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Muy buenas tardes, ministros y evangelistas colaboradores en la Obra del Señor Jesucristo nuestro Salvador; es para mí una bendición grande ver caballeros y damas, y jóvenes también trabajando en la Obra evangelista, la Obra misionera, todos los trabajos que se llevan a cabo para que las almas escuchen el Evangelio de Cristo nuestro Salvador.     Dijo Cristo:     “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.     El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”     Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     Es la orden del Señor Jesucristo ir por todo el mundo predicando el Evangelio, o sea, evangelizando, dando a conocer el misterio de la primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario. Esto ya estaba profetizado, sucedería de esa manera. En Isaías, capítulo 52, dice verso 6 en adelante (6 al 7):     “Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente.     ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!”     Aquí podemos ver, aun en el verso que le sigue:     “¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sión.     Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.” [Isaías 52:6-9].     En este pasaje nos habla de los pies de los que traen alegres nuevas, de los que anuncian la paz. Y San Pablo explicándonos en Romanos, capítulo 10 acerca de este tema nos dice, capítulo 10, verso 8 en adelante, dice:     “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:     que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.     Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.     Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.     Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;     porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo (todo el que invocare el Nombre del Señor será salvo).     ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?     ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”     Aquí podemos ver que los que anuncian la paz para el alma del ser humano, anuncian la paz por medio del Evangelio de Cristo para que haya paz del ser humano con Dios, haya paz entre el ser humano y Dios, tengan así la paz de Cristo el cual reconcilia al ser humano con Dios y entonces tenemos paz para con Dios.     Por eso es llamado el Evangelio de Cristo, también el Evangelio de la paz, es llamado el Evangelio de nuestra salvación. Si se anuncia la paz es porque hay un problema, y para traer la paz entonces está Cristo el cual es el que hace la paz entre el ser humano y Dios; por eso en Efesios, capítulo 2 dice el apóstol San Pablo, capítulo 2, versos 11 en adelante, dice:     “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.     En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.     Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.     Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación...”     Y ahora, vean el misterio de la paz para los creyentes, vean el misterio de la paz de Dios:     “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,     aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,     y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.     Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;     porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.     Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,     edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,     en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;     en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”     Y ahora, todas las personas que han creído en el Evangelio de Cristo y lo han recibido como Salvador, y han sido bautizados en agua en Su Nombre siendo invocado el Nombre del Señor Jesucristo sobre esas personas, Cristo los ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego y ha producido en esas personas el nuevo nacimiento; han nacido en el Reino de Dios como hijos e hijas de Dios, de lo cual Dios habló en San Juan, capítulo 1, versos 12 al 13, cuando nos dice en ese pasaje tan importante de la siguiente manera (versos 11 en adelante de San Juan, capítulo 1):     “A lo suyo vino (o sea, a los hebreos), y los suyos no le recibieron.     Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;      los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”     Han nacido de Dios por medio del Espíritu de Dios, y ahora son miembros de la familia de Dios; y esas personas son los que forman la Iglesia del Señor Jesucristo bajo un nuevo Pacto, bajo el nuevo Pacto que Él prometió por medio del profeta Jeremías en el capítulo 31, versos 31 al 36. Lo cual es dicho por el apóstol San Pablo en Hebreos, capítulo 10, versos 12 en adelante, dice:     “Pero Cristo...” Vamos a leer un poco antes para tener claro este pasaje; verso 9 en adelante del capítulo 10 de Hebreos, dice:     “...y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.     En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.     Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;     pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,     de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;     porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.     Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:     Este es el pacto que haré con ellos     Después de aquellos días, dice el Señor:     Pondré mis leyes en sus corazones,     Y en sus mentes las escribiré,     añade:     Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.    Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.     Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,     por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne (o sea, del velo de carne, de Su cuerpo),     y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,     acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.     Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.     Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;     no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”     En este pasaje nos muestra acerca del nuevo Pacto que Dios prometió, y ahora el nuevo Pacto ha sido establecido por Cristo, porque Él es el Ángel del Pacto.     Por eso es que nos dice el mismo Jesucristo en San Mateo, capítulo 26 hablándonos del nuevo Pacto, versos 26 en adelante... esto fue en la última Cena que tuvo con Sus discípulos antes de ser tomado preso; durante esa noche Él está cenando con Sus discípulos en un aposento alto que fue preparado, en un aposento que fue preparado para Jesús cenar con Sus discípulos. Y dice el capítulo 26, versos 26 al 29:     “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.     Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;     porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”     Y ahora, vean cómo Cristo nos habla del nuevo Pacto que Él vino a establecer, y nos muestra que Su Sangre es la Sangre del nuevo Pacto. Cristo es el Ángel del Pacto que le había dado a Moisés la Ley en el monte Sinaí y ahora viene para establecer un nuevo Pacto como estaba prometido en la Escritura.     Por esa causa es que el apóstol San Pablo teniendo un conocimiento amplio de todo el Programa Divino, ese conocimiento amplio que él tenía lo usa para dar a conocer a los creyentes en Cristo todo el misterio del nuevo Pacto que Dios ha establecido. En el capítulo 13 de Hebreos, versos 20 al 21, dice San Pablo:     “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno,     os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.”     Y ahora, San Pablo nos muestra que la Sangre de Cristo es la Sangre del Pacto eterno; y por eso es que bajo el Pacto eterno se entra a eternidad, se recibe Vida eterna. Para recibirse Vida eterna tiene que haber un Pacto eterno.     Y ahora, encontramos que el que cree en Cristo como su Salvador es bautizado en agua en Su Nombre y recibe el Espíritu de Cristo, ha recibido Vida eterna. Recuerden a Cristo hablando en San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30, donde dice: “Mis ovejas oyen mi voz y me siguen, y Yo las conozco; y Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”     Aquí encontramos que Cristo le da Vida eterna a todas esas ovejas, todas esas personas que el Padre le ha dado para que les dé Vida eterna; esas son las mismas ovejas, las mismas personas de las cuales Cristo dice en San Lucas 19, verso 10, y San Mateo, capítulo 18, versos 11 al 14:     “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”     Son esas personas, esas almas de Dios que vienen a la Tierra y que tiene sus nombres escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero y que van a escuchar la Voz de Cristo. Cristo en medio de Su Iglesia, el Espíritu Santo hablando, llamando a Sus ovejas. Él dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer; y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”     La Voz de Cristo es el Evangelio de Cristo siendo predicado por el Espíritu Santo, o sea, por el mismo Cristo en Espíritu Santo a través de Sus apóstoles, a través de Sus diferentes mensajeros, a través de todos aquellos que han predicado el Evangelio por el Espíritu Santo, o sea, ungidos por el Espíritu Santo.     Eso es lo que nos dice San Pedro cuando nos habla allá en Primera de Pedro con relación a los que han predicado el Evangelio de Cristo; dice, Primera de Pedro, capítulo 1, versos 9 en adelante, dice:     “Obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.     Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación,     escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.     A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.”     Y ahora, podemos ver que los que han predicado el Evangelio por el Espíritu Santo son aquellos que ungidos con el Espíritu de Cristo, ungidos por el Espíritu Santo han predicado el Evangelio de nuestra salvación.     Por ejemplo, Pedro el Día de Pentecostés lleno del Espíritu Santo predicó el Evangelio de nuestra salvación, y allí bajo el nuevo Pacto comenzó la predicación del Evangelio de nuestra salvación, del Evangelio de la paz, del Evangelio de salvación y Vida eterna, mostrando a las personas el Programa de Redención, el Programa de nuestra salvación, mostrando la primera Venida de Cristo y Su Obra de redención en la Cruz del Calvario; y los que escuchan y creen, y son bautizados, dice: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”     Ese es el proyecto divino de salvación, es el Programa Divino, es el negocio divino para salvación y Vida eterna para el ser humano. El que oye, cree, nace la fe de Cristo y cree y lo recibe como Salvador, recibe la Vida eterna: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y Yo las conozco, y Yo les doy vida eterna; y ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).     Y dice: “Mi Padre y Yo, el Padre y Yo una cosa somos.” ¿Por qué? Porque Dios estaba en Él.     Y ahora, podemos ver que el ser humano puede ser reconciliado con Dios, puede recibir la paz de Dios, porque Cristo es nuestra paz; y está Cristo en el alma, en el corazón de la persona pues tiene la paz de Dios en él; porque tiene a Cristo que es nuestra paz.     Y ahora, es el mismo Cristo de acuerdo a las profecías del Antiguo Testamento el cual ordena a los creyentes en Él que vayan predicando el Evangelio; y por eso es que en San Lucas, capítulo 24, luego de resucitado, comenzando en el verso 44, dice:     “Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.     Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras...”     Si Dios no le abre el entendimiento a las personas para entender, no pueden entender.     “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;      y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;     y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.”     ¿En qué Nombre se predica el arrepentimiento y el perdón de pecados? En el Nombre del Señor Jesucristo.     “Y vosotros sois testigos de estas cosas.      He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros...”     ¿Qué enviaría? El Espíritu Santo. “Yo enviaré sobre vosotros la promesa del Espíritu Santo.”     “...pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.”     Y ahora, aquí también Él dice que se predique el Evangelio, se predique el arrepentimiento y el perdón de pecados en Su Nombre. Por eso encontramos que los apóstoles desde el Día de Pentecostés comenzaron a predicar el Evangelio de nuestra salvación, el Evangelio de la paz, el Evangelio de Cristo en donde se ha estado mostrando el Programa de redención, de salvación y Vida eterna para todos los seres humanos; y las personas que han estado predicando, han estado evangelizando, y son benditos los pies de los que traen el Evangelio, de los que anuncian la paz, son benditos los pies de esas personas, están en el camino correcto; caminando en el Programa Divino, evangelizando. Y luego Cristo recompensara a cada uno según sea su obra.     “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” (Apocalipsis, capítulo 22, versos12).     En Apocalipsis, capítulo 22, verso 16 al 17, también está ahí la evangelización; dice capítulo 22, versos 16 al 17, dice:     “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.     Y el Espíritu y la Esposa (o sea, el Espíritu Santo, Cristo el Espíritu Santo y la Esposa, la Iglesia) dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”     El Espíritu Santo, el Espíritu y la Esposa, Cristo el Espíritu Santo, y la Esposa la Iglesia, dicen “ven,” o sea, predican el Evangelio, traen el mensaje del Evangelio. La Iglesia tiene la revelación divina por el Espíritu Santo y del Espíritu Santo, del Evangelio de Cristo y dice lo mismo que el Espíritu Santo dice dando el llamado para toda persona que quiera venir y tomar del agua de la Vida eterna; toda persona que quiera recibir a Cristo como Salvador, ser bautizado en agua en Su Nombre y recibir el Espíritu de Cristo, y por consiguiente haber tomado del agua de la Vida eterna.     Dice también en el capítulo 14 y 15 de San Mateo, vamos a ver el capítulo 15, verso... San Juan, capítulo 15, verso 26 en adelante, dice (26 y 27):     “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.”     O sea, que el Espíritu Santo estará dando testimonio acerca de Cristo, de Su Obra de redención. ¿Y cómo lo estará haciendo? Por medio de la revelación divina que Él trae a través de los apóstoles, a través de los diferentes mensajeros, en la revelación del Evangelio para el pueblo.     “Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.”     Los apóstoles, vean estaban dando testimonio también de Cristo, y el Espíritu Santo viene el Día de Pentecostés dando testimonio de Cristo a través de San Pedro y luego a través de los demás apóstoles, y luego a través de los diferentes mensajeros y diferentes ministros que han estado al lado de los apóstoles y de los diferentes mensajeros de la Iglesia a través de sus diferentes etapas; y en nuestro tiempo pues también.     Y ahora, vean en el capítulo 16 de San Juan, versos 12 en adelante:     “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.     Pero cuando venga el Espíritu de verdad (¿cuál es? El Espíritu Santo), él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”     Esa es un obra del Espíritu Santo que sería hecha, el Espíritu Santo hablando, guiando a Su Iglesia, a los creyentes en Cristo guiándolos el Espíritu Santo por medio de los apóstoles, por medio de los diferentes mensajeros de cada edad y de los ministros que han estado brazo a brazo con esos mensajeros y con los apóstoles allá en el tiempo de los apóstoles; y así es para nuestro tiempo también.     “...Y os hará saber las cosas que habrán de venir (la parte profética)...” dando a conocer todas esas cosas que han de venir, todas las profecías que han sido dadas tanto en el Antiguo Testamento, como por el Señor Jesucristo y Sus apóstoles y Sus diferentes mensajeros; es una obra del Espíritu Santo dando a conocer, profetizando las cosas que han de venir y dando a conocer las cosas que ya han sido cumplidas en dispensaciones y edades pasadas.     Y ahora, hemos visto que la evangelización estaba ya ordenada, profetizada allá en el Antiguo Testamento a través del profeta Isaías en el capítulo 52, verso 7, y también allá en Nahum; en Nahum fue hablada también la evangelización para ser efectuada. Nahum nos habló de esto, y por consiguiente... Nahum, capítulo 1, verso 15; él repite lo que Isaías en el capítulo 52, verso 7 dijo que son los pies, benditos son los pies de los que traen esas buenas nuevas; pero vamos a leerlo como él lo dijo para ver; vamos a ver como fue hablado. Capítulo 1, verso 15, dice:     “He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca más volverá a pasar por ti el malvado; pereció del todo.”     Y ahora, vean ustedes como Nahum también toma esa palabra profética de Isaías y la habla para Judá. Y San Pablo toma esa palabra profética y muestra que se ha cumplido esa palabra profética, y que esas buenas nuevas son nada menos que el Evangelio de Cristo siendo predicado del cual el apóstol Pablo ha sido hecho ministro, ha sido hecho predicador. Y la revelación que él trajo la trajo del Espíritu de Dios, del Espíritu Santo porque el Evangelio que San Pablo predicaba dice que no lo aprendió de hombre sino de Dios.     Y ahora, los enviados a evangelizar son benditos, benditos los pies de estas personas; son personas bienaventuradas al estar llevando el Evangelio de Cristo por todos los lugares.     “¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: ¡Tu Dios reina!”     Vean, cuán hermosas son esas palabras proféticas que se han hecho una realidad en muchos enviados de Dios.     Y ahora, hermosos y por consiguiente benditos los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian todas esas bendiciones divinas, las anuncian ¿cómo? A través del Evangelio de Cristo; porque en el Evangelio de Cristo están reveladas todas esas bendiciones divinas de salvación y Vida eterna. Y yo me alegro mucho en ver tantas personas que tiene sus pies hermosos para Dios, hermosos porque están calzados con el apresto ¿de qué? Del Evangelio de Cristo, llevando el Evangelio por todas las partes, los lugares para que tengan la oportunidad de obtener la salvación y Vida eterna las personas que recibirían o que reciben el Evangelio de Cristo cuando usted lo lleva a las personas.     Es el trabajo más importante que se está haciendo en la Tierra: la evangelización. Ya lleva dos mil años, alrededor de dos mil años y todavía es tan efectivo como lo fue el día que comenzó a ser predicado por el apóstol San Pedro allá el Día de Pentecostés en el momento, en el día en que ellos recibieron el Espíritu Santo; porque no podían salir a predicar el Evangelio de Cristo, el Evangelio de nuestra salvación sin el Espíritu Santo que es el que unge a las personas, y por medio de esas personas habla el Espíritu Santo la Palabra, el Evangelio de nuestra salvación, el Evangelio de Jesucristo.     En nuestro tiempo también se continúa predicando el Evangelio de Cristo por el Espíritu Santo en las personas que van llevando el Evangelio de Cristo.     Recuerdan que Cristo mismo dijo que no pensaran que iban a decir cuando fueran llevados ante autoridades, sino que el Espíritu Santo pondría en la boca de esas personas, de esos creyentes en Cristo lo que tenían que hablar.     Y ahora, ya lleva unos... alrededor de dos mil años la predicación del Evangelio de Cristo, y por consiguiente la evangelización; y el resultado ha sido millones de seres humanos recibiendo la Vida eterna, millones de seres humanos que han recibido la Vida eterna al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo y recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.     Por lo tanto, la evangelización ha sido y es efectiva; trae bendición, salvación y Vida eterna para todos aquellos que escuchan y reciben a Cristo como único y suficiente Salvador. Y los enviados a evangelizar son benditos de Dios y recibirán su galardón cuando seamos transformados, aparte de la salvación y Vida eterna, aparte de la transformación, aparte del cuerpo nuevo, tendrán galardones allá en el Cielo; aunque el galardón más grande es la Vida eterna, ese es el más grande.     Y ahora: “ENVIADOS A EVANGELIZAR,” adelante evangelizando, no hay otra labor mas grande que se pueda llevar a cabo; y en la evangelización también se dan a conocer las cosas que Dios está haciendo en nuestro tiempo. Pero sobre todo se presenta el Programa de salvación y Vida eterna, y luego se da a conocer a los creyentes ya en Cristo la meta que hay en el Programa Divino en donde vamos a ser transformados y llevados con Cristo a las Cenas de las Bodas del Cordero; y en donde también habrá una Gran Carpa-Catedral que fue mostrada al reverendo William Branham en una visión, y él la vio funcionando; por lo tanto eso va a hacerse una realidad.     Y serán bienaventurados también los que estarán trabajando en ese proyecto divino, en ese trabajo divino en y para el cumplimiento de esa visión que le fue mostrada al reverendo William Branham.     No es raro que vaya a surgir una Gran Carpa-Catedral en nuestro tiempo, pues aun en el tiempo del profeta Moisés encontramos que surgió una gran carpa, y lo grande de ella no era el tamaño, sino quien estaba dentro de ella: Dios. Y allí dentro estaba el Pacto y estaban las tablas de la Ley, estaba la vara de Aarón que había reverdecido, y también estaba el maná que fue colocado allí; pero lo más importante de todo era la Columna de Fuego que estaba allí sobre el Arca del Pacto, sobre la tapa del Arca del Pacto que es llamado o llamada esa tapa el propiciatorio, una tapa de oro que cubría el Arca del Pacto y un querubín a cada lado, dos querubines de oro mirando directamente hacia el Arca del Pacto, mirando al centro del propiciatorio donde estaba Dios en la Columna de Fuego; por lo tanto mirando a Dios y al Arca del Pacto.     Por lo tanto, todo eso es tipo y figura también de lo que ha de acontecer en el Templo espiritual de Cristo, porque no puede haber un templo sin atrio, sin lugar santo y sin Lugar Santísimo.     Y ahora, nosotros estamos en la etapa del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo; y por consiguiente lo que hubo en el tabernáculo que construyo Moisés y el templo que construyó el rey Salomón, y lo que hay en el Cielo tiene que hacerse una realidad en la Iglesia del Señor Jesucristo. Y no vamos a explicar mucho de eso; pero recuerden, la Venida del Señor al tabernáculo que construyó Moisés fue para morar en el Lugar Santísimo, en medio de los días querubines de oro.     En el Templo celestial donde está el Señor es en el Lugar Santísimo de ese Templo, y en el Templo espiritual de Cristo la Venida de Cristo para el Día Postrero, la segunda Venida de Cristo será para venir a Su Iglesia al Lugar Santísimo de Su Iglesia, y por eso en edades pasadas que corresponden al Lugar Santo no podía hacerse realidad la Venida del Señor; tiene que ser para la etapa del Lugar Santísimo de Su Templo espiritual en donde estarán también los ministerios de Moisés y Elías uno a cada lado como los dos querubines de oro que estaban allí sobre el arca del pacto, sobre el propiciatorio. Y vamos a no explicar mucho de eso.     Recuerden, todo aquello es tipo y figura de lo que Dios estará haciendo en la Iglesia del Señor Jesucristo que es el Templo espiritual de Cristo.     El apóstol Pablo por ahí por el capítulo 3 dice también, y otros lugares de Primera de Corintios y otros lugares, dice: “¿No saben ustedes que son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” Y también muestra que la Iglesia del Señor Jesucristo es el Templo del Señor, la Casa del Señor, la Casa, el Templo, la Familia.     Y ahora, dice que el que destruya el Templo de Dios, Dios lo destruía a él. Por lo tanto, los que han perseguido a la Iglesia del Señor Jesucristo tendrán graves problemas delante de Dios. Como los que destruyeron también el templo que construyo Salomón y el templo que luego fue restaurado en diferentes ocasiones.     Así que, es importante saber que si para los que obraron en contra del templo terrenal que hubo allá en Jerusalén el juicio de Dios dijo que vendría, también para los que han destruido el Templo espiritual de Cristo, el Templo espiritual de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.     Y ahora, los enviados a evangelizar, ¿quiénes son esas personas en nuestro tiempo? Pues todos nosotros. Estamos llamados a estar evangelizando todo el tiempo hasta que se complete la Iglesia del Señor Jesucristo, porque por medio de la evangelización es que escuchan la Voz de Cristo, la Voz del Espíritu Santo, la Voz del buen Pastor, y son llamados y juntados en el Cuerpo Místico de Cristo que es el Redil del buen Pastor; es el Redil para las ovejas del Señor.     Cristo es el buen Pastor, la Voz de Cristo es el Evangelio de Cristo por medio de los mensajeros que Él envía juntamente con los ministros que están siempre brazo a brazo con ese mensajero correspondiente a cada tiempo; y las ovejas pues somos nosotros, todos nosotros creyentes en Cristo somos las ovejas del Señor; y el Redil, pues la Iglesia del Señor Jesucristo. Tan sencillo como eso es el buen Pastor, la Voz del buen Pastor, el Redil del buen Pastor o Redil de las ovejas y las ovejas.     Ser un ministro es la posición más grande que un ser humano puede tener en este planeta Tierra; y es elegido por Dios desde antes de la fundación del mundo. Y estar trabajar en la evangelización es la labor más importante que puede estar llevando a cabo una persona sea ministro o no sea ministro, si no es ministro pues es ayudante de ministro, ayudantes en el ministerio, en la labor de la evangelización; y una iglesia, congregación que evangeliza es una congregación que está haciendo la voluntad de Dios y está trabajando en la labor más importante: la labor de la evangelización. Es la labor ms importante que lleva acabo en este mundo la Iglesia.     Y luego la Iglesia dentro con sus miembros enseñando la Palabra, dándole el alimento a tiempo a las ovejas del Señor, es la labor más importante que puede estar haciendo. El siervo fiel y prudente de cada edad, el mensajero de cada edad con los ministros de cada edad dándoles el alimento espiritual, la Palabra, el mensaje correspondiente al tiempo. El evangelio y todas las cosas correspondientes a ese tiempo es estar alimentando bien a las ovejas del Señor.     “LOS ENVIADOS A EVANGELIZAR.” ¿Donde están?     Por lo tanto, adelante y que estos días haya una labor evangelizadora grande, y ya nos veremos el domingo, Dios mediante, para la actividad o culto del domingo; traigan invitados familiares y amigos para que Dios siga llamando y juntando los que faltan para completar Su Iglesia, porque no nos podemos ir de aquí de la Tierra en el arrebatamiento o rapto, y no podremos ser transformados y los muertos en Cristo resucitar hasta que no se complete la Iglesia del Señor Jesucristo.     Eso es lo que ha estado aguantando la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos ¿por qué? Porque ha estado aguantando a Cristo en el Lugar Santísimo en donde esta como Sumo sacerdote haciendo intercesión, y no puede salir del lugar de intercesión hasta que haga intercesión por el último que esta escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Hasta que sea redimido el ultimo, Él no puede salir del Trono de intercesión.     Cualquier persona podría decir: “¿Pero por qué esperar por el último? ¿Por qué llega tarde?” ¿Y qué si fuera usted? ¿Le gustaría que dijeran que ya seamos transformados y nos vayamos, y que se quede el que llegue tarde? O quien sabe si es un familiar suyo, si es un hijo suyo o una hija, un nietecito, o sus papas o algún amigo que usted quiere que entre al Redil del Señor.     Por eso es tan importante la evangelización; puede evangelizar llevando el mensaje a una persona a su casa o a su oficina, o en las campañas evangelísticas, en todo eso se está evangelizando dando a conocer a Cristo y Su obra de redención, dándole a conocer a las personas eso es estar evangelizando; llevándole el evangelio de Cristo a las personas.     Por lo tanto, adelante evangelizando sabiendo que pronto se va a completar el número de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo, y entonces habrá terminado la labor para nosotros. Luego ciento cuarenta y cuatro mil continuarán evangelizando, les será pasada a ellos la oportunidad de evangelizar con el mensaje del Evangelio del Reino.     Y ahora, nosotros continuamos evangelizando con el mensaje del Evangelio de la Gracia juntamente con el mensaje del Evangelio del Reino. Lluvia Temprana: Evangelio de la Gracia; Lluvia Tardía: Evangelio del Reino. El Espíritu Santo obrando, el Espíritu Santo trayendo esa bendición de Lluvia Temprana y Lluvia Tardía, es la lluvia del Espíritu Santo trayéndonos esas bendiciones.     Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “LOS ENVIADOS A EVANGELIZAR.”     Que Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar en esta tarde.     Mientras llega, todo lo que invertimos en la evangelización está allá en el Cielo almacenado. Así que, invertir en la evangelización, invertir tiempo, dedicación, esfuerzo y aun dinero, es la inversión más segura que podemos hacer en la Tierra. Recuerden que Cristo dijo: “Haced tesoros (¿dónde?) en el Cielo.” Es una de las formas de hacer tesoros en el Cielo.     Les estuve hablando acerca de Moisés, cuando veían a Moisés venir por el desierto rumbo a la tierra prometida en toda esa trayectoria de 40 años, veían también una tienda, una carpa, un tabernáculo. Como que el ministerio de Moisés tiene que ver con tabernáculos, con carpas, tienda; y el de Elías también lo vimos en la cuarta manifestación del ministerio de Elías también ministrando en carpa.     Así que, esos ministerios tienen que ver con carpas y va a ser una bendición grande para el Día Postrero. El mismo cuarto Elías se vio dentro de esa Carpa gigante, él dijo... (mientras llega Miguel), él dijo: “Del Occidente vendrá un jinete en un caballo blanco,” es que él había... estaba pensando: “Señor, ¿habrá otro avivamiento?” O sea, como los hubo en cada edad en que el Espíritu de Dios vino, ungió un hombre, un mensajero y lo envió con Su Palabra revelada, comenzó a predicar ese mensaje, dar a conocer esa revelación y comenzó Dios a llamar Sus escogidos de cada tiempo a través del mensajero que Él envía en cada tiempo, y eso fue el avivamiento de cada edad. Produjo hijos e hijas de Dios en el Reino de Dios.     Y se pregunta: “¿Habrá otro avivamiento?” Es que el séptimo, el mensajero, el séptimo avivamiento era él. “Señor, ¿habrá otro?” Él está diciendo que ya el avivamiento ya en Norteamérica había terminado, el avivamiento de la séptima edad. “¿Habrá otro?” Entonces dice: “Del Occidente vendrá un jinete en un caballo blanco, recorreremos esta senda una vez mas.” Estaba recorriendo el ministerio de Elías por cuarta ocasión, la recorrerá por quinta ocasión el ministerio de Elías, ahí es donde viene y viene con un jinete, “recorreremos esta senda una vez mas.” Viene con el jinete que él vio, y dice: “Del Occidente vendrá un jinete en un caballo blanco.” Un caballo representa un poder, el poder de la Palabra pura. “Recorreremos esta senda una vez más.”     Y se pregunta “¿Habrá otro avivamiento?” Es que el séptimo, el mensajero el séptimo avivamiento era él. “Señor, ¿habrá otro?” Pues él está diciendo que ya el avivamiento allá en Norteamérica había terminado, el avivamiento de la séptima edad. “¿Habrá otro?” Y entonces dice: “Del Occidente vendrá un jinete en un caballo blanco, recorreremos esta senda una vez más.” Estaba recorriendo el ministerio de Elías por cuarta ocasión, la recorrerá por quinta ocasión el ministerio de Elías, ahí es donde viene y viene con un jinete “recorreremos esta senda una vez más.” Viene con el jinete que él vio, y dice: “Y del Occidente vendrá un jinete en un caballo blanco.” Un caballo representa un poder, el poder de la Palabra pura. “Recorreremos esta senda una vez más.”     Así que Elías la recorrerá con Moisés el ministerio de Elías por quinta ocasión vendrá acompañado con el ministerio de Moisés por segunda ocasión, y si contamos el ministerio de Moisés en Jesús por segunda ocasión entonces será por tercera ocasión.     Bueno, todavía no llega Miguel, no lo veo, él siempre dice que el postre, el postre, es que es dulcero, el gusta mucho los dulces, le gusta mucho el postre, y por eso algunas veces yo le llamo, le digo: “Ya tenemos a Miguel,” y no lo veo ya Miguel, ya el postre, ya nos pasamos del postre. Así que por aquí, el postre espiritual es Palabra también.     Bueno, esperamos algún día ver la Visión de la Carpa, pero verla hecha una realidad porque la vemos escrita en diferentes lugares, pero queremos verla hecha una realidad. Como la quería ver el reverendo William Branham la quería ver hecha una realidad y trató de hacerla una realidad pero no era para su tiempo. Es para la edad de oro, es para nuestro tiempo.     Tiene que hacerse una realidad y habrá personas, ministros trabajando en pro de ese proyecto para que sea hecho una realidad.     Bueno, que Dios les bendiga y les guarde; y ya por aquí tenemos al misionero Miguel Bermúdez Marín con ustedes.     Dios les bendiga y les guarde, y nos vemos el domingo Dios mediante en la actividad correspondiente en... ¿cuántos saben donde es? Es que la dirección yo no la se bien, pero siempre me llevan, por lo tanto no se la dirección pero estaré con ustedes Dios mediante en el Auditorio la Iglesia de la Voz de la Piedra Angular.     Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y fue un privilegio y un placer, y una bendición grande estar con ustedes platicando acerca de: “LOS ENVIADOS A EVANGELIZAR.”     Yo siempre cuando estoy en algunas actividades donde el misionero Miguel Bermúdez Marín está y están teniendo más actividades en reuniones de lo que debe ser, él dice: “¿Por qué no están evangelizando? Para que luego vengan muchas personas para la actividad.” O sea, hay que evangelizar también. O sea, si hay una reunión de ministros y colaboradores junta, pues antes es bueno estar evangelizando, o seguida que termina ir a evangelizar, ¿algo así es? Miguel es el que sabe; él es un veterano misionero que ha estado evangelizando por más de 40 años, ya tiene 50 años evangelizando o más, y sabe, conoce bien esa labor.     Yo solamente llevo unos 48 o 49 años. Todavía no he llegado a los 50 años, pero he de llegar. Por ahí por el año 2013 cumplo 50 años ya predicando el Evangelio, ya como misionero evangelista, y así por el estilo; y viajando por diferentes países. Y si fuera un jovencito o un niñito, actualmente quisiera hacer lo mismo: quisiera tener la misma misión de parte de Dios. Y solamente son 50 años, alrededor de 50 años, cerca de 50 años; pero tengo el milenio, ahí estaré haciendo de lo mismo: dando a conocer la Palabra de Dios.     Y ya vamos a ver cómo va a ser en el milenio, pero no lo vamos a ver aquí, no lo voy a explicar aquí sino quizás cuando este allá. Aunque si en alguna ocasión tenemos la oportunidad pues hablaremos de eso, porque hay Escrituras que hablan de la evangelización. Como dice en San Pablo en lo que leímos: “¿Cómo creerán si no hay quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados?”     Y si la Tierra va a ser llena del conocimiento de la gloria de Dios, ¿cómo va a ser llena? Por medio de una enseñanza, se va enseñar, se va a estar predicando enseñando el Evangelio del Reino todo lo que conlleva ese mensaje; ahí en el milenio es que se va a estar hablando más ampliamente el Evangelio del Reino. Porque cada mensaje corresponde a cada dispensación, pero hay un entrelace, siempre que comienza a ser proclamado en la dispensación anterior, como entrelace para después entrar de lleno a esa dispensación.     Bueno, vamos a dejarlo quietecito ahí. Que Dios me los bendiga y me los guarde, y con ustedes nuevamente el reverendo misionero Miguel Bermúdez Marín.     “LOS ENVIADOS A EVANGELIZAR.”

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