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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, ministros, jóvenes, damas, todos muy buenos días; y para los niños: felicidades hoy en el Día del Niño.     Leemos la Escritura en el libro del Apocalipsis, el libro profético que está en símbolos y que contiene lo que sería la historia de la Iglesia del Señor Jesucristo; en palabras más claras: tiene las profecías de lo que sucedería en la Iglesia, en el Cristianismo, está la historia del Cristianismo profetizada en el libro del Apocalipsis. Dice el capítulo 4 del Apocalipsis, verso 1 en adelante, podemos buscar capítulo 4, dice:     “Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.     Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.     Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.     Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     “LA CORONACIÓN DEL MINISTERIO, EL MENSAJERO, Y LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.”     Este es el tema de la reunión de ministros, ¿verdad? Solamente vamos a dar un toquecito aquí en el libro del Apocalipsis, en el capítulo 1 también, en el verso 10 y 11, dice:     “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,     que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.”     Aquí, Juan el apóstol es transportado en el espíritu, o sea en cuerpo espiritual, al Día del Señor, porque dice que estaba en el Día del Señor, fue transportado al Día Postrero; así como el sábado para el Judaísmo es el día del Señor, día de reposo, es dedicado a Dios, también el séptimo milenio está representado en el sábado, y por consiguiente el séptimo milenio de Adán hacia acá viene a ser el milenio sabático para el glorioso Reino del Mesías, viene a ser el milenio para el establecimiento del Reino del Mesías, es el milenio para todas las personas dedicarse al conocimiento de Dios, a obtener el conocimiento divino que estará siendo dado en ese tiempo: “Porque la Tierra será llena del conocimiento de la Gloria del Señor, como las aguas cubren el mar,” dice Habacuc, capítulo 2, verso 14, e Isaías, capítulo 11, por ahí el verso 9 debe ser. Vamos a darlo correcto: Isaías, capítulo 11, verso 9:     “No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.”     Eso es en el Reino del Mesías, en el Reino milenial. Ahí se estará obteniendo el conocimiento amplio, pleno, de Dios. Por eso en Zacarías, capítulo 14, verso 9 dice, y lo vamos a leer también para que tengan un cuadro claro, una idea clara de cómo va a ser ese Reino del Mesías. Dice capítulo 14, verso 6 en adelante, dice:     “Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura.     Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz (esta parte corresponde al tiempo del ministerio del reverendo William Branham).     Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno.     Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.”     Ya esto corresponde al Reino del Mesías. Y ahora, el Trono de David al cual es heredero Cristo, el mismo Arcángel o Ángel Gabriel le dice a la virgen María que ese niño que ella va a tener, al cual el Ángel le dice que le ponga por nombre Jesús, Dios le va a dar el Trono de David su Padre y va a reinar sobre la casa de Israel para siempre; y Su Reino no va a tener fin.     Ahora, vean ustedes que la promesa del Reino del Mesías o la promesa de la restauración del Reino de David en la Tierra, la llevará a cabo el Mesías. Cuando se habla “el Mesías,” se está hablando del Ungido, porque Mesías lo que significa es: “Ungido.” Cristo, Mesías y Ungido es lo mismo. Por lo tanto, el hombre ungido, para sentarse en el Trono de David al cual es heredero Cristo. Por eso se sentará en el Trono de David, y aún más, dice Apocalipsis, capítulo 3, verso 20 al 21, el mismo Cristo hablando dice: “He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi Voz...” Vamos a ver lo que va a pasar:     “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”     Si dice que va a cenar, pues, es el tiempo de la tarde, porque usted en la mañana no dice que va a cenar, va a desayunar. Y en el tiempo de la tarde, en el tiempo de la cena, ¿por dónde está el sol? ¿Por dónde se pone el sol? Por el Oeste.     En la mañana el sol sale por el Este, por lo tanto lo que corresponde a Cristo como el Sol naciendo, corresponde al Este; lo que corresponde a Cristo como el Sol en la tarde, corresponde al Oeste. Pero el mismo sol que se pone en el Oeste, luego sale por el Este. O sea, que lo que así como lo que vino del Este para los gentiles, vean, ¿qué fue? El Evangelio de Cristo a través del cual es revelado el misterio de la primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.     Y lo que parecía ser una desgracia para Jesucristo, lo que parecía ser luego, cuando lo predicaban después, parecía ser una herejía, era la Verdad divina, era el mensaje de paz para la reconciliación del ser humano con Dios al obtener el conocimiento de lo que fue la aparición de este joven judío, de este joven allá en medio del pueblo hebreo, que nació a través de una virgen llamada María y que a los treinta y tres años de edad murió crucificado.     Y murió crucificado ante la vista de la mayor parte de la religión judía de su tiempo y de otras religiones como la de los romanos, murió como un pecador, murió como una persona no buena; por eso lo mataron, lo juzgaron y lo crucificaron; porque a la vista humana era un problema para los romanos y para los judíos también; vendría a ser, Jesús y Sus discípulos, como un grupo de izquierda, como una revolución, un revolucionario que podía de un momento a otro dar un golpe de Estado a una de las partes: o a los judíos o a los romanos, porque los judíos estaban esperando al Mesías y ellos esperaban que fuera un guerrero, que destruyera a los romanos y estableciera el Reino del Mesías.     Así lo esperaban muchos de los judíos y muchos líderes religiosos; y los zelotes eran guerreros, eran de las personas que esperaban algo así. Por eso cuando realizó el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, entonces hubo un grupo que dijo: “Vamos a tomarlo y lo vamos a proclamar Rey y lo vamos a coronar.” Y Él sabiendo eso, se fue a orar, se apartó de todos ellos y se fue orar, y evitó que hicieran eso.     Siempre trataban de coronarlo, de proclamarlo, y algunas veces Jesús les decía: “Ustedes no digan que Yo soy el Cristo, no digan eso.” Eso era algo para saberlo Sus discípulos; muy pocas veces lo decía públicamente Jesús, aun cuando salió o bajó del Monte de la Transfiguración, Él dijo: “No den a conocer esta visión a nadie hasta que Yo muera, hasta después de mi muerte.”     Es que hay cosas que deben ser mantenidas en reserva para que el enemigo no interrumpa el plan divino. Por lo tanto, Él algunas veces también cuando Él sabía que lo querían tomar preso para matarlo, algunas veces evitaba ir a esos lugares o aparecer públicamente; les aparecía a los discípulos, estaba con los discípulos y algunas personas, pero no públicamente dictando una conferencia pública, para evitar problemas antes de tiempo. No porque tuviera miedo, sino para evitar problemas, para Él, para Sus discípulos, y para el Programa Divino, porque Él no podía morir hasta que llegara el tiempo señalado por Dios.     En ese tiempo señalado por Dios era que moriría como el Sacrificio de Expiación por los pecados. Si moría antes, no era efectiva la muerte de Cristo, por eso Él se cuidaba; tenía que ser en el tiempo señalado por Dios para que fuera el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano.     Por eso es que también esta visión que le fue mostrada al reverendo William Branham y lo relacionado a la Tercera Etapa, le fue prohibido al reverendo William Branham hablar, dar a conocer los detalles, para evitar que surgieran imitaciones, como surgieron imitaciones cuando él dio a conocer la primera etapa: la señal en la mano; y luego dio a conocer otra etapa, la segunda etapa: del discernimiento. ¿Y qué pasaba? Pues aparecían personas, predicadores, con señales también, y otros discerniendo; porque el diablo es un imitador.     Ahora, así como las naciones han tomado cuidado con sus monedas, las cuales las han imitado en diferentes ocasiones, le han colocado barras de seguridad, diferentes cosas para que no las puedan imitar, y si imitan algo, que no salga exacto, que tenga alguna falla y pueda ser identificada por algunas máquinas y algunos expertos en monedas. ¿Y creen ustedes que Dios no ha puesto también seguridad en Sus promesas, en Sus profecías que tienen que ser cumplidas? Claro que sí, para que el que trate de imitar, en algo falle.     El reverendo William Branham trató, no de imitar, sino de hacer realidad esa promesa porque tenía el ministerio de Elías, y le corresponde al ministerio de Elías estar trabajando para el cumplimiento de esa Visión de la Carpa, porque él estuvo en esa Visión de la Carpa, fue a esa Carpa, y si estuvo Elías allí, Elías va a estar allí también.     Y recuerden que en los mensajeros se refleja lo que Dios va a hacer más adelante. Lo que Dios va a hacer en una forma mayor, lo tipifica, lo refleja en las formas menores que son realizadas en diferentes mensajeros de edades; y luego aparece un mensajero dispensacional en el cual toda la plenitud de lo que Dios reflejó en los mensajeros anteriores, lo realiza en un mensajero dispensacional.     Ahora vean ustedes, por ejemplo tenemos el ministerio del profeta Elías, Elías tisbita, al cual le fue dicho que se regresara por el camino por donde había ido al monte Sinaí, donde Dios le habló, y le dice: “Y ungirás a Hazael por rey de Siria, a Jehú por rey de Israel, y a Eliseo por profeta en lugar tuyo.” Tres personas tenía él en la lista.     Y cuando se está regresando del monte Sinaí, se encuentra con Eliseo arando, porque era boyero, arando en la finca, en el rancho, y él llevaba la última yunta de bueyes. Y echa su manto sobre Eliseo, se encontró con el último. ¿Ven? Los primeros serán postreros y los postreros primeros. Y Eliseo le dice: “Déjame que vaya a despedirme de mi casa, de mis padres, de la familia, y me iré contigo.” Y Elías le dice: “¿Qué yo te he hecho?” Recuerden que era Dios. Con ese mismo manto fue que abrió el Jordán, así que algo pasó cuando colocó su manto, su capa, sobre Eliseo.     Y Eliseo va, mata los bueyes con los cuales estaba arando, así que no dejó nada para regresar y decir: “Tengo que ir a llevar a pastar a los bueyes o a llevarle agua a los bueyes.” Y con el arado, que tenía madera, hizo el fuego, cocinó los bueyes, e hizo una despedida buena para todos los que trabajaban (la despedida de Eliseo), porque Eliseo se iba con el profeta Elías.     Quizás Eliseo ni sabía que él era el sucesor del profeta Elías; y eso pasa muchas veces, algunos profetas, encontramos a través de la historia bíblica que algunos ni sabían que eran profetas hasta que Dios les habló, pero sabían, se daban cuenta que había algo diferente en ellos, y que sus experiencias eran experiencias espirituales.     Y ahora, se va Eliseo con Elías, y por cuanto es el sucesor de Elías conforme al Programa Divino, tiene que ser instruido, enseñado por el profeta Elías, ¿qué mejor maestro?. Tiene que ser enseñado por el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo estaba en Elías. Así que, el Espíritu Santo a través de Elías va a enseñar al profeta, a Eliseo, que va a asumir el ministerio de profeta en lugar de Elías.     Y luego, él en la vida diaria, en la práctica del ministerio de Elías, él va viendo cómo funciona ese ministerio, cómo él hace, Elías cómo hace, por lo tanto él va a hacer en la misma forma que el profeta Elías. La muestra está en que Elías resucitó un niño, y Eliseo también resucitó un niño, ¿y qué más? Y después de haber muerto, resucitó un muerto.     O sea, que... ¿por qué? Porque llevaban una persona muerta para enterrarla, y cuando ven a un ejército enemigo que viene, soltaron al muerto. Bueno, ya está muerto, ya el amor que le tenían, pues, menguó un poco: “Ya no vamos a ser más muertos, con uno solo basta.” Y cada cual tenía que huir, y en el primer lugar que encontraron, ahí echaron al muerto. El primer sepulcro, el primer lugar, y era el de Eliseo, ¡qué suerte tuvo ése! Fue el mejor entierro que han realizado. ¿Cómo se sentiría el que resucitó? “Espérenme, espérenme, que yo también me voy. No me dejen aquí porque no quiero morir de nuevo.”     Así que, aun estando muerto el poder del Espíritu de Dios y de ese ministerio estaba en los huesos de Eliseo. O sea que un ministerio y el Espíritu Santo, hasta en los huesos penetra. Es que Dios discierne hasta los tuétanos y las intenciones del corazón. Dios está en el ser humano cuando su espíritu lo ha recibido.     Y ahora, Elías va con Eliseo por un lugar, visita a los hijos de los profetas, eran sus amigos, ¿y qué mejor amigo para un profeta? Los hijos de los profetas, ¿y qué mejor amigo para los hijos de los profetas? El profeta del tiempo en que está ejerciendo ese ministerio; porque los hijos de los profetas tienen que sujetarse a ese profeta que Dios envía.     Y ahora, a Elías no se le olvidó que tenía que ungir a otros más, sino que Dios lo va llevando, visita a un grupo de los hijos de los profetas en un lugar porque Dios lo mandó a ese lugar, después visita a un grupo de los hijos de los profetas allá en Jericó, y luego Dios le dice que se vaya al Jordán, tiene que pasar el Jordán; pasa al otro lado del Jordán y le dice a Eliseo nuevamente: “Eliseo, quédate aquí, que Dios me envía allá al Jordán, al otro lado.” Le dicen los hijos de los profetas: “¿No sabes que Dios quitará hoy a tu señor de ti? ¿No sabes que Él se lo llevará hoy? Lo va a quitar de ti, hoy es el ultimo día de Elías en la Tierra.” Eliseo les dice: “Ya lo sé, estén tranquilos, guarden silencio.”     Él no permitía que lo estuvieran entreteniendo, explicándole cosas, ya él lo sabía, no fuera que Elías se le fuera y se quedara con los hijos de los profetas, cuando lo correcto es quedarse con el profeta de ese tiempo. Y le dice: “Quédate aquí en Jericó con ellos, con los hijos de los profetas, te van a tratar bien.” Debe haber conversado con Eliseo (tenemos un resumen de la conversación). Pero Eliseo le dice: “No, yo voy contigo, no me pidas que te deje.” Recordó, quizás, de seguro recordó a Rut, que Noemí le dice: “Quédate acá con tu familia, en Moab.” Y ella le dice: “No me pidas que te deje porque yo no te dejaré. Tu pueblo será mi pueblo, tu Dios será mi Dios. Y dondequiera que tú vayas, yo iré contigo; y donde tú mueras, moriré yo también.”     Así que Eliseo pensaba en la misma forma. Y entonces Elías le permitió que lo acompañara, y cuando llegan frente al Jordán, Eliseo ve que Elías toma su manto, hiere las aguas del Jordán y se abren; y lo aprendió bien, porque lo primero que Eliseo hizo después fue abrir el Jordán también. Y el Jordán representa muerte, la muerte.     Y ahora, cuando pasan el Jordán en seco, el cual también en el tiempo de Josué el pueblo había pasado en seco, cuando los pies de los sacerdotes tocaron el agua, se abrió el Jordán. Y ahora cuando el manto de Elías toca las aguas del Jordán, se abre el Jordán también; como cuando Moisés abrió el Mar Rojo.     Pasa Elías, y Eliseo con él. De seguro Eliseo se está recordando el tiempo en que Josué pasó con el pueblo el Jordán y cuando Moisés pasó el Mar Rojo con el pueblo. Y van conversando y Elías le dice: “Pide lo que tú quieras, te va a ser concedido lo que tú quieras, pide lo que tú quieras; pídeme lo quieras.” Eliseo le dice: “Yo lo que quiero es una doble porción del espíritu que está en ti.”     –“Cosa difícil has pedido” ¿Por qué cosa difícil? Porque usted no puede irse a orar o ayunar y decir: “Señor, yo quiero ser profeta.” Y mucho menos decir: “Y quiero una doble porción.” Los profetas son ordenados por Dios desde antes de la fundación del mundo, y están en la lista de los profetas que Dios va a tener tanto para una dispensación como para otra dispensación; y un profeta no se puede cambiar de dispensación.     Ahora, sí, un profeta dispensacional puede ministrar en una dispensación y en otra dispensación, porque un profeta dispensacional es el que hace el entrelace de una nueva dispensación con una dispensación que está terminando; son los únicos que hacen ese entrelace. Y ahora, encontramos que eso fue reflejado en los mensajeros de cada edad, que son los que hacen el entrelace de una edad con otra edad. Pero eso quien lo hace es el Espíritu Santo a través de ellos.     Y ahora, Elías le dice: “Cosa difícil tú has pedido.” Pero ya Elías sabía lo que Dios le había dicho: “Ése va a ser tu sucesor.” Así que está pidiendo bien. Elías le dice: “Si tú me ves cuando yo sea quitado de en medio de ti, te será concedido; si no, no te será concedido.” O sea, que tenía que ver a Elías irse, ser arrebatado; por lo tanto ahora menos lo va a dejar.     Y cuando van caminando y conversando, solamente hay un resumen de la conversación que tuvieron, no se sabe si le dijo: “Luego tienes que ir a ungir a Jehú y a Hazael.” La cosa es que Elías no lo hizo, no por descuido, sino porque estaba en el Programa Divino. Era el ministerio de Elías, no tenía que ser el Elías literalmente, el primer Elías, sino el ministerio de Elías en quien estuviera, cuando llegara el momento de ungir a esa persona.     Se va Elías en un carro de fuego, cae el manto de Elías, lo toma Eliseo, triste por un lado, pero consciente de que la doble porción de Elías estaría sobre él. Y para probar si había venido la doble porción de Elías, agarra el manto de Elías, se para frente al Jordán, hace lo mismo que Elías hizo y funciona igual; supo que la doble porción de Elías estaba sobre él; y ese manto de seguro nunca lo soltó, aunque fuera tiempo de calor.     Los hijos de los profetas cuando ven que Eliseo hiere las aguas del Jordán y se abren de nuevo, dicen: “El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo,” porque lo vieron haciendo lo mismo que Elías había hecho. Siempre es importante ver, tener ese detalle en cuenta, porque cuando el ministerio de Elías pasa de un profeta a otro, va a estar haciendo lo que estaba haciendo el otro profeta, va a continuar, es la continuación de ese ministerio.     Por lo tanto, no va a haber problema en el mensaje que predicaba Elías, el ministerio de Elías en el primer Elías, no va a haber problema con el mensaje que estará predicando el ministerio de Elías en el segundo Elías: en Eliseo; se van a mantener en línea, va a ser la continuación del mensaje de Dios para el pueblo.     Y cuando llegó el momento para ungir a Hazael, llega Hazael (¿Hazael es, Miguel? Hazael) por rey de Siria, pues el mismo Hazael llegó hasta la casa de Eliseo ¿verdad? Así fue, llegó buscando a Eliseo, porque el rey estaba enfermo, algo así. Y Eliseo le dijo lo que tenía que hacer y todo, empezó a llorar, cuando lo ve empezó a llorar Eliseo, y le dice: “¿Por qué lloras, mi señor?” Hasta los enemigos de Israel respetaban al profeta Eliseo como respetaban al profeta Elías. Y le va a consultar, algo así fue, va a consultar mandado por el rey para ver si su enfermedad es de muerte o no, algo más o menos; y Eliseo llora porque ve que ese es el hombre que va a hacerle mucho daño a Israel.     Y cuando Hazael le dice, le pregunta porqué llora, entonces empieza a explicarle Eliseo, y Hazael le dice: “¿Soy yo acaso algún perro que haga tal barbaridad, tales cosas tan malas?” Y le da a conocer que va morir el rey. Allá cuando se regresa le coloca una toalla mojada, ¿fue, Miguel? Y así murió; una toalla mojada se la coloca encima, y deja de respirar. Comenzó haciendo mal hasta con su propio rey, Hazael. Y miren, eso fue... ungió a Hazael, no se sabe si hizo alguna otra cosa, pero le dijo que iba a ser el rey, con la palabra que habló, porque no dice que lo ungió con aceite ni nada.     Y luego, más adelante le corresponde en lista a Jehú. Y para la unción de Jehú mandó a uno de sus siervos, a uno de los hijos de los profetas que lo hiciera, un joven; que fuera allá, y cuando viera a un joven llamado Jehú lo llamara afuera, y le derramara el aceite sobre él, y le dijera que iba a ser rey (le dijera que iba a ser el rey) y lo ungiera con el aceite, y luego se fuera corriendo.     Le preguntan los compañeros, los príncipes jóvenes: “¿Para qué fue que te llamó aparte ese loco?” Así: “Ese loco, ¿a qué vino?” Pero no sé si Jehú le dijo para qué fue que vino, no recuerdo Miguel. Se guardó el secreto, y ahora estaba ungido.     El único que aparece siendo ungido con aceite es Jehú, y fue mandado a través de un joven; fue Eliseo, mandó a derramar ese aceite sobre Jehú para ser ungido como rey. Elías no dice que ungió a Eliseo con aceite, ni dice que Eliseo ungió a Hazael con aceite. Si lo hizo o no, no lo dice la Biblia, por lo tanto dejamos eso quietecito; pero Jehú sí fue ungido con aceite por mandato de Eliseo.     Encontramos que Eliseo hizo más cosas de las que hizo Elías. Y Eliseo era un hombre de paz, un hombre tranquilo, a tal grado que en una ocasión vienen los ejércitos enemigos ¿de Siria también, Miguel? Rodeándolo, porque el rey de Siria siempre que tenía un ataque para hacer contra Israel, planificaban todo, el rey con sus generales, y luego cuando hacían ese ataque e iban, los estaban esperando los judíos. Dijo: “Aquí hay alguien que está dando a conocer lo que nosotros hablamos acá en oculto. Todo lo que planificamos con el ejército, ya los judíos lo saben; y cuando llegamos allá, nos tienen una emboscada.” Y entonces le fue dicho al rey: “Es que en Israel hay profeta, es Eliseo; y todo lo que tú haces acá y lo que hablamos acá en secreto, él lo sabe allá y se lo da a conocer.”     ¿Recuerdan cuando Giezi pidió unas mudas de ropa que Naamán trajo para traerlas a Eliseo y dinero y plata, monedas de plata, piezas de plata y todo? Y Eliseo no lo quiso porque el don de Dios no se compra con dinero, y una sanidad divina no tiene precio; solamente darle gracias a Dios y darle la gloria a Dios. Y Naamán se fue con todo lo que traía para Eliseo porque Eliseo no lo quiso, y Giezi se fue detrás de Naamán y le dice: “Le llegó a mi señor (a Eliseo) visita, y necesita tal y tal cosa, ropa, plata, piezas de plata, y panes también.”     Y Naamán se lo entregó porque lo había visto allá que era el siervo de Eliseo. Y lo escondió bajo un árbol por allá lo escondió todito, y llega allá donde Eliseo, y Eliseo le dice: “¿Es tiempo de tomar dinero, oro, plata, ropas y todo? ¿No estaba el espíritu mío cuando tú hacías esas cosas? ¿No estaba yo viéndote?” El espíritu, o sea, Eliseo en espíritu siguió a Giezi, y por consiguiente a Naamán también cuando se estaba yendo, y ve a Giezi pidiéndole todo eso. Y entonces le dice: “Ahora tú y tu familia, tu descendencia, tendrá lepra.” Buen regalo, y muy pequeño para lo que se merecía.     No se puede, no podía Giezi servir a Eliseo por dinero, por beneficio propio. Eliseo no sirvió a Elías por beneficio propio, sirvió por amor; y la bendición fue ser el sucesor de Elías. No se puede servir a Cristo por beneficio personal, sino por amor a Cristo y Su Obra, y Él le recompensará a cada uno conforme a Sus promesas.     Estamos en un tiempo muy, pero que muy importante, tenemos que mantenernos firmes, escuchando una sola voz: la Voz de Dios, la Voz del Espíritu Santo. Si oyes hoy Su Voz, no endurezcas tu corazón, es la Voz del Espíritu Santo que dice: “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” ¿Y cómo ha estado hablándole el Espíritu Santo a la Iglesia? De edad en edad a través del mensajero de cada edad, esa es la forma en que hablaba: “Porque no hará nada el Señor sin que revele sus secretos a sus siervos sus profetas.”     Los que escucharon a otras personas que no fue al mensajero del tiempo correspondiente, tuvieron problemas. Los que dejaron de escuchar a Moisés para escuchar a otras personas, tuvieron problemas; se levantaron en rebeliones durante la trayectoria de Moisés con el pueblo rumbo a la tierra prometida, se levantaron contra Moisés y por consiguiente eso fue levantarse en contra de Dios, porque Dios estaba en Moisés llevando al pueblo, guiando al pueblo a la tierra prometida. El juicio divino cayó sobre esas personas, sobre esas personas y los que escucharon a esas personas.     Por lo tanto, eso nos enseña que estamos llamados a oír una sola Voz: la Voz de Dios, la Voz del Ángel del Pacto, y cualquier otra voz no darle oído; no tenemos oídos para oír otras voces, sino la Voz de Dios. Éxodo, capítulo 23, verso 20 al 23, dice:     “He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.     Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.     Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.     Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.”     Ahora vean, esa es la única Voz que tenemos que oír: el Ángel del Pacto, la Voz del Ángel, donde está el Nombre de Dios, y ese Ángel es Cristo en Su cuerpo angelical, es Cristo en Espíritu Santo, ese Ángel es el Espíritu Santo; y recuerden que un espíritu es un cuerpo de otra dimensión. Y ahí tenemos que Cristo se hizo carne y habitó en medio de la raza humana, fue conocido por el nombre de Jesús, el cual dijo: “Yo he venido en Nombre de mi Padre.” ¿Ven? El Nombre todavía, el Nombre de Dios estaba ¿dónde? En Jesucristo. Y luego dijo (ese fue capítulo 5, por el verso *43 por ahí de San Juan), y luego nos dice en San Mateo, capítulo 28, verso 20:     “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”     ¿Cómo está? Pues está en Espíritu Santo, el mismo Ángel del Pacto que acompañó a Moisés para la liberación del pueblo, y que lo acompañó rumbo a la tierra prometida. Es el mismo Ángel, es Cristo en Su cuerpo angelical. Por lo tanto, Su Voz es la que todos tenemos que escuchar en el tiempo que a la persona le toca vivir. La Voz de Cristo, el Ángel del Pacto, por medio del mensajero que Él tiene para cada tiempo, es la Voz de Dios, son los pensamientos de Dios colocados en el corazón y la mente de esa persona para que los hable, y eso es la Palabra de Dios para ese tiempo.     Y esa Palabra de Dios tiene que venir conforme a las Escrituras, no se puede salir de las Escrituras; en eso conocemos cuando es la Palabra de Dios: se mantiene dentro de la Palabra. Es Dios dando más y más Palabra, es Dios haciendo más clara Su Palabra al pueblo, sin añadirle ni quitarle, solamente dando más luz de Su Palabra, son los pensamientos divinos expresados para el pueblo.     Por eso encontramos que todo lo que sucede en este tiempo, ya sucedió, eso es lo que dice Eclesiastés: “Que lo que es, ya fue; y lo que ha de ser, es ya.” Por ahí por el capítulo 3 ¿es, Miguel? ...3, del 14 al 15 debe ser. “Y Dios restaura lo que pasó.” Se vuelve a realizar lo que pasó, pero con otras personas; como cada día Dios restaura la hora número 6 de la mañana, la hora número 7, la hora número 8, pero en otro día, pero es el mismo reloj, los mismos horarios. Y Él restaura cada día, cada día es una restauración del día que pasó.     Así son las semanas, así son los años, así son los milenios también, todo es una restauración, se repiten esos ciclos. Y por eso usted encuentra que cosas que están, que suceden en nuestro tiempo, son paralelas a cosas que pasaron cientos o miles de años atrás. Por eso es que Jesús puede decir: “Como fue en los días de Noé, será la Venida del Hijo del Hombre, será el día en que el Hijo del Hombre se revelará. Y como fue en los días de Lot, así será el día en que el Hijo del Hombre se manifestará, se revelará.” ¿Ven? Es paralelo a aquel tiempo.     Por eso como hubo un Elías tisbita, luego hubo un Eliseo, otro Elías; y como hubo un Eliseo, luego hubo un Juan el Bautista, otro Elías; y como hubo un Juan el Bautista, hubo un William Branham, otro Elías; y como hubo un William Branham, habrá un quinto Elías. Tan sencillo como eso. Y será paralelo a los otros cuatro Elías.     Y como hubo un Noé, pues también habrá un Noé en nuestro tiempo, un profeta dispensacional como fue Noé; y como hubo un Abraham en el tiempo de Lot y en el tiempo de la destrucción de Sodoma y Gomorra, habrá un Abraham en nuestro tiempo que será un profeta dispensacional: el profeta de la Dispensación del Reino, de la séptima dispensación. Y eso será el positivo del negativo.     Para este tiempo la realidad de nuestro tiempo será la revelación del positivo, de lo que pasó en tiempos anteriores otra vez apareciendo; así como cuando usted saca una foto como las que antes se sacaban, que tenían el negativo, y usted lo pasa por el proceso correspondiente y saca un positivo: la foto de la persona.     Así que, tenemos que ver el positivo y tenemos que ver lo que fue el negativo del positivo, lo que será el negativo del positivo del tiempo final antes de la destrucción de este mundo, del reino de los gentiles, uno será Noé: un profeta dispensacional, otro será Abraham, otro será Moisés y otro será Jesús, como también Set y Adán.     Por lo tanto, como son tipo y figura, entonces viene a ser el negativo, fue el positivo de su tiempo pero ahora viene a ser el tipo y figura como negativo, un negativo de lo que será el positivo de nuestro tiempo, de lo que será la realidad de nuestro tiempo, la cual estaremos viendo.     Y va a concordar, como fue en los días de Noé, usted coloca a Noé y entonces tiene que buscar, meter eso en la Escritura, pasarla por el proceso del tiempo y de las profecías correspondientes a nuestro tiempo, y aparecerá un Noé en nuestro tiempo, un hombre que tendrá la revelación del juicio divino que ha de venir sobre la Tierra, y que será por fuego, y que sabrá lo correspondiente para que sea preparado el pueblo para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.     Cristo es el Arca de salvación. No se va a poner a construir un arca de madera, eso no funcionará para este tiempo, y mucho menos sabiendo que es por fuego, y la madera arde, y lo pueden ustedes notar por la televisión en estos días que hay tanto fuego en la República Mexicana y en otras naciones.     Ahora, podemos ver el negativo, como allá en la Biblia todos esos personajes que son el tipo y figura; y el positivo, pues, lo que Dios está haciendo en nuestro tiempo, porque lo que es, ya fue, son los tipos y figuras en los cuales se reflejó todo lo que Dios va a hacer en nuestro tiempo.     Aun en el Cielo se reflejan también las cosas que van a suceder en la Tierra, por eso dice que habrá señales en el sol, la luna, en las estrellas. ¿Quiere usted ver las estrellas caminando? Mire la descendencia de Abraham, porque Dios dijo que serían como las estrellas del cielo, son los hijos e hijas de Dios. ¿Quiere ver usted la Estrella resplandeciente de la mañana? Pues mire a Cristo, el Espíritu Santo es la Estrella de la mañana. Cuando promete: “Yo le daré al vencedor,” dice que le dará la Estrella de la mañana, cualquier persona piensa, puede pensar: “Pues le va a dar a Venus,” Venus, que es la estrella de la mañana.     Actualmente Venus es un lugar muy caliente, unos 400 grados de temperatura; y con 40 que actualmente hay en la República Mexicana en los sitios calurosos, casi no se resiste, y algunas veces sube de 40, ¿cómo será 400 grados?; no hay ni vegetación, ni agua, a esa temperatura se seca todo. Una vez, era como el planeta Tierra según los científicos, pero pasó por esa etapa, y dicen que eso es lo que le espera al planeta Tierra.     Quizás durante la gran tribulación no llegue a tal extremo, excepto en algunos territorios, pero después del Reino milenial y después del juicio final, sí que va a ser igual o peor que lo que le sucedió a Venus, porque la Biblia dice que la Tierra fue enrollada como un libro, y la Escritura dice en San Pedro, capítulo 1, que los Cielos pasarán con grande estruendo y los elementos arderán, serán quemados. O sea, que la Tierra va a pasar por un proceso de purificación bajo fuego, pero no se preocupen, no solamente existe el planeta Tierra y no solamente existe esta dimensión terrenal. Cristo dijo: “En la Casa de mi Padre hay muchas moradas.” Hay muchos Reinos, por lo tanto a algún lugar nos va a llevar.     Y luego que se purifique el planeta Tierra, no se sabe por cuántos años, dice que aún el infierno será echado dentro del lago de fuego, el anticristo y todas esas personas, y los que le seguían, y los que fueron juzgados de miles de años atrás que serán juzgados también, serán echados en el lago de fuego los que no obedecieron en el tiempo en que vivieron, ahí están incluidos los que fueron desobedientes en el tiempo de Noé, los cuales actualmente están en la quinta dimensión, el área de los perdidos, están en cuerpos espirituales, donde Cristo fue y les predicó, pero todavía no han sido juzgados en el juicio final, van a ser juzgados y echados en lago de fuego.     Ese es el lugar para los incrédulos, y esa será la muerte segunda en donde desaparecerán totalmente en alma, espíritu y cuerpo. Cuando el cuerpo muere, desaparece ya el cuerpo de la persona, es enterrado y allá los gusanos se lo comen, y desaparece; esa es la muerte primera, la muerte física (la del cuerpo); pero la del cuerpo, espíritu y alma en el lago de fuego, no dejará ni raíz ni rama. Y cuando se termine ya todo eso que tiene que ser quemado en el lago de fuego, pues cesará el lago de fuego; ya no sufrirán más en el lago de fuego porque desaparecerán totalmente. Recuerden que lo que tiene comienzo, tiene fin.     El infierno fue hecho, creado, para el diablo y sus ángeles, y ahí serán echados también los que fueron colocados a la izquierda del Señor en el juicio que hizo sobre las naciones. Por lo tanto no habrá ni lago de fuego ni infierno eterno, porque entonces no habría paz en la Tierra, no sería un mundo feliz, y estarían los malos todavía existiendo.     Y para la eternidad los malos no existirán en ningún lugar. Será todo nuevo, todo volverá a eternidad, todo lo malo desaparecerá. Es como echar un cuerpo de una persona en una explosión atómica, ¿va usted a decir que esa persona está ahí todavía? No, el cuerpo de esa persona desapareció, cuánto más en el lago de fuego: espíritu y alma desaparecerán, porque habrá fuego físico y fuego espiritual también; porque Dios es Fuego consumidor.     Así que, podemos ver que hay una bendición grande para los creyentes, pero hay un juicio divino grande para los incrédulos. Estamos en un tiempo en que tenemos que tener nuestros ojos bien abiertos y permanecer firmes en la Palabra del Señor, firmes en la edad que nos ha tocado vivir, la edad que es más arriba de la séptima edad; y la edad que es más arriba de la séptima edad ¿cuál es? La Edad de la Piedra Angular, la Edad de corona con la cual es coronada la Iglesia del Señor y en la cual serán coronados con Vida eterna física y espiritual los creyentes en Cristo cuando reciban su transformación.     Es el tiempo más importante de todos los tiempos, por lo cual es importante que estemos siempre escuchando la Voz del Señor, esa Voz que escuchó Juan en diferentes ocasiones. Cuando fue transportado al día del Señor escuchó una Voz como de Trompeta, no era una trompeta, una Voz como de Trompeta que le decía: “Yo soy el Alfa y Omega” ¿Y quién es el Alfa y Omega? Cristo, el Ángel del Pacto, era la Voz de Cristo, el Ángel del Pacto. Esa misma Voz que le habla a Juan y le dice: “Sube acá.” Y para que tengamos un cuadro claro de esa Voz aquí en el capítulo… en el Libro de “Citas,” página 48, verso 417 dice (esto corresponde a “Las Edades,” )dice:     “La misma voz que llamó a Juan que subiera, la misma voz que dijo a Juan, ¡Sube acá!, es la misma voz que llamará a la Iglesia algún día. ¡Amén! Llama la Iglesia también, la misma voz que llamó a Juan que subiera, es la misma voz que llamó a Lázaro de la tumba. Esa misma voz del Arcángel. Cristo es la voz del Arcángel, la voz del Arcángel. ¿Ve? o esa voz de trompeta de Cristo llamó a Juan que subiera. La misma voz llamó a Lázaro en el sepulcro de Lázaro. Él habló con fuerte voz... esa misma voz dijo a Juan, ¡Sube acá! ‘Yo te enseñaré unas cosas que han de suceder.’ Esa misma voz sonará cuando los muertos en Cristo resuciten, porque la trompeta, la trompeta... ¿Qué es una trompeta? La voz de Cristo: el mismo que dijo: ¡Sube acá!”     Por lo tanto, la Voz de Cristo llamará a subir a Su Iglesia a una edad más arriba: la Edad de la Piedra Angular, y es la misma Voz que nos subirá, nos llamará para subir en la cena, en el rapto, para la Cena de las Bodas del Cordero; es la misma Voz, esa gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo hablándonos con el mensaje del Evangelio del Reino en el Día Postrero.     Nadie pudo subir de una edad a otra, excepto aquellos que escucharon la Voz de Cristo llamándolos más arriba, en cada edad llamándolos más arriba y más arriba a través del mensajero de esa edad, de la edad correspondiente. Así será para este tiempo. Nadie podrá subir a la Edad de la Piedra Angular a menos que sea escuchando la Voz de Cristo en la Edad de la Piedra Angular llamándolos a subir a esa edad; la Edad de corona, la Edad del amor divino, la Edad en donde la Visión de la Carpa se va a hacer una realidad.     No se hizo una realidad en la séptima edad ni en las edades anteriores tampoco, ni siquiera en la brecha entre la séptima edad y la Edad de la Piedra Angular tampoco se hizo realidad, aunque el reverendo William Branham quiso hacerla una realidad, porque le fue mostrada esa Visión. Pero un detalle importante es que cuando él vio esa Visión, él no había construido esa Carpa, era un lugar, por consiguiente, de otro pueblo, de otro mensajero, y era en otro lugar. Tiene que estar el ministerio correspondiente al tiempo en que se tiene que cumplir esa Visión.     Si era para el tiempo del reverendo William Branham, pues tenía que él ser la persona que estuviera ahí con un pueblo, respaldando ese pueblo para la construcción de esa Carpa-Catedral. Por lo tanto, tiene que acompañar a la construcción de esa Carpa, tiene que estar respaldada por un ministerio, tiene que estar asesorado el pueblo para trabajar bien, tiene que ser conforme a la Palabra; no puede ser, una persona decir: “Vamos a construir una Carpa,” sin tener el ministerio correspondiente para ese tiempo. Fue un profeta, el reverendo William Branham, con el ministerio de Elías que recibió esa visión y que quiso hacer realidad esa visión. Por lo tanto, esas cosas tienen que acompañar para el cumplimiento de la Visión de la Carpa.     En el año 1964, por ahí, él dijo: “Una cosa todavía no se ha cumplido, que yo sepa, y es la Visión de la Carpa.” Vamos a ver en qué año fue para estar bien conscientes, fue en el año ‘64. Enero 20 del año ‘64, dice [Libro de “Citas.”]:     “Ese grande don... he tratado de explicar los otros (o sea, las otras etapas: la señal en la mano y el discernimiento) y decir cómo opera (¿ven? Trató de explicar cómo operaba la señal en la mano y trató de explicar cómo operaba el discernimiento). Esto no se puede explicar (o sea, la tercera etapa que es por la Palabra hablada). Nada más opera. No estará en operación tan perfectamente ahora.”     Aunque estaba en operación, el reverendo William Branham podía hablar a existencia ardillas y venían a existencia, podía hablar fuera de existencia, por ejemplo un tumor de una persona, como sucedió con su esposa, y desaparecía; podía hablarle a la tormenta de nieve que venía, y se iba; podía hablar a resurrección, a vida, un pececito, y resucitaba, tipo y figura de los muertos en Cristo que van a ser resucitados por Cristo, porque es la Palabra creadora puesta en la boca de un profeta.     Podía hablar salvación a unos jóvenes y Dios los salvaba; por supuesto creyendo la madre de ellos en que Dios los salvaría, si ella pedía la salvación de ellos. Y así por el estilo encontramos un sinnúmero de cosas que sucedieron bajo esa manifestación de la Tercera Etapa, como lo llama el reverendo William Branham: la Tercera Etapa, que era hablando la Palabra y las cosas sucediendo. Esa es también llamada la Espada en la mano, la espada, la Palabra que le es dada al mensajero, la Palabra creadora. Y eso cumple lo que fue dicho: “Ustedes si tienen fe, dirán... podrán decir a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará.” Es la Palabra creadora siendo hablada, lo cual no estaba plenamente en funcionamiento, era parcialmente. Dice:     “No estará en operación tan perfectamente ahora. Espera cuando ese concilio de iglesias traiga esa persecución, entonces pasará (o sea, que le antecede una situación de apretura al pueblo, en medio del cual va a estar manifestada esa Tercera Etapa).     Esta es la razón, porque yo vuelvo a orar por los enfermos. Solamente tengo una cosa en mi vida que el Señor me dijo que no se ha cumplido todavía: es ese edificio o carpa donde estará un cuartito y yo tendré que estar adentro orando por los enfermos. Esto no ha pasado todavía que yo sepa. Esta es la única cosa que yo sé.”     Y si no había pasado, y nunca pasó en el ministerio del reverendo William Branham el cumplimiento de la Visión, entonces es para más adelante, para y bajo el ministerio de los dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías; porque bajo el ministerio de los dos Olivos es que vendrán esas señales y milagros, y por consiguiente eso va a dar cumplimiento a la Visión de la Carpa. Dice:     “Ahora, lluvia tardía, ciento cuarenta y cuatro mil judíos, no, eso es cuando Elías y Moisés... allí es donde los milagros tienen lugar.”     Así que están anunciados aun los ministerios que van a tener función en esa Tercera Etapa donde habrá grandes milagros. Y cuando los judíos vean eso, dirán: “Éste es el que estamos esperando nosotros.” Para adelantarles algo, eso va a ser el entrelace con los judíos. Pero no vamos a dar muchos detalles para que nadie trate de imitar todo ese Programa Divino, sino trabajar en él, trabajando, sabiendo que vamos bien, sabiendo que todo está bien adelantado, y que todo lo que Dios haría luego de lo que hizo a través de Jesucristo, Dios lo hará a través de Su Iglesia.     En medio de Su Iglesia estarán los instrumentos que Él usaría de edad en edad, los mensajeros de edad en edad, y los que usará en este tiempo final también tienen que estar en la Iglesia, porque es una promesa para la Iglesia del Señor Jesucristo el cumplimiento o promesa de la Gran Carpa Catedral, porque estaban habiendo llamamientos al altar y oración por los enfermos.     Así que, en algún lugar tiene que surgir esa Gran Carpa-Catedral; y tendrán que ser invitados los ministerios de Moisés y Elías, y por consiguiente el Espíritu Santo estará ahí operando esos ministerios de Moisés y Elías; porque eso es lo que hay después del ministerio del cuarto Elías ¿qué otro ministerio hay? El ministerio del quinto Elías, no hay un medio ministerio.     El ministerio de Moisés y Elías y el ministerio de Jesús estarán en el Día Postrero en la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro, ahí es donde esos ministerios estarán siendo manifestados por el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto.     Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de estas cosas prometidas para este tiempo final. Firmes sirviendo al Señor, teniendo solamente oídos para oír la Voz de Cristo, la Voz de Dios, y manteniéndonos trabajando en la Obra del Señor.     Si otras voces hablan, no será para nosotros, porque ya tenemos nosotros la Voz a la cual tenemos que prestar atención: la Voz de Cristo, la Voz del Ángel del Pacto, la Voz del Espíritu Santo para nuestro tiempo, para nuestra edad en este entrelace dispensacional.     Y todo el trabajo que corresponde a este tiempo en el Programa Divino, es el que estaremos respaldando. No hay otro trabajo para respaldar, sino el que Dios tenga para este tiempo final: el Programa de Dios para nuestro tiempo.     Será hasta mañana Dios mediante, con todos ustedes aquí en el Auditorio, y dentro de unos minutos allá con los ministros, ya para la reunión de ministros, a la cual he sido invitado.     Dios les bendiga y les guarde, y dejo nuevamente con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar en esta ocasión.     “LA CORONACIÓN DEL MINISTERIO, EL MENSAJERO, Y LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

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