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Hemos visto el video con el cual comenzamos la campaña: "ALCEMOS NUESTRA VOZ: PAZ EN TIERRA SANTA." "Alcemos nuestra voz: Paz en Tierra Santa," así comenzamos nuestra campaña y todos los que desean la paz del Medio Oriente pueden unirse para apoyar esta campaña titulada: "Alcemos nuestra Voz: Paz en Tierra Santa," pueden identificarse y entrar a las redes sociales en donde se hace el llamado, pueden entrar a la www.pazentierrasanta.com y también a la página www.facebook.com/pazentierrasanta, oprime el botón que dice: "Me gusta," pues a todos nos gusta que haya paz en Tierra Santa.

También den a conocer a sus amigos, a sus amistades y familiares que tenemos esta campaña por las redes sociales; y pueden entrar a nuestras páginas para unirse en esta campaña tan importante por la paz en Tierra Santa.

Los medios de redes sociales son los más rápidos para hacer llegar, sobre todo, buenas noticias a las personas. Son instrumentos rápidos y efectivos para convocar y hacer llegar el mensaje del pueblo a los líderes de la nación, los líderes del pueblo, o sea, diputados, senadores, presidentes y demás personas que ocupan tan altas posiciones.

Son también los que tienen que tomar las decisiones conforme a lo que el pueblo le pida, porque son los representantes del pueblo, y el pueblo quiere la paz en Tierra Santa, por lo cual todo el pueblo... para todo el pueblo el llamado y para sus autoridades el llamado es: "Alcemos nuestra voz: Paz en Tierra Santa."

Todos los que deseamos la paz para Israel, la paz para el Medio Oriente, podemos sumarnos a este llamado y podemos hacernos contar endosando la campaña: "Alcemos nuestra voz: Paz en Tierra Santa." Al final también de la actividad de hoy pasaremos nuevamente el video para que lo veamos nuevamente, y unidos, alcemos la voz: Paz en Tierra Santa.

Para esta ocasión... recuerden que tierra santa: Israel, es un territorio muy importante del cual el mismo Jesucristo dice que cuando veamos la higuera reverdecer, levantemos nuestras cabezas. Vamos a leer esa Escritura para que veamos por qué tenemos que estar al tanto de lo que está pasando en Tierra Santa. Dice el capítulo 24 de San Mateo, versos 32 en adelante, dice:

"De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca."

Israel es tipificada en la higuera, y Dios por medio de Cristo nos dice que cuando veamos la higuera, entonces levantemos nuestros ojos, sepamos que el verano está cerca:

"Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre."

Y ahora, la humanidad también está como en los días de Noé; la higuera, Israel, la encontramos ya establecida como una nación libre y soberana, ya su rama está tierna, brotan las hojas, y esto nos da a conocer que el verano está cerca, el Reino de Dios está cerca, la venida del Reino de Dios está cerca, y por consiguiente la Venida del Hijo del Hombre está cerca.

Y por consiguiente todo lo que podamos hacer en favor del Medio Oriente, en favor de Tierra Santa, lo haremos, por eso alcemos nuestra voz, "Alcemos nuestra voz: Paz en Tierra Santa," unidos en esta importante campaña.

Y ahora, vamos a leer un pasaje para nuestro tema de esta ocasión. A través de la Escritura encontramos muchos pasajes misteriosos, Escrituras que quisiéramos comprender, y de los más misteriosos, el más es el del capítulo 8 de Apocalipsis, verso 1, en donde nos dice de la siguiente manera, y vamos a ver a qué se refiere ese pasaje:

"Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: "LA IMPORTANCIA DEL SÉPTIMO SELLO EN EL FIN DEL TIEMPO."

Ese séptimo Sello es el más importante de todos los Sellos de este Libro sellado con siete Sellos que el Cordero toma de la diestra de Dios el Padre, de la diestra de Dios el Padre que está sentado en el Trono. El Cordero, el cual es Cristo, toma ese Libro sellado.

Para que tengan el cuadro claro de este séptimo Sello, que es parte de los siete Sellos o del Libro sellado con siete Sellos, leamos aquí capítulo 5, verso 1 en adelante del Apocalipsis, dice:

"Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos."

Este Libro es el Libro de la Vida, es el Libro de la Vida del Cordero, este Libro es el Libro que contiene los nombres escritos de todos los que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo, es que este Libro contiene todo lo relacionado al nuevo Pacto que Dios prometió establecer y que Jesucristo vino para establecer ese nuevo Pacto, y que cuando Él estuvo tomando la última cena con Sus discípulos, toma pan, da gracias al Padre y da a Sus discípulos y dice: "Comed de él, esto es mi cuerpo;" y tomando la copa de vino y habiendo dado gracias, da a Sus discípulos y le dice a ellos: "Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados."

Y ahora, Cristo aquí está hablando de un nuevo Pacto que ya Jeremías, capítulo 31, versos 31 al 36 había anunciado, había profetizado, y ahora viene Cristo, el Ángel del Pacto, para efectuar, establecer ese nuevo Pacto.

Por eso al nuevo Pacto se le llama el nuevo Testamento o nuevo Pacto de Dios para con el pueblo. A ese nuevo Pacto es que han entrado todos los creyentes en Cristo a medida que han estado escuchando los seres humanos la predicación del Evangelio de Cristo, en donde se revela, se da a conocer el misterio de la primera Venida de Cristo y Su muerte en la Cruz del Calvario como la obra expiatoria por los pecados de todo ser humano; y así ya no se requieren sacrificios de animalitos, como se hacía en el antiguo pacto en y bajo la Ley, sino que ya un Sacrificio perfecto fue efectuado, y ese es el Sacrificio de Expiación por el pecado de todo ser humano.

Por lo tanto, toda persona tiene acceso a este nuevo Pacto y por consiguiente entrar a la Vida eterna, que es una de las bendiciones del nuevo Pacto. Son muchas las bendiciones que hay en el nuevo Pacto que ha sido establecido por Jesucristo y del cual Jesucristo como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec, es el intermediario de este nuevo Pacto.

Cristo es también abogado, el cual intercede por cada persona que cree en Cristo, y Él intercede mostrando que Él llevó los pecados de esa persona. Recuerden que Cristo dijo en San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33:

"A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos (y también dice).

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos."

Recuerden que Cristo está en el Cielo como Sumo Sacerdote, y como Sumo Sacerdote es intercesor, Sumo Sacerdote del Templo celestial del Orden de Melquisedec. Por lo tanto, ya no se está trabajando en un templo terrenal de piedras como el que estuvo en Jerusalén en diferentes ocasiones y en donde se efectuaban los sacrificios de animalitos por el pecado del pueblo para ser reconciliados con Dios y vivir un año más, y luego el próximo año volver a hacer los mismos sacrificios.

Ahora, está en operación el Templo celestial con el Sacrificio perfecto y la Sangre perfecta de Cristo, la cual limpia de todo pecado a toda persona que lo recibe como único y suficiente Salvador, y aún más: si la persona luego de haber recibido a Cristo, haber sido bautizado en agua en Su Nombre, haber recibido el Espíritu Santo y haber por consiguiente nacido de nuevo, nacido en el Reino de Cristo, falla en alguna ocasión por alguna falta, error o pecado, clama a Dios, clama a Cristo, pide perdón a Cristo, y Cristo con Su Sangre lo limpia de todo pecado y así mantiene limpio Cristo con Su Sangre a todos los creyentes en Él, y por esa causa es una Iglesia sin mancha, sin arrugas, porque Cristo la mantiene limpia con Su Sangre preciosa.

Y ahora, encontramos que Cristo es el que ha efectuado la redención del ser humano con Su propia vida, con Su propio Sacrificio; bien dice San Juan, capítulo 3, verso 16:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

Esa fue la manifestación máxima del amor de Dios mostrada a los seres humanos, dio Su Hijo unigénito para morir por nosotros en la Cruz del Calvario.

Y ahora, encontramos que eso fue tipificado en los sacrificios de animalitos y del sacrificio del cordero pascual y también el sacrificio del macho cabrío de la expiación; y también en el sacrificio que fue a presentar Abraham, presentando a su hijo Isaac conforme a como Dios le dijo, y en su corazón, su alma y su mente se efectuó ese sacrificio.

Pero cuando fue a materializarlo y ya estaba para hacer el sacrificio, sacrificar a Isaac sobre la roca, el Ángel le dijo: "Detente, conozco que obedeces y que no me has negado tu único hijo," el cual era el hijo que Dios le había prometido.

Aquello fue tipo y figura del Sacrificio de Cristo, el Hijo de Dios, Dios no negó a Su Hijo para morir como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, ¿por qué? Porque nos amó a tal grado que dio a Su Hijo unigénito para morir por todos nosotros.

Por eso Cristo cuando vino a la Tierra, dice: "También tengo otra ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer, y oirán mi Voz, y habrá un rebaño y un pastor." Y sigue hablando Cristo y dice: "Y nadie me quita la vida, yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre."

O sea, que Cristo vino a la Tierra con el mandamiento de poner Su vida por todos nosotros en expiación por nuestros pecados para reconciliarnos con Dios y restaurarnos a la Vida eterna. Fue grande ese momento, fue decisivo para la familia humana, ese momento fue el más importante para la familia humana, porque si Cristo no moría en la Cruz del Calvario, no estaríamos nosotros aquí. Bien lo dijo en aquellas palabras de San Juan, capítulo 12, verso 24: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva."

Y ese grano de trigo representa a Cristo, el Hijo de Dios; si no moría por nosotros en la Cruz del Calvario llevando nuestros pecados, nosotros teníamos que morir, aquel día la raza humana tenía que morir, pero Cristo tomó los pecados del ser humano y se hizo pecado así por nosotros, se hizo mortal, murió por todos nosotros y luego resucitó.

Los pecados los dejó allá en el infierno al originador, que es el diablo, cuando descendió a las partas más bajas de la tierra, dice la Escritura, tanto en Primera de Pedro, capítulo 2 y también otros lugares de la Escritura.

Por lo tanto, la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario cumplió el propósito para el cual Él, vino a la Tierra, "nadie me quita la vida; yo la pongo por mí mismo, para volverla a tomar." (San Juan, capítulo 10, versos 14 al 18).

Por lo tanto, Él vino con una misión divina en favor del ser humano, y por eso Él se hizo hombre, se hizo carne y habitó entre nosotros, Él es el Ángel del Pacto, el cual le había dado al pueblo hebreo la ley en el monte Sinaí por medio del profeta Moisés, y siendo el Ángel del Pacto, Él es nada menos que el personaje más importante de Dios tanto en el Cielo como en la Tierra.

Él está vivo y está tan joven como cuando subió al cielo, Su cuerpo está glorificado y esa misma es la clase de cuerpo que Él va a dar a todos los creyentes en Él cuando resucite a los que ya murieron, creyentes en Él, y transforme a los que estarán vivos en Su Venida.

Todos serán iguales a Cristo, con cuerpos glorificados, eternos, inmortales y jóvenes para toda la eternidad, y en esos cuerpos, teniendo esos cuerpos es que el rapto o arrebatamiento de la Iglesia se llevará a cabo, y hay carros de fuego llamados platillos voladores o llamados ovnis, que llevarán a todos los que van a ser raptados o arrebatados para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, como llevaron al profeta Elías.

Y ahora, podemos ver que hay grandes bendiciones para todos los creyentes en Cristo.

Y ahora, ¿qué tiene que ver el séptimo Sello con todas estas cosas de las cuales estamos hablando? Siendo que el séptimo Sello es el último de los Sellos del Libro de la redención, de ese Libro sellado con siete Sellos del cual hemos leído en Apocalipsis, capítulo 5, que está en la diestra de Dios; ese Libro de la Vida es el Libro de la redención, es el Libro de la Vida eterna, es el Título de Propiedad de la Vida eterna, es el Título de Propiedad que Dios dio a Adán cuando le dio dominio sobre el planeta Tierra.

Ese Libro, Título de Propiedad, cuando el ser humano pecó no podía pasar a las manos del enemigo de Dios, el diablo o Satanás, que estaba en la serpiente que engañó a Eva, por lo tanto, regresó a la diestra de Dios que es el dueño original de ese Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, y ha permanecido en la diestra de Dios el cual está sentado en el Trono celestial, hasta que Cristo complete Su Iglesia.

Mientras no haya sido completada la Iglesia del Señor Jesucristo, ese Título de Propiedad permanecerá en la diestra de Dios, en la diestra del que está sentado en el Trono, y Cristo no puede salir del Trono de Intercesión, del Lugar de intercesión hasta que complete Su Iglesia, hasta el último que está escrito en ese Libro, en ese Libro sellado con siete Sellos haya aparecido en la tierra y haya hecho contacto con Cristo, la Vida eterna, lo haya recibido como Salvador.

Por consiguiente aun los niños cuando nacen en hogares cristianos, luego son presentados a Dios, a Cristo, para que Él los coloque en Su Reino, por lo tanto, hasta el último que está escrito en ese Libro de la Vida del Cordero tiene que aparecer en este planeta Tierra, tiene que nacer en este planeta Tierra para que se complete la Iglesia del Señor Jesucristo.

Aun los niños que han sido presentados a Cristo están como parte de la Iglesia aunque estén en esa etapa de niños, pero están en la etapa que no tienen conciencia del bien y del mal, y por consiguiente están sin pecado.

Por lo tanto, tiene que manifestarse en la Tierra como un ser viviente hasta el último que está escrito en el Cielo en ese Libro de la Vida del Cordero. Ya estamos en el tiempo final, ya estamos en el Día Postrero, porque el Día Postrero es el séptimo Sello de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, y ya llevamos once años conforme al calendario gregoriano dentro del Día Postrero, dentro del séptimo milenio de Adán hacia acá.

Ese séptimo milenio o Día Postrero es el día del Señor como el sábado para los judíos y para grupos del Cristianismo que observan el sábado, el sábado es el día del Señor, el séptimo día de la semana; y el séptimo día milenial delante de Dios es el séptimo milenio de Adán hacia acá.

Por consiguiente un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día, nos dice segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8 y el Salmo 90, verso 4. Por lo tanto, es importante que sepamos lo que son los días postreros y lo que es el Día Postrero. Los días postreros son el quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio, por eso es que San Pablo y San Pedro nos dicen en Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3, dice San Pablo:

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo."

Ya cuando Jesucristo se encuentra en la Tierra unos tres a siete años después de haber nacido Cristo en la Tierra, comenzó el quinto milenio que es el primero de los días postreros delante de Dios, porque los días postreros delante de Dios son los tres milenios postreros de esa semana de siete milenios, y por consiguiente comenzaron las bendiciones prometidas para el Día Postrero a ser manifestadas.

Luego encontramos a San Pedro predicando el Día de Pentecostés, y diciendo a las personas que allí estaban presentes, que Dios por medio del profeta Joel dijo que en los postreros días Dios derramaría de Su Espíritu sobre toda carne. ¿Sobre quiénes derramaría Su Espíritu? Sobre toda carne, sobre toda persona que lo recibiría como único y suficiente Salvador, y así sería producido el nuevo nacimiento en las personas.

Recuerden a Cristo en el capítulo 3 de San Juan hablando con Nicodemo, versos 1 al 6, le dice: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios," o sea, el que no nazca del Espíritu; y Nicodemo pensó que tenía que entrar en el vientre de su madre para nacer de nuevo, pero Jesucristo le explica diciendo: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios."

Nacer del Agua es nacer del Evangelio de Cristo, y nacer del Espíritu es recibir el Espíritu Santo que produce en la persona el nuevo nacimiento. Por lo tanto, toda persona para nacer y entrar al Reino de Dios necesita nacer del Agua y del Espíritu, del Evangelio de Cristo y del Espíritu Santo, y esta es una promesa para los días postreros que comenzó a ser derramada sobre aquellos que estaban el Día de Pentecostés en el aposento alto, y ahí comenzó Dios a derramar de Su Espíritu sobre 120 y después continuó sobre tres mil que lo recibieron como Salvador, y ha continuado por estos dos mil años que han transcurrido, Dios derramando de Su Espíritu Santo sobre toda persona que recibe a Cristo como único y suficiente Salvador. Y por consiguiente naciendo millones de seres humanos en el Reino de Dios, en el Reino de Cristo, el cual está en la esfera espiritual.

Por lo tanto, millones de seres humanos han recibido la salvación y Vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Salvador; y es importante que toda persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo haga lo más pronto posible porque cuando sea abierto el séptimo Sello ya no habrá oportunidad de salvación para ninguna persona, porque cuando sea tomado el Título de Propiedad de la diestra del que está sentado en el Trono de Dios, el cual es tomado por Cristo, el cual es el Cordero de Dios y también es el León de la tribu de Judá, Él cuando tome ese Libro, habrá cambiado de Cordero a León, de Sumo Sacerdote a Juez y Rey de reyes y Señor de señores.

Por lo tanto, se espera, Cristo espera que entre a Su Reino hasta el último que formará parte de la Iglesia del Señor Jesucristo. Por lo tanto, Cristo permanecerá en el Lugar Santísimo del Templo celestial, allá en el propiciatorio haciendo intercesión por todos los que ya han creído, manteniéndonos limpios de todo pecado y recibiendo a todo aquel que lo recibe como Salvador, y perdonando sus pecados y limpiándolo de todo pecado.

Y así Cristo permanece todavía allá en el cielo en el Lugar Santísimo como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec. Pero algún día entrará al Cuerpo Místico de Cristo hasta el último escogido, hasta el último que formaría parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, y entonces terminará el tiempo de intercesión en el Cielo, porque ya habrá hecho intercesión hasta por el último que está escrito en el cielo en el Libro de la Vida del Cordero, entonces será el momento para Él salir del Trono de Intercesión.

Y Él saldrá del Trono de Intercesión en un tiempo en que en el Cielo se está pidiendo que se presente una persona para que tome el Título de Propiedad, el Libro o Librito que está cerrado, sellado con siete Sellos y que se encuentra en la diestra de Dios, en la diestra de Dios el Padre. Veamos este pasaje:

"Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos (estamos leyendo en el capítulo 5 de Apocalipsis).

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos."

Aquí este anciano allá en el Cielo le dice a Juan: "No llores," Juan estaba llorando mucho porque si no se hallaba a ninguna persona digna para tomar ese Libro y abrirlo, todo estaba perdido, todo volvería a la nada, la humanidad desaparecería, los planetas desaparecerían, todo desaparecería porque este es el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, el Título de Propiedad de la Vida eterna donde está registrado toda la creación, y sobre todo, todo lo que está dentro del nuevo Pacto divino.

Y ahora, Juan lloraba mucho, y no aparecía Jesucristo, ¿por qué? Porque Él estaba en el Lugar Santísimo del Templo celestial haciendo intercesión con Su Sangre por todos los que lo recibirían como su Salvador, y no podía salir de allí hasta hacer intercesión hasta por la última persona que tendría su nombre escrito en ese Título de Propiedad, en ese Libro sellado con siete Sellos, que es el Libro de la Vida del Cordero.

Así que la situación era crítica, la situación allá en el Cielo era de urgencia, porque se había llegado al tiempo en que el ciclo divino para tomar ese Libro, abrirlo y hacer el reclamo de toda la creación, de todo lo que está escrito allí, había llegado; y por consiguiente este Ángel Fuerte estaba haciendo el llamado, pregonando a gran voz: "¿Quién es digno de abrir el Libro y desatar sus siete Sellos?" Y no se presentaba ninguna persona.

Estaban los Arcángeles, Ángeles, serafines; estaban también Abraham, Isaac, Jacob, estaban los apóstoles allí también, pero ninguno era digno porque todos habían nacido por medio de la unión de un hombre y de una mujer, y los ángeles no habían nacido en la Tierra como seres humanos, y tenía que ser un ser humano que naciera en la Tierra sin la unión de un hombre y de una mujer, sino por creación divina, por obra y gracia del Espíritu Santo.

Y solamente hay uno, y Su Nombre es Señor Jesucristo, y no aparecía, y Juan estaba desesperado, llorando, todo estaba perdido si no aparecía Jesucristo para tomar el Libro y abrir ese Libro sellado con siete Sellos. Pero Él estaba en el Lugar Santísimo, donde Juan no lo podía ver, porque al Lugar Santísimo solamente podía entrar el Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec; pero ahora el anciano le dice:

"No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos."

Este anciano conocía el Programa Divino, este anciano sabía que Cristo, el Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec en el Templo celestial, tenía que terminar Su labor de intercesión y salir del Lugar Santísimo para tomar el Título de Propiedad, y abrir ese Título de Propiedad y hacer el reclamo de todo lo que Él con Su Sangre ha redimido.

Y Juan entonces mira cuando el anciano le dice: "He aquí el León de la tribu de Judá," cuando Juan mira, miren, el anciano miró y vio un León, el León de la tribu de Judá, pero cuando Juan mira, miren, vean bien lo que él ve:

"Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra."

Hay una aparente contradicción aquí, el anciano mira y ve un León, ve el León de la tribu de Judá, y cuando Juan mira, ve un Cordero como inmolado; pero no hay ninguna contradicción, cuando Juan el Bautista vio a Jesucristo dijo: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo," lo vio como Cordero porque vino para ser sacrificado como el Cordero pascual para la Sangre ser colocada en la Casa de Dios, la Iglesia, en la puerta que es Cristo, ahí está la Sangre, y en el corazón de cada creyente en Cristo, para la preservación de la vida de todos los creyentes en Cristo, la preservación de la vida para vivir eternamente en el Reino de Dios.

Así como la sangre del cordero pascual que cada familia y cada padre de familia hebrea, cuando estaban en Egipto, sacrificó cada familia o cada padre de familia un cordero pascual de un año, y colocó la sangre en el dintel y los postes de sus hogares para la preservación de la vida del primogénito o de los primogénitos que estaban en esos hogares, para que cuando pasara a medianoche el Ángel y murieran todos los primogénitos en Egipto, los primogénitos hebreos no murieran.

Eso fue lo que preservó la vida de los primogénitos hebreos. Moisés tenía la revelación divina de cómo escapar de la muerte que vendría a la medianoche, en la noche de la pascua. El faraón no tenía esa revelación, por eso hasta el hijo primogénito del faraón murió la noche de la pascua.

Pero los primogénitos hebreos no murieron, y esto nos muestra que todos los que tienen la revelación del Sacrificio de Cristo como el Cordero pascual, del cual San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7, dice: "Porque nuestra pascua, la cual es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros."

Y ahora, por cuanto Él es nuestra pascua, Su Sangre aplicada en nuestro corazón y en la puerta de la Casa de Dios que es la Iglesia, y la puerta es Cristo, estando la Sangre ahí, estamos a salvo dentro de la Casa de Dios, el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor, y la Sangre también aplicada en nuestro corazón.

La señal de que la Sangre de Cristo ha sido aplicada en el corazón de la persona, es que el Espíritu Santo que es la vida de la Sangre, ha venido a la persona. Esa es la señal. Por lo tanto, la vida de la Sangre está en nuestro corazón, la señal está aplicada, y por esa causa es que la muerte espiritual no puede entrar a esas personas que tienen la Sangre de Cristo aplicada por medio del Espíritu Santo que está en sus corazones, están a salvo.

Cristo nuestro Salvador nos ha salvado, tienen esas personas la revelación de que la Sangre de Cristo aplicada en nuestro corazón, nos preserva para vivir eternamente en el Reino de Cristo, y el mundo que no tiene esa revelación, está como el faraón y los egipcios de aquel tiempo, que no sabían cómo escapar de la muerte, cómo escapar de todos esos problemas que vendrán a la raza humana.

Toda persona con la Sangre de Cristo aplicada en su corazón, con el Espíritu en su corazón, que es la vida de la Sangre, si muere físicamente, va al Paraíso; no así los que no tienen aplicada la Sangre de Cristo en sus corazones. Los que tienen la Sangre de Cristo aplicada en sus corazones, en su corazón, son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, forman un Cuerpo Místico de creyentes, forman un Templo espiritual, el Templo espiritual del Señor Jesucristo, en donde Él habita desde unos dos mil años atrás, desde el Día de Pentecostés.

Él dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Él está con Su Iglesia desde que nació el Día de Pentecostés, está con Su Iglesia en Espíritu Santo, Él es el Ángel del Pacto; por lo tanto, el Ángel del Pacto que libertó al pueblo hebreo ¿dónde lo encontramos? Durante estos últimos dos mil años en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Cristo es el Ángel del Pacto, Cristo en Espíritu Santo está en medio de Su Iglesia, ¿y dónde más? Acá, en el corazón de cada creyente en Cristo. Este Libro de los Sellos contiene todo lo que ha sido la historia de la Iglesia del Señor Jesucristo, y es para el tiempo final cuando Cristo complete Su Iglesia y cambie de Cordero a León, que Él tomará el Título de Propiedad, lo abrirá en el Cielo y hará Su Obra de Reclamo.

El séptimo Sello será abierto. Es el séptimo Sello el misterio por cuya razón hubo silencio en el cielo como por media hora.

¿Y cuál es el misterio que contiene ese séptimo Sello? El misterio de la segunda Venida de Cristo para el Día Postrero, ahí está el misterio de Su Venida en el séptimo Sello, es el misterio por el cual Cristo también dijo que "ni aún los Ángeles sabían" cuándo sería la Venida del Hijo del Hombre.

Por lo tanto, este es el misterio más grande del Cielo y mucho más de la Tierra, así como fue un misterio, aunque no fue hablado como que sería un misterio, pero fue un misterio la primera Venida de Cristo, pero ya estaba profetizado cómo sería, dónde nacería: en Belén de Judea, a través de quién nacería: a través de una mujer virgen.

Y por cuanto sería un descendiente del rey David, pues nacería a través de una joven virgen descendiente del rey David; y por consiguiente aunque fuera pobre, sería una princesa. Y su padre adoptivo que fue José, también era un descendiente del rey David, por lo cual era un príncipe y por consiguiente Cristo al nacer a través de la virgen María, traería esa herencia de ser un descendiente del rey David.

Por eso es que muchas personas cuando Él predicaba, algunas personas necesitadas de sanidad decían: "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí," si eran judíos, Cristo respondía y les sanaba; si eran gentiles, Cristo no respondía, ¿por qué? Porque los gentiles no tenían ningún derecho a llamarlo Hijo de David, eran los judíos.

Recuerden la mujer sirofenisa que decía: "Hijo de David, ten misericordia de mí," y Él no le prestaba atención, pero cuando dice: "Señor, ten misericordia de mí," entonces si respondió, porque para los gentiles llamarlo Señor, es lo correcto, por eso se le llama "nuestro Señor;" entre los gentiles encontraremos que no se le menciona casi nunca como Jesús Hijo de David, en las oraciones, se le menciona: "Señor Jesucristo, ten misericordia de mí."

Y ahora, encontramos que Cristo está todavía en el Cielo en el Lugar Santísimo en el Trono de Intercesión, en el propiciatorio como lo hacía el sumo sacerdote una vez al año que entraba al Lugar Santísimo del templo terrenal con sangre en una vasija, y esparcía con su dedo siete veces sobre el propiciatorio; y luego que llevaba a cabo todas las labores de esa ocasión, él entraba y salía. Una vez al año era que podía entrar al Lugar Santísimo donde estaba la presencia de Dios en esa nube de luz o Columna de Fuego sobre el propiciatorio en medio de los dos querubines de oro.

Nadie más podía entrar para efectuar la expiación, para esparcir con su dedo siete veces la sangre de expiación del macho cabrío que el mismo sumo sacerdote sacrificó, porque no lo podía sacrificar otra persona, así como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados no lo podía efectuar otra persona, sino el Sumo Sacerdote del Templo celestial que es Jesucristo según el Orden de Melquisedec.

Y ahora, encontramos que algún día el cual no está muy lejos, Cristo completará Su Iglesia cuando entre a Su Cuerpo Místico de creyentes el último que está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, por el cual Cristo hará intercesión con Su propia Sangre, y cuando complete la intercesión por esa persona, se habrá completado la Iglesia del Señor Jesucristo y entonces pasa el Programa Divino a otra etapa, la etapa de reclamo.

Por eso se pedía que se presentara una persona para tomar ese Libro y abrirlo en el Cielo y hacer el reclamo de todo lo que ha sido redimido por la Sangre de Cristo; pero no hay otra persona que pueda tomar ese Libro y hacer el reclamo, sino aquel que murió por todos nosotros en la Cruz del Calvario y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO, el cual murió como Cordero y como macho cabrío en la Cruz del Calvario, en la obra de expiación por nuestros pecados.

Pero que también Él es el León de la tribu de Judá, por eso cuando Juan lo ve, lo conoce, no estaba viendo un animalito, un cordero literalmente, estaba viendo a Jesucristo, por eso cuando toma el Libro y lo abre, se da cuenta la persona, toda persona que era un hombre, un animal no puede tomar un libro para abrirlo, un corderito, es Cristo, el cual Juan el Bautista lo presentó como el Cordero de Dios, y también San Pablo lo presentó como nuestra pascua, o sea, el Cordero pascual (Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7).

Pero ahora el anciano presenta a Jesucristo saliendo del Trono de Intercesión, lo presenta como el León de la tribu de Judá, lo presenta como la raíz de David que ha vencido para abrir el Libro y desatar sus siete Sellos.

Como León de la tribu de Judá Él hace la Obra de Reclamo, ya no habrá tiempo para buscar la misericordia de Dios, no habrá tiempo para las personas decir: "Ahora sí quiero recibir a Cristo como mi Salvador," ya se habrá completado la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, este séptimo Sello es la Venida del Señor, contiene todo el misterio de la Venida del Señor. Ahí cuando sea abierto ese Sello, conoceremos todo lo relacionado a la segunda Venida de Cristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su obra de reclamo, y por consiguiente habrá un mensaje para la raza humana, para la familia humana, como hay un mensaje para la familia humana de la primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, habrá un mensaje para la familia humana de la segunda Venida de Cristo, del misterio de la segunda Venida de Cristo y Su Obra de Reclamo que Él estará llevando a cabo.

Y ahora, este séptimo Sello todavía no ha sido abierto al público, no ha sido dado a conocer al público, pero va a ser dado a conocer muy pronto cuando se complete la Iglesia del Señor Jesucristo, cuando hasta el último que está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero haya entrado al Cuerpo Místico de Cristo, haya sido redimido por la Sangre de Cristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, se mantiene en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, en medio del Cristianismo, la puerta abierta, la oportunidad para que toda persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo reciba, para que Cristo lo reciba en Su Reino, lo perdone y con Su Sangre lo limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en la persona el nuevo nacimiento, y así sea parte del Cuerpo Místico de Cristo.

Todavía hay personas que están escritas en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero que todavía no han recibido a Cristo como Salvador, y si en estos momentos usted es uno de ellos, puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted. Ya yo le recibí como mi Salvador personal, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.

Si hay alguno que todavía no lo ha hecho, puede pasar al frente y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino; y los que están en otras naciones también pueden hacer en la misma forma, si todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos aunque usted se encuentre en otra nación para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Y los niños de diez años en adelante también pueden pasar al frente para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo. Recuerden que Cristo dijo: "Dejad a los niños venir a mí; y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos."

Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños también; Dios tiene mucho pueblo en la República de Guatemala, y los está llamando, y se está llenando el Reino de Cristo de personas de Guatemala, y también de las demás naciones que en estos momentos están recibiendo a Cristo como su único y suficiente Salvador.

Hay muchas decisiones en la vida que cada persona toma y las cuales son muy importantes, pero ninguna de ellas le coloca a usted en la Vida eterna, ninguna de ellas le coloca en el Reino de Cristo, solamente hay una que le coloca en la Vida eterna con Cristo, y es recibir a Cristo como su único y suficiente Salvador, no hay otra forma para ser colocado en la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Y no hay otra forma para llegar a Dios, dice Cristo en San Juan, capítulo 14, verso 6 cuando dice: "Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí." Así que, la exclusividad de la Vida eterna y de llevar la Vida eterna a las personas, y de llevar a la Vida eterna y al Padre eterno a los seres humanos, la tiene Jesucristo.

Jesucristo es el único que puede llevar al ser humano al Padre, a la casa del Padre celestial, a la Vida eterna, por eso Él dice que Él es el camino; y si Él es el camino, no hay otro camino, hay caminos que al hombre le parecen buenos, pero su fin es camino de muerte, el único camino de la Vida eterna es Cristo nuestro Salvador, por eso Él también dice en San Mateo, capítulo 7, versos 13 al 15 que el camino angosto es el que lleva a la vida, y la puerta angosta es la puerta de entrada a la Vida eterna, y Cristo es la puerta, el cual dijo en una ocasión, San Juan, capítulo 10, verso 9: "Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo, y entrará y hallará pastos."

Cristo es la puerta angosta, y Cristo es el camino angosto, y el que entra por esa puerta: por Cristo, entra a la Vida eterna y entra a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, porque Cristo es la puerta de la Iglesia.

Todos queremos vivir eternamente. Si vivir en estos cuerpos mortales es tan bueno, ¿cómo será en un cuerpo inmortal sin problemas? Un cuerpo inmortal que nunca se pondrá viejo, un cuerpo inmortal que representará de 18 a 21 años de edad, representará la flor de la juventud, lo cual todos queremos.

Va a ser algo maravilloso, y cuando estemos en esos cuerpos inmortales, cuerpos glorificados igual al cuerpo glorificado de Jesucristo, diremos: "Valió la pena recibir a Cristo como mi único y suficiente Salvador."

Vale la pena recibir a Cristo como Salvador, vale la pena tomar el camino de la Vida eterna que es Cristo, vale la pena entrar por la puerta a la Vida eterna que es Cristo, y ustedes han hecho la decisión correcta, la decisión que les coloca dentro del Reino de Cristo, les coloca por consiguiente en la Vida eterna.

Estamos esperando unos segundos en lo que llegan personas que vienen de camino que como ustedes quieren entrar al Reino de Cristo, quieren vivir eternamente con Cristo en Su Reino, y ya vieron la forma de asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno. Esa es la forma de asegurar nuestro futuro eterno. No hay otra forma.

La exclusividad de la Vida eterna la tiene ¿quién? Una persona, y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO. Ninguna otra persona le puede prometer a usted darle Vida eterna, solamente hay UNO y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO. Por eso dice Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13: "Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su Hijo (o sea, en Jesucristo), El que tiene al Hijo (o sea, que tiene a Jesucristo porque lo recibió como Salvador), el que tiene al Hijo, tiene la vida," ¿qué vida tiene? La Vida eterna, "mas el que no tiene al Hijo (o sea, porque no lo ha recibido como Salvador), no tiene la vida (o sea, no tiene la Vida eterna)." Tiene una vida temporal que se le va a terminar, y no sabe siquiera cuándo se le va a terminar, porque la vida temporal, la vida terrenal no tiene una fecha en específico para todas las personas.

Hay algunas personas que nacen y mueren al otro día, hay otros que viven diez años y mueren, hay otros que viven quince años y mueren, hay otros que viven treinta años y mueren, hay otros que viven cincuenta años y mueren, hay otros que viven cien años y después mueren, porque no hay una edad en específico en la cual la persona tenga que morir, y por eso es que nadie sabe en qué fecha, en qué día va a morir, no sabe si va a morir a los cincuenta años o si va a morir a los quince años.

Por eso la oportunidad es extendida para niños, jóvenes, adultos y ancianos para que reciban a Cristo como Salvador mientras están vivos aquí en la Tierra; después que muera ya perdió la oportunidad tan hermosa que Dios le dio al enviarlo a vivir en este planeta Tierra, porque el propósito de nuestra vida aquí en la tierra es que recibamos a Cristo como Salvador al escuchar la predicación de Su Evangelio, y seamos bautizados en agua en Su Nombre y Él nos bautice con Su Espíritu Santo y produzca en nosotros el nuevo nacimiento.

Por lo tanto, el propósito es que seamos rociados con la Sangre de Cristo para ser limpiados de todo pecado y poder entrar al Reino de Dios.

Cuando la persona conoce el propósito por el cual vino a la tierra, se va de la persona la angustia existencial, porque la angustia existencial es por causa de que el ser humano no sabe de dónde vino, no sabe porqué está aquí en la Tierra, y no sabe a dónde va cuando muera su cuerpo físico; pero cuando recibe a Cristo como Salvador, sabe que ha venido de Dios el Padre, sabe que está aquí para hacer contacto con la Vida eterna a través de Cristo para recibirlo como Salvador, y sabe que cuando muera su cuerpo físico, va a vivir al Paraíso en el cuerpo angelical, ¿ven? Y ya está tranquila la persona, puede morir tranquila cuando le llegue el momento.

Aunque habrá personas que no verán muerte, sino que permanecerán vivos hasta la Venida del Señor, y serán transformados cuando los muertos en Cristo sean resucitados en cuerpos glorificados, para eso el séptimo Sello, la revelación del séptimo Sello va a dar la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, porque el misterio del séptimo Sello lo va a abrir el mismo Cristo, el Ángel del Pacto que desciende del Cielo en Apocalipsis 10 y clama como cuando ruge un león, porque es Cristo, el León de la tribu de Judá, y siete truenos emiten sus voces.

Lo que hablan esos siete truenos es la revelación del séptimo Sello, es la revelación del contenido del séptimo Sello, y con esa revelación que será dada, obtendremos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Tan sencillo como eso es el misterio del séptimo Sello y de los siete Truenos de Apocalipsis 10 que son la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10. Por eso la importancia del séptimo Sello en el fin del tiempo.

Ya estamos listos para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, por lo tanto, con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, los que están presentes y los que están en otras naciones, y con nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos y están presentes o en otras naciones, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, en mi alma, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador, Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento.

Señor, quiero vivir eternamente, quiero entrar a Tu Reino. Reconozco y creo con toda mi alma que en la Cruz del Calvario Tú llevaste mis pecados y allí moriste por mí y me compraste mi salvación.

Te pido se haga una realidad la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario, Dios Todopoderoso, Padre celestial. En el Nombre del Señor Jesucristo Te ruego todas estas cosas para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado porque ustedes escucharon el Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en su alma y lo han recibido como único y suficiente Salvador.

Ustedes me dirán: "Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor, porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.’ Yo creí y quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor lo más pronto posible. ¿Cuándo me pueden bautizar?" Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón.

Por cuanto ustedes han creído de todo corazón en Cristo, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

El bautismo en agua es tipológico, pero es un mandamiento del Señor Jesucristo; el agua en el bautismo no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es tipológico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, ahí tenemos el significado, el simbolismo del bautismo en agua.

Cuando la persona recibe al Señor Jesucristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor. El mismo Señor Jesucristo fue al Jordán cuando Juan estaba bautizando a todos los que creían cuando Juan predicaba, y cuando le llegó el turno a Jesucristo para ser bautizado, Juan le dice: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?" Jesucristo le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó.

Si Jesucristo para cumplir toda justicia necesitaba ser bautizado, cuánto más nosotros. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Jesucristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo; nos continuaremos viendo ¿por cuánto tiempo? por toda la eternidad en el Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo por aquí el ministro para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Dejo al reverendo Anibal para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando todos un día, una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo.

En cada país, en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma con los que han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

"LA IMPORTANCIA DEL SÉPTIMO SELLO EN EL FIN DEL TIEMPO."

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