo el tiempo para ella y su hijo y también para Elías. Ahora, para el tiempo final tenemos la promesa... continuamos leyendo, dice:     “Ahora yo continuaré Evangelizando.”     ¿Qué hay que hacer en lo que llega el cumplimiento de esa promesa? Pues trabajando evangelizando y haciendo todo lo que hay que hacer para que se haga realidad lo que Dios prometió, creyendo y trabajando en pro de eso:     “Así como fui comisionado al principio, así seguiré. Pero ustedes tienen la Palabra y ustedes sabrán adonde mirar y en qué están parados. Yo debo de continuar Evangelizando; y amigos míos, quédense firmes y continúen moviéndose porque la hora se aproxima rápidamente cuando algo se va a hacer, ahora tú vas a ver algunas cositas raras que pasarán... nada pecaminoso. No quiero decir esto... pero quiero decir algo raro de lo que es una inclinación regular, porque a lo que he alcanzado ahora en el ministerio, estoy deteniéndome y mirando el lugar y esperando para usarlo, pero se va a usar.”     Esperando y mirando el lugar para usar ese poder creativo de la Palabra hablada creativa o de la Palabra creativa siendo hablada que es la Tercera Etapa:     “Y todo mundo sabe de cierto que así como el primero fue identificado (o sea, la primera etapa), también el segundo (o la segunda etapa) fue identificado y si tú piensas muy de cerca, tú que eres espiritual (Como la Biblia dice, esto es para aquel que tiene sabiduría). El tercero (o sea, la Tercera Etapa) es propiamente identificado (pues estaba operando en él) Nosotros sabemos dónde está (¿dónde estaba? En él, en el reverendo William Branham), así que la Tercer etapa está aquí (¿Ven? Estaba en él), es tan sagrado que no debo hablar mucho de ello, como Él me dijo en el principio. Él me dijo, de esto... no hables nada, ¿ustedes recuerdan años atrás?... Ella habla por sí mismo.”     O sea, no habrá que decir: “Esta es la Tercera Etapa,” los que estarán viendo entonces dirán: “pero si eso fue lo que dijo que iba a pasar en la Tercera Etapa,” pues tienen que despertar después: “Ah, eso es entonces la Tercera Etapa.”     “Ella habla por sí mismo. Pero traté de explicar los otros (o sea, las dos etapas anteriores) e hice un error en mi opinión (o sea, él piensa, en su opinión él hizo un error, para él, él piensa: “En mi opinión cometí un error,” en estar explicándole a la gente porque después se pusieron a imitar). (Yo no digo que el Señor me dijo esto) Esto será lo que empezará la fe para el rapto para irse. Yo tendré que quedarme callado por un tiempecito (por un tiempo). Ahora recuerden; (y tú que estás oyendo esta cinta). Tú vas a ver un cambio en mi ministerio luego. Decayendo... no levantándose...”     ¿No fue eso lo que dijo Juan el Bautista cuando le dijeron: “Mira, aquel del cual tú diste testimonio, ahora le siguen más personas y bautiza más gente que tú”? Y Juan dice: “A Él le conviene crecer y a mí menguar.” Porque al que le conviene crecer ¿a quién es? Al que viene después del precursor, y al precursor... Juan dijo siendo el precursor: “A mí me conviene menguar,” y al que él le estaba preparando el camino, le convenía crecer.     Miren, ¿cuántos libros hay de Juan el Bautista, cuántos has leído, Miguel? Solamente lo que registra aquí, pero miren, la Biblia, el Nuevo Testamento habla de Jesús, el Evangelio de San Mateo, de San Marcos, de San Lucas y de San Juan, el libro de los Hechos, las cartas apostólicas, y el libro del Apocalipsis, miren todo lo que ha sido escrito, a Él le conviene crecer; y miren, todavía se predica el Evangelio la salvación y Vida eterna, y todavía Cristo hace milagros, continúa Él trabajando por medio de Su Iglesia, porque Él obra por medio de Su Espíritu a través de los miembros de Su Iglesia.     Y la Iglesia pasa de edad en edad, de etapa en etapa, y en esa etapa a donde sube el Espíritu Santo, ahí por medio del mensajero al cual le da el mensaje, llama a la gente para ese tiempo, los sube a esa etapa, a esa edad, y ahí la Palabra prometida para esa edad siendo confirmada, siendo hecha realidad, es la luz para el pueblo de Dios, y ahí es donde aparece el hombre que profeta puede encender la luz, el Espíritu Santo a través de un hombre, a través del mensajero de ese tiempo.     Por eso Moisés fue la luz para su tiempo y también cada profeta para su tiempo, y Jesús también, por eso Jesús podía decir: “Yo soy la luz del mundo.” Él era la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto vestido de carne humana, era el sumo sacerdote Melquisedec del Templo celestial.     Por eso con Su Sacrificio y la Sangre de ese Sacrificio subió al Cielo, al Templo celestial y coloca en el Trono de Intercesión, el Trono de Intercesión que es el Trono de Dios, coloca Su propia Sangre para hacer intercesión.     Allá al Cielo no podía ir un sumo sacerdote del orden de Aarón, porque el orden de Aarón era para trabajar en el templo terrenal, el tabernáculo terrenal, pero en el celestial solamente según el Orden de Melquisedec que no tiene nada que ver con orden terrenal; el orden terrenal solamente era el tipo y figura, la sombra o tipo y figura del Orden celestial, para lo cual tuvo que hacerse carne el sumo sacerdote del Templo celestial y fue conocido como Jesús o Jesucristo; por eso es llamado Señor y Cristo, o sea, Padre y también Espíritu Santo. Él es el Ángel del Pacto, el Cristo, y Él también es el Padre: “El Padre y Yo una cosa somos.” Y así por el estilo es el Padre dentro del velo de carne llamado Jesús. Y ahora, continuemos aquí ya para ir cerrando:     “Ya estamos en la edad y no puede ir más allá...”     O sea, él no podía ir más allá del tiempo que le tocaba, él anuncia una Edad de la Piedra Angular, pero no sube ni puede ser el mensajero para esa edad. Si subía y era el mensajero para esa Edad de la Piedra Angular, era entonces el mensajero que le tocaba trabajar con el pueblo hebreo también, es en la Edad de la Piedra Angular donde los ministerios de Moisés y Elías van a estar, porque esos son los ministerios que van hacer grandes maravillas, de los cuales habla aquí; y para que lo tengan claro y después continuamos ahí, vamos a leerlo aquí en el libro de “Citas,” página 136 dice, párrafo 1208:     “Ahora, lluvia tardía, ciento cuarenta y cuatro mil judíos, no, eso es cuando Elías y Moisés... allí es donde los milagros, tienen lugar.”     Y si en la Visión de la Carpa-Catedral vio milagros, entonces miren los ministerios que van a estar allí, porque el ministerio de Elías que le sigue al ministerio de Elías por cuarta ocasión, es el ministerio de Elías por quinta ocasión, y viene acompañado del ministerio de Moisés.     Cuando Dios envía un mensajero para una edad, trae el avivamiento para esa edad el Espíritu Santo usando a ese mensajero, el cual habla la Palabra y surge de esa Palabra que él habla ese despertamiento espiritual, y reúne los escogidos de esa edad.     Y cuando habla por medio de un mensajero dispensacional, produce el avivamiento para esa dispensación, y viene la luz para esa dispensación con el hombre que puede encender la luz de esa dispensación; es el Espíritu Santo el hombre que puede encender la luz, un hombre de otra dimensión, pero tiene que tener un velo de carne de esta dimensión para estar en medio del pueblo de Dios, por eso la gloria se le da, ¿a quién? A Dios que por medio del Ángel del Pacto, Su cuerpo angelical, Cristo se manifiesta en un velo de carne y hace esa obra y prende, enciende la luz de esa dispensación o de esa edad correspondiente a una dispensación.     “Las cosas que la gente ha estado buscando, los Pentecostales por milagros, pero donde eso tendrá lugar será debajo de Elías y Moisés.” Así está, así tiene que cumplirse.     Ahora, ustedes pueden ver que es más importante de lo que nos imaginábamos, la transfiguración de Cristo en el Monte de la Transfiguración, porque allí está el orden de la Venida del Hijo de Hombre. Ahora sigue diciendo en la página 119:     “Tenemos que esperarnos aquí un minuto hasta que esto acontezca acá para alcanzarlo y entonces viene el tiempo y la presión está en un lugar donde tú estás oprimido entonces mira lo que estoy preparando para decirte en estos momentos)... Mire la Tercer Etapa entonces, será absoluta y totalmente para los perdidos, pero será para la Iglesia y la Novia...”     La Iglesia, el Cristianismo y la Novia, los escogidos que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, así que vean, esa Tercera Etapa, esa manifestación prometida de Dios para el Día Postrero, cubrirá la Iglesia Novia, y es con la Iglesia Novia que Él ha estado obrando siempre; de ahí surgirá y cubrirá no solamente a la Iglesia Novia sino al Cristianismo completo, a las vírgenes insensatas que no tenían aceite, y también al mundo entero. Por eso es que él dice que será algo gigantesco. Sigue diciendo el párrafo 1058 de esa misma página:     “Tal vez sea que estoy construyendo una plataforma para que alguien más suba en ella.”     Juan construyó una plataforma para que subiera a ella, ¿quién? Al que él le estaba preparando el camino: Jesucristo. Al que él le está preparando el camino tiene que subir a esa plataforma que él ha preparado, le ha preparado el terreno, por lo tanto tiene que ser de acuerdo a como él dijo que sería; esa será su plataforma, ese será el fundamento, estará basado en lo que fue profetizado que sería:     “Tal vez yo sea llevado antes de este tiempo (y así fue)... pero yo creo que estamos tan cerca que yo no me moriré de edad avanzada. Y siendo de cincuenta y cuatro años, no me moriré viejo hasta que Él esté aquí (hasta que esté ¿quién? Al que él le está preparando el camino), o sólo que sea disparado, asesinado o alguna otra cosa, de algún modo muerto pero no por la edad avanzada hasta que Él venga, tal vez yo no lo haré pero este mensaje introducirá a Jesucristo al mundo, así como Juan el Bautista fue enviado como precursor a la primera venida, así este mensaje será precursor de la segunda venida, y Juan dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo,” así es que será paralelo en todo y yo sé que será.”     Será paralelo, por lo tanto, tenemos que tener nuestros ojos bien abiertos, lo que vendrá será de acuerdo a lo que fue ya hablado. Si viene con lo que dijo fulano de tal o fulano de tal, fulano de tal o fulano de tal estaría precursando a esa persona, porque viene usando lo que otro dijo, pero si viene realmente como precursado por el precursor de la segunda Venida de Cristo, y viene con el mensaje que lo precursará, pues lo podremos identificar. Porque podrá decir: “Moisés dio testimonio de mí y Juan el Bautista dio testimonio de Jesús también,” así que vino conforme a como decía Moisés y como decía Juan el Bautista; aún más, Juan dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo,” era su primo, pero era el Mesías.     Ya hemos visto bastante de estas cosas. Ahora vean, esta Tercera Etapa tiene que ver con la Iglesia Novia, tiene que ver también con las vírgenes insensatas y tiene que ver también con el mundo; así como fue en los días de Jesús, es paralelo a aquellos días.     Vean, cuando Cristo fue a donde estaban las almas encarceladas, los que fueron desobedientes en el tiempo de Noé, será tipo y figura del mundo porque ya se le habrá hecho tarde para recibir a Cristo como Salvador.     Por lo tanto, estemos vigilando porque cuando sea visto ese ministerio obrando esas maravillas, ya será muy tarde para el mundo, para la humanidad; pero para la Iglesia Novia será el tiempo más glorioso. Por eso Él dijo que él cree que eso le dará la fe para el rapto a la Iglesia Novia. Página 122 del libro de “Los Sellos,” en español, dice:     “Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que El muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación.”     Los truenos que es la Voz de Cristo en Apocalipsis, capítulo 10, el cual clama como cuando un león ruge y siete Truenos emiten sus voces; el séptimo Sello es Apocalipsis 10, o sea, Apocalipsis 10 es la Venida del Señor como León, ya no como Cordero con el Título de Propiedad, y ahí lo vamos a dejar quietecito.     Hemos visto a Cristo sepultado Su cuerpo, pero Él continuó trabajando, los santos no mueren, lo que muere es el cuerpo físico pero la persona sigue en otra dimensión, ya no trabajando en las labores de la Tierra acá, sino estando en la dimensión que le corresponde.     “CRISTO PREDICANDO A LAS ALMAS ENCARCELADAS QUE FUERON DESOBEDIENTES EN EL TIEMPO DE NOÉ.”     Hemos visto por consiguiente el misterio de la sepultura de Cristo, lo que hay detrás de eso, Cristo en Su cuerpo angelical bajando al infierno para predicar a las almas encarceladas. Y ahora, Efesios, capítulo 4, verso 8 en adelante, dice:     “Por lo cual dice:         Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,         Y dio dones a los hombres.     Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?”     A donde estaban los espíritus de los que fueron desobedientes en el tiempo de Noé; los que fueron desobedientes en el tiempo de Noé, que murieron como incrédulos, como pecadores, y fueron en sus cuerpos espirituales a la quinta dimensión que es el infierno, y allí Cristo fue en Su cuerpo angelical y les predicó a esos espíritus que habían sido desobedientes cuando estaban en cuerpos de carne viviendo en la tierra en el tiempo de Noé. Dios tuvo paciencia con Noé, en lo que terminaba la construcción del arca.     “CRISTO PREDICANDO A LAS ALMAS ENCARCELADAS QUE FUERON DESOBEDIENTES EN EL TIEMPO DE NOÉ.”     Algo paralelo a eso estará ocurriendo en este tiempo final, cuando se cumpla la Visión de la Carpa. La Visión de la Carpa es tan importante que Dios se la mostró al reverendo William Branham, sino fuera importante no se la iba a mostrar, y dice que ahí será la Tercera Etapa, así que es más importante de lo que nos imaginamos, no es una carpa cualquiera, es la Palabra prometida para ser materializada en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.     Por lo tanto, si es importante para Dios, es importante para mí también; y si Dios estará obrando en el Día Postrero para hacer realidad esa promesa, pues entonces yo también estaré trabajando para que se haga realidad, porque somos colaboradores de Dios. Dios obra por medio de Su Iglesia, por medio de Sus hijos, porque no hará nada a menos que sea por medio de seres humanos.     Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta tarde, dándoles testimonio de lo que sucedió con Cristo cuando estuvo sepultado allá en Jerusalén.     Mañana veremos lo que sucedió el domingo en la mañana allá en Jerusalén cuando Cristo estuvo sepultado y luego resucitó, por consiguiente veremos el misterio de la resurrección de Cristo (mañana en la mañana).     Así que estaremos tempranito aquí y aprovecharemos que en la mañana hay menos calor. Y ya dentro de unos minutos ya nos marcharemos porque ya no habrá una segunda parte, ¿verdad? Van a almorzar y ya se regresan a sus hogares para madrugar mañana y estar nuevamente aquí.     Que Dios me los bendiga y les guarde a todos, y con ustedes nuevamente el reverendo Miguel Bermúdez Marín para finalizar aquí nuestra parte. Miguel, ¿ésta es la reunión de ministros? Ya no hay reunión, la del mes es esta misma adelantada. Así es bueno, adelantar las cosas cuando es posible.     Que Dios les bendiga y les guarde, estamos esperando por aquí a Miguel. Mientra llega Miguel. Cuando hay un... recuerden que este es un tiempo de coronación el que viene, y vean una señal aquí, dice, hablando de Jesús dice:     “Le pegaban (dice) todos ellos pasaron, pararon con su varas le pegaban en la cabeza (a Cristo cuando los soldados...) Y decían: dinos quién te pegó, Él sabía quién le había pegado, claro que Él lo sabía, ¿ven? Pero Su ministerio se estaba preparando para ser coronado. Siempre llega ese punto donde parece realmente débil, como que casi se ha ido y entonces Dios lo corona.”     Después de esa etapa que parecía la más débil, que lo injurian, le pegan, lo abofetean, le arrancan barba (o parte o toda), le quitan su túnica, le quitan parte de su vestidura (algunos dicen que toda), la reparten entre los soldados, lo azotan (también lo habían azotado), ya estaba desfigurado todo, y lo crucifican; y para colmo después le meten una lanza por el costado, bota Sangre y agua, se separó la Sangre y el agua, lo cual ocurre por un sufrimiento grande en donde puede explotar el corazón o donde explota el corazón, y luego sepultado y todos pensaron: “Se acabó el hombre, lo acabamos.” Pero con la resurrección, glorificado, y después coronado como Rey de los Cielos y de la Tierra, ¿ven? La coronación viene luego de una etapa difícil. Así fue para Jesús, para Moisés, para los diferentes hombres de Dios.     Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y que pronto la Iglesia del Señor sea coronada, cada creyente en Cristo sea coronado con la corona de la Vida eterna, con la glorificación, y todos vayamos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.     Que Dios les bendiga y les guarde, y aquí tenemos nuevamente al reverendo Miguel Bermúdez Marín.     Me recuerda en el mensaje. “He aquí un Hombre que puede encender la Luz.” Cuando fueron a una cueva y los padres llevaron sus niños, una niñita y un niñito, y cuando el guía los lleva dentro de la cueva profunda que tenía instalaciones de luz eléctrica y tenía un conmutador que si lo bajaba se apagaba todo, y entonces cuando llegan a esa parte abajo y está alumbrado todo, de momento el hombre, el guía apaga la luz y comenzó a gritar la nena, y su hermanito que estaba cerca del guía y vio lo que el guía eso, le dice: “Hermanita no temas, he aquí un hombre que puede encender la luz, aquí está.” Eso es una buena ilustración para nuestro tiempo.     Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y ya mañana nos vemos Dios mediante.     La luz, el conmutador siempre lo mueve un hombre de otra dimensión, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, pero usa a un hombre de esta dimensión para encender la luz de la Palabra prometida para la edad o dispensación que tiene que comenzar.     La luz de la Palabra es encendida y entonces hay luz, y entonces podemos ver dónde nos encontramos, podemos ver cuál es el plan de Dios para el tiempo que nos ha tocado vivir.     Bueno, de edad en edad la luz ha sido el Ángel del Pacto, Cristo, pero a través del mensajero alumbrando; alumbrando, haciendo resplandecer, haciendo realidad las promesas para ese tiempo. Y la gente dice: “Es ese hombre el que está haciendo eso.” No, es el Espíritu Santo a través de ese hombre. Ese es el hombre que puede encender la luz: el Espíritu Santo a través de ese mensajero, la luz para esa edad, para que caminen en esa luz, en esa Palabra revelada para ese tiempo.     Bueno, si llega aquí ya puedo dejar de hablar.     Bueno Miguel, Dios te bendiga y te guarde. Dios les bendiga y les guarde y hasta mañana Dios mediante.     Y oren mucho por Miguel y por mí y por todos los ministros. Todas las congregaciones, oren, dediquen unos momentos en el culto a orar y también en los hogares los hermanos, porque esta es una etapa difícil la que pasará la Iglesia en este tiempo final, y tenemos que estar preparados con la ayuda de Dios, con el respaldo de Dios.     Bueno, que Dios les bendiga y les guarde a todos.     Cubiertos de oración. Cuando la Iglesia después de pentecostés estaba perseguida, los iban matando; oraron y tembló de nuevo la Tierra (encarcelados, matados algunos), e hicieron milagros y maravillas. Estaban esperando esa manifestación plena. Y ahora tenemos que orar fuerte para que Dios pueda obrar.     “CRISTO PREDICANDO A LAS ALMAS ENCARCELADAS QUE FUERON DESOBEDIENTES EN EL TIEMPO DE NOÉ.”

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