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Muy buenos días, amables amigos y hermanos, ministros presentes y congregaciones también en diferentes naciones; iglesias que están conectados con el satélite Amazonas o internet en diferentes países.

Un saludo muy especial para el reverendo José Benjamín Pérez en Puerto Rico y su congregación, la iglesia allá en Puerto Rico, en Cayey, Puerto Rico, que Dios los bendiga grandemente y les use siempre grandemente en Su Programa Divino correspondiente a este tiempo final.

Para esta ocasión leemos un pasaje de la Biblia que se encuentra en Filipenses, capítulo 2, versos 5 al 13, en donde el apóstol San Pablo nos dice de la siguiente manera:

"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;

y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: "OCUPAOS DE VUESTRA SALVACIÓN."

Cuando se nos habla de salvación, esto indica por consiguiente que algo se perdió y tiene que ser encontrado para que así se pueda hablar de que hubo algo que recibió salvación.

El ser humano, alrededor de seis mil años atrás estando en el Huerto del Edén, tuvo un problema muy grave en el cual perdió la Vida eterna, y por consiguiente fue la primera muerte en medio de la raza humana, y fue la mayor de todas porque Dios le había advertido al ser humano que no comieran del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que comiera, ese día moriría. Y Adán podía continuar viviendo eternamente si no comía del árbol de la ciencia del bien y del mal.

Esa orden la recibió Adán antes de tener su compañera en un cuerpo femenino, el cual mas adelante, Dios, tomando a Adán y colocando sueño sobre Adán, luego tomó de su costado una costilla, dice la Biblia, y con esa costilla formó una compañera para Adán; porque no hubo ayuda idónea para Adán hasta que Dios le dio esa compañera. Dios había dicho que: "No es bueno que el hombre esté solo, le haré una ayuda idónea, una compañera." Luego que le da esa compañera y Adán despierta, dice: "Esto es carne de mi carne y hueso de mis huesos," y se puso muy feliz.

Y ahora, Adán le da a conocer a Eva que se puede comer del fruto de los árboles del Huerto del Edén, pero no del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que coman de él, morirán.

Encontramos que un ángel o arcángel caído llamado Lucifer o Satanás, también estaba por allí por el Huerto del Edén y estuvo hablando con Eva y ocasionó que Eva comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal. Luego Adán, cuando supo lo que había pasado y Eva le habla a Adán y da a comer también a Adán, Adán estaba consciente de que iba a morir, pero Adán amaba mucho a Eva. Eva dejaría de existir y Adán continuaba existiendo; pero Adán la amaba mucho y consciente de lo que estaba haciendo, consciente de que moriría, comió también. Eso es lo que le dice Adán a Dios luego: que Eva le dio a comer y él comió.

Y ahora, algunas personas leen en la Biblia y luego encuentran que Adán continuó viviendo y Eva también; y Adán vivió unos 930 años, y no comprenden esas palabras que Dios dijo: "El día que comas, morirás," y comieron y siguieron viviendo. Y Adán y Eva murieron ese mismo día que comieron. ¿Y cómo se puede explicar esto? Es que Adán y Eva tenían Vida eterna, podían continuar viviendo eternamente, pero al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, murieron a la Vida eterna, tan sencillo como eso; y solamente les quedó vida temporera que se le acabó a Adán a los 930 años.

Por lo tanto, la descendencia de Adán y Eva vendría a ser mortal, porque la plaga del pecado entró allá en Adán y Eva, y por consiguiente la muerte entró a la raza humana allá en Adán y Eva, entró el pecado, y la paga del pecado es muerte, murieron a la Vida eterna.

Y ahora, entendemos las palabras de Jesús que dice que el diablo vino para robar y matar; mató el diablo a través de la serpiente, mató a Adán y a Eva, el primer crimen que ocurre en medio de la raza humana, los mató, les quitó la Vida eterna; porque matar a una persona es quitarle la vida, y le quitó la Vida eterna a Adán y a Eva. Y por consiguiente la descendencia de Adán y Eva viene sin Vida eterna, y por eso es que como descendientes de Adán y Eva nacemos, vivimos un tiempo y luego morimos.

Pero vean ustedes, hay un Árbol de la vida, de la Vida eterna, y el que coma de ese Árbol de la Vida eterna ¿qué pasará? Vivirá eternamente, para lo cual Dios en Su Programa establece los tipos y figuras del Árbol de la Vida eterna que ha de estar disponible para los seres humanos en cierto tiempo.

Encontramos que vienen los tipos y figuras de animalitos siendo sacrificados por el ser humano. Dios le dio a Adán y a Eva pieles, vestiduras para cubrir su desnudez; por lo cual un animalito tuvo que morir. Ahí comienzan los sacrificios de animalitos, y por eso usted encuentra a Adán, a Abel y a todas esas personas de la antigüedad sacrificando animalitos como ofrendas por el pecado de ellos.

Encontramos el caso de Caín y Abel: Abel trajo un corderito, el cual sacrificó y lo presentó a Dios y fue aceptado por Dios, ofreció ese animalito por sus pecados. Caín no tenía la revelación divina de que por el pecado se tiene que efectuar un sacrificio de un animalito para que muera en lugar de la persona.

Siempre para que el ser humano pueda vivir, algo tiene que morir. Para la sobrevivencia del ser humano, siempre, todos los días algo tiene que morir, con cosas que no tengan vida el ser humano no puede vivir, tiene que morir. Los animalitos los llevan al supermercado (la carne, usted la compra) y es alimento para usted. Las células de vida están ahí, también diferentes animales y aves y peces, y también vegetales, frutas, todo eso tiene vida y cuando ustedes las consumen, entonces todo se va convirtiendo en una bendición para el cuerpo, para células del cuerpo estar siempre siendo restauradas, siempre viniendo células nuevas para mantener la vida del cuerpo humano; y si usted no come, se muere.

Y ahora, podemos ver que así es la vida física, temporera o temporal que nos quedó como herencia de Adán y Eva. Los sacrificios de animalitos fueron establecidos por Dios, el primero que hizo un sacrificio de animalito para cubrir el pecado del ser humano, fue Dios.

Y ahora, encontramos a través de la Biblia desde el Génesis hasta los días de Jesús, los hombres de Dios (Noé era uno) que sacrificaba animalitos por el pecado suyo y de su familia, y cuando Dios fue a destruir a la raza humana en aquel tiempo, el mundo antediluviano, miró y vio a un hombre justo; es que sus pecados estaban cubiertos con la sangre de los animalitos que él sacrificaba por él y por su familia.

Todo eso de sacrificios de animalitos es tipo y figura de un Sacrificio perfecto que llegaría en cierto tiempo conforme al Programa Divino, ya no para cubrir el pecado del ser humano, sino para quitar el pecado del ser humano.

Ese Sacrificio estaba prometido en la Escritura y estaba tipificado en aquellos sacrificios, sería el Sacrificio del Mesías Príncipe que vendría y pondría Su vida en Expiación por el ser humano; por eso es que en el libro del profeta Daniel, en el capítulo 9, nos habla de setenta semanas que están determinadas para el pueblo de Daniel, o sea, para el pueblo hebreo, para los judíos, y comienzan desde que la palabra para la restauración de Jerusalén es hablada; y luego cuando se llega a la semana número setenta, el Mesías en esa semana número setenta tenía que morir, por lo cual tenía que venir el Mesías Príncipe antes de esa semana y en esa semana comenzar Su ministerio.

Por lo cual, para el tiempo en que la semana número setenta se estaba cumpliendo, tenía que estar sobre la Tierra un hombre en el cual se estarían cumpliendo las profecías de la Venida del Mesías para efectuar el Sacrificio de Expiación por la familia humana. Y el único que encontramos en la historia bíblica que murió como el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano, su nombre es Jesús.

Usted no encuentra otra persona que haya muerto en expiación por el pecado de la familia humana. Aún Jesús estando en Su ministerio terrenal luego que Juan el Bautista lo bautizó en el Jordán, Él estuvo hablando de que Él tenía que poner Su vida por las ovejas que el Padre le había dado. Él dijo: "Nadie me quita la vida, Yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre." (San Juan, capítulo 10, versos 14 al 18). Por lo tanto, Jesucristo vino a la Tierra con una misión divina de parte del Padre celestial; por eso la Escritura dice en San Juan, capítulo 3, verso 16:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

Vean, por qué Dios, el Padre celestial, mandó a Jesucristo, a Su Hijo, a este planeta Tierra: fue la expresión máxima del amor de Dios hacia la familia humana. No hay otra expresión mayor de amor de Dios hacia el ser humano que la Venida de Jesucristo y Su muerte en la Cruz del Calvario enviado por Dios el Padre para llevar a cabo esa misión. Por lo tanto, la Venida de Jesucristo a la Tierra y Su muerte en la Cruz del Calvario fue la expresión máxima del amor de Dios hacia la familia humana.

Por lo tanto, la familia humana es muy importante para Dios, el ser humano es la corona de la creación, ¿por qué? Porque es lo único de la creación de lo cual se dice que fue creada a la imagen y semejanza de Dios. Imagen es cuerpo espiritual, cuerpo angelical, o sea, el espíritu que tiene cada persona, lo cual es un cuerpo espiritual de otra dimensión parecido al cuerpo físico que posee la persona; y cuando muere la persona, lo que muere es el cuerpo físico, la persona sigue viviendo en ese cuerpo espiritual llamado espíritu, porque la persona es alma viviente, alma que vive en un cuerpo espiritual llamado espíritu y en un cuerpo físico, pierde el cuerpo físico al morir físicamente, y sigue viviendo en otra dimensión en el cuerpo espiritual, en el cuerpo o dimensión de los espíritus, sigue viviendo en ese cuerpo.

Por lo tanto, hay vida después de la muerte, se continúa viviendo. ¿Cuándo terminará la vida para muchas personas, la vida del alma? Será luego del juicio final, el cual ocurrirá después del Reino del Mesías que durará mil años y el cual no ha comenzado todavía ese Reino del Mesías.

Ahora, era necesario que el ser humano tuviera cuerpo (primero fue creado en otra dimensión) cuando Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;" luego, cuando creó al hombre, lo creó a Su imagen, a imagen de Dios lo creó, o sea, en cuerpo angelical, cuerpo espiritual, cuerpo como el que tienen los Ángeles. Y luego más adelante (eso fue en el capítulo 1 del Génesis, verso 26 en adelante). Y luego en el capítulo 2, verso 7, Dios del polvo de la tierra le formó un cuerpo físico al ser humano, a Adán, y ahí colocó el alma y el espíritu de Adán y fue el hombre alma viviente.

Lo más importante que cada persona tiene es su alma, por eso es que Cristo en San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28, dice: "¿De qué le vale al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras."

El ser humano es trino porque fue creado a imagen y semejanza de Dios, como Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora, Dios crea la corona de la creación, que es el ser humano, a Su imagen y semejanza, o sea, cuerpo, espíritu y cuerpo físico.

El ser humano algunas veces no sabe ni quién es él, pero el ser humano es la corona de la creación; por eso Dios le dio a Adán la autoridad sobre los animales, las aves, los peces, los árboles, todo el planeta Tierra; lo colocó aquí como rey sobre el planeta Tierra, pues siendo hijo del Rey de los Cielos y de la Tierra, pues coloca a Su Hijo como rey, como gobernante del planeta Tierra.

Y ahora, Dios tiene un Programa de Redención para restaurar al ser humano a la Vida eterna por medio del Árbol de la Vida que tiene que hacerse carne para poder efectuar el Programa de Redención.

Jesucristo es la persona mas importante que ha pisado este planeta Tierra. El apóstol Pablo lo identifica como el segundo Adán, la muerte entró al mundo por un hombre: Adán, y ahora la Vida eterna entra a la raza humana, es restaurada la raza humana a la Vida eterna por medio de otro hombre: el segundo Adán, Jesucristo; por eso es que el mismo Cristo en San Lucas, capítulo 19, verso 10 y San Mateo, capítulo 18, versos 11 al 14, nos dice: "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido."

Por lo tanto, viene con un proyecto, Programa Divino, para llevarlo a cabo para reconciliar al ser humano con Dios. Así como la serpiente que engañó a Eva en el cual estaba el diablo hecho carne en aquel animal llamado la serpiente que hablaba, y no es raro que hablara, pues hasta los pericos y las cotorras hablan; por lo tanto hubo animales que hablaban también, la serpiente que aparece en el Génesis; y por causa de la maldición que Dios echó sobre la serpiente vino a ser un reptil luego, pero primero caminaba, hablaba y así por el estilo, digamos, era igual al hombre; pero hubo una diferencia entre el hombre y la serpiente, y es que quien único tiene alma en la Tierra, es el ser humano, los animales no tienen alma. La serpiente no tenía alma, en ella fue que el diablo se encarnó para producir la caída del ser humano.

Pero ahora Cristo, el Ángel del Pacto, en quien estaba la vida, el Verbo que era con Dios y era Dios, a través del cual Dios creó los Cielos y la Tierra, el Verbo que era con Dios, "aquel Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros." (San Juan, capítulo 1, verso 14), para producir la redención del ser humano, para que así el ser humano pueda comer del Árbol de la Vida el cual es Cristo.

Él decía: "El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene Vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida." Él también decía (eso está en San Juan, capítulo 5, verso 24)... Él también dijo: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y Yo las conozco, y Yo les doy Vida eterna; y no vendrán a condenación, Yo les doy Vida eterna y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre." (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

Y ahora, es Cristo el segundo Adán el que viene a la Tierra para restaurar al ser humano a la Vida eterna, y por consiguiente a la comunión con Dios el Padre celestial, reconcilia al ser humano por medio del Sacrificio Expiatorio efectuado en la Cruz del Calvario en donde Él murió por mí, ¿y por quién más? Por cada uno de ustedes también.

Recuerden que Él dijo en San Juan, capítulo 12, versos 24: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva." Cristo representado en ese grano de trigo, en esa Simiente original de Dios, si no moría, estaría solo caminando por este planeta Tierra todavía porque nadie le podía quitar la vida, tenía Vida eterna; pero estaría solo, y Jesucristo con Vida eterna física en la Tierra, pero solo, no tendría con quien reírse, no tendría a quién decirle: "Yo te amo."

Él vino con la misión divina de poner Su vida en Expiación por nuestros pecados, y era difícil la misión. Él dijo en el Getsemaní: "Padre, si puedes pasar de mí esta copa, puedes pasarla; pero no como yo quiera, sino como Tú quieras". O sea: "Primero Tu Programa, el plan que Tú tienes para conmigo; y si no se puede evitar esto, entonces hágase como Tú quieras, como Tú tienes en Tu Programa."

Era dura la situación y estaba en la balanza la vida de la familia humana. Jesús orando sudaba gotas de Sangre, o sea, que aún en Su cuerpo, Su corazón y en Sus venas estaba pasando un proceso químico muy difícil en la vida de Jesús. Pero Él sabía que de eso dependía la vida de la raza humana, Él se dio al Programa de Dios, aunque era difícil porque para cualquier persona era mas fácil decir: "Yo continúo viviendo eternamente aunque los demás mueran." Pero Él no fue egoísta, Él prefirió morir pero que la humanidad continuara viviendo.

La raza humana existe todavía porque Jesucristo tuvo misericordia y murió por nosotros; por eso la Escritura dice que Él no vino para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.

Y ahora, toda persona tiene libre acceso a la Vida eterna, pero Dios no obliga a las personas, ¿por qué? Porque Dios creó al ser humano a Su imagen y semejanza y así como Dios tiene libre albedrío para hacer lo que Él desea hacer, le ha dado libre albedrío al ser humano para que haga conforme a como desee, pero le da el conocimiento por medio de la Palabra divina de lo que debe hacer para vivir eternamente, y coloca delante del ser humano la vida y la muerte, la vida y la muerte está delante de todo ser humano así como estuvo delante de Adán y Eva en el Huerto del Edén. Por eso, la Escritura dice que Dios ha colocado delante del ser humano la vida y la muerte. Vamos a buscarlo aquí para que lo tengan claro. Jeremías, capítulo 21, verso 8, dice:

"Y a este pueblo dirás: Así ha dicho Jehová: He aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte."

En las palabras de Jesús cuando Él predicaba, Él les enseñaba que Él era el camino angosto y la puerta angosta, y que pocos son los que hallan el camino angosto y pocos son los que andan por el camino angosto, pero es el camino que lleva a la Vida: a la Vida eterna. Eso fue en San Mateo, capítulo 7, versos 13 al 15; y en San Juan, capítulo 14, verso 6, Cristo dice:

"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí."

No hay otro camino que lleve al ser humano a Dios. Solamente Jesucristo es el camino que lleva al ser humano a Dios y reconcilia al ser humano con Dios. Jesucristo es el eslabón entre el ser humano y Dios, entre la familia humana y Dios. Así como la serpiente que engañó a Eva es el eslabón perdido entre el ser humano y la raza animal.

Ahora, veamos lo que nos dice hablando de este tema de la vida y la muerte colocada delante del ser humano... y ya dentro del ser humano viene y la persona lucha por la vida, el que no lucha por la vida se muere. Por ejemplo, si una persona no lucha por su vida, trabaja, gana dinero, compra comida y come y se queda con los brazos cruzados sin hacer nada, se muere y se muere su familia también. Por eso, se tiene que luchar por la vida, trabajar; los jóvenes tienen que estudiar, hacerse profesionales para que le puedan ofrecer a sus hijos luego, a su familia una mejor vida que la que tuvieron ellos cuando niños y cuando jóvenes. Hay que luchar por la vida.

La raza humana, la familia humana en este tiempo tiene que luchar por la vida. La naturaleza está luchando por la vida, ha tenido muchos problemas que el ser humano mismo le ha causado, pero está luchando y está con dolores de parto para dar a luz un planeta renovado para el Reino del Mesías. Es necesario que toda persona luche por la vida, por lo cual cuando se refiere a la Vida eterna la lucha es fácil, si la persona entiende, fácil en cuanto a tomar, recibir la Vida eterna.

En una ocasión Jacob regresaba de la tierra de Aram donde había estado viviendo en la casa de su suegro, se había casado allá, regresaba ya con una familia de once hijos y una hija, porque Benjamín nació ya en el camino a Belén. Pero su hermano Esaú había dicho que él lo iba a matar cuando muriera su padre Isaac porque le había robado la bendición de la primogenitura, le había robado la primogenitura; pensó él que se la había robado, pero se la había vendido por un plato de lentejas, y después tenía que recibir la bendición de Isaac, su padre, en los días que iba a morir. Y Jacob recibió esa bendición luego, también hablada por su padre Isaac. Y estaba muy furioso Esaú, pero le pertenecía a Jacob porque él se la había comprado a Esaú en una ocasión.

Pero ahora viene de regreso con su familia, con su ganado, muchas ovejas, vacas, bueyes, camellos, mulas y mulos, y burras y burros, animales. Porque así es la vida en ese tiempo en que ellos estaban, y venía rico.

Pero las riquezas cuando la persona tiene que enfrentarse a la muerte, las riquezas no valen, no puede hacer nada. Aunque Jacob le envió muchos regalos, le enviaba un mensajero con un grupo de personas con muchos regalos a su hermano; y luego más adelante le enviaba otros; porque el presente apacigua el enojo. Como cuando hacen algunos esposos, que ven su esposa enojada, le traen algún regalito o unas florecitas, o viceversa, la esposa si lo ve enojado al esposo, pues hace lo mismo y le prepara una buena cena y lo trata con cariño; porque el cariño, el amor, apacigua la ira.

Y ahora, Jacob le envía todos esos presentes a su hermano, y ya cuando llega el momento, cuando se está acercando mucho el momento para encontrarse con él... ya había enviado a su familia, la dividió en dos grupos, a Lea con su sierva y los hijos y un grupo de ganado; y luego detrás un poquito bastante separado un grupo del otro envía a Raquel con José su hijo, y su sierva y todos los niños y todos los siervos los envía, y se quedó solito.

¿Qué iría a hacer Jacob solo? Bueno, si ataca al primer grupo el segundo grupo puede escapar, y si atacan a los dos grupos, el que se quedó solo o puede escapar o rendirse. Pero Jacob desde el vientre de su madre estuvo luchando por la bendición de la Primogenitura, estuvo luchando por la vida; y queda solo, y durante toda la noche estuvo luchando, peleando con un Ángel, con una persona que le apareció, un hombre de otra dimensión que es el Ángel de Dios, el Ángel del Pacto y no lo soltaba, estaba luchando por la vida porque su hermano venía, y venía con un grupo de unas cuatrocientas personas y con espadas.

Por lo tanto, él pensó que las intenciones de su hermano no eran buenas; y no eran buenas. Y el único recurso o refugio que tenía era ese Ángel que le apareció, y él sabía que era un Ángel porque él al hablar con él sabía que era la misma Voz del que le había hablado en otras ocasiones; y ahora no lo suelta y el Ángel le dice, ya cuando está rayando el alba, el Ángel le dice: "Déjame, suéltame que raya el alba." Y Jacob no lo soltaba, a tal grado que el Ángel con su bastón, con su cetro, hirió en la cadera a Jacob, quedó cojo y aún cojo no soltaba al Ángel, y le dice: "Déjame, suéltame que raya el alba." Tenía que irse, y Jacob le dice: "No te dejaré, no te soltaré hasta que me bendigas."

Miren cual era la causa por la cual se había agarrado de ese Ángel y no lo soltaba: por una bendición; y eso es lo que pasa en la vida de muchas personas, que cuando llega el momento en que la muerte ven que está viniendo y que sus días en la Tierra van a terminar, no hay otro refugio sino el Ángel del Pacto que es Jesucristo nuestro Salvador, pero ninguna persona sabe cuándo va a morir; por lo tanto se agarra del Ángel, Jesucristo, como Jacob se agarró, está luchando por la vida, quiere continuar viviendo eternamente y la única forma de vivir eternamente es agarrándose de Jesucristo, el Ángel del Pacto, para que le dé Vida eterna.

El ser humano todo los días de su vida, todos los días de su vida está llamado a ocuparse de su salvación, y la salvación es por medio de Jesucristo, no hay otro Salvador, solamente hay uno, y Su Nombre es: SEÑOR JESUCRISTO.

El apóstol Pablo le dice a Timoteo en el capítulo 6 de Primera de Timoteo, verso 12: "Echa mano de la Vida eterna." ¿Y cómo va a echar mano de la Vida eterna una persona? Echando mano del Árbol de la Vida que es Jesucristo nuestro Salvador. "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." Dice Cristo en San Juan, capítulo 14, verso 6.

Jacob se agarró del Árbol de la Vida, del Ángel del Pacto, y el Ángel le dice: "¿Cuál es tu nombre?" Él Ángel lo sabía, pero hay cosas que usted tiene que confesar con su boca, y usted tiene que reconocer quién es usted. Y Jacob le dice: "Jacob." El Ángel le dice: "No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado, has peleado, has luchado con Dios y con los ángeles y has vencido." Estaba venciendo al Ángel del Pacto, y cuando una persona se agarra del Ángel del Pacto que es Cristo, obtiene la victoria, obtiene la salvación y Vida eterna; y eso es comer del Árbol de la Vida que es Cristo nuestro Salvador.

Recuerden que Cristo también decía: "El que no coma mi carne y beba mi Sangre, no tiene vida permaneciente en sí." O sea, que no tiene Vida eterna, porque la Vida permaneciente es la Vida eterna. La vida que tenemos aquí en el cuerpo físico es temporal, pero la que permanece, la Vida permaneciente es la Vida eterna y esa solamente la podemos obtener por medio de Jesucristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, todo ser humano necesita a Jesucristo, Él es la persona mas importante que ha pisado este planeta Tierra, y fue para llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario, para que usted y yo tengamos la oportunidad de vivir eternamente, para lo cual se predica el Evangelio de Cristo en todo el mundo. Cristo dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

Y ahora, toda persona tiene la oportunidad de escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, donde se da a conocer la primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario para la reconciliación del ser humano con Dios y ser restaurados a la Vida eterna.

No hay otro Programa de Redención, solamente Dios acepta el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano; ya los tipos y figuras de animalitos siendo sacrificados pasaron de tiempo porque ya vino lo que es perfecto: Cristo y Su Sacrificio, ya vino lo que estaba tipificado en aquellos sacrificios, ya se hizo realidad en la persona de Jesucristo nuestro Salvador. Bien dijo el apóstol Pablo en Primera de Corintios, capítulo 5, versos 7:

"...porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros."

Y Juan el Bautista cuando vio a Jesús, dijo: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo." (San Juan, capítulo 1, versos 29 al 36).

Por lo tanto: "Ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor," dice el apóstol Pablo, "echa mano de la Vida eterna," ¿cómo? Como hizo Jacob echando mano del Ángel del Pacto que es Cristo, estaba echando mano de la Vida, así es para todo ser humano: echa mano de la vida, de la Vida eterna, ¿cómo? Echando mano de Cristo, agarrándote de Cristo, recibiéndolo como tu único y suficiente Salvador.

No hay otro Salvador, no hay otro Sacrificio por el pecado, excepto el Sacrificio de Cristo nuestro Salvador; y para que ninguna persona esté pensando que se puede hacer un sacrificio con algún animalito como se hacía en el pasado para cubrir los pecados, ya no se puede; desde la muerte de Cristo en adelante ya no es tiempo de sacrificios de animalitos. Y tenían que ser hechos allá en Jerusalén en el templo, y ya no hay templo; y todo eso obra para bien para que nadie ponga su fe en sacrificios de animalitos teniendo ya el Sacrificio perfecto de Jesucristo nuestro Salvador disponible para todo ser humano. No se puede acercar una persona a Dios, ni siquiera puede orar a Dios a menos que sea a través de Jesucristo.

"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí."

Por lo tanto, nadie puede llegar a Dios, nadie puede acercarse a Dios si no es por medio de Jesucristo. Algunas personas piensan que no es tan importante recibir a Cristo como Salvador o que es una cosa de ignorantes, no, es algo de gente sabia, de personas inteligentes recibir la Vida eterna: "Porque, ¿de qué le vale al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" De nada le sirvió vivir en la Tierra, aunque fuera o se convirtiera en una persona multimillonaria, o aunque fuera la persona más bella, hombre o mujer, cuando muere y lo sepultan, nadie le va a decir después que es hermoso, nadie quisiera verlo de nuevo, nadie quisiera verlo, nadie quisiera ir para que lo dejen ver.

Por lo tanto, es importante que sepamos que así como cuando vamos de viaje para otro país, y el vuelo en que vamos pasa por un país anterior, o primero pasa por otro país y luego usted tiene un cambio de avión, pasa a otro vuelo, pues miren: nosotros estamos aquí en la Tierra para hacer un cambio de vuelo, en un vuelo que usted no entiende, apareció en la Tierra, ¿cómo sucedió? Usted no se lo puede explicar, aunque científicamente puede decir: "Papá y mamá se unieron y me engendraron y aquí estoy yo." Pero ese fue su cuerpo, ¿y su alma y su espíritu? O sea, que... ¿eligió usted vivir aquí en la Tierra en este tiempo? No, es que en ese vuelo que nos ha traído a la Tierra estamos en una conexión, y en la conexión, vean ustedes, por el vuelo que nos trajo a través de Adán llegamos hasta aquí, a la Tierra, pero hay otro vuelo, una conexión para llegar a la Casa del Padre celestial, para vivir eternamente en el Reino de Dios, y esa conexión es con el segundo Adán que es Jesucristo nuestro Salvador, el que dijo: "Yo quiero, Padre, que donde yo esté, donde yo estoy, ellos también estén."

Por eso es que está la promesa para los creyentes en Cristo de una resurrección en cuerpos eternos para los que murieron, resucitarán en cuerpos inmortales, cuerpos glorificados, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador, el cual está tan joven como cuando subió al Cielo. Así será el cuerpo que recibirán los creyentes en Cristo que han muerto físicamente, y los que estén vivos en ese tiempo de la resurrección serán transformados, no todos los seres humanos, sino los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, porque ellos tienen su boleto para ir a la Casa del Padre celestial, ya fue comprado, ¿y cuándo lo compró? No, nos lo compró Jesucristo en la Cruz de Calvario, el cual pagó el precio de nuestra Redención. Ya tenemos boleto pagado y estamos preparándonos para esa transformación, y los que murieron, pues quieren regresar a la Tierra para obtener el cuerpo físico pero inmortal, incorruptible y glorificado, un cuerpo inter-dimensional y que nunca se pone viejo, y que representará de 18 a 21 años.

¿Recuerdan por qué Cristo cuando resucitó no lo reconocían, no sabían que era Él, aun Sus discípulos? Solamente por la Voz lo reconocieron, María Magdalena cuando le dice: "María." Y ella dice: "Raboni, maestro." Y los caminantes de Emaús no lo reconocieron durante todas las horas que viajaron, Él hablando con ellos por el camino y citándoles las Escrituras, ellos ni reconocieron la Voz. Pero cuando llegan a Emaús y llegan ya al lugar donde tienen que quedarse porque ya el día había caído, ya iba a oscurecer o estaba oscureciendo y Él hace como que va a seguir de largo y le dicen: "Ya es de tarde, ya oscurece, quédate con nosotros." Les gustó lo que les hablaba, les gustó todo lo que Él les estaba citando de las Escrituras y cómo tenían que cumplirse esas Escrituras en el Mesías, y ellos no sabían que era Él.

Y cuando van a comer, se sientan todos, tomó el pan, da gracias al Padre (como siempre hacía), parte y da a los discípulos; lo hace igualito a como lo hacía cuando ellos se reunían con Jesús, y reconocen que era Jesús, y ahí desaparece Jesús, porque en el cuerpo glorificado, por cuanto es inter-dimensional, puede pasar de una dimensión a otra, y por eso desaparece y ya está en otra dimensión y vuelve a aparecer cuando quiera en la dimensión visible, visible a la vista humana.

Por eso en muchas ocasiones estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban, por miedo a los judíos, Él entraba y pensaban: "Es un espíritu porque tenemos las puertas cerradas, ¿y cómo apareció aquí?" Comía con ellos y desaparecía; pero les decía: "No, soy yo, ¿tienen algo de comer?" Le dieron un pedazo de pescado y un panal de miel y comió delante de ellos. Él les dice: "El espíritu no tiene carne como Yo tengo, y no tiene huesos."

Así que, nos da una descripción de cómo es el cuerpo espiritual, de cómo es ese cuerpo espiritual que usted tiene dentro llamado el espíritu de la persona. Es que es de otra dimensión, pero el cuerpo glorificado es tangible, pero es inter-dimensional, es la clase de cuerpo más perfecto, y es la clase de cuerpo que está prometido para todos los creyentes en Cristo; los Ángeles no tienen esa clase de cuerpo, porque los Ángeles tienen cuerpo espiritual, que es un cuerpo de otra dimensión, "porque Dios hace a Sus Ángeles, espíritus, y a Sus ministros llama de fuego."

El ser humano, por cuanto fue creado a imagen y semejanza de Dios, tendrá, todo creyente en Cristo nacido de nuevo, no importa de qué tiempo, de qué siglo, de qué generación, tendrá un cuerpo glorificado como el cuerpo glorificado de Jesucristo, y entonces tendrá la plenitud de Dios, tendrá la doble porción: cuerpo angelical como el de Jesucristo, el Ángel del Pacto, y cuerpo físico glorificado como el de Jesucristo. Y así seremos a imagen y semejanza de Dios en perfección; y por consiguiente esa es la Familia de Dios, los descendientes de Dios, hijos e hijas de Dios, príncipes y princesas que en el tiempo en que les toca vivir en la Tierra se han ocupado de su salvación, reconociendo a Cristo como su único y suficiente Salvador.

Yo lo reconocí como mi único y suficiente Salvador, lo recibí como mi Salvador y me ocupé de mi salvación con temor y temblor. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también. Por lo tanto, el futuro de ustedes es glorioso.

El único Reino que tiene futuro es el Reino de Cristo, porque los reinos de este mundo están en la bancarrota en todos los aspectos, en todos los sentidos, están tratando de sobrevivir, de mantenerse en pie; pero la situación en todas las esferas de la familia humana es difícil, aún dice el libro del profeta Daniel que el reino de los gentiles va a caer. Pero eso no es lo que nos alegra a nosotros, lo que nos alegra es que la Piedra no cortada de manos va a crecer y va a cubrir toda la Tierra.

Cristo es la Piedra no cortada de manos y Su Reino va a crecer y va a cubrir toda la Tierra, va a gobernar Cristo, el Mesías va a gobernar sobre el planeta Tierra completo, por cuanto es el Hijo del Hombre, y como Hijo del Hombre Él es el heredero al planeta Tierra completo. "Los reinos de este mundo vendrán a ser de nuestro Señor y de Su Cristo," dice Apocalipsis, capitulo 11, versos 14 al 19.

Por lo tanto, aunque el mundo no tiene esperanza, hay esperanza para el ser humano, y es Cristo la esperanza del creyente. Él ha prometido grandes bendiciones, Él ha prometido la Vida eterna para los creyentes en Él. Ya tenemos Vida eterna en nuestra alma y en nuestro espíritu, y nos falta la otra porción: la Vida eterna física, la cual Él dará a los creyentes en Él en la resurrección de los muertos creyentes en Él, en cuerpos eternos, inmortales, glorificados y jóvenes, y a los vivos creyentes en Él los transformará, y entonces todos seremos jóvenes para toda la eternidad.

El que tiene la esperanza en Cristo, tiene su corazón tranquilo, la angustia existencial ha desaparecido de la persona porque sabe de dónde vino: de Dios, por qué está aquí: está en una conexión, y en la conexión ha tomado el vuelo correcto: Jesucristo; y sabe que iremos a la Casa de nuestro Padre celestial a la Cena de las Bodas del Cordero, llamado el rapto o arrebatamiento de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y el que tiene esta esperanza no mira los problemas del planeta Tierra y las naciones en forma negativa, sino que mira la vida en forma positiva al ver las promesas divinas que hay para los creyentes en Cristo; por lo cual Cristo es nuestra única esperanza, no hay otra esperanza para el ser humano, la única esperanza que hay es la segunda Venida de Cristo, no hay otra esperanza para la raza humana.

Y Él viene para transformar a todos los creyentes que estén vivos, los creyentes en Él, para llevarlos a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa del Padre celestial. Y luego este planeta Tierra va a pasar por lo que es llamado en medio del Cristianismo: la gran tribulación, donde los juicios divinos y las plagas caerán sobre la raza humana. Pero para los creyentes en Cristo las cosas serán diferentes, estarán en una gran fiesta llamada la Cena de las Bodas del Cordero que durará tres años y medio. Y luego va a regresar con Cristo a la Tierra para comenzar el Reino del Mesías, el Reino milenial, por mil años.

Por lo tanto: "OCUPAOS DE VUESTRA SALVACIÓN CON TEMOR Y TEMBLOR."

Y si alguno todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, la recomendación es: echa mano de la Vida eterna recibiendo a Cristo como tu único y suficiente Salvador, para lo cual pueden pasar acá al frente y estaremos orando por usted, y los que están en otras naciones también pueden pasar al frente donde se encuentren, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que estarán recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador en esta ocasión.

Y los niños también de diez años en adelante, pueden también venir, pasar al frente para que queden incluidos en esta oración que estaremos haciendo por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recuerden que Cristo dijo: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos."

Dios tiene muchos hijos en la Ciudad de Bogotá y en toda la República de Colombia, y los está llamando en este tiempo final, y también tiene muchos hijos en Venezuela, en el Ecuador, en el Perú, en Bolivia, en Chile, en Uruguay, en Argentina, en Brasil, en la República Mexicana, en Panamá, en Guatemala, en Costa Rica, en El Salvador, en Nicaragua, en Honduras; en toda la América Latina, en todo el Caribe tiene muchos hijos también, en Norteamérica también tiene hijos, en todas las naciones, y los está llamando en este tiempo final para que echen mano de la Vida eterna, para que se ocupen de su salvación con temor y temblor para que así tengan seguro su futuro eterno en el Reino de Jesucristo nuestro salvador.

No hay un seguro de Vida eterna que el ser humano pueda comprar en una compañía de seguros; pero hay una persona que tiene un seguro de Vida eterna para todos aquellos que lo desean y lo buscan en Él, y es Jesucristo el único que tiene el seguro de Vida eterna para todos aquellos que quieren asegurar su alma con el seguro de la Vida eterna, el cual lo otorga Cristo y el cual pagó el precio por ese seguro de Vida eterna para el ser humano.

Es de gracia, gratuitamente, por la fe lo recibe, recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador, y Cristo le da Vida eterna. Para eso es que se predica el Evangelio de Cristo y se le da la oportunidad a las personas que reciban a Cristo como único y suficiente Salvador, para que Cristo les dé Vida eterna y así tengan su futuro eterno asegurado con Cristo en Su Reino eterno.

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

Son palabras de Jesucristo, y por consiguiente podemos ver por qué se ha estado predicando el Evangelio de Cristo durante alrededor de dos mil años y todavía se sigue predicando el Evangelio de Cristo, para que sigan las personas recibiendo la Vida eterna por medio de Cristo, nuestro Salvador.

Todavía vienen más personas que como ustedes han escuchado la predicación del Evangelio de Cristo y nació la fe de Cristo en su alma, y ahora les ha tocado la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo, recibiéndole como único y suficiente Salvador, para lo cual están viniendo acá al frente para dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador.

La fe viene por el oír la Palabra, el Evangelio de Cristo, "y con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confesa para salvación." Eso está en Romanos, capitulo 10 y también en el libro del profeta Isaías. Es importante dar testimonio público de nuestra fe en Cristo, el mismo Cristo lo dijo.

Mientras continúan viniendo a los Pies de Cristo, escuchamos lo que Cristo dice en San Mateo, capitulo 10, verso 32 al 33, dice:

"A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos."

El que le niega como su Salvador, no cree y no lo confiesa como su Salvador, Cristo también le negará delante del Padre celestial. El que confiese a Cristo como su único y suficiente Salvador públicamente recibiéndolo como Salvador, Cristo le confiesa delante del Padre celestial y por consiguiente Dios le da la entrada al Reino celestial. También en San Marcos, capitulo 8, dice el mismo Jesucristo hablando, versos [36 al 38]:

"Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?

¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles."

Así que, si le negamos delante de las personas, delante de los hombres, delante de la gente, si le negamos como nuestro Salvador, Él también nos negará delante del Padre celestial; pero si le confesamos delante de los hombres, públicamente como nuestro único y suficiente Salvador, recibiéndole como nuestro Salvador, Él nos confesará delante del Padre celestial como creyentes en Él que lo hemos recibido como nuestro único y suficiente Salvador, porque Él es nuestra única esperanza de salvación y Vida eterna.

No hay otra forma, otro programa, otra forma de salvación o Vida eterna. Solamente hay una forma, una forma de salvación y es por medio de Jesucristo nuestro salvador. Por eso es que se le llama a Jesucristo: Salvador, ¿quién es el Salvador? Jesucristo. Él es mi Salvador, ¿y de quién más? De cada uno de ustedes también.

Si falta alguna otra persona de los que están presentes o en alguna otra nación que todavía no ha recibido a Cristo, puede pasar al frente donde se encuentre para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo. Puestos en pie todos los que están presentes y los que están en otras naciones, y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados los que han venido a los Pies de Cristo, repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Señor, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti, y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer de nuevo, quiero nacer en Tu Reino. Creo, reconozco que en la Cruz del Calvario Tú me salvaste, Te pido que se haga realidad en mi vida esa salvación que ganaste para mí en la Cruz, hazla realidad, sálvame, Señor.

Padre, he creído en Jesucristo, y en el Nombre del Señor Jesucristo, rendido a Ti, Te pido que se haga realidad la salvación ganada por Cristo en la Cruz del Calvario. Sálvame, Señor, en el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado. Y esto porque ustedes escucharon la predicación de Cristo, del Evangelio de Cristo, y nació la fe de Cristo en vuestras almas y creyeron en Cristo y han dado testimonio publico de vuestra fe en Cristo.

Y ahora, ustedes me dirán: "Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo lo mas pronto posible, porque Él dijo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo." La pregunta desde lo profundo de vuestro corazón es: "¿Cuándo me pueden bautizar?" Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, el mismo Jesucristo cuando Juan el Bautista estaba bautizando en el Jordán, Jesucristo fue hasta el Jordán allá en Jerusalén y entra a las aguas del Jordán, y cuando Juan lo ve, le dice: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo Te bautice?" Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces Juan lo bautizó allá en el Jordán. Y si Cristo tuvo necesidad de ser bautizado y vino el Espíritu Santo sobre Él, cuánto más nosotros tenemos necesidad de ser bautizados.

En la parte en que fue bautizado, muchas personas iban para ser bautizados por Juan el Bautista, y entre ellos Jesús. Y Él dice ahora: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo." Por eso cuando Jesucristo predicaba, los discípulos bautizaban a las personas.

Y cuando el Espíritu Santo vino el Día de Pentecostés, Pedro predicó un mensaje ungido por el espíritu de Cristo y las personas fueron compungidas de corazón y dicen a Pedro y a los apóstoles: "Varones hermanos, ¿qué haremos?" Pedro les dice: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, para los que están lejos y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les decía: Arrepentíos (y les decía que escaparan), escapen de esta generación perversa y adúltera. Y con otras muchas palabras continuaba hablándoles, y los que creyeron fueron bautizados. Y se añadieron aquel día como tres mil personas."

Como tres mil personas creyeron, recibieron a Cristo como único y suficiente Salvador, y así comenzó una nueva Dispensación, de la Gracia, en donde todo ser humano tiene la oportunidad de recibir la Vida eterna por medio de Cristo nuestro Salvador.

"Mis ovejas oyen mi Voz (o sea, el Evangelio) y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre." (Dice Cristo en San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

¿Y quiénes son esas ovejas que escuchan Su Voz, lo siguen y Cristo les da Vida eterna? Somos todos los que creemos en Cristo y le recibimos como nuestro único y suficiente Salvador. Cada uno de nosotros somos una oveja del Redil del Señor y Él es el buen Pastor, y el Redil es la Iglesia del Señor Jesucristo.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, y ha estado siendo obedecido y cumplido desde los tiempos de los apóstoles; y todavía siguen siendo bautizados en el planeta Tierra miles o millones de seres humanos que escuchan la predicación del Evangelio de Cristo, creen y lo reciben como Salvador, y son bautizados.

Y ustedes son parte de esas personas que hoy en diferentes naciones están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Por lo cual Cristo nos da la bienvenida en Su Reino en este día para ser parte de la Iglesia del Señor Jesucristo.

El agua, les dije que no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado. El bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva Vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan simple, tan sencillo es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al ministro, reverendo Ivan Sarmiento con ustedes, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en cada nación, en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma. Por lo tanto, con ustedes el reverendo Ivan Sarmiento.

Dios les bendiga, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

"OCUPAOS DE VUESTRA SALVACIÓN CON TEMOR Y TEMBLOR."

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