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Muy buenas tardes, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es para mí un privilegio grande estar con ustedes para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual leemos en Primera de Corintios, capítulo 2, versos 9 al 16, y dice de la siguiente manera:     “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.     Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.     Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.     Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,     lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.     Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.     En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.     Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”     Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     Nuestro tema es: “NOSOTROS TENEMOS LA MENTE DE CRISTO.”     La mente de Cristo. Dice el apóstol San Pablo que nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios, y es el Espíritu de Dios el que las ha revelado a los seres humanos, las ha revelado a Su Iglesia bajo un nuevo Pacto, de lo cual nos habla San Pablo, hablando como mensajero en y de un nuevo Pacto.     El Espíritu de Dios es el Espíritu Santo, y por consiguiente la mente de Dios está y es el Espíritu Santo a través del cual revela a los seres humanos sus pensamientos. Nadie conoció los pensamientos divinos sino el Espíritu de Dios, y por medio del Espíritu de Dios son dados a conocer a los seres humanos.     Ahora, veamos: el ser humano piensa, los pensamientos que están en el alma del ser humano, salen a través del espíritu del ser humano y se manifiestan a través del cuerpo del ser humano, ya sea hablados o en obras.     Por eso todo lo que usted hace de palabras o de hechos, ha sido pensado primero, aunque hay algunas personas que dicen: “No pensé lo que hablé o no pensé lo que hice.” Pero siempre ha pasado por la mente lo que habla o lo que hace.     Y así es Dios, todas las cosas que Dios ha hecho han sido pensadas por Dios y han pasado por la mente de Dios, por el Espíritu de Dios y han sido habladas algunas como profecías y otras palabra para crear las cosas que han venido a existencia.     Dice la Escritura: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra,” y la Escritura nos dice cómo fue que sucedió este de Génesis, capítulo 1, verso 1 en San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante, dice:     “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.     Este era en el principio con Dios.     Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.     En él estaba la vida...”     Y por consiguiente todo lo que ha venido a vida, a existencia, dónde estaba en Él, en Cristo, y por medio de Él ha venido a existencia, por eso es que nos dice también San Pablo en Colosenses, capítulo 1 de la siguiente manera, capítulo 1, verso 2 en adelante, dice:     “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz.”     Los santos en luz son los creyentes en Cristo, los hijos e hijas de Dios; por eso dice: “Vosotros sois la luz del mundo,” dice Cristo a los discípulos, a los creyentes en Él; así como también Él había dicho de sí mismo: “Yo soy la luz del mundo” (San Juan, capítulo 8, verso 12).     Todo lo que Cristo es, lo son también los creyentes en Él, a todo lo que Cristo es heredero, también lo son los creyentes en Él, porque son coherederos de Dios por medio de Cristo, y por consiguiente son coherederos con Cristo. Dice:     “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.”     Nos ha librado de la potestad de las tinieblas, o sea, del reino del maligno nos ha sacado, y por consiguiente nos ha libertado, nos ha librado del poder del gobierno de ese reino de las tinieblas, y nos ha trasladado a otro reino: al Reino de Dios. El Reino de Dios es el Reino de luz porque Dios es luz, y Cristo es la luz del mundo.     Y ahora, hemos sido trasladados del reino de las tinieblas, del Reino de Dios al Reino de Cristo, y por esa causa los que están en ese Reino son hijos del Reino, hijos de luz del Reino de Dios, del Reino de luz, son los hijos de luz.     Vean, cómo nos dice también el apóstol Juan, dice que Dios es luz, y dice: “Ahora vosotros sois luz,” y también nos enseña que somos llamados hijos de Dios, o sea, que hay muchas bendiciones ahí establecidas para los creyentes en Cristo; son miembros de una familia, de la familia de Dios, los descendientes de Dios, los que vienen del pensamiento divino y son materializados sus cuerpos aquí en la Tierra para pasar por una etapa de prueba, una etapa que es temporera para hacer contacto con la Vida eterna, Cristo, y así ser confirmados en la Vida eterna, siendo rociados con la Sangre de Cristo y limpiados de todo pecado, justificados y bautizados en agua en Su Nombre y bautizados con el Espíritu de Cristo y así obteniendo el nuevo nacimiento.     Así como hemos nacido en esta Tierra y tenemos ciudadanía terrenal de la nación donde hemos nacido, y por consiguiente somos terrenales físicamente, al nacer de nuevo hemos nacido en el Reino de Dios “y nuestra ciudadanía está en los cielos de donde esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, con el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” Eso está en Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21.     ¿Para qué estamos esperando la Venida del Señor? Para la transformación de nuestros cuerpos, para ser a la semejanza física de nuestro amado Señor Jesucristo, ser semejantes físicamente a Jesucristo con cuerpos físicos eternos, inmortales, glorificados interdimensionales como el cuerpo glorificado de Cristo y jóvenes para toda la eternidad.     Así como en el campo espiritual nuestra alma ha entrado a la eternidad, a Vida eterna, nuestro cuerpo físico va a entrar a Vida eterna también al ser transformado y ser por consiguiente glorificado y entonces ser igual al cuerpo glorificado de Cristo. Son promesas para todos los creyentes en Cristo nuestro Salvador. Ahora, sigue diciendo aquí el apóstol Pablo:     “...en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.”     La redención por la Sangre de Cristo, no hay otra forma para la redención del ser humano, es por medio de la Sangre de Cristo derramada en la Cruz del Calvario, y no hay forma para obtener el perdón de pecados, sino por medio de Cristo y Su Sangre derramada en la Cruz del Calvario, con la cual nos limpia de todo pecado.     “El es la imagen del Dios invisible.”     ¿Y cuál es la imagen del Dios invisible? El Espíritu Santo que es llamado en el Antiguo Testamento el Ángel de Jehová o Ángel del Pacto, el cual aparecía en diferentes ocasiones a diferentes personajes bíblicos, diferentes profetas; aparecía en la forma de un hombre, de un hombre de otra dimensión llamado el Ángel de Dios o Ángel del Pacto, y hasta hubo ocasión en que comió con Abraham al Ángel del Pacto cuando apareció con dos Ángeles más que eran los Arcángeles Gabriel y Miguel el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra.     Luego los Arcángeles Gabriel y Miguel fueron, Abraham almorzó con ellos, con los tres: con Dios en Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical, y con Gabriel y Miguel en sus cuerpos angelicales, y luego los Arcángeles Gabriel y Miguel se fueron a Sodoma y cenaron con Lot allá en Sodoma, y le dicen a Lot: “Hemos venido para destruir la ciudad.”     Estos Arcángeles o Ángeles tienen sus ejércitos celestiales y son enviados o para bendición o para juicio y maldición de naciones o de individuos. Encontramos que cuando fue a visitar a la virgen María y también al sacerdote Zacarías, el Ángel Gabriel vino para traer bendición para ellos, hablarle palabras de bendición, dar a ellos unas buenas noticias.     A Zacarías, pues que Zacarías tendría un hijo por medio de su esposa Elisabet la cual era estéril y ya avanzada en edad, pero para Dios no hay nada ¿qué? Imposible. Lo que Dios ha dicho es lo que Él pensó desde antes de la fundación del mundo, y no hay nada imposible para Dios cumplir lo que Él pensó y dijo que iba a hacer.     Él dijo que enviaría Su mensajero delante de Él para prepararle el camino, y así Él tenía que hacer; por lo tanto tenía que enviar un mensajero el cual era Juan el Bautista, y por lo tanto tenía que hacer a través de las personas que Dios desde antes de la fundación del mundo había determinado, y eran Zacarías y su esposa Elisabet, la cual concibió de su esposo y dio a luz a Juan el Bautista.     Luego le aparece también seis meses después de haberle aparecido a Zacarías el sacerdote, le aparece a la virgen María y le dice que ella va a tener un niño, va a concebir. Una buena noticia para ella, noticias de gran gozo, y que le ponga por nombre a ese niño, Jesús, y que “Él será grande delante de Dios y que Dios le dará el Trono de David su Padre, y será llamado Hijo de Dios, Hijo del Altísimo, Dios le dará el Trono de su Padre David y reinará sobre la casa de Israel para siempre, Su Reino no tendrá fin.” San Lucas, capítulo 1, versos 1 al 36, allí está toda la información acerca del sacerdote Zacarías y su esposa Elisabet y Juan el Bautista y también la información de la virgen María y todo lo que el Ángel Gabriel dijo a la virgen María como también le había hablado al sacerdote Zacarías.     Y ahora, encontramos que este Ángel Gabriel cuando aparece en algún lugar, algo grande Dios tiene para llevar a cabo, con noticias grandes viene ese Ángel de parte de Dios; recuerden que este Ángel aparece al lado derecho del altar del incienso, y el altar del incienso donde Zacarías estaba ofreciendo a Dios el incienso porque estaba en el servicio que le correspondía a él de acuerdo a la clase de Abías, a la cual él pertenecía, encontramos que este Ángel tiene que ver con las oraciones del pueblo que son hechas y que los sacerdotes al encender ahí el incienso, con el humo del incienso suben las oraciones de las personas.     Y el Ángel Gabriel está ligado a las oraciones de las personas, por eso cuando le aparece también al profeta Daniel en los diferentes capítulos del libro del profeta Daniel, como en el capítulo 9 al capítulo 10 también y otros capítulos del libro de Daniel, y el 7 también, encontramos que le dice a Daniel: “Daniel, tú eres muy amado.” O sea, muy amado en el Cielo, y también le dice: “¿Sabes por qué he venido a ti?” Le dice que su oración ha sido escuchada y por esa causa ha venido a Daniel, para hacerle entender, darle a conocer las cosas que él quería saber, porque Dios es el que revela los misterios.     Este Ángel viene a ser el mensajero, un mensajero con la revelación de Dios, para Daniel, para el sacerdote Zacarías, para la virgen María y de seguro para muchos en el Antiguo Testamento o pacto y también bajo el Nuevo Testamento.     Encontramos que este Ángel es muy importante en el Programa Divino, es el Ángel de las revelaciones divinas y es un maestro, porque dice: “He venido para enseñarte, para darte a conocer.” Y sabe enseñar. Ahí lo tenemos enseñándole a Juan, pero enseñándole de acuerdo a la ciencia divina, no conforme a la ciencia humana, sino a la ciencia divina, y usando en algunas ocasiones símbolos que están ligados a todos estos símbolos del pueblo hebreo que aparecen en toda la Biblia.     Ese Ángel es muy importante y está ligado a los judíos y también a los gentiles, está ligado al Cristianismo, es el Ángel que tocó la trompeta, anunció la primera Venida de Cristo, tanto al sacerdote a Zacarías porque le dijo que Él enviaría al mensajero delante de Él, que éste vendría preparándole el camino al Señor, porque está haciendo referencia a las palabras de Malaquías, capítulo 3. Y por eso le dice a Zacarías en el capítulo 1, verso 16 en adelante:     “Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.     E irá delante de él (¿delante de quién irá? Delante del Señor. Lo mismo que dice Malaquías: “He aquí yo envío mi mensajero el cual preparará el camino delante de mí.”)... E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.”     Ahora, podemos ver la intervención de este Ángel Gabriel en el Programa Divino, a medida que va desarrollándose el Programa Divino. El reverendo William Branham dijo que el Ángel Gabriel o Arcángel Gabriel anunció la primera Venida de Cristo, y anunciará la segunda Venida de Cristo.     Ahora, fueron muchas personas... o pocas, las que supieron en aquellos días (o escucharon) que el Ángel Gabriel estaba anunciando la primera venida de Cristo; muy pocas personas: Zacarías, y se lo contó a su esposa Elisabet y de seguro se lo contó también a la virgen María cuando los visitó luego que el Ángel le había aparecido también a la virgen María. Vean, y la virgen María, la cual recibió directamente del Ángel estas buenas noticias, y de seguro le explicó con muchos detalles el sacerdote Zacarías a la virgen María cuando ella visitó a su parienta Elisabet que era la esposa del sacerdote Zacarías, y de seguro tuvo un cuadro más claro la virgen María de esas buenas noticias que le habían sido dadas y que ya ella estaba embarazada, y que el que nacería sería el Mesías, el Hijo de Dios. De seguro ella obtuvo más conocimiento a través de la enseñanza que le dio el sacerdote Zacarías.     Ahora, encontramos que siendo que hay un Programa Divino, Dios tiene la forma de Él dar a conocer Sus pensamientos; el pensamiento divino está en el Ángel del Pacto porque ese es el Espíritu Santo y nadie conoció las cosas de Dios sino el Espíritu de Dios, y el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo es el Ángel del Pacto a través del cual Dios creó los Cielos y la Tierra, y a través del cual habló a los diferentes profetas.     Por lo tanto, todo el pensamiento divino expresado ha venido por medio del Ángel del Pacto hablando a existencia todas las cosas. Y cuando Dios habla por medio de ese Ángel, las cosas vienen a suceder, las profecías divinas vienen por medio de Dios a través de Su Ángel, el Ángel del Pacto, y del Ángel del Pacto pasan al mensajero, al profeta que Dios tiene para cada tiempo.     Y cuando son hablados esos pensamientos proféticos divinos, son hablados por medio del profeta que Dios tiene para cada tiempo, vienen a ser la Palabra de Dios. No es la Palabra de Dios hasta que es hablada esa Palabra, mientras tanto es el pensamiento de Dios.     Las personas hablan de acuerdo a lo que piensan; antes de usted hablar, antes de venir a ser palabra, fue un pensamiento en su mente; antes de venir a ser Palabra de Dios lo que Dios habla, primero fue un pensamiento divino.     Cuando ya es hablada esa Palabra, no tiene retroceso, y aun en la mente divina el pensamiento divino tampoco tiene retroceso, pero cuando es hablada en la Tierra, ya no tiene retroceso en la Tierra, se tiene que cumplir aquí en la Tierra, Dios apresura Su Palabra ¿para qué? Para ponerla por obra, Su Palabra que Él ha hablado a través de Sus diferentes profetas, “porque no hará nada el Señor (la versión que usamos comúnmente, dice: Jehová), sin que antes revele sus secretos (¿a quiénes?) a sus siervos, sus profetas.” Amós, capítulo 3,verso 7.     Por lo tanto, toda persona que quiera saber cómo piensa Dios, busque lo que Dios habló por medio de Sus mensajeros, de Sus profetas. ¿Cómo piensa Dios en el Antiguo Testamento? Pues busque lo que Dios habló por medio de los mensajeros del Antiguo Testamento, y lo que Dios dijo que sucedería, ahí también está en el Antiguo Testamento hablado por el Espíritu de Dios a través de los diferentes profetas.     Y lo que Dios estaría haciendo o está haciendo en el Nuevo Testamento, pues búsquelo hablado, dado a... revelado a través de Sus diferentes mensajeros: los apóstoles y los mensajeros de cada etapa de la Iglesia. A través de ellos y el pueblo que Dios ha colocado al lado de ellos, Dios ha cumplido Su Programa correspondiente a cada etapa de Su Iglesia, y así también es para nuestro tiempo.     La mente de Cristo ha estado en medio de Su pueblo, en medio de Su Iglesia, en medio de Su Cuerpo Místico de creyentes como estuvo en medio del pueblo hebreo, en los diferentes profetas mensajeros que Él tuvo en el Antiguo Testamento.     Y luego en el Nuevo Testamento la mente de Cristo por medio del Espíritu Santo ha estado en medio de Su Iglesia manifestada la mente de Cristo a Su Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes, trayéndole Su Palabra, el Evangelio de Cristo, revelando ese misterio de la primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.     Y por consiguiente por medio del Evangelio de Cristo es dado a conocer el misterio de la primera Venida de Cristo, por medio del Evangelio de Cristo que consta del Evangelio de San Mateo, de San Marcos, de San Lucas, de San Juan y las cartas apostólicas de San Pedro, de San Pablo, de Santiago, de Judas, y no el Iscariote porque de él no se dice que escribió algo, y mucho menos algo bueno; se escribió algo de lo que él dijo, y fue una crítica al mismo Señor y a los demás apóstoles. Y otra cosa que él dijo, la cual no vamos a mencionar, él quería saber si él era el que... porque todos preguntaban cuando Cristo dijo en la última cena, la pascua, preguntaban todos cuando Cristo dijo que uno de Sus discípulos lo iba a entregar, cada uno de los discípulos preguntaba: “Señor, ¿seré yo?” Y cuando Judas preguntó si era él, el Señor le dijo: “Tú lo has dicho.”     Le dio a conocer, le reveló que él era el que lo entregaría, o sea, recibió la revelación de quién era el hombre que entregaría al Señor, lo cual de seguro no le gustó, pero ya eso él lo tenía en el corazón, él tenía planificado ya todo eso, y luego lo llevó a cabo.     Y ahora, es por medio del Espíritu de Dios que son dadas a conocer todas las cosas usando diferentes instrumentos en medio del pueblo de Dios; por eso es que a través de Jesucristo el Espíritu Dios estuvo dando a conocer lo misterios del Reino de Dios en las diferentes parábolas, y llevando a cabo diferentes obras de sanidad, y así por el estilo.     Por eso Cristo decía: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido,” y comienza a enumerar las cosas para las cuales había sido ungido. San Lucas, capítulo 4, versos 11 en adelante, citando Cristo, leyendo Cristo el pasaje de Isaías, capítulo 61, versos 1 en adelante; y cuando llegó donde dice: “Y para predicar el año de la buena voluntad del Señor (o sea, de Jehová como dice la traducción normal que usa el Cristianismo),” ahí se detuvo.     ¿Por qué no continuó leyendo? Porque hasta ahí Él iba a cumplir en Su primera Venida, porque lo que dice a continuación es: “Y el día de venganza del Dios nuestro,” y eso corresponde a la segunda Venida del Señor en donde Dios por medio de Su Espíritu o Ángel del Pacto estará hablando el juicio divino, el día de venganza del Dios nuestro que ha de venir sobre la raza humana, en donde Dios juzgará las naciones, juzgará al mundo como dice en San Mateo, capítulo 25, versos 31 al 46, que cuando el Hijo del Hombre se siente en el Reino de Su gloria, o sea, en el Trono de David, cuando se siente en el Trono de David, en el Reino de David que será restaurado, reunirá delante de Él a todas las naciones, y colocará a unas a Su derecha como el pastor coloca las ovejas a su derecha, y a Su izquierda colocará a otras naciones, como el pastor coloca a las cabritas o los cabritos a su izquierda, y a los de la derecha luego de decirles porqué causa les dice que entren al Reino de Dios preparado para ellos desde antes de la fundación del mundo, o desde la fundación del mundo.     Y a los de la izquierda les dice: “Malditos, al fuego (o fuego eterno) preparado para el diablo y sus ángeles.” Ellos preguntan porqué, y Él les dice porqué son echados en ese lugar: es por causa de las obras, de lo que hicieron y de lo que no hicieron a favor de los pequeñitos, de los creyentes en Cristo y de las cosas que hicieron en contra de los creyentes en Cristo, porque es que las obras son el pensamiento de naciones y también de individuos expresada en obras. Obras malas provienen de pensamientos malos, obras buenas de pensamientos buenos.     Y ahora, dice San Pablo que tenemos la mente de Cristo, ¿por qué? Porque en la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes está el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo donde están los pensamientos divinos, y son revelados a la Iglesia como Cuerpo Místico por medio de los diferentes instrumentos que Él tiene en Su Iglesia de etapa en etapa, a través de los apóstoles, a través de los diferentes mensajeros de las diferentes edades o etapas de Su Iglesia hasta llegar a nuestro tiempo donde nos revelará todo lo que falte por ser revelado para poder obtener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.     Así es como recibiremos la fe, la revelación para ser transformados en el Día Postrero llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, será por medio de la mente de Cristo revelando, expresando esos pensamientos divinos, y al ser expresados vienen a ser la Palabra de Dios para los creyentes en Cristo del Día Postrero, como fue la Palabra de Dios para los creyentes en Cristo de edades pasadas.     Y como individuos cada persona tiene la mente de Cristo, porque tiene el Espíritu Santo en él y por consiguiente los pensamientos de Dios pasan al corazón de esas personas por medio del Espíritu Santo, del Ángel del Pacto, del Ángel que tiene cada persona, ese cuerpo angelical.     Recuerden que el apóstol Pedro cuando estuvo preso, allá en el libro de los Hechos, nos dice que Dios lo libertó, el Ángel de Dios lo visitó, lo libertó, lo sacó fuera de la cárcel y luego lo colocó fuera y él luego despertó a la realidad, él había pensado que era una visión o sueño, un sueño, y era una realidad.     Luego se fue caminando hacia la casa donde estaban orando por él, toca a la puerta y una joven llamada Rode va abrir la puerta, va abrir la puerta y cuando escucha que es Pedro no abre la puerta de gozo y se regresa a los que están orando por Pedro, y les dice: “Es Pedro el que está llamando a la puerta.” Y las demás personas le dicen: “Rode, estás loca, es su ángel, pues pensaban que ya habían matado a Pedro o que Pedro estaba dormido y el ángel de Pedro es el espíritu de Pedro, había salido y ya estaba apareciendo a algunas personas.     En algunos países cuando una persona ve a una persona que conoce caminando y desaparece, dicen: “Fulano de tal ha muerto o va a morir, porque ya está caminando su espíritu por diferentes lugares.” Así pensaban en ese tiempo. “Es su ángel.”     El ángel que le es dado, el Espíritu de Cristo a cada persona, y por medio del Espíritu de Cristo en esa persona viene la revelación de Cristo a la persona a medida que la persona escucha la revelación de Cristo para la edad en que vive por medio del Espíritu de Cristo en el mensajero que Dios tenga para ese tiempo.     Los que estaban escuchando a Pedro entre los judíos, y los que estaban escuchando a San Pablo entre los gentiles, estaban escuchando a Dios por medio del Espíritu Santo en San Pedro entre los judíos y en San Pablo entre los gentiles, hablando las cosas que tenían que ser entendidas, recibidas para que se hiciera una realidad en la vida de las personas el Programa de la Redención que en la Cruz del Calvario Cristo había realizado con Su muerte como el Sacrificio de la Expiación por el pecado del ser humano.     El Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo en medio de Su Iglesia ha estado estos dos mil años que han transcurrido, revelando todo este misterio divino de la redención, el misterio de Dios el Padre y de Cristo y toda la obra que Él ha llevado a cabo, y enseñándole a Su Iglesia a través de los tipos y figuras del Antiguo Testamento todo lo relacionado al Nuevo Testamento.     Por lo tanto, por medio de la mente de Cristo en la Iglesia del Señor Jesucristo se ha estado obteniendo el conocimiento de estos misterios correspondientes al Reino de Dios, Reino que está en la esfera espiritual, y Reino en el cual la Iglesia del Señor Jesucristo está, y en ella está cumpliéndose el Reino de Dios en la esfera espiritual.     Y Cristo está en medio de Su pueblo, en medio de Su Iglesia morando, pues Él dijo en San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Por lo tanto, Él todavía está con nosotros en este tiempo y sigue obrando como ha obrado en las diferentes etapas de Su Iglesia. Dios no cambia Su forma de obrar.     Por lo tanto, Él en nuestro tiempo tendrá que estar haciendo, tendrá que hacer como Él hizo en las diferentes edades o etapas de Su Iglesia, y los que tienen el Espíritu de Cristo, tienen la mente de Cristo, y la Iglesia tiene la mente de Cristo, tienen al Espíritu Santo y por consiguiente captarán todos los creyentes en Cristo la Voz de Cristo, les será revelado por medio de Cristo, el Espíritu Santo, a Su Iglesia todas las cosas que deben suceder pronto, todas las cosas que deben acontecer.     El mismo Cristo dice en San Juan, capítulo 16 de la siguiente manera, y vamos a leerlo para que tengamos el cuadro claro; capítulo 16 de San Juan, verso 12 en adelante, dice:     “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.     Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.     El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.     Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.”     Y ahora, vean ustedes cómo Cristo el cual es la imagen y la semejanza divina, porque Él en la imagen en Su cuerpo angelical, y la semejanza divina, la semejanza física en Su cuerpo físico, ahora Cristo nos dice que el Espíritu Santo vendrá y nos hará saber todas las cosas que han de suceder, y Él había dicho: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”     ¿Cómo estaría? En Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es el cuerpo angelical de Dios, es la imagen del Dios viviente, es el Ángel del Pacto a través del cual siempre Dios se ha revelado desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y ese Ángel del Pacto es nada menos que Cristo en Su cuerpo angelical, por eso Él dijo en San Juan, capítulo 8, verso 56 a 58:     “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.     Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?     Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.”     ¿Cómo era Cristo antes de Abraham? Era nada menos que el Ángel del Pacto, ese cuerpo angelical, ese hombre de otra dimensión. Recuerden que un espíritu es un cuerpo de otra dimensión; por eso el cuerpo angelical de cada creyente que es el Ángel de cada creyente, es un cuerpo de otra dimensión, parecido al cuerpo que tiene pero joven y de otra dimensión.     La persona cuando muere su cuerpo físico no murió en sí la persona, la que murió fue su casa terrenal, su cuerpo físico, su semejanza física, pero la persona sigue viviendo en el cuerpo angelical, el cuerpo teofánico en la sexta dimensión que es la dimensión de los espíritus; es la dimensión llamada: “el Paraíso,” para todos los creyentes en Cristo, en donde no hay noche, todo el tiempo es de día, no se duerme, nadie se cansa porque en el cuerpo espiritual, angelical, nadie se cansa, y las labores terrenales ya terminaron para esa persona, porque las labores terrenales son mientras está en el cuerpo terrenal, pero sigue él en otra dimensión viviendo sin los problemas que se tienen en esta dimensión terrenal.     Por eso descansan ya de sus trabajos terrenales y va a ese lugar hermoso donde hay aves, donde hay animales también, donde hay lagos, donde hay grama, árboles también, pajaritos también, de todo lo que tenemos acá, pero perfecto.     Recuerden que lo que hay acá en la Tierra vino de lo que no se ve, porque las cosas que se ven, fueron hechas de lo que no se ve, por lo tanto, de esa dimensión es que se tenían que materializar todas las cosas en esta dimensión, en la creación física de esta dimensión.     Y ahora, el ser humano recibe un cuerpo en la permisiva voluntad de Dios al nacer en la tierra, un espíritu del mundo también, pero cuando recibe a Cristo, recibe el Espíritu de Cristo, el Espíritu del Cielo y recibe un cuerpo también celestial, un cuerpo nuevo y eterno y glorificado, como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador; y eso es exclusivamente para los creyentes en Cristo porque eso está dentro del nuevo Pacto, y por eso es tan importante estar dentro del nuevo Pacto donde está la mente de Cristo revelando a Su Iglesia todas las cosas que deben suceder y todas las cosas que ya han sucedido también en el pasado, y enseñándonos todas estas cosas y el significado de ellas. Por lo cual podemos decir como San Pablo: “Nosotros tenemos la mente de Cristo.”     San Pablo dijo: “Nosotros tenemos la mente de Cristo.” Y no podemos contradecir lo que dijo ese gran apóstol San Pablo, él sabe porqué lo dijo y ahora estamos viendo porqué él lo dijo.     Y ahora, yo puedo decir: “Yo tengo la mente de Cristo.” ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también.     Los creyentes en Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo recibe la revelación divina, la enseñanza divina de acuerdo a la mente de Cristo, por el Espíritu de Cristo, no con palabras de humana sabiduría, sino como enseña en Espíritu Santo, como enseñó a los apóstoles, como enseñó a los mensajeros de cada edad, así también nos estará enseñando en este tiempo final. Serán palabras del Espíritu Santo con la sabiduría de Dios, porque nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios y por medio del Espíritu de Dios es que ha venido toda esa revelación divina acerca del Dios de Israel, y de Su Programa de Redención.     Y ahora, podemos comprender que nosotros estábamos en Cristo eternamente, hemos venido de Dios y estamos aquí en la Tierra en el programa que corresponde a nuestro tiempo, y Él dice: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Por lo tanto, Él también está con nosotros y eso es en Espíritu Santo.     Y ahora, la angustia existencial despareció de nosotros, ¿por qué? Porque sabemos de dónde hemos venido: hemos venido de Dios, estamos aquí en la Tierra y Él está con nosotros en Espíritu Santo, ha estado en Su Iglesia de edad en edad, ha estado en medio del pueblo hebreo también en sus diferentes etapas, ha estado en medio de la raza humana en sus diferentes etapas de la raza humana y continúa con nosotros en esta Tierra.     Sabemos porqué estamos aquí en la Tierra: estamos aquí para estar y entrar al Programa de la Redención, ser rociados con la Sangre, ser limpiados de todo pecado, ser bautizados en agua en Su Nombre, Él bautizarnos con Espíritu Santo y Fuego y producir en nosotros el nuevo nacimiento, y luego vendrá la transformación de nuestros cuerpos, la resurrección de los muertos primero, la transformación nuestra después, y todos tendremos cuerpos eternos y glorificados, igual al cuerpo glorificado de Cristo, y luego de una temporada corta de 30 a 40 días aquí en la Tierra con el cuerpo nuevo, luego seremos llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero al Cielo.     Así como lo vemos a través de la historia, así ha estado obrando el Espíritu de Cristo en medio de Su Iglesia, y ya estamos al final en donde de un momento a otro se completará la Iglesia y Cristo terminará Su Obra de Intercesión en el Cielo, hará Su Obra de Reclamo, reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre, a los muertos los resucitará en cuerpos eternos y a los vivos los transformará, a todos los creyentes en Él nacidos de nuevo, y luego ya estaremos en eternidad físicamente también. O sea, nuestro cuerpo físico ya estará en eternidad, estará glorificado, será inmortal y joven para toda la eternidad.     Todo esto lo sabemos ¿por qué? Porque tenemos la mente de Cristo, la mente de Cristo en Su Iglesia y la mente de Cristo en cada creyente. Por eso cuando usted está pensando en las cosas de Dios, eso es la mente de Cristo en usted operando por el Espíritu Santo que está en usted; y cuando la Iglesia está pensando y hablando de las cosas de Dios conforme a como fueron habladas por los apóstoles y profetas y diferentes mensajeros de cada edad, está la mente de Cristo en la Iglesia operando y hablándole y transmitiendo esos pensamientos de la mente de Cristo a la Iglesia del Señor Jesucristo.     Toda cosa contraria a la Palabra que ha sido revelada por el Espíritu de Dios, no es la mente de Cristo operando, es la mente humana inventando cosas, razonando y por razonamiento trayendo conclusiones, conclusiones que son plenamente humanas. Pero la mente de Cristo ha estado operando, trayendo la revelación divina a Su Iglesia de etapa en etapa, así es para nuestro tiempo también. Por eso es que dice:     “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.” (Apocalipsis, capítulo 22, verso 16).     “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”     El mismo mensaje, la misma revelación que trae el Espíritu Santo a la Iglesia, es la revelación que trae la Iglesia al pueblo, al mundo, a la humanidad, para el que tenga sed del Agua de la Vida eterna, del Espíritu Santo para vivir eternamente, venga y reciba a Cristo como único y suficiente Salvador y beba así del Agua de la Vida eterna, reciba el Espíritu Santo.      Recuerden que Cristo dijo en San Juan, capítulo 7, versos 37 al 39, el último y gran día de la fiesta de los tabernáculos, se puso en pie y dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba,” y esto dijo del Espíritu Santo que habían de recibir los que creyesen en Él, pues no habían recibido o no había venido todavía el Espíritu Santo, porque Cristo, porque el Señor todavía no había sido glorificado.     Por lo tanto, el que tenga sed del Espíritu Santo, del Agua de la Vida eterna, venga a Cristo para que Cristo lo reciba, lo perdone y con Su Sangre lo limpie de todo pecado, lo bautice con Espíritu Santo luego que sea bautizado en agua, y le dé el Agua de la Vida eterna, el Espíritu Santo, y obtenga la persona la Vida eterna.     Todo esto viene por la revelación divina del Espíritu Santo en medio de Su Iglesia a través de la mente de Cristo. Nosotros tenemos la mente de Cristo, dice San Pablo y nosotros decimos: Amén, así es.     Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, puede hacerlo en estos momentos, puede pasar al frente y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino. Vamos a dar unos minutos mientras vienen a los Pies de Cristo los que todavía no lo han hecho.     También los que están en otras naciones pueden hacerlo en estos momentos, recibir a Cristo como Salvador si no lo han recibido todavía, para que Cristo les reciba en Su Reino, por lo cual pueden pasar al frente en el país y en el auditorio, en la Iglesia donde ustedes se encuentren, para recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.     Vamos a estar puestos en pie y vamos a pedirle al misionero Miguel Bermúdez Marín pase aquí para que así ore por las personas que en esta ocasión reciban a Cristo como Salvador, ya sea que estén aquí presentes o estén en otras naciones.     Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de las palabras de San Pablo: “NOSOTROS TENEMOS LA MENTE DE CRISTO.” La mente de Cristo es el Espíritu Santo, y en el Espíritu Santo están todos los pensamientos divinos, y son pasados a la Iglesia del Señor Jesucristo de etapa en etapa, de edad en edad.     Que Dios les bendiga y les guarde a todos y les use grandemente en Su obra en este tiempo final, donde Él está dando a conocer Sus pensamientos de Su Programa correspondiente a nuestro tiempo, en el cual todos los creyentes en Cristo están trabajando en este tiempo final.     Recuerden que los proyectos divinos son los negocios de nuestro Padre celestial, del cual Cristo dijo en una ocasión: “En los negocios de mi Padre, me conviene estar.” ¿Y cómo estaba? Trabajando, así también nos conviene estar a nosotros en los negocios de nuestro Padre celestial, ¿cómo? Trabajando en todo proyecto, en toda cosa que Él ha dicho que va hacer, ahí debemos estar nosotros siendo instrumentos para la materialización de lo que Dios ha prometido para Su Iglesia en este tiempo final.     Bueno, por aquí tenemos ya al misionero Miguel Bermúdez Marín con nosotros para continuar. Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y continuaremos viéndonos en las diferentes actividades que serán llevadas a cabo en estos días.     Que Dios les bendiga y les guarde, y con nosotros el misionero Miguel Bermúdez Marín.     “NOSOTROS TENEMOS LA MENTE DE CRISTO.”

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