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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes y también los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones, reciban todos los ministros, Iglesias y líderes religiosos y políticos presentes, un cordial saludo. Y que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.

Para esta ocasión quiero leer un pasaje de la Escritura muy importante, el cual tendrá un impacto mundial y por consiguiente en toda la familia humana, está en el libro de los Hechos, capítulo 3, verso 18 en adelante, y es aquí el apóstol Pedro hablando, predicando, dice:

"Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo."

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: "LA RESTAURACIÓN EN LA CUARTA Y ÚLTIMA ETAPA."

En este pasaje nos habla el apóstol Pedro de la restauración de todas las cosas, Dios va a restaurar al ser humano a la Vida eterna física, y en ese programa de restauración se comienza con la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario para llevar a cabo la Redención, en donde Dios por medio de Cristo reconcilia al ser humano consigo mismo, con Dios, y le imparte por medio de Cristo la Vida eterna al alma de la persona, y así restaura al ser humano en su alma a la Vida eterna. Y luego restaurará al ser humano a la Vida eterna física dándole un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado.

Hay un Programa Divino para llevarse a cabo esa restauración del ser humano a la Vida eterna, y así como restaurará al ser humano, no solamente espiritualmente, no solamente el alma del ser humano a la Vida eterna, sino también el cuerpo físico lo restaurará a Vida eterna, dándole un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, igual al cuerpo glorificado que tiene Jesucristo, el cual cuando murió llevando los pecados del ser humano, y por esa causa fue que murió, porque si no tomaba los pecados de los seres humanos, no podía morir, porque Cristo no tenía pecados.

Por eso Él decía en el capítulo 10 de San Juan: "Nadie me quita la vida, yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar." Era nada menos que un Programa Divino el cual Jesucristo vino a llevar a cabo aquí en el planeta Tierra, Él sabía para lo cual estaba en la Tierra, las demás personas no comprendían para qué Él había aparecido y pensaban que en aquellos días en que Él estaba en la Tierra, los que creían que Jesús era el Mesías, ellos pensaban que Él iba a tomar el Reino e iba a proclamarse por consiguiente como el Rey prometido.

Pero ellos no comprendían que un programa de redención tenía que llevarse a cabo, el cual estaba representado en los sacrificios de los animalitos que el pueblo hebreo efectuaba desde el tiempo de Adán, porque para cubrir la desnudez de Adán y Eva tuvo que efectuarse un sacrificio de un animalito, el cual lo efectuó Dios, y le dio vestiduras a Adán y a Eva de pieles de un animal que murió en lugar de Adán y Eva para cubrir la desnudez de Adán y Eva.

De ahí en adelante comenzaron los sacrificios por el pecado, pues antes no hubo sacrificios por el pecado porque no había pecado el ser humano; el que estableció el sacrificio por el pecado fue el mismo Dios, para cubrir la desnudez del ser humano.

Luego encontramos a través de la historia bíblica que estos personajes que creían en Dios y tenían esa relación con Dios y que estaban en pacto divino con el Creador, efectuaban cada cierto tiempo sacrificios.

Esos sacrificios eran llevados a cabo en representación de la persona, esos animalitos morían en lugar de la persona porque era la persona la que había pecado y era la persona la que tenía que morir, pero moría un animalito en lugar de ellos, y con la sangre eran cubiertos los pecados de la persona porque la sangre de animales no puede quitar el pecado del ser humano, porque los animales no tienen alma y por consiguiente no puede venir, el espíritu del animal que muere, no puede venir a la persona que efectuó ese sacrificio.

Ahora, ¿por qué funcionaban esos sacrificios y eran perdonadas las personas y entonces el juicio divino no caía sobre esas personas? Porque esos animalitos sacrificados eran tipo y figura del Mesías, del Cristo, que vendría y tomaría nuestros pecados y moriría en lugar nuestro, para así nosotros obtener el perdón de nuestros pecados, y no solamente ser perdonados, sino reconocer que Él murió en la Cruz del Calvario por cada uno de nosotros llevando nuestros pecados, y recibirlo como nuestro único y suficiente Salvador, porque ninguna otra persona murió por nosotros.

El perdón no se hace efectivo, a menos que la persona lo acepte, lo reciba. Por lo tanto, es importante que toda persona sepa que aquellos sacrificios de animalitos por los pecados que efectuaba el pueblo hebreo, eran el tipo y figura del sacrificio que Cristo efectuaría en la Cruz del Calvario, por esa causa eran establecidos por Dios para el pueblo hebreo.

Pero de la muerte de Cristo en adelante ya no se requieren sacrificios de animalitos, porque ya fue efectuado el Sacrificio perfecto de Jesucristo el Hijo de Dios, del Cordero de Dios, del cual Juan el Bautista dijo: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo."

Y Cristo quitó el pecado del mundo, el pecado original fue quitado, ahora toda persona cuando nace en la Tierra nace sin pecado; y si muere el bebé, va al Cielo porque no tiene pecado; Cristo quitó el pecado del mundo al morir en la Cruz del Calvario llevando Él el pecado del ser humano.

Y ahora, cada persona es responsable por sus propios pecados, no tenemos que responder por el pecado de Adán y Eva, eso fue un problema que ellos tuvieron allá y no vamos a hablar mal de ellos. Ellos son... Adán, es el padre de la familia humana, de Adán y Eva viene la raza humana.

¿Y por qué no tenemos Vida eterna? Porque ellos pecaron allá en el Huerto del Edén, ellos tenían Vida eterna y Dios le había dicho a Adán que no comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que comiera, ese día moriría, y pecó al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, y al pecar, murió.

Pero nos ponemos a leer la Biblia y encontramos que Adán continuó viviendo, y vivió *930 años, vamos a ver, y entonces nos preguntamos: ¿pero cómo se puede entender que Dios le dijo que iba a morir si pecaba, y después continuó viviendo y vivió hasta 930 años?

Cuando podemos mirar la clase de vida que Adán y Eva tenían antes de pecar, podemos comprender, Adán y Eva podían vivir eternamente si no pecaban, entonces al pecar, Dios había dicho: "El día que pequen, el día que comas del árbol de la ciencia del bien y del mal, ese día (le dice a Adán), morirás."

Él murió a aquella clase de vida que él tenía: Vida eterna, la perdió, y solamente le quedó vida temporera que le duró 930 años, tan sencillo como eso, y esa es la clase de vida que usted y yo tenemos porque hemos nacido en esta Tierra a través de nuestros padres terrenales, y por consiguiente, como descendientes de Adán y Eva, que es la cabeza de la raza humana, los primeros: Adán, es el primer ser humano que nace o que es colocado en este planeta Tierra por creación divina.

¿Y qué de lo que la ciencia en la arqueología dice: que encuentra los esqueletos de personas que vivieron diez mil, veinte mil, treinta mil, cien mil o un millón de años atrás? Eso tiene una explicación clara, y es que hubo una raza entre medio del ser humano y la raza animal, la cual desapareció, y esos cuerpos que encuentran, de miles y millones de años, son pertenecientes a esa raza que desapareció. Es lo que le llaman el eslabón perdido que la ciencia está buscando.

¿Y qué fue que hubo entre la raza animal y la raza humana? Una raza muy inteligente, eran gigantes, hablaban, tenían conocimiento de la ciencia, tenían conocimiento de lo que era el árbol de la ciencia del bien y del mal, y digamos, el líder de esa raza, el rey de esa raza, estuvo hablando con Eva, y le dice a Eva: "¿Con que Dios ha dicho que no coman de los árboles del Huerto del Edén?" Y Eva le dice: "No, lo que Dios ha dicho es que no comamos del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que comamos, ese día moriremos." Y nadie quiere morir.

Y ese líder de esa raza le dice: "No morirán, sabe Dios que el día que ustedes coman del árbol de la ciencia del bien y del mal ustedes serán como dioses," y eso le llamó la atención a Eva porque toda persona desea ser como Dios para tener poder como Dios y hacer muchas cosas.

Y Eva... le agradó la idea, comió y así pecó, dio a Adán, Adán estaba consciente de lo que estaba haciendo, pero por cuanto amaba a Eva, también comió y pecó, y murieron; pero continuaron viviendo físicamente, pero perdieron la Vida eterna, que es lo mas preciado, y solamente le quedó vida temporera.

Y ahora, ese eslabón perdido entre el ser humano y la raza animal, es nada menos que lo que la Biblia le llama: la serpiente, la raza de la serpiente, de la cual encontramos a la serpiente, en el cual estaba Satanás metido, hablándole a Eva en el Huerto del Edén.

Con la maldición que Dios le echó a la serpiente, dejó de ser como era y vino a ser un reptil, y por esa causa la ciencia está buscando el eslabón perdido y solamente encuentra esqueletos de seres parecidos al ser humano, de miles y de millones de años, pero no encuentra ese eslabón perdido caminando, viviendo, porque es un reptil, fue convertido en una serpiente, y por eso es que en la Escritura se habla tanto de la serpiente antigua, porque ese líder que engañó a Eva, en él estaba encarnado el diablo o Satanás; y siempre el diablo ha tratado de destruir la Obra de Dios.

Por eso es que en la Biblia usted encuentra esas explicaciones, y aun el libro del Apocalipsis nos habla de una batalla que va a surgir, y está identificado Satanás en la serpiente antigua que se llama diablo o Satanás, Apocalipsis, capítulo 12.

Y ahora, hemos visto lo que es esa raza, ese eslabón perdido que está buscando la ciencia, es la raza, la serpiente, que es, era una raza animal que estaba entre el ser humano y los demás animales, era, digamos, igual al hombre, pero sin alma, era la diferencia que tenía esa raza con la raza humana: que no tenía alma.

La raza humana es la corona de la creación, es lo más grande que Dios ha hecho, a tal grado que la raza humana está más arriba de los Ángeles, los Ángeles están para servir al ser humano.

Ahora, la raza humana, por cuanto pecó, cayó de la posición de dignidad y poder que tenía allá en el Huerto del Edén; pero va a ser restaurada la raza humana, y comenzó el proyecto divino, el Programa Divino de la restauración para el ser humano, con la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, llevando Él nuestros pecados para ser quitados nuestros pecados de nosotros por medio de creer en Cristo y ser limpiados con la Sangre de Cristo, y así la persona queda como si nunca en la vida hubiese pecado, queda justificado delante de Dios.

Una persona que está justificada delante de Dios, no tiene pecados, cuando Dios lo mira, lo ve sin pecados, es que la Sangre de Jesucristo es lo único que quita el pecado del ser humano, no hay otra cosa que pueda limpiar al ser humano de todo pecado; y el que no recibe a Cristo como Salvador, no puede deshacerse de sus pecados. Cristo con Su Sangre, al perdonar a la persona que lo recibe como Salvador, con Su Sangre lo limpia de todo pecado y Él remite nuestros pecados a su lugar de origen.

¿Y cuál es el lugar de origen del pecado? El diablo o Satanás. Él remite nuestros pecados al limpiarnos con Su Sangre, así como el blanqueador que se usa en los hogares para quitar las manchas, ¿qué hace el blanqueador, el cloro o cualquier otro blanqueador? Cualquier mancha de tinta u otra mancha que tenga una prenda de vestir, al hacer contacto el blanqueador con esa mancha, la desaparece; o usted echa en un vaso un poco de blanqueador y luego echa algunas gotas de tinta, y al caer en el blanqueador, desaparece. Es que el blanqueador las desintegra, desintegra la composición y remite al lugar de origen todo lo que formaba la tinta.

Y eso es lo que hace la Sangre de Cristo, cuando confesamos a Cristo nuestros pecados, son echados en la Sangre de Cristo y desaparecen, Cristo los envía de regreso a su lugar de origen que fue el diablo. Tan sencillo como eso.

Aún cuando Cristo murió y fue sepultado, en Espíritu Él fue al infierno donde estaban los espíritus de los que fueron desobedientes en el tiempo de Noé, y les predicó allá, no para salvación, allá también Cristo llevó nuestros pecados y los dejó allá, los regresó al originador que es el diablo, y cuando resucitó Cristo, resucitó justificado, sin pecados, sin los pecados nuestros, porque los dejó allá en el infierno, los regresó al originador del pecado que es el diablo.

Todo esto es un proyecto divino que se ha llevado a cabo y que los efectos de todo lo que Cristo hizo, todavía es de bendición grande para los seres humanos, y mientras Jesucristo esté en el Cielo como Sumo Sacerdote en el Templo celestial, pues ya en la tierra en Israel, en Jerusalén, no se necesita un templo que efectúa sacrificios de animalitos, porque ya fue destruido en el año 70 de la era cristiana por el general romano Tito Vespaciano, y ya no se necesitan que se efectúen sacrificios de animalitos.

Ya fue efectuado el Sacrificio de Cristo y está en el Templo celestial, y Su Sangre fue llevada allá y presentada en el Trono celestial, en el Trono de Dios, y convirtió ese Trono en un Trono de misericordia, en un Trono de Intercesión.

Cristo está como Sumo Sacerdote haciendo intercesión con Su propia Sangre por toda persona que lo recibe como único y suficiente Salvador, y así millones de seres humanos que han escuchado la predicación del Evangelio de Cristo, del Evangelio de la Gracia, el Evangelio de nuestra salvación, y lo han recibido como Salvador, han obtenido la Vida eterna, han sido restaurados a la Vida eterna, sus almas obtuvieron la Vida eterna.

Y los que ya murieron están en el paraíso, que es la sexta dimensión, en donde ya no tienen los quehaceres que se tienen aquí en la Tierra, no tienen que madrugar, no tienen que levantarse temprano, pues allí no se duerme, están en cuerpos espirituales, como nuestros cuerpos pero de otra dimensión, allí no hay noche, todo es de día, todo es luz, y allí no hay que ir al trabajo, no hay que tampoco cocinar, no hay necesidad de comer, porque esos cuerpos espirituales no necesitan alimento literal como nuestros cuerpos terrenales. Pero son cuerpos parecidos a estos cuerpos terrenales.

Recuerden que un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, los cuerpos de los Ángeles son cuerpos espirituales, o sea, cuerpos de otra dimensión, es que el ser humano es trino, como Dios es trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, ese es Dios, y el ser humano es alma, espíritu y cuerpo, porque Dios creó al ser humano a Su imagen, alma, alma viviente, o sea, alma en un cuerpo espiritual. La imagen de Dios es el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, y la imagen del ser humano es su cuerpo espiritual, cuerpo angelical llamado el espíritu de la persona.

Y luego la semejanza física de Dios es el cuerpo de Jesucristo, el cual ya está glorificado, y la semejanza física suya, de usted y mía, es nuestro cuerpo físico que tenemos, el cual es temporero, pero Él va a efectuar la redención del cuerpo físico en el Día postrero, lo cual será para los que ya murieron: la resurrección en cuerpos eternos, cuerpos glorificados y jóvenes como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo, el cual está tan joven como cuando subió al Cielo.

Recuerden que cuando Jesucristo resucitó, María Magdalena, la cual conocía a Jesús, no lo conocía, y creyó que era el que trabajaba allí en el cementerio, y le dice: "Si tú has tomado a mi maestro, yo quiero que me lo entregues." Y Él le dice: "María," y entonces conoció la Voz de su maestro, y le dice: "Raboni o maestro." Ahí fue que ella lo conoció.

Es que Cristo resucitó glorificado y está tan joven como cuando subió al Cielo, porque el cuerpo glorificado es joven, representa de 18 a 21 años de edad, lo cual es la flor de la juventud, y esa es la edad en que todas las personas desean quedarse, los niños desean llegar a 18 años y no pasar de 21 años.

Así es el ser humano porque desea permanecer en la flor de la juventud, y esa es la apariencia física que tienen los cuerpos glorificados, el cuerpo glorificado de Jesucristo y el que Él va a dar a cada creyente en Él.

Recuerden que la resurrección en cuerpos glorificados es para los creyentes en Cristo, y la transformación de los que estén vivos en ese tiempo, será exclusivamente para los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, los cuales comenzaron en el proyecto divino, entraron al proyecto divino de la redención, de la restauración del ser humano a la Vida eterna y a la reconciliación del ser humano con Dios por medio de Jesucristo el Salvador.

Él es el Salvador del mundo. Si Jesucristo no moría allá en aquella ocasión, no estaríamos nosotros aquí hablando y escuchando en esta ocasión, porque aquel era el tiempo en que el juicio divino caería sobre la raza humana, y por eso fue que Jesucristo en el capítulo 12, verso 24 de San Juan, dijo: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva."

Jesucristo es el grano de trigo; recuerden que el trigo representa a los hijos del Reino, los hijos de Dios, en la parábola del trigo y de la cizaña de San Mateo, capítulo 13, versos 30 al 43; y Jesucristo, la semilla original, que sería sembrada en la tierra y que es el segundo Adán con Vida eterna, para restaurar el ser humano a la Vida eterna.

Y ahora, si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva, o sea, muchos hijos e hijas de Dios a la Vida eterna y en la Vida eterna, o sea, que nacerían de nuevo, nacerían a y en la Vida eterna. Recuerden que Cristo dijo a Nicodemo en el capítulo 3 de San Juan, versos 1 al 6: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios, no lo puede entender," y Nicodemo pensó que tenía que entrar de nuevo en el vientre de su madre para nacer, pero Cristo le explica, le dice: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios." Y toda persona desea entrar al Reino de Dios porque desea vivir eternamente, porque solamente en el Reino de Dios es que hay Vida eterna.

Y ahora, nacer del Agua es nacer de la predicación del Evangelio de Jesucristo, y nacer del Espíritu, es nacer del Espíritu Santo, recibir el Espíritu Santo, luego de haber recibido a Cristo como único y suficiente Salvador.

Y ahora, la restauración del ser humano a la Vida eterna es el proyecto de la redención por el cual Jesucristo vino a este planeta Tierra, "nadie me quita la vida (dice Cristo), yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar," San Juan, capítulo 10, versos 14 al 18; y también Él dijo: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna."

Cuando la persona ha escuchado la predicación del Evangelio de Cristo, ha estado escuchando la Voz de Cristo, la Voz del buen pastor, y cuando la persona lo recibe como Salvador y es bautizada en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y Cristo luego lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce el nuevo nacimiento en la persona, esa persona ha nacido a la Vida eterna en el Reino eterno de Dios, el Reino de Cristo, y ya su alma tiene Vida eterna, y por consiguiente la angustia existencia desaparece de la persona, porque la angustia existencial es por causa de que el ser humano no sabe de dónde ha venido, no sabe porqué está aquí en la Tierra y no sabe a dónde va cuando su cuerpo físico muere.

Pero cuando ya ha recibido a Cristo como Salvador, desparece esa angustia existencial, porque ya sabe que vino del Cielo, de otra dimensión, vino del Padre, esas son las ovejas que el Padre le dio a Cristo para que las busque y les dé Vida eterna y sabe porqué está en la Tierra: sabe que está en la Tierra para ser rociado con la Sangre de Cristo y ser limpio de todo pecado y por consiguiente recibir la Vida eterna, ya sabe, ya conoce el programa de redención, el programa de salvación, que Cristo ha llevado a cabo al morir en la Cruz del Calvario.

Y luego sabe a dónde va si muere físicamente: sabe que va al paraíso, que es la sexta dimensión; la séptima es la dimensión donde Dios está y donde está el Trono de Dios, o sea: una dimensión antes de la dimensión donde está el Trono de Dios.

Recuerden que el ser humano, al ser trino: alma, espíritu y cuerpo, por consiguiente es tridimensional, si muere el cuerpo físico con el cual vive en esta dimensión terrenal, sigue viviendo en otra dimensión, a la dimensión o en la dimensión a la cual pertenece su cuerpo espiritual, su espíritu. Y cuando resucite, si era un creyente en Cristo, obtendrá un cuerpo físico pero glorificado y joven para toda la eternidad.

El apóstol Pedro y el apóstol Pablo conocían sobre este tema, y el mismo Jesucristo estuvo hablando de este tema, porque es la meta: que el ser humano obtenga la Vida eterna y por consiguiente obtenga la inmortalidad que había perdido con la caída en el Huerto del Edén. Vean a Jesucristo hablando en San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40, dice Jesucristo:

"Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero."

Y ahora, aquí Cristo está estableciendo para qué tiempo va Él a efectuar la resurrección de todos los creyentes en Él que han muerto físicamente, y sigue diciendo:

"Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."

Y en este mismo capítulo 6 sigue uno leyendo y encontrará que sigue diciendo que en el Día Postrero Él resucitará a los creyentes en Él que han muerto físicamente; por ejemplo tenemos también el verso 54 que nos dice:

"El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."

Así que está establecido por Cristo mismo que la resurrección será para el Día Postrero. En San Juan, capítulo 11, cuando Cristo fue a resucitar a Lázaro allá en Betania, dice de la siguiente manera en el capítulo 11 de San Juan, verso 21 en adelante. Dice:

"Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero."

Marta sabía que Lázaro resucitará en el Día postrero, es algo que toda persona debe saber luego que ha recibido a Cristo como Salvador: que los muertos creyentes en Cristo van a resucitar en el Día postrero, Cristo mismo los va a resucitar:

"Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Le dijo: Sí, Señor (Marta sí lo creía, ¿y quién más lo cree? Todos nosotros también); yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo."

Y ahora, todos queremos saber entonces cuál es el Día postrero, porque Cristo mismo enseñó que Él va a resucitar a los creyentes en Él que han muerto, los va a resucitar en el Día postrero. "Un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día," el Salmo 90, verso 4 y también Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8 da testimonio de estas palabras.

Y ahora, nos habla la Escritura de los días postreros, y el Cristianismo ha estado predicando, desde que comenzó el Cristianismo allá en los días de Jesús y los apóstoles, han estado predicando que se está en los días postreros. O sea, que cuando se dice: los días postreros, no se refiere exclusivamente a este tiempo en que vivimos, sino desde los días de Jesús hacia acá se ha estado viviendo en los días postreros, eso lo dice aquí la Escritura, San Pablo, conocedor de esta verdad divina, dice en Hebreos, capítulo 1, versos 1 al 3:

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo..."

¿Cuándo dice que Dios habló por Jesucristo el Hijo de Dios? Dice: "En estos postreros días," y San Pablo está viviendo unos dos mil años atrás, está diciendo que Dios habló a través de Jesucristo en los postreros días.

"...en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo."

El heredero de toda la creación es Jesucristo, "y por quien asimismo hizo el universo." La ciencia está buscando el origen del universo. El origen del universo aquí está: Dios por medio de Jesucristo creó el universo.

¿Y cómo puede ser posible que Dios por medio de Jesucristo haya creado el universo, si Jesucristo nació dos mil años atrás allá en Belén de Judea a través de la virgen María? Lo que nació fue el cuerpo físico, pero Su Espíritu es eterno; por eso usted encuentra en San Juan, capítulo 8, verso 56 al 58, a Jesús diciendo las siguientes palabras, hablando con los judíos, dice a ellos:

"Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó."

Esto fue cuando Abraham recibió tres Ángeles el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra allá en el capítulo 17 y 18 del Génesis. Esos tres Ángeles eran el Arcángel Gabriel, el Arcángel Miguel, y Dios en cuerpos angelicales, cuerpos parecidos a nuestros cuerpos pero de otra dimensión, y en este tiempo dirían: "Extraterrestres."

Así que esto sucedió el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, y los Arcángeles Gabriel y Miguel vinieron para destruir a Sodoma y Gomorra le dicen a Lot. Es que los juicios divinos, cuando caen sobre la Tierra, están encomendados a los Arcángeles Gabriel y Miguel con los ejércitos que ellos tienen. Y ahora, cuando Cristo dice a los judíos:

"Abraham deseó ver mi día, lo vio y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy."

¿Y cómo era Jesucristo antes de Abraham? El cuerpo de carne, pues nació en Belén de Judea hace dos mil años atrás, pero Su Espíritu, Su cuerpo espiritual, es el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, el Ángel de Jehová, como dice algunas versiones de la Biblia: Ángel de Dios, Ángel de Jehová, el mismo Ángel que le apareció a Moisés y libertó por medio del profeta Moisés al pueblo hebreo, el mismo que le dio la Ley en el Monte Sinaí, ese es el Ángel del Pacto, Jesucristo en Su cuerpo angelical.

Por eso dice: "Antes que Abraham fuese, yo soy." en Su cuerpo angelical era antes que Abraham y era antes que Adán también. Por medio de Él fue que Dios creó todas las cosas, por medio de Jesucristo en Su cuerpo angelical Dios habló a existencia todas las cosas. Por eso en San Juan, capítulo 1, verso 1 al 14, dice:

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres."

Y luego en el verso 14, dice:

"Y aquel Verbo fue hecho carne (se hizo carne), y habitó entre nosotros."

¿Ven? El Verbo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, se hizo carne y habitó en medio de la raza humana y fue conocido por el nombre de Jesús, ese es el Salvador del mundo, ese es el que dio el pacto al pueblo hebreo en el Monte Sinaí a través del profeta Moisés, y luego se hizo carne para darle al ser humano un nuevo Pacto, el nuevo Pacto del cual habló Jeremías, capítulo 31, versos 31 al 36 y del cual habló Cristo en la última cena con Sus discípulos, cuando en el capítulo 26, versos 26 al 29, tomando el pan y partiéndolo y dando a Sus discípulos, habiendo dado gracias, dice a ellos: "Comed, esto es mi cuerpo (y San Pablo explica) que por vosotros es partido," está tipificando en el pan Su cuerpo físico que va a ser crucificado, y luego toma la copa de vino y dando gracias al Padre, luego da a Sus discípulos, y dice: "Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados."

La Sangre del nuevo Pacto, el nuevo Pacto que Dios prometió efectuar, tiene la Sangre que limpia al ser humano de todo pecado, y toda persona que ha recibido a Cristo como Salvador, ha entrado al nuevo Pacto y está cubierto con la Sangre del nuevo Pacto y limpiado de todo pecado con la Sangre de Jesucristo, la Sangre del nuevo Pacto, la Sangre del Pacto eterno, como dice San Pablo en Hebreos, capítulo 13, versos 20 al 21, que la Sangre de Cristo es la Sangre del Pacto eterno, el mismo Cristo dice: "Esta es mi Sangre del nuevo Pacto."

Ahora, podemos ver que Jesucristo no es cualquier persona que apareció en la Tierra, Jesucristo es nada menos que el Ángel del Pacto, eso fue lo que Dios dijo que sucedería y sería el cumplimiento de la venida del Mesías, en Malaquías, capítulo 3, verso 1 dice que enviará Su mensajero, el cual fue Juan el Bautista que le prepararía el camino y luego vendría a Su Templo el Señor, Dios el Padre, y el Ángel del Pacto, o sea, Cristo en Su cuerpo angelical, vendría a Su Templo, Su templo humano, el cual fue el velo de carne llamado Jesús.

Y después venía en algunas ocasiones al templo físico que estaba en Jerusalén y predicaba allí, pero el Templo de Dios humano es el cuerpo físico de Jesucristo. Recuerden que el ser humano es un templo, un templo para Dios habitar en él.

Y ahora, podemos ver quién es Jesucristo y que es un privilegio grande recibir a Cristo como Salvador, estamos recibiendo al Creador a través del cual Dios creó todas las cosas, Jesucristo no es cualquier persona, algunas personas ignorantes, cuando han escuchado hablar acerca de Cristo y dar la oportunidad que lo reciban como Salvador, piensan que se van a estar humillando al recibir a Cristo como Salvador porque es una cosa de pobres o de fanáticos; no, es lo más importante que un ser humano puede hacer en Su vida, y si nunca lo hace, nunca vivirá eternamente, Cristo dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

Hay dos lugares a donde el ser humano va después que termina su vida y después del juicio final: una, al Reino de Dios con Vida eterna, y la otra, al lago de fuego para ser quemado en cuerpo, espíritu y alma, y la decisión para ir a uno de esos dos lugares la hace la persona mientras vive aquí en la Tierra. Cristo dijo: "El que me negare delante de los hombres, yo le negaré delante de mi Padre que están en los cielos." y dice: "Y el que me confiese delante de los hombres, yo le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos." San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33.

Por lo tanto, el ser humano, mientras vive en la Tierra, tiene la responsabilidad más grande, la cual decidirá el lugar a donde irá eternamente, y por consiguiente es lo más importante para todo ser humano. Los estudios son importantes, y toda persona debe estudiar, porque el que no estudia tendrá problemas para ganar dinero y para conseguir empleo, un buen empleo, y para sostener su familia.

Por lo tanto, yo recomiendo siempre que los jóvenes estudien y se conviertan en profesionales. Tener una buena profesión es importante, porque eso nos ayuda económicamente y socialmente también, y ganar dinero nos ayuda mucho también, todo eso es importante, y tener una buena casa, eso está muy bien también, y un automóvil mientras mejor sea, mucho mejor para nosotros.

Pero lo más importante de todo es la Vida eterna, sin vida, nada, ninguna otra cosa tiene valor permanente, porque usted no se puede llevar su dinero, su casa, su profesión, para donde usted va después que terminan sus días aquí en la Tierra.

La única oportunidad que el ser humano tiene para vivir eternamente, es mientras vive aquí en la Tierra, y es recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recuerden que esta Tierra y nuestra estadía en esta Tierra es como cuando vamos para otro país y tenemos que tomar un vuelo aéreo hasta, digamos, hasta Ciudad México, para hacer una conexión con otro vuelo internacional.

Pues así es nuestra vida aquí en la Tierra: es un lugar para hacer la conexión que nos llevará al Reino de Dios, que nos llevará a la Vida eterna, para vivir con Cristo en Su Reino por toda la eternidad. Y si usted no tiene boleto, no ha sacado boleto para un viaje internacional, pues no puede viajar. Y si usted no tiene el boleto para viajar al Reino de Dios, a la Vida eterna, usted no vivirá eternamente.

Y ese boleto es Jesucristo nuestro único y suficiente Salvador. No hay otra forma. Dice San Juan, Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13: "Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su Hijo (o sea, en Jesucristo), el que tiene al Hijo (o sea, a Jesucristo, porque lo ha recibido como Salvador) tiene la vida, tiene la Vida eterna. El que no tiene al Hijo (a Jesucristo, porque no lo ha recibido como Salvador), no tiene la vida."

La persona puede decir: "Sí, yo tengo la vida, estoy viviendo," eso es vida temporera, pero la Vida eterna solamente la tienen aquellos que han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador.

Recuerdan las palabras de Cristo: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna." Es a través de Cristo que obtenemos la Vida eterna al recibirlo como nuestro único y suficiente Salvador. Y el único tiempo que la persona tiene para obtener la Vida eterna, es mientras vive aquí en la Tierra haciendo la conexión con la Vida eterna a través de Jesucristo nuestro Salvador.

Recuerden las palabras de Cristo en San Juan, capítulo 14, verso 6: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí," palabras de Jesucristo. No hay otra forma para obtener la Vida eterna, excepto a través de Jesucristo nuestro Salvador, y para, entonces, si muere la persona, estar esperando en el paraíso el momento de la resurrección, para lo cual Jesucristo pasará por el paraíso y lo traerá en la resurrección en un cuerpo eterno, inmortal y glorificado, como el cuerpo glorificado que Él tiene, y joven para toda la eternidad.

Y eso será a la final trompeta o trompeta final, o sea, en el tiempo en que la trompeta, el Evangelio del Reino, estará predicándose en este planeta Tierra, "y será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin," San Mateo, capítulo 24, verso 14.

El Evangelio del Reino es prometido para ser predicado en el tiempo final, Juan el Bautista lo predicaba y también Jesucristo, pero el Día de Pentecostés se comenzó a predicar el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de salvación, que gira alrededor de la primera Venida de Cristo.

Para este tiempo final, en adición a la predicación del Evangelio de la Gracia, del Evangelio de Cristo, se estará predicando el Evangelio del Reino que es la gran Voz de trompeta o trompeta final, y es en este tiempo final donde la resurrección de los muertos en Cristo va a llevarse a cabo, el mismo Jesucristo será el que llevará a cabo la resurrección de todos los creyentes en Él que han muerto físicamente, y a los vivos los transformará. Eso es lo que nos dice aquí San Pablo en Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21:

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

¿Para qué se está esperando la venida del Señor? Para la transformación de nuestros cuerpos, para obtener por consiguiente la Vida eterna física, y por consiguiente obtener la inmortalidad, y esto es para este tiempo final, que es el tiempo en que físicamente Dios restaurará todas las cosas, y es el tiempo por consiguiente para efectuarse la Venida del Señor.

Él vendrá con los que ya murieron, los resucitará en cuerpos eternos y a los vivos los transformará. Este es el tiempo de la cuarta etapa y última etapa del Programa divino con Su Iglesia, para llegar a la meta de la Vida eterna física, para llegar a la meta de la resurrección en cuerpos eternos, y para los vivos la transformación para tener los cuerpos glorificados, como el cuerpo glorificado de Jesucristo, y entonces todos seremos jóvenes con Vida eterna en la flor de la juventud.

Si alguno tiene un familiar creyente en Cristo que partió, que murió físicamente, recuerde, cuando regrese, si era un ancianito, no va a ser un ancianito, va a ser un joven que representará de 18 a 21 años de edad, o su abuelita o su mamá, si partió, o su papá, cuando regrese será un jovencito o una jovencita que representará de 18 a 21 años de edad.

Así será en el cuerpo eterno y glorificado, igual al cuerpo glorificado que tiene Jesucristo nuestro Salvador, porque nuestro cuerpo nuevo será semejante al cuerpo de la gloria suya, semejante al cuerpo glorificado que Él tiene.

Esa es una promesa para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes creyentes en Cristo nuestro Salvador. Por lo tanto, las palabras de Cristo: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado," suenan directamente en nuestro corazón como las buenas noticias de salvación y Vida eterna y paz para nuestra alma.

Yo le recibí como mi Salvador y ya mi alma tiene Vida eterna, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también. Si hay alguna persona que todavía no lo ha recibido como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone, y con Su Sangre le limpie de todo pecado y sea bautizado en agua en Su Nombre como Cristo ha ordenado, y Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento.

Recuerde que en este planeta Tierra nuestra estadía aquí es para hacer la conexión que nos lleva a la Vida eterna. "¿De qué le vale al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?" Dice Cristo, pregunta Cristo en San Mateo, capítulo 16, verso 26 al 28.

¿De qué le vale a usted o a mi ser multimillonarios en esta Tierra, tener profesión importante, cosas así, y perder nuestra alma?" de nada nos habrá servido vivir en esta Tierra. Por lo tanto, nuestra vida en la Tierra tiene un significado, es por un propósito divino: para que tengamos la oportunidad de hacer contacto con Cristo, la Vida eterna, y podamos vivir eternamente.

En las demás naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador, y los que están en otras naciones, los niños que están en otras naciones y los que están presentes también, pueden recibir a Cristo como Salvador, pues Cristo dijo: "Dejad a los niños venir a mi; y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos." Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños también.

Dios tiene mucho pueblo, muchos hijos, en el Estado de Tabasco y en toda la República mexicana, y los está llamando en este tiempo final, y en todos los países de la América Latina y del Caribe Dios tiene muchos hijos, mucho pueblo, y los está llamando en este tiempo final.

Es el llamado de Cristo para darles Vida eterna, es el llamado de las ovejas del Señor: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna." Es para recibir la Vida eterna que se predica el Evangelio de Cristo y se da la oportunidad a las personas de que reciban a Cristo como único y suficiente Salvador y así den testimonio público de su fe en Cristo, así confiesen a Cristo como único y suficiente Salvador de sus almas.

"A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos."

Le confesamos como nuestro Salvador, Él nos confesará delante de nuestro Padre celestial, el que le niegue delante de los hombres, Cristo le negará delante del Padre celestial y por consiguiente no podrá vivir eternamente la persona que niega a Cristo como único y suficiente Salvador.

Todos queremos vivir eternamente, y hemos visto que hay la oportunidad, hay una oportunidad para vivir eternamente toda persona, y es a través de Jesucristo, recibiéndolo como único y suficiente Salvador.

Estamos esperando unos minutos mientras llegan todas las personas que están viniendo para recibir a Cristo como único y suficiente Salvador. En todas las demás naciones pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Jesucristo es la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra. Jesucristo es la única persona nacida en y a través de una mujer, una virgen, nacido sin pecado. Es nada menos que el Mesías Príncipe, el Ungido, el Cristo, el cual es nada menos que el Verbo hecho carne, es nada menos que el Ángel del Pacto vestido de un cuerpo de carne el cual murió en la Cruz del Calvario llevando a cabo así la Obra de Redención conforme a como estaba prometida, para así Su vida ser colocada en expiación por el pecado del ser humano, como dice Isaías, capítulo 53, versos 10 en adelante y también el libro del profeta Daniel en el capítulo 9, versos 21 al 27.

La vida al Mesías le sería quitada con un propósito: con el propósito de efectuarse la redención del ser humano. Sin Cristo estamos perdidos, sin la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario no estaríamos nosotros aquí viviendo, solamente estaría Jesucristo viviendo en la Tierra, pero ninguna otra persona estaría viviendo en el planeta Tierra. Por lo tanto, damos gracias a Jesucristo por Su muerte en la Cruz del Calvario.

Pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, recuerden que la fe viene por el oír la Palabra, el Evangelio de Cristo, y ustedes han escuchado la predicación del Evangelio de Cristo y ha nacido la fe de Cristo en vuestra alma; y con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Ahora, tienen la oportunidad de confesar públicamente como vuestro único y suficiente Salvador. Recuerden que el ser humano en su vida terrenal tiene muchas decisiones para llevar a cabo, desde que está en el vientre de su madre, tiene que nacer, porque si no, no puede vivir en este planeta Tierra, y después cuando nace, tiene que hacer la decisión de tomar leche porque ya no la recibe como la recibía en el vientre de su madre, y después tiene que comer los demás alimentos cuando ya tiene la edad correspondiente, luego tiene que estudiar, luego también tiene que dormir, y así por el estilo, tiene muchas decisiones que hacer en su vida, después tiene que estudiar, después tiene que continuar su vida hasta llegar al nivel escolar que desea, tiene también que trabajar y así por el estilo, enamorarse también, casarse también, tener familia, todas esas son decisiones que tiene que hacer la persona mientras vive en la Tierra.

Pero ninguna de esas decisiones lo coloca en la Vida eterna, solamente hay una decisión que coloca al ser humano en la Vida eterna, y es recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, no hay otra decisión que pueda colocar al ser humano en la Vida eterna.

Por lo tanto, la decisión más importante que el ser humano hace en la Tierra, es recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, es la decisión que transciende en la vida de la persona y lo lleva a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno si lo ha recibido como su único y suficiente Salvador.

La persona no sabe cuántos días, meses o años va a vivir en la Tierra, por lo tanto, la decisión tiene que ser cuando escucha la predicación del Evangelio de Cristo y se da la oportunidad de recibirlo como único y suficiente Salvador. Por lo tanto, este es el momento para usted que me escucha, si no ha recibido a Cristo como Salvador todavía, lo puede hacer en estos momentos para que Cristo, el Salvador, le dé Vida eterna.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, si falta alguna otra persona por venir, puede pasar al frente, y los que están en otras naciones pueden pasar al frente donde se encuentran, en las Iglesias o en los auditorios donde se encuentren, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, los que están presentes y los que están en otras naciones, y los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti de todo corazón, creo en Tu primera venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario, creo que es el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano lo que Tú efectuaste allá. Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino eterno. Reconozco que en la Cruz del Calvario me salvaste, ganaste mi salvación en la Cruz del Calvario, y Te pido que se haga una realidad en mi vida, se materialice en mi vida, hazlo una realidad, sálvame Señor. Te lo ruego, Te lo pido en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados, y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Usted me dirá: "Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible, porque Cristo dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.’ ¿Cuándo me pueden bautizar?" Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón.

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados en estos momentos. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua es tipológico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo. Por eso cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo, la tipología, del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

En el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados en el Nombre del Señor en estos momentos.

Recuerden, Cristo también fue bautizado, Juan no lo quería bautizar estando ya en las aguas del Jordán, y Juan le dice: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo Te bautice?" Y Cristo le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó. Si Cristo tenía que ser bautizado, cuánto más nosotros.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Recuerden que Juan el Bautista dijo que el que vendría después de él sería mayor que Juan, que él, y les bautizaría con Espíritu Santo y Fuego, San Mateo, capítulo 3, versos 5 en adelante.

Así que, Jesucristo es el único que bautiza con Espíritu Santo y Fuego ¿a quién? A los que lo reciben como único y suficiente Salvador, y produce en ellos el nuevo nacimiento, y así entran al Reino de Dios, no hay otra forma. Cristo es la puerta para entrar al Reino de Dios, Él dijo: "Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo y entrará y hallará pastos," San Juan, capítulo 10, verso 9, y también Él dijo que Él es el camino.

Algunas personas piensan que todos los caminos llevan a Dios, pero Cristo dice: "Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí." Así que no hay otro camino que lleve al ser humano a Dios, solamente Jesucristo recibiéndolo como único y suficiente Salvador.

Bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, ustedes que están presentes y los que están también en otras naciones; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al reverendo Andrés Cruz Gallego para que les indique cómo hacer para ser bautizados, y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Que Dios les bendiga a todos, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

"LA RESTAURACIÓN EN LA CUARTA Y ÚLTIMA ETAPA."

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