ImprimirImprimir

Muy buenos días, amables ministros y damas trabajadoras en la Obra de Dios, y congregaciones que están en diferentes naciones y ministros que están en diferentes naciones también, hoy el primer sábado del mes de junio, mes que para mí es muy importante porque es el mes de mi nacimiento.     Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Este mes, el mes de junio, cae también en el tiempo de verano, tiempo de cosecha.     Para esta ocasión leemos en San Lucas, capítulo 11, versos 14 al 23, y dice:     “Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló.     Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.     Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo.     Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.     Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino? ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios.     Pues si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.     Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.     Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee.     Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.     El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     “TIEMPO DE RECOGER CON EL SEÑOR.”     En estas palabras de Jesús encontramos que no hay término medio para el ser humano delante de Dios, delante de Cristo. El que con Cristo no está, entonces Cristo dice que es contra Él, porque el que se queda neutral está consintiendo en contra de Cristo.     Y ahora... o es con Cristo la persona, o es sin Cristo, o es a favor de Cristo o es en contra de Cristo; el que no está a favor, automáticamente aparece en el grupo y con el grupo que está en contra de Cristo, porque no da el voto a favor de Cristo.     Y ahora, es como en las elecciones: el que no vota por un candidato, pues no está con ese candidato y por lo tanto si se queda neutral está en contra porque no hizo nada en favor de esa persona, y así es como sucedió también con pueblos y naciones; los que no han estado en favor de Israel y no dan un voto de confianza a favor de Israel, pues están en contra porque consienten con los que están en contra de Israel, y así es con todas las naciones: el que no está con una nación, entonces consiente con los que están en contra de esa nación porque no hacen nada en favor de esa nación.     Así es en todos los campos, y el más importante es este campo espiritual: el que no está con Cristo, Cristo dice: “El que no es conmigo, contra mí es, y el que conmigo no recoge, desparrama.” Y cuando esto es aplicado al tiempo de la cosecha, de la siega, pues el tiempo de la siega es para cosechar, y el que no está cosechando con Cristo, entonces está desparramando, no está haciendo nada en favor de esa labor de Cristo que es la Obra que corresponde al tiempo de la cosecha.     Miren aquí, algunos pueden estar dormidos espiritualmente, y otros despiertos pero levantados en contra de la Obra de Cristo del tiempo de cosecha, como sucedió en el tiempo de la siembra o sucedió en el tiempo de mantener lo que fue sembrado.     Ahora vean lo que nos dice el sabio Salomón, capítulo o Proverbio 10, verso 5 dice:         “El que recoge en el verano es hombre entendido;         El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.”     Por lo tanto, avergüenza tanto a Cristo, a Dios y a su propia fe el que en el tiempo del verano duerme, cuando tiene que estar despierto, “despiértate tú que duermes, y te alumbrará Cristo,” te alumbra y entonces verás el tiempo correspondiente al cual estás viviendo, y entonces podrás trabajar en la Obra de Dios. Ahora, vean cómo nos dice:         “El que recoge en el verano es hombre entendido.”     Porque es en el verano que se lleva a cabo la cosecha, porque es en el verano también que el trigo, el fruto, madura con el sol del verano que es el tiempo en que el sol está calentando más y es el tiempo donde el día o los días son más largos.     En el tiempo del invierno no madura el fruto, y en el tiempo de la noche tampoco madura el fruto porque con la luz de la luna no es que madura, porque la luna no da calor, lo que hace es que refleja al sol.     Si aparece el sol, pues la luna ya no funciona con su luz para alumbrar a las personas, y aún en los tiempos en que la luna se ve, aunque se vea, no se depende de la luna en esos momentos para tener luz, sino del sol, y para tener calor y para el trigo madurar; y el sol representa a Cristo, “a los que temen mi Nombre nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.” Y esto está señalado para el tiempo correspondiente al día del Señor. Malaquías, capítulo 4, nos dice: “He aquí viene el día ardiente como un horno...” vamos a leerlo para que podamos ver todo lo correspondiente a nuestro tiempo. Dice:     “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.”     ¿Sobre quién está la sentencia de que van a ser quemados? Sobre la paja, sobre el tallo y sobre los que tampoco han tenido parte en el Cristianismo; en ese día ardiente como un horno que corresponde a la gran tribulación, donde la misma naturaleza se va a levantar en contra de la humanidad, recuerden que cuando el pueblo hebreo fue a la tierra prometida, Dios dijo que la tierra vomitó sus moradores.     Y la tierra vomitará nuevamente sus moradores con estos problemas del medio ambiente, del calentamiento global en donde la temperatura ha estado aumentando, los polos han estado... los hielos polares han estado derritiéndose, y continuarán y por consiguiente continuará aumentándose el nivel de los mares, y eso causará maremotos, tsunamis y también la desaparición de muchas costas; y eso cumplirá la promesa o la profecía que dice que dará el pago a los de las costas, y sobre todo el Pacífico y los que colindan con el Mar Pacífico están en grave peligro.     Recuerden que los juicios divinos vienen de etapa en etapa luego que el mensajero ha terminado su tiempo de ministerio y Dios ha recogido el fruto, a los hijos e hijas de Dios de ese tiempo, y luego se lleva al mensajero porque ya terminó su tiempo de trabajo en la Tierra; cómo se lo lleve, no importa, a Juan se lo llevó... quizás para cualquier persona dice: “Sin cabeza...” no, pero en el cuerpo teofánico sí tenía su cabeza puesta en el lugar; el cuerpo físico con cabeza o sin cabeza no importa, o sea quemada la persona o se lo coma un tiburón en el mar, no importa, tiene otro cuerpo. Si nuestro cuerpo terrestre se deshiciese, o se deshiciera, tenemos uno esperando, un templo, uno, un edificio esperando por nosotros, ese es el cuerpo teofánico angelical.     Y San Pablo quería ya irse y perdió la cabeza porque lo decapitaron, ¿así fue Miguel? Decapitado, pero en el cuerpo angelical no lo podían decapitar. Así que nuestra estadía aquí en la Tierra es por un tiempo corto para un propósito divino: para escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, que nazca la fe de Cristo en nuestra alma, creamos en Él y lo recibamos como único y suficiente Salvador dando testimonio público de nuestra fe en Cristo, y siendo bautizados en agua en Su Nombre y Él bautizándonos con Espíritu Santo y Fuego y produciendo en nosotros el nuevo nacimiento, y así es como entramos al Reino de Dios que está en la esfera espiritual. Y ese Reino la gente no lo puede ver, pero el nacido de nuevo sí lo puede ver. Dice Cristo a Nicodemo en el capítulo 6 de San Juan, versos 1 al 6:     “ De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”     No puede entender eso de la Iglesia del Señor, del nuevo nacimiento, de nacer de nuevo; no puede entender esas cosas el que no nace del Espíritu, el que no nace de nuevo. Nicodemo no comprendía, siendo un maestro de religión allá en Israel y siendo un miembro del sanedrín, no entendía estas cosas que Jesús hablaba, y Cristo le dice: “De cierto, de cierto te digo que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.”     Del Agua es nacer del Evangelio de Cristo, y del Espíritu, pues nacer del Espíritu Santo, y así la persona ha nacido de nuevo, ha entrado al Reino de Cristo, tiene Vida eterna. Por consiguiente ya aseguró su lugar con Cristo en Su Reino, o Cristo le aseguró a la persona el lugar, porque la persona no lo puede asegurar.     Es como una persona que quiere tener un buen seguro que le cubra todo, pero no tiene dinero con qué comprarlo, pero es su anhelo; pero si está en una compañía en que le den el seguro, le cubran ese seguro, entonces sí lo puede tener.     Y estar en Cristo y ser un miembro del Cuerpo Místico de Cristo, nos asegura que tenemos ese seguro completo, cubierto completo, y por lo tanto ya tenemos Vida eterna, nuestra alma tiene Vida eterna; si muere la persona, no tiene ningún problema, va al Paraíso a vivir en el cuerpo angelical, y ya si le era dura la tarea terrenal en su trabajo o en su casa o en la parte económica, pues ya se acabó el problema, porque los problemas son aquí mientras estamos en la Tierra, pero estamos por un propósito divino y para trabajar en la Obra del Señor para que también se complete el número de los escogidos de Dios, el número de los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo a los cuales les ha sido dado el Reino.     Recuerden que Cristo dijo: “No temáis manada pequeña, porque al Padre le ha placido daros el Reino.” Por lo tanto, los herederos del Reino de Dios son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, por eso son reyes y sacerdotes y jueces también, y van a reinar con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad en este planeta Tierra; son los miembros de la realeza, de la realeza celestial y por consiguiente son los miembros de la realeza que estará establecida en la Tierra en el Reino del Mesías, por eso reinarán con Cristo por el milenio y por toda la eternidad.     A todo lo que Cristo es heredero, son herederos también los creyentes en Él. Recuerden que Cristo dijo: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida;” pero también dice a Sus discípulos, a los creyentes en Él: “Vosotros sois la luz del mundo.” así también Él es la estrella resplandeciente de la mañana; pero también los creyentes en Cristo son representados en estrellas, que son también mencionados a Abraham que su simiente sería como las estrellas del Cielo.     Por consiguiente, así como hay una estrella: la estrella resplandeciente de la mañana que viene a ser Venus y representa a Cristo, hay alguna estrella que lo representa a usted y hay alguna estrella que me representa a mí también, y Cristo también está representado en el sol: el Sol de Justicia. Y también la Escritura dice para los creyentes en Cristo de la siguiente manera en el capítulo 12 de Daniel, hay una Escritura ahí también que habla de personas, capítulo 12, verso 3 dice:     “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.”     ¿Ven? Están representados en la luz del firmamento y también en las estrellas del Cielo. El mismo Cristo dice: “Yo soy la estrella resplandeciente de la mañana.” (Apocalipsis, capítulo 22, verso 16); y Apocalipsis, capítulo 2, verso 28, dice que al vencedor Él le dará, ¿qué? La estrella de la mañana, y la estrella de la mañana es la Columna de Fuego, es el Ángel del Pacto, Cristo, el Ángel del Pacto.     Por lo tanto va a tener a Cristo, la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, el vencedor; tendrá el Espíritu Santo, y como mensajero del Día postrero tendrá la bendición de ser el mensajero de Apocalipsis, capítulo 7, que llamará y juntará ciento cuarenta y cuatro mil judíos o hebreos, (doce mil de cada tribu), y que también tiene que ver con el grupo de los vírgenes insensatas que pasarán por la gran tribulación, porque la Tercera Etapa tiene que ver con las vírgenes insensatas que en la Venida del Señor se encuentran sin aceite en el Día Postrero y que no pueden entrar con Cristo a las bodas. Cuando vienen ya la puerta está cerrada, conforme a la parábola de las diez vírgenes, de San Mateo, capítulo 25, versos 10 al 13, serán echadas a las tinieblas de afuera, que es la gran tribulación, y el mundo, el reino de los gentiles, también entrará a la gran tribulación donde el juicio divino estará cayendo sobre la raza humana donde la tierra estará vomitando a sus moradores.     ¿Por qué vendrá el juicio divino en ese lapso de tiempo de tres años y medio que corresponde a la última parte de la semana número setenta de la profecía de Daniel, capítulo 9, versos 21 al 27? La primera parte de esa semana número setenta, tres años y medio, se cumplieron en los días del ministerio de Jesús, y luego se detuvo esa semana número setenta y se abrió la brecha para los gentiles, para Dios tratar con los gentiles bajo un nuevo Pacto y ser limpios con la Sangre del nuevo Pacto que es la Sangre de Cristo nuestro Salvador, la Sangre del Pacto eterno conforme a las palabras de San Pablo en Hebreos, capítulo 13, verso 20 al 21, y conforme a las palabras de Cristo también en la última cena allá en San Mateo, capítulo 26, versos 26 al 29 de San Mateo, donde Cristo, tomando el pan y partiendo, al dar gracias partiendo el pan y dando a Sus discípulos dice: “Comed de él todos porque este es mi cuerpo,” y tomando la copa de vino y dando gracias al Padre dice a Sus discípulos: “Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”     ¿Para qué sería derramada la Sangre de Cristo? Para remisión de los pecados. Es la única Sangre que remite los pecados del ser humano, los quita del ser humano y los regresa al diablo que fue el originador de los pecados, no hay otra sangre; algunos pensarán: “Pero en medio del pueblo hebreo en la fiesta de la pascua que se sacrificaba el cordero pascual y en la fiesta del día del perdón, el día de la expiación conforme a Levítico, capítulo 23, versos 26 al 29, se obtenía el perdón de los pecados. En ese día todos aquellos que habían confesado sus pecados a Dios, obtenían el perdón de sus pecados.”     Sí, sus pecados eran cubiertos con la sangre de ese macho cabrío de la expiación, pero el pecado permanecía en esas personas, pero cubierto con la sangre, porque la sangre de animalitos no remite los pecados, no puede quitar el pecado del ser humano, y el espíritu del animalito no puede venir al pecador para justificarlo y santificarlo y llenarlo del Espíritu Santo.     Aquello solamente era el tipo y figura de lo que Dios haría por medio de Cristo y Su Sangre derramada en la Cruz del Calvario. Cuando llega lo real, lo que es perfecto, entonces el tipo y figura, lo que es en parte y es temporero, luego es quitado, ya no se necesitan sacrificios de animalitos y tampoco pueden ser restaurados esos sacrificios porque hay una Sangre: la Sangre del Pacto eterno, y no se regresará para un pacto que ya pasó de tiempo, se tiene que seguir adelante. Dios no camina hacia atrás ni Sus hijos tampoco. Por lo tanto, nosotros no caminamos hacia atrás, sino hacia adelante. Vean, esto está también en Hebreos, capítulo 7 dice:     “Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?     Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley.”     Y ahora, el sacerdocio ha sido cambiado del sacerdocio aarónico o de Aarón o levítico, al Sacerdocio de Melquisedec, ya no está funcionando el sacerdocio de Aarón porque no hay templo, ¿dónde va a llevar a cabo los sacrificios? Pero hay un Sacerdocio celestial donde está la Sangre del Sacrificio perfecto, la Sangre de Jesucristo, el Cordero de Dios, la Sangre de la Expiación allá en el Cielo, donde el Sumo Sacerdote es el Señor Jesucristo, Él es Melquisedec.     Y de ese Orden sacerdotal son todos los creyentes en Él, son los miembros de ese Orden celestial Sacerdotal, y son también los miembros del orden de la realeza celestial, son reyes del Reino de Cristo, son sacerdotes del Templo celestial; y el orden celestial va a ser establecido en la Tierra, el orden celestial con la Venida del Mesías en el Día Postrero, luego de la gran tribulación Él vendrá del Cielo, al terminar las bodas del Cordero en el Cielo y la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, Él vendrá con ese orden celestial que son los miembros de Su Iglesia, Su Iglesia, Su Esposa, con la cual Él se casa y por consiguiente son esas personas coherederas con Cristo, a todo lo que Cristo es heredero.     Y a nivel de gobierno se establecerá el Reino de Dios en la Tierra, ya no solamente en el campo espiritual, sino a nivel de gobierno, y el gobierno será el gobierno del Mesías, por eso nos habla Daniel en el capítulo 2, que viene en el tiempo final, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido de la estatua que vio el rey Nabucodonosor, el cual representa, esa estatua representa al reino de los gentiles, que comenzó con el rey Nabucodonosor y su reino y su imperio (la cabeza de oro), y continuó con el pecho y los brazos de plata, que corresponde al imperio medo-persa, y luego continuó más adelante con el vientre y los muslos de bronce, que corresponde al imperio de Grecia, y luego continuó más adelante con las piernas de hierro, que corresponde al imperio romano de los césares, y luego más adelante los pies de hierro y de barro cocido que es lo que hemos tenido después de la caída del imperio romano.     Los pies de hierro y de barro cocido, vean, tiene hierro que corresponde a Roma, al imperio romano, cubiertos, y si está cubierto, algunos no ven que es el imperio romano que está en el Día Postrero, desde la caída del imperio romano de los césares ha estado gobernando sobre la Tierra los pies de hierro y de barro cocido que es la última etapa del reino de los gentiles.     En las piernas de hierro el imperio romano, el tiempo del imperio romano, la primera Venida de Cristo se cumplió y lo crucificaron; tremendo problema tiene el imperio de los gentiles: crucificó al Mesías, por lo tanto, la culpa no se la vamos a estar echando a los judíos. Ellos fueron cegados para que pudiera suceder todo esto y pudiera Dios tenerle al ser humano un Sacrifico de Expiación por el pecado, para que todos pudieran estar cubiertos con la Sangre del nuevo Pacto y ser limpios completamente de todo pecado y ser justificados delante de Dios, quedar como si nunca en la vida hubiesen pecado y venir a formar parte de la Iglesia del Señor, de ese Reino de Dios que está en la esfera espiritual.     Las personas creyentes en Cristo nacidas de nuevo han entrado al Reino de Dios, esa es la forma en que se entra al Reino de Dios; en los términos en que hablaba Cristo también en cuanto al reino de los gentiles y a Su Iglesia, la Iglesia del Señor Jesucristo, encontramos que Él hablaba de cosas del campo, y cualquier persona podía pensar: “Este es un campesino,” pero era también un obrero de la construcción, era llamado “el carpintero de Nazaret,” así que tenía en su taller de carpintería, y no se sabe si además de incluir madera, también incluía hierro o algún otro metal, porque los carpinteros trabajan con hierro también. “¿Cómo que trabajan con hierro?” ¿No usan clavos? ¿No usan martillo? Trabajan con hierro también, usan sierras, serruchos, todas esas cosas.     Y ahora, siendo que Cristo es esa piedra no cortada de manos que vio el rey Nabucodonosor y le interpretó al rey, se la interpretó esa visión, Daniel, el cual la vio también, luego Dios se la mostró y no solamente que se la mostró sino que le dio la interpretación, le dio a conocer lo que significaba esa estatua que tenía diferentes materiales: oro, plata, bronce, hierro y tierra también (barro).     Ahora, es en el tiempo de los pies de hierro y de barro cocido que la piedra no cortada de manos regresa, eso es la segunda Venida de Cristo, y con Su Venida, dice Segunda de Tesalonicenses, capítulo 2, que con el resplandor de la Venida del Señor matará al anticristo, al hombre de pecado.     El hombre de pecado será el líder máximo que estará en el reino de los gentiles en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, y dice la Escritura que se sentará en el templo de Dios (el Templo de Dios espiritual es Su Iglesia).     Por consiguiente va a tener una relación muy directa con el Cristianismo y va a tratar de conquistar el Trono de David, pero el Trono de David no se puede juntar con el trono de los gentiles, son dos tronos diferentes: el trono de los gentiles es trono de iniquidad, es trono que viene desde Babilonia, pero va a querer juntar el trono de los gentiles con el Trono de David, tratará de buscar la forma, para lo cual, pues tratará de que lo reconozcan como el rey heredero a ese Trono. Eso lo vamos a ver más adelante a medida que pase el tiempo y las cosas se van desarrollando más ampliamente.     Ahora, el reino de los gentiles ha llegado a su tiempo final, por eso todas las naciones gentiles, que son todas las naciones que no son Israel, están en una situación muy difícil: el problema económico las está azotando, el problema climático o climatológico les está afectando, y todos los problemas están viniendo sobre el reino de los gentiles.     Israel, por cuanto todavía no ha sido restaurado al Reino de Dios y no tiene el Reino de Dios gobernándolos, que es el Reino de David siendo restaurado y el Trono de David siendo ocupado por el Mesías Príncipe, por consiguiente el pueblo hebreo también ha tenido y tiene y tendrá muchos problemas, hasta que al final el Mesías establezca Su Reino, convierta a Jerusalén como la Capital no solamente de Israel sino del mundo entero, porque el Reino no solamente de Israel sino del mundo entero le pertenece al Mesías, porque Él es el heredero al Reino de David como Hijo de David, pero Él es el heredero al mundo entero como Hijo del Hombre, y Él es el heredero a la realeza como Hijo de Abraham, y Él es el heredero al Reino celestial y al Trono celestial, Él es el Rey de los Cielos y de la Tierra como Hijo de Dios.     Cada uno de esos títulos tiene una herencia, y por eso es que los creyentes en Cristo como hijos de Abraham pertenecen a la realeza celestial y a la realeza del Reino que va a ser establecido en la Tierra. Como Hijo de David, por cuanto han nacido de nuevo por medio de Jesucristo, por medio de la manifestación del Espíritu de Cristo en esos creyentes, ese nuevo nacimiento los coloca como descendientes de David por medio de Cristo, y entonces son herederos, coherederos con Cristo al Reino de David.     Y a todo lo que Cristo es heredero, también yo soy heredero, ¿y quién más? Pues cada uno de ustedes también. Recuerden que el Reino de Dios fue quitado, Cristo dijo: “El Reino de Dios será quitado de vosotros y dado a un pueblo, o a gente que produzca los frutos de él,” ha sido dado a los creyentes en Cristo, a la Iglesia del Señor Jesucristo, a Cristo y Su Iglesia.     Y si no hubiera sido quitado de Israel y dado a otra gente, ¿qué hubiera pasado? Pues todos los creyentes en Cristo, todos los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, serían judíos; no estarían entre los gentiles sin ser identificados como judíos, todos serían judíos de alguna de las tribus, no habría diferencia, todos, la Iglesia del Señor Jesucristo toda, sería judía; comenzó con judíos, pero luego pasó a los gentiles para llamar de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre y quitó la pared intermedia de separación que hubo entre judíos y gentiles.     Y ahora, no por ser de Israel se entra al Reino de Dios, se entra por la fe en Cristo al Reino de Dios, no importa de dónde venga la persona, no tiene que estar buscando su genealogía; la genealogía de los creyentes en Cristo está en Cristo, ahí comienza nuestra genealogía y nos lleva a la eternidad, y Cristo de Dios. ¿Ven? Nosotros de Cristo, y Cristo de Dios.     La Iglesia del Señor Jesucristo ha estado pasando por diferentes etapas difíciles en este planeta Tierra, pero eso no es otra cosa sino una guerra que comenzó en el Cielo, en donde el diablo peleó en contra del Arcángel Miguel y perdió allá la batalla. Esa batalla pasó a la Tierra, a los seres humanos desde que Dios colocó al ser humano en la Tierra allá en el tiempo de Adán, y aparentemente el diablo ha estado ganando la batalla (aparentemente), pero la batalla final determina la victoria final.     Ya en el campo espiritual Cristo obtuvo la victoria cuando murió, fue sepultado y resucitó victorioso y glorificado y se sentó en el Trono de Dios, obtuvo la victoria para sentarse en el Trono de Dios; esa era la batalla, era por el Trono de Dios.     Si Cristo no obtenía la victoria, ¿entonces quién se sentaría en el Trono de Dios celestial? Pues Judas Iscariote, para que lo entiendan mejor, y entonces ese Reino sería gobernado por Judas Iscariote, y no sería nada de bueno. Pero el Reino de Dios está gobernado por Cristo y por consiguiente todo le pertenece a Cristo, sean potestades, sean reinos, sean príncipes, principados, todo pertenece a Cristo.     Ahora, podemos ver que hay un misterio ahí en cuanto al Trono de Dios, algunas personas piensan: “Bueno, si Cristo es el que está sentado en el Trono de Dios como Rey y todo le ha sido encomendado a Él, todo está bajo Su autoridad, sean potestades, sean príncipes, sean reinos, sean Ángeles, sean Arcángeles, todo, bueno, ¿y entonces Dios se quedó sin poder, Dios no está haciendo nada?” Es que Dios está en Cristo.     Es a través de Jesucristo, que está en el Trono celestial, que Dios está reinando. Fue a través de Jesucristo que Dios creó los Cielos y la Tierra, a través de Cristo en Su cuerpo angelical llamado el Verbo que era con Dios y era Dios por el cual creó todas las cosas, y luego aquel Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, entre los seres humanos allá en medio del pueblo hebreo, San Juan, capítulo 1, versos 1 al 20; y el verso 14 es que dice que:     “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”     Y el capítulo 1 mismo, verso 18, nos dice: “A Dios nadie le vio jamás.” ¿Y por qué dice la Escritura que Dios hablaba con Adán y que Dios todas las tardes venía a hablar con Adán? Y luego que pecaron vino, continuó viniendo, lo buscó y resolvió una situación que tenían: un sacrificio de un animalito fue realizado por Dios, y las pieles de ese animalito fueron colocadas para cubrir la desnudez de Adán y Eva, y por eso es que encontramos que después de ese momento el ser humano ha estado sacrificando animalitos en el Génesis, en el Éxodo, en Levítico y así por el estilo a través de la historia de las naciones, porque la sangre de esos animalitos cubría el pecado, aunque no lo quitaba; era el tipo y figura de un Sacrificio perfecto que vendría más adelante, era la sombra, pero la realidad es Cristo.     Y ahora, encontramos que le apareció, le habló también a Enoc, le habló también a Noé, le habló también a Abraham, le apareció en diferentes ocasiones a Abraham en forma física como Melquisedec, y le apareció también en el capítulo 14 del Génesis, y le apareció también en el capítulo 18, 17 al 19 del Génesis con dos Ángeles más, dos Arcángeles más, que eran Miguel y Gabriel, el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, y le reveló a Abraham que el próximo año, contando desde ese momento en que Él estaba allí hablando con ellos, tendría el hijo, nacería el hijo prometido; para lo cual tuvieron que ser rejuvenecidos, transformados Abraham y Sara, porque ya Abraham tenía 99 años y Sara tenía 89 años.     Y de una señora o de una esposa que tenga 89 años ningún hombre va a estar esperando tener un niño, y para colmo estéril; pero fue rejuvenecida ella y Abraham también, de tal forma que cuando a causa de la destrucción que hubo en Sodoma y Gomorra por los Arcángeles Gabriel y Miguel, los cuales fueron a Sodoma, aparecieron a Lot, Lot los llevó a su casa, habían almorzado con Abraham y ahora están cenando con Lot.     Y ahora vean, hay un problema allá en Sodoma y Gomorra, es que tenían tendencias fuera de lo natural esas personas, y estaba legalizado allá. Recuerden que en la Escritura dice, Cristo mismo dice que la Venida del Hijo de Hombre será como en los días de Lot, o sea, en los días de Sodoma y Gomorra; por eso es que va todo cuadrando con la condición de los habitantes de Sodoma y Gomorra, la condición de los habitantes de las diferentes naciones, y eso no hay quién lo pare; es profético lo que está sucediendo y por lo tanto no hay que ponerse a pelear con esas cosas, los Ángeles no se pusieron a pelear con los de Sodoma y Gomorra, sino proteger a Lot y su familia y sacarlos de esa ciudad para que el juicio divino no destruyera a Lot y su familia.     Ya aquellas personas de Sodoma y Gomorra estaban condenadas, porque ya Dios había descendido para ver si era así, y descendió con Sus Ángeles, y cuando desciende con Sus Arcángeles Gabriel y Miguel, algo grande va a pasar en la Tierra, cuando vienen o hay bendición o hay maldición o las dos cosas; bendición para Abraham y maldición para Sodoma y Gomorra.     “Como fue en los días de Sodoma y Gomorra, como fue en los días de Lot, así será el día en que el Hijo de Hombre se manifestará, se revelará,” por lo tanto, el mundo estará en la condición en que estaba Sodoma y Gomorra, y todos a través de la prensa podemos ver que ha tomado ese rumbo la humanidad, por lo cual el reino de los gentiles está bajo sentencia de destrucción. Dice la Escritura en Malaquías, capítulo 4, versos 1 en adelante:     “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno (nos dice, y eso que dice, pues se mueve la naturaleza para que se haga realidad)...     Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa (o sea, que van a ser quemados); aquel día que vendrá los abrasará (o sea, los quemará), ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.”     O sea, que de esas personas que están mencionadas aquí: los malos, la cizaña, recuerden que en la parábola del trigo y de la cizaña, la cizaña va a ser echada en el fuego y va ser destruida, son los que Cristo dijo que serán destruidos; Él dice: “el trigo son los hijos del Reino,” el Hijo del Hombre dice que es el que siembra el trigo, el Hijo del Hombre siembra el trigo y los hijos del Reino son el trigo, el que siembra, coloca en la Tierra, a los hijos del Reino, es Cristo.     Estamos aquí en la Tierra porque Cristo nos ha traído para vivir en este planeta Tierra, y hemos sido colocados en el Reino de Cristo, Su Iglesia, el Reino que está en la esfera espiritual, pero en la Tierra; porque el campo es el mundo, estamos en este mundo colocados, pero sellados por el Espíritu de Dios en el Reino de Cristo.     La cizaña son los hijos del malo, el enemigo que la sembró ¿quién dice que es? El diablo, y está hablando de seres humanos, el trigo son personas y la cizaña son personas también. Ahora, Él dice que dejen todo crecer junto, porque los obreros, que vienen a ser los mensajeros de diferentes etapas de la Iglesia, querían arrancar la cizaña, “¿cómo pues tiene cizaña si tú sembraste trigo, ¿quieres que arranquemos la cizaña?” Cristo en la parábola dice: “No, el dueño de la hacienda dice que no se arranque la cizaña, porque arrancando la cizaña pueden arrancar también el trigo.”     Y recuerden que son personas, está hablando de seres humanos, puede estar familiarizada una persona con otra, puede el suegro ser trigo y el yerno ser cizaña o viceversa, o la yerna ser trigo y la suegra ser cizaña o viceversa también. Y si lleva la suegra lejos, puede la suegra arrancar o llevarse también a la nuera, a la yerna, sacarla fuera del Reino de Cristo.     Por eso hay que dejar que todo continúe hasta el momento final, y en este mundo, vean, los obreros no pueden arrancar de la Tierra, del planeta Tierra, a la cizaña, porque arrancando la cizaña pueden arrancar también el trigo.     Recuerden a Santiago ¿y quién más? Y Juan, en la ocasión en que en Samaria no los recibieron y ellos le dicen a Jesús: “Señor, ¿quieres que mandemos descender fuego del Cielo como hizo Elías?” O sea, para quemarlos; recuerden que Elías mandó a descender fuego del Cielo en dos o tres ocasiones, cuando le enviaban un líder militar con cincuenta soldados para que lo buscaran preso, porque querían matarlo y tenían que llevarlo al rey Acab.     Y Elías decía: “Si soy siervo de Dios, descienda fuego del Cielo y quémelos a todos,” y así sucedía, sucedió la primera vez, sucedió la segunda, y cuando mandan al tercero con cincuenta soldados, ya ese sabía la historia, y era temeroso de Dios para colmo, pero él llega a donde Elías y le pide excusas, disculpas, y le dice esto: “No vayas a destruir, a mandar, a pedir fuego del cielo para quemar a estos como hiciste con los otros, ten misericordia de nosotros,” y entonces Dios le dice: “Vé, desciende con él,” le dice a Elías.     Así que vean cómo era Elías, no era muy pacífico parece, pero era muy temeroso de Dios, y para defender el Programa Divino, si tenía que usar el poder de Dios, se dejaba ungir por el Espíritu de Dios para hablar esa Palabra creadora y que sucedieran las cosas y destruir al enemigo.     Elías era de las tribus del Norte, del reino del Norte, de las diez tribus que hoy en día les llaman las tribus perdidas, por eso es que Elías está relacionado con los gentiles; apareció en las tribus del Norte la primera vez, la segunda vez aparece como Eliseo (el espíritu ministerial de Elías en Eliseo), después aparece en Juan el Bautista (uno descendiente de Leví, del orden sacerdotal de Aarón), y después aparece en Norteamérica, en el reverendo William Branham, el ministerio de Elías, el Espíritu Santo ungiendo a un hombre con ese ministerio para cumplir la séptima etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo en Norteamérica, porque el Programa Divino con la Iglesia del Señor Jesucristo comenzó en el Este en la tierra de Israel, en el tiempo de Jesús y los apóstoles, y luego continuó moviéndose de Este a Oeste; se movió a Asia Menor, después de Asia Menor se movió a Europa, de Europa después se movió a Norteamérica, y mire a ver después de Norteamérica a dónde se ha movido.     No se puede mover del continente americano hasta que se complete la Iglesia del Señor Jesucristo; por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo se completará en la etapa de piedra angular o Edad de Piedra Angular, ahí estará el mensaje que estará llamando y juntando a los escogidos del Día Postrero, estará recogiendo el fruto, los escogidos, el trigo, en el Cuerpo Místico de Cristo para completarse así la Iglesia del Señor Jesucristo.     Tenemos que el día de pentecostés, el día cincuenta, recuerden que cincuenta significa pentecostés, o pentecostés: cincuenta, eso está en Levítico, capítulo 23, que es esa fiesta de cosecha, fiesta de pentecostés, y así ha seguido moviéndose todo, ese día de pentecostés que comenzó allá, ha continuado recogiendo el fruto, el trigo, en el Reino de Cristo en la esfera espiritual.     Luego vendrá un año de pentecostés, para lo cual tiene que, antes de venir un año de pentecostés, surgir el cumplimiento de cuarenta y nueve años, en los cuales tienen que haber siete años sabáticos, lo cual está en Levítico, capítulo 25, versos 1 al 7, y luego capítulo 25, versos 8 al 13 está el año de pentecostés para materializarse físicamente ese recogimiento en el Reino de Cristo con cuerpos eternos, inmortales y glorificados, con los muertos resucitando en cuerpos eternos y los vivos siendo transformados.     Vean, ese es un nuevo pentecostés, ya no un día, sino un pentecostés representado en el año cincuenta, el año del jubileo, para regresar cada uno a su familia y a su herencia, y eso corresponde a Edad de Piedra Angular siempre, porque antes de Edad de Piedra Angular o edad de oro, pasan esas siete semanas de años que tipifican las siete etapas o edades de la Iglesia, y luego de las siete edades entramos a lo que el año cincuenta representa: la Edad de Piedra Angular donde está la bendición grande para todos los creyentes en Cristo.     Ahora, eso no significa que no habrán luchas, problemas, persecuciones, siempre las hubo y siempre las habrá; en los días de Jesús se estaba viviendo, en los días de Juan se estaba viviendo la séptima etapa de la Iglesia hebrea bajo la Ley, y cuando aparece Cristo da comienzo a la Edad de Piedra Angular, porque el mismo Cristo es la piedra del ángulo o piedra angular.     El mensajero para Edad de Piedra Angular, es piedra angular como mensajero, y tiene que ser siempre un mensajero dispensacional, no puede ser un mensajero de edades anteriores, tiene que ser un mensajero dispensacional, un mensajero de una edad pasada no puede subir a ser un mensajero dispensacional, cada uno tiene su lugar.     Por eso es que un mensajero de una edad, aunque sea la edad que antecede a la Edad de Piedra Angular, no puede llevar a cabo el programa que está determinado para llevarse a cabo en esa Edad de Piedra Angular; aunque trate, no puede, Dios no lo permite. Por eso encontraremos siempre que un mensajero que esté antes de un mensajero dispensacional, siempre será un precursor del que vendrá después.     Aunque trate, el mensajero que estaba antes de Noé, aunque tratara de construir un arca y llevar a cabo todo y hacer todo lo que tenía que hacer Noé, no le funcionaba; igual en el tiempo de Moisés, aunque un mensajero anterior a Moisés tratara de hacer lo que Moisés tenía que hacer, no funcionaba, Dios desde antes de la fundación del mundo ha elegido Sus mensajeros, Sus profetas y el tiempo en el cual los enviará y el mensaje que ellos tienen que proclamar, y nadie puede romper el Programa Divino.     Y si alguno trata de alterar el Programa Divino como le sucedió a Moisés cuando hirió la roca, la segunda roca, dos veces, tuvo problemas delante de Dios, porque la roca representa a Cristo, que tenía que dar agua; la primera roca en Horeb, allá en el monte Sinaí, representa la primera Venida de Cristo y tenía que ser herida la roca, porque en la primera Venida de Cristo tiene que ser herido Cristo para llevar a cabo la redención del ser humano y dar el Agua de Vida eterna que es el Espíritu Santo.     Pero la segunda roca, en Cades-Barnea, representa la segunda Venida de Cristo, y la segunda Venida de Cristo no es para ser crucificado, ser herido, porque ya esa obra fue hecha en la primera Venida de Cristo. Él vino como Cordero en la primera Venida, en la segunda viene como León; el sacrificio no sería de un León sino de un Cordero, que corresponde a la primera Venida; la segunda Venida es para hacer el reclamo de todo lo que Él redimió con Su Sangre preciosa; es para llevar a cabo la materialización del año del jubileo, es para llevar a cabo todo el Programa Divino correspondiente al Día Postrero, correspondiente a la Edad de Piedra Angular, edad de oro de la Iglesia del Señor Jesucristo.     Y por consiguiente Moisés, cuando hirió la roca, la segunda roca, Dios se llenó de ira contra Moisés, y le dijo: “Por cuanto no me glorificaste, no me santificaste, no me glorificaste” y les habló que no habían creído, algo así y con ira hirió la roca.     Siempre actuar con ira trae problemas, y más cuando se actúa en la Obra de Dios, con ira no se puede actuar; y el problema para Moisés fue que alteró el orden, el programa, de la segunda Venida de Cristo, rompió el tipo y figura, por lo cual la segunda Venida de Cristo será herida, tendrá una crucifixión en el campo espiritual, que desde lugares públicos, como Iglesias, púlpitos y lugares así, y a través de muchos otros lugares, será hablado mal de todo lo que Dios estará haciendo en el Día Postrero, y eso será una segunda crucifixión.     Por lo cual será imperdonable para las personas que lo hagan, y Moisés, pues pagó las consecuencias también: no pudo entrar a la tierra prometida, solamente vio de lejos y solamente logró también estar en las dos tribus y media que heredaron la tierra antes de cruzar el Jordán, Moisés les repartió ese territorio, pero el resto del territorio Josué fue el que repartió ese territorio, y Josué representa al Espíritu Santo.     Será el Espíritu Santo en el Día Postrero el que nos dará la herencia, nos pasará al otro lado del Jordán, al otro lado de la muerte, porque el Jordán representa la muerte; la pasada del pueblo hebreo allá a la tierra prometida, pasando al otro lado del Jordán, pasando el Jordán en seco, fue en el verano.     Será en el tiempo del verano, no quiero decir literalmente, puede ser que se cumpla literalmente también en tiempo de verano, pero en el campo espiritual tiempo de verano es tiempo de cosecha; será en el tiempo de cosecha del trigo, en que el trigo será recogido y será colocado en el alfolí de Dios, será el tiempo de cosecha en donde los muertos en Cristo resucitarán primero en cuerpos glorificados y los que estamos vivos seremos transformados, y Cristo dijo cuándo sería ese tiempo de verano, Él dijo que cuando veamos a Israel, la higuera, reverdecer, y también dijo: “Y los demás árboles,” los demás árboles son las demás naciones; y ahora estamos viendo cómo las demás naciones se están liberando de la esclavitud en la cual los dictadores las han tenido, eso es una señal grande, esos son los otros árboles, y es de allá del Medio Oriente.     Y ahora, Él dice: “Cuando ustedes vean esas cosas, el verano está cerca,” y cuando nos habla de verano, nos habla de tiempo de cosecha, porque es en el verano en que se lleva a cabo la cosecha, es en el verano en donde el Reino de Dios está cerca, y es en el verano donde Cristo dice en San Lucas, capítulo 21, como también en San Mateo 24, versos 32 en adelante, 32 al 39 y San Lucas, capítulo 21, versos 25 al 36, y también capítulo 17 de San Lucas.     Ahora, en el capítulo 21 nos dice que cuando veamos la higuera reverdecer, levantemos nuestras cabezas al Cielo porque nuestra redención está cerca; nuestra redención es la transformación de nuestro cuerpo, la redención del cuerpo como nos dice Romanos, capítulo 8, versos 16 al 31, donde nos habla que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora, esperando ¿qué? ¿Deseando qué? ¿Anhelando qué? Anhelando la adopción, la redención de los hijos de Dios, anhelando la manifestación de los hijos de Dios, la manifestación de los hijos de Dios en cuerpos eternos, cuerpos glorificados; la manifestación de los hijos de Dios como hijos de Dios en cuerpos eternos como les corresponde.     Así que cuando veamos la higuera reverdecer y los demás árboles, levantemos nuestras cabezas al cielo, ¿por qué? Porque nuestra redención está cerca, ¿estará cerca? Las señales están en los periódicos, en la televisión, y a la vista de todos los que estén presentes en esos lugares, la redención del cuerpo, o sea, la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y la transformación de nosotros los que vivimos.     Ahora, también es un tiempo de muchos problemas, de muchas luchas, y la cizaña tratará de destruir al trigo, la cizaña siempre trata de aparentar que es el trigo, y dice que el trigo es la cizaña; de Jesús decían que era Beelzebú, que tenía demonios, que por el dedo de Beelzebú echaba fuera los demonios, y entonces se hacían los santitos los que hablaban así de Jesús.     Pero Jesús les decía: “El que es de Dios, la Voz de Dios oye, por eso ustedes no la quieren oír, porque no son de Dios, vosotros de vuestro padre el diablo sois, y las obras de vuestro padre queréis cumplir (querían matarlo),él, homicida ha sido desde el principio,” eso es lo que dice Cristo del diablo.     Y ahora, está hablando allí de trigo y cizaña. Los que son de Dios: el trigo, oyen la Voz de Dios, y los que no son de Dios: la cizaña, pues no oyen la Voz de Dios. Tiempo de recoger, de recoger ¿qué? El trigo, los hijos e hijas de Dios.     “TIEMPO DE RECOGER CON EL SEÑOR.”     Y ahora, trabajar en la Obra del Señor en nuestro tiempo como ha sido en otros tiempos, es estar con el Señor y estar recogiendo con el Señor; se recoge para Vida eterna almas, personas, y son colocadas en el redil de Cristo que está en la esfera espiritual, y después también en el Día Postrero se lleva a cabo el recogimiento para Vida eterna física, para la transformación de nuestros cuerpos, para entrar físicamente al Reino de Dios con Vida eterna física, que eso nunca ha ocurrido en la Iglesia del Señor, pero está prometido para este tiempo final.     Cristo es el primero de todos Sus hermanos, y por consiguiente todos seremos como Él: jóvenes para toda la eternidad, con cuerpos glorificados, cuerpos inmortales, cuerpos inter-dimensionales, no tendremos necesidad de transportación.     Recuerden, Cristo ya glorificado se trasladaba de un sitio a otro, entraba a los lugares estando las puertas cerradas, entraba, aparecía y luego desaparecía, y podía comer también. Cuando vengan los creyentes en Cristo que resuciten, podrán comer con nosotros también, pero recuerden, pueden aparecer y desaparecer, para que no nos asustemos.     “TIEMPO DE RECOGER CON EL SEÑOR.”     Él dice: “El que conmigo no recoge, desparrama,” por lo tanto, tenemos que estar con Cristo en el Programa de Cristo correspondiente a nuestro tiempo, trabajando de acuerdo a ese programa donde se recoge el fruto, se recoge el trigo, el cual madura con la luz del sol, la luz de Cristo, en Su manifestación final; por eso dice que es importante que estemos delante del Hijo del Hombre, Cristo, que es el Sol de Justicia, ¿para qué? Para madurar. “A los que temen mi Nombre nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.”     ¿Ven? El sol, Cristo, viniendo a Su Iglesia la cual está en la esfera espiritual, viene antes de la gran tribulación para madurar con la luz de Su Palabra y luego nos lleva con Él a la Cena de las Bodas del Cordero. Sin madurar no habrá transformación ni resurrección para los muertos en Cristo, para eso es que esperamos la Venida del Señor, porque nuestra ciudadanía no es terrenal “nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará nuestro cuerpo (este cuerpo mortal), para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya (¿con qué?) con el poder con el cual puede sujetar a Si mismo todas las cosas,” (Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21).     Así que para eso estamos esperando la Venida del Señor y por consiguiente la Iglesia es la que está esperando la segunda Venida de Cristo, para su recogimiento y transformación. Sin la Venida del Señor no habrá transformación, por lo tanto, tenemos que estar a la expectativa en este tiempo final y tenemos que saber hacer la diferencia, conocer la diferencia que hay entre la Venida de Cristo a Su Iglesia y lo que será la Venida de Cristo a este mundo, al final de la gran tribulación, son dos eventos diferentes.     Antes de la gran tribulación viene por Su Iglesia y a Su Iglesia, y viene con un Nombre nuevo, y después de la gran tribulación viene con Su Iglesia glorificada después de la Cena de las Bodas del Cordero y viene también con un Nombre nuevo, un Nombre que nadie conoce sino Él mismo.     Por lo tanto, no es Jesús, porque el nombre Jesús todos lo conocen; ese es otro de los misterios, y ese misterio es revelado en y por los Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11, y ese es un misterio que será revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo y está ligado a la Venida del Señor a Su Iglesia; y después estará ligado a la Venida del Señor después de la gran tribulación para el establecimiento del Reino de Dios, y está ligado a las cuatro consonantes que le fueron dadas a Moisés en el capítulo 3, versos 13 al 15 del Éxodo, cuando Moisés quiso saber cuál era el Nombre de Dios, y le pregunta a Dios: “Señor, si ellos me preguntan cuál es Tu Nombre, ¿qué les voy a responder?” Y ahí fue que Dios le dijo: “Les dirás: Yo Soy el que Soy...” Dios le dice a Moisés: “Yo Soy el que Soy, y dirás al pueblo: Yo Soy me envió a vosotros.”     Cuando vamos a las cuatro consonantes, son nada menos que la Y (escribiendo de derecha... yo estando aquí desde acá, de derecha a izquierda, y ustedes dirían: “De izquierda a derecha,” pero es de... vamos a decir: de derecha a izquierda), Y (que es la ‘ye’) H W H, esas son letras del Nombre sagrado de Dios.     Por lo tanto, ese misterio va a ser abierto a la Iglesia del Señor Jesucristo: Dios le dice a Moisés: “Le dirás al pueblo: Yo Soy me ha enviado a vosotros,” si usted lee: “Yo Soy” de derecha a izquierda, ¿qué dice? “Yo Soy,” y si lo lee de izquierda a derecha ¿qué dice? Lo mismo: “Yo Soy,” como quiera que lo lea, es el Yo Soy, es el mismo Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.     Jacob quiso conocer el Nombre, pero no le fue concedido, Manoa quiso conocer el Nombre, tampoco le fue concedido, Moisés quiso conocerlo y le fue concedido, por lo que se ve al primero que le fue concedido, y por eso le puso por nombre a su ayudante: Josué, el cual era Oseas hijo de Nun, le puso por nombre Josué, o lo tradujo, si Josué significa lo mismo, pues lo tradujo a Josué.     Nuestro Josué es Cristo, es el Espíritu Santo, y nuestro Josué, el Espíritu Santo, vendrá con un Nombre nuevo en el Día Postrero a Su Iglesia y nos dará la fe para ser transformados en el Día postrero, para cruzar al otro lado del Jordán.     El misterio de la segunda Venida de Cristo después de la gran tribulación es grande, pero más grande es el misterio de la Venida del Señor a Su Iglesia; ese es el que es más misterioso; y ese es el que conocerá solamente cada creyente en Cristo que va a ser transformado y llevado con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; más nadie tiene que conocer ese misterio, solamente los creyentes en Cristo que van a ser transformados, los cuales van a estar escuchando la Voz de Cristo como León de Apocalipsis, capítulo 11, y por consiguiente van a estar escuchando a Cristo, el que habló en las edades de la Iglesia como Sumo Sacerdote y como Cordero, lo estarán viendo cambiar de Cordero a León, de Sumo Sacerdote a Rey.     Estará hablando en forma consecutiva así como habló durante las diferentes etapas o edades de la Iglesia, las siete etapas, pero habló por medio de diferentes mensajeros. En el Día Postrero hablará consecutivamente, sin cambiar, hablará consecutivamente como León y por consiguiente esos son los Truenos de Apocalipsis 10, la Voz de Cristo hablándonos en el Día Postrero y revelándonos todos esos misterios: el misterio de Su Venida, el misterio de Su Nombre nuevo, el misterio de la fe para el rapto, el misterio del territorio en donde se llevará a cabo la manifestación de la etapa de oro de la Iglesia, la etapa de Edad de Piedra Angular y todas estas cosas.     Por lo tanto, todo eso está ligado también a la resurrección y a la transformación de los creyentes en Cristo que estarán viviendo en el Día Postrero, y los creyentes en Cristo van a ser llenos de la revelación divina del Día Postrero y estarán muy agradecidos a Dios en el Día Postrero esperando su transformación, porque obtendrán la fe, la revelación, para ser transformados. Cristo dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 12:     “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”     Y Su Venida es a Su Iglesia; después de la gran tribulación será con Su Iglesia glorificada y vendrá en medio del pueblo hebreo también, pero Su Venida antes de la gran tribulación será a Su Iglesia; y será en medio de Su Iglesia que veremos Su manifestación, veremos la manifestación del Hijo del Hombre, y será en medio de Su Iglesia que el pueblo hebreo verá la manifestación del Ángel del Pacto, del Mesías, el cual está esperando Israel, y dirá: “Éste es el que nosotros estamos esperando,” o sea, “¿qué hace con los gentiles? ¿Qué hace con el Cristianismo? ¿Qué hace con la Iglesia?” De seguro, pues dándoles la fe para ser transformados.     Hay un misterio muy grande en la Venida de Cristo a Su Iglesia en el Día Postrero y la Venida de Cristo después de la gran tribulación, son dos cosas diferentes que tenemos que comprender; y aún después del milenio y del juicio final, la Tierra pasará por un tiempo de purificación, estará envuelta en fuego, pero los escogidos, Su Iglesia, la Iglesia del Señor, y los que han de ser salvos y van a entrar a la eternidad, pues de seguro van a estar en otra dimensión en lo que el planeta Tierra es purificado, y después, pues vendrán con Cristo para reinar por toda la eternidad.     En palabras más claras, el planeta Tierra, después del Reino Milenial y después del juicio final, se convertirá el planeta Tierra en el centro del universo, ¿por qué? Sencillo, porque el Trono de Dios y del Cordero, el Trono de Cristo, Trono de Dios y el Trono de Cristo, estarán en la Tierra, en la Ciudad nueva, la nueva Jerusalén, que ya no será la ciudad actual, sino que será una Ciudad celestial que se establecerá en la Tierra y sus habitantes serán los creyentes en Cristo, y también los patriarcas Abraham, Isaac, Jacob, los hijos de Jacob y todos los que han de tener un lugar importante en esa ciudad.     El planeta Tierra va a ser el centro del Universo porque será el distrito federal o la capital del Universo; ahora ustedes pueden ver por qué el planeta Tierra es tan importante, aunque lo han tratado mal al planeta Tierra con todas las cosas que han hecho y le han afectado, con todo y eso el planeta Tierra es el estrado de los Pies de Dios, y por consiguiente va a ser el lugar donde estará el Trono de Dios, o en palabras más claras: todo lo que está en el Cielo, va a estar en la Tierra, todo lo que está en el Cielo en otra dimensión, se va a materializar aquí en la Tierra, y yo voy a estar ahí y cada uno de ustedes también, y en una posición importante porque ustedes son miembros de la realeza de ese Reino celestial que se va a materializar en la Tierra.     Ahí es que nosotros vamos a tener plenamente toda la herencia que Dios determinó desde antes de la fundación del mundo para nosotros, y ahí es que vamos a estar plenamente manifestados para toda la eternidad como hijos e hijas de Dios, príncipes y princesas que obtendrán bendiciones grandes y tendrán a su cargo quizás planetas y algunos galaxias; al mensajero, pues corresponde para galaxias.     “Pero algo tan grande, ¿un planeta para una persona?” bueno, ¿y cuántos planetas usted cree que hay en el Universo? Son billones, así que no se preocupen, lo importante es que usted y yo estemos preparados en el Día Postrero recibiendo la Palabra, la revelación divina para nuestro tiempo, conscientes de la etapa o edad que nos corresponde vivir y orando siempre los unos por los otros, sabiendo que el enemigo de Dios, el diablo, está buscando como león rugiente a quién devorar, y tenemos que protegernos orando a Dios para que el Espíritu de Dios nos proteja en este tiempo en el cual vivimos, porque los días son malos.     Y el diablo no quiere que seamos transformados, porque cuando seamos transformados ya no podrá hacerle daño a ninguno de los escogidos de Dios, Cristo conquistó el Trono celestial y Reino celestial, y conquistará el Trono terrenal y el Reino terrenal también.     Por lo tanto, las cuerdas nos han caído en lugares deleitosos y grande es la heredad que nos ha tocado, estemos en nuestro tiempo en la Obra de Cristo, conscientes del tiempo que nos ha tocado vivir, recogiendo con Cristo, trabajando en la obra de recoger el trigo, trabajando en la obra de recoger a todos los escogidos del Día Postrero.     En la parábola del trigo y de la cizaña dice que los Ángeles vendrán con gran Voz de trompeta, también Cristo dice en San Mateo 24, verso 31: “Y juntarán a sus escogidos,” los escogidos, ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, pero también los escogidos de la Iglesia, que no sabemos el número, y que no importa qué número sea, lo importante es que seamos uno de esos escogidos; y la identificación será que estarán escuchando ¿qué? La gran Voz de trompeta o trompeta final, esa será la identificación, y por lo tanto la fe de esas personas crecerá a tal grado que van a ser transformados en el Día Postrero.     Agárrese bien de Cristo y Su Palabra como se agarró Jacob del Ángel que le apareció, ese Ángel que le apareció es el Ángel del Pacto, Cristo en Su cuerpo angelical, el cual para el Día postrero también estará con nosotros, pues Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (San Mateo, capítulo 28, verso 20). En Espíritu Santo Él ha estado en medio de nosotros, allá cuando le apareció a Jacob en el capítulo 32, verso 24 al 32 del Génesis, estaba en Su cuerpo angelical, cuerpo teofánico.     Y ahora, el que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias. El Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo, habló por medio de los mensajeros en cada edad, y los que tienen oídos para oír, o sea, los escogidos de cada tiempo, escucharon la Voz del Espíritu Santo por medio del mensajero que Él les envió en cada edad.     Así será para este tiempo final: el que tiene oídos para oír, que oiga lo que el Espíritu Santo estará diciendo en este tiempo final, y así obtendremos toda la revelación divina que necesitamos para obtener el conocimiento de todo el Programa Divino, crecerá nuestra fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.     Algunas personas dicen: “Señor, auméntame la fe,” ¿cómo puede ser aumentada la fe? En la misma forma en que viene la fe, en que nace la fe: la fe viene por el oír la Palabra, por eso se predica la Palabra, para que venga, nazca la fe de Cristo en la persona que escucha, ¿y cómo crece la fe? Continuar escuchando la Palabra, al continuar escuchando la Palabra, sigue aumentando la fe. No hay otra forma.     Por lo tanto, nos mantenemos escuchando la Voz de Dios, creyendo y escuchando cada día todo lo que Dios tenga para nosotros en nuestro tiempo en la edad correspondiente a nuestro tiempo hasta que seamos transformados, y trabajando para que Cristo complete Su Iglesia, trabajando en el recogimiento, en la cosecha, recogiendo por medio de la predicación del Evangelio las almas para el Reino de Cristo.     “TIEMPO DE RECOGER CON EL SEÑOR.”     Este es un tiempo importante para todos nosotros, no escuche otras voces, cualquier voz que se escuche tratando de separar al pueblo de Dios, recuerde: no preste atención porque lo va a apartar del Programa de Dios y entonces no va a poder ser transformado.     Tenemos que estar escuchando la Voz de Dios, la Voz del Espíritu de Dios, en nuestro tiempo, “el que conmigo no recoge, desparrama,” dice Cristo. Cristo en cada edad ha estado recogiendo a los escogidos, y en nuestro tiempo también, recogiéndolos ¿dónde? En Su Cuerpo Místico de creyentes, recogiendo Sus ovejas.     Siempre esté del lado de Cristo, Su Palabra, Su Programa, Su Obra, en el tiempo que nos toca vivir para que así ninguno se confunda, y cualquier ataque que haga alguien contra la Obra de Dios, la Iglesia del Señor, o alguno de los miembros de la Iglesia del Señor, no le prestemos atención, solamente oremos para que Dios fortalezca al creyente en Cristo contra el cual están atacándolo, están atacándolo y Cristo lo ayude.     Nunca deje al Señor, no podemos dejarlo nunca, Él murió por nosotros en la Cruz del Calvario, Cristo dijo: “el que me negare, yo le negaré delante de mi Padre que está en los cielos,” y nadie quiere que Cristo lo niegue, Cristo no quiere o usted no quiere que Cristo lo niegue a usted delante de Dios, “pero el que me confesare (Cristo dice), yo le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33).     Por lo tanto, permanezca en la fe de Cristo, permanezca fiel a Cristo, y Cristo lo transformará en el momento que Él resucite los muertos creyentes en Él y complete así Su Iglesia y la glorifique y haga así Su Obra de Reclamo, y a los que estemos vivos nos transforme.     Estamos en el tiempo en que muchas cosas importantes estarán pasando, agárrese bien de Cristo, el Ángel del Pacto, como se agarró Jacob. No importa las consecuencias de agarrarse uno de Cristo, Jacob fue herido y quedó cojo, pero cojo con la bendición es mejor que no estar cojo sin bendición.     Así que, si sufrimos con Él, reinaremos con Él. Manténgase fiel a Cristo, fiel a Su Palabra, fiel al nuevo Pacto, fiel a Su Nombre, y Él nos llevará con Él a la Cena de las Bodas del Cordero. Cristo dijo: “El que me honrare, será honrado por mi Padre.”     Por lo tanto, adelante sirviendo a Cristo, conscientes del tiempo que nos ha tocado vivir, ministros y damas presentes, trabajadoras en la Obra de Cristo, y ministros que están en otras naciones y sus congregaciones, que Dios los bendiga grandemente y los use grandemente en Su Reino en este tiempo final, y pronto se complete la Iglesia del Señor y Él complete Su labor de intercesor como Sumo Sacerdote y salga del Trono del Padre y tome el Título de Propiedad, lo abra en el Cielo y haga Su Obra de Reclamo. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.     Oren mucho por mí, yo estaré orando por ustedes también, este es un tiempo muy importante, y si en algún tiempo yo necesité la oración de ustedes, si en algún tiempo necesité mucho, pero mucho, la oración de ustedes, es este tiempo.     Por lo tanto, ministros y sus congregaciones, les pido, les ruego, que oren mucho por mí porque este es un tiempo difícil, difícil para mí y también para los ministros y todas las congregaciones, porque ya estamos ya al final, estamos muy cerca de la redención del cuerpo. El mismo Cristo lo dijo, que cuando veamos todas esas señales que Él mencionó, levantemos nuestras cabezas al Cielo porque nuestra redención está cerca.     Hemos oído al reverendo William Branham que dijo que viene una apretura para la Iglesia del Señor, por lo tanto, será un momento, una etapa difícil, nadie quiere apreturas, pero si vienen, pues tenemos que enfrentarnos a ellas, afrontarlas; pero será el tiempo en que Cristo va a manifestarse en toda Su plenitud en lo que conocemos como la Tercera Etapa y en donde también la Visión de la Gran Carpa-Catedral se va a convertir en una realidad, y la gloria de Dios va a estar en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, va Dios a tener grandes bendiciones para la Iglesia del Señor Jesucristo, aunque venga una apretura, pero en tiempos de apretura es que han venido las grandes bendiciones de Dios, cuando Israel estaba en apretura allá en Egipto, vino la bendición en Moisés para el pueblo hebreo, para su liberación; cuando el pueblo estaba en apretura en los días de Jesús y los apóstoles, vino la bendición de la redención del ser humano con la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario y luego vino la bendición del Día de Pentecostés, eran días difíciles. Siempre ha sido así.     Por lo tanto, estemos conscientes de esas verdades bíblicas para saber en esos momentos difíciles que vengan, que todo estaba ya profetizado, anunciado, para que estuviéramos firmes con la fe puesta en Cristo firmemente, sin que nada nos saque del camino de Cristo, recordando que Cristo dijo que “el que pone su mano en el arado y mira atrás, no es apto para el Reino de Dios.”     Que las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, sean sobre todos ustedes ministros presentes hoy, el primer sábado del mes de junio, en esta importante reunión, y también todas vuestras congregaciones y también todas las damas aquí presentes y jóvenes y niños aquí presentes.     Que Dios les bendiga y les guarde, y les use grandemente en Su Obra y les fortalezca y les afirme y confirme en la fe de Cristo, y mañana nos veremos Dios mediante tempranito como de costumbre. ¿Dónde? Aquí mismo en este lugar y a la misma hora, pero no a la misma hora de ahora de estos momentos, ¿quieren que sea a la misma hora que yo vine? ¿A qué hora yo llegué? Como a las 7:00 de la mañana, y ya estaba levantado desde las 4:00 o antes de las 4:00 de la mañana, así que dicen que el más lejos llega primero, el más cerca, como está cerca, pues no tiene prisa y algunas veces llega tarde.     Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Dejo con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar en el momento correspondiente esta reunión de ministros.     No sé si tienen un receso para ellos o... ya me despedí como unas cuantas veces Miguel, pero puedes pasar por aquí Miguel. Que Dios me los bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador.     “TIEMPO DE RECOGER CON EL SEÑOR.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter