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Muy buenos días, ministros, compañeros y damas trabajadoras en el Reino de Cristo, y todos los colaboradores y jóvenes presentes. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también.

Hemos visto este video: "Paz en Tierra Santa," al cual nos podemos unir entrando a las páginas que fueron mencionadas, y dándole al botón también: "Me gusta," porque nos gusta la paz y nos gusta que Tierra Santa tenga paz.

Es importante en estos días levantar la voz por la paz de Tierra Santa; así que ya ustedes escucharon y vieron cómo pueden entrar a las páginas que ya fueron mencionadas; y si se les pasó a algunos, luego pregunte o que se les pase luego al final también, para que puedan tener las páginas de internet a las cuales pueden entrar.

En estos días, en el próximo mes se efectuará en la ONU la decisión de si la ONU declara a Palestina un Estado. Así es, pero eso no debe ser que la ONU sea la que lo determine, sino que haya un mutuo acuerdo con Israel, y entonces que la ONU también esté involucrada de acuerdo a los tratados que se hagan para que sean respetados, porque de otra forma no hay una garantía de que serán respetados los tratados que sean hechos allá.

Como amamos a Israel y amamos todo el Medio Oriente, a los musulmanes también y a toda la humanidad, tenemos que hacer algo por la paz de Tierra Santa, ¿y qué vamos hacer? "Levantar la voz: paz en Tierra Santa."

Para estos momentos leamos un pasaje de la Escritura, fue leído ya también, donde Cristo nos habla en el capítulo 17 de San Juan, versos 1 en adelante, pero vamos a leer una partecita aquí, verso 1 vamos a comenzar ahí:

"Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;

como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.

Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.

Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;

porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,

y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.

Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.

Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

"LOS QUE SERÁN UNO CON DIOS Y CON CRISTO."

Y la oración de Cristo es: "Para que sean uno," para que sean uno, y eso es lo que Cristo quiere con nosotros:

"Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste."

Cristo es el Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios en el cuerpo espiritual que es el Espíritu Santo, o sea, que el Espíritu Santo y el Ángel del Pacto es la misma persona, y el cuerpo angelical o teofánico de Dios es el mismo Ángel del Pacto, es Cristo en Su cuerpo angelical antes de la creación y desde antes de la creación.

Y luego se vistió de carne humana cuando fue concebido y dio a luz luego la virgen María, y ese velo de carne al cual le fue puesto por nombre: Jesús, es la semejanza física de Dios, el cuerpo físico de Dios, el cual murió llevando a cabo la Obra de Redención, y resucitó glorificado y está a la diestra de Dios y está allá como Sumo Sacerdote en el Templo celestial.

Y ahora, el cuerpo físico de Dios, o sea, la semejanza física de Dios está glorificado, cuerpo glorificado, el cual es inmortal, incorruptible y joven y eterno para toda la eternidad, y es un cuerpo interdimensional.

Por eso Jesús podía entrar donde estaban Sus discípulos encerrados por miedo a los judíos, y con las puertas cerradas Jesús entraba, estaba con ellos y después desaparecía, porque pasaba de una dimensión a otra, porque el cuerpo glorificado es así.

Esa es la clase de cuerpo que yo voy a tener, ¿y quién más? Pues cada uno de ustedes también, es para cada uno de ustedes también; por lo tanto, los problemas, los sufrimientos, las pruebas, los trabajos y todo eso es mientras estamos en este cuerpo mortal; pero cuando tengamos el nuevo cuerpo, se acabaron los problemas, se acabaron los luchas, se acabaron los trabajos terrenales, porque vamos a estar como reyes, como sacerdotes y jueces con Cristo en Su Reino como Su gabinete.

Su gabinete político como reyes, príncipes y princesas en el Reino del Señor Jesucristo, como Jueces "porque los santos juzgarán al mundo," dice San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 6, versos 1 al 5; y aun a los ángeles juzgarán los santos, y Cristo ha sido puesto por Dios como Juez de los vivos y de los muertos, por lo tanto, es una corte celestial, la corte suprema de la cual Cristo es el Supremo Juez, y los creyentes en Él son jueces también con Él, y juzgarán al mundo.

Cada mensajero con su grupo vendría a ser como el magistrado con su grupo para juzgar la gente de su tiempo. San Pablo juzgará la gente de su tiempo de entre los gentiles, los apóstoles la gente de su tiempo, a los apóstoles Cristo les dijo que se sentarían sobre doce tronos y juzgarían las doce tribus de Israel, porque el Reino del Mesías vendrá a ser teocrático, es la teocracia nuevamente.

Y estará fusionada, por lo que se ve, con la monarquía de David, o sea, hará una conexión, un entrelace ahí para bendición de los seres humanos; y también dice la Escritura que Cristo es el Sumo Sacerdote del Templo celestial según el Orden de Melquisedec, y de los creyentes en Cristo lavados por la Sangre de Cristo dice que nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos con Él. Así que, la parte política y la parte religiosa nos ha hecho reyes y sacerdotes del Orden sacerdotal de Melquisedec, o sea, del Orden sacerdotal celestial.

Cada creyente en Cristo en el tiempo o edad en que vive, es hecho la Palabra, se hace la Palabra, se hace carne en él la Palabra, y viene a ser la Palabra hecha carne en cada creyente en Cristo de cada edad, porque la Palabra prometida para cada edad que se hace carne en el mensajero, luego se hace carne en el pueblo que recibe a ese mensajero, y viene a ser el mensajero la Palabra hecha carne para su tiempo, y viene a ser el pueblo la Palabra hecha carne para su tiempo.

Recuerden que todo lo que Cristo es, lo es también Su Iglesia; y a todo lo que Cristo es heredero, es heredera Su Iglesia. Somos coherederos con Cristo nuestro Señor, dice Romanos, capítulo 8, verso 14 en adelante.

Por lo tanto, todo lo que Cristo es; Él es la luz del mundo, Él lo dijo, San Juan, capítulo 8, verso 12: "Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida." Y luego dice en otra ocasión: "Vosotros sois la luz del mundo."

Todo lo que Cristo es, lo son también los creyentes en Él, Él es la estrella resplandeciente de la mañana, y los creyentes en Él son estrellas, son descendientes de Abraham como las estrellas del Cielo.

Ahora, encontramos que los que serán uno con Dios y con Cristo, son los creyentes en Cristo del Cuerpo Místico de Cristo que han nacido de nuevo, y que en la edad que les ha tocado vivir, la Palabra prometida para esa edad que se hace carne en el mensajero, se hace carne en los creyentes también, y por consiguiente esos serán los que se han hecho uno con Dios y con Cristo.

Veamos un lugar muy importante en este libro de "Citas," vamos a ver un lugar aquí donde nos dice el reverendo William Branham algo muy importante que no podemos dejar pasar por alto. Vamos a ver la página 116 primero, párrafo 1022, donde dice:

"Y en los últimos días como nos ha sido dicho, así como fue en los días de Sodoma, la Novia se unirá por la Palabra de Dios hecha manifiesta en carne."

La Palabra de Dios prometida para el tiempo postrero se hará carne, y eso es lo que unirá y con lo que se unirá la Iglesia Novia del Señor Jesucristo, no se unirá a sistemas humanos, sino a la Palabra hecha carne del Día Postrero, así como se hizo carne la Palabra de Dios para cada edad en el mensajero de cada edad, y ellos se unieron a esa Palabra que se hizo carne en ese mensajero, cuando él trajo el mensaje, y se hizo carne ese mismo mensaje, esa misma Palabra, en los que recibieron a ese mensajero, y el mensaje que él trajo.

Así es como se hace carne la Palabra en cada creyente, es la Palabra prometida para el tiempo en que la persona está viviendo; por eso conviértase en la Palabra del día en que usted vive, no se puede convertir en la Palabra del tiempo de Noé, porque ya ese tiempo pasó; si se convierte en la Palabra del tiempo de Noé, pues estará creyendo que Dios va a destruir la Tierra, y es cierto, pero no será con agua, sino con fuego, y para escapar si cree y se hace carne del tiempo de Noé, si la Palabra del tiempo de Noé se hace carne en usted, entonces tendría que estar trabajando en el proyecto de la construcción de un arca, que sería lo que salvaría al mundo en el tiempo de Noé, y salvó a los que trabajaron en ese proyecto y entraron al arca, los cuales creyeron en ese proyecto, creyeron que venía también el juicio divino.

Para el tiempo final será como en los días de Noé, o sea, un tiempo paralelo en donde viene el juicio divino, pero será con fuego, y por consiguiente la Palabra prometida para el Día Postrero se hará carne, y de ahí pasará al pueblo, que escuchará y se hará carne en el pueblo, y ellos serán la Palabra hecha carne, la Iglesia Novia del Señor Jesucristo, la cual se hace una con Cristo, una con Dios, la Iglesia Novia del Señor Jesucristo se hace una con Dios, y cada creyente en Cristo se hace uno con Dios y con Cristo.

Ahora, miren qué sencillo es: al hacerse carne la Palabra en la persona, ya Dios no tiene un cuerpo físico de carne mortal en la Tierra, porque ya está glorificado el cuerpo, pero ahora se hace carne en los creyentes en Cristo, y ellos son la carne, el cuerpo físico, a través del cual Dios y Cristo, para entenderlo mejor: Dios y el Ángel del Pacto, Dios el Padre y Cristo, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios, se manifiesta, está en medio de Su Iglesia Novia que es la parte humana que Dios tiene en la Tierra.

Porque el cuerpo físico de Cristo ya está glorificado y lo tiene ¿dónde? En el Cielo, pero Él dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (San Mateo, capítulo 28, verso 20).

Por lo tanto, así como Dios obró por medio de Cristo, Cristo en Espíritu Santo obra por medio de Su Iglesia durante la Dispensación de la Gracia, se hace carne en Su Iglesia en la edad correspondiente a través de la Palabra que viene al mensajero de esa edad, de cada edad, y del mensajero pasa al pueblo, así como se hace carne en el mensajero, se hace carne en el pueblo, y el pueblo viene a ser la Palabra hecha carne.

¿Ven? Eso es lo que une a la Iglesia Novia del Señor Jesucristo con la Palabra, con Cristo, la Palabra hecha carne une a la Iglesia con Cristo al escuchar esa Palabra prometida siendo hablada y recibiéndola se hace carne también en cada creyente, y ellos son la Palabra hecha carne para la edad en que están viviendo.

Y para el Día Postrero hay una bendición muy grande: alrededor de esa Palabra que se hace carne en los de edades pasadas, vendrá la resurrección de ellos, porque en la Palabra que ellos recibieron está la promesa de una resurrección.

Para el Día Postrero, en la Palabra que le es prometida a la Iglesia y que se hace carne, viene el mensaje que da a conocer que los que estén en este tiempo final y parten, resucitarán en cuerpos eternos, pero los que estén vivos en el momento en que Cristo complete Su Iglesia, salga del Trono de Intercesión, tome el Título de Propiedad, el Libro sellado con siete Sellos y lo abra en el Cielo y haga Su Obra de Reclamo y resucite los muertos creyentes en Él, los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que estén vivos serán transformados.

Ellos estarán en la posición que les corresponde, ellos sabrán cuál es su posición, sabrán que su posición no es la primera edad, sabrán su posición en el Cuerpo Místico de Cristo, sabrán en qué edad estarán viviendo, sabrán que no estarán viviendo en la edad segunda de la Iglesia, no estarán en la edad segunda, los de la edad segunda ya partieron, sabrán que no estarán en la edad tercera, ni cuarta, ni quinta, ni sexta, ni séptima tampoco, sino que estarán en la Edad de la Piedra Angular que es la edad de la adopción, la edad para recibir la Palabra prometida para nuestro tiempo, la cual tiene que hacerse carne y de ahí ser transmitida al pueblo.

Y por medio de esa Palabra hecha carne en el mensajero de ese tiempo, la Iglesia, los creyentes, se unirán al Cuerpo Místico de Cristo y con esa Palabra, la cual se hará carne en ellos, así serán la Palabra hecha carne de su tiempo, del Día postrero, de la Edad de la Piedra Angular, y esos serán uno con Dios y con Cristo. Entendieron bien, ¿verdad? Pues entonces ya terminé, entonces ya me puedo marchar.

Bueno, ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: QUIÉNES SERÁN UNO CON DIOS Y CON CRISTO. Yo soy uno con Dios y con Cristo, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.

La Palabra viene a través de las edades a los profetas, y de los profetas pasa al pueblo, ese es el orden divino; por eso fue dicho: "Profeta como tú (le dice Dios a Moisés) les levantaré de en medio del pueblo, y pondré mi Palabra en su boca, y él hablará todo lo que yo le mandare, y cualquiera que no oyere la Palabra que él hablare en mi Nombre, yo le pediré cuenta."

Así que ese es el orden divino para y donde Dios pone Su Palabra para que de ahí pase al pueblo y se haga carne en el pueblo también. Moisés era la Palabra prometida para su tiempo hecha carne, porque en Él estaba el Ángel del Pacto, el Verbo, la Palabra, el Espíritu Santo, usando ese velo de carne. Así obró en Cristo también, se hizo carne en el cuerpo que Él mismo creó en el vientre de María.

Y ahora, en el Cuerpo Místico de Cristo, en esta nueva creación de hijos e hijas de Dios por medio del nuevo nacimiento, se hace carne Cristo, la Palabra, el Verbo, el Espíritu Santo, y los miembros del Cuerpo Místico de Cristo son los velos de carne a través de los cuales obra Cristo. Así ha sido de edad en edad, y así es también en nuestro tiempo.

"LOS QUE SERÁN UNO CON DIOS Y CON CRISTO."

Ya hemos visto quiénes son: son los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que han recibido la Palabra hecha carne para el tiempo que les ha tocado vivir; y a nosotros, pues nos ha tocado el tiempo final, el Día Postrero, para que se haga carne la Palabra prometida para nuestro tiempo, y a través de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, en los cuales se hace carne la Palabra, el Verbo, Dios y Cristo, Dios el Padre y el Espíritu Santo, las obras que están prometidas que Dios hará en el Día Postrero, serán hechas por Dios por medio de Su Espíritu Santo, a través ¿de quiénes? De aquellas personas en las cuales el Verbo, la Palabra, se ha hecho carne.

Por lo tanto, todo lo que Dios ha de hacer, lo hará por medio de Su Cuerpo Místico de creyentes en este Día Postrero, como lo ha hecho en edades pasadas.

Por lo tanto, en el mensajero y en el grupo o pueblo que siguió el mensaje del mensajero, se hizo carne la Palabra en tiempos pasados, así tiene que ser en este tiempo final.

Que Dios les bendiga y les guarde, y les use grandemente en Su Reino en este tiempo final, y las cosas que han sido prometidas que serán hechas en medio de Su Iglesia, sean hechas en medio de Su Iglesia y cada uno de ustedes y yo también seamos instrumentos para que se haga realidad todo lo que ha sido prometido que Dios hará en medio de Su Iglesia y en este planeta Tierra.

Continúen pasando una tarde feliz, ya yo creo que pasamos de las 12:00, así que les hablé en la mañana y en la tarde, así que Dios les bendiga y les guarde, y dejo nuevamente con ustedes al reverendo Andrés Cruz Gallego.

Y el domingo estaremos a través del satélite Amazonas, y estén al tanto también de las páginas de internet, porque se seguirá informando a todo el pueblo, a todas las personas, para que estén al tanto de todo el trabajo que se está haciendo en pro de la paz de Tierra Santa, para que todos tengamos nuestra voz, ¿cómo? Alzada. Por lo tanto, alcemos la voz: "Paz en Tierra Santa."

Bueno, que Dios les bendiga, ese no era el tema, pero el tema de la grabación si es ese, así que todo lo que esté a nuestro alcance para hacer y dejarnos usar por Dios para que haya paz en Tierra Santa, pues lo estaremos haciendo también.

Amamos al pueblo hebreo, a los judíos; los amamos, han sido instrumentos de Dios, le han dado a la humanidad el Libro más importante: la Biblia, es una herencia judía, hebrea, que ha sido compartida con toda la humanidad, y le han dado al Salvador, a Jesucristo, porque la salvación viene ¿de dónde dice Cristo? De los judíos.

Por lo tanto, le han dado todas esas bendiciones, le han dado, ha venido de allá el nuevo Pacto, el Nuevo Testamento. El antiguo pacto fue del Monte Sinaí, territorio gentil de Egipto, pero el nuevo Pacto ha venido de Tierra Santa, ha venido de Jerusalén.

Así que, estamos muy agradecidos por esas bendiciones tan grandes que han venido de Tierra Santa, del pueblo hebreo; y por lo tanto, oramos por el pueblo hebreo para que Dios traiga la paz a Jerusalén y a todo Israel y a todo el Medio Oriente y a toda la humanidad; y por consiguiente, pues traiga el Reino de Dios, el Reino del Mesías sea establecido, porque ahí es donde vendrá la paz imperecedera para los judíos, para los musulmanes, para todo el Medio Oriente y para toda la humanidad.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes al reverendo Andrés Cruz Gallego, no lo veo por aquí, estamos esperando para... ya lo tenemos por aquí. Dios les bendiga y les guarde, y muchas gracias por vuestra amable atención.

"LOS QUE SERÁN UNO CON DIOS Y CON CRISTO."

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