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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para esta ocasión leemos en San Lucas, capítulo 21, versos 25 al 32, y dice de la siguiente manera:

"Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;

desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán."

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

"LAS SEÑALES DE LA VENIDA DEL MESÍAS."

El evento más grande prometido para suceder en el Día Postrero, en el tiempo final, es la Venida del Señor para llevar a cabo la resurrección de los muertos creyentes en Él, y la transformación de los creyentes que están vivos en el planeta Tierra, en el momento del cumplimiento de la Venida del Señor.

Por eso es el evento más esperado por todo el Cristianismo, y también el Judaísmo está esperando la Venida del Mesías. Por lo tanto, ese es el evento donde está la esperanza de todos los creyentes en Cristo para la transformación de sus cuerpos, que es la redención del cuerpo, por lo cual el apóstol Pablo dice en Efesios, capítulo 4, verso 30:

"Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención."

Para el día de la redención del cuerpo que será la glorificación o transformación de los creyentes que estén vivos, y la resurrección en cuerpos glorificados de los creyentes que han muerto físicamente, pues el mismo Jesucristo dijo que Él llevará a cabo la resurrección en el Día Postrero, eso está en San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40, y dice:

"Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."

Es para el Día Postrero que Cristo ha prometido efectuar la resurrección de todos los muertos creyentes en Él y la transformación de los que estén vivos; y dice el apóstol Pablo en Primera de Corintios, hablándonos de ese evento tan glorioso que será a la final trompeta "porque se tocará la trompeta y los muertos en Cristo resucitarán incorruptibles, y nosotros los que vivimos seremos transformados." (Primera de Corintios, capitulo 15, versos 49 al 58, y Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 11 en adelante); y también hay otra Escritura muy importante en Filipenses, capítulo 3, donde nos dice el apóstol Pablo hablando de este evento tan glorioso, capítulo 3, verso 20 al 21 de Filipenses:

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

¿Para qué la Iglesia, los creyentes en Cristo están esperando la Venida del Señor? Para la transformación de nuestros cuerpos en el Día Postrero, y para la resurrección de los muertos creyentes en Cristo en cuerpos eternos, inmortales, glorificados.

Ya hemos estado viendo cuál será el propósito, cuál es el propósito de la Venida del Señor para el Día Postrero: resucitar a los muertos creyentes en Él y los vivos transformarlos, y todo esto se efectuará en la Obra de Cristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, que es en la Obra de Reclamo donde Cristo reclama todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, toma el Título de Propiedad, que es el Libro sellado con siete Sellos de Apocalipsis, capítulo 5, lo abre en el Cielo y reclama todo lo que con Su Sangre Él ha redimido, Él ha comprado, y entonces tiene todo que regresar a las manos de Cristo, el Redentor.

Aun el Reino terrenal del Mesías, que viene a ser el Reino de David siendo restaurado, todo eso Él lo reclama en Su Obra de Reclamo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores.

Ahora, encontramos que hay un Programa Divino para llevarse a cabo en la Venida de Cristo en el Día Postrero, así como hubo un Programa Divino, un plan divino, para llevarse a cabo en la primera Venida de Cristo.

Recuerden que Cristo dijo en una ocasión: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva." Cristo, el grano de trigo, la simiente original, tenía que morir para llevar mucho fruto, muchos hijos e hijas de Dios, y siendo representado en un grano de trigo, el grano de trigo al ser sembrado en tierra, muere y nace una plantita de trigo.

La planta de trigo tipifica la Iglesia del Señor Jesucristo, y es en la Iglesia del Señor Jesucristo donde todo el fruto es colocado, así como en la planta de trigo es colocado todo el fruto del grano de trigo, eso es el grano de trigo multiplicándose en muchos granos de trigo, conforme al Programa Divino de la siembra y cosecha.

Y ahora, ¿dónde es que nacerían los granos de trigo, los hijos e hijas de Dios? En la Iglesia del Señor Jesucristo que es la planta de trigo señalada por Cristo. Por eso también Cristo representa a los hijos de Dios, a los escogidos, en trigo, en la parábola del trigo y de la cizaña cuando dice que el que siembra la buena simiente es el Hijo del Hombre, y dice que el trigo son los hijos del Reino.

O sea, que los hijos del Reino, el trigo, ¿quiénes son? Somos nosotros, creyentes en Cristo, como nuestro único y suficiente Salvador. Por lo tanto, son todos los creyentes en Cristo simiente de Cristo, la descendencia de Cristo, y por consiguiente la descendencia de Dios por medio del segundo Adán, Jesucristo nuestro Salvador; ¿y la segunda Eva quién es? La Iglesia del Señor Jesucristo, y los hijos de esa unión del segundo Adán y la segunda Eva, ¿quiénes son? Los creyentes en Cristo de todos los tiempos.

Ahora, viendo cuáles son todas estas grandes promesas de bendiciones para los creyentes en Cristo en el Día Postrero en la Venida del Hijo de Hombre, entonces debemos saber cuáles son las señales que habrá, que indicarán que se está viviendo en el tiempo para la Venida del Señor, cuáles son las señales que indicarán todo lo que va a suceder y aun también las cosas que estará haciendo el Mesías en Su Venida.

Una de las cosas ya vimos que es la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos, y también tocando la gran Voz de trompeta o trompeta final para que se efectúe todo ese Programa Divino.

La trompeta final o gran Voz de trompeta es la predicación del Evangelio del Reino, el mismo Cristo dijo en San Mateo, capítulo 24, verso 14:

"Y será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin."

Por lo tanto, la predicación del Evangelio del Reino en el Día Postrero es una señal clara de que estamos viviendo en el tiempo para la Venida del Hijo del Hombre, del Mesías, esa es la gran Voz de trompeta o trompeta final.

Por eso es que con esa gran Voz de trompeta o trompeta final son llamados y juntados todos los escogidos, como dice el mismo Cristo en San Mateo, capítulo 24, verso 31, donde dice:

"Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro."

Hay escogidos entre los gentiles, escogidos que son los miembros de la Iglesia de Jesucristo, y hay escogidos en medio del pueblo hebreo que son ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, esos son llamados y juntados con esa gran Voz de trompeta o trompeta final, por lo cual será una señal grande cuando se esté tocando esa trompeta, se esté predicando el Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y luego vendrá el fin. En Isaías, capítulo 27, verso 13 en adelante, dice:

"Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén."

Ahora, vean que se tocará esa gran trompeta, lo cual es la predicación del Evangelio del Reino, para llamar y juntar a todos los escogidos. Primeramente son llamados y juntados los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo que completarían la Iglesia del Señor Jesucristo, y luego serán llamados y juntados ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

Por lo cual tenemos que estar con nuestros ojos bien abiertos porque habrá en el Día Postrero, en el tiempo final, una conexión entre el Cristianismo y el Judaísmo; habrá un Programa Divino que se va a llevar a cabo, en donde así como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, los gentiles lo llevarán a los judíos.

¿Cómo sucedió que el Evangelio vino de los judíos a los gentiles? Por medio de la obra del Espíritu Santo a través del apóstol Pedro, pasó el Evangelio a los gentiles en la casa de Cornelio, un oficial romano, y por medio de San Pablo a los gentiles en Asia Menor, pasó el Evangelio de Cristo.

Esos ministerios de San Pedro y San Pablo, son tipo y figura de los ministerios de los dos Olivos que son los que llevarán el Evangelio de entre los gentiles a los judíos, por lo tanto, llevarán el Evangelio del Reino a los judíos, y habrá un recogimiento grande, en donde ciento cuarenta y cuatro mil escogidos serán llamados y juntados; ellos reconocerán la Voz de Dios, ellos reconocerán esa gran Voz de trompeta, ellos creerán. Así está escrito y así tiene que suceder.

Por lo cual, esas son señales grandes de la Venida del Mesías para el Día Postrero. Cuando ustedes vean un acercamiento entre la Iglesia del Señor Jesucristo en la etapa final y el Judaísmo, recuerden, algo grande va a suceder con los judíos, y lo que va a suceder irá de los gentiles a los judíos, irá de la Iglesia del Señor Jesucristo en la etapa de oro de la Iglesia, al pueblo hebreo.

Esa será una señal muy grande en el Día Postrero, por lo tanto, tenemos que estar con nuestros ojos bien abiertos en este tiempo final, para ver las señales de la Venida del Mesías. Dice también que habrá angustia en la Tierra, habrá terremotos, maremotos, tsunamis, todas estas cosas, y angustia en la Tierra por las cosas que han de sobrevenir sobre la Tierra, porque estarán escuchando, tanto la Palabra profética que anunciará estos juicios que vendrán a la Tierra, como también estarán escuchando las noticias de lo que los científicos estarán diciendo con relación a las cosas que han de suceder, como grandes terremotos, maremotos y así por el estilo, tsunamis, y todas estas cosas, y problemas del medio ambiente, problemas también en el Cielo y todas estas cosas que influirán sobre la raza humana.

Así que, podemos ver también muchos rumores de guerras y también muchas guerras en diferentes lugares, lo cual son profecías que tienen que ser cumplidas.

Y ahora, ¿qué podemos hacer frente a las señales de la Venida del Hijo del Hombre? Veamos lo que nos dice el mismo Cristo en San Lucas, capítulo 21, versos 34 al 36:

"Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre."

Eso es lo que el mismo Cristo dice que tenemos que hacer para estar en pie delante del Hijo del Hombre, y escapar de los juicios que vendrán en el lapso de tiempo de la gran tribulación que durarán tres años y medio, y que se cumplirán en el cumplimiento de la segunda parte de la semana número setenta que consta de tres años y medio, de la profecía de Daniel, capítulo 9, versos 21 al 27.

Estamos en un tiempo que tenemos que tener nuestros ojos abiertos a las profecías y al cumplimiento de ellas, no sea que le pase a las personas de este tiempo como les pasó a las personas del tiempo de la primera Venida de Cristo.

"LAS SEÑALES DE LA VENIDA DEL MESÍAS."

Todas estas señales que anteceden y estarán anunciando el tiempo para la Venida del Mesías, no pueden pasar frente a nosotros desapercibidas, tenemos que reconocerlas a través de la Escritura, y decir: "Estas son las cosas que fueron profetizadas que serían las señales del fin del tiempo."

Y ahora, es importante que antes que Cristo salga del Lugar Santísimo donde está como Sumo Sacerdote en el Cielo haciendo intercesión con Su propia Sangre, y ha convertido el Trono de Dios en un Trono de Intercesión, es importante que las personas comprendan y antes que Cristo salga del Trono de Intercesión, ya hayan recibido a Cristo como Salvador y estén dentro del Reino de Cristo, hayan alcanzado la misericordia de Dios por medio de Cristo y estén reconciliados con Dios a través de Cristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, toda persona que ha recibido a Cristo como Salvador, ha sido bautizado en agua en Su Nombre y ha recibido Su Espíritu Santo, está a salvo, está seguro en Cristo nuestro Salvador y se encuentra en el Cuerpo Místico de Cristo, la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Pero si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en esta ocasión y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento. Para lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted.

Vamos a dar unos minutos mientras vienen a los Pies de Cristo los que todavía no lo han hecho, para que oremos por usted y Cristo le reciba en Su Reino. Recuerden que Cristo dijo:

"A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos."

Y también dice:

"Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos." (San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33).

Y también Cristo dijo en el capítulo 16, versos 26 al 28 de San Mateo:

"Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras."

Es importante estar en la Casa de Dios, en el Cuerpo Místico de Cristo, antes que Cristo termine Su Obra de Intercesión en el Cielo. Cuando Cristo termine Su Obra de Intercesión en el Cielo y se convierta en el León de la tribu de Judá, en Rey de reyes y Señor de señores y Juez de toda la Tierra, ya se habrá terminado la misericordia para el ser humano; ya la puerta de la misericordia, que es Cristo, se habrá cerrado en el Reino de Dios y entonces ya Cristo estará como Juez de los vivos y de los muertos, y por consiguiente ya no habrá misericordia, las personas tendrán que enfrentarse a la realidad del juicio divino señalado en la Escritura.

Pero los que habrán recibido a Cristo como Salvador, la misericordia de Cristo estará sobre ellos, Dios los mirará sin pecados y por consiguiente los transformará si están vivos, y si murieron físicamente los resucitará en cuerpos eternos para vivir con Cristo por toda la eternidad y para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Cristo tiene mucho pueblo, muchos hijos en la Ciudad de Cali, en las ciudades cercanas, en todas las comunidades de la República de Colombia, y los está llamando en este tiempo final, y también en todos los países Dios tiene muchos hijos, y los está llamando para colocarlos en Su Reino y así que estén en pie delante del Hijo de Hombre.

En las demás naciones que están conectadas con esta transmisión, pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo también, para que Cristo les reciba en Su Reino, y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, pues Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños también. Recuerden que Él dijo: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos."

Estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos. En el tiempo en que estamos viendo las señales del fin del tiempo, estamos viendo las señales que indican que estamos viviendo en el tiempo para la Venida del Mesías.

Los cristianos lo están esperando, los judíos también están esperando al Mesías, y por consiguiente los judíos y los cristianos están a la expectativa de la Venida del Mesías, por lo cual no podemos ignorar las señales que están establecidas en la Palabra profética, que estarán siendo vistas que indicarán que estamos en el tiempo para la Venida del Mesías.

Todavía vienen más personas que como ustedes quieren dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador, pues todos queremos estar listos para la Venida del Mesías y para nuestra transformación, son promesas divinas para los creyentes en Cristo.

Todavía vienen más personas, por lo cual estamos esperando unos segundos en lo que llegan las personas que vienen de camino, que como ustedes quieren entrar al Reino de Cristo nuestro Salvador. Recuerden que Cristo dijo: "Buscad primeramente el Reino de Dios y Su justicia, y las demás cosas les serán añadidas."

También Él dice a Nicodemo en el capítulo 3 de San Juan, versos 1 al 6: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del agua y del espíritu, no puede entrar al Reino de Dios." Toda persona quieren entrar al Reino de Dios, y Cristo indica la forma para entrar al Reino de Dios.

Nacer del Agua es nacer del Evangelio de Cristo que nos da a conocer el misterio de la primera Venida de Cristo y Su muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados; y nacer del Espíritu es recibir el Espíritu de Cristo y por consiguiente se produce el nuevo nacimiento en la persona, nace del Cielo, nace en el Reino de Dios, y por consiguiente nace en y a la Vida eterna, porque la vida en el Reino de Dios es eterna.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión. Si falta alguno por venir, puede venir para que Cristo le reciba en Su Reino en estos momentos.

Con nuestras manos levantadas al Cielo y nuestros ojos cerrados, estemos listos para la oración. Repitan conmigo los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos la oración que estaremos haciendo por ustedes:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero nacer de nuevo. Reconozco, creo con toda mi alma que Tú efectuaste la salvación mía en la Cruz del Calvario y Te pido que se haga realidad en mi vida, sálvame Señor. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Recuerden que Cristo dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Por lo cual ustedes me dirán: "Escuché la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en mi alma, creí, he dado testimonio público de mi fe en Cristo, y ahora quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo," pues es un mandamiento de Cristo nuestro Salvador.

Aun el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista. Juan no lo quería bautizar, pero Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó. Si Cristo fue bautizado, cuánto más nosotros tenemos necesidad de ser bautizados.

Ahora, recuerden que el bautismo en agua es tipológico, el agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro sumerge en las aguas bautismales a la persona, tipológicamente, simbólicamente, está siendo sepultada; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Por lo tanto, conscientes del significado del bautismo en agua, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Recuerden ustedes el Día de Pentecostés cuando Pedro predicó en el capítulo 2 del libro de los Hechos, en el verso 36 en adelante, le preguntan a Pedro y a los apóstoles:

"Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare."

Por lo tanto, las personas que creyeron y fueron bautizadas, fueron como tres mil personas y fueron añadidas a la Iglesia del Señor Jesucristo; y en esta noche ustedes escucharon la predicación del Evangelio de Cristo, han creído y ahora preguntan desde lo profundo de vuestros corazones, de vuestras almas: "¿Cuándo me pueden bautizar?"

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y los que están en otras naciones que han creído y han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos, también pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes también el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro Mauricio Vivas con ustedes, el reverendo Mauricio Vivas, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde, y con ustedes el reverendo Mauricio Vivas, y en cada lugar, en cada país, el ministro correspondiente con ustedes. Buenas noches.

"LAS SEÑALES DE LA VENIDA DEL MESÍAS."

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