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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también.

Ya escuchamos los anuncios que fueron dados al principio, por lo tanto, podemos entrar directamente a las Escrituras para tener una plática acerca y alrededor de la Palabra de Dios y así ver el tiempo en que vivimos y porqué somos creyentes en Cristo. Nos habla la Escritura en el capítulo 16 de San Mateo, versos 13 en adelante, 13 al 20, y nos dice de la siguiente manera:

"Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.

El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo."

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: "LAS ETAPAS DE LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO."

La Iglesia del Señor Jesucristo, encontramos que surgió, nació, el Día de Pentecostés cuando ciento veinte creyentes en Cristo fueron llenos del Espíritu Santo, o sea, que la Iglesia del Señor Jesucristo nació de Cristo. Acerca de la Iglesia del Señor Jesucristo se ha hablado mucho, y el mismo Jesucristo habla de ella en este momento que estaba con Sus discípulos y tocó ese tema cuando pregunta Cristo a Sus discípulos: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?" y cada uno de ellos, o ellos dicen: "Unos dicen o piensan y dicen que Tu eres Juan el Bautista," porque el mismo rey pensaba que era Juan el Bautista que había resucitado a causa de los milagros que estaba haciendo.

Otros pensaban que era el profeta Elías, pero el Elías de aquel tiempo era Juan el Bautista, otros pensaban que era Jeremías, quizás cuando lo veían llorar pensaban que era Jeremías, o cuando profetizaba cosas que iban a suceder también pensaban que era el profeta Jeremías. Y otros decían: "No sabemos cuál de los profetas es, pero es un profeta, es alguno de los profetas." pensaban que alguno de los profetas había resucitado y estaba teniendo o continuando su ministerio.

Por lo tanto, comparaban lo que Jesús hacía, con lo que habían hecho profetas anteriores y entonces decían: "Éste tiene que ser tal profeta, porque está haciendo lo mismo que hizo aquel profeta." y entonces Cristo pregunta a Sus discípulos: "Y ustedes, ¿y vosotros quién decís que soy yo?" es una buena pregunta.

Y ahora, Pedro le dice: "Tú, Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente," esa era la contestación correcta; y Cristo dice a Pedro: "Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre," los que habían hablado acerca de Jesús, de la opinión de los demás que decían: "Este es el Juan el Bautista que ha resucitado," otros decían: "Es Elías," otros decían: "Es Jeremías," otros decían: "No, es alguno de los profetas, pero no sabemos cuál es."

Pero ahora Pedro había escuchado de Dios; la revelación que Dios le había dado a Pedro era que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente, el Cristo, el ungido, el Mesías, el Mesías prometido, el cual estaba siendo esperado y ya lo tenían en medio de ellos, estaba en medio de aquel grupo sencillo, humilde, de pescadores y agricultores, personas sencillas.

Sin embargo, los grandes teólogos de aquel tiempo no se habían dado cuenta que la Venida del Mesías estaba cumplida en medio de ellos, el hombre ungido con el Espíritu Santo, el hombre con el Espíritu Santo dentro de Él, hecho carne, Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros, eso fue lo prometido por Isaías, capítulo 7, verso 14.

Y Dios no hace nada sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profeta, y ellos lo hablan y entonces eso es profecía, eso es la Palabra de Dios para el pueblo, es la Palabra creadora que en algún momento se materializará y entonces eso será la Palabra prometida vindicada, hecha realidad, cumplida, y eso será la luz para el pueblo, para alumbrarle el entendimiento, la mente y el corazón a las personas de ese tiempo en que se esté cumpliendo esa promesa divina.

En medio de los apóstoles y por consiguiente en medio del pueblo hebreo estaba la promesa más grande hecha una realidad: la Venida del Mesías; vino como Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo.

La Venida del Señor tiene dos partes muy importantes, y esas dos partes corresponden a dos tiempos diferentes. La Venida del señor en Su primera parte viene como el Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo, y ya fue cumplida esa promesa en medio del pueblo hebreo, por lo cual tenía que ser rechazado y tenía que morir por Su pueblo y por toda persona escrita en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Era necesario que Él pusiera Su vida en Expiación por el pecado del ser humano, para salvar al ser humano. El mismo Cristo dijo en San Juan, capítulo 12, verso 24: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva."

Cristo es el grano de trigo, la simiente original, recuerden que todos los hijos de Dios están representados en el trigo, y el mismo Cristo, como Hijo de Dios, está representado en el grano de trigo, la simiente original, que sería sembrada para reproducirse en muchos hijos e hijas de Dios, y así como todo grano de trigo para reproducirse tiene que tener una planta de trigo, y esa planta de trigo tiene que surgir, nacer, del grano de trigo que se va a reproducir.

Y Cristo siendo el grano de trigo, la planta de trigo es la Iglesia del Señor Jesucristo, de la cual en este pasaje aquí que leímos al comienzo, dice Cristo: "Y sobre esta roca edificaré mi Iglesia." Su Iglesia será, en términos simbólicos, tipológicos, la planta de trigo que tendrá la vida del grano de trigo, y la vida del grano de trigo, la vida de Cristo es el Espíritu Santo, estará en esa planta de trigo que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por eso en San Mateo, capítulo 28, verso 20, Cristo dice: "Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Por lo tanto, la vida de Cristo, la vida del grano de trigo que es el Espíritu Santo, ha estado en Su Iglesia desde que nació el Día de Pentecostés, nació de Cristo por medio del Espíritu Santo, y ha permanecido en Su Iglesia, que es la planta de trigo, reproduciéndose Cristo por medio de Su Espíritu a través de Su Iglesia, reproduciéndose en muchos granos de trigo, en muchos hijos e hijas de Dios.

Así como Dios colocó en Cristo todo Su poder, Cristo ha colocado en Su Iglesia todo Su poder; el mismo Cristo dijo: "Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra." San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20, y dijo, ya resucitado, el día que iba a partir al Cielo, luego de estar con Sus discípulos 40 días apareciendo en diferentes ocasiones a Sus discípulos, dice antes de subir al Cielo: "No se vayan de Jerusalén; queden en Jerusalén hasta que sean investidos de poder de lo alto." libro de los Hechos, capítulo 1, versos 1 al 10.

Todo el poder de Dios, Dios lo colocó en Cristo, y Él dice: "Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra," y todo el poder de Cristo Él lo ha colocado en Su Iglesia, por medio del Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo, que está en Su Iglesia.

El Día de Pentecostés vino sobre ciento veinte creyentes en Él y ahí nació la Iglesia del Señor Jesucristo, y por consiguiente la Iglesia del Señor Jesucristo es la que tiene los hijos e hijas de Dios, son hijos e hijas de Dios por medio de Dios a través de Cristo manifestado en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, para que así nacieran en el Reino de Dios los hijos e hijas de Dios.

Así como Dios le dio una compañera a Adán, que salió del mismo Adán, que Dios la sacó del mismo Adán, para reproducirse Adán a través de Eva en muchos hijos e hijas de Dios, así como Adán era un hijo de Dios y Eva también una hija de Dios.

Ellos tenían la comisión: Adán, para traer los hijos e hijas de Dios, o sea, para todos los que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo venir, nacer por medio de Adán y Eva; todos nacerían con Vida eterna, pero a causa del pecado Adán perdió la Vida eterna y Eva también, ya no podían vivir eternamente físicamente, y por consiguiente toda la descendencia de Adán y Eva sería mortal.

Y ahora, Dios trae a la Tierra a Jesús. Su cuerpo físico vino por creación divina, por obra y gracia del Espíritu Santo en el vientre de María, por eso María es la mujer más bienaventurada de todas las mujeres, porque ha sido la mujer que ha traído un niño, un hijo, un niño sin la unión con un hombre, por obra del Espíritu Santo.

Así era que Eva tenía que traer los hijos: Dios le indicaría a Adán, Adán hablaría y Eva concebiría, y luego daría a luz esos niños en cada ocasión correspondiente. Tan sencillo como eso. Ahí tenemos el modelo de cómo era que Adán tenía que traer hijos e hijas de Dios por medio de Eva.

Y ahora, Dios trae a Jesucristo, a Jesús, a esta Tierra, y viene a ser Jesús el segundo Adán, y Eva, la segunda Eva, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, estaba en Él, por eso habla de Su Iglesia, y con las heridas de Cristo en la Cruz del Calvario, de ahí sale Sangre y agua, y muere Cristo, de Su muerte, de Su Sangre y agua, surge la vida, el Día de Pentecostés nace la Iglesia del Señor Jesucristo, así como surge, nace, la vida en una mujer, sangre, agua, y luego el bebé.

Así encontramos que luego de la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, donde surgió de Su costado Sangre y agua, luego el Día de Pentecostés: vida; y ahí encontramos ese misterio como el misterio de Dios el Padre y de Cristo, de lo cual nos habla San Pablo en Colosenses, capítulo 2, verso 2 en adelante, donde nos dice:

"Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro ( y ahora el 2 dice, y el 3);

para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo,

en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento."

Es importante conocer el misterio de Dios el Padre y de Cristo, en donde están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. O sea, que conociendo el misterio de Dios el Padre y de Cristo, la persona obtiene ese conocimiento divino, todos estos conocimientos divinos en y señalados en la Escritura, conoce quién es Dios el Padre y conoce quién Cristo nuestro Salvador, y conoce el porqué Cristo podía decir: "El Padre y yo, una cosa somos." San Juan, capítulo 10, verso 30, y San Juan, capítulo 14, verso 6 en adelante, nos dice Cristo: "El que me ha visto a mi, ha visto al Padre."

Y ahora, también hay otros lugares donde Cristo habla de que Él era antes de estar en ese cuerpo de carne, cuando le dice a los judíos en una ocasión en el capítulo 8, verso 56 al 58 de San Juan:

"Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy."

Estando usted frente a Jesús en aquel momento cuando Él habla estas palabras, ¿comprendería usted estas palabras? No las comprendería, pero las creería si era un creyente en Cristo, y si es...

¿Y cómo usted sabe que usted sería un creyente en Cristo y creería? Porque lo que usted es en el momento, lo que usted es en este tiempo, si usted viviera, si usted estuviera viviendo en aquel tiempo, sería un creyente también, no sería otra cosa.

Un creyente en Cristo lo es, no importa el tiempo, la generación, la edad o dispensación en que le toque vivir. Y si hubiera vivido en el tiempo de Noé, usted también sería un creyente en el mensaje de Noé, porque el mensaje de Noé es el mensaje del Espíritu Santo, y el Espíritu Santo es el Ángel del Pacto, y el Ángel del Pacto es Cristo en Su cuerpo angelical. Tan sencillo como eso.

Lo único, que entonces la Biblia no diría que se salvaron ocho personas, sino nueve personas. Y si todos estuviéramos viviendo en el tiempo de Noé, en aquel tiempo, hubiéramos vivido allá, entonces el número sería mayor.

Por lo tanto, lo que somos en nuestro tiempo: creyentes en Dios y Su Palabra por medio de Cristo, el Ángel del Pacto, lo seríamos en el tiempo en que nos tocara vivir; si no fuera en este tiempo, en el tiempo que fuera seríamos creyentes firmes en Cristo.

Si viviéramos en el tiempo en que echaban a los creyentes a los leones, pues seríamos personas que moriríamos por el Nombre de Cristo aunque fuera para comida de los leones, seríamos mártires. Por lo tanto, no nos preocupamos en cuanto a qué tiempo, cómo seríamos en otro tiempo, seríamos como somos ahora: creyentes en Cristo y Su Palabra.

Toda la Palabra de Dios a través de toda la Biblia es la Palabra de Dios por medio del Ángel del Pacto que es Cristo en Su cuerpo angelical. ¿Ven? Ahí tenemos el misterio de Dios el Padre y de Cristo.

Y ahora, hay otro misterio importante: el misterio de Cristo y Su Iglesia, del cual estamos hablando en esta ocasión, porque Dios no había tratado con los gentiles sino con el pueblo hebreo, porque Dios trata con el pueblo hebreo como nación, con los gentiles trata como individuos.

Por lo tanto, Dios ha estado llamando un pueblo para Su Nombre de entre los gentiles, y también hay en ese pueblo, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, judíos también, hebreos también, nació la Iglesia con creyentes en Cristo que eran hebreos de diferentes tribus del pueblo hebreo, y luego Dios continúa añadiendo a Su Iglesia los que han de ser salvos, y de entre los gentiles ha estado llamando un pueblo para Su Nombre, y el número grande de los que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo podemos ver que han estado entre los gentiles.

Por eso es que la Iglesia del Señor Jesucristo entre los gentiles, decía San Pablo que los creyentes no tenían que ser circuncidados, ni tenían que preocuparse por guardar un día de semana: el sábado; se reunían más bien los domingos, los sábados los aprovechaban para ir a la sinagoga y predicar allá el Evangelio, darle a conocer acerca de Cristo.

Pero cuando se reunían ellos como creyentes, se reunían para hablar de Cristo y para escuchar la Palabra, el Evangelio de Cristo, ser edificados, tomar la Santa Cena también, y así por el estilo. El primer día de la semana se reunían, dice la Escritura, el primer día de la semana fue la resurrección de Cristo, o sea, domingo, que es el primer día de la semana.

Algunas veces pensamos que el primer día de la semana es el lunes, ese es el primer día de la semana de trabajo, pero el primer día de la semana es el domingo en sí, el último día de la semana, el séptimo día de la semana, es el sábado, y luego el primer día es el domingo.

Y ahora, el hecho de que San Pablo dijera que los gentiles no tenían que circuncidarse, ni guardar día de reposo, ni estar efectuando sacrificios de animalitos o guardando luna llena y todas esas cosas, y también no comiendo ciertas comidas, aun cuando le muestra en visión el Espíritu Santo a San Pedro en la casa de uno llamado Simón, donde Pedro estaba hospedado, el Espíritu Santo le muestra en un telón muchos animales limpios y también animales inmundos, y le dice: "Pedro, mata y come," y de seguro era un momento en que Pedro ya necesitaba comer, si era en la mañana necesitaba desayunar, o si era en la tarde necesitaba cenar.

Y le dice el Espíritu Santo: "Pedro, mata y come," y Pedro dice: "Nunca ha entrado por mi boca cosa inmunda," no comía animales inmundos el apóstol Pedro, pues está prohibido en la Escritura bajo la Ley, bajo el pacto de la Ley, y le dice el Espíritu Santo: "No llames inmundo lo que Dios limpió." Pues por la Sangre de Cristo ha sido todo santificado, y por la oración que la persona hace al comer, son santificados los alimentos.

Y Pablo decía que el comer una cosa o no comerla, eso no tenía ninguna importancia en cuanto a asunto espiritual para con Dios, podía comer de lo que tuviera la persona para comer, en tiempos difíciles en medio del pueblo hebreo mismo comían muchas cosas que en otros tiempos no se las comerían, hasta camellos o burros, así que encontramos que cuando hay una hambruna, la persona no se fija mucho si la carne es de animal inmundo o no.

Y ahora, eso eran asuntos allá en la Iglesia en su comienzo, pero eso no podía ser motivo para discusiones, para altercados entre los creyentes entre los gentiles y los creyentes judíos. San Pablo dijo: "Así como Dios colocó a Pedro para los judíos, me ha colocado a mi para los gentiles," y entonces Pablo no permitía que cosas que correspondían a la Ley: circuncisión, y también guardar luna llena, guardar el sábado, y así por el estilo, él no permitió que lo colocaran como doctrina para ser observado en medio del Cristianismo entre los gentiles.

Así fue la Iglesia bajo el liderazgo del Espíritu Santo a través de San Pablo en la primera etapa o edad entre los gentiles, y representó a esa edad la Iglesia que estaba en Éfeso y por consiguiente San Pablo fue el mensajero para la edad representada en la Iglesia de Éfeso. Éfeso corresponde a Asia Menor, a territorio gentil.

Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo que nació el Día de Pentecostés, así como Jesús en Su cuerpo físico fue el cuerpo físico de Dios, la semejanza física de Dios, donde moró la plenitud de Dios, en donde podemos ver al Padre en Él haciendo las obras maravillosas que son relatadas en el Evangelio según San Mateo, según San Marcos, según San Lucas y según San Juan, y podemos ver también al Espíritu Santo manifestado hablando por medio de Jesús.

Y el misterio de Dios el Padre y de Cristo es que en Jesús habitó la plenitud de la Divinidad, esto es: Padre, Hijo y Espíritu Santo, todo estaba en Él, todo lo que Dios es, lo vació en Cristo, y luego todo lo que Cristo es, lo vació en Su Iglesia.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo, formada por los creyentes en Cristo, forma el pueblo de Dios del nuevo Pacto bajo la Sangre del nuevo Pacto, la Sangre de Cristo, derramada en la Cruz del Calvario, la Sangre del Pacto eterno, la Sangre del nuevo Pacto del cual Cristo habló cuando, tomando el pan y dando gracias al Padre en San Mateo, capítulo 26, verso 26 al 29, dio a Sus discípulos diciendo: "Comed de él todos, porque este es mi cuerpo," San Pablo dice que Cristo dijo: "Mi cuerpo que por vosotros o por muchos es partido." Primera de Corintios, capítulo 11, versos 19 en adelante.

Y tomando la copa de vino y habiendo dado gracias al Padre, da a Sus discípulos diciendo a ellos: "Tomad de ella todos (o sea, de la copa de vino) porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por vosotros o por muchos es derramada para remisión de los pecados."

Y ahora Cristo nos habla aquí del nuevo Pacto del cual había hablado Dios por medio del profeta Jeremías, en el capítulo 31, versos 31 al 36, cuando dijo: "He aquí vienen días, dice el Señor, en los cuales haré un nuevo Pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá, no como el pacto que hice con vuestros padres, el cual ellos invalidaron."

Y ahí es donde nos dice que hará este nuevo Pacto con la casa de Israel y que escribirá Sus leyes en la mente y el alma, la mente y el corazón, de las personas sobre los cuales escribirá ese nuevo Pacto, los cuales vienen a ser los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, esos son los que están dentro del nuevo Pacto del cual Dios habló por medio del profeta Jeremías. Hebreos, capítulo 10, verso 12 en adelante dice:

"Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,

de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;

porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:

Este es el pacto que haré con ellos

Después de aquellos días, dice el Señor:

Pondré mis leyes en sus corazones,

Y en sus mentes las escribiré,

añade:

Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones."

Dios nunca más se acordará de los pecados y transgresiones de esas personas que entrarán al nuevo Pacto, porque estarán cubiertas y limpiadas con la Sangre del nuevo Pacto, la Sangre de Cristo, la cual nos limpia de todo pecado:

"Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado."

Cristo es el Sumo Sacerdote del Templo celestial, ese Sacrificio de Cristo no sería llevado ni efectuado en el templo terrenal, ni Su Sangre sería llevada al templo terrenal, no sería llevada al Lugar Santísimo del templo terrenal, sino que sería llevada la Sangre al Lugar Santísimo del Templo celestial.

Cristo se presentó en el Templo celestial con Su propia Sangre de Expiación y convirtió, el Propiciatorio del Templo celestial que es el Trono de Dios en el Cielo en el Lugar Santísimo de ese Templo celestial, lo convirtió en un Trono de misericordia, un Trono de Intercesión, donde Cristo está intercediendo como Sumo Sacerdote con Su propia Sangre por toda persona que lo recibiría como único y suficiente Salvador.

Esas son las personas escritas en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero que vendrían a formar la Iglesia del Señor Jesucristo, esas son las personas que nacerían de nuevo, nacerían en el Reino de Dios por medio de la unión de Cristo y Su Iglesia, Cristo el segundo Adán, y Su Iglesia la segunda Eva. Por consiguiente la Iglesia del Señor Jesucristo es lo más importante que Cristo tiene en la Tierra, y es tan importante, que Cristo ha colocado Su Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, Cristo en Espíritu Santo está en Su Iglesia, y es la única que puede decir que por medio del Espíritu Santo Cristo se ha estado reproduciendo a través de Su Iglesia en muchos hijos e hijas de Dios, los cuales nacen del Agua y del Espíritu, obtienen el nuevo nacimiento, y por consiguiente entran al Reino de Dios, nacen en el Reino de Dios como hijos e hijas de Dios.

Su Iglesia, que nació el Día de Pentecostés y que está tipificada, representada, en el pueblo hebreo, así como salió el pueblo hebreo de Egipto como pueblo, como nación, salen los creyentes en Cristo, salen del mundo, del reino de las tinieblas, para ser colocados en el Reino de Jesucristo, el Reino de luz, salen del reino de las tinieblas y son colocados en el Reino de luz.

Por lo tanto, las diferentes etapas por las cuales pasó el pueblo hebreo, saliendo de Egipto hasta llegar a la tierra prometida, en esas etapas por las cuales pasó, está representada, están representadas, las diferentes etapas por las cuales pasaría la Iglesia del Señor Jesucristo, el pueblo de Dios, bajo el nuevo Pacto que Dios prometió establecer.

También en la vida de Abraham están representadas, en las etapas por la cuales pasó Abraham, están representadas las etapas por las cuales pasaría el pueblo hebreo y también por las cuales pasaría la Iglesia del Señor Jesucristo. Por lo cual podemos ver en el pasado todo lo que sucedió y ver el paralelo con la Iglesia del Señor Jesucristo y las etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo.

La Iglesia del Señor Jesucristo está bajo un nuevo Pacto, cubierta con la Sangre del nuevo Pacto, la Sangre de Cristo, la Sangre del Pacto eterno, de la cual San Pablo en Hebreos, capítulo 13, verso 20 al 21, dice que la Sangre de Cristo es la Sangre del Pacto eterno.

La Iglesia del Señor Jesucristo está representada, sus diferentes etapas, están representadas en las siete Iglesias de Asia Menor mencionadas en Apocalipsis, capítulo 1, capítulo 2 y capítulo 3. Esas siete Iglesias existieron en Asia Menor, y son el tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo pasando por siete etapas. Y por cuanto esas Iglesias están en diferentes ciudades, las etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo serían en diferentes naciones, en diferentes lugares del planeta Tierra.

Luego encontramos que en las cosas que hubo en esas ciudades también son tipo y figura de las cosas que tendría cada etapa de la Iglesia, las cosas que tendría la Iglesia y que tendría el mundo en ese tiempo, y sobre todo el territorio donde se cumplieran esas etapas.

Para cada etapa hubo un mensajero, así como para cada Iglesia de esas siete Iglesias mencionadas en Apocalipsis en Asia Menor, aunque hubo mas Iglesias en Asia Menor, pero las elegidas para tipificar esas diferentes etapas de la Iglesia entre los gentiles, fueron esas siete Iglesias porque tenían las características de lo que sucedería en las diferentes etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo. Y cada pastor representaba a cada mensajero que Dios enviaría a Su Iglesia de etapa en etapa.

Y después de esas siete etapas de la Iglesia en Asia Menor, que representa siete etapas de la Iglesia entre los gentiles, ¿qué más tendría la Iglesia? ¿Qué más hay que represente lo que tendría la Iglesia luego de las siete edades o siete etapas? Porque encontramos que luego de siete etapas o siete edades hay una edad de oro, representada la edad o representando la etapa o edad para la Venida del Señor, para la Venida de la Piedra del Ángulo o Piedra Angular que es Cristo, y por consiguiente tiene que surgir una etapa de piedra angular.

¿Y en qué lugar está representado? En el lugar donde Juan recibió la revelación del Apocalipsis, en la Isla de Patmos, porque ahí fue que vino Cristo. Cristo prometió a Juan el apóstol que no vería muerte, no vería la muerte hasta que Él viniera; en el Monte de la Transfiguración encontramos que Cristo mostró el orden de Su Segunda Venida con Sus Ángeles, por eso aparecen Moisés y Elías que son los Ángeles del Hijo del Hombre, los ministerios de los dos Olivos para el Día postrero.

Pero encontramos que cuando Cristo habla de Su Iglesia y le habla también a Juan en San Juan, el último capítulo de San Juan, y le dice, cuando Pedro le dice... va con Jesús, Pedro caminando, ya Cristo resucitado, y Juan el discípulo amado va siguiendo a Jesús. O sea, Pedro quería hablar con Jesús y... vamos a leer aquí el pasaje, capítulo 21, verso 20 en adelante dice:

"Volviéndose Pedro (osea, mirando), vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?

Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste?

Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú (le dice Jesús a Pedro)."

Allí en aquella ocasión encontramos que se corrió entre los discípulos el comentario de que Juan no moriría hasta que Cristo regresara, hasta que se cumpliera la Segunda Venida de Cristo. Vean:

"Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría (o sea, viviría eternamente). Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? (o sea, Pedro no tenía que opinar nada, Cristo quería que él quedara hasta que Él regresara).

Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas (o sea, que Juan está narrando aquí lo que sucedió, un evento histórico), y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.

Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén."

Y en aquel tiempo escribían en rollos, pergaminos, así que, una biblioteca con todo lo que Jesús hizo y habló, vean, fue tanto en tres años y medio de ministerio, que Juan, el cual estuvo siempre cerca de Jesús, el cual oyó a Jesús, el cual vio todas las cosas que Jesús hizo y los milagros que llevó a cabo, no, él dice, encuentra, que no cabrían en el mundo. Ahora, Juan el apóstol recibiría el cumplimiento de lo que Cristo dijo: "Yo quiero que él quede hasta que yo venga ¿qué a ti? (le dice a Pedro) sígueme tu."

Aquí también nos enseña que usted y yo no podemos mirar, estar mirando a otro si sigue o no sigue al Señor, si se aparta o no se aparta del Señor, Dios trata con esa persona, y usted ora por esa persona y lo ayuda en todo lo que lo pueda ayudar, pero recuerde que es un trato entre Dios y la persona, porque Dios trata con los miembros de Su Iglesia como individuos.

Por lo tanto, no importa que alguna persona se aparte, Cristo dice: "Sígueme tu," el que pone su mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el Reino. Por lo tanto, seguimos a Cristo todos los días de nuestra vida.

Ahora, cumpliría Cristo a Juan lo que Él dijo: "Yo quiero que él quede hasta que yo venga," para ese tiempo de la revelación del Apocalipsis en la Isla de Patmos ya Pedro no estaba, Juan tendría algunos 90 años, alrededor de 90 años, ya muy anciano, y era el más joven de todos los discípulos, y a la Isla de Patmos vino Cristo en Apocalipsis, capítulo 10. En Apocalipsis, capítulo 1 en adelante también ve Juan a Cristo con Sus ojos como llama de fuego, Su cabello blanco como blanca lana, ceñido con una vestidura larga hasta los pies (esto sería una túnica), y con un cinto de oro en el pecho.

Recuerdan a los gobernantes y los presidente, cuando ganan las elecciones y los presentan en la toma de posesión, le colocan una cinta de los hombros hasta la cadera, un cinto o una cinta, y eso lo identifica como el presidente que comienza su término, que comienza un nuevo gobierno, así aparece Cristo en Apocalipsis, capítulo 1, verso 2 en adelante, Sus Pies como bronce bruñido. El bronce y Pies de bronce representa juicio divino.

Y ahora, esta visión y Jesús con Su cabello blanco, ojos como llama de fuego, y de Su boca sale una espada aguda de dos filos, ahí aparece, lo cual es la Palabra, recuerde que son los símbolos de la Venida de Cristo para el Día postrero. Cuando Él subió al Cielo comenzó Su Obra de Intercesión como Sumo Sacerdote sin el cinto de oro sobre Sus hombros, sino con el cinto en Su cintura como el sumo sacerdote hacía, porque como Sumo Sacerdote no tiene el cinto, la cinta sobre el hombro y sobre Su pecho, sino en la cintura el cinto, porque es Sumo Sacerdote para interceder.

Cuando lo tiene sobre el hombre y Su pecho, es como Rey, por lo tanto ahí está presentando a Cristo como Rey en medio de los siete candeleros de oro, esto es en medio de Su Iglesia, es Su Iglesia la que está esperando Su venida, y Su venida será como Rey, como León de la tribu de Judá, cuando haya terminado Su Obra de Intercesión en el Cielo de Sumo Sacerdote en el Templo celestial, en el Lugar Santísimo celestial.

Su Iglesia también es un Templo espiritual, y todo lo que Cristo hace en Cielo se refleja en Su Iglesia. Intercede en el Cielo por los que lo reciben como Salvador, los limpia de todo pecado, están sus nombres escritos en el Cielo, ¿y dónde aparecen ellos? Aparecen en la Iglesia como creyentes en Cristo, diríamos las palabras de San Pedro: "Sentados en lugares celestiales con Cristo Jesús Señor nuestro."

El Cielo y las cosas celestiales haciéndose carne en la Tierra, porque las cosas celestiales mismas serían purificadas con mejores sacrificios que los sacrificios aquellos que efectuaban bajo el antiguo pacto, purificados, limpiados de todo pecado con la Sangre de Cristo, producto del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario.

La Iglesia del Señor Jesucristo bajo el nuevo Pacto es el pueblo del Señor del nuevo Pacto, es la Iglesia del Señor Jesucristo la segunda Eva y por consiguiente la Iglesia Novia del Señor Jesucristo, por eso en el libro del Apocalipsis, capítulo 19, y el capítulo 21, la señala como la Esposa del Cordero, la cual tiene muchos miembros, que son los creyentes en Cristo; así como el cuerpo físico tiene muchos miembros, pero forma un solo cuerpo, así también la Iglesia del Señor Jesucristo tiene muchos miembros, muchos creyentes en Cristo, pero forma un solo cuerpo, el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo. Ha pasado por diferentes etapas, por la primera etapa entre los gentiles, la cual nació en Jerusalén con judíos, pero luego cuando pasa Dios a los gentiles comienza a tratar con los gentiles, comenzó en la casa de Cornelio enviando a Pedro, y luego Pedro no quería ir a los gentiles para predicarles el Evangelio y por eso le mostró Dios a Pedro un telón con muchos animales limpios y también inmundos, y le dice: "Mata y come."

Vean, aquello era tipológico, y Pedro dice que no, que nunca ha comido cosa inmunda, Dios le dice: "No llames inmundo lo que Dios limpió," él entendió que era que predicara el Evangelio a los gentiles, por eso le dice que va a venir a buscar una persona enviada por un centurión romano y que vaya a ese lugar, a esa casa, era la casa de Cornelio, ese oficial del ejército romano, el cual era un creyente en Dios.

Y ahora, ese creyente en Dios también está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero y por consiguiente va a creer en Cristo, pero alguien le tiene que predicar. Pedro va, comienza a hablarle acerca de Cristo, ya le había aparecido a Cornelio, el cual había mandado a buscar a Pedro conforme a como el Ángel le dijo que lo hiciera, y que Pedro le iba a explicar lo que tenía que entender.

Pedo comienza a explicarle, a predicarle, y fueron llenos del Espíritu Santo, y luego fueron bautizados en agua y así comenzó Dios a tratar con los gentiles, comenzó Dios a llamar individuos de entre los gentiles para llamar un pueblo para Su Nombre.

Después se movió el Evangelio entre los gentiles, Pablo surgió en la escena en medio del Cristianismo, y vino a ser el mensajero para los gentiles, llenó todo Asia Menor del Evangelio de Cristo y también fue por la tierra de Israel.

Y ahora, de entre los gentiles y entre los gentiles comenzó una obra muy grande, llamando de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre, entre los cuales hubo y de seguro hay muchos que también son descendientes hebreos, pero lo que cuenta es que la persona esté escrita en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y por consiguiente le llegará el Evangelio de Cristo, nacerá la fe de Cristo en su alma, lo recibirá como único y suficiente Salvador, será bautizado en agua en Su Nombre, Cristo con Su Sangre lo limpiará de todo pecado y lo bautizará con Espíritu Santo y Fuego y producirá en la persona el nuevo nacimiento, y así nacerá en el Reino de Cristo y vendrá a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, vean todo este misterio de la Iglesia del Señor Jesucristo, cómo surgió y cómo de entre los gentiles ha estado llamando un pueblo para Su Nombre, y por eso es que ustedes y yo, aunque estamos en territorios gentiles o en territorio gentil, hemos sido llamados por el Espíritu Santo a través de la predicación del Evangelio de Cristo, y podemos decir como San Pablo: "No me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios, potencia de Dios, para salvación."

Para salvación al judío, a los griegos, al griego, y cuando se habla para el griego, entonces ahí incluye judíos entre los gentiles, o no judíos, por lo tanto, es poder de Dios para salvación. La predicación del Evangelio de Cristo es una manifestación del poder de Dios, ahí está el poder de Dios manifestándose para salvación de las personas que escuchan, pues nace la fe de Cristo, creen y lo reciben como único y suficiente Salvador.

Ahora, pasando a la Isla de Patmos nuevamente, viendo San Juan a Jesús en medio de los siete candeleros de oro, está viendo a Cristo como Rey en medio de Su Iglesia cuando haya terminado la intercesión de Cristo como Sumo Sacerdote en el Cielo, o sea que la Iglesia del Señor Jesucristo ha estado viendo a Cristo por estos dos mil años, alrededor de dos mil años, del Día de Pentecostés hacia acá, lo ha estado viendo como Cordero de Dios y como Sumo Sacerdote, pero vendrá un tiempo en que lo va a ver como Rey de reyes y Señor de señores y León de la tribu de Judá, llegará ese momento y eso será en la venida del Señor a Su Iglesia , la cual lo está esperando.

Por eso en Apocalipsis, capítulo 10, Juan ve descender del Cielo un Ángel Fuerte que desciende del Cielo con el Libro, un Librito abierto en Su mano, o sea, el Librito o Libro de los siete Sellos abierto en Su mano el cual Cristo tomó y clama, pone Su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la Tierra y clama como cuando ruge un león y siete truenos emiten sus voces.

Vean, ya está como León, y por consiguiente como Rey de reyes y Señor de señores, hablando, clamando, trayendo Su mensaje en el Día postrero. Juan lo escucha y por consiguiente escuchó, y fue a escribir, por consiguiente entendió lo que habló, lo que los truenos hablaron Juan lo escuchó y lo iba a escribir.

No sabemos si fue en símbolos, si fueron símbolos lo que él escuchó o qué fueron, pero el contenido de esos siete truenos es el misterio del Séptimo Sello; en palabras más claras, escuchó la revelación del misterio del Séptimo Sello, y el misterio del Séptimo Sello es el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Eso es lo que contiene el Séptimo Sello, y por consiguiente todo lo que estará sucediendo en la Venida del Señor como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores clamando como cuando ruge un león, por consiguiente Juan vio, a Cristo viniendo a Su Iglesia, en visión, y ahí se cumplió lo que Cristo dijo: "Yo quiero que él quede hasta que yo venga," ahí vino Cristo, lo vio como León y como Rey, como León Él es el Rey, estará hablando como León y por consiguiente Su mensaje como León y Rey será el mensaje que girará alrededor de la Segunda Venida de Cristo, que le dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, ese mensaje será para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Así como se ha predicado el mensaje del Evangelio de la Gracia que gira alrededor de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios quitando el pecado del mundo y como el Sumo Sacerdote haciendo intercesión en el Cielo con Su Sangre por todos los que lo recibirían como único y suficiente Salvador.

Su Iglesia ha estado pasando por diferentes etapas y encontramos que para cada etapa hubo un territorio, un mensaje, un mensajero, y un pueblo que formaría ese etapa o esa edad. Entre los gentiles comenzaron las etapas o edades representadas en las siete Iglesias de Asia Menor mencionadas en el libro del Apocalipsis, comenzaron en Asia Menor, representada esa edad o etapa en la Iglesia de Éfeso, y así cada Iglesia representó cada etapa y representó cada territorio donde se cumpliría cada una de las etapas.

Las características que tendrían las ciudades donde estarían esas Iglesias, serían las características que tendrían los territorios donde se cumplirían esas etapas. Y las características que tendría el mundo en esos tiempos, serían las características que tendría el mundo en este tiempo final.

Les dije cuál fue la primera edad de la Iglesia entre los gentiles: fue en Asia Menor, representada en la Iglesia de Éfeso, y San Pablo fue su mensajero. Luego vinieron otras etapas y la última etapa de las siete edades o etapas representada en la Iglesia de Laodicea, en la Ciudad de Laodicea, es tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo, del Cristianismo en la séptima etapa de la Iglesia, y el territorio de la Ciudad de Laodicea representa a Norteamérica.

Las características de la Ciudad de Laodicea se materializarán en Norteamérica bajo el tiempo del mensajero séptimo, el reverendo William Branham, que fue su mensajero, y por consiguiente fue el hombre más grande que Norteamérica ha tenido, y fue un profeta muy grande que Dios envió a Su Iglesia, sus profecías las tenemos escritas y grabadas, muchas ya fueron cumplidas, otras están en proceso de cumplimiento, y otras son para más adelante, pero todas las que faltan por ser cumplidas, se cumplirán también. Dios le dio más luz a Su Iglesia a través del ministerio del Espíritu Santo a través del reverendo William Branham.

Luego de esa séptima etapa cumplida en Norteamérica, ¿qué queda para la Iglesia del Señor Jesucristo? Pues todo lo que sucedió en la Isla de Patmos corresponde al territorio y al pueblo con el cual Dios esté tratando después de la séptima etapa o edad de la Iglesia entre los gentiles, y después pasará al pueblo hebreo el Evangelio del Reino.

Por lo tanto, la América Latina y el Caribe tiene una bendición muy grande, hay una bendición muy grande señalada en el Programa divino para el territorio de la América Latina y el Caribe, y de ahí se extenderá la bendición para otras naciones.

Por lo tanto, así como el Espíritu de Dios se movió, el Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo, se movió de edad en edad, así ha hecho en este tiempo final. Cristo en Espíritu Santo está con el pueblo latinoamericano y caribeño. El Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, está bendiciendo a la América Latina y el Caribe, y de ahí se extiende la bendición para otras naciones.

Con todos los problemas que hay en el medio ambiente, en el mundo político y económico, podemos ver lo que otras naciones ven, que la América Latina es autosuficiente. Lo que le falta a otras naciones, la América Latina y el Caribe lo tiene: tiene comida, alimento en abundancia, agua en abundancia, todo lo tiene en abundancia, la minería en la América Latina es grande, tiene de todo la América Latina y el Caribe.

Por lo tanto, la vista del mundo entero, si no está puesta por completo en la América latina y el Caribe, la van a poner, porque dependen de la América Latina y el Caribe, sin la América Latina y el Caribe todas las naciones tendrían muchos problemas.

Es que siempre que el Espíritu de Dios se mueve a un territorio, la bendición de Dios se mueve a ese territorio, y por causa de Sus escogidos, por causa de Su Iglesia, en donde se lleva a cabo una etapa, Dios bendice el territorio completo con todas las naciones que están en ese territorio.

Por amor a los escogidos, por amor a la Iglesia y los que la forman, la bendición viene sobre todos. Pues así como la lluvia y el sol vienen sobre la Tierra, sobre buenos y malos, así vienen las bendiciones de Dios también sobre los buenos y sobre los malos.

La bendición es a causa de la Obra que Dios está llevando a cabo en este territorio. Es como cuando se está llevando a cabo una labor o se está construyendo algún edificio o alguna urbanización, esa urbanización va a ser de bendición para el que la está construyendo, porque va a ganar dinero, y para los que van a vivir en ese lugar, porque van a vivir en un lugar mejor que ir a un lugar donde no hay vigilancia y donde no hay las facilidades que va a tener esa urbanización.

Con la construcción de ese lugar que será de bendición para los que van a vivir ahí, vienen bendiciones para muchas personas, porque muchas personas van a estar trabajando en ese proyecto y van a estar ganando dinero para su familia y así para poder vivir mejor y mandar los niños a estudiar, comprar ropa, comprar comida, y pagar los estudios, también, universitarios, y así por el estilo.

¿Ven? Por lo tanto, con la construcción del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, así como con la construcción de las diferentes partes del Lugar Santo de la Iglesia del Señor que se cumplió en Israel, en Asia Menor, en Europa y en Norteamérica, en esas etapas vino bendición sobre esos territorios.

Y ahora, con la construcción del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, formado por creyentes en Cristo, grandes bendiciones para el territorio latinoamericano y caribeño están señaladas en el Programa divino, pero la mayor bendición será para los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo en la etapa de oro de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Así como el reino de los gentiles comenzó con la cabeza de oro en el tiempo de Nabucodonosor, que fue la cabeza de oro con su reino, y pasó por el pecho y los brazos de plata con el imperio medopersa, y continuó con el vientre y los muslos de bronce con el imperio de Grecia con Alejando el grande, y luego con sus cuatro generales que heredaron el reino, y luego pasó al imperio romano, la cuarta etapa, y luego pasa ahí a las piernas de hierro y luego a los pies de hierro y de barro cocido. Así se ha movido la bendición de Dios a través de la labor que Cristo está haciendo por medio de Su Espíritu.

Y ahora, estamos en el tiempo en que así como el reino de los gentiles fue bajando hasta los pies de hierro y de barro cocido, en el cual se encuentra en la actualidad, y que es la etapa final del reino de los gentiles, y que desaparecerá esa etapa con la Segunda Venida de Cristo, porque la piedra no cortada de manos en Su Venida, con Su Venida serán desmenuzados los pies de hierro y de barro cocido, las piernas de hierro, el vientre y los muslos de bronce, el pecho y los brazos de plata y la cabeza de oro,;todos esos lugares y todos esos residuos de esos imperios van a desaparecer.

Y va a ser establecido el Imperio o Reino del Mesías en la tierra, porque la piedra no cortada de manos conforme a Daniel, capítulo 2, verso 30 al 45, crecerá y formará un gran Monte, un gran Reino, que cubrirá toda la Tierra, porque el Reino del Mesías será mundial.

Y ahora, tenemos que estar conscientes en qué etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo estamos viviendo y en dónde fue representada esa etapa: fue representada en la Isla de Patmos, ¿y quién representó allí y el mensaje allí? Juan el apóstol representó al mensajero que Dios tenga para este tiempo final, y el mensaje que le fue dado, esa revelación apocalíptica, contiene ahí el mensaje que estará siendo dado a la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final, y ahí no vamos a explicar mucho para no entrar a cosas que nos tomaría una hora o dos horas más.

La Iglesia del Señor Jesucristo estará escuchando en el Día postrero en la etapa representada en la Isla de Patmos y el mensaje apocalíptico que recibió Juan el Apóstol, estará recibiendo y escuchando la revelación apocalíptica en este tiempo final. Va a girar alrededor del libro del Apocalipsis, de toda esa revelación apocalíptica, que le fue dada a Juan el apóstol, y de ahí se va a entrelazar con toda la Escritura desde el Apocalipsis hasta el Génesis.

Por lo tanto, estamos viviendo en la etapa más gloriosa de la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde la Iglesia del Señor Jesucristo recibirá la fe para ser transformada y llevada con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, en donde cada creyente en Cristo recibirá la fe, la revelación de los siete truenos de Apocalipsis, o sea, el contenido.

Lo que los siete truenos hablaron lo van a conocer los creyentes en Cristo, y eso le va a dar la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, van a obtener un conocimiento, no solamente de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios y como Sumo Sacerdote, sino que también van a tener conocimiento de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá y como Rey de reyes y Señor de señores y Juez de toda la Tierra.

Y así como con el conocimiento de la Primera Venida de Cristo a través del Evangelio de la Gracia siendo predicado, siendo revelado todo ese conocimiento, obtenemos la fe para recibir a Cristo como Salvador y obtener esa transformación interior y obtener la salvación y Vida eterna, y obtener el nuevo nacimiento, y obtener el cuerpo angelical, así también con la revelación de la Segunda Venida de Cristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo a través de la predicación del Evangelio del Reino que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, la Iglesia Novia del Señor Jesucristo obtendrá la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Para recibir esa transformación física, así como recibió la transformación espiritual, cada creyente en Cristo recibirá la transformación física también en el Día postrero, y entonces es que podremos ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y glorificados como el cuerpo glorificado de Cristo y joven para toda la eternidad, y los que estén vivos, creyentes en Cristo nacidos de nuevo, pues serán transformados, los veremos a los que resucitarán y seremos transformados, seremos jóvenes eternamente representando de 18 a 21 años de edad.

Esa es la edad que aparentará el cuerpo glorificado de cada creyente en Cristo cuando lo reciban, así como el cuerpo glorificado de Cristo representa de 18 a 21 años de edad, porque esa es la flor de la juventud. Con razón cuando resucitó no lo conocían.

Podemos ver que por estas etapas que pasó Abraham y que pasó el pueblo hebreo con Moisés y luego con Josué entrando a la tierra prometida, y luego las etapas también por las cuales pasó Jesucristo, las pasa, las ha estado pasando la Iglesia del Señor Jesucristo en la forma en que tenía que pasarlas; o sea, cosas que sucederían en y a la Iglesia, y serían cosas paralelas a las que le pasaron a Jesucristo, las que le pasaron también al pueblo hebreo que salió con Moisés en el Éxodo y continuó con Josué entrando a la tierra prometida, y también las cosas que le pasaron al patriarca Abraham. Todo está representado, tipificado en esas personas, y hay más lugares y personas en las cuales y en los cuales fueron tipificadas las cosas por las cuales pasaría la Iglesia del Señor Jesucristo, las cuales son paralelas a aquellas cosas que pasaron en el pasado.

Y ahora, estamos en la etapa más gloriosa de la Iglesia del Señor Jesucristo, la Edad de Oro de la Iglesia del Señor, la Iglesia fue subiendo, el reino de los gentiles fue bajando de la cabeza de oro hasta los pies de hierro y de barro cocido, el reino de los gentiles así fue bajando, esa es la trayectoria del reino de los gentiles.

Pero el Reino de Dios, el Reino de Cristo, ha ido subiendo: de la etapa de los pies desde el tiempo de los apóstoles, pasando por diferentes etapas, hasta llegar a la etapa de la cabeza de oro de la Edad de la Piedra Angular, tan sencillo como eso. Ahora está en la cabeza de oro el Reino de Cristo, el Reino de Dios, en donde nos encontramos todos nosotros en el Reino de Cristo, en el Reino de Dios, el cual está en la esfera espiritual.

Es la etapa en y a la cual vendrá Cristo en el Día postrero, pues las otras etapas ya pasaron, por consiguiente será en la etapa de oro de la Iglesia del Señor Jesucristo, en la cual estamos viviendo, que la venida del Señor va a ser cumplida la resurrección de los muertos también, la transformación de los vivos, y el rapto o arrebatamiento de la Iglesia del Señor también, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, no sabemos el año, no sabemos tampoco mucho menos el mes, la semana, el día o la hora literal, pero sabemos que es para este tiempo final, para el Día postrero, que es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, el cual y en el cual ya estamos, y llevamos unos 12 años dentro de ese Día postrero. Recuerden que los Días postreros comenzaron en el tiempo de Jesucristo, porque los Días postreros son quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio.

"LAS ETAPAS DE LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO."

Hemos visto así a la ligera estas etapas, en otra ocasión hablaremos más detalladamente de cada etapa en un mensaje dedicado a cada etapa, a cada edad de la Iglesia, si Dios lo permite, y veremos con más detalles, si Dios lo permite, si no, pues tocaremos así a la ligera las diferentes etapas de la Iglesia en diferentes ocasiones, pero lo más importante de todo es saber en qué etapa de la Iglesia estamos viviendo.

"Y cuando la Iglesia Novia del Señor Jesucristo reconozca su posición," o sea, el lugar, la etapa, que le toca vivir, entonces es que estará escuchando el mensaje correspondiente a esa etapa, y ahí va a recibir la revelación del Séptimo Sello, en el momento correspondiente obtendrá el conocimiento de todo lo que los siete truenos hablaron, y lo que los truenos hablaron es lo que Cristo como León estuvo hablando.

Por lo tanto, es importante estar conscientes en qué etapa estamos viviendo, para saber qué mensaje tiene Cristo para Su Iglesia y por consiguiente para todos los creyentes en Cristo en este tiempo final, y conocer todas las promesas que hay para los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo que viven en este tiempo final.

Continuamos predicando el Evangelio de Cristo porque todavía faltan personas de ser añadidas a la Iglesia, y hasta que Cristo complete Su Iglesia, no nos vamos de esta Tierra; no podemos ser transformados ni llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero hasta que interceda por el último que formará parte de la Iglesia del Señor Jesucristo. Por consiguiente continuamos predicando el Evangelio de Cristo y dándole la oportunidad a toda persona que escucha la predicación del Evangelio de Cristo para que reciba a Cristo como único y suficiente Salvador.

Por lo tanto, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado y le bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento, para lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted.

Y los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo para que Cristo les reciba en Su Reino, les perdone, y con Su Sangre les limpie de todo pecado, y les bautice con Espíritu Santo y Fuego luego que sean bautizados en agua en Su Nombre y Cristo les añada a Su Iglesia en este tiempo final.

En las demás naciones pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que Cristo les reciba en Su Reino y así pueda tener la esperanza de vivir eternamente en el Reino de Dios, lo más importante es la Vida eterna, no hay otra cosa más importante que la Vida eterna, no hay otra cosa más importante que usted pueda recibir, que la salvación y Vida eterna.

¿Y quién nos puede dar Vida eterna? Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13 dice: "Dios nos ha dado Vida eterna," ¿y cómo Él nos ha dado la Vida eterna?, dice: "Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su Hijo, el que tiene al Hijo (o sea, a Jesucristo porque le recibió como Salvador) tiene la vida," ¿qué vida tiene? La Vida eterna, aseguró su futuro con Cristo en Su Reino eterno.

El que no tiene a Cristo, el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida, o sea, no tiene Vida eterna, lo que tiene es una vida temporal que se le va a terminar y ni siquiera sabe cuándo se le va a terminar, se le va a acabar la vida terrenal, y algunas personas dicen: "Yo todavía estoy joven y todavía me falta hacer muchas cosas, disfrutar de la vida y cuando ya esté viejito entonces recibiré a Jesucristo como Salvador."

Pero nadie sabe cuándo le toca dejar este planeta Tierra, mueren los niños, aun los bebés mueren, mueren los jóvenes, mueren los adultos, mueren los ancianos, o sea, que no hay una edad en específico en la cual la persona o las personas tengan que morir. Dios sí conoce el día en que la persona va a morir, por lo cual es importante que toda persona tenga asegurado su futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno. Por eso desde bebé presentamos los niños, los bebés, a Cristo, para que estén seguros en el Reino de Dios.

Por lo tanto, pueden continuar viniendo adultos, ancianos, adultos, jóvenes, niños, y a los bebés, pues, que todavía no los han presentado a Cristo, los presentan a Cristo, el ministro orará, los presentará a Cristo, y Cristo los recibirá en Su Reino.

Los niños de diez en años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo también, jóvenes, adultos, ancianos también, que están presentes, y los que están también en otras naciones y todavía no han recibido a Cristo como Salvador.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador. De las demás naciones, si pueden avisar cuando estén listos, allá en México, Villahermosa, y otros lugares, o también en Venezuela pueden pasar también en la pantalla si tienen las facilidades, allá en Colombia también si tienen las facilidades o en algún otro lugar, para cuando estén listos orar por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

En las demás naciones también pueden estar puestos en pie, ya vamos a orar por los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, y nuestros ojos cerrados todos, y los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo.

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que Te han recibido como único y suficiente Salvador, Te ruego los recibas.

Y ahora repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo en que podemos ser salvos. Creo en Tu Sacrificio en la Cruz del Calvario como el único Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti, y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mi el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino , quiero vivir eternamente. Señor, sálvame; creo de todo corazón que Tu, con Tu Sacrificio en la Cruz del Calvario, pagaste el precio de mi salvación y ganaste la salvación para mí y para todo aquel que Te recibe como único y suficiente Salvador.

Te ruego que se haga una realidad en mi vida la salvación que ganaste en la Cruz del Calvario para mí y para todos los escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Señor, en Tus manos encomiendo mi alma. Sálvame Señor, haz realidad Tu salvación en mi alma, en mi vida. Te lo ruego, Señor, en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes han recibido a Cristo como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán: "Escuché la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en mi alma, creí, y lo he recibido como mi único y suficiente Salvador." Él dijo:

"El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16.

"¿Cuándo me pueden bautizar?" Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado. El bautismo en agua es tipológico. El bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Por eso en el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, y por consiguiente, siendo que es un mandamiento del Señor Jesucristo, hace la voluntad de Cristo, cumple el mandamiento de Cristo, que dijo:

"El que creyere y fuere bautizado, será salvo."

Es un mandamiento de Cristo, el cual encontramos que millones de personas que han escuchado la predicación del Evangelio de Cristo han creído, han sido bautizados millones, y ahora le ha tocado a usted la bendición de identificarse con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

El mismo Cristo fue al territorio de Judea cuando Juan el Bautista estaba predicando y bautizando a todos los que creían, los cuales entraron al Jordán, a las aguas del Jordán, y recuerden que el Jordán representa muerte.

Luego encontramos que Jesús llegó, Juan estaba predicando y bautizando, hubo personas allí siendo bautizadas, y cuando le toca el momento a Jesús para ser bautizado, y Juan lo ve frente a él, Juan el Bautista le dice... recuerden que eran primos, aunque Juan no sabía quién sería el Mesías, pero por lo que se ve conocía a Jesús, eran primos, de seguro cuando niños jugaron, recuerden que María y Elisabet, la madre de Juan, y María, la madre de Jesús, eran parientas.

Pero Juan sabía a quién le estaba preparando el camino, en esos días; él dice que no sabía, que no lo conocía, ahora, cuando ve a Jesús que llega, y como él conocía a Jesús, por eso le dice: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti," no se sabe si ahí recuerda que su madre Elisabet le habló acerca de Jesús y no se sabe si María también le habló acerca de Jesús y no se sabe qué cosas hablaban ellos cuando niños, si es que se llegaron a reunir cuando niños, y no se sabe qué ellos hablaban acerca de Jesús.

Pero Jesús, hasta que fue ungido por el Espíritu Santo, hasta que vino el Espíritu Santo sobre Él, no era el Mesías, ¿y cómo puede ser posible que no fuera el Mesías? Porque Mesías lo que significa es Ungido, ungido con el aceite del Espíritu Santo para llevar a cabo la obra que el Mesías prometido llevaría a cabo.

Y Juan, cuando ve a Jesús, no quiere bautizarlo, y Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó. Si Jesús tuvo que cumplir toda justicia y ser bautizado para cumplir toda justicia, cuánto más nosotros para identificarnos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales está siendo sepultado tipológicamente, simbólicamente. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, está representando, en ese momento, que está levantándose a una nueva vida con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y es muy importante conocer el simbolismo para saber lo que está haciendo cuando está siendo bautizado.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y así tengan asegurado su futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.

Bien pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos y están aquí presentes o en algún otro país, y han escuchado en estos momentos la predicación del Evangelio de Cristo y han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad.

Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y hasta el próximo domingo Dios mediante. Siempre traigan a sus familiares, porque todos queremos que nuestros familiares también vivan eternamente, y nuestros amigos y amigas, nuestras amistades y nuestros vecinos también queremos que vivan eternamente.

Así que, traigan a sus familiares también y amistades, porque no se sabe si algún familiar suyo es el último que completará la Iglesia del Señor Jesucristo o algún vecino o algún amigo o amiga.

Así que, es una labor misionera que se hace en esa forma, porque todos los creyentes en Cristo están llamados a llevar el mensaje del Evangelio de Cristo a otras personas, contar el Evangelio de Cristo, lo que Cristo hizo en Su primera venida.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y hasta el próximo domingo Dios mediante.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez para que les indique cómo hacer para ser bautizados los que han recibido a Cristo, y en cada país dejo al ministro correspondiente. Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

"LAS ETAPAS DE LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO."

 

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