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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, ministros y sus congregaciones presentes y también en otras ciudades de la República Mexicana y en diferentes países de la América Latina y diferentes lugares de Norteamérica y otras naciones.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Un saludo muy especial para el misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín allá en San Felipe, República de Venezuela, y a todos los que allá se encuentran reunidos en la actividad que están llevando a cabo.

Y también al reverendo José Benjamín Pérez allá en Puerto Rico en la Gran Carpa-Catedral, en donde se encuentran reunidos llevando a cabo las actividades correspondientes y piden la oración a causa de que hay un mal tiempo, una tormenta que el negociado del tiempo dice que puede azotar Puerto Rico y hacerle mucho daño, por lo tanto, piden la oración para que Dios libre a Puerto Rico y al Caribe de esa tormenta. Por lo cual oramos a Dios en el Nombre del Señor Jesucristo:

Dios eterno, Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo Te pedimos que hagas desaparecer esa tormenta o la desvíes y Puerto Rico y el Caribe no sufran la catástrofe que trae esa tormenta. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo pedimos, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos.

Y conforme a como Tú, Señor Jesucristo dijiste, que todo lo que pidamos al Padre en Tu Nombre, Tú lo harás. Por lo tanto, Señor Jesucristo, nuestra petición la colocamos en Tus manos para que sea hecha una realidad nuestra petición en favor de Puerto Rico y todo el Caribe y toda la América Latina y los países que podrían ser afectados por esta tormenta. En el Nombre del Señor Jesucristo te pedimos estas cosas. Amén.

En esta ocasión leemos en Hebreos, capítulo 5, versos 1 al 10, donde el apóstol San Pablo nos dice de la siguiente manera:

"Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere (es constituido ¿qué? Es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere), para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados;

que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad;

y por causa de ella debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo.

Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.

Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo:

Tú eres mi Hijo,

Yo te he engendrado hoy.

Como también dice en otro lugar:

Tú eres sacerdote para siempre,

Según el orden de Melquisedec.

Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;

y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;

y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

"JESUCRISTO, EL AUTOR DE ETERNA SALVACIÓN PARA TODOS LOS QUE LE OBEDECEN." Ese es nuestro tema para esta ocasión.

Para poder comprender el misterio de la eterna salvación para los que creen en Cristo, tenemos que saber quién es Jesucristo y porqué se necesita salvación. Encontramos a través de la Escritura un personaje muy importante, el más importante de toda la Biblia, el cual creó los Cielos y la Tierra y el cual colocó al ser humano en la tierra a Su imagen y semejanza.

O sea, así como Dios tiene imagen y semejanza, la imagen es el cuerpo angelical de Dios llamado el Ángel del Pacto, y la semejanza física de Dios es el cuerpo físico de Jesucristo, el cual ya luego de Su muerte, sepultura y resurrección está glorificado, está en el Cielo a la diestra de Dios.

En Apocalipsis, capítulo 3, versos 20 al 21 dice que Él se ha sentado en el Trono de Dios, eso fue lo que Él dijo cuando estaba siendo juzgado y le preguntan: "¿Eres Tú el Hijo del Dios viviente?" (San Mateo, capítulo 26, verso 64, y San Marcos, capítulo 14, verso 61 al 66). En San Marcos, dice: "Yo soy," y dice que va a ser visto a la diestra de Dios sentado, y en San Mateo dice: "Tú lo has dicho," le dice al sumo sacerdote, y le dice: "De aquí en adelante veréis al Hijo de Hombre sentado a la diestra de la majestad en las alturas, a la diestra de Dios en el Cielo."

O sea, que Él dice que va a ser sentado en el Trono celestial, y al estar a la diestra de Dios todo el poder le va a ser concedido y por eso luego de resucitado dice: "Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra," ¿por qué? Porque el que tiene el poder en un reino, es el que está en el trono.

Y ahora, ¿quién entonces es Jesucristo, el cual hablaba estas palabras tan importantes y que eran inconcebibles a los seres humanos? Por ejemplo, Él dice: "El que oye mi Palabra y cree al que me envió, tiene Vida eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida."

Esas palabras suenan inconcebibles para los seres humanos del tiempo de Jesús, pero no para los seguidores de Cristo, porque ellos cuando eran interrogados por el mismo Cristo dicen... y Él pregunta: "¿Quién dicen ustedes que soy yo?" Pedro dice: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente," por lo tanto, Pedro tenía la revelación no terrenal, sino del Cielo de quién era Jesucristo, porque conforme a los conceptos terrenales de muchos líderes religiosos de aquel tiempo Jesucristo era un samaritano, para otros era una persona de Nazaret, y de Nazaret no se había escrito ni había salido ningún profeta. Otros decían: "No sabemos de dónde es Él, no sabemos de dónde ha venido, no sabemos de dónde viene."

Y otros decían, los que veían que lo que hacía era de Dios, por ejemplo, Juan el Bautista cuando le dicen: "Aquel del cual tú diste testimonio, ahora le sigue más gente que a ti y bautiza más personas que tú, todos vienen a Él para ser bautizados," aunque Jesús no bautizaba, sino los apóstoles eran los que bautizaban.

Juan dice: "No puede el hombre hacer nada si no le fuere dado de Dios," o sea, que Juan el Bautista reconoció que aquellas maravillas, milagros, señales y que el pueblo estaba siguiendo a Jesús y que bautizaba Jesús con Sus discípulos, bautizaban más personas que los que Juan bautizaba, Juan reconoció que esa era una obra divina, era Dios obrando por medio de Cristo, él había visto al Espíritu Santo descender sobre Jesús cuando lo bautizó, y Juan dijo: "Este es aquel del cual yo dije que vendría uno después de mí que sería mayor que yo, Éste es el que les bautizará con Espíritu Santo y Fuego; recogerá el trigo en el granero y la paja la quemará en fuego."

Eso está por ahí al principio del Evangelio, eso lo encuentran para que tengan la cita bíblica, por ahí por San Mateo; en los primeros capítulos de San Mateo encontrará esas palabras de Juan el Bautista luego que Cristo hubo comenzado Su ministerio; y también en los demás Evangelios, el Evangelio según San Mateo, según San Marcos, según San Lucas y según San Juan, escucharán acerca de estas cosas que Juan el Bautista dijo acerca de Jesús. Él sería Jesucristo, el que los bautizaría con Espíritu Santo y Fuego.

Y ahora, hay un hombre mayor que Juan el Bautista, al cual Juan le preparó el camino, ¿pero quién es ese hombre tan importante para Juan el Bautista, al cual Juan le estaba preparando el camino, anunciándole al pueblo que después de él venía uno mayor que él? Este es nada menos que el que está anunciado en Malaquías, capítulo 3, verso 1 al 2, donde dice:

"He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí."

Está el profeta Malaquías hablando por el Espíritu Santo, o el Espíritu Santo hablando por Malaquías, anunciando que Dios va a enviar un mensajero delante de él; y recuerden que Dios siempre habla por medio de Su Ángel, el Ángel del Pacto:

"Y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos."

Esa es la promesa de la venida del Mesías en donde dice: "Y vendrá a su templo el Señor," o sea, Dios, el Todopoderoso, el Creador de los Cielos y de la Tierra, el Padre, "y el Ángel del Pacto a quien deseáis vosotros."

El Ángel del Pacto que aparecía a Adán y a todos los hombres de Dios, los profetas de Dios en diferentes ocasiones, algunas veces en una luz o Columna de Fuego, en otras veces en la forma de un hombre, pero de otra dimensión llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová; y cuando le hablaba a las personas como a Moisés, que le dijo: "Yo soy el Dios de tu padre (o sea, el Dios de Amram, el padre de Moisés), el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y Dios de Jacob."

¿Cómo puede ser posible que un Ángel le diga a Moisés que Él es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob y que Él es el Dios de su padre Amram, padre de Moisés? Es sencillo, es que el Ángel de Dios o Ángel del Pacto es la imagen del Dios viviente, y siempre que aparecía ese Ángel, Dios estaba en ese Ángel que es el cuerpo angelical de Dios.

Por eso cuando Manoa... lo de Moisés fue en el capítulo 3 del Éxodo, y lo de Manoa fue en el capítulo 13 del libro de los Jueces, en donde le apareció este Ángel a la señora Manoa y le habló acerca de que iban a tener un hijo, ella no podía tener niños, pero ahora Dios le está prometiendo que va a tener un niño, y le ordena que no tome vino ni sidra ni coma cosa inmunda y le habla muchas cosas hermosas a la señora Manoa.

Ella se lo cuenta a su esposo, el señor Manoa, y él ora a Dios porque era un hombre de Dios, ora a Dios y le pide a Dios que envíe un Ángel nuevamente para que hable con él. Dios envía Su Ángel y la esposa de Manoa lo ve al Ángel en el campo, tenían su hacienda, su finca donde sembraban, lo ve en el campo y va donde Manoa su esposo, y le dice: "Otra vez está el varón, el cual vino el día pasado a hablar conmigo, ahora está otra vez en el campo."

Era la respuesta a la oración de Manoa, Manoa sale corriendo con su esposa para ver al Ángel, y le pregunta al Ángel: "¿Tú fuiste el hombre, el varón que le apareciste a mi esposa y hablaste con ella y le diste las instrucciones en cuanto a un niño que tú le has dicho que vamos a tener?" Y el Ángel le dice: "Sí, yo soy." Entonces Manoa le pregunta: "¿Y qué y cómo se debe criar a ese niño?" El Ángel le dice: "Como le fue dicho, como le dije a tu esposa," y le repite lo que le dijo a la esposa de Manoa, y le dice Manoa al Ángel, no sabía cuál de los Ángeles era ese hombre, pero sabía que era un enviado de Dios, un Ángel de Dios, apareciendo en la forma humana, porque los Ángeles tienen cuerpos angelicales parecidos a nuestros cuerpos, pero se pueden hacer visibles a los seres humanos, y entonces la persona lo puede ver en la forma de un hombre, pero es de otra dimensión.

Y Manoa le dice que le va a preparar un cabrito, lo invita a comer a una comida, y le Ángel le dice: "De tu pan yo no voy a comer, pero si tú quieres sacrificar, ofrecer a Dios una ofrenda, hacer un sacrificio para Dios, si quieres ofrecer algo para mí, ofrécelo a Dios, ofrece un sacrificio, una ofrenda para Dios."

Manoa prepara el cabrito y con el caldo y todo, lo trae, digamos, envasa una olla y lo trae donde está el Ángel, lo coloca sobre la roca, lo vació sobre la roca y viene Manoa y enciende el fuego, es encendido el fuego para el sacrificio; y mientras subía el fuego, el Ángel entra al fuego y subió en el fuego y entonces Manoa: "Esto no puede ser otra persona, sino el Ángel de Dios, el Ángel de Jehová que le apareció en forma de fuego a Moisés, es el mismo Ángel," y entonces le dice a su esposa: "Hemos de morir."

Es que la Escritura cuando le habló Dios a Moisés, el cual Moisés le había dicho: "Muéstrame Tu gloria si he hallado gracia delante de tus ojos." Y Dios le dice: "No me verá hombre y vivirá." Por eso la Escritura dice que nadie jamás ha visto a Dios, aunque hay muchas Escrituras y muchas experiencias de diferentes hombres de Dios que dicen que han visto a Dios, pero no hay ninguna contradicción en lo que dice en un lugar y lo que dice en otro lugar.

Ahora, Moisés quería ver a Dios, y la Escritura dice que no hubo ningún hombre, ningún profeta como Moisés que haya hablado con Dios cara a cara, y Dios le había dicho: "No me verá hombre y vivirá, no podrás ver mi rostro y vivir." Y le dice a Moisés: "Yo voy a pasar delante de ti, mi gloria va a pasar delante de ti, y yo te colocaré sobre la hendidura de la roca y pondré mi mano sobre tu rostro, y cuando haya pasado la quitaré y verás mis espaldas."

Y ahora, ¿Dios tiene manos y espalda y pies y brazos? Vamos a verlo, para poder comprender las Escrituras que están claramente hablando de todas estas cosas y deben ser entendidas correctamente.

Dios pasa delante de Moisés allá en el monte Sinaí, cuando Moisés va ante la presencia de Dios y allá Moisés ve pasar la gloria de Dios frente a él, y luego estando en la hendidura de la roca, luego Dios quita su mano de delante de Moisés y ve las espaldas de Dios, vio las espaldas de un hombre que iba pasando, que iba caminando.

¿Qué vio Moisés? Al Ángel de Dios en Su cuerpo angelical, el cual había sido visto ¿por quién? Por Jacob, el Ángel con el cual Jacob luchó en el capítulo 32, versos 24 al 32 del Génesis, y no lo soltó hasta que el Ángel ya cuando estaba amaneciendo, rayando el alba, lo bendijo, el Ángel le decía: "Suéltame," había luchado con el Ángel toda la noche y el Ángel no podía irse, y le dice Jacob: "Suéltame porque raya el alba."

Lo hirió en el costado, en la pierna, o sea, ahí en la pierna lo hirió, en la cadera, y ahí se le encogió el músculo, digamos, un calambre tan grande que no podía caminar y con todo y eso no se soltó del Ángel de Dios, hasta que el Ángel lo bendijo, le pregunta: "¿Cuál es tu nombre?"

Recuerden que Dios sabe, conoce nuestras necesidades, pero Él dice que oremos a Él, le digamos a Él cuáles son nuestras necesidades, porque nos corresponde a nosotros pedir.

Y ahora, Jacob le dice: "Jacob." El Ángel le dice: "No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido." Recuerden que se lucha para vencer.

Y ahora, era la tercera ocasión de una grande lucha; la primera fue cuando le compró la primogenitura a su hermano Esaú, la segunda fue cuando recibió la bendición de Isaac, que tenía que echar la Bendición de la Primogenitura sobre el primogénito, sobre el mayor, y todo obró para bien para Jacob, y fue echada sobre Jacob, el menor, fue el menor en cuanto a nacimiento aquí en la Tierra, pero era el primogénito delante de Dios: "A Jacob amé y a Esaú aborrecí."

A Esaú no le interesaba eso de la primogenitura, no creía en la Bendición de la Primogenitura y en cuanto a la forma de verla, era algo terrenal, pero Jacob vio que no solamente era algo terrenal, sino celestial también, tenía que ver con el futuro de la persona y su descendencia.

¿Qué hubiera pasado si la Bendición de la Primogenitura la obtenía Esaú y no Jacob? Sencillo, el Reino del Mesías pertenecería a Esaú y por consiguiente el Mesías tenía que ser un descendiente de Esaú, y la capital y el trono que tendría el Mesías en Jerusalén, pertenecería a los descendientes de Esaú, y no a los descendientes de Jacob, los judíos no estarían ahí en su tierra actualmente.

¿Ven lo que significan las bendiciones celestiales? Tienen que ver no solamente con el presente, sino con toda la trayectoria de la vida de la persona, aun después que muera su cuerpo físico todavía le siguen esas bendiciones de la primogenitura, o sea, que son para toda la eternidad. El futuro del pueblo hebreo tiene que ver con esa Bendición de la Primogenitura que obtuvo Jacob.

Y ahora, podemos ver que el mejor negociente, comerciante de todos fue Jacob, de todos los comerciantes del pueblo hebreo y de todos los comerciantes del Medio Oriente en el antiguo Testamento, comprar el futuro de su descendencia, negociar el futuro de su descendencia y agarrarse del Ángel que podía echar la bendición de esa primogenitura para que fuera de él, de Jacob y de su descendencia, fue realmente una obra maravillosa que hizo Jacob en favor no solamente para él sino para toda su descendencia. Por eso ustedes encuentran que se llama Israel la nación hebrea, es un nombre maravilloso en honor a ese luchador por la Bendición de la Primogenitura para él y su descendencia.

Y ahora, este Ángel que le bendijo, no es otro, sino el Ángel de Dios. Por eso cuando él recibió la bendición, luego le colocó por nombre: "Peniel" al lugar que recibió esa bendición, en el capítulo 22, versos 24 al 32, en honor a ese momento histórico por el cual él pasó, porque dijo: "Vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma."

Ver a Dios cara a cara al ver al Ángel ¿qué significa? Que Dios estaba en ese cuerpo angelical, que ese era el cuerpo angelical de Dios, la imagen del Dios viviente, y por eso le puso por nombre Peniel a ese lugar, que significa: "El Rostro de Dios," porque vio a Dios cara a cara, vio el rostro de Dios, el rostro del cuerpo angelical.

Así le pasó también a Manoa, así le pasaba a Adán cuando Dios le aparecía cada día, le aparecía en ese cuerpo angelical y le apareció a diferentes hombres, a los jueces también, fue el mismo que le aparece a Gedeón y a otros hombres de Dios en la forma visible de un hombre, y le habla a ellos, porque a través de esas personas Dios por medio de Su Ángel llevaría a cabo la obra de salvación para el pueblo en cada etapa de los jueces que Dios colocó, porque era ese el tiempo de la teocracia en medio del pueblo hebreo, y en la teocracia el líder que Dios tiene para cada etapa es el instrumento en el cual se mete el Ángel de Dios, Dios con Su cuerpo angelical, y a través de él reina sobre el pueblo hebreo.

Por eso cuando Samuel se queja y dice: "Me han rechazado." Dios le dice: "No te han rechazado a ti, me han rechazado a mi para que no reine sobre ellos," porque Dios estaba reinando a través del profeta Samuel que fue el último de los jueces, y ellos pidieron rey en vez de un juez.

Y ahora, Samuel se pone muy triste porque Israel quiso cambiar la teocracia, el reino de la teocracia, que era Dios reinando por medio de un hombre, quiso tener la monarquía como las demás naciones, en lo cual tenía que ser, si era un Reino de Dios, Dios reinando ¿o quién reinando? Un hombre reinando para Dios. En la teocracia es Dios reinando a través de un hombre. Son dos cosas diferentes.

Por eso en el Reino del Mesías será Dios reinando nuevamente a través del Mesías, por eso Cristo promete a Sus discípulos sentarlos sobre doce tronos para que juzguen a las doce tribus de Israel, ¿ven? Jueces, personas que reinarán, estarán como jueces y Dios a través de ellos reinando en Su Reino, en el Reino del Mesías, Dios reinando a través de ellos y a través del Mesías.

Es un Reino teocrático, pero que lo vemos a través de la Escritura fusionado con la teocracia a través de la monarquía de David. El Mesías es el que hace esa conexión del Reino de David con la teocracia para restaurar el Reino de Dios en la Tierra. Así que de la dinastía de David el Mesías vendría y haría todos los trámites requeridos en el Programa de Dios.

Y ahora, este Ángel del Pacto es el que está prometido en Malaquías que va a venir, y está prometido que vendrá el Señor, Dios el Padre, y vendrá el Ángel del Pacto que es la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios, ¿y cómo sería eso? Pues Dios dentro de Su cuerpo angelical y Su venida sería Emanuel: Dios con nosotros, Su venida a la raza humana en la forma física en la cual todos los que vivirían en ese tiempo y lo verían, estarían viendo a Dios cara a cara en Su cuerpo físico, Su cuerpo de carne.

Por eso Cristo decía: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre." Y ahora, eso está por el capítulo 14, verso 6 en adelante, y también en el capítulo 10, verso 30 de San Juan, los dos son en el Evangelio según San Juan, en donde Cristo dice: "El Padre y Yo, una cosa somos."

Y ahora, encontramos que Jesucristo, el Mesías es Emanuel, Dios con nosotros, es el velo de carne, el templo humano en el cual Dios visitó la raza humana para llevar a cabo la Obra de Redención, la obra de salvación.

En una ocasión Jesucristo predicando, los judíos hablando con Él, combatiéndolo, Jesús les dice: "Abraham vuestro padre, deseó ver mi día, lo vio y se gozó." Le dicen: "Aún no tienes cincuenta años, ¿y dices que has visto a Abraham?" Jesucristo les dice: "Antes que Abraham fuese, yo soy," ¿cómo se entiende eso? Eso está en San Juan, capítulo 8, verso 56 al 58 y también en el capítulo 8, versos 47 al 48 dice: "El que es de Dios, la Voz de Dios oye." Porque Dios es nuestro Padre celestial, y así como todo hijo escucha la voz de su padre, también todo hijo de Dios escucha la Voz de su Padre celestial.

¿Y cómo era Jesucristo antes de estar en el cuerpo de carne? Pues era el Ángel del Pacto que le aparecía a los diferentes profetas, era nada menos que el cuerpo angelical de Dios, por eso la Escritura dice que Jesucristo es la imagen del Dios viviente, o sea, el cuerpo angelical, el cuerpo teofánico en el cual Dios aparecía.

Y ahora, sabiendo quién es Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Verbo que era con Dios y era Dios y creó todas las cosas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho, aquel Verbo se hizo hecho carne y habitó entre nosotros, fue creado o engendrado, como quieran decirle, porque hay líneas que dicen que fue engendrado y otros dicen que fue creado. No vamos a discutir, la cosa fue que fue una obra de Dios, del Espíritu Santo. El Ángel Gabriel le dice a la virgen María que el Espíritu Santo hará sombra sobre ella y concebirá, así que fue una obra del Espíritu Santo, y fue hecha esa obra porque María dijo: "Hágase conmigo conforme a Tu Palabra, hágase con tu sierva conforme a Tu Palabra, he aquí tu sierva, he aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a Tu Palabra," y así fue.

Y ahora, la virgen María es la mujer más bienaventurada de todas las mujeres, porque sin la intervención de un hombre concibió y tuvo un niño al cual al nacer le pusieron por nombre Jesús, y viene a ser el autor de eterna salvación para todos los que creen en Él, para que así la persona tenga la salvación de su alma, pueda vivir eternamente con un cuerpo angelical, eterno y con cuerpo físico, eterno, glorificado, todo eso está dentro del programa de la redención, el programa de la salvación y Vida eterna que vino a llevar a cabo Cristo, el cual es el Ángel del Pacto que le dio al pueblo hebreo por medio del profeta Moisés la Ley y las ordenanzas para todo Israel en el monte Sinaí.

Así que Jesucristo no es cualquier persona, y Su Sangre no es cualquier sangre de seres humanos, sino que es la Sangre divina, la única que podía redimir al ser humano, que puede quitar los pecados del ser humano, no hay otra; porque la sangre de los demás seres humanos ha estado contaminada con el pecado que fue llevado a cabo en el Huerto del Edén, en donde el ser humano perdió la Vida eterna.

Recuerden que Dios dijo a Adán antes de estar Eva en cuerpo físico, le dijo a Adán que no comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que comiera, ese día moriría; él tenía Vida eterna, podía vivir, continuar viviendo eternamente si no pecaba, y luego Eva vino a la escena, la cual estaba en Adán, vino a la escena y fue engañada por el enemigo, el diablo que estaba en la serpiente y que el diablo, pues porque no tiene Vida eterna el diablo, y sus ángeles caídos no tienen Vida eterna, perdieron todos los derechos a la Vida eterna, no quiere que ningún ser humano tenga Vida eterna.

Pero Cristo quiere que todos tengamos Vida eterna, Él quiere que todos tengamos la salvación y Vida eterna, porque Él es el autor de la Vida eterna, Él es el autor de nuestra salvación; y el diablo, el autor del pecado, de la perdición, de la muerte, porque el diablo vino a matar, a quitarle la Vida eterna a los seres humanos, el diablo ha sido mentiroso desde el principio, engañó a los propios ángeles, a su propio ejército que estaba bajo su mando. El diablo o Satanás, como le llamen, es un arcángel caído.

En algunos lugares se le llama o es llamado "querubín," salió de dentro de él el pecado, el mal, la envidia, el odio, y más cuando supo que Dios iba a crear una raza a imagen y semejanza de Dios, más se enojó, que iba a llevar a cabo la corona de la creación, porque es la única creación que obtendría la imagen y semejanza de Dios.

Los ángeles tienen la imagen, pero no tienen la semejanza física, porque la semejanza física es el cuerpo físico de la persona, para que tengan la semejanza física de Dios, pues tienen que hacerse carne, ya sea carne de esta raza caída, aunque esta es una semejanza física temporal, en lo que llega la semejanza física eterna, que será el cuerpo eterno y glorificado, como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo, el cual está tan joven como cuando subió al Cielo.

Así va a ser el cuerpo glorificado que tendrán todos los creyentes en Cristo, los cuales han recibido a Cristo como Salvador, como el autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.

Yo estoy esperando el cuerpo mío, ¿y cuándo fue diseñado? Desde antes de la fundación del mundo, ¿y el de quién más? El de cada uno de ustedes también, y aún su nombre y el mío fue escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo. Eso lo dice el libro del Apocalipsis, capítulo 13 y también en el capítulo 17.

Por eso son llamados también los elegidos, los escogidos, y también dice que hay personas que no tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, y esos que no lo tienen escrito, son los que seguirán la bestia, al anticristo, serán engañados por el anticristo en el cual el diablo estará como estuvo en la serpiente antigua y engañó a Eva, capítulo 13, verso 7 al 8 nos habla de esto cuando dice... nos habla de la bestia, del dragón que le es dado poder y que lo siguen los moradores de la tierra, los cuales no están escritos, no tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero. Dice que la bestia... dice:

"Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación (o sea, a la bestia, al anticristo con Su Reino).

Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo."

La muerte de Cristo fue ya desde antes de la fundación del mundo, desde el principio, ¿y cómo? Pues en la mente de Dios. Es como un edificio, antes de usted ver un edificio construido, fue construido en la mente del arquitecto y el ingeniero estuvo probablemente asesorando en algunas cosas con alguna información, con algún asesoramiento importante, y luego vienen los constructores, el constructor, el ingeniero con su grupo de trabajo para realizar esa construcción, pero fue pensada, estuvo en la mente del arquitecto de acuerdo al pedido que le hicieron para esa construcción.

Y en la mente de Dios está todo lo que Dios llevaría a cabo, todo lo que crearía Dios, y sale de la mente de Dios ¿cómo? A través del Ángel del Pacto, que es el Espíritu Santo, que es Cristo en Su cuerpo angelical; y por medio de Cristo, el Ángel del Pacto lleva a realización esa labor, la cual primero la habla y queda como Palabra profética, como quedan los planos, lo que ya fue hablado, diseñado por el arquitecto, a pedido del dueño del edificio o de la urbanización que quieren hacer.

Toda la información que Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo trae a la luz en la Palabra profética, en el plano de lo que Dios va hacer, ¿la sacó de dónde? de Dios el Padre, porque nadie conoció la mente de Dios, sino el Espíritu de Dios, por medio del Espíritu de Dios es que los pensamientos divinos son traídos a luz, hablados por el Espíritu Santo, por medio de los instrumentos que Él ha tenido a través de la historia desde el Génesis hasta el Apocalipsis.

Por medio del Espíritu Santo los profetas hablaron esa Palabra profética que es como una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana, que es Cristo, nazca en nuestros corazones.

Por consiguiente entre, nazca acá, lo recibamos en nuestro corazón creyendo en Él y recibiéndolo como nuestro Salvador en Su primera Venida, creyendo en Su primera Venida y Su Obra de Redención para eterna salvación para todos los que creen en Él.

Y luego en Su segunda Venida nacerá nuevamente en nuestros corazones creyendo en el Día Postrero cuando se haga realidad todo lo prometido para Su segunda Venida, en Su venida a Su Iglesia que será un misterio, un secreto y el mundo no sabrá nada abiertamente de que la Venida del Señor a Su Iglesia se estará cumpliendo, pero luego que sean transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, estarán tres años y medio en la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo en la casa del Padre celestial, mientras la Tierra pasa por las etapas de los juicios divinos que serán hablados desde el Trono de Dios, y luego dados a conocer en la tierra por medio del orden divino, "porque no hará nada el Señor sin que antes revele sus secretos a sus siervos, sus profetas."

Por lo tanto, los ministerios de Moisés y Elías estarán en la Tierra dando a conocer todas las cosas que van a suceder en la Tierra, todos esos juicios divinos, y estarán dando a conocer todo ese orden de la corte divina de Dios como Juez, en donde estará en Cristo, el cual cambiará de Cordero a León, de Sumo Sacerdote a Rey y Juez de toda la Tierra, para que la corte celestial de la cual Dios es el Juez supremo, y dice que Dios ha colocado a Jesús como Juez de los vivos y de los muertos.

Entonces, ¿cómo que aparece que van a haber dos jueces? No, uno solo: Dios en Cristo juzgando a toda la humanidad, y todo eso que estará pasando allá en el Cielo en la Corte celestial, va a ser transmitido a los seres humanos por medio de los ministerios de los dos Olivos, por medio de los ministerios de Moisés y Elías que vendrán predicando el día de venganza del Dios nuestro.

El juez es el que venga la causa de los agraviados, y Dios, el Juez va a juzgar de todos los que han creído en Él, las persecuciones y crímenes que han sufrido en los diferentes tiempos, y los que sufrirán en este tiempo final van a ser juzgados por Dios.

La Escritura dice que somos templos de Dios y que el Espíritu de Dios mora en nosotros, así como la Iglesia del Señor Jesucristo es un Templo espiritual, cada creyente en Cristo también es un templo espiritual como individuo, para Dios por medio del Espíritu Santo morar en el corazón de cada persona, porque el corazón que tipifica el alma, es el Lugar Santísimo que tiene cada individuo y que como templo es el Lugar Santísimo, y eso es lo que en realidad es la persona: alma, alma viviente, es lo más importante que usted y yo tenemos: el alma.

Por eso es tan importante el ser humano delante de Dios, por eso es que fue creado a imagen y semejanza de Dios. Los animales no tienen alma, por lo tanto, la serpiente antigua no tenía alma, por eso era un animal, aunque era el más perfecto entre todos los animales, y hablaba, razonaba, tenía conocimiento de la ciencia, tenía conocimiento del bien y del mal y torcía la Palabra de Dios para hacer pecar al ser humano, así como hizo pecar el diablo a todos los ángeles que estaban bajo su mando, y perdieron la bendición de Dios, y ahora están luchando para que los seres humanos pierdan la bendición de Dios, la bendición de vivir eternamente en el Reino de Dios.

Pero Cristo es el autor de eterna salvación para todos los que le obedecen, no hay otra forma de salvación y Vida eterna para el ser humano, Cristo dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre, sino por mí." (San Juan, capítulo 14, verso 6).

No hay otra forma de acercarse a Dios, excepto a través de Cristo y Su Sacrificio efectuado en la Cruz del Calvario para obtener eterna salvación, para la salvación de nuestra alma, para en el Reino de Dios vivir eternamente con cuerpo nuevo, eterno y glorificado, y con el cuerpo espiritual teofánico, un espíritu, el espíritu teofánico que es un cuerpo de otra dimensión parecido a nuestro cuerpo, pero que es joven.

Y el cuerpo físico glorificado que vamos a recibir, también será joven para toda la eternidad, representará de 18 a 21 años de edad. Por lo tanto, todos los creyentes en Cristo reciben la eterna salvación por medio de Jesucristo nuestro Salvador, no hay otra forma, no hay otro programa de salvación para el ser humano.

Y todas estas personas están ¿cómo? Bajo el nuevo Pacto que Dios por medio de Cristo ha establecido, el nuevo Pacto del cual habló Dios a través del profeta Isaías y también a través del profeta Jeremías, Jeremías, capítulo 31, versos 31 al 36 y también en el capítulo 42 y capítulo 49 de Isaías, habló de un Pacto de paz que Dios establecería con Su pueblo, y también en el capítulo 59 de Isaías habla de un Pacto nuevo y que Dios quitará los pecados de Su pueblo.

Por lo tanto, todo este nuevo Pacto lo hace el mismo Ángel del Pacto, el cual le dio un pacto al pueblo hebreo por medio del profeta Moisés en el monte Sinaí. Es importante estar conscientes de todas estas cosas para poder creer y recibir los beneficios del programa que Dios ha estado llevando a cabo durante estos dos mil años aproximadamente; alrededor de dos mil años ha estado llevando a cabo bajo la predicación del Evangelio de Cristo para salvación y Vida eterna de todos los que creen en Cristo y lo reciben como su único y suficiente Salvador.

Hemos visto quién es Jesucristo: es el Ángel del Pacto, ¿y por qué los judíos no creyeron y no lo recibieron? Hubo un grupo de judíos que creyó cuando estuvo en la tierra Jesucristo, y luego cuando murió, resucitó y ascendió al Cielo se continuó predicando, se predicó el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de Cristo, para salvación a todo aquel que cree, ya sea judío, sea griego, sea gentil el que cree en Cristo y sigue a Cristo para Vida eterna.

Fue que Dios cegó los ojos de Su propio pueblo, de Sus hijos, y esa es la cosa más triste que puede sucederle a una persona o a un pueblo; pero hubo un propósito divino por lo cual no estamos en contra del pueblo hebreo, es el pueblo terrenal de Dios, y Dios tiene una bendición grande para Israel, y le va a dar una bendición grande en este tiempo final, porque en medio de ellos es que el Reino de Dios va a ser establecido, va a ser restaurado el Reino de David, la monarquía de David y va a ser restaurado el Trono de David, y Jerusalén va a ser la Capital no solamente de Israel sino de todo el Medio Oriente y de todos los países, de todas las naciones, será un Reino mundial.

Por lo tanto, Israel tiene una bendición grande que le va ser notificada y que le va a ser materializada en este tiempo final, por lo cual los ministerios de Moisés y Elías estarán en la Tierra en este tiempo final, será reconocido el ministerio de Elías, Elías que está prometido para venir al pueblo hebreo, porque estará proclamando la paz imperecedera, y ya entonces los judíos van a darse cuenta que algo está Dios llevando a cabo en esta Tierra.

Cuando lo reconozcan, entonces las cosas van a cambiar a favor del pueblo hebreo. Por lo tanto, nadie se levante en contra del pueblo hebreo, la Escritura dice que el que los bendiga, tanto Abraham o a su descendencia, el que los bendiga, será bendito, y el que los maldiga, será maldito. Eso es la Escritura, eso lo dice Dios a Abraham, lo dijo también Dios a Balaam, y Balaam lo dio a conocer también, que es un pueblo por consiguiente de bendición para todos aquellos que los amen y los bendigan y pidan por la paz de Jerusalén. Pero si se levantan en contra de ese pueblo, entonces se torna en maldición la bendición que podían recibir la gente o los pueblos, naciones o reinos.

Por lo tanto, es un misterio el pueblo hebreo, los judíos son un misterio, pero ese misterio está siendo abierto en este tiempo final para que todos sepan que hay que respetar al pueblo hebreo, amarlos de todo corazón reconociendo que ese es el pueblo de Dios que Dios ha dicho que son la niña de sus ojos, y el que los bendiga va a ser bendito y el que los maldiga, va a ser maldito.

Tienen al Ángel Gabriel y Miguel para defenderlos, y sobre todo el Ángel Miguel que es el príncipe del reino angelical que está de parte del pueblo hebreo, eso es fácil de entender: cada nación tiene el Ángel guardián, se le conoce así, el Ángel protector de cada nación, pues Israel tiene al Ángel o Arcángel Miguel con todo el ejército, por eso es que ha tenido victorias en diferentes ocasiones, siendo un grupo pequeño de personas, ha tenido victorias sobre naciones grandes, y contra naciones que se han confederado, se han unido en contra de Israel.

Es que son más los que están con Israel que los que están en contra. Es que las personas miran cuántos ciudadanos tiene Israel, de seis a siete millones allá en Israel, dicen: "Ese es un grupito pequeño," pero en el mundo espiritual, del ejército celestial son millones o billones los que están de parte de Israel.

Por lo tanto, son más los que están con Israel, que los que están en contra, los que están en contra es un grupo de personas de diferentes naciones, ungidas, siendo instrumentos del reino de las tinieblas, pero Israel tiene al Arcángel Miguel con su poderoso ejército, y cuando necesita al Arcángel Gabriel también se presente, así como Gabriel cuando necesitó al Arcángel Miguel, el Arcángel Miguel le ayudó.

Por lo tanto, hay un misterio en el mundo espiritual, en el mundo angelical, y es el mundo espiritual el que gobierna sobre el mundo físico, no es el mundo físico gobernando sobre el mundo espiritual.

La Iglesia del Señor Jesucristo es un ejército espiritual, y Cristo es el comandante en jefe de ese ejército, es el que establecerá el Reino aquí en la Tierra, y con Él estará la Iglesia como Su gabinete de Su Reino.

Por lo tanto, Israel no tendrá que tener celo de la Iglesia del Señor Jesucristo, cada uno tiene su lugar. Para Israel la Iglesia del Señor Jesucristo en ese Reino será la bendición más grande, con el Mesías y Su gabinete, Su gabinete político con el Mesías como Rey, Su gabinete religioso o espiritual con el Mesías como el Sumo Sacerdote de ese Reino, y Su Iglesia como los miembros de ese orden sacerdotal celestial, el Orden de Melquisedec del Reino celestial que va a ser establecido en este planeta Tierra, como también el Reino celestial va a ser establecido en este planeta Tierra. "Venga tu Reino, hágase tu voluntad como en el cielo, también en la tierra."

Todas las naciones han tenido sus reinos, el pueblo hebreo ha tenido la bendición no de tener su reino, sino de tener el Reino de Dios en la Tierra, operando tanto bajo la teocracia como también bajo la monarquía, aunque alguno de los reyes de Israel sea del reino del Norte con las diez tribus, del reino del Sur, reino de Judá con las dos tribus. Algunos de los reyes no quisieron reinar para Dios y mezclaron el reino en el aspecto religioso con la religión de Dios, mezclaron con religión pagana e hicieron grande daño al pueblo hebreo, pero eso ya es historia y está registrado.

Lo importante es que el reino que va a ser restaurado en la Tierra, que va a venir es el Reino del Mesías, y no va a estar mezclada la fe en el Dios de Israel con la fe de religiones paganas, Israel tendrá la fe verdadera en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Por eso es que Zacarías, capítulo 14, verso 9 dice: "Y en aquel día el Señor será Rey sobre toda la Tierra, y Jehová será uno, y uno Su Nombre." ¿Ven? No habrá religiones paganas con nombres de otros dioses, para servir. Para adorar solamente al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se va a dirigir toda alabanza, toda gloria, y todo lo que se lleve a cabo en el campo espiritual o religioso.

Por lo tanto, esa será la victoria del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob o Israel, y esa será la vindicación de que el pueblo hebreo está correcto en creer en el Dios verdadero del de Abraham, de Isaac y de Jacob como el único Dios Creador de los Cielos y de la Tierra y Creador de Israel, Creador del pueblo hebreo.

Estamos en un tiempo en que una bendición grande viene para el pueblo hebreo, y va a ser preparado el pueblo hebreo por el ministerio de Elías, eso va a ser lo que preparará al pueblo hebreo para la Venida del Mesías, será el ministerio de Elías el que precursará para el pueblo hebreo la Venida del Mesías.

Y ahora, él fue, Elías, el ministerio de Elías en Juan el Bautista el que precursó la venida de la primera Venida del Mesías, y fue Gabriel el que anunció a la virgen María y a Zacarías también la Venida del Mesías, sonó la trompeta, el mensaje en aquel tiempo a Zacarías y a la virgen María, y sonará la trompeta, tocará la trompeta de y para la segunda Venida de Cristo.

El mundo espiritual, el mundo de los Ángeles y Arcángeles estará trabajando en ese proyecto divino correspondiente a este tiempo final; y para que los que han recibido a Cristo como Salvador, los cuales lo han recibido como el autor de la eterna salvación, reciban la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, recibirán la fe, la revelación para transformación y rapto o arrebatamiento en este tiempo final.

Esa trompeta final o gran Voz de trompeta que anuncia Malaquías e Isaías, capítulo 27, verso 30 y anuncia también San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58, donde nos dice: "He aquí os digo un misterio, todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados; a la final trompeta, porque será tocada la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros los que vivimos, seremos transformados." La final trompeta, el final mensaje de Dios.

Luego también en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4 nos dice del verso 11 en adelante, que el mismo Señor descenderá del Cielo con aclamación, Voz de Arcángel y trompeta de Dios, y los muertos resucitarán primero, y luego nosotros los que vivimos, seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire.

Y el Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21 nos dice San Pablo que somos ciudadanos celestiales, ¿y cómo podemos entender que somos ciudadanos celestiales? Vean, dice:

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo."

¿Cómo es que somos ciudadanos del Cielo, nuestra ciudadanía está en el Cielo? Pues así como la ciudadanía terrenal de ustedes está en el país donde ustedes nacieron, ustedes que nacieron en la República mexicana, son ciudadanos mexicanos, los que nacieron en Norteamérica, son ciudadanos norteamericanos, y los que nacieron en diferentes países de la América Latina, son ciudadanos del país donde nacieron. Así es la ciudadanía del nacimiento del cuerpo temporal, del cuerpo mortal y corruptible que hemos recibido.

Pero la ciudadanía de los que han nacido de nuevo del agua y del Espíritu, los que han escuchando el Evangelio de Cristo, lo han recibido como Salvador, han sido bautizados en agua en Su Nombre y Cristo los ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego, han nacido del Cielo, bien dijo Cristo a Nicodemo en el capítulo 3, verso 1 al 6: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Espíritu no puede ver el Reino de Dios, no lo puede entender." Nicodemo pensó que era entrar en el vientre de su madre y nacer de nuevo y le pregunta eso, Cristo le dijo: "De cierto te digo que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios."

Por medio de la unión de nuestros padres terrenales que nos concibieron, hemos nacido en esta Tierra y hemos visto este reino terrenal; para poder ver este reino terrenal tuvimos que nacer, y para ver el Reino celestial, el Reino de Dios, el Reino de Cristo hay que nacer de nuevo.

No se puede entender el Reino de Dios a menos que nazca la persona de nuevo del Agua y del Espíritu, por eso se predica el Evangelio de Cristo, para que toda persona tenga la oportunidad de nacer de nuevo, recibiendo a Cristo como Salvador, siendo bautizado en agua en Su Nombre y Cristo bautizándolo con Espíritu Santo y Fuego y produciendo en la persona el nuevo nacimiento, y así se nace a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo Jesús en Su Reino eterno, y la persona entonces tiene eterna salvación para vivir eternamente su alma en el Reino de Cristo, en donde tendrá el cuerpo angelical eterno, y el cuerpo físico glorificado como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.

Vamos a tener el cuerpo físico glorificado cuando Cristo complete Su Iglesia, salga del lugar de intercesión en el Cielo donde está como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec, y entonces tome el Título de Propiedad, el Libro sellado con siete Sellos y lo abra en el Cielo y luego haga su Obra de Reclamo en la Tierra, resucitando los muertos creyentes en Él en cuerpos glorificados y transformando a los creyentes vivos que estarán en la Tierra, y entonces ya físicamente también seremos eternos, físicamente entonces tendremos la inmortalidad física.

Ya tenemos la inmortalidad del alma porque hemos recibido salvación eterna por medio del autor de la eterna salvación que es Jesucristo, por lo tanto, nunca dejaremos a Cristo, Él es para nosotros la salvación eterna, es para nosotros la Vida eterna, Él es el todo para nosotros, sin Él el ser humano es como la flor del campo que pasa por la tierra, está un tiempo, viene el sol, se marchita, muere y desparece.

Pero el que cree en Cristo como su eterna salvación, vivirá eternamente con Cristo en Su Reino; si muere, Cristo lo resucitará en el Día Postrero que es el séptimo milenio de Adán hacia acá, en algún año de ese séptimo milenio Él llevará a cabo la resurrección de todos los creyentes en Él porque tienen eterna salvación, Él les ha dado eterna salvación.

Y a los que estarán vivos en ese tiempo creyentes en Él, los transformará, o sea, que me transformará a mí, ¿y a quién más? A cada uno de ustedes también. Jesucristo, el autor de eterna salvación, ¿para quién? Para todos los que le obedecen, para todos los que escuchan el Evangelio y obedecen al Evangelio.

"Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna, y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre." (San Juan, capítulo 10, verso 27 al 30). Esas son las ovejas de las cuales Cristo dijo que el Padre le dio unas ovejas para que las busque y les dé Vida eterna, porque el Hijo de Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido, esas personas, esas ovejas. San Lucas, capítulo 19, verso 10, y San Mateo, capítulo 18, versos 11 al 14 donde representa esas personas en ovejas, en la oveja perdida, eso éramos nosotros: ovejas perdidas para y por las cuales vino Cristo para buscarnos y restaurarnos al redil de Dios, y por consiguiente a la Vida eterna.

Sin Cristo no hay Vida eterna, Él es la Vida eterna; por lo tanto, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento. Para lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted.

Recuerde que no hay otra persona que sea el autor de la Vida eterna, solamente hay UNO, y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO. En Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13 dice: "Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su Hijo (o sea, en Jesucristo); el que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo, no tiene la vida," o sea, que no tiene la Vida eterna.

El Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario tuvo un propósito: limpiarnos de todo pecado y darnos Vida eterna, restaurarnos a la Vida eterna con Dios. Dios tiene mucho pueblo en Monterrey, en todo el Estado de Nuevo León y en toda la República Mexicana y los está llamando en este tiempo final, y en toda la América Latina Dios tiene mucho pueblo, muchos hijos y los está llamando en este tiempo final para colocarlos en Su Reino.

Es Dios el que nos da la entrada al Reino por medio de Cristo nuestro Salvador:

"A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos (pero también dice).

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos." (San Mateo, capítulo 10, verso 32 al 33).

Al que Cristo niegue delante del Padre, pues no entrará al Reino de Dios y por consiguiente no entrará a la Vida eterna, aquel al cual Cristo confiesa delante del Padre porque lo ha confesado la persona a Cristo como Salvador públicamente, Cristo lo confesará al Padre celestial y le dará la entrada al Reino de Dios. Tan sencillo como eso.

Jesucristo es la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra, porque es el Ángel del Pacto que vino para llevar a cabo, hacer un nuevo Pacto. Por eso Él dijo en la última cena con Sus discípulos en San Mateo, capítulo 26, verso 26 al 29, al tomar el pan y dar gracias al Padre, partir y dar a Sus discípulos, dijo: "Comed, este es mi cuerpo (San Pablo dice) que por muchos es partido." Y tomando la copa de vino y dando gracias al Padre, da a Sus discípulos y dice: "Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados."

Por lo tanto, lo único que hay para la remisión de los pecados es la Sangre de Cristo nuestro Salvador. No hay ninguna otra cosa, ni blanqueador que pueda quitar los pecados del ser humano, excepto la Sangre Jesucristo nuestro Salvador.

Cristo tiene la Vida eterna para todo aquel que lo recibe como Salvador, tiene la exclusividad de la Vida eterna para darla al que Él quiera, ¿y a quién Él quiera darla? A todos los que lo reciben como Salvador.

Todavía vienen más personas que como ustedes han escuchado la Palabra de Dios, el Evangelio de Cristo y ha nacido la fe de Cristo en nuestra alma, y ya vienen para dar testimonio público de su fe en Cristo como único y suficiente Salvador.

Es que Dios tiene mucho pueblo aquí en todo el Estado de Nuevo León, y en toda la República mexicana como también en toda la América Latina y el Caribe, por lo tanto, los que están en otras naciones pueden también venir a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Y aun los niños de diez años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Recuerden que Cristo dijo: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos." Cristo tiene lugar en el Reino de los cielos para los niños también.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión. Con nuestra manos levantadas al Cielo, a Cristo y nuestro corazón puesto en Cristo y nuestra mente puesta en Cristo y nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, Señor, doy testimonio público de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador, te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me justifiques, me santifiques y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre.

Señor, sé que ganaste mi salvación en la Cruz del Calvario y yo lo acepto bajo los términos del nuevo Pacto, te pido que se haga una realidad la redención, la salvación eterna para mi alma y para todo mi ser.

Te lo ruego oh Dios eterno, en el Nombre del Señor Jesucristo para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén.

Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador, o sea, como el autor de nuestra salvación, por lo cual ustedes me dirán... Cristo dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Usted me dirá: "Yo escuché el Evangelio de Cristo, creí, lo he recibido como mi Salvador y ahora quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. ¿Cuándo me pueden bautizar?" Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

Juan el Bautista predicaba y bautizaba las personas, y cuando llegó Jesucristo al Jordán donde estaba predicando Juan el Bautista, Jesucristo como las demás personas que entraban al Jordán para ser bautizados, entró Jesucristo también, y cuando Jesucristo se presenta frente a Juan al tocarle su turno para ser bautizado y Juan lo ve, sabe que ese es su primo, y le dice... y sabía muchas cosas porque le dice: "Tú vienes a mí para ser bautizado, cuando soy yo el que tengo necesidad de ser bautizado por ti, y Tú vienes a mí para que yo te bautice."

Así que Juan el Bautista sabía algo que su padre Zacarías le había enseñado, ¿y qué le había enseñado? que Juan sería el precursor del Mesías que vendría después de él, y que ese Mesías era el hijo de la virgen María, parienta de Elisabet, porque recuerden que la virgen María estando embarazada ya y Elisabet teniendo seis meses o seis meses y algo, María fue a visitarla allá a las montañas de Judea, y cuando llega y saluda a Elisabet y a toda la familia que está allí, el niño que estaba en el vientre de Elisabet que era Juan el Bautista, saltó de alegría, ahí fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre como le dijo el Ángel Gabriel al sacerdote Zacarías: que sería lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre y que vendría con el espíritu y virtud de Elías.

Por lo tanto, María y su familia, y Elisabet y el sacerdote Zacarías estaban al tanto de ese misterio, por lo tanto, Juan el Bautista sabía pero no... quizás hacía tiempo que no lo veía y no sabía quién era, dónde estaba, pero ahora lo reconoció cuando va a ser bautizado Jesús, y Jesús le dice... no lo quería bautizar, Juan estaba anunciando que después vendría uno mayor que él, al cual no conocían, y le dice (vendrá después de él):"Él será mayor que yo, yo no soy digno de desatar la correa de Su calzado, Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego, yo les bautizo con agua en arrepentimiento, pero el que viene después de mí, les bautizará con Espíritu Santo y Fuego."

Y cuando lo ve, Juan dice: "Aquí está el hombre más grande del cual yo estoy diciendo que viene después de mí." Y ahora lo tiene frente a él y es tan humilde que le dice: "Yo tengo aquí que cumplir toda justicia, nos conviene, Juan, cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó.

Si Jesús para cumplir toda justicia tenía que ser bautizado por Juan el Bautista, cuánto más nosotros tenemos necesidad de ser bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo, aunque el agua en el bautismo no quita los pecados, el agua no tiene ningún poder para quitar pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, el bautismo en agua es tipológico, simbólico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

En el bautismo en agua usted está dando testimonio de la muerte, sepultura de Cristo, y que usted estaba con Cristo, estaba en Él, así como usted viene de su padre y su madre terrenal, como creyentes en Cristo nosotros estábamos en Cristo, así como una planta de trigo con muchos granos de trigo, ¿dónde estaba? En un grano de trigo que fue sembrado en tierra.

Y Cristo se tipifica en un grano de trigo que va a tener muchos granos de trigo, cuando dice en San Juan, capítulo 12, verso 24:

"Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva."

Cristo es ese grano de trigo, esa simiente original, esa simiente original de Hijo de Dios para reproducirse en muchos hijos de Dios, para lo cual tiene que morir, y luego el Día de Pentecostés nació la planta de trigo que es la Iglesia del Señor Jesucristo en la cual llevaría muchos hijos de Dios, se reproduciría Cristo, el cual está en Espíritu Santo, la vida de ese grano de trigo que es el Espíritu Santo, la vida de esa Sangre de Cristo que fue derramada que es el Espíritu Santo estando en Su Iglesia, vean, fue la que trajo el nacimiento de la Iglesia el Día de Pentecostés como la planta de trigo, y luego en ella nacen los granos de trigo, los hijos e hijas de Dios por medio de la unión de Cristo, el Espíritu Santo en y con Su Iglesia.

Recuerden que Él dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo," San Mateo, capítulo 24, verso 14. ¿Qué estaría haciendo? Reproduciéndose en muchos hijos e hijas de Dios, los cuales escuchan la predicación del Evangelio de Cristo y así nacen del agua, son bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y produce el nuevo nacimiento, y así usted ha nacido en el Reino de Cristo y tiene Vida eterna, ha sido restaurada su alma a la Vida eterna, ha asegurado su futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.

¿Qué otra persona le puede asegurar su futuro con certeza? Solamente hay uno, y Su Nombre es Señor Jesucristo, "el que tiene al Hijo, a Cristo, tiene la vida, o sea, la Vida eterna; el que no tiene a Cristo como su Salvador, no tiene la Vida eterna," lo que tiene es una vida temporera que se le va a terminar, y ni siquiera sabe cuándo se le va acabar esa vida temporal.

Pero la Vida eterna nunca terminará, el alma de esas personas que creen en Cristo, lo reciben como Salvador, obtienen la Vida eterna, son restauradas a la Vida eterna, por lo tanto la aflicción llamada: "la angustia existencial," con la cual vienen todas las personas que nacen en la Tierra, desparece, porque la angustia existencial es porque las personas no saben de dónde han venido, no saben porqué están aquí en la Tierra, y no saben hacia dónde van cuando mueran, y eso causa una angustia en el alma y el espíritu de la persona.

Pero cuando reciben a Cristo como Salvador, ya saben que han venido de Dios, estaban en la mente de Dios, están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y que están aquí con un propósito divino, saben porqué están en la Tierra: para escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, nacer la fe de Cristo en su alma y recibirlo como Salvador, y así ser rociados con la Sangre de Cristo, limpiados de todo pecado; y así hacemos la conexión con el Cielo, con el Reino de Dios.

Estamos aquí en la Tierra en una etapa de conexión, como cuando usted va en un vuelo aéreo para otro país, llega a Ciudad México, y ahí hay una conexión que lo llevará ese otro vuelo al país donde usted quiere llegar.

Y nosotros queremos llegar al país de Dios, a la Ciudad de nuestro Dios: la Jerusalén celestial, y la conexión la hacemos aquí en la Tierra, y el vuelo que nos lleva es Cristo, Cristo nos lleva al lugar celeste del Reino de Dios. No hay otra conexión que el ser humano pueda hacer aquí en la Tierra, que lo lleve a la Vida eterna y por consiguiente al Reino eterno de Dios.

Por lo tanto, los que están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, vienen aquí para confirmar su lugar en el Reino de Dios y por consiguiente en la Vida eterna. Para lo cual hay un programa de redención predicado, explicado en el Evangelio de Cristo; por eso millones de seres humanos han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador, y yo soy uno de ellos, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.

Así que la conexión al Cielo, la conexión a la nueva Jerusalén, la Jerusalén celestial la estamos haciendo bien, Él es el que nos llevará en el vuelo llamado el rapto o arrebatamiento de la Iglesia a la casa del Padre celestial, Él sabe el camino, Él vino de allá: "Salí de Dios y vuelvo a Dios, salí del Padre y vuelvo al Padre," y luego cuando ya estaba resucitado y estuvo con los discípulos unos cuarenta días, luego subió al Cielo, lo vieron todo el mundo, todos lo vieron subir, como quinientas personas fueron testigos de eso, como quinientos creyentes en Cristo, y lo ven subir y desaparece entre las nubes.

Él sabe el camino al Cielo, a la Jerusalén celestial, y Él vendrá para llevarse a todos los creyentes en Él nacidos de nuevo que han obtenido por el autor de la eterna salvación la salvación y Vida eterna.

Jesucristo es el autor de eterna salvación, por eso la angustia existencial desaparece cuando tenemos al autor de la eterna salvación. Vamos a orar por todos los que han venido a los Pies de Cristo, los que están presentes y los que están en otras naciones, para lo cual inclinemos nuestros rostros y los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, Señor, reitero mi confesión que había hecho al principio, la reitero a Ti, te pido Señor, se haga una realidad la salvación y Vida eterna que ganaste para mí en la Cruz del Calvario.

Creo en Ti con toda mi alma, seré bautizado en agua en Tu Nombre y te pido me bautices con Espíritu Santo y Fuego y produzcas en mí el nuevo nacimiento conforme a Tu promesa. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego Padre celestial. Amén.

Y ahora, conscientes de lo que es el bautismo en agua que es tipológico, simbólico; y que cuando el ministro lo recibe luego de haber dado testimonio público de su fe en Cristo recibiéndolo como Salvador, ahí muere espiritualmente en términos simbólicos, muere al mundo; y luego cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente, simbólicamente está siendo sepultado, y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a la Vida eterna en el Reino de Cristo con salvación eterna.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos veremos por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador; y continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro aquí, reverendo Epifanio López para que les indique cómo hacer para ser bautizados, y en cada nación y en cada congregación, en cada Iglesia dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Que Dios les bendiga y les guarde, y les felicito por recibir a Jesucristo, el autor de la eterna salvación, el que nos asegura nuestro futuro eterno.

Que Dios les bendiga y les guarde grandemente a todos.

"JESUCRISTO, EL AUTOR DE ETERNA SALVACIÓN PARA TODOS LOS QUE LE OBEDECEN."

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