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Excelentísimo Embajador de Israel en Chile, doctor David Dadón y sus hijas; Rabino Eliau Bilbaum, gran Rabino de Turin, Italia; Asesora presidencial, señora Andrea Ojeda y su esposo Felipe Valenzuela e hijos presentes; Licenciado Benjamín Cruz Alfaro, de la República Mexicana. A todos los ministros presentes y los que están también en otras naciones conectados a través del satélite Amazonas o de internet y sus Iglesias.     Que las bendiciones del Eterno Creador de los Cielos y de la Tierra, sean sobre ustedes y sobre mí también.     Hoy se conmemora y todos estos días se está en la fiesta de conmemoración del día de la independencia de Israel.     Que Dios bendiga a Israel, que el Eterno bendiga a Jerusalén; y venga el Mesías, establezca Su Reino judío y traiga la paz a Jerusalén, y de ahí fluya para todo el Estado de Israel y para todas las naciones. En el Nombre del Eterno Creador de los Cielos y de la Tierra.     Y felicidades para el Estado de Israel.     De 1948, del 14 de mayo hasta esta fecha ya han transcurrido 63 años. O sea, que Israel, el Estado de Israel es joven, 63 años para un Estado es poco tiempo; pero ha hecho más cosas importantes que muchas naciones que tienen 500 años o más años, ha hecho tantas cosas en beneficio de toda la humanidad, que es sorprendente.     Por lo tanto, hay algo sobrenatural que protege a Israel, y para entenderlo mejor, en el libro del profeta Daniel dice que el Ángel o Arcángel Miguel, es el Ángel que está por los hijos de Israel, por los hijos del pueblo de Daniel; con un Arcángel como su Ángel guardián, cualquier pueblo prospera, es bendecido por el Altísimo y obtiene también grandes victorias, pues el Arcángel Miguel con su ejército protege a Israel.     Bien le dijo Dios a Moisés que le dijera al faraón: “Israel es mi hijo, mi primogénito.” Éxodo, capítulo 4, verso 22. Si es el primogénito, es el primero que como nación Dios ha creado, y por lo tanto viene a ser el modelo de nación para los demás pueblos, para que sean imitadores del pueblo hebreo.     Dios le dijo a Abraham que sería padre de naciones, y el modelo es Israel, a tal grado que las bendiciones que fueron habladas a Abraham: “El que te bendiga será bendito, y el que te maldiga, será maldito,” también pasan a la descendencia de Abraham, por eso el que  bendiga a Israel será bendito y el que lo maldiga será maldito.     Es la única nación sobre la cual hay esa bendición de parte de Dios, y también está la palabra que dice que el que lo maldiga será maldito. ¿Saben lo que es para todas las naciones que hay una nación a la cual se puedan acercar y ayudarla y Dios bendecirlos? No hay otra nación. Israel recibió la constitución en el Monte Sinaí, pero luego de los problemas que han venido después que fue establecido en la tierra prometida, y luego de los cautiverios, Israel perdió su territorio, pero conforme a la Escritura Dios restauraría a Israel.     En Ezequiel, capítulo 37, verso 1 al 14 nos dice que Dios le mostró a Ezequiel un campo de huesos secos, y en gran extremo secos. O sea, que no había esperanza en esos huesos secos, por eso ahí mismo dice que ellos perdieron la esperanza, no había esperanza para esos huesos secos, y Dios le dice a Ezequiel: “Esa es la casa de Israel.”     Ahora, un campo de huesos secos es un pueblo, y Dios le dice al profeta Ezequiel que va a restaurar esos huesos secos, le pregunta: “Ezequiel, ¿vivirán estos huesos?” Y Ezequiel dice: “Bueno Señor, tú lo sabes,” porque Ezequiel no lo sabía, no podía concebir que pudieran vivir, y Dios le dice que van a vivir, y comienza a decirle a Ezequiel lo que él tiene que hacer, lo cual viene a ser la profecía para la restauración de Israel en la tierra prometida.     Los huesos se juntan unos con otros, cada cual en su lugar correspondiente, luego vienen nervios, tendones, carne, piel, y está en pie un ejército muy grande, un pueblo, y así está. Luego Dios le sigue hablando a Ezequiel todo el programa de restauración, y al final dice Dios a Ezequiel:     “Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis...”     Aunque ya estaban en pie un ejército grande, les faltaba el espíritu, porque el cuerpo sin espíritu está muerto. Y ahora, le dice al profeta Ezequiel:     “Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo el Señor hablé, y lo hice, dice el Señor.     Vino a mí palabra del Señor, diciendo:     Hijo de hombre...” Y comienza a explicarle lo que tiene que hacer.     Ahora, el profeta Ezequiel había recibido la orden de profetizar al Espíritu, en el verso 9, donde dice:     “Y dijome: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y dí al espíritu: Así ha dicho el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.”     Israel ya está en pie como un gran ejército poderoso; de todas las naciones del Medio Oriente es la más poderosa. No importa el tamaño... es como el perfume: el buen perfume no es el que viene en garrafones grandes, en drones; no es el tamaño, es la calidad, y ser el primogénito de Dios como nación, eso es lo máximo porque antes de él no había nacido un pueblo como hijo primogénito de Dios; Israel es el hijo primogénito de Dios como nación, y por lo tanto, tiene las bendiciones del Cielo, las bendiciones de la primogenitura como nación.     Ahora, ha estado pasando por las etapas para una restauración, ya está como un Estado libre y soberano, está en pie, pero le falta algo; por eso más abajo le dice Dios al profeta Ezequiel que profetice, y le es dada Palabra a Ezequiel diciéndole:     “Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe en él: Para Judá, y para los hijos de Israel sus compañeros. Toma después otro palo, y escribe en él: Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de Israel sus compañeros.”     Aquí nos está hablando de la restauración del Reino de David, y eso se llevará a cabo con la venida del Espíritu de Dios en el Mesías Príncipe para la restauración del Reino de David. Recuerden que este pasaje bíblico nos habla de la restauración de Israel, del pueblo hebreo, restauración al Reino de Dios, restauración al Programa Divino, y el Espíritu de Dios estará en el Mesías Príncipe para la restauración del Reino de David, en donde Dios hará un pacto de paz con Israel, y de Israel saldrá para todas las naciones la paz prometida.     La paz permanente para Israel la podrá obtener exclusivamente en el Reino del Mesías. Mientras tanto, se lucha por la paz temporera en tratados con otras naciones, para vivir lo más tranquilamente posible y poder llevar a cabo los proyectos científicos, económicos, políticos, sociales y beneficiar a todo el pueblo de Israel y a otras naciones.     Ahora, lo que se espera para el tiempo final es la restauración del Reino de David, eso es lo que está prometido; por lo tanto es lo que Dios va a hacer para bendecir a Israel.     Ese pasaje de Ezequiel, capítulo 37 nos habla de la restauración de ese Reino en donde la bendición de Dios estará con Israel porque estará el Mesías Príncipe en el cual estará el Espíritu de Dios, se sentará en el Trono de David y gobernará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones, porque el Reino del Mesías será un Reino judío, eso es indiscutible, y la Capital será Jerusalén, y el Estado de Israel, todo ese territorio de Israel será el Distrito Federal. Y todavía no tienen todo el territorio que Dios les dio como herencia.     Así que, hay algo muy importante en Israel, y en el año 63 de la vida del Estado de Israel, se conmemora el nacimiento de Israel, 63 años atrás. Para un nacimiento de un niñito siempre hay dolores, dolores de parto; y muchos dolores de parto que le vinieron, y luego todavía siguen teniendo dolores Israel por incomprensión de otras naciones, de otros líderes, y de otras personas que no comprenden quién es Israel.     Es, como nación, la nación primogénita de Dios, el modelo de nación que deben imitar todas las demás naciones. Dios ha prometido tener muchas naciones, y el modelo es la nación primogénita, el mayor. Es como en los hogares: siempre los hermanitos menores tratan de imitar al hermano mayor, y algunas veces cuando llega el hermano mayor a la casa, uno de los hermanitos tiene los zapatos puestos aunque le queden grandes.     Y hay cosas en la vida de las naciones, que son de Israel, y algunas veces como que le quedan grandes a otras naciones, pero es bueno. Cuando los hermanos imitan al hermano mayor, es bueno, porque tienen un guía, un líder, el cual tiene la doble bendición, una doble bendición, porque la Bendición de la Primogenitura es doble, doble herencia, doble en todo. Por eso al José tener la Bendición de la Primogenitura, tuvo dos tribus: la tribu de Efraín y la tribu de Manasés.     Y ahora, Israel es la nación más importante del planeta Tierra, y eso tiene que calar bien hondo en el corazón de los líderes políticos del mundo y de todas las naciones, de todo el pueblo, para que así no piensen mal de Israel, piensen como deben pensar: positivamente, y saber que la esperanza de un futuro mejor está en una nación, ¿por qué? Porque es la nación a la cual y en la cual el Mesías Príncipe prometido, vendrá y establecerá Su Reino y gobernará desde ahí a todas las naciones. Por lo tanto, cuando los líderes políticos y el pueblo de todas las naciones comprende eso, ¿qué sucede en la vida de ellos? Comienzan a sentir amor por su hermano mayor, comienzan a sentir cariño: “Vamos averiguar qué tiene por acá.”     Recuerden que los hermanos menores le rebuscan los bolsillos al hermano mayor cuando no está, rebuscan todo. Deben rebuscar todo para encontrar todas esas cosas buenas que tiene Israel, y entonces tener una imagen positiva de Israel.     Es así como se tiene una imagen positiva: averiguando todas esas cosas buenas que tiene Israel. No se pueden dejar llevar por rumores o por malas informaciones o informaciones manipuladas en contra de Israel, sino que hay que ir a la realidad, buscar en todos los campos, todas las cosas de Israel y encontrarán en el campo científico cosas maravillosas.     En todos los campos encontrarán maravillas de Israel y entonces recuerden que es como cuando una persona se enamora de otra, una mujer se enamora de un hombre o un hombre de una mujer, ¿cómo es que sucede? Pues comienza a ver las cosas buenas que tiene la otra persona. Si comienza a mirar y a buscar o a escuchar rumores negativos, entonces comienza a desenamorarse, porque así se va el amor: cuando se están buscando cosas negativas. Cuando se buscan las cosas positivas el amor surge y se fortalece.     Por lo tanto, Israel tiene una responsabilidad, y es de dar a conocer todas esas cosas maravillosas, y todos los que ayudan a Israel están llamados a dar a conocer todas esas maravillas que tiene Israel.     El Cristianismo es el mejor aliado de Israel, aunque hubo problemas en diferentes tiempos por la falta de entendimiento, de comprensión de quién es Israel. La bendición de Israel ninguna otra nación se la puede arrebatar, por lo tanto, no se puede luchar por quitarle la bendición a Israel, la que tiene de parte de Dios.     Cada nación tiene que ver qué bendición Dios tiene para ella, y entonces aprender de Israel, agarrarse como Jacob, que se agarró del Ángel y no lo soltó hasta que recibió la bendición de Dios a través del Ángel de Dios. Así tiene que estar Israel también en nuestro tiempo: bien agarrado de Dios esperando el cumplimiento de las promesas correspondientes a este tiempo final, esperando la promesa de la venida del Mesías, porque ahí es donde está la única esperanza para Israel de obtener la paz permanente.     Recuerden, en Isaías, capítulo 9, versos 1 al 9 que nos habla de un niño que nacerá y que Su Nombre es Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz, porque eso es que va a traer la paz: porque es el Príncipe de Paz, y no hay otro que pueda traer la paz para Israel, sino el Príncipe de Paz, el Mesías Príncipe, y que todos sabemos que ya hemos llegado al milenio conforme al calendario gregoriano, al milenio que es señalado como el Día postrero delante de Dios, porque un día delante de Dios es como mil años, y mil años como un día.     Por lo tanto, cuando nos habla del día del Señor, nos está hablando del milenio séptimo de Adán hacia acá. Cuando nos habla de los días postreros, nos está hablando del quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio, y de los tres milenios postreros, el último es el séptimo milenio de Adán hacia acá, o tercer milenio de la era cristiana.     Y ahora, veamos algo relacionado con el pueblo hebreo; recuerden que la Biblia es una herencia hebrea, judía, que ha compartido con el mundo gentil, la ha compartido con todas las naciones, las naciones conocen acerca del Dios verdadero, ¿por qué? Porque Israel les ha concedido su herencia del Libro de los libros, el Libro de Dios: la Biblia.     La Biblia es nada menos que el pensamiento divino expresado a través de los hombres de Dios, a través de los profetas, y ha sido impreso para que todos conozcan a Dios y lo que Dios piensa.     Gracias a Israel todas las naciones gentiles tienen la Biblia, y por lo tanto, tienen el pensamiento divino expresado a través de Sus profetas, porque no hará nada el Señor, sin que antes revele sus secretos a sus siervos, sus profetas.”     ¿Quieren conocer los secretos de Dios? Pues hay que ir a lo que Dios habló a través de los profetas, porque esa es la vía directa de Dios para tratar con los seres humanos; aún el Mesías Príncipe será un profeta, “profeta como tú (le dice a Moisés) les levantaré de en medio del pueblo, y pondré mi Palabra en su boca, y él hablará todo lo que yo le mande, y el que no oiga ese profeta, yo le desarraigaré del pueblo.”     O sea, que no es asunto de: “A mí no me interesa,” es un asunto de que delante de los seres humanos estaría la vida y la muerte, la bendición y la maldición, y todos queremos la bendición, todos queremos la vida, para lo cual Dios ha colocado delante del ser humano la Palabra, el Libro divino: la Biblia, una herencia divina dada al pueblo hebreo que ha compartido con los pueblos gentiles. En literatura, le ha dado, ha compartido con la humanidad, con todos los pueblos el Libro más importante: la Biblia. Por lo cual todos los pueblos gentiles tienen agradecimiento al pueblo hebreo.     Israel es pequeña en número, pero es concentrado, la calidad nunca la va a encontrar en cantidades, sino concentrada; podríamos decir: la esencia de los pueblos es Israel, como pueblo.     Y ahora, estamos en el tiempo en que la gran Trompeta o gran Voz de Trompeta será escuchada conforme a Isaías, capítulo 27, verso 13, y eso va a conectar al pueblo hebreo con Dios y Su Programa, lo va a conectar con el Mesías Príncipe.     La única esperanza para la paz de Israel es la venida del Mesías para el establecimiento de Su Reino, lo cual fue mostrado también en el libro del profeta Daniel, capítulo 2, versos 30 en adelante (al 45), donde fue mostrada a Daniel y al rey Nabucodonosor, y Daniel se lo interpretó, una estatua que tenía la cabeza de oro, lo cual representaba el imperio o reino de Nabucodonosor, reino babilónico.     La estatua también tenía los brazos y los pechos de plata, lo cual fue el reino medo-persa o imperio medo-persa; luego tenía el vientre y los muslos de bronce, el cual fue el reino o imperio de Grecia; y también tenía las piernas de hierro, y los pies de hierro y de barro cocido. Las piernas de hierro ya sabemos que representa el reino o imperio romano de los césares, el cual ya pasó, pero el reino de los gentiles se encuentra en la actualidad en los pies de hierro y de barro cocido.     Y es en los pies de hierro y de barro cocido que aparece una piedrecita no cortada de manos, no por formación humana, viene del Monte de Dios y hiere a la imagen en los pies de hierro y de barro cocido. ¿Ven? Y esa piedra desmenuza todos los pies y todo el cuerpo completo de esa estatua es desmenuzada.     La estatua es desmenuzada y luego la piedra crece y se forma un gran Monte, un gran Reino: el Reino del Mesías. ¿Ven? Tan sencillo como eso. Pero todo eso tiene un proceso a medida que va pasando el tiempo cada cosa va a encajar en su lugar.     Por eso es que la profecía bíblica es como una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que salga la estrella de la mañana, el lucero de la mañana, el Mesías, y entonces el Mesías guiará al pueblo, alumbrará al pueblo. El Mesías está representado en la estrella resplandeciente de la mañana y también está representado en el sol: “A los que temen mi Nombre, nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.” Eso está en Malaquías, capítulo 4, verso 2. Y todo eso se moverá en el tiempo final.     Viene también un día ardiente como un horno, y todos los soberbios, todos los que hacen maldad, serán estopa, y aquel día que vendrá los abrazará, ha dicho el Señor, y no les dejará ni raíz, ni rama.” Eso es Malaquías, capítulo 4, verso 1 en adelante.     Un tiempo difícil para la raza humana, y ya está moviéndose ese ciclo divino en donde la misma naturaleza está con dolores de parto para dar a luz un mundo nuevo para el Reino del Mesías.     El medio ambiente ha sido afectado por muchos cientos de años, y ahora se encuentra en dificultad; pero el que paga las consecuencias tiene que ser el mismo que ha dañado el medio ambiente: el ser humano.     En sitios donde eran áridos, lloviendo; en diferentes lugares, inundaciones, y en otros lugares sequía en extremo, cada una de esas cosas en extremo, y las cosas en extremo, pues hacen daño; y la Costa del Pacífico en grave peligro por esa grieta que viene desde California bajando, toda esa Costa del Pacífico está en grave peligro.     Los Ángeles, California, están sentenciados a desaparecer por un terremoto y quedar bajo agua, y por consiguiente toda esa costa está en grave peligro.     ¿Y qué vamos a hacer? ¿nos vamos a ir de la Costa del Pacífico? No, lo correcto es buscar a Dios, estar bien con Dios; y si la persona muere, pues va al Paraíso, no debe preocuparse por si va a ser destruido el territorio donde vive o no va a ser destruido, debe seguir trabajando, criando su familia, y cuando llegue ese momento, pues pasará a otra dimensión.     Con el terremoto de California, cuando ocurra, comenzará el día ardiente como un horno, comenzará ese ciclo divino en donde Dios llamará a las naciones a juicio, por todo lo que han hecho las naciones, como naciones, contra otras naciones, contra individuos, y así por el estilo.     Así como habrá un juicio para individuos, hay un juicio también para naciones. De eso fue que habló el profeta Jesús en San Mateo, capítulo 25, donde dice que el Hijo del Hombre se sentará en el Trono, en Su Trono, y reunirá delante de Él todas las naciones, y colocará unas a la derecha, como el pastor coloca las ovejas a su derecha, y a otras las colocará a su izquierda, como el pastor coloca las cabritas a su izquierda, y los juzgará, ese es el juicio de las naciones: unas entrarán al Reino del Mesías y otras no entrarán, unas serán echadas al fuego, y eso es sencillo de entenderlo, con una guerra nuclear muchas naciones son quemadas, porque viene una tercera guerra mundial, y eso es bueno que lo sepamos, pues eso dará lugar al día ardiente como un horno.     Y también ese agujero que hay en la capa de ozono está trayendo graves consecuencias a las naciones, y la América Latina tiene graves consecuencias porque el área de la América Latina está por esa localidad de ese agujero en la capa de ozono, y hay algunas naciones de la América Latina que son más afectadas que otras.     No hay esperanza ni para las naciones ni para los individuos, excepto la venida del Mesías para el establecimiento de Su Reino, y eso está ligado al pueblo hebreo, a Israel, porque el Mesías Príncipe se sentará en el Trono de David y reinará sobre Israel y sobre todas las naciones, y ese será el Reino que ha deseado, no solamente Israel, toda persona.     Toda persona ha deseado ese Reino, porque toda persona ha deseado un gobernante perfecto, un gobernante que traiga la paz, que traiga la justicia social y que traiga la prosperidad para las personas. En ese Reino dice la Escritura que “la tierra será llena del conocimiento de la gloria del Señor, como las aguas cubren el mar.” Habacuc, capítulo 2, verso 14; e Isaías, capítulo 11, verso 9.     Será llena la Tierra del conocimiento del Dios verdadero, del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. En Zacarías, capítulo 14, verso 9, también dice: “Y en aquel día el Señor será uno, y uno Su Nombre.” Ahí se acabarán las diferencias religiosas porque todos tendrán el conocimiento del Dios verdadero y de cómo servir al Dios verdadero, y entonces no habrá diferencias entre los seres humanos en el campo religioso.     Todos van a saber cómo adorar a Dios, todos van a conocer al Dios Creador de los Cielos y de la Tierra a través de la venida y manifestación del Mesías Príncipe en Su Reino. De Jerusalén saldrá la paz para todas las naciones, por lo tanto, la enseñanza para la paz vendrá de Israel, por lo tanto, el ministerio de educación de todas las materias estará en Jerusalén, y el de economía también, porque la Escritura dice que todas las riquezas de las naciones serán reunidas, llevadas, a Jerusalén, allá tendremos la bolsa de valores, donde estarán conectadas todas las naciones; y eso es algo que le interesa al pueblo hebreo y nos preguntamos o le preguntamos a cualquier gobernante: “¿Y a usted no le interesa que fuera la bolsa de valores mundial en su nación y usted ser el presidente?” Pues claro que sí.     Pero ya eso está destinado por Dios, hay un Programa Divino, y a Israel le ha tocado la mejor parte porque es el hijo primogénito de Dios como nación. Por lo tanto, tiene bendiciones espirituales y bendiciones físicas también.     Estamos en el tiempo en que todas esas profecías están en camino para su cumplimiento, todos sabemos que la Escritura dice que “antes que venga el día del Señor grande y terrible (Malaquías, capítulo 4), Dios enviará al profeta Elías, el cual convertirá el corazón de los padres a los hijos, y de los hijos a los padres, no sea que yo venga y con destrucción hiera la Tierra (con maldición).”     Antes de venir ese tiempo, un hombre con el ministerio de Elías, con el espíritu y virtud de Elías, aparecerá en la Tierra proclamando la paz permanente, la paz imperecedera, y por consiguiente estará hablando de esto que está aquí en la Escritura. No se puede salir de la Escritura porque no se puede salir de lo que Dios ha prometido, y va a ser conocido y reconocido porque ninguna otra persona podrá descifrar esos misterios que están ligados al pueblo hebreo y de la paz para el pueblo hebreo, los cuales están ligados al Mesías y al Reino del Mesías.     Solamente habrá uno que conocerá todos esos misterios y podrá descifrar todos esos misterios, así como lo hacía Daniel el profeta, que descifraba los misterios, y así como lo hacía José. José es tipo y figura del Mesías. No habrá otra persona que pueda descifrar esos misterios, y hay muchos misterios; las cosas reveladas son para los hombres, y las que no están reveladas pertenecen a Dios. Dios en algún momento las da a conocer, y entonces pertenecen a las personas, pero las personas de sí mismas no pueden decir: “Yo voy a interpretar esto para que sea mío esto que está aquí prometido.” No, es Dios, “Dios no hará nada sin que antes revele sus secretos a sus siervos, sus profetas.” Amós, capítulo 3, verso 7.     Y hay hambre en la Tierra, hambre no de pan literal, aunque hay problemas de hambrunas en muchos países, pero hambre de oír la Palabra de Dios, de oír la Palabra de Dios correspondiente a nuestro tiempo que estará dando a conocer todos estos misterios divinos, para lo cual Dios ha prometido enviar a Elías.     Cuando Dios dice que va enviar a Elías, no significa que va a enviar literalmente al profeta Elías, Eliseo fue el sucesor de Elías, en el cual estuvo el espíritu de Elías en una doble porción, fue el segundo Elías, y así por el estilo, cuando Dios envía a Elías, es otro hombre pero con el mismo ministerio que estuvo en aquel otro hombre, y con el mismo espíritu: el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo en ese hombre llevando una obra como la hizo a través del profeta Elías.     Miren, en el caso del profeta Elías, el cual convirtió, restauró al reino del Norte, el reino de Israel, las diez tribus, las restauró a Dios, eso fue cuando el sacrificio que ofreció Elías luego de los profetas de Baal y de Asera ofrecer el de ellos y no cayó fuego sobre el de ellos; y Elías se reía. Luego Elías ofreció a Dios el sacrificio y el fuego vino y consumió el sacrificio, y el pueblo entonces reconoció que el Dios de Elías era el Dios de Israel, y acabaron con la idolatría por aquel tiempo.     Elías restaurará nuevamente a Israel, restaurará las diez tribus perdidas, restaurará las cosas, todas las cosas, Elías a la verdad vendrá y restaurará todas las cosas, y eso tiene que ser en el tiempo de restauración, e Israel está pasando por unas etapas de restauración, hasta que llegue a la restauración en el Reino de Dios, en el Reino del Mesías, en el Reino de David que será restaurado.     Por lo tanto, para Israel hay esperanza, una, la única: la venida del Mesías para restaurar el Reino de David y así Israel tener la paz permanente, convertirse en la nación cabeza, pues Dios ha prometido a Israel que si se comporta correctamente, no será cola sino cabeza; pero si no, entonces lo pone al final.     Israel se convertirá en la nación que irá a la cabeza de todas las naciones, porque allí estará el Reino del Mesías, el Trono del Mesías, y de allí se gobernará a Israel y a todas las naciones, e irán de año en año a llevar sus ofrendas, sus diezmos, y así por el estilo, a Jerusalén. Así harán las naciones. Eso está en el capítulo 14 de Zacarías, y otros lugares más donde lo pueden encontrar.     Recuerden que ya Israel está muy cerca de la venida del Mesías y el restablecimiento o restauración del Reino del Mesías, ¿cómo lo van a conocer? Eso es importante, porque han venido muchos falsos profetas, y muchos se han montado en un burrito a través de estos dos mil años, muchos proclamando que son el Mesías y nada ha acontecido, muchos imitadores siempre vienen primero, ¿para qué? Para que la gente se confunda y cuando venga el verdadero, digan: “Es igualito.”     Pero recuerden una cosa: que no puede haber algo falso si no hay algo verdadero. No puede haber un billete falso si no hay un billete verdadero, porque un billete falso, si no hay un verdadero, ¿entonces qué está imitando? ¿De dónde salió esa imitación si no hay algo real?     Por lo tanto, no vamos a estar buscando lo falso, sino lo verdadero. Siempre para conocer cuando un billete es verdadero, hay un sinnúmero de cosas que están en el billete y que se examinan a través de una lupa y a través de máquinas, y si no da verdadero, si no da correcto, entonces es falso y ya queda eliminado.     Tenemos que buscar y colocar bajo la lupa de la Palabra de Dios, todo, para conseguir siempre lo verdadero.     Aquí Oseas nos da una buena enseñanza, dice Oseas, capítulo 6, verso 1 en adelante:     “Venid y volvamos a Jehová (o sea, volvamos al Señor); porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará...”     Todas las etapas de sufrimiento que ha pasado el pueblo hebreo, vean, dice:     “...él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.     Nos dará vida después de dos días (no son dos días de 24 horas cada uno, sino dos días mileniales); en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.”     De la era cristiana, del comienzo de la era cristiana, o sea, de Cristo hacia acá, han transcurrido ya dos mil años conforme al calendario gregoriano, y ya llevamos unos años adicionales. Por eso es que encontramos que a través de la Escritura se habla de los días de Jesús y de los apóstoles, y se dice que eran los días postreros, porque son los milenios postreros que son quinto milenino, sexto milenio y séptimo milenio.     Y ya han transcurrido dos días delante de Dios que para los seres humanos son dos mil años de los días de Jesús y Sus apóstoles hasta este tiempo, “al tercer día nos resucitará,” tercer día, tercer milenio del tiempo de Jesús y los apóstoles hacia acá, que es también el séptimo milenio de Adán hacia acá, el Día Postrero, como el día sábado de la semana es el día último, el día postrero, el séptimo milenio es también el Día postrero delante de Dios, es milenio sabático delante de Dios.     El Señor es Señor del sábado, tanto del sábado literal de la semana, como del sábado milenial, en el cual establecerá Su Reino. Ahora, sigue diciendo:     “Y viviremos delante de él.”     Es en el Día Postrero en donde Dios estará tratando con Israel para la restauración del Reino y el establecimiento de la paz permanente en Jerusalén, en todo el territorio de Israel, en todo el Medio Oriente, en ese tiempo de la restauración del Reino todos los vecinos de Israel van a ser muy amables, que es lo que Israel desea; porque toda persona desea que sus vecinos sean amables, sean buenos, y lo traten bien; así va a ser. Todo eso está en el Programa Divino correspondiente a la venida del Mesías para Israel.     El Cristianismo puede ayudar mucho a Israel, y tiene mucho que agradecerle también, pues toda la fe del Cristianismo salió del pueblo hebreo, de judíos: los profetas... Moisés y los profetas, Jesús y los apóstoles, incluyendo a San Pablo también, que vino después, toda la Biblia que usa el Cristianismo, ¿de dónde vino? De Israel, de los judíos, porque la salvación viene de los judíos.     Por lo tanto, el Cristianismo está llamado a apoyar a Israel, a estar brazo a brazo con Israel, a orar por Israel, para que pronto la restauración total de Israel se lleve a cabo, el Mesías cumpla Su venida, y se restaure el Reino de David que es una promesa divina de bendición para el pueblo hebreo, para el Cristianismo y para todas las naciones.     En este día en que se conmemora la independencia de Israel, aunque fue el día 14 de mayo de 1948, en que se llevó a cabo, en que se realizó la independencia de Israel y se conmemora cada año, en estos días se ha estado conmemorando, y hoy se conmemora la independencia de Israel como un Estado libre y soberano con sus propias leyes, su propia moneda, su propia bandera, su propio ejército, y así por el estilo, y su propia religión como Estado, porque como Estado lo que llaman el judaísmo es la religión de Israel.     Una nación maravillosa, una nación bajo la sombra de Dios, una nación que tiene grandes promesas y que se cumplirán como se cumplieron las que ya fueron realizadas en tiempos pasados.     Por lo tanto, pedimos al Dios Altísimo Creador de los Cielos y de la Tierra que bendiga a Israel: Dios Creador de los Cielos y de la Tierra, bendice a tu hijo, tu nación, tu pueblo Israel y trae pronto al Mesías Príncipe y sea establecido el Reino del Mesías y venga la paz, la felicidad, la armonía y la prosperidad para Israel y para todas las naciones. En el Nombre del Eterno Creador de los Cielos y de la Tierra. Amén.     Y para ustedes: Que las bendiciones del Dios Eterno, sean sobre todos ustedes.     Muchas gracias.     “CONMEMORACIÓN AL ANIVERSARIO DEL ESTADO DE ISRAEL.”

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