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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.

Los voluntarios que han estado trabajando en apoyo a la campaña: "Alcemos Nuestra Voz: Paz en Tierra Santa," han estado haciendo un trabajo que ha mostrado resultados, ya que el llamado es a entender y discernir bien el complejo conflicto que atraviesa en estos momentos el pueblo de Israel.

Sigamos dando a conocer nuestra campaña y hagamos llegar este mensaje a nuestros representantes y líderes en cada país, y a la ciudadanía en nuestras comunidades para que se logre entender la realidad de este tema de la paz para Israel y Palestina.

Aun las acciones que pueden sonar bien y con buena intención, como es la creación de un Estado palestino, pueden crear problemas mayores si no ha sido producto de una negociación bilateral, y si Israel ve amenazada su existencia, tendrá que defenderse.

Por medio de las Escrituras vemos que hay un rol importante de la tierra de Israel para todas las naciones, para aquellos que creemos en las Escrituras, hay una bendición que dice que el que bendiga a Israel, será bendito, y el que te maldiga, será maldito."

Este es el momento que orar por Israel, apoyar al pueblo de Israel, sin dejar *de unir lazos y tender puentes con aquellos que no comparten nuestra misma fe, pero también desean la paz para esa región tan importante para todos. Por lo tanto, "Alcemos Nuestra Voz: Paz en Tierra Santa."

Ahora, buscaremos la Escritura en San Mateo, capítulo 12, versos 1 al 8, para tener la Escritura para el estudio bíblico de esta mañana:

"En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer.

Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.

Pero él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre;

cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes?

¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa?

Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí.

Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes;

porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

"EL HIJO DE HOMBRE, SEÑOR DEL DÍA DE REPOSO." Ese es nuestro tema para esta ocasión.

El Señor es Señor del día de reposo, o sea, del sábado. El sábado o séptimo día de la semana está representando el séptimo día, el séptimo día de la creación en el cual Dios reposó de toda Su Obra. Delante de Dios un día de Dios es para los seres humanos mil años, nos dice San Pedro en Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8: "Porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día," y también en el Salmo 90, verso 4.

Aquellos siete días que nos habla el Génesis, capítulo 1 y principios del capítulo 2, son días mileniales, y por eso en memoria de ese séptimo día milenial en que Dios descansó de Su Obra, se estableció el día sábado para que así todo ser humano, luego de trabajar toda la semana, descanse el séptimo día, eso fue establecido así para el pueblo hebreo.

Y ahora, encontramos que también el séptimo día o sábado, que es día de reposo, de descanso, representa a Cristo, el cual dijo: "Venid a mí todos los trabajados y cansados o cargados, y yo os haré descansar." Cristo es el descanso para los seres humanos. Y también el Espíritu Santo es tipificado en el séptimo día o sábado, porque cuando el Espíritu Santo entra a la persona que ha recibido a Cristo como Salvador y ha sido bautizado en agua en Su Nombre, la persona entra al reposo, entra al descanso, descansa, ya descansó, ya entró a una nueva vida en unión con Cristo.

Recordemos que el sábado para el pueblo hebreo es un día de descanso, de reposo, para dedicar ese día a Dios, a las cosas divinas, a las cosas espirituales.

Y ahora, los cristianos bajo un nuevo Pacto tienen el descanso todos los días, el reposo en su alma, su alma está reposada en Cristo, por lo tanto, tienen un descanso permanente todos los días de su vida, y teniendo el Espíritu Santo en ellos, que es Cristo en Espíritu Santo en la persona, está descansando, su fe descansa en Cristo.

También el séptimo día de la semana, como el séptimo milenio en que Dios descansó de toda Su Obra de creación, representa al Reino milenial del Mesías, y por consiguiente representa al séptimo milenio de Adán hacia acá, en el cual en algún año de ese séptimo milenio va a cumplirse la venida del Señor, va a cumplirse el arrebatamiento de los escogidos miembros de la Iglesia de Jesucristo, que serán resucitados en cuerpos eternos y glorificados, y los que estén vivos serán transformados.

Y comenzará, luego del arrebatamiento de la Iglesia, comenzará la segunda parte de la semana número setenta de la profecía de Daniel, capítulo 9, porque ya sesenta y nueve años de las setenta semanas de la profecía de Daniel, o sea, sesenta y nueve semanas ya se han cumplido, y media semana que corresponde al ministerio del Mesías, de Jesucristo, del Ungido dos mil años atrás, alrededor de dos mil años atrás.

Y se abrió una brecha en donde nació la Iglesia del Señor Jesucristo el Día de Pentecostés, para Dios de entre los gentiles y de entre el pueblo hebreo llamar un pueblo, como individuos siendo llamados, para Su Nombre, para formar Su Iglesia, Su Cuerpo Místico de creyentes.

Al abrirse esa brecha con la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, se paró allí la semana número setenta en la mitad, una semana profética de las que menciona aquí Daniel en esa profecía, una semana corresponde a siete años y por consiguiente, transcurridas sesenta y dos semanas, y siete semanas anteriores, son sesenta y nueve, más tres años y medio del ministerio de Cristo que corresponden a la semana número setenta, encontramos que ahora le faltan tres años y medio de esa semana número setenta para Dios cumplirla al pueblo hebreo, porque esas setenta semanas proféticas que son cuatrocientos noventa años.

Ahora, cuando Dios concluya el trato con la Iglesia del Señor Jesucristo bajo el nuevo Pacto, volverá a tratar con el pueblo hebreo en esa segunda parte de la semana número setenta que corresponde a tres años y medio y que corresponde al tiempo de Apocalipsis, capítulo 11, en donde los ministerios de Moisés y Elías serán manifestados por el Espíritu Santo en medio del pueblo hebreo para tratar Dios nuevamente con el pueblo hebreo.

Esos ministerios de Moisés y Elías son los ministerios de los dos Olivos de Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14 y de Apocalipsis, capítulo 11, de los cuales quiero leerles aquí para que tengan el cuadro claro de lo que estamos hablando. Capítulo 11, verso 3 en adelante, dice:

"Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio."

Mil doscientos sesenta días son tres años y medio colocando treinta días a cada mes, o sea, trescientos sesenta días al año, así son estos números proféticos en la profecía de Daniel y de Apocalipsis:

"Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos..."

O sea, el fuego de la Palabra hablada que también viene a ser la espada que sale de la boca de Cristo, el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis, capítulo 19 y también de Cristo en Apocalipsis, capítulo 1, del cual sale una espada aguda de dos filos:

"...y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera.

Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía..."

Por lo tanto, aquí tenemos la profecía de que el tiempo de la gran tribulación va a tener dificultades la humanidad por la escases de agua potable, como en los días del profeta Elías, en que decretó que no habría lluvia ni habría aún rocío sino por su Palabra.

Ahora, qué hombre tan poderoso este que dice que no habrá lluvia sobre la tierra ni aún rocío, sino por su Palabra, él por la Palabra que Dios puso en su boca, decretó entonces que no lloviera ni viniera rocío sobre la tierra, y hasta que él no hablara de nuevo que vendría lluvia, no vendría lluvia, y así fue. Unos tres años y medio estuvo la tierra de Israel sin lluvia, y por lo tanto graves problemas surgieron en Israel.

Un hombre como este, llamado Elías, sencillo, un hombre, lo más seguro, pobre, y perseguido y que ni el rey estaba de acuerdo con él, pero que Dios le dijo: "Hay siete mil rodillas que no se han doblado a Baal".

En aquellos días del profeta Elías, en el reino de Norte, que corresponde a las diez tribus de Israel y que comenzó con Jeroboam, un descendiente de José a través de su hijo Efraín, de ahí vino Jeroboam al cual le fueron dadas diez tribus, y se estableció así el reino del Norte llamado reino de Efraín o reino de Israel. Cuando el nombre de Israel era mencionado, se refería al reino del Norte, y al reino del Sur se le llamaba el reino de Judá, con la tribu de Judá y la tribu de Benjamín.

Y ahora, encontramos que Dios, por causa de que Salomón dejó entrar la idolatría al reino a través de las esposas que él tuvo, gentiles, y Dios había dicho que Israel, los hijos de Israel, no se casaran con mujeres gentiles de sus alrededores, porque les iban a causar problemas e iban a inclinar sus corazones a la idolatría, hacia las religiones paganas que tenían los vecinos de Israel.

Pero Salomón tomó mujeres gentiles, reinas gentiles hijas de reyes gentiles, las hizo sus esposas, y a través de esas reinas o hijas de reyes gentiles entró la idolatría a Israel porque establecieron para esas mujeres reinas gentiles, templos paganos, establecieron el orden sacerdotal pagano cada una de esas mujeres gentiles que vinieron a ser esposas del rey Salomón, y así adoraban en Israel a dioses paganos, lo cual era prohibido por Dios que fuera hecho en Israel.

Si se casaron con un rey hebreo, judío, tenían que aceptar la ciudadanía de Israel juntamente con la religión de Israel, así que, no podían traer religiones paganas para establecerlas en Israel, para colmo dice la Escritura que también el corazón del rey Salomón fue inclinado a la idolatría, y llegó a servir a Astoret y a Moloc, dioses paganos, lo cual desagradó a Dios y lo cual no había hecho el rey David.

Por lo cual el corazón del rey Salomón, cuando ya fue de edad avanzada, no fue recto como el corazón del rey David, por lo cual Dios decretó que el Reino de David en las manos de Salomón sería roto, dividido, y diez tribus le serían dadas a otra persona, el cual vino a ser un descendiente de José por medio de Efraín, del cual desciende Jeroboam.

José tiene la bendición, los derechos de la primogenitura, a través de sus hijos Efraín y Manasés. Sin la Bendición de la Primogenitura el reino de David no puede prevalecer, no puede prevalecer ese reino; para que sea restaurado nuevamente, tiene que unirse el reino del Norte: las diez tribus del reino del Norte, con las dos tribus: la tribu de Judá y la tribu de Efraín, lo cual está profetizado que va a ocurrir conforme a Ezequiel, capítulo 37, versos 15 al 29.

Pero eso es un proyecto divino, un Programa divino para ser cumplido en el Día postrero que es el séptimo milenio de Adán hacia acá, o tercer milenio de Cristo hacia acá, llamado también el Día del Señor, y está representado ese séptimo milenio en el cual será establecido y restaurado el reino de David, y por consiguiente el Reino del Mesías será establecido y será el reino de David restaurado, y eso será en el séptimo milenio de Adán hacia acá, no sabemos en qué año.

Los días postreros de los cuales nos habla la Escritura, no son tres días postreros de 24 horas cada uno, son tres milenios, tres días mileniales, por lo cual cuando estuvo sobre la Tierra Jesucristo predicando, ya se estaban viviendo los días postreros.

Por eso el apóstol Pedro nos dice, y el apóstol Pablo, veamos lo que nos dice el apóstol Pablo con relación a los días postreros, porque por muchos años o muchos siglos se ha estado diciendo: "Estamos en los días postreros." Pero algunas personas han pensado que los días postreros son ya lo último, pero... es lo último, pero hay que entender que cuando se habla de los días postreros delante de Dios, son los milenios postreros, porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día.

Veamos lo que dijo el apóstol Pablo en Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3, y entonces comprenderemos que los días postreros comenzaron en los días en que Jesucristo estaba sobre la Tierra, dice:

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo."

¿Cuándo dice que Dios habló por medio de Jesucristo? Dice: "En estos postreros días, y eso lo dijo San Pablo alrededor de dos mil años atrás. Por lo tanto, los días postreros comenzaron cuando Cristo tenía de tres a siete años de edad, y por consiguiente el primero de los días postreros es el quinto milenio de Adán hacia acá, que tipológicamente en la semana es el jueves, porque el jueves es el quinto día de la semana, el viernes es el sexto día, y el sábado es el séptimo día.

Y ahora, hemos visto que ya para los días de Jesucristo, cuando ya tenía de tres a siete años de edad, habían comenzado los días postreros, porque Cristo nació de tres a siete años antes de comenzar el quinto milenio.

Por lo tanto, ya después de tres o después de siete años de la edad que tenía Cristo, comenzó o comenzaron los días postreros, comenzando el quinto milenio, quinto milenio delante de Dios es el quinto día delante de Dios y por consiguiente es el primero de los días postreros delante de Dios. O sea, el quinto milenio para los seres humanos, y para Dios el quinto día, porque un día delante de Dios para los seres humanos es mil años. Hablando de Cristo, dice:

"El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia."

¿Cuál es la imagen de Dios? Cristo en Su cuerpo angelical, porque Jesucristo es en Su cuerpo angelical el Ángel del Pacto que le apareció a Moisés y lo envió para la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto, el cual a través del profeta Moisés se veló en el cuerpo de Moisés, y a través del profeta Moisés hablaba la Palabra creadora y por eso cuando hablaba cada plaga, acontecía, se materializaba.

Y por esa causa encontramos que cuando Moisés llevaba a cabo alguna cosa en Nombre de Dios, era el Ángel del Pacto, Cristo en Su cuerpo angelical en y a través de Moisés obrando, hablando la Palabra creadora. Por lo tanto, Moisés solamente fue un instrumento de Dios, del Ángel del Pacto, de Cristo, que es el Ángel del Pacto, el cual a través del profeta Moisés le dio la Ley al pueblo hebreo en el Monte Sinaí.

Por eso es que la Escritura dice que la Ley fue dada por comisión de Ángeles, Hebreos, capítulo 2; y también el libro de los Hechos, capítulo 7, ahí encontrarán que dice que la Ley fue dada por comisión de Ángeles.

Y el apóstol Pablo en Hebreos, capítulo 12 dice que si la Palabra dicha por los Ángeles fue firme... veamos lo que dice capítulo 12, verso 25 en adelante dice:

"Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.

La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.

Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

porque nuestro Dios es fuego consumidor."

La Palabra que fue dada en el Monte Sinaí, encontramos que fue dada por el Ángel del Pacto a través de esa manifestación gloriosa mientras le hablaba al profeta Moisés y mientras escribía los Diez Mandamientos en la roca, en esas tablas de la Ley.

El monte fue estremecido por la presencia de Dios allí, dice San Pablo en este mismo capítulo 12, verso 18 en adelante de Hebreos:

"Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar (o sea, el Monte Sinaí), y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,

porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada por dardo;

y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando."

Y ahora, no nos hemos acercado al Monte Sinaí, ¿y a dónde nos hemos acercado? Dice:

"Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel."

Y ahora, como creyentes en Cristo nos hemos acercado, no al Monte Sinaí, sino nos hemos acercado "al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos."

La congregación de los primogénitos inscritos en los Cielos es la Iglesia del Señor Jesucristo que y de la cual dice Cristo que "Sus Ángeles ven el rostro de mi Padre cada día," los Ángeles de los creyentes en Cristo son los cuerpos angelicales de cada creyente en Cristo.

Recuerden que cuando Pedro estuvo preso y el Ángel de Dios lo libertó, lo sacó fuera de la cárcel y lo llevó hasta la calle y ahí lo dejó, y ahí Pedro se dio cuenta que no era una visión sino que era algo real, y de ahí se fue a la casa donde estaban orando por él, y cuando tocó a la puerta de la casa, una joven llamada Rode salió para abrir la puerta, y cuando se da cuenta que es Pedro, conoció la voz de Pedro cuando se acerca a la puerta, de gozo no abrió la puerta, sino que va a los que están en la casa, y les dice: "Es Pedro el que toca la puerta," y ellos le dicen: "Rode, estás loca, es su Ángel."

El Ángel de Pedro es el cuerpo angelical o espiritual que tiene también cada persona, cada creyente en Cristo, y cuando muere la persona, lo que muere es el cuerpo físico que tiene, pero sigue en su cuerpo espiritual, cuerpo angelical, que es como el cuerpo físico que la persona tiene, pero de otra dimensión, de la sexta dimensión, de la dimensión del paraíso, es un cuerpo joven; y en ese cuerpo la persona sigue viviendo en la dimensión a la cual pertenece ese cuerpo, que es el paraíso, donde están todos los creyentes en Cristo que han muerto físicamente.

Y en el regreso de Cristo, del Mesías, Él los traerá cuando haya completado Su Iglesia y haya salido del Trono de Intercesión, Cristo tomará el Título de Propiedad, el Libro sellado con siete Sellos, lo abrirá en el Cielo y hará Su Obra de Reclamo, reclamará a todos los que Él ha redimido con Su Sangre, estos son los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, y los resucitará en cuerpos glorificados, primero pasará por el paraíso, luego de tomar el Libro de los siete Sellos y abrirlo en el Cielo, pasará por el paraíso, y los traerá a la Tierra, los resucitará y ya entonces tendrán cuerpos eternos, inmortales, cuerpos glorificados como el cuerpo glorificado de Jesucristo.

Y eso será a la final trompeta, dice el apóstol Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58, y entonces transformará a los creyentes que estarán vivos en el tiempo final o Día postrero, porque la resurrección es para el Día postrero, dijo Cristo en San Juan, capítulo 6.

Por eso es tan importante conocer lo que son los días postreros, y sobre todo conocer qué es y cuál es el Día postrero, porque una persona no puede estar esperando la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos, si no está consciente de cuál es el Día postrero, porque Cristo ya estableció que la resurrección será llevada a cabo en el Día postrero, y luego de la resurrección vendrá la transformación de los que estén vivos.

Vean, Cristo hablando en San Juan, capítulo 6, verso 39 al 40, dice:

"Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero."

¿Cuál es la voluntad de Dios? Que Cristo resucite a todos los creyentes en Él que han muerto, los resucite ¿cuándo? En el Día postrero. Dice:

"Sino que lo resucite en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."

Esas son las palabras de Cristo, por lo tanto, la resurrección de los muertos creyentes en Cristo no puede ocurrir en otro día de los días postreros, en otro día, sino en el Día postrero delante de Dios que es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá.

Ya está establecido por Cristo que la resurrección Él la llevará a cabo en el Día postrero. Aún Él sigue diciendo en diferentes lugares de ese mismo capítulo, por ejemplo en el verso 54, dice:

"El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."

Ahí reitera que la resurrección será para el Día postrero. ¿Y por qué Él puede decir que será para el Día postrero? Porque Él mismo será el que va a llevar a cabo esa resurrección de todos los creyentes en Él que han muerto físicamente.

Aun Marta, la hermana de Lázaro y María, cuando llega Jesucristo al lugar donde estaba Marta y le sale al encuentro a Jesús, y ya Lázaro llevaba cuatro días de estar muerto y ya lo habían enterrado, Jesús le dice. "Tu hermano resucitará." Marta le dice: "Yo sé que resucitará en la resurrección en el Día postrero."

Todo creyente en Cristo debe saber y creer que todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que han muerto físicamente, van a ser resucitados por Cristo, ¿cuándo? En el Día postrero. El Día postrero delante de Dios que para los seres humanos es el milenio postrero o séptimo milenio representado en el sábado.

Y ahora, para ese tiempo dice el apóstol Pedro y Pablo, por ejemplo, San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 50 en adelante, dice:

"Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción."

O sea, que con cuerpos corruptibles no podemos vivir eternamente, tenemos que tener un cuerpo incorruptible, inmortal, y eso es lo que Cristo ha prometido para los creyentes en Él que han muerto físicamente, que los va a resucitar en cuerpos eternos, inmortales, incorruptibles, glorificados, y entonces en ese cuerpo sí podrán vivir eternamente. Continuemos leyendo, dice:

"He aquí os digo un misterio..."

Y recuerden que esto es un misterio, ¿cómo una persona podrá vivir eternamente en un cuerpo? Tiene que ser un cuerpo incorruptible, un cuerpo glorificado, en estos cuerpos mortales no podemos vivir eternamente.

"He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos..."

O sea, que no todos los creyentes en Cristo van a morir. Ya murieron los del tiempo de los apóstoles, murieron los del tiempo de diferentes edades, pero para el Día postrero quedarán creyentes en Cristo nacidos de nuevo esperando la venida del Señor y esperando la venida de los muertos que resucitarán en cuerpos eternos.

Esto será para el Día postrero o séptimo milenio de Adán hacia acá. Conforme al calendario gregoriano ya estamos en el séptimo milenio de Adán hacia acá y por consiguiente en el Día postrero delante de Dios.

Y ahora, esto es un misterio, lo de la resurrección de los muertos creyentes en Cristo siendo resucitados en cuerpos eternos, y todavía no han sido resucitados, porque Cristo todavía está haciendo intercesión en el Cielo hasta que entre a Su Reino, entre a formar parte de Su Iglesia hasta el último escogido escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y por lo tanto Cristo no puede salir del Trono de Intercesión donde está como Sumo Sacerdote haciendo intercesión con Su propia Sangre por toda persona que lo recibe como único y suficiente Salvador.

Hasta que entre hasta el último escogido, hasta la última persona escrita en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero que formaría parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, Cristo puede salir del Trono de Intercesión.

Pero cuando entre el último, Él habrá terminado Su Obra de Intercesión en el Cielo, habrá reconciliado a todos los que tenía que reconciliar con Dios y han sido perdonados y han sido colocados en la Iglesia del Señor Jesucristo, están reconciliados con Dios por medio de Cristo y Su Sacrificio en la Cruz del Calvario y tienen la señal, la señal de la Sangre de Cristo que es el Espíritu Santo en ellos, porque la vida de la Sangre es el Espíritu Santo, la vida de la Sangre de Cristo, porque la vida está en la Sangre.

Y ahora, en este tiempo final los creyentes nacidos de nuevo en medio de la Iglesia del Señor formando la Iglesia del Señor Jesucristo, sellados con el Espíritu Santo, en este Día postrero estarán esperando la venida del Señor con los muertos resucitados que Él resucitará, porque pasará por el paraíso para recogerlos y traerlos a la Tierra, resucitarlos en cuerpos eternos, así como cuando Cristo resucitó, resucitaron con Él los santos del Antiguo Testamento.

Y también aparecieron a muchos en la ciudad en aquel tiempo en que resucitaron, eso lo dice el capítulo 27 de San Mateo, verso 51 en adelante, y lo vamos a leer para que tengan el cuadro claro de lo que estamos hablando. Capítulo 27 dice, verso 51 en adelante. Dice:

"Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;

y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos."

Después de la resurrección de Cristo aparecieron a muchos en la Ciudad de Jerusalén.

Y ahora, encontramos que hubo un terremoto allá para la resurrección de los santos, y luego encontramos que aparecieron a muchos en la ciudad, y estos fueron los que también subieron con Cristo cuando Cristo subió al Cielo.

Estos son los que por el Salmo 24 decían, o se cumplió en ellos... vamos a leer un pasaje ahí para que veamos en este Salmo una profecía muy importante, Salmo 24, verso 7 en adelante dice:

"Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria (y en el Cielo preguntan)

¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente (esta es la traducción que traducen: Jehová, pueden traducir o poner las cuatro consonantes que son YHWH),

¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla."

Y luego se repite, esto fue cuando entraron, Cristo entró, subió al Cielo 40 días después de haber resucitado, y resucitaron con Él los santos del Antiguo Testamento, y luego 40 días después subió al Cielo Cristo, y le acompañaron todos los santos que habían resucitado: Abraham, Isaac, Jacob, los patriarcas y todas esas personas que habían resucitado, subieron al Cielo con Cristo, y luego, esos eran los que respondían quién era el Rey de gloria, y luego repite el verso 9 en adelante:

"Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria (y en el Cielo preguntan)

¿Quién es este Rey de gloria?"

Ahora recuerden, esto será el rapto de la Iglesia del Señor Jesucristo subiendo con Cristo y clamando:

"Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria."

Esto es lo que dice la Iglesia subiendo con Cristo en el rapto para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, y la pregunta en el Cielo es... esto es una profecía que va a ser cumplida así en esa forma que les estoy explicando: "¿Quién es este Rey de Gloria?" Y la Iglesia del Señor Jesucristo subiendo con Cristo dice, responde:

"Jehová de los ejércitos,

El es el Rey de la gloria."

Y ahora, ya se cumplió la mitad de esta profecía en este Salmo en la primera venida de Cristo subiendo con los santos que habían resucitado y aparecieron a muchos en la Ciudad de Jerusalén durante esos 40 días que Cristo estuvo con Sus discípulos hablando con ellos y apareciendo a ellos en no menos de ocho ocasiones.

Luego para este tiempo final, así como hubo un terremoto para la resurrección de los santos y también para la resurrección de Cristo, habrá un terremoto también, quién sabe si será el terremoto que los científicos están diciendo que va a ocurrir en los Ángeles, California, los cuales van a desaparecer por el gran terremoto que va a ocurrir, según la ciencia, la cual dice que habrá un terremoto grande, y por consiguiente este terremoto puede ser que sea el de la resurrección de los muertos en Cristo con la venida de Cristo resucitando a los muertos creyentes en Él.

Ya para ese tiempo Cristo habrá salido del Trono de Intercesión en donde está como Sumo Sacerdote haciendo intercesión, y por consiguiente se cerrará la Dispensación de la Gracia, ya no habrá misericordia para la humanidad, disponible, porque ya Cristo no estará en el Cielo como Sumo Sacerdote haciendo intercesión con Su Sangre.

Ya la Sangre será quitada del Trono de Intercesión y Cristo ya no estará como Sumo Sacerdote sino como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Las Iglesias podrán continuar predicando, no hay ningún problema, pero ya para formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo el tiempo ya habrá terminado, porque ya se habrá completado la Iglesia del Señor Jesucristo.

Recuerden que el Cristianismo está representado en diez vírgenes: cinco prudentes, y cinco insensatas que no tomaron aceite; el aceite representa el Espíritu Santo que cada creyente en Cristo recibe cuando ha recibido a Cristo y ha sido bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego y ha producido en la persona el nuevo nacimiento.

Por lo tanto, la vírgenes prudentes están representadas o están representando a los creyentes en Cristo que han recibido el Espíritu de Cristo y por consiguiente han nacido de nuevo, han entrado al Reino de Cristo, al Reino de Dios. Y las insensatas están representando a los creyentes en Cristo que no han recibido el Espíritu Santo. En dos grupos están representados los creyentes en Cristo, o sea, en los creyentes en Cristo.

Y ahora, las vírgenes insensatas son personas buenas también, pero que no tienen el Espíritu Santo, y por lo tanto, aunque sean creyentes en Cristo, no podrán ser transformadas y tampoco podrán ir en el rapto a la Cena de las Bodas del Cordero; serán como el que entró a una fiesta sin vestido de boda, sin el Espíritu Santo. Ellas pasarán por el tiempo de la gran tribulación que durará tres años y medio.

También los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, que serán llamados y juntados por el Espíritu Santo operando el ministerio de Moisés y Elías en el Día postrero, o sea, bajo el ministerio de los dos Olivos, también van a pasar por la gran tribulación.

Los únicos que no pasarán por la gran tribulación serán aquellos que formarán la Iglesia del Señor Jesucristo o formaron la Iglesia del Señor Jesucristo en edades pasadas y también en el Día postrero, y tenían el Espíritu Santo, esas personas no pasarán por la gran tribulación, sino que irán con Cristo en el rapto o arrebatamiento a la Cena de las Bodas del Cordero, esas personas están escritas en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, no pueden ser borradas de esa parte o sección del Libro de la Vida, esas personas son el especial tesoro del Señor Jesucristo bajo el nuevo Pacto.

Por lo tanto, es importante que podamos comprender o que comprendamos estas cosas con relación al Día postrero en que conforme a las profecías dadas por Cristo, y también en otros lugares, la resurrección de los creyentes en Cristo va a ser llevada a cabo.

Ahora, el apóstol Pablo hablando de este evento tan misterioso para la humanidad y aun para el Cristianismo, pero que los cristianos, los creyentes en Cristo, lo creen aunque no lo entiendan, ahora podemos ir comprendiendo que será este evento para el Día postrero, y tenemos que tener claro lo que es el Día postrero, es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá.

Siendo ese séptimo milenio tipificado en el sábado, y siendo ese milenio el tiempo en que la Tierra va a recibir reposo, para lo cual durante el tiempo de la gran tribulación las cosas que ocurrirán van a cambiar aun el planeta Tierra, van a cambiar también la forma de pensar de la gente.

Para ese tiempo es que el juicio divino va a ser derramado sobre la humanidad, sobre el planeta Tierra. Por lo tanto, eso es importante saberlo aunque los creyentes en Cristo nacidos de nuevo no van a pasar por ese tiempo, porque mientras la Tierra estará pasando durante esos tres años y medio por los juicios divinos decretados por Dios, los creyentes en Cristo nacidos de nuevo ya estarán transformados, tendrán cuerpos inmortales, cuerpos glorificados, como el de Jesucristo, jóvenes, representando de 18 a 21 años de edad, y luego de estar aquí en la Tierra ya transformados y los muertos en Cristo resucitados, estarán una temporada corta aquí en la Tierra, digamos, de 30 a 40 días, porque Cristo estuvo unos 40 días, y los que resucitaron con Él unos 40 días también. Por lo tanto, ahí tenemos un modelo de lo que será en el Día postrero cuando los muertos en Cristo resuciten y los creyentes en Cristo sean transformados.

Encontramos que en los días en que Cristo ya estaba resucitado y apareciendo a Sus discípulos, también Él llevó a cabo milagros, por lo tanto, habrá un tiempo de maravillas que Dios va a hacer, que Cristo va a hacer en Su venida.

Ahora, les dije que habrá un terremoto grande para la resurrección de los muertos en Cristo como lo hubo en el pasado, y también como lo hubo cuando Cristo murió y también cuando Cristo resucitó, así también habrá un terremoto grande para la resurrección de los muertos en Cristo, y luego la transformación de los creyentes en Cristo ocurrirá.

Y después que estén transformados los creyentes, aunque estarán en cuerpos inmortales y glorificados, sin problemas ni siquiera de transportación, recuerden que Cristo ya glorificado aparecía y desaparecía, aparecía en un lugar y luego podía aparecer en otro lugar, no hay problema de transportación.

Miren cómo Dios soluciona el problema de la transportación: dando un cuerpo glorificado equipado que se puede transportar de un lugar a otro sin problemas en cuestión de... a la velocidad o más rápido que la velocidad del pensamiento, como Cristo lo hacía, así será también para los creyentes en Cristo cuando ya estén glorificados, o sea, transformados.

Pero aunque tendrán esos cuerpos glorificados y no tendrán ya más problemas en la Tierra, el deseo de ellos no será permanecer en la Tierra, sino ir a una fiesta a la cual han sido invitados, llamada la fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero, para estar en el Cielo con Cristo en esa fiesta que durará tres años y medio y que será la fiesta más importante que se haya llevado a cabo en el Cielo.

Recuerden que Cristo es el Novio o Esposo de la Iglesia, Su Iglesia es Su Esposa o Su Novia, y por consiguiente la fiesta o Cena de las Bodas del Cordero, vean, nos habla de las bodas del Cordero ¿con quién? Con Su Iglesia, de la unión matrimonial (en términos espirituales) de Cristo y Su Iglesia.

Por lo tanto, ningún creyente en Cristo, cuando sea transformado, deseará permanecer mucho tiempo en esta Tierra. Permanecerá el tiempo que Cristo permanezca con Su Iglesia, y cuando Cristo vaya al Cielo para la Cena de las Bodas del Cordero, Su Iglesia irá también con Él, cada creyente en Cristo con su cuerpo glorificado.

Por eso el apóstol Pablo, hablando de este misterio, nos dice, verso 51 en adelante de Primera de Corintios, capítulo 15, verso 51 en adelante, dice:

"He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos (o sea, que no todos vamos a morir); pero todos seremos transformados."

Viene una transformación, y eso es lo que necesita el ser humano: una transformación, no solamente interior, sino física, para poder ir a la Cena de las Bodas del Cordero para poder vivir eternamente físicamente. Ahora dice cuándo, nos va a decir aquí cuándo:

"En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta..."

¿Será cuándo? A la final trompeta, la final trompeta es el mensaje final de Dios, el mensaje final de Dios es el Evangelio del Reino. El Señor Jesucristo hablando en San Mateo 24, verso 14, dijo: "Y será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin."

Ese mensaje del Evangelio del Reino siendo predicado, será la señal del fin para la Iglesia y para toda la humanidad. Con ese mensaje serán llamados ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu. Con ese mensaje será preparada la Iglesia del Señor Jesucristo para tener la fe para ser transformados, ese es el mensaje de Cristo para Su Iglesia en el Día postrero, para los que estén vivos tener la fe para ser transformados en el Día postrero.

Eso es contenido en la Voz de Cristo descendiendo del Cielo con el Librito abierto en Su mano en Apocalipsis, capítulo 11, verso 1 al 11 y clamando como cuando un León ruge, ¿por qué? Porque ya no es Cordero y ya no está como Sumo Sacerdote sino como León de la tribu de Judá, y como León de la tribu de Judá tomó el Libro sellado con siete Sellos, lo abrió en el Cielo y luego lo trae a la Tierra en Apocalipsis, capítulo 4, en el capítulo 5 lo toma en el Cielo, y en el capítulo 10 lo trae a la Tierra en Su mano, abierto ese Libro, para entregarlo a un hombre para que se lo coma y para que luego profetice sobre muchos pueblos, naciones y lenguas.

¿Qué va a profetizar? Pues el contenido de ese Libro, como pasó con Ezequiel, capítulo 2 y capítulo 3 y también con Jeremías, en los capítulos 1 en adelante de Jeremías. A Ezequiel le fue dado un Libro, un rollo para que se lo comiera y luego profetizara de acuerdo a lo que estaba escrito en ese rollo que le fue dado a él, el cual fue abierto y él vio todo lo que estaba escrito, se lo comió, o sea, recibió esa Palabra, se hizo carne en él esa Palabra y luego profetizó conforme al contenido de ese libro, de ese rollo que le fue dado para que se lo comiera.

Así es Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11, y luego en Apocalipsis, capítulo 11 ya está profetizando los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los dos Olivos, ya están trayendo la profecía del Día postrero para los judíos.

Y ahora, continuamos, ya vimos lo que es la trompeta final o gran Voz de trompeta.

"Porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados."

Es en el tiempo de la esa trompeta final, de se mensaje final que ocurrirá la resurrección de los muertos creyentes en Cristo y la transformación de los vivos:

"Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad."

Es necesario, es necesario que nuestros cuerpos sean transformados para poder vivir eternamente en un cuerpo glorificado como el de Jesucristo, y joven para toda la eternidad, y poder ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Sin ese cuerpo glorificado ninguna persona podrá ir a la Cena de las Bodas del Cordero, pues no hay lineas aéreas que le puedan llevar a usted al Cielo, a la casa del Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero, no hay tampoco cohetes que puedan ser enviados en el cual usted pueda ir para llegar a la Cena de las Bodas del Cordero.

Recuerden que es en otra dimensión, la séptima dimensión, la dimensión de Dios, será el lugar a donde se llevará a cabo la Cena de las Bodas del Cordero, y los aviones pueden ser intercontinentales sus viajes, pero no son interdimensionales, y tampoco los cohetes; y de estas dimensiones muy poco sabe la ciencia.

Por lo tanto, ni por la ciencia podrán llegar a la dimensión donde Dios está y donde será llevada a cabo la Cena de las Bodas del Cordero que es la fiesta más importante que se haya llevado a cabo en el Cielo.

Ya hemos visto las cosas que están prometidas para el Día postrero, por las cuales los creyentes en Cristo tienen que vigilar, no sea que se les pase como se les pasó a los hebreos dos mil años atrás la venida del Señor y toda la obra que fue llevada a cabo en aquel tiempo.

Pero todo obró para bien, porque eso dio lugar a que se efectuara el Sacrificio de Expiación por el pecado de los seres humanos, y por eso fue que Cristo dijo: "Padre..." En la Cruz dijo: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen." No sabían que estaban dando cumplimiento a las profecías correspondientes a aquel tiempo a la primera venida del Mesías, Él tenía que morir como el Sacrificio de Expiación por el pecado.

Y ahora, el mismo Sacrificio de Expiación por el pecado que fue efectuado allá, vean ustedes, obra para bien del pueblo hebreo y de toda la humanidad, porque si Jesucristo no moría, toda la humanidad tenía que morir por sus pecados, pero Cristo tomó los pecados del ser humano, de los seres humanos, se hizo pecado por nosotros, y por lo tanto tenía que morir como pecador.

Por lo cual dio Su vida en Expiación por el pecado de todos nosotros, y así Él retornó los pecados o el pecado al originador del pecado, que es el diablo, cuando descendió, cuando fue sepultado Él estuvo Su cuerpo en la tumba, pero Él en Espíritu, en Su cuerpo espiritual, cuerpo angelical, descendió donde estaban los espíritus que fueron desobedientes en el tiempo de Noé y murieron y fueron al infierno y allí estaban.

Esas personas estaban en sus cuerpos espirituales allí en esa dimensión, dice San Pedro que les predicó allí a esas almas o espíritus encarcelados, no les predicó para salvación, sino confirmándoles que estaban allí porque fueron incrédulos al mensaje de Noé.

Luego salió, luego allí le quitó las llaves del infierno y de la muerte al diablo, dejó los pecados, los retornó al diablo, así como el blanqueador toma una mancha y la retorna a su lugar de origen, a lo que era antes de aparecer como una mancha, y por consiguiente desaparece. Así desaparecen los pecados, desaparecieron los pecados de las personas y desaparecen cuando son echados en la Sangre de Cristo, y son retornados al lugar de origen que es el diablo.

Y ahora, Cristo resucitó glorificado, todos los muertos en Cristo van a resucitar glorificados también y jóvenes para toda la eternidad, y si a Cristo Sus mismos discípulos no lo conocían y las mujeres que ayudaban en la obra y ministerio de Cristo tampoco lo conocían, hasta que Él se reveló a ellos y con todo y eso no creían que era Él.

¿Por qué? Porque en el cuerpo glorificado en el cual se resucita, se resucita glorificado, el cuerpo es joven y es para toda la eternidad, y es interdimensional, puede pasar de una dimensión a otra, puede pasar de un lugar a otro, puede pasar a través de las paredes, porque se pasa de una dimensión y luego aparece en el otro lado, nuevamente vuelve a la dimensión terrenal y aparece al otro lado. O sea, que viaja en una dimensión invisible y luego cuando aparece, puede aparecer en otro lugar.

Así es el cuerpo glorificado el cual Dios diseñó para mí desde antes de la fundación del mundo, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también, no solamente para mí, ese es el cuerpo y esa es la clase de cuerpo que Jesucristo tiene: cuerpo glorificado; esa es la clase de cuerpo que Dios ha diseñado para todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que han formado en tiempos pasados y forman en este tiempo la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, todo esto va a ocurrir en el Día postrero, que es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá. El sábado también tipifica el Reino del Mesías, el Reino Milenial, que será por consiguiente en el Día postrero o séptimo milenio de Adán hacia acá, el cual se conoce en el Cristianismo como el Milenio, el Milenio de Cristo y Su Iglesia.

La vida en el Reino Milenial de Cristo será sencilla, será simple como era en el tiempo de Adán y Eva antes de pecar.

Entrarán también personas con cuerpos mortales, corruptibles, que sobrevivirán a la gran tribulación. Y también estarán, todos los santos que resucitarán con Cristo van a estar en el Reino Milenial del Mesías, y también van a estar los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu que van a resucitar también para el comienzo del Reino del Mesías; porque el Mesías, Cristo, vendrá de las Bodas del Cordero en el Cielo, de la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo al completarse los tres años y medio en el Cielo, en esa fiesta, de ahí regresarán a la Tierra Cristo y Su Iglesia, y los santos del Antiguo Testamento que resucitaron con Él, regresarán a la Tierra para comenzar el Reino del Mesías.

Por supuesto la Tierra no estará como está en este tiempo, a causa de los juicios que se habrán manifestado en la Tierra durante la gran tribulación. La vida en el Reino del Mesías está tipificada en la fiesta de los tabernáculos, y por consiguiente la vida va a ser sencilla en el Reino del Mesías, una vida de paz, de tranquilidad, de felicidad, sin los apuros que tiene la vida en este tiempo.

Él proveerá como proveyó a Israel durante 40 años en la trayectoria desde Egipto hacia la tierra prometida, así que Él sabe lo que va a hacer, porque Él es Señor del sábado, del día de reposo, y el día de reposo delante de Dios, en términos proféticos, viene a ser el Reino Milenial del Mesías.

El Hijo de Hombre, Cristo, el Mesías, es el Señor del día de reposo, o sea, el Señor del sábado, Señor del sábado literal y Señor del sábado milenial, y Señor de todo lo que esté representado en el sábado.

Toda persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, está un poco tarde, pero tiene una bendición: y es que todavía Cristo no ha terminado Su Obra de Intercesión en el Cielo y por consiguiente todavía hay oportunidad para que entre al Reino del Mesías.

Por lo cual si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino y así reciba la bendición de la salvación y Vida eterna. Para lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted. Y en las demás naciones también pueden venir a los Pies de Cristo los que todavía no lo han hecho, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo dentro de algunos minutos.

Vamos a dar la oportunidad para que puedan venir a los Pies de Cristo en estos momentos aquí y en diferentes naciones los que todavía no han recibido a Cristo como su único y suficiente Salvador.

Lo más importante para el ser humano es la vida, y si la vida física es lo más importante, cuánto más la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno, por lo cual lo más importante es asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.

No hay otra cosa más importante que la Vida eterna, y la exclusividad de la Vida eterna la tiene una persona, y eso es lo importante: que sabemos quién es esa persona, y sabemos que todos necesitamos recibir la Vida eterna, y todos queremos vivir eternamente.

Para que sepan quién es el que tiene la exclusividad de la Vida eterna, les voy a citar unas palabras del que tiene la exclusividad de la Vida eterna, Él dijo: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy Vida eterna; y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre."

¿Quién dijo eso? El Señor Jesucristo en San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30; y si Él es el que tiene la Vida eterna para darla a los que lo escuchan, escuchan Su Voz y le siguen, entonces el que quiera tener Vida eterna sabe ahora cómo recibirla: por medio de Jesucristo nuestro Salvador, al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, nacer la fe de Cristo en su alma y dar testimonio público de su fe en Cristo, dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como su único y suficiente Salvador.

Él también dice que el Padre le ha dado el tener Vida eterna y el dar Vida eterna a los que Él quiera, ¿y a quién quiere Cristo darle Vida eterna? A las personas que lo reciben como único y suficiente Salvador, porque esas personas quieren recibir la Vida eterna, o sea, para el que quiere recibir la Vida eterna a través de Cristo, Él le da Vida eterna, Él quiere darle Vida eterna a todos los que creen en Él, porque Él tiene la exclusividad de la Vida eterna.

No hay otro Salvador, solamente hay uno, y Su Nombre es Señor Jesucristo, Él es mi Salvador, ¿y de quién más? De cada uno de ustedes también. Tenemos que asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno, no podemos dejar que se nos pase la oportunidad de asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno, porque después de que muere la persona, ya se le acabó la oportunidad que tenía, ya no puede decir: "Ahora quiero recibir a Cristo como Salvador."

Recuerden las palabras de Cristo en aquella parábola del hombre rico y Lázaro el mendigo, ni siquiera podía obtener un vaso de agua fresca para su sed, ni siquiera el dedo mojado de Lázaro en agua para colocarlo en su lengua.

El hombre rico, aun siendo rico, perdió su oportunidad de ir al seno de Abraham, perdió esa oportunidad mientras estuvo en la Tierra. No podemos desperdiciar nuestra oportunidad que tenemos estando en la Tierra, porque es la única oportunidad que tenemos para recibir la Vida eterna mientras vivimos en esta dimensión terrenal en estos cuerpos mortales.

Cuando ya la persona muere, ya si había aceptado a Cristo y había sido bautizado en agua en Su Nombre y había recibido el Espíritu de Cristo y formó parte de la Iglesia del Señor y muere, va al paraíso; si no, no puede ir al paraíso. Tan sencillo como eso, no puede ir al lugar donde van los creyentes en Cristo, va a otro lugar y espera allí hasta la resurrección general, la resurrección segunda, que es para ir para el juicio final. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, es importante entender estas cosas para saber que el propósito de nuestro vida aquí en la Tierra es que escuchemos la predicación del Evangelio de Cristo, nazca la fe de Cristo en nuestra alma y demos testimonio público de nuestra fe en Cristo recibiéndole como nuestro único y suficiente Salvador, para así ser rociados con la Sangre de Jesucristo, ser limpiados de todo pecado, ser bautizados en agua en Su Nombre y Él bautizarnos con Espíritu Santo y Fuego y producir en nosotros el nuevo nacimiento, nacer de nuevo, nacer en el Reino de Cristo.

Recuerden que Cristo dijo: "El que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios, el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios," dijo Cristo a Nicodemo en San Juan, capítulo 3, verso 1 al 6, y eso es verdad, y por consiguiente tenemos que ser realistas enfrentándonos a esa verdad y recibir a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador.

Vamos a estar en pie para hacer la oración por todos los que han estado viniendo a los Pies de Cristo en esta ocasión. Para los que están también en otras naciones y han estado recibiendo a Cristo como Salvador, pueden también estar en pie en las demás naciones que estén conectados con esta transmisión vía satélite o vía internet.

Y ahora, con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, niños, jóvenes, adultos y ancianos, damas y caballeros, con nuestras manos levantadas al Cielo, los que han venido a los Pies de Cristo, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el único Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano. Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el cielo en el cual podemos ser salvos.

Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento.

Señor, sálvame, que se haga realidad en mí la salvación que Tú ganaste para mí en la Cruz del Calvario, sálvame Señor. Te recibo como mi único y suficiente Salvador, Padre celestial, Dios eterno, en el Nombre del Señor Jesucristo Te pido todas estas cosas. Señor, en Tus manos encomiendo mi alma, mi espíritu y mi cuerpo, todo mi ser, sálvame, que se haga realidad Tu salvación en mí. Amén.

Y ahora, con nuestras manos levantadas a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado. Ustedes me dirán... Cristo dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

"¿Cuándo me pueden bautizar?" Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es tipológico y fue ordenado por Cristo, y es a la imagen o a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

Cuando la persona es bautizada en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, se está identificando con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. El mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista, aunque Juan el Bautista no lo quería bautizar cuando le llegó el turno a Jesús al entrar al Jordán para ser bautizado, y Juan le dice a Jesús: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo Te bautice?" Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó.

Si convenía cumplir toda justicia a Jesucristo siendo bautizado, pues cuánto más a nosotros nos conviene ser bautizados, es un mandamiento del Señor Jesucristo. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo bautiza o lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado, y cuando la persona es levantada de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Ahí tenemos el significado del bautismo en agua en el Nombre del Señor, por lo tanto, ustedes que están presentes y lo han recibido como Salvador en estos momentos, bien pueden ser bautizados, y lo que están en otras naciones y han recibido en estos momentos a Cristo como Salvador, también pueden ser bautizados, para lo cual dejo al ministro correspondiente en cada nación, y también aquí presente, para que les indique cómo hacer y qué hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, para lo cual dejo al reverendo José Benjamín Pérez con ustedes para que les indique aquí cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor en estos momentos; y en cada país dejo al ministro correspondiente en cada lugar para que también haga en la misma forma, el cual hará en la misma forma para ser bautizados lo que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en estos momentos, dándoles testimonio de: "EL HIJO DEL HOMBRE, SEÑOR DEL DÍA DE REPOSO," y Señor también de nuestra alma, nuestro espíritu y nuestro cuerpo, Él es Rey de reyes y Señor de señores.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, y hasta el próximo domingo, ya sea vía satélite o en persona como en esta ocasión.

Así que, que Dios les bendiga y les guarde a todos. Y aprecio mucho que todos ustedes presentes y los que están en otras naciones junto a sus ministros están orando mucho por mí, y les pido que continúen orando más fervientemente porque la etapa más fuerte y difícil de mi vida es esta que ya ha comenzado en este año; y de esta etapa depende mi futuro y también depende toda la obra que se está llevando a cabo y que se llevará a cabo en Puerto Rico y en todos los países.

Por lo tanto, es una etapa muy importante en mi vida, y vuestras oraciones van a ayudar mucho para que Dios me dé la victoria en este tiempo final. Dependo de Dios, del Señor Jesucristo, para lo cual vuestras oraciones son muy importantes.

Recuerden, la Iglesia primitiva, cuando oraba a Dios, Él respondía, y también en la historia del Antiguo Testamento encontramos que la oración fue muy decisiva para el pueblo hebreo y para todos los profetas.

Moisés era un hombre de oración, y un grupo importante que estaba de parte de Moisés oraba también mucho por Moisés. También así fue con Jesucristo, Jesucristo también oraba mucho. La Escritura dice que la oración del justo, la oración del justo puede, es eficaz y hace mucho, la oración del justo obrando eficazmente puede mucho.

Por lo tanto, la oración ferviente agarrado de Cristo, del Ángel del Pacto, puede mucho. Cristo siempre nos ha dado la victoria, Cristo siempre le ha dado la victoria a Su Iglesia y la continuará dando en este tiempo final, pero Su Iglesia tiene que estar siempre orando mucho.

Oraron por Pedro que estaba en la cárcel y al otro día lo iban a matar como habían hecho con otro de los apóstoles, parece que fue con Jacobo o Santiago, Jacobo y Santiago significa lo mismo, aunque había más de un Jacobo y más de un Santiago, pero vean, habían matado a uno de los apóstoles y después querían matar a San Pedro también.

Pero estaban orando por Pedro, y Cristo, el Ángel del Pacto, libertó a Pedro y lo libró de la muerte.

Así que... y cuando estaban siendo perseguidos en aquel tiempo, por ahí en el libro de los Hechos dice que oraron y presentaron a Dios las amenazas que habían contra ellos, y la tierra tembló y fueron llenos del Espíritu Santo y Dios obró grandes maravillas como ellos habían pedido que Dios obrara.

Así que, la oración es muy importante, y para llegar a la meta de la Carpa, se requiere mucha oración; además de todo aquello con lo cual pueda contribuir la persona, una de las cosas es la oración, para que lleguemos al cumplimiento de la construcción de la gran Carpa-Catedral que está en este proyecto de construcción, La Gran Carpa-Catedral Corporation en Puerto Rico.

Así que, la oración del justo obrando eficazmente ¿qué? Puede mucho. Es tiempo de orar lo más que se pueda, el salmista David decía que oraba ¿como cuántas? Unas cinco veces al día. Nos avergonzamos algunas veces nosotros ¿verdad? Un rey orando muchas veces al día igual que Daniel, el profeta Daniel, que era gobernador, orando en diferentes ocasiones.

Y ahora, nosotros tenemos esos ejemplos, los cuales nos indican que orando eficazmente Dios escuchará y hará Cristo grandes maravillas, y Cristo cuidará a Su Iglesia; y orando los unos por los otros y orando por Su Iglesia y orando por el proyecto de la gran Carpa-Catedral y orando para que Cristo nos proteja, nos cuide, y aprecio mucho vuestras oraciones que hacen también por mí, que me incluyan en vuestras oraciones.

Siendo que estamos en el tiempo final, siendo que estamos en el Día postrero, entonces es un tiempo de grandes peligros en los cuales el enemigo tratará de destruir a la Iglesia del Señor Jesucristo, así que estemos bien agarrados de Cristo orando mucho.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Que Dios les bendiga y les guarde, y hasta el próximo domingo vía satélite o en persona.

"EL HIJO DE HOMBRE, SEÑOR DEL DÍA DE REPOSO."

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