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Muy buenas noches, ministros, compañeros en el Reino de Cristo presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet, y también hermanos y hermanas presentes; y los que están a través de internet o del satélite Amazonas en diferentes naciones.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también.

Quiero enviar un especial saludo al misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín, donde él se encuentre en estos momentos: Que Dios te bendiga, Miguel, y te guarde y te use grandemente en Su Obra en este tiempo final; y también un saludo muy especial para los hermanos allá en Puerto Rico en La Gran Carpa Catedral, y al ministro allí, el pastor reverendo José Benjamín Pérez, que Dios les bendiga grandemente allá en Puerto Rico.

Para esta ocasión leemos un pasaje muy conocido que se encuentra en San Mateo, capítulo 24, versos 1 al 14, y dice de la siguiente manera:

"Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte,

diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.

Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.

Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.

Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.

Y todo esto será principio de dolores.

Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.

Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;

y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.

Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin."

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: "MAS EL QUE PERSEVERARE HASTA EL FIN, ÉSTE SERÁ SALVO."

Para poder comprender estos términos: perseverar hasta el fin, saber qué es el fin y ser salvos, tenemos que comprender que el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, saber que el ser humano, así como Dios es trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo (de los tres, uno solo), y así como el ser humano es trino, es uno solo; usted y yo somos alma, espíritu y cuerpo.

Y ahora, para poder comprender ese misterio de Dios el Padre y de Cristo, tenemos que comprender el misterio también que hay en el ser humano: alma, espíritu y cuerpo. Algunas personas piensan que solamente ellos son el cuerpo físico y todo se acaba cuando muere la persona, eso piensan algunos porque no comprenden el misterio de lo que es el ser humano. Cuando la persona muere físicamente, lo que murió es su cuerpo físico, pero la persona no murió porque la persona es alma viviente, va a otra dimensión a vivir en el cuerpo espiritual; el espíritu de la persona es un cuerpo de otra dimensión, es que el ser humano es tridimensional: alma, espíritu y cuerpo; y por eso pasa por diferentes dimensiones a medida que se desarrolla la trayectoria de su vida. Viene a esta dimensión terrenal el alma de la persona y el espíritu de la persona, y obtiene el cuerpo de carne para vivir en esta dimensión terrenal de luz, tiempo y materia.

Luego, cuando terminan sus días aquí en la Tierra pasa a otra dimensión, pero sin el cuerpo físico sino con el cuerpo espiritual, que es el espíritu de la persona, pasa a otra dimensión, depende lo que haya elegido la persona; si eligió a Cristo como Su Salvador, pasa al Paraíso, que es la sexta dimensión. Si no eligió a Cristo como Salvador, pasa a la quinta dimensión, a la dimensión que fue el hombre rico de la parábola que dio Cristo, del hombre rico y Lázaro. El hombre rico pasó a la quinta dimensión donde decía él que estaba muy atormentado allá, y que no tenía agua y que tenía sed, y pidió al padre Abraham, que estaba en el seno de Abraham con Lázaro el mendigo que había muerto también, y fue llevado por los ángeles al Paraíso.

A la quinta dimensión, al infierno, pues es llevado por los ángeles de esa dimensión, los ángeles del diablo, para decirlo mas claro.

Recuerden que esa dimensión pertenece al maligno, fue creada, hecha por Dios para el maligno, para el diablo y sus ángeles; es la dimensión del reino de las tinieblas, reino que se refleja aquí en la Tierra, porque recuerden que acá en la Tierra tenemos el reflejo de la dimensión del reino de las tinieblas y de la dimensión del Reino de Dios. La raza humana está influenciada por esos dos reinos, y por consiguiente hay una lucha que comenzó en el Cielo; ha venido a ser también la lucha para los seres humanos.

Y ahora, el ser humano perdió la vida cuando pecó en el Huerto del Edén, aunque algunos miran físicamente y ven que luego Adán continuó viviendo y vivió *930 años, pero había perdido la Vida eterna; esa fue la Vida que perdió, la Vida eterna, y solamente le quedó vida temporal o temporera que es la herencia que le dejaron a su descendencia; y por eso como descendientes de Adán y Eva nosotros obtuvimos vida pero vida temporera o temporal que se nos acaba a cierta cantidad de años, y el ser humano ha ido perdiendo años de vida. En el tiempo de Adán y hasta el tiempo de Noé, las personas vivían quinientos, seiscientos, setecientos, ochocientos, novecientos y algo de años, como Matusalén, que vivió 969 años, Adán vivió *930 años, y así por el estilo; también Noé, Noé vivió unos... como 900 años, de 800 a 900 años, vamos a ver si lo veo aquí para informarle la edad que tuvo Noé cuando él murió; eso está por el Génesis, si lo logro conseguir rápido... vamos a ver si lo encontramos en Génesis, capítulo 9, verso 28 al 29, dice:

"Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años.

Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió."

O sea, que vivió bastante, pero como la herencia que obtuvimos de Adán y Eva fue vida temporera, pues de un tiempo la vida, aunque se viva novecientos y algo de años, al final es la muerte para la vida heredada de Adán y Eva porque ellos perdieron la Vida eterna allá cuando pecaron. Pero ahora el Segundo Adán, que es Cristo, le ha dado a conocer a la raza humana que Él restaura al ser humano a la Vida eterna que perdió Adán y Eva. Dice Cristo: "El que oye mi Palabra y cree al que me envió tiene Vida eterna y no vendrá a condenación, más a pasado de muerte a Vida." (San Juan, capítulo 5, verso 24).

Y ahora, encontramos que el mismo Señor Jesucristo hablándonos en San Juan, capítulo 4, verso 10 y el verso 14 también, cuando se dirige a la mujer samaritana, le dice: "Mujer, dame de beber." Y ella le dice: "¿Cómo Tú, siendo judío, me pides a mí de beber, siendo que los judíos y los samaritanos no se tratan?" Cristo le dice: "Si tú supieras quién es el que te pide de beber; tú pedirías de Él, y Él te daría agua que salta para Vida eterna, Agua de Vida." Y entonces, ella le pregunta: "No tienes con qué sacarla, ¿de dónde tienes Tú agua que salta para Vida eterna, esa agua que dices?" Entonces Cristo le explica: "El agua que Yo doy..." Vamos a ver aquí cómo lo explica Cristo, el verso 14, dice [San Juan 4:14]:

"...mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna."

O sea, que es una fuente de Agua de Vida eterna. ¿Y de qué está hablando ahí? Porque esos términos que está usando ahí son conocidos en la agricultura, cuando tienen un pozo de agua de un manantial, de una vena de agua, y ahora está usando esos términos que son conocidos entre los agricultores. Pero ahora vean acá también, en San Juan, capítulo 7, versos 37 al 39, para tener un cuadro mas claro de esta Agua de Vida, dice:

"En el último y gran día de la fiesta..."

Esto fue en el último y gran día de la fiesta de los tabernáculos, o sea, que vino a ser el día número ocho, que era santa Convocación, era convocado el pueblo, reunido el pueblo.

"Jesús se puso en pie..."

En ese último y gran día de la fiesta, dice que: "Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado."

Y ahora, el agua que Él ofrece, Agua de Vida eterna es el Espíritu Santo; el Espíritu Santo es el Agua de Vida eterna para todos los seres humanos; y por eso es que cuando Moisés llevaba al pueblo rumbo a la tierra prometida y pasó por el Sinaí, el pueblo tuvo sed, y Dios le dijo a Moisés: "Toma la vara y ve con Aarón a la roca, la peña y hiere a la roca con tu vara y saldrán aguas de la roca, saldrá agua de la roca para todo el pueblo." O sea, un río porque un pueblo de más de un millón de personas siguiendo en el éxodo, podían ser hasta dos millones, porque los niños no los contaban, ni las mujeres tampoco.

Y ahora, hiere a la roca con su vara dos veces y surge agua y el pueblo se puso muy contento, sin agua el pueblo moriría; y sin el Espíritu Santo el ser humano muere; pero con el Espíritu Santo, el Agua del Espíritu Santo, el ser humano vive eternamente; por eso se requiere nacer de nuevo, nacer del Agua y del Espíritu, se nace a la Vida eterna, no hay otra forma para nacer de nuevo, no hay otra forma para nacer a la Vida eterna. Cuando nacemos en la Tierra nacemos a la vida terrenal, a la vida temporera, que se apaga cuando llegamos a cierta cantidad de tiempo [corte de audio] ...la salvación del alma, para lo cual se requiere la redención del ser humano.

En el capítulo 6 de San Juan tenemos la promesa (del verso 39 al 40) donde Cristo dice que para el creyente hay una resurrección, y hasta menciona el tiempo en que va a suceder esa resurrección. ¿Y por qué Él menciona el tiempo? Porque Él es el que va a hacer esa resurrección; por lo tanto Él sabe cuándo va a llevar a cabo esa resurrección. Capítulo 6, verso 39 al 40, de San Juan, dice:

"Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere..."

¿Y qué es lo que Dios le dará? Las ovejas del Padre le son dadas a Cristo. Cristo dice: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y Yo las conozco y Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio..." ¿Quién se las dio? El Padre. "Mi Padre que me las dio es mayor que todos y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre." (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30). Y ahí en el 30 dice: "Mi Padre y Yo, o el Padre y Yo, una cosa somos." Ahí está el misterio de Dios el Padre y de Cristo: en que son una sola cosa. Pero eso no lo vamos a explicar ahora mucho, pero si quieren alguna idea es que: así como el ser humano es alma, alma corresponde... en Dios corresponde al Padre, y Espíritu, Espíritu corresponde al Ángel del Pacto, al Espíritu Santo que es el Ángel del Pacto el cual es Cristo en Su Cuerpo angelical el cual es la imagen del Dios viviente, así como la imagen suya y mía es el cuerpo espiritual o angelical que tenemos llamado espíritu, porque un espíritu es un cuerpo de otra dimensión parecido al acuerpo físico que tenemos, ahí van entendiendo y somos cuerpo físico, la parte física en Dios corresponde al cuerpo físico de Jesucristo, eso es la semejanza física de Dios y ya ese Cuerpo está glorificado.

Y esa misma trayectoria es para los creyentes en Cristo, recibimos el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo y obtenemos así el nuevo nacimiento, nacemos a la Vida eterna, tenemos un cuerpo espiritual eterno, nuestra alma obtiene la salvación y Vida eterna, la redención, y luego esperamos la redención del cuerpo que será la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y la transformación de nuestros cuerpos. ¿para qué tiempo? Para el Día Postrero, dice Cristo, para el tiempo en que estará sonando la gran Voz de Trompeta o Trompeta final. "Porque he aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; mas todos seremos transformados, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos en Cristo serán resucitados incorruptibles, y nosotros los que vivimos seremos transformados." (Primera de Corintios, capítulo 15, versos 50 al 58).

Y todo esto es para el Día Postrero, vean: "Y esta es la voluntad del Padre el que me envió, que de todo lo que me diere (¿qué es lo que Él le da? Las ovejas) que de todo lo que me diere no pierda Yo nada sino que lo resucite en el Día Postrero." Lo que el Padre le da son las almas de Dios, esas personas que son enviadas a esta Tierra y pertenecen a Cristo para que Cristo les dé Vida eterna, para lo cual se predica el Evangelio de Cristo y el que escuche y nazca la fe de Cristo en su alma y crea en Cristo, y lo reciba como Salvador y sea bautizado en agua en Su Nombre, será salvo; mas el que no creyere, pues será condenado. Por eso Cristo dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio (¿a quién?) a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Gracias a Dios que todavía se está predicando el Evangelio de Cristo, por consiguiente hay personas que todavía pueden recibir a Cristo como Salvador; cuando hayan entrado al Cuerpo Místico de Cristo, cuando haya recibido a Cristo hasta el último escogido de Dios, el último, la última oveja que el Padre le da a Cristo para que la busque y le dé Vida eterna; cuando entra el último, entonces se habrá completado la Iglesia del Señor y ya Cristo ha terminado Su Obra de Intercesión en el Cielo donde está como Sumo Sacerdote haciendo intercesión con Su propia Sangre por toda persona escrita en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Todos los que han de recibir a Cristo como Salvador y han de recibir el Espíritu de Cristo, y por consiguiente nacer de nuevo, sus nombres están escritos desde antes de la fundación del mundo en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, en el Libro de la Vida del Cordero de Dios que es Jesucristo, por lo cuales Él murió en la Cruz del Calvario para con Su Sangre limpiarnos de todo pecado y ser justificados y santificados y llenos del Espíritu Santo y así obtener el nuevo nacimiento, nacer en el Reino de Dios, en el Reino de Cristo; y por consiguiente eso es nacer a la Vida eterna. Cristo dijo a Nicodemo en el capítulo 3 de San Juan, verso 1 al 6. "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca de nuevo (o sea, no nazca del Espíritu) no puede ver el Reino de Dios." Es como el que no nazca en esta Tierra, no puede ver este reino terrenal, "el que no nazca," tiene que nacer. Y para ver el Reino de Dios, pues tiene que nacer para poder ver el Reino de Dios tiene que nacer de nuevo, tiene que nacer en el Reino de Dios a la Vida eterna; por consiguiente, en el Reino de Dios se nace en y a la Vida eterna.

Y ahora, vean ustedes cuando la persona nace en la Tierra, el bebé nace, entra el alma y el espíritu de la persona a ese cuerpecito, y ya nació, tiene vida, pero si no entra el espíritu a la persona, no entra el espíritu al niñito, pues es un cuerpo muerto que no verá este reino terrenal ni vivirá en esta Tierra.

Y ahora, continuamos leyendo aquí, Cristo dice:

"... y yo le resucitaré (¿cuándo?) en el día postrero."

Así que, Cristo sabe cuándo va a ser la resurrección. Sigue diciendo:

"Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."

"Un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día," dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y también ¿en qué? En Salmo 90, ¿verso qué? Verso 4. Así que, ya ustedes... ya ustedes están como María o como Marta, la hermana de Lázaro, pues Cristo le dice en el capítulo 11, de San Juan... ya leímos aquí, capítulo 6, verso 39 al 40 de San Juan y en el capítulo 11, cuando Cristo va a resucitar a Lázaro que ya lleva cuatro días de haber muerto y está ya sepultado en una cueva, Marta le dice a Jesús cuando llegan: "Si hubieses estado aquí mi hermano no habría muerto." ¿Por qué? Porque iba a sanarlo. Él le dice: "Tu hermano resucitará." Ella le dice: "Yo se que resucitará en la resurrección, en el día postrero, yo lo se, eso Tú lo enseñaste." Estaba ahí, ya ahí enseñado en el capítulo 6 de San Juan. Ella aprendió la lección como ustedes, ya ustedes saben lo que es el Día Postrero y por consiguiente saben cuándo va a ser la resurrección como lo supo Marta; y por consiguiente María también lo sabía. Pero Cristo le dice: "Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí aunque esté muerto, vivirá, y todo aquel que vive y cree en mí no morirá eternamente. ¿Crees esto?" Marta le dice: "Sí, Señor; yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente que has venido al mundo." (San Juan, capítulo 11, versos 21 al 27).

Ella sabía bien en quién había creído: había creído en Jesucristo, sabía que era el Hijo de Dios y sabía que la resurrección era para el Día Postrero, o sea, sabía muchas cosas; lo único que ella no sabía, quizás, era: qué era el Día Postrero. El Día Postrero, por cuanto un día delante del Señor es como mil años, un día de Dios para los seres humanos son mil años; y los días postreros de los cuales habla la Escritura son los últimos tres milenios que son: el quinto milenio, el sexto milenio y el séptimo milenio de Adán hacia acá, que de Cristo hacia acá son los tres días postreros, como los días de la semana postreros son, los tres días postreros de la semana son: jueves, viernes y sábado. El sábado es el día postrero de la semana y el domingo viene a ser el día primero de la semana.

Y en el Programa Divino encontramos que el sábado que es el séptimo de la semana y último día de la semana, viene a ser el día de reposo para el pueblo hebreo y para algunas iglesias, grupos religiosos del Cristianismo que guardan el sábado; el día postrero en la semana, el sábado, representa el milenio postrero o séptimo milenio de Adán hacia acá. Y así como Cristo dijo que el Señor, o sea Jesucristo, "el Señor es Señor del sábado," por eso se dedica el sábado, en el Judaísmo y en algunos grupos del Cristianismo, se dedica para estar sirviendo a Dios, ir a la sinagoga o a la iglesia; para lo judíos desde el viernes en la tardecita cuando ya cae el sol, comienza el sábado y termina al otro día en la tardecita también; y ya en la noche tienen una actividad, un culto.

Y encontramos que siendo que representa el séptimo milenio el Reino Milenial del Señor, va a ser establecido en el séptimo milenio de Adán hacia acá, que es el Día Postrero delante de Dios; y por consiguiente ese séptimo milenio siendo el Día Postrero, es el Día del Señor, el día en que la segunda Venida de Cristo va a ser cumplida, el día Milenial donde Cristo completará Su Iglesia, el día Milenial donde Cristo resucitará a los muertos creyentes en Él en Su Obra de Reclamo y a los que estén vivos los transformará, creyentes en Cristo; porque es exclusivamente para los creyentes en Cristo la resurrección en cuerpos inmortales, glorificados, y la transformación de los que estén vivos para ser entonces todos a semejanza física de Jesucristo con cuerpos glorificados como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo, un cuerpo joven, eterno, inmortal, incorruptible, inter-dimensional.

Así será nuestro cuerpo glorificado cuando lo recibamos, el cual yo estoy esperando y lo necesito urgentemente porque ya el que tengo ya tiene bastante tiempo; no tanto como el de Matusalén, pero recuerden que en este tiempo no se vive tanto, el cuerpo físico no vive tanto tiempo como en aquellos tiempos, por causa de los problemas del medio ambiente y del alimento que se usa; Dios ha acortado el tiempo para los seres humanos; porque lo importante no es vivir muchos años, lo importante es recibir a Cristo como Salvador y trabajar en la Obra del Señor que es lo que nos llevamos luego, con el carácter también que obtengamos.

Profesión o riquezas y fama, todo eso es pasajero, nada de eso se puede llevar la persona cuando muere, no se lo puede llevar para donde va; pero su carácter sí se lo lleva, y también lo que ha trabajado en la Obra del Señor, por cuanto será recompensado en el Reino de Dios, el apóstol Pablo dice: "Porque vuestro trabajo en el Señor no es en vano," ¿por qué? Eso está en el capítulo 15, verso 58 de, Primera de Corintios; y en Apocalipsis, Cristo dice, capítulo 22, verso 12: "He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo (¿para qué?), para recompensar a cada uno según sea su obra."

Por lo tanto, la recompensa que Cristo dará a la persona por la obra que haya llevado a cabo en favor de la Obra de Cristo, no va a perder la recompensa, va a tener la recompensa en el Reino de Cristo; y por consiguiente esa recompensa la va a tener para toda la eternidad. Recuerden que Cristo también dijo por ahí por el capítulo 6 de San Mateo que "hagamos tesoros," ¿dónde? En el Cielo, donde ni ladrones minan, ni hay polilla, ni orín, ni nada de esas cosas que dañan lo que uno tiene.

También Cristo dijo: "El que me honra será honrado por mi Padre." Así que, podemos ver que hay una forma de almacenar tesoros para toda la eternidad, almacenarlos ¿dónde? En el Reino de Cristo, que es eterno.

Y ahora, siendo que la resurrección será para el Día Postrero, el séptimo milenio de Adán hacia acá, tercer milenio de Cristo hacia acá; y ya conforme al calendario gregoriano hemos entrado al séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá. Han transcurrido de Cristo hacia acá dos milenios y ya estamos viviendo en el tercer milenio conforme al calendario gregoriano; conforme al calendario hebreo o judío todavía no, pero si se le añaden los años que tiene de atraso, entonces sí.

Es importante entender estas cosas, tienen ellos que buscar si hay un retraso en su calendario y corregirlo para que le cuadren bien los números con lo que Dios ha prometido hacer para el Día Postrero; y entonces le cuadrará también ¿qué? Le cuadrará también la semana número Setenta de la profecía de Daniel, de la cual ya la mitad se cumplió en los días de Jesús, y luego la destrucción del templo vino, que sería después de la Venida y muerte del Mesías porque la vida del Mesías le sería quitada; Él pondría Su vida en Expiación por el pecado en la semana número Setenta.

Y ahora, todos esos números y esas semanas tienen que cuadrar correctamente; si para el tiempo de Jesús no hubo otra persona que se pueda reconocer como el cumplimiento de la Venida del Mesías, entonces pues Jesucristo es el Mesías, no hay lugar a equivocación. Le fue quitada la vida al Mesías para Él expiar el pecado. Y en el capítulo 53, verso 10, dice (de Isaías) que Él pondría Su Vida en Expiación por el pecado.

Y ahora, encontramos que tenemos que tener los calendarios al día, de otra forma no sabrá el ser humano en qué tiempo bíblico está viviendo; pero Cristo dijo que para la Venida del Mesías, para la Venida del Hijo del Hombre el tiempo sería como el tiempo de Noé y como el tiempo de Lot. La Tierra estaba llena de violencia en el tiempo de Noé y la Escritura dice que cuando Jesucristo murió, fue en espíritu adonde estaban las almas o los espíritus encarcelados que fueron desobedientes en el tiempo de Noé (eso está por Primera de Pedro, capítulo 2, versos 11 al 21 ó al 23), y les predicó; no les predicó para salvación, era a los espíritus que estaban allá en la quinta dimensión, en el infierno para decirlo en palabras mas claras. Y Cristo (esto es el capítulo 3, de Primera de Pedro, versos 17 ó verso 18 al 22)... si Cristo fue y le predicó a las almas o a los espíritus encarcelados que fueron desobedientes en el tiempo de Noé, fue en el Espíritu, Cuerpo angelical, Cuerpo teofánico y allá Él llevó nuestro pecados; porque Él tomó el pecado del mundo, de la humanidad, se hizo pecado por nosotros, murió como pecador y como pecador entonces tenía que ir al infierno donde estaban también los espíritus de aquellos que fueron desobedientes en el tiempo de Noé, y allá les predicó, les habló. Para poder comprender ese lugar tiene usted que pensar que es un lugar como nosotros vivimos aquí en la Tierra, pero de otra dimensión, con cuerpos no de carne sino espirituales, de otra dimensión, porque el ser humano es tri-dimensional.

Y ahora, encontramos que luego le quita las llaves del infierno y de la muerte al diablo y por consiguiente sale del infierno, pasa al Paraíso, al seno de Abraham, donde están los santos del Antiguo Testamento: Abraham, Isaac, Jacob, los patriarcas, los profetas, todas esas personas (y ya eso fue casi amaneciendo del domingo), y los saca de allá: "nos vamos," salen en la resurrección de Cristo, Cristo resucitó y con Él resucitaron los santos del Antiguo Testamento conforme a San Mateo, capítulo 27, verso 51 en adelante, y aparecieron a muchos en la ciudad de Jerusalén, dice la Escritura.

Y luego se presentó al Padre, por eso fue que no permitió que lo abrazaran; iban a abrazarlo, iban también a abrazarle los pies las mujeres que habían madrugado para ir a la tumba y lo vieron. Y Él les dijo: "No me toquen porque todavía no he subido al Padre." Pero después, más adelante, se encontraron con Él y Él les permitió abrazarle Sus pies como lo hacían en otras ocasiones, porque ya había subido al Padre y se había presentado, había presentado el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano como lo hacía el sumo sacerdote en el templo que construyó Salomón y en el tabernáculo que construyó Moisés. Había subido ya al Lugar Santísimo celestial, a la séptima dimensión, y por consiguiente ya había presentado, se había presentado allá y había presentado Su Sacrificio por el pecado del ser humano, y luego descendió y estuvo unos cuarenta días con Sus discípulos apareciéndoles en diferentes ocasiones y hablándoles acerca del Reino de Dios; ya estaba glorificado.

Recuerden que en San Juan, capítulo 7, versos 37 al 39, Cristo cuando habla diciendo: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. Y esto dijo del Espíritu que recibirían los que creyesen en Él; los que creerían en Él." Pero todavía... Él dice: "Ríos de agua viva correrán por su interior, por su vientre. Esto dijo del Espíritu que recibirían los que creerían en Él, o porque aún todavía no había sido Él glorificado." Por eso todavía no había venido el Espíritu Santo para las demás personas, estaba en Él. Cuando Él subió al Cielo y fue glorificado, después de eso y después de los cuarenta días que estuvo con Sus discípulos y subió y quedó allá en el Cielo en el Trono de Dios como Sumo Sacerdote haciendo Intercesión, ya vino el Espíritu Santo el Día de Pentecostés para producir el nuevo nacimiento de millones de seres humanos que recibirían a Cristo como Salvador a través de la historia del Cristianismo.

Por eso Él ordenó a Sus discípulos diciendo: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio aquí a toda criatura." No hay excepción de personas, para todas las personas es el Evangelio, para que todos tengan la misma oportunidad. "El que creyere..." Porque la fe viene por el oír, nace la fe por el oír y con el corazón se cree para justicia pero con la boca se confiesa para salvación, entonces la persona confiesa públicamente a Cristo como su único y suficiente Salvador.

El mismo Cristo dijo: "El que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos." Y para los que no le confiesan como su Salvador, ¿qué dice? "El que me negare delante de los hombres, Yo le negaré delante de mi Padre que está en los cielos." (San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33).

Es una cosa que tiene consecuencias o positivas o negativas para la persona, y en la responsabilidad de la persona porque cada persona tiene el libre albedrío lo cual le da la oportunidad de elegir y la responsabilidad de elegir bien para recibir la Vida eterna, o si eligen mal entonces no vivirá eternamente. "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, pues será condenado." Y por consiguiente la persona cuando escucha la predicación del Evangelio de Cristo tiene la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo, elegir a Cristo como su Salvador desde lo profundo de su corazón, porque es en el alma, el corazón, el alma tipificada en el corazón, que tiene libre albedrío para creer o para dudar, para ser un creyente o para ser un incrédulo a Dios, un incrédulo a Cristo.

Por lo tanto, es responsabilidad de cada persona como individuo escuchar, creer y recibir a Cristo como Salvador. "Mas el que perseverare hasta el fin este será salvo." Luego de creer y ser bautizado en agua en el Nombre del Señor arrepentido de sus pecados y confesando a Cristo sus pecados, Cristo luego lo bautiza con Espíritu Santo y nace en el Reino de Cristo, nace en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Iglesia del Señor como un miembro del Cuerpo Místico de Cristo, y ahí persevera hasta el fin; todos los días de su vida vive en el Cuerpo Místico de Cristo como miembro de la Iglesia del Señor Jesucristo hasta que terminan sus días aquí en la Tierra. El que persevera hasta el fin ese será salvo, el que a mitad de camino deja a Cristo, se está saliendo del Cuerpo Místico de Cristo y por consiguiente está bajo condenación y si queda bajo condenación, pues quedó fuera de la Sangre de Cristo, sus pecados no son limpios porque dejó a Cristo que es el que tiene la Sangre para limpiarlo de todo pecado. Dice Hebreos, capítulo 6, verso 4 en adelante, dice:

"Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,

y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,

y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio."

Dice que es imposible, es imposible que Cristo sea crucificado de nuevo, es imposible que sea crucificado para esas personas que dejan a Cristo.

"Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios;

pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada."

Así es también para los que dejan al Señor Jesucristo: serán quemados con la cizaña, con la paja. Miren aquí mismo Cristo también... esto fue capítulo 6, versos 4 al 8 del libro de los Hebreos o Carta a los Hebreos. Ahora miren lo que dice Juan el Bautista hablando de Cristo; San Mateo, capítulo 3, versos 11 al 12, dice:

"Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará."

Así es que Cristo recogerá a los escogidos, al trigo, en el Día Postrero, en el tiempo de la cosecha; los resucitará a los que murieron y los que están vivos los transformará y los llevará con Él a la Cena de las Bodas del Cordero a la Casa de nuestro Padre celestial; y a la paja que está... ahí va incluida la vírgenes insensatas también, que son parte del tallo y luego son juntadas como paja, los juntará y los quemará dice la Escritura; en la parábola del trigo y de la cizaña, ahí habla también de la cizaña que será atada en manojos y quemada, echada al horno de fuego, durante la gran tribulación serán quemados, y después en el juicio final saldrán culpables y serán echados en el lago de fuego y ahí serán quemados en alma, espíritu y cuerpo.

Durante este tiempo final serán quemados físicamente con los problemas que vendrán, con el calentamiento global, donde el sol va (digamos a bajar) porque sería como bajar el sol y quemar sobre la Tierra vegetación y seres humanos y también una tercera guerra mundial atómica, quemará millones de seres humanos. Por eso dice Malaquías, capítulo 4: "He aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; y aquel día que vendrá los abrasará, (o sea, los quemará) ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama."

Por lo tanto, es importante saber que este tiempo final, el Día Postrero o séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, tiene bendiciones de Dios para los creyentes en Cristo pero tiene juicios divinos para los incrédulos. "Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá (salud) salvación." Para los que temen el Nombre del Señor Jesucristo, para los que temen el Nombre del Señor. (Malaquías, capítulo 4, verso 2).

Y ahora, una señal grande para toda la humanidad nos dijo San Mateo, capítulo 24, el verso 13:

"Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin."

La señal del fin será que se estará predicando el Evangelio del Reino a todas las naciones. Juan el Bautista y Jesucristo predicaban el Evangelio del Reino, luego del Día de Pentecostés en adelante se comenzó a predicar el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de Cristo, el Evangelio de nuestra Salvación; se predicará nuevamente el Evangelio del Reino juntamente con el Evangelio de la Gracia, con el Evangelio de Cristo. El Evangelio de la Gracia gira alrededor de la primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario; por lo tanto lo presenta como Cordero de Dios quitando el pecado del mundo y como Sumo Sacerdote en el Cielo haciendo Intercesión con Su propia Sangre por todos los que lo reciben como Salvador.

Y el Evangelio del Reino gira alrededor de la segunda Venida de Cristo como el León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo para reclamar todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, reclamar a todos los creyentes en Él, los que lo han recibido como Salvador y que han sido limpiados de todo pecado con la Sangre de Cristo; y por consiguiente el Evangelio del Reino también estará tratando el tema de la restauración del Reino de David que será la restauración del Reino de Dios en la Tierra en donde la Tierra volverá a tener una etapa como la del tiempo del rey David y como la del tiempo de Adán y Eva antes de pecar.

Por lo tanto, es importante que perseveremos hasta el fin para no perder la bendición que hay de la Salvación y Vida eterna, y para eso tenemos que estar bien agarrados de Cristo, como se agarró bien de Cristo, del Ángel del Pacto, Jacob en el capítulo 32, verso 24 al 32, pues aquel Ángel que le apareció a Jacob era Cristo en Su Cuerpo angelical, el mismo que le dio la Ley al pueblo hebreo a través del profeta Moisés allá en el monte Sinaí, ese es Cristo en Su Cuerpo angelical, es el Ángel del Pacto, Cristo es el Cuerpo angelical de Dios, el Cuerpo teofánico de Dios, es el Verbo que era con Dios y era Dios; por eso es que Cristo dice en el capítulo 8 de San Juan, verso 56 al 58. "Abraham vuestro padre (hablando a los judíos) deseó ver mi día y lo vio y se gozó." Le dicen los judíos: "Aún no tienes cincuenta años, ¿y dices que has visto a Abraham?" Jesucristo les dice: "Antes que Abraham fuese, yo soy." ¿Cómo era? Era el Ángel del Pacto.

Así que, Jesús no era cualquier persona, era nada menos que el Ángel del Pacto, pues eso es lo que dice Malaquías, capítulo 3, verso 1 al 2 que sería la Venida del Mesías, sería la Venida de Dios el Padre, la Venida del Señor y del Ángel del Pacto, eso dice: "He aquí yo envío mi mensajero delante de mí, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá a su templo el Señor a quien vosotros buscáis y el Ángel del Pacto a quien deseáis vosotros. He aquí viene ha dicho Jehová de los ejércitos." Y el que enviaría delante de Él para prepararle el camino fue Juan el Bautista; y Jesús lo reconoce y da testimonio de él en el capítulo 11 de San Mateo, versos 11 en adelante: "Él es aquel Elías que había de venir," y capítulo 17, verso 10 al 13 de San Mateo también cuando le dicen los discípulos luego de bajar del monte de la Transfiguración y habiendo bajado en la parte baja de la montaña, le llevan un niño, un muchacho que tenía problemas, un muchacho lunático y Cristo echa fuera el demonio que no podían echar fuera los discípulos de Jesucristo que habían luchado para echarlo fuera y no pudieron, y luego le dicen: "Señor, ¿por qué nosotros no pudimos hacer eso?" Él les dice: "Este género no sale sino con oración y ayuno." Luego les dice que si tienen fe será hecho todo lo que ellos digan y lo que pidan, y si le dicen a este monte: "Quítate de aquí y échate al mar, acontecerá." Entonces también le dicen: "Señor, ¿no dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero y restaure todas las cosas?" Cristo les dice... ellos todavía no se habían dado cuenta que Juan el Bautista era el Elías que tenía que venir en ese tiempo; y entonces Jesucristo les dice: "A la verdad Elías vendrá primero y restaurará todas las cosas. Elías viene para restaurar todas las cosas, así como restauró el altar que estaba arruinado allá en el tiempo de Elías y Acab, y el fuego de Dios bajó sobre el altar.

Ahora, Elías restaurará todas las cosas dice el mismo Cristo y también lo dice San Pedro en el libro de los Hechos, capítulo 3, versos 18 al 23, y dice que el Señor, el Cielo retendrá a Jesucristo en el Cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, y por consiguiente los tiempos, por cuanto los tiempos de la restauración de todas las cosas corresponde a Elías, Elías vendrá y restaurará todas las cosas, por lo tanto en el tiempo en que Elías estará en la Tierra por quinta ocasión, se cumplirá la segunda Venida de Cristo. Tan sencillo como eso; porque he aquí que el Señor vendrá con Sus Ángeles, eso lo mostró en el monte de la Transfiguración, allí aparecieron Moisés a un lado y Elías al otro lado, esos son los dos ungidos, los dos candeleros que están delante de la presencia del Señor, de Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14, y también Apocalipsis, capitulo 11, versos 1 al 14. Son los ministerios de Moisés y Elías siendo operados por el Espíritu Santo a través de un velo de carne en la Tierra en el Día Postrero. Por eso el pueblo hebreo está esperando la venida de Elías que vendrá proclamando la paz imperecedera e introduciendo la Venida del Mesías, están esperando a un hombre.

Y ahora, es que siempre que viene ese ministerio de Elías, viene en un hombre: vino en Elías Tisbita el Espíritu Santo operando ese ministerio, vino en Eliseo operando el ministerio en una doble porción, vino en Juan el Bautista operando el ministerio por tercera ocasión, vino en el reverendo William Branham operando el ministerio de Elías por cuarta ocasión y vendrá por quinta ocasión operando el ministerio de Elías y operando el ministerio de Moisés, eso es de lo más sencillo, no podemos complicar las cosas, sino descomplicarlas.

Y ahora: "MAS EL QUE PERSEVERARE HASTA EL FIN, ÉSTE SERÁ SALVO."

Perseverar hasta el fin sirviendo a Cristo, no hay otra forma de salvación, no hay otro Salvador, solamente hay UNO y Su Nombre es Señor Jesucristo. Es la bendición y privilegio mas grande recibir a Cristo como Salvador, es lo que nos asegura nuestro futuro eterno; no hay otra cosa que nos asegure el futuro eterno, no hay otra cosa que nos dé Vida eterna, Él es el Árbol de la Vida eterna, Él es la fuente del Agua de la Vida eterna; por eso dice: "Si alguno tiene sed venga a mí y beba." Él es la fuente del Espíritu Santo.

Por lo tanto, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino para que así tenga la fe, la esperanza, de vivir eternamente con Cristo en Su Reino; porque no hay otra cosa mas importante que la Vida eterna. ¿De qué le vale al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma? De nada le ha servido vivir en esta Tierra, de nada le sirvió vivir veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta, ochenta, noventa, cien años o doscientos años, o novecientos y algo de años como vivían en aquel tiempo de Matusalén, de nada le serviría vivir tantos años sin tener la salvación para vivir eternamente. Allá tenían en los tipos y figuras a Cristo; esos sacrificios que efectuaban eran tipo y figura de Cristo siendo Sacrificado por nosotros. Por lo tanto, los que tenían esos sacrificios están vivos.

Y ahora, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, y también los niños de diez años en adelante también pueden pasar al frente para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo porque Cristo tiene lugar para los niños también. Él dijo: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos."

En las demás naciones, allá en Puerto Rico, en Venezuela, en la República Dominicana, en Haití, en las demás islas del Caribe, también en Colombia, en toda la República mexicana, en el Brasil, en Ecuador, en Perú, en Chile, en Bolivia, en Uruguay, en Paraguay, en Argentina, en el Salvador, en Honduras, en Nicaragua, en Costa Rica, en Panamá, en todas las demás naciones, en Norteamérica también y en todas las demás naciones, pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para recibirlo como vuestro Salvador los que todavía no lo han recibido; porque Cristo es la única esperanza que hay de Vida eterna para el ser humano. Recuerden que Él es el Árbol de la Vida, Él es la fuente del Agua de la Vida eterna. El mismo Cristo dijo: "Yo soy la puerta, el que por mí entrare será salvo y entrará y hallará pastos." (San Juan, capítulo 10, verso 9).

Sin Cristo el ser humano no tiene esperanza de vivir eternamente, solamente vivir una temporada en la Tierra y después dejar de existir sin la esperanza de una Vida eterna.

Todavía continúan viniendo mas personas, vamos a esperar unos minutos; en las demás naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo. Ya hemos visto las señales que Cristo dio que indican que estamos en el Día Postrero, en el tiempo final, y de un momento a otro se va a completar la Iglesia del Señor, y cuando se complete, entonces ya se cerrará la puerta como la puerta que fue cerrada cuando las vírgenes prudentes entraron con el Esposo, con Cristo en Su Venida, y las otras vírgenes cuando regresaron, cuando vinieron a tocar la puerta, ya estaba cerrada. (San Mateo, capítulo 25, verso 10 al 13, y San Lucas, capítulo 13, versos 25 al 27).

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. El ser humano nace en la Tierra con una situación muy difícil: angustia existencial, porque no sabe de dónde ha venido, no sabe por qué está aquí en la Tierra y no sabe para donde va cuando muera su cuerpo físico; pero esa angustia existencial desaparece cuando la persona recibe a Cristo como Salvador; entonces sabe que ha venido del Cielo, de Dios, sabe que está aquí en la Tierra para recibir a Cristo como Salvador y ser limpiado con la Sangre de Cristo de todo pecado, ser rociado con la Sangre de Cristo; y sabe que cuando muera físicamente su cuerpo físico lo enterrarán, pero en alma y espíritu va al Paraíso de Dios y regresará a la Tierra en un cuerpo glorificado en la resurrección de los muertos creyentes en Cristo, y si permanece vivo en la Tierra hasta la Venida del Señor, hasta la resurrección de los muertos en Cristo, pues será transformado.

Así que, la angustia existencial desaparece y entonces habita Cristo en su alma, en su corazón, y produce la paz, la tranquilidad y la seguridad que toda persona necesita acá en su alma de la salvación y Vida eterna. No podemos perder la oportunidad que tenemos en Cristo, de parte de Cristo, de obtener la Vida eterna a través de Cristo. Dice San Juan... Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13, que Dios nos ha dado Vida eterna y esta vida está en Su Hijo, (o sea en Jesucristo) el que tiene al Hijo tiene la vida, (o sea, la Vida eterna) el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la Vida." O sea, no tiene la Vida eterna, lo que tiene es una vida temporera y se le va a terminar en algún momento y no sabe cuándo se le va a terminar.

Y la buena noticia es que ahí mismo dice que Dios nos ha dado Vida eterna y esta vida esta en Su Hijo, y la buena noticia es también que tenemos Vida eterna y esa es una noticia buena para todos los creyentes en Cristo.

Por lo tanto, tienen la salvación y Vida eterna que solamente a través de Cristo la podemos recibir. El que tiene al Hijo tiene la vida, la Vida eterna. Recuerden que Cristo dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al Padre sino por mí."(San Juan, capítulo 14, verso 6). Así que, si Él dice: "Y nadie viene al Padre sino por mí," no hay otro camino. Algunas personas dicen: "Todos los caminos llevan a Dios," o sea, todos los caminos religiosos, pero Cristo dice que no, Cristo dice que hay solamente un camino, y es Él; Cristo es el camino, Él es el camino angosto de San Mateo, capítulo 7, verso 13 al 15.

Por lo tanto, es el camino que yo tomé, que me lleva a Dios y por consiguiente a la Vida eterna. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también. Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, los que están presentes y los que están en otras naciones y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Palabra, de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón; creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino, sálvame Señor. Señor, Dios eterno, sálvame por medio de Cristo y Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén.

Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán: "Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor," pues Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado será salvo." La pregunta desde lo profundo del corazón de ustedes es: "¿Cuándo me pueden bautizar?" Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El agua en el bautismo no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado. Pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo. El mismo Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista. Y si Cristo fue bautizado, cuánto mas nosotros tenemos necesidad de ser bautizados conforme al mandamiento de Cristo.

El bautismo en agua es tipológico es a la semejanza física de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Por eso en el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua y es un mandamiento del Señor Jesucristo.

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, para los que están lejos y para los que están cerca; para todos los que el Señor nuestro Dios llamare."

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Recuerden que Cristo es el que dice Juan el Bautista: "Él es el que les bautizará, Él es el que bautiza con Espíritu Santo y Fuego." No hay otra persona que pueda bautizarlo a usted con Espíritu Santo y Fuego. No hay otra persona que le pueda dar el bautismo del Espíritu Santo, solamente hay UNO y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO.

Los que están en otras naciones también pueden ser bautizados en estos momentos. Y que Cristo también les bautice con Espíritu Santo y Fuego; y produzca en ustedes el nuevo nacimiento y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

Que Dios les bendiga y les guarde y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Dejo con ustedes al ministro aquí presente para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos, y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Que Dios les bendiga y les guarde y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Pasen todos muy buenas noches.

"MAS EL QUE PERSEVERARE HASTA EL FIN, ÉSTE SERÁ SALVO."

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