ImprimirImprimir

Muy buenas tardes, amables amigos y hermanos presentes, ministros compañeros en el Cuerpo Místico de Cristo, damas también trabajadoras en el Reino de Cristo, niños también (veo por aquí) trabajadores en el Reino de Cristo también, y todos los que están a través del satélite Amazonas o de internet.     Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.     Leemos una Escritura en Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21, donde nos dice San Pablo:     “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;     el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra (‘de nuestra bajeza,’ dice esta versión), para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     “TIEMPO DE UNIÓN Y TRABAJO PARA RECIBIR LA PROMESA DE LA TRANSFORMACIÓN.”     Estamos esperando la Venida del Señor para nuestra transformación como está prometida. Ahora, lo que está prometido para llevarse a cabo está también representado en lo que sucedió el Día de Pentecostés. Para recibir la promesa de parte de Dios dada por Cristo a Sus discípulos: que el Espíritu Santo vendría a ellos, que serían llenos del Espíritu Santo, Cristo dice a ellos en el capítulo 1 del libro de los Hechos, verso 5 en adelante, dice:     “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”     Cristo promete a Sus discípulos que van a ser bautizados por el Espíritu Santo no muchos días después de esos días en que Cristo estaba con ellos. Pero Cristo no les dice antes de irse: “Dentro de diez días,” porque cada día la persona tiene que estar esperando lo que le ha sido prometido de parte de Dios. Cualquier persona si le dicen: “Dentro de diez días, en diez días, el décimo día contando desde ahora, el décimo día van a recibir el Espíritu,” pues entonces dirían: “Entonces no es necesario estar nueve días para llegar al día diez juntos, mejor nos vamos, trabajamos, y al día diez llegamos aquí para recibir lo que Dios ha prometido.” Mas bien tenían que estar todos esos días (y Cristo no les dijo cuántos eran) preparándose para lo que le había sido prometido. Veamos aquí en el libro, en este mismo libro de los Hechos, donde estábamos leyendo:     “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”     Ellos, siendo judíos, estaban esperando la promesa de la restauración del Reino, ellos no sabían que vendría una etapa en donde sería una brecha, en la mitad de la semana número setenta para dar paso a la Dispensación de la Gracia en donde judíos y gentiles tendrían la misma oportunidad de recibir a Cristo como Salvador y obtener el Espíritu Santo, recibir el Espíritu Santo y por consiguiente obtener una transformación interior, obtener el nuevo nacimiento; y así por consiguiente, en la esfera espiritual entrar al Reino de Dios.     Ellos esperaban para ese tiempo el establecimiento del Reino de Dios, la restauración del Reino de Dios que es la restauración del Reino de David, promesa que está en la Palabra, pero que cada promesa divina tiene el tiempo en específico en que se cumplirá. No se puede cumplir una promesa que es para ser realizada dos mil años más adelante, no se puede cumplir dos mil años antes; tiene que pasar todo el tiempo hasta llegar a ese ciclo divino; no se puede cumplir o no se pueden cumplir las promesas de la segunda Venida de Cristo en la primera Venida, cada promesa tiene su tiempo.     Y ahora, miren ustedes, sigue diciendo, Cristo les dice:     “Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;     pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.     Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.”     Ahí tenemos la despedida de Cristo, haciendo la promesa que vendría el Espíritu Santo a ellos, el Consolador, lo cual sería el mismo Cristo pero en Espíritu Santo, porque el cuerpo físico glorificado estaría en el Cielo como Sumo Sacerdote haciendo intercesión por todas las personas que lo recibirían como su único y suficiente Salvador. Ya el orden levítico sacerdotal cesó, y comenzó en función, en favor de los seres humanos, el orden Sacerdotal de Melquisedec, orden Sacerdotal celestial.     Por eso el templo sería destruido, conforme a la profecía de Daniel, capítulo 9, y no tendría el pueblo hebreo lugar donde efectuar los sacrificios por el pecado, los sacrificios de la expiación y así por el estilo, pues todo eso estaba ya profetizado; sería quitado el continuo sacrificio, sería destruido el templo, sería destruido la ciudad en el año ‘70 de la era Cristiana, el general romano Tito Vespasiano entró a la ciudad, luego de tenerla cercada por dos años, y destruyó las murallas, destruyó los edificios, destruyó el tempo también; y se llevó los vasos del templo, muchas cosas importantes se las llevó para Roma.     El pueblo hebreo quedó sin un templo donde ofrecer los sacrificios que normalmente ofrecían a Dios. Y si no hay templo, no hay sacrificio; y si no hay sacrificio, no hay perdón. Tan sencillo como eso. Porque no se podían hacer los sacrificios en otro sitio, sino en el lugar ya establecido por Dios. Pero no hay ningún problema, hay un Sacrificio efectuado en Jerusalén por Jesucristo por el pecado del ser humano, pues se llevó nuestros pecados, y por consiguiente Él pagó el precio de nuestra redención. Él es la expiación por el pecado de toda persona que lo recibe como Salvador, Él realizó esa expiación, y le toca luego a la persona creer, aceptarla, le es efectivo ese Sacrificio a la persona cuando lo recibe; mientras no lo recibe, ahí está, pero la persona no obtiene el perdón, a menos que acepte el perdón. El perdón no es perdón hasta que la persona lo acepta, mientras no lo acepta, pues no tiene perdón.     Y ahora, ¿dónde va a estar un sumo sacerdote haciendo intercesión por el pueblo, por las personas? Ya no en la Tierra porque el templo fue quitado, no puede entrar al Lugar Santísimo porque no hay templo, el arca tampoco está; pero en el Templo celestial está el Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec el cual es Cristo, Él es el Melquisedec que le apareció en Su cuerpo angelical a Abraham en el capítulo 14 del Génesis, Él es ese Melquisedec, el cual se hizo carne y habitó en medio del pueblo.     Por eso Él podía orar al Padre, interceder por las personas, Él podía hablar la Palabra y las cosas sucedían. Porque Él es nada menos que el Sumo Sacerdote del Templo celestial que vino a la Tierra para llevar a cabo el Sacrificio de Expiación y por cuanto este planeta Tierra es el Atrio, en el atrio estaba el lugar donde se efectuaba el sacrificio allí en el templo.     Y ahora, encontramos que Él subió al Cielo, se presentó, presentó Su Sangre ante Dios, se sentó en el Trono de Dios y convirtió el Trono de Dios en un Trono de Intercesión. Desde la muerte de Cristo en adelante, en la Tierra no hay templo o tabernáculo donde se ofrezca el sacrificio de la expiación y un sumo sacerdote haciendo intercesión por el pueblo porque ya fue destruido el templo; pero en el Cielo hay UNO, un Sumo Sacerdote: Jesucristo, según el orden de Melquisedec, no según el orden levítico sino según el orden de Melquisedec, orden celestial, orden del cual son sacerdotes también todos los creyentes en Cristo. Porque Cristo con Su Sangre nos ha limpiado de todo pecado y nos ha hecho para nuestro Dios ¿qué? Reyes y sacerdotes, y reinaremos con Cristo sobre la Tierra, por el milenio y luego por toda la eternidad. A ese orden Sacerdotal celestial pertenezco yo, ¿y quién más? Pues cada uno de ustedes también.     El orden sacerdotal terrenal, del cual Aarón es el heredero y por consiguiente son coherederos con él todos sus descendientes, fue tipo y figura del orden Sacerdotal celestial, que es eterno.     Y ahora, el gabinete Sacerdotal del Templo celestial son los creyentes en Cristo con Cristo como Sumo Sacerdote, por eso dice:     “...si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”     Así como el sumo sacerdote era el que intercedía por el pueblo allá en el templo, cuando llevaba la sangre de la expiación, del macho cabrío de la expiación la llevaba al Lugar Santísimo y esparcía con su dedo siete veces sobre el propiciatorio. Y luego que Él terminaba todas las labores de ese día y todas las labores que correspondían al Lugar Santísimo, salía del Lugar Santísimo... entraba unas cuántas veces al Lugar Santísimo, llevando a cabo las funciones correspondientes; y luego cuando ya terminaba por completo y se cambiaba de ropa, salía y bendecía al pueblo, pronunciaba el Nombre de Dios, el Nombre que por muchos años o siglos no ha estado siendo pronunciado como lo pronunció Moisés.     Y el pueblo, todos los que habían confesado a Dios sus faltas, errores y pecados y habían pedido perdón, quedaban libres, quedaban perdonados, aunque sus pecados quedaban en la persona pero cubiertos con la sangre de la expiación de aquel animalito, y quedaban reconciliados con Dios por un año. Al otro año tenían que volver a hacer lo mismo, porque no son sacrificios perfectos los que se hacen con animalitos, el único Sacrificio perfecto es el de Jesucristo, y Su Espíritu viene sobre el creyente. Sin embargo el de los animalitos, el espíritu de los animalitos, no podía venir sobre los creyentes.     Ahora, bajo el nuevo Pacto del cual Cristo habla en la última cena con Sus discípulos en la víspera de la Pascua, dice, toma el pan, bendice y parte, y da a Sus discípulos y dice: “Comed de él todos, porque esto es mi cuerpo.” San Pablo dice que Cristo dijo: “Porque esto es mi cuerpo que por muchos es partido o por vosotros es partido.” Y luego tomando la copa de vino, y dando gracias al Padre, da a Sus discípulos, y dice: “Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”     Y ahora, ¿que Cristo está hablando de un nuevo Pacto? El nuevo Pacto del cual Dios habló por medio del profeta Jeremías, en el capítulo 31, versos 31 al 36, el nuevo Pacto que Él haría con la casa de Israel y la casa de Judá. O sea, el reino del Norte es la casa de Israel, que le fue dado a Jeroboam cuando le fueron dadas diez tribus en la ruptura o división del Reino de David, división que vino a causa del pecado o pecados del rey Salomón, que siendo el hombre más sabio, cometió algunos errores como adorar, servir a ídolos: a Astoret y a otros ídolos abominables, lo cual estaba prohibido para el pueblo hebreo. Fue a causa de que él tuvo muchas esposas, hijas de reyes de naciones de allá, del Medio Oriente, las cuales eran idólatras junto a sus padres también; y entonces ellas pedían hacer, construir un templo allá en Jerusalén para adorar a sus dioses, y Salomón tenía que ir con ellas de seguro en algunas ocasiones, y su corazón fue inclinado a la idolatría.     Es una mancha en el gobierno de Salomón, eso le causó a Salomón que Dios dijera que él no había servido a Dios como su padre David, que él se había puesto a adorar ídolos, lo cual le fue prohibido. Permitió la idolatría, templos paganos allá, cuando lo que tenía que hacer era quitar los que estuvieran por allá, limpiar el país de esas religiones, de la idolatría, idólatras.     Y el profeta Natán vino y le habló a Salomón y le dijo que Dios iba a dividir el reino, y ese era el reino de David, el cual heredó Salomón; debió de cuidarlo bien, David le dijo: “Hijo, si tú buscas a Dios, le hallarás; si lo dejas, Él te va a desechar, por lo tanto haz conforme a Su Palabra.”     Encontramos que el profeta le dice a Salomón: “Pero por amor a David Dios no va a dividir el reino en tus días, sino en los días de tu hijo.” Y así fue. Roboam, hijo de Salomón, fue el rey que estaba cuando Dios dividió el reino de David, y le fueron dadas diez tribus a Jeroboam. Solamente se le añade la “J,” y la “e,” a Roboam, se le añade la “J,” y la “e,” y dice: Jeroboam. Y así encontramos que vino la ruptura del Reino de David; pero la promesa es que Dios va a restaurar el reino de David. Y eso tiene un tiempo.     Por eso es que le preguntaban a Jesús: “Señor, ¿restaurarás el Reino de Dios en este tiempo, restaurarás Tú el Reino en este tiempo?” Eso va a ser la bendición más grande para el pueblo hebreo: la restauración del Reino. Lo que eso implica es que, lo que siempre ha buscado Israel, lo va a tener. En Romanos, capítulo 4, está expresado, y por consiguiente, eso será lo que Israel siempre ha deseado, y lo ha deseado cualquier nación, cualquier nación desea esto. Capítulo 4, verso 13 de Romanos, dice:     “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.”     ¿Heredero de qué? Del mundo. Por eso el Reino del Mesías, Reino que hereda el Mesías, gobernará el mundo entero. Y esa será la única ocasión en que Israel vendrá a ser la cabeza de todas las naciones, como lo es, la capital de cada nación esa es la cabeza de esa nación; pero la cabeza de todas las naciones del mundo nunca la hubo en el pasado; solamente hubo naciones que fueron cabeza de las naciones vecinas, pero del mundo entero será el Reino del Mesías.     Aun el reino del anticristo no logrará ser la cabeza en su totalidad de todas las naciones, pero el Reino del Mesías, del Cristo, sí va a ser Su país; Jerusalén va a ser la cabeza de todas las ciudades, porque será la Capital del mundo entero, porque es el lugar donde estará el Trono de David, donde estará el Trono del Mesías. Y todo el territorio de Israel vendrá a ser el Distrito Federal, por lo tanto será la nación cabeza de todas las naciones.     Y cuando se dice “cabeza de todas las naciones,” cuando usted dirige alguna de las cosas o hace algo y lo hace bien, dice: “Tiene buena cabeza para hacer las cosas.” Porque todas las cosas usted la piensa con la cabeza para hacerlas, de la cabeza salen las cosas para ser hechas; y cuando no hace bien las cosas: “Éste no tiene cabeza para hacer las cosas.”     Y ahora, la cabeza de todas las naciones va a ser Israel y Jerusalén la Capital, por lo tanto de ahí saldrá todo lo que se va a efectuar en el Reino del Mesías: de ahí saldrá la paz, de ahí saldrá la enseñanza, o sea el ministerio de enseñanza, ¿dónde va a estar? En Jerusalén. El ministerio de las finanzas, ¿dónde va a estar? En Jerusalén. La Escritura dice que las riquezas de todas las naciones van a estar ¿dónde? En Jerusalén. Y para definirlo mejor: la Bolsa de valores; ahí va a estar la Bolsa de valores del mundo entero, va a estar ahí, y desde ahí se van a dirigir las finanzas del mundo entero, porque desde el lugar donde está el trono de un reino es que se dirigen todas las operaciones de ese reino.     Así que, a Israel le espera una bendición muy grande, pero necesitan la Venida del Mesías, como también el Cristianismo tiene promesas de una bendición muy grande para el Día Postrero con la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos, pero necesitan al que lo va a hacer: al Señor. Por eso dice:     “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;     el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya...”     Y por consiguiente, todos necesitamos estar preparados para el evento más grande que se estará llevando a cabo en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. Y que va a ser paralelo al Día de Pentecostés, por eso tenemos que ver cómo estaban en el Día de Pentecostés para recibir lo que les había sido prometido para nosotros estar también paralelos a ellos en nuestro tiempo. Dice en el libro de los Hechos... son los Hechos del Espíritu Santo, no los hechos de los apóstoles sino del Espíritu Santo a través de los apóstoles y diferentes hombres de Dios. Dice capítulo 2 del libro de los Hechos, verso 1 en adelante:     “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.”     Estaban todos unánimes, y también ¿cómo estaban? Juntos. Porque es que algunas veces podemos estar juntos pero no unánimes pensando en una misma cosa y esperando una misma cosa; pero ellos estaban unánimes, pensando y esperando la Venida del Espíritu Santo y preparándose para ese momento; porque para todo evento hay una preparación.     “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados.”     Eso fue la Venida del Espíritu Santo el Día de Pentecostés, ellos estaban en el aposento alto, en la parte alta de la casa o del edificio donde ellos estaban. El aposento alto es muy importante tomarlo en cuenta, ya que viene otro Pentecostés. Pentecostés es cincuenta, y por ser cincuenta entonces hay que conseguir otro cincuenta en el Programa Divino, en las fiestas que el pueblo hebreo llevaba a cabo. Allá fue la presentación, el Día de Pentecostés, de aquel fruto que Cristo había juntado, y llegaron a esa adopción espiritual; fue cincuenta días después de la resurrección de Cristo, contando el Día que resucitó Cristo hasta el Día de Pentecostés, por lo tanto fue domingo que resucitó y fue domingo el Día de Pentecostés también.     Y ahora, ¿cómo vamos a conseguir cuarenta y nueve para llegar al cincuenta? Porque ellos estuvieron cuarenta días con el Señor ya resucitado, y después diez días más ahí en el aposento alto, que son cincuenta. En Levíticos, capítulo 25, vamos a encontrar otro pentecostés; capítulo 25, verso 1 en adelante, dice:     “Jehová habló a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo para Jehová.”     Ahora vean, esto no va a ser un sábado de un día sábado, vamos a ver:     “... guardará reposo para Jehová.     Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos.     Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová...”     Es un año sabático, así como los siete años anteriores corresponden... los seis años anteriores corresponden a seis días de la semana y el año séptimo corresponde al sábado; en los siete días de la semana están representados estos siete años.     Y ahora, vamos a continuar leyendo aquí, porque lo que corresponde a los siete días de la semana, días de 24 horas, ahora corresponde a años de 360 días. Y Así como hubo siete semanas de días, ahora aquí serán siete semanas de años; y siete semanas de años son cuarenta y nueve años, así como siete semanas de días son cuarenta y nueve días. Dice... ahora en ese año séptimo dice:     “... no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña.     Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra (año de reposo para la tierra).”     Así como eran aplicadas las siete semanas, aplicadas a las personas, ahora estas siete semanas de años son aplicadas al planeta Tierra, al terreno, al campo, al medio ambiente. Recuerden que como Dios obra con el ser humano, así obra también con el planeta Tierra. Sigue diciendo:     “Mas el descanso de la tierra te dará para comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo...”     Del fruto de la tierra sí pueden comer, pero no pueden hacer la cosecha para almacenar o para vender; es un año en donde se comerá de lo que dé la tierra y de lo que guardaron en el año número seis. Dice:     “...y a tu animal, y a la bestia que hubiere en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer.”     ¿Ve? El fruto no es para la venta, es para comer las personas, los animales, las aves.     “Y contarás siete semanas de años (aquí tenemos lo que era en días, ahora está repetido en años, otros son ciclos de años)...     Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años.”     Ahí tenemos lo que era con días, ahora es con años; lo que era con días, ya se cumplió, el Día de Pentecostés fue el día número cincuenta. Dice:     “Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra.”     Y ahora, en el año número cincuenta se tocaría la trompeta por toda la Tierra, la trompeta del año cincuenta, la trompeta del año del jubileo; recuerden que cincuenta es Pentecostés.     Ahora, este año de Pentecostés va a cumplirse en la Iglesia, en medio del Cristianismo, y los cuarenta y nueve años anteriores, ¿cómo se cumplen? Eso corresponde a las diferentes etapas de la Iglesia, desde tiempos pasados hasta este tiempo final.     Las siete edades de la Iglesia vienen a ser estas siete semanas de años cumplidas, y luego el año del jubileo corresponde a la parte de la Edad de la Piedra Angular, porque usted saca estos siete ciclos de las siete edades de la Iglesia que corresponde a esos siete ciclos de siete semanas de años, y luego del año sabático, de la última o séptima semana de años, el año sabático fue la edad pentecostal, la séptima edad de la Iglesia; es ahí donde se cumple esa fiesta, ¿y luego qué viene? Y es en la única ocasión en que dos fiestas importantes se entrelazan, porque cada siete años el año séptimo era sabático, era año sabático, pero después de ese año sabático comenzaba un día, el primer día de año o año para el nuevo ciclo, y después (siete años después) era que llegaba el otro año sabático.     Pero aquí cuando se llega al año cuarenta y nueve del último ciclo de las siete semanas de años, luego viene el año de jubileo, el año cincuenta, y cincuenta es Pentecostés, Año de Pentecostés; no día de pentecostés sino año de Pentecostés.     Y así como vino el Espíritu Santo dos mil años atrás el Día de Pentecostés sobre los que estaban en el aposento alto esperando la Venida del Espíritu Santo, y tuvieron un tiempo para ponerse de acuerdo, para estar unánimes, pensado en la misma cosa, creyendo en la misma cosa, esperando la misma cosa: el Espíritu Santo, esperando esa transformación que iba a traer el Espíritu Santo: el nuevo nacimiento, y por consiguiente el cuerpo angelical, y ellos llegaron a ese día cincuenta y vino el Espíritu Santo.     Ahora, vamos a decir que 12 a 16 horas después de comenzar el Día de Pentecostés llegó el Espíritu Santo, ¿por qué 12 horas, de 12 a 16 horas? Porque ellos recibieron el Espíritu Santo en la mañana de ese domingo de Pentecostés, y Pedro predicó en las primeras horas de la mañana.     Y ahora, el Día de Pentecostés había comenzado en la tarde del día antes, porque para los judíos los días comienzan en la tarde; por ejemplo, hoy es sábado, para los gentiles comenzó a la medianoche, pero para los judíos comenzó ayer en la tarde a la caída del sol de ayer viernes.     El Día de Pentecostés comenzó en la tarde anterior a ése día que recibieron el Espíritu Santo, porque los días comienzan en la tarde del día anterior; ahí se entrelaza un día con el otro día. Pasaron la noche en el aposento alto orando también, ya estaban en el Día de Pentecostés pero en la parte oscura, la parte de la noche, y en la mañana nació el Día de Pentecostés; siempre la noche es primero y después viene el día.     Y ahora, siendo que el Día de Pentecostés es el día cincuenta, y el día cincuenta donde único usted lo puede colocar es en la Edad de la Piedra Angular, no lo puede colocar en otro lugar, no encaja en otro lugar, ese es el día que Dios hizo para enviar esas bendiciones.     Y ahora, el pueblo de Dios, el Cristianismo bajo una nueva dispensación, siendo el pueblo de Dios bajo la nueva dispensación (el Cristianismo), los creyentes en Cristo es el pueblo espiritual que está esperando la Venida del Señor para la transformación de los que están vivos, con la resurrección también de los muertos en Cristo, para recibir una transformación física, obtener la inmortalidad, obtener la adopción física, que es la redención del cuerpo como dice Romanos, capítulo 8, versos 21 al 31, “la redención del cuerpo.” Por eso dice San Pablo en Efesios, capítulo 4, verso 30:     “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”     El día de la redención siempre viene a ser el día cincuenta, y si es semana de años es el año cincuenta, y eso corresponde a la Edad de la Piedra Angular. Luego de transcurrir los cuarenta y nueve días o cuarenta y nueve años allá en medio del pueblo hebreo, luego venía el año de pentecostés o año del jubileo, donde se tocaba o sonaba la trompeta del año del jubileo. Miren todas las cosas, las bendiciones que hay ahí para los creyentes. Dice:     “Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra (Levítico 25, verso 9 en adelante).     Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores...”     La trompeta sonando y el mensaje saliendo, pregonando libertad a los moradores de la Tierra. En el Día Postrero, en el ciclo divino del año del jubileo que tipifica el ciclo divino al cual entra la Iglesia luego de las siete edades, luego sube a la Edad de la Piedra Angular y ahí ha entrado al ciclo divino del año del jubileo en donde todas estas bendiciones se van a hacer una realidad, y por consiguiente la trompeta del Evangelio del Reino suena anunciando esas bendiciones: “Proclamaréis libertad en toda la tierra,” eso es anunciando que se ha llegado al ciclo divino donde la resurrección de los muertos en Cristo va a ser llevada a cabo y la transformación de los vivos va a ser llevada a cabo, y esa sera la liberación: libertad, la liberación para todos los hijos e hijas de Dios porque seremos libertados del cuerpo mortal, corruptible, temporero que tenemos.     Entraremos a esa bendición del cuerpo eterno y glorificado igual al cuerpo eterno y glorificado de nuestro amado Señor Jesucristo; por consiguiente, sube la Iglesia del Señor Jesucristo, sale de las siete edades de la Iglesia y sube a la Edad de la Piedra Angular para estar ¿qué? Unánimes y juntos, no uno pensando una cosa y otro pensando otra. Los discípulos allá tenían que estar unánimes, saber porqué estaban allí, para qué y qué estaban esperando. Cristo les dijo: “Ustedes queden en Jerusalén, hasta que sean investidos de poder de lo alto.”     Cuando los creyentes en Cristo sean transformados tendrán todo el poder total, eso es la doble porción; ya han recibido la porción primera, que es el bautismo del Espíritu Santo, donde han obtenido esa transformación interior y han obtenido el cuerpo angelical, espiritual; y la otra porción es la que estamos esperando, donde recibiremos el cuerpo nuevo, eterno, inmortal e incorruptible y glorificado, y entonces ahí todos seremos iguales a Jesucristo con cuerpos glorificados y eternos y jóvenes para toda la eternidad.     Por eso este es el tiempo más glorioso de todos los tiempos, este es el tiempo donde esas promesas van a ser cumplidas en y a la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la que está esperando esa transformación y la resurrección de los muertos en Cristo, los cuales, cuando los visitó el reverendo William Branham, le dijeron: “Aquí no comemos, ni bebemos, ni dormimos, ni trabajamos; pero cuando regresemos a la Tierra entonces podremos comer, comeremos.” Ya nos dijeron que pueden comer, por lo tanto, ya de nuestra parte también tienen la invitación para desayunar, almorzar y cenar con nosotros.     Recuerden que en el cuerpo glorificado se podrá comer, porque Cristo ya resucitado comió con Sus discípulos, eso muestra que ese es un cuerpo interdimensional, un cuerpo que no tendrá problemas; un cuerpo que si tiene que ir para otro país, ni siquiera tiene que ir a hacer fila allá en el aeropuerto; más lejos tenía que ir Jesucristo, y allí entre Sus discípulos fue levantado al Cielo, fue llevado a donde ningún avión o ningún cohete puede llegar, porque los cohetes no son inter-dimensionales, ni los aviones tampoco, para pasar de una dimensión a otra; ahora, los carros de fuego, sí. Elías fue en un carro de fuego, y los escogidos van a ir en carros de fuego, que son platillos voladores, como le llaman “platillos voladores u ovnis.”     Todos van a estar unánimes y juntos. Ahora, no quiere decir ahora, en las semanas de años, para llegar al Día de Pentecostés o Año de Pentecostés, no quiere decir que vayan a estar en un solo sitio todos; aunque sí van a estar en un solo sitio: en una edad, ahí van a estar todos, la edad que corresponde para la transformación.     La primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima, no correspondía para la transformación, ¿cuál es la prueba de que no podía ser ninguna de esas edades? Que no ocurrió. Si hubiera sido para alguna de esas edades, hubiera ocurrido la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos. Pero ninguna de ellas fue la Edad de Piedra Angular, la única Edad de Piedra Angular es la que corresponde a nuestro tiempo, donde suena la Trompeta del Evangelio del Reino, la gran Trompeta o gran Voz de Trompeta, y llama, junta, convoca, a todos los hijos e hijas de Dios en una edad eterna, una edad en donde se estarán proclamando todas las verdades divinas, donde se estará proclamando toda promesa que Él ha hecho para nuestro tiempo, y donde vamos a recibir la fe para ser transformados y raptados.     Por eso tenemos que estar unánimes y juntos, juntos en la misma edad, y unánimes, creyendo, escuchando y creyendo lo mismo.     Tenemos la promesa, por eso tenemos que conocer cuáles son las promesas para el tiempo final; y para que se les haga más fácil: toda promesa que no se ha cumplido en edades pasadas es nuestra, así que son muchas, y esta es la edad que más promesas tiene; hasta la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos.     Miren aquí, página 119 del Libro de “Citas,” párrafos 1057 al 1058, dice el reverendo William Branham:     “La cosa que hemos estado mirando hacia adelante por tantos años, 4 ó 5 años (pueda ser que más) es la Tercera Etapa que ha sido vindicada y yo estoy seguro que ustedes saben lo que es, nunca habrá una personificación de esto, no puede haberla, ahora está en existencia y yo he sido amonestado de esto... que esto aquí ya ha acontecido, para que puede identificar su presencia entre nosotros, pero esto no será usado en grande manera...”     Por supuesto, en los días en que él estuvo, y en parte de nuestros días también, y vamos a ver hasta cuándo no será usado en una manera grande.     “...Esto no será usado en grande manera hasta que el concilio empiece con su apretura (o sea, que viene una apretura, una apretura religiosa). Y cuando lo haga, los Pentecostales y etc. así personificarán cualquier cosa que se pueda hacer, pero cuando venga ese tiempo (la apretura), entonces ustedes verán lo que han visto temporalmente, manifestado en su poder absoluto.     Ahora yo continuaré evangelizando, así como fue comisionado al principio.”     Y entonces, ¿qué es lo que hay que hacer antes que llegue esa bendición tan grande? Pues estar evangelizando para que se complete el número de los escogidos, se complete la Iglesia del Señor, porque Cristo no podrá salir del Trono de Intercesión en el Cielo hasta que se complete Su Iglesia. Ese es uno de los trabajos que la Iglesia del Señor tiene que estar haciendo, y fue dada la orden desde los días de Jesús, que dijo:     “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura.     El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).     Y ahora, continuamos, dice:     “Estoy deteniéndome y mirando el lugar y esperando para usarlo, pero se va a usar...”     Es como cuando Sansón: perdió todo el poder que estaba representado en aquellos rizos o guedejas que él tenía: siete (lo cual es tipo y figura de las siete edades) y luego le fue creciendo el cabello, y llegó un día en que ya él se encontraba más fuerte, lo tenían encadenado, y hubo una fiesta muy grande pagana al dios de los filisteos, y él le dijo, oró a Dios llorando, ciego, le habían quitado los ojos, le dice: “Señor, una vez más; y muera yo con mis enemigos.” Quería ser usado por última vez: “Una vez más, una sola vez más.” Eso es tipo y figura de una vez más Dios va a manifestarse en toda Su plenitud. El poder de Dios volverá a manifestarse como se manifestó en Sansón, y destruyó el centro del paganismo, de la idolatría, y fue la venganza de Dios en favor de Sansón, por los ojos que le sacaron a Sansón.     Sigue diciendo, hablando de las etapas, de las diferentes etapas, de las tres etapas, dice:     “...todo mundo sabe de cierto que así como el primero fue identificado (o sea, la primera etapa) también el segundo fue identificado, y si tú piensas muy de cerca, tú que eres espiritual...”     Esto tiene la persona que verlo del punto espiritual, o sea, ser espiritual, creyente en lo que ha sido dicho, para poder mantenerse firme. Dice:     “...(como la Biblia dice, esto es para aquel que tiene sabiduría) (sabiduría de Dios). El tercero es propiamente identificado (o sea, la Tercera Etapa).”     La vimos manifestada en el reverendo William Branham; esto fue cuando también él escogió, o le fue dado de parte de Dios que mencionara cinco veces en donde la mano poderosa de Dios fue manifestada: la tormenta de nieve que venía y él le habló por orden de Dios y la detuvo, desapareció; el pecesito que estaba muerto y fue resucitado, le habló la Palabra a vida, de vida, y volvió a la vida, tipo y figura de la resurrección de los creyentes en Cristo que han muerto en tiempo pasados y algunos de los nuestros que han muerto. En cuanto a la tormenta: poder sobre la naturaleza, como lo tuvo Moisés y el mismo Jesús, que le ordenaba a la tormenta que enmudeciera. Y para el Día Postrero están prometidas estas señales, estas cosas para ser repetidas. Sigue diciendo:     “El tercero es propiamente identificado, nosotros sabemos dónde está (estaba en el reverendo William Branham operando), así que la Tercera Etapa está aquí, es tan sagrado que no debo hablar mucho de ello, como Él me dijo en el principio.”     ¿Para qué? ¿Y por qué? Para que no imiten, porque imitaron las dos primera etapas y desviaron la vista de la gente del instrumento en el cual tenían que tener la vista, porque en él estaba la presencia de Dios. Dice:     “Ella habla por sí misma.”     O sea, la Tercera Etapa, lo que acontece, lo que produce la Tercera etapa, habla por sí mismo. Como dijo Nicodemo a Jesús: “Sabemos que Tú eres enviado de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las cosas que Tú haces si Dios no está con Él.”     “Pero traté de explicar los otros (o sea, las otras etapas) e hice un error en mi opinión (Yo no digo que el Señor me dijo esto). Esto será lo que empezará la fe para el rapto para irse.”     Esto es importante, porque todos queremos ser transformados y raptados e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. No vamos a quedarnos acá en la Tierra discutiendo, sino vamos a estar atentos, unánimes y juntos, juntos en la misma edad y unánimes en lo que está prometido, y cómo ser preparados para recibir estas bendiciones.     “Yo tendré que quedarme callado por un tiempecito.     Ahora recuerden (sigue diciendo más abajo): Tú vas a ver un cambio en mi ministerio, luego decayendo... no levantándose, decayendo.”     En una ocasión, por ahí por la página 474 y 475 de “Los Sellos,” dice él como dijo Juan: “A mí me conviene menguar, y a él crecer.” Sigue diciendo:     “Estamos en la edad y no puede ir más allá. Tenemos que esperarnos aquí un minuto hasta que esto acontezca acá para alcanzarlo, y entonces viene el tiempo y la presión está en un lugar donde tú estás oprimido (entonces mira lo que estoy preparado para decirte en estos momentos). Mire la Tercer etapa entonces, será absolutamente y totalmente para los perdidos (o sea, para el mundo entero, va a impactar al mundo entero, a toda la humanidad) pero será para la Iglesia (o sea, para el Cristianismo), y para la Novia (o sea, para los escogidos que van a ser transformados).”     Y más abajo dice:     “Tal vez sea que estoy construyendo una plataforma para que alguien más suba en ella, tal vez yo sea llevado antes de este tiempo... pero yo creo que estamos tan cerca que yo no me moriré de edad avanzada. Y siendo de cincuenta y cuatro años, no moriré de viejo hasta que Él esté aquí, o sólo que sea disparado, asesinado o alguna otra cosa, de algún modo muerto pero no por la edad avanzada hasta que Él venga.”     ¿Él tendría cuántos años en la actualidad? Tendría unos 102 años, más o menos, ó 103 años, porque nació en el 1909, y le quitan 9 años al tiempo nuestro; así que por ahí ya pasaría de 100 años, y ya a la edad de 100 años ya es tiempo para que la persona se haya despedido de sus familiares.     “...tal vez yo no lo haré pero este mensaje introducirá a Jesucristo al mundo.”     Porque es el mensaje que trajo el precursor de la segunda Venida de Cristo, y por consiguiente, con lo que él habló es que se efectúa la introducción de la segunda Venida de Cristo, así como lo que Juan habló fue realizada la introducción de la primera Venida de Cristo. O sea, que la primera Venida de Cristo fue como Juan explicó, y Juan señaló al hombre en su tiempo, porque estaba todavía vivo Juan el Bautista.     Juan corresponde a la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley, y después vino Jesús para cumplir la Edad de Piedra Angular, por eso Él es la Piedra Angular o la Piedra del Ángulo que los edificadores desecharon. Fue en la Edad de Piedra Angular que se cumplió la primera Venida de Cristo, ahí fue que se hizo el entrelace, Cristo hizo el entrelace de la nueva dispensación con la dispensación que estaba pasando, y ahí fue que Cristo hizo el entrelace de Su edad, la Edad de Piedra Angular con la séptima edad de la Iglesia hebrea, de la cual Juan el Bautista era el mensajero de esa séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley.     El tiempo para la Venida del Señor y Su Obra, para la resurrección de los muertos y transformación de los vivos, corresponde a la Edad de la Piedra Angular; fue en la Edad de la Piedra Angular donde Cristo cumplió Su ministerio allá, fue en la Edad de la Piedra Angular allá donde Cristo murió, fue sepultado, resucitó y con Él resucitaron los santos del Antiguo Testamento; fue la Edad de Piedra Angular, edad de resurrección.     Y ahora, necesitamos la fe para ser transformados. Y ahora vean cómo el reverendo William Branham habla de la fe para ser transformados. Cuando él habla acerca de la Tercera Etapa también en la predicación de “Los Sellos,” vean lo que dice, porque todo esto está unido; esto fue cuando tuvo un sueño o visión, y donde le fueron mostradas las tres etapas: primera, segunda y tercera etapa. Y dice, ya cuando terminan esas dos etapas primeras, si la tercera está manifestada en él, dice:     “No puedes enseñarle. En eso la voz me dijo (la misma voz que le hablaba siempre le dice), no puedes enseñarle las cosas sobrenaturales a los bebés pentecostales, déjalos.”     Por lo tanto, dejó la séptima edad y quedó en una brecha entra la séptima edad y la edad de la Piedra Angular.     “Entonces me alzó y me colocó en un lugar muy elevado donde había una reunión, y parecía una carpa o una especie de catedral.”     Al decir que parecía una carpa o una especie de catedral, él estaba acostumbrado a tener carpa, él sabía lo que era una carpa, pero ser llevado... fue traspuesto, trasladado al futuro y fue colocado en un lugar donde había una reunión, y era, parecía una carpa:     “Parecía una carpa o una especie de catedral.”     Así que era diferente hasta de las carpas comunes, era una carpa y era una catedral (vamos a decir); tenía características de una carpa y tenía características de una catedral; por lo tanto, no era una carpa común de esas que levantan, colocan cables, cadenas o sogas y estacas de metal donde las amarran, no era así; era una carpa o era una catedral, tenía las dos características:     “Yo miré y hacia un lado parecía una cajita...”     ¿Por qué parecía una cajita? Porque en un edificio tan grande, un cuartito como ése que está allí, eso es una cajita de fósforos, decimos nosotros. Parecía una cajita, dice que él le calculó como de 20 pies de largo por 12 pies de ancho; o sea, 4 metros de ancho por ¿cuánto? Por casi 7 metros de largo.     “... y esa luz (la luz que le acompañaba, la misma Luz que le apareció a Moisés, la Columna de Fuego)... y esa luz que ustedes ven sobre la fotografía estaba hablando con alguien más arriba de donde yo estaba.”     Si estaba más arriba, entonces no era él, él estaba más abajo. En cuanto a etapas de la Iglesia, más arriba de San Pablo, ¿pues estaba quién? Ireneo; más arriba de Ireneo, pues estaba ¿quién? Martin... o Colombo; después, más arriba de Martin, Colombo, y así por el estilo en el orden del Cuerpo Místico de Cristo y sus diferentes etapas; porque la Iglesia del Señor Jesucristo va creciendo, y de edad en edad va subiendo de una edad a otra edad.     Las siete edades están representadas en la luna, y la Edad de la Piedra Angular está representada en el sol, por eso el trigo tiene que ser colocado ¿dónde? Donde el sol lo madure:     “Estaba hablando con alguien más arriba de donde yo estaba, se fue volando de donde yo estaba, y se fue a posar sobre la Carpa, y dijo: te encontraré allí, esto será la Tercera Etapa y no se lo dirás a nadie.”     ¿Dónde él vio que la Tercera Etapa va a ser manifestada? En esa Gran Carpa Catedral que él vio. Entonces, los que van a recibir la fe para ser transformados y raptados, lo cual está prometido que será bajo la Tercera Etapa, van a estar unánimes, que la Tercera Etapa va a ser manifestada en una Gran Carpa Catedral. Y literalmente no tendrán que estar en ese lugar, porque tenemos en la actualidad medios de comunicación como satélites, televisión, internet, y todas estas cosas que llegan a todas las naciones.     La Tercera Etapa cuando fue manifestada en el reverendo William Branham en las cinco ocasiones que él menciona, donde dice que vio la poderosa mano de Dios manifestada. Una de las ocasiones fue cuando su esposa fue a ser operada de un tumor que tenía, de un quiste que tenía, un tumor que tenía en uno de los ovarios, ella estaba por allá por Tucsón, Harizona, y él estaba en Jeffersonville, Indiana; y él oró durante esa noche para que Dios ayudará a su esposa cuando al otro día fuera a ser operada por el doctor, por el médico. Y el Ángel le dice, el Señor le dice: “Pide lo que quieras, lo que tú digas será hecho, habla la Palabra.” Y él dijo: “Antes que el doctor coloque su manos sobre el tumor, el quiste, que desaparezca.” Lo habló fuera de existencia, porque es la Palabra creadora siendo hablada, que es tan buena para hablar a existencia las cosas como también para hablar fuera de existencia cualquier cosa.     No hay distancia, para la Tercera Etapa no hay distancia, por lo tanto, no habrá que preocuparse en cuanto a esa manifestación de la Tercera Etapa que ha de venir en una Gran Carpa Catedral; no importa que no sea en el país donde está viviendo una persona, pero hay equipos de comunicación a través de los cuales podrá ver, quizás, mucho mejor que estando presente en el lugar donde se esté cumpliendo esa promesa. Y a través de los medios de comunicación podrá escuchar la Palabra y recibir las bendiciones, no importa que esté en otra nación, en otro país.     Por lo tanto, no hay preocupación en cuanto a que si será en un país o en otro y que habrá que mudarse; no. Cuando estemos transformados entonces eso lo resolveremos, cuando estemos transformados no va a necesitar ni visa, ni pasaporte, ni dinero, ni automóvil, ni medios aéreos de viajes, porque podrá ir, podrá decir: “Voy a dar una vueltita allá a la actividad que se está llevando a cabo para disfrutar un rato allá.” Y si se queda, no hay problema, porque todos vamos a estar juntos después de la transformación; juntamente con los creyentes que han partido, todos vamos a estar juntos, seremos raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.     Pero antes de la transformación no esté preocupándose, no esté diciendo: “Estoy pensando irme para tal o cual lugar.” No, permanezca en donde usted vive, trabajando en favor de su familia y trabajando en favor de la Obra de Dios, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.     Ya hemos visto lo relacionado a la fe para el rapto, y si quiere un poquito más, mencionado a lo que está dicho para la fe para rapto, página 128 del libro de “Los Sellos,” por la mitad de esa página dice:     “Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación.”     Por lo tanto, se estará hablando. Los siete Truenos de Apocalipsis 10 estarán hablando, la Voz de Cristo como León estará hablando, y eso será los siete Truenos emitiendo Sus voces. Así que habrá una visita muy importante de parte del Señor que traerá grandes bendiciones para la humanidad.     Todo lo que fue visto va a cumplirse, y lo que esté en el Programa de Dios que no fue mostrado, también se va a cumplir, porque allí fue un resumen de lo que estará sucediendo en ese lugar donde se cumpla esa promesa. Por lo tanto estarán los ministerios correspondientes para el Espíritu Santo cumplir esa promesa.     Habrá un pueblo, habrá ministros que creerán esa promesa y estarán trabajando en pro de esa promesa para que se haga una realidad, unánimes juntos trabajando para que surja, se materialice esa promesa de una Gran Carpa Catedral en algún lugar. Dios es el que decide dónde se hará, y cuando fue vista por el reverendo William Branham ya Dios lo había decidido, él fue al lugar donde estaba llevándose a cabo una de las actividades y él vio todo lo que allí estaba sucediendo.     Si busca en la página 26 y la página 40 del libro de “Citas” encontrará más detalles, hasta un nombre que él vio, y estaba buscándolo; debe ser el Nombre nuevo del Señor, porque si era tan importante ese Nombre, y el Ángel le dice: “¿Recuerdas el Nombre que estabas buscando cuando estuviste en la visión de la Carpa?” Consigue usted todo eso en la página 26, página 40 del libro de “Citas.” Y, vean, esa Visión de la Carpa en su materialización será para bendición de todos los creyentes en Cristo, será para bendición de las vírgenes prudentes, o sea, la Novia del Señor Jesucristo, la Iglesia Novia, será de bendición para las vírgenes insensatas, será de bendición para toda la humanidad; habrá mucha necesidad en el planeta Tierra en esos días.     La situación del planeta Tierra cada día se pone más difícil, pero Dios una vez más va a visitar la raza humana con una manifestación grande que fue señalada como la Tercera Etapa, y que se va a cumplir plenamente en el cumplimiento de la Visión de la Carpa.     Dios tiene un propósito, un Programa, pero de eso no se puede hablar mucho, ni explicar mucho para que no vayan a imitar, y después digan la gente: “Mire, si esto es lo mismo que hizo fulano e hizo fulano.” Dios quiere que nosotros estemos unánimes y juntos en la misma edad trabajando en pro de todo proyecto divino, en pro del proyecto divino de la evangelización, en pro del proyecto divino de cada ministro tener un lugar donde reunirse, tener las facilidades para escuchar, tener buenos equipos, tener buenas transmisiones, todo lo mejor para el pueblo. Y esperar, y trabajar en pro de la Visión de la Carpa, en pro de todo lo que tiene que ver con la Tercera Etapa, porque es para nuestra propia bendición, para nuestro propio beneficio.     Y cuando estemos transformados diremos: “Valió la pena trabajar, valió la pena estar unánimes juntos en el mismo propósito divino,” porque no es un propósito humano, es un propósito divino la Visión de la Carpa, la Tercera Etapa, la manifestación de Cristo en ese tiempo. Y eso será por un corto tiempo, esa manifestación de Dios que va a estremecer el mundo entero. Y luego, los que serán transformados, los escogidos, se irán con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero y luego comenzará la gran tribulación para la raza humana.     Y si es tan difícil la situación en algunos países, cómo será en ese tiempo de la gran tribulación que será la segunda parte de la semana setenta de la profecía de Daniel, de las setenta semanas. “Pero no temáis manada pequeña, porque al Padre le ha placido daros el Reino,” dice el Señor.     Todo lo que corresponde a los siete Sellos va a ser hablado. El Título de Propiedad, el Libro de los Siete Sellos, dice el reverendo William Branham, todavía no está abierto. Aquello fue la enseñanza de lo que ha de suceder, y en donde trajo la enseñanza de lo que ya era historia y de lo que estaba sucediendo en su tiempo, y todo eso está contenido en los Sellos; pero el Título de Propiedad todavía está en la diestra de Dios, cuando sea tomado de la diestra de Dios, ya ahí Cristo ha cambiado de Cordero a León, de Sumo Sacerdote a Juez, y por eso en Apocalipsis, capítulo 10, clama como cuando ruge ¿qué? Un león, ya ahí está como León con el Libro abierto en Su mano y siete Truenos emitiendo Sus voces.     “TIEMPO DE UNIÓN Y TRABAJO PARA RECIBIR LA PROMESA DE LA TRANSFORMACIÓN.”     Para recibir la promesa de la adopción física, que será la redención de nuestros cuerpos, y eso es para el día de redención: “No contristéis al Espíritu Santo de Dios con el cual fuiste sellados para el día de la redención,” de redención, para el día de la redención del cuerpo, y el día de la redención del cuerpo corresponde al Año del Jubileo, donde se proclamará libertad en toda la Tierra.     Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes dándoles testimonio de: “EL TIEMPO DE UNIÓN Y TRABAJO PARA RECIBIR LA PROMESA DE LA TRANSFORMACIÓN.”     Ya hemos visto que hay un orden divino, y hemos visto que hay un pueblo que va a recibir la transformación estando vivos, y los muertos en Cristo van a resucitar; todo eso está dentro de la Tercera Etapa, todo eso está dentro del Programa Divino correspondiente al tiempo final, al tiempo de Edad de Piedra Angular, porque ya las otras edades terminaron, y no aconteció todo esto que está prometido.     Por eso el reverendo William Branham dice: “De todas las visiones que he tenido hay una que todavía no se ha cumplido, y es la visión de la carpa.” Y eso lo dice por el año ‘64 ó ‘65, y si él dice que todavía no se ha cumplido, entonces en algún momento se tiene que cumplir después de la partida del reverendo William Branham. Él deseaba hacer realidad esa promesa, pero no le fue permitido porque no era para su tiempo; pero él va a estar allí.     Todos los muertos creyentes en Cristo desde el Paraíso miran hacia acá y nos ven a todos nosotros aquí, por lo tanto, van a estar allí; y cuando resuciten también van a estar, no habrá problemas.     Estamos en un tiempo muy, pero que muy importante, un tiempo de trabajo y un tiempo para estar unánimes, pensando, estudiando, creyendo la misma cosa prometida y trabajando en la Obra del Señor siempre.     Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean con todos ustedes, les bendiga grandemente y les use grandemente en Su Obra, en Su Reino en este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.     Dejo con ustedes por aquí al que me pasó, dejo con ustedes al licenciado Benjamín Cruz Alfaro para concluir, y luego continuaremos con los ministros la reunión; no sé si van a tomar café o algo, o siguen directo, yo no tengo problema, así que podemos seguir hasta las 6:00 corrido, no hay... para mí no hay problema; lo más difícil era llegar acá, y llegué, y no tengo prisa de irme ni de comer tampoco, así que no se preocupen.     Dios les bendiga y les guarde a todos.     Oren mucho por la actividad de mañana, Dios mediante. Siempre he deseado que algún día entre hasta el último escogido, y no sé en qué país va a ser, y sería una bendición muy grande que usted sea el que traiga ese último escogido; así que inviten a sus familiares y amigos para estar mañana para la actividad, y mañana hay algunas sorpresas también ¿verdad? Y la sorpresa más grande es que usted va a estar aquí.     Que Dios me les bendiga y les guarde a todos.     “TIEMPO DE UNIÓN Y TRABAJO PARA RECIBIR LA PROMESA DE LA TRANSFORMACIÓN.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter