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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Un saludo muy especial para el reverendo, misionero Miguel Bermúdez Marín, allá en Venezuela o en el país donde se encuentre en estos momentos; y también un saludo muy especial para el reverendo José Benjamín Pérez, allá en Puerto Rico.

Que las bendiciones del Señor sean sobre todos ustedes y sobre mí también. Amén.

Para esta ocasión leemos un versículo de la Escritura que se encuentra en Segunda de Crónicas, capítulo 20, verso 20, y dice:

"Y cuando se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat (el rey) estando en pie, dijo: Oidme, Judá y moradores de Jerusalén.

Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados."

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestros corazones y nos permita entenderla.

"EL SECRETO DE LA SEGURIDAD Y LA PROSPERIDAD DEL SER HUMANO."

Siendo que Dios es el creador de los Cielos y de la Tierra y ha dado este planeta Tierra al ser humano para que viva y gobierne este planeta Tierra, el creer en Dios, el Dios de Israel, y creen en Sus profetas les asegura, les da la seguridad y la prosperidad a los individuos como también a los pueblos.

Por lo tanto, es importante conocer a Dios, el Dios de Israel, y conocer los profetas de Dios; y Dios siendo el creador de los Cielos y de la Tierra, creó al ser humano a Su imagen y semejanza. ¿Qué es la imagen de Dios? Para poder comprender lo que es la imagen del ser humano. La imagen de Dios es el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios.

¿Y qué es la imagen del ser humano? Es el espíritu del ser humano, ese cuerpo espiritual que tiene cada ser humano, el cual, cuando la persona muere físicamente, su cuerpo físico, sigue viviendo la persona en ese cuerpo espiritual y va a la dimensión a la cual pertenece ese cuerpo. Si es un creyente en Cristo, pues va al Paraíso porque ese cuerpo espiritual, ese el espíritu de la persona, pertenece a la sexta dimensión que es la dimensión del Paraíso, la dimensión de los ángeles, la dimensión donde van los creyentes en Cristo. Si no es un creyente en Cristo, pues entonces tiene que ir a otra dimensión, a la dimensión de la cual sea el espíritu, ese cuerpo espiritual que tiene la persona.

Allá en el antiguo Testamento encontramos que los que servían a Dios iban al seno de Abraham y los que no servían a Dios iban a otro lugar, el infierno, llamado el infierno, lo cual lo explica Cristo en la parábola que dio del hombre rico y Lázaro el mendigo.

Murió el hombre rico y se encontró en el infierno, fue al infierno, donde ni con todas las riquezas que tenía en la Tierra pudo comprar ni un vaso de agua fría o agua fresca; ni siquiera el dedo mojado de Lázaro para colocarlo en la lengua del hombre rico pudo obtener; aunque era un hombre rico, ¿pero qué pasó? Las riquezas no se las puede llevar la persona para el lugar donde va cuando muere; excepto aquellos que han trabajado en la Obra de Dios, que sus obras con ellos siguen, y aunque no se llevan literalmente el dinero, las propiedades que tienen acá, por cuanto han colocado en la Obra de Dios dinero y muchas cosas, y trabajo, todo eso queda acreditado en el Cielo en el Reino de Dios y Dios recompensará a cada uno según sea ¿qué? Su obra; porque trabajó en la Obra de Dios con sus manos, con todo su ser, con dinero y con todas las formas posibles para trabajar en la Obra de Dios.

Por lo tanto, la Palabras de Cristo tienen un sentido para nosotros cuando Él dijo: "Haceos tesoros en el Cielo donde no minan ladrones, ni polillas, ni orín corrompen o dañan las cosas."

Es importante que el ser humano, así como hace tesoros en la Tierra, aunque algunos no alcancen a hacer tesoros porque lo que le ganan les da escasamente a algunas personas para comprar comida y poca ropa; pero en el Reino de Dios todos tienen el mismo derecho y la misma oportunidad de almacenar tesoros trabajando en la Obra de Dios en las diferentes formas: con dinero, con mano de obra y de todo corazón, porque si no lo hace de todo corazón, de buena gana, no vale, no cuenta en el Reino de Dios, mas bien cuenta como pecado; porque todo lo que no es de fe es pecado, dice la Escritura.

Así que, no trabajamos en la Obra de Dios por ser vistos o por ser alabados, sino porque amamos a Dios, amamos a Jesucristo y creemos en Él de toda nuestra alma y queremos servirle con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro ser. Es por amor que trabajamos en la Obra del Señor, así como por amor fue que Él murió en la Cruz del Calvario, sin nadie obligarlo, de buena voluntad lo hizo por todos nosotros y nosotros estamos muy agradecidos a Jesucristo por la Obra de Redención que Él efectuó en la Cruz del Calvario. Y le hemos entregado toda nuestra vida, todo nuestro ser a Él para salvación y Vida eterna, para que salve nuestra alma y nos dé Vida eterna como Él dijo: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna; mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre." [San Juan, capítulo 10, verso 27 al 30].

Por lo tanto, es Vida eterna lo que Cristo le ha dado a cada creyente en Él; no porque hicimos algo, sino porque por fe lo hemos recibido creyendo en Él de todo corazón, como nuestro único y suficiente Salvador. O sea, que Él es nuestro único y suficiente Salvador; no necesitamos a otro Salvador, no necesitamos un ayudante para que Él nos salve, Él es nuestro único y suficiente Salvador.

Y ahora, la seguridad y la prosperidad, eso es creer en Jesucristo nuestro Salvador y recibir Su Palabra de etapa en etapa, cada creyente en Cristo en la etapa que le toca vivir, lo cual es Cristo en Espíritu Santo manifestado en el mensajero de cada edad hablándonos Su Palabra revelada para esa edad; y cada cual tiene que entender, reconocer, cuál es la etapa en el Cuerpo Místico que le toca vivir. No se puede situar en una etapa que ya pasó, no se puede situar en la etapa de allá de San Pablo porque ya esa etapa o edad ya pasó, tampoco en la etapa o edad de Ireneo porque ya pasó, tampoco en la de Martin porque ya pasó, tampoco en la de Lutero porque ya pasó, tampoco en la de Wesley porque ya pasó, tampoco en la del reverendo William Branham porque ya pasó. Nuestra etapa en el Cuerpo Místico de Cristo corresponde a la Edad de Oro, a la Edad de la Piedra Angular.

De edad en edad encontramos que Cristo, el Espíritu Santo, el cual dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo." (San Mateo, capítulo 28, verso 20). Ha estado en Espíritu Santo, que es el cuerpo angelical de Dios o cuerpo angelical de Cristo llamado el Ángel del Pacto o Espíritu Santo y el cual ha estado confirmando el nuevo Pacto a todos los creyentes en Él; y confirmando las bendiciones que hay dentro del nuevo Pacto; y ha estado hablando por medio de cada mensajero que Él ha enviado; y ese mensaje que ha traído el mensajero de cada edad es la Palabra de Dios para la edad en que ha sido enviado ese mensajero; esa es la Palabra del Espíritu Santo, de Cristo en Su Espíritu Santo por medio de un velo de carne llamado un mensajero en la Iglesia del Señor Jesucristo, cada uno en la edad a la cual ha sido enviado.

Así como Dios enviaba a los profetas en diferentes tiempos allá en el antiguo Testamento. "Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele sus secretos a sus siervos sus profetas." (Amós, capítulo 3, verso 7). ¿Qué es un profeta? Una persona no se hace profeta sino que nace profeta como dijo Dios a Jeremías que lo había puesto por profeta, que era profeta, vean cómo le dice Dios a Jeremías, para que tengamos el cuadro claro de lo que es un profeta. Jeremías, capítulo 1, verso 1 en adelante, dice:

"Las palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín.

Palabra de Jehová que le vino en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado.

Le vino también en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalén en el mes quinto.

Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:

Antes que te formase en el vientre te conocí..."

¿Y cómo Dios va a conocer a una persona que todavía no se ha formado en el vientre de su madre? Recuerden que Dios es omnisciente y también omnipresente, y por consiguiente Él ve el fin desde el principio. Él no solamente conoció a Jeremías naciendo, siendo engendrado, naciendo luego, creciendo y siendo profeta, sino que lo conoció aun desde antes de nacer. Por eso los profetas no se hacen profetas, nacen profetas. Sigue diciendo:

"...antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."

Antes de nacer ya lo dio por profeta para las naciones.

"Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.

No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová."

Y ahora, Dios está con Jeremías, (le dice) para librarlo, y le dice: "Tú vas a hablar todo lo que yo te mande." O sea, no necesitaba saber hablar como saben hablar los que han estudiado mucho, sino hablar lo que Dios le diga. Y Dios le dice que estará con él para librarlo, porque va a tener problemas, si le dice: "Estaré contigo para librarte," es porque va a tener problemas. ¿A cuál de los profetas no persiguieron? A muchos los mataron, a otros los metieron en la cárcel y los azotaron; así pasaba con Jeremías, y pasó con Micaías y otros profetas también; y el profeta de los profetas: Jesucristo, así también pasó con Jesucristo, todo el mal que le hacían a los profetas vino a ser hecho en forma multiplicada en Jesús.

"Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca."

Muchas personas dicen: "Quiero oír la Palabra de Dios," pues mire la Palabra de Dios donde Dios la coloca: en la boca del profeta que Él envía para cada edad o cada dispensación. Hay profetas para edades o etapas y hay profetas para dispensaciones. Por ejemplo, tenemos a Adán, un profeta dispensacional para la Dispensación de la Inocencia, para toda la dispensación; luego tenemos a Set para la Dispensación de la Conciencia, segunda dispensación; luego tenemos a Noé para la Dispensación del Gobierno Humano; luego tenemos a Abraham para la cuarta dispensación, la Dispensación de la Promesa; luego tenemos para la quinta dispensación a Moisés, para la Dispensación de la Ley; y luego tenemos a Jesús para la Dispensación de la Gracia, sexta dispensación.

Y para la séptima dispensación Dios enviará un profeta mensajero dispensacional con el mensaje del Evangelio del Reino para proclamarlo a todas las naciones. Ese mensaje será para toda la dispensación, ese mensaje comenzará en la Tierra en nuestro tiempo y continuará para el Reino milenial. Ese mensaje será el mensaje para la Dispensación del Reino. Así como el mensaje de Jesucristo, que comenzó en la tierra de Israel, Jesucristo y los apóstoles, viene a ser el mensaje para toda la dispensación en todos los pueblos, naciones y lenguas.

Y ahora, si esto es así y Dios siempre obra por medio de un profeta, ¿qué es un profeta entonces? Es un hombre enviado por Dios con las dos conciencias juntas, que puede ver y puede hablar cosas que los demás seres humanos ni pueden ver ni pueden hablar.

Un profeta es un hombre que puede ver donde los demás no ven y puede oír de donde los demás no pueden escuchar. Por lo tanto, tiene las dos conciencias juntas y por consiguiente no hay una barrera entre una conciencia y la otra, no hay barrera entre el consciente y el subconsciente; estando despierto puede ver como las demás personas pueden ver en otras dimensiones en sueños; pero el profeta no tiene que dormirse para ver en otra dimensión, puede estar despierto, o si está dormido pues también Dios le puede hablar por sueños. Así está en Deuteronomio, capítulo 18, verso 15 en adelante; y el capítulo 13 también de Deuteronomio. "No hará nada el Señor, sin que revele sus secretos a sus siervos sus profetas." (Amós, capítulo 3, verso 7). Y esos profetas revelan al pueblo esos misterios.

Un profeta siempre ha sido el velo de carne a través del cual Dios con Su cuerpo angelical se ha manifestado y ha hablado a través de ese velo de carne. Eso lo muestra claramente Zacarías, capítulo 7, lo muestra claramente, versos 11 en adelante donde nos dice:

"Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos."

Y ahora, ¿cómo, Dios dice por medio del profeta Zacarías, que Él hablaba a Su pueblo Israel, al pueblo hebreo? Dice que Dios hablaba, dice:

"...y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros..."

Es por medio del Espíritu Santo, el cuerpo angelical de Dios, el Ángel del Pacto, que Dios hablaba a través de los profetas, no eran los profetas de sí mismos que hablaban, sino Dios en y con Su cuerpo angelical, Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto que es un cuerpo de otra dimensión, de la dimensión de los ángeles, que es un hombre, pero de otra dimensión, metido dentro de un profeta, dentro de un velo de carne, hablándole a las personas. Estaban esos profetas hablando inspirados por el Espíritu Santo, el Espíritu Santo ponía esa Palabra en la boca y el corazón de ese profeta, ese profeta hablaba, y eso era la Palabra de Dios. Mientras no es hablada la Palabra de Dios, el pensamiento de Dios, por medio de un profeta, todavía no es Palabra de Dios, es Palabra de Dios cuando es hablada por medio de un profeta, de un instrumento, de un velo de carne. Esa es la forma de Dios hablar de edad en edad en cada dispensación.

Hay profetas de edades y hay profetas dispensacionales, profetas de edades hay digamos bastantes o digamos siete profetas dispensacionales hay, son los mas grandes; y luego también hay profetas de edades y digamos que hay por lo menos siete profetas en cada dispensación, así como hay siete dispensaciones con un profeta dispensacional. Y la Palabra de Dios para cada edad ha venido de esa forma por medio del mensajero de cada edad y esa Palabra gira alrededor del mensaje de la Palabra que Dios habló por medio del profeta dispensacional.

Siempre cuando Dios envía un profeta dispensacional lo envía para comenzar una nueva dispensación; por lo tanto lo envía dentro de una dispensación que está terminando, al final de esa dispensación, y por lo tanto va a tener conocimiento del Programa que Dios está llevando a cabo en esa dispensación que está terminando y recibe y le da el mensaje para la nueva dispensación; y ahí queda establecido el mensaje que la nueva dispensación va a tener por todo el tiempo que dure esa nueva dispensación.

Encontramos el motivo por el cual Dios envía profetas para Dios: poner en la boca de ese hombre Su Palabra, y él hablar todo lo que Dios le mande hablar, le diga que hable. A Jeremías y a Ezequiel, vean a Ezequiel le fue colocada la Palabra en su boca en la forma de un rollo que le fue dado para que se lo comiera y hablara luego al pueblo conforme a esas palabras que estaban escritas en ese rollo que él se comió. En la boca de Jeremías Dios colocó también Su Palabra y con esas Palabras que Dios colocó en la boca de Jeremías tenía que hablar al pueblo; y por consiguiente eso sería la Palabra de Dios para el pueblo. Del capítulo 1, verso 9, dice:

"Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca."

¿Y para qué las pone? Para que las hable, si las pone en la boca es para que las hable; por eso es que encontramos al jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es el mismo que aparece en Apocalipsis, capítulo 1, con una espada que sale de Su boca. ¿Y cuál es la espada que sale de Su boca? La Palabra, la Palabra de Dios que es como espada de dos filos.

Y ahora, si Dios coloca en la boca de un profeta Su Palabra, en términos tipológicos tiene la espada en su boca, o sea, la Palabra para hablar; porque la espada del Espíritu es la Palabra.

Y ahora, podemos ver estos misterios del Reino de Dios. Tenemos un personaje muy importante en la Escritura, pero que no se sabe mucho de su historia, dónde o cómo nació, quiénes son sus padres: el profeta Elías. Pero ése conocía a Dios, a tal grado que podía mandar a bajar fuego del Cielo, y bajaba, o podía mandar que no lloviera sobre la Tierra, y no llovía sobre la Tierra. En el capítulo 17, de Primera de Reyes, dijo al rey Acab: "No habrá lluvia, ni rocío, sino por mi palabra."

¿Qué clase de hombre es ese que puede decir que no va a llover ni va haber, caer rocío sobre la Tierra sino por su palabra? Porque la Palabra de Dios estaba en él, y la Palabra de Dios hablada para que no llueva, ¿qué sucede? Pues no llueve, y si es hablada para que llueva, entonces llueve, porque es Dios mismo con Su cuerpo espiritual que es el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, dentro del profeta Elías hablando esa Palabra, colocándola en la boca, saliendo de la boca de Elías esa Palabra creadora que hace aquello para lo que es hablada esa Palabra, hace lo que habla; por eso es que la Escritura dice que Dios vela por Su Palabra, guarda y vela por Su Palabra para ponerla por Obra. Eso está en Isaías, capítulo 55, verso 10 al 11, dice:

"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,

así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié."

O sea, que Dios prospera Su Palabra en aquello para lo cual Él la envió. Por ejemplo cuando Dios le dijo a Moisés que construyera el tabernáculo, Dios prosperó esa Palabra, él la habló al pueblo y comenzó el pueblo a ofrendar para Dios y se reunió todo el dinero y todo el oro, y plata, y bronce; y todas las demás cosas que se necesitaban para la construcción del tabernáculo, ¿ven? Dios prosperó esa Palabra, Dios prosperó ese proyecto que fue hablado como Palabra de Dios.

Así cuando Salomón también construyó el templo, Dios prosperó esa Palabra que fue hablada de la construcción del templo, ese era un Proyecto divino, ya había sido hablado, y comenzó Salomón a construir, a buscar los trabajadores, prepararon los planos, ya Dios se los había mostrado al rey David y el rey David le dijo a su hijo Salomón: "He aquí los planos," fueron trazados por el dedo de Dios, fue un diseño divino, como el tabernáculo fue un diseño divino que le fue mostrado a Moisés, y por eso Dios le dijo: "Hazlo conforme al diseño que te fue mostrado en el monte." No le podía quitar ni añadir.

¿Saben ustedes que hay un diseño mostrado para que la Iglesia del Señor Jesucristo lleve a cabo un Proyecto divino? y para lo cual tiene que haber un mensajero para el tiempo en que ese Proyecto divino se lleve a cabo. Le fue mostrado al reverendo William Branham, el reverendo William Branham siendo el mensajero de la séptima edad quiso llevar hacia adelante ese Proyecto, pero no era para su tiempo, no se cumplió en su tiempo, Dios no prosperó en el tiempo del reverendo William Branham ese Proyecto, esa Palabra prometida ¿por qué? Porque no era para ese tiempo, es para la Etapa de la Iglesia correspondiente a este tiempo final; no era para la séptima edad, no era para la Edad de Laodicea; es para este tiempo final, y es el Proyecto que le fue mostrado en una visión llamada "La Visión de la Carpa" donde él vio una Gran Carpa-Catedral, o sea, que parecía Carpa y parecía una Catedral, un edificio, o sea, que no era una carpa común.

Y esa Palabra profética tiene que ser prosperada en el tiempo para la cual Dios la ha enviado; y lo que no fue cumplido en el tiempo del reverendo William Branham tiene que ser cumplido en nuestro tiempo, en el tiempo nuestro, que es la Etapa, la Edad de la Piedra Angular, la Etapa de Corona de la Iglesia, la Etapa donde los muertos en Cristo van a resucitar en cuerpos glorificados y los que estén vivos van a ser transformados, porque no hay otra etapa, es una Etapa de Edad eterna.

Es en este tiempo en donde esa Etapa ya ha comenzado y donde todas las promesas para la Iglesia del Señor Jesucristo van a ser cumplidas; y a esta Etapa de Oro de la Iglesia pertenecemos todos nosotros; y por lo cual seremos testigos del cumplimiento de cada Palabra prometida de Dios para Su Iglesia correspondiente al tiempo final.

Todas esas profecías que hablan acerca de lo que Dios hará en Su Iglesia y que no fueron hechas en edades pasadas, serán hechas en este tiempo. Por lo cual serán bienaventuradas todas las personas que estarán trabajando en ese Proyecto divino. Aparecerá en medio del Cristianismo, en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, el cumplimiento, la materialización de la Visión de la Carpa que vio el reverendo William Branham, y él la vio terminada, y él fue y vio todo lo que allí pasaba, allí se estaba predicando, estaban ocurriendo milagros y maravillas también, y no era para el tiempo de él. Él vio de antemano algo que sucederá en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. Por lo cual, cuando él fue a ese lugar, no la construyó él, no era una Carpa-Catedral suya; por lo tanto era de otra Edad, de otro mensajero y de otro grupo de creyentes en Cristo, tan sencillo como eso.

Por lo tanto, le toca a la Iglesia del Señor Jesucristo, sus ministros y el mensajero de ese tiempo, trabajar en ese Proyecto para que se haga una realidad y Dios respaldará ese Proyecto. Dios velará por ese Palabra prometida para ponerla por Obra, será una Obra de Dios, Dios por medio de Su Espíritu hará esto, pero estará usando velos de carne, siempre ha usado velos de carne. Así como Dios usó a Jesús, Jesucristo por medio de Su Espíritu ha estado usando a Su Iglesia y Sus mensajeros de etapa en etapa, de edad en edad; y por consiguiente han estado almacenando, haciendo tesoros ¿dónde? En el Cielo, ahí es donde tenemos que tener nuestro tesoro: en el Cielo.

Y ahí en el Programa divino es donde está la seguridad y la prosperidad para el ser humano, está en creer en Dios, creer en Dios para el tiempo en que está viviendo y creer en el Programa de Dios para el tiempo que está viviendo; y creer en Sus profetas, creer tanto en los que ya envió, consciente la persona de que esos fueron hombres de Dios, y creer en el mensajero, en el profeta que Dios tenga para el tiempo en que la persona está viviendo, porque Dios tendrá Su Palabra en la boca de ese hombre para darla al pueblo como alimento espiritual para el alma de las personas; porque la Palabra es el alimento espiritual para el alma. "Porque no solamente de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que sale ¿de dónde? de la boca de Dios." Y la boca de Dios son los profetas de Dios. Dios habla por medio de hombres; son el velo de carne, el cuerpo humano o templo humano donde Dios se mete y cumple Su Programa para cada etapa de Su Iglesia como lo hizo en el antiguo Testamento en medio del pueblo hebreo.

Es importante comprender: "EL SECRETO DE LA SEGURIDAD Y LA PROSPERIDAD DEL SER HUMANO."

Ahí está la bendición de Dios para todos aquellos que reciben la Palabra de Dios para el tiempo en que viven y obtienen la seguridad, saben dónde están parados y saben adonde irán cuando terminen sus días aquí en la Tierra y saben que regresarán en la resurrección si mueren antes de la resurrección de los muertos en Cristo; pero si permanecen vivos, pues saben que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, que es la fiesta más importante que se haya llevado a cabo en el Cielo, a la cual yo fui invitado. ¿Y quién más? Pues cada uno de ustedes también.

"EL SECRETO DE LA SEGURIDAD Y LA PROSPERIDAD DEL SER HUMANO."

¿Vieron lo sencillo que es? Así que, conscientes de la seguridad y de la prosperidad que está en Dios para hacerla una realidad en los seres humanos, conociendo el mecanismo que Dios usa para manifestarse a través de Sus velos de carne que son la semejanza física de Dios en cada edad, y en Jesucristo fue en toda Su plenitud.

Y ahora, que las bendiciones de Dios prometidas para este tiempo para los creyentes en Él se hagan una realidad en cada uno de ustedes y en mí también, en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y bien agarrados siempre de la Palabra de Dios, de Su Programa, y no prestar atención a otras cosas que personas traten de decirle a usted para apartarlo del Programa de Dios. No se le da atención a cosas que puedan apartar a la persona del Programa de Dios. La Escritura dice: "Profeta..." le dice Dios a Moisés: "Profeta como tú les levantaré de en medio del pueblo, a él oiréis." ¿A quién estamos llamados a escuchar? A Dios a través del profeta, del mensajero que Él envíe para el tiempo en que uno está viviendo; eso es lo que Dios dice. Y en Éxodo, capítulo 23, vean por qué es así. Capítulo 23, verso 20 al 23, dice del Éxodo:

"He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él."

¿Dónde está el Nombre de Dios? En el Ángel del Pacto que es el cuerpo angelical de Dios, que es Cristo en Su cuerpo angelical.

"Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir."

Y ahora, el secreto está en oír la Voz del Ángel, ¿por qué la Voz del Ángel? Porque el Ángel del Pacto es el cuerpo angelical de Dios, es la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical donde Dios habita; por eso los profetas, los hombres de Dios que vieron ese Ángel, dijeron: "Hemos visto a Dios cara a cara." Jacob lo vio y dijo que vio a Dios cara a cara y fue librada su alma, capítulo 32, del Génesis, versos 24 en adelante; y también en el libro de los Jueces, capítulo 13, Manoa y su esposa vieron al Ángel de Dios, al Ángel del Pacto y dijo Manoa: "Hemos de morir porque hemos visto a Dios cara a cara."

Ahora, podemos ver que lo que ellos vieron fue la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios, por eso es llamado el Ángel del Pacto. A través de ese Ángel, de ese cuerpo angelical, fue que Dios le dio la Ley al pueblo hebreo allá en el monte Sinaí y ese mismo Ángel del Pacto vendría en el cumplimiento de la primera Venida de Cristo, vendría en carne humana, se encarnaría, crearía un cuerpo de carne en una virgen descendiente del rey David, y moraría en ese cuerpo de carne y tendría por nombre Jesús, le fue puesto por nombre Jesús.

Por lo tanto, el cuerpo físico de Jesús es la semejanza física de Dios, el cuerpo angelical de Dios es la imagen del Dios viviente; es llamado también el Espíritu Santo, porque un espíritu es un cuerpo espiritual de otra dimensión.

Por lo tanto, escuchar la Palabra de Dios por medio del mensajero que Dios tiene para el tiempo en que a la persona le toca vivir es estar escuchando a Dios hablando por medio de Su Ángel, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, a través de un velo de carne, de un velo de carne en el cual Dios se mete con Su cuerpo angelical y habla Su mensaje para el pueblo, pone Su Palabra en la boca de ese mensajero. Y el pueblo que cree será prosperado y tendrá seguridad, estará seguro, estará protegido por la presencia de Dios con todas Sus huestes celestiales, y serán la niña de los ojos de Dios.

Que Dios les proteja, les bendiga, y les dé seguridad, no solamente temporal, sino eterna; sabiendo de dónde han venido: de Dios; sabiendo por qué están aquí: para hacer contacto con la Vida eterna por medio de Cristo y ser rociados con la Sangre de Cristo y ser redimidos. Y hacia dónde vamos: hacia la eternidad en el Reino de Dios con un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado que Él me dará a mí, ¿y a quién más? A cada uno de ustedes también.

Por lo tanto, conscientes de quiénes somos conforme a los que Dios dice de nosotros, sirvamos a Dios de ánimo, de buen ánimo, o sea, de buena voluntad, con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra mente, con todo nuestro conocimiento. Y que Dios prospere esa Palabra que ha salido de la boca de Dios para este tiempo final, la haga una realidad y bendiga a todos los que estarán trabajando en el Proyecto mostrado en esa Palabra prometida para nuestro tiempo para que se haga una realidad; porque Dios vela por Su Palabra para ponerla por Obra, para hacerla realidad.

Que las bendiciones de Cristo el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también.

Dios les bendiga y les guarde y dejo con ustedes nuevamente al reverendo Andrés Cruz Gallego para finalizar; y luego nos veremos en la tarde ¿a qué hora? A las 6:00 de la tarde estaremos nuevamente reunidos; y si están antes, si ya a las 5:00 están reunidos, pues comienzan a las 5:00. Ayer comenzamos ¿a qué hora? A las 3:00 de la tarde comenzamos ayer y era para las 4:00 y ya estaban reunidos, y ahí comenzamos, y luego se fueron por lo menos una hora mas temprano de lo que iban a irse si comenzábamos a las 4:00.

Así que, lo importante es que el pueblo esté porque Dios siempre está en medio de Su pueblo; así que Él nunca llega tarde, Él todo el tiempo está.

Por lo tanto, estaremos nuevamente en la tarde Dios mediante con ustedes.

"EL SECRETO DE LA SEGURIDAD Y LA PROSPERIDAD DEL SER HUMANO."

En el Reino del Mesías vamos a ser ricos. Si vamos a ser reyes, no hay reyes pobres, y muchos menos en el Reino de Dios. Reyes, sacerdotes y jueces también, las tres posiciones mas importantes de un reino.

Que Dios le bendiga y les guarde. Vamos a dejar por aquí al reverendo Andrés Cruz Gallego para finalizar nuestra parte en esta ocasión.

Dios les bendiga y les guarde a todos. Y recuerden: bien agarrados de la Palabra de Dios para nuestro tiempo; sin darle atención a otras cosas que digan como que es de Dios, usted lo examina por la Palabra.

Por lo tanto, lo que viene de Dios, viene para la edad correspondiente por medio del instrumento que Dios tenga para el tiempo en que uno vive; esa es la forma que Dios ha hecho en las diferentes edades y diferentes dispensaciones. Y los que han estado escuchando el mensajero de cada edad ¿a quién han estado escuchando? A Dios por medio del Ángel del Pacto, del Espíritu Santo, hablando a través de ese instrumento. Esa ha sido la forma de escuchar a Dios por medio del Ángel del Pacto manifestado en el mensajero de cada tiempo, a través de los diferentes mensajeros, diferentes profetas.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde y ya por aquí tenemos al reverendo Andrés Cruz Gallego con ustedes.

"EL SECRETO DE LA SEGURIDAD Y LA PROSPERIDAD DEL SER HUMANO."

 

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