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Muy buenas tardes, ministros compañeros, colaboradores, damas y jóvenes también colaboradores en la Obra del Señor presentes, y también los que están a través del satélite Amazonas o de Internet en estos momentos (se está transmitiendo directamente desde la República Mexicana, desde Villahermosa, Tabasco).     Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.     Y ahora, leeremos una Escritura que se encuentra en el capítulo 20 de San Mateo, y nos dice verso 1 en adelante:     “Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.     Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.     Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;     y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.     Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.     Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo:     Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.     Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.     Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.     Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.     Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.     Él (o sea, el padre de familia)...     Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?     Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.     ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?     Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     “LOS OBREROS DE LA ÚLTIMA HORA, DE LA HORA UNDÉCIMA.”     A través de la Escritura, encontramos en Isaías que cuando habla de la viña, acá en Isaías, capítulo 5, verso 1 en adelante... pero para no leer mucho leemos el verso 7, dice:     “Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya.     Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.”     Ahora, cuando se trata de la viña del Señor, se trata de un pueblo, y el fruto son las personas.     Y ahora, en San Juan, capítulo 15, verso 1 en adelante, dice:     “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.     Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.     Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.     Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.     Yo soy la vid, vosotros los pámpanos (recuerden: los pámpanos son las ramas del árbol o planta de uva)…     Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.     El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.     Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.     En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.     Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.”     Ahora, vean, Cristo aquí nos muestra que la Casa de Israel en la lectura de Isaías, capítulo 5, es la vid, la viña.     Y ahora aquí en este pasaje Cristo nos muestra que Él es la Vid verdadera, o sea, el árbol o planta de uva, y los creyentes en Cristo son las ramas, pámpanos o galhos (como dicen en Brasil, en portugués). El fruto, la planta de uva, la vid, lo echa en las ramas.     Y por eso ahora encontramos que es a través de las ramas, de la planta de uva, y las ramas de la planta de uva viene a ser la Iglesia, las diferentes ramas de Su Iglesia, las diferentes edades de Su Iglesia, y ahí es donde echa el fruto: las uvas, los hijos e hijas de Dios; así como Cristo también dijo, vean, aquí Él dice que Él es la Vid verdadera.     Ahora, en San Juan, capítulo 12, verso 24, dice:     “…si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.”     Cristo es el Grano de trigo y Él se tiene que reproducir, multiplicar en muchos granos de trigo, para lo cual tiene que morir. Tiene que ser sembrado el grano de trigo, y muere, y surge la planta de trigo que es la Iglesia que surgió el Día de Pentecostés; y es en y a través de la Iglesia que el Espíritu de Cristo, la vida de Cristo, está y se manifiesta reproduciéndose en muchos hijos e hijas de Dios, los cuales nacen de nuevo del agua y del Espíritu ¿dónde? En la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la planta de trigo.     Pero ahora en este caso, vean, en este caso del trigo, es aplicada la parábola también del campo (que es el mundo) donde fue sembrado el trigo, que son los hijos del Reino, y en este otro caso de la parábola de los obreros en la viña, ahora se refiere a una planta o árbol de uvas, y es ahí donde Cristo se presenta como esa Vid verdadera que tendrá muchas ramas, a través de las cuales nacerá el fruto: hijos e hijas de Dios; como también como individuos también son ramas los hijos de Dios para producir el fruto del Espíritu de Dios.     Y ahora, dice que a la primera hora, que viene a ser las 6:00 de la mañana, en la mañana, el Padre de familia dice que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. En la mañanita se levanta el padre de familia, y recuerden que en el campo se madruga mucho, ya están levantados antes del amanecer, para cuando amanece ya estar trabajando; y los que ordeñan las vacas, antes del amanecer ya las tienen ordeñadas porque tienen que vender el producto y tienen que llevarlo temprano a los lugares donde los van a vender; así en el campo es que hacen siempre.     Y ahora, el Padre de familia sale en la mañana, bien temprano en la mañana a buscar obreros para su viña, a la primera hora. Consigue obreros, personas, y les dice que vayan a su viña a trabajar por un denario (o sea, les paga diariamente). Y eso le va a pagar en la tarde luego que termina el día de trabajo, o sea, para ese tiempo era de 6:00 a 6:00, por lo que se ve, y quizás en algunos tiempos acá en la República Mexicana quizás sería de 6:00 a 6:00 ó de 7:00 a 6:00; y todavía en algunos lugares y algunos países es desde tempranito hasta por la noche, en negocios que cierran a las 8:00 ó 9:00 de la noche, tienen que trabajar hasta por la noche también. Y así era en ese tiempo, y conseguir un trabajo daba trabajo, y el que lo conseguía no importaba... trabajaba hasta la hora que fuera, porque hay que mantener la familia.     Ahora, Cristo aquí nos muestra esta parábola que el Padre de familia, el cual es Dios y el cual por medio de Cristo lleva a cabo Su Obra: contrata los obreros de la primera hora, van a la viña, y comienzan a trabajar; luego sale un poquito más tarde, a la tercera hora, que viene a ser la 9:00 de la mañana (porque las 6:00 la primera hora, las 7:00 la segunda, las 8:00 la tercera, de 8:00 a 9:00 viene a ser ya la tercera hora), digamos de 8:00 a 9:00, sale a buscar más obreros y van a trabajar; los encontró en la plaza, allí desocupados, y aceptan ir a trabajar.     Luego más tarde, de 11:00 a 12:00, sale a buscar más obreros y van a trabajar a su viña. Luego de 2:00 a 3:00 de la tarde sale a buscar más obreros. A la hora sexta, eso es de 11:00 a 12:00, a la hora novena es de 2:00 a 3:00 de la tarde, digamos a las 3:00 de la tarde, porque seis y... las 6:00 de la mañana es la primera hora de trabajo y la novena hora viene a ser a eso de las 3:00, por ahí. Y luego más tarde, cerca de la hora undécima, cerca de las 5:00 de la tarde, sale a buscar más personas a trabajar, pero sale cerca de las 5:00, en lo que los consigue y llegan al trabajo, son las 5:00, y van a trabajar.     Esto nos muestra: en la Viña del Señor bajo el nuevo Pacto que es la Iglesia del Señor Jesucristo, así como el pueblo hebreo bajo el pacto antiguo dado por Dios en el monte Sinaí, es la Viña del Señor; y ahora como Dios ha hecho de los dos un solo pueblo, ahora la Viña del Señor bajo el nuevo Pacto es la Iglesia del Señor Jesucristo, donde Él ha estado buscando y enviando obreros a trabajar.     Por ejemplo, en los días de los apóstoles, allá comenzó la labor, y el Día de Pentecostés allí estaban; bien temprano en la mañana fueron llenos del Espíritu Santo, y ya comienzan a trabajar, y a eso de… temprano en la mañana, de 8:00 a 9:00 de la mañana o a 10:00 de la mañana, ya el trabajo que habían hecho, habían ganado para el Reino de Dios como tres mil personas. Están trabajando en la Obra del Señor, en la Viña del Señor. ¿Recuerdan ese cántico: En la Viña del Señor? Y ahora, luego del tiempo de los apóstoles, se entra a las diferentes edades de la Iglesia donde Dios busca y envía a Su Viña más obreros; siempre por medio de Cristo, por medio del Espíritu de Cristo, Él lleva a cabo esa búsqueda y esa labor.     Siempre encabeza el grupo de trabajo el mensajero de la edad; siempre hay un líder, una persona que está a cargo del grupo de trabajo de su hora, de su tiempo.     Y luego que va pasando por las diferentes edades, donde va Dios por medio de Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia buscando más obreros, cada uno para su edad; llegamos, miren: se comienza por el Este (por el Este sale el sol), la mañana se comienza, y se comienza la labor y se comienza a buscar los obreros y se comienza el trabajo. Pero luego, se comienza por el Este, el sol va caminando de Este a Oeste, y ya en el Oeste se pone el sol, siempre se pone el sol por el Oeste, sale por el Este y se pone por el Oeste; el tiempo de la mañana usted lo ve por el Este, el tiempo de la tarde, lo ve por el Oeste.     Y ahora, cuando nos habla de la tarde, de la hora undécima, buscando obreros, tenemos que mirar hacia el Oeste, que es por donde se pone el sol, donde se llega a la tarde de la Dispensación de la Gracia, del Evangelio de Cristo. Por el Oeste, se trata del Continente Americano, que consta de Norteamérica y de la América Latina, incluyendo El Caribe.     Para el Oeste tenemos la séptima edad de la Iglesia, representada en la Iglesia de Laodicea, donde tuvo Dios un mensajero para esa edad, el reverendo William Branham con los obreros de su tiempo. Y luego de esa labor maravillosa que fue hecha por el Espíritu Santo a través de ese mensajero con el grupo de obreros bajo el liderazgo del Espíritu Santo a través del reverendo William Branham, llegamos a una etapa muy importante. En términos del trigo, el trigo tiene que estar tomando el sol del verano para madurar, porque la cosecha siempre es en el verano; y también así es para la uva o la vid.     Y ahora, después de las siete edades donde hubo obreros maravillosos: los mensajeros con su grupo, trabajando, ¿qué queda en la Obra de Dios? Lo que queda es lo siguiente: después de Juan el Bautista, ¿qué quedaba? Pues el Señor con Sus discípulos. Allá hubo una cosecha, la cosecha que estaban bajo la Ley, fueron cosechados y colocados en el alfolí.     Ahora, veamos en San Juan, capítulo 4, versos 35 al 38, dice:     “¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.     Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.     Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.”     Los últimos obreros en un campo de trigo o en una viña de plantas de uvas, la última etapa es la siega, la cosecha, y por consiguiente, son los últimos obreros los que llevan a cabo la cosecha. Y siempre la cosecha es el tiempo del verano, y siempre cuando se habla de la tarde, se habla del sol poniéndose por el Oeste; por lo tanto se identifica con el Oeste el tiempo de la tarde, y por eso es que cuando se nos habla de cenar, se nos habla de la tarde; y por consiguiente, usted mira hacia el Oeste donde se pone el sol, y señala que ya es la tarde.     Para la cosecha ya les identifiqué territorio: por donde se pone el sol, por el Oeste, por donde se completa el recorrido del sol, por el Oeste, por donde se completa el recorrido de Cristo en Su Viña llevando a cabo Su labor; comienza por la mañana por el Este, y termina en la tarde con los obreros de la última hora, que corresponden a los obreros para la cosecha.     Ahora, siempre antes de la cosecha, el fruto tiene que madurar, y para que madure tiene que el sol estar en el tiempo del verano, porque no va a madurar en tiempo de frío ni va a madurar con la luna, tiene que madurar el sol dándole fuertemente en el tiempo del verano, y entonces va a producir la dulzura que le corresponde al fruto. Veamos aquí lo que dice el reverendo William Branham en la página 69 (en la página 68 también habla de esto)... vamos a ver página 68 del libro de “Citas,” párrafo 592 (591, 592 también), 592 dice:     “Tengo las cuatro etapas de esa venida hacia adelante de esa Iglesia...”     Cuatro etapas. Dice que hubo cuatro mensajeros de muerte que mataron el Árbol Novia; pero dice que hay cuatro mensajeros de vida para la restauración de ese Árbol Novia. Dice:     “¿Qué son las cuatro etapas de la venida hacia adelante de los huesos secos de Ezequiel? Pero la vida vino, no cuando la piel de fibra estaba en ellos, pero cuando el aire sopló sobre ellos. Eso es cuando ello vino para atrás, ese cuarto Mensaje de Vida fue traído para atrás (o sea, fue traído atrás).     ‘Yo restauraré,’ dice el Señor. ¡Aleluya! ¡Gloria! ¡Alaben a Dios! La cuarta luz ha de venir la cual traerá las mismas señales. ¡Miren! Justificación trajo para atrás la pulpa (ese fue el tiempo de Lutero). Santificación trajo para atrás la corteza, doctrina de santidad (la de Lutero fue justificación, la de Wesley fue santificación). ¿Qué trajo para atrás la hoja? Pentecostales.”     La edad Pentecostal, la etapa Pentecostal, la séptima edad de la Iglesia, y eso se cumplió ¿dónde? En Norteamérica; fue en la calle Azuza, en el año 1906, que surgió la séptima edad de la Iglesia: el movimiento pentecostal.     “¿Qué es ello? Pentecostales, hojas, palmear sus manos (¿ven? ¿Y luego qué mas?), La Palabra hecha carne, frutas de fruto de la señal de resurrección que Cristo por fin ha, después de justificación siendo plantada, santificación siendo plantada, Bautismo del Espíritu Santo, organizaciones se murieron, y Cristo otra vez se ha colocado en el centro de Sí mismo como ese tope de la pirámide.”     Luego de esas edades: edad luterana, edad wesleyana, edad pentecostal, luego viene la Piedra Angular, la edad de Piedra Angular donde Cristo se coloca, pues Él estuvo en cada edad colocado: en la edad luterana estuvo Cristo en Espíritu, en la edad wesleyana también, en la edad pentecostal también, y luego sube a la Edad de Piedra Angular, la edad de Corona, esa es la edad con la cual es coronada la Iglesia del Señor Jesucristo. Esa es la edad donde va a ocurrir la resurrección de los muertos creyentes en Cristo y la transformación de los vivos.     ¿Y por qué en esa edad? Porque ya las otras edades pasadas ya tuvieron su término, y no ocurrió en esas edades pasadas la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos; y por eliminación ya sabemos que es para la Edad  de la Piedra Angular, porque no hay otra edad pasada a la cual Dios vaya a cumplir esa promesa, porque ya esas edades tuvieron su tiempo y ya murieron.     Ahora, sigue diciendo:     “…entonces la venida de ese tope. ¿Qué es ello? Ese grupo del Espíritu Santo siendo refinados, para que pueda encajar con la misma clase de ministerio que Él tenía cuando Él se fue para que cuando Él venga para atrás ello tomará la cosa entera en el Rapto, donde ellos son justificados, santificados, y el Bautismo del Espíritu Santo. Esa pirámide se parará otra vez.”     Sigue en la página 69 del libro de “Citas,” el párrafo 593 dice:     “Vendrá una Luz, se levantará.”     Recuerden que Cristo dijo: “Yo soy la luz del mundo.” Y Él también por consiguiente es el Sol de justicia de Malaquías, capítulo 4, verso 2, que dice: “A los que temen mi Nombre, nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salud, salvación.”     “¿Dónde vendrá? (¿dónde se levantará esa Luz? ¿Dónde vendrá?) “Vendrá una Luz, se levantará. ¿Dónde vendrá? ¿Allá en Jerusalén? No, señor. Las luces de la tarde no se levantarán en Jerusalén. Las luces de la tarde ¿van para dónde? ¡En el Oeste! Ellos tuvieron su día y lo rechazaron, pero la Luz de la tarde se levantará en el Oeste. (¿Por qué? O sea, ¿para qué? Porque tiene que haber un propósito). ¿Para qué? Para brillar sobre la Palabra. ¿Qué? Para madurar la fruta, traer hacia adelante el Árbol Novia con las mismas señales, maravillas, y frutos que ellos tenían en el principio.”     Por eso es que la Iglesia del Señor Jesucristo completará Su término en la Tierra, y será transformada en la etapa en donde lo que hemos escuchado como la Tercera Etapa sea cumplida, y en donde habrá una Gran Carpa Catedral y gente asistiendo a las actividades.     Y ahora, teniendo el conocimiento de todo esto que hemos leído, es en ese tiempo en donde estarán los obreros de la hora undécima, los obreros del tiempo de la tarde, el último grupo de obreros que serán llamados para trabajar en la Obra del Señor; y los últimos obreros siempre son los que tienen que llevar a cabo la cosecha. Los discípulos del Señor Jesucristo fueron colocados por Cristo como obreros para llevar a cabo la cosecha; dice Cristo: “Otros trabajaron, otros sembraron; pero ahora ustedes van a cosechar.” (San Juan, capítulo 4, fue lo que leímos.) Uno es el que siembra, y otro es el que cosecha; hay obreros para la siembra, y hay obreros para cosechar,     Y ahora, el sol de la tarde, el sol del verano, es el sol que madura el fruto para llevarse a cabo luego la cosecha. Veamos algo aquí, página 160 del libro de “Citas,” dice [párrafo 1423]:     “La cosa que pasa con el Mensaje hoy es, los que lo obtienen en sus corazones tienen que permanecer en la presencia del Hijo (o sea, del Hijo del Hombre, ¿para qué?) para madurar...”     ¿Recuerdan las palabras: “Que seáis tenidos por dignos de estar en pie delante del Hijo del Hombre”? (San Lucas, capítulo 21, versos 34 al 36).     “¿Ven? Uds. pueden tomar el Mensaje, y entonces dejar que el Hijo madure todo lo verde fuera de Uds. (¿Ven?), les haga Cristianos maduros.”     Y más abajo dice:     “Dios viene para recibir Su Iglesia, y tenemos que tener ese tipo de Cristianos para que El reciba. El trigo tiene que madurar.”     ¿Y qué es lo que madura el trigo? El sol del verano, que es Cristo, el Hijo del Hombre en el Día Postrero en medio de Su Iglesia en Espíritu Santo revelándose y dándonos Su Palabra con la cual nos madura.     Hay otro lugar, vamos a ver si lo encontramos, donde nos habla... 167 del libro de “Citas,” dice [párrafo 1486]:     “Yo creo que la iglesia está comenzando a oír el Mensaje, y comenzando a entenderlo. Pero amigo, escuche, tenemos que reposar en la presencia del Hijo, tenemos que ser madurados. Nuestra fe no está madura.     Intelectualmente estamos oyendo el Mensaje que Dios nos ha dado...”     Ahora, nuestra fe tiene que madurar. Sigue diciendo:     “...pero, como necesita la iglesia reposar en Su Presencia hasta que se enternezca en el corazón, se ponga dulce en el Espíritu para que pueda bañarse... Pero cuando la Iglesia una vez lo recibe, el Elegido es llamado fuera y separado (colocado en la Presencia de Dios), sé que será algo como la gente fue allí (en el Paraíso) cuando toma su Rapto.”     O sea, vean cómo todo esto que nos habla del pueblo, de los individuos, de los miembros de la Iglesia, representados en el trigo o representados en las uvas que tienen que madurar también, porque tienen que ser cosechadas, y Cristo es la Vid verdadera, esa planta de uvas, y las ramas dice: “Vosotros sois las ramas, los pámpanos,” los apóstoles allí, y también los que vienen luego; y de edad en edad la rama de cada edad, no solamente la rama allá apostólica, sino la rama de cada edad, con el mensajero de cada edad, produce las uvas, los hijos e hijas de Dios a través de la vida de la Vid, y la Vida de la Vid es el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia. La Vid es Cristo en Su Iglesia.     Y ahora, hemos visto, hemos localizado a los obreros de la última hora, obreros para cosechar. Vimos también los obreros de la séptima edad, y ahora vimos los obreros de la última hora para llevar a cabo la cosecha; todos han trabajado, pero miren, los obreros de la última hora son los más bienaventurados y son los que fueron criticados por los de la primera hora.     Estamos en el tiempo final donde el sol de la tarde, el sol del verano (así como tenemos el sol del verano ahora acá en la República Mexicana que es caliente)... el sol del verano es el tiempo en donde más calor hace, porque necesita madurar el fruto para la cosecha. Y el sol del verano es Cristo, el Hijo del Hombre, resplandeciendo el Hijo del Hombre, alumbrándonos con Su Palabra revelada en el Día Postrero como lo hizo en edades pasadas, un poquito de luz, de más calor cada día, hasta llegar al tiempo del verano. El mismo Cristo hablando de estas cosas dijo que cuando veamos todas estas señales que Él dio, que estarían aconteciendo, sepamos que el verano está cerca.     Y cuando se habla que el verano está cerca, entonces también nos habla que el fruto va a madurar, y que va a llevarse a cabo la cosecha, el recogimiento del fruto, el recogimiento de los hijos e hijas de Dios: la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos. Y luego la paja, que es lo que queda de las edades pasadas, porque ya lo que era trigo potencialmente en cada edad, ya pasaron al Paraíso a vivir; y lo que quedó fue el tallo, luego otra etapa del tallo, la borla, luego la cáscara, que son las etapas luterana, wesleyana y pentecostal; y luego de esas etapas, el trigo, el grano de trigo madurando para la cosecha, para ser recogido en el alfolí de Dios, ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.     Cuando Juan el Bautista estuvo viendo a Jesús (en el capítulo 3 de San Mateo), miren lo que dijo... recuerden que la obra la hace Cristo, pero usa instrumentos, por ejemplo: en una hacienda, si hay una buena cosecha dicen: “Fulano de tal (o sea el dueño de la hacienda) tuvo una cosecha grande, trabajó duro, y logró tales resultados.” Y sin embargo, a lo mejor no tomó ni un machete, ni una azada, ni nada para trabajar, pero como es el dueño, todo lo que se hace ahí, Él es la cabeza. Es como cuando se hizo el tabernáculo en el tiempo de Moisés, Moisés hizo el tabernáculo; pero la Biblia no dice que colocó una estaca, o colocó esto o lo otro, pero él era la persona, el líder que recibió la revelación y el que estaba a cargo de esa labor.     Así que, ahora la Escritura nos dice que así como Moisés fue colocado sobre la Casa de Dios, sobre Su Casa, así Cristo ha sido colocado ¿cómo? Ha sido colocado sobre Su Casa, dice: “La cual Casa somos nosotros.” O sea, la Iglesia del Señor Jesucristo es la Casa de Dios bajo el nuevo Pacto.     Y ahora, bajo el nuevo Pacto, Cristo y Su Iglesia llevarán el fruto de las uvas que madurarán en el tiempo del verano, y serán cosechados, y llevados al granero, al alfolí de Dios, llevados al lugar correspondiente; al granero pues como trigo, y al lugar que le corresponde como ramos de uvas.     Juan el Bautista cuando estuvo profetizando que después de él venía Uno mayor que él, en el capítulo 3, verso 10 en adelante, 10 al 12 dice, de San Mateo:     “Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.     Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.     Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.”     No quiere decir que la paja va a estar ardiendo todo el año, pero no se apagará hasta que se queme. Es como el infierno, el fuego del infierno o lago de fuego quemará en alma, espíritu y cuerpo a las personas que serán echadas ahí; cuando se acabó de quemar todo, se acaba el fuego también. Es como cuando la persona cocina en la casa, el fuego no se apaga, no lo apaga hasta que se cocina todo; cuando ya se cocinó lo que iba a cocinar, pues apaga el fuego, no lo va a dejar ahí gastando luz, o gastando gas, o lo que sea.     Y ahora, recogerá el trigo en Su granero, porque va a transformar a los vivos creyentes en Él y a los que murieron los va a resucitar en cuerpos eternos y los va a llevar con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, los va a llevar a la Casa de nuestro Padre celestial. Y a la paja, porque el tallo, la borla y la cáscara, todo entra como paja, es quemado durante la gran tribulación; el tallo y las demás etapas, y la cáscara, no van a la Casa, no van al granero; al granero va el trigo, a la Cena de las Bodas del Cordero van los escogidos: el trigo, los hijos e hijas de Dios.     Y ahora, podemos ver lo que será el futuro de la paja, de esas edades pasadas que ya la vida se fue y solamente quedó la paja, porque la vida va pasando de una etapa a otra y el Espíritu de Dios, que es el que produce o se reproduce en hijos e hijas de Dios, va pasando de una edad a otra edad.     Y ahora, es necesario que el trigo, ya sin la cáscara, ya no en el tallo, ya no en la edad luterana ni wesleyana ni pentecostal, recuerden que la edad séptima, la edad pentecostal corresponde a la cáscara que cubre el trigo; pero ahora en la etapa de Piedra Angular, es el grano sin la cáscara, madurando, la cáscara se separa y el grano madura para ser cosechado y llevado al alfolí de Dios. Él recogerá el trigo en Su granero, y la paja la echará en el fuego, y ahí se quemará la paja durante la gran tribulación. Todo lo que fueron de etapas pasadas, lo que queda de esas etapas es quemado; como también en la pascua, dice la Escritura que tenían que comerse el cordero, y lo que quedara del cordero tenían que quemarlo en fuego, y era de la pascua, el cordero pascual.     Así es para cada una de las etapas que han pasado: lo que sobró, será echado al fuego en la gran tribulación.     Ahora, estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, el tiempo del verano en el Programa Divino en términos espirituales y también en lo físico acá en la República Mexicana y en muchos países también de la América Latina (los que colindan con Norteamérica están en tiempo de verano) y El Caribe está en tiempo de verano también, los que están muy para el Sur están en tiempo de invierno, así que... pero en lo espiritual estamos en tiempo de verano.     Estamos en tiempo de verano en donde todos tenemos que estar delante del Sol de justicia, el Hijo del Hombre, Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, manifestándose y alumbrándonos con Su Palabra, dándonos el calor que nos madurará, la revelación divina que nos madurará en el Día Postrero, en este tiempo final en el cual estamos viviendo.     ¿Dónde se lleva la cosecha y dónde madura el trigo? En el Oeste, porque es la etapa que corresponde a este tiempo final, y también así es para la Vid verdadera que es Cristo, el cual está en medio de Su Iglesia desde el Día de Pentecostés y siempre ha estado moviéndose de etapa en etapa. Y al tiempo de la siega dice: “El Hijo del Hombre enviará (¿qué?) Sus ángeles con gran Voz de Trompeta, y juntarán a Sus escogidos.”     Ahí Sus escogidos en esa etapa también son ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, pero también los escogidos de la Iglesia son llamados y juntados en el Día Postrero; porque lo que es la séptima Trompeta para los judíos, es el séptimo Sello para la Iglesia, para los creyentes en Cristo.     Por lo tanto, estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, y aun el medio ambiente concuerda con el tiempo del verano, pues se ha puesto más caliente el medio ambiente y le tienen miedo, pero es que viene... es el tiempo para la cosecha, el tiempo de verano, y luego que madure el trigo, luego la paja será quemada con fuego en la gran tribulación.     Es una bendición y privilegio grande vivir en el tiempo final, en la última hora, el tiempo de madurar el trigo y para la cosecha, y luego, dice Apocalipsis, capítulo 22, verso 2:     “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo (¿para qué?) para recompensar a cada uno según sea (¿qué?) su obra.”     La obra de los obreros del Día Postrero tiene que ser en la edad que le corresponde, como la obra de los obreros de la primera hora tenía que ser allá en el principio, la obra de los obreros de la tercera hora, y de la hora sexta y la hora novena, tenía que ser también en la edad que les correspondía.     Por lo tanto, no vamos a estar preocupados en estar trabajando en una edad pasada, Pablo... aun Pablo decía: “Yo no me meto en la labor de otros.” Él se fue a evangelizar donde no habían evangelizado, para no tener nada que ver con la labor de otros. Y así también es para nuestro tiempo, ocupados trabajando en la hora undécima, trabajando en la hora final, en la labor que corresponde a este tiempo.     Esa es la labor que estarán respaldando los obreros de la hora undécima, para que se realice el Programa Divino correspondiente al Día Postrero. Y todo culminará en el cumplimiento de una Gran Carpa-Catedral como fue prometido, porque eso está prometido, no para las horas anteriores sino para la hora postrera, la hora undécima, que se completará la hora undécima con la hora duodécima, y ahí se completa la labor en el tiempo de la tarde, porque la hora undécima y duodécima son las 5:00 y las 6:00 de la tarde.     Y ahí es el tiempo donde se entrelaza una dispensación con otra también, así como se entrelaza un día con otro conforme el calendario judío o hebreo; en el tiempo de la tarde ya a las 6:00 de la tarde ó 6 y algo, depende del tiempo que sea, en el tiempo del verano los días son más largos, pero ya a la caída del sol termina un día y comienza el otro día; y así también termina una dispensación y comienza otra dispensación, ahí se entrelaza una dispensación con otra dispensación, ahí es donde se entrelaza la Lluvia Tardía con la Lluvia Temprana. La Lluvia Tardía, miren lo que nos dice de la Lluvia Tardía, libro de “Las Edades,” en español, página 431de esta versión, dice:     “Ahora, dice que Dios va a restaurar. La Edad Luterana no restauró la iglesia, sino que empezó la reforma; la edad de Wesley no restauró, la Edad Pentecostal no restauró; pero Dios tiene que restaurar porque no puede negar Su Palabra. Esto no es la resurrección de la iglesia, es la “Restauración.” Dios llevará la iglesia de nuevo a Pentecostés como en el principio. Ahora fíjese en el versículo 25, donde nos dice por qué necesitamos restauración.”     Y comienza ahí a decir:     “La oruga, la langosta, el pulgón y el revoltón se han comido todo, menos la raíz y un poquito del tallo. Nos ha sido dicho que todos estos insectos son el mismo en distintas etapas.     Eso es correcto. Son el espíritu del anticristo manifestado en la organización, la denominación y en la falsa doctrina a través de las edades. Y aquel tallo y raíz van a ser restaurados.     Dios no va a sembrar una iglesia nueva, sino que va a traer su planta original de nuevo a simiente original. Lo está haciendo como dice en el versículo 23, por medio de la lluvia de la enseñanza, o “temprana.” En seguida vendrá la lluvia de la cosecha, o fe para el rapto.”     Y ahora, vean, la lluvia de la cosecha es ¿cuál? La Lluvia Tardía, sin la Lluvia Tardía ni el fruto madura, porque tiene que venir la lluvia también y el sol calentar también, y luego de esa lluvia, de la lluvia de la cosecha o fe para el rapto (lluvia de cosecha o fe para el rapto).     ¿Dónde está la fe para rapto? En los siete Truenos, la Voz de Cristo hablando en el Día Postrero, así como habló en edades pasadas ahora en el Día Postrero estará hablándolos y dándonos la fe para ser transformados; hablándonos por medio del Evangelio del Reino, así como nos habló por medio del Evangelio de la Gracia en las edades pasadas. Y ambas lluvias estarán a la misma vez cayendo sobre el pueblo: Lluvia Temprana y Tardía, como al principio, o sea, dos mensajes dispensacionales al mismo tiempo en la Iglesia del Señor Jesucristo, siendo hablados, y por consiguiente la Iglesia del Señor Jesucristo tendrá conocimiento de la Lluvia Temprana del Evangelio de la Gracia y tendrá conocimiento de la Lluvia Tardía del Evangelio del Reino.     El Evangelio de la Gracia gira alrededor de la primera Venida de Cristo y el Evangelio del Reino gira alrededor de la segunda Venida de Cristo. El Evangelio de la Gracia gira alrededor de la primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios, y el Evangelio del Reino gira alrededor de la segunda Venida de Cristo como el León de la Tribu de Judá. Tan sencillo como eso.     Por lo tanto, estemos despiertos, porque estamos en una etapa muy importante en donde los obreros de la última hora, los obreros de la hora undécima, que son los últimos que son llamados, en medio de la Iglesia estarán trabajando para que se lleve a cabo, o lleve a cabo Cristo por medio de Su Espíritu, Su Programa correspondiente al Día Postrero; porque Él es el dueño de esa Vid verdadera, Él es la Vid verdadera y Él es el dueño de esa Viña; la Viña, la Iglesia del Señor Jesucristo, así como bajo el antiguo pacto dado en el monte Sinaí, la Viña es Israel.     Ahora, estamos viviendo en un tiempo muy importante para la Iglesia del Señor Jesucristo, en el tiempo para y de los obreros de la hora undécima, de la última hora, para la labor correspondiente en medio de la Iglesia en este tiempo final.     Por lo tanto, conscientes como ministros cuál es la hora en que vivimos, recuerden: ya sabemos la hora, en términos espirituales, en qué hora sería que se llevaría a cabo el llamado de los obreros de la hora undécima y la labor que llevarían a cabo; porque sin la labor de cosecha, de nada sirvió la siembra.     ¿Porque quién siembra, pasa trabajo tanto tiempo, y después no cosecha? La meta es la cosecha, pero para llegar a esa meta hay que sembrar, preparar el terreno, sembrar, y tener obreros que cuiden de esa siembra. Eso está en la parábola del trigo y la cizaña, ahí también encuentra usted sobre los hijos del Reino, la siembra, el trigo, el Hijo del Hombre es el que siembra la buena semilla, el cual es Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia.     ¿Obreros de la primera hora? No, si fueran de la primera hora estarían protestando. Y si alguno protesta por algunas cosas, se quiere mudar para los obreros de la primera hora. Estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos: el tiempo de la hora undécima, donde completará la labor en la hora duodécima, se cerrará todo el trabajo con el trigo recogido, con el trigo maduro y recogido, cosechado y colocado en el alfolí o granero de Dios. Y lamentablemente, la paja siendo echada en el fuego que corresponde al día ardiente como un horno.     “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará (o sea, los quemará), ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.(Malaquías, capítulo 4, verso 1 en adelante).     Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación...”     El Sol de justicia ¿qué hace? Madura el trigo, madura el fruto, en la parte alta del Árbol Novia. Entonces tenemos que saber en qué parte del Árbol Novia estamos, en qué parte del Cuerpo Místico de Cristo estamos.     Vean, todas estas cosas celestiales han sido dadas al Cristianismo, representadas en cosas naturales que ya se conocen, como cosas de la agricultura, también de la ganadería, y también de otras esferas de la vida diaria de los pueblos. Pero si estas cosas fueran habladas en los términos celestiales, Cristo le dice a Nicodemo: “Lo que sabemos, hablamos.” Y dice: “Si he hablado cosas terrenales y no creéis, ¿cómo creéis si os hablare las celestiales?”     Él hablaba en los términos terrenales, las cosas celestiales las tipificaba en cosas terrenales, para que las personas pudieran entender un poco, no todos entendían, pero las simplificaba; pero habladas en términos celestiales, ya la cosa es más difícil, porque los seres humanos entienden en la forma terrenal, en la forma en que conocen, como en términos de la agricultura, de la ganadería, de la economía, de la parte política, de lo militar y así por el estilo, en todos esos términos hablaba Cristo los misterios del Reino de Dios.     Vean, el término de la minería también, porque dice que un hombre encontró un tesoro (capítulo 13, verso 44 al 45 por ahí de San Mateo) y de gozo lo escondió en el campo, y fue y vendió todo lo que tenía para comprar ese campo con ese tesoro. Ese tesoro son los judíos, son nada menos que los ciento cuarenta y cuatro mil judíos, hebreos; están en el campo, en el mundo, el mundo es el campo; no están perdidos; es un tesoro que está escondido, que Dios mismo lo escondió; y lo compró cuando murió en la Cruz del Calvario, lo compró, lo compró con Su propia vida.     Bueno, y la perla de gran precio es la Iglesia.     Vean, en esos términos tan sencillos de la minería nos habla cosas que son maravillosas, y en la agricultura también, la ganadería, y la política, también nos habla en la política, nos habla también en los términos de la economía también, y así por el estilo.     Para nuestro tiempo, todos esos términos y todas esas cosas que fueron habladas van a ser entendidas correctamente y le vamos a sacar provecho a todo, porque todo desemboca en este tiempo final y todo el conocimiento de todas esas cosas proféticas será abierto (lo que no estaba abierto), será abierto a la Iglesia del Señor Jesucristo para que madure con la Palabra revelada del Hijo del Hombre, de Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia.     “LOS OBREROS DE LA ÚLTIMA HORA.”     ¿De qué hora es usted obrero u obrera? De la última hora, y yo también. Por eso nos ocupamos del trabajo que corresponde a la última hora, el trabajo de la tarde, el trabajo para que madure el fruto, el trigo, madure el Árbol Novia, madure la Planta de uva que es Cristo en Su Iglesia, y por consiguiente la Iglesia también viene a ser la planta de uva con sus diferentes ramas, porque Cristo, que es la Vid, tiene muchas ramas y por consiguiente viene a ser una; porque la Vid sin ramas no puede llevar fruto, tiene que ser parte de la Vid, de ese tronco tiene que ser que sube, tiene que tener muchas ramas donde llevar el fruto.     Bueno, ha sido una plática, platicando en esta ocasión con ustedes lo que hemos tenido y con ustedes que están a través del satélite Amazonas o de Internet en diferentes naciones, en esta ocasión en que se está viendo cómo trabaja la transmisión vía satélite. Vamos a pedirle que nos digan cómo... que nos informen allá en Puerto Rico y en Venezuela y en otros lugares si la transmisión está saliendo bien. ¿Cuándo te dijeron? Porque vino demasiado rápido. Todavía no había terminado yo y...     Pregúntale a Miguel cómo se vio allá... sí, pero viendo, pero que diga Miguel, ¿cómo se está viendo allá la transmisión? Puedes hacerles saber aquí para que ellos sepan si hay que dar algún ajuste o si está bien. Que Dios te bendiga, Miguel, y te guarde, y a todos los que están allá ministros reunidos con el misionero Miguel Bermúdez Marín: que Dios les bendiga grandemente, y en todos los países todos los que están conectados en estos momentos o que verán esta actividad, que Dios les bendiga grandemente, les use grandemente en esta hora que nos ha tocado vivir, la hora undécima que está rayando ya con la hora duodécima.     Y que pronto se completará la labor correspondiente, y todos tendrán la fe para ser transformados y raptados, y todos veremos el cumplimiento de las visiones y profecías correspondientes a este tiempo final. Las que no han sido cumplidas las veremos cumpliéndose, y las que han sido cumplidas y no nos dimos cuenta serán abiertas para que las veamos, y veamos cómo fueron cumplidas.     Estamos esperando la contestación de Miguel y de Puerto Rico (si están). Sí, bueno Miguel, contéstale el teléfono ahí y por escrito también a Benjamín. ¿Ya te contestaron acá? Contestan en tres formas: bien, súper bien o extra súper bien.     Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y voy a dejar por aquí al licenciado Benjamín Cruz Alfaro para ahí concluir porque no veo al reverendo Andrés Cruz Gallegos.     Respalden al licenciado Benjamín Cruz Alfaro en esta labor de transmisiones de satélite para adquirir los equipos que le falten, y ya han adquirido algunos, y todavía si le falta alguno es bueno respaldarlo para que así en esta hora postrera que estamos viviendo no falte alimento, no falte Luz para madurar el trigo, para madurar en la copa del Árbol Novia todos los hijos e hijas de Dios; para que en la Viña del Señor, la Viña de Cristo, Cristo en Su Iglesia, el cual es la Vid verdadera con sus ramas, madure todo el fruto que está en las ramas, y sobre todo en la rama de este tiempo final, la rama que corresponde a la parte alta del Árbol Novia, de la Iglesia del Señor Jesucristo.     Todavía no tenemos bien lo de Miguel, pero a lo mejor si no estaba bien hubiera llamado, ¿verdad? ¿Dónde? ¿Quién dice? Paraguay y Chile recibieron la transmisión, Colombia también, así que llegó bien la señal allá. Lo importante es que llegue bien a Puerto Rico y de Puerto Rico ya el satélite se encarga, ya sale bien la transmisión.     Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes al reverendo Andrés Cruz Gallego para finalizar, continuar y finalizar ya en esta ocasión. Ya después pasamos a la segunda parte, ya el reverendo Andrés Cruz Gallego les explicará cómo será la segunda parte, y para que las damas descansen, pues ya no tendrán que estar en la segunda parte. ¿Verdad?     Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.     “LOS OBREROS DE LA ÚLTIMA HORA.”

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