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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, ministros y colaboradores, damas y caballeros y jóvenes presentes; es una bendición grande para mí estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual leemos en el libro del profeta Isaías, capítulo 55, verso 3 en adelante, para tener el cuadro claro, dice... este pasaje es tan importante que vamos a comenzarlo en el 1, de una vez ya; capítulo 55, verso 1 en adelante de Isaías, dice:

"A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.

¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.

Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones.

He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,

así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.

En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída."

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

"DIOS SE MUEVE A FAVOR DE SU OBRA."

En este pasaje que hemos leído, nos dice que así como desciende de los cielos la lluvia y la nieve y no vuelve allá vacía, no vuelve, no regresa, sino que riega la tierra y la hace germinar y producir, da simiente al que siembra, da semilla al que siembra y pan al que come, dice: "Así será mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía (dice Dios)." No volverá, no regresará a Dios sin haber hecho aquello para lo cual Dios la envió:

"…sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié."

La Palabra de Dios la tenemos escrita y es llamada La Biblia, es el pensamiento divino expresado en letra, y antes de estar expresado en letra fue revelado a los hombres de Dios, profetas de Dios, a través de los cuales vino esa Palabra; porque "no hará nada Dios sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas."

Para venir a ser la Palabra de Dios primero tuvo que venir a un hombre, a un profeta, y ese hombre hablarla y traerla por consiguiente al pueblo. No es la Palabra de Dios hasta que es hablada por un profeta, por un hombre; antes de ser la Palabra ¿qué es? El pensamiento en la mente de Dios. Y para lo cual se requiere un hombre conforme al corazón de Dios, a través del cual y al cual venga el pensamiento del corazón de Dios al pensamiento del corazón de ese hombre, y ese hombre luego lo hable al pueblo; y entonces, ese pensamiento divino, lo que Dios pensó hacer, ya está dado a conocer, es Palabra que no puede dar hacia atrás; como Él ha dicho, así Él hará.

Y todo lo que Dios va a hacer se va a mover alrededor de eso que ya fue hablado, que es la Palabra de Dios, una Palabra profética dada al pueblo por medio del Espíritu Santo a través de los profetas de Dios.

Vamos a ver aquí en Zacarías cómo viene la Palabra al pueblo, de una forma más clara nos lo dice aquí Zacarías. Zacarías, capítulo 7 dice, capítulo 7, verso 11 al 12, dice:

"Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros..."

¿Cómo Dios enviaba Su Palabra al pueblo? Por medio de Su Espíritu Santo, que es el Ángel del Pacto, que es Cristo en Su cuerpo angelical, que es la imagen del Dios viviente, Cristo el Espíritu Santo; recuerden que un espíritu es un cuerpo de otra dimensión.

Y ahora, Cristo en Espíritu es el Ángel del Pacto, es el Ángel de Dios, a través del cual Dios habló todas las cosas.

Y ahora, dice que esa es la forma en que viene la Palabra al pueblo: de parte de Dios a través de Su Espíritu Santo, a través de los profetas que Él envía.

Y ahora, aquí tenemos un cuadro más claro en Primera de Corintios, capítulo 2, verso 9 en adelante, dice:

"Antes bien, como está escrito:

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,

Ni han subido en corazón de hombre,

Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu..."

¿Cómo Dios trae la revelación para el pueblo? Por medio de Su Espíritu Santo, que es el Ángel del Pacto, que es Cristo en Su cuerpo angelical, el cual es la imagen del Dios viviente.

"...porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios."

Todo pensamiento divino que ha sido dado a conocer al ser humano, ha sido porque el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo lo ha escudriñado, lo ha sacado de la mente divina y lo ha traído al pueblo a través de algún profeta que aparece aquí en la Escritura.

Aun la Venida del Mesías y los sufrimientos que tendría en Su primera Venida, fueron traídos (esos acontecimientos proféticos), fueron profetizados por medio del Espíritu Santo a través de los profetas; o sea, Dios sacando, o el Espíritu Santo sacando de Dios, de la mente de Dios, todos esos pensamientos divinos y comunicándolos a los seres humanos a través de los profetas. Porque los profetas tienen las dos conciencias juntas, y por consiguiente, se conectan con el Espíritu Santo o el Espíritu Santo se conecta con ellos, y pasa los pensamientos; Dios pasa Sus pensamientos al Ángel del Pacto y el Ángel del Pacto los pasa al profeta que tiene para cada tiempo, y el profeta de cada tiempo los pasa ¿a quién? al pueblo. Y luego encontramos que son escritos o por el profeta o por el pueblo, y tenemos así la Biblia, que es la Palabra de Dios.

Todas las profecías encontramos que han ido siendo cumplidas, cada una en su tiempo. Cada profecía tiene un tiempo en que debe ser cumplida, y cuando llega ese tiempo, Dios se mueve a la escena, Dios vigila por Su Palabra, por esa Palabra que Él prometió, esa Palabra profética, vigila por ella para ponerla ¿por qué? por obra, o sea, para hacerla realidad, para cumplirla. Por lo tanto, alrededor de esa Palabra prometida, de esa Palabra profética, se va a materializando la Obra de Dios para el tiempo correspondiente; para cada tiempo hay Palabra profética que tiene que hacerse una realidad.

Ahora, sigue diciendo que el Espíritu Santo escudriña aun lo profundo de Dios, dice:

"Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios."

Las cosas profundas de Dios son escudriñadas por el Espíritu Santo, y pasadas a los seres humanos a través de los profetas.

"Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?"

O sea, que las cosas de cada persona, cosas que nadie conoce, que están en el corazón de la persona, las conoce el espíritu del hombre; ese cuerpo espiritual que tiene la persona es el que conoce esas cosas y las trae a la luz.

Por ejemplo: tiene en el corazón la persona ser un médico, desde pequeño puede tener eso en el corazón, y el espíritu de esa persona, aun siendo un niñito, ya conoce ese pensamiento, ya lo sacó de lo profundo y ya siente el ser médico; comienza a sentir ese amor por las personas que están enfermas, les pasa la mano y les habla: "Vas a estar bien," y le da aunque sea un dulcecito: "Con esto te vas a poner bien," como si le estuviera recetando como un médico, y así, ya está saliendo lo que hay en el alma; recuerden que el ser humano es alma viviente, pero tiene un cuerpo espiritual llamado el espíritu de la persona, y tiene un cuerpo físico el cual nació a través de nuestros padres terrenales.

Y ahora, todo lo que está dentro, por eso Cristo dice que del corazón es que salen los pensamientos buenos y los malos, salen todas las cosas. Todo lo que el ser humano hace sale del corazón; pasa al espíritu; y del espíritu pasa al cuerpo, y a través del cuerpo lo materializa, las cosas que tiene que hacer con el cuerpo físico la persona.

Y ahora, dice que nadie sabe las cosas del hombre sino el espíritu del hombre que está en él. Dice:

"Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios."

El Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Verbo que era con Dios y era Dios, a través del cual Dios habló a existencia todas las cosas, creó todas las cosas.

El Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, ese cuerpo angelical a través del cual Dios se ha estado revelando desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y que un día creó en el vientre de María una célula de vida, la cual se multiplicó célula sobre célula, y así se formó el cuerpo de Jesús, el cual nació a través de la virgen María; y en ese cuerpo que nació moró el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo; y estando Dios en ese cuerpo angelical, pues moró Dios con Su cuerpo angelical dentro del cuerpo de carne llamado Jesús. Por eso Cristo decía: "El Padre que mora en mí, Él hace las obras." Y también decía: "El Espíritu del Señor está sobre mí," estaba el Espíritu Santo y estaba ¿quién? el Padre, eso es Dios con Su cuerpo angelical dentro del cuerpo de carne llamado Jesús, por eso ahí está la plenitud de la Divinidad, el misterio de Dios el Padre, y de Cristo; ahí lo tenemos: Padre, Hijo y Espíritu Santo, con un Nombre para redención: SEÑOR JESUCRISTO.

Por eso en Apocalipsis Jesucristo se identifica como ‘El Todopoderoso,’ así como se identificó también en el libro del Génesis como el Todopoderoso. Ahí lo encontramos en el Génesis, por ejemplo, vamos a ver un pasaje del Éxodo, Éxodo, capítulo 6 dice, verso 3 (2 al 3):

"Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ (ahí, por supuesto, se colocan las cuatro consonantes: YHWH).

Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos."

Hay otro lugar, hay más lugares donde... en el capítulo 17 del Génesis, vamos a ver lo que nos dice ahí Dios:

"Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso (Dios revelándose a Abraham como el Dios ¿qué? Todopoderoso); anda delante de mí y sé perfecto.

Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.

Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:

He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.

Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.

Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti."

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 1... allá vimos en el capítulo 17 del Génesis que Dios dice que Él es el Dios Omnipotente, y ahora en el capítulo 1, verso 8, dice:

"Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso."

Y ahora, el que es, el que era y el que ha de venir, el Señor que vendrá, es el Todopoderoso, ¿por qué? Porque Él es Emanuel, Dios con nosotros, conforme a Isaías, capítulo 7, verso 14, y San Mateo, capítulo 3. Y ahora, podemos ver que el Dios Omnipotente... capítulo 1 (era) de San Mateo, verso 23, dice:

"He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,

Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.

Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS."

Y ahora, podemos ver que el Señor Jesucristo no es cualquier persona común, es nada menos que Dios vestido de un velo de carne llamado Jesús. En Jesús estaba Dios el Padre, y estaba el cuerpo angelical de Dios que es el Ángel del Pacto, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical, por lo cual Él había dicho en una ocasión en San Juan, capítulo 8, verso 56 al 58:

"Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy."

No sabían quién era Jesús, no sabían quién era el Ángel del Pacto, no sabían quién era el Mesías prometido, pero Malaquías sí profetizó quién sería el Mesías prometido; Isaías también dijo que el Mesías sería Emanuel, Dios con nosotros, pero veamos más claramente lo que dice el profeta Malaquías en el capítulo 3, verso 1, dice:

"He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (ese mensajero fue Juan el Bautista); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis..."

O sea, Dios el Padre, vendrá ¿a dónde? a Su templo. Su Templo humano, que es el velo de carne llamado Jesús.

Recuerden que frente al templo Jesús dijo: "Destruyan este templo y en tres días Yo lo levantaré." Y no estaba hablando del templo de piedra sino que estaba hablando del Templo de Su cuerpo, porque el ser humano es templo de Dios; y Cristo, el Mesías, es el Templo humano de Dios donde Dios habitó en toda Su plenitud. Por eso cuando Juan lo bautizó vino el Espíritu Santo sobre Jesús, así como había venido el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, cuando Moisés dedicó el tabernáculo a Dios descendió en la Columna de Fuego, Dios; y luego cuando Salomón dedicó el templo a Dios, descendió Dios en la Columna de Fuego, vino Dios en el Espíritu Santo y habitó en el templo que construyó el rey Salomón; y ahora cuando Juan el Bautista bautiza a Jesús y sube de las aguas bautismales, viene el Espíritu Santo, ahí está siendo dedicado el Templo humano de Dios.

Y ahora, dice:

"...y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros."

O sea, que Dios el Padre viene con el Ángel del Pacto.

Recuerden que en todos los lugares en donde, desde el Génesis en adelante donde aparecía Dios, ahí estaba el Ángel del Pacto, y dice: "Y el Ángel de Jehová les dijo tal y tal cosa." Y aparecía en muchas ocasiones en la forma de un hombre, o en la forma de una Luz, porque "Dios hace a Sus ángeles espíritus y a Sus ministros llama de fuego."

Y ahora, encontramos al Ángel del Pacto apareciéndole a diferentes personajes como Adán, a Abel, también a Set, a Enoc, a Noé, lo encontramos apareciéndole a Moisés, le aparece también a Josué como un general guerrero, el comandante en Jefe, el Capitán de las huestes de los ejércitos de Dios, y lo encuentra con una espada, es ese Ángel en Su cuerpo angelical. Y Manoa se encuentra con ese Ángel también que le habla, un hombre de otra dimensión, y así por el estilo, encontramos también a Jacob que se había agarrado de ese Ángel y no lo soltó hasta que fue bendecido por el Ángel.

Lo encontramos en diferentes ocasiones, en una ocasión el rey David lo vio con Su espada en la mano, sobre Jerusalén, o sea destruyendo a Jerusalén, y así lo encontramos en diferentes ocasiones al Ángel del Pacto, el Ángel de Dios.

Y cuando era visto ese Ángel, las personas decían: "Hemos visto a Dios cara a cara," ¿por qué? Porque están viendo el cuerpo angelical donde Dios está, así como cuando alguien ve su cuerpo físico en algún lugar dice que lo vio a usted; sin embargo no lo vio a usted, porque usted es alma viviente, lo que vio fue el velo de carne, el templo humano donde usted está.

Y así, todos los que han visto a ese Ángel, han dicho que han visto a Dios cara a cara; Jacob dijo: "Vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma," y por eso fue que le puso por nombre al lugar (ahí donde tuvo esa experiencia en el capítulo 32 del Génesis, ¿qué nombre fue: Peniel?) Peniel, que significa "rostro de Dios," porque vio a Dios cara a cara y fue librada su alma. Manoa también dice: "Hemos visto a Dios cara a cara," pensaron que iban a morir, pero su esposa, la señora Manoa, le dice: "No vamos a morir, porque si no, no nos hubiera dicho que íbamos a tener un niño," por la lógica, si le promete que van a tener un niño, pues no van a morir.

Ese Ángel, ya sabemos que es Cristo en Su cuerpo angelical, el Hijo de Dios, y ahora es el Verbo que era con Dios, es el cuerpo teofánico de Dios, a través del cual Dios creó todas las cosas. La ciencia está buscando el origen o principio de la creación, miren, sencillo: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho." Ahí lo tienen, está la explicación. Y esa es más científica que la que pueden dar los científicos; esa es verdadera.

Por eso es que lo prueba Jesús, multiplicó los panes y los peces, eso no lo puede hacer sino Dios; dio vista a los ciegos, eso no lo puede hacer sino Dios; resucitó a los muertos, eso no lo puede hacer sino Dios; y así por el estilo, usted encuentra un sinnúmero de cosas, vean, convirtió el agua en vino en las bodas de Caná, y así por el estilo encuentra usted un sinnúmero de cosas que solamente pueden ser hechas por Dios. Por eso Jesús decía: "Las obras que Yo hago no las hago de Mí mismo, sino que el Padre que mora en mí, que habita en mí, Él hace las obras." A la tempestad, cuando estaba en la embarcación y los discípulos muy asustados, Jesús le habló: "¡Enmudece!," le dice a la tempestad, y se calló la boca; también caminó sobre las aguas, y cuando tuvo que irse, ya resucitado y glorificado, subió, y no necesitó ni un avión ni un cohete.

Ahora, encontramos que Jesucristo es Dios manifestado en carne, es Dios que se hizo hombre en lo físico, en el cuerpo físico, para llevar a cabo la redención, llevar a cabo la Obra de Salvación para la reconciliación del ser humano con Dios.

Y encontramos que ese mismo Dios dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo." (San Mateo, capítulo 28, verso 20). ¿Y cómo ha estado? Desde el día de Pentecostés ha estado en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el cual estableció un nuevo Pacto al morir Su cuerpo físico en la Cruz del Calvario, cuerpo que fue ofrecido como el Sacrificio de Expiación para el establecimiento del nuevo Pacto; y la sangre de ese cuerpo es la Sangre del nuevo Pacto, dice Cristo en la última cena con Sus discípulos, cuando da gracias al Padre por el pan, lo parte y da a Sus discípulos, y dice: "Comed, este es mi cuerpo." San Pablo dice: "Este es mi cuerpo que por muchos es partido." Y luego, toma la copa de vino, y dando gracias al Padre dice: "Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados."

Está hablando del nuevo Pacto que había hablado a través de Jeremías, capítulo 31, versos 31 al 36, y ahora vean cómo el nuevo Pacto va a ser establecido. El mismo que dio el pacto en el monte Sinaí al pueblo hebreo a través del profeta Moisés, porque fue dado por comisión de Ángeles el pacto, la Ley en el monte Sinaí, nos dice Hebreos, capítulo 1 y capítulo 2 de Hebreos, y también en el capítulo 7 del libro de los Hechos, nos dice que la Ley fue dada por comisión de Ángeles. ¿Por que? Porque el Ángel del Pacto la dio, que es Cristo, el Ángel del Pacto, el cuerpo teofánico de Dios, el cuerpo angelical de Dios, o sea, la imagen del Dios viviente. La imagen es el cuerpo angelical, el Espíritu, así como la imagen suya no es el cuerpo físico, esa es la semejanza física; la imagen suya es el espíritu que está en usted, que es parecido al cuerpo físico pero es de otra dimensión.

Por eso cuando la persona muere, lo que murió fue el cuerpo físico, que es temporero, temporal; pero la persona sigue viviendo porque es alma viviente, sigue viviendo en el cuerpo angelical. Y en la resurrección resucitará, si es un creyente en Cristo, resucitará en la primera resurrección en un cuerpo glorificado, y eterno, inmortal, incorruptible y joven para vivir eternamente en ese cuerpo; y si está vivo, siendo un creyente en Cristo nacido de nuevo y por consiguiente miembro del Cuerpo Místico de Cristo, de la Iglesia, será transformado, y ya entonces será inmortal físicamente también.

Pero ya, desde que la persona ha recibido a Cristo como Salvador, ha sido bautizado en agua en Su Nombre, y ha recibido Su Espíritu, ya tiene Vida eterna, su alma tiene Vida eterna y su espíritu tiene Vida eterna también. Por lo tanto, le falta la Vida eterna física en el cuerpo físico, por esa causa es que se enferman las personas, los creyentes en Cristo también se enferman en algunas ocasiones, ¿por qué? Porque el cuerpo físico todavía no tiene Vida eterna, todavía no está adoptado; cuando sea adoptado será transformado, esa es la adopción, la redención del cuerpo.

Y ahora, Dios no hace nada, dice: "Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho." Dios no hace, no ha hecho nada, no está haciendo nada ni hará nada a menos que sea por medio del Verbo que era con Dios y era Dios, a menos que sea por medio del Ángel del Pacto, a menos que sea por el Ángel del Pacto, Su cuerpo angelical, Su imagen. Y ahora, ya tiene cuerpo físico glorificado también, por lo tanto... y está sentado allá en el Trono, esa es la semejanza física de Dios: el cuerpo físico glorificado, Jesucristo. Por eso Dios ha hecho a Jesús "Señor (o sea Padre, Dios Padre) y Cristo (el Ángel del Pacto)."

Y ahora, cuando encontramos a Cristo diciendo que es el Todopoderoso, está diciendo lo mismo que Dios dice en el capítulo 17 del Génesis, le dice a Abraham que es el Todopoderoso, es el mismo Dios hablando a través de Su cuerpo eterno, glorificado.

Y ahora, encontramos que Cristo se ha sentado con el Padre en el Trono celestial. En el Trono donde Dios estaba sentado con Su cuerpo angelical ahora está con Su cuerpo físico glorificado también. No es que está uno a un lado y otro a otro lado, sino es Dios en Cristo, Dios dentro del cuerpo angelical y con Su cuerpo angelical dentro del cuerpo físico, glorificado, de Jesucristo. "Grande es el misterio de la Piedad: Dios ha sido manifestado en carne," ese es el misterio grande de Dios el Padre, y de Cristo; es que es Emanuel, Dios con nosotros.

Él creó al ser humano a Su imagen y semejanza, por lo tanto, la imagen de Dios es el cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, como la imagen del ser humano es el espíritu de la persona; y la semejanza de Dios es el cuerpo físico de Jesús, el cual ya está glorificado, así como la semejanza física nuestra es el cuerpo que tenemos.

Y el cuerpo que tenemos, cuando sea transformado, ya va a estar en una etapa superior a la que tenemos actualmente, cambiado totalmente, cambiado en sus átomos en todo, o sea, que ya no va a tener átomos de carne mortal, de cuerpo mortal, sino glorificado, igual al cuerpo glorificado de Cristo nuestro Salvador.

Esas personas son la Familia de Dios, hijos e hijas de Dios, iguales a Jesucristo y que pasan por el mismo proceso de Cristo. Antes de Cristo tener Su cuerpo de carne, tuvo Su cuerpo angelical y luego obtuvo Su cuerpo de carne aquí en la Tierra; y así también luego tuvo una etapa, y luego al resucitar glorificado, ya está glorificado Su cuerpo; así nosotros hemos venido a la Tierra, hemos obtenido este cuerpo a través de nuestros padres terrenales, pero este no es el cuerpo que vamos a tener eternamente, este es temporero, temporal en lo que se lleva a cabo la Obra de Redención de Dios: llamar a todos los elegidos escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Y cuando se complete ese número, entonces vendrá la adopción, la redención del cuerpo, la resurrección en cuerpos eternos para los que murieron y la transformación para los vivos, y entonces es que obtendremos la semejanza física igual a la de Dios, igual al cuerpo glorificado que Dios tiene, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo.

Es un programa que estaba en la mente de Dios, y que está profetizado, y por consiguiente, Él lo ha estado llevando a cabo y esa es la Obra de Dios, lo que Él está llevando a cabo conforme a Sus pensamientos que luego fueron hablados por el Espíritu Santo a través de los profetas, y por consiguiente, Él ha estado materializando esos pensamientos que ya fueron hablados; y por ser hablados, ya son Palabra de Dios. Y los Cielos y la Tierra pasarán, pero la Palabra de Dios no pasará; Cristo dijo: "Mi Palabra no pasará," o sea, se va a cumplir lo que fue dicho.

Y ahora, encontramos que en una ocasión Jeremías está recibiendo la comisión ministerial de parte de Dios y es un jovencito, él dice que es niño (Jeremías), en el capítulo 1, verso 4 en adelante, dice:

"Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."

Y todo eso, antes de formarse en el vientre, ya Dios en Su mente había elegido, señalado a Jeremías como profeta para las naciones. ¿Y dónde estaba usted? En la mente de Dios también, nos conoció desde antes de la fundación del mundo, éramos un atributo, un pensamiento en la mente divina; por eso es que estamos aquí en la Tierra, El pensó en nosotros, si no, no estaríamos aquí en la Tierra. Y esto es de lo que le está hablando a Jeremías:

"Antes que te formase en el vientre te conocí (porque Dios conoce todas las cosas, Él es Omnipresente), y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."

¿Ven? Los profetas nacen profetas, no es que se hacen profetas, no es que estudian mucho y después les dan un título de profeta. Los dones no son otorgados humanamente, son dados por Dios, son sin arrepentimiento; la persona nace ya con ese don, con ese ministerio, son dones ministeriales; y hay cinco: apóstoles (que son misioneros), profetas, evangelistas, pastores y maestros. Y esos son sin arrepentimiento, ya la persona nace con ese don ministerial, y luego, en cierto tiempo, Dios obra y opera ese ministerio en la persona; y debe ser usado para bien del pueblo, y por supuesto, de la Obra de Dios.

"Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño."

No sabemos cuántos años tenía ahí, pero vean, no había estudiado todavía, de seguro no tenía un conocimiento teológico, no tenía un conocimiento como los grandes rabinos, pero él, vean, dice que es niño, él es de la línea de los sacerdotes.

"Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande."

O sea, que no va a hablar por su cuenta, va solamente a repetir lo que Dios le diga; y al repetirlo, eso es la Palabra de Dios para el pueblo, y entonces Dios va a cumplir todo eso que va a ser dicho.

"No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte..."

Si dice: "Estoy contigo para librarte," es que va a tener problemas, le van a dar problemas, le va a dar problema el pueblo, mucha gente le va a dar problemas y entonces Dios lo va a librar.

"...dice Jehová.

Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca."

¿Dónde Dios coloca Su Palabra? En la boca de los profetas, para que la hablen, y entonces eso es la Palabra de Dios para el pueblo; vamos a verificarlo aquí, a ver, y luego continuamos ahí; Deuteronomio, capítulo 18, verso 15 en adelante, dice:

"Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis..."

¿Por qué dice: "A él oiréis"? Porque Dios va a poner Su Palabra en la boca de ese hombre para que él la hable para que el pueblo escuche, y estará escuchando entonces ¿a quién? a Dios, a través de un velo de carne; pero será el Espíritu Santo en ese hombre, Dios con Su cuerpo angelical dentro de ese hombre, hablándole al pueblo. Pero recuerden: esos son cuerpos o velos de carne o templos humanos temporeros, pero luego va a tener un cuerpo propio, y ese cuerpo propio es el Mesías que vendría y que tendría el Nombre de Dios. Por eso Jesús dijo: "Yo he venido en Nombre de Mi Padre." En Jesús está, estaba y estará el Nombre de Dios.

"...conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.

Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.

Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú (o sea, profeta como Moisés); y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare."

¿Dónde Dios coloca Su Palabra? En la boca del profeta que Él levanta y envía al pueblo.

"Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta."

Y ahora, es una responsabilidad del profeta que es enviado por Dios hablar esa Palabra que Dios pone en su boca; y es una responsabilidad del pueblo escuchar esa Palabra: "A él oiréis. A Él oíd." Y así estará escuchando la Voz de Dios por medio del Espíritu Santo a través de labios humanos. Esa es la forma en que ha venido la Palabra de Dios para el pueblo.

Y ahora, podemos ver dónde Dios coloca Su Palabra; en la boca del Profeta que Él envía para el tiempo correspondiente. Ahí es donde podemos encontrar la Palabra de Dios para el tiempo en que las personas están viviendo, para cada edad: en el mensajero que Dios tiene para cada edad; para cada dispensación, en el profeta dispensacional correspondiente a cada dispensación: ahí Dios coloca Su Palabra, el mensaje revelado para el pueblo.

Y ahora, continuamos con Jeremías, dice... leímos el verso 9, donde dice:

"Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca."

¿Y qué de Apocalipsis, capítulo 10? Eso va en línea con Apocalipsis, capítulo 10. Porque Dios traerá el Título de Propiedad, el Libro sellado con siete Sellos, la Palabra, la dará a una persona que se la coma. Y dice: "Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes." ¿Ve? Porque coloca Su Palabra profética en la boca de un hombre para que se la coma, y después él la hable. Es exactamente lo mismo; está repitiéndose lo que ya ha sucedido en el Antiguo Testamento. Sigue diciendo:

"Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar."

¿Y cómo pone Dios a un hombre para que haga todo eso? ¿Qué equipo va a tener? ¿Un ejército? No, pone Su Palabra creadora en la boca de ese hombre y en el corazón, él habla, y las cosas suceden, como sucedía cuando Dios creó todas las cosas; dice que por Él, por Cristo, fueron creadas todas las cosas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho: por el Verbo. Y cuando fue a traer las plagas sobre Egipto, puso la Palabra en la boca de Moisés, le dijo: "Di a faraón tal cosa, que va a venir tal plaga." La habló mirando hacia el Este, mirando hacia Jerusalén, habló la Palabra, y las plagas venían, porque es la Palabra creadora de Dios la misma que fue hablada y creó los Cielos y la Tierra; es la Palabra creadora, colocada en el corazón y la boca de un hombre, y cuando la habla eso es Dios por medio de Su Espíritu hablando a través de un velo de carne; para juicio o para bendición, para lo que sea.

Por eso cuando llegó Samuel allá a Belén de Judea, adonde estaba la familia de David, le preguntan a Samuel: "Tu venida, ¿es en paz?" O sea: "¿A qué vienes? ¿Vienes con palabra, para hablar palabra de juicio o palabra de bendición?"

– "Es en paz." Iba a ungir al sucesor de Saúl.

El verso 11, sigue diciendo:

"La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro.

Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra."

Dios apresura esa Palabra que Él ha hablado, que Él ha dicho por medio de los profetas, esa Palabra profética que dice lo que Dios va a hacer, dice que Él apresura esa Palabra, apresura Su Palabra ¿para qué? Para ponerla por Obra, para hacerla realidad, para cumplir lo que Él ha prometido. Porque lo que... toda la Obra de Dios es la materialización de lo que Él pensó y habló por medio de Sus instrumentos Sus profetas.

Por lo tanto, lo que Dios pensó, lo habló por medio de Su Ángel, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, a través de los profetas; y luego, alrededor de esa Palabra hablada se va a materializar, se va a hacer realidad lo que fue hablado, porque es una Palabra creadora, es la Palabra simiente, que produce aquello que dice. Si dice que va a llevar a cabo el Sacrificio de Expiación, pues, lo hizo realidad, lo llevó a cabo allá en la Cruz del Calvario; alrededor de esa promesa se cumplió la promesa de la Venida del Mesías y Su Obra de Redención. Dijo que enviaría a Su Espíritu Santo, y alrededor de esa promesa cumplió, materializó lo que dijo esa Palabra viniendo el Espíritu Santo.

Todo lo que Dios hace, es materializar lo que Él pensó y habló por medio de Sus profetas. Siempre ha sido así, así fue la creación del Universo. Tan sencillo como eso.

Pero vean, es la obra que la ciencia todavía no se la explica, y mientras más estudia más enredada se encuentra la ciencia, menos puede comprender; porque entonces aparecen otros misterios que no los puede comprender, hay otras cosas detrás de esas cosas que descubren, que es insondable la Sabiduría, la Ciencia divina en toda la creación.

El ser humano todavía está luchando aquí en un terruño de tierra aquí, cuando hay billones de galaxias, y la cosa que hay vida, aparte de la vida terrenal. Claro que hay vida, si hay ángeles, querubines, serafines, y Jesucristo está en otra dimensión; hay vida, y es eterna; la que tenemos aquí es temporal, que se les acaba a las personas a causa del problema que hubo allá en el Huerto del Edén. Pero el creyente en Cristo no tiene ningún problema, él sabe que está pasando por una etapa de conexión, en donde se ha conectado con la Vida eterna a través de Cristo y ha sellado su futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno; y trabaja para que otros también tengan la misma oportunidad de confirmar su lugar en la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Por lo tanto, conscientes de que la Obra de Dios se mueve alrededor de la Palabra profética, de la Palabra que ha sido prometida, trabajemos entonces para que la Palabra profética se haga una realidad en nuestro tiempo, y Dios llame los que faltan para completar Su Iglesia. Porque hasta que esté completa la Iglesia, no nos iremos de esta Tierra; hasta que esté completa la Iglesia, no habrá resurrección; hasta que esté completa la Iglesia, Cristo no podrá salir del Trono de Intercesión en el Cielo; hasta que esté completa la Iglesia, Cristo no se podrá convertir en el León de la Tribu de Judá y tomar el Título de Propiedad y hacer Su Obra de Reclamo.

Mientras no esté completa Su Iglesia, continuaremos trabajando aquí en la Tierra, y continuaremos aquí, esa es la causa por la cual todavía no ha ocurrido la resurrección de los muertos en Cristo. Aunque desde hace dos mil años se está anunciando que los creyentes en Cristo que mueren serán resucitados en cuerpos eternos, y parten con esa esperanza, y los que quedan vivos quedan esperando la resurrección, pero la fecha no la sabemos; ahora en el calendario de Dios es el Día Postrero, y el Día Postrero es el séptimo milenio de Adán hacia acá, que conforme al calendario gregoriano ya comenzó, pero no sabemos en qué año del milenio postrero, en qué año del séptimo milenio va a ocurrir; pero será en el milenio postrero, que es el séptimo milenio de Adán hacia acá.

Pero tenemos que estar listos todos los días para cuando sea el momento de la resurrección, luego venga la transformación nuestra y obtengamos la glorificación, obtengamos el cuerpo glorificado igual al cuerpo glorificado de Cristo nuestro Salvador.

Estemos conscientes que Dios, así como se movió sobre las aguas en Génesis, capítulo 1, se ha estado moviendo sobre las aguas de Su Palabra prometida para hacerlas una realidad, cada una en el tiempo correspondiente. Él vela por Su Palabra para ponerla por obra, para cumplirla, para hacerla una realidad. Y Él vela y cuida de Sus hijos, en cada etapa por la cual pasa Su Iglesia; Cristo está en Su Iglesia, como Dios el Padre, estaba en Cristo; y así como Dios el Padre obraba por medio de Cristo, Cristo ha estado obrando por medio de Su Espíritu en Su Iglesia.

El socio de Dios es el ser humano, por lo tanto somos socios de Cristo en toda la labor que Él está haciendo. Y conscientes de eso, entonces podemos comprender el porqué somos coherederos con Cristo, porque en todo lo que Cristo es heredero, también nosotros somos coherederos con Él; en todo lo que Cristo está haciendo, somos también nosotros obreros con Él en Su Obra, en Su Programa. Y por eso en Apocalipsis, capítulo 22, verso 12, dice:

"He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra."

Por lo tanto, les recompensará a cada uno, a toda persona que ha trabajado en Su Obra, en la materialización de Su Palabra prometida para el tiempo en que la persona le ha tocado vivir.

Adelante trabajando en la Obra del Señor, en la Obra de Dios, conscientes de que Él recompensará a cada uno según sea su obra. Y que trabajando en Su Obra, estamos haciendo tesoros en el Cielo, Él mismo dijo que hagamos tesoros en el Cielo, por lo tanto, Él es el que ha promovido siempre que trabajemos en la Obra de Dios, en la Obra del Señor.

El mismo Cristo, cuando tenía 12 años de edad y se quedó en Jerusalén en una ocasión en que José y María fueron con Él a la fiesta, allá de la pascua, cuando se regresan ellos, el niño Jesús se quedó; y cuando lo buscan, ya a los tres días lo encuentran y lo encuentran en el templo hablando con los doctores de la Ley allí, los líderes religiosos, los cuales se maravillaban de la sabiduría que hubo en Jesús; y cuando lo encuentran le dicen: "Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando, ¿por qué nos has hecho esto?" Jesús le dice a María: "¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?" ¿Y cómo estaba en los negocios del Padre? Trabajando. ¿Cuáles son los negocios del Padre? Cumplir Su Palabra prometida para cada tiempo.

Y la Palabra prometida para aquel tiempo estaba ligada a la Venida del Mesías, era la parte más importante de la Palabra prometida para aquel tiempo: la Venida del Mesías, el cual estaba en esa edad temprana, pero que ese era el joven sobre el cual vendría el Espíritu Santo en toda Su plenitud y entonces quedaría ungido como el Mesías; porque Mesías lo que significa es "Ungido, El Cristo." Cuando Juan el Bautista lo bautizó, ahí vino el Espíritu Santo y ahí quedó ungido como El Cristo, el Mesías, el que llevaría a cabo el Sacrificio de Expiación por el pecado de Su pueblo y de todo ser humano.

"DIOS SE MUEVE A FAVOR DE SU OBRA;" vigila por Su Palabra prometida, por lo que Él prometió para ponerlo por obra, para cumplir lo que Él prometió. Ponerse en contra del Programa que Dios está llevando a cabo en algún tiempo, en alguna edad, es ponerse en contra de Dios, y por consiguiente no le irá bien a ninguna persona que se levante en contra de Dios y el Programa que Dios está llevando a cabo.

¿Qué hombre podrá enfrentarse a Dios, en contra de Dios y vencer? Nadie. Por lo tanto, los que han tratado como faraón, miren lo que le pasó: los que se levantaron en contra de Moisés, estaban levantándose en contra de Dios porque Dios estaba en Moisés, Dios estaba en Moisés moviéndose en la obra correspondiente a aquel tiempo. Aun los mismos de Su pueblo que se levantaron en contra de Moisés tuvieron problemas con Dios. Aun Aarón y María o Miriam, que criticaron a Moisés y quisieron usurpar la posición de Moisés diciendo: "¿No ha hablado Dios por nosotros también?" Pues Dios no había hablado por medio de ellos, era a Moisés y por medio de Moisés, y Moisés le habló a Aarón para que Aarón repitiera lo que Moisés le dijo; porque Aarón era profeta de Moisés, y Moisés profeta de Dios; ese fue el orden que Dios le dio a Moisés en el capítulo 4, por ahí, del libro del Éxodo.

Así que, podemos ver que levantarse en contra del Programa u Obra que Dios está llevando a cabo en cada tiempo, es levantarse en contra del mismo Dios; y no le irá bien a ninguna persona que se levante en contra del Programa de Dios. Pero todos los que se hayan puesto brazo a brazo con el Programa de Dios, con la Obra de Dios para el tiempo en que viven, han sido bendecidos, y así serán bendecidos también los del Día Postrero.

Somos colaboradores de Dios, socios de Dios, en la Obra de Dios correspondiente a nuestro tiempo, como lo fueron los que trabajaron en el Programa de Dios para el tiempo que les tocó vivir en el pasado.

Por lo tanto, adelante trabajando en el Programa de Dios y trabajando en todo aquello que Dios ha dicho que va a ser llevado a cabo en medio de la Iglesia; en todo lo que Dios ha dicho que Él va a llevar a cabo, trabajemos, y así estaremos como socios trabajando en pro de ese proyecto divino, en pro de todo lo que debe ser hecho en la Obra de Dios, lo cual significa que entonces estamos trabajando brazo a brazo con Dios.

"DIOS SE MUEVE A FAVOR DE SU OBRA." Y nosotros nos movemos a favor de la Obra de Dios.

Que Dios me los bendiga y les guarde, y continúen pasando ustedes una tarde llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad.

Dejo por aquí al reverendo Andrés Cruz Gallegos para continuar (Dios te bendiga, Andrés), y siempre lleven personas los domingos a las actividades, y familiares, porque usted no sabe si algún familiar suyo es un escogido; y sin que se complete la Iglesia, sin que hasta el último escogido entre al Cuerpo Místico, no nos podremos ir de esta Tierra; no podremos ser transformados; Cristo no puede salir del Trono de Intercesión hasta que se complete Su Iglesia. Y se puede completar con algún familiar suyo, con alguno que todavía no ha recibido a Cristo: su papá, su mamá, su hermano, o un nieto, o un sobrino, o alguna amistad, por eso la evangelización es tan importante, la obra misionera es tan importante, porque por medio de la evangelización del Evangelio de Cristo, de la predicación, Él llama Sus ovejas, por medio del Evangelio son llamadas las ovejas y colocadas en el Redil del Señor.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, ya hemos visto cómo trabajar en la Obra del Señor para que se materialice lo que Dios ha prometido.

Bueno, Dios me los bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

"DIOS SE MUEVE A FAVOR DE SU OBRA."

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