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Muy buenos días, para todos los presentes y para todos los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones y diferentes congregaciones o auditorios, y un saludo muy especial para todos los ministros y sus congregaciones en diferentes naciones; un saludo muy especial para el reverendo, misionero Miguel Bermúdez Marín allá en Villahermosa, en la Iglesia: “La Voz de la Piedra Angular,” que ministra el reverendo Andrés Cruz Gallego; y también para el reverendo José Benjamín Pérez allá en Puerto Rico y a la congregación allá de la Gran Carpa-Catedral, Dios les bendiga a cada uno de ustedes allá en Puerto Rico y también a todos los ministros y a todas las congregaciones en todas las naciones que están conectados en estos momentos con esta transmisión y con esta actividad.     Escuchaba al reverendo Miguel Bermúdez Marín hablando acerca de la Gran Carpa-Catedral con relación a la Visión de la Gran Carpa-Catedral que vio el reverendo William Branham, lo cual fue una visión de Dios, la cual tiene que materializarse, porque lo que se ve siempre es hecho de lo que no se veía.     Antes del ser humano venir a esta Tierra estaba en otra dimensión. Algunas veces las personas se asustan cuando hablan de extraterrestres, y el ser humano es un extraterrestre, vino de otra dimensión y se encuentra vestido de un cuerpo de carne humana, y cuando terminan sus días aquí en la Tierra, que termina su cuerpo físico y muere su cuerpo físico, la persona no murió, lo que murió fue su cuerpo físico, pero la persona es alma viviente y continúa viviendo en su cuerpo angelical, su cuerpo espiritual en la dimensión de la cual es ese cuerpo espiritual.     El cuerpo espiritual o espíritu de la persona, es un cuerpo parecido al nuestro pero de otra dimensión, por lo tanto, el ser humano siendo alma, no muere cuando muere su cuerpo físico; habrán personas que van a morir (eso es el juicio final) después del juicio final, que serán condenadas y echadas al lago de fuego, que es la muerte segunda, la muerte para el alma y el espíritu de las personas, y también morirá el cuerpo físico que tengan cuando resuciten en cuerpos físicos para ir ante el juicio divino, ante el Trono blanco de Apocalipsis, capítulo 20, y ahí serán juzgados por las obras que efectuaron en la Tierra, porque todo queda registrado en el Cielo, en otra dimensión.     Si aquí en la Tierra se puede registrar con una cámara toda cosa que una persona haga, si le conectan una cámara y la enfocan hacia la persona y puede permanecer esa grabación. ¿Usted cree que el Cielo está más atrasado que aquí en la Tierra? En el Cielo todo está grabado, y no solamente en las imágenes del cuerpo físico, sino que queda grabado también los pensamientos del corazón de las personas que se escuchan más fuertes allá que nuestras voces terrenales.     Para que entiendan un poquito, los que han escuchado a una persona gritando, hablando a gritos, y una persona hablando pausadamente, bueno, la voz de los seres humanos aquí en la Tierra, es como la voz de una persona que habla pausadamente, pero los pensamientos del corazón de las persona, es como una persona que habla gritando, a gritos, así se oye en el Cielo. ¿Ven?     Por eso queda grabado todo en el Cielo, y por eso el apóstol Pablo dice también que toda persona dará cuenta a Dios por toda la palabra también que haya hablado. Por eso es que el ser humano está llamado a arrepentirse de sus pecados, ya sea hechos con el cuerpo o hablados o pensados con el corazón, todo eso uno lo confiesa a Dios y Cristo con Su Sangre nos limpia de todo pecado.     Escuchaba al reverendo Miguel Bermúdez Marín hablando de la Gran Carpa-Catedral, lo cual es un proyecto muy importante que está llevando a cabo Puerto Rico, y les digo a todos: es un proyecto basado en la Escritura, es un proyecto que tiene base de visión profética. En algún lugar va a levantarse una Gran Carpa-Catedral conforme a lo que vio el reverendo William Branham y le fue mostrado en visión, y en algún sitio va a ser efectuado el cumplimiento de esa profecía, y tiene que ser en medio del Cristianismo, porque él vio que se estaba predicando el Evangelio y personas viniendo a los Pies de Cristo en el llamamiento que se hacía, y también él vio que se oraba por los enfermos en una forma muy especial que él vio allí.     Por lo tanto, en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo va a ocurrir algo muy grande, y en algún lugar se va a cumplir, y tiene que ser en la etapa con un pueblo que esté en la etapa correspondiente al Día Postrero en el Programa de Dios con Su Iglesia.     Y los ministerios que están señalados para Dios por medio de ellos efectuar grandes maravillas, son los ministerios de los dos ungidos, de Moisés y Elías; por lo tanto, ustedes allá en Puerto Rico tienen visión profética, y todos los ministros que están respaldando con sus congregaciones ese proyecto, también tienen visión profética.     Ahora, leamos un pasaje muy importante que es muy conocido por todas las personas; desde dos mil años atrás este es un pasaje que ha sido leído miles o millones de veces en diferentes Iglesias, en diferentes actividades religiosas, y también en diferentes hogares y por diferentes personas: ancianos, personas de menor edad, jóvenes y también niños.     Es un pasaje tan importante que tiene un elemento profético, el cual para este tiempo final sería dado a conocer. Es el evento de la transfiguración de Jesucristo en el Monte de la Transfiguración; dice de la siguiente manera, San Mateo, capítulo 17, versos 1 al 13 vamos a leerlo, porque ahí hay algo muy importante que vamos a ver si nos da tiempo para hablar un poquito de ello. Dice:     “Seis días después...”     En San Lucas dice: “Ocho días después,” aparente contradicción, pero seis días después tipificando seis mil años después, pues en el tipo y figura es sencillo de entender, después de seis mil años que han transcurrido de Adán hacia acá, viene el día séptimo que corresponde al séptimo milenio de Adán hacia acá, ahí vamos a dejar eso; el que dice ocho días, pues no se preocupe, que hubo siete edades de la Iglesia y después viene la número ocho, que es la Edad de Piedra Angular. También todo cae al mismo tiempo o para el mismo tiempo:     “Seis días después...”     Ahora, recuerden que algunas veces a las personas, pues también se les olvida... algunas veces hay cosas que uno piensa que fue miércoles, y fue jueves o fue martes; por lo tanto, eso lo dejamos quietecito ahí, y cuando estemos en el Reino del Mesías, ahí vamos a ver todito, y verán que eso no afectaba si era seis días después o si eran ocho días después, o después de ocho días, pero le sacamos el beneficio viéndolo desde el punto de vista profético:     “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;     y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.     Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.     Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.     Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.     Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.     Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.     Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.     Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.     Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?     Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.     Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.     Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.”     Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     “EL MONTE DE LA TRANSFIGURACIÓN ACTUALIZADO.”     En esta visión que muestra este pasaje que hemos leído en donde se transfiguró delante de Sus discípulos Pedro, Jacobo y Juan, se transfiguró delante de ellos Jesús, está estableciéndose aquí el orden de su segunda Venida porque el Hijo de Hombre viene con Sus Ángeles, y “el Hijo de Hombre enviará Sus Ángeles con gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos desde un extremo del Cielo hasta el otro.” Eso nos habla Jesucristo en San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28; y también nos dice en San Mateo, capítulo 24, verso 31:     “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos.”     Estos Ángeles que con gran Voz de Trompeta juntarán a los escogidos, son los dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en el Día Postrero, y con gran Voz de Trompeta, el mensaje de la gran Voz de Trompeta, el mensaje del Evangelio del Reino llamando y juntando a los escogidos del pueblo hebreo que son ciento cuarenta y cuatro mil escogidos, doce mil de cada tribu. Esto será el recogimiento de esos escogidos del pueblo hebreo para el Día Postrero.     Ahora, de entre los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, habrá un grupo, porque los otros ya se fueron en la edad que les tocó vivir tiempos pasados, ya partieron de esta Tierra porque terminó su tiempo en el cuerpo de carne y ya están en el Paraíso en sus cuerpos angelicales, pero cuando se completa el número de los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo, entonces Cristo completará por consiguiente o habrá completado Su Iglesia y terminará su Obra de Intercesión en el Cielo, saldrá del lugar de intercesión donde es el Sumo Sacerdote que intercede con Su propia Sangre y se convertirá en el León de la tribu de Judá, en Rey de reyes y Señor de señores y entonces tomará el Título de Propiedad conforme a Apocalipsis, capítulo 5, versos 1 en adelante, el Libro sellado con siete Sellos que está en la diestra de Dios, en la diestra del que está sentado en el Trono.     Ese Libro es el Título de Propiedad de la Vida eterna, es el Título de Propiedad de toda la creación, es el Libro donde está escrito el nombre de cada persona que sería parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, es el Libro de la Vida del Cordero. Es el Libro donde está escrito mi nombre, ¿y el de quién más? El de cada uno de ustedes también.     Recuerden que Cristo dijo que nuestros nombres están escritos en el Cielo. No es que es escrito mientras vivimos aquí en la Tierra, sino que están escritos desde antes de la fundación del mundo, y por eso Cristo nos llama en el tiempo que nos toca vivir, siendo Cristo el buen Pastor, el cual llamaría Sus ovejas por su nombre, por el nombre de cada una de esas ovejas, y por consiguiente responden al llamado de Cristo el buen Pastor, el cual dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer, y habrá un rebaño y un pastor.” Dice: “Y oirán mi Voz.” La Voz de Cristo ¿cuál es? El Evangelio de Cristo, el cual será predicado, nace la fe de Cristo en el alma de la persona, cree en Cristo, es despertado espiritualmente, y lo recibe como Salvador.     Por eso es que dice San Pablo en Efesios, capítulo 4, verso 14: “Despiértate tú que duermes, y levántate de los muertos y te alumbrará Cristo.” Eso viene de una referencia bíblica que está en Isaías, capítulo 60, donde dice: “Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz.” ¿Y la Luz es quién? Cristo, el cual dijo: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida.” De eso es que habló Cristo en San Juan, capítulo 8, verso 12, y también Él dice: “Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo y entrará y hallará pastos.” (San Juan, capítulo 10, verso 9).     Y ahora, Cristo es la puerta del redil por donde entran las ovejas, Cristo es la Luz también del mundo, la Luz que alumbra a todo hombre, alumbra el alma de todo hombre, y entonces la persona puede ver las cosas de Dios.     Él dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”     Esas son las personas que recibirían a Cristo como único y suficiente Salvador en el tiempo que les tocaría vivir en la tierra, y vendrían a formar la Iglesia del Señor Jesucristo, el redil del buen Pastor.     Y ahora, encontramos que Cristo en diferentes formas habla de esas personas, las coloca en algunas parábolas como ovejas, en otras como el trigo, y así por el estilo las coloca en diferentes parábolas, y estas son las personas que vendrían a nacer de nuevo del Agua y del Espíritu, del Evangelio de Cristo y del Espíritu Santo que recibirían luego de recibir a Cristo y ser bautizados en agua en Su Nombre.     Ahora, ya les dije quiénes son esas personas, yo soy uno de esas personas, ¿y quién más? Pues cada uno de ustedes también; por eso es que ustedes han escuchado el Evangelio de Cristo, ha nacido la fe de Cristo en vuestra alma y lo han recibido como único y suficiente Salvador; pero ahora vamos a ver un poquito acerca de qué y quién es la Iglesia del Señor Jesucristo, veamos lo que dice el apóstol Pablo, conocedor de ese misterio de Cristo y Su Iglesia, en Primera de Timoteo, capítulo 3, dice lo que es la Iglesia; escribiéndole a Timoteo le dice... capítulo 3 de Primera de Timoteo, verso 14 en adelante para que tengamos el cuadro claro. Dice:     “Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,     para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”     La Iglesia del Señor Jesucristo, ¿qué es? Está compuesta por los creyentes en Cristo, y dice que es la Casa de Dios y dice que es columna y baluarte de la verdad, porque en ella está la verdad, el Evangelio de Cristo, la Palabra de Dios.     Y ahora, si es la Casa de Dios entonces tenemos que ver lo que hubo en la casa de Dios o el tabernáculo que construyó Moisés allá en el desierto para Dios habitar en él y allí estar los mandamientos de Dios, las tablas de la Ley y todo lo que Dios le hablaba a Moisés para el pueblo, ordenanzas y leyes para todo Israel.     Tenía atrio, tenía lugar santo y Lugar Santísimo, luego cuando Salomón o cuando Moisés dedicó el templo a Dios, el tabernáculo, vino Dios en esa Columna de Fuego, esa nube y habitó en ese tabernáculo y estuvo en medio de los dos querubines de oro sobre el propiciatorio y de allí le hablaba a Moisés. O sea, que cuando fue dedicado a Dios ese tabernáculo, el lugar de morada de Dios, es ese templo, ese tabernáculo, y la parte más importante es el Lugar Santísimo, el lugar de la presencia de Dios.     En el atrio había luz, estaba al descubierto, no necesitaban lámparas de día, aunque de noche tendrían sus luces; luego el lugar santo que tenía la mesa de los panes de la proposición y tenía también el altar del incienso hecho de oro, y tenía el candelero o candelabro con siete lámparas, las cuales eran encendidas una a una, y luego tenía otra parte más adelante, siempre caminando de Este a Oeste, el atrio en el Este y se camina hacia adelante y se pasa la cortina que está allí, se pasa más adelante y se llega al lugar santo.     Aún para entrar al atrio estaba una cerca de... una lona, digamos, ya sea lona lona o sea de cueros, lo que sea, y tenía sus puertas de entrada, y así se entra, se pasa del lugar del atrio donde eran efectuados los sacrificios, estaba allí el altar del sacrificio, lugar donde se sacrificaban los animales, también estaba ese lugar de agua, digamos el mar de agua, de bronce, y estaban sobre unos bueyes y estaba todo lo correspondiente a esa parte del templo.     Luego más adelante estaba el lugar santo, donde tenía allí, las personas... solamente podían pasar por ahí las personas asignadas, y por ahí luego pasaba el sumo sacerdote con la sangre de la expiación al Lugar Santísimo, era el único que podía entrar al Lugar Santísimo, y en el Lugar Santísimo no había lámparas, ¿por qué? Porque tenía luz propia.     “¿Luz propia un lugar en el desierto?” Claro que sí. Dios es Luz, Dios estaba allí, esa era la Luz que estaba allí, esa era la luz que Moisés veía cuando entraba y veía también el sacerdote Aarón y luego sus hijos cuando cada uno cuando heredaron, heredó iniciar el sacerdocio luego de la muerte de Moisés, esa era la luz que tenía el Lugar Santísimo sobre el propiciatorio en medio de los dos querubines de oro. Una vez al año entraba el sumo sacerdote con el sacrificio, con la sangre del sacrificio, esparcía con su dedo siete veces sobre el propiciatorio.     Y ahora, el pueblo era perdonado porque quedaba cubierto con la sangre de esos sacrificios, del sacrificio de la expiación, pero la sangre de animales no puede quitar los pecados de una persona, porque los animales no tienen alma y el espíritu de ese animal no puede regresar al creyente que confesó sus pecados.     Pero funcionaba para el pueblo hebreo, ¿por qué? ¿Y por qué Dios establece sacrificios? Cuando Juan el Bautista vio a Jesús dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” Por lo tanto, aquellos sacrificios como el del cordero pascual allá en Egipto que sacrificó Israel por orden de Dios a través del profeta Moisés para la preservación de la vida de los primogénitos, y la sangre fue aplicada sobre el dintel y los postes de las puertas de los hogares hebreos, vean, todo eso luego viene a cumplirse en un tiempo donde finaliza o está finalizando la Dispensación de la Ley.     Aquel cordero pascual y también el macho cabrío de la expiación tipifican a un hombre, el cual vendría y daría Su vida en Expiación por los pecados de Su pueblo, por los pecados de todas las ovejas que el Padre le dio para que las busque y les dé Vida eterna.     Por eso Juan el Bautista cuando vio a Jesús dice: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” Por lo tanto, aquellos sacrificios de animalitos son el tipo y figura de lo que vendría más adelante para ser establecido en una nueva dispensación. Por eso Jesús sabiendo quién Él era y para qué había venido, Él dice: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida por las ovejas para volverla a tomar.” (San Juan, capítulo 10, verso 14 al 18).     Y ahora, veamos lo que San Pablo dice en Hebreos, capítulo 9, verso 15 en adelante, dice:     “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.     Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador.     Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive.     De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre.     Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo,     diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado.     Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.     Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.     Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.     Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios.”     Y ahora, todas aquellas cosas que estaban en el tabernáculo que Moisés construyó, son tipo y figura de las cosas celestiales, así como en el cielo hay un Sumo Sacerdote en el Templo celestial según el Orden de Melquisedec, y es Jesucristo, en el templo o tabernáculo que construyó Moisés, el cual es tipo del Cielo y tendría en él las cosas que están en el Cielo, las tendría en tipos y figuras representadas, entonces se llevan a cabo esos sacrificios, y Moisés con la sangre de esos sacrificios presenta a Dios ese tabernáculo, lo dedica a Dios. Dice que con esa sangre roció también, con esa sangre el tabernáculo, todos los vasos del ministerio y también al pueblo.     Y ahora, eso es tipo y figura de lo que el Sumo Sacerdote del Templo celestial haría con las cosas celestiales representadas en aquel tabernáculo, el Sacrificio de Cristo está representado en los sacrificios que allá se efectuaban, en el Sacrificio de Expiación, el sacrificio del macho cabrío de la expiación, entrando el sumo sacerdote con el sacrificio, con la sangre del sacrificio al Lugar Santísimo, tipo y figura de Cristo entrando al Cielo, al Lugar Santísimo, al lugar celestial con Su propia Sangre presentándose por nosotros ante Dios.     Y así por el estilo encontramos que el Cielo fue representado en aquel tabernáculo y luego en el templo que construyó Salomón, y el Lugar Santísimo es el más importante en el Cielo, donde está el Trono de Dios y donde Cristo está como Sumo Sacerdote haciendo intercesión por cada creyente en Él.     Y ya no hay templo de Salomón allá en Israel, ni siquiera el templo que construyó Herodes, ya no está nada de eso, y algunos se preguntan: “¿Pero Dios no tiene un templo en la Tierra?” Sí lo tiene. “¿Y cuál es ese Templo?” Es la Iglesia del Señor Jesucristo. Dice San Pablo que es la Casa de Dios; al tabernáculo le llamaban la casa de Dios, el templo que construyó Salomón también la casa de Dios, y ahora, bajo el nuevo Pacto la Casa de Dios es la Iglesia del Señor Jesucristo.     El Sacrificio de Cristo lo tiene la Iglesia del Señor Jesucristo, tiene a Cristo y Su Sangre aplicada por el Espíritu Santo en el corazón de cada creyente, la vida de la Sangre es el Espíritu Santo, la persona que tiene el Espíritu Santo, pues tiene la Sangre de Cristo aplicada en su corazón, tiene la señal.     Como fue establecido allá en el tiempo de Moisés, en Egipto cuando le ordenó Dios que cada familia tomara un corderito de un año, lo tomaran el día diez y lo tuvieran hasta el día 14, el día 14 lo sacrificarían y aplicarían la sangre en el dintel y los postes de los hogares hebreos, cada padre de familia haría lo mismo, tomaría ese corderito cada uno por su familia lo sacrificaría para la preservación de esos primogénitos que estaban en esos hogares.     Si no tenían la sangre aplicada en la puerta, el dintel y los postes de la puerta y el cordero pascual dentro asado y comiendo ese cordero, entonces la muerte entraría esa noche y moriría el primogénito de ese hogar, y podía haber un primogénito o dos primogénitos, a lo menos uno, ¿por qué a lo menos uno? Porque el padre de familia podía ser primogénito. Y si no había ningún primogénito porque eran mujeres (las hijas), pues no había problemas, pero de todas formas estaban llamados a tener la sangre aplicada, podían estar los nietos ahí, cualquier nieto primogénito también podía estar ahí.     Y eso era lo único que lo libraba de la muerte, posiciones altas no evitaban la muerte que venía, vendría esa noche de la pascua a la media noche, ni siquiera el hijo del faraón siendo la cabeza faraón de la nación egipcia, ni siquiera pudo librar su hijo, siendo el faraón y el hijo siendo el heredero a ese trono no lo pudo librar porque lo que tener era lo que Dios dijo, y esa revelación la tenía Moisés y la pasó al pueblo hebreo.     Por eso es tan importante tener la revelación para el tiempo en que la persona está viviendo, porque eso es lo que cuenta delante de Dios, conocer el tiempo en que la persona está viviendo. No funciona otra cosa.     Ahora, encontramos que Cristo estaba tipificado en ese cordero pascual. Por eso Juan dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” Y ahora en la casa que está la Sangre aplicada y donde tienen que estar los primogénitos de Dios, es la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la Casa de Dios. Tan sencillo como eso.     Y en la puerta de esa casa tiene que estar la Sangre, y la vida de la Sangre es el Espíritu Santo, tiene que estar ahí el Espíritu Santo, ¿y cuál es la puerta de esa casa que es la Iglesia, la casa? Pues Cristo es la puerta, Él dijo: “Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo.” Hay que entrar por esa puerta, y así preserva la vida el primogénito que entra por esa puerta. Si se queda fuera no tiene oportunidad de Vida eterna, porque donde hay Vida eterna es en la Casa de Dios.     Por lo tanto, para recibir la Vida eterna se requiere recibir a Cristo como Salvador. Esas son las personas que tienen la promesa de una resurrección en cuerpos glorificados, y si están vivos en el Día Postrero cuando ocurra esa resurrección de los creyentes en Cristo, pues serán transformados los que estén vivos.     Y cada creyente en cada tiempo ha estado esperando mientras vive, esa resurrección para ser transformados, porque todos quisiéramos ser transformados sin ver muerte, pero si alguno se va antes, no tiene ningún problema porque regresa para tomar el cuerpo glorificado, porque no puede ir a la Cena de las Bodas del Cordero sin el cuerpo glorificado, porque solamente con el cuerpo angelical no puede pasar a la séptima dimensión, tiene que tener el cuerpo glorificado como Cristo con Su cuerpo glorificado subió a la casa del Padre celestial, al Lugar Santísimo.     Por lo cual habrá una resurrección de los creyentes en Cristo que han muerto físicamente, y para los vivos una transformación; ¿y por qué aunque se ha estado predicando eso durante dos mil años no ha ocurrido? Porque Dios tiene un tiempo para cada cosa.     Si ocurría en la primera o segunda edad o etapa de la Iglesia se quedarían sin una resurrección o transformación los que vivirían en este tiempo, tendrían que decir: “Ya sucedió el rapto, la resurrección, la transformación y el rapto de los escogidos, y ya están en las Bodas del Cordero, ya terminaron las Bodas del Cordero.”     Pero no, es para nuestro tiempo, Él dijo, Cristo dijo para los creyentes en Él, dice: “Y yo le resucitaré en el día postrero,” es una enseñanza bíblica del mismo Señor Jesucristo y de los apóstoles, y por consiguiente una enseñanza del Espíritu Santo.     Marta la hermana de Lázaro, cuando Cristo fue a resucitar a Lázaro ya tenía cuatro días que había muerto y estaba sepultado, ella le dice... Él le dice: “Tu hermano resucitará.” Y ella le dice: “Yo sé que resucitará en la resurrección en el Día postrero,” porque ya Cristo lo había enseñado y ya ella había aprendido la lección.     Y ahora, Cristo le dice: “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí aunque esté muerto vivirá, y el que vive y cree en mí, no morirá eternamente, no va a morir para siempre.”     Y ahora, Lázaro es tipo y figura de los creyentes en Cristo que aunque hayan muerto en edades pasadas, en tiempos pasados y algunos de los nuestros, tienen la promesa de una resurrección, no importa los años que lleven de muertos, una resurrección para nunca más morir, una resurrección en cuerpos jóvenes, eternos, inmortales, glorificados, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo.     ¿Y qué de nosotros los que vivimos, entre los cuales ya hay algunos que tienen más de 50 años? No se preocupen, que cuando seamos transformados nos miraremos y diremos: “Lo que tú representas son de 18 a 21 años de edad, y los niños van a ser transformados también y van a ser jóvenes de 18 a 21 años de edad en apariencia, personas perfectas físicamente como también espiritualmente, iguales a nuestro amado Señor Jesucristo, una familia de jóvenes.     Esa es la edad que Dios escogió para los creyentes en Cristo, esa es la flor de la juventud, esa es la edad en que toda persona quisiera detenerse cuando llega a esa edad, ya no quisiera pasar de 21 años, porque ya después de los 21 años ya por cuanto el cuerpo tiene unas cuatro luces, rayos de luz, después de los 25 se le apaga, de los 25 en adelante se le apaga el primer rayo de luz.     Es como las baterías o pilas que tienen los automóviles o las linternas o lámparas que se les va agotando la luz, así también; y eso usted lo nota porque usted cuando ya tiene 50 ó 60 ó 70 años se nota que no es tan fuerte como cuando tenía 18 años de edad; encuentra que ya está más débil, encuentra que su piel está más débil y por eso se le hacen sus arruguitas, encuentra que su cabello se puso más débil y por eso le aparecen canas.     Pero eso no es ningún problema, eso por causa de que el cuerpo físico es en la permisiva voluntad de Dios para pasar por esta etapa en donde estamos de tránsito, como en los vuelos aéreos donde el avión hace una parada en un país y tiene que cambiar de avión, y está de tránsito, así estamos nosotros; como Abraham, Isaac, Jacob, todos ellos estaban de transito por la Tierra, pero la meta era llegar a la ciudad perfecta, la ciudad que él había visto en visión (Abraham) y la estaba buscando, la ciudad de Dios, la ciudad eterna, la Jerusalén celestial, la cual algún día va a estar establecida en la Tierra, y el Trono de Dios va a estar establecido en la Tierra.     Por eso este planeta Tierra es tan importante. Algunos no saben porqué es tan importante el planeta Tierra, y si no sabe porqué es tan importante, por lo menos sepa que es importante porque usted está aquí, Dios lo mandó aquí a vivir y por eso es tan importante, porque siendo un hijo de Dios, Dios lo va a mandar al lugar correcto para que esté en el Programa de Dios que corresponde al tiempo en que Dios lo ha enviado.     Usted tiene que pensar como Dios piensa de usted, Dios piensa de cada uno de nosotros en una forma maravillosa, no ve falta en nosotros, no ve pecado en nosotros, ¿por qué? Porque la Sangre de Cristo nos ha limpiado de todo pecado, y Dios ha visto a través de la Sangre de Cristo todo y no ve nada, ¿por qué? Porque Cristo los desapareció.     Es como cuando una prenda de vestir se le daña a una persona, y si es un hijo o una hija, y dice: “Ahora cuando papá vea esta prenda de vestir que él me regaló tan bonita y tan cara, la vea manchada, me va a regañar.” Pero busca un blanqueador y la pasa el blanqueador y desaparece la mancha de tinta, y cuando llega su papá no ve nada.     Así Dios no ve nada malo en nosotros, estamos justificados delante de Dios como si nunca en la vida hubiésemos pecado; eso ha hecho Cristo por mí, ¿y por quién más? Por cada uno de ustedes, nos ha limpiado con Su Sangre y nos ha justificado delante de Dios, Él es nuestra justicia.     Y ahora, en un reino en cualquier país que su tipo de gobierno sea la monarquía, ¿para el rey, quiénes son las personas más importantes? Pues sus hijos, ¿y para Dios? Pues nosotros, de tal manera que Dios envió a Jesucristo Su Hijo para que muriera por todos nosotros.     Y ahora, pensando lo que Dios ha hecho por nosotros, dice que nos ha limpiado de todo pecado y con Su Sangre nos ha hecho ¿qué? Reyes y sacerdotes y también jueces, y reinaremos con Él, con Cristo.     Vean quién es usted delante de Dios, así lo mira Dios, un príncipe o una princesa, vease usted en el espejo con esa imagen que Dios lo ve a usted, lo cual también no solamente es un privilegio, sino una responsabilidad también. Caminemos entonces como príncipes y princesas, como hijos e hijas de Dios de acuerdo al consejo divino de nuestro Padre celestial.     El Monte de la Transfiguración nos muestra el orden de la Venida del Señor a Su Templo, a Su Iglesia, porque este Monte de la Transfiguración es tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual está esperando la segunda Venida de Cristo, y allí está el orden de la Venida del Señor apareciendo Moisés a un lado y Elías a otro lado. Esto nos muestra que en el Día Postrero para la Venida del Señor los ministerios de Moisés y Elías también van a estar en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo en la etapa que corresponde al Lugar Santísimo de la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la etapa de piedra angular o etapa de oro de la Iglesia del Señor Jesucristo.     La etapa en donde las promesas hechas por Cristo a través de toda la Escritura, van a ser cumplidas las correspondientes al Día Postrero; Cristo es la piedra angular, Cristo es la piedra más importante, la persona más importante, y Cristo en Espíritu Santo está en medio de Su Iglesia, estuvo en carne humana en medio de Sus discípulos y luego Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo, pero tengo que irme, porque si no el Espíritu Santo, el consolador no podría venir a vosotros.” ¿Por qué? Porque estaba en Jesucristo, el consolador, el Espíritu Santo, y por consiguiente estaba en carne humana.     Pero ahora está prometido que va a venir y los va a bautizar con Espíritu Santo y Fuego, va a producir el nuevo nacimiento en los creyentes, por lo tanto va a venir a Su Iglesia, a los creyentes en Él que en aquellos días estaban, se reunirían, luego de la partida de Cristo al Cielo se reunirían y esperarían al Espíritu Santo que produciría en ellos el nuevo nacimiento, y el Día de Pentecostés vino el Espíritu Santo, el cual Cristo dijo que lo enviaría y el cual dijo Cristo que vendría en el Nombre de Jesucristo, lo cual sería Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, en medio de los creyentes en Él, produciendo el nuevo nacimiento de todos los que le recibirían como único y suficiente Salvador y vendrían a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, de ese Cuerpo Místico de creyentes.     La Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual fue también mostrada allá a Jacob, por ahí por el capítulo 27 del Génesis, por ahí, les voy a dar la cita... o 28 del Génesis, del verso 10 al 17, donde Jacob cuando iba huyendo de su hermano Esaú, porque se fue a la tierra donde vivía su tío, Jacob se fue allá enviado por su padre y su madre, y cuando iba en su viaje, llegó, vino la caída de la tarde, ya comenzaba a oscurecer y él buscó un lugar donde se acostó a dormir, puso de cabecera una piedra y allí durmió y tuvo un sueño.     Un sueño interpretado es una visión. Y soñó que una escalera estaba apoyada en tierra y llegaba esa escalera hasta el Cielo, y él estuvo viendo que Ángeles de Dios subían y bajaban por esa escalera y en la parte alta de la escalera estaba Dios, y de allí le habló Dios, se identificó como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios que lo había llamado también a Jacob, y le dijo: “Yo no te dejaré hasta que haga todo lo que te he dicho, hasta que cumpla lo que te he prometido.” Esa es una visión, un sueño, que es así como lo del Monte de la Transfiguración.     Vamos a verlo para que tengamos el cuadro claro, capítulo 28, verso 10 en adelante, dice:     “Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán.     Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.     Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.     Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.     Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.     He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.     Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.     Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.”     Por cuanto Jacob dice que es “casa de Dios (ese lugar), y puerta del Cielo,” tipifica la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la casa de Dios bajo un nuevo Pacto por donde están subiendo a lugares celestiales en Cristo Jesús, hijos e hijas de Dios que son como los Ángeles del Cielo, porque Cristo dijo que los creyentes en Él, estos pequeñitos, son como los Ángeles, serán como los Ángeles que no se casan ni se dan en casamiento; así será en el Reino milenial, los creyentes en Cristo ya transformados no se van a estar casando y teniendo hijos, en los cuerpos glorificados no se vive como se vive en estos cuerpos físicos.     Y ahora, encontramos que la Iglesia siendo Casa de Dios bajo un nuevo Pacto, tiene no solamente Ángeles de Dios que están con ella y la cuidan, sino que también los creyentes en Cristo son como los Ángeles, son Ángeles de Dios diríamos, son mensajeros de Dios también, que llevan el Evangelio de Cristo por todos los lugares.     Recuerden que Ángel significa mensajero. De David decían muchas personas: “Tú eres como un Ángel,” le decían a David, de Abraham también hablaban así, y de Abraham dice que la Biblia que era el amigo de Dios, Dios le llamaba su amigo, y Cristo a Sus discípulos dice: “Vosotros sois mis amigos.” Por eso les contaba las cosas, todas las cosas.     Y ahora, siendo la Iglesia la Casa de Dios, Jacob que es el padre de los patriarcas y por consiguiente de Israel, encontramos que Israel no sabe que la Iglesia del Señor Jesucristo es la Casa de Dios bajo un nuevo Pacto, pero algún día lo va a saber.     ¿Y cuándo fue que Jacob supo que esa era casa de Dios y puerta del Cielo? Él podía estar mirando abajo porque dice que estuvo viendo Ángeles que subían, y si ve Ángeles que subían, está viendo de abajo hacia arriba, y cuando sigue viendo hacia dónde subían vio a Dios arriba en la parte alta.     ¿Y qué nos muestra esto? Millones de seres humanos que han recibido a Cristo y han estado entrando por esa escalera, que es Cristo en la forma de Su Iglesia; porque la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo, son una misma carne, así como el hombre y la mujer, el esposo y la esposa vienen a ser una misma carne. Por eso es que Cristo obra a través de Su Cuerpo Místico, de Su Iglesia; y no hace nada, a menos que sea a través de Su Iglesia, a través de los miembros de Su Iglesia.     Así como Dios no hace nada, a menos que sea a través de Cristo, y Dios a través de Cristo obra, y Cristo obra a través de Su Iglesia, porque ya Su cuerpo físico que tuvo aquí en la tierra nacido de la virgen María murió en la Cruz del Calvario, ahora Su cuerpo está glorificado, ahora obra por medio de Su Iglesia.     Y ahora, millones de seres humanos representados en aquellos Ángeles subiendo por esa escalera, han entrado al Cielo, a lugares celestiales con Cristo Jesús, “porque nuestra ciudadanía está en los cielos (dice San Pablo, Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21), de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra para que sea semejante (¿a quién?) al cuerpo de la gloria suya,” sea como el cuerpo glorificado que Él tiene.     ¿Con qué lo va hacer? Con el poder, con Su poder con el cual puede también sujetar a Sí mismo todas las cosas. Todos los reinos, toda la naturaleza, todo está sujeto a Cristo, Él mismo lo dijo: “Todo poder me es dado (¿dónde?) en el cielo y en la tierra.”     Y ahora, cuando Jacob sigue viendo hacia dónde van esas personas, esos Ángeles subiendo y ve hacia arriba, dice que vio en la parte alta, él vio a Dios sentado en la parte alta: “Y he aquí que Jehová estaba en lo alto de la escalera,” y aquello es tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo, y la Iglesia es Cristo en la forma de Su Iglesia, porque es Su Cuerpo Místico de creyentes. Por eso Cristo en San Juan, capítulo 1, verso 51 dijo a *Natanael: “De aquí adelante veréis Ángeles que suben y bajan sobre el Hijo de Hombre.” Esa es una promesa divina, le dice a Natanael... Natanael le dice:     “Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.     Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.     Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.”     ¿Ven? Suben y descienden. Y ahora, todo eso lo vemos cumpliéndose en medio del Templo de Dios, de la Casa de Dios, de la Iglesia del Señor Jesucristo bajo un nuevo Pacto.     Y ahora, Jacob dice: “Este es un lugar terrible, no es otra cosa que casa de Dios y puerta del Cielo.” O sea, un lugar donde se conecta con otra dimensión, con el Cielo; Casa de Dios y puerta del Cielo es la Iglesia del Señor Jesucristo donde está Cristo en Espíritu Santo.     Y ahora, a medida que han ido avanzando las etapas de la Iglesia, por esa escalera ya hemos llegado a la parte alta de esa escalera, en donde se va a cumplir la segunda Venida de Cristo y en donde Israel va a decir, va a oír la Voz de Dios, la Voz del Mesías, la Voz del Señor, le va hablar, va a reconocerla y va a decir, va a despertar.     Recuerden que va a tener visión profética en cierto momento para despertar a la realidad, escuchar la Voz de Dios, la Voz de Cristo desde lo alto de la escalera, y le va a estar hablando lo que tiene que hablarle para despertarlo, y él va a decirle, él le va a decir: “Este lugar es casa de Dios y puerta del cielo y yo no lo sabía.” No lo ha sabido por dos mil años que han transcurrido, pero lo va a saber muy pronto, y sobre todo cuando ocurra la resurrección de los muertos en Cristo transformados o glorificados, en cuerpos glorificados y la transformación de los vivos; si no lo sabe antes, ahí lo va a saber.     Va Dios a llevar a cabo una manifestación grande de Su poder en Su Iglesia, porque está en el nuevo Pacto, Dios está tratando bajo un nuevo Pacto; para Israel se va abrir una oportunidad en el cumplimiento de la segunda parte de la semana número setenta de la profecía de Daniel, capítulo 9, pero todavía no ha comenzado esa segunda parte de esa semana número setenta. Israel tiene una promesa y le va a ser cumplida muy pronto y entonces va a decir, va a reconocer que es Casa de Dios y puerta del Cielo la Iglesia del Señor Jesucristo.     Pero todo tiene su tiempo y su forma, y algunas veces no se dan los detalles para que los imitadores no tengan mucho conocimiento y no puedan imitar lo que Dios va a hacer, porque siempre cuando hay muchos detalles, los espíritus malos se apoderan de algunas personas y comienzan a darles sueños y visiones y les hacen creer que ellos son la persona indicada y hacen una imitación, y cuando aparece lo verdadero, dicen la gente: “Es lo mismo que hizo fulano de tal o fulano de tal.”     En los días de Jesús pasó lo mismo, antes de llegar Jesús hubo imitadores, entre ellos Teudas y Judas que llevaron muchos discípulos tras sí, y murieron y todo terminó. Gamaliel cuando estuvo hablando allá (en el libro de los Hechos) en el concilio del sanedrín, cuando estaban persiguiendo a la Iglesia y a los apóstoles por consiguiente y querían hacerle daño a los apóstoles, Gamaliel se levantó en el concilio del sanedrín y dijo: “Dejen a estas personas tranquilas, no les hagan daño. Si esto es de Dios... recuerden que vino Teudas y Judas, llevaron muchos discípulos tras sí, murieron y todo luego desapareció. Si esto es lo mismo, va a suceder igual, pero si es de Dios, no podrán ustedes detener esto. Dejen a estas personas tranquilas, no sea que estén resistiendo a Dios.”     Ahora recuerden, Dios ama a Israel y hay tres años y medio que faltan de trato de Dios con Israel, en donde los va a despertar espiritualmente, va a venir un avivamiento para Israel. Eso es lo que nos muestra Joel, capítulo 2 y también nos muestra Oseas, capítulo 6, eso es un avivamiento espiritual que viene para el pueblo hebreo.     Dios va a bendecir grandemente a Israel, recuerden que el que bendiga a Israel será bendito, y el que lo maldiga será maldito. Por eso encontramos personas que han maldecido a Israel, y la maldición ha virado y le ha caído a la persona.     Israel es bendecido por los creyentes en Cristo, el que bendice a Israel y pide la paz de Jerusalén, recibe bendiciones, recibe paz y también recibe grandes bendiciones; como nación Israel es el pueblo de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo es un Cuerpo Místico espiritual, y no está en pelea con Israel, sino que ora por Israel y que algún día todos los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo van a vivir, van a estar en Israel con cuerpos glorificados, no van a necesitar nada de Israel, Israel es el que va a necesitar de todos esos creyentes glorificados. Ese es el ejército de Cristo, el Ángel del Pacto, ese es el ejército poderoso con el cual Él viene para establecer el milenio después de la gran tribulación.     Cada persona encontramos, creyente en Cristo, pertenece al Monte de Dios, el Monte de Sión espiritual que es la Iglesia del Señor Jesucristo, de lo cual San Pablo estuvo hablando en el capítulo 12 de Hebreos, verso 18 en adelante, dice:     “Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad (o sea, el Monte Sinaí cuando Moisés estaba recibiendo la Ley de Dios),     al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,     porque no podían soportar (lo que se decía) lo que se o ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;     y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;     sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles.”     Por eso nuestros nombres están escritos en el Cielo, en la Jerusalén celestial, todo nacido de nuevo, nacido en Cristo, tiene su nombre escrito en la ciudad celestial, Jerusalén la celestial, la llamada Nueva Jerusalén, “¿nueva?” Pero es eterna, pero es nueva para las personas.     “...a la compañía de muchos millares de ángeles, 23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos (la congregación de los primogénitos es la Iglesia del Señor Jesucristo, los miembros de la Iglesia que están escritos ¿dónde? En los cielos), a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos...”     Los espíritus de los justos, los cuerpos espirituales, cuerpos angelicales, los cuerpos teofánicos en los cuales van a vivir al Paraíso cuando terminan sus días aquí en la Tierra, y allí están en cuerpos parecidos a nuestro cuerpo, pero jóvenes, y allí no tienen los problemas que tienen aquí en la Tierra, no se ponen viejos, no les da hambre, no tienen necesidad de trabajar ni de comer, ni de dormir tampoco, allí no hay noche ni se cansan las personas, o sea, que allí es un lugar perfecto; pero Él nos va a dar un cuerpo nuevo y glorificado como el de Jesucristo, un cuerpo inter-dimensional, podremos ir a diferentes dimensiones sin ningún problema:     “A Jesús el Mediador del nuevo pacto...”     ¿Quién es el mediador del nuevo Pacto? Jesucristo el Sumo Sacerdote del Templo celestial según el orden de Melquisedec, y por cuanto Él dice y la Escritura dice que Él con Su Sangre nos ha limpiado de todo pecado y nos ha hecho para Dios reyes, ¿reyes de qué orden? Del orden de Melquisedec, y por consiguiente ese orden hereda o tiene el Reino de David, porque Cristo es el heredero al Reino de David, y hereda y es el que tiene el orden sacerdotal celestial.     Todos los miembros de la Iglesia de Jesucristo son sacerdotes de ese orden celestial de Melquisedec, y ese orden tiene un Sumo Sacerdote, que es Jesucristo, y por consiguiente el grupo que será el que ministrará con Cristo el Reino, su gabinete de gobierno, es la Iglesia del Señor Jesucristo; son reyes, son sacerdotes y jueces también “porque los santos juzgarán al mundo,” dicen Primera de Corintios, capítulo 6, verso 2 en adelante, y también el capítulo 2 y capítulo 3 de Primera de Corintios nos dice que es el Templo de Dios.     Y ahora, en el Monte de la Transfiguración fue representada la Iglesia, fue representada la segunda Venida de Cristo, fue representado los ministerios... fueron representados los ministerios de los dos Olivos, de Moisés y Elías que son los dos Olivos, y esos ministerios de Moisés y Elías se van a repetir en el Día Postrero, van a estar en la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, en la etapa de oro de la Iglesia, la Edad de Piedra Angular, la edad del Lugar Santísimo, porque bajo esos ministerios es que vendrán los grandes milagros del Día Postrero, porque los milagros internacionales que van a surgir en el Día Postrero están bajo los ministerios de Moisés y Elías. Pero eso tiene su tiempo, eso tiene su tiempo y eso va a operar en algún momento, y por eso a Visión de la Carpa es tan importante para todo el Cristianismo.     Ahora, no es de extrañar que Dios vaya a estar en un lugar así, Cristo en Espíritu, pues todas las Iglesias dicen: “Cristo está aquí con nosotros,” porque si no está, de qué sirve una Iglesia que Cristo no esté, y todo predicador dice: “Cristo está en mí, el Espíritu Santo está en mí,” porque si no, no puede ser predicador si Cristo no está en él.     Por lo tanto, es normal en medio del Cristianismo que Cristo en Espíritu Santo esté en una persona como estuvo en San Pedro, en los demás apóstoles, en San Pablo. Pablo decía: “No vivo ya yo, vive Cristo en mí,” y era Cristo el que obraba a través de Pablo, como obraba a través de Pedro también y a través de Felipe y demás apóstoles. Cristo en Espíritu Santo estará obrando en el Día Postrero conforme a Sus promesas.     Ahora, cuando está prometido un ministerio que va a ser operado como el ministerio de Elías, no quiere decir que Elías literalmente va a estar, sino el ministerio, el Espíritu Santo operando el ministerio de Elías. Por eso cuando Juan el Bautista estuvo predicando y le preguntan a Jesús: “¿No dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero y restaure todas las cosas?” Jesús les dice... eso lo leímos al principio en el capítulo 17: “A la verdad Elías vendrá primero y restaurará todas las cosas,” está poniendo un Elías para el futuro, que es para el tiempo en que va a cumplirse la segunda Venida de Cristo, para el tiempo de la restauración de todas las cosas es que tiene que venir Cristo, pero vendrá el ministerio también de los dos Olivos, de Moisés y Elías, y bajo el ministerio de Elías viene una restauración de todas las cosas.     “A la verdad Elías vendrá primero y restaurará todas las cosas, mas yo os digo que ya Elías vino y no le conocieron e hicieron de él todo lo que quisieron,” y entonces cuando Él les dice que ya vino y no lo conocieron, entonces entienden que les está hablando de Juan el Bautista.     En Malaquías, capítulo 4 dice que Elías vendrá antes del día grande y terrible del Señor. El ministerio de Elías se ha repetido muchísimas veces: Elías Tisbita, Eliseo, Juan el Bautista, el reverendo William Branham, y una vez más se repetirá, se repetirá por quinta ocasión, como uno de los dos Olivos de Zacarías, capítulo 4; y también Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante. En el Monte de la Transfiguración fueron vistos los ministerios de Moisés y Elías, porque fueron visto allí Moisés y Elías en sus cuerpos angelicales.     Y ahora, dice el reverendo William Branham: “Primero será... verán a Elías, y después Moisés, ¿y luego qué? El Hijo de Hombre glorificado,” o sea, que hay un orden establecido, porque ese es el orden de la segunda Venida de Cristo; lo primero que verán será Elías, el ministerio de Elías repitiéndose, ¿qué es lo que hay que buscar? Ver el ministerio de Elías primero; él viene para restaurar, y bajo ese ministerio entonces vendrán las relaciones divinas para el pueblo, para estar preparados para el resto de las cosas que se van a cumplir.     Todo eso fue representado allá en el Monte de la Transfiguración, y el Monte de la Transfiguración actualizado es la Iglesia del Señor Jesucristo donde todas estas bendiciones que fueron vistas allá van a ser recibidas en y por la Iglesia del Señor Jesucristo.     La Iglesia es la Casa de Dios bajo el nuevo Pacto, es la Iglesia y sus miembros los que fueron representados allá en el tabernáculo que construyó Moisés en las cosas que estaban dentro, y las diferentes etapas de la Iglesia están representadas allí y también en el templo que construyó el rey Salomón.     Pero ahora ya no estamos en los tipos y figuras, estamos en lo que aquellos tipos y figuras estaban representando. Por lo tanto, conscientes de que estamos en el Monte de la Transfiguración actualizado, estamos en el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo, estemos preparados siempre para todas las bendiciones de Cristo y estemos sirviendo a Cristo con toda nuestra alma, con todo nuestro espíritu y con todas nuestras fuerzas, y sabiendo que algún día la segunda Venida de Cristo será una realidad a la Iglesia y para la Iglesia del Señor Jesucristo, porque ella es la que está esperando la segunda Venida de Cristo.     El pueblo hebreo está esperando la primera, porque no comprendió que aquel joven llamado Jesús de Nazaret era el Mesías, pero así estaba pre-ordenado por Dios, que tenía que ser rechazado para poder efectuar el Sacrificio de Expiación por los pecados del ser humano, por los pecados de Israel y por los pecados de toda persona. Por lo tanto, Cristo dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”     Por lo tanto, nadie debe hablar mal del pueblo hebreo, nadie debe hablar mal del pueblo hebreo por la muerte de Cristo, sino decir: “Fue un plan divino el que se cumplió para beneficio del pueblo hebreo y para beneficio de todos los seres humanos.”     Si Jesucristo no moría aquel día que Él murió, no estaríamos nosotros viviendo en estos momentos, ni Israel tampoco estaría viviendo, no existiría Israel ni existiría seres humanos en este planeta Tierra.     Cuando Cristo dice: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva” (San Juan, capítulo 12, verso 24), ahí nos muestra, Cristo es el grano de trigo, y si Él no moría, todas las personas tenían que morir porque era el momento, el tiempo del juicio divino por el pecado del ser humano.     Pero como Cristo tomó nuestros pecados, entonces cayó sobre Cristo el juicio divino, se hizo mortal porque el pecado fue lo que hizo mortal al ser humano allá en el Huerto del Edén. La paga del pecado, dice la Escritura que es muerte, por eso Cristo murió, porque tomó nuestros pecados, pero si no tomaba nuestros pecados, continuaba viviendo, estaría caminando por todo el planeta Tierra sin tener con quién hablar.     “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva,” nace una plantita de trigo, y esa plantita de trigo es la Iglesia del Señor, luego crece, nacen muchos granos de trigo que son los creyentes en Cristo, iguales a Cristo, hijos e hijas de Dios. Recuerden que el trigo representa los hijos del Reino, los hijos de Dios.     Y ahora, en el Monte de la Transfiguración actualizado, en la Iglesia del Señor están las bendiciones de Dios, todas las bendiciones de Dios bajo el nuevo Pacto están en la Iglesia del Señor Jesucristo, y por eso tiene un mensaje de parte de Dios dado por el Espíritu Santo a la Iglesia del Señor Jesucristo para anunciar a todos los seres humanos que hay oportunidad de obtener la Vida eterna. Aquí está: Apocalipsis, capítulo 22, verso 16 al 17, dice:     “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.     Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven...”     El Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo en Su Iglesia y la Esposa que es la Iglesia, dicen: ven. Esto es bajo la predicación del Evangelio de Cristo que se le da la oportunidad a las personas que escuchen el programa de redención efectuado en la Cruz del Calvario, al morir en la Cruz del Calvario y llevar a cabo el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, para así que toda persona sepa que hay una Expiación por sus pecados y puedan confesar a Cristo como único y suficiente Salvador, reconociendo que la muerte de Cristo es el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.     Y entonces la persona al recibir a Cristo, ser bautizado en agua en Su Nombre, obtiene el perdón de sus pecados y Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y produce en la persona el nuevo nacimiento, nace de nuevo, nace en el Reino de Dios, el Reino de Cristo y por consiguiente su alma tiene Vida eterna, ha obtenido la Vida eterna y ya no puede morir, tiene Vida eterna, su alma no puede morir, tiene Vida eterna.     Lo que puede morir es su cuerpo físico, pero cuando sea transformado ya no podrá morir tampoco, o cuando se resucitado en el cuerpo nuevo glorificado, tampoco morirá más. La muerte física es mientras estemos en este cuerpo físico.     Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo ha estado dando el mensaje, dándole la oportunidad a los seres humanos para que vengan a los Pies de Cristo y obtengan la Vida eterna, recuerden que Cristo dijo:     “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.     El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Tan simple como eso.     “Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”     Es un mensaje de Vida eterna el que tiene la Iglesia del Señor Jesucristo desde el Día de Pentecostés, y el que continúa proclamando y el que continuará proclamando hasta que se complete la Iglesia del Señor Jesucristo; es Vida eterna lo que Cristo le da a toda persona que lo recibe como único y suficiente Salvador.     La persona ha tomado del Agua de la Vida eterna, ha recibido el Espíritu Santo y por consiguiente vivirá eternamente con Cristo en Su Reino, todo ser humano desea vivir eternamente, por eso es que trabajamos, comemos, dormimos, porque si no comemos, morimos. Si no trabajamos, pues no tenemos con qué comprar comida, y nuestros hijos morirían porque no tendrían qué comer. No es que a algunos les gusta el trabajo, ¿verdad? Si no que hay necesidades y nadie va a trabajar por usted.     San Pablo decía: “El que no trabaja, que no coma.” Parece que habían algunos vagos entre el pueblo que se dedicaban a depender de los demás, y entonces San Pablo estaba corrigiendo esa situación, diciéndoles que no les dieran comida: “El que no trabaja, que no coma.” O sea, que no estén manteniendo los vagos, sino que les digan que tienen que trabajar. Por eso se le enseña a los hijos a que estudien y que cuando tengan edad trabajen para cubrir sus gastos y sostener también a sus padres, ayudar a sus padres también y a los demás, y así cumplir con las obligaciones que tienen como seres humanos.     Y ahora, “EL MONTE DE LA TRANSFIGURACIÓN ACTUALIZADO,” hemos visto que es la Iglesia del Señor Jesucristo, es también llamado el Monte de Sión por San Pablo.     Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo es la niña de los ojos de Dios, así como lo es Israel bajo el pacto que recibió en el Monte Sinaí, ni Israel le quita el lugar a la Iglesia, ni la Iglesia le quita el lugar que le pertenece a Israel, están bajo pactos diferentes.     Pero muchos judíos han entrado al nuevo Pacto también, y la Iglesia comenzó con judíos en el tiempo de los apóstoles, y de la Iglesia va a ir una bendición grande para los judíos bajo los ministerios de los dos Olivos en el Día Postrero; puede ser que sea cuando ya estemos transformados o antes, por supuesto que si no es para cuando ya estemos transformados, entonces tiene que ser antes, pero cuando sea, Israel se va a gozar, va a estar muy feliz, Dios va a obrar y los va a bendecir.     Pero mientras tanto el Espíritu de Dios, el Espíritu de Cristo está con Su Iglesia que es Su Esposa. Cuando se habla de un nuevo Pacto, es como el pacto entre el esposo y la esposa, es un pacto de unión, por eso la Iglesia del Señor Jesucristo es la Esposa Novia de Cristo nuestro Salvador, por eso son una sola carne.     El Monte de la Transfiguración, hemos visto en esta ocasión de escuela bíblica. Recuerden que los domingos es escuela bíblica, por eso entramos en muchos detalles en enseñanza bíblica, estudio bíblico para la Iglesia del Señor Jesucristo, y se le da la oportunidad también a las personas que todavía no han recibido a Cristo como Salvador, que lo hagan para que Cristo les reciba en Su Reino y vengan a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo con todos los privilegios de todas las bendiciones que Cristo tiene para Su Iglesia.     Por lo cual si alguna persona no ha recibido a Cristo todavía, de los que están presentes en otras naciones en estos momentos, lo pueden hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, para lo cual puede pasar acá al frente y oraremos por usted.     En las demás naciones también pueden pasar al frente, los que están allá en Villahermosa, los que están allá en Puerto Rico, los que están allá en Venezuela, en Colombia, en Ecuador, en Perú, en Bolivia, en todo Bolivia, acá en todo Bolivia, y también los que están allá en Chile, en Uruguay, en Argentina, en Paraguay, en el Brasil, en toda la República Mexicana, allá en Panamá también, en Guatemala, en Costa Rica, en Nicaragua, en Honduras, en El Salvador, en las Islas del Caribe, en Norteamérica y en todas las demás naciones pueden también continuar viniendo a los Pies de Cristo.     Y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Recuerden que Cristo dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos.”     Cristo tiene muchos hijos, mucho pueblo en esta ciudad de Santa Cruz, y los está llamando en este tiempo final, y también en todas las naciones. Estamos dando unos minutitos en lo que en las demás naciones también vienen a los Pies de Cristo, y también en lo que llegan las personas que están presentes y todavía no han recibido a Cristo, pero que ya la fe de Cristo nació en sus corazones y ya están creyendo en Cristo, y ahora les falta dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador.     Lo más importante no son los milagros, lo más importante es recibir a Cristo como Salvador, ¿por qué? Porque lo más importante es la Vida eterna. La Vida eterna es más que la salud física, es la salud espiritual del alma de la persona, en donde la persona obtiene la Vida eterna y eso es una sanidad hasta en el interior del ser humano, es la sanidad más importante, porque es lo que es el ser humano en realidad: alma viviente.     Ahora, la sanidad física también la necesitamos, la cual buscamos en diferentes formas, o por medio de la medicina de la forma natural, con plantas o por medio de medicamentos químicos recetados por los médicos, o pidiendo que se ore por nosotros para que Cristo nos dé la salud, la cual Él ganó en la Cruz del Calvario porque “por sus llagas fuimos nosotros curados,” y con la fe se obtienen estas bendiciones, creyéndolas de todo corazón y no importa los días que pasen, esperar la materialización de la sanidad luego de haberse orado por la persona.     Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Si falta alguna persona por venir, puede hacerlo para que quede incluida en la oración que estaremos haciendo.     Recuerde que la oportunidad de recibir la salvación por medio de Cristo es mientras vivimos en esta Tierra, por eso es que no podemos esperar morir físicamente porque después ya no hay oportunidad de salvación, eso fue lo que Cristo mostró en lo que Él habló acerca del hombre rico y de Lázaro.     El hombre rico quiso buscar algo de Dios cuando murió, porque fue al lugar que nadie quiere ir, dice que llegó al lugar en donde le correspondía ir cuando murió, y allí estaba atormentado y tenía sed, y sus riquezas no se las había llevado porque nadie se puede llevar sus riquezas para donde va después de la muerte, y Lázaro el mendigo estaba en el Paraíso en el Seno de Abraham muy feliz, él servía a Dios.     Y ahora, mientras vivimos en la Tierra es que podemos obtener la Vida eterna, si no, después ya no hay oportunidad, por lo tanto lo más importante es nuestras vidas es la Vida eterna y por consiguiente es lo más importante recibirlo.     Recibir educación es buena, es importante, recibir muchas cosas de la Tierra: comida es importante, pero lo más importante es recibir la Vida eterna a través de Cristo, por eso Cristo dijo: “Buscad primeramente (primeramente, es lo primero) el Reino de Dios y su justicia.” Y para entrar al Reino hay que nacer de nuevo, y para nacer de nuevo hay que recibir a Cristo. “El que oye mi Palabra y cree al que me envió, tiene Vida eterna, y no perecerá jamás.” (San Juan, capítulo 5,verso 24).     Ya estamos listos, con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, los que están presentes y los que están en otras naciones, y con nuestros ojos cerrados los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:     Dios eterno, Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti reconociendo Tu amor y Tu bondad, reconociendo que Tú eres el Dios Creador de los Cielos y de la Tierra que enviaste a Jesucristo a este mundo para morir por mí en la Cruz del Calvario.     Nació Tu fe, Señor, en mi corazón al escuchar la predicación de Tu Evangelio, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.     Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, Señor, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador, reconociendo que no hay otro Nombre bajo el Cielo en el cual podamos ser salvos.     Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí, el nuevo nacimiento.     Quiero nacer de nuevo, sálvame Señor, hágase realidad en mi vida la salvación que ganaste en la Cruz del Calvario por mí y para mí. Dios eterno, recíbeme en Tu Reino. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.     Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.     Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.     Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible,” porque Cristo dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Ustedes me dirán: “Yo he creído en Cristo y lo he recibido como mi único y suficiente Salvador; y ahora, ¿cuándo me pueden bautizar? Quiero ser bautizado lo más pronto posible.”     Recuerden, aun Jesucristo quería ser bautizado también, y fue donde Juan el Bautista estaba bautizando en el Jordán, entró a las aguas bautismales porque quería ser bautizado, y Juan le dice: “¿Tú vienes a mí para que yo te bautice? Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” Y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces Juan lo bautizó. Y si Jesucristo para cumplir toda justicia dice que le convenía ser bautizado, entonces cuánto más a nosotros.     El bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo para todos los que lo reciben como su único y suficiente Salvador. Por eso Él dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo.” ¿Por qué es tan importante el bautismo en agua en el Nombre del Señor?     El bautismo en agua es un mandamiento del Señor, con eso solamente debe servir a la persona de que lo necesitamos, pero aún más: el bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Por eso la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección en el bautismo en agua.     Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo en términos espirituales. Y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.     Por lo cual es importante el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; aun Pedro predicando el Día de Pentecostés, vean lo que dice en el capítulo 2, versos 37 en adelante, dice:     “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?     Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.     Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.     Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.     Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”     Como tres mil personas creyeron, fueron bautizadas y fueron añadidas a la Iglesia del Señor Jesucristo, y así iba sucediendo todo el tiempo en que los apóstoles continuaban predicando y seguían viniendo a los Pies de Cristo miles de personas para formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo.     Vean, en el verso 47 de este mismo capítulo 2 del libro de los Hechos, dice que ellos... dice:     “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,     alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”     ¿A dónde son añadidos los que han de ser salvos? A la Iglesia del Señor Jesucristo porque esa es la Casa de Dios. Recuerden que Cristo dijo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.”     Por lo tanto, son añadidos a la Iglesia del Señor Jesucristo que es la Casa de Dios y puerta del Cielo, porque ella es el Cuerpo Místico de Cristo, son una misma carne con Cristo, y como “no hay otro Nombre bajo el cielo en el cual podamos ser salvos,” dice San Pedro en el capítulo 4, verso 12; entonces sabiendo que todos queremos ser salvos, todos queremos vivir eternamente, todos queremos entrar a la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.     Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión.     Que Dios les bendiga y les guarde a todos, y dejo con ustedes al ministro, reverendo Joel Lara, quien les indicará cómo hacer para ser bautizados, y en cada nación, en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.     Que Dios les bendiga y les guarde a todos los presentes y los que están en otras naciones.     “EL MONTE DE LA TRANSFIGURACIÓN ACTUALIZADO.”

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