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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes aquí en Cayey, Puerto Rico, y también en los demás países ministros y sus congregaciones, iglesias que están conectadas en estos momentos con esta transmisión a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también.

Para esta ocasión leemos un pasaje muy importante en San Mateo, capítulo 24, versos 1 al 3, y luego versos 27 en adelante. Dice la Escritura:

"Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?"

Luego en San Mateo, capítulo 24, versos 13 al 14, dice:

"Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin."

Y luego continuando en el verso 27, dice:

"Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

y no conocieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre."

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

"LOS EVENTOS QUE SUCEDERÁN EN EL DÍA POSTRERO." Ese es nuestro tema para esta ocasión.

A través de la Escritura, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, tenemos todos los eventos proféticos que se llevarían a cabo en medio de la raza humana, o sea, los mencionados ya aquí, otros pueden estar ligados a estos eventos mencionados y que aparentemente no fueron mencionados, pero están ligados a estos eventos proféticos mencionados desde el Génesis hasta el Apocalipsis.

En los días de Jesús, como en los días antes, días de los profetas, de los jueces, tiempo de Moisés, tiempo de Josué y también el tiempo de Abraham: en todos esos tiempos todos querían saber las cosas que iban a suceder; porque toda persona quiere saber para hacer sus cosas y prevenir problemas que han de suceder, ver qué se debe hacer.

Por ejemplo, tenemos el tiempo de Noé: para el tiempo de Noé la humanidad había llegado a una condición en que ya Dios dijo que la iba a destruir, iba a raer de la Tierra al ser humano, pero Noé halló gracia delante de Dios; Noé era un descendiente de Adán, el cual guardaba los mandamientos de Dios, él ofrecía el sacrificio por sus pecados y los pecados de su familia.

Tenemos que ese sacrificio ya venía desde el tiempo de Adán, luego que Adán había pecado encontramos que Dios le provee ropa, pieles de un animalito y por consiguiente había muerto, había sido sacrificado, Dios mismo se había encargado de esa labor.

Y luego encontramos a Abel ofreciendo sacrificio a Dios, lo cual agradó a Dios, por lo cual encontramos que los descendientes de Adán ofrecían sacrificio a Dios para obtener el perdón de sus pecados y cubrir sus pecados con la sangre de esos animalitos.

No eran quitados, sino solamente cubiertos porque la sangre de animales no puede quitar los pecados, y el espíritu del animalito no puede regresar, no puede venir al que ofreció ese sacrificio, porque los animales no tienen alma, y por consiguiente esos sacrificios no son perfectos sino que solamente son el tipo y figura de un Sacrificio perfecto que sería efectuado por el Mesías en Su Venida en medio del pueblo hebreo, el cual pondría Su vida en Expiación por el pecado en cumplimiento a Isaías, capítulo 53 y también Daniel, capítulo 9, verso 21 en adelante, el cual tenía que morir; Su vida tenía que ser quitada después de las sesenta y nueve semanas de años.

Después de las sesenta y nueve semanas de años vendría la semana número setenta, y en esa semana número setenta la vida al Mesías le sería quitada, y a través de la historia encontramos que esa semana número setenta, la primera parte, se cumplió dos mil años atrás en el tiempo de Jesús.

Y si para aquel tiempo no hay otra persona que pueda ser elegida como el Mesías Príncipe y que Su muerte haya sido en Expiación por el pecado de los seres humanos, entonces no hay otra persona, sino Jesús o Jesucristo, señalado como el Mesías prometido que puso Su vida en Expiación por el pecado del pueblo hebreo y también de todo ser humano.

Luego, más adelante en el año número setenta de la era común o era cristiana, la ciudad de Jerusalén y el templo fueron destruidos por el general romano Tito Vespasiano con su ejército; y esa profecía de que Jerusalén sería destruida y el templo también, está en el mismo libro del profeta Daniel en el capítulo 9, donde nos habla de que la vida al Mesías le sería quitada y más adelante nos dice que el templo sería destruido. El capítulo 9 dice, verso 26:

"Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones."

Ahora vean, antes de la destrucción del templo le sería quitada la vida al Mesías, y antes de la destrucción del templo de Jerusalén y de la ciudad de Jerusalén, unos cuantos años antes le fue quitada la vida al Mesías, digamos unos cuarenta y tres años, le fue quitada la vida al Mesías (alrededor de cuarenta años después que Jesús murió en la Cruz del Calvario).

Ahora, encontramos que Jesucristo no solamente murió, sino que fue sepultado, y no solamente fue sepultado, sino que fue y predicó a los espíritus encarcelados que estaban en prisiones, los cuales fueron desobedientes en el tiempo de Noé.

Es que cuando la persona muere físicamente, su cuerpo físico muere, la persona sigue viviendo en alma y espíritu en otra dimensión; por eso es tan importante que la persona comprenda estas cosas y sepa que no terminará su vida cuando su cuerpo físico muera, sino que lo que sucederá es lo siguiente: tendrá un cambio de lugar, pasará de este lugar terrenal a otra dimensión.

Y por eso es tan importante que la persona escuche la predicación del Evangelio de Cristo, crea, nazca la fe de Cristo en su alma y lo reciba como único y suficiente Salvador para que cuando muera físicamente vaya al paraíso, a donde están todos los creyentes en Cristo que han muerto, donde están los apóstoles, donde están los diferentes mensajeros con los creyentes de sus etapas, de sus edades, del tiempo en que ellos vivieron; porque cuando muere la persona es juntada a los creyentes de su tiempo que están en el paraíso, así es para los creyentes en Cristo.

Ahora, podemos ver que la persona no muere, lo que muere es el cuerpo físico y la persona duerme, o sea, va a otra dimensión, está dormido a esta dimensión terrenal, pero despierto a otra dimensión, y por consiguiente donde la persona llegue, será luego el lugar de donde saldrá, si es una persona que no es creyente, saldrá, después del Reino del Mesías, para presentarse en el juicio final y dar cuenta por todos los actos de su vida, aun por sus pensamientos.

Si es un creyente en Cristo resucitará antes de la gran tribulación en cuerpo eterno y glorificado para estar una temporada aquí, 30 a 40 días estar en la Tierra con el cuerpo nuevo en una gran fiesta que habrá en la Tierra; en ese tiempo los creyentes en Cristo van a ser transformados, los que estén vivos, y luego de una temporada de 30 a 40 días como sucedió cuando Cristo resucitó y por supuesto subió al Cielo, fue, se presentó ante Dios, presentó Su Sacrificio, Su Sangre por el pecado, como el Sacrificio de Expiación por el pecado, pero luego regresó y apareció a María Magdalena y otras también (pero antes le había aparecido a María Magdalena).

Pero luego subió al Cielo, por eso les había dicho: "No me toquen, porque aún no he subido al Padre." Pero luego más adelante cuando apareció nuevamente lo pudieron abrazar, abrazaron Sus Pies, porque ya había presentado Su Sacrificio de Expiación por el pecado de Su pueblo, de todos los escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Había presentado el Sacrificio de Expiación por Su pueblo Israel y por todos los que vendrían a ser creyentes en Cristo a través de todos los tiempos, de todas las edades.

Y ahora, de la partida de Cristo hacía acá el mismo Jesucristo mencionó las cosas que sucederían, muchas de las cosas ya habían sido habladas por otros profetas, y Él las mencionó, trajo esas profecías, profetizó usando esas mismas profecías y dándole más luz, trayendo más conocimiento acerca de esas cosas que iban a suceder.

Entre ellas: Su muerte, Su sepultura, Su resurrección, Su ascensión al Cielo, Su bendición de sentarse a la diestra de Dios el Padre, de recibir toda autoridad en el Cielo y en la Tierra; todas esas cosas Cristo las conocía y se las habló a Sus discípulos.

También les habló de la venida del Espíritu Santo, pues les dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo," ¿Cómo estaría? En Espíritu Santo, por eso el Día de Pentecostés estaban allí esperando la venida del Espíritu Santo, a Cristo en Espíritu Santo en medio de ellos, y el día de pentecostés, luego de diez días estar esperando esa bendición, luego el Día de Pentecostés, una fiesta que se efectuaba en medio del pueblo hebreo, se cumplió la promesa de la venida del Espíritu Santo.

Ese fue un evento que estaba prometido, era una profecía. En Joel, capítulo 2 hablaba de esa profecía que "Dios derramaría de Su Espíritu sobre toda carne, y que todo aquel que invocare el Nombre del Señor, será salvo," y por eso se ha estado predicando el Evangelio de Cristo para que toda persona tenga la oportunidad de ser salvo recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Son eventos que sucederían, y vean, la predicación del Evangelio de Cristo era un evento señalado para ser efectuado, y por eso Cristo les dice:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

Así toda persona tiene la oportunidad de ser salvo para vivir eternamente en el Reino de Dios, que en la Tierra será el Reino de Cristo, el Reino del Mesías, lo cual será la restauración del Reino de David y Trono de David al cual Cristo es el heredero; y los creyentes en Cristo son coherederos con Cristo, por lo cual estarán allá en la tierra de Israel como el gabinete del Mesías, por eso son reyes y sacerdotes y jueces, y pertenecen por consiguiente al gabinete del Mesías.

Por eso aparecen en la Escritura del Apocalipsis lavados con la Sangre de Cristo y son señalados como que han sido hechos reyes y sacerdotes para Dios. Por lo tanto, ese Reino del Mesías, que tendrá su Capital en Israel, la cual será Jerusalén, y allí estará el Trono del Mesías, allí también estarán todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que han de ser transformados si están vivos en el Día Postrero hasta la resurrección de los muertos en Cristo.

Los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos glorificados, Cristo los traerá, Cristo vendrá con ellos, pasará por el paraíso como hizo cuando resucitó: pasó por el seno de Abraham (el paraíso de ese tiempo), y los trajo con él y los resucitó en la mañana de resurrección.

Y ahora, tenemos la promesa de la Venida del Hijo de Hombre, tenemos la promesa de la resurrección de los muertos en Cristo y tenemos la promesa de la transformación de los que están vivos perseverando en Cristo, firmes en la fe de Cristo, y con el mismo ánimo y entusiasmo y amor, fe y trabajo que los apóstoles y todos los creyentes del tiempo de los apóstoles.

Son eventos que sucederán en el Día Postrero, y el Día Postrero es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá. Por eso está representado el Día Postrero, el día del Señor está representado en el sábado, y por eso la Escritura nos habla del sábado, día de reposo para el pueblo hebreo.

Y el séptimo milenio será el tiempo o milenio de reposo para el planeta Tierra y para la familia humana, un milenio dedicado a Dios y Su Programa, para lo cual el Mesías Príncipe estará como Rey, a través del cual Dios estará reinando y por consiguiente Él estará reinando para Dios, y Dios estará reinando por medio de Él sobre Israel y sobre todas las naciones. Estos son eventos que sucederán con el Cristianismo, con el Judaísmo, con el pueblo hebreo y con/y en medio de toda la familia humana.

Ahora, nos dice que será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Este es el tiempo en que el Evangelio del Reino, que es el mensaje para el pueblo hebreo, pero que será su comienzo en medio del Cristianismo, será la profecía que marcará el fin del tiempo, marcará el Día Postrero, marcará el tiempo para el cumplimiento de todas las profecías del Día Postrero.

Por lo tanto se estará predicando el Evangelio del Reino juntamente con el Evangelio de la Gracia, y esto subirá la fe de los creyentes en Cristo al nivel más alto que haya estado en medio del Cristianismo, y subirá a tal nivel que le dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Este es un evento profético que será cumplido en este tiempo final.

También tenemos la profecía del Evangelio regresando a los judíos, esto será cumplido por medio del Evangelio del Reino que será predicado a los judíos por los ministerios del Espíritu Santo operando los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los dos Olivos.

Estos ministerios comenzarán a moverse en medio del Cristianismo y después en medio del Judaísmo o en medio de los judíos. Habrá muchas cosas sucediendo en este tiempo final en el aspecto religioso, en el ambiente del Cristianismo y en el ambiente o medio ambiente del Judaísmo, y también de las demás religiones.

Ahora, para la naturaleza, para el planeta Tierra, también habrá grandes eventos llevándose a cabo, dice que ocurrirán terremotos, maremotos, tsunamis, habrá señales en el sol, la luna y las estrellas; todos estos son eventos proféticos que estarán marcando el tiempo final, y a medida que se acerca ese momento final, estas señales van aumentando.

Aun para la resurrección de los muertos creyentes en Cristo habrá un terremoto muy grande, como hubo cuando Jesucristo resucitó y cuando resucitaron los santos del Antiguo Testamento, conforme a San Mateo, capítulo 27, verso 51 en adelante, y en el capítulo 28, ahí tenemos la resurrección de Jesucristo el primer día de la semana, o sea domingo, bien temprano en la mañana.

Así como sucedieron eventos importantes en los días de Jesús y los apóstoles, eventos proféticos, también hay eventos proféticos señalados para este tiempo final, cosas que han de suceder a la naturaleza, el planeta Tierra completo.

Vean, el calentamiento global está causando que el nivel de los mares suba, y el nivel del mar va subiendo y las costas van teniendo grandes peligros, peligro de desaparecer, y con los terremotos vienen los tsunamis y muchas costas serán afectadas.

Ahora, tenemos también en Job, Dios hablándole a Job, acerca de cosas que han de suceder, le hace preguntas a Job, por ejemplo en el capítulo 38 del libro de Job, verso 22 en adelante, dice:

"¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve,

O has visto los tesoros del granizo

Que tengo reservados para el tiempo de angustia,

Para el día de la guerra y de la batalla?"

Ahora vean que hay un misterio en el asunto de la nieve, y sobre todo la que está en los polos, los hielos polares que se están derritiendo por el calentamiento global, y hay un misterio también en el granizo. Si usted ve en Apocalipsis, capítulo 8, usted se dará cuenta de lo que Dios le está hablando a Job, lo cual él no comprendía en ese tiempo. Miren en el capítulo 8 del Apocalipsis, dice:

"Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora."

Ese misterio de la segunda Venida de Cristo que ni los Ángeles saben cuándo será, ni el mismo Cristo sabía cuándo sería, hasta que resucitó glorificado, y de ahí en adelante sí supo cuándo sería. Dice luego el verso 2 hasta el verso 5 dice:

"Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono."

Este incienso es para que las oraciones de todos los santos suba a la presencia de Dios, los cuales han estado orando, los cuales están en el paraíso y han estado orando por su resurrección; y la oración de los que están vivos es nuestra transformación.

Hay que orar para que pronto Dios cumpla Su promesa de la transformación de todos nosotros los que vivimos, y si partimos antes de ser transformados, pues entonces continuaremos orando desde el paraíso por la resurrección:

"Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto."

Ahí podemos ver las cosas que van a suceder en la Tierra. Y ahora, al salir truenos, relámpagos... voces, relámpagos y terremoto, eso es juicio. Luego del verso 1 en adelante, del capítulo 15 del Apocalipsis, dice... ahora, no vamos a leer mucho ahí, esto es cuando le son entregadas las copas con las plagas postreras a los Ángeles, dice:

"Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.

Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios."

Esos que alcanzaron la victoria son los que alcanzarán en el Día Postrero la victoria en contra del anticristo, en contra de la bestia y de la imagen de la bestia:

"Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero..."

Por lo tanto, aquí están los judíos que son creyentes en Moisés, y aquí están también los cristianos creyentes en Cristo, en el Cordero; pero aquí los vemos que están en la gran tribulación, por lo tanto, estas son las vírgenes insensatas creyentes en Cristo, y los ciento cuarenta y cuatro mil judíos o hebreos, doce mil de cada tribu, y algún otro hebreo que recibirá el Evangelio del Reino siendo predicado en el Día Postrero.

Estarán bajo el ministerio de los dos Olivos, de Moisés y Elías, por eso tienen el cántico de Moisés y el cántico del Cordero:

"...diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos (aquí le reconocen como Rey).

¿Quien no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado."

O sea, ellos están en el tiempo de la gran tribulación y por eso ven los juicios de Dios siendo manifestados en la Tierra, estas personas, tanto de los judíos como del Cristianismo, estarán bajo el ministerio de Moisés y Elías, los ministerios de los dos Olivos:

"Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio;

y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro."

Por lo tanto, van o salen no para traer misericordia, sino el juicio divino:

"Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos."

Tienen las siete copas de la ira de Dios para derramarlas sobre la Tierra, y por consiguiente sobre toda la humanidad:

"Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles."

Aquí podemos ver que en el Cielo, en el Trono celestial, ya no habrá misericordia para los seres humanos, sino el juicio divino; será el día de venganza del Dios nuestro, del cual nos dice Isaías, capítulo 61, versos 1 al 3; y también Malaquías, capítulo 4 cuando nos dice:

"Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama."

Ese es el Día del Señor, el séptimo milenio, en el cual los juicios divinos han de caer sobre la raza humana, y estas plagas están señaladas como las plagas postreras para caer sobre la raza humana; y del Trono de Dios, por cuanto salen relámpagos, voces, truenos y cae sobre la Tierra granizo, eso nos habla del juicio divino viniendo sobre la raza humana, y por consiguiente todos esos eventos mencionados en los juicios divinos que han de caer sobre la raza humana, estarán sucediendo en el Día Postrero que es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá.

Conforme al calendario gregoriano ya hemos entrado al séptimo milenio de Adán hacia acá, y llevamos once años ya dentro de ese séptimo milenio. Es en ese séptimo milenio donde se van a cumplir todos estos eventos prometidos para el Día Postrero; y uno de ellos es la resurrección de los creyentes en Cristo conforme a las palabras de Cristo en San Juan, capítulo 6, verso 39 al 40 que dice:

"Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero (¿Para cuándo Cristo promete la resurrección? Para el Día Postrero).

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."

Si continúa leyendo este capítulo 6 de San Juan hasta el verso 58, encontrará que menciona unas dos o tres veces más la resurrección para el Día Postrero; y si pasa a San Juan, capítulo 11, versos 23 al 27 encontrará que Cristo le dice a Marta: "Tu hermano resucitará," Marta le dice: "Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero," ella lo sabía porque Cristo ya lo había enseñado.

Y por cuanto Cristo es la resurrección y la vida, Él dice: "Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá, y todo aquel que vive y cree en mí no morirá eternamente," no morirá para siempre, ¿por qué? Porque Cristo lo va a resucitar en el Día Postrero, no sabemos en qué año, pero en algún año del Día Postrero, en algún año del séptimo milenio, Cristo va a completar Su Iglesia, Cristo va a terminar Su labor de Sumo Sacerdote en el Cielo, y entonces saldrá del Lugar Santísimo en el Cielo, en el Templo celestial, y tomará el Título de Propiedad, el Libro de los siete Sellos de Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante, y lo abrirá en el Cielo y hará Su Obra de Reclamo; reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre, reclamará a todos los creyentes en Él redimidos con Su Sangre, los resucitará en cuerpos eternos y a los vivos los transformará.

Ese es el evento más grande que experimentará la Iglesia del Señor Jesucristo, y es para la Venida del Hijo del Hombre, ese es el beneficio más grande que traerá la Venida del Hijo del Hombre, la Venida del Señor, a Su Iglesia.

Por esa causa es que el apóstol Pablo en Filipenses nos dice por qué y para qué estamos esperando la Venida del Señor; la Venida del Señor es el evento más grande que se llevará a cabo en el Día Postrero, y ese evento traerá un sinnúmero de beneficios para los creyentes en Cristo, comenzando con la resurrección de los muertos creyentes en Él y la transformación de los vivos, que los preparará y los llevará con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, a la casa del Padre celestial, en lo que llamamos el rapto o arrebatamiento de la Iglesia del Señor Jesucristo. Veamos lo que dice San Pablo en Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21, dice:

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

¿Para qué esperamos al Señor en Su Venida? Para la transformación de nuestros cuerpos, para luego ir con Él a la Cena de las Bodas del Cordero e ir con cuerpos glorificados, cuerpos eternos, iguales al cuerpo glorificado que tiene Jesucristo nuestro Salvador. Un cuerpo glorificado es interdimensional, es joven para toda la eternidad, representa de 18 a 21 años de edad. Por eso es que no conocían a Cristo luego que Él fue resucitado.

Y ahora, Cristo está tan joven como cuando subió al Cielo, y cuando lo veamos vamos a ver una persona joven que representará de 18 a 21 años de edad, y cuando nuestros familiares que ya partieron, los que tenían bastante edad, digamos de 70 a 80 ó 90 años o más, cuando resuciten serán unos jovencitos que representarán de 18 a 21 años de edad.

Y todos los creyentes en Cristo cuando estén transformados serán jóvenes en el cuerpo nuevo, jóvenes que representarán de 18 a 21 años de edad y nunca se pondrán viejos, juventud eterna para los creyentes en Cristo. Así como Él tiene juventud eterna en el cuerpo eterno, cuerpo glorificado que Él tiene.

Recuerden que el ser humano fue hecho a imagen y semejanza de Dios, perdió parte de esa bendición cuando pecó, pero es restaurada la bendición de imagen y semejanza de Dios con el Espíritu de Cristo entrando a la persona, obtiene la imagen divina, y luego, con la transformación para los que estén vivos y la resurrección para los que murieron, la resurrección en cuerpos eternos, recibirán la semejanza física de Dios, serán a imagen y semejanza.

¿Y cuál es la semejanza física de Dios? El cuerpo físico glorificado que tiene Jesucristo, esa es la semejanza física de Dios, la semejanza de Dios; y la imagen es el cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto o llamado el Espíritu Santo que aparecía a los profetas, le apareció a Moisés y a los demás profetas; era el que le aparecía también a Abraham y le apareció a Jacob como el Ángel del cual Jacob se mantuvo agarrado y no lo soltó hasta que lo bendijo, y es el Ángel del cual él quería saber el Nombre, pero no le fue permitido saber el Nombre del Ángel.

Es el mismo que le apareció a Manoa, el padre de Sansón, y le habló de un hijo que iba a tener Manoa y su esposa, el cual vino a ser Sansón. Manoa también quiso saber el Nombre de ese Ángel, es llamado el Ángel de Dios o el Ángel del Pacto, y el cual es Cristo en Su cuerpo angelical.

Es el Mesías en Su cuerpo angelical, es el Verbo que era con Dios y era Dios, el cual se hizo carne y habitó en medio de la raza humana, se hizo carne y nació a través de la virgen María. Dios creando en el cuerpo o en el vientre de María una célula de vida, la cual se multiplicó célula sobre célula y fue formado así el cuerpo de Jesús. Ese cuerpo es la semejanza física, y el cuerpo angelical, el Ángel del Pacto, es la imagen de Dios, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical. Recuerden, Cristo dijo en San Juan, capítulo 8, versos 56 al 58:

"Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy."

¿Cómo era Jesús o Jesucristo antes de Abraham? Era el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, el que le aparecía a Adán, a Abel, el que le habló a Noé, el que le hablaba a los diferentes profetas, el que le habló a Abraham, el que estuvo con Abraham comiendo juntamente con los otros dos Ángeles que eran Gabriel y Miguel, ese es Cristo en Su cuerpo angelical, es el Ángel del Pacto, el que le dio al pueblo hebreo en el monte Sinaí la Ley, la Torá.

Es el que vendría a Su templo, Su templo humano, Su templo de carne, y luego también visitaría el templo que Herodes había construido, ya no estaba el que construyó Salomón, pero estaba uno que fue construido por Herodes.

Y ahora, podemos ahora comprender las palabras de Jesús, porque aquellas palabras, si no son comprendidas, cualquier personas puede pensar que Jesús está loco diciendo que era antes que Abraham, cuando ellos sabían que no tenía 50 años todavía; lo que tenía para esos días era unos treinta y algo de años y que había nacido en la Tierra y que había nacido a través de la virgen María.

Una persona que diga que es antes que Abraham, pues pensaban: "Tiene que estar loco," y recuerden que a Jesús lo trataban en esa forma, como que Él estaba loco, como que tenía demonios, y así por el estilo, porque no podían comprender quién era Jesucristo, no sabían que era el Ángel del Pacto, no sabían que en Él estaba Dios, no sabían que en Él estaba el Espíritu Santo y que Él era el templo humano a través del cual se manifestaba Dios.

Recuerden que el mismo Jesucristo se identificó como el templo humano, cuando frente al templo dice a las personas, a los judíos: "Destruyan este templo, y en tres días Yo lo levantaré," y todos pensaron que estaba hablando del templo de piedras, y una persona que diga que destruyan un templo de algún grupo religioso, es reportado a la policía y es tomado preso porque está hablando como un terrorista.

Y si por casualidad por alguna causa se cae el techo de ese templo, van a buscar a esa persona, pues esa era una de las acusaciones que hacían contra Jesús cuando estaba siendo juzgado por el sanedrín allá en la víspera de la pascua; pero Jesús, dice la Escritura que Él no hablaba del templo de piedras sino que hablaba de Su cuerpo como el templo de Dios. Y cuando resucitó fue que comprendieron los discípulos esas palabras de Jesús.

Es que el ser humano es un templo para Dios morar en él, un templo humano, y el cuerpo de Jesús es el templo humano de Dios, donde Dios habitó en toda Su plenitud.

Ahora, estamos viendo quién es Jesucristo y por qué Él podía hablar en aquella forma aunque no lo entendían, pero el que las personas no entiendan, no significa que entonces la persona se va a quedar muda porque otro no entiende, alguien tiene que hablar para que luego entiendan las personas. Por lo tanto, lo que la persona no entiende de momento, luego lo entenderá más adelante.

Y ahora, vimos los eventos pasados, los cuales fueron cumplimiento de las Escrituras, de las profecías, hemos estado viendo también los eventos que han ocurrido de Cristo hacia acá, los eventos proféticos, vimos también el pueblo hebreo siendo perseguido por el Nombre de Jesucristo.

Por causa del Nombre Jesucristo, encontramos a los judíos siendo perseguidos en diferentes etapas, por ejemplo en la inquisición, también en la Shoá o el holocausto judío, todo eso por ser judíos, de lo cual Cristo habló, profetizó; está hablando de judíos cuando dice que serán perseguidos por todas las naciones por causa de Su Nombre.

Así que podemos ver que estos eventos pasados son el cumplimiento de profecías, y así como se han cumplido las profecías y podemos ver en la historia esos eventos registrados, se cumplirán también los eventos prometidos para el Día Postrero, de los cuales ya algunos han estado siendo cumplidos, y continuarán cumpliéndose todos esos eventos hasta la resurrección de los muertos en Cristo, la transformación de los que vivimos, el arrebatamiento o el rapto, y antes del rapto habrá una manifestación muy grande del poder divino en este planeta Tierra.

También está la promesa para el Cristianismo de una Gran Carpa-Catedral que fue vista por el reverendo William Branham, él fue transportado a ese lugar, vio todo lo que ahí sucedía, estuvo allí, estaba el Ángel del Pacto allí, estaba la Columna de Fuego que había aparecido a Moisés y que guió a Moisés y que guió al pueblo hebreo a la tierra prometida, todas esas cosas fueron vistas allí, y es una visión para bendición de todos los creyentes en Cristo. Es para bendición de los creyentes en Cristo.

Por lo tanto, en algún lugar se va a cumplir esa profecía, será un evento grande, por supuesto que todas las profecías y toda la Obra de Dios que se lleva a cabo a través de los tiempos ha tenido opositores, y no va a ser extraño que se levanten opositores al proyecto de la Visión de la Carpa que vio el reverendo William Branham.

De seguro se levantaron opositores en el tiempo en que Moisés recibió la orden, la visión de construir el tabernáculo para Dios, y también en el tiempo en que Salomón construyó el templo de seguro hubo algunos opositores, y en el tiempo en que el templo tenía que ser restaurado más adelante también se levantaron opositores, porque el enemigo de Dios siempre trata de impedir que la Obra de Dios, el Programa de Dios, se lleve a cabo, porque la Obra de Dios, el Programa de Dios, es para bendición de todos los creyentes en Él.

Pero habrá personas con visión profética que verán en las profecías de la Escritura y las profecías dadas por el reverendo William Branham o por el Espíritu Santo a través del reverendo William Branham y otros profetas, que esto es un evento profético que va a llevarse a cabo en medio del Cristianismo en el Día Postrero.

Esto también va a impactar al pueblo hebreo, el cual tiene promesa de una bendición, un avivamiento de parte de Dios, tiene promesa de Dios enviarle a los dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías, en el Día Postrero.

Por lo tanto, habrá un momento en que estas profecías se convertirán en un evento grande en medio de la raza humana, y ahí usted va a descubrir de qué lado usted estuvo antes de realizarse completamente ese evento.

Unos llorarán y dirán que se opusieron y ahora lo ven convertido en una realidad, otros dirán: "Yo lo leí, creí y nació la fe en mí, creí y me puse brazo a brazo en ese proyecto divino, y ahora es una realidad," son bienaventuradas esas personas que habrán trabajado en ese proyecto divino.

Recuerden que los proyectos divinos son los negocios del Padre, los negocios de Dios, que Él ha señalado para llevar a cabo, pero que siempre hay personas que se levantan en contra, por ejemplo en el tiempo de Moisés el proyecto era sacar al pueblo hebreo de Egipto, y criticaron a Moisés y tuvo que irse por 40 años a Madián, y después vino y seguía siendo el mensajero de Dios para ser usado para la liberación del pueblo hebreo.

Si él se quedaba, no se iba a Madián, pues el faraón lo mataba, estaba sentenciado ya a pena de muerte, era un prófugo, se fue huyendo para que no lo tomaran preso y lo mataran porque había matado a un egipcio por defender a un hebreo.

Ahora podemos ver que regresa, y aun regresando y llevando a cabo las señales que Dios le dio para hacer, el faraón y su gente no creyó a lo que Moisés les decía y no dejaba ir al pueblo, hubo oposición, pero en la oposición el poder de Dios es manifestado y muestra que el poder de Dios es más grande que el poder del enemigo.

Siempre lo que Dios ha prometido llevar a cabo, Él lo va a realizar, no hay forma en que Dios no pueda llevar a cabo lo que Él ha prometido, y no hay forma de ser parte del proyecto que Dios lleva a cabo sino creyendo lo que Dios ha prometido; esas personas son parte de ese proyecto en el tiempo que les toca vivir, y son los que reciben las bendiciones de parte de Dios y los que eternamente tendrán sus recompensas de parte de Dios. Recuerden que Cristo dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 12:

"He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra."

O sea, que va a recompensar a las personas de acuerdo a sus obras, y las recompensas de Cristo para los creyentes en Él son para toda la eternidad, y una es la resurrección y otra es la transformación de los creyentes, otra es el rapto o arrebatamiento para estar en la Cena de las Bodas del Cordero, otra es regresar con Cristo a la Tierra luego para el Reino Milenial, y otra es estar como reyes, como sacerdotes y jueces en Su Reino como miembros del gabinete del Señor.

Por lo tanto, estarán allí todas estas personas creyentes en Cristo. La pared intermedia de separación ya fue quitada, los creyentes en Cristo son pueblo de Dios, son simiente de Abraham.

Y ahora, de los eventos postreros hemos visto ya un grupo, una cantidad suficientemente buena, para tener nuestros ojos bien abiertos, sabiendo que estos eventos que estarán sucediendo y ya los que están sucediendo en la Tierra, están profetizados.

Ahora, sabemos que lo que viene como juicio divino para la raza humana es peor que lo que pasó en el tiempo de Noé, porque el juicio divino será por fuego, y por consiguiente la Tierra va a pasar por un diluvio de fuego en donde muchas naciones van a desaparecer.

Recuerden, el juicio de las naciones, Cristo sentado sobre el Trono... dice que el Hijo del Hombre se sentará sobre Su Trono (ese es el Trono de David) y juntará delante de Él todas las naciones y pondrá unas a Su derecha y otras a Su izquierda: a las de la izquierda las echará en el lago de fuego y serán quemadas por consiguiente, y a las de la derecha les dirá que entren al Reino preparado desde antes de la fundación del mundo para ellas. (San Mateo, capítulo 25, versos 31 al 46).

Por lo tanto, habrá naciones que por sus pecados serán quemadas, tanto por fuego volcánico o fuego atómico por medio de guerras y por medio de una tercera guerra mundial que está señalada en la profecía. Recuerden que los juicios de las guerras los encontramos en la Escritura, y por consiguiente las guerras son juicio divino sobre naciones.

Y ahora, entre los eventos que se han estado llevando a cabo, la predicación del Evangelio de Cristo y la oportunidad de darle a las personas la bendición de que reciban a Cristo como Salvador y luego sean bautizados en agua en Su Nombre, lo hemos estado viendo.

Hemos estado viendo ese evento llevándose a cabo por dos mil años, y todavía se sigue llevando a cabo, porque lo más importante para el ser humano no es cuánto ha logrado estudiar, no es qué profesión ha logrado, no es cuánto dinero tenga, no es cuánta fama tenga, no es qué posición académica, qué posición económica, qué posición política, qué posición social, tenga la persona, lo más importante es que tenga Vida eterna, lo cual solamente lo puede obtener por medio de Jesucristo, el cual ha dicho: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna."

Él es el dador de la Vida eterna, para lo cual se da la oportunidad para toda persona para que al nacer la fe de Cristo en su alma al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, tenga la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador, por lo cual y para lo cual en estos momentos los que todavía no han recibido a Cristo lo pueden hacer y estaremos orando por usted, para lo cual pueden pasar acá al frente.

Y los que están en otras naciones pueden pasar al frente donde se encuentran, en el auditorio o en la iglesia en donde se encuentren, en el lugar donde se encuentren, para que den testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador.

Vamos a dar unos minutos mientras llegan a los Pies de Cristo los que todavía no lo habían hecho y nació la fe de Cristo en su alma en estos momentos. En las demás naciones también pueden venir a los Pies de Cristo, y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Dios tiene mucho pueblo en Puerto Rico, Dios tiene mucho pueblo en Venezuela, Dios tiene mucho pueblo en Colombia, Dios tiene mucho pueblo, muchos hijos, en el Ecuador, en Perú, en Bolivia, en Argentina, en Paraguay, en Uruguay, en Chile, en Brasil, en México, en Panamá, en Costa Rica, en El Salvador, en todos los países, allá en Guatemala también, en Nicaragua también, en Honduras también, en Norteamérica también tiene y en todas las naciones Dios tiene hijos y los está llamando en este tiempo final.

Recuerden que la descendencia de Dios es el ser humano, por eso los hijos de Dios son seres humanos que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador, nacen de nuevo y nacen como hijos e hijas de Dios en el Reino de Dios.

Vamos a pedirle que de Venezuela, de Colombia y de Estados Unidos y de México y de otras naciones, nos indiquen si ya están listos para la oración por los que están recibiendo a Cristo como Salvador. Algún día ya no estaremos pidiendo a las personas que vengan para recibir a Cristo, cuando termine ya el tiempo ya no habrá llamamientos al altar. Pero todavía hay oportunidad para las personas recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a Cristo, los que están en diferentes países; con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo y nuestros ojos cerrados todos los que han venido a los Pies de Cristo en este mañana, en este día domingo en diferentes naciones, todos los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino, te ruego, Señor, me salves; reconozco que efectuaste la salvación mía allá en la Cruz del Calvario, pagando el precio de mi salvación. Te pido se haga realidad en mi vida Tu salvación.

Sálvame, te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado. Por lo tanto, los que han recibido a Cristo en estos momentos como Salvador, me dirán, preguntarán: "¿Cuándo me pueden bautizar?"

Cristo dijo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo." por lo tanto, bien pueden ser bautizados, recordando que el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo es tipológico y por consiguiente el agua no quita los pecados, sino la Sangre de Jesucristo nuestro Salvador.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Por lo tanto, el bautismo en agua, siendo un mandamiento del Señor Jesucristo y siendo el mismo Jesucristo también bautizado por Juan el Bautista, Juan no lo quería bautizar, pero Jesucristo le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó y el Espíritu Santo vino sobre Jesús.

Así también sucederá con los creyentes en Cristo: el Espíritu Santo viene sobre los creyentes en Cristo para producir el nuevo nacimiento en las personas. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

Y el próximo domingo también nos veremos, y siempre nos vemos todos los domingos, ya sea en persona o vía satélite, así que nos veremos el próximo domingo y si no es por satélite, entonces sería en persona, y si no es en persona, por satélite.

Yo siempre deseo estar con ustedes, pero hay invitaciones de muchos países que también tengo que atender.

Bueno, hasta el próximo domingo Dios mediante, que Dios les bendiga y les guarde, y siempre traigan familiares, traigan invitados, amistades también, porque queremos que pronto se complete el número de los miembros de la Iglesia de Jesucristo, para que Cristo pueda salir del Trono de Intercesión y convertirse en el León de la tribu de Judá, Rey de reyes y Señor de señores y hacer Su Obra de Reclamo, resucitar a los muertos creyentes en Él, y a los vivos, transformarlos.

Queremos ser transformados, queremos obtener la inmortalidad física sin ver muerte para que nuestros familiares no sufran, porque si morimos físicamente nuestros familiares van a sufrir. Pero hasta que entre hasta el último escogido, hasta que entre hasta el último miembro de la Iglesia del Señor Jesucristo, no podemos ser transformados y por lo tanto hay que trabajar en la obra misionera y en la obra evangelística para que se complete la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, y con cada uno de ustedes que están en otras naciones.

Dejo al reverendo José Benjamín Pérez con ustedes para continuar, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que les indique a las personas que recibieron a Cristo como Salvador en estos momentos, cómo hacer para ser bautizadas.

Que Dios les bendiga y les guarde, y hasta el próximo domingo y también próximo viernes que tienen culto también aquí y en otras naciones, y también otros días de la semana que hay culto en diferentes naciones.

Así que a través del satélite Amazonas estaré siempre con ustedes.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde y oren mucho por mí, y yo oraré por ustedes, y si en algún tiempo han orado mucho por mí, y en espíritu y con fervor, este es el tiempo en que más necesito vuestras oraciones.

De todos los tiempos, este es el tiempo que más necesito vuestras oraciones, de ustedes que están presentes y de los que están en otras naciones. Este es el tiempo más difícil de mi vida, y también de la Iglesia del Señor Jesucristo, hasta que seamos transformados; después que seamos transformados, se acabaron los problemas.

Pero el enemigo de Dios tratará de que no logremos llegar a la transformación, pero estemos orando para que Dios nos ayude a todos y Dios obre y pronto todos seamos transformados. No sabemos en qué año será la transformación, pero deseamos que sea lo más pronto posible y deseamos ser transformados sin ver muerte, ser adoptados sin ver muerte.

Bueno, que Dios me los bendiga y les guarde a todos, y dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, y en cada país al ministro correspondiente. Pasen todos muy buenas tardes.

"LOS EVENTOS QUE SUCEDERÁN EN EL DÍA POSTRERO."

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