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San Mateo, capítulo 26, verso 26 en adelante, dice: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.     Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;     porque esto es mi sangre  del nuevo pacto,  que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”     Aquí en esta pascua o cena pascual, Cristo nos muestra que Su Sangre es la Sangre del nuevo Pacto de la cual habló Jeremías, capítulo 31, versos 36 al 37, y en San Juan nos dice que estamos llamados a hacer todas estas cosas como la Santa Cena y el Lavatorio de Pies, y que son bienaventurados los que saben estas cosas y las hacen.     Por lo tanto, es importante que conscientes de que estamos dando testimonio de que hemos comido y bebido la Sangre de Cristo, y lo hemos recibido como nuestro Salvador, tomemos la Santa Cena conscientes de que el pan representa, tipifica Su cuerpo que por nosotros fue crucificado en la Cruz del Calvario, y el vino representa la Sangre de Cristo, y que lo haremos siempre en memoria de Cristo hasta que Él venga con los muertos creyentes en Él resucitados en cuerpos glorificados, y nos transforme a nosotros; porque la Santa Cena no solamente muestra la parte histórica de que Él murió por nosotros, y que el pan tipifica Su cuerpo y el vino Su Sangre, sino que también tiene la parte profética que señala el futuro, que señala la segunda Venida de Cristo, porque dice San Pablo: “Hasta que el Señor venga.”     Por lo tanto, nos habla la Santa Cena de Su primera Venida como Cordero y Su muerte en la Cruz del Calvario, y Él siendo nuestra pascua, la cual fue sacrificada por nosotros, ahora también nos habla de Su segunda Venida conmemorando así Su muerte en la Cruz del Calvario por nosotros, y teniendo la Sangre del nuevo Pacto; es la Sangre de Cristo, la Sangre del Pacto eterno conforme a Hebreos, capítulo 13, versos 20 al 21.     Y ahora, también teniendo el Lavatorio de Pies, Pedro dijo: “Tú no me lavarás los pies jamás.” Pero cuando Cristo le dice: “Si no te lavares, no tienes parte conmigo.” Entonces Pedro le dice: “Pues no solamente los pies, sino la cabeza, los brazos, todo.” Pero Cristo le dice: “El que está lavado, el que está limpio (aunque no todos, porque sabía que Judas no estaba limpio)... el que está limpio no tiene necesidad, sino que le sean lavados los pies.”     Por lo tanto, es importante entender esto para saber que el que ya fue limpio con la Sangre de Cristo ya no tiene que recordarse de los pecados que había tenido antes de recibir a Cristo, porque ya eso fue quitado; ahora es los que comete, falta, errores o pecados, los confiesa Cristo y ya se olvida porque Cristo con Su Sangre lo limpia de todo pecado.     Ahí tenemos el Lavatorio de Pies, porque en nuestra trayectoria, en nuestro caminar, así como en los tiempos pasados, que no tenían carreteras como ahora, sino que eran caminos, y había mucho polvo en las carreteras, en los caminos y se llenaban de polvo los pies y tenían que ser lavados.     Así Cristo nos limpia con Su Sangre de todo pecado a medida que confesamos a Él nuestras faltas, errores o pecados, y el que no lo haga, Cristo le dice: “Pues no tienes parte conmigo.” Tenemos que mantenernos limpios confesando a Cristo nuestros faltas, errores y pecados en todo momento que fallemos a Cristo, y de los que ya confesamos a Él, ya nos olvidamos porque Él ya los quitó y se olvidó Él; se olvidará de nuestras faltas, nuestros errores y pecados y entonces nosotros no tenemos que estar recordándolos.     Bueno, es importante saber porqué tomamos la Santa Cena, es como el pueblo hebreo que celebraba y todavía celebra la pascua en memoria de algo que sucedió, y que también habla proféticamente de la Venida del Señor, el cual es el Cordero pascual que murió en la Cruz del Calvario.     Dice el apóstol Pablo que nos examinemos nosotros mismos como individuos, y por consiguiente buscar si hay algo en nosotros que no agrade a Dios y confesarlo a Cristo que nos perdone y nos limpie de toda falta, error o pecado, y entonces estamos listos para tomar la Santa Cena para que sea en memoria de Él y de bendición para todos nosotros, así como ha sido Su muerte en la Cruz del Calvario; porque en la Santa Cena también está representado todo el beneficio que hemos recibido y recibiremos de Cristo y Su muerte en la Cruz del Calvario.     Dejo con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín para continuar.     Y que Dios les bendiga y les guarde, y las bendiciones ganadas en la Cruz del Calvario para los creyentes en Cristo sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén. PALABRAS DE CIERRE EN ACTIVIDAD ESPECIAL DE SANTA CENA Y LAVATORIO DE PIES     Al efectuar estos memoriales en el Nombre del Señor Jesucristo: la Santa Cena y el Lavatorio de Pies, los cuales son tipológicos, como el bautismo en agua también es tipológico, sabemos con seguridad que hemos sido perdonados y limpiados de todo pecado con la Sangre de Cristo y hemos dado testimonio de eso, no solamente con palabras, sino también al efectuar el Lavatorio de Pies juntamente con la Santa Cena en memoria del Señor y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.     Por eso estamos recordando siempre en la Santa Cena y Lavatorio de Pies, la Obra que Cristo hizo allá en la Cruz del Calvario, por eso es en memoria de Jesucristo y Su Obra realizada en la Cruz del Calvario, y así nunca se nos olvida la muerte de Cristo como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados para nuestra redención.     No podemos olvidar esa Obra de Amor Divino que Jesucristo hizo por nosotros en la Cruz del Calvario para salvar nuestra alma y que nosotros podamos vivir eternamente con Él en Su Reino.     Que Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes al reverendo Miguel Bermúdez Marín.

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