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Muy buenos días, amables amigos y hermanos, ministros compañeros en el Cuerpo Místico de Cristo; y damas también colaboradoras en el Reino de Cristo, jóvenes también que veo aquí presentes, y niños; y también los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones, ministros, colaboradores, damas, jóvenes y niños también en diferentes naciones.     Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes, y les use grandemente en Su Reino en este Día Postrero. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.     Es una bendición y privilegio grande estar con ustedes para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.     Un saludo muy especial para el misionero Miguel Bermúdez Marín allá donde se encuentra; me dicen que donde él se encuentra no hay internet, pero están viendo a través del satélite, así que es una bendición grande vivir en este tiempo y tener las facilidades que hay, facilidades electrónicas, para que se extienda el Evangelio de Cristo.     Si en el tiempo de Jesús y los apóstoles estuvieran viviendo allá en un tiempo como este, tendríamos las películas de Jesús, de los apóstoles; y si en el tiempo de Moisés, también tendríamos sus películas en vivo, de lo que sucedió en vivo, tendríamos esas películas. ¿A cuántos les gustaría verlas? Pues miren, las vamos a ver porque están en el Cielo y algún día vamos a ver la historia completa de todo lo que sucedió, porque todo queda grabado en el éter, y por consiguiente algún día vamos a ver toda la historia y vamos a tener tiempo, años, para examinar toda la historia.     Recuerden que la Tierra va a ser llena del conocimiento de la gloria de Dios como las aguas cubren el mar, ¿eso está por dónde? Por Habacuc, capítulo 2, verso 14; e Isaías, capítulo 11, verso 9.     Así que, todo queda grabado en la dimensión de Dios, todo está bien adelantado, siempre ha estado adelantado, es acá que se va gateando (como decimos nosotros), de etapa en etapa, a medida que van surgiendo las etapas del Programa Divino es que la ciencia da un paso. Si Dios no da un paso en Su Programa, la ciencia se queda estancada.     Recuerden en el tiempo del oscurantismo, pues se estaba en esa etapa oscura y la gente creía que cuando... si alguien, alguna persona se iba en un barco y continuaba y continuaba se iba a ir por un risco al final porque el mar era plano, cuando la misma Biblia dice la redondez de la Tierra; pero así es a medida que Dios da un paso de adelanto en Su Programa, entonces la ciencia, el ser humano en todas sus esferas, da un paso, o sea, que Dios va al frente.     Por eso es que en nuestro tiempo pueden ir a otros lugares y enviar a otros planetas naves tripuladas o no tripuladas, no sabemos si han enviado tripuladas a algún planeta, pero si las han enviado no se tiene noticias, pero han enviado sin tripulantes; y eso es porque este es el tiempo, la etapa del Programa Divino, donde Dios tendrá hijos que sin ver muerte van a ser transformados para ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero y los muertos creyentes en Cristo van a ser resucitados, y luego también van a ir con los creyentes vivos en el rapto a otra dimensión, como fue Jesús, que subió, fue raptado.     También Elías muchos años antes había sido arrebatado, Enoc también. Así que el arrebatamiento o rapto ya podemos ver que es algo que ha acontecido en otras ocasiones y siempre ha sido para los creyentes en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.     Los creyentes del Antiguo Testamento que resucitaron con Cristo resucitaron en cuerpos eternos, fueron llevados con Cristo a otra dimensión, ese fue el rapto de ellos, de los escogidos del Antiguo Testamento; y ahora falta el rapto de los escogidos del Nuevo Testamento, el cual será con personas que serán transformadas, si están vivos, y los muertos resucitados en cuerpos eternos. O sea, que será un arrebatamiento o rapto de personas que tendrán cuerpos glorificados como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador, con el cual Él subió al Cielo.     De edad en edad encontramos que Cristo, el cual es la Luz del mundo, y Él dice: “El que me sigue no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida.” Pero Él se fue, ¿y cómo Él entonces va a ser Él la luz para el pueblo? En el templo que construyó Salomón y el tabernáculo que construyó Moisés en el lugar santo que corresponde en tipo y figura a las siete etapas de la Iglesia, encontramos que hubo un candelero o candelabro con siete lámparas, las cuales alumbraban en el lugar santo; eran encendidas una a una.     O sea, fue con el fuego santo o sagrado que vino de Dios cuando fue ofrecido a Dios el tabernáculo y luego el templo, se mantuvo, se mantenía ese fuego santo, y con la luz que se encendía con el fuego santo, se encendía la primera lámpara, y luego se tomaba luz de esa primera lámpara y se pasaba a la segunda; luego se tomaba luz o fuego de la segunda lámpara y se encendía la tercera, porque así era el plan de Dios. Cristo, que es la Luz del mundo a través del mensajero de cada edad, el candelabro que representa a la Iglesia completa, con siete lámparas, siete edades, y las mechas encendidas el mensajero de cada edad, a través del cual Cristo en Espíritu Santo, en Fuego Santo, alumbra en cada edad al pueblo en el lugar santo, y por eso el hombre que puede encender la luz es el Espíritu Santo pero tiene que hacerlo a través de un hombre, de un mensajero en cada edad.     Cuando aparece el mensajero de una edad ahí está el hombre, dos hombres, el hombre de otra dimensión, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto en un hombre de esta dimensión encendiendo la luz de Su Palabra para alumbrar el alma, el espíritu, el corazón de las personas, con la luz del Evangelio, la luz de Vida eterna. “El que me sigue no andará en tinieblas, mas tendrá ¿qué? La luz de la Vida, la luz de la Vida eterna.”     Por lo tanto, la persona recibirá el Espíritu Santo y ahí tendrá la luz de la Vida eterna, y tendrá un cuerpo angelical y tendrá la imagen de Cristo, viene a ser a imagen de Cristo, y luego le falta la semejanza de Cristo que será el cuerpo nuevo que va a recibir.     Todo es sencillo en el Programa Divino, y lo importante es saber que eso ha sido así a través de las edades y que en nuestro tiempo no puede cambiar, sigue siendo en esa misma forma.     Pero ahora ya han transcurrido las siete etapas o edades de la Iglesia en el Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo, Su Iglesia, y para cada edad han sido llamados los escogidos, han pasado de una edad a otra edad y han ido subiendo, ¿y ahora hacia dónde lleva Cristo a Su Iglesia? Hacia la Edad de la Piedra Angular. Tan sencillo como eso.     Y la Edad de la Piedra Angular es el Lugar Santísimo del Cuerpo Místico de Cristo, que es el Templo espiritual, donde la luz es la luz de la Shekinah, la luz de Dios, la luz de Cristo, como estaba en el tabernáculo en el Lugar Santísimo sobre el Arca del Pacto en medio de los dos querubines de oro. Esos dos querubines de oro en el Cielo representan a Gabriel y Miguel, en los ministerios terrenales representan los ministerios de Moisés y de Elías.     Por eso así como Pedro y Pablo trajeron el Evangelio a los gentiles, Pedro en la casa de Cornelio, un gentil romano militar, y luego San Pablo a los gentiles, como mensajero a los gentiles, dice el reverendo William Branham: “Así los gentiles lo llevarán de regreso a los judíos,” como Pablo y Pedro. O sea, y quien lleva el Evangelio a los judíos es Moisés y Elías, los dos olivos; o sea, que Pablo y Pedro representan a los dos Olivos; y por eso se estará repitiendo lo que sucedió en los ministerios de Pablo y Pedro, en este tiempo final.     Los judíos trajeron el Evangelio de Cristo, el Evangelio de la Gracia, el Evangelio que revela el misterio de la primera Venida de Cristo, lo trajeron a los gentiles; los gentiles llevarán el Evangelio de Cristo, el Evangelio del Reino que gira alrededor de la segunda Venida de Cristo como León de la Tribu de Judá, lo llevarán a los judíos. O sea, el Evangelio de la Gracia vino de los judíos, del Este, el Evangelio del Reino irá a los judíos del Oeste. Eso es en palabras sencillas para que todos, hasta los niños, puedan comprenderla. Y si lo quieren entender más claro: el Evangelio de la Gracia nació en el Este, y el Evangelio del Reino nacerá en el Oeste.     Todo es sencillo. Por ejemplo, la construcción del templo que construyó Salomón encontramos que en el Oeste era que estaba el lugar santísimo, por lo tanto era de Este a Oeste, el atrio estaba para el Este, el lugar santo también; y seguía, continuaba, uno seguía caminando del atrio al lugar santo, y del lugar santo al lugar santísimo, eso era una caminata de Este a Oeste, hasta llegar al lugar santísimo que estaba en el Oeste.     Y ahora, en el Templo espiritual de Cristo se vino con el Evangelio de Cristo de Este, de la tierra de Israel, caminando de la tierra de Israel, Asia Menor, Europa, Norteamérica y la América Latina hasta llegar al Oeste que es el Continente Americano que consta de Norteamérica y la América Latina, donde nos encontramos por la gracia de Dios, porque Dios quiso que nosotros estuviéramos viviendo acá en el Oeste para ser llamados y juntados y colocados en el Cuerpo Místico de Cristo, ¿en qué etapa? La séptima etapa de la Iglesia, en la parte del Lugar Santo se cumplió en Norteamérica. ¿Para dónde nos va a llevar Cristo? Pues para el Lugar Santísimo.     En la construcción del Lugar Santísimo con piedras vivas se lleva a cabo la Obra de Dios y luego se va a dedicar a Dios ese Templo espiritual, la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde la Venida del Señor será como fue la Venida de Dios en la Columna de Fuego, en aquella nube, en el tabernáculo que construyó Moisés y luego también así fue en el templo que construyó el rey Salomón.     Y cuando Cristo haya completado la construcción de Su Templo espiritual, de Su Iglesia, Su Venida llenará la Casa, Su presencia; y ahí vendrá Cristo en toda Su plenitud, se manifestará en toda Su plenitud, vendrá, traerá los muertos creyentes resucitados y a los vivos los transformará, y estaremos con Cristo una buena temporada, de 30 a 40 días aquí en la Tierra, pero ya con la plenitud de Dios manifestada en Su Iglesia. Y como las siete etapas o edades de la Iglesia ya terminaron y ya no hay avivamientos para las siete edades, el último avivamiento de las siete edades fue en Norteamérica con el mensajero que Dios les envió.     Pero el reverendo William Branham en la página 166 del libro de “Citas,” pregunta: “¿Señor, habrá otro avivamiento? ¿Habrá otro tiempo?” Eso es como era de edad en edad, él dice: “Del Occidente,” o sea, del Continente Americano, y ya de la parte Norte ya se cumplió la parte correspondiente a Norteamérica, él dice: “Ya en Norteamérica no habrá avivamiento, ya el avivamiento se acabó en Norteamérica y no habrá ningún otro avivamiento en Norteamérica, entonces queda ¿qué? Los Latinoamericanos.     Del Occidente vendrá un Jinete en un caballo blanco; recorremos esta senda una vez más, otra vez; el ministerio de Elías, Elías recorrerá el camino ministerial una vez más, por quinta vez, con un jinete que viene en un caballo blanco y viene del Occidente. Así que, y si va a recorrerlo con él, ¿con quién es que recorre Elías en su quinto ministerio el camino ministerial? Con Moisés. ¿Ven lo sencillo que es todo? Todo tiene que cuadrar.     Y dice también, ya como han terminado la edades, ya para las edades no hay avivamiento y si no hay avivamiento ya no hay milagros para las edades. Pero luego es mostrado una Gran Carpa Catedral donde estarán ocurriendo muchas cosas grandes, importantes y también él dice en otro lugar: “Los milagros son para Moisés y Elías.” ¿Ve? Todo tiene que conectar, una cosa no puede contradecir la otra, entonces tiene que juntar todo.     Por aquí dice: “La Tercera Etapa será así, será en una Gran Carpa Catedral, habrá grandes maravillas, se estará predicando el Evangelio, habrá llamamientos, habrá milagros.” Y por acá dice que “los milagros son para Moisés y Elías,” entonces pues tendremos a Moisés y Elías entonces ahí. Todo eso se junta y formará la realidad que estaremos viviendo en el Día Postrero cuando se cumpla la Visión de la Carpa, se cumpla la Tercera Etapa, se cumpla el avivamiento del Día Postrero correspondiente a la Edad de la Piedra Angular, no correspondiente a la séptima edad, porque ya los avivamientos de las diferentes edades terminaron, porque ya los mensajeros de cada edad a través de los cuales trajo Dios un avivamiento ya ellos terminaron su tiempo.     Por lo tanto, tenemos que despertar a la realidad de la bendición tan grande que tiene Dios con y para los Latinoamericanos y Caribeños. Yo creo que más claro no se los puedo explicar porque no hay forma de explicarlo más claro, y si lo explico más claro ya hay detalles que no conviene que sean dado.     Pero recuerden que todo eso está ligado al siervo bueno y prudente, al cual puso su Señor sobre Su casa para que les dé el alimento ¿a qué? A tiempo. O sea, que tiene que estar dando alimento, que es palabra, porque no solamente de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios, y la boca de Dios son los mensajeros de Dios.     Y ahora, no hay adopción si no se está haciendo algo, no hay victoria si no hay una batalla.     Siempre se tiene que estar llevando a cabo algo; por ejemplo no hay una obra de fe si no se está haciendo algo, si no se está haciendo esa obra, pero para que sea una obra de fe tiene que estar basada ¿en qué? En la Palabra, porque sino es una obra humana y no tiene fundamento bíblico y no está respaldado por Dios, es un invento humano; pero si es algo que está prometido en la Biblia y se trabaja para que se haga una realidad, cuando se hace una realidad, eso fue una obra de fe llevada a cabo, que fue una promesa hecha al pueblo de Dios, a la Iglesia, y la conquistaron ¿quiénes? Esos que trabajaron para que se hiciera realidad esa obra de fe.     Recuerden que la fe sin obras es muerta, así como el cuerpo sin espíritu está muerto; no se puede decir que tiene fe, fe, y que tiene fe la persona si no luego muestra que es una fe genuina y se pone a trabajar para conquistar eso que Dios ha prometido.     Por ejemplo, si Dios le prometió al pueblo hebreo una tierra prometida tenían que trabajar, luchar, pelear, para obtener esa bendición.     Y ahora, nos encontramos al final ya de la trayectoria de la Iglesia del Señor Jesucristo, que es coronada, esa trayectoria, con el Lugar Santísimo que viene a ser la Edad de la Piedra Angular, en donde se cumplirán todas las promesas de fe para rapto, los siete Truenos hablando sus voces, Cristo hablando en forma consecutiva a Su Iglesia, como león, hablando como León, ya no como Cordero; y si habla como León entonces lo que habla es el mensaje del Evangelio del Reino, porque como León Él es el Rey de los Cielos y de la Tierra, Rey de reyes y Señor de señores, y Juez de toda la Tierra.     Por eso el juicio tiene que venir cuando Cristo esté como León, como Juez, no como Sumo Sacerdote, porque como Sumo Sacerdote Él es intercesor y Él intercede para que el juicio divino no caiga sobre las personas. Y la Sangre, mientras esté en el Lugar Santísimo, Dios mira la humanidad a través de la Sangre y no ve pecado; pero cuando sea quitada la Sangre del Lugar Santísimo en el Cielo, cuando Dios mire hacia la Tierra, entonces no habrá Sangre y entonces verá el pecado; y la paga del pecado es muerte.     Gracias a Dios que Cristo todavía está en el Trono de Intercesión como Sumo Sacerdote haciendo intercesión por cada uno que lo recibe como su Salvador, y también por cada creyente en Cristo que cuando comete algún error, falta o pecado lo confiesa a Cristo, y Cristo con Su Sangre lo limpia de todo pecado. O sea, que Cristo nos mantiene limpios con Su Sangre; si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, para eso Él está allí haciendo intercesión siempre por los creyentes en Él.     En la Santa Cena recordamos que Cristo murió por nosotros y quitó el pecado del mundo. Juan dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo,” y así lo hizo. Y por eso la Santa Cena nos muestra que Cristo por nosotros murió, y por consiguiente nos perdonó; pero el lavatorio de pies nos recuerda que ya siendo creyentes en Cristo en cada ocasión que hemos fallado y hemos confesado a Cristo nuestros pecados, Él con Su Sangre nos ha limpiado y nos mantiene limpios delante de Dios, nos mantiene limpios de todo pecado, justificados como si nunca en la vida hubiésemos pecado.     Ahora, estamos en el tiempo final, como en los días de Noé y como en los días de Lot; y por cuanto estamos en esa etapa paralela al día de Noé y al día de Lot, aquellos tiempos fueron tiempos en donde los días de los antediluvianos en el tiempo de Noé estaban ya contados, serían destruídos; y ellos no conocieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Solamente Noé con su familia conocieron el tiempo en que estaban viviendo.     Así también pasó con Lot: en el tiempo de Abraham, Sodoma y Gomorra fueron destruidos y ellos no conocieron hasta que vino el fuego y los destruyó a todos, y fue sacado Lot de ese territorio para que no pereciera juntamente con los pecadores.     Y ahora, Cristo nos dice que como fue aquel tiempo será este tiempo final; por lo tanto la humanidad ha llegado al tiempo en que el final del reino de los gentiles de un momento a otro comienza, o sea, el final con el juicio, porque el final en sí es la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, esa es la etapa final del reino de los gentiles; pero el final de esa etapa será la gran tribulación, ahí es que desaparecerá el reino de los gentiles, porque la Piedra no cortada de manos dice que herirá a la imagen en los pies de hierro y de barro cocido y serán desmenuzados como vaso de alfarero. Y luego la Piedra, que es Cristo, viniendo con los creyentes en Él glorificados al final de la gran tribulación viene con todos los creyentes, ¿de dónde vienen? De la Cena de las Bodas del Cordero donde han estado en una gran fiesta y vienen para el establecimiento del Reino, a la Tierra; y el reino de los gentiles va a desaparecer, los tres años y medio de la gran tribulación son los juicios de Cristo como Juez sobre el reino de los gentiles, así como en el tiempo de Moisés los juicios que le vinieron a Egipto eran los juicios divinos contra el reino gentil egipcio que había oprimido al pueblo hebreo.     Y el reino de los gentiles es el que ha oprimido no solamente al pueblo hebreo sino también a la Iglesia del Señor Jesucristo en diferentes etapas y por eso está sentenciado el reino de los gentiles a desaparecer.     Bueno, ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta plática, ya estaré con los ministros unos momentitos, un momentito saludándolos allá también en la reunión de ministros. Así que, damas, jóvenes y ministros, que Dios me los bendiga y les guarde, y ha sido para mí un privilegio estar con ustedes en estos momentos compartiendo con ustedes unas palabras de la Palabra de Dios, en donde podemos ver el tiempo que vivimos; y que nos queda poco tiempo, pero el tiempo que nos queda lo podemos aprovechar bien trabajando en la Obra del Señor, sabiendo que nuestro trabajo en el señor no es en vano. “He aquí vengo pronto y mi galardón conmigo para recompensar a cada uno según sea ¿qué? Su obra.” Apocalipsis, capítulo 22, verso 12. Así nos dice el Señor.     Por lo tanto, aprovechemos bien el tiempo, entendiendo cuales son las promesas divinas, qué cosas tenemos que estar haciendo, en qué cosas tenemos que estar trabajando para conquistar todo lo que Dios ha prometido, para que se haga una realidad.     Para que se cumpla lo que Dios ha prometido hay que trabajar en lo que Dios ha prometido. Uno quiere que las personas reciban a Cristo como Salvador, ¿qué hay que estar haciendo? Trabajando en eso: evangelizado. “Id y predicad el evangelio a toda criatura, el que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere será condenado.”     Por lo tanto, si se quiere que las personas reciban a Cristo, crean y sean bautizados, pues hay que estar haciendo aquello que produce esos resultados.     ¿Queremos que en una casa haya arróz y frijoles? Pues hay que traerlos, para que los cocinen, hay que estar trabajando en eso; y en la cocina tienen que estar cocinándolos para poder comer bien. Ya a esta hora mencionarlo, que son casi las 12:00, pues como que uno lo siente más agradable escuchar de frijoles y arróz, chile y todas estas cosas.     Bueno, que Dios me los bendiga y les guarde, y ya nos vemos en estos días que estaremos en las actividades que el reverendo Andrés Cruz Gallego les ha mencionado. Y este año esperamos grandes bendiciones de Dios, siempre prestando atención, dando oído a lo que Dios nos dice en Su Palabra; cualquier cosa contraria que pueda desanimarlo a usted, no le de atención, no le preste atención.     Dice la Escritura: “Si alguno tiene oído para oír ¿qué? Si alguno tiene oído para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” ¿Y cómo hablaba el Espíritu? Por medio de cada mensajero de edad en edad, esa era la Voz del Espíritu, la Voz de Cristo en cada tiempo. No eran muchas personas, era uno a través del cual hablaba, y los ministros que con ese mensajero trabajaban en la Obra, tomaban eso que era dicho y lo pasaban a las demás personas; esa era la Voz del Espíritu Santo para el pueblo en esa edad, en ese tiempo.     Así es también para nuestro tiempo. Sin dejar que metan otra cosa u opiniones, porque sería levadura que daña toda la Palabra que tiene que ser Palabra pura, Palabra sin levadura, para que produzca aquello para lo cual ha sido enviado.     Bueno, que Dios me los bendiga y les guarde, y nos continuaremos viendo Dios mediante estos días.     Continúen pasando un día feliz lleno de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.     Dejo con ustedes por aquí al reverendo Andrés Cruz Gallego para continuar con ustedes.     Dios les bendiga y les guarde a todos.     “PALABRAS DE SALUDO EN REUNIÓN GENERAL.”

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