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Felicitaciones a todos los padres en este vuestro día, y sobre todo al Padre celestial; es un día en que recordamos a nuestro Padre celestial, el cual nos ha traído a esta Tierra, usando a un padre terrenal, por lo cual le damos gracias a Dios y le damos gracias que usó a una persona que se unió a nuestra madre para que así nuestro cuerpo físico apareciera en la Tierra, y esa ha sido la forma de la preservación de la vida de la raza humana.

Para esta tarde, luego de la actividad, del culto, luego continuaremos o se continúa con la Santa Cena y el Lavatorio de Pies. Yo les acompañaré, estaré con ustedes también. Quiero leer un pasaje bíblico... un saludo muy especial para todos los que están a través del satélite Amazonas, y reitero para todos los que están a través del satélite Amazonas todo lo que dije al principio.

Y ahora, leemos en el Salmo 105, verso 6 al 15, que nos dice:

"Oh vosotros, descendencia de Abraham su siervo,

Hijos de Jacob, sus escogidos.

El es Jehová nuestro Dios;

En toda la tierra están sus juicios.

Se acordó para siempre de su pacto;

De la palabra que mandó para mil generaciones,

La cual concertó con Abraham,

Y de su juramento a Isaac.

La estableció a Jacob por decreto,

A Israel por pacto sempiterno,

Diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán

Como porción de vuestra heredad.

Cuando ellos eran pocos en número,

Y forasteros en ella,

Y andaban de nación en nación,

De un reino a otro pueblo,

No consintió que nadie los agraviase,

Y por causa de ellos castigó a los reyes.

No toquéis, dijo, a mis ungidos,

Ni hagáis mal a mis profetas."

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: "RESPETO A DIOS Y A SU OBRA."

A través de toda la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, encontramos que Dios exige respeto para Sí y para Su Obra, no hay nadie más grande e importante que Dios, y por consiguiente siendo Él el Creador al cual pertenecemos, como Padre de la creación le debemos respeto a nuestro Padre celestial; y a todo lo que Él hace, sin juzgar lo que Él hace.

Todo lo que Él hace, Él sabe porqué lo hace y por consiguiente está bien hecho; y una de las cosas grandes e importantes que Él ha hecho es que nos ha traído a este planeta Tierra para vivir y hacer contacto con la Vida eterna para que así todos vivamos eternamente, y eso lo agradecemos a Dios nuestro Padre celestial.

Pensar que esta vida es buena, está correcto, pero pensar que después de esta vida terrenal y luego que muere el cuerpo ya no hay nada más, eso es muy triste; pero saber que hay un futuro para todos los creyentes en Dios a través de Jesucristo, eso trae felicidad, trae paz al alma de las personas, y la angustia existencial desaparece de la persona porque sabe de dónde vino: del Cielo, de Dios; sabe porqué está aquí en la Tierra: para escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, recibirlo como Salvador y ser rociado con la Sangre de Cristo y limpiado de todo pecado, ser bautizado en agua en Su Nombre y Cristo bautizarlo con Espíritu Santo y Fuego y producir en la persona el nuevo nacimiento y así nacer en el Reino de Dios, el Reino de Cristo, y por consiguiente nacer a la Vida eterna porque el Reino de Cristo es eterno.

Y así tener la esperanza de vivir en un mundo mejor, en donde ya no habrá problemas como los hay en nuestro tiempo; no habrá guerras, no habrá los problemas del medio ambiente, del calentamiento global, tampoco habrá el problema de la devaluación de la moneda, no habrá problema de salud tampoco. Ninguno de esos problemas existirán en el Reino del Mesías para los creyentes en Cristo.

Al tener esa visión clara de lo que es el Programa Divino y la obra que se lleva a cabo en ese Programa Divino, se requiere tener respeto a Dios y a Su Obra; Su Obra es en favor de todos nosotros y de toda la creación.

Hubo... a través de la historia en tiempos pasados tenemos registrado en la historia personas que fueron respetuosas a Dios y a Su Obra; pero también tenemos registrado de otras personas que no respetaron a Dios ni a Su Obra, y están ahí en la historia como ejemplos para que nosotros tomemos buen ejemplo, no hagamos lo que hicieron las personas que le faltaron al respeto a Dios y a Su Obra y a los mensajeros que Dios envió, sino que seamos respetuosos, amando a Dios, respetando a Dios y Su Obra y los mensajeros que Él envía para nuestro tiempo, y respetando los que ya Dios envió.

¿Cómo podemos respetar a los que Dios ya envió? Respetando lo que está escrito acerca de ellos, lo que ellos hablaron acerca de Dios y la Obra de Dios. No diciendo que ellos estaban equivocados esos mensajeros que trajeron la Palabra de Dios, porque "no hará nada el Señor sin que revele sus secretos a sus siervos sus profetas." Ellos hablaron siendo inspirados por Dios, dice Primera de Pedro, capítulo 1, versos 10 en adelante, y por consiguiente eso fue Palabra de Dios para ellos y para el pueblo; fueron los pensamientos del corazón y la mente de Dios pasando por el Espíritu Santo a los mensajeros que hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo, porque esa es la forma en que los pensamientos de Dios pasan de Dios a los seres humanos.

Por ejemplo, el rey David: pasaban los pensamientos de Dios por el Espíritu Santo, y David entonces tenía pensamientos divinos; por ejemplo trabajar en la Obra de Dios para aquel tiempo, y como rey en esa posición hacer todo lo que Dios le ordenaba que hiciera para el establecimiento de ese Reino y para que fuera fuerte ese Reino, y para el rey David reinar para Dios.

Siendo un varón, un hombre conforme al corazón de Dios, los pensamientos de Dios pasaban al corazón de David por medio del Espíritu Santo. Por eso cuando pasaron los pensamientos de Dios de la construcción de un templo, David hizo el plano conforme a como Dios le mostró por medio del Espíritu Santo; y cuando lo entrega a Salomón su hijo, le dice que esos planos fueron por el dedo de Dios.

Por lo tanto, fue hecho todo de acuerdo a como Dios le mostró al rey David, y tuvo el privilegio David de que su hijo Salomón sería el que construiría el templo. David trabajaba en la Obra de Dios haciendo realidad lo que Dios había prometido para el tiempo del rey David, así como Jesús decía también en una ocasión: "En los negocios de mi Padre me conviene estar."

¿Cuáles eran los negocios del Padre? Pues cumplir lo que Él había prometido para aquel tiempo con relación a la Venida del Mesías, y lo que el Mesías haría, llevaría a cabo.

Así era también para el rey David, el cual había sido ungido (el ungido de Dios como rey), y vean, el rey es ungido con el aceite, que representa el Espíritu Santo; cuando Samuel ungió al rey David con aceite, de ahí en adelante el Espíritu Santo vino sobre David aunque era un pastor de ovejas, tenía la unción de rey, aunque era un pastor.

Todo eso es tipo y figura del Mesías. Y hay cosas que corresponden en la vida del rey David a la primera Venida de Cristo, del Mesías, y otras corresponden a la segunda Venida del Mesías; porque en David, como también fue en José hijo de Jacob a través de Raquel, encontramos que lo que el Mesías haría, y cómo vendría, todo eso está reflejado allá en José, en David, también en Moisés y también en otros profetas, en Isaac también como el hijo prometido, y así por el estilo, y en diferentes profetas.

Por eso usted encontrará que en la vida de Jesús muchas cosas que habían sucedido en la vida del rey David o en la vida de José o en la vida del profeta Moisés, se repitieron en Jesús; aquello era el tipo y figura, en aquellos profetas, de lo que sucedería en la vida del Mesías.

La crucifixión de Cristo, esos momentos difíciles para Jesús, todo eso fue reflejado en el rey David también y en otros Salmos, diferentes Salmos contienen todo lo que luego sucedería en la vida del Mesías, y en Isaías, capítulo 53 también.

Allá a través de los profetas, como también de los patriarcas, la Obra de Dios estaba siendo llevada a cabo, aunque parecía algo común, porque la Obra de Dios se hace, se lleva a cabo en medio de la raza humana en la forma común de vida de las personas de ese tiempo.

A través de personas comunes, de personas que están viviendo una vida normal, la Obra de Dios va llevándose a cabo, la Obra de Dios es sobrenatural, pero se realiza por medio de las cosas naturales, instrumentos naturales, seres humanos.

Por ejemplo, la revelación de Dios para las personas, para el pueblo, ¿cómo viene? Por medio del Espíritu Santo. ¿Y cómo viene el Espíritu Santo trayendo esa revelación? Por medio de seres humanos, de profetas ungidos con el Espíritu Santo.

Siempre encontraremos que el socio de Dios es el ser humano, porque el ser humano fue hecho por Dios, creado por Dios, a Su imagen y a Su semejanza; su imagen es el cuerpo espiritual, el espíritu de la persona; en Dios: el Espíritu Santo; y la semejanza física de Dios es Jesucristo, es ese cuerpo físico que nació en Belén de Judea, y la semejanza física nuestra, pues el cuerpo físico que tenemos.

Por eso cuando la persona muere, lo que murió fue la semejanza física, pero sigue con la imagen espiritual que es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo físico, pero de otra dimensión, y la persona va a la dimensión a la cual pertenece ese cuerpo espiritual.

A ese cuerpo espiritual se le llama también el Ángel de la persona, es el espíritu de la persona porque un espíritu es un cuerpo de otra dimensión; por eso es que algunas personas, cuando muere otra persona, algunas veces ven a la persona, pero ya él murió, y la ven caminando y desaparece esa persona, y dicen: "Es el espíritu de la persona," es ese cuerpo espiritual; otros dicen, otros que tienen más entendimiento dicen: "Es el ángel de esa persona," porque el ángel es el cuerpo angelical o espiritual de esa persona; y la persona, pues va a la dimensión a la cual pertenece ese cuerpo espiritual. Si es un creyente en Cristo, pues va al Paraíso, que es la sexta dimensión, a la cual pertenece ese cuerpo espiritual.

Y ahora, podemos ver que después de esta vida terrenal la persona no murió, y parece raro que les diga que la persona no murió cuando muchos de ustedes, cuando muere alguien, van al cementerio y depositan allí el cuerpo, pues claro que la persona no murió, lo que murió fue el cuerpo físico, la semejanza física de la persona; pero el ser humano, la persona, es alma viviente, y el alma de la persona sigue viviendo en el cuerpo espiritual, cuerpo angelical, y por consiguiente va a la dimensión a la cual pertenece ese cuerpo.

La muerte primera es la muerte del cuerpo, la muerte segunda es en el lago de fuego en donde muere el cuerpo; porque habrá una resurrección para todos ir al juicio final y ser condenados algunos y otros ser colocados en Vida eterna.

Los que sean condenados serán echados al lago de fuego que es la muerte segunda, la muerte del alma, espíritu y cuerpo también, por lo tanto, el lago de fuego tiene fuego físico y fuego espiritual también; fuego físico que quemará lo físico, y fuego espiritual que quemará lo espiritual, quemará el espíritu y el alma de las personas que sean echadas allí, y desaparecerán, dejarán de existir.

Pero los creyentes en Cristo ya fueron juzgados cuando Cristo fue juzgado y condenado, crucificado, luego sepultado, luego resucitado y llevado al Cielo, ¿por qué? Porque así como Leví estaba en Abraham cuando diezmó a Dios en el capítulo 14 del Génesis, cuando diezmó a Melquisedec, así también nos dice San Pablo en Hebreos, capítulo 7, versos 11 en adelante, que Leví diezmó a Melquisedec, porque estaba en los lomos de Abraham.

La vida física de nuestro cuerpo físico viene de nuestro padre, pasó a nuestro padre de nuestro abuelo, y de nuestro bisabuelo pasó a nuestro abuelo, y de nuestro abuelo pasó a nuestro padre, y de nuestro padre pasó a formar nuestro cuerpo físico.

Por eso encontramos que en el campo espiritual nuestra alma y nuestro espíritu, todo estaba en Jesucristo. Así como Eva estaba en Adán, la Iglesia del Señor Jesucristo estaba en Jesucristo, porque Cristo es el Segundo Adán y la Iglesia es la segunda Eva a través de la cual Cristo, el Segundo Adán, se reproduce en muchos hijos e hijas de Dios.

Cuando Cristo estuvo en la Tierra, estábamos con Él allí, por eso es que nos habla del bautismo en agua que es un mandamiento del Señor Jesucristo, el cual nos identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, porque estábamos con Él en Su muerte, sepultura y resurrección.

¿Y cómo podemos entender eso en una forma más sencilla? Estamos hablando de las cosas celestiales en la forma más sencilla, pero vamos a hacerlo más sencillo usando cosas terrenales como dice Cristo a Nicodemo, le dice en el capítulo 3 de San Juan: "Si te he hablado cosas terrenales y no crees, ¿cómo será si te hablo las cosas celestiales mismas?"

Si usted tiene un granito de trigo genuino y lo lleva de su casa a otra ciudad, y de otra ciudad lo lleva a otra nación, y de ahí, de otra nación, lo lleva a otro lugar, y de otro lugar lo trae de nuevo acá, y después lo siembra y nace la plantita de trigo y muchos granos de trigo, puede decir: "Esta plantita de trigo sí que viajó, con todos estos granos de trigo viajó en el grano de trigo que fue llevado por todos esos países, porque en ese grano de trigo estaba esa plantita de trigo."

¿Ven? Así también estábamos nosotros en Cristo, recuerden que Cristo dijo: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva." O sea, muchos granos de trigo, así se representó Cristo en esas palabras, por eso es que Cristo nos habla (San Juan, capítulo 12, verso 24)... y por eso en San Mateo, capítulo 13, versos 37 al 43, explica la parábola del trigo y de la cizaña, y dice que el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, o sea, Cristo, y dice que la buena semilla son los hijos del Reino.

Y ahora, vean cómo Cristo se identifica como el que trae y siembra esta buena semilla (los hijos del Reino), todo eso ocurre por medio del nuevo nacimiento en donde nacemos de Cristo a través de la unión de Cristo y Su Iglesia. Ninguna persona ha nacido ni puede nacer de nuevo fuera de la Iglesia del Señor Jesucristo, es en la Iglesia del Señor Jesucristo porque ella es la plantita de trigo que nació de Cristo, el grano de trigo, para por medio de la vida del grano de trigo, que es el Espíritu Santo, Cristo reproducirse en muchos granos de trigo, muchos hijos e hijas de Dios.

Y ahora, podemos ver en esta forma sencilla de la agricultura cómo es que estábamos en Cristo, no solamente cuando Él estaba aquí en la Tierra dos mil años atrás, sino desde antes de la fundación del mundo.

¿Pero cómo entonces podemos estar con Cristo desde antes de la fundación del mundo, si Cristo nació en Belén de Judea a través de la virgen María? Lo que nació allí fue Su cuerpo físico, Su casa terrenal, Su templo humano, Su semejanza física; pero la imagen es el cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Dios que le apareció al profeta Moisés y lo envió para libertar al pueblo hebreo.

¿Entonces Cristo existía antes de nacer allá en Belén de Judea? Claro que sí, porque el que estaba dentro de Jesús, de ese velo de carne, es el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo; el Espíritu Santo se vistió de un cuerpo de carne humana, se creó en el vientre de la virgen María un cuerpo de carne el cual fue multiplicándose célula sobre célula, hasta que se formó ese cuerpo que nació a través de la virgen María y que le fue puesto por nombre Jesús, que significa Salvador o Redentor.

Así que podemos ver que nuestro Señor Jesucristo es la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra. Recuerden que muchos en el tiempo de Jesús no comprendieron quién era Jesús, otros sí, otros decían: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." Y por consiguiente antes de nacer Su cuerpo físico, Él existía en Su cuerpo angelical. Por eso Él decía en San Juan, capítulo 8, versos 56 al 58: "Antes que Abraham fuese, yo soy." Le decían: "Tú no tienes todavía cincuenta años." Cuando Él dice: "Abraham vuestro padre, deseó ver mi día, lo vio y se gozó."

Esto se está refiriendo al tiempo aquel del capítulo 17 y 18 del Génesis donde tres Ángeles visitaron a Abraham el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra y almorzaron con Abraham; y luego se fueron dos de ellos, Gabriel y Miguel, porque eran estos Arcángeles Gabriel y Miguel y el Señor, Cristo, y se fueron a Sodoma, donde estaba Lot, y allá cenaron con Lot, pero Dios se quedó con Abraham, Dios en Su cuerpo angelical.

Y el cuerpo angelical de Dios es Cristo en Su cuerpo angelical, es el Ángel del Pacto, ese cuerpo teofánico, ese cuerpo angelical en el cual Él aparecía en diferentes ocasiones a diferentes hombres, diferentes profetas; al mismo Adán le aparecía todos los días antes de Adán y Eva pecar.

Por eso es que la Escritura dice que Dios creó por medio de Cristo todas las cosas. "¿Que la Biblia dice eso?" Vamos a ver, Hebreos, capítulo 1, verso 1 en adelante... verso 1 al 3, dice:

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas..."

¿Cómo Dios habló? Por medio de los profetas, esa es la forma de Dios hablarle al pueblo:

"...en estos postreros días (y vean, San Pablo está hablando en aquel tiempo y diciendo: ‘En estos postreros días,’ está diciendo que ya aquel tiempo corresponde a los postreros días, porque los postreros días son los milenios postreros, que son el quinto, sexto y séptimo milenio)... en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo (o sea, por Jesucristo), a quien constituyó heredero de todo (Él es el heredero de toda la creación, ¿y nosotros qué? Coherederos con Él porque somos creyentes en Él), y por quien asimismo hizo el universo."

¿Por medio de quién Dios hizo el universo? ¿Por medio de quién y para quién? Por medio de Cristo y para Cristo. En palabras más claras: por medio del Ángel del Pacto, por medio del Espíritu Santo, por medio del Verbo que era con Dios y era Dios, creó Dios el universo. Dice:

"El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia (¿quién es la imagen de Dios? Cristo en Su cuerpo angelical), y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas."

Y ahora, Cristo efectuó la purificación de nuestros pecados por medio de Sí mismo allá en la Cruz del Calvario. No hay otro sacrificio por el pecado, por eso es que ya no hay templo allá en Jerusalén, tampoco hay sacrificio allá en Jerusalén por el pecado, pues ya delante de Dios hay un Sacrificio perfecto efectuado en la Cruz del Calvario por Jesucristo, y ese es el único Sacrificio que ha sido aceptado en el Templo celestial.

Y por consiguiente Cristo subió al Cielo y es el Sumo Sacerdote del Templo celestial, y siempre Él ha sido el Sumo Sacerdote en el Templo celestial en Su cuerpo angelical, y con Su propia Sangre Él nos ha limpiado de todo pecado y nos mantiene limpios de todo pecado con Su propia Sangre, porque intercede por nosotros todo el tiempo y nos mantiene limpios de todo pecado.

Por eso también cuando Juan el Bautista vio a Jesús, dijo: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo." (San Juan, capítulo 1, versos 29 al 36). Es que Cristo fue tipificado, representado, en el cordero pascual que el pueblo hebreo efectuó allá en Egipto para luego salir libres en el Éxodo.

Aquel cordero pascual que fue sacrificado en la víspera de la pascua (el día antes de la pascua), y que fue su sangre colocada en el dintel y los postes de los hogares hebreos, para la preservación de la vida de los primogénitos que estaban en esos hogares hebreos, encontramos que tipifica a Cristo, y la Sangre de Cristo siendo aplicada en la puerta tanto de nuestro corazón como también en la puerta de la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

¿Y cuál es la puerta de la Casa de Dios? San Juan, capítulo 10, verso 9, dice Cristo: "Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo." Y Él tiene la Sangre, la Sangre que preserva la vida de los primogénitos escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, que son los que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por eso es que entran a esa casa, forman parte de esa casa, nacen en esa familia, en esa casa; esa casa es la familia de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo. No es una casa de piedra, sino de personas que forman ese Templo espiritual, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, Dios tiene Su Templo en el Cielo, el lugar de intercesión en el Cielo, pero el Templo terrenal ya no es el tabernáculo que construyó Moisés, ya no está, tampoco es el templo que construyó el rey Salomón, pero es la Iglesia del Señor Jesucristo, ahí está el Sacrificio de Cristo del cual se habla y se le pide a las personas que reciban a Cristo como Salvador.

Ahí está la Sangre de Cristo porque está la vida de la Sangre, que es el Espíritu Santo; y en los creyentes en Cristo nacidos de nuevo está la vida de la Sangre que es el Espíritu Santo. Por lo tanto, la muerte espiritual no puede entrar a esa casa, a la Iglesia del Señor, y tampoco puede entrar a esas personas, porque ellos están sellados con el Espíritu Santo, tienen la vida de la Sangre.

Y así como escaparon los primogénitos hebreos que estaban en los hogares donde estaba la sangre del cordero pascual aplicada, así también escaparán de la muerte, de la segunda muerte, de la muerte espiritual, y escaparán de todo y vivirán eternamente en el Reino de Dios.

Hubo un éxodo literal allá del pueblo hebreo saliendo de Egipto, después hubo otro éxodo espiritual del pueblo saliendo de una condición espiritual a otra condición espiritual y entraron a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y para este tiempo final habrá un éxodo en donde se saldrá de una condición física, de una condición mortal, corruptible y temporera y se entrará a inmortalidad física los muertos creyentes en Cristo resucitando en cuerpos eternos, y los que estemos vivos siendo transformados, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa de nuestro Padre celestial.

Así de sencillo es lo que está prometido para este tiempo final, son las profecías correspondientes a este tiempo final; y por consiguiente en la Obra de Dios para el Día Postrero, así como fue la Obra de Dios para otros tiempos, Dios, por medio de Su Espíritu, estará en medio de Su Iglesia obrando y cumpliendo estas promesas.

Por lo tanto, hay que seguir la trayectoria del Espíritu Santo y ver las cosas que Él estará haciendo, porque hay ciertas profecías que tienen que ser cumplidas antes de otras profecías, o sea, que hay un Programa Divino.

Es como en una construcción: usted dice: "Se va a construir un edificio de tantos pisos." Y cualquier persona puede mirar y decir... comienza la construcción y comienzan a poner los fundamentos y la persona puede decir: "Yo no veo ningún edificio ahí," pueden ver en el plano que tiene un último piso y la persona decir: "Yo no veo ningún último piso ahí, lo que veo son unas zapatas, unos huecos en la tierra." Pero ese es el fundamento que se está colocando, sobre el cual se va a construir ese edificio.

Después puede ver el primer piso y decir: "Yo no veo ningún edificio." Pero el que entiende cuál es la obra que se está llevando a cabo ahí, puede decir: "Yo sí veo un edificio ahí y estoy viendo ya la primera etapa de ese edificio." Todo va por etapas, y así es la construcción del Templo espiritual de Cristo, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, que es formada por los creyentes en Cristo.

La Iglesia tiene Atrio, Lugar Santo y Lugar Santísimo. El Lugar Santo corresponde al tiempo de los apóstoles; del Día de Pentecostés en adelante comenzó la construcción del Lugar Santo y por consiguiente toda la Obra de Dios en ese Templo que está siendo construido con piedras vivas, con seres humanos.

De los apóstoles hacia atrás, corresponde al Atrio. El sacrificio se efectuaba en el atrio, por lo tanto, de los apóstoles hacia atrás, corresponde al Atrio, de los apóstoles hacia atrás hasta Adán, corresponde al Atrio.

Y de los apóstoles hacia acá corresponde al Lugar Santo hasta la séptima edad o etapa de la Iglesia.

Y después viene la edad del Lugar Santísimo que corresponde a este tiempo final; y por consiguiente todo lo que estaba allá en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón, viene a ser tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo y de todos, por consiguiente, de los que estarán formando esa Iglesia.

El candelero o candelabro representa a la Iglesia y cada lámpara representa a cada edad, y la luz encendida en cada lámpara representa el Espíritu Santo en el mensajero de cada etapa o de cada edad; y en el Lugar Santísimo, pues ahí estará la Columna de Fuego alumbrando para traer la luz de Su Palabra, dándonos Su Palabra que se requiere para el Día Postrero, porque ahí será la etapa donde la Iglesia va a recibir su adopción, que será la adopción del cuerpo, la redención del cuerpo, recibirá la doble porción; ya tiene la primera porción, que es el Espíritu Santo, y le falta la porción de la transformación del cuerpo que viene en este tiempo final.

Por eso estamos esperando la Venida del Señor a Su Iglesia para nuestra transformación y rapto o arrebatamiento para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, y por consiguiente, así como hubo que respetar a Dios y Su Obra que Él estaba llevando a cabo en cada etapa a través de los instrumentos que Él tenía y en Su Iglesia, y así como se tenía que respetar la Obra que llevaba a cabo en edades o dispensaciones anteriores, así también es para nuestro tiempo.

Los que no respetaron a Dios y Su Obra al no respetar a los instrumentos que Él usaba y al pueblo que Él tenía para ese tiempo, estaban faltándole al respeto a Dios y a Su Obra, y por consiguiente tuvieron graves problemas con Dios. No respetar a Abraham por ejemplo, era no respetar a Dios, y muchas naciones fueron destruidas por esa causa, y personas también.

No respetar a Moisés era no respetar a Dios, porque Dios estaba en Moisés, y Dios estaba llevando a cabo Su Obra a través del profeta Moisés, por lo tanto no respetarlo era no respetar a Dios y no respetar la Obra de Dios que estaba siendo llevada a cabo a través del profeta Moisés.

Y no importa sea que sean o no sean amigos o hermanos o familias del instrumento que Dios tenga para cada tiempo, no respetar al instrumento que Dios tenga, por ejemplo, no respetar a los apóstoles, a Pedro, San Pedro, era no respetar a Dios que estaba en Pedro por medio del Espíritu Santo.

Por ejemplo, hubo una ocasión en donde vinieron unas personas que vendieron una propiedad, y en esos días, los creyentes estaban ofrendando a Dios para la Obra de Dios, y sabían que vendría una destrucción para Jerusalén, sería destruido también el templo y la ciudad, y estaban aprovechando bien y almacenando tesoros en el Cielo donde iban a estar seguros, pero ellos estaban haciendo eso por amor a la Obra de Dios. Y vinieron un matrimonio y vendieron una propiedad, y luego el esposo vino a donde Pedro, como hacían todas las demás personas, y trajo su ofrenda de la propiedad, y Pedro le preguntó cómo había sido el negocio, si lo había vendido en tal cantidad, y él dijo: "Sí, esto es todo." Y Pedro le dijo: "No has mentido a hombre, sino a Dios," y se murió.

Y luego vino la esposa (y se llevaron a esa persona, a Ananías), luego vino su esposa Zafira, y entonces Pedro le dice: "¿Vendieron la propiedad?"

–"Sí, la vendimos."

–"¿La vendieron en tanto que habían acordado?"

–"Sí la vendimos en eso."

Y él le dice: "Ahí vienen los que acaban de llevarse a tu esposo para enterrarlo, vienen por ti," y se murió también, porque no mintieron a Pedro, sino que mintieron a Dios que estaba en Pedro en Espíritu Santo.

Así que, ¿saben ustedes una cosa? Dice el reverendo William Branham que eso se va a repetir en este tiempo final, por consiguiente eso se va a repetir lo más probable en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, o antes. Después del cumplimiento de la Visión de la Carpa no puede ser, tiene que ser o en el cumplimiento de la Visión de la Carpa o antes del cumplimiento de la Visión de la Carpa. Por eso las personas que mienten tienen el premio, tienen señalado ahí lo que va a suceder con ellos.

Ahora, recuerden que la Escritura dice que no mienta a Dios, por lo tanto, hay un problema para los que mienten, por lo tanto, cuando ustedes vean en medio del Cristianismo cumpliéndose nuevamente lo que sucedió con Pedro, recuerden lo que estamos hablando en esta ocasión, eso se va a repetir.

Recuerden que fue en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, y tiene que ser en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo nuevamente, en los últimos días que esté pasando la Iglesia del Señor Jesucristo.

El respeto a Dios y a Su Obra es muy importante tenerlo en cuenta toda persona creyente en Cristo. Es importante que de todo corazón amemos a Dios, con toda nuestra alma, toda nuestra mente, todo nuestro espíritu, todas nuestras fuerzas, como está señalado en la Escritura. Tiene que ser amor ágape, amor del alma.

Y ahora, estamos nosotros viviendo en el fin del tiempo o fin del siglo o Día Postrero, que viene a ser el milenio postrero; de los siete milenios de Adán hacia acá ya estamos en el séptimo milenio, y de Cristo hacia acá ya estamos en el tercer milenio, contando el tiempo de Cristo como el primer milenio de los tres milenios postreros, que son: el quinto milenio, en donde vivió al comienzo Cristo, luego el sexto milenio y ahora el séptimo milenio que viene a ser el tercer milenio de Cristo hacia acá.

Quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio son los milenios postreros o días postreros de los cuales se habla en la Escritura, porque un día delante del Señor es como mil años para los seres humanos, "un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día," dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y Salmo 90, verso 4.

Y ahora, hemos visto lo que es la Iglesia del Señor Jesucristo, es un Templo espiritual, es la Casa de Dios, por eso también nos dice la Escritura, San Pablo nos dice: "No destruyas la Obra de Dios," o sea, no destruir la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Todos los que han perseguido a la Iglesia del Señor Jesucristo tendrán graves problemas, tanto individuos como naciones, y también los que han perseguido al pueblo hebreo tendrán graves problemas, porque el pueblo hebreo bajo la Ley es la Iglesia del antiguo pacto o del Antiguo Testamento, y la Iglesia del Señor Jesucristo es la Casa de Dios, es la Iglesia del nuevo Pacto, del Nuevo Testamento.

Recuerden que Jeremías, capítulo 31, versos 31 al 36, dice que Dios haría un nuevo Pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá, y San Pablo en Hebreos, capítulo 8 y capítulo 10, y en Romanos también, capítulo 9 y capítulo 10, nos habla del nuevo Pacto y que este es el nuevo Pacto; y en Segunda de Corintios, capítulo 6, verso 2, también nos dice que este es el nuevo Pacto que Dios dijo que Él haría.

Por eso es que Cristo dice en San Mateo, capítulo 26, versos 26 al 29, cuando estaba tomando o comiendo la última cena con Sus discípulos allá en un aposento que fue preparado para ese propósito, tomando el pan dio gracias al Padre, partió y dio a Sus discípulos diciendo: "Comed de él todos, porque esto es mi cuerpo." San Pablo explica: "Este es mi cuerpo que por muchos o por vosotros es partido" (Capítulo 11 de Primera de Corintios, versos 21 al 34).

Y también Pablo dice en Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7: "Porque nuestra pascua ya fue sacrificada por nosotros, la cual es Cristo." Por eso Juan dijo: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo," porque Cristo es el Cordero pascual, por eso tenía que morir, para evitar la muerte a nosotros, evitar la segunda muerte, que es lo más importante.

Y ahora, tomando Cristo luego la copa de vino y dando gracias al Padre dice a Sus discípulos, dando a Sus discípulos, dice: "Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados." Así que Cristo mismo identificó Su Sangre como la Sangre del nuevo Pacto, y va a establecer el nuevo Pacto que Él había prometido.

Y recuerden que fue el mismo Cristo en Su cuerpo angelical el cual le dio al pueblo hebreo la Ley a través del profeta Moisés en el monte Sinaí, porque Él es el Ángel del Pacto. Recuerden que la Venida del Mesías en Malaquías, capítulo 3, verso 1 al 2, señala que vendría delante de Él, del Mesías, un mensajero: "He aquí yo envío mi mensajero delante de mí, el cual preparará el camino (ese fue Juan el Bautista), y vendrá a su templo el Señor (o sea, Dios el Padre) y el Ángel del Pacto; vendrá a Su templo el Señor (a quien el pueblo hebreo buscaba), a quien vosotros buscáis, y el Ángel del Pacto a quien deseáis vosotros"

¿Quién vendría? ¿A quién le prepararía el camino el mensajero, el cual fue Juan el Bautista el mensajero? A Dios el Padre, el Padre, al Señor, el cual vendría a Su Templo, Su templo humano, el cuerpo del Mesías, y después vendría al templo literal que había construido Herodes, vendría y predicaría allí, pero el Templo humano de Dios es el cuerpo físico de Cristo.

Recuerdan en San Juan, capítulo 2, versos 14 al 23, frente al templo allí en Jerusalén Cristo dice: "Destruyan este templo, y en tres días Yo lo levantaré." Y todos pensaban que estaba hablando del templo físico, y le dicen: "En cuarenta y seis años ha sido construido este templo, ¿y ahora tú dices que tú lo vas a levantar en tres días?"

Aquellas palabras de Jesús sonaban como de un terrorista, diciéndole a los que estaban allí que destruyeran el templo. En cualquier lugar que una persona se levante frente a una catedral o a un edificio del gobierno y diga públicamente que destruyan ese edificio, enseguida se lo llevan preso, porque está incitando al pueblo a hacer un acto de terrorismo. Tan sencillo como eso.

Por eso cuando lo estaban juzgando salió a relucir que Él había dicho que destruyeran el templo; ya lo tenían como terrorista, y entonces, pues eso era un delito grave, pero hubo un poco de confusión y no pudieron explicar bien todo eso que Jesús había dicho, cuando lo estaban juzgando los testigos falsos que estaban allí se confundieron, hubo un poco de confusión; pero la Escritura dice que Él no hablaba del templo de piedra, sino que hablaba de Su cuerpo.

Es que también cada persona es un templo humano: tiene atrio: el cuerpo físico; tiene lugar santo que es su espíritu, y tiene Lugar Santísimo que es su alma; por eso dice: "Dale tu alma, tu corazón, a Cristo," porque ese es el Lugar Santísimo para morada de Dios en espíritu en el alma, en el corazón de la persona, y todo eso que se hace y se predica, es la Obra de Dios para salvación y Vida eterna de las personas. Por lo tanto, hay que respetar la Obra de Dios y por consiguiente se está respetando a Dios.

Y ahora, viendo que lo que sucedió allá en el Éxodo y para el Éxodo con el sacrificio del cordero pascual, lo cual es tipo y figura para una nueva dispensación en donde Cristo es el Cordero pascual y Su Sangre, la Sangre del Cordero pascual, y la casa: la Iglesia, y la puerta: Cristo, el cual tiene la Sangre y también cada individuo es una casa para Dios la cual tiene la Sangre de Cristo en su alma al tener la vida de la Sangre que es el Espíritu Santo.

Y ahora, en la Santa Cena, así como en la pascua que celebraba el pueblo hebreo, el pueblo hebreo estaba recordando aquel momento en Egipto donde sacrificaron el cordero pascual, colocaron la sangre en el dintel y los postes de los hogares, asaron el cordero pascual, lo asaron y lo colocaron dentro de los hogares hebreos y estuvieron durante la noche de la pascua comiendo el cordero pascual.

Y no podían salir de la casa y por eso es que para estar seguros hay que estar donde está la puerta con la Sangre del Cordero pascual, por eso el que salía de esa casa, y era un primogénito, moriría durante la noche. Hay que estar dentro comiendo la carne del Cordero pascual.

Cristo dijo: "El que no coma mi carne y beba mi Sangre, no tiene vida permaneciente en sí," por lo tanto, hay que estar dentro de la casa, la Iglesia del Señor Jesucristo, comiendo la carne, comiendo a Cristo; eso es comer a Cristo: creyendo la Palabra, creyendo en Cristo y Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, todo lo relacionado con Cristo, y sin salirse de la casa, sin salirse de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Fuera de la Iglesia del Señor Jesucristo hay peligro para el alma y el espíritu de las personas. Solamente dentro de la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, es donde hay seguridad, porque la Iglesia del Señor Jesucristo es Cristo en la forma de Su Iglesia; porque así como el hombre y la mujer son una sola carne, el esposo y la esposa son una sola carne, Cristo y Su Iglesia son una sola carne.

Y ahora, así como el pueblo hebreo celebraba este memorial todos los años en la fecha establecida, recordando lo que había sucedido, todo, y cómo Dios había librado los primogénitos, por lo tanto, se lo tenían que enseñar los padres a los hijos y a los nietos y a los bisnietos, y así toda esa enseñanza tenía que ir pasando de generación en generación en la familia.

Así también la enseñanza del Cordero de Dios bajo el nuevo Pacto ha estado pasando de los padres a los hijos, de los hijos a los nietos, de los nietos a los bisnietos, y así, eso es la enseñanza del Cristianismo.

En la pascua se recordaba lo que había pasado, era un memorial, era simbólico entonces, pero se estaba haciendo... había algo del momento, y luego se estaba señalando el futuro que señalaba que vendría el Cordero de Dios, el Mesías, y efectuaría ese Sacrificio para la preservación de la vida de los primogénitos de Dios, de los hijos e hijas de Dios, de los hijos del Reino.

Y ahora, bajo el nuevo Pacto en la Iglesia del Señor Jesucristo se conmemora, se lleva a cabo este memorial de la Santa Cena en donde se representa el cuerpo de Cristo que fue crucificado, se representa en el pan, y la Sangre de Cristo que fue derramada en la Cruz del Calvario se representa en el vino. Es un mandamiento del Señor Jesucristo efectuar la Santa Cena en memoria ¿de quién? De Cristo, porque Él es nuestra pascua, y San Pablo dice: "Hasta que Él venga."

Por lo tanto, tiene que ser todo el tiempo hasta que seamos transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero. El pan representa el cuerpo y el vino la Sangre, y después lavó los pies de Sus discípulos, y Él dijo: "Si ustedes conocen, saben, estas cosas y las hacen, son bienaventurados." Todo es conforme a como Cristo ha dicho.

¿Y qué nos muestra o representa el Lavatorio de Pies? Es que Cristo nos mantiene limpios con Su Sangre todo el tiempo, cuando confesamos a Cristo toda falta, error o pecado que cometemos, Cristo con Su Sangre nos limpia de todo pecado, por lo tanto, nos mantiene limpios de todo pecado delante de Dios.

Por eso es que el cristiano está llamado a seguir adelante sirviendo a Cristo, sin salirse de Cristo, sin salirse del Cuerpo Místico de Cristo, de Su Iglesia. Aunque haya tenido problemas en su vida, los confiesa a Cristo y sigue hacia adelante, porque Cristo, el cual es el Sumo Sacerdote en el Templo celestial, intercede por nosotros.

La Escritura dice: "Si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo Su Hijo, el Hijo de Dios." Por lo tanto, nadie está llamado a dejar a Cristo, nadie está llamado a dejar de servir a Dios, nadie está llamado a salirse de la Iglesia, de la Casa de Dios, porque haya tenido algún problema, y los creyentes están llamados a ser amorosos y a orar por las personas para que nunca se aparten del Señor, sino animarlos para que sigan adelante, porque dice la Escritura: "Si alguno pone su mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el Reino."

Por lo tanto, no podemos mirar hacia atrás, sino seguir adelante a la meta, a la meta de la Vida eterna con cuerpos eternos y glorificados que es lo que Cristo ha prometido para todos los creyentes en Él.

El pueblo hebreo, cuando iba con Moisés por el desierto, tuvo muchos problemas, pero tenía una promesa de una tierra prometida a la cual Dios los iba a llevar; aunque tuvieran problemas, la promesa era que Dios los llevaría a la tierra prometida, por lo tanto tenían que seguir adelante, y Moisés oraba por ellos, los amaba y sabía que iban a llegar a la tierra prometida.

Y los creyentes en Cristo van a llegar a la tierra prometida del nuevo cuerpo y a la tierra prometida del Reino del Mesías, y a la tierra prometida de la Cena de las Bodas del Cordero, porque Dios lo prometió; no importa los problemas que haya tenido el Cristianismo, no importa los problemas que haya tenido la Iglesia del Señor Jesucristo, va a llegar a la tierra prometida del nuevo cuerpo y a la tierra prometida de la Cena de las Bodas del Cordero y a la tierra prometida del Reino del Mesías.

Por eso hay que tener respeto a Dios y a Su Obra. Algunas veces por causa de dificultades que surgen en medio del pueblo de Dios como pasó con el pueblo hebreo, algunos le faltan al respeto a Dios y a Su Obra y al mensajero que Dios envió, y entonces el problema se le hace grande a esas personas.

Se debe comprender que el ser humano en diferentes ocasiones pasa por diferentes etapas como individuo y surgen algunos problemas en la vida de las personas o en la vida del pueblo completo, pero hay que seguir hacia adelante a la meta, ¿con cuántos vamos a llegar a la meta? Piense usted: "No importa cuántos sean, lo importante: que yo voy a llegar a la meta, yo puse mi mano en el arado y no miro hacia atrás, miro hacia adelante, a la meta."

Si alguien le dice a usted: "Pero con todos los problemas que hay."

–"Más problemas van a haber en la gran tribulación"

–"¿Pero sigues creyendo en Cristo y sigues adelante aunque haya problemas?"

–"Claro que sí, cuando esté transformado ya no habrá problemas para mí."

Así hay que pensar, hay que pensar en una forma positiva y una forma en la cual uno esté activo siempre en la Obra del Señor, trabajando en la Obra del Señor para el tiempo en que estamos viviendo.

Si estuviéramos viviendo en el tiempo de Noé, ¿cuál sería la obra en la cual estaríamos trabajando? Estaríamos trabajando con Noé en la construcción del arca, era la única forma de salvación en aquel tiempo, y el arca representa a Cristo que es la única forma de salvación. "Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí," dice Cristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, uno tiene que estar en el tiempo consciente... en el tiempo que está viviendo, consciente de que existe Dios, de que hay una Obra divina, de que hay personas enviadas en cada edad o en cada tiempo para trabajar en esa Obra y entonces estar todos unidos en ese programa o proyecto divino haciendo la Obra de Dios y poder decir como Cristo: "En los negocios de mi Padre, me conviene estar."

¿Y cómo le conviene estar a uno en los negocios del Padre? Trabajando, porque una persona que esté en los negocios del Padre y no esté haciendo nada... pregúntele a un ingeniero, a un constructor: "Si hay alguna persona en el proyecto que está haciendo, que no esté haciendo nada (pregúntele) ¿para qué sirve?" Para estorbar a los que están trabajando. Es un estorbo una persona que no está haciendo nada, por eso tenemos que estar siempre trabajando en la Obra del Señor.

El que no está haciendo nada es el que está mirando las faltas de los que están trabajando, y algunas veces la falta es corregida y él todavía está hablando de una falta y no sabe que fue corregida. En una construcción algunas veces algunos que trabajan en una construcción cometen algún error, pero lo corrigen y sigue adelante la construcción.

Por lo tanto, estemos con una fe positiva trabajando siempre en la Obra del Señor y respetando a Dios y esa Obra de Dios en la cual estamos trabajando, lo cual es un privilegio grande para nosotros haber sido incluidos como obreros de la Obra divina para el tiempo en que nos toca vivir.

Lo mismo que hacemos en este tiempo lo hubiéramos hecho en el tiempo de Noé o en el tiempo de Moisés: estar brazo a brazo con Dios en Su Obra con los instrumentos que Él tenía para ese tiempo para llevar a cabo esa Obra, no haríamos otra cosa.

Por lo tanto, estemos brazo a brazo trabajando en la Obra de Dios para nuestro tiempo, sabiendo que estamos muy cerca de la resurrección de los muertos en Cristo y de la transformación de los vivos. Cristo, cuando termine Su Obra de Intercesión en el Cielo como Sumo Sacerdote, saldrá del lugar de Intercesión, se convertirá en el León de la tribu de Judá, en Rey de reyes y Señor de señores y Juez de toda la Tierra, tomará el Título de Propiedad que es el Libro sellado con siete Sellos, lo abrirá en el Cielo, lo traerá a la Tierra y hará Su Obra de Reclamo, reclamará a todos aquellos que Él ha redimido con Su Sangre; los que murieron resucitándolos en cuerpos eternos, y a los que estén vivos transformándolos y después de cierto tiempo, digamos de 30 a 40 días después, los llevará con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, estaremos escuchando la gran Voz de Trompeta o Trompeta final, que es lo que dice que nos va a dar esa fe para ser transformados, es la que estará sonando, porque a la final trompeta, "porque será tocada la trompeta, los muertos en Cristo resucitarán primero, incorruptibles (o sea, en cuerpos eternos y glorificados y jóvenes), y los que vivimos seremos transformados (Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58 y Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 11 al 19).

Estemos trabajando en la Obra del Señor siempre y respetando a Dios y Su Obra todos los días de nuestra vida, y pidiéndole a Dios que nos dé cada día más fuerza y más visión y más ánimo para trabajar en Su Obra.

En la Obra del Señor se lleva a cabo la evangelización conforme a las palabras de Cristo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

Es que cuando se predica el Evangelio nace la fe de Cristo en el alma de la persona; y con el corazón cree en Cristo, pero con la boca se confiesa para salvación.

Ahora, la fe de Cristo ha nacido en el corazón de personas que no lo han recibido como Salvador, así como sucedió con todos nosotros, ahora están creyendo en Cristo así como sucedió con nosotros y como sucede con nosotros, y ahora tienen la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador como hicimos todos nosotros, para lo cual pueden pasar al frente y oraremos por usted.

Y a los que están en otras naciones, también pueden pasar al frente donde se encuentran, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo, y los niños de diez años en adelante también pueden pasar al frente para recibir a Cristo, pues ya tienen conocimiento del bien y del mal y Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños también. Cristo dijo: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos."

En las demás naciones pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por los que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador en este día, en esta tarde, en la cual el Espíritu de Dios está llamando directamente al corazón, al alma de las personas para venir a los Pies de Cristo. "Si oyes hoy Su Voz, no endurezcas tu corazón." (Hebreos, capítulo 3, verso 7; y Hebreos, capítulo 4, verso 7 también).

Estamos ya en el Día postrero conforme al calendario gregoriano y por consiguiente estamos en un tiempo muy importante para todos los seres humanos, y debemos comprender el tiempo que nos ha tocado vivir y las señales en el Cielo y en la Tierra que están siendo manifestadas, y también las señales en las naciones.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Vamos a preguntarle si están listos en las demás naciones... con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, venimos a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo dándote gracias por la redención efectuada en la Cruz del Calvario, ahora presento a Ti estas personas que han venido a Tus Pies.

Repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino, sálvame Señor, haz realidad la salvación que ganaste por mí y para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.

Ustedes me dirán: "Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible, porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado´." La pregunta sería entonces: "¿Cuándo me pueden bautizar?"

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados y bautizadas los que están presentes y los que están en otras naciones y han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos.

Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro para que les indique cómo hacer en estos momentos. Recuerden que el bautismo en agua es simbólico, tipológico, cuando la persona recibe a Cristo, muere al mundo. Cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultada la persona; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno, y así asegura su futuro con Cristo en Su Reino eterno; Cristo le bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en la persona el nuevo nacimiento.

En estos días estaré con ustedes nuevamente, así que, continuaremos viéndonos y esperamos grandes bendiciones de parte de Dios.

Vamos a pedirle al reverendo José Benjamín Pérez esté acá para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Y que Dios les bendiga y les guarde a todos, y les fortalezca para permanecer siempre firmes trabajando en la Obra del Señor, y respetando a Dios y Su Obra y esperando nuestra transformación, para lo cual Cristo vendrá; para eso es la Venida del Señor para el Día Postrero: para resucitar a los muertos creyentes en Él (viene con ellos), y para transformar a los que están vivos.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y con ustedes nuevamente el reverendo José Benjamín Pérez, y el ministro correspondiente en cada nación con ustedes que están en otras naciones.

Dios les bendiga y les guarde a todos, y nos continuaremos viendo en la Santa Cena que será luego de los bautismos.

"RESPETO A DIOS Y A SU OBRA."

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