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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes y los que están en diferentes naciones. Un saludo muy especial al reverendo José Benjamín Pérez en Puerto Rico y la Iglesia también allá: "La Gran Carpa-Catedral," y a todos los allí presentes, y también al misionero Miguel Bermúdez Marín donde se encuentre en estos momentos, y también a los ministros y hermanos de Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y demás ministros e iglesias en diferentes naciones, que están conectadas con esta transmisión de esta actividad para esta conferencia. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también.

Para esta ocasión leemos un Salmo, el primero, Salmo 1, donde nos dice del verso 1 en adelante:

"Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,

Ni estuvo en camino de pecadores,

Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

Sino que en la ley de Jehová está su delicia,

Y en su ley medita de día y de noche.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,

Que da su fruto en su tiempo,

Y su hoja no cae;

Y todo lo que hace, prosperará."

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Para esta ocasión nuestro tema es: "LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO COMO UN ÁRBOL."

"LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO COMO UN ÁRBOL."

La Iglesia del Señor Jesucristo ha sido representada, tipificada, en diferentes formas, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Aquí nos habla del hombre que es bienaventurado, la persona bienaventurada, la cual es como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará.

Encontramos a la Iglesia del Señor Jesucristo y sus miembros, representados en estrellas como simiente de Abraham, como las estrellas del Cielo serían, y todos los creyentes en Cristo son hijos de Abraham.

Los encontramos también representados en peces, por eso le dice Cristo a Sus discípulos: "Venid en pos de mí, y yo os haré pescadores de *hombres." Los encontramos también representados en las águilas, las cuales vuelan muy alto y se rejuvenecen cada cierto tiempo. Así levantarán las alas los creyentes en Cristo, las alas espirituales.

Encontramos también a los creyentes en Cristo representados en árboles, en el trigo... son como el trigo, tipificados en el trigo, y el mismo Cristo es representado en el trigo, pues Él dice: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva." ¿Por qué? Porque un grano de trigo, al caer en tierra y morir, entonces nace una planta de trigo en donde está la vida del grano de trigo: crece, echa fruto y así es como se reproduce en muchos granos de trigo.

Así es Cristo y Su Iglesia: murió y el día de Pentecostés nació la Iglesia del Señor Jesucristo a través de la cual Cristo se reproduce en muchos hijos e hijas de Dios, porque Jesucristo es el Hijo de Dios y se reproduce en hijos e hijas de Dios.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo es lo más grande que Dios tiene en la Tierra. No hay entidad de gobierno, o académica, o cívica, o deportiva. o militar, de lo que sea, más importante, más grande, que la Iglesia del Señor Jesucristo, es lo más grande que hay en la Tierra, a tal grado que ha sido tipificada en Eva, la cual tenía que traer hijos e hijas de Dios con Vida eterna por medio de Adán.

Está representada también la Iglesia del Señor Jesucristo en la virgen María, que trajo al Hijo de Dios en nacimiento por obra y gracia del Espíritu Santo. La primera y única mujer en la Tierra que ha traído un hijo por obra y gracia del Espíritu Santo, y por consiguiente sin conocer o tener relaciones con un hombre.

La Iglesia del Señor Jesucristo es la Casa de Dios, y eso significa la familia de Dios, de eso es que nos habla el apóstol Pablo, y nos dice que es la familia de la fe en Gálatas, capítulo 6, verso 10:

"Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe."

Los de la familia de la fe son los creyentes en Cristo. Encontramos también en Gálatas, capítulo 3, que nos dice el verso 9 (8 y 9):

"En ti serán benditas todas las naciones.

De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham."

Y el verso 25 y 26 de este mismo capítulo, del 25 en adelante dice:

"Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,

pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús (todos los creyentes en Cristo son hijos de Dios);

porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (todos los creyentes en Cristo son linaje de Abraham)."

Y ahora, tenemos que comprender quién es la Iglesia, qué es la Iglesia del Señor Jesucristo, para que podamos comprender por qué murió Jesucristo en la Cruz del Calvario. El capítulo 2 de Efesios, versos *11 en adelante dice:

"Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.

En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo (el que está sin Cristo, está sin Dios en el mundo).

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;

porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios."

Todos los creyentes en Cristo son miembros de la familia de Dios, la familia de Dios son los hijos e hijas de Dios, de los cuales Jesucristo es el primogénito y también el unigénito Hijo de Dios:

"Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio..."

O sea, toda la Iglesia, todo ese Templo espiritual, toda esa familia de Dios que en términos espirituales es un Templo para Dios morar, tanto en Su Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes, como en cada creyente como individuo.

"...en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu."

Así como la Iglesia está edificada, está siendo construida, cada creyente en Cristo está siendo edificado como individuo, esta es la Casa de Dios, la familia de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, de la cual San Pablo también nos habla en Hebreos, capítulo 3; y nos dice capítulo 3, verso 1 en adelante:

"Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial..."

Por medio de la predicación del Evangelio de Cristo se recibe el llamado celestial, el llamado del Cielo, el llamado de nuestro Padre celestial por medio del Espíritu Santo dándonos Su Palabra, el Evangelio, en la predicación que se lleva a cabo en este planeta Tierra:

"...considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús."

Cristo es el apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra profesión, el cual está en el Cielo, en el Templo celestial allá en el Trono de Dios, haciendo intercesión como Sumo Sacerdote por todos los creyentes en Él: "Si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, Jesucristo, Su Hijo," el Hijo de Dios.

Eso es lo que hace el Sumo Sacerdote, y fue representado en lo que hacía el sumo sacerdote tanto en el tabernáculo que construyó Moisés como en el templo que construyó el rey Salomón: interceder por el pueblo con la sangre de la expiación.

Y en el Cielo la única Sangre de Expiación que es aceptada es la Sangre Jesucristo nuestro Salvador, el cual tomó nuestros pecados, se hizo pecado por nosotros y murió en lugar nuestro en la Cruz del Calvario, y así quitó nuestros pecados y nos ha justificado como si nunca en la vida hubiésemos pecado.

Y ahora, Cristo en el Cielo es el Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec, de ese orden celestial sacerdotal que hay en el Cielo en el Templo celestial, que fue tipificado en el sacerdocio levítico que encabezaba Aarón como sumo sacerdote.

Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo en la Tierra es la y es en la que se representa todo lo que ocurre en el Cielo en el Templo celestial; antes de suceder en la Tierra, ocurre en el Cielo en el Templo celestial.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo es lo más importante que hay en la Tierra, es donde "lo que sea atado en la tierra, será atado en el cielo, y lo que sea desatado en el cielo, será desatado... lo que sea atado en la tierra, será atado en el cielo; y lo que sea desatado en la tierra, será desatado en el cielo." O sea, que como ocurra en la Tierra en la Iglesia, así ocurrirá en el Cielo, por eso todo lo que ocurre en la Iglesia cuenta en el Cielo, porque las personas que forman la Iglesia, su ciudadanía es celestial, es del Cielo, dice el apóstol Pablo en Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21:

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo."

Ciudadanos celestiales porque nacemos del Cielo por medio del Agua y del Espíritu como le dijo Cristo a Nicodemo: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios." (San Juan, capítulo 3, versos 1 al 6).

Ahora, ¿para qué esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo del Cielo? Lo estamos esperando, ¿para qué lo esperamos? Dice:

"El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

Estamos esperando la Venida de Cristo ¿para qué? Para nuestra transformación, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, transformará este cuerpo mortal en el cual pasamos una etapa de humillación. Siendo personas del Cielo, hijos e hijas de Dios, príncipes y princesas, pasamos por la Tierra como personas comunes y corrientes sufriendo como las demás personas, y algunas veces hasta más en tiempos de persecuciones, en donde muchos cristianos fueron echados a los leones, otros fueron quemados y así por el estilo, torturados en diferentes ocasiones.

Pero Cristo en el Día Postrero, pues Él lo prometió, en San Juan, capítulo 6, va a hacer algo muy importante en favor de todos los creyentes en Él que han muerto físicamente. Dice capítulo 6, verso 39 al 40:

"Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero."

Cristo va a resucitar a todos los creyentes en Él en el Día Postrero, todos los que han muerto físicamente:

"Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."

Ese es uno de los beneficios, de las bendiciones, de las promesas, para los creyentes en Cristo: que si mueren físicamente, Él los resucitará en el Día Postrero. Aquí se lo repite, se lo dice a Marta la hermana de Lázaro, en San Juan, capítulo 11, verso 21 en adelante dice:

"Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo."

Y ahora, la promesa es que todo aquel que vive y cree en Cristo no morirá eternamente; si muere físicamente, volverá a resucitar, resucitará en un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado en el Día Postrero. Y el Día Postrero, por cuanto "un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día," (dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el Salmo 90, verso 4), el Día Postrero delante de Dios, así como el séptimo día de la semana es el día postrero (el sábado es el día postrero de la semana), el séptimo día milenial, el séptimo milenio de Adán hacia acá, es el Día Postrero delante de Dios. Y los días postreros delante de Dios, así como son días mileniales, así como los días postreros de la semana son: el quinto día: el jueves, el sexto día: el viernes, y el séptimo día: el sábado, delante de Dios son el quinto milenio, el sexto milenio y el séptimo milenio.

En los días en que ya Jesús tenía de tres a siete años de edad comenzó el quinto milenio, y por consiguiente comenzaron los días postreros, por lo cual el apóstol Pablo nos dice que:

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas (dice),

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas."

Y ahora, Dios había hablado por medio de los profetas desde el Génesis hasta Juan el Bautista, y luego dice: "Y en estos postreros días nos ha hablado por Su Hijo," o sea, por Jesucristo; ya habían comenzado los días postreros cuando Cristo comenzó Su ministerio, cuando tenía cerca de 30 años (pensemos unos 29 años y medio), y tuvo un ministerio de tres años y medio, y ya los días postreros, los milenios postreros delante de Dios habían comenzado. Los días postreros delante de Dios son quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio de Adán hacia acá.

Y ahora, para el Día Postrero será la resurrección, el Día Postrero, séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, ya tenemos el día delante de Dios en que Él va a resucitar a los muertos creyentes en Él, y esos serán los muertos creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo desde el día de Pentecostés hacia acá, nacidos de nuevo llenos del Espíritu Santo. Esos son príncipes y princesas del Reino de Dios, son miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, a esas personas es que la promesa del Espíritu Santo ha sido hecha. Cristo dijo que enviaría el Espíritu Santo, Él dijo: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba, y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él, pues aún no había venido el Espíritu Santo porque Jesús todavía no había sido glorificado, pero esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creerían en él." Él dijo que ríos de agua viva correrían por su interior, hablando del Espíritu Santo, el Espíritu de vida, el Espíritu Santo, que es la vida que estaba en Cristo.

La vida de la Sangre de Cristo es el Espíritu Santo, y la persona, al recibir el Espíritu Santo, tiene la Sangre de Cristo la cual lo ha limpiado de todo pecado, porque tiene la señal de que la Sangre de Cristo ha sido aplicada en su vida, porque tiene la vida de la Sangre que es el Espíritu Santo.

Así como los hogares hebreos allí en Egipto que tenían la sangre aplicada en el dintel y los postes de los hogares, tenían la señal de la sangre del cordero pascual que había sido sacrificado para la preservación de la vida de esos primogénitos.

Y ahora, los primogénitos escritos en el Cielo en el nuevo Pacto, son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, tienen sus nombres escritos en el Cielo y tienen la señal de la Sangre, el Espíritu Santo en sus vidas.

Y la Iglesia tiene la señal de la Sangre, tiene el Espíritu Santo en medio de ella, pues Cristo dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo." (San Mateo, capítulo 28, verso 20). ¿Y cómo estaría? En Espíritu Santo, en cuerpo angelical, porque Él es el Ángel del Pacto, el que le había aparecido a Moisés y por medio de Moisés libertó al pueblo hebreo.

Es el mismo Ángel del Pacto que le aparecía a Adán, a Abel, aun el mismo Ángel del Pacto que le habló a Caín y lo reprendió, el mismo Ángel del Pacto que le apareció a todos los profetas, le apareció también a Gedeón en forma de hombre, habló con él.

El Ángel del Pacto es Jesucristo en Su cuerpo angelical, esa es la imagen del Dios viviente, es la forma en que Dios se revelaba, se daba a conocer y le hablaba a las personas, es por medio de ese Ángel del Pacto llamado el Verbo que era con Dios y era Dios, que creó todo el universo. Por eso San Pablo dice: "Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, o sea, Jesucristo, por el Hijo a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo."

Fue por medio de Él, de Cristo, que Dios hizo el universo; por eso también en Colosenses nos habla de Cristo y nos dice que por medio de Él Dios creó el universo, así que Jesucristo es la persona más importante que ha existido en este planeta Tierra. Colosenses, capítulo 1, verso 12 en adelante, dice:

"Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz."

Los santos en luz tienen una herencia, son los herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús Señor nuestro, de eso es que nos dice San Pablo en Romanos, capítulo 8, versos 14 al 31, y dice que son los elegidos, los predestinados, los que claman por la adopción, que es la redención del cuerpo, en donde obtendrán el cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, y entonces ya estarán redimidos físicamente; su cuerpo físico estará redimido y ya no será mortal, sino inmortal, incorruptible, glorificado, como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador. Dice:

"El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas (o sea, nos ha librado del reino de las tinieblas, del reino del maligno, nos ha sacado de ese reino, ¿y qué ha hecho?), y trasladado al reino de su amado Hijo (nos ha trasladado al Reino de Jesucristo nuestro Salvador),

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados (la redención la tenemos por medio de la Sangre de Cristo, el perdón de pecados).

El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación."

¿Ven? Jesucristo es la imagen del Dios invisible en Su cuerpo angelical, y la semejanza de Dios física, tangible, es Jesucristo en Su cuerpo físico, el cual ya está glorificado. Cuando estuvo aquí en la Tierra en Jesucristo estaba Dios el Padre con Su imagen, la imagen de Dios, el cuerpo angelical, el Ángel del Pacto, dentro del cuerpo de carne, y el cuerpo de carne era la semejanza física de Dios, por eso Él decía: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre," porque estaba viendo el velo de carne donde Dios estaba morando en toda Su plenitud, el cual era un templo humano.

Por eso frente al templo, cuando sacó los mercaderes del templo en el capítulo 2 de San Juan, le dicen: "¿Qué señal nos das y con qué autoridad tú haces esto? ¿Qué señal das de eso?" Y entonces Cristo dice: "Destruyan este templo, y en tres días yo lo levantaré." Le dicen: "En cuarenta y seis años fue construido este templo, ¿y tú dices que en tres días lo vas a levantar?"

Pero Él no hablaba del templo de piedras, Él hablaba de Su cuerpo, que es un templo, el templo de Dios, el templo humano de Dios, así como el cuerpo suyo es un templo humano donde usted vive. Por eso su corazón viene a ser el lugar santísimo donde Dios entra para morar, y el corazón representa el alma de la persona.

Y ahora, cuando Cristo resucitó, entonces supieron que Él se refería a Su cuerpo como el templo de Dios, pues en Malaquías, capítulo 3 dice: "He aquí yo envío mi mensajero delante de mí, el cual me preparará el camino..." Vamos a leerlo para que tengan el cuadro claro de este misterio tan grande que estaba cumpliéndose en Jesucristo. Capítulo 3 de Malaquías, dice:

"He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (ese fue Juan el Bautista, Cristo lo identificó en el capítulo 11, verso 11 en adelante de San Mateo, y en San Mateo, capítulo 17, versos 10 al 13); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis..."

Vendría a Su templo, Su templo humano, y luego cuando estuviera predicando, pues iba al templo de piedras que había construido Herodes, pero el templo de Dios es Su cuerpo físico llamado Jesús, Su templo humano. San Pablo dice: "¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" Y dice: "Y cualquiera que destruya el templo de Dios, Dios lo destruirá a él." (Primera de Corintios, capítulo 3, versos 16 al 18). Ahora sigue diciendo:

"...y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis (o sea, Dios el Padre), y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros."

Ahora vean, viene Dios el Padre y viene el Ángel del Pacto, porque Dios está en el Ángel del Pacto, que es el cuerpo angelical de Dios, la imagen del Dios viviente; el cuerpo angelical de Dios es un cuerpo espiritual, por eso es llamado el Espíritu Santo. Un espíritu es un cuerpo pero de otra dimensión.

Y ahora, estamos viendo estos misterios divinos, pero que son sencillos para comprender a medida que vamos estudiando las Escrituras y principalmente los domingos que es escuela bíblica, siempre son estudios bíblicos los que escuchamos normalmente para conocer lo que Dios nos ha dado, conocer todas estas bendiciones que están bajo el nuevo Pacto para todos los creyentes en Cristo, porque una persona puede tener muchas cosas, pero si no las conoce, no sabe qué y qué cosas puede hacer con ellas.

Por ejemplo, si tiene mucho dinero y no conoce el valor del dinero, se puede morir de hambre o de pobreza teniendo muchas riquezas, y si tiene un terreno lleno de diamantes, si no conoce el valor y no sabe lo qué es y cómo usarlo, puede morir de pobreza teniendo muchas riquezas. Ahora, sigue diciendo:

"He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos."

Y vino dos mil años atrás y por eso Él decía: "El Padre y yo una cosa somos, el que me ha visto a mí, ha visto al Padre," y decía: "Yo no hago nada de mí mismo, sino que el Padre que mora en mí, Él hace las obras." Era Dios a través de Cristo el que hacía todas las cosas.

Es como usted y yo: tenemos el cuerpo físico para por medio del cuerpo físico hacer cosas, como tenemos automóviles para por medio del automóvil viajar a otros lugares, o muchas otras cosas que son instrumentos para uno hacer las cosas que debe llevar a cabo en su vida.

Por ejemplo, para tener dinero para hacer la compra de comida y ropa y estudios para los niños, ¿qué tiene? Un trabajo, busca un trabajo, y entonces ese trabajo lo usa para ganar dinero, y en el trabajo usted usa las manos, los ojos, oídos y todo, pero cualquier persona puede decir, o usted si no sabe, puede decir: "Mi cuerpo hizo todo eso." No, quien lo hizo fue su alma a través del espíritu que está en usted; y el espíritu, usando el cuerpo físico, así es como funciona el ser humano.

Algunas veces el ser humano no sabe cómo está constituido, y por consiguiente no sabe cómo funciona y entonces no puede sacarle el beneficio completo a su vida aquí en la Tierra. El cuerpo tiene cinco sentidos, el espíritu tiene cinco sentidos, y el alma tiene un sentido, que es el libre albedrío; por eso es en el alma y con el alma que la persona hace las decisiones; las manifiesta del alma, salen al espíritu, y del espíritu salen al cuerpo para la acción.

Así es Dios también: todo lo que Dios hizo, está haciendo y hará, ha sido por medio de Su cuerpo angelical, Su cuerpo espiritual que es el Ángel del Pacto, y en palabras más claras: Cristo en Su cuerpo angelical. Por eso Jesucristo podía decir: "Antes que Abraham fuese, yo soy."

Y cualquier persona le podía decir: "Está loco, está loco, ¿un hombre que diga que es antes que Abraham?" y había nacido y tenía unos... de 30 a 33 años de edad, si usted le dice a alguna persona que usted era antes de Abraham, le van a decir que está loco, pues así también le decían a Jesús.

Pero usted y yo estábamos en Dios eternamente como un atributo divino, así como Abraham, como en Abraham estaba Isaac, estaba Jacob, y estaba Leví, y cuando Abraham pagó los diezmos a Melquisedec, todavía no había nacido Isaac y dice San Pablo que Leví pagó los diezmos a Dios cuando Abraham pagó diezmos a Melquisedec, porque Leví estaba en los lomos de Abraham.

Y así diríamos: los hijos e hijas de Dios están en Dios eternamente, y a medida que les llega el turno de aparecer en la Tierra, Dios los envía; usted no escogió venir a la Tierra, fue Dios el que escogió y decidió enviarlo a usted en este tiempo.

Si yo hubiera tenido la oportunidad de escoger en qué tiempo venir a la Tierra, sabiendo lo que sé actualmente, diría que quería venir en este tiempo; muchos problemas en las naciones, terremotos, maremotos, guerras, la parte económica difícil también, pero es el mejor tiempo, y gracias a Dios que no se les dio la oportunidad a los que vivieron en aquellos tiempos que los echaban a los leones y se los comían los leones, o el tiempo de las persecuciones donde los quemaban, porque ellos hubieran escogido este tiempo y nos hubieran dejado aquel tiempo para nosotros.

Pero Dios es el que decide las cosas en Su Programa, Él es el que decide en qué tiempo va a venir cada persona que va a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la familia de Dios, y la familia de Dios va naciendo de etapa en etapa, de edad en edad en la edad que le corresponde.

En el tiempo de la vida que le corresponde, nace el grupo del Cuerpo Místico de creyentes de esa edad, por la manifestación de Cristo en Espíritu Santo enviando Su mensaje, Su Palabra creadora, a Su Iglesia en cada edad. Su Iglesia es la segunda Eva y también es representada en la virgen María, para Cristo por medio de Su Iglesia manifestarse y reproducirse en muchos hijos e hijas de Dios.

Por eso envía mensajeros a Su Iglesia de etapa en etapa con la Palabra creadora del Evangelio correspondiente a cada etapa, y ahí van naciendo en el Reino de Cristo los hijos e hijas de Dios, la familia de Dios, la cual tenía que manifestarse en esta Tierra. Esta es la familia que Adán y Eva tenían que traer, el primer Adán y la primera Eva tenían que traer a la Tierra.

Pero ahora el segundo Adán que es Cristo y la segunda Eva que es la Iglesia, la están trayendo; primero vienen físicamente a la Tierra por medio del primer Adán y la primera Eva, ese es el nacimiento que obtenemos en la familia terrenal, pero el nuevo nacimiento es por medio del segundo Adán y la segunda Eva, Cristo y Su Iglesia.

Y ese nacimiento ocurre en el mundo espiritual, así como Cristo estaba en el mundo espiritual, el mundo de los espíritus antes de venir a la Tierra, antes de nacer en la Tierra Su cuerpo físico, y Adán antes de su cuerpo físico ser formado en el capítulo 2, verso 7 de Génesis, que Dios tomó del polvo de la tierra y formó un cuerpo físico para Adán y lo colocó dentro de ese cuerpo, antes de eso, ya Dios había creado el cuerpo espiritual o angelical de Adán a imagen de Dios.

Cuando se habla de la imagen de Dios o de la imagen de una persona, se está hablando del Espíritu de Dios (si se está hablando de Dios), y si se está hablando de una persona, la imagen de la persona es el espíritu de la persona que es un cuerpo espiritual de otra dimensión, y por eso la persona cuando muere va a la dimensión a la cual pertenece ese cuerpo espiritual. Cuando nace de nuevo, recibe el Espíritu de Cristo y por consiguiente va a la dimensión de ese espíritu, de ese cuerpo espiritual, que es el Paraíso.

Y ahora, en el Día Postrero recibirá la semejanza física de Dios que es un cuerpo glorificado como el que tiene Jesucristo, el cual Cristo le dará por creación divina con el poder con el cual puede sujetar a sí mismo todas las cosas, con ese poder va a transformar nuestros cuerpos físicos en cuerpos inmortales, cuerpos glorificados y jóvenes para toda la eternidad.

Por lo tanto, no habrá preocupación de que los años estén pasando, que pasen cien años, eso para los creyentes en Cristo después no será ninguna preocupación; que pasen mil años, eso no será ninguna preocupación, se mirará en el espejo y estará tan joven como cuando recibió el cuerpo glorificado; pasará un millón de años, se mirará en el espejo y estará tan joven como cuando recibió esa transformación.

Cristo está tan joven como cuando subió al Cielo, y estará tan joven, como está actualmente, por toda la eternidad, representando siempre de 18 a 21 años de edad, lo que toda persona desea ser en su vida: un joven de 18 a 21 años de edad, eso es lo que toda persona desea: permanecer en la flor de la juventud; y esa es una promesa para los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, es una promesa para esas personas que están dentro del nuevo Pacto que Dios ha establecido por medio de Cristo, el Ángel del Pacto.

Dos mil años atrás allá en la Cruz del Calvario se llevó a cabo ese pacto muriendo Cristo por mí, ¿y por quién más? por cada uno de ustedes también. Por lo tanto es un Programa Divino ya bien pensado, porque lo pensó Dios, y ese pensamiento Dios lo ha tenido eternamente, por lo tanto, los elegidos de Dios, los escogidos de Dios, nunca se perderán, porque entonces fallaría Dios en Su programa.

No se puede perder ningún hijo o hija de Dios, ningún elegido de Dios, ningún primogénito de Dios se puede perder. Si no se porta bien, pues recibirá castigo, porque Dios al hijo que ama lo castiga, pero perderse no hay forma, porque son parte de Dios, son hijos e hijas de Dios. Dice San Pablo: "¿Quien nos apartará del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro? Ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo alto, ni lo bajo, nada nos podrá apartar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro." Nada.

Por lo tanto, cada hijo e hija de Dios miembro de la Iglesia del Señor Jesucristo ha sido librado de la angustia existencial, sabe de dónde ha venido: ha venido de Dios, estaba en el pensamiento divino, diríamos: genes del pensamiento divino, de la mente de Dios.

Así como los padres de familia dicen: "Vamos a tener tantos hijos; el primero, si es varón, le vamos a poner por nombre, tal; si es niña, pues le ponemos este otro nombre o el mismo nombre en femenino; y al segundo le vamos a poner tal nombre; y al tercero tal nombre;" y si nosotros podemos hacer eso, cuánto más Dios con todos los hijos que Él iba a tener.

Los nombres de todos los creyentes en Cristo que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo, son llamados los primogénitos de Dios y sus nombres fueron escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, están en la sección en que no pueden ser borrados, por ellos Cristo murió en la Cruz del Calvario. Ellos llegarán a la meta de la glorificación, ellos vendrán a ser los que con Cristo gobernarán no solamente este planeta Tierra: el mundo entero; y cuando digo el mundo entero no me refiero solamente al planeta Tierra, sino al universo completo, porque todo es la herencia de Dios para Sus hijos, de lo cual San Pablo dice en Romanos, capítulo 8, verso 14 en adelante, que somos herederos de Dios, "por cuanto sois hijos, si hijos también herederos de Dios, y coherederos con Cristo Jesús Señor nuestro."

No heredamos absolutamente nada si no es como coherederos con Cristo Jesús, sin Cristo no hay herencia, Él es el Padre de familia, el segundo Adán, a través del cual obtenemos el nacimiento en el Reino de Dios. Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo es lo más grande que existe en la Tierra y que existirá en la Tierra. Cristo y Su Iglesia son y serán lo más grande que tendrá el planeta Tierra y el universo completo.

Cualquier persona puede pensar: "¿Y qué de Dios?" Dios está en Cristo, miren el capítulo 3 de Primera de Timoteo, versos 14 al 16, lo que dice San Pablo, dice:

"Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte (le dice a Timoteo),

para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad."

Ahora vean lo que es la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, la Casa de Dios, el templo humano de Dios, el templo compuesto por personas, lo cual es un Cuerpo Místico de creyentes, y en ese Cuerpo Místico están los elegidos de Dios que han nacido de nuevo, y por consiguiente son también como individuos un templo donde mora Dios en Espíritu Santo.

Y ahora, viendo que la Iglesia del Señor Jesucristo está tipificada en un árbol, ella es el Árbol Novia, y Cristo es el Árbol de la Vida, el Novio, Cristo es el Árbol de la Vida, y el que come de este Árbol, de Cristo, vivirá eternamente.

Recuerdan a Cristo hablando en algunas ocasiones, como en el capítulo 6 de San Juan, que dice: "El que no coma mi carne y beba mi Sangre, no tiene vida permaneciente en sí," y también dice: "Yo soy el pan de vida, y el que coma de este pan, vivirá eternamente." Está Él representándose en el pan, y el pan sale ¿de qué? del trigo, y así por el estilo encontramos esos tipos y figuras de Cristo y Su Iglesia.

Cristo y Su Iglesia es el matrimonio perfecto, por eso en Apocalipsis, capítulo 19 nos habla de una gran cena en el Cielo, en la casa del Padre celestial, llamada la Cena de las Bodas del Cordero, y dice que son bienaventurados los que son llamados a la Cena de las Bodas del Cordero, y muchas personas quieren escuchar ese llamado, pues saben que ese llamado viene por medio de la predicación del Evangelio de Cristo, Cristo dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

O sea, el que escucha la predicación del Evangelio de Cristo y cree y lo recibe como Salvador y es bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego, escuchó la invitación a la Cena de las Bodas del Cordero y la aceptó y quedó sellado para ir a la Cena de las Bodas del Cordero; recibió el Sello, la invitación con el Sello que es el Espíritu Santo, y ya entonces tiene que ir preparándose para ese viaje que es en la Casa del Padre celestial, a donde Cristo va a llevar a Su Iglesia.

Siempre encontramos que las bodas y en las bodas casi siempre usan carruajes, en los tiempos más antiguos usaban quizás carros de bueyes o de caballos y así por el estilo, pero miren, Dios tiene carros de fuego para llevar para la Cena de las Bodas del Cordero a la Iglesia Novia del Señor Jesucristo.

Hay un carro de fuego que llevará gente a la casa del Padre celestial, o muchos carros de fuego; no sabemos si es uno para cada uno o en uno caben muchos, no sabemos, pero yo sé que Elías se fue en un carro de fuego y Enoc también, pero también sé que pueden haber carros de fuego que puedan llevar miles de personas, y si así fuera, entonces esos carros de fuego, esas naves que están apareciendo desde hace milenios, están preparándose para llevar a la Iglesia Novia del Señor Jesucristo a la fiesta más grande que se haya llevado a cabo en el Cielo: la Cena de las Bodas del Cordero, la cena de esa unión de Cristo y Su Iglesia, porque la Iglesia del Señor Jesucristo es lo más importante que Jesucristo tiene en la Tierra.

La Tierra no ha sido destruida con una guerra atómica, ¿por qué? porque Cristo tiene Su Iglesia aquí en la Tierra, y Cristo está protegiendo este planeta Tierra, y la Tierra, cuando Dios la mira, Dios el Juez del universo, cuando mira el planeta Tierra, ve a través de la Sangre de Cristo y por consiguiente no puede ver el pecado, Cristo está impidiendo con Su Sangre que Dios el Padre, el Juez del universo, vea el pecado, porque si lo ve, el juicio viene y destruye la Tierra como pasó en el tiempo de Abraham y Lot, que destruyó a Sodoma y Gomorra, y como pasó en el tiempo de Noé, que destruyó el mundo antediluviano.

Pero cuando Cristo se lleve Su Iglesia, ya no estará Cristo como Sumo Sacerdote intercediendo con Su Sangre, y entonces ya la Sangre de Cristo no estará cubriendo el planeta Tierra y Dios mirará y entonces traerá el juicio divino, y una tercera guerra mundial, una guerra atómica, va a causar graves problemas a la familia humana.

Porque el planeta Tierra va a ser casi totalmente destruido por poder atómico, pero antes yo me voy de aquí, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también, para eso están los carros de fuego, vienen a buscarnos antes de que ocurra eso.

Si a Noé estando bajo un pacto en donde eran sacrificios de animalitos, y solamente era cubierto con la sangre de los animalitos los pecados de Noé y su familia, cuánto más ahora que con la Sangre de Cristo, el Cordero de Dios y el macho cabrío de la Expiación, Cristo, ha quitado nuestros pecados con Su Sangre, ahora nos llevará en carros de fuego, ya no en un arca de madera, ahora será en un carro de fuego o carros de fuego a la Cena de las Bodas del Cordero a otra dimensión. Mientras pasa la ira, por ahí por el capítulo 20 ó 24 de Isaías, dice lo que Dios va a hacer.

Ese pasaje hace años no lo he leído, vamos a ver lo que dice, y vamos a verificar si... es un pasaje que dice: "Escóndete por un poquito de tiempo," vamos a dejarlo... el 26, verso 20, dice:

"Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación."

Y la indignación para el tiempo final será la gran tribulación en donde la ira de Dios va a caer sobre la Tierra:

"Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos."

Eso es lo que va a suceder y de lo que este Ángel de Apocalipsis, capítulo 14 nos habla; capítulo 14, verso 6 al 7 de Apocalipsis, dice:

"Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas."

La hora de Su juicio, porque Dios por medio de Cristo estará como Juez. Cuando Cristo sale del lugar de intercesión donde está como Sumo Sacerdote, se convierte en el León de la tribu de Judá y Juez de toda la Tierra, para juzgar como Juez a los moradores del planeta Tierra. Por eso es que en el capítulo 11 de Apocalipsis, dice verso 15 en adelante:

"El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas (¿ven? El tiempo de juzgar ha venido), a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo."

Eso sucede en el Templo celestial, y cuando hay truenos, relámpagos, voces y grande granizo y terremoto, eso es juicio divino siendo hablado en el Cielo para materializarse en la Tierra. Así que ese gran terremoto que está ahí se va a materializar aquí en la Tierra. Y esto es lo mismo de Apocalipsis, capítulo 6, verso 12 en adelante dice:

"Miré cuando abrió el sexto sello..."

Recuerden que el sexto Sello del libro de los siete Sellos, el sexto Sello es el Sello del juicio divino sobre la raza humana.

"Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto (el sexto Sello comienza con un terremoto grande, que lo más seguro puede ser el de California, Los Ángeles, California); y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre;

y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.

Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;

y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;

porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?"

Ahora, vean todo lo que va a estar sucediendo cuando la Iglesia del Señor Jesucristo sea llevada por Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, por lo tanto, ningún creyente en Cristo quiere quedarse aquí en la Tierra aunque le ofrezcan millones y millones de dólares, y millones y millones de riquezas, nunca deseará quedarse aquí en la Tierra. Bueno, por algo están haciendo tesoros en el Cielo.

Los científicos quieren hacer unos lugares en otros planetas y en la luna, pero los creyentes en Cristo desde el día de Pentecostés en adelante están haciendo tesoros en el Cielo conforme a lo recomendado por Jesucristo nuestro Salvador.

¿Y cómo se hacen los tesoros en el Cielo? Pues trabajando en la Obra de Cristo, trabajando en la Iglesia del Señor Jesucristo en todos los proyectos correspondientes a la Iglesia del Señor Jesucristo, como la evangelización, la construcción de templos y enviar misioneros y así por el estilo, y las imprentas y los programas grabados tanto en videos como también en folletos, libros y así por el estilo, todo eso es trabajo en la Obra del Señor. Y Cristo recompensará a cada uno según sea su obra, nos dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 12, cuando dice:

"He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra."

Por lo tanto, los galardones más grandes yo espero que los reciban los creyentes en Cristo que forman la Iglesia de Jesucristo de este tiempo final, porque en este tiempo final hay más conocimiento y más facilidades para trabajar en la Obra del Señor. Tenemos las imprentas disponibles, tenemos los satélites, los canales de televisión, los periódicos, los equipos para dictar, para tener actividades públicas para evangelizar, todas estas facilidades, y materiales para construir templos, para que así los creyentes puedan reunirse para adorar a Dios y oír Su Palabra.

En este tiempo en que vivimos tenemos todas las facilidades, por lo tanto, pueden ser los creyentes del Día Postrero que suben a la Edad de oro los que reciban los galardones más grandes. Así que, oramos a Dios para que Dios nos use grandemente en Su Obra en este tiempo final, conscientes del tiempo en que vivimos, conscientes de qué y quién es la Iglesia del Señor Jesucristo y qué somos nosotros en la Iglesia del Señor Jesucristo: somos las piedras vivas, las personas vivas que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, y Cristo desde el Día de Pentecostés hacia acá no ha hecho nada a menos que sea a través de Su Iglesia.

Es a través de Su Iglesia que Cristo obra; así como Dios obró a través de Cristo, Cristo obra a través de Su Iglesia; así como Dios colocó en Cristo todo Su poder, Cristo ha colocado en Su Iglesia todo Su poder. Por lo tanto, es nada menos que Casa de Dios y puerta del Cielo, templo de Dios la Iglesia del Señor Jesucristo, es la familia de Dios, los descendientes de Dios son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, lo cual es el privilegio más grande que una persona puede tener en la Tierra: pertenecer a la familia más importante, no solamente de la Tierra, sino del Cielo también.

Es una posición más alta que la posición de cualquier Ángel, de cualquier Arcángel o de cualquier querubín o Serafín; la posición de hijo es la posición más alta en un reino, porque un hijo o una hija es un descendiente del rey.

Así que... y son materializados en la Tierra en cuerpos físicos que luego serán glorificados, o sea, que así como la corona de toda la creación es Cristo y Su Iglesia, entonces tenemos que comprender quiénes somos en el Programa Divino, quiénes somos en este universo que tiene tantas galaxias con tantos sistemas solares y tantas estrellas y soles, y usted y yo que parecemos insignificantes, somos los herederos con Cristo de toda esa creación. Por eso les dije que la Iglesia del Señor Jesucristo es lo más grande que Dios tiene en este planeta Tierra.

Ahora, decir que somos los herederos del universo completo con Cristo, parece una locura para algunas personas, como parecía una locura lo que Cristo decía: "Antes que Abraham fuese, yo soy," pues miren, también todos los hijos e hijas de Dios estaban en la mente de Dios eternamente, o sea, que estábamos en Él, Él ya nos conocía sin todavía haber nacido nosotros, haber nacido aquí en la Tierra.

"LA IGLESIA COMO UN ÁRBOL." Así como Cristo es el Árbol de la Vida, la Iglesia también es el Árbol de la Vida, porque a todo lo que Cristo es heredero, lo es también la Iglesia, es Árbol de Vida porque Cristo está en ella, en Su Iglesia, impartiéndole vida a todos los que lo reciben como Salvador, y los coloca dentro de Su Iglesia.

"LA IGLESIA COMO UN ÁRBOL." La Iglesia del Señor Jesucristo como Árbol plantado junto a fuentes de aguas, las fuentes de Aguas del Espíritu Santo, Agua de la Vida eterna, y el que toma de esa Agua, pues vivirá eternamente, y dice que será llamado Hijo de Dios.

Y ahora, ya para finalizar, dice Apocalipsis, dos citas aquí, Apocalipsis 21, verso 6 y 7 dice:

"Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin (¿quién es ese? Jesucristo). Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo."

Y Apocalipsis 22, verso 16 al 17 dice:

"Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven (el Espíritu Santo, lo que dice el Espíritu Santo en y a Su Iglesia, Su Iglesia lo dice a la humanidad)... Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven, y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente."

El Agua de la vida, el Espíritu Santo, para el que tenga sed. "Si alguno tiene sed, venga a mi y beba," dijo Cristo en San Juan, capítulo 7, versos 37 al 39, hablando del Espíritu Santo que iban a recibir los que creerían en Él.

Y ahora, podemos ver todas las bendiciones que Cristo ha colocado en Su Iglesia, todas las bendiciones que Dios el Padre colocó en Cristo, ahora Cristo las ha colocado en Su Iglesia; por eso el que destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, el Templo de Dios que es la Iglesia como Cuerpo Místico, y el Templo de Dios como individuo que es cada creyente en Cristo.

Por eso el que bendiga a un creyente en Cristo, Dios lo bendecirá, el que lo ayude, "cualquiera que diere un vaso de agua fría a uno de estos mis hermanos pequeñitos, no perderá su recompensa."

"LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO COMO EL ÁRBOL, COMO UN ÁRBOL."

Cristo en ella es el Árbol de la Vida, está trayendo Vida eterna para todos los que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador.

Yo escuché la predicación de Su Evangelio, nació la fe de Cristo en mi alma y lo recibí como mi Salvador, recibí la fuente del Agua de la Vida eterna, Agua de la fuente de Vida eterna, y ahora sé que viviré eternamente con Cristo en Su Reino, y heredaré con Cristo como coheredero, a todo lo que Cristo es heredero, yo también soy heredero, ¿y quién más? Pues cada uno de ustedes también, porque es para ustedes también esa bendición, para la familia de Dios, la familia de la fe, la Casa de Dios, el Templo de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador para venir a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, para venir a formar parte de la Casa de Dios como una piedra viva creyente en Cristo, lo puede hacer en estos momentos para que Cristo le reciba en Su Reino y lo coloque en Su Cuerpo Místico de creyentes, lo coloque en Su Reino. Para lo cual puede pasar al frente y estaremos orando por usted.

Vamos a dar unos minutos mientras llegan las personas que han escuchado y ha nacido la fe de Cristo en su alma, han creído, y ahora tienen la oportunidad de recibirlo como único y suficiente Salvador, dando testimonio público de su fe en Cristo.

Y en las demás naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo en estos momentos, para que Cristo les reciba en Su Reino y los coloque en Su Cuerpo Místico de creyentes que es Su Iglesia, que es ese Templo espiritual y que es ese Árbol de Vida eterna.

Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad de Villahermosa y en todas las ciudades de la República Mexicana y en todos los estados de la República Mexicana y en todas las comunidades de la República Mexicana, y los está llamando en este tiempo final; y también en todas las demás naciones, en toda la América Latina, en Norteamérica también y en otras naciones Dios tiene muchos hijos, muchas almas, y los está llamando en este tiempo final para darles Vida eterna.

"Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna; y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre" (San Juan, capítulo 10, verso 27 al 30).

Estamos ya en el Día Postrero, pero todavía Cristo está en el Trono del Padre como Sumo Sacerdote haciendo intercesión por todos los que lo reciben como único y suficiente Salvador; cuando se complete el número de Su Iglesia, Él terminará Su labor de Sumo Sacerdote y se convertirá en el León de la tribu de Judá conforme a Apocalipsis, capítulo 5, y de ahí en adelante ya las cosas cambiarán para la raza humana, y también cambiarán en el Cielo en cuanto al programa de Reclamo que Cristo estará realizando en el tiempo final.

Bajo el programa del Reclamo es que Cristo resucitará a los muertos creyentes en Él y a los vivos los transformará; bajo el programa del Reclamo, bajo la Dispensación del Reino en el Día postrero, es que ocurrirá el rapto o arrebatamiento de la Iglesia, e irán con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero todos los creyentes en Cristo que estén viviendo en la Tierra juntamente con los que resucitarán en este tiempo final en el Día Postrero.

No sabemos en qué año será, pero tenemos que estar preparados porque puede ocurrir en cualquier momento de este séptimo milenio de Adán hacia acá, porque es para el séptimo milenio, el cual es el Día Postrero delante de Dios.

Los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino, y en las demás naciones también los niños pueden venir a los Pies de Cristo. Recuerden que Cristo dijo: "Dejad a los niños venir a mi, y no se lo impidáis; porque de los tales es el Reino de los cielos."

El mismo Cristo representa a todos los que recibirían a Cristo como Salvador, grandes y pequeños, los representa también en los niños, cuando dice: "Si no fuereis como uno de estos niños, no entraréis al Reino de Dios, no entraréis al Reino de los cielos." Es que al nacer de nuevo, se nace como un niño en el Reino de Dios en el campo espiritual.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. En las demás naciones también puestos pie para orar por todos los que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Por favor con las manos levantadas en alto y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Palabra, de Tu Evangelio, y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el único Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano; creo en Tu primera Venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Redentor, un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente, creo que llevaste mis pecados en Tu cuerpo en la Cruz del Calvario al morir; que se haga realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario.

Sálvame Señor, te lo pido, te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora con nuestras manos levantadas en alto a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador, porque no hay otro Salvador, solamente hay uno, y Su Nombre es: Señor Jesucristo.

Ustedes me dirán: "Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo," porque Él dijo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo." Aun el mismo Cristo fue al Jordán donde Juan estaba bautizando y entró a las aguas bautismales, y cuando le tocó su turno Juan lo ve y Juan le dice: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti, ¿y Tú vienes a mi para que yo te bautice?" Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó, y cuando fue levantado de las aguas bautismales el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en forma de paloma y allí fue ungido como el Mesías prometido.

Cristo fue bautizado para cumplir toda justicia, y si Cristo fue bautizado, cuánto más nosotros tenemos necesidad de ser también bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, conscientes de que el agua no quita el pecado, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua en el Nombre del Señor es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

El bautismo en agua es tipológico, representa eso, y por consiguiente nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, estábamos en Él cuando Él fue crucificado, estábamos en Él cuando Él fue sepultado y estábamos en Él cuando Él fue arrebatado al Cielo. Por lo tanto, en Su muerte, sepultura y resurrección estábamos con Él, y por consiguiente en el bautismo en agua damos testimonio de que estábamos con Él en Su muerte, sepultura y resurrección.

El bautismo en agua ha estado siendo llevado a cabo desde el Día de Pentecostés por los apóstoles, y todavía sigue siendo llevado a cabo hasta que el último escogido de Dios escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero entre al Cuerpo Místico de Cristo para formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino eterno del Señor Jesucristo.

Los que están en otras naciones también pueden ser bautizados en esta ocasión, para lo cual dejo al reverendo Andrés Cruz Gallego aquí, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo los que han recibido a Cristo como Salvador; y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador. Pasen todos una tarde feliz.

"LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO COMO UN ÁRBOL"

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