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Muy buenos tardes, ministros, compañeros en el Reino de Cristo, el Cuerpo Místico de Cristo; y también a todas las damas, jóvenes y niños que se encuentran aquí presentes, y los que se encuentran en otras naciones.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también.

Y un especial saludo para el misionero Miguel Bermúdez Marín, allá en Venezuela. Dios te bendiga, Miguel.

Ya estamos llegando al final del tiempo de la Dispensación de la Gracia, estamos llegando ya al final de todo ese Programa Divino que ha estado llevándose a cabo, que culminará con la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y eternos y jóvenes, y con la transformación de los que estén vivos recibiendo un cuerpo eterno y glorificado, lo cual será la adopción, de la cual habla la Escritura en Romanos, capítulo 8, versos 14 al 29, y también en Efesios, capítulo 4, verso 30, donde nos dice:

"Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención."

Es el día de la redención del cuerpo físico, o sea, nuestra transformación, en donde ya seremos eternos no solamente en alma y espíritu sino en cuerpos también. Esa es la segunda parte de la adopción, esa es la segunda porción, y entonces tendremos las dos porciones: la plenitud de Dios, tendremos entonces resurrección espiritual, que ya la hemos recibido, y luego la resurrección física para los que murieron en Cristo, y transformación para los vivos; eso viene a ser una resurrección porque se pasa de esta vida a otra vida, se pasa de muerte a Vida eterna.

Es un Programa Divino de Redención que se ha estado llevando a cabo desde la muerte de Cristo hacia acá, el cual fue reflejado a través de los diferentes profetas de Dios, por lo cual también se establecieron sacrificios de animalitos, los cuales representaban el Sacrificio de Cristo, del Mesías, que sería efectuado en Su Primera Venida en la semana número setenta, a la mitad de la semana número setenta de la profecía de Daniel, capítulo 9, versos 21 al 27; y luego, más adelante, luego del Sacrificio del Mesías, más adelante vendría la destrucción de Jerusalén y del templo.

Ahora, la destrucción de Jerusalén y del templo no se cumplió dentro de las setenta semanas, sino en una brecha entre la primera mitad de la semana número setenta y la segunda mitad de la semana número setenta, la segunda mitad se cumplirá en este tiempo final. Hubo una brecha, un espacio, se abrió esa semana número setenta para entrar la Dispensación de la Gracia.

Bajo la Dispensación de la Gracia fue destruida la ciudad de Jerusalén y el templo que allí estaba, y de la muerte de Cristo hacia acá, vean ustedes, se ha estado viviendo la Dispensación de la Gracia, donde se abrió la puerta también, una brecha, y se abrió la puerta para los gentiles, para Dios de entre los gentiles llamar un pueblo para Su Nombre.

Por eso es que Cristo les dijo que el Reino de Dios sería quitado de entre ellos, de entre los judíos, y sería dado a un pueblo que llevaría, a gente que llevaría el fruto de ellos. Y por eso es que, encontramos que el Reino de Dios, el Reino de los Cielos, corresponde a los creyentes en Cristo, y por eso es que nacen en la Iglesia del Señor Jesucristo, nacen en el Reino de Dios todas esas personas que están escritas en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Si no hubiese sido quitado el Reino de Dios de entre los judíos, todos los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo serían judíos, y allá en la tierra de Israel nacerían, nacerían en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Pero vean ustedes, se abrió la puerta, y por consiguiente Dios colocó esas almas que están escritas en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, que son la simiente de Dios, esa es la simiente de Dios, esos son los hijos del Reino.

Vean, ya Dios no los colocaría en medio de los judíos solamente, sino también en medio de los gentiles, y llamaría de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre, un pueblo que formaría la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por eso es que el Reino de los Cielos le corresponde a la Iglesia del Señor Jesucristo, y sus miembros son celestiales, son escritos o están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero; son, por consiguiente, personas que al nacer de nuevo su ciudadanía vendría a ser celestial, de la Jerusalén celestial, porque sus almas vienen de esa ciudad celestial; y son colocadas en la Tierra en cuerpos de carne para recibir a Cristo como Salvador; y en esta pasada que tienen aquí en la Tierra, es como cuando vamos en un viaje largo, digamos que vamos para Chile, un país que ya conocemos, y que su gente son muy amables, y que la vida en ese país es hermosa, excepto los terremotos y los maremotos, porque eso no podemos decir que es hermoso porque nadie está tranquilo por esa causa.

Pero su gente es maravillosa, es hermosa, es muy amable, muy cortés, muy inteligente y muy amigable; y muchas cualidades más, como también ustedes las tienen acá en México, y toda la América Latina es así también.

Yo siempre he dicho que para uno retirarse o jubilarse, o aposentarse, como dicen en Brasil, de los países mejores para eso es Chile, es lo que yo he pensado; también la Argentina es muy bueno, y hay otros países también que yo conozco y aprecio mucho y amo mucho, como Colombia, Venezuela también, excepto los problemas que hay en algunos países, y la República Mexicana también y otros países; pero de los tranquilitos: Chile, Argentina es bastante tranquila también en ese aspecto, y Ecuador yo creo que también, aunque tengan sus problemas; después que uno no se meta en la política no tiene problemas, y después que no se ponga a hablar en contra de los políticos, no hay ningún problema, y uno puede hacer su vida tranquila en cualquier país de la América Latina.

Por eso nos puso Dios en la América Latina: para que vivamos tranquilos sirviendo a Dios, trabajando en Su Obra, y conquistando las promesas correspondientes a este tiempo final; promesas que le han sido hechas ¿a quién? A la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por ejemplo, para el tiempo de Wesley la promesa era una obra misionera mundial, la puerta estaría abierta para esa edad, ¿y qué hicieron ellos? Conquistaron esa promesa con la obra misionera, teniendo imprentas, publicando libros y folletos, extendiendo el Evangelio por todos los lugares, y fue la edad de la obra misionera grande.

Así en cada edad y para cada edad de la Iglesia, cada etapa de la Iglesia, hay promesas que por la fe, los creyentes de esa edad con el mensajero de esa edad, trabajan y logran el cumplimiento de esas promesas; eso es conquistar las promesas divinas por la fe, obtienen la revelación de cuáles son las promesas y cómo trabajar para que se hagan una realidad.

Encontramos que para cada edad se han cumplido muchas promesas divinas, pero felicitamos a los mensajeros de cada edad y al grupo de cada edad que trabajaron y obtuvieron la victoria, conquistaron esas promesas.

Pero ahora no podemos dormirnos en que ellos obtuvieron la victoria, ahora nos toca a nosotros, ahora es nuestro tiempo, y todo lo que ha sido prometido para la Iglesia del Señor Jesucristo y no se cumplió en edades pasadas, ¿quiénes o qué grupo las va a conquistar? El grupo de este tiempo final.

Por lo cual tiene que haber una etapa, una edad, recuerden que fue dicho por el reverendo William Branham, y por consiguiente por el Espíritu Santo a través de él: "Cuando la Novia reconozca su posición, su lugar, entonces vendrá el rapto." Su lugar en el Cuerpo Místico de Cristo. Si dice o piensa: "Estamos en la primera edad," las promesas para la primera edad las conquistaron los de aquel tiempo, y pensando y estando y colocándose en la primera edad no se pueden conquistar las promesas de este tiempo final, porque esas promesas corresponden, no a la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta, o séptima edad, sino a la Edad de la Piedra Angular.

Uno tiene que estar dentro de la etapa o edad de la Iglesia correspondiente a nuestro tiempo, y estar en armonía con el mensaje de ese tiempo, de esa etapa, trabajando junto al Espíritu Santo que estará manifestado en ese tiempo, como estuvo en otras edades en el mensajero correspondiente a cada edad, hablando por medio de ese mensajero la Palabra de Dios para esa edad, y entonces los ministros y el pueblo la reciben, trabajan con esa Palabra, y se hace realidad toda promesa que Dios ha hecho para ese tiempo.

Y de las grandes promesas que tenemos para el Día Postrero, de las grandes promesas que tenemos para nuestro tiempo (que son los más grandes), tenemos la promesa de una transformación para los vivos, y le antecede la resurrección de los muertos en Cristo; para lo cual tenemos que tener la fe para ser transformados. Entonces tenemos que conquistar esa fe de transformación y rapto, tenemos que obtenerla, porque sin ella no podremos ser transformados.

Y por consiguiente, tenemos que saber dónde conseguir esa fe para ser transformados, fe de rapto, porque usted no la puede buscar sin saber dónde la va a encontrar; porque puede estar buscando y sin saber dónde es que está la fe para ser transformados. Y entonces le pasaría como a un cuento que hay, que dicen que a una persona se le perdió una moneda, un billete, y parece que era de los grandes, y era de noche; y se le perdió en la noche así, en el piso, en el campo, y entonces ve un poste de alumbrado eléctrico que tiene un bombillo y se va allá a buscar allá el billete; y entonces otra persona viene y le pregunta: "Oye, ¿pero qué estás buscando?"

–"Estoy buscando un billete, un dinero que se me perdió"

–"Oye, ¿y dónde se te perdió?"

–"Allá..."

–"¿Y por qué lo estás buscando acá?"

–"Porque allá no hay luz, allá está oscuro, y aquí hay luz."

¿Ve? La ignorancia hace que algunas personas busquen las cosas donde no están.

Ahora, vamos a ver entonces dónde es que está la fe para ser transformados y raptados, y entonces de ahí tiene que ser obtenida esa fe de transformación; fuera de ese lugar establecido no la vamos a encontrar; y la necesitamos, porque si no la encontramos, si no la obtenemos, pasaremos por la gran tribulación. Porque los que van a pasar por la gran tribulación son los que no tengan fe para ser transformados y raptados; pero la promesa es que las vírgenes prudentes, que son los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, de la Novia del Señor Jesucristo, la obtendrán.

Página 128 del libro de "Los Sellos," nos dice, a mitad de este libro de "Los Sellos," en español y esta versión, dice:

"Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación."

¿Qué es lo que permitirá que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación, o sea, de transformación y rapto, la fe de rapto? Los Truenos; entonces hay que escuchar esos Truenos.

Y esos son los Truenos que emite el Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, el cual desciende clamando como cuando ruge un león; y ese Ángel Fuerte es el Ángel del Pacto, es Cristo viniendo a Su Iglesia como León, ya no como Sacerdote ni como Cordero, sino como León; porque en el Cielo, en el capítulo 5, Él cambia de Cordero a León.

Cuando el anciano lo ve, le dice a Juan: "Juan, no llores..." Juan estaba llorando mucho porque no aparecía uno que tomara el Libro y abriera los Sellos, y por consiguiente todo estaba perdido porque ese es el Libro de la Redención, es el Libro de la Vida del Cordero; y si no aparecía una persona que tomara ese Libro, pasaba el momento correspondiente para llevarse a cabo ese evento, y ya todo desaparecería, todo volvería a como era antes de la creación.

Así que, la situación en el Cielo era difícil, pero el anciano conocía el programa, y estaba tranquilo; le dice a Juan... Juan llorando porque todo estaba perdido si no aparecía un Redentor semejante, un Pariente Redentor que tomara el Libro, uno que no tuviera pecado y que hubiera aparecido en la Tierra sin pecado, y solamente UNO Juan conocía, y era Jesucristo, y no lo veía.

Encontramos que, por ejemplo, que en una corte, cuando hay reclamo de un título de propiedad, hay un cierto tiempo en que se lleva a cabo; y si a los que les corresponde no atienden a tiempo todo, entonces quedaría en mano (todo) del usurpador que se apoderó del terreno o de la propiedad sin ser el dueño original. ¿Ve? Hay un tiempo para hacer un reclamo.

Cuando se llega el tiempo para ese reclamo, hay que aprovecharlo; y así fue en el Cielo; y eso es en el Trono de Dios, allá en el Cielo, y por consiguiente es en la Corte Suprema celestial. De ese momento allí dependería la humanidad, como también del momento en la Cruz del Calvario muriendo Cristo allí dependió la humanidad. Si Él no moría en la Cruz del Calvario llevando nuestros pecados, no estaríamos nosotros aquí; todo desaparecería, moriría, hasta el día que Cristo murió; por eso Él dijo que Él pondría Su vida por la vida del mundo: la vida de Cristo, en lugar de la vida del mundo muriendo Cristo y por consiguiente no tendrá nunca más un cuerpo mortal, un cuerpo que pueda morir, ahora lo tiene glorificado.

Ese es un cuerpo interdimensional, el cual también yo he de tener, ¿y quién más? Pues cada uno de ustedes también, porque es una promesa para todos los creyentes en Cristo, todos los primogénitos escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Y esa promesa la vamos a conquistar, eso será la transformación de los vivos creyentes en Cristo y la resurrección de los muertos creyentes en Cristo en cuerpos glorificados. Eso será la adopción del cuerpo, la redención del cuerpo, por la cual clama toda la creación.

Si obtenemos la redención del cuerpo, si obtenemos la resurrección de los muertos creyentes en Cristo en cuerpos glorificados y la transformación de los vivos, toda la creación se llenará de regocijo, porque entonces ella también entrará a ese Programa de la Redención física y el planeta Tierra obtendrá la redención física, pues ya Cristo pagó el precio de la redención física del planeta Tierra cuando derramó Su Sangre sobre la Tierra. Y ahora, está esperando esa redención física, como también la están esperando los creyentes en Cristo.

Y ahora ya sabemos que para el rapto, fe de rapto, se requieren los Truenos. Y esa es la Voz de Cristo, el cual estuvo en medio de los siete candeleros de oro en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, pasando por diferentes etapas y hablando por medio de cada mensajero a través de Su Espíritu Santo, porque Cristo dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo." (San Mateo, capítulo 24, verso 14). ¿Cómo estaría? En Espíritu Santo. ¿Y cómo le hablaría? Porque Él dijo: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y Yo las conozco; y Yo les doy Vida eterna." San Juan, capítulo 10, versos 27 en adelante, y también en el mismo capítulo 10, verso 14 al 18, dice Él:

"También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor."

¿Cómo van a oír la Voz de Cristo, si Él murió, resucitó, y subió al Cielo? Pues en Espíritu Santo Él estaría en medio de Su Iglesia y estaría hablándonos por medio de los diferentes mensajeros correspondientes a cada edad.

Y ese mensaje se extendería a través de los ayudantes, diferentes ministros que Dios colocaría brazo a brazo con ese mensajero, y llevarían el mensaje que Dios estaría dando por medio de ese mensajero, y esa es la Voz de Cristo, del Ángel del Pacto, del Espíritu Santo, llamando y juntando a las ovejas de cada edad. Tan simple como eso ha sido el Programa que Dios ha estado llevando a cabo; esa ha sido la forma en que el que ha tenido oídos para oír la Voz de Cristo, la Voz del Espíritu Santo, la ha estado escuchando, por medio del Espíritu Santo hablando a través del mensajero correspondiente a cada etapa, a cada edad.

Ahora, continuamos viendo este misterio de los Truenos hasta donde podamos verlo. Nos dice el reverendo William Branham hablándonos acerca de estos Truenos, que sabemos ya que son nada menos que la Voz de Cristo, en la página 474 del libro de "Los Sellos," por la mitad de esa página, dice:

"Ahora, el gran secreto bajo este Sello (o sea, bajo el Séptimo Sello), yo no lo conozco. ¡No lo conozco! No lo pude descifrar; no pude captar lo que decía. Pero yo sé que eran los Siete Truenos tronando rápidamente uno tras otro, haciendo siete estruendos, y eso se abrió hacia algo más que vi. Cuando vi eso, busqué la interpretación y me pasó tan rápidamente que no lo pude descifrar. Eso es correcto. Todavía no es la hora para eso, pero está llegando a ese ciclo, está llegando cerca."

Y ahora, el misterio del Séptimo Sello está contenido en la Voz de los siete Truenos. El misterio del Séptimo Sello es la Venida del Señor, de la cual Cristo dijo: "Ni aún los ángeles saben cuándo será el día y la hora." Él estaba hablando de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles (capítulo 24, versos 30 en adelante, 30 al 39 de San Mateo). Y es el mismo Cristo, el Ángel del Pacto, el que desciende del Cielo, ya con el Librito abierto en Su mano y clama como cuando un león ruge y siete Truenos emiten Sus voces; así como Cristo en Espíritu Santo estuvo en medio de Su Iglesia hablando de edad en edad por medio del mensajero de cada edad, estará en este tiempo final en la Edad de la Piedra Angular, y estará hablando en forma consecutiva.

Durante las siete edades no fue en forma consecutiva, pues habló por cierta cantidad de tiempo a través de un hombre, de un mensajero, y luego terminó de hablar por medio de ese mensajero y murió el mensajero y el grupo de su edad; y después pasó un lapso de tiempo y volvió a enviar otro mensajero, y habló por ese otro mensajero; o sea, que hubo intervalos entre un mensajero y otro mensajero.

Pero para el Día Postrero, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, que será una etapa perfecta, que será una etapa eterna, vendrá, subirá el Espíritu Santo... el Espíritu Santo descendió el Día de Pentecostés y ha estado en medio de la Iglesia pasando o subiendo de una edad a otra, hasta que sube a la Edad de la Piedra Angular, hasta que sube a la Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo. Y ahí, el Espíritu Santo estará hablando, Cristo estará hablando como León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, para darle a los escogidos que estén vivos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Cristo hablando en forma consecutiva será nada menos que el mensaje correspondiente a la Edad de la Piedra Angular.

Estará hablándonos consecutivamente, por lo tanto no estará cambiando de mensajeros como sucedió en las siete etapas de la Iglesia; y por consiguiente ahí habrá un mensajero dispensacional, que es a través del cual habla consecutivamente para toda esa dispensación; así ha sido de edad en edad. Él, para una dispensación, no cambia de mensajero, el mensajero para esa dispensación es el instrumento a través del cual habla consecutivamente para toda esa dispensación.

Y ahora, estamos nosotros en un tiempo muy importante en el cual Dios ha dado grandes promesas para Su Iglesia, la Iglesia del Señor Jesucristo, la Iglesia del nuevo Pacto, que está cubierta con la Sangre del nuevo Pacto, la Sangre del Señor Jesucristo.

Tenemos la promesa de la fe de rapto, la fe para ser transformados y raptados; tenemos la promesa que estaremos escuchando la Voz de Cristo en forma consecutiva, estaremos escuchando por consiguiente el mensaje del Evangelio del Reino, el cual predicaba Juan el Bautista y Jesús, y luego se abrió la brecha y desde el Día de Pentecostés en adelante se ha estado predicando el Evangelio de la Gracia, pero en este tiempo final se entrelaza el Evangelio del Reino con el Evangelio de la Gracia, y estaremos escuchando el Evangelio de la Gracia y también el Evangelio del Reino.

Estaremos recibiendo la Lluvia temprana bajo el Evangelio de la Gracia, que gira alrededor de la Primera Venida de Cristo y las bendiciones que están prometidas ahí, y por consiguiente estaremos recibiendo la lluvia temprana del Espíritu Santo, las primicias, y estaremos recibiendo bajo esa lluvia esa bendición de Dios y bajo el mensaje del Evangelio de la Gracia, esa lluvia del mensaje del Evangelio de la Gracia siendo enseñado ese mensaje y obteniendo el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, bajo la lluvia temprana.

Y bajo la Lluvia tardía, en donde se estará predicando el Evangelio del Reino, estaremos recibiendo, recibiremos la transformación, porque estaremos escuchando la Trompeta final o Gran Voz de Trompeta.

Muchas personas no saben dónde y cómo esperar la transformación, tiene que ser escuchando la Gran Voz de Trompeta o Trompeta final, porque será tocada la Trompeta y los muertos en Cristo resucitarán primero, y nosotros los que vivimos seremos (¿qué?) transformados. Y los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos inmortales, cuerpos eternos, y los que estamos vivos seremos transformados cuando ellos sean resucitados en cuerpos glorificados.

Esas son promesas que hemos de conquistar, porque hemos sido enviados a la Tierra para conquistar todas las promesas divinas; ser imitadores de aquellos que por la fe, la revelación para el tiempo en que vivieron, conquistaron las promesas divinas correspondientes al tiempo en que vivieron.

Y ahora, nos ha tocado a nosotros ser, no los que estaremos como los que están viendo algo que está sucediendo, como asistentes para ver algo, sino como actores. Los actores de este tiempo final son todos los creyentes en Cristo que estarán en la etapa correspondiente al tiempo final; los otros serán espectadores, mirando desde un tiempo que ya pasó, mirando lo que estará pasando en este tiempo final. Y es para los actores los aplausos, los éxitos, las bendiciones de Dios, y el reconocimiento de Dios.

"Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente."[Hebreos 6:13-14].

Vean, estas son promesas divinas que son pasadas de Abraham a Isaac, de Isaac a Jacob, de Jacob a los patriarcas, de los patriarcas sigue pasando por toda la descendencia de Jacob hasta llegar a Cristo, y de Cristo pasan esas bendiciones a nosotros, a todos los creyentes en Cristo. Así que, por la fe, con la "plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos..."

Porque si uno sabe cómo va a recibir una bendición no puede ser perezoso, hay que ponerse a trabajar para que se haga realidad lo que Dios ha prometido.

"...sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas."[Hebreos 6:11-12].

Hace años hemos visto las promesas, y las hemos creído. Y hemos estado creyéndolas y trabajando en ellas para que se hagan una realidad, y hemos tenido paciencia. Siempre creyendo, si no se hacen una realidad en este año, el otro año las esperaremos también, hasta que se hagan una realidad.

Como Abraham, recibió la promesa de que tendría un hijo a través de su esposa Sara, y cada año se ponía un año mayor, él y ella un año mayor; como que se iba alejando Sara y Abraham, por causa de la edad como que se iban alejando de la promesa. Pero Abraham lo miraba de otra forma: "Un año más cerca de lo que Dios prometió." Esa es la forma positiva de pensar; la forma negativa de pensar es: "Ahora estoy un año más lejos de lo que Dios prometió." El que piensa en forma negativa, tiene fe negativa, que es incredulidad; el que piensa en forma positiva tiene fe positiva, y por consiguiente trabaja de acuerdo a lo que está creyendo.

Y cuando llegó Abraham a los 99 años y Sara a los 89 años, apareció Elohim, el Señor, Dios, en Su cuerpo angelical, y en palabras más claras: Dios en el Verbo, Dios en el cuerpo angelical, Dios en Cristo, Cristo en Su cuerpo angelical; porque aquel cuerpo que le apareció a Abraham era Cristo, el cuerpo angelical de Cristo, el cuerpo teofánico.

Y ahora, encontramos que esa visita de Dios en Su cuerpo angelical con los Arcángeles también Gabriel y Miguel en cuerpos angelicales, es muy importante, no solamente para Abraham sino para toda la simiente de Abraham, porque la simiente de Abraham pasará por la misma etapa antes de la destrucción del mundo; el mundo está representado en Sodoma y Gomorra, que fue destruido con fuego, y la profecía para este tiempo final para el mundo es que "viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho el Señor, y no les dejará ni raíz ni rama," Malaquías, capítulo 4, verso 1 en adelante. Pero dice:

"Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación…"

Esa es la parte buena, está la parte para el mundo, para el reino de los gentiles, o sea, para el mundo representado en Sodoma y Gomorra; y cada día se parece más la humanidad, el mundo, las naciones, a Sodoma y Gomorra. Ustedes vean en los periódicos, en la prensa, en la radio, la televisión y todo, y notarán que cada día se van pareciendo más a Sodoma y Gomorra las naciones.

Pero la promesa es que el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles, así como vino a Abraham, vendrá a la simiente de Abraham, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Así el Hijo del Hombre vendrá, lo cual fue tipificado en aquel tiempo y fue tipificado, representado también en el tiempo del reverendo William Branham, en donde apareció el Espíritu Santo manifestado en el reverendo William Branham y también usando a los evangelistas Billy Graham y Oral Roberts, siervos de Dios, predicadores, los cuales le predicaron a la humanidad, al mundo, y le dieron la advertencia también de los peligros en que estaba la humanidad.

Para nuestro tiempo la promesa es que el Señor, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, vendrá a Su Iglesia y vendrá con los dos Olivos, vendrá con Sus Ángeles y juntarán a Sus escogidos con Gran Voz de Trompeta, los enviará con Gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos.

Por lo tanto, en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo estarán nada menos que los ministerios de Moisés y Elías y de Jesucristo, operados por el que siempre los ha operado, que es el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, Cristo en medio de Su Iglesia en Espíritu Santo, el cual dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo."

Esa es una bendición prometida para la Iglesia del Señor Jesucristo. Esa es la etapa donde el mundo no entenderá lo que estará pasando, pero sí la Iglesia que va a ser transformada comprenderá.

Y vino el rejuvenecimiento para Abraham y para Sara, ese mismo año ya cuando se van del área donde ellos están, al ver la destrucción de Sodoma y Gomorra se mudan de sitio, se van a Gerar, donde Abimelec era el rey, y cuando llegan allá, le pega el ojo a Sara. ¿Y qué rey va a interesarse por una señora de 89 años de edad para hacerla reina, para hacerla su esposa? El mismo Abraham le dice a Sara: "Vas a decir que eres mi hermana." Así que estaba muy bonita, igual o más bonita que cuando salió de allá, de Ur de los Caldeos, y luego cuando salió de Harán.

Estaba rejuvenecida, y por consiguiente, ya podía tener bebé porque tenía las etapas que mensualmente vienen a las mujeres, en donde son fértiles para poder concebir. Y Abraham joven también, el cual usted lo ve todavía luchando con 99 años, y luego cuando llega a los 100 años, aparece el niño prometido.

No podía ser ni hijo del faraón cuando el faraón la llevó para separarla, para hacerla su esposa, estaba quizás no tan joven, tenía cierta edad pero era muy bonita; y tampoco podía ser, el hijo que Sara tendría, no podía ser hijo del rey de Gerar, no podía ser hijo del rey Abimelec; tenía que ser hijo de Abraham, porque la promesa de Dios a Abraham era que tendría un hijo, el hijo prometido a través de Sara, el cual era el tipo y figura de Cristo, del Mesías, el cual sería un hijo, un descendiente de Abraham.

Y ahora, la Iglesia para el tiempo final tiene la promesa de la venida del Hijo prometido, tiene la promesa de la Venida del Señor para la Iglesia; y ahí no vamos a explicar mucho porque ahí es que está el misterio del Séptimo Sello.

El misterio del Séptimo Sello se va a desenvolver en la Iglesia del Señor Jesucristo; todo ahí porque la Iglesia del Señor Jesucristo es la que está esperando la Venida del Mesías, la Segunda Venida de Cristo.

El pueblo hebreo está esperando la primera, porque la primera no la vio, y por consiguiente está esperando la Venida del Mesías, está esperando un hombre de carne y hueso que aparezca en la Tierra, y por eso está a la expectativa porque sabe que estamos en un tiempo en que puede aparecer de un momento a otro, y en algún lugar; y está esperando también la venida de Elías que es el precursor del Mesías, que vendrá proclamando la paz permanente, la paz imperecedera, y por consiguiente, estará hablando de cómo vendrá esa paz para Israel, porque esa paz está prometida para ser dada a Israel, para venir a Israel bajo el tiempo del Reino del Mesías, y por consiguiente bajo una dispensación nueva: la Dispensación del Reino, donde será restaurado el reino de David y el trono de David.

Todo eso está dentro de esa Dispensación del Reino, y es ahí donde la paz será dada de parte de Dios a Israel, y será bajo un nuevo Pacto; no bajo el pacto de la Ley, bajo el nuevo Pacto será que vendrá la paz para Israel; un pacto de paz de Dios con el pueblo hebreo, un pacto donde el pueblo hebreo será reconciliado con Dios, donde el pueblo hebreo recibirá el perdón y será restaurado al Reino de Dios, y por consiguiente vendrá a ser como el pacto que hace una pareja, un novio y una novia: un pacto matrimonial será el Pacto de unión de Dios con el pueblo hebreo, un nuevo Pacto que está prometido porque el primero fue invalidado y Dios le dio carta de divorcio a Israel.

Jeremías, capítulo 3, verso 8, lee todo eso ahí y usted encontrará que hubo carta de divorcio, porque el pacto que le fue dado en el monte Sinaí al pueblo hebreo, es un pacto de unión de Dios con el pueblo hebreo, que está representado en el pacto matrimonial de un hombre y de una mujer. Por eso es que Dios a través de diferentes profetas como Isaías, Jeremías, Ezequiel y otros profetas, como Oseas también, dice al pueblo hebreo: "Yo soy tu marido," y coloca al pueblo hebreo como una mujer; así está representado.

Y ahora, lo importante es el Programa de Dios con la Iglesia del Señor Jesucristo, eso es lo importante para todos los creyentes en Cristo.

En la página 475 del libro de "Los Sellos," ya leímos en la página 474, vamos a ver lo que nos dice la página 475 del libro de "Los Sellos," por la mitad de esa página dice, hablando del Séptimo Sello nos habla también, aquí nos dice:

"Yo no puedo decirles, porque no sé; pero uno de estos días puede ser que no nos volvamos a ver más sobre esta tierra, pero sí nos encontraremos ante el Trono de Juicio de Jesucristo; entonces sabrán que en aquel cuarto la revelación me vino de Dios, igual como me han venido todas las demás. El misterio de ese Sello no fue revelado, porque fueron Siete Truenos que tronaron, y allí está perfectamente, porque ninguno sabe nada al respecto, no estaba escrito. Entonces estamos en el fin."

Y ahora, el misterio del Séptimo Sello dice que es que fueron siete Truenos que tronaron, porque es la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte, ya no como Sumo Sacerdote ni como Cordero, sino como León, como Rey, hablando; y viene a ser la primera vez que Cristo como Rey le habla a Su Iglesia, como León. Por consiguiente, Su Voz será como león: fuerte, eso es la predicación del Evangelio del Reino dándonos toda la revelación divina correspondiente al tiempo final, a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. Y ahí vendrá la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Venida del Señor como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores.

Así como el Evangelio de la Gracia gira alrededor de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios quitando el pecado del mundo y presentando también a Cristo como el Sumo Sacerdote, que subió al Cielo y está en el Cielo haciendo intercesión, y al dar a conocer todo este misterio de la Primera Venida del Señor, eso que se habla es el Evangelio de la Gracia revelándonos todos estos misterios de la Primera Venida del Señor y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario; y eso da la fe a la persona, la revelación a la persona para recibirlo como Salvador y obtener esa transformación interior, obtener el nuevo nacimiento.

Y la revelación que nos darán los siete Truenos de Apocalipsis será la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, para obtener la redención física, la redención del cuerpo, y por eso nos da esa fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

La Iglesia estará en la posición correcta, en la etapa correcta: la Edad de la Piedra Angular, ahí subirá la Iglesia, y estará escuchando la Voz de Cristo y estará obteniendo toda esa revelación divina, y estará, por consiguiente, recibiendo la fe para ser transformada en el Día Postrero.

Recuerden que la fe viene por el oír la Palabra, por el oír el Evangelio; por el oír el Evangelio de la Gracia viene la fe, la revelación para recibir la salvación y Vida eterna a través de Cristo, y por la revelación de la Palabra, del Evangelio del Reino para la Iglesia en el Día Postrero, recibirá la fe para ser transformada y llevada con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Recuerden que es a la final Trompeta y esa final Trompeta es la predicación del Evangelio del Reino:

"Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin." [San Mateo 24:14].

Lo que marca el fin y el tiempo del fin es la predicación del Evangelio del Reino, la predicación del Evangelio prometido para el Día Postrero para la Dispensación del Reino, preparándonos para nuestra transformación.

También tenemos la promesa para el Día Postrero que en medio del Cristianismo va a surgir una construcción, ¿pero no surgió una construcción cuando Moisés llevaba el pueblo por el desierto, la construcción del tabernáculo? Dios le mostró la visión, y luego le dijo que hiciera ese tabernáculo conforme a como le fue mostrado en el monte; ahí en el monte Sinaí recibió la revelación, la visión, y tenía que construir ese tabernáculo conforme a como le fue mostrado.

Y todo el pueblo estaría brazo a brazo con él, y estarían ofrendando, estarían colaborando, estarían respaldando esa construcción, y por consiguiente estarían recibiendo bendición porque estarían trabajando en la Obra del Señor para obtener, conquistar, lo que Dios le prometió: un tabernáculo en donde Dios moraría, y desde donde Dios le hablaría a Moisés y al pueblo.

Tenemos también el caso del templo que fue construido en Jerusalén; dice de él el rey David que fue trazado por el dedo de Dios el plano que le entregó a Salomón; por lo tanto, el pueblo se unió a Salomón, y trabajaron y conquistaron la promesa de un templo que fue construido de piedras y madera, el cual fue hecho de acuerdo a lo que Dios le mostró al rey David.

También para el Día Postrero tenemos la promesa de que habrá en medio del Cristianismo una Gran Carpa Catedral, y ahí va a estar la presencia del Ángel del Pacto, va a estar la Presencia de la Columna de Fuego, va a estar la presencia del Ángel que acompañaba al reverendo William Branham, y va a darse a conocer ahí la presencia de Dios. Y la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero en la etapa correspondiente para el cumplimiento de esa promesa, que no es la etapa de la primera, ni de la segunda, ni de la tercera, ni de la cuarta, ni la quinta, ni la sexta, ni la séptima porque ya esas edades pasaron y no se cumplió esa promesa; el reverendo William Branham dice que esa Visión todavía no se ha cumplido.

Y por lo tanto, no fue para el tiempo del reverendo William Branham, porque si hubiera sido para el tiempo en que él vivió, se hubiera cumplido, y por consiguiente ¿para qué tiempo es? Para nuestro tiempo.

Por lo tanto, habrá un pueblo en el Día Postrero en medio del Cristianismo que tendrá la revelación, y por consiguiente sabrá en qué posición en el Cuerpo Místico de Cristo colocarse, se colocará en la Edad de la Piedra Angular, subirá a esa edad porque ya la séptima edad terminó, y en esa edad trabajará para conquistar la promesa de la materialización de la Gran Carpa Catedral.

Para el tiempo de Moisés todo el pueblo trabajó juntamente con el mensajero Moisés, para el tiempo de Salomón todo el pueblo trabajó con Salomón para la materialización de la construcción del templo; para este tiempo final la Iglesia del Señor Jesucristo, que subirá a esa etapa o Edad de la Piedra Angular, trabajará para el cumplimento de esa visión, para que se haga realidad, para que se materialice esa promesa y así conquistar lo que Dios ha prometido, conquistar la promesa divina correspondiente al Día Postrero en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y hasta donde he visto, esa será la última construcción, excepto que construyan auditorios para reunir a las personas, pero un lugar donde va a estar la presencia de Dios y va a manifestarse plenamente, y en donde se va a cumplir la Tercera Etapa, y en donde la Espada en la mano que él recibió y que él le pasaría a otra persona, va a estar ahí la Espada en la mano que es la Palabra creadora, va a estar allí la presencia del Ángel del Pacto, va a estar allí la Columna de Fuego que le apareció a Moisés y que lo guió por el desierto a él y al pueblo, y que luego entró en el lugar santísimo y se posó sobre el lugar santísimo, sobre el arca del pacto sobre el propiciatorio, en medio de los dos querubines de oro.

Y la edad que corresponde o que es paralela al lugar santísimo es la Edad de la Piedra Angular en el Templo espiritual de Cristo. Por eso es ahí donde la segunda Venida de Cristo se va a hacer una realidad, y va a estar en medio de los dos querubines de oro allá, que en la Iglesia serán los ministerios de los dos Olivos, los ministerios de los dos Candeleros de oro, los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los dos Ungidos de Zacarías, capítulo 4, verso 1 al 14, y Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 14.

Es que la Iglesia del Señor Jesucristo es un Templo espiritual, construido con piedras vivas, personas creyentes en Cristo (Primera de Pedro, capítulo 2, versos 4 al 10).

Y ahora, "CREYENDO Y TRABAJANDO PARA CONQUISTAR LO PROMETIDO."

Siempre hay requisitos para obtener lo que Dios ha prometido. Lo primero: saber lo que Dios ha prometido y creerlo, porque usted no puede creer una cosa que no sabe lo que es, tiene que venir la Palabra donde está contenido lo que usted tiene que creer, y entonces nace la fe de Cristo, nace la fe, porque la fe viene por el oír la Palabra; y entonces le sigue la acción. "Mas con la boca se confiesa para salvación." La fe viene por el oír la Palabra, con el corazón se cree para justicia y con la boca se confiesa para salvación.

Un pueblo que al escuchar esa Palabra prometida, un pueblo que la creerá, y un pueblo que actuará, que dará testimonio de esa Palabra que ha creído y trabajará para que se haga una realidad, para que Dios le use a usted y también a mí en ese trabajo en el cual se hará realidad lo prometido.

Y ese trabajo y la materialización de esa Visión de la Carpa será nada menos que una obra de fe. Como fue una obra de fe la construcción del tabernáculo por Moisés y el pueblo, y como fue una obra de fe la construcción del templo allá en Jerusalén por Salomón y el pueblo, así también será una obra de fe cuando aparezca, la aparición de la materialización de la Visión de la Carpa, donde habrá grandes bendiciones para la Iglesia del Señor Jesucristo, tanto para las prudentes como para las vírgenes insensatas, y en donde será de ayuda para miles de personas.

Cada día la situación del medio ambiente a causa del calentamiento global se pone más difícil, por consiguiente van a surgir muchos problemas en las naciones, terremotos, maremotos, tsunamis, enfermedades también. Pero cuando el enemigo viene como un río, el Espíritu del Señor levanta bandera contra él. Por lo tanto Cristo va a levantar bandera en contra del enemigo y va a manifestarse en toda Su plenitud en este tiempo final.

Por lo cual, creyendo y trabajando para conquistar lo prometido, ¿estará quién? La Iglesia Novia del Señor Jesucristo, con Cristo en Espíritu Santo en medio de Ella. Siempre escuchando la Voz de Cristo en el Día Postrero, en la Edad que nos toca vivir: "El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias."

Por lo tanto, así como habló en edades pasadas por medio de diferentes mensajeros, lo estará haciendo en este tiempo final, y entonces la Iglesia del Señor Jesucristo no tendrá oídos para oír otras cosas, ni para oír cosas contrarias a lo que está prometido de parte de Dios.

Cualquier cosa negativa que escuche, no le prestará atención, porque tendrá su mirada puesta en la meta, en lo que Dios ha prometido; porque estará esperando su transformación, y cualquier cosa que no contribuya a la preparación para ser transformados, cada miembro de la Iglesia echará a un lado cualquier cosa que le estorbe, y permanecerá escuchando la Voz de Cristo y así preparándose para su transformación. Recuerden que siempre surgirán cosas y personas negativas, y que, por consiguiente, hablarán cosas negativas.

Así fue en el tiempo de Moisés, se levantaron personas que trataron de desviar al pueblo de la Voz de Dios que venía a través del profeta Moisés, en Moisés estaba Dios hablando, estaba la Voz de Dios; pero vinieron otras personas que trataron de desviar al pueblo para servir a otro dios representado en un becerro de oro, o sea, le estaban cambiando la religión: del Dios verdadero a un dios pagano egipcio, que se originó en Babel o Babilonia; fue originado por el tiempo de Nimrod, y luego va cambiando de nombres a través de la historia de las naciones.

Así que, vean ustedes cómo surgían problemas en medio del pueblo; pero ese era el pueblo de Dios, y Moisés era el siervo de Dios, el profeta de Dios, y Aarón era su ayudante, era la boca de Moisés; por lo tanto no podía hablar otra cosa sino lo que Moisés hablaba, y no podía hacer otra cosa sino lo que Moisés le dijera que hiciera.

Cuando hizo otra cosa, metió en problemas al pueblo y Dios se enojó grandemente contra el pueblo y contra Aarón; eso no debe repetirse, pero la historia siempre se repite. Y depende de qué lado usted se colocará en el Día Postrero, porque del lado que usted se coloque en el Día Postrero sería del lado que usted se colocaría si estuviera viviendo en el tiempo allá de Moisés; no va a ser de otra forma si usted viviera en el tiempo de Moisés, la posición suya sería la misma en el tiempo de Moisés que la que usted asumiría en este tiempo final.

Por lo tanto, estemos brazo a brazo trabajando para conquistar lo que Dios ha prometido. Sabiendo que Dios es fiel, y cumple lo que Él prometió, y lo heredan los que creen en el Dios de Israel, y creen en lo que Él ha prometido.

Estén bien unidos los ministros y también cada hermano, cada persona, unidos orando los unos por los otros también; no hablando en contra el uno contra el otro sino hablando a Dios, orando a Dios para que bendiga al hermano y bendiga al pastor y nos prepare a todos para ser transformados. Porque la meta es ser transformados en este tiempo final; no sabemos en qué año, pero cada año que llega esperamos en ese año nuestra transformación; y si no ocurre, pues, la esperamos el próximo año; y si no ocurre el próximo año, lo esperamos el otro año; todo el tiempo esperando la transformación, escuchando la Voz de Cristo en este tiempo final.

Es importante estar conscientes de las promesas que Dios ha hecho para este tiempo, y estar trabajando para que se hagan una realidad.

Vamos a tener en este tiempo final la materialización de todo lo que Dios ha prometido, porque Él es fiel y cumple lo que Él ha prometido a Su Iglesia. Y los creyentes en Cristo son fieles a Cristo, que creen lo que Él ha prometido para Su Iglesia.

El reino de los gentiles sabemos que está en los pies de hierro y de barro cocido, y la Venida del Señor para el Día Postrero será lo que le pondrá fin al reino de los gentiles; porque los reinos de este mundo van a pasar a ser de nuestro Señor y de Su Cristo, y por consiguiente, la Iglesia será coheredera con Cristo, heredará con Cristo el Reino en este planeta Tierra. Por eso Cristo dijo: "No temáis manada pequeña, porque al Padre le ha placido daros el Reino."

Y ahora, creyendo y trabajando para conquistar lo prometido. Así es como tenemos que todos estar, juntos a los ministros y a la congregación a la cual asisten, y todas las congregaciones teniendo compañerismo las unas con las otras, y los ministros teniendo compañerismo los unos con los otros; y orando los unos por los otros.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de nuestro tema: "CREYENDO Y TRABAJANDO PARA CONQUISTAR LO PROMETIDO."

Así como el pueblo de Israel tenía que estar orando y trabajando para conquistar la tierra prometida. Dios hace la promesa, pero nos toca a nosotros trabajar. El pueblo tenía que luchar para conquistar lo que Dios le había prometido.

Le fue dicho al pueblo, a Moisés y a Josué, como a Abraham también: "Todo lo que pisare la planta de vuestro pie, será vuestro." Y Dios lo mandó a Abraham a caminar por todo el territorio, estaba unos días en un sitio, luego recogía la carpa, su cabaña, y se mudaba a otro lugar; es que todo lo que pisare la planta de sus pies iba a ser suyo. Y ahora la Iglesia del Señor Jesucristo ha pisado este planeta Tierra de edad en edad, por lo tanto heredará con Cristo el planeta Tierra completo.

Ha sido para mí un privilegio y bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de la promesa divina correspondiente a nuestro tiempo y cómo estar para obtener, para conquistar, esa promesa: estar creyendo y trabajando para conquistarla, creyendo y trabajando para conquistar lo prometido.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto se haga una realidad la Visión de la Carpa Catedral, y se haga una realidad también la resurrección de los muertos en Cristo y se haga una realidad la transformación de cada creyente en Cristo. Y luego se haga una realidad ese tiempo de manifestación plena de Dios, y luego el rapto o arrebatamiento para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Y más adelante, dentro de unos momentos, estaremos con los ministros solamente, y luego mañana estaré nuevamente con ustedes aquí y con todos los que se han de reunir para el culto de mañana domingo en la mañana.

Que Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes por aquí al reverendo Andrés Cruz Gallego para continuar.

Dios les bendiga, y continúen pasando una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

"CREYENDO Y TRABAJANDO PARA CONQUISTAR LO PROMETIDO."

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