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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes y ministros de diferentes lugares en la República de Nicaragua y de otras naciones que están a través del satélite Amazonas o de internet conectados con esta transmisión, y un saludo muy especial para el rabino Carlos Iván Torres con nosotros aquí presente.     Para esta ocasión hemos de leer una Escritura muy importante que se encuentra en el capítulo 32, versos 22 al 32, la cual nos habla del comerciante más grande que ha hecho el mejor negocio de la vida para él y para su descendencia, y se trata de una parte de la vida de Jacob o Israel. Dice esta parte de la historia de Jacob:     “Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.     Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.     Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.     Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.     Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.     Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.     Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.     Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.     Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.     Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.     Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo.”     Que Dios, el Eterno Creador de los Cielos y de la Tierra, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Amén.     Nuestro tema es: “LUCHANDO Y PERSEVERANDO HASTA ALCANZAR LA BENDICIÓN DE DIOS.” Y Jacob es un ejemplo muy grande, el cual toda persona debe seguir hasta alcanzar lo que Dios ha prometido: la bendición que Dios ha prometido.     A través de la historia bíblica encontramos que Dios le había prometido a Jacob grandes bendiciones, aun le había dicho: “El que te bendiga, será bendito; y el que te maldiga, será maldito,” esa bendición pasó de Abraham a Isaac, y de Isaac a Jacob, y aun Jacob dice en el capítulo 48 cuando está bendiciendo a sus nietos, que las bendiciones de Jacob son mayores que las bendiciones de sus primogenitores Isaac y Abraham.     Jacob, vean ustedes, aparentemente no tenía derecho a la Bendición de la Primogenitura, por la cual estuvo luchando aun en el vientre de su madre Rebeca. Pero la persona que quiere la bendición de Dios, sigue luchando hasta obtener la bendición de Dios, aunque las circunstancias sean contrarias.     Todas las circunstancias humanamente eran contrarias porque ya aunque había luchado en el vientre de su madre por la Bendición de la Primogenitura, por nacer primero, no pudo nacer primero y nació Esaú primero, y ya aparentemente había perdido la batalla en el vientre de su madre, pero Jacob no era de las personas que desanimaba pensando que en la primera batalla que se pierde, se perdió la guerra; no, la guerra es al final. O sea, la batalla o la victoria es al final de la guerra, y pueden haber muchas batallas en una guerra, y la guerra era por la Bendición de la Primogenitura, donde están escondidas todas las bendiciones de Dios para la persona y para su descendencia.     Para tener un cuadro claro por lo que luchaba Jacob, debemos estudiar lo que es la Bendición de la Primogenitura, y quién es el Ángel con el cual él luchó; para comenzar, ¿qué significaba la Bendición de la Primogenitura para Jacob?: El que tenía la Bendición de la Primogenitura recibía una doble porción de la herencia.     Y ahora, Jacob no solamente piensa en la herencia terrenal, sino en la herencia divina, celestial para él y para su descendencia, de lo que Jacob hizo, de esa lucha que tuvo por la Bendición de la Primogenitura que se culminó con esta lucha con el Ángel; eran tres luchas: una con Esaú trayendo una comida a su padre Isaac para recibir la Bendición de la Primogenitura, pero antes de eso preparando una comida, y cuando Esaú venía del campo con hambre vio ese guisado o guiso de lentejas; y tenía hambre, y cuando uno tiene hambre si destapan la olla, y Jacob de seguro destapaba, la quitaba la tapa, y eso le revolvía las tripas a Esaú, comenzaban a pelear allá las tripas, como decimos nosotros, comenzaban a sonar por hambre, de seguro no había cazado nada y de seguro no había comido y tenía hambre.     Y dice Jacob cuando Esaú le dice: “Dame de comer.” Recuerden que entre las familias ni siquiera hay que pedir comida, sino ofrecerle, pero un comerciante como Jacob que estaba buscando la Bendición de la Primogenitura, estaba velando la primera oportunidad para comprarle la primogenitura a su hermano, o sea, era una lucha que continuó fuera, ya nacidos y creciditos; es como la lucha, la guerra que comenzó en el Cielo entre los ángeles, ha continuado en la tierra.     Y en la tierra las guerras que hay, las luchas que hay son nada más que una manifestación de dos dimensiones que están en guerra desde antes de la creación del ser humano y desde antes de existir este planeta Tierra.     Así que, tenemos que entender que en la tierra hay dos dimensiones en guerra, y están utilizando seres humanos y están luchando por el dominio total del planeta Tierra y de toda la creación, porque este planeta Tierra fue dado a Adán y a su descendencia.     Pero Adán perdió la bendición porque pecó, y por consiguiente la descendencia de Adán según la carne, perdió la bendición de la Vida eterna y del dominio o gobierno completo del planeta Tierra; porque Adán fue colocado como rey en este planeta tierra para gobernar sobre el planeta tierra, pues el primer hijo de Dios que Dios coloca en la tierra, lo coloca en la herencia del planeta Tierra, y se la da para que gobierne.     Y hubo un problema grave que lo produjo su esposa Eva la cual salió del mismo Adán, y Adán porque amaba mucho a su esposa, voluntariamente pecó también por no dejar a ella sola y dejar que se perdiera, sino ella hubiera tenido que ser quemada, desaparecía y Adán continuaba viviendo solo. Es como en grano de trigo, si no cae en tierra y muere, él solo queda.     Y ahora, encontramos que la descendencia de Adán perdió su herencia: la Vida eterna y este planeta Tierra que como territorio es el lugar para el ser humano vivir; por eso Dios le había dicho a Adán antes de tener a su compañera Eva, antes de Dios darle una compañera a Adán, la cual estaba dentro de Adán, el espíritu de ella estaba dentro de Adán, y luego lo que le dio fue un cuerpo formado o creado o hecho por Dios del costado, de una costilla de Adán.     Ahora, encontramos que Dios le dijo que no comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que comiera, ese día moriría. Algunos piensan que era un árbol literal y que era una fruta literal, otros no piensan así porque por comer de una fruta la Vida eterna no se puede perder, y no puede desagradar a Dios que uno coma de una fruta de un árbol.     Algunos dicen que fue una manzana; y luego otros dicen que fue apio o melocotón, y algunos pueden pensar que fue también higos o cualquier cosa, pero por ninguna de esas cosas, por comer de alguna de esas frutas no se peca delante de Dios, y por ninguna de esas frutas Dios ve la desnudez del ser humano o el ser humano se da cuenta que está desnudo y tapa su desnudez. O sea, que el pecado fue algo que está tipificado en un árbol.     El Árbol de la Vida no es tampoco un árbol como los árboles corrientes, el Árbol de la Vida es el Mesías, es el Cristo, es el Ángel del Pacto, es el Espíritu Santo, es la imagen del Dios viviente, y por eso Él da palabras de Vida eterna, las palabras de Vida eterna las da el Árbol de la Vida, y las palabras de muerte las da ¿qué? el árbol de la ciencia del bien y del mal que le dio palabras de muerte a Eva, y solamente añadiéndole una palabrita.     Le pregunta a Eva en el capítulo 3 del Génesis: “¿Con que Dios ha dicho que no coman del fruto de los árboles del Huerto del Edén?” ella le dice: “No, lo que Él ha dicho es que podemos comer de todos los árboles, menos del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que comamos de él, moriremos,” y la serpiente en la cual estaba el diablo encarnado, le dice: “No morirán,” ¿ven? Le añadió solamente: “no,” porque Dios dijo: “El día que coman, morirán,” y la serpiente le añade el “no,” “no morirán,” una palabra negativa: el “no.”     Por eso no debemos hablar negativamente nunca, porque se materializa en las personas lo negativo. Lo que usted cree y habla positivo, se va a materializar en la vida suya, y lo que queremos es lo positivo, la bendición de Dios.     Pensar positivamente y hablar positivamente trae resultados positivos. Jacob hablaba y pensaba positivamente, vean, luchaba por la Bendición de la Primogenitura, pensaba positivamente, y no se desanimaba.     Ahora, encontramos que lo que causó el problema en el Huerto del Edén fue creer lo negativo, una palabra de Dios con algo añadido, algo negativo que fue añadido y entonces eso produjo el acto de pecar contra Dios.     Pero ahora no vamos a explicar mucho porque estamos hablando acerca de la lucha y perseverancia por alcanzar la bendición de Dios, y por consiguiente ser restaurados nuevamente a la Vida eterna que es lo que Dios ha prometido en Su Palabra, ser restaurados a la Vida eterna.     Y ahora, Jacob pasando del caso de Adán a Jacob ahora, nuevamente regresando a la historia de Jacob, Jacob pensaba positivamente, le compró la Bendición de la Primogenitura a su hermano Esaú, el cual no amaba la primogenitura, él decía: “Bueno, yo tengo hambre, ¿y la primogenitura de qué me sirve si me voy a morir?”     O sea, pensaba que con la muerte ya todo terminaba, y que la Bendición de la Primogenitura solamente tenía que ver con la vida temporal que vivimos aquí, y si se muere, entonces, pues ya no se puede llevar nada a donde va, después de la muerte, según pensaba él, o sea, tenía una forma de pensar muy negativa, porque las obras siguen a las personas aun después que mueren; pero él no comprendía esas cosas.     Y hay muchas personas que solamente piensan en su vida terrenal y piensan que después que se mueren ya todo terminó y ya deja de existir la persona, pero no es así; aun toda persona aunque muera, después habrá un juicio llamado el juicio final en donde responderá por todas sus obras que ha efectuado en la tierra, dará cuenta a Dios, al Juez de toda la tierra.     Así que nuestra vida aquí en la tierra es una vida de prueba, una etapa que y por la cual pasamos para luego pasar a la Vida eterna física en el Reino de Dios, en el Reino del Mesías.     Ahora, en esta lucha de Jacob por la Bendición de la Primogenitura, Jacob le dice: “Bueno, véndeme la primogenitura por este plato de lentejas,” y el que parecía ser el más listo, el más poderoso, que nació primero ahora es el más tonto porque le vende la Bendición de la Primogenitura porque no apreció la Bendición de la Primogenitura, y la Escritura dice: “A Jacob amé y a Esaú aborrecí,” porque Dios aborrece a los que no tienen en cuenta la bendición de Dios, y ama a aquellos que aman la bendición de Dios.     Le vende la Bendición de la Primogenitura y Jacob le da quizás no un plato de lentejas: “Aquí tienes la olla completa, es tuya.” Y de seguro Esaú mira a Jacob y le dice: “Qué tonto es este Jacob, me da toda esta comida y él se queda sin nada,” se quedó con todo Jacob, le dice Jacob: “Júramelo,” y ese juramente cuenta delante de Dios; y aparentemente se quedó sin nada, pero con toda la riqueza para su tiempo y para el futuro. Por eso Jacob fue tan prosperado y se volvió rico en lo material.     Pero vamos a ver en qué consiste la mayor parte de la Bendición de la Primogenitura para Jacob. En la Bendición de la Primogenitura está el pacto de Dios con el que tenga la Bendición de la Primogenitura descendiente de Abraham, Isaac, y después de Isaac, vean primero de Abraham y después para pasar de Abraham estuvo también en lucha la bendición de Dios, la herencia divina; o la recibía Ismael que era el primero y fue el primero en ser circuncidado, o sea, tenía muchos requisitos pero era el hijo de la sierva, y “no heredará el hijo de la sierva con el hijo de la libre.”     La promesa de Dios es que el heredero de Abraham sería hijo de Abraham a través de Sara y que parecía muy imposible porque Sara se iba poniendo más avanzada en edad. A los 65 años le fue hecha la promesa a Abraham, Abraham tenía 75 años (por allá por el capítulo 12 del Génesis) y continuaba pasando el tiempo y transcurren cinco años, diez años, quince años, veinte años, y cuando está llegando a los veinticinco años, aunque ya en diferentes ocasiones le había aparecido Dios en Su Ángel, y el Ángel de Dios es el cuerpo angelical de Dios, la teofanía de Dios.     O sea, que es el mismo Dios vestido de un cuerpo angelical, por eso siempre que aparecía el Ángel de Dios, los profetas decían que habían hablado con Dios cara a cara, Abraham habló con Dios cara a cara, también Moisés hablaba con Dios cara a cara, y era con el Ángel que hablaba, Manoa en el capítulo 13 del libro de los Jueces dice que vio a Dios cara a cara, habló con el Ángel, era con el Ángel, pero dijo que había visto a Dios cara a cara él y su esposa, y que iban a morir porque nadie ha visto a Dios y vivirá, o sea, nadie puede ver a Dios y vivir.     Y le dice a su esposa, la señora Manoa: “Hemos de morir porque hemos visto a Dios cara a cara,” y su esposa le dice: “No vamos a morir, porque si fuéramos a morir Dios no nos diría que vamos a tener un niño, ¿cómo vamos a tener un niño si morimos?” y el hijo era Sansón el que tenía que nacer, otro de los jueces.     La bendición que tenía Sansón y que era el hombre más fuerte, no era porque era una fuerza humana, era por la fuerza, poder del Espíritu de Dios en él, por eso dice que el Espíritu de Dios venía a Sansón y entonces era poderoso.     Y ahora, encontramos que todas las personas que han dicho que han visto al Ángel de Dios, han dicho que han visto a Dios, ¿por qué? Porque ese es el cuerpo angelical de Dios, la imagen del Dios viviente, Dios apareciendo en Su cuerpo angelical, cuerpo que salió de Dios, cuerpo por consiguiente eterno que salió de Dios.     Y ahora, encontramos que la venida del Mesías ¿saben cuál es? En Malaquías, capítulo 3, verso 1 al 2 está especificada claramente lo que será la venida del Mesías, para tener un cuadro claro de quién es ese Ángel del Pacto que es tan importante, a tal grado que todas las personas que lo han visto han dicho que han visto a Dios cara a cara.     Aun cuando Moisés quiso ver a Dios, ver la gloria de Dios, Dios le dijo: “Yo pasaré delante de ti,” le dijo también: “Nadie podrá ver a Dios y vivir,” y le dice: “Yo pasaré delante de ti y proclamaré el Nombre de Dios, Nombre del Señor y pondré mi mano sobre ti y te colocaré en la hendidura de la peña, y cuando haya pasado quitaré mi mano y entonces verás mis espaldas;” las espaldas de Dios son las espaldas de un hombre: el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, esa teofanía divina. Es el Ángel más importante de todos, y para tenerlo más en claro, es el Mesías en Su cuerpo angelical, no es otro, por eso el Mesías es inmortal, es eterno en Su cuerpo angelical. Ahora, el capítulo 3 de Malaquías, dice:     “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí.”     Todos concuerdan que ese mensajero es el profeta Elías precursando la venida del Mesías; para el Cristianismo fue Juan el Bautista que vino con el espíritu y virtud de Elías en su tercera manifestación, porque cuando Dios promete enviar un profeta que ya vino en el pasado y murió o se fue raptado como el profeta Elías, cuando Dios promete enviarlo de nuevo, eso es el ministerio que estuvo en ese profeta operado por el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es el que opera esos ministerios, operando ese ministerio nuevamente en otro hombre, lo operó en Elías Tisbita, lo operó en Eliseo.     Por eso cuando cruzaron el Jordán por el área de allá de Jericó al otro lado, cruzaron al otro lado, digamos a Jordania, y Dios se llevó a Elías en un carro de fuego y Eliseo que había pedido una doble porción del espíritu que estaba en Elías, y le había dicho Elías: “Si tú me ves cuando yo sea quitado de en medio de ti, te será concedido, sino, no.” Le había dicho Elías: “Difícil cosa tú has pedido.” Porque nadie puede decir: “Yo quiero ser un profeta de Dios,” y Dios decirle: “Sí, te voy a conceder esa petición,” no, porque los profetas son predestinados, señalados, elegidos, escogidos por Dios desde antes de la fundación del mundo.     Y Dios tiene un número de profetas que va a enviar, Dios tiene... es el Dios de los espíritus de los profetas, y cuando envía un espíritu de profeta a la tierra en un cuerpecito, en un cuerpo que nace en esta tierra, nació profeta; los profetas nacen profetas, ¿no le dice eso a Jeremías Dios en el primer capítulo? “Antes que nacieras, te escogí por profeta, te puse por profeta.” Aún antes que fuera engendrado. También el rey David habla de eso.     Y ahora, lo que Eliseo pedía, era lo más difícil, pero como Dios le había dicho a Elías que regresara del monte Sinaí donde había estado escondido en una cueva y le había aparecido Dios y se había manifestado en diferentes formas: un viento recio, un terremoto, todas estas cosas, y un fuego; todas estas cosas son etapas por las cuales el Cristianismo y el Judaísmo pasarían, lo cual en el Cristianismo son diferentes etapas del Cristianismo, de la Iglesia, como la etapa luterana, la etapa wesleyana, y la etapa pentecostal, son etapas del Cristianismo.     Pero luego la cuarta etapa era el silbo apacible que corresponde a este tiempo final, y Elías regresó conforme a la Palabra de Dios que le dijo: “Regrésate por el camino que viniste y ungirás a Hazael por rey de Siria, a Jehú por rey de Israel (o sea, de las tribus del Norte, de las diez tribus) y a Eliseo por profeta en lugar tuyo.”     Así que ya Elías sabía quién iba a ser el sucesor suyo, regresa y al primero que se encuentra es al último que Dios le mencionó, pero eso no es extraño porque Dios dice que los primeros serán postreros, y los postreros serán primeros, así que no importa.     Ahora, vean ustedes, ¿quién nació primero? Esaú, y el postrero, Jacob, fue el que recibió la Bendición de la Primogenitura como si hubiera nacido primero, ¿por qué? Porque delante de Dios, Dios pensó en Jacob primero. Y lo que cuenta es lo que Dios piensa de usted y de mí, no lo que una persona se imagine.     Y auque traten de robarle la bendición que Dios tiene para usted, nadie se la podrá robar, aunque aparezca alguien tratando de robársela y aparente que es la persona que Dios ha destinado para que usted sea, y aparezca otro para robarle esa bendición, no podrá, Dios velará para que lo que Él pensó con relación a usted se haga una realidad, porque a Dios nadie lo ha derrotado ni nadie lo podrá derrotar; como Él ha dicho, así Él hará, y Él ha dicho conforme a como Él pensó.     Y ahora, encontramos aquí que un precursor vendrá preparándole el camino al Mesías y será Elías: “He aquí yo envío mi mensajero delante de ti;” en el capítulo 4 también nos habla de Elías: “He aquí yo os envío al profeta Elías, antes que venga el día terrible, el día de Jehová grande y terrible,” o sea, el tiempo de la apretura de Jacob, de Jeremías capítulo 30, la apretura de Jacob o etapa difícil para Israel, que durará tres años y medio.     Y algunos se preguntan: “¿Y todavía más problemas para el pueblo hebreo, más problemas aparte de los problemas que tuvo en la inquisición y los problemas que tuvo en la Shoá o en el tiempo en que Hitler y todas esas personas los persiguieron, los quemaron, los mataron sin piedad?” Sí todavía falta un tiempo de tres años y medio que corresponde a la segunda parte de la semana número setenta donde Israel pasará por una etapa muy, pero que muy difícil, y no solamente Israel sino parte del Cristianismo, llamado ese grupo del Cristianismo las vírgenes insensatas de San Mateo, capítulo 25, versos 1 al 13.     Es llamado en los Evangelios y en las cartas apostólicas “las tinieblas, serán echadas a las tinieblas donde será el lloro y el crujir de dientes” y así por el estilo, es una etapa muy difícil no solamente para el Judaísmo sino para el Cristianismo también y para toda la familia humana; es la etapa del juicio divino en donde Dios estará como Juez juzgando la raza humana por sus pecados.     Así que, eso ha de venir porque está en la profecía bíblica, todos los que han perseguido al pueblo hebreo, todas las naciones que han hecho eso contra el pueblo hebreo, tendrán graves problemas delante de Dios en ese juicio divino que ha de llevarse a cabo, y también los que han perseguido al Cristianismo, a la Iglesia del Señor Jesucristo, todas esas naciones tendrán problemas delante de Dios.     Ahora, para el Cristianismo ese mensajero que viene preparándole el camino, pues fue Juan el Bautista con el espíritu y virtud de Elías, conforme a San Lucas, capítulo 1, versos 1 al 25, cuando le aparece el Ángel Gabriel a Zacarías el sacerdote que ofrecía el incienso conforme al tiempo que le tocaba estar en el templo.     Luego encontramos que no era su nombre Elías, sino que el Ángel le dijo al sacerdote Zacarías que le pusiera por nombre Juan, porque no es la persona literalmente que es Elías, sino el ministerio que opera el Espíritu Santo en la persona.     Así como el sucesor del profeta Elías fue Eliseo, y cuando pasaron el Jordán y se lo llevó un carro de fuego, un platillo volador, un ovni, como le quieran llamar, Ángeles de Dios... recuerden que no estamos solos en esta tierra, hay otra dimensión llena de seres eternos, de seres que viven por miles de años y que este planeta tierra estuvo y está bajo el mando, dirección de ellos.     Y ahora, encontramos que Eliseo, luego de pasar con Elías el Jordán, y Elías irse en un carro de fuego, vio a Elías irse y supo que la petición le era concedida, tomó el manto de Elías que se le había caído, va al Jordán y hiere el Jordán como lo había hecho el profeta Elías, y se abrió el Jordán de nuevo, y los hijos de los profetas dijeron: “El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo,” ese era el segundo Elías, el ministerio de Elías nuevamente operado por el Espíritu Santo a través del profeta Eliseo.     Luego más adelante, Juan el Bautista conforme a las palabras del Ángel Gabriel, fue el tercer Elías, el Espíritu Santo operando el ministerio de Elías por tercera ocasión, precursando la primera Venida de Cristo como Cordero para quitar el pecado del mundo, conforme a Isaías, capítulo 53, versos 10 en adelante y también Daniel, capítulo 9, donde nos dice que “setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo (le dice el Ángel a Daniel) y sobre tu santa ciudad (o sea, sobre Jerusalén, y sobre su pueblo, pues el pueblo hebreo, los judíos).”     Y recuerden que él era de la tribu de Judá, era de la realeza, Daniel, y continuó en la realeza allá entre los gentiles, fue colocado en una posición muy alta, dice: “Y después de las sesenta y dos semanas (más siete anteriores son sesenta y nueve semanas)... después de las sesenta y dos semanas le será quitada la vida al Mesías, y no por sí.”     O sea, que Él no se la va a quitar, Él no se la va a quitar ni tampoco va a morir de muerte natural, no va a morir de viejo o de una enfermedad, le va a ser quitada la vida al Mesías, y para los días en que apareció Jesús, fue bautizado y tuvo Su ministerio de tres años y medio, se estaba viviendo en la semana número setenta, y si no hay otra persona que pueda llenar los requisitos para ser el Mesías prometido para aquel tiempo, entonces tenemos que comprender que el Mesías prometido para ese tiempo era Jesús, cumplió todo lo que estaba en la Escritura.     ¿Y por qué murió? Porque tenía que morir como el Sacrificio de Expiación por el pecado del pueblo, tanto de Su pueblo Israel, los judíos, como también de toda la humanidad, Dios cegó los ojos de Israel, de los judíos para que se pudiera efectuar el Sacrificio de Expiación por los pecados del ser humano.     Por lo tanto, no podemos hablar mal de los judíos, tenía que ser de esa forma, y en Jerusalén es que se efectuaba el sacrificio de expiación por los pecados allá en el templo, por lo tanto, la ciudad era Jerusalén donde tenía que efectuarse el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano, no podía ser en otro lugar.     Jesús conocía esas Escrituras, y la venida del Mesías tiene dos partes: Su primera como Cordero y Su segunda como León. Por eso cuando leyó en Isaías, capítulo 61, allá encontramos en el Evangelio según San Lucas, capítulo 4 que cuando llega al pasaje que dice: “Y para predicar el año de la buena voluntad del Señor,” ahí se detuvo y enrollando el libro lo dio al sacerdote y no continuó leyendo, porque a continuación decía: “Y el día de venganza del Dios nuestro.”     Y el día de venganza del Dios nuestro es para ser predicado en la Venida del Señor en este tiempo final como León de la tribu de Judá y como Juez de toda la tierra porque es para Dios juzgar la tierra.     Por lo tanto, la Venida del Señor tiene dos partes: para el Día postrero el ministerio de Elías está prometido para ser manifestado en el capítulo 4 de Malaquías: “He aquí yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día del Señor grande y terrible,” o sea, antes que venga el juicio divino, antes que venga la gran tribulación, antes que venga ese tiempo terrible de tres años y medio, que es la parte de la semana número setenta que le falta para ser cumplida y completar la semana número setenta.     Porque cuando Jesús murió en la Cruz del Calvario, allí se detuvo la semana número setenta y se abrió una brecha para Dios tratar en una nueva dispensación con los seres humanos, y así darle la oportunidad de salvación a los gentiles que no tenían esperanza de salvación, que no conocían al Dios verdadero, al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que es el único Dios verdadero.     Y ahora, veamos aquí, el precursor de la segunda Venida de Cristo por consiguiente tiene que aparecer en medio del Cristianismo porque Dios está tratando con el Cristianismo bajo una nueva dispensación, porque la Dispensación de la Ley y las setenta semanas de Daniel se detuvieron cuando Cristo fue crucificado, y se abrió una brecha, y esos tres años y medio que le faltan, van a ser cumplidos en este tiempo final, ese es el fin del tiempo.     Ahora, ¿qué sería la Venida del Mesías? El capítulo 3 que estamos leyendo de Malaquías, dice:     “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (o sea, el que habla es Dios por medio de Su Ángel, el Ángel del Pacto); y vendrá súbitamente a su templo el Señor (¿quién vendrá? El Señor, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob) a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.”     ¿Quién vendrá? El Señor, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y el Ángel del Pacto, ¿y qué significa esto? Pues Dios en Su cuerpo angelical, Dios con y en Su cuerpo teofánico, cuerpo angelical. La imagen del Dios viviente vendrá a Su templo, está el ser humano como templo humano, y está el templo que estaba en Jerusalén, a los dos vendría, pero el más importante es el templo humano, y recuerden el capítulo 2, verso 19 al 22 de San Juan, Jesucristo parado frente al templo dice: “Destruyan este templo, y en tres días Yo lo levantaré,” le dicen: “En cuarenta y seis años fue construido, fue levantado este templo, ¿y ahora tú dices que lo destruyamos y entres días lo vas a levantar?”     Pero Él no hablaba del templo de piedras, Él hablaba de Su cuerpo como templo de Dios, templo humano, recuerden que Él decía siempre: “Mi Padre, el Padre que mora en mí, Él hace las obras,” ese era el templo humano de Dios, recuerden que en la Escritura dice, San Pablo dice en el capítulo 3 de Primera de Corintios: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” Cada creyente en Cristo es un templo humano, y la Iglesia del Señor Jesucristo compuesta por los creyentes en Cristo es un Templo espiritual compuesto por seres humanos, por piedras vivas .     Y ahora, encontramos que el que viene es Dios, el Padre llamado el Padre, Padre celestial, y viene el Ángel del Pacto, o sea, que Dios viene con Su cuerpo y en Su cuerpo angelical, ¿el Ángel del Pacto entonces quién es? El Ángel del Pacto es el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto es la persona más importante en la dimensión de los Ángeles, porque ese es el cuerpo de Dios celestial, el cuerpo de Dios angelical. Por eso todos los que lo vieron dijeron: “Hemos visto a Dios cara a cara,” pero la Escritura también dice en San Juan, capítulo 1, verso 18:     “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”     ¿Y entonces lo que dijeron aquellos profetas, que vieron a Dios cara a cara, no era cierto? Era cierto, pero vieron a Dios en Su cuerpo angelical, pero en un cuerpo de carne nadie lo había visto todavía, pero luego Jesucristo dice: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.”     Ahora, Dios está en Su semejanza física en un hombre llamado Jesús, tan sencillo como eso, y ahora tenemos a Dios, el Todopoderoso con y en Su cuerpo angelical dentro del cuerpo de carne llamado Jesús, por eso Él decía: “Las obras que yo hago, no las hago de mi mismo, el Padre que mora en mí, Él hace las obras,” y también decía: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido,” y comienza a enumerar las cosas para las cuales había sido ungido, y una de ellas dice: “Para sanar los enfermos, a los quebrantados de corazón, dar vista a los ciegos,” y así por el estilo.     Y ahora, y allí estaban viendo los seres humanos a Dios en toda Su plenitud, la plenitud de la Divinidad manifestada en un cuerpo de carne llamado Jesús. Tan sencillo como eso, pero el pueblo tenía que ser cegado a esa manifestación de Dios para poder llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario, efectuarse la Expiación por el pecado del ser humano, porque para eso vendría el Mesías en aquella ocasión.     Murió, fue sepultado y resucitó y tiene ya Su cuerpo glorificado, resucitó glorificado porque la resurrección es en cuerpos glorificados, por eso no le conocían; cuando estaba resucitado no le conocían, pensaban que era otra persona, solamente cuando hablaba los que recordaban la forma en que Él hablaba, se daban cuenta que estaba hablando una persona que ellos antes habían escuchado.     Y cuando hacía algunas cosas se daban cuenta: “Este que está haciendo estas cosas, está haciendo las mismas cosas que Jesús estaba haciendo cuando estaba con nosotros,” cuando partió el pan dando gracias al Padre allá con los caminantes de Emaús, entonces los ojos les fueron abiertos y se dieron cuenta que era Jesús y desapareció.     ¿Y por qué desaparecía? Porque estaba en cuerpo glorificado, y el cuerpo glorificado es inter-dimensional, puede pasar de una dimensión a otra en un abrir de ojos; usted tiene los ojos abiertos, los cierra y cuando los abre ya no está, pasaba a través de las puertas cerradas y Él entraba, estaba con los discípulos, salía, desaparecía sin tener que abrir las puertas.     Y cuando subió al Cielo todos los vieron subir, y desapareció, es que el cuerpo glorificado es inter-dimensional, viene con todo el equipo por dentro para moverse, caminar, viajar de un lugar a otro, de una dimensión a otra; eso es lo que la ciencia estaría buscando o busca, ha estado pensando encontrar cómo pasar a través de la dimensión, de una dimensión pasar a otro lugar y aparecer en otro lugar.     O sea, tener unas cabinas o unos trenes o lo que sea, entrar ahí, pasar a otra dimensión y aparecer luego en otro lugar y otro país, eso es sencillísimo en el Programa de Dios, en la dimensión de los Ángeles, y eso será sencillísimo para los que serán glorificados, tendrán cuerpos glorificados.     Jesucristo tiene Su cuerpo glorificado y ese tipo de cuerpo es el que van a tener todos los creyentes en Cristo que van a ser resucitados y los creyentes que estarán vivos en este tiempo que serán transformados, y entonces todos serán jóvenes porque el cuerpo glorificado es joven para toda la eternidad, porque representa de 18 a 21 años de edad.     Por eso no conocían a Jesús, porque Él cuando murió tenía unos 33 años, y ahora ven un joven como de 18 a 21 años y que les habla las Escrituras y les cita todas las cosas por las cuales el Mesías tenía que pasar, “¿y quién será este hombre? ¿Quién será esta persona? ¿Quién será este joven?” pero no se daban cuenta que era el mismo que había estado con ellos, pero que ahora tenía Su cuerpo glorificado; Su cuerpo que había sido desfigurado ahora lo ven diferente, jovencito, hablando claro. Pues cuando Él fue crucificado escasamente podía hablar algunas palabras, porque estaba todo desfigurado por los golpes, por las situaciones por las cuales había sido sometido a castigo.     Y ahora, esa clase de cuerpo glorificado, es el que tendrán los que resucitarán creyentes en Cristo y los que serán transformados. Los santos de los tiempos pasados fueron resucitados con Cristo y aparecieron a muchos en la ciudad también, y por supuesto jovencitos porque la resurrección es en cuerpos jóvenes para vivir eternamente, no para volver a morir.     Y ahora, hemos visto quién es el Ángel del Pacto, el que vendría, y en Él vendría Dios, el Padre celestial, y vendría en un cuerpo de carne en Su primera Venida llamado Jesús; y el misterio de la segunda Venida de Cristo todavía es un misterio, pero que va a ser abierto muy pronto, pero eso lo vamos a dejar quietecito; lo importante es que el Ángel del Pacto con el cual luchó Jacob, es la imagen de Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios, esa teofanía de Dios que aparecía, por ejemplo a Moisés le apareció en el capítulo 3 del Éxodo, y le dice: “Yo soy el Dios de tu padre (o sea, el Dios de Amram el padre de Moisés), y el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.”     ¿Y cómo puede ser el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob y Dios de Amram el padre de Moisés, el Ángel de Dios? Porque ese es el cuerpo angelical de Dios, es la imagen del Dios viviente y aparecía en la forma de un hombre, de un Ángel, de un hombre de otra dimensión o aparecía en la forma de una llama de fuego en diferentes ocasiones. Con ese Ángel fue que luchó Jacob y no lo soltó hasta que recibió la bendición de Dios.     Y eso es tipo y figura de lo que va a pasar en este tiempo final, que es lo grande en cuanto a la parte profética para el pueblo hebreo, que este Ángel de Dios en el cual está Dios, en el Día postrero se manifestará nuevamente, y siendo que este Ángel es el Espíritu Santo, el cual ha estado en medio de la Iglesia todo el tiempo, entonces va haber una manifestación grande del Espíritu Santo en medio del Cristianismo para cumplir esas promesas, y el pueblo hebreo va a ver esa manifestación y van a decir: “Éste es el que nosotros estamos esperando.”     Y esa manifestación es conocida por algunas personas del Cristianismo como la Tercera Etapa, y por consiguiente esa Tercera Etapa va a ser manifestada en medio del Cristianismo, porque en medio del Cristianismo va a llegar el momento en que va a verse realizada una visión que tuvo el reverendo William Branham, que fue el cuarto Elías precursor de la segunda Venida de Cristo, el cual vio una Gran Carpa-Catedral, y vio predicación y llamamiento al altar y sanidades y milagros.     Y las sanidades y milagros y grande señales corresponden a los ministerios de los dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías de Apocalipsis, capítulo 11, es el ministerio también del Ángel de Apocalipsis capítulo 7 que viene con el Sello del Dios vivo, o sea, viene con el Espíritu Santo, y recuerden que Cristo en Apocalipsis, capítulo 2, verso 28 dice que le dará la estrella de la mañana al vencedor, y la estrella de la mañana es el Espíritu Santo.     Y Cristo mismo dice en Apocalipsis capítulo 22, verso 16, que Él es la estrella resplandeciente de la mañana. Esa manifestación poderosa que va a ser realizada por el mismo Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob en medio del Cristianismo en este tiempo final, será en una Gran Carpa-Catedral que vio el reverendo William Branham, y donde se cumpla esa visión, estaremos viendo la manifestación de Dios, e Israel va a decir: “Éste es el que nosotros estamos esperando.”     Por lo tanto, van a ver el ministerio de Elías en su quinta manifestación, y recuerden que Israel está esperando a Elías, Israel sabe que Elías viene precursando la segunda Venida de Cristo, viene proclamando la paz imperecedera, y la paz imperecedera es proclamada bajo un nuevo Pacto, y bajo el Reino, un nuevo Reino, el Reino de David que será restaurado, porque ese es el Reino de Dios en la tierra.     Bien dijo en el libro de Crónicas y el libro de Reyes que el Trono de Dios, el Trono de David es el Trono de Dios, y el Reino de David es el Reino de Dios; el Reino de Dios en la tierra es el Reino de David. Vamos a ver Crónicas, capítulo 28 y Crónicas, capítulo 29. En Crónicas, capítulo 28 dice el verso 4 y 5, dice... Primera de Crónicas, capítulo 28, verso 4 al 5 dice:     “Pero Jehová el Dios de Israel me eligió de toda la casa de mi padre, para que perpetuamente fuese rey sobre Israel; porque a Judá escogió por caudillo, y de la casa de Judá a la familia de mi padre; y de entre los hijos de mi padre se agradó de mí para ponerme por rey sobre todo Israel.     Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel.”     El Trono del Reino de Dios sobre Israel ¿cuál es? El Trono de David:     “Y me ha dicho: Salomón tu hijo, él edificará mi casa y mis atrios; porque a éste he escogido por hijo, y yo le seré a él por padre.”     Y en el capítulo 29 de este mismo libro de Primera de Crónicas, capítulo 29, versos 22 al 23 dice:     “Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón hijo de David, y ante Jehová le ungieron por príncipe, y a Sadoc por sacerdote.     Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre, y fue prosperado; y le obedeció todo Israel.”     ¿En qué trono se sentó? En el Trono de Dios, porque el Trono terrenal de Dios es el Trono de David, y el Reino terrenal de Dios es el Reino de David, pero el Reino celestial pues está en el Cielo, y el Trono celestial está en el Cielo, pero el Trono terrenal es el Trono de David. Ese el Trono sobre el cual el Mesías Príncipe representado o tipificado en Salomón, se sentará, y así será restaurado el Reino de David en la tierra conforme a Ezequiel, capítulo 37, versos 15 al 29. Esto fue lo que le dijo el Ángel Gabriel a la virgen María cuando le dice en San Lucas, capítulo *1, verso 30 en adelante:     “Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.     Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.     Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;     y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”     Y ahora, el heredero al Trono de David es Jesús, descendiente del rey David; la virgen María es descendiente del rey David por la línea de Natán hijo de David, y José es descendiente del rey David por la linea de Salomón, y Jesús nació a través de la virgen María por lo cual es hijo o descendiente del rey David, y fue adoptado como hijo por José, y por consiguiente todos los derechos de descendiente del rey David los tiene por la virgen María y por José que lo adoptó.     Por eso el problema con Jesús y los lideres religiosos de aquel tiempo era grande y con los políticos también, porque era un Príncipe, un descendiente del rey David, y por eso lo respetaban aunque lo criticaban muchas personas, pero lo respetaban, y el pueblo le decía: “Hijo de David, ten misericordia de mi,” todos los judíos tenían derecho a llamarlo ‘Hijo de David,’ no los gentiles, sino los judíos.     Por eso cuando una mujer le llamó hijo de David y era gentil, ni le hacía caso, porque los gentiles no tenían derecho a llamarlo Hijo de David, pero cuando le llamó Señor, entonces si la atendió.     Y ahora, este Ángel del Pacto es nada menos que el cuerpo angelical de Dios, es la imagen del Dios viviente, es la imagen que veían las personas ya fuera en la forma de un hombre de otra dimensión, o en la forma de una luz o llama de fuego, y decía ese Ángel: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.”     ¿Cómo un Ángel puede ser el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob? En la misma persona que un cuerpo de carne puede decir: “Yo soy el padre de este niño, de este niño y de este niño y de esta niñita,” ¿por qué? Porque el Ángel del Pacto es el cuerpo angelical de Dios y por consiguiente hablaba en primera persona en muchas ocasiones, en otras ocasiones podía hablar en segunda persona, pero en muchas ocasiones hablaba en primera persona.     Y ahora, cuando se manifiesta en carne humana lo encontramos haciendo las mismas cosas que hacía en el tiempo de Moisés, en el tiempo de Abraham y en otros tiempos. Ese Ángel del Pacto es el Mesías en Su cuerpo angelical, y el Mesías en Su cuerpo de carne, pues es Jesús, pero ya no tiene el cuerpo de carne como lo tenía en aquel tiempo: tiene un cuerpo glorificado y joven para toda la eternidad, está tan joven como cuando subió al Cielo. Y esa es la misma clase de cuerpo que yo voy a recibir muy pronto, y todos los creyentes en Cristo también, los cuales estarán luchando por la bendición de Dios, la Bendición de la Primogenitura, la bendición que contiene todos estos privilegios y bendiciones como la salvación y Vida eterna, la resurrección de los muertos en Cristo, la transformación de los vivos y el arrebatamiento de los creyentes en Cristo para ir con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa de nuestro Padre celestial.     Por lo tanto, los creyentes en Cristo bajo un nuevo Pacto cubiertos con la Sangre del nuevo Pacto, la Sangre de Cristo, de la cual Cristo dijo cuando da su copa, la copa a Sus discípulos dando gracias al Padre les dice: “Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” (San Mateo, capítulo 26, versos 26 al 29).     Bajo un nuevo Pacto están los creyentes en Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso no se deben pelear con el pueblo hebreo, están en un nuevo Pacto y por consiguiente la Palabra para el nuevo Pacto corresponde a los creyentes en Cristo.     Luego Dios tratará con el pueblo hebreo en la segunda parte de la semana número setenta durante tres años y medio, y los ministerios de Moisés y Elías, de los dos Olivos serán de bendición para el pueblo hebreo y traerán bendiciones para el pueblo hebreo y darán a conocer las plagas que han de caer sobre el planeta Tierra.     Esos ministerios y bajo esos ministerios, grandes maravillas serán llevadas a cabo. Bajo esos ministerios es que estarán los grandes milagros y maravillas a nivel internacional. Por lo tanto, el pueblo hebreo, la experiencia que tuvo Jacob, que vio ese Ángel y se agarró de él, será la experiencia que vivirá el pueblo hebreo en este tiempo final cuando vea esa manifestación de Dios y se agarre de la manifestación de ese Ángel del Pacto que estará operando los ministerio de Moisés y Elías en el Día postrero, y dirán: “Esto es lo que nosotros estábamos esperando.”     Y por consiguiente pasarán por esa etapa por la cual Jacob pasó cuando tenía que enfrentarse a su hermano Esaú, una etapa de inseguridad por la cual estaba Jacob, será la etapa de inseguridad por la cual estará Israel en este tiempo final, pero se encontrará con el mismo Ángel pero manifestado en carne humana en el Día Postrero, operando los ministerios de Moisés y Elías, operando los ministerios de los dos Olivos.     Va a ser reconocido ese Ángel operando esos ministerios, va a ser reconocido como Elías proclamando la paz imperecedera, o sea, que estará hablando de paz y dando a conocer cómo será que vendrá la paz para Israel. Hay una forma, y dice la Escritura que de Jerusalén saldrá la paz como un río, hay un misterio, y todo eso corresponde al Reino del Mesías, al Reino de David siendo restaurado, y eso será proclamado por el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto a través del ministerio de Moisés y Elías en el Día Postrero.     El ministerio de Elías estará proclamando la paz imperecedera, por lo tanto, Israel va a ser despertado y va a conocer la historia de estos dos mil años que han transcurrido, eso fue lo que sucedió con Jacob cuando iba para Padan-aram y tuvo sueño y se acostó en un lugar, un paraje, puso una roca, una piedra de cabecera y tuvo un sueño que vio una escalera que se apoyaba en tierra y la parte alta llegaba hasta el Cielo, vio Ángeles bajando y subiendo, y a Dios en la cima o parte alta de la escalera que le dijo que Él era Dios; se reveló a Jacob y le dijo que no lo iba a dejar hasta que cumpliera todo lo que le había prometido. O sea, que lo iba acompañar aun entre los gentiles, y lo acompañó, y dijo que lo traería, lo regresaría de nuevo a su tierra.     Y luego cuando despertó Jacob, dijo: “Este es un lugar terrible, no es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo, y yo no lo sabía,” y eso es lo que ha sido Cristo, esa escalera en el Cristianismo en medio de Su Iglesia, esa escalera formada por todas las etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo, lo cual es el Cuerpo Místico de Cristo; es el mismo Cristo en la forma de Su Iglesia subiendo por ahí los creyentes en Cristo.     Y a la parte alta de la escalera será que escucharán y verán esa manifestación de Dios que será la manifestación que está prometida para este tiempo final en medio de Su Iglesia, ahí será que despertará Jacob de su sueño y dirá: “Esto no es otra cosa, sino casa de Dios y puerta del cielo,” pero hay que esperar que llegue ese momento, porque va a llegar, y se va a agarrar del Ángel que le apareció a Jacob allá, de ese mismo Ángel se va agarrar Israel porque lo están esperando en la manifestación del Espíritu Santo operando el ministerio de Elías por quinta ocasión, y el ministerio de Moisés por segunda ocasión.     Los creyentes en Cristo estarán luchando y perseverando hasta alcanzar la bendición de Dios, la bendición de la transformación los que están vivos, y los que murieron, pues serán resucitados en cuerpos eternos y glorificados. Todo eso está dentro de la Bendición de la Primogenitura para todos los creyentes en Cristo, y luego también el pueblo hebreo se va agarrar de ese mismo Ángel que es Cristo, el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia en el Día Postrero.     “LUCHANDO Y PERSEVERANDO HASTA ALCANZAR LA BENDICIÓN DE DIOS.”     Nunca se desanime en la vida, usted puede ver los problemas por los cuales pasó Jacob y no se desanimó, cuando le fue a echar la bendición a sus nietos Efraín y Manasés, dice: “El Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos niños.” ¿ven? Así que si dice: “Que me liberta de todo mal,” fue que pasó muchos males, muchos problemas, pero Dios lo libertó en todos los momentos.     Y cuando se tenía que encontrar con su hermano Esaú, es el más difícil de todos porque Esaú había dicho que lo iba a matar, y venía con unos 400 hombres, los cuales venían con espadas también, pero Dios lo libertó de esa situación.     Por lo tanto, luchando y perseverando hasta alcanzar la bendición de Dios estaré yo, ¿y quién más? cada uno de ustedes agarrados de ese mismo Ángel, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia.     Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba y usted se pueda agarrar de Cristo el Ángel del Pacto, hasta alcanzar la bendición de Dios, para lo cual pueden pasar al frente y estaremos orando por usted.     Y los que están en otras naciones, también pueden pasar al frente para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo dentro de algunos minutos, y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo en estos momentos.     Cristo tiene mucho pueblo, Dios tiene mucho pueblo en este lugar en la ciudad de Chinandega, Nicaragua, y los está llamando en este tiempo final y en toda la República de Nicaragua y en todo Centroamérica, y en toda la América Latina y los está llamando en este tiempo final, y también en Norteamérica tiene pueblo y los está llamando en este tiempo final.     Se tiene que completar el Cuerpo Místico de Cristo, se tiene que completar la Iglesia del Señor Jesucristo para que así Cristo pueda salir del Trono de Intercesión en el Cielo y convertirse en el León de la tribu de Judá, en Rey de reyes y Señor de señores, tomar el Título de Propiedad, el Libro de los siete Sellos y abrirlo en el Cielo y efectuar la Obra de Reclamo resucitando los muertos creyentes en Él y a los vivos transformándolos.     El Ángel del Pacto lleva unos dos mil años, alrededor de dos mil años en medio del Cristianismo llevando a cabo la obra correspondiente a la Dispensación de la Gracia, pero algún día completará la obra de la Dispensación de la Gracia y se convertirá en el León de la tribu de Judá para traer el juicio divino sobre la raza humana, sobre la tierra, sobre las naciones.     Recuerden que en San Mateo, capítulo 25, versos 31 al 46, dice que cuando el Hijo de Hombre se siente en el Trono de Su gloria, serán reunidas delante de Él todas las naciones, y así como el pastor coloca las ovejas a su derecha y las cabritas o cabritos a la izquierda, el Hijo de Hombre va a colocar unas naciones a la derecha y otras a Su izquierda; unas entrarán al Reino del Mesías y otras no podrán entrar, serán destruidas, serán quemadas.     Eso será el juicio de las naciones, pero antes de eso, no se preocupen, antes de eso los creyentes en Cristo ya estarán transformados y tendrán cuerpos glorificados y vendrán con Él para el establecimiento del Reino mesiánico que será la restauración del Reino de David.     Si falta alguna persona por venir a los Pies de Cristo, puede venir para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo dentro de algunos minutos. En las demás naciones pueden continuar viniendo y los niños también de diez años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo, Cristo dijo: “Dejad a los niños venir a mí; y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos.” Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños también.     Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración, los que están presentes y los que están en otras naciones:     Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio, nació Tu fe en mi corazón, creo en Tu primera Venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos; creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.     Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador, te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento.     Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente, sálvame Señor, creo en Tu Sacrificio expiatorio en la Cruz del Calvario, creo en la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te pido se haga una realidad en mi vida. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego, oh Padre celestial, oh Dios eterno, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Amén.     Y ahora, el agua en el bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua el cual es tipológico, simbólico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, y ahí usted está identificándose con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección y está dando testimonio que cree en Cristo, cree en Su muerte, cree en Su sepultura y cree en la resurrección de Cristo.     Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando es sumergido en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y luego cuando lo levanta de las aguas bautismales el ministro, está resucitando a una nueva vida, a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Ese es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.     El mismo Cristo, cuando Juan estaba predicando y bautizando, fue Jesucristo también para ser bautizado por Juan, y cuando entra a las aguas bautismales y le toca el turno para ser bautizado, Juan lo ve y le dice: “To tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mi para que yo te bautice?” Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó. Si Cristo tuvo necesidad de ser bautizado para cumplir toda justicia delante de Dios, cuánto más nosotros para identificarnos con Cristo dando testimonio público que creemos en Cristo y tipificándolo en el bautismo en agua que representa muerte, sepultura y resurrección de Cristo.     Nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección al ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.     Recuerden que Pedro cuando estuvo predicando, como tres mil personas creyeron y le preguntan:     “Varones hermanos, ¿qué haremos?     Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.     Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos (y para cuantos están cerca); para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”     Por lo tanto, la promesa del bautismo del Espíritu Santo para ser producido el nuevo nacimiento en la persona, es para todos los que crean en Cristo. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.     Los que están en otras naciones también pueden ser bautizados, y que Cristo haga en la misma forma con todos ustedes, y nos continuaremos viendo también por toda la eternidad.     Dejo el ministro correspondiente aquí para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, ¿si tienen bautisterios aquí? Tienen. Por lo tanto, dejo al reverendo correspondiente aquí en Chinandega para que les indique cómo hacer.     Reverendo Marvin por favor, pase aquí para que les indique cómo hacer para todos los que han de ser bautizados, todos los que han creído, que han de ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en cada país y en cada lugar dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.     Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Buenas noches.     “LUCHANDO Y PERSEVERANDO HASTA ALCANZAR LA BENDICIÓN DE DIOS.”

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