ImprimirImprimir

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos ministros compañeros en el Cuerpo Místico de Cristo, y damas colaboradoras en la Obra del Señor, como aquellas damas que trabajaron en la Obra de Dios en el tiempo de Moisés, en el tiempo de los diferentes profetas, y en el tiempo del Señor Jesucristo y también de los apóstoles.     Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes que están presentes y los que están a través del satélite Amazonas en diferentes naciones.     Hoy, primer sábado del mes, es importante para todos los ministros e iglesias porque es un día de reunión de ministros en todos los países. Que Dios les bendiga a todos los ministros y sus congregaciones en diferentes naciones.     Por causa de que es un poco difícil la visa americana para algunas personas, algunos ministros también, la actividad de Semana Santa fue cedida por Puerto Rico a México, y se llevará a cabo en Villahermosa, Tabasco, República Mexicana, conforme a como el misionero reverendo Miguel Bermúdez Marín les ha informado a ustedes.     Así que, él la preparó entonces para llevarse a cabo en Villahermosa, Tabasco, República Mexicana. Ahí nos veremos Dios mediante, pues, es más fácil para los latinoamericanos ir a México que ir a Norteamérica o a Puerto Rico, por causa de la visa. Casi ningún latinoamericano necesita visa para ir a la República Mexicana, muy pocas personas de muy pocos países necesitan visa; y cuando tienen en su pasaporte la visa americana, también les es más fácil ir a México, ir también a otros países de la América Latina.     Cualquier información... ya como el misionero Miguel Bermúdez Marín les ha dicho, hagan como él les ha dicho y todo saldrá bien; sigan las instrucciones del misionero Miguel Bermúdez Marín. También cualquier pregunta, cualquier recomendación o algo que necesiten de la República Mexicana, ya ustedes escucharon al licenciado Benjamín Cruz Alfaro con el cual pueden hablar; cualquier duda que tengan para el viaje a la República Mexicana, él les ayudará.     Me han informado desde Puerto Rico que el proyecto que tienen en Puerto Rico de La Gran Carpa Catedral va muy bien. Están muy adelantados y se espera que pronto esté, se complete ese proyecto, el cual ha estado siendo respaldado por todos ustedes, ministros y sus congregaciones, con vuestras oraciones y demás formas de respaldar un proyecto tan importante como ese, que es un proyecto que sale desde lo profundo del corazón de los creyentes; es un proyecto de Amor Divino derramado en el corazón de los creyentes en Cristo, el cual será de bendición para todos los seres humanos.     Hay una profecía muy grande relacionada a una Gran Carpa Catedral que va a aparecer en medio del Cristianismo, y Dios va a estar manifestado para bendición de la familia humana; será una manifestación del Amor Divino en beneficio de los seres humanos.     Por lo tanto, esperamos ver pronto ese proyecto convertido plenamente en una realidad.     Todos los proyectos, pues toman cierta cantidad de tiempo, ustedes pueden ver los proyectos de gobierno, algunas veces toman tanto tiempo que ni le da tiempo al presidente que está en turno realizarlo completamente, pero lo comienza por lo menos; y también le pasa así a los gobernadores y a los alcaldes, algunas veces no les da el tiempo y tienen que ser reelegidos para luego continuar y concluir los proyectos que tenían; todos los proyectos son así porque tienen requisitos establecidos por la ley o leyes de cada país.     Vamos a leer las Escrituras en San Juan, capítulo 13, versos 31 al 35, que nos dice, Jesucristo nos dice:     “Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.     Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará.     Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.     Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.     En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     “LA IDENTIFICACIÓN DE LOS DISCÍPULOS DEL SEÑOR JESUCRISTO.”     Cristo dice:     “En esto conocerán todos que sois mis discípulos (¿en qué?), si tuviereis amor los unos con los otros.”     La manifestación del amor entre los hermanos es una evidencia de que el Amor de Dios está en el corazón de esas personas y que son verdaderamente discípulos del Señor Jesucristo, siguen la enseñanza de Su Maestro, y aman a Su Maestro: al Señor Jesucristo.     “LA IDENTIFICACIÓN DE LOS DISCÍPULOS DEL SEÑOR JESUCRISTO.”     En San Juan, capítulo 3 nos dice del verso 16 en adelante:     “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”     Aquí nos muestra que la Venida del Señor Jesucristo a la Tierra, enviado por Dios, dado por Dios para los seres humanos, fue por causa del Amor de Dios. Por lo tanto es la expresión máxima del Amor de Dios hacia la raza humana: darle a la raza humana (Dios) a Su hijo Jesucristo, para que viniera y diera Su vida por todos nosotros; esa es la expresión del Amor de Dios más grande que encontramos a través de la Escritura.     En Él estaba la plenitud de Dios para cumplir esa misión para la cual había sido enviado por el Padre. Por eso en San Juan, capítulo 10, el mismo Jesucristo hablando (verso 14 en adelante), dice:     “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.”     Vean porqué iba a poner la vida Jesucristo por Sus ovejas, esas personas que el Padre le dio: por amor; por Amor Divino manifestado en Jesucristo, Él dijo que iba a poner Su vida por esas ovejas. Sigue diciendo así, sigue diciendo Cristo:     “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.     Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.”     Y ahora, nos muestra aquí que el Padre lo ama. Dice:     “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar (para luego resucitar).     Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo.     Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.     Este mandamiento recibí de mi Padre.”     O sea, que todo lo que Cristo haría, sería por mandamiento divino que había recibido del Padre celestial. Por lo tanto, fue una obra de Amor Divino, bajo el mandamiento de Dios el Padre, siendo cumplido ese mandamiento por Jesucristo. Era entonces la Obra de Dios a través de un hombre llamado Jesucristo, cumpliendo la voluntad del Padre, cumpliendo el mandato que le había sido dado a Cristo para llevar a cabo esa labor en favor del ser humano, en favor de esas ovejas que el Padre le dio; porque la Escritura dice que son ovejas que el Padre le dio. Cristo representa o tipifica en ovejas a esas personas.     Por eso es que también en San Mateo, capítulo 19, verso 10 al 11 (ó 10 al 14), y San Lucas... vamos a ver, capítulo 19 de San Lucas, verso 10, y San Mateo, capítulo 18, versos 11 al 14. Vean lo que nos dice Cristo, San Mateo, capítulo 18, versos 10 al 14, dice:     “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.”     Los ángeles de estos pequeñitos, de estos creyentes en Cristo, ¿qué son los ángeles de ellos? Es el cuerpo angelical de cada uno de esos creyentes en Cristo, o sea, el cuerpo teofánico, que es un cuerpo como el de los ángeles de otra dimensión; eso es llamado también el espíritu que recibe la persona, cada creyente en Cristo.     Recuerden que cuando Pedro estuvo preso y fue libertado por el Señor y llegó adonde estaban reunidos los creyentes, tocó la puerta, y una joven llamada Rode fue a abrir la puerta, pero cuando oyó que era Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que se regresó a donde estaban las demás personas en la casa, y les dice: “Es Pedro el que está tocando la puerta.” Y las demás personas le dicen a la joven llamada Rode: “Rode, estás loca, es su ángel.”     En muchos países, cuando ven a una persona que pasa y desaparece delante de ellos, las personas dicen: “Es su espíritu.” Por lo tanto esa persona ha muerto, y está caminando en el espíritu, en el cuerpo espiritual, eso es el cuerpo angelical o cuerpo espiritual o teofanía de la persona.     Es que el ser humano es trino, es cuerpo físico, pero eso es una casa temporera, y nadie sabe cuándo va a terminar su tiempo en esa casa terrenal, en ese cuerpo terrenal; y luego también tiene la persona espíritu, es cuerpo, espíritu y alma. La persona en espíritu, ese cuerpo espiritual es un cuerpo parecido al cuerpo físico pero de otra dimensión; y es alma, alma es lo que en realidad es la persona; pero el espíritu de la persona y el cuerpo físico de la persona son dos cuerpos: uno de esta dimensión terrenal y otro de otra dimensión. Tan sencillo como eso.     Y ahora, lo más importante es el alma de la persona. Dios redime el alma del ser humano por medio de la Sangre de Cristo, en el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano llevado a cabo en la Cruz del Calvario por Jesucristo; sacrificio que fue tipificado en el Antiguo Testamento en el macho cabrío de la expiación que era sacrificado por el sumo sacerdote, y su sangre llevada al Lugar Santísimo, y esparcía con su dedo siete veces sobre el propiciatorio, que es la tapa del arca del Pacto, y es de oro, con dos querubines de oro, uno a cada lado.     Cristo es el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano, y cuando subió al Cielo con Su propia Sangre se presentó en el Cielo, y como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec, porque Él es el Melquisedec del Templo celestial, y llevó Su propia Sangre allá y la colocó sobre el Propiciatorio, que es el Trono de Dios en el Cielo, en ese Templo celestial.     Y allá está como Sumo Sacerdote intercediendo con Su propia Sangre por todos aquellos que lo reciben como Salvador, y por todo creyente en Cristo que luego confiesa a Cristo cualquier falta, error o pecado que comete en esta Tierra; y así mantiene limpio, con Su Sangre, a cada creyente que lo ha recibido como Salvador.     Cuando Moisés construyó el tabernáculo y luego más adelante Salomón construyó el templo, ambos: el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón, son tipo y figura del Templo celestial; por esa causa es que las cosas que están en el tabernáculo y luego en el templo que construyó Salomón, representan las cosas celestiales, las cosas del Templo celestial.     Y ahora, encontramos que lo más importante del templo, es el Lugar Santísimo donde está el arca del pacto, porque en el Cielo lo más importante es el lugar donde está el Trono de Dios; no hay cosa más importante. Es igual que en un reino terrenal, ¿qué es lo más importante de un reino terrenal? ¿Dónde está lo más importante? Donde está el trono, porque ahí está el rey, y de ahí salen las órdenes para gobernar al pueblo que pertenece a ese reino.     Y ahora, siendo que Dios es amor, vean dónde está el Amor de Dios manifestado: en el Lugar Santísimo, y de ahí sale para todas las otras partes del Templo. Y la Iglesia del Señor Jesucristo es un Templo espiritual, compuesto por seres humanos creyentes en Cristo, así como cada creyente en Cristo también como individuo es un templo humano.     El mismo Jesucristo estando frente al templo allá en el capítulo 2 de San Juan, versos 17 en adelante, dice:     “Destruid este templo (estaba frente al templo terrenal)...destruid este templo, y en tres días lo levantaré.”     Le dicen los judíos: “En cuarenta y seis años fue construido este templo, fue levantado este templo, ¿y ahora tú dices que en tres días tú lo vas a levantar?” Pero Él no hablaba del templo de piedras, Él hablaba de Su cuerpo, ¿por qué? Porque el cuerpo es un templo para Dios morar en Él, y todos sabemos que Dios moraba en Jesucristo en toda Su plenitud.     Por lo tanto el templo humano de Dios era Jesucristo, por eso Él decía: “El Padre que mora en mí, Él hace las obras, Yo no hago nada de mí mismo; y como Yo escucho al Padre hablar, así Yo hablo.” O sea, era la Palabra de Dios, del Padre, a través de Jesucristo, y eran las obras del Padre a través de Jesucristo. Y también Él decía: “El Espíritu del Señor está sobre mí por cuanto me ha ungido.” Vean, y si era el ungido por el Espíritu Santo (ungido significa “Mesías, el Cristo),” era El Cristo, El Mesías, El Ungido.     Y ahora, encontramos que el Amor de Dios fue expresado por medio de Jesucristo en toda Su plenitud. Es la persona donde habitó la plenitud de Dios; en ninguna otra persona, en ningún otro profeta habitó la plenitud de Dios, solamente en Jesucristo. Y ahora encontramos que, por consiguiente, los atributos divinos fueron manifestados en toda Su plenitud a través de Jesucristo (por consiguiente).     Y ahora, Cristo dice que así como el Padre lo amó a Él, nos ha amado a nosotros. Cristo como Hijo de David es el Amado: “Este es mi Hijo amado (dice en el Monte de la Transfiguración Dios el Padre); a Él oíd.” ¿A quién hay que escuchar? Al amado, a Jesucristo.     David significa “amado,” y todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo son descendientes de Dios, porque vienen por medio de Cristo a través del nuevo nacimiento, y por consiguiente pertenecen a una nueva raza que Dios está creando; una nueva raza con Vida eterna, en los cuales Dios colocó el alma de esas ovejas del Padre, para que sean restaurados a la Vida eterna, para que obtengan la Vida eterna.     Esas personas están escritas en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, esas personas son los elegidos, los escogidos, los predestinados de Dios; la Escritura nos habla de los elegidos, de los escogidos, de los predestinados.     Y ahora, encontramos que esas son las personas que escucharían la predicación del Evangelio de Cristo, lo recibirían y obtendrían el nuevo nacimiento, serían bautizados en agua en el Nombre del Señor, Cristo los bautizaría con Espíritu Santo y Fuego, y produciría en ellos el nuevo nacimiento. Esas serían piedras vivas en el Templo espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, así como Cristo es la Piedra del Ángulo o Piedra Angular; Él es la principal Piedra, Él es la persona más importante en el Templo espiritual, en la Iglesia del Señor Jesucristo; está fundada la Iglesia sobre la revelación de Jesucristo, Jesucristo la persona en donde moró la plenitud de Dios, y mora, porque Cristo está vivo.     “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.     Este era en el principio con Dios.     Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.     En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.” (San Juan, capítulo 1, versos 1 en adelante).     Y luego nos dice:     “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.     En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.”     La creación de todos los sistemas planetarios, la creación del Universo, fue hecha por Jesucristo. Cristo es el Verbo que era con Dios y era Dios:     “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (San Juan, capítulo 1, verso 14).     Por consiguiente, Jesucristo es la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra.     Ahora, algunas personas se preguntan: “Pero, ¿cómo puede ser que Cristo existiera antes de Abraham?” Porque Él dice en San Juan, capítulo 8, verso 56 al 58:     “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.     Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.”     ¿Cómo era Jesucristo antes de Abraham? No era un cuerpo de carne, era un cuerpo angelical, llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Dios, que aparecía a los profetas en diferentes ocasiones; el mismo que le apareció al profeta Moisés y que libertó al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto; el mismo que le dio las tablas de la Ley en el monte Sinaí al profeta Moisés; ese fue el Ángel del Pacto, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical, en Su cuerpo teofánico.     Y ahora, era no solamente antes que Abraham, sino antes que Moisés también, y antes que Adán también. Dice:     “Antes que Abraham fuese, yo soy.”     ¿Cómo era? Era el Ángel del Pacto, Cristo en el cuerpo angelical. Y a través de ese cuerpo angelical, que es el Verbo que era Dios, Dios en Él, porque ese es el cuerpo angelical de Dios, habló a existencia toda la creación. Tan sencillo como eso.     La ciencia está buscando el origen del Universo y miren lo sencillo que es: Cristo originó el Universo. ¿Que si hubo una explosión o no la hubo? Eso no es ningún problema. Cuando Cristo dijo en una ocasión, allá en San Juan, capítulo 12, versos 27 al 28, dice:     “Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.”     Había llegado ese momento, y ahora no podía decir: “Sálvame, no quiero pasar por este momento.” O sea: “Pasa de mí esta copa, pero no como Yo quiera, sino como Tú quieras.”     Así que, tenía que tomar esa copa.     “Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.”     “Otra vez;” ya lo glorificó, y dice que lo va a glorificar otra vez.     “Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado.”     ¿Ve? Lo importante no es si tronó o no tronó, lo importante es que fue Dios el que habló y qué fue lo que habló.     Cuando Dios dio la Ley y los Mandamientos en el monte Sinaí, estaba todo el ambiente con lluvia, con oscuridad, con relámpagos y truenos: una tempestad; sin embargo era Dios que estaba allí con multitud de Ángeles, Dios en Su cuerpo angelical, Dios en ese cuerpo teofánico llamado el Ángel del Pacto. En palabras más claras: Dios en Jesucristo en el cuerpo angelical de Jesucristo.     Por eso la Escritura dice en el Libro de los Hechos y en Hebreos que la Ley fue dada por comisión de Ángeles; fue el Ángel del Pacto, que es Cristo en Su cuerpo angelical, el que dio la Ley a Moisés para el pueblo hebreo. Cristo en Su cuerpo de carne tenía cierta cantidad de años, cuando estuvo hablando las palabras: “Antes que Abraham fuese, Yo soy.” Pero en Su cuerpo angelical, no tenía treinta años ni treinta y cinco años; antes que Abraham fuese, antes que Adán fuese, antes de la Creación.     Así que, vean ustedes quién es Jesucristo: es la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra. Y en cuanto al cuerpo de carne, para llevar a cabo la Obra de Redención tenía que tomar un cuerpo de carne y morir; y tenía que ser sin pecado, tenía que venir por medio de creación divina en una virgen como estaba prometido, y sería Emanuel: Dios con nosotros.     Por eso la mujer más importante, la mujer más bienaventurada que ha pisado este planeta Tierra, es la virgen María; es la primera y la única que ha tenido un hijo sin la intervención humana, por creación divina, por Obra y Gracia de Dios. Así era que tenían que venir los hijos de Dios a través de Adán y Eva, pero fue cambiado el orden, y por eso nuestros cuerpos físicos vienen con vida temporera. Pero vean, el niño que nació de la virgen María vino con Vida eterna.     Y ahora, Él se hizo pecado por nosotros y por eso se hizo mortal, pero luego resucitó. Y ahora, todo eso ha sido una obra del Amor Divino a través de Jesucristo nuestro Salvador. Siendo que el Amor Divino es lo más grande que una persona puede tener y expresar, y Dios está en el Lugar Santísimo del Templo celestial en Su Trono, vean, encontramos que a través de las edades se han manifestado diferentes virtudes divinas en los creyentes. Para este tiempo la manifestación es la del Amor Divino, porque es el tiempo que corresponde, en el tipo y figura, al Lugar Santísimo del Templo celestial, al Lugar Santísimo del tabernáculo que construyó Moisés y al Lugar Santísimo del templo que construyó el rey Salomón.     El Amor conquista todo. Y gracias al amor todavía la raza humana continúa existiendo; sin amor no estaríamos nosotros existiendo en la Tierra, porque la aparición de nosotros en la Tierra ha sido una manifestación del amor de nuestros padres. Más alto que el Amor no hay ninguna otra virtud, a tal grado que el amor aún conquista todo lo que no puede ser conquistado, aún conquistará al mismo diablo. El amor derrota todas las cosas contrarias a Dios, y por consiguiente, las palabras de Cristo: “Amaos unos a otros; y en esto conoceréis que sois mis discípulos, en que os améis unos a otros.”     Y ahora, eso mostrará que Cristo en Espíritu está en el corazón de cada persona. El Amor Divino corresponde al alma de la persona; el amor fraternal corresponde al espíritu de la persona; son dos cosas muy diferentes: amor humano, amor filio, que puede existir entre una persona y otra, pero después se pelean y se va ese amor humano; pero el Amor Divino permanecerá para siempre, a tal grado que Jesucristo en la Cruz del Calvario dice: “Padre, perdónalos; porque no saben lo que hacen.”     Esa es la identificación de los discípulos del Señor Jesucristo, para lo cual tiene que estar el Espíritu Santo en la persona, y la persona estar en el tiempo que corresponde en el Programa Divino, en la dispensación y edad correspondiente, para que fluya ese Amor Divino desde lo profundo del corazón de las personas. Y siempre amando a Dios sobre todas las cosas, porque sobre el amor terrenal está el Amor celestial, el Amor Divino.     Es importante que cada persona comprenda que la evidencia del Espíritu Santo en la persona es que cree la Palabra, el mensaje que corresponde a su tiempo, y entonces fluye el Programa Divino y la Obra de Dios a través de la persona; siempre ha sido en esa forma.     Para el tiempo final tenemos la promesa de que la plenitud de Dios va a ser manifestada, que va a surgir en medio del Cristianismo una Gran Carpa Catedral, que va a manifestarse una Tercera Etapa del Programa Divino, y que la Iglesia va a recibir la fe de rapto, la fe para ser transformados y raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Habrá, para ese tiempo en que va a ser cumplida esa promesa, muchas personas creyentes en Cristo: ministros, congregaciones e individuos, que captarán ese Programa Divino y estarán trabajando en ese Programa Divino; y eso será Dios en ellos obrando, para que se haga una realidad, se cumpla lo que Dios ha prometido; porque Dios tiene que usar seres humanos para llevar a cabo Su Obra, es por medio de seres humanos que Dios obra.     Por consiguiente, todas las naciones desearían que fuera en su país, y por consiguiente en cada país deben desear que sea en su país; pero también respaldar al país que esté trabajando en ese proyecto. Y si se va a cumplir en unos cuántos países a la vez, pues, también está bien. No importa en cuántos países, si se cumple en veinte o treinta países mucho mejor; pero eso lo va a determinar Dios.     Por lo tanto, lo importante es que esté todo listo, y si alguna persona pensara: “Bueno, es que no va a ser en ese país,” pues entonces Dios tendrá otro país, y en algún país se va a instalar una Gran Carpa Catedral. No importa dónde la fabriquen, lo que importa es dónde va a ser levantada. Por lo tanto, se dejan las puertas abiertas para todos los países. Pero recuerden que la elección, ¿quién la hace? Dios.     Todos los países, pues colaborarán, y donde se levante, cada creyente podrá decir: “Yo tengo una partecita ahí (eso es lo importante), yo colaboré. Yo no me puse en contra de ese proyecto aunque no fuera en mi país, porque es un proyecto divino que ya fue visto desde muchos años atrás, por lo tanto estaré como Josué y Caleb: brazo a brazo como estuvieron brazo a brazo con Moisés. No estaré como otras personas que se levantaron en contra y dijeron: ‘No es posible que conquistemos esa tierra prometida, hay muchos problemas, muchos obstáculos, es imposible; y las gentes que viven en esos lugares son gigantes.” Pero Josué y Caleb dijeron: “Son nuestro pan, sí podemos.”     Por la fe, basados en la Palabra, se conquistan las promesas. Y por consiguiente, la Iglesia del Señor Jesucristo, los que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, van a conquistar esa promesa; van, por la fe, llevarán a cabo las obras de la fe, que es el trabajo que tienen que hacer para que sea una realidad. Y de esos, yo soy uno, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.     Ahora, será en un tiempo de apretura para los creyentes en Cristo. Por lo tanto cuando ustedes vean que pueden venir apreturas o alguna apretura para el pueblo de Dios, para los creyentes, no piensen en el problema, piensen en lo que está prometido: que será en un tiempo de apretura el cumplimiento de La Visión de la Carpa. Pero va a ser dada la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y se van a hablar las plagas, las copas y las plagas, se va a hablar sobre las trompetas, todo esto, o sea que va a haber mucho alimento espiritual.     Cuando todo esté cumplido y se complete el Programa Divino y seamos transformados, los creyentes dirán: “Dios cumplió lo que prometió, y ahora estamos transformados con cuerpos glorificados como el de Jesucristo.” Eso será cuando ya estemos transformados.     Y quien no hizo nada en favor o se levantó en contra, dirá: “Yo no hice nada, y para colmo, me levanté en contra.” Y podrá decir: “Bien merecida la gran tribulación.” Porque unos van a ir a la gran tribulación, otros van a ir a la Cena de las Bodas del Cordero.     Lo que no entiendan ahora, lo entenderán después; no se preocupen, hay cosas que no entendemos, y eso está bien; porque algunas veces entendemos algo y lo estamos regando, y el enemigo entonces lo escucha y nos hace la guerra. Por eso algunas veces Dios conserva muchas cosas sin darlas a conocer.     Y ahora, es importante que el Amor de Dios, el Amor divino, fluya en y desde nuestros corazones hacia los demás hermanos, y cubriéndonos siempre la espalda. Y nunca dando oído a las cosas negativas que hablen en contra de los hermanos, de las congregaciones o de los ministros, siguiendo la recomendación que dio el reverendo William Branham en estas palabras que habló para los creyentes: “Unas Palabras a la Novia (le colocaron como título a estas palabras que él habló),” y esto lo habló en el mensaje: “Cristo es el Misterio de Dios revelado,” predicado el 28 de julio de 1963, por el reverendo William Marrion Branham. Dice:     “Sobre todo, amaos los unos a los otros. ¡Amaos los unos a los otros! No importa lo que el diablo procure decir.”     Recuerden que el diablo tratará de usar a quien se deje usar, para hablar mal en contra de los hermanos o en contra de los ministros, o en contra de las congregaciones, o en contra de cualquier proyecto que estén llevando a cabo para la gloria de Dios.     “Por ahora todos ustedes son un gran grupo, dulce y amoroso, pero recuerden mi advertencia (pero recuerden mi advertencia): Satanás no permitirá que se queden así.”     Aunque sea que… no permitirá que se queden tranquilos.     “¡No señor! Él disparará con todo, aunque tenga que traer a alguien que le sirva de instrumento. Él traerá a un crítico, un incrédulo, y lo pondrá para hacer que aquella persona tenga compañerismo con ustedes bajo la quietud. Entonces lo llenará con algún veneno, y empezará a correr entre la iglesia con eso…”     Con algo en contra de alguien, o de todos lo ministros, o de todas las congregaciones, o de todo el trabajo que se está haciendo; alguien que comenzará a criticar, y a decir: “Eso no está bien, esto está mal,” o “eso no es así,” o “ese proyecto no está bien,” o “no es de Dios.” Pero ya sabemos que los proyectos que se llevan a cabo están basados en la Palabra. Si se lleva a cabo la obra evangelística, Cristo dijo:     “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.     El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”     Los que no quieren llevar el Evangelio por todas partes, pues no quieren que la gente se salve; el que lo lleva el Evangelio por todas partes, quiere que las personas se salven y vivan eternamente. El que lleva el Evangelio, está haciendo la voluntad de Dios y ama a su prójimo; el que no trabaja en la obra evangelística llevando el Evangelio, pues no ama a su prójimo, no quiere que se salve, y por consiguiente, no está llevando a cabo la Obra de Dios, está llevando a cabo la obra del enemigo, que no quiere que las personas escuchen para que se salven. Así que usted tiene que ver y examinar y juzgar de acuerdo a la Palabra. Dice:     “Entonces lo llenará con algún veneno, y empezará a correr entre la iglesia con eso; pero no vayan ustedes a tomar parte en eso; no tenga nada que ver con eso…”     O sea, no se una a tal o tales personas para respaldarlos, porque usted entonces viene a ser parte de ese grupo; como el grupo de Coré, Abiram, Datán y Abiram, que se levantaron en contra de Moisés, y luego se los tragó la tierra y se fueron al lugar al que pertenecían. El juicio de Dios viene sobre esas personas, tarde o temprano. Pueden decir: “No nos ha pasado nada,” pero están bajo maldición. En algún momento les pasará, como les pasó a los que se levantaron en contra de Moisés, que no querían que Moisés entrara a la tierra prometida con el pueblo.     Ahora, dice:     “Manténganse amorosos, amables y bondadosos los unos para con los otros.     Ore por ese hombre o mujer para que pueda ser salvo también (o esa mujer, quienquiera que sea); solo ore por ellos, y permanezcan unidos, y quédense al lado de su pastor (¿ve usted?); él siendo su pastor, merece sus respetos. Él los guiará porque está ordenado por Dios para hacerlo. Ahora, ¿recordarán esto?     El enemigo vendrá; y cuando lo haga, acérquense lo más posible el uno al otro; y aquel al que el diablo está usando como enemigo, se apartará de Uds. o entrará para ser uno de ustedes. Eso es todo. NUNCA vayan a formar grupos o clanes para rumorar entre ustedes o hacerse parte de un clan.”     No vayan a formar grupitos para hacerse parte de un clan que respalda a una persona que esté atacando la Obra de Dios, que esté hablando mal en contra de los pastores, o en contra de las congregaciones, o en contra de los proyectos que se llevan a cabo. Nunca haga una cosa como esa. Recuerden: se encontrarían como parte de un grupo como aquel de Datán, Coré y Abiram, y otros grupos que se levantaron en contra de Moisés cuando iban rumbo a la tierra prometida; recuerden que vamos rumbo a la tierra prometida del nuevo cuerpo, del cuerpo glorificado, y a la tierra prometida para la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.     “Nosotros somos UNO. Yo no podría decir: ‘Mano izquierda, estoy disgustado contigo, te voy a eliminar porque no eres la mano derecha.’ Esta es mi mano izquierda y quiero que así permanezca hasta la punta de los dedos. Quiero que cada parte de mi cuerpo se quede como está. Dios quiere que nosotros, como un cuerpo de creyentes, nos mantengamos completamente unidos el uno con el otro.     Ahora, ustedes tienen cintas que tratan sobre estas cosas, y también sobre lo que nosotros creemos. Ustedes tienen cintas que tratan sobre la disciplina en la iglesia; cómo nos debemos comportar en la iglesia de Dios, y cómo tenemos que reunirnos aquí juntos, sentados en lugares Celestiales.”     Estamos llamados a reunirnos en las actividades. Los domingos, dice el reverendo William Branham, que es pecado irse a hacer otra cosa que no sea estar en el culto. Sigue diciendo:     “No se quede en su casa.”     Algunos dicen: “Hoy estoy cansado, no puedo ir, no voy a ir.” Eso está mal. Es el día de la resurrección de Cristo, domingo, y es para estar reunidos alabando a Dios, adorando a Dios, y escuchando Su Palabra. Hay escuelas bíblicas en la mañana en las iglesias, y en la noche, en la mayor parte de las iglesias está el culto de la noche, donde el ministro es el que predica, es la noche o el día del mensaje del pastor, del mensaje del ministro para la iglesia.     Ahora, sigue diciendo:     “Si Dios está en su corazón, usted casi no puede esperar que aquellas puertas se abran para entrar y tener compañerismo con sus hermanos. Si usted no se siente así, entonces le diré que es tiempo que se ponga a orar, porque estamos en los últimos días.     La Biblia nos exhorta que cuanto más veamos que aquel día se acerca, debemos amarnos más los unos a los otros con amor Cristiano o amor Divino. Debemos congregarnos en lugares Celestiales en Cristo Jesús y amarnos los unos a los otros. ‘En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.’ Eso es correcto. Quédense juntos.     Si usted piensa que algún hermano o hermana está un poco errado, diga: ‘Señor, nunca permitas que nazca en mí raíz de amargura, porque eso le afectará a él, y también sacaría a Cristo de mi vida.’     Los ácidos venenosos de malicia, y celo y odio, apartarán inmediatamente al Espíritu Santo de usted, lo alejará de aquí, del tabernáculo; eso eliminará al Espíritu de Dios o lo ahuyentará de aquí, hará daño a su pastor. Hará todo eso. ¿Ve usted? NO HAGAN USTEDES ESO, más bien júntense lo más posible, acérquense, abróchese. Así como testificó un hermano, un ministro, aquí la otra noche sobre una visión que tuvo de una hebilla…”     Es como en el avión, que se abrocha la correa, y como uno se abrocha la correa también, también se dice: “amárrese la correa bien.”     “…como testificó un hermano, un ministro, aquí la otra noche sobre una visión que tuvo de una hebilla (o sea, la hebilla de la correa) que se abrocha sobre toda la armadura de Dios.”     Como esas vestiduras antiguas, de guerra, que tenían sus correas, que había que amarrarlas bien, entonces hay que amarrar bien toda la armadura de Dios en la persona, tenerla bien amarrada.     “Hay que ajustarse la correa fuertemente; júntense así el uno con el otro. Ámense el uno al otro; hable bien uno sobre el otro…”     Algunas veces escuchamos personas hablando mal de los hermanos. No haga usted eso, eso está mal. Ore más bien. Lo que tenga que hablar, háblelo a Dios, y pídale a Dios que tenga misericordia de su hermano.     “…hable bien uno sobre el otro, diga cosas buenas el uno del otro, y entonces Dios les bendecirá.”     Con esto termino esta plática con ustedes en Amor Divino, como: “LA IDENTIFICACIÓN DE LOS DISCÍPULOS DEL SEÑOR JESUCRISTO.”     Que Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín para continuar. Y nos vemos mañana Dios mediante, ¿a qué hora? A la hora que está anunciada, a las 9:00 de la mañana, ¿y dónde nos vemos? Aquí mismo nos vemos mañana, Dios mediante. Continúen pasando todos una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, en el Amor Divino.     Estamos esperando por aquí al misionero Miguel Bermúdez Marín ya para continuar.     Dios te bendiga, Miguel, Dios les bendiga a todos.     “LA IDENTIFICACIÓN DE LOS DISCÍPULOS DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter