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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes, ministros y sus congregaciones presentes y en otras ciudades, y en otras naciones del planeta Tierra.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y un saludo muy especial al misionero reverendo Miguel Bermúdez Marín que se encuentra en la República de Venezuela, y también al reverendo José Benjamín Pérez allá en Puerto Rico; y a todos los ministros en todos los lugares y todas sus congregaciones.

Para esta ocasión es un privilegio muy grande para mí estar con ustedes para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual leemos un pasaje muy hermoso que nos habla de una experiencia muy importante que tuvo el profeta Elías y el profeta Eliseo. En Segunda de Reyes, capítulo 2, versos 4 en adelante, dice:

"Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron, pues, a Jericó.

Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? El respondió: Sí, yo lo sé; callad.

Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron, pues, ambos.

Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jordán.

Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco.

Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.

El (o sea, Elías) le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no.

Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al Cielo en un torbellino.

Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes.

Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán.

Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.

Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: "¿DÓNDE ESTÁ EL DIOS DE ELÍAS?"

Y queremos ver dónde está el Dios de Elías en este tiempo final, porque: dónde estuvo, ya es historia; y ahora dónde está y dónde estará en el futuro es lo que nos llama la atención, pero sobre todo el presente, porque el presente es la parte que se vive, que se hace realidad lo que Dios ha prometido.

"¿DÓNDE ESTÁ EL DIOS DE ELÍAS?"

El Dios de Elías es el Dios creador de los Cielos y de la tierra, del cual dice la Escritura en Génesis, capítulo 1, verso 1, "En el principio creó Dios los Cielos y la Tierra." Ese es el Dios de Elías, porque ése es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Él es el único Dios verdadero, los demás son inventos humanos.

Y ahora, ¿dónde está este Dios de Elías que aparece desde el Génesis creando los Cielos y la Tierra? ¿Y cómo es el Dios de Elías? ¿Y cómo se llama el Dios de Elías? Todas esas cosas deseamos conocerlas a través de este recorrido que daremos a través de la historia, en donde podemos ver al Dios de Elías manifestado en cada ocasión en que Él llevó a cabo Su Obra en medio de la raza humana.

El Dios de Elías es el creador de los Cielos y de la Tierra, es el Dios verdadero, es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; es el Dios que hizo los Cielos y la Tierra, es el Dios que dijo en Génesis, capítulo 1, versos 26 al 28. "Y dijo Dios: Hagamos al hombre."

Y ahora, cómo haría Dios al hombre siendo que ya había llevado a cabo la creación de animales, de peces, de árboles y así por el estilo; y ahora le toca la creación más importante, la corona de la creación: Una persona que sería a imagen y semejanza de Dios, por consiguiente la corona de la creación.

Vean cómo nos dice aquí en Génesis, capítulo 1, versos 27 al 28, 26 al 28, dice:

"Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los Cielos, en las bestias, en toda la Tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la Tierra.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la Tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los Cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la Tierra."

Dios dijo: "Hagamos al hombre," ¿cómo Él dijo? "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza." O sea, a imagen y semejanza de Dios. La imagen de Dios es Su cuerpo angelical, llamado "el Ángel del Pacto" y también llamado "el Espíritu Santo" porque un espíritu es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión, de la dimensión de los ángeles. Esa es la imagen del Dios viviente, es el Cristo en Su cuerpo angelical, el cual es eterno y el cual es inmortal; por eso en el tiempo de Jesús algunas personas decían que el Cristo era inmortal.

Y ahora, cuando Dios crea al hombre, Él dijo que lo iba a crear a Su imagen y semejanza.

Y ahora, ¿qué es la semejanza de Dios? Es el cuerpo físico de Dios, el cual más adelante sería visto cuando Dios con Su imagen, el cuerpo angelical, se encarnara, se hiciera carne, se hiciera hombre en esta dimensión, y eso sería el Mesías en medio del pueblo hebreo visitando la raza humana al visitar al pueblo hebreo, y eso sería un profeta en el cual Dios estaría encarnado, en el cual Dios estaría manifestado y ese sería la semejanza física de Dios; por eso Jesús decía: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre." Porque estaba viendo la semejanza física de Dios. Ya ese cuerpo fue glorificado luego que murió, resucitó, murió fue sepultado y resucitó glorificado, ya está glorificado; y esa es la clase de cuerpo que Cristo tiene para todos los creyentes en Él: un cuerpo glorificado en el cual resucitará los muertos creyentes en Él y los vivos serán transformados, y entonces tendrán un cuerpo igual al cuerpo glorificado que tiene Jesucristo, el cual es joven para toda la eternidad, que representa de 18 a 21 años de edad.

Así será el cuerpo que Cristo me va a dar en la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos. ¿Y a quién más le va a dar un cuerpo así? A cada uno de ustedes también, no solamente es para mí, es para ustedes también, es para todos los creyentes en Cristo, exclusivamente para los creyentes en Cristo es la resurrección de los muertos en cuerpos glorificados y la transformación de los que estén vivos, los cuales en el tiempo en que vivieron en la Tierra estaban dentro del nuevo Pacto, cubiertos con la Sangre del nuevo Pacto, la Sangre de Jesucristo; y los que estarán vivos que estarán viviendo dentro del nuevo Pacto cubiertos con la Sangre de Cristo, y por consiguiente limpios de todo pecado; porque la Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado. Y Cristo como Sumo Sacerdote intercede por nosotros ante el Padre como nuestro abogado. Recuerden que dice la Escritura: "Si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre," a Jesucristo Su Hijo, el Hijo de Dios.

Y ahora, vimos a la ligera la trayectoria de Dios, del Dios de Elías, la trayectoria en una forma rápida desde el Génesis hasta los días de Jesús. El mismo Dios que estaba en los profetas manifestándose y del cual la Escritura en Zacarías, capítulo 7 da testimonio diciendo:

"Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros..."

Y ahora, Dios por medio de Su Espíritu enviaba Su Palabra usando los profetas en los cuales Dios en Espíritu, o sea, Dios en Su cuerpo espiritual, en Su cuerpo angelical, en Su cuerpo teofánico llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Dios, que es Cristo en Su cuerpo angelical, a través de los profetas... Él se metía en los profetas y a través de los profetas hablaba al pueblo. Tan sencillo como eso. Recuerden que un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión.

Y ahora, el ser humano encontramos que fue creado por Dios a Su imagen y semejanza, o sea, con cuerpo angelical o cuerpo espiritual, eso es el espíritu de la persona; y cuerpo físico, el cuerpo de carne que la persona tiene; por consiguiente el ser humano, que es alma viviente, tiene un cuerpo angelical, un cuerpo espiritual; y tiene un cuerpo físico con el cual vivimos y nos comunicamos aquí en la Tierra.

Y cuando muere el cuerpo físico porque se pone viejo, o se enferma, o tiene un accidente, no necesitamos el cuerpo físico para continuar viviendo, pero para continuar viviendo en esta dimensión terrenal sí lo necesitamos; pero cuando lo perdemos continuamos viviendo en el cuerpo espiritual, que es el espíritu que tiene la persona y vive en la dimensión de la cual es ese cuerpo espiritual. Si es un creyente en Cristo ese cuerpo espiritual es del Paraíso, de la sexta dimensión y va a vivir a la sexta dimensión donde están todos los creyentes en Cristo y los apóstoles de tiempos pasados y los de nuestro tiempo también.

Pero ellos regresarán a la Tierra para resucitar en cuerpos glorificados y estar nuevamente aquí, estar con nosotros; y en ese tiempo cuando ellos resuciten, los que estén vivos creyentes en Cristo serán transformados y entonces todos seremos iguales a Jesucristo con cuerpos eternos, cuerpos glorificados; y entonces ellos podrán comer también y nosotros podemos comer también aun con el cuerpo nuevo, el cuerpo glorificado; porque Cristo cuando resucitó comió también con Sus discípulos.

Y por eso es que cuando el reverendo William Branham estuvo en la sexta dimensión y vio a los creyentes de su tiempo, ellos le dijeron: "Nosotros aquí ni comemos, ni dormimos, ni nos cansamos." El Paraíso, la sexta dimensión, siempre es de día, no hay noche y no se cansan, y no tienen que estar madrugando para ir al trabajo, tomando el tráfico tan pesado que hay todos los días de semana para llegar al trabajo, porque ya las obras terrenales cesaron para esas personas, están en otros cuerpos donde no hay las labores que se tienen en el cuerpo físico.

Ahora, ellos le dicen al reverendo William Branham: "Pero el Señor va a pasar por aquí." Así fue cuando Cristo murió y fue sepultado, luego cuando salió del infierno con las llaves del infierno que se las quitó al diablo, pasó luego por el Paraíso, trajo con Él a los santos Abraham, Isaac, Jacob y todos los santos y profetas del antiguo Testamento, los trajo con Él y resucitaron con Cristo en la resurrección de Cristo. Tan sencillo como eso.

Y ya ellos luego fueron llevados al Cielo cuando Cristo subió al Cielo cuarenta días después de Su resurrección, ya ellos están en el Cielo, están en cuerpos inmortales; pero falta la resurrección de los creyentes en Cristo que será en el Día Postrero, y que por consiguiente será en nuestro tiempo, nuestra Edad, nuestra Etapa, la Etapa de Oro de la Iglesia, la Edad de la Piedra Angular.

El Dios de Elías es el que ha estado a través de la trayectoria de la Biblia, a través de la historia de la trayectoria de Dios en la Biblia ha estado manifestándose en diferentes ocasiones.

Ahora, lo encontramos hablándole a Adán, ¿quién era? Era Dios el que le hablaba a Adán todos los días en Su cuerpo angelical; y estando en ese cuerpo angelical podía aparecer en la forma de un hombre, de un ángel o en la forma de luz, una Columna de Fuego. Así estaba también Adán antes de tener su cuerpo físico; luego cuando tiene su cuerpo físico, ya más adelante Dios le da una compañera que saca del mismo Adán, tipo y figura Adán de Cristo, el segunda Adán; y Eva tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo que salió de Cristo cuando Cristo fue herido y salió agua y sangre.

Y ahora, este Dios de Elías es el mismo que le aparecía a Adán, a Abel, a Set, que le aparecía a diferentes hombres de Dios, como Matusalén, como también Enoc, séptimo desde Adán, el cual fue traspuesto para no ver muerte, lo traspuso Dios, se lo llevó Dios. También es el mismo Dios que le habló al profeta Noé y le dio a conocer que vendría un diluvio sobre la Tierra que destruiría la raza humana, porque la Tierra había llegado al tiempo del juicio divino; y por consiguiente la humanidad, el mundo antidiluviano, había llegado a su tiempo final y no lo sabía; como en este tiempo la humanidad ha llegado al tempo final y no lo sabe.

Ahora, por eso es que Cristo dice que como fue en los días de Noé, así será el día en que el Hijo del Hombre se revelará, se manifestará, así será la Venida del Hijo del Hombre como en el día de Noé. La misma cosa.

La humanidad ha llegado a una condición paralela al tiempo de Noé. La Tierra estaba llena de violencia en aquel tiempo y en la actualidad usted ve por las noticias que la Tierra está llena de violencia, guerras en diferentes naciones, problemas en las diferentes naciones, toda clase de problemas; y el ser humano vive con muchos temores en este planeta Tierra.

Y ahora, el mismo Dios de Elías es el Dios de Noé, es el Dios de Sem, es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de Abraham, le apareció en diferentes ocasiones en la forma de un hombre, de un ángel, le apareció como Melquisedec como Sacerdote, Sumo Sacerdote del Cielo, del Orden celestial; y le apareció... eso es en el capítulo 14, del Génesis y también le apareció en el capítulo 17 al 19, del Génesis con dos varones mas, dos Ángeles más los cuales fueron Gabriel y Miguel, visitaron a Abraham; fue la visitación más hermosa que Abraham tuvo en donde Dios le confirmó la promesa de que le daría un hijo y ya habían transcurrido unos veinticuatro años antes de ser cumplida esa promesa; porque cuando tenía Abraham setenta y cinco años y Sara sesenta y cinco, Dios le dijo que le iba a dar un hijo.

Y ahora, en diferentes ocasiones Él le confirmaba esa promesa; y ahora le confirma la promesa por última vez para el año que seguía tener la materialización de esa promesa, tener el hijo prometido. Así que, Abraham tenía noventa y nueve años, y cuando tuviera cien años, tendría al hijo prometido.

¿Y qué significa "cuando tuviera cien años"? Pues a los cien años, fue que tuvo el hijo prometido y Sara noventa años. Abraham teniendo dos ciclos de cincuenta años, cincuenta y cincuenta son cien. O sea, que tuvo el primer jubileo de cincuenta años, porque el jubileo es cincuenta y es un pentecostés también, porque pentecostés es cincuenta. En lo segundo, en el segundo ciclo de jubileo, tenía cien años, en ese ciclo del jubileo vino el hijo prometido.

Por lo tanto, eso es muy importante porque en el año del jubileo y el año del jubileo representa nuestro tiempo, siete edades están representadas en siete sábados y siete sábados, en siete sábados hay cuarenta y nueves años, porque para que surjan siete sábados tienen que surgir siete semanas y siete semanas tienen siete sábados: el último día de cada semana.

Y luego, viene el año o el día cincuenta que representa la etapa de la Edad de la Piedra Angular; esa es la Edad del jubileo, la Edad en que cada creyente en Cristo regresará a su herencia, será restaurado a la herencia divina, será restaurado a la herencia de la Vida eterna, será restaurado a la herencia de todas las cosas que Dios dio a Adán en el principio y que él perdió ese derecho a esa herencia; ahora por medio del Segundo Adán, Cristo, le es restaurado ese derecho, y por consiguiente a toda la herencia a los hijos de Dios, la Vida eterna con todo lo que tiene la Vida eterna incluyendo este planeta Tierra, incluyendo el Reino de Dios, incluyendo las posiciones importantes que corresponden a los hijos de Dios en el Reino de Dios, pues son príncipes y princesas los hijos de Dios creyentes en Cristo bajo el nuevo Pacto.

Y ahora, el mismo Dios de Abraham que a través de la historia del antiguo Testamento encontramos en diferentes ocasiones hablándole a diferentes profetas y por medio de diferentes profetas hablándole al pueblo hebreo, es el mismo que se hizo carne y habitó entre nosotros. "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, mas las tinieblas no le comprendieron." [San Juan, capítulo 1, versos 1 al 5].

Y ahora, dice:

"Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino (o sea, al pueblo hebreo), y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron (o sea, a los que creen en Su Nombre, esto es los que le reciben como Salvador), a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad."

Y ahora... esto está en San Juan, capítulo 1, versos 1 al 14: y el verso 18, dice, de este mismo capítulo 1 de San Juan:

"A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer."

Le declaró, le reveló. Toda revelación de Dios ha sido por medio de Jesucristo el Unigénito Hijo de Dios, el Verbo que era con Dios, ese Ángel del Pacto, ese cuerpo angelical de Dios, esa teofanía, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical.

Y ahora, podemos ver al Dios de Elías haciéndose carne en un velo de carne, al cual le fue dicho a la virgen María que le pusiera por nombre: "Jesús," que significa: "Salvador," o Yeshua en hebreo, Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros, conforme a Isaías, capítulo 7, verso 14; y San Mateo, capítulo 1 versos 17 al 24.

Por lo tanto, en la trayectoria del Dios de Elías a través de la historia, podemos ver que es un solo Dios manifestado en diferentes velos de carne, llamados profetas, y en diferentes edades y diferentes dispensaciones. Él es el mismo Ángel del Pacto, el cual es Dios velado en Su cuerpo angelical; y luego velado en Su cuerpo de carne llamado Jesús.

Cuando Moisés le pregunta al Ángel de Dios: "¿Cuál es tu nombre?" Ese Ángel que le había dicho a Moisés en el capítulo 3, del Éxodo: "Yo soy el Dios de Abraham. Yo soy el Dios de tu padre Amram, y el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob." Y continuó hablando con Moisés y diciéndole que había escuchado el clamor, el gemido de Su pueblo allá en Egipto y había descendido para librarlos, libertarlos con mano poderosa, mano fuerte, o sea, con juicios divinos; y envió a Moisés para que vaya para libertar al pueblo, porque el velo de carne que Dios usaría para esa liberación sería Moisés, pero el que libertaría al pueblo sería Dios manifestado a través de Moisés.

Y ahora, Dios colocaría Su Palabra en la boca de Moisés y Moisés hablaría esa Palabra creadora y eso sería Dios hablando por medio de Moisés, porque la Palabra de un ser humano no hace las cosas que fueron hechas cuando Moisés habló a existencia esas plagas, es la Palabra creadora de Dios la que puede materializarse en el cumplimiento de lo que ha sido hablado.

Moisés quiso saber el Nombre, porque le dice a Dios en ese mismo capítulo 3, verso 13 en adelante de Éxodo: "Yo voy a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha aparecido. Y si ellos me preguntan... y me ha enviado a nosotros. Y si ellos me preguntan: "¿Cuál es su nombre? ¿Qué les voy responder?" Y ahí Dios le dice: "YO SOY EL QUE SOY. Y dirás: YO SOY me envió a vosotros. Este es mi Nombre, mi memorial para siempre." Estas son cuatro consonantes que son: la Ye, o sea Y griega, H W H, esas son las cuatro letras sagradas del Nombre de Dios que encontramos dadas a Moisés y Moisés escuchó la pronunciación. Esas cuatro consonantes no tienen vocales, pero tiene un sonido que Moisés escuchó y pronunció luego en algunas ocasiones.

Ahora, Moisés le coloca por nombre a su siervo, a su sirviente Oseas, hijo de Num, le coloca por nombre: "Josué," que significa Salvador; el mismo nombre de Jesús: Yeshua, es el nombre que le pone Moisés a su servidor Josué, a su servidor Oseas, hijo de Num.

Moisés escuchó el Nombre de Dios y cómo se pronuncia el Nombre de Dios; lo dijo, lo habló, lo pronunció el Ángel del Pacto, el Ángel que le apareció a Moisés. O sea, el cuerpo angelical de Dios a través del cual Dios le reveló a Moisés el Nombre; y ese Nombre estaba en el Ángel. En el capítulo 23, versos 20 al 23 del Éxodo, dice: "He aquí yo envío mi Ángel delante de ti, para que te introduzca en la tierra..." Vamos a leerlo, capítulo 23, del Éxodo, verso 20 en adelante, dice:

"He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él."

¿Dónde Dios colocó Su Nombre? En Su cuerpo angelical, Su Ángel. Es como usted que es alma viviente, usted tiene un nombre. ¿Pero dónde le han colocado el nombre a usted? En el registro demográfico le han colocado el nombre al cuerpo suyo que nació en un hospital o en la casa; a ese cuerpo es que le ponen el nombre, ¿ve? Y el nombre de Dios encontramos que fue colocado en el Ángel; y luego cuando nació en Belén de Judea el cuerpo que fue creado por Dios, por el Espíritu Santo, en el vientre de María, el Ángel le dijo, el Ángel Gabriel le dijo a la virgen María que le ponga por nombre Jesús. Capítulo 1, versos 30 al 36 [San Lucas]. Y ella, cuando escucha esas palabras tan hermosas del Ángel que también le dice que Dios le dará el Trono de David su padre, y se sentará en el Trono de David y reinará sobre la Casa de Jacob para siempre y Su Reino no tendrá fin." Ella le dice: "¿Y cómo será hecho esto, pues yo no conozco varón?" El Ángel le dice: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra; y el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo del Altísimo, Hijo de Dios."

Y María escucha también las palabras del Ángel que dice: "Y tu parienta Elisabet, también ha concebido en su vejez (o sea, era estéril y ya avanzada en edad), la cual ya es el sexto mes para ella." O sea, ya tenía seis meses de embarazada. Y eso le subió la fe a María, el Ángel le dice: "Porque no hay ninguna cosa imposible para Dios." Y María dice: "He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu Palabra." Tiene que ser siempre de acuerdo a la Palabra de Dios. Lo que el Ángel Gabriel le hablaba era la Palabra de Dios enviada por Dios a través de Su Ángel Gabriel; igual cuando le habló al sacerdote Zacarías acerca del hijo que tendría, al cual le pondría por nombre Juan, Juan el Bautista.

Y ahora, encontramos que María aceptó la Palabra, y María representa a la Iglesia Novia del Señor Jesucristo que acepta la Palabra de Dios que viene por medio del Ángel del Pacto a través de los diferentes mensajeros que Dios ha enviado para diferentes etapas de Su Iglesia; y ella concibe de edad en edad hijos e hijas de Dios; y así es la forma en que el segundo Adán, Jesucristo, se reproduce a través de Su Iglesia, la segunda Eva, que también está representada (Su Iglesia) en la virgen María, la única mujer que sin la unión con un hombre concibió y tuvo un hijo para ser el Redentor mío. ¿Y de quién más? De cada uno de ustedes también.

Todo esto lo ha estado haciendo ¿quién? El Dios de Elías; por eso estamos viendo la trayectoria del Dios de Elías a través de la historia bíblica, que es la historia que nos muestra a Dios en Su Programa moviéndose a través del tiempo, de las edades, de las dispensaciones y del pueblo, de la raza humana.

Vimos al Dios de Elías con Adán, vimos al Dios de Elías con Abel, vimos al Dios de Elías con Set, con Enoc, con Matusalén, con Noé, con Abraham, con Isaac, con Jacob; y así por el estilo lo hemos estado viendo (con Josué también). "Como estuve con Moisés estaré contigo (le dice Dios a Josué); y nadie te podrá hacer frente todos los días de tu vida. Solamente que te esfuerces y seas valiente", porque Dios no quiere cobardes en Su Reino. Para conquistar lo que Dios ha prometido, para que se haga realidad, la persona tiene que ser valiente y ser esforzado. No decir: "Traté y no lo logré, por lo tanto no puede ser posible." No, para el que cree todo es posible; no importa los años que tenga que esperar lo que Dios ha prometido, lo esperará.

Abraham esperó veinticinco años y recibió lo que Dios le había prometido, un hijo: Isaac. A través de la línea de Isaac vendría la línea de la promesa divina, vendría la línea que heredaría todas las bendiciones de Abraham; y por consiguiente vendría el Mesías por medio de la línea de esa descendencia de Abraham, Isaac y Jacob que luchó por la bendición de la primogenitura, obtuvo que esa bendición pasara a él; si no luchaba, entonces la bendición pasaba a Esaú.

¿Y qué tendría que ver para la descendencia de Esaú y para la descendencia de Jacob el que Esaú recibiera la bendición de la primogenitura y no Jacob? Que el territorio de Israel no sería de Israel, sería de la descendencia de Esaú; y que el Reino de Dios no pertenecería a Israel sino a la decendencia de Esaú, y que el Mesías sería un descendiente de Esaú y no de Israel, y no de Jacob. ¿Ven? Todas esas bendiciones están en la Bendición de la Primogenitura por la cual luchó Jacob desde el vientre de su madre y logró la Bendición de la Primogenitura.

Y ahora, los derechos a la primogenitura pasaron a José a través de los hijos de José, a través de Efraín y Manasés, de lo cual no vamos a hablar ahora. Pero recuerden que el Dios de Elías es el que está llevando a cabo un Programa Divino y la Bendición de la Primogenitura es la bendición más importante de todas, en esa bendición están todas las demás bendiciones.

Y la Bendición de la Primogenitura ha pasado a la Iglesia del Señor Jesucristo, porque Cristo es el Primogénito de toda la creación y es el Unigénito de Dios. Dos cosas que parecen que están en contra la una de la otra; porque si es el Primogénito significa que hay más hijos y si es el Unigénito significa que hay uno solo.

¿Y cómo podemos entender eso? Que por medio del Unigénito de Dios, Jesucristo, han sido creadas todas las cosas; sean potestades, sean principados, todo fue creado por Él y para Él; y por consiguiente Él es el Unigénito. No hay nada creado que no haya sido creado por Dios a través de Jesucristo en Su cuerpo angelical.

Pero luego también es el Primogénito entre muchos hermanos, Él es el primero que ha venido en un cuerpo de carne que nació a través de una joven virgen sin relaciones intimas con un hombre. Y el Verbo, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical, se hizo carne, se vistió de ese cuerpo de carne y habitó entre los seres humanos, en el cual moraba Dios en toda Su plenitud.

Y ahora, en este Programa Divino los hermanos de Jesucristo que son los creyentes en Él pasan por el mismo proceso, antes de Cristo tener Su cuerpo de carne tenía Su cuerpo angelical; y antes de nosotros tener el cuerpo glorificado obtenemos el cuerpo angelical, obtenemos el Espíritu de Cristo; y luego de nacer así en el Reino de Cristo, porque el que no nazca de nuevo del Agua y del Espíritu no puede entrar al Reino de Dios; es el requisito para entrar, nacer, entrar y vivir en el Reino de Dios. Primero en la esfera espiritual y después la física en ese Programa de hijos e hijas de Dios.

En estos cuerpos mortales estamos en la permisiva voluntad de Dios para hacer contacto con Cristo, con la Vida eterna, ser rociados con la Sangre de Cristo y ser restaurados al Reino de Dios; y por consiguiente a la Vida eterna.

Es una etapa temporal, la cual vivimos en estos cuerpos terrenales, para tener la oportunidad de buscar la Vida eterna, que es Cristo. O sea, que nuestra vida aquí en la Tierra tiene un Propósito divino, el cual el ser humano necesita entender, para no pasar por esta Tierra como pasan las flores, los árboles, los animales, y así por el estilo, que no saben que están pasando por un proceso, por una etapa; pero que están clamando, porque toda la naturaleza clama por la manifestación de los hijos de Dios, dice Romanos, capítulo 8, versos 14 en adelante, 14 al 25 ó al 29. Clamando por esa manifestación de los hijos de Dios en cuerpos eternos, cuerpos inmortales, clamando también los hijos de Dios por esa manifestación, por la redención del alma y del cuerpo, la redención del cuerpo, que es nuestra transformación, en donde tendremos entonces cuerpos redimidos, cuerpos eternos, cuerpos inmortales, para vivir por toda la eternidad, jóvenes, sin nunca más verse en nuestro cabello canas aparecer o arrugas aparecer en nuestro rostro.

Esas son bendiciones que corresponden a la primogenitura; y por consiguiente somos herederos de Dios y coherederos con Cristo de toda la herencia divina, de toda la herencia del Padre celestial; porque los que heredan son los hijos y los hijos de Dios son los que heredan de Dios.

Por lo tanto, es el Dios de Elías el que ha estado llevando a cabo ese Programa de Redención para todos los que están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Cuando usted lee la Biblia y lee que habla de Dios, está hablando del Dios de Elías pasando de edad en edad, de dispensación en dispensación y de página en página de la Biblia; el cual se hizo carne y habitó en medio de la raza humana y fue conocido por el nombre de Yeshua o Jesús en español. Ese es el Dios de Elías hecho carne, ese es el Dios creador de los Cielos y de la Tierra; por eso dice que:

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho."

O sea, que Dios por medio de Su cuerpo angelical, que es la imagen del Dios viviente, habló a existencia todas las cosas y vinieron a existencia por la Palabra creadora que fue hablada por los labios del Ángel del Pacto, a través del cual Dios estaba velado y revelado y hablaba a existencia todas las cosas.

Vean lo que nos dice San Pablo en Hebreos, capítulo 1, versos 1 al 3:

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas..."

¿Cómo Dios hablaba a la descendencia de Abraham, a la descendencia de Adán? Por medio de los profetas. ¿Y cómo? Por medio de Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto y llamado también el Espíritu Santo, hablaba a través de Sus profetas en donde Dios se velaba en carne humana temporalmente para hablarle al pueblo.

"...en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo..."

O sea, por Jesucristo; y dice en estos postreros días y ya han transcurrido dos mil años de ese tiempo hacia acá. Es que los postreros días son los milenios postreros, porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día, dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8; y el Salmo 90, verso 4. Por lo tanto, desde los días de Jesús comenzaron los días postreros.

Y ahora, cuando se nos habla de este tiempo, se nos habla del Día Postrero, que es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá; porque los días postreros son los tres milenios postreros: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio; representados en los tres días postreros de la semana: jueves, viernes y sábado.

El Día Postrero está representado en el sábado, que es el séptimo día de la semana; y por consiguiente representa el séptimo milenio de Adán hacia acá, donde Cristo establecerá Su Reino, y por consiguiente restaurará el Reino de David y se sentará en el Trono de David al cual es heredero; y con Él se sentará el vencedor, pues es promesa de Cristo, dice: "Al que venciere yo le daré que se siente conmigo en mi Trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en Su Trono."

Cristo subió al Cielo y se sentó con el Padre en el Trono celestial. Y en esa misma forma Cristo dará al vencedor que se siente con Él en Su Trono. El Trono de Cristo es el Trono de David, el Trono del Padre es el Trono celestial. Tan sencillo como eso.

Y ahora, Cristo está sentado en el Trono celestial del Reino celestial, y por eso dijo: "Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra." (San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20). Recuerden que el que tiene el poder es el que está sentado en el Trono.

Ahora, el Trono terrenal de Dios es el Trono de David y el Reino terrenal de Dios es el Reino de David, al cual Cristo es el heredero; por lo tanto el Trono de Cristo es el Trono de David y el Reino de Cristo es el Reino de David, en ese Reino y en ese Trono es que Él se sentará sobre el Trono de David y reinará sobre el pueblo hebreo y sobre toda las naciones; y con Él, Él sentará al vencedor.

Y ahora, por eso es que en el Apocalipsis, capítulo 2, versos 26 al 28, dice: "Al que venciere, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero; así como yo he recibido de mi Padre." Así como Él recibió ese poder, esa autoridad. "Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra." Así como Él recibió ese poder, esa autoridad en el Cielo, en el Reino celestial al sentarse en el Trono celestial, Él dará al vencedor ese poder y esa autoridad en ese Reino terrenal del Mesías, el Reino de David con el Trono de ese Reino, que es el Trono de David; y todo eso lo hará ¿quién? El Dios de Elías. El Dios de Elías ha estado apareciendo en diferentes ocasiones, se veló en carne humana y fue conocido por el nombre de Jesús, ese fue el Dios de Elías.

Luego lo encontramos sentado en el Trono celestial, y luego lo encontramos descendiendo el Día de Pentecostés en Espíritu Santo sobre ciento veinte creyentes y repartiéndose entre ellos, y luego lo encontramos de ahí en adelante bautizando con Espíritu Santo y Fuego a todos los que reciben a Cristo como Salvador.

Recuerden que Cristo dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Cristo en Espíritu Santo en Su cuerpo angelical, cuerpo teofánico, en medio de Su Iglesia reproduciéndose en hijos e hijas de Dios. Ese es el Dios de Elías con Su cuerpo angelical en medio de Su Iglesia. El que estuvo en Elías y luego en Eliseo en una doble porción operando el ministerio de Elías y luego en Juan el Bautista por tercera ocasión, luego por cuarta ocasión lo encontramos en el reverendo William Branham.

Ahora, en el nuevo Pacto y bajo el nuevo Pacto encontramos al Dios de Elías en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo velado en el reverendo William Branham; y luego por quinta ocasión estará el Dios de Elías operando el ministerio de Elías por quinta ocasión, juntamente con el ministerio de Moisés, y eso serán los dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 14. Conforme también a Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14. Los dos Olivos, los dos Ungidos que están delante de la presencia de Dios.

No podemos perder de vista al Dios de Elías, al Dios de Elías velado en Su cuerpo angelical y que se veló en un cuerpo de carne llamado Jesús, y que se velaba en los cuerpos de carne llamados profetas o de los profetas del antiguo Testamento, y velado también en los cuerpos de carne de los apóstoles Pedro y los demás apóstoles; y también San Pablo; y en cada ángel mensajero de cada edad hablando a Su Iglesia por medio de Su Espíritu, a través de Sus diferentes mensajeros; y los que escucharon a esos mensajeros estaban escuchando a Dios velado con Su cuerpo angelical en esos mensajeros de la Iglesia de edad en edad.

Y para el Día Postrero estará también el Dios de Elías en medio de Su Iglesia para completar Su Iglesia y para completar Su Programa con Su Iglesia hasta llevarla a la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos, en donde recibiremos cuerpos eternos, inmortales, cuerpos glorificados como el cuerpo de Jesucristo; y todo eso lo estará haciendo ¿quién? El Dios de Elías, que es el mismo Dios de Moisés, es el mismo Dios de Jesucristo, el cual se veló en toda Su plenitud en Cristo; porque en Jesucristo habitó la plenitud de la divinidad.

Y ahora, en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo es que ha estado el Dios de Elías en Espíritu Santo durante la Dispensación de la Gracia, el cual estuvo en medio del pueblo hebreo y se movió de los hebreos a la Iglesia del Señor Jesucristo; y regresará luego que complete Su Iglesia y resucite a los muertos creyentes en Él y transforme a los vivos, luego se moverá de nuevo al pueblo hebreo para completar la semana número setenta que son tres años y medio; y regresará así el Dios de Elías bajo el ministerio de Elías por quinta ocasión y de Moisés por segunda ocasión. Lo cual fue mostrado en el monte de la Transfiguración cuando Cristo, en el capítulo 17, de San Mateo; y capítulo 9 de San Marcos, y capítulo 9, de San Lucas, se transfiguró delante de ellos en el monte de la Transfiguración y ven a cada lado de Jesús a dos personajes muy importantes: a Moisés a un lado y a Elías a otro lado, los vieron allí cubiertos de gloria.

Así es el Orden, ese es el Orden de la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero, los ministerios de Moisés y de Elías estarán presentes en el Día Postrero, en la Venida del Hijo del Hombre que será en un tiempo como en los días de Noé y como en los días de Lot.

En los días de Noé la humanidad estaba en una condición terrible y la humanidad actualmente está en la misma condición en que estaba en aquel tiempo de Noé; y también la humanidad dice Cristo que estará como en los días de Lot, o sea, como en los días de Sodoma y Gomorra estará la humanidad para el tiempo de la Venida del Hijo del Hombre. Por esa causa es que han estado estableciendo leyes que aceptan la unión de matrimonios de dos hombres o de dos mujeres. Esa era la condición de Sodoma y Gomorra.

Todo eso tenía que acontecer porque Cristo dijo que será como en los días de Lot. En palabras más claras: como en los días de Sodoma y Gomorra. Eso nadie lo puede detener porque es profecía que tiene que cumplirse.

Pero los escogidos de Dios, cuando ven todas estas cosas suceder... lo que Cristo dice es: "Cuando ustedes vean suceder estas cosas, las señales en el Cielo y en la Tierra y todas estas cosas, levantad vuestras cabezas (¿a dónde?) A Dios, al Cielo, porque vuestra redención está cerca." La redención del cuerpo, la transformación de nuestros cuerpos para los que vivimos y la resurrección en cuerpos eternos, cuerpos glorificados, de los que murieron, está muy cerca, estamos viendo todas esas señales y la Tierra está en angustia, y los seres humanos están en angustia porque están clamando por la adopción de los hijos e hijas de Dios, la manifestación de los hijos de Dios en cuerpos eternos, cuerpos inmortales, cuerpos glorificados como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador. ¿Y quién es el que va a hacer todo eso? El Dios de Elías, el cual lo prometió y el cual lo cumplirá.

El Dios de Elías que estuvo en Elías Tisbita y luego en Eliseo en una doble porción, y luego en Juan el Bautista, y luego en el reverendo William Branham por cuarta ocasión, estará en Elías en su quinta manifestación y estará cumpliendo todo lo que tiene que cumplir, prometido bajo el ministerio de Elías y prometido bajo el ministerio de Moisés y bajo el ministerio de Jesucristo.

Por lo tanto, estemos firmes con la esperanza puesta y la fe puesta en el Dios de Elías, que es el único Dios verdadero, es el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob.

Hay muchos simbolismos en la vida y ministerios de Elías, y de Eliseo y de Juan el Bautista, y del reverendo William Branham, muchos simbolismos que se van a cumplir en el quinto Elías, y eso lo vamos a dejar quitecito ahí. Porque todas las cosas que han sido prometidas para ser cumplidas, ser realizadas por el Espíritu Santo operando los ministerios de Moisés y de Elías y que no han sido cumplidas en el pasado, van a ser cumplidas en este tiempo final en la manifestación del Dios de Elías en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia cumpliendo estos ministerios prometidos para el Día Postrero.

Por lo tanto, con nuestra fe puesta en el Dios de Elías, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, el cual se hizo carne y fue conocido por el nombre de Jesucristo, caminemos hacia adelante sirviéndole de todo corazón, sirviendo a Dios en el Nombre del Señor Jesucristo. "Y todo lo que hagáis ya sea de obra o de hecho, hacedlo todo de obra o de palabra y de hechos, hacedlo todo en el Nombre del Señor Jesucristo." Haciéndolo todo en el Nombre del Señor; y hemos de obtener la victoria, hemos de obtener todas las bendiciones que Cristo ha prometido para los creyentes en Él que estarán viviendo en este Día Postrero, de los cuales yo soy uno de ellos. ¿Y quién mas? Cada uno de ustedes también.

El Dios de Elías ha estado en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. Recuerden que Él dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." ¿Cómo estaría? En Espíritu Santo, es el Ángel del Pacto llamado también el Espíritu Santo, el cual estableció el nuevo Pacto con Su Sangre derramada en la Cruz del Calvario.

Recuerden que dijo a Sus discípulos: "Tomad," cuando le dio la copa de vino habiendo dado gracias en la última Cena. "Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados." La Sangre del nuevo Pacto es la Sangre de Cristo, es la Sangre del Pacto eterno, dice San Pablo en Hebreos, capítulo 13, verso 20 al 21. Esa es la Sangre que nos ha limpiado de todo pecado y nos ha hecho perfectos delante de Dios.

Y ahora: "¿DÓNDE ESTÁ EL DIOS DE ELÍAS?"

El Dios de Elías lleva alrededor de dos mil años en medio de Su Iglesia, el Dios de Elías en Espíritu Santo, en el cuerpo angelical, ha estado en Su Iglesia durante estos dos mil años durante la Dispensación de la Gracia, la cual todavía no ha terminado. Lo vimos en la séptima edad de la Iglesia al Dios de Elías manifestado en el reverendo William Branham y será visto nuevamente manifestado por quinta ocasión en medio de Su Iglesia; y cuando se cumpla la Visión de la Carpa, allí estará el Dios de Elías manifestado cumpliendo lo que Él ha prometido. Los judíos lo van a ver y van a decir: "Este es el que nosotros estamos esperando," porque ellos están esperando a Elías que viene precursando la segunda Venida de Cristo y viene proclamando la paz imperecedera.

Y ahora, es importante que al Dios de Elías, el cual lo vimos en la séptima edad de la Iglesia manifestado en el reverendo William Branham velado en carne humana en el reverendo William Branham, veamos, sepamos hacia dónde se fue luego que el velo de carne donde estaba terminó sus días en la Tierra. Tiene que tener otro velo de carne en el Día Postrero para cumplir el quinto ministerio de Elías y tiene que estar en la Iglesia del Señor Jesucristo donde la manifestación de Dios para el Día Postrero será hecha una realidad. Y en el cumplimiento de la Visión de la Carpa allí estará el Dios de Elías manifestado en medio de Su Iglesia por última vez.

Por lo tanto, es importante que sepamos dónde está el Dios de Elías en este tiempo final, para poder escuchar Su Voz, para poder escuchar Su mensaje, para poder ser preparados para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y para ser confirmados en la fe de Cristo y la fe en Cristo de modo que nadie nos mueva de Cristo, agarrados como se agarró Jacob del Ángel, ese Ángel era Cristo en Su cuerpo angelical.

Por lo tanto, agarrados del Ángel del Pacto, Cristo; y no escuchar cosas contrarias a la fe en Cristo; cualquier cosa, cualquier cosa que alguien quiera decirnos contraria, ni le prestemos atención, ni siquiera busquemos para que nos digan cosas que sean en contra de Cristo, en contra de la fe en Cristo, en contra del Programa divino. No tenemos tiempo para escuchar cosas negativas sino cosas positivas que nos confirmen en la fe de Cristo y nos ayuden para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Si alguien se acerca para hablarnos negativamente, pues le decimos: "No tengo tiempo para cosas negativas, porque estoy escuchando y recibiendo cosas positivas, no tengo lugar para cosas negativas; tengo lugar en mi alma para cosas positivas que me ayudarán para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero."

Por lo tanto, llenos de Amor Divino sigamos adelante sirviendo a Cristo con toda nuestra alma y orando los unos por los otros, orando por el Cuerpo Místico de Cristo.

Y aprecio mucho la oración que ustedes hacen por mí, orando siempre por mí y yo por ustedes, hasta alcanzar lo que ha sido prometido por Dios: nuestra transformación. Estamos en un tiempo en que pasaremos por la etapa de prueba más difícil, pero pasaremos; Cristo nos ayudará.

Por lo tanto, bien fundados, bien firmes en la fe de Cristo y a la fe en Cristo, y orando los unos por los otros. Yo oraré por ustedes y ustedes por mí para que Cristo nos ayude, nos fortalezca y Él obtenga la victoria en el Amor Divino en favor de todos nosotros.

"¿DÓNDE ESTÁ EL DIOS DE ELÍAS?"

Está en Su Iglesia, ha estado en Su Iglesia todo el tiempo y ha estado de edad en edad manifestado a través del mensajero de cada edad hablándole a Su Iglesia, manifestado en Su Iglesia cumpliendo por medio de Su Iglesia todo el Programa que Él tenía para llevar a cabo.

Y ahora, ¿dónde está el Dios de Elías? Está en la Iglesia del Señor Jesucristo, ¿en qué etapa de la Iglesia? En la Edad de la Piedra Angular, ahí es donde está porque ya se movió de la séptima edad de la Iglesia donde estaba en el reverendo William Branham manifestado por cuarta ocasión el ministerio de Elías; y ahora para el Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular, en la Iglesia del Señor Jesucristo corresponde la manifestación del ministerio de Elías por quinta ocasión; y de ahí, pues pasará al pueblo hebreo.

Por lo tanto, conscientes de dónde está el Dios de Elías, el Espíritu Santo, Dios en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, caminemos hacia adelante firmes en la fe de Cristo y en la fe en Cristo, sabiendo que nuestra redención, nuestra transformación, la redención del cuerpo, está muy cerca.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento. Para lo cual puede pasar acá al frente y oraremos por usted. Y los que están en otras naciones también pueden pasar al frente donde se encuentran, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Los niños también de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, ser bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento. Por tanto, los que están presentes y los que en otras naciones pueden recibir a Cristo si todavía no lo han recibido para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo.

El ser humano hace muchas decisiones en su vida y decisiones importantes, pero ninguna de esas decisiones lo coloca en la Vida eterna, excepto recibir a Cristo como único y suficiente Salvador; esa es la decisión más importante, por consiguiente que puede hacer un ser humano.

Lo más importante para el ser humano es la Vida eterna, si nuestra vida terrenal es tan importante, cuánto más la Vida eterna. Porque, ¿de qué le vale al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma? Pues de nada le sirvió vivir en este planeta Tierra donde tuvo la oportunidad de recibir la Vida eterna y no la recibió, ¿por qué? Porque no recibió a Cristo como Salvador; pero millones de seres humanos han recibido la Vida eterna porque han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador; y yo soy uno de ellos. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión. Si falta alguna persona por venir a los Pies de Cristo puede pasar al frente para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Estaba dando unos segundos en lo que llegan personas que como ustedes quieren vivir eternamente con Cristo en Su Reino. Vivir en esta Tierra es tener una oportunidad única que después que la persona muere ya no la tendrá jamás, pero si la aprovechó, pues vivirá eternamente con Cristo en Su Reino.

Con nuestra manos levantadas al Cielo, y nuestros ojos cerrados (todos los aquí presentes y los que están en otras naciones); y los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el único Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti, y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento, quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados, y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado porque usted lo ha recibido como vuestro único y suficiente Salvador.

Ustedes me dirán: "Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Él dijo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. ¿Cuándo me pueden bautizar? Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Bien pueden ser bautizados por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Ese es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, en el cual y con el cual nos identificamos al ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando es sumergido en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva Vida, a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Si Cristo cuando fue donde Juan el Bautista para que lo bautizara y Juan no quería bautizarlo, y dice: "¿Tú viene a mí para que yo te bautice, cuando yo tengo necesidad de ser bautizado por ti? ¿Y ahora Tú vienes a mí para que yo te bautice?" Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia." Y entonces lo bautizó, y cuando subía de las aguas bautismales, el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma de paloma. Cristo tuvo necesidad de ser bautizado por Juan, y cuánto más nosotros tenemos necesidad de ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." [San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16].

El Día de Pentecostés Pedro predicando en el capítulo 2, del libro de los Hechos, dice, la Escritura dice que cuando él predicó, las personas creyeron y dijeron: "Varones hermanos, ¿qué haremos?" Pedro les dice: "Arrepentíos, y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo, porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare." O sea, para los que están lejos y para los que están cerca, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

"Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Y los que creyeron fueron bautizados y se añadieron aquel día como tres mil personas," libro de los Hechos, capítulo 2, versos 14 al 48.

Y ahora, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro correspondiente aquí, David Ulises Escobar, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Y que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una noche feliz llena de las bendiciones del Dios de Elías.

Por aquí tenemos al reverendo David Ulises Escobar para indicarles cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor.

Continúen pasando una noche feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

"¿DÓNDE ESTÁ EL DIOS DE ELÍAS?"

 

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