ImprimirImprimir

Muy buenos días, o buenas tardes, para los que están en lugares que ya pasamos de las 12:00; y para los que están en lugares que todavía no son las 12:00, pues buenos días; es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.     Reciban un saludo todos los que están en otras naciones, como también los que están aquí presentes, y los ministros en todos los países. Que las bendiciones de Dios sean sobre ustedes y sobre las congregaciones que Dios les ha dado a para atender. En el Nombre del Señor Jesucristo.     Quiero enviar un especial saludo al reverendo Miguel Bermúdez Marín allá en Venezuela, misionero que por unos 50 años ha estado llevando el Evangelio por diferentes naciones. Que Dios te bendiga Miguel y te use grandemente el resto de tu vida, y que llegues estando vivo a la transformación.     Ese es mi deseo para Miguel y para cada uno de ustedes también que están presentes y los que están en otras naciones, y para mí también, pues la Escritura dice que ha de venir, a la final trompeta, porque será tocada la trompeta y los muertos en Cristo resucitarán primero incorruptibles, y nosotros los que vivimos seremos transformados, pues habrá un pueblo que estará vivo cuando ocurra la resurrección, la resurrección será en cuerpos eternos, glorificados, y los que estén vivos creyentes en Cristo nacidos de nuevo en el Cuerpo Místico de Cristo serán transformados. O sea, que habrá un grupo de creyentes, y esos estarán en la edad de adopción, la etapa de oro de la Iglesia del Señor Jesucristo.     Reciban también saludos allá en Puerto Rico, el reverendo José Benjamín Pérez, ministro que está junto a la congregación de Cayey, Puerto Rico llevando a cabo un proyecto muy importante: el proyecto de la construcción de La Gran Carpa-Catedral de Puerto Rico, la cual está moviéndose rápidamente todo ese proyecto, está muy adelantado; un proyecto como ese dura más de diez o veinte años en llevarse a cabo, y está tan adelantado que mucho menos tiempo va a ser llevado a cabo.     Están trabajando muchas personas, y el pastor allá, reverendo José Benjamín Pérez, está trabajando juntamente con todos los que de Puerto Rico están en ese proyecto y con todos los ministros y congregaciones de todos los países que se han unido a él y a la Iglesia de Puerto Rico, para llevar a cabo ese proyecto que será de beneficio, no solamente para Puerto Rico sino para todas las naciones, y por consiguiente para la familia humana.     Va a ser de grande bendición para todos; y miles de personas están unidas a ese proyecto para que se lleve a cabo, están trabajando arduamente en ese proyecto. Muchas personas que han tenido entrevistas con el reverendo José Benjamín Pérez, le han hablado acerca del gozo, de la alegría, el regocijo que tienen de estar trabajando en ese proyecto, y siguen adelante trabajando en ese proyecto.     El reverendo José Benjamín Pérez les ha ayudado grandemente en todas esas entrevistas también, las cuales son de grande beneficio para todos las personas de la Iglesia allá en Puerto Rico, como también hacen los ministros y las personas en los diferentes países.     Bueno, la Escritura que tenemos para esta ocasión, es Deuteronomio, capítulo 30... verso 14 en adelante del capítulo 30 de Deuteronomio (hasta el verso 20), nos dice:     “Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.     Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;     porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.     Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres,     yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.     A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;     amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     Nuestro tema para esta ocasión es: “ESCOGIENDO LA VIDA.”     A través de la historia bíblica se nos habla de la creación de los Cielos y de la Tierra, y se nos enseña en la Biblia que Dios creó los Cielos y la Tierra. Esto fue miles de millones de años; cuando Dios creó los Cielos y la Tierra, le llaman al origen de la creación el Bing Bang, en donde hubo una explosión, y de ahí surgió la creación.     Pero la Escritura nos habla más claramente de la creación, de cómo vino a existencia. En el capítulo 1, verso 1 del Génesis, nos dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Después de eso viene el verso 2, que ya para ese tiempo habían transcurrido millones de años.     Ahora, la ciencia ha estado buscando el origen de la creación, no solamente por saber cuándo fue, ¿por qué creen ustedes que la ciencia está buscando el origen de la creación? No es solamente por curiosidad, por saber cuándo fue, sino para ver si puede hacer lo mismo.     Ahora, veamos la Escritura lo que nos dice acerca del origen de la creación y de quién y cómo se llevó a cabo la creación. En el pasaje que les cité de Génesis, capítulo 1, verso 1 que nos dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra,” nos habla de una persona a la cual se le ha llamado Dios por miles de años.     Por lo tanto, tiene un Creador, porque si hay una creación, pues tuvo que haber un creador, hubo un Creador; si hay una construcción, pues tuvo que haber un constructor. Si hay un edificio en algún lugar y usted pasa por la ciudad y ve muchos edificios, nadie le puede decir a usted: “Esos aparecieron ahí, surgieron solos.” Usted dice: “Usted es un ignorante, eso hubo un arquitecto y hubo un ingeniero y hubo un grupo de obreros trabajando para que se realizara eso.”     Así es la creación también, hubo un Arquitecto y Constructor el cual es Dios, y con Su poder Él creó todas estas cosas que existen, de las cuales se dice que hay billones de galaxias con billones de sistemas solares, galaxias visibles y galaxias invisibles también.     Recuerden que lo se ve fue hecho ¿de qué? De lo que no se veía. Antes de aparecer en la forma visible y tangible, viene, es hecho en el mundo invisible; las cosas vienen del mundo invisible, como las enfermedades también, lo bueno y lo malo viene de otras dimensiones.     Por eso sabemos también que hay con nosotros Ángeles, pero están en otra dimensión la cual no es visible con la vista u ojo humano, pero no se preocupen, cuando tengan el cuerpo glorificado, ya con la vista de los ojos del cuerpo glorificado podrán ver en todas las dimensiones. Es una muestra Jesucristo también, cuando decía que veía, veía lo bueno y veía también lo malo, en una ocasión dice: “Veo a Satanás que desciende del cielo, que es echado del cielo.”     Todo eso Él lo podía ver y todos los milagros que Él iba hacer antes Él los veía, “como yo veo al Padre hacer, así Yo hago, como yo escucho al Padre hablar, así Yo hablo.” ¿Ven? Todos los creyentes en Cristo cuando sean transformados y los muertos resucitados, serán iguales a Jesucristo.     Es que una nueva creación está siendo llevada a cabo por el mismo que creó a los Cielos y la Tierra, y vamos a ver un poquito cómo fue la creación de los Cielos y de la Tierra; San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante:     “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.     Este era en el principio con Dios.”     El Verbo es el cuerpo angelical de Dios, es el Ángel del Pacto llamado también el Espíritu Santo, el cual le apareció al profeta Moisés y lo envió para la liberación del pueblo hebreo allá en Egipto, le apareció en el monte Sinaí y lo envió a Egipto donde Moisés se había criado para que libertara al pueblo hebreo.     Dios estaría en él y con él usándolo para la liberación del pueblo hebreo; en palabras más claras, Dios con Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto que le apareció a Moisés... recuerden que cuando le apareció a Moisés en el Éxodo, capítulo 3, le dice: “Yo soy el Dios de tu padre (o sea, Dios de Amram), el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y Dios de Jacob.”     Así le dice el Ángel que le aparece a Moisés, y ahora el Ángel le dice: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” ¿Y cómo puede el Ángel decir que Él es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob? Sencillo: porque el Ángel del Pacto es el cuerpo angelical de Dios llamado el Espíritu Santo, el cual es un cuerpo angelical, un cuerpo teofánico parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión, es un hombre de otra dimensión, en palabras más claras.     Esa es la clase de cuerpo que tienen los Ángeles, y por eso es llamado el Ángel de Dios o Ángel del Pacto o Ángel de Jehová (como en algunas traducciones de la Biblia está escrito), es la imagen del Dios viviente.     A través del Antiguo Testamento encontramos que algunas personas dicen que vieron a Dios, que Dios habló con ellos, como el mismo Adán y Eva también, y aun la serpiente también; encontramos también que Caín y Abel con ellos habló Dios, y también encontramos a Abraham al cual le apareció Dios, Elohím con dos Ángeles más el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, y comieron con Abraham, almorzaron con Abraham.     Él les ofreció una ternera preparada, bien preparada y panes y mantequilla y todo lo que conlleva un buen almuerzo para un personaje, un invitado especial, unos visitantes especiales. Vean cómo estos visitantes, los más especiales, Dios con sus Arcángeles Gabriel y Miguel visitando a Abraham, el padre de la fe, y almorzando con él. Luego Gabriel y Miguel van a donde Lot, y cenaron con Lot.     ¿Cómo puede ser posible eso? Ellos saben, cuando estemos ya transformados vamos a saberlo porque podremos comer cuando tengamos el cuerpo nuevo. Recuerden que cuando Cristo resucitó, ya estaba glorificado y podía comer con ellos, con Sus discípulos; sabía cocinar, ¿sabían ustedes eso? ¿Que Jesucristo sabía cocinar? No solamente era carpintero, sino que sabía cocinar, porque cuando los discípulos en la madrugada se encuentran... habían pescado toda la noche y no habían encontrado nada, salieron a pescar y regresaban sin nada, y le preguntan a Jesús desde la orilla... no sabían que era Jesús, estaba ya amaneciendo, y Él les dice: “¿Tienen algo?” Le dicen: “No tenemos nada, no hemos pescado nada.” Él les dice: “Tiren la red a tal lado, tiren la red a la derecha y hallaréis.”     La tiran a la derecha y se llenó la red de peces grandes, y aunque eran muchos, con todo y eso no se rompió la red, eran ciento cincuenta y tres, ciento cincuenta y tres peces grandes, con dos o tres grandes se llena la embarcación.     Pero vean, eran muchos, y eso eran, movían esas redes con embarcaciones, una embarcación por acá, otra por allá, trayéndola hasta la orilla para recoger lo bueno, y lo malo echarlo fuera o regalárselo a otros personas que siempre están en los lugares donde están sacando las redes, están personas para que les den algunos pecesitos o comprar peces.     Todo eso es tipo y figura de lo que sucede en el campo espiritual. Recuerden que Cristo le dijo a sus discípulos: “Venid en pos de mí (se lo dice a pescadores), y Yo os haré pescadores de hombres,” los hombres, los seres humanos son peces en esa parábola, y los apóstoles, los predicadores serán pescadores.     Eso me recuerda la ocasión en que el Ángel de Dios le dijo al reverendo William Branham: “Yo te voy a enseñar a pescar.” Lo que iba a pescar en la visión serían peces que representarían seres humanos.     Cada mensajero para cada edad es el líder de los pescadores de su tiempo, están bajo la dirección del Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad los demás pescadores, es el grupo de trabajo de cada mensajero en cada etapa de la Iglesia del Señor.     Y ahora, veamos un poquito más acerca de la creación. Recuerden que les dije que está llevándose a cabo una nuevo creación:     “En el principio era el Verbo...”     Y les dije que el Verbo es la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios, el cuerpo teofánico de Dios, que es un cuerpo angelical, un hombre de otra dimensión, y que le apareció desde Adán en adelante a los seres humanos, porque Él mismo fue el que creó al ser humano.     Le hablaba, nos dice la Escritura que a algunos que les aparecía y hablaba con ellos, se ponían muy nerviosos. Encontramos algunos que querían saber el nombre de esa persona, de ese hombre de otra dimensión; en nuestro tiempo algunos dirían: “Un extraterrestre,” apareciendo en esta Tierra y hablando con las personas y dándoles a conocer un Programa Divino, un programa de otra dimensión.     Y en nuestro tiempo, pues se asustarían los científicos y los gobiernos, porque dirían: “De un momento a otro va acontecer una invasión extraterrestre, porque si aparecen esos extraterrestres es que algo está sucediendo o va a suceder en la Tierra.     Cuando el profeta Elías fue arrebatado al Cielo en un carro de fuego, vean, fue llevado a otra dimensión, todavía está vivo; Cristo fue arrebatado el Cielo también, todavía está vivo y joven como cuando se fue, porque está en cuerpo glorificado, y el cuerpo glorificado no se pone viejo.     Esa es la solución al problema que tiene el ser humano, que nace, vive un tiempo, se pone viejo y después muere, pero la solución es que va a ser transformado todo creyente en Cristo y entonces físicamente será inmortal, incorruptible y joven para toda la eternidad. Esa es la promesa para los creyentes en Cristo.     Y ahora, les dije que el Verbo que era con Dios y era Dios es el cuerpo angelical de Dios, cuerpo teofánico:     “Este era en el principio con Dios.”     Ahora, dice:     “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”     ¿Y cómo puede ser Dios el Verbo, si es un cuerpo angelical? Así como usted y yo cuando alguien nos ve, ¿qué dice? “Ví a fulano de tal.” Era usted, pero no lo vieron a usted, lo que vieron fue su cuerpo físico, su casa terrenal, usted es alma viviente, por lo tanto, no lo pudieron ver a usted, pero por cuanto era el cuerpo que usted tiene, es suyo, entonces se identifica el cuerpo con usted.     Así es el Verbo que era con Dios y era Dios, es el cuerpo angelical de Dios, es la imagen del Dios viviente. Jacob se agarró también del Ángel de Dios, no lo soltó allá en el capítulo 32, versos 24 al 32 del Génesis, y no lo soltó hasta que el Ángel lo bendijo, y después le pregunta: “¿Cuál es tu nombre?” ¿Ven? Querían saber el nombre del Ángel.     También Manoa quiso saber el nombre del Ángel que le apareció, habló con Manoa y con la señora Manoa acerca de un hijo que Dios les iba a dar, el cual fue Sansón, el hombre más fuerte del cual nos habla la Biblia, pero no fuerte por fuerza humana sino porque el Espíritu de Dios cuando se manifestaba en él, era el poder de Dios, la fuerza de Dios manifestada a través de un hombre que fue enviado por Dios como uno de los jueces de Israel, para defender a Israel. Eso fue en el tiempo de la teocracia.     Ahora, continuamos aquí, dice:     “Este era en el principio con Dios (¿quién? El Verbo, era antes de la creación).     Todas las cosas por él fueron hechas.”     Y ahora, tenemos ahí el principio de la creación:     “Todas las cosas por él (por el Verbo) fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”     Por lo tanto, nadie le ayudó.     Y ahora, ¿cómo podemos entender que aquí dice que fue el Verbo que era con Dios y era Dios el que creó todas las cosas, y luego en Génesis dice: “En el principio creó Dios todas las cosas”? Porque el Verbo que era con Dios y era Dios, es el cuerpo angelical donde Dios estaba, y Dios estando en Su cuerpo angelical habló a existencia todas las cosas. Tan simple como eso.     Por la Palabra creadora de Dios hablada por medio de Su cuerpo angelical, que es el Ángel del Pacto, las cosas vinieron a existencia. Sigue diciendo:     “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”     Todo lo que vino a vida, a existencia ¿dónde estaba? En Él, y de Él vino a existencia.     Veamos otro pasaje aquí que nos da más luz acerca de este misterio. Este es el misterio de Dios el Padre y de Cristo, del cual nos habla San Pablo en Colosenses, capítulo 2, verso 2 en adelante cuando nos dice:     “Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo,     en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”     Todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento que fueron usados para la creación, ¿dónde están escondidos? En el misterio de Dios el Padre y de Cristo. ¿Para la creación cuál es el misterio de cómo fue realizada la creación? Pues Dios el Padre en Cristo, que es Su cuerpo angelical, Cristo en el cuerpo teofánico, cuerpo angelical, desde ahí con ese cuerpo y desde ese cuerpo Dios habló a existencia todas las cosas. Y dijo Dios y las cosas sucedían.     Y ahora, veamos Colosenses, capítulo 1, versos 12 en adelante, este es un pasaje muy revelador de estos misterios divinos. Dice:     “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz.”     Los santos en luz tienen una herencia, los santos en luz son los hijos e hijas de Dios escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, ¿desde cuándo Dios lo conoce a usted y a mí? Desde antes de la creación, y el nombre suyo y el mío, Dios lo colocó en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo.     Y si el nombre que usted tiene en la actualidad no es el que Dios colocó para usted en el Libro de la Vida del Cordero, pues cuando tenga el nuevo cuerpo, pues entonces va a tener el nombre que le corresponde, por lo tanto, no tiene que preocuparse si el nombre que tiene es el que Dios escogió desde antes de la fundación del mundo o no.     El que Él escogió para tenerlo en el cuerpo angelical y el cuerpo físico glorificado que usted va a tener, pues lo va a tener de todas formas, sea o no sea el que usted tiene en la actualidad; y si el que tiene no es el que va a tener, pues no se preocupe, Dios le cambió el nombre a Jacob por Israel, el Ángel del Pacto se lo cambió.     Y así hizo con un sinnúmero de personas en diferentes ocasiones,;a Pedro le dice, a Simón Pedro, ¿ven? Le pone por *nombre Pedro, y también a otras personas les ha cambiado el nombre. Pues no se preocupe de eso. Y para sorpresa de algunas personas, miren lo que dice la Escritura con relación a los nombres y los cambios de nombre; Apocalipsis, capítulo 3, verso 12:     “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”     ¿Qué les parece esto? Cristo mismo diciendo que va a escribir sobre el vencedor el nombre de la ciudad de nuestro Dios, el Nombre de nuestro Dios y Su Nombre nuevo. Así que, no se preocupe si usted no tiene el nombre que le corresponde, pues entonces Dios le va a poner el nombre que Él escribió desde antes de la fundación del mundo para usted.     Ya eso no es un problema nuestro, si lo tenemos, la solución la tiene Dios; con el que tenemos, trabajamos en la obra del Señor... puede ser que todos tengan el nombre que les corresponde, puede ser también.     El mío me lo cambiaron hace 71 años porque me tenían para ponerme por nombre Eliseo, y como nació un primo primero que yo y le pusieron Eliseo, entonces mis padres no quisieron ponerme Eliseo, sino William.     Yo no tuve que ver nada con ese cambio, pero lo hicieron bien, no tengo de qué quejarme. Para mí cualquiera de los dos era bueno, lo mismo que me pusieran el nombre del segundo Elías, que del cuarto Elías, fue la mano de Dios obrando en todas estas cosas.     Ahora, continuemos aquí con ese pasaje de San Pablo en Colosenses... como es domingo, estamos en escuela bíblica, y por eso estudiamos la Escritura desde el Génesis hasta el Apocalipisis; ya hemos hablado del Génesis, hablamos del Apocalipsis también y por aquí estamos en las cartas apostólicas de San Pablo.     Hay una herencia grande, una de las cosas es la Vida eterna, es herencia para todos los hijos e hijas de Dios, descendientes de Dios; los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo son descendientes de Dios.     Si no fueran descendientes de Dios usted no podría decir: “Padre nuestro,” porque si no es hijo, ¿cómo le va a decir Padre? Por eso Cristo enseñó a orar a Sus discípulos, porque iban a nacer los hijos e hijas de Dios y comenzaron el Día de Pentecostés a nacer bajo un nuevo Pacto en el Reino de Dios naciendo del Agua: del Evangelio, y del Espíritu: del Espíritu Santo, lo cual es una nueva creación de una nueva raza con Vida eterna que recibe primero la parte espiritual, recibe Vida eterna su alma, y recibe Vida eterna en la parte espiritual y recibe el Espíritu de Cristo, el Espíritu de Vida eterna y por consiguiente queda sellado en el Reino de Dios con Vida eterna, nace de nuevo, nace a la Vida eterna.     Porque nadie tiene Vida eterna a menos que sea por medio del nuevo nacimiento. Por eso Cristo le dice a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.” La forma de entrar al Reino de Dios que es eterno, es por medio del nuevo nacimiento.     Y ahora, continuemos aquí... los santos, los hijos de Dios tienen una herencia en el Cielo: la Vida eterna y toda la creación son herederos, ¿por qué? Porque toda la creación pertenece a Dios, y los hijos son los herederos de su padre, no pueden ser otras personas, sino los hijos, los herederos de un padre.     Y los herederos del Padre celestial, ¿son quiénes? Los hijos de Dios, esos son los miembros de la familia de Dios, hijos e hijas de Dios, y por consiguiente al ser Dios el Rey del universo, entonces son príncipes y princesas todos los hijos e hijas de Dios, esa es la forma en que Dios los ve a ustedes y a mí.     Por lo tanto, no son cualquier cosa los hijos de Dios, son la realeza del Reino celestial, del Reino de Dios; y más alto que la realeza en un reino, no hay nada, y solamente pueden pertenecer a la realeza, el padre, el rey, la esposa del rey, que es la reina, y los hijos que son príncipes y princesas. Eso es la realeza, el resto, pues ya son de otro nivel más bajo, donde hay duques, condes y condesas y todas esas posiciones, y después otra clase más baja.     Recuerden que en el Reino de Dios hay diferentes niveles, por eso hay Ángeles, pero también hay Arcángeles (ese es un nivel más alto), hay querubines también, hay serafines, diferentes niveles en la esfera del mundo espiritual.     Pero los herederos no son los Ángeles, son los hijos e hijas de Dios que son los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso dice que Jesucristo con Su Sangre nos ha limpiado de todo pecado y nos ha hecho para nuestro Dios, Reyes y Sacerdotes, y reinaremos sobre la Tierra. (Apocalipsis, capítulo 1, versos 4 al 9; Apocalipsis, capítulo 5, versos 7 al 11; y Apocalipsis, capítulo 20, versos 4 al 6, ahí encuentran más detalles y también en Primera de Pedro, capítulo 2, versos 4 al 10).     San Pedro dice que somos real sacerdocio, el Orden sacerdotal del Templo celestial pertenece a Jesucristo el Sumo Sacerdote del Templo celestial, que es Melquisedec, el Melquisedec que le había aparecido a Abraham en el capítulo 14 del Génesis, y le dio pan y vino, y Abraham pagó a Él los diezmos de todo.     Encontramos que dice también San Pablo que cuando Abraham diezmó a Dios, Leví estaba también diezmando. ¿Y cómo puede ser eso, si ni siquiera había nacido Jacob, y Leví es hijo de Jacob? Cómo podía ser que Abraham estaba diezmando a Melquisedec, y cuando estaba diezmando Abraham, estaba diezmando también Leví, ni siquiera había nacido Isaac, porque Isaac nació más adelante, Isaac nació por el capítulo 21, y en el capítulo 14 Leví, ¿que es qué? Bisnieto de Abraham está diezmando cuando Abraham está diezmando a Dios.     Esto es sencillo porque los hijos están en el padre, y por consiguiente donde quiera que va un padre, van los hijos que potencialmente están en él y que con la unión sagrada entre un hombre y una mujer al casarse, entonces él se reproduce en hijos.     ¿Y de dónde vinieron? Estaban en él, por lo tanto, en Abraham estaba Isaac, estaba Jacob y estaba también Leví, y esto es importante entenderlo para poder entender estas cosas en cuanto a Cristo y los hijos del Reino.     El mismo Cristo dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva.” Cristo se está representando, tipificando en un grano de trigo, y si cae en tierra y muere, o sea, cuando se siembre un grano de trigo o lo que sea, se siembra y muere, pero la vida que estaba ahí surge y forma una plantita, ya sea de trigo, sea de aguacate o sea de mango o de lo que sea.     Los que han abierto una semilla encontrarán que hay algo pequeñito diferente al resto de la semilla, ahí está la vida, esa es la vida, y cuando surge, usted encontrará que lo que salió en ese retoño, fue esa vida. El Espíritu Santo es la vida que estaba en Cristo.     Y ahora, si Él es un grano de trigo, al morir luego va a surgir la vida, el Espíritu Santo que estaba en Él va a surgir en una planta de trigo la cual nació el Día de Pentecostés, la cual es la Vida del Señor Jesucristo, para llevar mucho fruto, muchos hijos e hijas de Dios, porque es la vida que estaba en Jesucristo; y por ser Jesucristo el Hijo de Dios, se va a reproducir ¿en qué? En hijos e hijas de Dios.     Todos los hijos e hijas de Dios bajo el nuevo Pacto, nacen exclusivamente en la planta de trigo, la Iglesia del Señor Jesucristo, no puede ser un grano de trigo en un árbol de mango o de aguacate, porque cada simiente tiene que producir de acuerdo a su género; y la semilla de los hijos e hijas de Dios, la semilla de Dios es Jesucristo, esa es la simiente, la semilla que fue sembrada en tierra para reproducirse en muchos hijos e hijas de Dios, escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, y esos son los herederos de toda la creación.     Vamos a ver algo aquí, ya que estamos en el estudio bíblico de hoy domingo en la mañana, en el capítulo 8 de Romanos, versos 14 en adelante donde nos dice el apóstol Pablo:     “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.     Pues no habéis recibido...”     Vamos ahora a tocar el verso 9:     “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.”     Y eso lo dice el apóstol Pablo: si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él. Ahora, continuamos con el verso 15 en adelante, dice:     “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Abba significa Padre, Abba, Padre)     El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.     Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados ”     ¿Por qué los creyentes en Cristo están esperando ser glorificados y tener un cuerpo glorificado como el de Jesucristo? Porque es una promesa para todos los creyentes en Cristo, es una promesa para todos los hijos e hijas de Dios. A todo lo que Jesucristo es heredero, también lo son todos los hijos e hijas de Dios. ¿Ven?     “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios...”     ¿Por qué? Porque los hijos son los herederos del Padre, y los hijos de Dios son los herederos de Dios el Padre:     “...y coherederos con Cristo (coherederos con Jesucristo el Hijo de Dios)...”     O sea, que ninguna persona va a heredar independientemente de Cristo, es como coheredero con Cristo; todos los creyentes en Cristo forman la Iglesia del Señor Jesucristo, y son parte de ese Cuerpo Místico de creyentes llamado la Iglesia del Señor y llamado también la Esposa del Cordero.     La Iglesia está tipificada en una Esposa y Cristo está tipificado en un Esposo, y la esposa es coheredera con el esposo. Por eso todos los creyentes en Cristo son los hijos e hijas de Dios, coherederos con Cristo. Sigue diciendo el apóstol Pablo:     “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.     Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.”     Todo lo que suframos en la Tierra no es comparable con la gloria venidera, no es comparable con el cuerpo glorificado que vamos a recibir, no es comparable con la Vida eterna, no es comparable con todo lo que hemos de heredar.     Mientras sufrimos en la Tierra, estamos sufriendo en el cuerpo mortal, corruptible y temporero, pero cuando tengamos el cuerpo eterno, ya los sufrimientos ni los vamos a recordar:     “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.”     Es esa manifestación de los hijos de Dios en cuerpos eternos, inmortales, glorificados y jóvenes, lo que la creación completa está esperando, eso será la adopción que será la redención del cuerpo en donde nuestro cuerpo será cambiado de mortal a cuerpo glorificado y eterno y joven para toda la eternidad:     “Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;     porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.     Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;     y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”     Esperando la redención del cuerpo gemimos dentro de nosotros mismos esperando esa adopción, esa transformación, porque entonces ya habrán terminado todas las pruebas, todos los sufrimientos, todos los problemas, ya seremos iguales físicamente a nuestro amado Señor Jesucristo.     Y ahora, continuamos en Colosenses para tener el cuadro claro de todo ese Programa Divino tan hermoso que Dios está desarrollando, llevando a cabo por medio de Jesucristo nuestro Salvador, dice verso 13 en adelante, dice:     “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.”     Vean, Dios por medio de Cristo nos ha libertado del reino ¿de qué? De las tinieblas, del reino del maligno, ¿el príncipe de las tinieblas dice Cristo que es quién? El diablo, eso lo encontramos en el Evangelio según San Juan, en donde Cristo también dice que el diablo es el príncipe de este mundo.     Y si él es el príncipe de este mundo y el príncipe de las tinieblas, entonces es del reino de las tinieblas que Cristo ha libertado a todas las personas que han escuchado la predicación del Evangelio de Cristo y lo han recibido como Salvador.     “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.” (San Juan, capítulo 12, verso 31).     Y el príncipe de este mundo es el maligno, el diablo; y San Juan, capítulo 14, verso 30, dice:     “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.”     Y ahora, por eso fue que cuando el diablo en el capítulo 4 de San Lucas y capítulo 4 de San Mateo, le muestra todos los reinos de este mundo a Jesucristo y le dice: “Todo esto te daré si postrado tú me adoras,” o sea, lo iba a hacer el rey del mundo entero pero Jesucristo tenía que adorar al diablo, y por consiguiente todo ese reino tendría como religión la religión satánica, diabólica, el reino completo; todos los seres humanos tendrían como religión la religión del maligno en la cual adorarían al diablo, cosa que algunas naciones, algunos imperios han tenido cuando han tenido esas religiones paganas la adoración ha sido al maligno.     Pues eso mismo era lo que quería el diablo con Jesucristo, hacerlo el líder máximo del reino terrenal, y que la adoración fuera hacia el maligno; pero al único que hay que adorar y servir es a Dios, y por medio de Jesucristo servimos a Dios. Vamos a continuar aquí leyendo en Colosenses, capítulo 1, verso 13, hemos estado leyendo aquí, dice:     “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas...”     Así como libertó al pueblo hebreo de la potestad del faraón y el imperio del faraón y el reino del faraón, ha libertado a todos los creyentes en Cristo del reino de las tinieblas, del reino del maligno, porque allá faraón y su reino representaban el reino de las tinieblas, y por eso la religión que tenían era pagana, adoración al maligno.     “...y trasladado al reino de su amado Hijo.”     Han sido colocados en lugares celestiales en Cristo Jesús en el Reino de Jesucristo nuestro Salvador:     “En quien tenemos redención por su sangre (¿y qué más?), el perdón de pecados.”     Solamente por medio de Cristo y Su Sangre obtenemos perdón de pecados. No hay otra forma para obtenerlo:     “El es la imagen del Dios invisible....”     Aquí tenemos lo que San Pablo dice de Jesucristo, dice que Jesucristo es la imagen del Dios invisible, y les dije que la imagen del Dios invisible es el cuerpo angelical de Dios, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo.     Recuerden que un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, parecido a nuestro cuerpo, pero de otra dimensión.     Y ahora, Él es la imagen del Dios invisible. Cuando Adán, desde Adán hasta Juan el Bautista, las personas tuvieron una experiencia de que vieron el Ángel de Dios, lo que estaban viendo era la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios, por eso luego en San Juan, capítulo 1, verso 18, dice: “A Dios nadie le vio jamás.”     Y ahora, ¿qué de aquellos que dijeron que habían visto a Dios, y eran profetas? “A Dios nadie le vio jamás, el unigénito Hijo que está en el Seno del Padre, Él le ha dado a conocer, Él le declaró.” O sea, que cuando vieron a Dios lo que estaban viendo al unigénito Hijo de Dios, estaban viendo al unigénito Hijo de Dios, a Cristo en Su cuerpo angelical, en quien estaba Dios, porque es la imagen del Dios viviente, Dios estaba ¿dónde? En ese cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto a través del cual le habló a existencia toda la creación.     Por eso es que Jesucristo dice en San Juan, capítulo 8, verso 56 al 58:     “Abraham vuestro padre (le dice a los judíos) se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.     Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?     Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.”     Pero eso era mucho para entenderlo en aquellos días aquellas personas, y más por cuanto estaban en contra de Él, mucho menos iban a entender, más bien lo tildaban de loco, fanático, que tenía demonios, que por el dedo de Beelzebú echaba fuera demonios y así por el estilo; porque cuando las personas no pueden entender o creer lo que otra persona dice, y más si están en contra de él, pues entonces lo tildan de loco, de fanático, de una persona en el cual está el enemigo, el diablo y que las obras que hace son del diablo.     Esa era la situación de aquel tiempo con relación a Jesús, pero recuerden, todo eso tenía que acontecer para bendición, para bendición de Israel y para bendición de los gentiles también, porque en la simiente de Abraham serían benditas todas las naciones; y la simiente de Abraham es el Mesías, es Cristo, y por consiguiente tenía que ser de esa forma.     Por eso no se pueden los cristianos enojar con los judíos, y no pueden criticarlos, porque como José dijo a sus hermanos que lo habían vendido en el cual se tipificó lo que le pasaría al Mesías, José dijo: “Ahora no estén afligidos ustedes por lo que hicieron contra mí, todo fue obra de Dios, Dios lo quiso así para la preservación de vida.”     Y para la preservación de vida, para que puedan tener Vida eterna las personas todo eso sucedió con Jesús. Por eso es que Jesús estando en la Cruz del Calvario, dice: “Padre, perdónalos, no saben lo que hacen.” Él había dicho: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda.” O sea, que Cristo si no moría, quedaría solo, ¿por qué solo? Porque las demás personas tenían que morir, porque el día que Cristo murió tenía que todo ser humano morir, porque era el día del juicio divino contra la raza humana, como sucedió en el tiempo de Noé, que la raza antediluviana, la familia humana antediluviana estaba condenada a ser destruida.     Y ahora, la muerte de Cristo fue lo que salvó al mundo, el mismo Cristo dijo: “Porque el Hijo de Hombre vino para salvar al mundo.” De eso es que nos habla el capítulo 3 de San Juan, no vino para condenar al mundo, sino para salvar al mundo.     Todos los pecados y por todos los pecados de los seres humanos la raza humana tenía que morir, desaparecer en los días de Jesús, y sobre todo el día en que Cristo fue crucificado; pero Él se hizo pecado por nosotros, Él tomó nuestros pecados y se hizo mortal porque Él no podía morir, Él decía: “Nadie me quita la vida, yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.”     Él vino con una misión divina en favor de la raza humana, vino de otra dimensión, aunque esa otra dimensión está en medio nuestro y estaba en medio de la raza humana, pero en otra dimensión; como la dimensión cuarta, que es la dimensión de las ondas está en nuestro medio pero usted no la puede ver, pero prende un televisor y lo coloca en un canal que estén transmitiendo, y ahí puede ver todo lo que está pasando por la dimensión de las ondas, esa cuarta dimensión, es invisible a la vista humana, pero la hace usted visible a través del equipo de televisión, y capta lo que se está transmitiendo desde los canales de televisión.     Si tuvieran un televisor que pudiera sintonizar un canal de la sexta dimensión, que trabajara con la sexta dimensión, estaríamos viendo por televisión los Ángeles, y así son las dimensiones; pero no se preocupen que en el cuerpo nuevo todos tendremos el equipo completo.     ¿Quién es Jesucristo en Su cuerpo físico? El Verbo hecho carne, porque dice San Juan, capítulo 1, verso 14:     “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”     El Verbo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo se hizo carne, por eso hizo sombra sobre la virgen María y entonces ahí fue formado el cuerpo de Jesús, fue colocada la vida allí y fue multiplicándose célula sobre célula hasta que se formó el cuerpo de Jesús en el cual moró el Espíritu Santo, y por consiguiente Dios el Padre estaba en Él, porque Dios el Padre está en Su cuerpo angelical que es el Espíritu Santo, y por eso en Jesucristo moró la plenitud de la Divinidad que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.     Por eso Él decía: “El Padre que mora en mí (¿ven?), Él hace las obras.” Todos los milagros que fueron hechos, no los hizo el velo de carne llamado Jesús, los hizo el Padre celestial que estaba en Jesús, Él decía: “Yo no hago nada de mí mismo, el Padre que mora en mí, Él hace las obras.” Era Dios el Padre con Su cuerpo angelical, el Espíritu Santo dentro del velo de carne llamado Jesús.     “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.     Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.”     Todo fue creado por medio ¿de quién? De Jesucristo, ¿y para quién? Para Jesucristo, Él es la imagen del Dios invisible, en Él fueron creadas todas las cosas, siendo Él el grano de trigo, tipificado en el grano de trigo, cualquier persona puede tomar un grano de trigo y decirle, un agricultor decirle a otra persona: “Mira, tengo aquí una planta de trigo con muchos granos de trigo.” La otra persona puede decirle. “Tú estás loca.” Te dije que tenías que ser un agricultor para hablar así. Estás loco porque yo no veo ninguna planta de trigo ni granos de trigo.”     Es que el conocimiento que tiene el agricultor es superior en ese sentido, al que tiene otra persona que no sabe nada de la agricultura, no sabe la ley de la reproducción, luego puede sembrar el grano de trigo, le puede decir. “Mira, aquí lo voy a sembrar y dentro de tanto tiempo vamos a venir aquí, que te voy a probar que tenía una planta de trigo con muchos granos de trigo.”     Cuando nace el grano de trigo, crece y la planta surge y tiene muchos granos de trigo, puede traer a la otra persona y decirle: “Ven acá, esto fue lo que yo te dije que estaba en ese grano de trigo.” Si es un incrédulo puede decirle: “Yo todavía no lo creo.” Entonces le puede sembrar todos los granos de trigo y decirle: “Ahora vas a ver más granos de trigo en forma de planta de trigo con muchos granos de trigo.” Y se los siembra todos y le dice: “Ahora, dentro de tanto tiempo vienes y vamos a ver todos esos granos de trigo en forma de plantas de trigo con muchos granos de trigo.” Y entonces el milagro va a ser el mismo pero en forma amplificada.     Y cuando él vuelva a cierto tiempo va a ver que el agricultor estaba bien, y Cristo hablando de la agricultura y con relación a las plantaciones de trigo, está correcto; por eso también en la parábola del trigo y de la cizaña Él habla de los creyentes en Cristo como el trigo; y el que siembra el trigo dice que es el Hijo de Hombre, Cristo, pero también habla de la cizaña y dice que el padre de la cizaña es el malo, el diablo, por lo cual señala Cristo que en la Tierra, el mundo, en el campo, hay buenos y hay malos, hay trigo y hay cizaña.     Y ahora, en Cristo estaban todas las cosas, en Él fueron creadas todas las cosas, por eso de Cristo, el Ángel del Pacto en el cual está Dios, habla a existencia por la Palabra creadora las cosas, y las cosas vienen a existencia, ese es el orden divino para llevar a cabo toda la creación.     Y ahora, si Dios se va a reproducir en muchos hijos e hijas de Dios, por medio de Cristo lleva a cabo ese programa. Todos los creyentes en Cristo miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, no importa en el país que estén, nacidos de nuevo, son hijos e hijas de Dios, son descendientes de Dios, es la familia de Dios, y esa es la nueva raza o la raza con Vida eterna que heredará toda la creación, son los herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús Señor nuestro, por eso son llamados reyes y sacerdotes y también jueces, porque los santos juzgarán al mundo y aun a los ángeles. Sigue diciendo:     “Y él es antes de todas las cosas (estamos leyendo en Colosenses, capítulo 1, verso 17)... Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.”     ¿Ven? Cristo es antes de todas las cosas, Cristo en Su cuerpo angelical:     “...y todas las cosas en él subsisten;     y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia.”     Y ahora, la cabeza de la Iglesia del Señor Jesucristo, ¿quién es? Jesucristo es la cabeza, Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, el cual está en medio de Su Iglesia, del cual Cristo dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” ¿Cómo estaría? En Su cuerpo angelical, que es el Ángel del Pacto, que es el Espíritu Santo, y la Iglesia del Señor Jesucristo está dentro de un nuevo Pacto, cubiertos con la Sangre del nuevo Pacto, la Sangre de Jesucristo.     Recuerden que Cristo dijo en la última cena con Sus discípulos, tomando el pan y dando gracias al padre dio a Sus discípulos y dijo: “Comed de él todos, este es mi cuerpo.” Y tomando la copa de vino y dando gracias al Padre, dio a Sus discípulos y dijo: “Tomad de ella todos porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”     La Sangre del nuevo Pacto que Dios había prometido en Jeremías, capítulo 31, verso 31 al 36, vean, el nuevo Pacto lo establece Cristo, porque Cristo es el Ángel del Pacto que se hizo carne y habitó en medio del pueblo hebreo para establecer un nuevo Pacto. Él mismo fue el que le dio el pacto al pueblo hebreo en el monte Sinaí a través del profeta Moisés.     Y ahora, viene para establecer un nuevo Pacto que Él prometió que establecería, y la Iglesia del Señor Jesucristo está bajo el nuevo Pacto, cubierta con la Sangre del nuevo Pacto, la Sangre del Pacto eterno, del cual San Pablo en Hebreos, capítulo 13, verso 20 a 21, hablando de la Sangre de Cristo dice: “Por la Sangre del Pacto eterno.” Esa es la Sangre de Jesucristo.     Y ahora, la Iglesia, Cristo es la cabeza de la Iglesia:     “Él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;     por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud (toda la plenitud de Dios habitó en Jesús),     y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas...”     La reconciliación del ser humano con Dios y la reconciliación de toda la creación es por medio de Jesucristo:     “Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”     Es por medio de Cristo que las cosas terrenales, las cosas que están en la Tierra y las cosas que están en el Cielo son reconciliadas con Dios por medio de Jesucristo:     “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado     en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;     si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.”     Y ahora, podemos ver que todo el Programa Divino desde antes de la creación está en Jesucristo, y es por medio de Jesucristo, el Ángel del Pacto en Su cuerpo angelical que Él creó todas las cosas, y luego cuando se hizo carne, Él vino para redimir al ser humano, para salvar al ser humano.     Si Él no moría aquel día, no estaríamos nosotros aquí, si Él no moría en aquel día Israel no existiría ni tampoco las demás naciones existirían, solamente existiría Jesucristo, Él solo quedaría, Él dice: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda: pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva.” (San Juan, capítulo 12, verso 24). O sea, que Jesucristo si no moría, pues seguía viviendo: “Nadie me quita la vida,” dice Cristo, Él no tenía pecado, estaría caminando por todo el planeta Tierra sin tener con quién conversar.     ¿Le gustaría a usted vivir en un planeta sin encontrar una persona con la cual usted hablar? No, sería muy solitario. Y Cristo estaría solito en la Tierra sin tener con quién hablar.     Pero en el Programa Divino estaba la redención del ser humano y tenía que morir en la Cruz del Calvario allá en la tierra de Israel en Jerusalén, así estaba determinado por Dios y así tuvo que ser cumplido, y podemos estar agradecidos al pueblo hebreo en que todo esto sucedió allá por la dirección divina. Y de los judíos ha venido esta bendición tan grande también para los gentiles, para la creación de una nueva raza, la formación de una Iglesia, la creación de la Iglesia del Señor Jesucristo compuesta por todos los creyentes en Cristo, lo cual es una nueva raza con Vida eterna restaurada al Reino de Dios y a la Vida eterna, y que ya tiene Vida eterna y que pronto recibirá la Vida eterna física al recibir el cuerpo físico, inmortal, incorruptible y glorificado, tanto los que murieron que serán resucitados en cuerpos eternos, y los que vivimos y seremos transformados y tendremos un cuerpo glorificado, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador porque hemos escogido la vida.     “ESCOGIENDO LA VIDA.”     Yo escogí la vida y descubrí ahora que mi nombre está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, ¿y quién más tuvo esa experiencia? Cada uno de ustedes también. Ahora, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted; escoja la vida para que viva eternamente con Cristo en Su Reino, ese es el consejo divino.     Vamos a dar la oportunidad que puedan pasar al frente para orar por usted si todavía no ha recibido a Cristo para que en estos momentos lo pueda hacer y estaremos orando por usted.     La Escritura dice que la fe viene por el oír la Palabra, el oír el Evangelio de Cristo, y con el corazón se cree, porque no es con la mente sino con el corazón que se cree; y la fe viene por el oír, por lo tanto, oyendo la Palabra, el Evangelio nace la fe de Cristo en su alma, cree en Cristo de todo corazón y luego tiene la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo, porque con la boca se confiesa para salvación.     “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos (pero dice).     Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (*San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33).     Escoja la vida para que vivas eternamente en el Reino de Dios, es la recomendación de Dios y es la recomendación de la Biblia. Ya hemos escuchado que hay un Dios Creador de los Cielos y de la Tierra, el cual creó los Cielos y la Tierra, creó al ser humano, y habitaba y habita en Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto, que es el cuerpo angelical de Cristo, el cual es desde antes de la fundación del mundo, es eternamente, salió de Dios. Por eso Cristo decía: “Salí del Padre y vuelvo al Padre, salí de Dios y vuelvo a Dios.”     No hay otra persona más importante que haya pisado este planeta Tierra, que el Señor Jesucristo, la persona más importante, y es la persona más importante no solamente en la Tierra, sino en el Cielo también, está sentado en el Trono de Dios, y el que está sentado en el trono en un reino, pues es la persona más importante, es el que tiene todo el poder en un reino.     Por eso dijo Cristo: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra.” (San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20). Y también dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo,” o sea, en Espíritu.     Por eso cuando le apareció a Saulo de Tarso en el camino a Damasco, cuando Saulo de Tarso estaba persiguiendo los cristianos, y le aparece en una luz más fuerte que la luz del sol, y Saulo cae de su caballo y queda ciego, y desde esa luz escucha la Voz que dice: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.”     Saulo sabiendo que ese era Dios, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob que le había aparecido a Moisés en esa misma luz, le dice: “Señor (lo reconoce como el Señor), ¿quién eres?” Porque dice esa luz: “¿Por qué me persigues?” Y Saulo lo que estaba persiguiendo era los cristianos, esa luz le dice: “Yo soy Jesús a quien tú persigues.” Era Jesucristo en Su cuerpo angelical, era Jesucristo en Espíritu Santo en esa luz hablándole a Saulo de Tarso.     Él está con Su Iglesia en Espíritu Santo desde el día de pentecostés, y todavía continúa en medio de Su Iglesia. Él ha estado hablándole a Su Iglesia por medio de diferentes instrumentos a través de estos dos mil años aproximadamente que han transcurrido del Día de Pentecostés hasta acá.     Así como habló por medio de Jesucristo, el Espíritu Santo, ha estado hablando por diferentes mensajeros, diferentes predicadores del Evangelio de Cristo.     En las diferentes naciones pueden venir también a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por los que están recibiendo a Cristo en estos momentos en Santiago de Chile.     Los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador, para que también queden incluidos en la oración que estaremos haciendo. Recuerden que Cristo tiene lugar para los niños también, Él dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos.”     Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos. Lo más importante es la vida, no hay otra cosa más importante. Una persona puede tener la profesión más importante que se pueda obtener en la Tierra, pero si muere, ahí se terminó su profesión, no se la puede llevar para otra dimensión para seguir trabajando allá; puede ser la persona más rica, pero si muere no se puede llevar el dinero para donde va.     El ejemplo lo tenemos en la parábola que Cristo dio del hombre rico y el mendigo Lázaro, cuando murió el hombre rico y también murió Lázaro, dice la Escritura que el hombre rico fue llevado a un lugar el cual no le gustó, no tenía las comodidades que tenía en la tierra, ni podía estar de fiesta como siempre estaba en la tierra con banquetes importantes, allá no tenía ni agua para tomar, y dice que estaba atormentado en ese lugar.     Y murió Lázaro el mendigo y fue llevado por los Ángeles al Seno de Abraham, y allá estaba muy regocijado Lázaro en el Seno de Abraham, y el hombre rico dice a Abraham: “Padre Abraham, manda a Lázaro con un vaso de gua o con el dedo mojado en agua para que lo coloque en mi lengua, porque yo estoy aquí atormentado,” y por supuesto no tenían agua allí.     Y Abraham le dice: “Tú en la Tierra recibiste muchos bienes (en palabras más claras), tuviste bienes y los disfrutaste, te regocijaste allá en la Tierra, y Lázaro tuvo muchos males allá, ahora Lázaro es consolado aquí, o sea, en el Seno de Abraham, el Paraíso, y tú atormentado allá.”     Lo más importante es cómo vamos a estar después que termine nuestra vida aquí en la Tierra, con ese ejemplo que da Jesucristo del hombre rico y del mendigo Lázaro es suficiente para toda persona buscar a Dios y asegurar su posición en el Reino de Dios, porque después que muere la persona ya no tiene oportunidad ni siquiera de pedir un vaso de agua fría o fresca para saciar su sed, porque irá al mismo lugar que fue el hombre rico.     Pero el que ha recibido a Cristo como Salvador, va al Paraíso, va al Paraíso en cuerpo angelical, cuerpo parecido a nuestro cuerpo, pero de otra dimensión, de la dimensión del Espíritu de Cristo.     Por lo tanto, queremos tener asegurado nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno. No hay compañía de seguro que le venda un seguro para usted ir a un lugar donde lo pase bien después que muera, no hay ninguna compañía que le venda un seguro, solamente hay uno que tiene el seguro, y Su Nombre es Señor Jesucristo, ese es el único que puede asegurarnos nuestro futuro. ¿Y cuál es el precio que tenemos que pagar? Ninguno, porque el precio no lo podíamos pagar nosotros, lo pagó Cristo en la Cruz del Calvario dando Su vida por todos nosotros.     Así que podemos ver lo importante que somos para Dios, tan importantes que Dios envió a Jesucristo para que tomara nuestros pecados y se hiciera mortal y muriera por todos nosotros dando Su vida en Expiación por nuestros pecados, y con Su Sangre nos limpia de todo pecado y nos da Su vida por medio del Espíritu Santo que es la vida del Espíritu Santo, es la vida de la Sangre el Espíritu Santo. Por lo tanto, el único seguro de Vida eterna lo tiene Jesucristo nuestro Salvador:     “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” (San Juan, capítulo 5, verso 24).     Todos queremos vivir eternamente; si la vida en estos cuerpos mortales es tan buena, cómo será en un cuerpo inmortal, cómo será en un cuerpo que no se pone viejo, cómo será en un cuerpo inter-dimensional, que puede viajar de una dimensión a otra.     Recuerden a Cristo pasando a través de las paredes a donde estaban los discípulos reunidos, tenían la puerta cerrada porque tenían miedo, ya habían matado a Cristo y ahora sabían que la persecución vendría sobre ellos; pero Cristo ya resucitado y glorificado pasaba a través de las paredes, esto es, pasaba de una dimensión a otra y después aparecía otra vez en la dimensión física, estaba con ellos, comía con ellos y luego salía de esa dimensión y pasaba a otra dimensión, desparecía delante de ellos.     Ahí se acabaron los problemas de estar cambiando el automóvil cada vez, ¿por qué? Porque tendremos ya el equipo dentro de transportación de un lugar a otro, de una dimensión a otra, no habrá ningún problema.     Recuerden que los Ángeles no tienen ningún problema de transportación, por lo tanto, viendo que Jesucristo subió al Cielo y está en el Trono de Dios sentado, ¿qué cohete o qué avión puede llevarnos al Trono de Dios? No hay transportación física para ese lugar, pero Dios nos puede llevar a ese lugar cuando nos transforme, como llevó a Jesucristo y lo sentó en el Trono celestial. Es la única forma para escapar de esta Tierra antes que llegue el juicio divino que caerá sobre la Tierra, el tiempo llamado la gran tribulación.     Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador, para lo cual con nuestras manos levantadas al Cielo y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo repitan conmigo esta oración:     Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio, nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.     Reconozco que soy pecados y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y te ruego me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre.     Quiero vivir eternamente, creo Señor en Tu Sacrificio en la Cruz del Calvario y creo que llevaste mis pecados allí, por los cuales moriste en la Cruz, creo que allí efectuaste mi salvación, te pido la hagas una realidad en mi vida, sálvame Señor. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.     Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.     Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador; ustedes han escogido la vida, la Vida eterna, la cual está en Jesucristo. Él dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí.” (San Juan, capítulo 14, verso 6).     Y a Marta la hermana de Lázaro cuando Jesucristo fue a resucitar a Lázaro, ella le dice: “Si Tú hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.” Jesús le dice: “Tu hermano resucitará.” Ella le dice: “Yo sé que resucitará en el día postrero.”     Aquí Cristo había enseñado que Él va a resucitar a todos los creyentes en Él que mueren físicamente, los va a resucitar en el Día Postrero, pero Cristo va a poner como ejemplo de esa resurrección a Lázaro que está muerto, lleva cuatro días de muerto y enterrado, y ahora lo va a resucitar como muestra que Él tiene el poder para resucitar a todos los creyentes en Él.     Y otra cosa: y para que él pueda pertenecer a la Iglesia del Señor Jesucristo tenía que resucitarlo porque para pertenecer a la Iglesia del Señor Jesucristo tienen que haber entrado, nacido de nuevo del Día de Pentecostés en adelante. Y Cristo le dice: “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá, y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Marta le dice: “Si Señor, yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Yo también lo creo así, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.     Por lo cual Cristo resucitará a todos los creyentes en Él que han muerto físicamente, los resucitará en cuerpos glorificados, y a los vivos los transformará en ese tiempo. Por eso es tan importante asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno. Él dijo: “¿De qué le vale al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma? ¿De qué le vale o qué recompensa dará el hombre por su alma?”     No le vale de nada a una persona convertirse en una persona importante en la Tierra o convertirse en una persona multimillonaria, si pierde su alma, perdió lo que en realidad es la persona, alma viviente, de nada le sirvió vivir en esta Tierra.     Lo más importante es la Vida eterna para el ser humano, y la obtenemos a través de Jesucristo nuestro Salvador, es mientras estamos en esta Tierra que aseguramos nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.     “Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su Hijo Jesucristo” (Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13). La buena noticia es que tenemos Vida eterna, todos los que han recibido a Cristo tienen Vida eterna. Recuerden que Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y me siguen, y Yo las conozco y Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).     Esas son las personas que lo recibirían como Salvador, esas son las personas de las cuales Él dijo: “Porque el Hijo de Hombre vino a buscar y a salvarlo que se había perdido.” (San Lucas, capítulo 19, verso 10; y San Mateo, capítulo 18, versos 11 al 14). Ahí en San Mateo las compara también a esas personas con ovejas, con la oveja perdida que Él va a buscar.     Ahora, ustedes que han recibido a Cristo me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor Jesucristo,” porque Él dijo:     “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.     El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”     “¿Cuándo me pueden bautizar?” Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.     El mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista, aunque cuando Jesús entró a las aguas bautismales donde Juan estaba bautizando a muchas personas, cuando llega el turno de Jesús, Juan lo ve y le dice: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?”     Recuerden que físicamente eran primos, porque María y Elisabet, Elisabet la madre de Juan el Bautista eran parientes, y le llevaba unos seis meses de edad a Jesús Juan el Bautista. Y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó y el Espíritu Santo descendió sobre Jesús.     Si Jesús necesitaba cumplir toda justicia y ser bautizado en agua, cuánto más nosotros; es un mandamiento del Señor Jesucristo el bautismo en agua en el Nombre del Señor, aunque el bautismo en agua es tipológico, es simbólico.     El bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, pero es un mandamiento del Señor que desde el Día de Pentecostés millones de seres humanos han estado cumpliendo; y Cristo ha estado bautizándolos con Espíritu Santo y Fuego y colocándolos en el Reino de Dios.     Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.     Por lo tanto, el bautismo en agua no quita lo pecados de la persona, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor, por lo cual pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.     Dejo al ministro, reverendo Patricio Lara con ustedes en estos momentos, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor... creo que el agua no está fría, ¿verdad? Él les explicará, lo importante es ser bautizados en agua en el Nombre del Señor. Y en cada país dejo al ministro correspondiente para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.     Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador.     “ESCOGIENDO LA VIDA.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter