ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es para mí una bendición grande estar en esta noche con ustedes, acompañando aquí al misionero Miguel Bermúdez Marín, y es una bendición muy grande estar para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.     La Escritura que contiene el pensamiento divino y contiene la materialización del pensamiento divino, que viene a ser la historia que encontramos desde el Génesis hasta nuestro tiempo, viene a ser tipo y figura también de las cosas que estarán sucediendo en este tiempo final, por lo cual leemos aquí en el capítulo 89, verso 19 en adelante de los Salmos, Salmo 89, dice versos 19 en adelante:         “Entonces hablaste en visión a tu santo,         Y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso;         He exaltado a un escogido de mi pueblo.         Hallé a David mi siervo;         Lo ungí con mi santa unción.         Mi mano estará siempre con él,         Mi brazo también lo fortalecerá.         No lo sorprenderá el enemigo,         Ni hijo de iniquidad lo quebrantará;         Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos,         Y heriré a los que le aborrecen.         Mi verdad y mi misericordia estarán con él,         Y en mi nombre será exaltado su poder.         Asimismo pondré su mano sobre el mar,         Y sobre los ríos su diestra.         El me clamará (o sea, él me clamará, me dirá, me llamará): Mi padre eres tú,         Mi Dios, y la roca de mi salvación.         Yo también le pondré por primogénito,         El más excelso de los reyes de la tierra.         Para siempre le conservaré mi misericordia,         Y mi pacto será firme con él.         Pondré su descendencia para siempre,         Y su trono como los días de los cielos.”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     David ha venido a ser el rey más importante que ha tenido el pueblo hebreo, ¿por qué? Porque el mismo Dios dice que David es un hombre conforme al corazón de Dios, eso no lo dijo de Saúl ni lo ha dicho de otra persona, ni siquiera de Salomón, porque su corazón al final de su tiempo, de su vida, no fue recto delante de Dios, pero el de David todo el tiempo.     Por eso le fue hecha la promesa a David de que su trono sería para siempre, o sea, que el Trono de Dios terrenal es el Trono de David, y que un descendiente de David siempre es el que ocupará el Trono de David; por eso el Mesías Príncipe es un descendiente del rey David, así vino en Su primera venida: como un descendiente del rey David.     Y ahora, todos los que nacen en Cristo, de Cristo, nacen de un descendiente del rey David, y ahí tenemos la linea de David heredera al Reino de David: Cristo con Su Iglesia; por eso son reyes y sacerdotes.     Y ahora, el rey David es tipo y figura de Cristo y por esa causa él está mencionado en la Escritura y cuando se habla del Reino de Dios en la Tierra se habla del Reino de David, es que el Reino de Dios en la Tierra es el Reino de David, y el Trono de Dios en la Tierra o terrenal, es el Trono de David.     Por eso cuando más adelante antes de morir el rey David, digamos cuando tenía 70 años, porque a los 70 años murió (murió joven) y él colocó a su hijo en el trono, y siempre eso es lo mejor que se puede hacer: estando vivo colocar al heredero en el lugar que le corresponde, porque si no se van a pelear los hermanos por el trono. Ya sin todavía morir el rey David, ya se estaban peleando.     Y ahora, el rey David siendo tipo y figura del Mesías, vean, pasó por un sinnúmero de situaciones en su vida, que después Cristo también pasó, y otras que pasó el rey David y Cristo no pasó, ¿saben una cosa? Corresponden a la segunda Venida de Cristo.     Por ejemplo, la restauración de David como rey, eso corresponde a la segunda Venida de Cristo, y ya cuatro de las fiestas hebreas se han estado cumpliendo, se cumplió la pascua, se cumplieron los panes sin levadura, se cumplió también la gavilla mecida, que es Cristo resucitado, la resurrección de Cristo como la gavilla mecida presentada al Padre, y Cristo como Cordero: la pascua, Él es nuestra pascua, dice San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7.     Y luego el Día de Pentecostés, esa fiesta de cosecha se ha cumplido también y se está viviendo ese tiempo de pentecostés, porque se está cosechando a través de las diferentes etapas o edades de la Iglesia.     Luego faltan tres fiestas: la fiesta de las trompetas de Levítico, capítulo 23, verso 24 y 25, que es la trompeta final o gran Voz de trompeta prometida para el Día postrero, porque a la final trompeta... porque será tocada la trompeta y los muertos en Cristo resucitarán incorruptibles (o sea, en cuerpos glorificados y eternos y jóvenes) y los que estamos vivos y estemos vivos en esos días, seremos transformados, eso es una promesa para los creyentes en Cristo.     Es bajo el tiempo en que esa trompeta suena, que es la trompeta con la cual también son llamados y juntados todos los escogidos del Día postrero, tanto de la Iglesia como del pueblo hebreo; del pueblo hebreo ciento cuarenta y cuatro mil, y son nada menos que los Ángeles del Hijo del Hombre de Apocalipsis, capítulo 11 y también Apocalipsis, capítulo 7, que es lo mismo que San Mateo, capítulo 24, verso 31 que dice:     “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos.”     A los escogidos del pueblo hebreo, que son ciento cuarenta y cuatro mil que van a ser juntados con y bajo el ministerio de los Ángeles, los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los dos Olivos.     Y esa trompeta sonando es la séptima Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante, y la séptima Trompeta como el séptimo Sello es la Venida del Señor, o sea, desde la perspectiva del Cristianismo: la Venida del Señor; desde la perspectiva del Judaísmo, los dos Olivos: Moisés y Elías. Tan sencillo como eso.     Y ahora, para este tiempo final hay grandes promesas que serán cumplidas en y dentro del cumplimiento de la materialización de esas tres fiestas que quedan. La fiesta de las trompetas, eso nos habla de la gran Voz de trompeta o trompeta final que será tocada, y los muertos en Cristo van a resucitar primero glorificados, y los creyentes que estén vivos, serán transformados.     Para el pueblo hebreo esa trompeta viene a ser el llamado de Dios para ellos, bajo esa trompeta, bajo esa fiesta de las trompetas viene, vienen los decretos divinos, el decreto divino en donde se establece lo que será para las naciones, para la Iglesia y para el pueblo hebreo todo lo que será ahí, o sea, quiénes van a vivir para el Reino milenial, todo eso se va a decidir ahí bajo esa gran Voz de trompeta o trompeta final o fiesta de las trompetas. De esa fiesta de las trompetas se habló muy poco, y el misterio contenido ahí es muy grande.     Luego está la fiesta de la expiación, para este tiempo final con la fiesta de las trompetas materializándose, haciéndose realidad, porque aquellas fiestas son tipo y figura de las cosas que Dios llevaría a cabo, hablan de eventos históricos, eventos pasados, los cuales son conmemorados en esas fiestas, y también habla de eventos futuros proféticos que han de cumplirse.     Dependiendo de lo que usted quiera ver, entonces usted tiene que colocar su vista; si quiere ver lo que significa cada una de esas fiestas en cuanto a lo que sucedió, pues mira hacia el pasado la historia; si quiere ver lo que significa en cuanto al futuro, pues mira las profecías bíblicas que hablan del futuro, y bajo esas fiestas se cumplirán las cosas correspondientes a este tiempo final.     El pueblo hebreo bajo los ministerios de los dos Olivos, bajo los ministerios de Moisés y Elías sonando esa trompeta final o gran Voz de trompeta, despertará más adelante a la fiesta de la expiación reconociendo que aquel que fue crucificado en la Cruz del Calvario es nada menos que la expiación por el pecado de Israel y de todo ser humano que recibiría a Cristo como Salvador, que es nada menos que el Redentor, el Salvador de Israel y del mundo entero, el que murió allí, pero tenía que ser así, por eso no vamos a culpar a Israel por la muerte de Cristo, sino que así Dios lo decidió en Su Programa, Dios lo decretó, y por decreto divino Él estableció que fuera de esa forma. ¿Y quién va a pelear con Dios? Por lo tanto, oramos por Israel para que Dios tenga misericordia de Israel, y que cuando llegue el momento de despertar, despierte.     Y ahora, recuerden que hay unas Escrituras de Zacarías y de Apocalipsis que dicen que mirarán al que traspasaron, y dirán: “¿Qué heridas son estas?” Él dirá: “Las recibí en la casa de mis amigos.”     Ahora, encontramos a David, David tipifica Cristo en Su primera venida y en Su segunda venida, y David, siendo hijo de Isaí. Isaí tenía muchas ovejas y sus hijos eran también pastores de ovejas, vamos a decir, el mayor tenía su rebaño, porque todo el mundo tiene que trabajar, recuerden que Jacob allá cuando tenía sus hijos, los tenía en el rebaño también trabajando, porque tenía ovejas, si tuviera tiendas de vender comida, pues los tendría en las tiendas, atendiendo las tiendas. O si tuviera fábricas, le tendría una fábrica a cada uno, porque todo el mundo tiene que trabajar. San Pablo decía: “El que no trabaja, el que no trabaje, que no coma,” porque por lo menos tiene que trabajar para cubrir su necesidad de alimento y ropa.     Y ahora, veamos, miren, esto tiene tipo y figura doble, se cumple en el cumplimiento profético en dos ocasiones, tiene doble cumplimiento. David y sus hermanos, David tiene siete hermanos y David es el número ocho; cada uno tuvo que ser pastor de ovejas también porque su padre, pues tiene ovejas y tiene que ponerlos a trabajar.     Miramos el mayor con el grupo de ovejas que le corresponde en su tiempo y así por el estilo cada uno, cuando llega el momento en que Dios va a colocar a una persona conforme a su corazón, el pueblo hebreo ya había pedido a Samuel que les diera rey pero no era el tiempo todavía, porque el que Dios ungiría como rey tenía que ser conforme al corazón de Dios y todavía no había nacido.     Cuando las personas se adelantan al plan de Dios, tienen problema, Dios les permite en la permisiva voluntad de Dios, entonces Dios le concede ciertas cosas, pero en la permisiva las cosas no salen tan bien como en la perfecta voluntad de Dios.     Dios le dio rey (Saúl) cuando el pueblo pidió rey, Samuel estaba muy triste y muy molesto con el pueblo, porque Samuel sabía que Dios estaba reinando a través de los jueces, y Samuel era uno de los jueces, y era sacerdote también, un privilegio grande que tenía el pueblo al tener un juez que fuera sacerdote también, que hablaba con Dios y era profeta también, o sea, tenía muchas cualidades importantes, pero ya estaba avanzado en edad y ya el pueblo decía: “A éste no le queda mucho tiempo y no queremos que sus hijos hereden la posición de él, o sea, no queremos que un hijo de él venga a ser juez de nosotros, porque no andan en el camino de Dios correctamente.”     Y ellos veían a los otros pueblos que tenían reyes, y entonces empezaron a pensar: “Sería bueno que tengamos un rey también como los demás pueblos, que nos lleve a la batalla, que vaya al frente con nosotros, un líder.” con Samuel era más sencillo, oraba a Dios y Dios les daba la victoria, iban a la segura.     Ahora, Samuel está muy triste y muy molesto también, y Dios le dice: “Dales rey como te piden, concédeles lo que te piden, no te han desechado a ti, me han desechado a mi para que no reine sobre ellos,” porque la forma de Dios reinar sobre el pueblo era a través de un hombre, Dios reinando a través de un hombre, y eso es teocracia, la teocracia.     Ellos quisieron cambiar la teocracia por monarquía; en la monarquía es un hombre reinando para Dios, y lo pidieron antes de tiempo, pero Dios le dijo: “Concédelo, les vas a dar una persona que reine sobre ellos, pero diles cómo es la monarquía;” los impuestos, los hijos son alistados para la guerra, militares, soldados y muchos mueren en la guerra, nadie quisiera que sus hijos vayan a la guerra, por lo tanto, nadie quiere que haya guerra. Y les dijo todas las cosas cómo iban a ser.     Con todo y eso el pueblo quiso un rey, y Dios le mostró cuál tenía que ungir por rey, el cual fue Saúl, descendiente de la tribu de Benjamín, e hijo de Cis; y cuando se encontró con Samuel estaba buscando las mulas o burros, como que no era pastor de ovejas sino de burros, y es que se le habían perdido al padre: a Cis, el padre de Saúl, y lo mandó a buscar las...     Es que en ese tiempo eran las herramientas de trabajo, y ya se encuentra con Samuel y ya, pues... y Samuel le cogió cariño, lo amó y oró por él, ya Dios le dijo que esa era la persona cuando llegó donde Samuel, ya Dios le había mostrado cuál era la persona y que venía de camino, era una persona alta, el más alto del pueblo hebreo le llegaba al hombro, así que era bastante alto.     Y luego más adelante, pues no cumplió con todo lo que Dios le ordenaba, y Dios lo desechó, y luego le dice a Samuel: “Ve ahora allá a Belén, dí que vas a ofrecer a Dios sacrificio y llama a la familia de Isaí y a los hijos de Isaí para que estén ahí también, y tu me vas a ungir a un hijo de Isaí por rey en lugar de Saúl.”     Llegan, tienen todo preparado y Samuel le dice que traiga sus hijos, trae el primero y Samuel dice: “Estoy delante de la presencia del ungido del Señor,” era una persona alta, y como Saúl era alto también, pues la corona, pues le caía bien a... un cambio de corona o se le hacía otra, pero le caía bien a ese hijo mayor de Isaí, y pensó también: “La primogenitura, es el primogénito, le corresponde esa bendición,” pero Dios le dijo: “Ese no es, no mires su aspecto, no mires su altura, ese no es. Yo lo desecho.” sin todavía ungirlo, ya estaba desechado.     Luego pasa... Samuel le dice: “No tienes más,” pasa al segundo, Dios le dice: “Tampoco es ese,” pasa el tercero, Dios le dice: “Tampoco es ese,” el cuarto: “Tampoco es ese,” el quinto: “Tampoco es ese,” el sexto: “Tampoco es ese,” y cada uno fue pastor de ovejas y algunos quizás eran todavía pastor de ovejas.     O sea, que todo el entrenamiento que tuvo no sería coronado con la corona de rey, y no aparece otro, y Samuel le pregunta a Isaí: “Bueno, ¿no tienes otro hijo?” porque Dios lo había mandado a ungir uno, y ya pasaron todos, siete, y no veía otro hijo por ahí, y dice: “Sí, tengo otro, pero ese está en el campo allá, está con las ovejas, pastoreando ovejas,” y era un jovencito, le dice: “No nos sentaremos a la mesa a comer hasta que él llegue.”     Es el octavo, el octavo con un rebaño, pastoreándolo, alimentándolo, de los otros en ese tiempo no se dice que estaban pastoreando, pero de seguro fueron pastores todos, cada uno en su tiempo.     Y ahora, cuando llega, Dios le dice: “Ése es, úngelo,” quizás era el más pequeño de todos, no aparentaba ser candidato para rey, pero para Dios sí, porque Dios no mira lo que mira el hombre, el hombre mira lo de afuera, lo exterior, Dios mira acá en el corazón, y tenía que ser un hombre conforme ¿al qué? Al corazón de Dios.     Fue ungido como rey, y cualquier persona podría decir: “Bueno, ahora tienen que llevarlo a sentarlo en el trono,” si lo llevaban, Saúl lo mataba, tenía que esperar un tiempo, bueno ahora le tocaba un entrenamiento, ya está ungido, el Espíritu de Dios se manifestaba en él, ahora tiene que tomar el entrenamiento ya ungido, el entrenamiento para ser rey, para sentarse en el trono y para tener las victorias que necesitaba hasta llegar al trono, para pelear con Goliat tenía que ser entrenado primero, y fue entrenado: cuando un oso o un león le tomaba una ovejita, él iba detrás del oso o del león, le hacía frente, se la quitaba, y si se levantaba en contra de él, mataba al oso o al león, fuera oso o león.     Era que el Espíritu de Dios se manifestaba en él y podía luchar con un oso o con un león, con la onda le tiraba, lo tumbaba, y con el cuchillo lo mataba. Eso mismo más adelante fue lo que hizo con Goliat, pero ya Dios lo había entrenado, lo había pasado por esas etapas, por esas pruebas que quizás no eran tan fáciles: enfrentarse a un oso o a un león, lo normal es salir corriendo, pero Dios lo había ungido para ser rey, y conforme a esa unción Dios se manifestaba y obraba a través de David, y ahí David iba creciendo espiritualmente, su fe iba creciendo a medida que iba siendo entrenado por Dios; y se mantenía como pastor de ovejas, ya ungido rey seguía siendo un pastor de ovejas, y el octavo, con el octavo grupo de las ovejas.     Para la primera venida de Cristo encontramos que antes de Cristo vino Juan que fue el séptimo mensajero de la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley, y vino con su grupo, pero después apareció Jesús, el octavo mensajero con Su grupo, Sus discípulos, fue ungido; cuando fue bautizado fue ungido con el Espíritu Santo allí, y de allí fue al desierto para ser tentado por el maligno, pasó diferentes pruebas, fieras allí también en el desierto, pero Ángeles protegiéndolo.     Y después comenzó Su ministerio de tres años y medio, y luego se sentó en el Trono, cualquier persona dice: “¿Pero no lo mataron? No se sentó en el Trono,” Sí, en el Trono celestial, porque era para sentarse en el Trono celestial. ¿Y qué del Trono terrenal? Él es el heredero al Trono terrenal dice el Arcángel Gabriel a la virgen María cuando le dice que va a tener un niño, que le ponga por nombre Jesús, y que Dios le dará el Trono de David su Padre y reinará sobre Israel, sobre la casa de Jacob, para siempre, y Su Reino no tendrá fin. Él es el heredero.     Ahora, en Apocalipsis, capítulo 3, verso 20 al 21 nos dice: “He aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno abre la puerta...” vamos a leerlo para que lo tengan claro:     “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”     Si va a cenar, pues es el tiempo de la tarde, por lo tanto es para el final, para el tiempo final de la Iglesia del Señor, y el sol se pone por el Oeste, y el Oeste representa el continente americano, ya estamos llegando.     Así que, la Iglesia tiene la promesa de ir a la Cena de las Bodas del Cordero, no fue en la primera edad, no fue en la segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima edad, porque es para este tiempo final que la Iglesia va a ser llevada a la Cena de las Bodas del Cordero, a la casa del Padre celestial:     “Al que venciere...”     Ahora, esto es una cena de boda, la Cena de las Bodas del Cordero, y por consiguiente tiene que ocurrir una cena espiritual, la comida espiritual del tiempo de la tarde, del tiempo final en el Oeste para la Iglesia, una comida espiritual, el alimento espiritual, la Palabra, donde tiene que estar el siervo fiel y prudente dándole el alimento a tiempo a todos los miembros de la casa de Dios, los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, “y bienaventurado aquel siervo al cual cuando su Señor venga, le halle haciendo así, de cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.” O sea, administrador o mayordomo o virrey, como quiera que lo busque es el segundo en el Reino. Ahora, vamos a ver cómo es que Él lo va a hacer:     “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono.”     ¿Cuál es el trono de Cristo? El Trono de David, “¿pero y qué, no está sentado en el Trono celestial? Pues sí, pero ese es el Trono del Padre, donde el Padre lo ha sentado con Él, el mismo Cristo dijo: “Veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios,” San Mateo, capítulo 26, verso 64, le dice Él a los miembros del concilio del sanedrín cuando lo están juzgando. Y ahora, ¿cómo va a ser?     “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono (o sea, en el Trono de David), así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”     En la misma forma que Dios el Padre ha hecho con Jesucristo Su Hijo: sentarlo en el Trono celestial al obtener la victoria, y glorificado, ha sido sentado en el Trono celestial, por eso después Él dijo en San mateo, capítulo 28, versos 16 al 20: “Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra,” porque desde el Trono celestial está el gobierno de los Cielos y de la Tierra, porque el que está en el Trono, es el que gobierna, es el Rey, es el que tiene el poder. Y ahora:     “...así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”     Así como Dios el Padre ha hecho, Cristo va a hacer con el vencedor, con el siervo fiel y prudente, por lo tanto, pasó el primero: San Pablo, el primero de las siete edades de la Iglesia, los ocho hijos de Isaí son tipo y figura de esos mensajeros que Cristo tendría en Su Iglesia, Su Iglesia entre los gentiles: San Pablo, Ireneo, Martin, Colombo, Lutero, Wesley, el reverendo William Branham, y el último que estará en el campo cuidando las ovejas. Así de simple es el Programa que Dios tiene y ha estado desarrollando en medio de Su Iglesia a través de las diferentes edades.     Por lo tanto, Dios lo tendrá en el campo trabajando, entrenándolo y alimentando las ovejas, ¿quién es el siervo fiel y prudente al cual puso su Señor sobre su casa (Su Iglesia), para que les dé el alimento a tiempo? ¿A quién? A las ovejas del Señor, las ovejas que el Padre le dio a Cristo para que las busque y les dé Vida eterna y luego las tenga bien alimentadas.     Por medio del mensajero siervo fiel y prudente será que Cristo en Espíritu Santo estará alimentando Sus ovejas, así como por medio de San Pablo y demás mensajeros fue Cristo el que obró y buscó las ovejas de cada etapa, de cada edad, en el territorio correspondiente a cada etapa donde se cumplió, en el territorio que se cumplió cada etapa, ahí colocó el mensajero, comenzó el llamado y comenzaron a venir las ovejas que estaban en ese territorio, y si alguna estaba más lejos, también llegaba el llamado hasta donde estaba cada oveja.     Así es para nuestro tiempo final, por lo tanto, este es el tiempo final, el tiempo del llamado final para las ovejas del Señor, el tiempo final para las ovejas del Señor ser alimentadas. Por lo tanto, así como hubo un octavo mensajero al final, finalizando la Dispensación de la Ley, que fue Jesucristo, el octavo, correspondiente a la etapa o Edad de Piedra Angular y por eso Él era la piedra angular, también en la Iglesia del Señor hay ocho etapas, siete ya transcurrieron, y la octava es la etapa de Piedra Angular donde se cumplirán todas estas promesas y estos tipos y figuras que vimos en el rey David; en San Pablo, pues se cumplió el hijo mayor de Isaí. Todos eran buenos, así todos los mensajeros también han sido buenos, pero la bendición siempre viene al final, es mejor el fin del negocio que el principio.     Por lo tanto, para el tiempo final, para el grupo del Día postrero, el grupo de ovejas del Día postrero, será la bendición grande de parte de Dios. Ellas, esas ovejas, entenderán, nadie las obligará a entender, ellas entenderán a medida que vayan escuchando la Palabra de Dios en donde el Programa divino les será abierto y los entendidos, entenderán; tendrán percepción profética para comprender los eventos proféticos que estarán cumpliéndose en este tiempo final, y todos nosotros somos parte de esos eventos proféticos.     Por lo tanto, Dios por decreto divino, así como ha dado la victoria a su ungido de cada tiempo, dará la victoria al ungido y a su grupo del Día postrero, y eso es por decreto divino, pues el mismo Cristo dice: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en Su Trono.”     ¿No es eso un decreto? ¿quién le dijo a Cristo...? ¿se reunió Él con muchas personas para ver a quién pondrá Cristo en Su Trono con Él? No, así como el Padre no se reunió con los Ángeles para preguntar: “¿A cuál pondremos en mi Trono celestial? ¿A quién sentaré conmigo en mi Trono celestial?” Dios no se reunió con los Ángeles para preguntar a quién, Dios decretó quién sería el que se sentaría con Él en Su Trono, aunque el enemigo de Dios quería sentarse, pero no estaba decretado que él fuera el que se sentara con el Padre en el Trono celestial; sería un Reino malísimo, porque todo el reino del maligno sería el sistema que tendría el Reino de Dios, pero Dios decretó que sería Cristo y Su Reino el que estaría gobernando desde el Trono celestial.     Recuerden que hay una lucha, siempre encontramos que hubo una lucha, ustedes vieron la lucha que hubo entre Saúl y David; también la lucha que hubo cuando David ya tenía poco tiempo de vida en la Tierra, y dos de sus hijos, dos o tres de sus hijos trataron de ocupar el trono, ¿Adonías fue uno, Miguel? Adonías y Absalón que pensó hasta matar a su padre.     Así que, por decreto divino Salomón sería la persona que se sentaría en el Trono porque Dios le dijo a David quién sería, y así es en todo el Programa divino, Dios es el que hace las decisiones, y las hizo desde antes de la fundación del mundo, y el pueblo que conoce a su Dios, se esforzará y hará, se esforzará y trabajará para que se haga la voluntad de Dios en la Tierra.     Sabemos que una bendición grande viene para el Cristianismo, para la Iglesia del Señor Jesucristo. Pero no solamente sabemos eso, sabemos que ya la bendición para la primera edad cayó en Asia Menor, para la segunda, tercera, cuarta y quinta y sexta cayó en Europa, para la séptima edad cayó en Norteamérica, y ahora busque usted a ver dónde tiene que caer la bendición para la Edad de la Piedra Angular, para la edad octava o el ocho representa eternidad. Y tiene que ser en el Oeste, en el continente americano que consta de Norteamérica y de la América Latina.     Así que grande es la bendición que nos ha tocado, las cuerdas nos han caído en lugares deleitosos y grande es la heredad que nos ha tocado, estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, en donde por decreto divino la bendición le corresponde al grupo de escogidos del Día postrero, en el territorio, y de ahí se extenderá esa bendición para otros territorios.     Por lo tanto, el grupo del Día postrero de escogidos estará trabajando en todo aquello que Dios ha dicho que va a hacer en este tiempo final, en todo lo que corresponde al tiempo final, ¿para qué? Para ser instrumentos de Cristo, Cristo nos use en todo lo que Él ha prometido hacer, lo haga a través de los creyentes en Cristo, porque a través de los creyentes en Cristo de Su Iglesia es que Cristo obraría a través de las diferentes etapas de Su Iglesia.     Así como Dios el Padre obró por medio de Cristo todas las cosas que tenía que hacer para efectuar la Redención, así ahora ha estado obrando por medio de Su Iglesia para llevar a cabo Su programa correspondiente al llamado y recogimiento y bautismo del Espíritu Santo de todos los hijos e hijas de Dios que vivirían en la Tierra, todo eso se realiza en la Iglesia del Señor Jesucristo. Es ahí donde nacen los hijos de Dios, las ovejas del Señor. Dice Cristo:     “También tengo otras ovejas que no son de este redil ; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”     Escuchan la Voz de Cristo por medio de los mensajeros que Él envía, y los ministros que están brazo a brazo con esos mensajeros llevando ese mensaje de etapa en etapa, y así se va formando en cada edad el grupo de escogidos de cada edad, y se va formando así el grupo de los que tienen oídos para oír lo que el Espíritu Santo dice a Su Iglesia por medio del mensajero correspondiente a cada edad.     Todas estas cosas han sido establecidas por decreto divino, no es que personas se han juntado para ver qué es lo mejor, porque siempre lo mejor es lo que Dios decreta, lo que Dios decide, eso es lo mejor y por eso lo decretó desde antes de la fundación del mundo.     Lo que estamos viendo que Dios está haciendo es la materialización de Sus pensamientos, por lo tanto, la Palabra de Dios es la expresión de los pensamientos divinos, y por eso cuando se habla el Evangelio de Cristo, se está hablando lo que Dios pensó con relación al Plan de redención, de salvación, y la forma en que Dios lo ha estado llevando a cabo.     “POR DECRETO DIVINO DIOS DA LA VICTORIA A SU UNGIDO.”     A cada ungido de cada edad le dio la victoria, a cada ungido de edad de piedra angular; cuando hablamos de Edad de Piedra Angular se refiere: el mensajero es mensajero dispensacional, cuando llega un mensajero dispensacional, llegó una Edad de Piedra Angular que corona una dispensación y un pueblo que ha estado escuchando la Voz de Dios.     Por decreto divino estamos aquí nosotros, por decreto divino hemos nacido en esta Tierra, ¿o cuál de ustedes decidió nacer en esta Tierra? Ni siquiera se recuerda el día que nació, pero fue que Dios decretó que usted y yo naciéramos en esta Tierra en este tiempo final y recibiéramos Su Palabra, escucháramos Su Voz, porque el que es de Dios, la Voz de Dios oye. ¿Cómo se conoce los que son de Dios? Pues dándole a conocer, predicándoles la Palabra de Dios, el mensaje de Dios, para el tiempo en que están viviendo.     Por eso uno no se puede poner a discutir con las personas, el que es de Dios, oye la Voz de Dios, no se le puede obligar a nadie a escuchar la Voz de Dios. Si algunos se levantan en contra de la Palabra de Dios para el tiempo en que viven, ya eso es problema de ellos, con eso se están identificando como que no son de los que Dios dice que escucharán Su Voz.     Por lo tanto, no se discute con los que no creen, porque si se pone a discutir la persona con los que no creen, tratando de convencerlos, le está echando perlas a los cerdos, y las pisotean, eso es lo que dice Cristo: “No echéis las perlas a los cerdos, porque van a pisotearlas.”     La Palabra, la revelación divina, es para los escogidos de Dios, las promesas de Dios son para los escogidos de Dios, la resurrección son para los escogidos de Dios que partieron, creyentes en Cristo, y la transformación para los escogidos de Dios que están escuchando la Voz de Dios y que están esperando su transformación. Más nadie tiene que estar esperando transformación, ni rapto.     El rapto es para los escogidos de Dios, los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, de todas las edades. Por eso van a resucitar para estar con nosotros nuevamente en esta Tierra, pero en cuerpos glorificados, así que no van a ser problema para nosotros, van a ser más bien de ayuda, y cuando los veamos vamos a ser transformados también.     Así que no vamos a tener ningún problema cuando ya estemos transformados, pero antes tenemos que estar trabajando en la Obra del Señor, en aquello que corresponde a nuestro tiempo. Sabemos que el reverendo William Branham vio las cosas que iban a suceder después de su partida, él quiso hacer realidad esas cosas, pero no era para su tiempo; por ejemplo, quiso ir al pueblo hebreo, ir a Jerusalén para hablarles al pueblo hebreo, predicarles y mostrarles la señal allá de profeta, pero le fue prohibido. Era para más adelante, es para más adelante.     Quiso también hacer realidad la visión de la carpa, la cual él vio, y si él la vio ya hecha y funcionando, pues eso va a cumplirse, pero no se va a cumplir fuera de tiempo, no era para el tiempo de él; y si no era para su tiempo, entonces es para nuestro tiempo.     Por lo tanto, estarán trabajando en ese proyecto divino los escogidos del Día postrero, todos los ministros con sus congregaciones, para que eso se haga una realidad, porque Dios usa seres humanos para llevar a cabo Su Programa. Dios por medio de Su Espíritu usa personas, porque el ser humano es el socio de Dios, el socio en todos los negocios de Dios, por eso al ser humano, a los creyentes en Cristo les conviene decir y pensar y hacer como dijo Cristo: “En los negocios de mi Padre, me conviene estar.” ¿y cómo estaba? Trabajando en ellos, haciendo realidad lo que estaba prometido.     Por lo tanto, Dios nos va a dar la victoria, pues ya por decreto divino está establecido, no importa las luchas por las cuales pasemos, miren, David se vio en más peligros después que estaba ungido que antes de estar ungido, y aun después que ya obtiene la victoria en contra de Goliat, más peligros con el suegro, tenía que estar huyendo, pero estaba ungido; por decreto divino iba a ser rey no importaban los problemas por los cuales estuviera pasando en diferentes etapas de su vida.     Por decreto divino estamos aquí, por decreto divino estamos en el redil del Señor, por decreto divino vamos a ser transformados los que vivimos, y los que murieron ser resucitados en cuerpos glorificados, por decreto divino vamos a ir a la Cena de las Bodas del Cordero, vamos a ser raptados, y por decreto divino vamos a estar de fiesta tres años y medio en el Cielo, y luego vamos a regresar a la Tierra con Cristo para el establecimiento del Reino milenial, y vamos con Cristo a reinar por mil años y luego por toda la eternidad, y todo eso es por decreto divino.     Por lo tanto, Él dará la victoria a su ungido. Por lo tanto, oremos los unos por los otros, los ministros por sus congregaciones y por las demás congregaciones, y las congregaciones por los ministros y por las demás congregaciones, y oremos que Dios complete Su Obra, Su labor correspondiente a este tiempo final, y que nos use, porque es por medio de seres humanos, de creyentes en Él, que Él hará todo lo que Él ha prometido llevar a cabo, por decreto divino Él ha establecido que será usando los creyentes en Él, y eso es un privilegio para todos nosotros: ser instrumentos de Dios.     Es importante que se complete el número de los escogidos de Dios, por eso la obra misionera y evangelística es importante para que así los que no han escuchado escuchen el Evangelio de Cristo y reciban a Cristo como Salvador.     Si hay alguno que todavía no lo ha recibido, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino y así tenga la esperanza de vivir eternamente con Cristo en Su Reino, para lo cual puede pasar acá al frente y oraremos por usted, y las personas que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo si no lo han hecho todavía, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo.     Vamos a dar unos minutos para que así puedan pasar al frente los que están aquí presentes y todavía no han recibido a Cristo, y también los que están en otras naciones, y también los niños de diez años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo, porque ya tienen conocimiento del bien y del mal, y Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños también.     Estamos viviendo en el Día postrero que es el milenio postrero o séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, que es el tiempo donde se completará la Iglesia del Señor Jesucristo, donde Cristo cambiará de Cordero a León, de Sumo Sacerdote a Rey y hará Su Obra de Reclamo, reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, y en la Obra de Reclamo resucitará los muertos creyentes en Él en cuerpos glorificados, y a los que vivimos creyentes en Él nos transformará, todo eso está en la Obra de Reclamo de Cristo como Rey.     Es realmente un privilegio grande vivir en este tiempo. Es el tiempo más glorioso de todos los tiempos, es el tiempo en donde lo que no se pudo entender en edades pasadas, será entendido en este tiempo, es el tiempo en donde las Escrituras, las profecías, serán abiertas para ser entendidas, y serán también cumplidas.     Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión. Si falta alguno por venir, puede venir, y en las demás naciones también. Vamos con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados los que están presentes y los que están en otras naciones también:     Padre nuestro que estás en los Cielos, Santificado sea Tu Nombre, venga Tu Reino, hágase Tu voluntad como en el Cielo también en la Tierra, y el pan nuestro de cada día danoslo hoy, y perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y líbranos de tentación porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos, amén.     Señor, Dios eterno, Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo presento a Ti todas estas personas que han venido a Ti para recibirte como único y suficiente Salvador. En el Nombre del Señor Jesucristo los presento a Ti, Te pido que los recibas en Tu Reino.     Los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:     Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo en el cual podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.     Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado. Dando testimonio público de mi fe en Ti, Te recibo como mi único y suficiente Salvador.     Señor, Te ruego me perdones y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego y produzcas en mi el nuevo nacimiento. Te lo ruego, oh Dios, en el Nombre del Señor Jesucristo, para quien sea la gloria y la honra, por los siglos de los siglos. Amén.     Y con nuestras manos levantadas al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.     Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible.” pues Cristo dijo:     “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”     “¿Cuándo me pueden bautizar?” es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. El bautismo en agua es un mandamiento del Señor, el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista. El bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, por eso en el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.     Bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.     Dejo con ustedes nuevamente al misionero Miguel Bermúdez Marín para que así concluyamos nuestra parte, y luego él pasará la persona correspondiente, y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.     Que Dios les bendiga y les guarde, y nos veremos el domingo Dios mediante y el sábado en la reunión de ministros y de damas también, la primera reunión del mes, así que estaremos allí tempranito en esa reunión, y será transmitida para todas las naciones como siempre se hace en esa primera reunión del mes.     Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y con ustedes nuevamente el misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín.     “POR DECRETO DIVINO, DIOS DA LA VICTORIA A SU UNGIDO.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter