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Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes en esta ocasión, hoy, el día del amigo. Y estamos viviendo en el día del amigo, el día de la Dispensación de la Gracia, el día del Amigo más grande nuestro que haya pisado este planeta Tierra, el día la dispensación, el día de la dispensación de nuestro Amigo el Señor Jesucristo.     Quiero leer una Escritura en San Juan, capítulo 15 donde nos habla del amigo por excelencia, del mejor amigo de todos. Nos dice Cristo en San Juan, capítulo 15, versos 12 en adelante... 11 al 17 dice:     “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.     Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.     Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.     Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.     Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.     No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.     Esto os mando: Que os améis unos a otros.”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     Nuestro tema es: “JESUCRISTO EL MEJOR AMIGO.” “JESUCRISTO NUESTRO AMIGO.” No hay otro amigo mejor que Jesucristo. Dice Cristo que el amigo pone su vida por sus amigos.     “Nadie tiene mayor amor que este (o sea, que el mayor amor es que ponga la vida por sus amigos)...     Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.     Vosotros sois mis amigos...”     Y ahora, encontramos que millones de seres hermanos han tenido el mejor Amigo de todos los amigos, y es un Amigo celestial: Jesucristo nuestro Salvador; el cual se hizo carne y por consiguiente se hizo hombre de esta dimensión y en esta dimensión terrenal, para expresar al máximo el título de amigo que es poner Su vida por Sus amigos. Y por consiguiente todos los creyentes en Cristo son la Familia de los amigos de Cristo, son los amigos de Cristo así como lo era Abraham.     Vean, Abraham en el capítulo 42 ó 41 de Isaías [capítulo 41] dice, verso 8:     “Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.”     Abraham es reconocido como amigo de Dios por el mismo Dios. Y cuando es el mismo Dios que lo dice, entonces eso es la verdad.     Y ahora, vean cómo dice Santiago hablando de este tema, en Santiago, capítulo 2, verso 23, dice:     “Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.”     Encontramos que Abraham estaba con Dios, hablaba con Dios, Dios hablaba con él, le aparecía en diferentes ocasiones. Encontramos que Dios tenía un pacto con Abraham; y encontramos a Abraham hablando con Dios en diferentes ocasiones, y aun no solamente eso, sino haciendo como los amigos hacen acá en la Argentina, que lo invitan a un asado, pues miren, Dios fue invitado por Abraham a un buen asado, a un asado de un becerro o de una becerra tierna; y miren de dónde vienen esas invitaciones.     Así que Abraham al invitar a Dios a un asado en donde un becerrito, una becerra tierna, una ternera, y mantequilla y panes, y todas las cosas que corresponden a un buen asado le fueron presentadas a Dios por Abraham, puestas en la mesa; y Abraham como era el anfitrión, estaba allí con Dios hablando y comiendo también, almorzando, almorzando con Dios y con los Arcángeles Gabriel y Miguel.     ¿Cómo lo hicieron ellos para comer? Eso es asunto de ellos; como para cada uno de ustedes es asunto de ustedes cómo ustedes coman.     Por lo tanto, es como los niños, es asunto de ellos cuando nacen cómo van a alimentarse; y ellos enseguida encuentran la forma de alimentarse y buscan donde está el alimento.     Y ahora, Abraham es llamado amigo de Dios, y la descendencia de Abraham es la descendencia de Abraham el amigo de Dios. Y por consiguiente hay una amistad entre Dios y Abraham, y la descendencia de Abraham. De tal manera que el mismo Dios se haría carne Emanuel, sería Emanuel que traducido es “Dios con nosotros,” para socorrer a la descendencia de su amigo Abraham.     Veamos el [Hebreos] capítulo 2, versos 12 en adelante, dice:     “diciendo:     Anunciaré a mis hermanos tu nombre,     En medio de la congregación te alabaré.     Y otra vez:     Yo confiaré en él.     Y de nuevo:     He aquí, yo y los hijos que Dios me dio.     Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,     y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.     Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.     Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.”     Aquí vean cómo nos habla de que se hizo semejante a sus hermanos, se hizo semejante a la descendencia de Abraham, se hizo hombre de carne y sangre, el Verbo que era con Dios y era Dios; y habitó en medio del pueblo hebreo, porque dice la Escritura en San Juan, capítulo 1, verso 14:     “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios (desde el verso 1), y el Verbo era Dios.     Este era en el principio con Dios.     Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.     En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”     Luego el verso 9 de ese mismo capítulo 1, dice:     “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.     En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.     A lo suyo vino (al pueblo hebreo), y los suyos no le recibieron (o no lo conocieron).     Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”     Esto es no a los que son engendrados según la carne, porque como personas que nacen en este planeta Tierra según la carne, eso no significa que son hijos de Dios. Veamos lo que nos dice:     “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;     los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”     ¿Y cómo es que son engendrados de Dios? Jesucristo en el capítulo 3 de San Juan le dice a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del agua y del espíritu no puede entrar al Reino de Dios.” Naciendo del Agua y del Espíritu, del Evangelio de Cristo y del Espíritu Santo, la persona nace de nuevo, nace en el Reino de Dios como un hijo o una hija de Dios. Tan sencillo como eso.     Y ahora, estas personas vienen a ser también descendientes de Abraham, eso es lo que nos dice en Gálatas, capítulo 3 el apóstol Pablo cuando nos habla trayéndonos esa revelación divina con relación a los creyentes en Cristo; nos dice en el capítulo 3 de Gálatas, versos 25 al 29:     “Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo (o sea bajo el tutor de la Ley),     pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;     porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.     Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.     Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.”     Y ahora, vean cómo todos los creyentes en Cristo son linaje de Abraham; y por consiguiente, siendo Abraham amigo de Dios, ahora Cristo a Sus discípulos, a los que creen en Él, no solamente a los que estaban con Él en aquel tiempo sino a todos los que vendrían a ser creyentes en Cristo al escuchar el Evangelio de Cristo, nacer la fe de Cristo en su alma y recibirlo como Salvador; ser bautizados en agua en Su Nombre y Cristo bautizarlos con Espíritu Santo y Fuego, y producir en ellos el nuevo nacimiento, todas esas personas son descendientes de Dios por medio de la fe en Cristo, y son también por consiguiente descendientes de Abraham, hijos de Abraham; y son amigos de Dios. Por eso Cristo les dice: “Vosotros sois mis amigos.” Y esas son las personas que hacen lo que Cristo dice que hagamos; esas son las personas que han recibido a Cristo como Salvador en tiempos pasados y los que lo reciben en este tiempo.     Y ahora, por cuanto ese grupo de personas creyentes en Cristo forma un Cuerpo Místico llamado la Iglesia, vean las palabras de Cantares, nos dice hablando acerca de la Iglesia tipificada allá en aquel tiempo, tipificada en una joven; Cantares, vamos a ver qué verso de Cantares; Cantares, capítulo 1, verso 15, así podemos comprender la tipología de lo que está allá en Cantares. Cantares, capítulo 1, verso 15 y capítulo 4, verso 1; vamos a ver capítulo 1, verso 15 de Cantares, dice:     “He aquí que tú eres hermosa, amiga mía;     He aquí eres bella; tus ojos son como palomas.”     Y esto le dice el Esposo a la esposa. También la esposa miren lo que dice:     “He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce;     Nuestro lecho es de flores.”     Y ahora, vayamos al capítulo 4, verso 1 donde nos dice algo más:     “He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa.”     Y ahora, miren cómo le llama a la esposa: “amiga,” lo cual debe ser también en todos los matrimonios.     Y ahora, encontramos a Cristo acá siendo mencionado por Juan el Bautista en el capítulo 3, verso 26 en adelante, dice:     “Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él.     Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.”     O sea, todo lo que Él ha recibido y todo lo que Él hace con lo que ha recibido, con la bendición que ha recibido, Él no lo hace de Sí mismo, le fue dado del Cielo; Él no puede hacer nada por Sí mismo; o sea, ha sido dado de Dios.     “Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.”     Eso es lo que dice Juan el Bautista de sí mismo. Y sigue diciendo:     “El que tiene la esposa, es el esposo...”     Y ahora, vean cómo Juan el Bautista coloca aquí a Cristo como el Esposo y a los creyentes en Cristo como la esposa.     “El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido.     Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.”     Y ahora, Juan el Bautista se coloca como amigo del Esposo también, como amigo de Cristo. Y dice que los creyentes en Cristo son la esposa, y Juan se goza de la Voz del Esposo; y dice que a Él le conviene crecer y a Juan menguar; es lo que él dice. Él mismo lo presentó como el que vendría después de él.     Por lo tanto, Juan el Bautista también es amigo del Esposo, de Cristo. Por eso cuando fue a lo de Juan el Bautista allá Jordán cuando Juan estaba bautizando, y le toca a Jesús ser bautizado, y cuando lo ve se sorprende, eran primos. Y no sabemos si se recordaba de Jesús o no, pero como que sabía algo, porque no puede él decir: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti y Tú vienes a mí para que yo te bautice.” O sea, que sabía algo en lo cual sabía que Jesús era mayor que él.     No sabemos si cuando jovencitos, cuando muchachitos jugaron en alguna ocasión; recuerden que los familiares van en las vacaciones con sus hijos a visitar a algunos de sus familiares, y los niños comienzan a jugar, y todos los días están jugando y hablando; y se conocen más rápido los niños que los mayores. Hablan y juegan todo el día, y parte de la noche, y algunos casi se amanecen jugando. Es que el corazón de ellos camina más rápido y no se cansan como se cansan los mayores.     Y ahora, eran primos, porque dice la Escritura en San Lucas, capítulo 1 y capítulo 2, que Elisabet era parienta de María, y luego de la visitación del Ángel Gabriel a la virgen María, luego encontramos que el Ángel le había dicho que su parienta Elisabet, la cual pasada de edad había concebido y ya era el sexto mes de ella; sexto mes, o sea, que Juan el Bautista tenía ya en el vientre de Elisabet seis meses. Y dice que María se fue allá a las montañas donde vivía Elisabet para visitarla; y por supuesto para contarle lo que había sucedido con ella, y que ella ya sabía que estaba embarazada Elisabet también, y que ya estaba en el sexto mes.     Vamos a ver algo aquí, dice capítulo 1 de San Lucas, [verso 39]:     “En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá;     y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.     Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,     y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.     ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?     Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.”     Miren Juan el Bautista ya está recibiendo a Jesús, porque saltó, dice Elisabet. Dice: “Saltó de alegría el niño,” Juan el Bautista que estaba en el vientre; ya tenía por nombre Juan, porque el Ángel le había dicho que le pusieran por nombre Juan, o sea, que ya era Juan. Y el Ángel le había dicho, el Ángel Gabriel le había dicho a Zacarías que sería lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre; ése fue el momento, saltó de alegría, fue lleno del Espíritu Santo, fue lleno del Espíritu Santo ahí; aun antes de nacer.     Sigue diciendo Elisabet:     “Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.”     ¿Se cumplirá qué? Que tendrá el bebé, el Mesías príncipe, Su cuerpo físico nacerá a través de la virgen María; ya estaba embarazada.     Y ahora:     “Entonces María dijo:     Engrandece mi alma al Señor;     Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.     Porque ha mirado la bajeza de su sierva;     Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.     Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso;     Santo es su nombre,     Y su misericordia es de generación en generación     A los que le temen.     Hizo proezas con su brazo;     Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.     Quitó de los tronos a los poderosos,     Y exaltó a los humildes.     A los hambrientos colmó de bienes,     Y a los ricos envió vacíos.     Socorrió a Israel su siervo,     Acordándose de la misericordia     De la cual habló a nuestros padres,     Para con Abraham y su descendencia para siempre.     Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su casa.”     Y si se quedó como tres meses, y cuando le apareció el Ángel Gabriel a la virgen María tenía seis meses ya Elisabet, de seguro estuvo en el parto cuando nació Juan el Bautista, y de seguro ayudó a su parienta Elisabet.     Ahora, vean todas las cosas que habla la virgen María, por lo tanto conocía las escrituras; lo cual toda jovencita también debe conocer las Escrituras, la Palabra; y los jovencitos también. Por eso es que desde que nacen, luego se presentan al Señor para que el Señor los reciba en Su Reino, y luego toman las clases bíblicas también para que desde pequeñitos ya vayan conociendo al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, al Creador de los Cielos y de la Tierra; vayan conociendo al Salvador, a Jesucristo y todo el programa de la redención. Y puedan en cualquier ocasión hablar como la virgen María, vean, habló de la historia de la liberación de Israel, habló también de la obra y obras que Dios lleva a cabo. Y habló de la obra gloriosa que Dios estaba haciendo en ella; y dijo que la llamarían todas las generaciones, la llamarían: “Bienaventurada;” pues es la mujer más bienaventurada porque es la única mujer que sin tener intimidad con un hombre concibió, obtuvo un niño llamado Jesús por creación divina, por obra y gracia del Espíritu Santo. Eso era lo que tenía que ocurrir en Eva, pero se adelantó.     Y ahora... se adelantó Eva; y ahora encontramos que la virgen María luego viene a ser tipo y figura de la Iglesia del Señor, porque creyó la Palabra de Dios enviada por Dios a trasvés del Ángel Gabriel.     Ahora, podemos ver que es una bendición grande creer lo que Dios ha dicho, porque lo que Dios ha dicho será cumplido para el que cree; porque para Dios no hay nada imposible y para el que cree tampoco. Todas las cosas son posibles para el que cree.     Abraham y Sara recibieron la promesa de que tendrían un hijo, Abraham fue el que la recibió y la compartió con Sara, esa promesa, eso que Dios le dijo, y después en otra ocasión Dios le habló también a Abraham y a Sara acerca del niño que iban a tener. Y transcurrieron unos 25 años y luego de 25 años vino el niño.     No importa lo que tenga que ocurrir, Dios lo hace para cumplir lo que Él prometió; porque ya ellos estaban ancianos, aún cuando recibe la promesa ya Abraham tenía unos... ¿cuánto? 75 años y Sara 65 años. Y cuando le aparece nuevamente Dios a Abraham para confirmarle lo que Él le prometió, ya Abraham tenía 99 años y Sara tenía 89 años; ya anciana. Y Abraham también ya con 99 años, pues ya estaba anciano, pero creyendo todavía lo que Dios le prometió. Y Dios le confirmó que le iba a dar el niño.     Cualquier persona podía decir: “Pero ya están ancianitos,” pues normalmente usando el razonamiento uno dice: “Ya no baja el óvulo mensual para poder concebir, ya la costumbre de las mujeres le pasó también, ya el tiempo de vida para producir vida pasó, ya no puede salir vida, reproducirse Abraham a través de Sara y traer a vida un hijo, porque ya Sara está muy anciana y el tiempo de la vida, de producir vida, ya le pasó a ella.” Pero Dios había hecho una promesa, y para Dios no hay nada imposible. No importa las circunstancias, Dios cumple lo que Él prometió.     Cualquiera podría decir: “Tendrían que volver a ser jóvenes,” pues miren eso fue lo que sucedió; Dios los rejuveneció a los dos, los trajo otra vez a una etapa en donde podían reproducirse. A tal grado que al otro día es destruida Sodoma y Gomorra, en donde en la tarde habían ido el día antes los Arcángeles Gabriel y Miguel y cenaron con Lot, o sea que no fue una casualidad almorzar con Abraham, sino que también cenaron. Y encontramos que destruyeron a Sodoma y Gomorra y todas esas ciudades al otro día; por la mañana comenzó a caer el juicio sobre Sodoma y Gomorra, luego de sacar a Lot de Sodoma.     Abraham al otro día cuando se levanta y mira hacia Sodoma, porque sabía que los Ángeles habían ido para Sodoma y Dios también, luego de Dios hablar con Abraham y decirle lo que iba a hacer, entonces mira hacia Sodoma y ve el humo levantarse como el humo de un gran horno; o sea, como cuando se tira una bomba atómica y se levanta ese hongo, esa nube, de humo atómico. Y luego de ahí Abraham se fue para otro lugar, no sabemos cuantos días o si enseguida empacó; a Lot tuvieron que sacarlo, Abraham se fue solo, porque vio el peligro, podía afectarle a él y su familia, sus siervos y su ganado, y se fue para Gerar; allá el rey era Abimelec.     Y ahora, Abimelec ve que llegan esas personas con sus siervos y sus ganados, y se enamora de Sara. Pregúntese qué rey que tiene tanta gente en su reino, y esos reyes en esos tiempos cada uno tenía un harén, muchas mujeres, ¿qué rey va a enamorarse de una anciana de 89 años? Estaba rejuvenecida; y Abraham también estaba rejuvenecido. Después que murió Sara, Abraham se volvió a casar y tuvo seis hijos más; o sea, después de tener al hijo, su hijo prometido Isaac; Sara vivió como 137 años, por ahí, y Abraham unos 175 años. Ahora, Abraham después tuvo más hijos cuando ya volvió a casarse.     La descendencia de Abraham es mucha. Ahora, por la línea de Isaac es la línea de la bendición mesiánica, de la bendición de la primogenitura que pasa hasta Cristo y de Cristo pasa a Su Iglesia.     Todos los creyentes en Cristo son amigos de Cristo, son Sus amigos. Su Iglesia es Su esposa, Su amada, de la cual en Cantares y en Cantares está representada como Su amiga, la cual Él la encuentra hermosa. Y es que por medio del sacrificio de Cristo hemos obtenido nuestra redención, y con la Sangre de Cristo hemos sido limpiados de todo pecado, y nos mira y nos ve sin faltas, sin pecados, nos ve hermosos. Ve a la Iglesia sin mancha y sin arruga, dice la Escritura; por lo tanto la ve hermosa, y esa es como Iglesia la amiga del Señor Jesucristo.     Amigos y amigas de Jesucristo, el mejor Amigo, Él ha puesto Su vida por nosotros en la Cruz del Calvario para llevar nuestros pecados, morir por nosotros para que nosotros podamos vivir eternamente, y podamos heredar el Reino de Dios como coherederos con Cristo.     Abraham estaba bajo un pacto y todos los amigos de Cristo están bajo el nuevo Pacto, el Pacto que Dios prometió que haría con la casa de Israel y con la casa de Judá. Este es el Pacto nuevo que fue prometido. Y estamos en el día dispensacional de ese Pacto que fue prometido. Ese día dispensacional como dispensación ya lleva dos mil años, y nos sabemos cuántos más falten, alrededor de dos mil años desde la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, y no sabemos cuánto tiempo más dure ese ciclo de este nuevo Pacto.     La Sangre del nuevo Pacto es la Sangre de Cristo, dice San Pablo también en Hebreos, capítulo 13, verso 20 al 21, cuando dice: “Por la Sangre del Pacto eterno.”      Y el mismo Cristo en San Mateo, capítulo 26, versos 26 al 29 en la última Cena con Sus discípulos, la última Pascua que celebró con Sus discípulos, ahí en la víspera de la Pascua lo encontramos con Sus discípulos cenando, y luego toma el pan, lo bendice dando gracias al Padre, da a Sus discípulos, partió y dio a Sus discípulos, dice: “Comed de él todos, porque éste es mi cuerpo que por muchos es partido,” dice San Pablo. En San Mateo dice: “Porque éste es mi cuerpo.” Vamos a ver claramente aquí cómo lo dice, capítulo 26, verso 26 en delante de San Mateo:     “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.     Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;     porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”     Y ahora, vean cómo Cristo habla del nuevo Pacto y dice que Su Sangre es la Sangre del nuevo Pacto; es la Sangre del Pacto que Dios había prometido llevar a cabo.     Y ahora, encontramos que es un privilegio estar dentro del nuevo Pacto. Todas las personas que están dentro del nuevo Pacto cubiertos con la Sangre del nuevo Pacto son los amigos de Jesucristo.     Vean cómo nos dice Segunda de Corintios, capítulo 6, verso 2, dice:     “Porque dice:     En tiempo aceptable te he oído,     Y en día de salvación te he socorrido.     He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.”     Eso está su referencia está en Isaías, capítulo 49, verso 8, una profecía que viene a ser cumplida por Cristo abriendo así el día de salvación, el día de la bendición, de la redención.     Todos los que han entrado al nuevo Pacto son amigos de Cristo son amigos de Cristo. Esos son Sus amigos por los cuales Él puso Su vida como Él dijo que “no hay más amor que éste, que uno ponga Su vida por sus amigos.”     Recuerden en San Juan, capítulo 10, verso 14 al 18, cuando Cristo dice que Él pondría Su vida por las ovejas. Él dice: “Nadie me quita la vida, Yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar; este mandamiento recibí de mi Padre.” O sea, que Él vino a la Tierra con una misión divina: poner Su vida en expiación por el pecado de todos los escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.     Vean el capítulo 10, verso 14, dice:     “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,     así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.”     ¿Por quién Cristo murió? ¿Por quién Cristo puso Su vida en la Cruz del Calvario? Por mí, ¿y por quién más? Por cada uno de ustedes, Él es nuestro Amigo que puso Su vida por nosotros en la Cruz del Calvario.     Hoy, el día del amigo, recordamos al mejor Amigo de todos: a nuestro amado Señor Jesucristo.     Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Jesucristo el mejor Amigo de todos los seres humanos, no lo ha recibido como Salvador, es tiempo que lo haga para que el sacrificio que Cristo hizo en la Cruz del Calvario se haga efectivo para usted. Por lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted.     La fe viene por el oír la Palabra, el Evangelio de Cristo, y con el corazón se cree para justicia pero con la boca se confiesa para salvación. Ya usted ha creído porque ha escuchado el Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en su alma, y ahora tiene oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndolo como su único y suficiente Salvador, para lo cual puede pasar acá al frente y oraremos por usted.     Y los que están a través del satélite Amazonas o de Internet en diferentes naciones, pueden también recibirlo como Salvador si todavía no lo han hecho, y así poder decir: “Mi mejor amigo es Jesucristo.”     Recuerden que el es el eslabón entre Dios y el ser humano y entre el ser humano y Dios. Él intercede por nosotros ante Dios, Él es el eslabón que nos comunica con Dios. Él dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al Padre sino por mí.” Es a través de Cristo que nos acercamos a Dios, y es a través de Cristo que Dios se acerca al ser humano.     Jesucristo es nuestro mejor Amigo. Jesucristo es nuestro Amigo que puso Su vida por nosotros en la Cruz del Calvario. Ningún otro amigo podía efectuar la redención de nuestra alma. Solamente uno solo: Jesucristo nuestro Salvador.     Jesucristo nuestro Salvador es nuestro amigo inseparable. Nada nos apartará del amor de Dios que es Cristo Jesús Señor nuestro. Nada nos podrá apartar de Jesucristo nuestro Salvador, no importan los problemas por los cuales pasemos, Él está a nuestro lado, Él es nuestro amigo.     Cuando teníamos todos que morir representados en nuestro antepasados de aquel tiempo, Él puso Su vida por nosotros, dio Su vida por nosotros para que nosotros estuviéramos aquí presentes en este tiempo y obtuviéramos la salvación y Vida eterna que Él ganó en la Cruz del Calvario para todos nosotros. Por nosotros fue que Él murió; y se hace efectivo el sacrificio de Cristo, la redención se hace efectiva cuando lo recibimos como nuestro Salvador. Se hace efectiva en nosotros.     “JESUCRISTO EL AMIGO MEJOR.” O “EL MEJOR AMIGO.”     Hoy en el día del amigo lo recordamos con mucho amor, mucho cariño, aprecio y agradecimiento por Él poner Su vida en expiación por nuestros pecados allá en la Cruz del Calvario.     En las demás naciones pueden continuar viniendo también a los Pies de Cristo el mejor Amigo para que Cristo les reciba en Su Reino. Y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, pues Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños. Él dijo: “Dejad a los niños venid a mí, y no se los impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos.”     Todavía vienen personas de camino para recibir a Jesucristo nuestro mejor Amigo, el cual puso Su vida en expiación por nuestros pecados dos mil años atrás en la Cruz del Calvario.     Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador.     Si falta alguna persona puede venir al frente para recibir a Jesucristo el mejor Amigo del ser humano.     Dios tiene mucho pueblo en Buenos Aires, Argentina y en todas las ciudades de la República de Argentina, y los está llamando en este tiempo. Y en todas las comunidades de la República de Argentina; y también en todas las naciones, en toda la América Latina, en todo el Caribe, en Norteamérica y en todas las demás naciones, y los está llamando en este tiempo. Es el llamado del mejor Amigo del ser humano, el llamado de Cristo el buen Pastor, el cual dijo: “También tengo otras ovejas, las cuales también debo traer; y oirán mi Voz y habrá un rebaño y un pastor.”     La Voz de Cristo, el Evangelio de Cristo siendo predicado llama al ser humano para venir al mejor Amigo del ser humano: Jesucristo nuestro Salvador. “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen; y Yo las conozco, y Yo les doy Vida eterna. Y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de las mano de mi Padre.” (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).     Todos queremos vivir eternamente, y ya sabemos y hemos visto que nuestro mejor Amigo ha efectuado la obra de redención en favor de nosotros. Por lo tanto, nuestro Amigo, el mejor Amigo nuestro, Jesucristo, ha realizado la obra de redención en favor de todos nosotros.     Vamos ya a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo; nuestras manos levantadas al Cielo a Cristo y nuestros ojos cerrados, y los que han venido a los Pies de Cristo reciban... y están recibiendo a Cristo como Salvador, repitan conmigo esta oración.     Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.      Reconozco que no hay otro Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos, solamente en Tu Nombre. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor.     Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre; y sea producido en mí el nuevo nacimiento.     Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Señor, Tú eres mi mejor Amigo, hágase realidad la salvación que ganaste en la Cruz del Calvario para mí y para todos los hijos de Dios. Señor, hágase realidad en mi vida, sálvame Señor. Te lo ruego en el Nombre eterno del Señor Jesucristo, oh Padre celestial, hágase realidad en mi vida la salvación, la redención. En el Nombre del Señor Jesucristo, para quien sea la gloria y la honra por lo siglos de los siglos, Te lo pido. Amén.     Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.     Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador, ¿a quién? Al Amigo mayor nuestro, nuestro amado Señor Jesucristo. Por lo cual ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo.’ Y yo he creído el Evangelio y lo he recibido como mi Salvador, ¿cuándo me pueden bautizar?”     El bautismo en agua es tipológico, es simbólico, es a la semejanza física de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.     Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando es sumergido en las aguas bautismales por el ministro, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Por lo cual el bautismo en agua es muy importante para todos los seres humanos; y sobre todo los que han recibido a Cristo como Salvador.     Aun el mismo Señor Jesucristo ordenó ser bautizados en agua todos los que lo recibirían como Salvador, los que creerían en Él. Aun el mismo Señor Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista. Juan no lo quería bautizar, le decía: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” Y Cristo le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia.” Y entonces Juan lo bautizó, y el Espíritu Santo vino sobre Jesús.     Si Jesús tuvo necesidad de ser bautizado, cuánto más nosotros. Es un mandamiento del Señor que millones de seres humanos han estado cumpliendo desde el Día de Pentecostés hacía acá, y en nuestro tiempo sigue siendo cumplido ese mandamiento por todos los que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador. Y que Dios los bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.     Dejo al ministro reverendo Guillermo Rodríguez, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor. Y que Cristo los bautice con Espíritu Santo y Fuego.     Y a todos los que están también a través del satélite o a través de internet, o en alguna ocasión estarán escuchando esta actividad y estarán recibiendo Cristo como Salvador, que Dios también a ustedes les bendiga y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.     Dejo también en las demás naciones al ministro correspondiente en cada iglesia o en cada congregación para que haga en la misma forma que hará el reverendo Guillermo Rodríguez, para ser bautizados los que han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador.     Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando un noche feliz llena de las bendiciones de Cristo, hoy, el día del amigo.     “JESUCRISTO EL MEJOR AMIGO.”

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