ImprimirImprimir

Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y los que están a través de diferentes naciones en estos momentos; es realmente un privilegio grande estar en la Casa del Señor, para adorar a Dios, escuchar Su Palabra y recibir Sus bendiciones en este tiempo final.     Dios te bendiga Miguel, Dios te bendiga Rut, Dios te bendiga Joel, y a todos los hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones. Para esta ocasión leemos en San Mateo, capítulo 13, versos 36 al 43, donde nos dice Jesucristo de la siguiente manera:     “Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.     Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.     El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.     El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.     De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.     Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad (y sigue diciendo Jesucristo...),     y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.     Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.”     Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     Nuestro tema para esta ocasión es: “LA COSECHA EN EL FIN DEL SIGLO EN EL REINO DE DIOS.”     Esta Escritura nos habla del Cristianismo en términos generales, y nos enseña que en medio del Cristianismo habrá trigo y habrá cizaña, aún más, nos dice que el campo es el mundo, por lo tanto, aún más nos enseña que en este mundo habrá trigo y cizaña.     Por lo tanto, siendo que el trigo son los hijos del Reino, los hijos de Dios, y la cizaña son los hijos del malo, en este mundo habrán hijos de Dios, habrá hijos de Dios e hijos del malo, el cual Cristo identifica como el diablo.     Y si Cristo dijo que sería así, no podrá ser de otra forma, por eso veremos lo mismo que se vio en el tiempo de Caín y Abel. Caín, el hijo del maligno mató a su hermano Abel, pues la Escritura dice que Caín era del maligno, era del diablo y mató a su hermano.     Por lo tanto, tenemos que estar conscientes que en este planeta Tierra hay hijos de Dios e hijos del diablo, en palabras claras; porque Cristo así lo dijo, por lo tanto, ningún ser humano podrá decir que será de otra forma, aunque en términos humanos encontramos que como miembros de la familia humana, pues todos somos hermanos, pero Cristo identifica en medio de la raza humana hijos de Dios e hijos del malo.     Y el ser que más sabe acerca de todo esto, no son los científicos, sino Dios, y Dios estaba en Cristo revelándose a los seres humanos y por lo tanto Jesucristo es la persona que más sabe acerca de la raza humana; y si Él así lo dijo, así se queda, nadie le puede añadir o quitar a esas palabras, lo que tenemos es que poder comprender el Programa Divino, poder comprender esta parábola del trigo y de la cizaña.     Cuando Cristo habla en parábolas a Sus discípulos en la parábola anterior a ésta, acerca del que siembra la buena semilla, la buena simiente, y nos enseña en esa parábola anterior que el campo son los seres humanos, y que el campo, el terreno junto al camino son aquellas personas que escuchan la Palabra y viene el diablo y arrebata lo que fue sembrado en el corazón de las personas, y luego sigue explicando la parábola que Él había dado acerca de estas personas, y nos habla de personas representadas en pedregales, y dice que esas personas son las que escuchan y con alegría, con gozo reciben la Palabra, pero no tiene raíz, y luego de algún tiempo esas personas tienen poca duración y al venir la aflicción o la persecución por causa de la Palabra, tropiezan y por consiguiente dejan el camino de Dios.     Y el que fue sembrado entre espinos, dice que “son aquellos que oyen la Palabra, pero los afanes de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la Palabra y se hace infructuosa,” son las personas que están pensando en los engaños de este mundo: las fiestas y cosas de este mundo, y no tienen tiempo para servir a Dios, o los que están pensando en las riquezas, su trabajo, sus negocios y dicen: “Estoy muy ocupado para ir a la Iglesia, estoy muy ocupado para ser servir a Dios.” Su Dios son las riquezas.     Luego dice que hay otro grupo, otro tipo de persona que es aquella que oye la Palabra y la entiende, y lleva fruto a ciento, a sesenta y a treinta por uno, dice que esos son aquellos que están tipificados en la buena tierra, esa es la buena tierra, esas son las personas que llevan el fruto del Reino de Dios, que sirven a Dios, que trabajan en la Obra de Dios, que lo máximo para ellos es Dios y Su Programa, Cristo y Su Evangelio, trabajan en la Obra de Dios, hacen tesoros en el Reino de Dios. Así está identificada la raza humana por el Señor Jesucristo, y usted y yo pertenecemos a uno de esos grupos.     Y ahora, la otra parábola... hay una parábola aquí que nos habla de un grupo de personas que están representadas en un tesoro, y nos dice el verso 44 de este mismo capítulo 13:     “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.”     Ese tesoro son los judíos, ese tesoro son las diez tribus perdidas de la casa de Israel, el reino del Norte, es Israel; por eso Cristo cuando murió en la Cruz del Calvario, murió por el pueblo hebreo también.     Y ahora, esta parábola del trigo y de la cizaña que identifica al mundo entero en donde son sembrados los hijos de Dios y también el enemigo de Dios siembra a sus hijos; recuerden que hay hijos de Dios e hijos del maligno, y por esa causa es que el mismo Cristo en una ocasión habla acerca de toda planta que no sembró el Padre celestial, y dice que “toda planta que no sembró mi Padre, será desarraigada y echada en el fuego,” y esas son las hierbas malas, la cizaña, plantas que no sembró Dios por medio de Cristo, es la cizaña, planta que no sembró el Hijo de Hombre.     Y ahora, ya vamos viendo ese misterio del Reino de Dios; el día de pentecostés nació el trigo allí en Jerusalén, porque nació la Iglesia del Señor Jesucristo y por consiguiente allí comienza el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo, la segunda Eva porque Jesucristo es el Segundo Adán; Él dijo en una ocasión: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva,” es Jesucristo hablando allá en San Juan, capítulo 12, verso 24.     La planta de trigo es la Iglesia del Señor Jesucristo, y el grano de trigo que es Cristo, al morir y luego el día de pentecostés nacer la Iglesia del Señor Jesucristo. La Iglesia es esa planta de trigo producto de Cristo, el grano de trigo, surgió de Cristo el grano de trigo, para llevar mucho fruto, para llevar muchos granos de trigo; esa es la forma en que Jesucristo, el grano de trigo, se reproduce en muchos granos de trigo.     Y ahora, encontramos que en esta parábola que leímos dada por Cristo acerca de la siembra que el Hijo de Hombre lleva a cabo, que es la siembra del trigo donde siembra granos de trigo, encontramos que Cristo, el Hijo de Hombre siembra esa buena simiente de Dios; esos son los hijos e hijas de Dios conforme a las palabras del Señor, porque los granos de trigo, o sea, el trigo, son los hijos del Reino, los hijos e hijas de Dios.     Y ahora, la cizaña por cuanto es una semilla que sembró el maligno, del cual Cristo da el nombre y dice que es el diablo, y dice Cristo que esa mala semilla o mala simiente que fue sembrada siendo sembrada por el maligno, son los hijos del maligno, encontramos el porqué de la causa o cuál es la causa por la cual han habido tantos problemas en el planeta Tierra, porqué desde el comienzo allá hubo la muerte del inocente Abel por el homicida Caín, cuando solamente hubo muy pocas personas en aquel tiempo.     Podemos ver que la Escritura nos dice que Caín era del maligno y mató a su hermano, así es el caso del trigo y de la cizaña, por eso podemos ver tantos problemas en este planeta Tierra, no solamente en el campo político o económico, sino en el campo religioso a través de muchos milenios, podemos ver esta situación que es triste pero es una realidad.     Pero la Escritura dice que para el fin del siglo el Hijo de Hombre va a enviar Sus Ángeles, dice Cristo en la Escritura, por consiguiente aquí en el verso 41 de este capítulo 13 de San Mateo:     “Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad.”     En esta parábola, vean, nos habla de que el Hijo de Hombre va a enviar a Sus Ángeles, y en San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31 dice que Hijo de Hombre viniendo en las nubes, luego enviará a Sus Ángeles (capítulo 24 de San Mateo).     Los Ángeles tienen una misión muy importante, una en favor del trigo, para reunir el trigo en el alfolí de Dios, en el Reino de Dios; y otra misión está ligada a el juicio divino que va a ser hablado sobre la cizaña, como sucedió en el tiempo de Lot cuando fueron los Ángeles Gabriel y Miguel a Sodoma, y allí le hablaron a Lot del juicio divino que vendría sobre Sodoma y Gomorra y demás ciudades cercanas.     Pero Abraham y con Abraham se quedó Elohím, Dios en Su cuerpo angelical, cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová o Ángel de Dios, lo encontramos a través de la Escritura.     Ahora, para el Día postrero está prometido que el Hijo de Hombre vendrá con Sus Ángeles; San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28 nos dice:     “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?     Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.     De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”     Y ahora aquí Cristo les promete a algunos de los que están allí con Él, que no van a ver muerte, que no van a morir hasta que vean al Hijo de Hombre viniendo en Su Reino. Por lo tanto esto nos habla de un evento que va ocurrir, el cual representará la Venida del Hijo de Hombre en Su Reino; porque aquellos discípulos encontramos que murieron y todavía estamos viviendo en el tiempo en que la segunda Venida de Cristo, tiene que ser hecha una realidad para la Iglesia y para el pueblo hebreo y para toda la humanidad, tiene que convertirse en una realidad en medio de la raza humana.     Ahora, no podemos confundir lo que será la Venida del Señor a Su Iglesia para llevársela en el rapto o arrebatamiento para la Cena de las Bodas del Cordero, para lo cual Cristo vendrá con los creyentes en Él que han muerto físicamente y están en el Paraíso; pasará por el Paraíso y los traerá resucitados, los resucitará en cuerpos eternos, inmortales, glorificados, como el cuerpo que tiene Jesucristo, y a los que estén vivos creyentes en Él nacidos de nuevo, los transformará, los cuales habrán obtenido la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.     Esas personas estarán escuchando la Voz de Cristo, la Voz del Ángel Fuerte que desciende del cielo, la Voz de los siete Truenos, estarán obteniendo así la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, ellos no estarán escuchando otras voces, estarán escuchando la Voz de Cristo, el que dice siempre: “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.” Eso es lo que nos dice en el libro del Apocalipsis en el mensaje dirigido a cada Iglesia y por consiguiente para cada ser humano.     La esperanza única que hay para los seres humanos es la Venida del Señor, no hay otra esperanza para los seres humanos. Esperanza de que el planeta Tierra tenga una mejor condición de vida, esa esperanza se desaparece cuando vemos los problemas que han ocurrido en el Japón, los cuales pueden ocurrir en todos los países que tienen plantas nucleares para producir energía eléctrica y que tienen también bombas atómicas de hidrógeno y de otras cosas.     Por el calentamiento del planeta Tierra de seguro van a temer que exploten algunas bombas nucleares que están bajo la tierra y por consiguiente las mismas naciones se van a destruir si eso ocurre a causa del calentamiento global, y a causa de los fuegos forestales que ocurren en tiempo de verano.     Y los países que colindan con los mares, como la parte de Oeste de Norteamérica y muchos países de la América Latina y Japón y China también por el Pacífico, y Norteamérica por el Pacífico también, pues temen a un terremoto y maremoto grande que pueda ocurrir y puede hundir, destruir a California y toda esa parte hacia abajo de la América Latina.     Por lo tanto, corre peligro todo ese territorio que está frente al Pacífico, no solamente la parte de Norteamérica y la América Latina, sino también de Japón, de China y de todo país que esté en ese territorio colindando con el Pacífico, pero también hay otros mares y océanos también.     Por lo tanto, hay peligro en el planeta Tierra con los problemas que están ocurriendo. El calentamiento global está derritiendo los polos, los hielos polares y por consiguiente el nivel de los mares va aumentando, ¿y eso qué significa? Que las ciudades, los territorios que son costas, pueden desaparecer, o sea, que el problema no es sencillo para la humanidad en este tiempo.     Y los volcanes son otros problemas, problemas para la humanidad también, pero todo eso, y una guerra atómica es el peligro más grande y es inevitable porque ya está profetizada y está repetidamente hablada que va a ocurrir, y por consiguiente el continente americano se verá envuelto en esa tercera guerra mundial, inevitablemente; y el continente americano consta de Norteamérica y la América Latina, así que no es solamente de Norteamérica.     Así que va haber mucha radioactividad suelta en el continente americano y en todos los continentes también, porque no se van a quedar de brazos cruzados los que tienen poder atómico, o sea, que todo ese poder atómico, ¿para qué lo hicieron? Para usarlo; y va a ser usado; y el que no lo use, pues se le explotará a ellos mismos, porque si le tiran una bomba atómica o algo o disparan cohetes y explotan, pueden explotar también las bombas atómicas que tengan guardadas, de alguna forma puede soltarse la radioactividad.     Y no solamente eso, hay ciudades que el servicio para los calentadores de agua y para las estufas, para cocinar, no son eléctricos, son de gas, por lo tanto, esas tuberías de gas pueden explotar también, no solamente a causa de un terremoto o un volcán o de una guerra, o un descuido; porque también hay descuidos por falta de revisión y causan muchos problemas.     La situación para la familia humana está difícil, la situación económica, mucho desempleo, muchos problemas tienen las naciones y así por el estilo, pero todo esto está en la profecía bíblica para el Día Postrero, para el tiempo final; pero lo importante es que estamos en el tiempo para llevarse a cabo la cosecha, la cosecha en donde Dios va a enviar a Sus Ángeles para efectuar la cosecha del trigo y en donde serán recogidos en el alfolí de Dios, serán llevados a la Cena de las Bodas del Cordero, y el resto permanecerá en la tierra para pasar por la gran tribulación.     Estamos en el tiempo en que trigo tiene que madurar, el tiempo del verano es el que madura el trigo en lo natural en la agricultura, y el tiempo del verano en el Reino de Dios es el tiempo para el anuncio y para la Venida del Hijo de Hombre y para darse a conocer que está cerca el establecimiento del Reino de Dios, y será la Capital Jerusalén, y el Distrito Federal el territorio de Israel.     Por lo tanto, para el pueblo hebreo habrá una bendición grande en este tiempo final, pero también van a pasar por una situación muy, pero que muy difícil, tan difícil como en el tiempo de Hitler y como en tiempos anteriores donde los judíos fueron perseguidos en todas las naciones, y les digo esto porque así va a suceder.     Aun en medio del Cristianismo habrá una persecución muy grande por asuntos religiosos, y aun los escogidos que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, van a pasar por una etapa de apretura, todas estas cosas van a ser en esa forma porque así están profetizadas, no pueden ser evadidas, lo que hay es que estar conscientes de que estas cosas van a suceder, y estar conscientes de cuál es el Programa de Dios para los escogidos escapar de la apretura que ha de venir.     Para el tiempo de la apretura vendrá una manifestación grande de parte de Dios en favor de los escogidos, en favor del trigo, en favor de los que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.     Esto será así porque cuando el enemigo levanta una persecución en contra del pueblo de Dios, cuando el enemigo viene como un río, el Espíritu del Señor levantará bandera en contra del enemigo y en favor de los hijos e hijas de Dios.     Por lo tanto, la única esperanza que hay para el trigo es la Venida del Hijo de Hombre, la Venida del Señor con Sus Ángeles, y en esta manifestación de Dios para el Día Postrero, tenemos la promesa que para el pueblo hebreo los ministerios de los Ángeles, los ministerios de Moisés y Elías, de los dos ungidos estarán en favor del pueblo hebreo.     Por lo tanto, para el Día Postrero hay una bendición grande para el pueblo hebreo, para los judíos, una bendición grande para el reino del Norte: las diez tribus, y para el reino del Sur. Aunque están separados y no están como un reino, Dios ha prometido que restaurará el Reino de David, juntará las tribus del Norte con las tribus del Sur, y así unificará estos dos reinos en un solo reino: el Reino de David restaurado para el tiempo final, para el Día Postrero.     Por lo tanto, la única esperanza que hay para el pueblo hebreo, es la Venida del Mesías con Sus Ángeles, la Venida del Mesías para la restauración del Reino de David. No hay otra esperanza para el pueblo hebreo, y para el Cristianismo no hay otra esperanza, sino la Venida del Hijo de Hombre con Sus Ángeles, la Venida del Señor para la resurrección de los muertos creyentes en Cristo y con los muertos creyentes en Cristo, viniendo para la transformación de los creyentes vivos.     Eso será el fin glorioso del trigo en el Día Postrero, ese será el fin glorioso para todos los creyentes en Cristo, será la transformación de sus cuerpos y la partida a la Cena de las Bodas del Cordero; pero antes estarán recibiendo la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, estarán escuchando la gran Voz de Trompeta, la trompeta final, el mensaje final de Dios, estarán recibiendo la Lluvia Temprana y Tardía a la misma vez, estarán recibiendo el mensaje del Evangelio del Reino y el mensaje del Evangelio de Jesucristo, el mensaje de la Dispensación de la Gracia y el mensaje de la Dispensación del Reino, para así luego ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; así es como estarán recibiendo la Lluvia Temprana y Tardía a la misma vez.     Esa es la bendición grande prometida para los escogidos de Dios, para el trigo, para ser adoptados en el Día Postrero, para la adopción del cuerpo que será la transformación de nuestros cuerpos, eso será la redención del cuerpo; por eso Cristo en San Lucas, capítulo 21, verso 28 nos dice que cuando veamos suceder todas esas señales que Él dijo que estarían siendo manifestadas, levantemos nuestras cabezas al Cielo, porque nuestra redención está cerca (capítulo 21, verso 28 de San Lucas).     Hemos estado viendo en el Cielo las señales, en el sol, la luna y las estrellas, hemos estado viendo la conquista, diríamos, de la Luna con la llegada del hombre a la Luna; hemos estado viendo señales en el sol también: los eclipses y también las alineaciones planetarias, hemos estado viendo en el Cielo señales como ovnis o platillos voladores como le llaman, hemos estado viendo muchas señales en el Cielo; y aun ver aviones viajando con pasajeros o con militares, eso también es una señal en el Cielo, porque los días en que estas profecías fueron dadas no se veían aviones en el Cielo, pero ya es tan común para nosotros, que los vemos, pero no nos damos cuenta que son señales en el Cielo.     Y también cohetes siendo enviados a la Luna y a otros planetas también, y también satélites, todas esas son señales en el cielo que no se veían en el tiempo que estas profecías fueron habladas.     También estamos viendo señales en la tierra: terremotos, maremotos, tsunamis, volcanes en erupción en muchos países, y muchas otras señales como el calentamiento global con el derretimiento de los cielos polares, todas esas son señales, pues si leemos en la Escritura lo que nos habla Dios cuando está hablando con Job, encontramos que Dios le habla del granizo y del hielo, y lo que le dice no es nada bueno en favor de la raza humana en este tiempo final. Dice capítulo 38 de Job, verso 22 en adelante, dice:         “¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve,         O has visto los tesoros del granizo         Que tengo reservados para el tiempo de angustia,         Para el día de la guerra y de la batalla?”     Ahora vean, ¿para qué está reservado todo este tesoro del hielo y del granizo? Dice que es para el día de la angustia y de la guerra y de la batalla, es para el tiempo en que la humanidad estará angustiada y estará en guerra, y como van las naciones, todo está encaminándose a una tercera guerra mundial; podemos ver guerras en diferentes naciones, o sea, son guerras nacionales en las mismas naciones, y también guerras internacionales naciones contra naciones; guerras civiles y también guerras internacionales, guerras también mundiales las hemos visto, y viene una tercera guerra mundial, lo cual no anima a ninguna que vive en este planeta Tierra.     Pero hay una esperanza para los creyentes: la Venida del Hijo de Hombre con Sus Ángeles para llamar y juntar los escogidos, para juntar el trigo y llevarlos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, donde se llevará a cabo la fiesta más importante, la fiesta más gloriosa que se ha llevado a cabo en el Cielo, y esa promesa es para todos los creyentes en Cristo.     Por lo tanto, manténgase firme creyendo en Cristo, no deje que ningún problema de su vida o ningún problema de otras naciones o de otras familias, o problemas que alguna persona quiera formar o hacer, lo vaya apartar del amor de Cristo, nunca se aparte de Cristo, manténgase firme en Cristo, porque Cristo es la única esperanza para el ser humano, y sobre todo para el creyente en Cristo.     Nunca se desamine, nunca se desanime en su vida, no importa lo que escuche o vea, no importa lo que digan las personas, no importa lo que hagan las personas, manténgase firme creyendo en Jesucristo que es nuestra única esperanza.     Esa es la forma de mantenerse dentro del nuevo Pacto, cubiertos con la Sangre del nuevo Pacto, la Sangre de Jesucristo nuestro Salvador, pues Cristo dijo: “El que me negare delante de los hombres, yo le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” Nunca niegue a Cristo, nunca lo niegue; nunca tenga por inmunda la Sangre de Cristo, es la Sangre santa de Cristo el Hijo de Dios, y por consiguiente es la Sangre de Dios corriendo por las venas de Cristo, la Sangre del velo de carne donde Dios habitó en toda Su plenitud, el cual dijo: “El Padre y yo una cosa somos, y el que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” (San Juan, capítulo 14, verso 6 en adelante; San Juan, capítulo 10, verso 30).     Por lo tanto, no pierda su fe en Cristo, manténgase firme en Cristo, Él dijo: “El que me confesare delante de los hombres, yo le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.” Por lo tanto, firmes creyendo en Cristo, sirviéndole a Cristo siguiéndole todos los días de nuestra vida. Él nos llevará algún día a la Cena de las Bodas del Cordero a la casa de nuestro Padre celestial.     Si hay alguna persona en Puerto Rico, aquí en Cayey, Puerto Rico y en otras naciones, pueden recibir a Cristo como Salvador si no lo han hecho, y estaremos orando por ustedes para que Cristo les reciba en Su Reino.     Vamos a dar unos minutos para que las personas puedan recibir a Cristo como Salvador y el reverendo Miguel Bermúdez Marín estará orando por todas las personas que estarán recibiendo a Cristo como Salvador.     Que Dios les bendiga y les guarde a todos, y dejo con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín para que continúe y ore por las personas que estarán recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.     Como estamos a través del satélite, todos los que estén, los que me están viendo, los que estén en diferentes naciones pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, los que estén acá en Perú, en Chile, en Colombia, en Puerto Rico, en México, en Brasil, en Paraguay y en otras naciones pueden recibir a Cristo como Salvador en estos momentos y estaremos orando por ustedes.     Dios les bendiga y les guarde, y con ustedes el misionero Miguel Bermúdez Marín para continuar.     “LA COSECHA EN EL FIN DEL SIGLO EN EL REINO DE DIOS.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter