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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes aquí en Bogotá, Colombia, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones: pastores, Iglesias y demás personas y grupos que saben que hay una necesidad en el ser humano y desean que Dios llene esa necesidad que hay en el alma del ser humano.     Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.     Lo más importante, algunas personas han pensado que es trabajar, lo cual es bueno porque si no hay trabajo y la persona no trabaja, no hay con qué comer porque no hay con qué comprar alimento y no hay con qué comprar ropa y todas esas necesidades tienen que ser cubiertas.     Otras personas piensan que es el alimento, pues sin alimento el ser humano se muere, otras personas piensan que es el estudio, lo cual es muy importante, y más en este tiempo porque sin estudios es muy difícil la vida, ya hasta para un trabajo bien sencillo, ya piden el diploma o de noveno grado o de cuarto año, y si el trabajo es un poco más importante, un grado de universidad.     Todas esas cosas son las añadiduras de la vida, las cuales son importantes, porque sin ellas tendríamos problemas en la Tierra, y tenemos que sobrevivir, por lo tanto, hay que usar todas las herramientas que están a nuestra disposición para sobrevivir.     Por eso se le recomienda a los jóvenes que estudien para que se hagan de buenas profesiones y puedan tener buenas entradas económicas para sus hogares. El que no estudia, tiene dificultades en la vida, la persona no puede decir, los jóvenes no pueden decir: “No, es que mi padre, mi papá o mi mamá no estudiaron,” pero usted es el hijo o hija, no el papá, los problemas que ellos tuvieron no los debe tener usted.     Y si ellos tuvieron problemas y no estudiaron, entonces usted estudie para que los mantenga y les tenga todo lo que ustedes deseaban que ellos tuvieran, y sus padres se lo agradecerán, y todo eso es honrar al padre y a la madre que es un mandamiento divino: “Honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien, para que tus días sean alargados.”     Ahora, nos preguntamos: “Entonces ¿qué es lo más importante: mi papá o mi mamá?” Todo eso es importante, pues ellos fueron instrumentos de Dios para venir a esta Tierra, a esta vida terrenal que aún con todos los problemas que tiene, es buenísimo.     Por eso es que nadie se quiere ir de esta Tierra, todos queremos vivir, y vivir mucho tiempo, lo único que no queremos son los problemas, pero los problemas siempre se pueden solucionar o con estudios o con dinero o con buena amistad los unos con los otros.     Ahora, ¿qué en realidad es lo más importante? Vamos a ver qué es lo más importante, y veremos que eso es lo que ha buscado el ser humano toda la vida, y hay forma para obtenerlo, y solamente hay uno que puede suplir lo más importante de la vida. Dice en Apocalipsis, capítulo 21, versos 1 en adelante (1 al 8), dice:     “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.     Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.     Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.     Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.     Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.     Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.     El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.     Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”     Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     “LA FUENTE DEL AGUA DE LA VIDA ETERNA.”     La pregunta era: ¿qué es lo más importante para el ser humano? La Vida eterna, la vida es lo más importante, sin la vida no importa lo que la persona haya estudiado, no importa los títulos que tenga, las profesiones que haya obtenido, no importa las riquezas que tenga, nada de eso le sirve porque cuando la persona muere, todo lo deja aquí en la Tierra; no puede llevarse sus riquezas a donde va, porque las riquezas,ya sean intelectuales o económicas, están ligadas al cuerpo físico.     Por lo tanto, el ser humano necesita algo que ha estado todo el tiempo buscando: la vida. Sabe que su vida física terrenal es temporal o temporera y no sabe cuándo se le va a terminar, y tiene que vivir así, sin saber cuándo se le va a terminar, vivir como si fuera a vivir mil años, aunque lo que viva sean poquitos años, porque si se pone a pensar siendo joven: “Dentro de un año voy a morir,” se desanima, no va a estudiar, tampoco va a trabajar, va a estar muy decepcionado de la vida.     La vida terrenal que tenemos es una bendición de Dios, y ha sido dada a nosotros de parte de Dios, y el tiempo que nos ha tocado vivir a nosotros no lo escogimos nosotros, lo escogió Dios, y por esa causa estamos en esta Tierra y en este continente americano, en la parte de la América Latina los que están aquí presentes, y muchos de los que están a través del satélite Amazonas o de internet, y otros, pues en otras naciones de otros continentes.     El ser humano es un misterio, como Dios también es un misterio para el ser humano, pero ¿cuál es el misterio del ser humano, del hombre? Sea hombre o mujer, que fue creado por Dios a imagen y semejanza de Dios, ¿y qué es eso? La imagen de Dios es el cuerpo angelical de Dios, cuerpo teofánico de Dios, el cual a través del Génesis hasta el Apocalipsis, lo encontramos apareciendo en diferentes ocasiones, siendo llamado el Ángel de Dios, y en algunas traducciones se le llama el Ángel de Jehová, el cual le aparecía a Adán todas las tardes, y hablaba con Adán todos los días. Y luego que el ser humano pecó, todavía le aparece Dios en ese cuerpo angelical o teofánico para la solución al problema que había tenido Adán y Eva.     Ahora, ese Ángel del Pacto es la imagen de Dios, y ese es el Mesías en otra dimensión, otro cuerpo, porque es el ungido con la presencia de Dios, o sea, el cuerpo angelical donde Dios habita, y a través del cual Dios creó todas las cosas, es llamado también el Verbo que era con Dios y era Dios, el cual hizo, creó todas las cosas, “todas las cosas fueron hechas o creadas por Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”     Por lo tanto, ese Ángel del Pacto, el Verbo que era con Dios, es lo más importante que Dios tiene, porque lo más importante que Dios tiene es Su cuerpo angelical.     Y luego la semejanza física de Dios es Su cuerpo físico, del cual hablaremos más adelante, y por eso cuando Dios creó al ser humano a Su imagen y semejanza, encontramos en el capítulo 1 y capítulo 2 donde nos dice de la siguiente manera, y vamos a leerlo para que tengamos el cuadro claro y veamos lo que es el ser humano, lo veamos desde el Génesis, desde su principio; capítulo 1, verso 27 al 28 dice:     “Y creó Dios al hombre a su imagen...”     Pero antes el verso 26 decía:     “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”     Aquí dice Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza,” o sea, imagen y semejanza de Dios, y cuando lo crea, dice verso 27:     “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”     ¿Y qué pasó con la semejanza? Porque dice que los creó a Su imagen, la veremos más adelante:     “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”     O sea, lo colocó como rey sobre el planeta Tierra: “Esta es la herencia, así que, sé el administrador del lugar que te he dado como herencia, el planeta Tierra con todo lo que tiene.”     Luego en el capítulo 2 del Génesis, verso 7 es que vamos a ver la semejanza física que Dios le dio, porque cuando lo crea a Su imagen, lo crea en cuerpo angelical, como uno de los Ángeles, así estaba en la Tierra, un cuerpo parecido a nuestro cuerpo, pero de otra dimensión, como el cuerpo de los Ángeles: cuerpo angelical; usted no los ve, pero existen.     En esa clase de cuerpo es que Dios está y crea al ser humano luego de haber creado la Tierra, el Universo y también las cosas que están en el planeta Tierra. Y ahora le va a dar la semejanza física, capítulo 2, verso 7 dice:     “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”     Fue el hombre un ser viviente acá de esta Tierra con cuerpo terrenal cuando le da el cuerpo físico del polvo de la tierra, antes era un ser espiritual en cuerpo espiritual, cuerpo angelical parecido a nuestro cuerpo físico.     Y luego coloca al ser humano en un huerto: el Huerto del Edén, el cual conocemos, donde Dios colocó dos árboles, dice verso 8, la continuación ahí, verso 8 de este mismo capítulo 2 continúa diciendo:     “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.     Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.”     Estos no son árboles literales, son tipificados en y con árboles, recuerden, por ejemplo cuando se dice: “La higuera,” en términos tipológicos es Israel, cuando se dice: “La Vid verdadera,” se está hablando de Cristo que dijo: “Yo soy la Vid verdadera,” y cuando se habla de los pámpanos o ramas, Cristo dijo: “Vosotros sois las ramas, los pámpanos,” se está hablando de los creyentes en Cristo que forman la Iglesia.     Y ahora, tenemos aquí un Árbol de Vida, de Vida eterna, y el que coma de ese Árbol vivirá eternamente, y tenemos un árbol de ciencia del bien y del mal, el Árbol de la Vida es Cristo, el Ángel del Pacto, el cual está en Su cuerpo angelical allí, y le aparecía a Adán todos los días y hablaba con él; y el árbol de ciencia del bien y del mal ¿quién es? Es el diablo, que estaba allí también.     Y ahora, todavía falta un personaje allí, porque Adán está allí, pero ¿dónde está Eva? Vamos a ver dónde está Eva. Todavía... aquí en el verso 16, dice:     “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;     mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.     Y dijo Jehová Dios (verso 18): No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea.”     No tenía una compañera, todos los animales, los reptiles, las aves, los peces tenían sus compañeras, pero Adán no tenía, pero Dios había creado al ser humano a Su imagen y semejanza, y a Su imagen y luego le da la semejanza, “y creó Dios al hombre a Su imagen y semejanza, varón y hembra los creó,” ¿dónde estaba entonces Eva? En Adán.     Vean qué fácil de entender, cuando Melquisedec le aparece a Abraham en el capítulo 14 del Génesis y le da pan y vino y Abraham da los diezmos de todo a Melquisedec, San Pablo explicando eso dice que cuando Abraham diezmó a Dios, también Leví estaba diezmando a Dios, y Leví no había nacido, ni tampoco Jacob, ni tampoco Isaac.     Isaac es el hijo que Dios le prometió a Abraham, y todavía no había nacido y ya Leví está diezmando a Dios, a Melquisedec, porque cuando el ser humano diezma para Dios, está diezmando a Melquisedec, a Dios, para la Obra de Dios, ¿y dónde estaba entonces Leví? Pues estaba en los lomos de su bisabuelo.     Por eso es que con la unión del hombre y la mujer, la mujer concibe del hombre y ahí se va formando un cuerpecito que nace y luego entra el espíritu de vida a ese cuerpecito, y esa es la persona que nació, que va después creciendo y va despertando su alma y su espíritu a la vida terrenal, va aprendiendo, va creciendo, y va abriéndose su mente a esta vida terrenal, va aprendiendo.     Y ahora, Adán aparentemente está solo, pero su compañera Eva está en él. Ahora, dice... continuamos ahí mismo, dice:     “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea.”     Y si dijo que no es bueno que el hombre esté solo, pues no es bueno que el hombre esté solo, si está solo tendría que estar preparando su comida, lavando los trastes, lavando la ropa y se ve mejor en una mujer que en un hombre esas labores, y otras labores también. Y ahora, continuamos leyendo:     “Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar.”     A Adán le correspondía ponerle nombre a las aves, a los animales, a los peces, a los reptiles, porque es la herencia que Dios le dio, por lo tanto, tenía que trabajar, hacer la parte que le correspondía. Dios nos da la bendición, pero nosotros tenemos que ver cómo vamos a usar esas bendiciones, y somos responsables de lo que Dios nos da para usar.     Ahí en la parábola de los talentos y de las minas, usted encuentra que da talentos o minas, lo cual era dinero en aquel tiempo, y luego le va a pedir cuenta al ser humano al final de su vida, concluyó su trabajo en la Tierra con lo que Dios le dio, pero después habrá un juicio en donde dará cuenta por todo lo que hizo en este planeta Tierra, y Dios recompensará a cada uno según sea su obra. Apocalipsis, capítulo 22, verso 12, Cristo dice:     “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” Por eso es importante estar conscientes de quiénes somos como seres humanos, y por qué estamos aquí en la Tierra.     Y ahora, la imagen de Dios es el cuerpo angelical, y la imagen del ser humano es el espíritu que tiene la persona, que es en la primera etapa en donde Dios crea al ser humano, le da un cuerpo, pero de otra dimensión, y en ese cuerpo Adán era varón y hembra.     Y luego cuando le da el cuerpo físico, todavía sigue siendo el hombre: varón y hembra. Luego le falta su compañera, pero que está en él la compañera:     “Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.”     Las aves con su compañera, el macho con la hembra, los peces también, los reptiles también, los animales también, y Adán solito, porque ninguno, ni de los animales, ni de las aves, ni de los reptiles, ni de los peces, ninguno era carne de su carne, eran otra carne. Por eso cuando los novios se casan, vienen a ser una sola carne.     “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.”     Ahí tenemos el primer médico cirujano, anestesista o anestesiólogo también:     “Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.     Dijo entonces Adán (al despertar): Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.”     Y ahora, él ve que es de la misma carne, es hueso de sus huesos o de su hueso, y dice: “Esta es varona,” él es varón y ella varona, ahí Dios le da su compañera, le da su compañera en la semejanza física que él tenía, cuerpo humano, cuerpo terrenal, pero sin pecado. Así fue que vino la primera mujer a existencia aquí en la Tierra en cuerpo físico:     “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.     Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.”     Estaban en esa etapa de la inocencia, como los niños, pueden estar los niñitos de seis meses o un año jugando todos juntos sin ropa, y no se avergüenzan, porque están en esa etapa de inocencia.     Y ahora, fue a Adán que Dios le dijo que no comiera del árbol de ciencia del bien y del mal, porque Eva no estaba en cuerpo físico todavía, pero estaba en él, por lo tanto, él luego le enseñó a ella todo lo que Dios le había dado a conocer, y ella tenía que seguir la dirección de su esposo, y así es en el orden matrimonial: el hombre es la cabeza del hogar, así como Dios es la cabeza de la raza humana, y así como Cristo es la cabeza de Su Iglesia.     Y ahora, luego del pecado en el Huerto del Edén, del cual no vamos a explicar mucho, el ser humano al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, pecó, y por consiguiente murió; Dios le dijo que moriría si comía del árbol de la ciencia del bien y del mal.     Luego encontramos que Adán murió a los *930 años, alguna persona podrá preguntarse: “Pero, ¿Dios no dijo que iba a morir el día que pecó, y siguió viviendo y tuvo hijos e hijas?” Murió en ese momento que pecó, ¿qué es la muerte? Cuando una persona muere, ¿qué pierde? Pues la vida, perdió la Vida eterna, fue el primer crimen.     El diablo a través de la serpiente fue el que produjo la muerte de la raza humana y por eso el diablo es homicida desde el principio, le quitó la Vida eterna al ser humano y por eso es que lo único que le quedó al ser humano fué vida temporera que es lo que hemos heredado nosotros físicamente como descendientes de Adán (físicamente).     Pero la Vida eterna la perdió allá, y esa es la vida que el ser humano ha estado buscando todo el tiempo, porque el ser humano quiere vivir eternamente, y quiere vivir joven, porque nadie quiere vivir eternamente viejito o viejita, ancianitos, todos queremos vivir eternamente jóvenes, con cuerpos inmortales, cuerpos glorificados, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo.     Y ahora, los conquistadores cuando llegaron al continente americano estaban buscando algo: la fuente de la juventud, porque todos quieren vivir eternamente, si consiguen la fuente de la juventud, pues entonces permanecen jóvenes para toda la eternidad, y estaban en los ríos, en los lugares de agua, buscando a ver si encontraban esa fuente de la juventud.     Pero murieron, encontraron muchos ríos, lugares de aguas, pero no encontraron lo que estaban buscando, pero la Escritura nos habla de la fuente del agua de la Vida eterna, de seguro habían leído la Biblia, y pensaban: “Tiene que haber algún río, alguna fuente de agua, que el ser humano la tome o se bañe en ella y viva eternamente.”     Pues toda persona quiere vivir la flor de la juventud, que digamos que es de 15 a 21 años de edad, esa es la edad que van a representar los que vivirán eternamente en esta Ciudad de la cual leímos que es la nueva Jerusalén.     Ahora, el que está sentado en el Trono, el Rey de esa Ciudad, dice:     “Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas...”     Por lo tanto, aún la vida es una vida nueva, Vida eterna en esa ciudad llamada la nueva Jerusalén:     “...Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.”     No hay mentira, no hay engaño, es la pura verdad lo que está hablando:     “Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin....”     Ese es el mismo Dios que está sentado en el Trono celestial, el cual tiene imagen y semejanza, ya vimos que la imagen es el cuerpo angelical, el Ángel del Pacto, el cual es llamado también el Espíritu Santo, lo cual es un hombre, pero de otra dimensión:     “...Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.”     Y ahora, el ser humano que tiene sed de Dios, del Dios vivo, para tomar del Agua de la Vida eterna, desea saber cómo puede tomar del Agua de la Vida eterna para vivir eternamente, porque todos queremos vivir eternamente, solamente con probar lo que es la vida terrenal nos ha gustado, y si así es la vida terrenal cómo será la Vida eterna en un cuerpo eterno y glorificado, donde ya no habrá problemas, ya seremos restaurados a como era antes del ser humano pecar:     “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.”     Todos queremos esa bendición, por lo cual todos queremos saber cómo tomar del Agua de la vida para vivir eternamente, porque no hay nada más importante que la Vida eterna, la vida terrenal es importante, pero la eterna es la más importante.     La vida terrenal es una bendición de Dios que nos da la oportunidad de vivir en esta Tierra, donde vendría a ser la conexión para conectarnos con la Vida eterna, porque fue en la Tierra donde el ser humano perdió la Vida eterna, y es en la misma Tierra donde podemos hacerla conexión con la Vida eterna para vivir por toda la eternidad en el Reino de Dios, vivir en esa ciudad llamada la nueva Jerusalén o la Jerusalén celestial.     La Vida eterna está disponible conforme a estas palabras, para todo el que tenga sed, dice:     “Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.”     Es para el que tenga sed, la persona tiene que estar interesada, si no está interesada, pues nunca va a tomar del Agua de la Vida eterna, y por consiguiente nunca va a obtener la Vida eterna. El Árbol de la Vida es la misma persona, es Cristo, el Ángel del Pacto, el cual tiene el Agua de la Vida eterna y el cual puede darnos la Vida eterna, y ninguna otra persona puede darnos la Vida eterna.     En Deuteronomio, capítulo 30, versos 14 en adelante, y en Jeremías, capítulo 21, nos dice: “Yo he puesto delante de ti o de vosotros la vida y la muerte, la bendición y la maldición,” y dice: “Escoge la vida para que vivas tú y tu familia, y tu descendencia;” aun Dios mismo recomienda que la persona escoja la vida para que pueda vivir, porque ese es el deseo del alma de toda persona.     Pero algunas veces hay personas que en su espíritu son egoístas y no le dan la oportunidad a su alma para que viva eternamente, no quieren vivir eternamente, no quieren que su alma viva eternamente, y eso es suicidio premeditado. Toda persona tiene la oportunidad.     Ahora, en una ocasión el Señor Jesucristo en la Tierra, el cual es el Verbo que era con Dios y era Dios, el cual fue hecho carne y habitó entre nosotros, es el Ángel del Pacto a través del cual Dios creó todas las cosas, es, conforme a Malaquías, capítulo 3, verso 1 en adelante, el Ángel de Dios que vendría al cual le prepararía el camino un mensajero que sería enviado delante de Él, el cual fue Juan el Bautista, ese mensajero que vino anunciando que el Mesías vendría, el ungido que vendría después de Él; y cuando lo vio, dijo: “Éste es del cual yo dí testimonio, Éste es el que vendría después de mí, Éste es el que les bautizará con Espíritu Santo y Fuego, Éste es el que recogerá su trigo en el granero, y a la paja, la paja la echará en el fuego.”     Nadie quiere ser paja, nadie quiere ser tallo tampoco de la planta de trigo, todos quieren ser granos de trigo, hijos e hijas de Dios. Esto es recordando la parábola de Cristo del trigo y de la cizaña, donde Él dice en el capítulo 13 de San Mateo, versos 30 en adelante, que el que siembra la buena semilla es el Hijo de Hombre, o sea, Cristo; y la buena semilla, el trigo, son los hijos del Reino, dice Cristo, está hablando de seres humanos representados en el trigo, y dice que la cizaña son los hijos del malo, y que el que la sembró es el enemigo, un enemigo, y dice que es el diablo.     Y por lo tanto, en la Tierra estarían hijos de Dios e hijos del malo, y Él dice a los segadores o a los obreros que quieren arrancar la cizaña, o sea, los hijos del malo, arrancarlos de la tierra, dice que no, que no hagan eso, porque pueden arrancar también el trigo, o sea, familiares, hijos de Dios que están relacionados con los hijos del malo, ya sea por matrimonio o por amistad o así por estilo, entonces dejen todo quieto hasta el tiempo de la cosecha, el tiempo de la siega, dice que el campo es el mundo y la siega o la siega es la cosecha, el fin del mundo es la cosecha, el tiempo de la siega, donde Él enviará Sus Ángeles, ellos van a llevar a cabo esa cosecha con todo el equipo de obreros con el cual Dios va a enviar los Ángeles que son los ministerios de Moisés y Elías, de los dos Ungidos. En esa parábola está hablando de seres humanos y de ministerios.     Y ahora, a través de la historia de la raza humana podemos ver el aspecto político en medio de la raza humana, pero podemos ver también la esfera espiritual o religiosa, porque el ser humano es un ser espiritual, y por esa causa él tiene una inclinación religiosa, espiritual, y ha estado siempre buscando a Dios porque quiere encontrar a Dios, conocer a Dios, servir a Dios y vivir eternamente con Dios.     El ser humano es espiritual porque fue creado a imagen y semejanza de Dios, ¿y qué es el ser humano a imagen y semejanza de Dios? Pues sencillo: alma, espíritu y cuerpo, porque Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahí tenemos al ser humano a imagen y semejanza de Dios.     El alma del ser humano equivale al Padre, el espíritu del ser humano equivale al Espíritu Santo, y el cuerpo físico del ser humano equivale al cuerpo de Cristo, cuerpo físico que fue crucificado en la Cruz del Calvario, pero que resucitó y está glorificado y está tan joven como cuando subió al Cielo, y está sentado a la diestra de Dios como Él dijo, que se sentaría a la diestra de Dios (San Mateo, capítulo 26, verso 64, y en San Marcos también, capítulo 14, verso 61 en adelante también ahí Él lo dice).     Y por consiguiente Dios está en Su Trono, y algunas personas piensan: “Pero Cristo se sentó a la diestra de Dios y dice: ‘Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra,’ (San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20). ¿Se quedó Dios sin poder porque le dio todo el poder a Cristo?” No, es que Dios está en Cristo.     Y ahora, encontramos a Dios en Su cuerpo angelical, el Ángel del Pacto, dentro del cuerpo físico de Jesucristo glorificado allá en el Trono de Dios, no es que usted va a ver en el Trono a uno sentado aquí y a otro sentado acá, sino a Dios dentro de Su cuerpo angelical, y con Su cuerpo angelical dentro del cuerpo físico de Jesucristo glorificado. Tan sencillo como eso.     Por eso cuando usted lee la Escritura, miren aquí, capítulo 21 que estamos leyendo, verso 5 dice:     “Y el que estaba sentado en el trono...” No dice: “Y los que estaban sentados en el Trono,” ¿ven? A través de la Escritura usted encontrará esa forma cuando se habla del Trono: Dios en imagen (cuerpo angelical) y en semejanza física, pero glorificado el cuerpo allá sentado en el Trono.     Cuando Cristo dice que se sentará a la diestra de Dios, la diestra de Dios es el poder de Dios, por lo tanto, Cristo está sentado en el Trono conforme a como fue prometido; esa era la lucha cuando Él estaba en la Tierra, y Él tenía que vencer para sentarse en el Trono celestial. ¿Si no lograba la victoria, entonces qué pasaría en el Cielo, en el Trono celestial? Porque era el tiempo para sentarse alguien en el Trono.     Recuerden que Dios tiene todo ordenado, y cuando llega el tiempo para suceder algo en el Cielo, tiene que suceder y Dios obra para que eso suceda. ¿Y qué hubiera pasado si Cristo no vencía y no se sentaba en el Trono celestial? Entonces Judas Iscariote se sentaba, tan sencillo como eso, y eso significaría ¿qué? Que el Reino celestial y el Reino terrenal serían gobernados eternamente por Satanás a través de Judas Iscariote. Tan sencillo como eso.     Para que lo entiendan mejor, veamos el caso de Jacob y Esaú. Esaú era hijo de Isaac y también Jacob, estaban luchando en el vientre de su madre Rebeca, y Rebeca tenía esa lucha dentro, y ustedes saben que cuando una señora está embarazada y tiene un niñito y brinca mucho, es terrible, ¿y cómo serán dos peleando, luchando? Estaban luchando por nacer primero, por la primogenitura, y va a consultar a Dios.     Y cuando va a consultar a Dios, Dios le dice que hay dos naciones luchando en su vientre, dos naciones representadas en esos dos niños, sus descendientes luego formarían naciones y estarían peleando también, estarían luchando; ese es el problema en el Medio Oriente, más el problema también de Ismael y de Isaac, o sea, están... es problema de familia, y por eso hay que tratarlos tomando en cuenta esa parte, son hijos de Abraham, tanto los descendientes de Ismael y los descendientes de Isaac, como también los descendientes de Esaú y los descendientes de Jacob o Israel.     Es un problema de familia que viene ya, que ya desde el vientre estaban peleando hasta por ese territorio, por toda la bendición de Dios; por ejemplo en el caso de Ismael y de Isaac, si la bendición era hablada para Ismael, el Mesías tenía que ser musulmán, si la bendición era hablada (en el caso de Esaú y Jacob), si era hablada la bendición por Isaac sobre Esaú, la Bendición de la Primogenitura, el Mesías tenía que ser descendiente de Esaú.     No podía ser descendiente de Israel y por consiguiente todo el territorio de Israel y la ciudad de Jerusalén, pertenecería a un Mesías descendiente de Esaú y no de Israel, y el Reino de David no aparecería nunca en la historia del pueblo hebreo, sino que sería la historia del Reino de Dios, porque el Reino de David es el Reino de Dios en la Tierra, y el Trono de David es el Trono de Dios en la Tierra. El Reino de Dios en la Tierra pertenecería a un descendiente de Esaú, o en el caso de Ismael e Isaac, pues sería un descendiente de Ismael; el Reino de Dios entonces estaría bajo el gobierno no hebreo, no de los hebreos o no de los judíos, sino musulmán.     Y ahora, vean todo lo que hay contenido en esas historias bíblicas y que por causa de todo eso que está ahí contenido, son los problemas que hay en la actualidad en el Medio Oriente. La lucha del tiempo final será por el Trono terrenal de Dios en la Tierra que será el Trono de David, quién se va a sentar en ese Trono. Y el Reino que gobernará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones, la promesa es para el Reino de David porque ese es el Reino de Dios en la Tierra conforme a Primera de Crónicas, capítulo 28 y capítulo 29, la promesa fue hecha al rey David.     Y ahora, cuando llega el Ángel del Pacto, Cristo en carne humana, aparece en medio del pueblo hebreo, ¿por qué? Porque la bendición fue echada sobre Jacob, la Bendición de la Primogenitura.     Vean ustedes una cosa, lo cual debe usted tener en cuenta: cuando usted hace negocios, tenga mucha cuenta cómo los hace, porque los negocios que usted haga van a tener efecto en su familia también y en su nación también. Dicen que los judíos son buenos comerciantes, el ejemplo lo tenemos en Jacob, que, miren: todo el contenido de un negocio que él hizo, tiene que ver con el Reino de Dios en la Tierra, tiene que ver con la nación hebrea, tiene que ver con Israel como cabeza de naciones, porque la capital es la cabeza de una nación.     Y la capital del Reino mundial de Dios en la Tierra, será Israel, la capital será Jerusalén y el Distrito Federal de ese Reino será todo el territorio de Israel, ¿y cómo se logrará eso? Ya eso cuando Jacob compró por un plato de lentejas la Bendición de la Primogenitura a Esaú, ahí estaba toda esa bendición, fue un mal negocio de Esaú, que se lamentan sus descendientes, y que ahora pelean por obtener la Bendición de la Primogenitura, obtener a Jerusalén y obtener el Reino mundial, pero ya eso está de parte y a favor de Israel, y por lo tanto, lo mejor es tener buena amistad con Israel.     Es tan grande esa bendición que dice: “El que te bendiga, será bendito, y el que te maldiga, será maldito,” por eso lo mejor entonces es tener buena amistad con ellos, y tratarlos bien de modo que lo que hagamos sea de bendición para ellos y entonces venga bendición de parte de Dios para las personas, para individuos y para naciones.     Por eso encontramos que el Mesías tenía que nacer en Belén de Judea, tenía que ser descendiente del rey David y así por el estilo.     Y ahora, el Señor Jesucristo hablando en San Juan, capítulo 4, versos 10 y verso 14 con la mujer samaritana, estando Él allí en el pozo y cuando llega ella para sacar agua del pozo, Él le dice: “Mujer, dame de beber,” y a eso de mediodía cualquiera tiene sed y más en un lugar donde hace calor, y estaba solo, los discípulos se habían ido a comprar a la ciudad allí de Samaria, y ella llega a esa hora porque a esa hora, pues la gente está en sus hogares ya cocinando o almorzando; y como ella tenía problema moral, había tenido unos cuantos maridos, había tenido todos esos problemas, y si iba a la hora que las jóvenes iban a sacar agua, pues iban a estar burlándose de ella, criticándola y así por el estilo.     Y Cristo cuando le pide de beber, ella le dice: “¿Cómo tú siendo judío, me pides a mí que soy mujer samaritana, sabiendo que los judíos y los samaritanos no se llevan?” Hay problemas de segregación, y Él le dice: “Si tú supieses o supieras quién es el que te pide de beber, tú pedirías de Él, y Él te daría Agua de vida, Agua que salta para Vida eterna,” y ella le dice: “¿De dónde tienes para sacarla, si no tienes con qué sacarla?” Y Él le dice: “El agua que yo te daré...” y vamos a leerlo aquí para que tengamos el cuadro claro porque todos queremos de esa Agua, es Agua que salta para Vida eterna; verso 14 dice:     “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;     mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”     Y cuando le habla que Él tiene Agua que salta para Vida eterna, ella dice:     “La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.”     Quería resolver dos problemas: resolver el problema de estar todos los días yendo al pozo, y también no tener sed jamás. Pero el Agua que Cristo le está ofreciendo vamos a ver cuál es: el Agua que salta para Vida eterna, porque todos deseamos tomar, y Él dijo: “Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del Agua de la Vida eterna,” la fuente ¿quién es? Jesucristo, capítulo 7 de San Juan, verso 37 al 39, dice que Él estaba allá en el templo en el último día de la gran fiesta, o sea, de la fiesta de los tabernáculos, y en el último día de esa fiesta dice:     “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz...”     O sea, que le puso todo el volumen a Su Voz, eso es una gran Voz, como una gran Voz de trompeta que es lo que está prometido para este tiempo final, y en Isaías, capítulo 27, verso 13, dice que con gran Voz de trompeta va a llamar ¿a quiénes? A los escogidos, y también Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58, dice que “a la final trompeta, porque será tocada la trompeta, y los muertos en Cristo serán resucitados incorruptibles, y los que están vivos, serán transformados,” a la final trompeta, una gran Voz de trompeta.     Y también en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 11 al 21 por ahí, dice que el Señor descenderá con aclamación, o sea, esa gran Voz del Señor, Voz de Arcángel, Voz de... trompeta de Dios, con aclamación, Voz de Arcángel y con trompeta de Dios, o sea, la misma Voz pero representada en un mensaje, digamos: a todo volumen; un mensaje grande, gran Voz de trompeta, Voz de Arcángel.     ¿Por qué Voz de Arcángel? Cuando es un mensaje para una edad es Voz de Ángel, cuando es un mensaje para una dispensación completa, es a través de un mensajero dispensacional, por lo tanto es un mensaje grande, mayor que cubre toda una dispensación.     Y ahora, es como cuando Cristo resucitó a Lázaro en el capítulo 11 de San Juan, clamó a gran Voz: “Lázaro, ven fuera,” eso es Voz de Dios, aclamación, Voz fuerte, Voz de Arcángel, trompeta de Dios, gran Voz de trompeta.     Allá fue representado lo que será la resurrección de los muertos creyentes en Cristo. No importa cuánto tiempo tenga San Pedro de haber muerto, Cristo lo va a resucitar, o San Pablo o cualquiera de los apóstoles, o cualquiera de tiempos pasados, o aun de nuestros familiares.     “...Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.”     Y ahora vean quién es el que tiene el Agua de la Vida para saciar la sed del que tiene sed de esa Agua, porque hay personas que tienen sed de otras cosas, pero sed del Agua de la Vida eterna, la tienen aquellos que quieran vivir eternamente y quieren saber cómo hacer para obtener la Vida eterna. Y ahora, Cristo dice:     “...Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.     El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”     Y ahora, el Agua que Él le va a dar, será como un río de Agua viva que corre dentro de la persona, y vamos a ver cuál es esa Agua viva:     “Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él...”     El Agua de la Vida eterna es el Espíritu Santo, ¿y quién lo da? Jesucristo; ninguna otra persona puede dar el Espíritu Santo, él dijo: “Yo lo enviaré,” ¿a quiénes? A los creyentes. A los discípulos antes de irse, en el libro de los Hechos, les dice: “No se vayan de Jerusalén hasta que sean investidos de lo alto,” y se quedaron allí en el capítulo 2 del libro de los Hechos, recibieron el Espíritu Santo, descendió el Espíritu Santo y columnas de fuego, lenguas de fuego descendieron y se posaron sobre cada uno de los creyentes, ciento veinte que estaban en el aposento alto esperando la venida del Espíritu Santo, y allí obtuvieron el nuevo nacimiento.     Cristo a Nicodemo hablándole, le dice en el capítulo 3 de San Juan, verso 1 al 6: “De cierto, de cierto te digo que el que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios (o sea, no lo puede entender, comprender),” como tampoco una persona puede comprender aquí el reino terrenal si no nace aquí en la Tierra, ¿usted entendía antes de nacer en la Tierra aquí, cómo era la vida aquí? No lo sabía hasta que nació, lo pudo ver porque nació; el que no ha nacido, pues no ha visto nada de este reino terrenal.     Y Nicodemo pensó que era que tenía que entrar en el vientre de su madre y nacer de nuevo, pero Cristo le dice: “De cierto, de cierto te digo que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios,” nacer del Agua es nacer del Evangelio de Cristo, y nacer del Espíritu es nacer del Espíritu Santo, recibir el Espíritu Santo que Cristo da a todos los creyentes en Él.     Por eso es que el Día de Pentecostés cuando Pedro predicó, dice:     “Arrepentíos , y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.     Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos (y para cuantos están cerca); para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” (Capítulo 2, versos 36 al 48 del libro de los Hechos).Y luego dice:     “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”     Los que han de ser salvos escuchan la predicación del Evangelio de Cristo, lo reciben como Salvador, son bautizados en agua en Su Nombre y Cristo los bautiza con Espíritu Santo y fuego y produce en las personas el nuevo nacimiento.     Recuerden que Juan el Bautista dijo, hablando de Cristo, les dice: “Éste es el que vendría después de mí, Éste es el que les bautizará con Espíritu Santo y Fuego.” Capítulo 3 del Evangelio según San Mateo, dice el verso 11 al 12 dice:     “Yo a la verdad os bautizo en agua (dice Juan el Bautista) para arrepentimiento, pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego (por eso el día de pentecostés descendió el Espíritu Santo en lenguas de fuego).     Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.”     Ese es Juan el Bautista hablando del que vendrá después de él, hablando de Cristo al cual había bautizado, y es Cristo el que bautizará con Espíritu Santo y Fuego, es Cristo el que le da al ser humano el Agua de la Vida eterna que es el Espíritu Santo; por esa causa es que Cristo dijo en San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16:     “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.     El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”     Y también en San Juan, capítulo 3, verso 16 en adelante, ahí hay algo muy importante para todos los seres humanos, todos los seres humanos que anhelan vivir eternamente; dice capítulo 3, verso 13 en adelante de San Juan, dice:     “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.     Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,     para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”     ¿Quiénes tendrán Vida eterna? Aquellos que creen en Él, “para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga Vida eterna,” ¿por qué los que creen en Él son los que vivirán eternamente? Porque És es la fuente del Agua de la Vida eterna, Él también es el Árbol de la Vida eterna. Él dijo en una ocasión: “El que no coma mi carne y beba mi Sangre, no tiene vida permaneciente en sí,” o sea, no tiene Vida eterna, solamente lo que tiene la persona es vida temporera o temporal y se le va a terminar en algún momento.     Pero Vida eterna la tienen ¿quiénes? Los que comen la carne y beben la Sangre del Hijo del Hombre, los que creen en Cristo y Su Sacrificio en la Cruz del Calvario y son limpiados con la Sangre de Cristo de todo pecado, y así entran al nuevo Pacto y son cubiertos con la Sangre del nuevo Pacto, que es la Sangre de Jesucristo nuestro Salvador. Sigue diciendo:     “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”     ¿Cómo la persona puede evitar perderse, perder su vida? Recuerden que la vida no se acaba cuando la persona muere físicamente, la persona continúa viviendo porque la persona es alma, espíritu y cuerpo, lo que pierde cuando muere es su cuerpo, perdió su cuerpo, su casa terrenal, pero sigue viviendo en otra dimensión.     Recuerden el pasaje de Cristo hablando sobre Lázaro el mendigo, y el rico; cuando murieron ambos, uno fue al infierno y el otro fue al seno de Abraham, el uno era consolado allá en el seno de Abraham, y el otro era atormentado en el infierno, y le pide a Abraham cuando lo ve, porque hubo... los dividía un precipicio en aquel tiempo, el seno de Abraham, digamos el Paraíso de ese tiempo, y al otro lado se veía un lugar terrible donde iban los pecadores.     Y Lázaro estaba consolado allá, estaba muy contento allá donde estaba, y el rico, ¿ven? No se pudo llevar el dinero, no podía decir: “Quiero comprar un vaso de agua, una botella de agua,” allá el dinero no cuenta, no vale, ni la profesión, y le pide a Abraham que mande a Lázaro con su dedo mojado en agua para que lo coloque sobre su lengua para mitigar allí su sed.     Y Abraham le dice: “Hijo, tú en la Tierra tuviste muchos bienes, o sea, la pasaste bien, y Lázaro tuvo males, ahora Lázaro es consolado aquí y tú eres atormentado allá, eso fue lo que tu elegiste, tu elección fue esa,” entonces se recuerda de sus hermanos el hombre rico, y dice: “Entonces envía a Lázaro a la Tierra de nuevo para que vaya y la hable a mis hermanos para que ellos no tengan que venir a este lugar,” o sea: “Les hable para que busquen a Dios y cuando mueran no vengan a este lugar.”     El que va allí, pues nadie nunca desea que otros vayan allá, porque de allí no pueden salir hasta el juicio final; y en el juicio final, pues ser condenados y echados en otro lugar peor llamado el lago de fuego, donde serán quemados en alma, espíritu y cuerpo, ahí es la segunda muerte, porque es la muerte que cubre cuerpo, espíritu y alma. La primera muerte es la muerte física, pero lo que cubre es el cuerpo físico; pero el espíritu y el alma siguen viviendo en otra dimensión.     Y ahora, la oportunidad que el ser humano tiene para obtener la Vida eterna es mientras vive aquí en la Tierra, y tiene que despertar a esa realidad; el enemigo de Dios no quiere que el hombre, el ser humano, despierte a esa realidad, para que cuando muera tenga que ir al infierno que es la quinta dimensión.     Pero Cristo quiere que el ser humano despierte, por eso a través del profeta Isaías y a través del apóstol Pablo dice: “Despiértate tú que duermes, y te alumbrará Cristo,” por lo tanto, Cristo nos alumbra para poder comprender que hay una oportunidad de Vida eterna tomando del Agua de la Vida eterna, tomando del Espíritu Santo que Cristo nos da cuando lo recibimos como único y suficiente Salvador, por lo cual se predica el Evangelio a toda criatura. Ahora, sigue diciendo:     “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.     El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”     El que no cree, ya está condenado, ¿pero cómo podemos quitar esa condenación? Creyendo en Cristo, por eso se predica el Evangelio para que nazca la fe de Cristo en su alma, crea en Cristo, dé testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador, para lo cual pues entonces uno escucha la Palabra de Dios que ha venido por medio de Sus diferentes mensajeros, por medio de los mensajeros del Antiguo Testamento y los mensajeros del Nuevo Testamento.     Escuchando la Palabra de Dios que es el pensamiento divino expresado en letra y también en mensaje hablado, nace la fe de Cristo en nuestra alma, creemos, y ahí tenemos la oportunidad de obtener la Vida eterna. Si la persona en vez de leer o escuchar la Palabra de Dios se pone a escuchar lo que opina un crítico, un incrédulo que habla en contra de los apóstoles o en contra de los profetas o en contra de Jesucristo, y dice que eso son tonterías, que eso no es así, que eso es puro invento humano, ¿qué vendrá a ser esa persona que escucha esas cosas? Pues un incrédulo como el que escribió esas cosas, porque la fe positiva o negativa... fe negativa: incredulidad, fe positiva: creer en Cristo, creer en Dios.     Viene la incredulidad o la fe, viene por el oír, por el oír algo que es hablado o que es escrito con relación a asuntos espirituales. ¿Qué causó la caída en el Huerto del Edén, la pérdida de la vida eterna del ser humano? Que Eva escuchó lo que Satanás habló a través de la serpiente, y la serpiente en aquel tiempo era lo más cercano al ser humano, no era un reptil como en la actualidad lo es, sino que era, digamos, igualito al ser humano pero sin alma, no tenía alma, pero podía hablar, “¿que podía hablar?” ¿Pues no hablan las cotorras? ¿No hablan los pericos también?     Por lo tanto, la serpiente era el animal, dice que era un animal, no era un ser humano, era el más astuto de todos, y eso fue lo que usó: astucia, con su astucia engañó a Eva.     Ahora, ¿hay rastro? Sí, cuando los científicos descubren personas, esqueletos de personas que vivieron diez mil años, cincuenta mil años o un millón de años y dicen que era el ser humano, personas de ese tiempo, esa es la raza de la serpiente que murió, que moría y eran gigantes.     Pero pueden encontrar cuerpos pequeños, ¿por qué? Porque antes de ser un gigante la persona nace pequeña, por lo tanto, un bebé gigante, un bebé de una familia gigante, y por eso es que quedaban rastros de la simiente de la serpiente, gigantes en el Medio Oriente, y siempre hubo esa lucha.     Y ahora, no vamos a trazar la trayectoria de esa raza, diríamos: la raza de la serpiente o raza serpiente, los científicos tienen razón de que hubo una raza de la cual ellos están buscando el eslabón perdido, y lo más cercano que encuentran actualmente es el chimpancé, pero ellos saben que hubo entre el chimpancé y el ser humano una raza, y era una raza animal; la raza de la serpiente.     Ahora, podemos ver que los problemas que tiene la raza humana vienen de lejos, ahora el ser humano ha obtenido la oportunidad de ser restaurado a la Vida eterna por el segundo Adán. Con el primer Adán entró la muerte, y con el segundo, Adán que es Cristo, la Vida eterna disponible para todo ser humano, y mientras vivimos en la Tierra es que tenemos la oportunidad de hacer contacto con la Vida eterna, hacer la conexión, como en los aeropuertos, que usted va para un país, pero tiene que hacer escala en otro país para hacer la conexión con otro vuelo, así es aquí en el Programa Divino, usted hace la conexión con y a la Vida eterna aquí en la Tierra a través de Cristo, Él es el eslabón entre Dios y el ser humano, y la serpiente era el eslabón entre el ser humano y la raza animal. Tan sencillo como eso.     El eslabón entre el ser humano y Dios está en el Cielo sentado a la diestra de Dios, haciendo intercesión por toda persona que lo recibe como Salvador, para darle el Agua de Vida eterna, darle el Espíritu Santo y en él producir el nuevo nacimiento: nace en la Vida eterna en el Reino eterno de Dios y por consiguiente ahí ha asegurado su futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.     Yo en mi escala en esta Tierra encontré cuál es la puerta de mi conexión para mi viaje a la nueva Jerusalén y por consiguiente a la Vida eterna. Recuerden que en los aeropuertos usted llega y tiene una conexión y tiene que saber cuál es la puerta por la cual va a salir el vuelo y por consiguiente por la cual usted va a entrar al avión para que le lleve a su destino final.     Cristo dijo: “Yo soy la puerta,” ahí tenemos el gate o la puerta a la Vida eterna: “Yo soy la puerta,” San Juan, capítulo 10, verso 9: “Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo.” Cristo es la puerta, Él es la puerta estrecha que habla también San Mateo en el capítulo 7, verso 13 al 15, y dice que pocos son los que hallan esa puerta, porque algunos quieren la puerta ancha.     Es como si fuera un aeropuerto y ven una puerta bien ancha, y dicen: “Por ahí me voy a meter porque esa es la puerta que me va a llevar al destino que yo quiero,” y sin embargo puede estar en una esquina la puerta por la cual usted tiene que entrar en la conexión para llegar a la ciudad o al país que usted tiene asignado para llegar.     Cristo es la puerta para nosotros entrar a la Vida eterna, al Reino eterno de Dios y por consiguiente ser restaurados a la Vida eterna, y poder vivir eternamente con Cristo en Su Reino, los demás reinos perecerán, terminarán, pero el Reino de Cristo permanecerá para toda la eternidad, y yo también, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también, porque hemos entrado por la puerta de la Vida eterna que es Jesucristo nuestro Salvador, y nos ha dado del Agua de la Vida eterna que es Su Espíritu Santo.     Si hay alguna persona que todavía no ha entrado por la puerta de la Vida eterna que es Cristo, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted. Ustedes que están aquí presentes y los que están en otras naciones también, para lo cual pueden pasar acá al frente y oraremos por usted, reconociendo que la fuente del Agua de la Vida eterna es Jesucristo.     Vamos a dar unos minutos mientras llegan las personas que han escuchado, ha nacido la fe de Cristo en su alma, porque la fe viene por el oír, y han creído en Cristo en estos momentos porque sus nombres por supuesto están escritos en el Libro de la Vida, y Él los está llamando y Él dice: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna.”     Para recibir la Vida eterna es que recibimos a Cristo como Salvador, y para recibir a Cristo como Salvador es que se predica el Evangelio de Cristo. Comprendiendo el motivo de nuestra existencia en esta Tierra, sabiendo que nuestra vida en la Tierra no es mera casualidad, sino que hay un propósito divino y despertando a la realidad del motivo por el cual estamos en la Tierra: para ser rociados con la Sangre de Cristo y ser limpios de todo pecado.     Pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, y los que ya lo han recibido, ser confirmados en la fe de Cristo. Manténgase firme en Cristo nuestro Salvador, nunca se aparte de Cristo, sabiendo que Él es la Vida eterna para todos nosotros, Cristo dijo: “El que pone su mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el Reino.” Por lo tanto, nunca mire hacia atrás, siga hacia adelante sabiendo cuál es la meta: la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno, con cuerpos eternos y glorificados.     “LA FUENTE DEL AGUA DE LA VIDA ETERNA.”     Ahora podemos ver por qué Cristo decía: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba,” porque Él es la fuente del Agua de la Vida eterna, podemos ver por qué en Apocalipsis 21 y en el capítulo 22 también dice: “El que tenga sed, venga y tome de la fuente del Agua de la vida.”     Hemos visto que la fuente del Agua de la vida es Jesucristo, y hemos visto que el agua de la vida es el Espíritu Santo que Él da a todos los que lo reciben como único y suficiente Salvador. En el capítulo 22, verso 17 del Apocalipsis, dice:     “Y el Espíritu (o sea, el Espíritu Santo) y la Esposa (o sea, la Iglesia del Señor Jesucristo) dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven (por eso se predica el Evangelio y se da la oportunidad, se les dice a las personas: “Vengan a los Pies de Cristo, a recibir a Cristo como Salvador). Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”     Es una oportunidad que está disponible para todas las personas, y cuando se predica el Evangelio de Cristo es el momento en que la persona tiene la oportunidad de venir porque nace la fe de Cristo en su alma, cree y entonces así como la fe viene por el oír la Palabra, con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación, y entonces tiene la oportunidad de venir a confesar a Cristo como su único y suficiente Salvador. Cristo dijo:     “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos (y también dijo).     Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33).     Todos queremos que Cristo nos confiese delante del Padre celestial como personas que hemos creído en Él, y Dios nos dé la entrada a Su Reino eterno.     Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, si falta alguno por venir, puede venir, y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, pues ya tienen conocimiento del bien y de mal.     Dios tiene mucho pueblo aquí en Bogotá, Colombia y en toda la República de Colombia, y los está llamando en este tiempo final, y tiene mucho pueblo en todos los países de la América Latina, en el Caribe también, en Norteamérica y en todas las naciones, y los está llamando en este tiempo final.     Estamos en el tiempo del llamado final de Dios para recibir el Agua de la Vida eterna y por consiguiente obtener la salvación, la Vida eterna. Estamos en el tiempo del último llamado, del llamado final para venir a la fuente del Agua de la Vida eterna, Cristo, y tomar de ella, tomar del Agua de la Vida eterna.     En todos los países también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo, y puestos en pie en todos los países también para la oración por los que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador.     Con nuestras manos levantadas al Cielo y nuestros ojos cerrados, repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos:     Señor Jesucristo, vengo a Ti reconociendo que soy pecador luego de haber escuchado la predicación de Tu Evangelio y haber nacido Tu fe en mi corazón; creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.     Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador; te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento.     Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente, reconozco que ganaste mi salvación en la Cruz del Calvario y te ruego que la hagas una realidad en mi vida, sálvame Señor. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.     Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.     Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador, por lo cual ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor, porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.’ ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.     El Señor Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista, y Él dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo.” Por lo tanto, es un mandamiento del Señor Jesucristo el bautismo en agua en el Nombre del Señor. El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua, siendo tipológico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.     Cuando la persona escucha la predicación del Evangelio de Cristo y nace la fe de Cristo en su alma y da testimonio público de su fe en Cristo y es bautizado en agua en Su Nombre, la persona encontramos que ha pasado por tres etapas: al creer en Cristo como Salvador, recibiéndolo como Salvador muere al mundo. Cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.     Tan sencillo como eso es el simbolismo, la tipología del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.     Por lo cual pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.     Dejo al ministro correspondiente aquí, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, dejo al reverendo Alejandro Sarria con ustedes, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.     Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.     “LA FUENTE DEL AGUA DE LA VIDA ETERNA.”

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