ImprimirImprimir

Muy buenas tardes, ministros y hermanos presentes y todos los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.     Para lo cual leemos una escritura muy importante, la cual creemos de todo corazón y esperamos su cumplimiento: Filipenses, capítulo, 3 verso 20 al 21, y es una promesa divina para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también; porque las promesas son para los creyentes en Cristo, los creyentes en el Dios de Israel, el cual se materializó. Dice de la siguiente manera:     “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;     el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya,     por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     “EL PODER DE TRANSFORMACIÓN.”     Siendo que Dios ha prometido una resurrección para los creyentes en Cristo en cuerpos glorificados y para los que estén vivos en ese tiempo, una transformación; por lo tanto queremos saber, conocer este misterio del poder de la transformación porque estamos esperando ¿qué? la transformación. Es una promesa divina, por lo tanto es Palabra de Dios, y por consiguiente tiene que materializarse esa Palabra en mí y en ustedes también.     Para lo cual tiene que estar la Palabra simiente, la Palabra creadora, que dijo en una ocasión que en el principio creó Dios los Cielos ¿y qué? y la Tierra. ¿Y cómo lo hizo? Dice luego: “Y dijo Dios: Sea la luz y fue la luz.” Y así continúa hablando para la recomposición de la Tierra, luego de haber creado al principio: “En el principio creó Dios los Cielos y la Tierra,” eso, pasaron millones de años; y luego vino a la Tierra nuevamente para decir: “Sea la luz,” y fue la luz, y así por el estilo.     Ahora, el Espíritu de Dios se movía ¿qué? sobre las aguas. Él, el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, que es Cristo en Su cuerpo angelical; por eso dice San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante:     “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era (¿qué?) Dios.     Este era en el principio con Dios.     Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.     En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.     La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella (dice).     Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.     Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.     No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.     Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.     En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.     A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.     Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos (¿qué?) hijos de Dios...”     Los cuales no son engendrados de carne y sangre, sino ¿de qué? de Dios, ¿por medio de qué? Del Espíritu de Dios. Y luego dice:     “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad (o de virtud).”     Y ahora, encontramos que por medio del Verbo fue que Dios creó todos los Cielos y la Tierra. ¿Y quién es el Verbo? Es el Espíritu Santo, es el cuerpo angelical de Dios, Cristo en Su cuerpo angelical, es el Ángel del Pacto del cual se habla en el Antiguo Testamento; el Ángel de Dios, el Ángel del Pacto, la imagen del Dios viviente. Cuando las personas veían al Ángel de Dios, decían: “Hemos visto a Dios.” Cuando veían a Dios, estaban viendo al Ángel.     Ahora, podemos comprender esta escritura que dice: “A Dios nadie le vio jamás.” San Juan, capítulo 1, verso 18, dice:     “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”     Entonces los que desde el Génesis, desde Adán para acá, dijeron que hablaron con Dios y que Dios habló con ellos, ahora dice que a Dios nadie le vio. Lo que vieron fue el cuerpo angelical de Dios, el Ángel del Pacto, que es Cristo en Su cuerpo angelical. Por eso Cristo decía:     “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.     Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?     Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.”     ¿Por qué? Porque es el Ángel del Pacto, es el Espíritu Santo que es el cuerpo angelical de Dios, un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, un cuerpo espiritual.     Y ahora, encontramos que Dios todas las cosas las ha hecho por medio de Cristo. Y sin Él, nada de lo que fue hecho ha sido hecho. En Colosenses, capítulo 2 y capítulo 1; capítulo 1, verso 12 al 25, nos habla de que en Él creó Dios todas las cosas, en Cristo. ¿Y cómo podemos entender eso? Sencillo, Cristo dijo; “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva (muchos granos de trigo).” Eso está en San Juan, capítulo 12, verso 24.     ¿Y el fruto dónde estaba? En el grano de trigo, y por consiguiente, si el fruto está en el grano de trigo, el árbol de trigo, la planta de trigo ¿dónde estaba? En el mismo grano de trigo que va a ser sembrado; o sea, que Dios creó en un grano de trigo una planta de trigo y muchos granos de trigo.     Es como un huevo de gallina que está, que fue formado por medio de la unión del gallo y de la gallina; ahí está un pollito o una gallina, están las plumas, y usted ve y dice; “Yo no veo nada, eso es cosa de locos, pensar esas cosas.” Pero cuando usted coloca los huevos debajo de la gallina, y pasa cierto tiempo empieza a ver los pollitos naciendo y con plumitas pequeñitas; y después crecen, y dice: “¿Y de dónde apareció esto?”     –“Yo te dije que estaba en ese huevo, esos huevos; ahora incrédulo, ahora puedes ver.”     Y así es también con nuestros cuerpos físicos, ¿dónde estaban, de dónde vinieron? Dice que cuando Abraham ofreció a Dios diezmos a Dios, pagó los diezmos a Dios en el capítulo 14 del Génesis, dice San Pablo en el capítulo 7 que Leví también estaba diezmando el cual estaba en los lomos de Abraham; esa es la trayectoria del cuerpo físico, viene de nuestros antepasados, de la cuarta generación, de ahí, viene la cuarta generación por ahí, y por eso hay bendiciones hasta la cuarta generación o también juicios o maldiciones.     Y ahora, por eso también los médicos le preguntan a las personas: “Bueno, en tu familia, tu padre, tu abuelo, ¿alguien tuvo tal problema de salud?” ¿Por qué? Porque si lo tuvo, lo puede heredar la persona. Es que traemos herencia de nuestros antepasados, que viene por ahí viajando todo; así fue el pecado también.     Así también ustedes pueden ver en los árboles, algunas veces hay plantaciones que las tienen que quemar porque tienen alguna plaga. Y si no se le pegó esa plaga cuando ese árbol nació, entonces fue antes, en la semilla estaba la plaga y vino de una generación anterior o de dos o tres generaciones anteriores, porque si se sigue sembrando la semilla de plantaciones que tienen plaga, el fruto va a ser fruto con plaga, todas las generaciones que le sigan.     Por eso la buena semilla es la que hay que sembrar, y Cristo es esa buena Semilla. Y en la buena semilla es que viene ¿qué? el trigo, los hijos e hijas de Dios. Por eso Cristo dice que el que siembra la buena simiente, la buena semilla es ¿quién? el Hijo del Hombre, que Cristo es la buena Simiente, la buena semilla; es el segundo Adán, porque la primera semilla le entró la plaga del pecado al pecar en el Huerto del Edén, y entonces su descendencia ha venido con el problema de la plaga del pecado.     Pero Cristo, el segundo Adán, es traído a la Tierra sin pecado, sin plaga, para la siembra de ese grano de trigo para una nueva creación, una nueva raza de seres humanos sin la plaga del pecado, porque la Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado y ahora Cristo está creando una nueva raza con Vida eterna y ya tienen Vida eterna todos los creyentes en Cristo, tienen Vida eterna en su alma, tienen Vida eterna en el espíritu que han recibido, y ahora les falta la Vida eterna física que en algún momento va a venir; para lo cual se necesita el poder ¿de qué? De la transformación.     Vean, alrededor de la Palabra, es que ha venido la creación completa: “Y habló Dios, dijo Dios: Sea la luz y fue la luz.” Y así ha venido la Creación completa, porque toda la Obra de Dios, todo lo que Dios hace, viene de la Palabra creadora hablada por Dios, la cual se materializa, se hace una realidad en el tiempo correspondiente. Esa siempre ha sido la Obra de Dios, Dios no obra en otra forma.     ¿Y cómo viene la Palabra? No hará nada sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas. Para cada tiempo Dios trae Su Palabra a un hombre, ese hombre la recibe de parte de Dios, se hace carne en él, y él comienza a hablar esa Palabra y se hace carne en las personas que la escuchan, y comienza ¿qué? la Obra de Dios, esa es la Obra de Dios, comienza a materializarse todo lo que está siendo hablado; y lo que había sido hablado para otros tiempos o en otros tiempos, pero que no fue cumplido en aquellos tiempos, entonces se cumple en ese tiempo; porque hay Palabra hablada, en otros tiempos fue Palabra hablada para... digamos para nuestro tiempo, desde el Génesis hasta el Apocalipsis.     Por lo tanto, la Palabra que es hablada para ser cumplida en cierto tiempo, alrededor de esa Palabra se va a materializar lo que fue hablado.     Y si fue hablado para ciertas personas que Dios le va a dar tal bendición, pues ellos primero van a escuchar esa Palabra, la van a creer, y van a conquistar esa promesa por fe, creyéndola; y así es como se hace carne en la persona la Palabra. Y luego, como se hizo carne, alrededor de esa Palabra que se hizo carne, se va a materializar el cumplimiento de esa promesa.     Por lo tanto, vendrá a ser una obra de fe, una obra de fe en la persona, en el pueblo de Dios. Y no solamente lo que pase en la persona, sino lo que pase en la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes, toda la Obra de Dios será alrededor de la Palabra que ha sido hablada para Su Iglesia para esa etapa, para esa edad, para ese tiempo. Y cosas que Dios dijo que iba a hacer, que va a hacer o que van a ser vistas en la Iglesia, no es otra cosa sino la materialización de eso que Dios ha dicho que va a suceder. Todas esas cosas son el pensamiento divino hablado, expresado por el Espíritu Santo a través de los instrumentos que Él envía a Su Pueblo.     ¿Y cómo va a venir nuestra transformación? Sencillo, dice el reverendo William Branham, vamos a ver aquí porque estamos hablando de la transformación, ¿verdad? Y yo creo que ése es el tema que más nos interesa, porque como se están poniendo las cosas en este planeta Tierra yo creo que muchos piensan como yo: mientras más pronto me vaya de aquí, mientras más pronto sea transformado y me vaya, mucho mejor; yo creo que muchos piensan como yo.     Vamos a ver una escritura en el libro de “Los Sellos,” página 128 (de esta versión o traducción) dice, por la mitad de la página dice:     “Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que El muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación (fe de rapto).”     Entonces si los Truenos son los que van a dar a conocer, a traer esa revelación, van a permitir que Ella conozca cómo prepararse, pues entonces hay que oír lo que los Truenos... el pueblo va a estar escuchando los Truenos. A lo mejor no sepa qué son los Truenos lo que están escuchando, pero serán los Truenos. ¿Qué son los Truenos? La Voz del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, la Palabra que Él habla para Su Iglesia; ahí está el misterio, los Truenos revelan el misterio del séptimo Sello, el misterio de la Venida del Señor.     Y así como para la transformación espiritual en cada persona, el misterio que es revelado ¿cuál es? El misterio de la primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario. Y creyendo en Cristo, en Su Nombre y Su Obra de Redención, recibiéndolo como Salvador, siendo bautizado en agua en Su Nombre y recibiendo Su Espíritu, ocurre esa transformación interior.     Para transformación física será la segunda Venida de Cristo, la Venida del Señor en el Día Postrero, la revelación traída para el Día Postrero que es la Voz de Cristo, del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, dándonos Su Palabra, revelándonos estas cosas, estaremos recibiendo la revelación, la fe para ser transformados. Alrededor de esa Palabra que se habrá hecho carne en los creyentes en Cristo, vendrá la transformación para esas personas; y la resurrección para los que ya partieron.     Por lo tanto, habrá un mensaje que tendrá, que recibirá la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero en la etapa correspondiente a nuestro tiempo. No para la primera edad, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima edad, porque ya esos mensajes fueron traídos por el Espíritu Santo a través de los mensajeros que Él envió.     Por lo tanto, el Ángel Fuerte, el Espíritu Santo que estuvo en esos mensajeros, estará en este tiempo final trayéndonos Su revelación, Su mensaje final, que se hará carne en nosotros y se materializará todo lo que Dios ha prometido para Su Iglesia en este tiempo final. Ninguna persona será transformada a menos que tenga esa Palabra revelada, esa Palabra de los siete Truenos encarnada en ellos.     Por lo tanto, la Voz de Cristo el Ángel Fuerte, del Espíritu Santo que desciende del Cielo con el Librito abierto en Su mano y lo entrega a un hombre para que profetice; si va a profetizar, ¿qué tiene que ser ese hombre entonces? Un profeta, porque los que profetizan son los profetas. Y se va a comer esa Palabra, ese mensaje, esa Palabra creadora la va a hablar, van a recibirla esa Palabra todos los creyentes que van a ser transformados, se hará carne en ellos también como se hará carne en el mensajero porque se la come, la recibe, la cree, y se hace carne en él y por lo tanto se hace realidad esa Palabra. Y la orden luego es: “Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”     Y por lo tanto, habrá alguien profetizando, habrá alguien que se habrá comido esa Palabra, que será un profeta, y que no pertenecerá a ninguna de las siete edades, por lo tanto tiene que haber una etapa en la Iglesia en donde él estará; y no hay otra etapa sino la etapa de oro, la Edad de Oro, la Edad de la Piedra Angular. Ahí va a aparecer el que se habrá comido esa Palabra, ese Libro sellado con Siete Sellos, y va a estar hablando la Palabra profética, y habrá ahí arriba personas que estarán escuchando porque habrán escuchado el llamado de subir, de subir más arriba.     Porque así ha sido en la primera edad, subieron a la primera edad los creyentes con el mensaje del Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad (San Pablo), luego a la segunda edad vino el mensajero, el llamado por medio del Espíritu Santo a través de ese mensajero el cual se había comido la Palabra para ese tiempo, y subieron a esa segunda edad los creyentes correspondientes a esa segunda edad; y así se va subiendo como en una escalera, a cada etapa de la Iglesia las gentes correspondientes a cada etapa de la Iglesia donde Dios también coloca al mensajero de cada etapa.     Y ahora, se nos fueron los siete mensajeros, algunos dirán: “Pues, no tenemos ahora mensajero.” Para las siete edades ya no, pero para la Edad de la Piedra Angular tiene que aparecer el mensajero correspondiente. Y tiene que, el Espíritu Santo hablarle a Su Iglesia en una edad más alta, en esa edad lo que estará siendo hablado va a materializarse, lo que es correspondiente a esa edad. Por ejemplo: fue hablado en el pasado que una Gran Carpa Catedral va venir en medio de los creyentes en Cristo; y no se cumplió en la séptima edad.     Y el reverendo William Branham quiso hacerlo una realidad, y él lo habló, por consiguiente eso es Palabra hablada. Pero, recuerden que los profetas han hablado Palabra para su tiempo que se va a cumplir en su tiempo, y Palabra que se va a cumplir en otras etapas del Programa Divino. Lo que fue para su tiempo, se cumplió en el tiempo en que ellos vivieron; y lo que fue para más adelante, pues se ha ido cumpliendo a medida que han venido los ciclos o edades del Programa Divino.     La Obra de Dios siempre ha sido cumplir lo que Él prometió, cumplir lo que Él pensó y habló por medio del Espíritu Santo, o sea, por medio de Cristo en Su cuerpo angelical, a través de los profetas que fueron los velos de carne que Él utilizó.     Por ejemplo, Dios había hablado a Abraham, en el capítulo 15, versos 12 al 19, de que su simiente sería cautiva o esclava en tierra ajena, y sería afligida allá; pero que Dios los libertaría, y que castigaría a la nación que los tendría oprimidos; y que los libertaría con mano fuerte, o sea, con mano fuerte es con juicio, a la fuerza, para cumplir el castigo en contra de los que los tenían oprimidos. Porque Dios es el Juez, y Él juzga, y lleva a cabo lo que Él habla también como juicio, porque es el Juez de toda la especie, de toda la Creación.     Y ahora, cuando se habla de juicio divino, recuerden tiene que usted pensar en una corte, donde Dios es el Juez y va a haber un juicio que se va a llevar a cabo. Cuando se habla que los juicios divinos van a caer sobre la Tierra, recuerden: todo eso tiene que ser, ocurrir en el Cielo, y luego ser manifestado, revelado en la Tierra. Pero ya viene ya la sentencia del Cielo.     Como a Nabucodonosor, recuerden que se engrandeció y creyó que él era el que había logrado tener ese reino tan grande, y no sabía que era que Dios le había dado ese reino; porque a quien Dios quiere, Él le entrega el Reino. Y tuvo un sueño de un árbol grande y vio a un vigilante que dijo que cortaran el árbol, y que era por orden de los vigilantes, de los santos, o sea, que hubo un juicio en el Cielo y la sentencia fue dictada. Y ese vigilante dictó la sentencia, la sentencia que ya Dios había dictado, la dio a conocer. Y Nabucodonosor quedó loco, le fue dado corazón de animal, o sea que un espíritu de animal, de buey, vino sobre él; si hubiera sido de mono, hubiera estado brincando por los árboles.     Y encontramos que en el Cielo se llevan a cabo las cosas primero y luego se materializan en la Tierra, y son dadas a conocer por medio de los instrumentos que Dios tiene para cada tiempo.     Para nuestro tiempo queremos conocer todo lo relacionado a la transformación y a la resurrección de los muertos creyentes en Cristo, y por consiguiente el arrebatamiento o rapto de la Iglesia; porque todos los que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, tendrán la Palabra prometida para nuestro tiempo, la cual se va a materializar en ellos, y alrededor de esa Palabra es que se va a materializar nuestra transformación. Porque la Palabra es una semilla, la Palabra es la simiente, la semilla original, que lo que dice se hace realidad. Así como lo que hay en una semilla de algún árbol o lo que sea, se hace realidad al sembrarla, nace y lleva fruto; así también es la Palabra de Dios que hace aquello para lo cual Dios la envía: la siembra en el corazón de las personas, y por consiguiente en la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes.     Por lo tanto, la Iglesia tendrá la Palabra correspondiente a nuestro tiempo, y cada creyente en Cristo, como individuo, también la tendrá; alrededor de esa Palabra es que se va a llevar a cabo nuestra transformación. Por eso la fe para el rapto de la cual habla el reverendo William Branham, transformación y rapto, ¿ve? Está en los Truenos, los Truenos la dan, y los Truenos es la Voz de Cristo el Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10 hablándole a Su pueblo. Y para eso, le entrega el Título de Propiedad a un hombre para que se lo coma y entonces profetice, hable, traiga esa Palabra profética, y por consiguiente estará el Espíritu Santo en él hablando a través de ese instrumento.     Y habrá una etapa de la Iglesia en donde todo eso se va a llevar a cabo, y ya no será ni en la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima edad porque ya esas edades pasaron, y ya lo que se iba a cumplir en esas edades, se cumplió. Ahora subimos más arriba: a la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de Oro de la Iglesia, la edad donde todas esas promesas van a ser cumplidas; pero no sabemos en qué año, ellas van a cumplirse a medida que va pasando el tiempo.     Es como la siembra de las semillas, se siembra, se vigila para que las aves no arranquen, no dañen la... ni los sapos vayan a meterse. Recuerden, Cantares, por ahí, dice que las zorras pequeñas dañan las plantaciones.     Por lo tanto, se vigila, los ministros tienen que estar vigilando, que no se le meta alguna persona para hacerle daño a la congregación, para que no venga con otra cosa u otra interpretación o cosas pensadas de él, de su cabeza, y pervierta la Palabra real, la Palabra Simiente que le es dada al pueblo por medio del Espíritu Santo a través del instrumento que Él tiene para esa edad; y siempre tiene uno solo en cada edad o en cada etapa de Su Iglesia.     Y el pueblo, entonces verá, si no es conforme a la Palabra prometida para el tiempo, no le dará importancia a lo que otra persona diga; solamente él deseará escuchar lo correspondiente a su tiempo, la Palabra prometida para su tiempo; que tiene que venir conforme al orden establecido por Dios, no puede venir en otra forma.     Por lo tanto, Dios no hablará por otro instrumento sino por el instrumento que Él tiene para cada etapa, para cada edad. No puede cambiar Su forma de hablar, siempre ha sido esa Su forma.     Y ahora, el poder de la transformación será manifestado por el Espíritu Santo alrededor de esa Palabra prometida que ha sido dada a Su pueblo, a Su Iglesia, y que Su Iglesia como Cuerpo Místico la ha recibido y que cada creyente en Cristo, como individuo, la ha recibido en su corazón, y se ha hecho carne en el Cuerpo Místico y se ha hecho carne en el creyente. Por lo tanto si se ha hecho carne, pues tiene que hacerse realidad; ya la tiene hecha carne, por lo tanto alrededor de esa Palabra que se ha hecho carne en su vida, va a venir la transformación.     Así es que vienen todas las bendiciones para la persona: cree la Palabra, y al creerla se hace una realidad, se cumple lo que dice la Palabra; porque Dios vela por Su Palabra ¿para qué? para ponerla ¿por qué? por obra, para hacerla una realidad.     Y ahora, por eso podemos ver que Cristo siempre estaba hablando la Palabra, lo que la Escritura decía, porque eso era lo que se estaba haciendo realidad en Él para el pueblo. Y por eso fue que cuando llegó a leer Isaías, capítulo 61, cuando llega a donde dice: “Y para predicar el año de la buena voluntad del Señor,” se detuvo y no continuó, porque lo que a continuación decía: “Y el día de venganza del Dios nuestro,” porque el día de venganza del Dios nuestro no se iba a predicar en ese tiempo, Cristo en Su primera Venida no iba a predicar el día de venganza sino el año de la buena voluntad del Señor, por eso se detuvo; la predicación del día de venganza del Dios nuestro es para este tiempo final.     Por lo tanto, Cristo en Su Venida a Su Iglesia en el Día Postrero estará hablando sobre el día de venganza, todo esto que va acontecer en este tiempo final. En palabras más claras estará dando a conocer las Trompetas, las Copas, las Plagas todo eso. Pero también estará dando a conocer cómo escapar; cómo cuando le dice a Noé, que va a destruir la humanidad y Noé se asusta, pero Dios le dice la forma de escapar: un arca.     Así que, no hay problema. Cuando delante de Dios el problema es grande para la familia humana y Dios la va a destruir, por otro lado la bendición es grande para los creyentes.     Y ahora: “EL PODER DE TRANSFORMACIÓN.”     Por eso es que somos llamados a subir más arriba, más arriba de la edad séptima, subir a la Edad de Piedra Angular, que es la edad para la adopción, donde estaremos escuchando todas las cosas que Cristo estará hablando en forma consecutiva en el Día Postrero en medio de Su Iglesia.     Y luego, cuando se abra todo el misterio de lo que ha estado sucediendo en la Iglesia, descubriremos que estábamos escuchando la Voz de Cristo consecutivamente, y eso es los siete Truenos hablando.     El contenido de los siete Truenos y el misterio del séptimo Sello que es la Venida del Señor, lo revelan los siete Truenos, todo ese misterio de la Venida del Señor a Su Iglesia; porque está la Venida del Señor a Su Iglesia que es como ladrón en la noche, y por consiguiente, es un misterio y será un secreto que conocerá Su Iglesia que va a ser transformada pero el mundo no sabrá nada de eso.     Como el mundo en el tiempo de Jesús, no sabían que la primera Venida del Mesías estaba cumplida allí, en Él. Decían que era un joven endemoniado, que echaba fuera los demonios por el dedo de Belcebú, que era un comilón y bebedor de vino, y amigo de los publicanos y de todas las personas; y tenían un concepto muy malo acerca de Jesús. Por eso encontramos que Jesús cuando hablaba, hablaba duro en contra de esas personas que tenían ese concepto negativo acerca de Jesucristo.     Y Cristo sabía quién Él era, no se iba a desanimar; Él tenía una labor que llevar a cabo conforme al Programa Divino, la cual estaba sellada en Él. Cuando Él dice: “También tengo otras ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer, y oirán mi Voz y habrá un rebaño y un pastor.”     Él dice: “Nadie me quita la vida, Yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre;” (eso está en San Juan, capítulo 10, verso 14 en adelante), Él ya venía con una misión divina, que nadie entendía, aunque estaba ya en las profecías que el Mesías vendría, y en la semana número setenta le sería quitada la vida al Mesías, capítulo 9 de Daniel.     Por lo tanto, Él era el que conocía ese misterio, esas escrituras Él las conocía; los demás las habían leído, pero su significado en el tiempo de su cumplimiento, no lo entendieron. Pero Jesús sí, sabía lo que estaba sucediendo, era el único que sabía; y de vez en cuando alguno de los discípulos descubría algo por revelación divina.     Cuando Pedro, que Jesús pregunta: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” Los discípulos decían: “Unos dicen que Tú eres Elías, otros dicen que Tú eres alguno de los profetas, otros dicen que Tú eres Juan el Bautista que ha resucitado.” Por supuesto por las cosas que Jesús hacía, hacía cosas que parecían a las que Elías hacía, hacía cosas que parecían a las que Juan había hecho, y así hacía cosas que se veían como las que los profetas habían hecho.     Pero ninguno sabía quién era Él. “Puede ser Elías, o puede ser Juan el Bautista, o puede ser alguno de los profetas que ha resucitado.” ¿Pero quién es? Eso era lo que Jesús quería que Sus discípulos supieran: quién Él era en el Programa Divino.     Y Pedro le dice... y cuando Jesús pregunta: “Y ustedes, ¿quién dicen que Yo soy?” Pedro le dice: “Tú, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Jesús le dice: “Bienaventurado eres Simón hijo de Jonás, que no te lo reveló carne ni sangre sino mi Padre que está en el Cielo (o en los Cielos).” Y ahí comienza a decirles otras cosas, otras bendiciones (esto está en el capítulo 16 de San Mateo).     Ahora, podemos ver que algunos sí supieron, pero no sabían todo. Pedro ni sabía que tenía que morir Cristo, porque cuando Cristo dice que tiene que subir a Jerusalén para ser tomado preso y ser juzgado y condenado y ser crucificado, Pedro le dice: “Tal cosa no te vaya a acontecer.”     Piensen ustedes, esperando la Venida del Señor y ahora tenerla y “que se nos vaya a morir,” que lo vayan a matar, ellos estaban dispuestos a dar su vida por Cristo; cuando fue tomado preso Jesús, Pedro sacó su espada y no le cortó la cabeza al siervo del sacerdote, ¿por qué usted cree? Porque de seguro esquivó el golpe, y solamente le alcanzó la oreja.     Así que, ellos defendían a Cristo, no discutiendo, sino lo defendían en la mejor forma que ellos sabían. No se debe estar discutiendo con la gente, el que no cree, no cree; porque usted sabe que el incrédulo no va a creer, el creyente es el que cree. Estar discutiendo con los incrédulos, Cristo dice: “No echéis las perlas a los cerdos, porque las hollarán.” Pisotearán todo lo que usted estará diciendo, que son perlas, la revelación divina es una perla o son perlas que Dios le ha dado para que las tenga usted, son un tesoro.     Ahora, podemos ver que para este tiempo final hay una bendición grande prometida: la transformación, para lo cual Cristo vendrá. ¿Pero cómo vendrá? ¿Cuándo vendrá? Y estos misterios, eso solamente le va a ser revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo, a todos aquellos que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; más nadie tiene que saber, porque más nadie va a ser transformado.     Ahora, va a tener un impacto en las vírgenes fatuas y también en el mundo entero, esa manifestación del poder de Dios en cierto momento. Y eso va a identificar a la Iglesia Novia del Señor, porque ese poder va a estar en la Iglesia del Señor Jesucristo manifestado.     Y por eso es que le fue mostrada una gran Visión al reverendo William Branham por allá, por el año 1.956, el día primero de enero de 1.956. Vean, del ‘56 ya Dios le mostró en Visión que una Gran Carpa Catedral va a aparecer en medio de los creyentes en Cristo. Por eso él siempre estuvo hablando acerca de esa Gran Carpa Catedral, y trató de que se hiciera una realidad en su tiempo. Y le fue dicho que ahí será el cumplimiento de la Tercera Etapa, y la Tercera Etapa es la etapa de la Palabra creadora siendo hablada. Y cuando la Palabra creadora es hablada, se va a materializar a través de esa Palabra, alrededor de esa Palabra, lo que ha sido hablado; y por consiguiente, donde esté esa Palabra se va a cumplir, se va a materializar; y estará ¿dónde? en los creyentes en Cristo que van a ser transformados.     Por lo tanto, esa es la revelación para la Iglesia del Señor Jesucristo, para los que van a ser transformados. Y eso lo estará dando el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia en el Día Postrero, Cristo, el Ángel Fuerte.     Y ahora, todo eso es un misterio pero que lo va a recibir, va a recibir la revelación la Iglesia del Señor Jesucristo en la forma que siempre Dios ha dado Su revelación, Su Palabra a Su pueblo: por medio del Espíritu Santo a través del instrumento que Dios tenga para esa edad.     Por lo tanto, van a identificar los creyentes la Palabra y en quién estará esa Palabra para ser hablada, predicada, y la edad también. Por lo tanto van a estar escuchando y viendo, y entonces tendrán al Espíritu Santo localizado en el instrumento que Dios tenga para el Día Postrero, y por consiguiente estará ubicada la Palabra que les dará la fe para ser transformados y raptados en el Día Postrero.     En cualquier otra persona que venga tratando de meter otra cosa, no le harán caso; si no es conforme a la Palabra prometida para el Día Postrero, no tendrá valor para los creyentes en Cristo. Porque cualquiera que deja, que deje que le coloquen otra cosa, una interpretación humana, otra cosa que piense otra persona y lo mezcle con la revelación, ¿qué ha hecho? Un poco de levadura leuda toda la masa, hace inefectiva esa Palabra para la persona y no le va a producir ninguna transformación. Por eso es tan importante mantener la Palabra que es traída, pura, sin levadura, sin añadirle ni quitarle.     Por eso hay un juicio, una maldición, para el que le añada o le quite a la Palabra (Apocalipsis, capítulo 22). Al que le añada, le serán añadidas las plagas; y el que le quite, le será quitado el nombre del Libro de la Vida. Tan sencillo lo explica ahí la Escritura.     Por lo tanto, nadie se atreverá, de los escogidos, a quitarle o a añadirle. Cuando ustedes vean a alguien quitándole o añadiéndole, recuerden: ése no tiene cara de ser un buen transmisor de la Palabra pura de parte de Dios para los escogidos; porque si le quita o le añade, está haciendo lo mismo que el diablo hizo a través de la serpiente en el Huerto del Edén, que Dios dijo que el día que comieran del árbol de la ciencia del bien y del mal iban a morir (le dice Dios a Adán), y la serpiente tomó esa misma Palabra y le añadió: “No morirás.” Es un “no,” una sola palabra.     Por lo tanto, aunque sea una palabra, los escogidos localizarán, verán, si le añaden una sola palabra alguna otra persona, dirá: “Le está añadiendo, por lo tanto esa explicación o eso que está diciendo no es lo que me va a ayudar para mi transformación.” Por lo tanto estará escuchando la Palabra pura por medio del Espíritu Santo a través del instrumento que Dios tenga para ese tiempo.     La van a tener, dijo el reverendo William Branham que va a venir un mensaje, y va a ser mundial. Y va a ser la Palabra, la Simiente Palabra escrita, va a salir por la prensa, por los medios de comunicación, en todas las formas va a venir esa Palabra, y por consiguiente, la vamos a tener escrita en folletos, en videos y en todas las formas que hay actualmente disponibles, para que la Palabra sea tenida por los creyentes.     Se levantarán personas en contra, si lo hicieron en el día de Jesús y en el día de Moisés también, por lo tanto lo harán en nuestro tiempo así como lo hicieron en tiempos de los diferentes mensajeros que Dios envió. En tiempos de los profetas del Antiguo Testamento se levantaron personas en contra, y hasta los mataron a muchos de los profetas; y al mismo Jesús, se levantaron en contra de Él hasta que lo crucificaron, lograron que fuera crucificado. Así hicieron con los apóstoles también, así han hecho con los mensajeros de las diferentes etapas de la Iglesia, los han perseguido; pero los creyentes de cada edad se mantuvieron firmes, creyendo el mensaje que Dios trajo por medio del mensajero que Dios les envió.     Así será también en nuestro tiempo. Y el poder de la transformación será manifestado en el Día Postrero, en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular y en cada creyente en Cristo en quien estará la Palabra hecha carne.     Se tiene que hacer carne la Palabra para que pueda producir aquello que dice la Palabra. Cuando se hace carne es cuando la persona la oye y la cree de todo corazón, y no deja que el enemigo la arranque de su corazón.     Cuando una persona deja de creer ¿qué pasó? El diablo, en alguna forma, usando cualquier instrumento, porque dice que las aves vienen y arrancan lo que fue sembrado en el corazón de la persona; dejó que se acercara alguna ave. Un águila trae la Palabra, pero hay otras aves... águilas son profetas, pero se llega otra persona para meter otra cosa, para arrancar la Palabra que fue colocada en el corazón del creyente. Y si deja que la Palabra se la arranque del corazón, se convertirá en un incrédulo y se levantará o se convertirá en un enemigo del Programa Divino. Y aun hasta se apartará de Cristo. Si usted ve que una persona se aparta de Cristo, no tiene nada para nosotros, no tiene nada para usted, no tiene Palabra para usted. Dejar a Cristo es dejar la Vida eterna.     Por lo tanto, Él dice: “El que me negare delante de los hombres, Yo le negaré delante de mi Padre que está en los Cielos.” (San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33).     Por lo tanto, de una persona que se aparte de Cristo, sea un sencillo creyente o sea un ministro, no tiene nada para darle a usted o a mí. Y si dice que tiene algo, es algo, una palabra pervertida para hacerlo a usted un incrédulo a la Palabra de Dios correspondiente a nuestro tiempo.     Tratará de hacer lo que fue hecho con Eva, de que no crea la Palabra original que le fue dicha a Adán, sino que crea la palabra que el diablo le está diciendo que tiene un 99% de Palabra de Dios y tiene solamente un %, un “no,” le añadió un “no” nada más.     En la historia del Cristianismo y en la historia de la Biblia hay personas que le han añadido más de una palabra, así que, han hecho peor que el diablo, han hecho peor que la serpiente.     Así que, podemos ver que hay que mantener la Palabra correspondiente a la Edad en que uno vive, pura, para lo cual en el tiempo final habrá imprentas, habrá revistas, habrá equipos para grabación de DVD, habrá equipos para grabar imagen y voz, para que tengamos la Palabra pura, que es la que tiene que encarnarse en nosotros, para que alrededor de esa Palabra que estará encarnada en nosotros, ocurra la transformación.     Y va pasando de etapa en etapa hasta que produzca, así como la Palabra que es Cristo, el Verbo, representado en un grano de trigo, miren por las etapas por las cuales pasó, y tuvo que morir. Pero luego el Día de Pentecostés nació la planta de trigo, nació del grano de trigo, y luego el fruto, a medida que han ido pasando las etapas de la Iglesia ha ido naciendo en la planta de trigo, muchos granos de trigo, muchos hijos e hijas de Dios en la Iglesia del Señor Jesucristo.     Hay diferentes etapas, y ahora nosotros estamos en la etapa más gloriosa: la etapa en donde el fruto madurará, porque madura en la parte alta primero, que es la edad que está más arriba y por consiguiente la más cerca al sol. Y por consiguiente, el fruto que madura primero es el que tiene la bendición, que estando en la planta de trigo, madura. Y es el grupo, que las promesas que fueron hechas en otro tiempo y no fueron cumplidas, se van a cumplir en este tiempo, en esos escogidos del Día Postrero.     Es importante saber que el poder del Espíritu Santo estará regresando esa transformación alrededor de la Palabra que estará hecha carne en los creyentes en Cristo del Día Postrero, y por consiguiente, ese será el fruto de esa Simiente Palabra que se materializará, se hará realidad. Lo que dice que va a acontecer, que Dios va a hacer, va a ser visto siendo hecho en favor de esos que tienen en ellos esa Palabra creadora hecha carne.     Por eso es que la Visión de la Carpa también va a ser cumplida en este tiempo final. Y las cosas que fueron vistas en esa visión por el reverendo William Branham, van a ser vistas por la Iglesia del Señor Jesucristo que estará en la etapa de Edad de Piedra Angular en el Día Postrero. Y por cuanto el socio de Dios es el hombre, y Dios ha estado obrando por medio de Su Espíritu a través de Su Iglesia de edad en edad, pues a través de Su Iglesia en la Edad de Piedra Angular se va a realizar el cumplimiento de la Visión de la Carpa.     Por lo tanto, estarán trabajando todos en esa etapa, en esa edad, para que se haga realidad esa Visión de la Carpa. Como trabajaron todos en el tiempo de Moisés para que se hiciera realidad el tabernáculo que Dios le mostró a Moisés; tuvieron que trabajar, porque Dios obra por medio de seres humanos. Así estarán trabajando unidos, ministros y congregaciones, en el proyecto de la Visión de la Carpa correspondiente a este tiempo final. Tan sencillo como eso.     No quiere decir que será fácil, recuerden que siempre cuando se lleva a cabo la Obra de Dios y se dice que eso es lo que Dios quiere que se haga o ése es el Programa de Dios para ese tiempo, siempre los enemigos se levantan para tratar de que no se lleve a cabo ese proyecto.     Aun encontramos que en tiempos pasados, cuando iba a ser restaurado el templo, se levantaban los enemigos del pueblo de Dios para burlarse y también para tratar de que no siguieran adelante en la restauración del templo.     Siempre habrá burladores, siempre habrá enemigos, siempre habrá personas que no tienen la Palabra correspondiente a nuestro tiempo hecha carne; no la creerán; si no la creen, no está hecha carne en ellos, y por consiguiente se van a levantar en contra para que aquellos en quienes está hecha carne la Palabra no trabajen en el Programa Divino.     Pero ellos continuarán trabajando, los creyentes; Cristo los respaldará, porque Él vela por Su Palabra para ponerla por obra, por lo tanto tenemos esa promesa de parte de Dios. Y Dios, por medio de Su Espíritu, hará el cumplimiento de esa promesa, usando diferentes personas, los cuales serán bienaventurados en haber sido instrumentos para el cumplimiento de lo que Dios prometió.     En cuanto a proyectos físicos en la Iglesia del Señor, ése es el más importante, y por consiguiente, es el más importante que la raza humana estará llevado a cabo en el Día Postrero; no hay otro proyecto físico de construcción más importante que la construcción y materialización de la Visión de la Carpa. No hay otro más importante.     Ahí van a ser confirmados en la fe los creyentes, y en esa etapa de la Iglesia es que va a venir la resurrección y la transformación; pero no sabemos cuántos años o meses faltan para que se haga realidad todo eso que ha sido prometido para la Iglesia.     A nosotros nos toca la parte física, trabajar en aquello en que Dios quiere usarnos para que se haga realidad la Visión de la Carpa, y que será la materialización de lo que ha sido prometido, de lo que fue dicho. Estará esa Visión de la Carpa hecha carne en cada creyente, creyéndolo de todo corazón y por consiguiente trabajando para que se haga una realidad.     Por lo tanto, en algún lugar del planeta Tierra, y tiene que ser en el Occidente, no puede ser en otro lugar, veremos la materialización de la Visión de la Carpa; y todas las bendiciones que fueron vistas siendo manifestadas allí, las vamos a ver allí también.     Ahora, después que esté levantada esa Gran Carpa-Catedral, no sabemos si desde el primer día Dios va a estar haciendo milagros o si pasará un año, dos años, no sabemos. Una cosa sí sabemos: que se estará predicando la Palabra de Dios, el Evangelio del Reino y el Evangelio de la Gracia, las dos lluvias: temprana y tardía a la misma vez estarán cayendo sobre el pueblo.     Por lo tanto, adelante trabajando en el proyecto divino, tanto todo proyecto divino espiritual o físico que está señalado para Cristo por medio de Su Iglesia llevar a cabo.     Y que Dios les use grandemente en Su Obra en este tiempo final. Y que pronto se materialice no solamente la Visión de la Carpa, sino se materialice la transformación de nuestros cuerpos y la resurrección de los muertos en Cristo y el rapto o arrebatamiento de la Iglesia del Señor Jesucristo; por medio del poder de transformación, el poder de Dios por medio del Espíritu Santo, cumpliendo, haciendo todas estas cosas; y por consiguiente todo será una obra ¿de quién? del Espíritu Santo, de Dios por medio de Su Espíritu, por supuesto usando seres humanos.     Ha sido para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “EL PODER DE TRANSFORMACIÓN.”     Dejo nuevamente con ustedes al reverendo Andrés Cruz Gallegos para finalizar nuestra parte en esta ocasión. Y ya en la tarde continuaremos con el programa que ya está señalado, en donde estaremos platicando sobre el tema: “JEHOVÁ LIBERA Y GUARDA A LOS SUYOS.”     Ahí veremos ese tema, que vendrá a ser una continuación del que hemos tenido ahora, y el que hemos tenido ahora “EL PODER DE TRANSFORMACIÓN,” lo unimos con el de las damas que es: “DAMAS PERSEVERANDO CON EL ÁNGEL HASTA OBTENER LA TRANSFORMACIÓN.”     Por lo tanto, no nos saldremos del Cuerpo Místico de Cristo, ni de la edad que nos corresponde en nuestro tiempo. Estaremos esperando esa transformación.     Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando todos una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.     Dejo con ustedes al reverendo Andrés Cruz Gallegos para finalizar nuestra parte en esta ocasión. Y hasta las 6:00. ¿6:00 de la tarde es? Hasta la tarde, Dios mediante, todavía es de día a las 6:00, así que, estaremos ya tempranito para continuar viendo lo que la Palabra de Dios tiene para nosotros en este tiempo final.     Bueno, continúen pasando una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.     “EL PODER DE TRANSFORMACIÓN.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter