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Muy buenos días o buenas tardes, ministros compañeros en el ministerio en el Cuerpo Místico de Cristo, co-pastores, ayudantes de ministros, colaboradores y damas presentes, y jóvenes y también niños aquí presentes y en diferentes naciones; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Hemos escuchado los anuncios que fueron hechos desde Bogotá para las actividades que se llevarán a cabo con el gran Rabino. Oren mucho por esas actividades para que todo salga bien, y los ministros que quieran estar, de otros países, también pueden estar; y en Semana Santa, también están invitados para estar Semana Santa en Puerto Rico los que tengan visa, y los que puedan sacar sus visas, que lo hagan con tiempo para que puedan estar. Ahí, pues se hablará también acerca de la labor en pro de la paz de Tierra Santa, y cualquier cosa que haya que hacer se hablará también ahí con los ministros.

Para esta ocasión leemos en el Salmo 1, verso 1 en adelante nos dice:

"Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,

Ni estuvo en camino de pecadores,

Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

Sino que en la ley de Jehová está su delicia,

Y en su ley medita de día y de noche.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,

Que da su fruto en su tiempo

Y su hoja no cae;

Y todo lo que hace, prosperará."

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Hoy, primer sábado del mes en el cual se tiene la reunión de ministros y colaboradores y damas (incluye damas también), jóvenes también, niños y todos los colaboradores en la Obra del Señor, colaboradores en cada congregación, en la congregación en la cual está, y también desde ahí trabajando en la Obra del Señor en favor de todo el Programa divino, trabajando a nivel local y también a nivel internacional, respaldando toda la Obra de Dios con sus oraciones y también en las demás formas en que se respalda la Obra de Dios.

Y ahora, como tema tenemos: "UN PUEBLO PROSPERADO." o próspero, de ese pueblo próspero nos habla aquí la Escritura, que es aquel que tiene la Palabra de Dios, la Ley divina, y ese pueblo la tiene acá en su corazón, la tiene escrita en las tablas de su corazón; ya no un corazón de piedra, sino en tablas del corazón tierno que ha sido dado a Dios para que escriba Sus leyes divinas, pues Dios prometió que escribiría Sus leyes en el corazón; y si Él lo dijo, entonces Él lo cumple, por consiguiente, vean aquí, esto es bajo el nuevo Pacto, Jeremías, capítulo 31, versos 31 en adelante dice:

"He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.

No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo."

Este es el pueblo próspero, este es el pueblo del cual dice la Escritura que Dios tomaría de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre, y por consiguiente ha estado llamando a cada individuo que formará parte de ese pueblo, que formará parte de ese Cuerpo Místico de creyentes en Dios bajo el nuevo Pacto, que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, es el pueblo próspero con todas las bendiciones divinas del Cielo y de la Tierra.

¿Y cómo podemos alcanzar las bendiciones celestiales? Está en la Escritura: creyéndolas de todo corazón se van materializando en las personas, y así también las bendiciones terrenales: creyéndolas se van materializando en cada una de las personas que las creen, esto es para los creyentes en Cristo bajo el nuevo Pacto.

Cada promesa divina es de bendición para cada creyente en Cristo que forma parte de este Cuerpo Místico de creyentes, que es el pueblo próspero o prosperado que está bajo el nuevo Pacto, en quien se hacen una realidad las bendiciones que Dios dijo que vendrían sobre los creyentes, sobre aquellos que guardarían, creerían y guardarían la Palabra de Dios. Aquellas bendiciones que fueron habladas en el Monte Gerizim, son también en el nuevo Pacto para todos los creyentes en Cristo.

Algunas veces nos preguntamos: "¿Y cómo tengo que hacer para recibir las bendiciones?" lo primero es leerlas, saber que son promesas divinas, porque usted no puede basar su fe en ideas humanas, sino en la Palabra de Dios, en lo que Dios ha prometido para todos los creyentes en Cristo, y por la Palabra viene la fe, la fe viene por el oír la Palabra de Dios, usted la oye cuando se predica y usted la escucha también cuando la lee, entonces usted está escuchando en su mente y en su corazón esa Palabra y nace la fe de Cristo, la fe en lo que Él ha prometido, y usted, al creerlo, aunque no lo entienda lo cree y se mantiene firme creyéndolo, y si es una promesa de una bendición terrenal, entonces camina hacia adelante y se hará una realidad.

Es como cuando Dios sacó el pueblo hebreo de la tierra de Egipto, ¿y cómo sucedió allá? Le fue dada la Palabra a Moisés, Moisés la creyó, fue a Egipto, la habló al pueblo, el pueblo creyó, aunque hubo bastantes situaciones difíciles, pero las situaciones difíciles no impiden que se cumpla lo que Dios prometió.

Dios envió a Moisés para libertar al pueblo hebreo por medio del profeta Moisés, y Moisés tenía que caminar hacia adelante para que se hiciera una realidad la liberación del pueblo, y el pueblo tenía que caminar hacia adelante en esa promesa, creerla y hacer todo lo que Dios le dijera por medio del profeta Moisés para que se hiciera una realidad la liberación de la cual le había hablado a Abraham en el capítulo 15 del Génesis, versos 12 al 19.

Luego que son libertados, encontramos que lo persigue luego el faraón con su ejército a Moisés y al pueblo hebreo que estaban ya libertados, y se encuentra Moisés con faraón y su ejército detrás de él y del pueblo hebreo, y el Mar Rojo frente a ellos, y Moisés le dice al pueblo, le había dicho al pueblo, que todos estos egipcios que ellos habían visto, no los verían más.

Pero ahora, cuando la situación se pone difícil, Moisés comenzó a clamar a Dios, no podía pasar hacia adelante ni podía caminar hacia atrás y el dicho que hay en eso es: "Estaba entre la espada y la pared," pero Dios le dice... Dios no se alegró de que Moisés clamara a Él, Dios más bien se molestó, le dice: "¿Por qué clamas a mi?." Y ahora, pone la responsabilidad sobre Moisés: "¿Por qué clamas a mi?" capítulo 14, verso 9 en adelante del capítulo 14 del Éxodo, dice:

"Siguiéndolos (o sea, el faraón y el ejército del faraón), pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón.

Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová.

Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?

¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto."

Así que hasta allá en Egipto no estaban muy de acuerdo con ser libertados, pero el programa de Dios era libertarlos porque Dios se lo prometió a Abraham, y Abraham lo creyó en el capítulo 15 del Génesis, versos 12 al 19, y le dijo que iban a salir con gran riqueza y que a la nación a la cual servirían, Dios, con mano fuerte, los libertaría a ellos y castigaría a esa nación, y vino a ser la nación egipcia del faraón:

"Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis..."

Está profetizando ahí Moisés, que todos esos egipcios que ellos están viendo nunca más los iban a ver. ¿Cómo iba a ser eso? Más adelante iba a cumplirse esa profecía que Moisés está dando, y si ya Moisés profetizó eso, de alguna forma se va a cumplir, y Moisés lo creía también, fue Palabra que fue puesta en el corazón y la mente de Moisés para ser hablada, era el pensamiento divino viniendo a Moisés y Moisés hablándolo, y al hablarlo ya viene a ser la Palabra hablada, la cual tiene que materializarse, cumplirse:

"Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos (o sea, ellos no tenían que pelear).

Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Dí a los hijos de Israel que marchen."

¿Y para dónde iban a marchar? Si marchaban hacia atrás, allá estaba el ejército del faraón para matarlos; y si marchaban hacia adelante, ahí estaban las aguas, ¿cómo iban a marchar? Si llegan a cierto sitio caminando en el mar, se ahogaban, y con tantas cosas que llevaban, cómo iban a marchar por el mar; pero Dios le dijo a Moisés: "Diles que marchen."

Cuando vamos a un supermercado o vamos a un centro comercial, si usted de lejos mira la entrada y mira las puertas automáticas, eléctricas, de cristal que están allí, y usted se para con su familia y dice: "No podemos entrar, están cerradas las puertas, ¿cómo vamos a entrar si están cerradas?" ¿Cuál es la contestación de uno que sepa? "Marcha hacia adelante para que entres," y usted marcha con su familia hacia adelante y se abren las puertas. Así fue con el Mar Rojo.

¿Por qué se abren las puertas cuando usted se para frente a esas puertas de cristal en los supermercados y en los centros comerciales? Porque están codificadas para abrirse cuando usted llega a cierto lugar. Y así es en el Programa divino, todo Dios lo tiene codificado en la promesa que Él ha hecho. Vean, Moisés con el pueblo caminaron hacia adelante, ¿y qué pasó? Se abrió el Mar Rojo.

Ahora, más adelante cuando le tocaron entrar a la tierra prometida, y Moisés ya había muerto, tenían que pasar al otro lado del Jordán, y era el tiempo de la siega, de la cosecha, el tiempo de la cosecha, en el tiempo de la cosecha el Jordán se llenaba de mucha agua y se desbordaba, se desbordaba el Jordán. O sea, que hasta la orilla se cubría de agua, el tiempo de cruzar el Jordán hacia la tierra prometida, pasar hacia Jericó, que era la ciudad ahí que estaba cercana, al otro lado del Jordán, y amurallada, vean, va a pasar el Jordán en el tiempo que más agua tiene.

Pero ya le había dicho Dios a Josué el secreto: "Cuando vayan con el Arca del Pacto los sacerdotes (tiene que ir adelante la Palabra, el Arca del Pacto, que es Cristo), cargada sobre los hombros de los sacerdotes..." y esto representa: los sacerdotes, a los mensajeros de cada edad. Recuerden que los creyentes en Cristo son sacerdotes de Dios según el Orden de Melquisedec, Primera de Pedro, capítulo 2, versos 4 al 10, dice que somos real sacerdocio, pueblo adquirido por Dios.

Y ahora, de edad en edad encontramos que el mensajero de cada edad se ha movido con el pueblo de una edad a otra, y el Arca, Cristo, la Palabra, ha sido cargada en ese Templo espiritual de una edad a otra. Pero recuerden que las siete edades de la Iglesia corresponde al Lugar Santo, y el Arca del Pacto pasó por el Lugar Santo también; del Atrio al Lugar Santo, y del Lugar Santo tenía que pasar al Lugar Santísimo. Pero en el Lugar Santísimo no podía entrar, no puede entrar cualquier persona, tiene que ser la familia del sumo sacerdote, el sumo sacerdote y sus hijos, que tienen a cargo esa labor de entrar el Arca al Lugar Santísimo, son los únicos que pueden.

Por lo tanto, se requiere que un ministerio tenga, con los demás ministros, esa labor en el Día postrero, así como de edad en edad el mensajero de cada edad con el grupo de ministros de su edad cargaron el Arca, movieron el Arca de una edad a otra edad, se abrió una nueva edad cuando el Arca pasó a una nueva etapa de la Iglesia.

Todo eso en el Lugar Santo y después corresponde al Lugar Santísimo que es la Edad de Oro, la Edad de la Piedra Angular, la Edad más gloriosa de todas las etapas. Por lo tanto, tiene que haber un grupo de ministros y un mensajero para ser usados por Dios para esa labor, porque en el Templo espiritual de Cristo tiene que haber Lugar Santo y Lugar Santísimo.

Si no tiene Lugar Santísimo entonces no viene a ser el Templo del Señor Jesucristo, y el Lugar Santísimo estaba allá en el Oeste, y en la construcción del Templo espiritual de Cristo, que comenzó en el Este, el Templo siguió por Asia Menor, luego continuó por Europa, luego pasó a Norteamérica al Oeste, y de Norteamérica a la América Latina, la séptima edad se cumplió en Norteamérica, y de ahí, como pasó de una edad a otra la Iglesia, el Programa divino para cada etapa de la Iglesia tiene que pasar a la etapa de Edad de Oro, la Edad de Piedra Angular. Y por cuanto el Lugar Santísimo estaba en el Oeste, tiene que estar en el Oeste del mundo la etapa del Lugar Santísimo de la Iglesia del Señor Jesucristo, no puede estar en otro lugar, y por consiguiente tiene que haber ministros para ser instrumentos de Dios para esa labor, y tiene que estar el ministerio correspondiente al Día postrero para tomar el Arca del Pacto, la Palabra, el Cetro del Señor, la Espada del Rey, para pasar al Lugar Santísimo; no hay otra forma para entrar al Lugar Santísimo. Entra a la etapa del Lugar Santísimo el mismo pueblo próspero o prosperado que ha venido viajando de edad en edad.

Así como Dios dijo de Israel, le dijo a Abraham, que los libertaría, castigaría al pueblo, en el cual servirían a ese pueblo (que fue Egipto en aquel tiempo) y saldrían con gran riqueza, un pueblo próspero, rico salió, y vean ustedes, en lo espiritual la Iglesia del Señor Jesucristo que sale del mundo y que de edad en edad ha estado en medio del reino de los gentiles, es un pueblo próspero, lleno de las bendiciones de Dios, rico en bendiciones divinas, y que ha estado siendo bendecido físicamente también de etapa en etapa, y este es el tiempo que más bendición espiritual y física tiene la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, ¿cómo vamos a heredar las bendiciones espirituales y materiales dadas o prometidas para este pueblo que está junto a la fuente de agua y que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará? Ahí está la promesa de que todo lo que hace prosperará, predica el Evangelio y las almas se convierten a Cristo, predica el Evangelio y siguen viniendo más almas a Cristo para continuar formando la Iglesia del Señor Jesucristo en la etapa final.

En lo físico, como en lo espiritual, hay grandes bendiciones para ese pueblo, para la Iglesia del Señor Jesucristo, y por cuanto son promesas divinas, entonces es como le dijo Dios a Moisés y como le dijo a Josué, no es cosa de sentarse a esperar que se cumplan, es cosa de trabajar por la fe. Dice en Hebreos, capítulo 11 que seamos imitadores de aquellos que por la fe conquistaron promesas, creyéndolas y caminando hacia adelante.

¿Y cómo caminamos hacia adelante? Si ya las creímos, por ejemplo, si la Escritura dice que vamos a ser prosperados en los negocios, entonces ¿qué tenemos que hacer? Pues hacer negocios; si dice que vamos a ser prosperados en lo espiritual en traer muchas almas para Cristo, ¿entonces qué hay que hacer? Predicar el Evangelio, llevar el Evangelio por todos los lugares, para que vengan las almas a los Pies de Cristo.

Es como las puertas electrónicas automáticas en los supermercados y en los centros comerciales, que cuando se camina hacia adelante se abren, y así se abren esas promesas delante de las personas pertenecientes a este pueblo próspero: caminan hacia adelante, no con los brazos cruzados, sino trabajando, comienzan a trabajar en las cosas sobre las cuales Dios ha prometido bendición, y así se cumplen esas promesas en ellos, por la fe las creen y caminan hacia adelante y las conquistan.

Miren, como es la Palabra, lo que usted creyó, donde están esas promesas; miren lo que dice aquí en Isaías, capítulo 55, versos 7 en adelante dice:

"Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,

así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié."

Y ahora, por cuanto la Palabra de Dios enviada al pueblo próspero, al pueblo prosperado, esa Palabra será prosperada y hace aquello para lo cual Dios la envió, hace aquello que dice que va a hacer, entonces el creyente, al escuchar esa Palabra ya sea a través de la predicación o leyéndola, al escuchar esa promesa, la cree, y comienza a trabajar con esa promesa, comienza a trabajar basado en esa promesa.

Así es también la promesa de la Visión de la Carpa, y no vamos a explicar mucho porque esa Visión de la Carpa es una promesa y se convertirá en una realidad con personas que creen esa promesa y no se quedan con los brazos cruzados para ver si se cumple esa promesa, sino que por la fe, creyéndola, se ponen a trabajar en pro de esa promesa, en pro de esa Visión de la Carpa, y luego ¿qué sucede? Como se encarnó en ellos esa Palabra, entonces trabajan alrededor de esa Palabra, sobre esa promesa, y se convertirá en una realidad.

Y eso será la Palabra vindicada, la Palabra hecha una realidad, la Palabra prosperada o que ha sido prosperada, que ha hecho aquello para lo cual fe dada, traída, hablada, esa Palabra divina; fue hablada y tiene que cumplirse, y por consiguiente tiene que haber personas que creen y trabajan basados en esa Palabra, y por consiguiente no será una obra humana, sino una obra divina pero por medio de seres humanos.

Y ahora, estamos viendo el pueblo prosperado y podemos ver que es la Iglesia del Señor Jesucristo desde el Día de Pentecostés hacia acá, el pueblo bajo el nuevo Pacto que Dios dijo que establecería con la casa de Jacob y con la casa de Judá, con la casa de Israel y con la casa de Judá.

Y ahora, ese pueblo en la primera edad no podía traer a cumplimiento esa promesa, ni siquiera había sido revelada esa promesa, abiertamente no había sido revelada aunque está en tipos y figuras en el Antiguo Testamento y también en el Nuevo Testamento.

A través de las etapas encontramos que la Iglesia del Señor Jesucristo ha estado caminando sobre promesas divinas correspondientes a cada edad; para cada edad hay Palabra divina que fue hablada, y el mensajero de cada edad la capta, la habla, se hace carne en él, la habla, se hace carne en los creyentes, y caminan hacia adelante en el Programa divino, y así pasan de una edad a otra edad, y se cumple lo que Dios ha prometido para Su Iglesia en cada edad.

Y la Palabra prometida para cada edad es la luz de la edad, la luz de la edad en el mensajero y la luz de la edad en el pueblo que recibe esa Palabra, y por consiguiente, así es como la Iglesia tiene la luz en cada edad, y por consiguiente a través de la Iglesia Cristo es la luz para el mundo, Cristo dijo que Él era la luz del mundo: "Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida." San Juan, capítulo 8, verso 12. Y en otro lugar dijo, por ahí por San Mateo: "Vosotros sois la luz del mundo."

Es que todo lo que Cristo es, lo son también los creyentes en Él, y a todo lo que Cristo es heredero, son también coherederos con Cristo los creyentes. Cristo es la estrella resplandeciente de la mañana, Apocalipsis, capítulo 2, verso 28, y Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, y los creyentes en Cristo están tipificados también en estrellas. La simiente de Abraham está tipificada en las estrellas del Cielo y también en la arena del mar, pues Dios le dijo a Abraham que su simiente sería como las estrellas del Cielo y como la arena del mar.

Y ahora, viviendo nosotros en el Día postrero o séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, para heredar las promesas divinas tenemos que conocer cuáles son esas promesas, y así nace la fe en nuestra alma, las creemos y caminamos adelante con esas promesas, creyéndolas y sabiendo que van a ser cumplidas a nosotros y en nosotros, y trabajamos basados en esas promesas y así se hacen una realidad.

Hay muchas promesas divinas para nuestro tiempo. Hemos visto que hay un pueblo que sería próspero, y por lo tanto sería prosperado ese pueblo conforme a la promesa divina, por lo tanto tendrán conocimiento de esas promesas, las creerán, y trabajarán alrededor de esas promesas, y Dios, por cuanto no puede negar Su Palabra, las hará una realidad.

Así son todas las promesas divinas, así también es la promesa de sanidad divina, en la misma forma, basados en lo que Dios prometió y lo que Dios hizo a través de Cristo en la Cruz del Calvario, y por Sus llagas fuimos nosotros curados; y también la salvación es en la misma forma, por eso se predica salvación para que nazca la fe de Cristo en el alma de las personas, crean, y caminen hacia adelante para obtener la salvación recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador, y siendo bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo y Cristo los bautizará con Espíritu Santo y Fuego y producirá en las personas el nuevo nacimiento, y así obtendrán el nuevo nacimiento y obtendrán por consiguiente la Vida eterna, han nacido a la Vida eterna. Tan sencillo como eso.

Dios, a medida que vaya pasando el tiempo, los días, semanas y meses, no sé a cuánto tiempo llegaremos en estas o esta etapa, continuaremos escuchando las promesas que Dios ha hecho para nuestro tiempo, y nuestra fe crecerá, nacerá, crecerá en esas promesas y se harán una realidad hasta llegar a obtener la fe para ser transformados y raptados; y la fe crecerá a tal grado que podremos obtener: la transformación los que estamos vivos, y los muertos la resurrección en cuerpos eternos.

Recuerden que ellos creían, los creyentes en Cristo que han partido, creían en la resurrección para los que estuvieran muertos físicamente, y en la transformación para los vivos, lo cual será cumplido en el Día postrero, y no sabemos en qué año del Día postrero, ni en qué mes, ni en qué semana, ni en qué día literal, pero el Día postrero, que es el séptimo milenio, es el tiempo para el cumplimiento de esa promesa en la Edad de Oro, la Edad de Piedra Angular, la edad para la venida del Señor.

"UN PUEBLO PROSPERADO."

A ese pueblo pertenezco yo, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también. Habrá personas que dirán... por ejemplo hablando de Cayey: "Estas personas aquí en Cayey comenzaron en cierto lugar, en la frontera de Cayey-Cidra, y han ido prosperando tanto, que ya tienen muchas cosas, y modernas."

¿Dónde está el secreto? En que es un pueblo próspero o prosperado por Dios, creyente en las promesas divinas correspondientes a este tiempo final, así es para el pueblo, para la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes, y así es para cada creyente como individuo.

Por lo tanto, que las bendiciones prometidas por Dios para los miembros de este Cuerpo Místico de creyentes, este pueblo próspero o prosperado, se materialicen en cada uno de ustedes como individuos también, y sean prosperados grandemente en este año 2012, ustedes que están presentes y los que están también otras naciones.

Y cada uno de los ministros también, sean ministros prósperos en lo espiritual y en lo material también, que Dios los prospere grandemente espiritualmente y materialmente, y a mi también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¿Y qué vamos a hacer para que se materialice en este año toda bendición de prosperidad? Pues trabajar con esas promesas de bendiciones de prosperidad que están dadas y manteniéndonos firmes creyendo que será prosperado lo que Dios prometió, hecho realidad en y para cada uno de nosotros como individuos también. Manténgase creyendo y trabajando, trabajando basado en las promesas de Dios para nuestro tiempo, para usted como individuo y para el Cuerpo Místico de Cristo como Iglesia.

Así hemos visto que toda la Iglesia del Señor Jesucristo, no solamente en Puerto Rico sino en todas las naciones, trabajando y siendo prosperado; la Iglesia del Señor Jesucristo, que es universal, es próspera, y el tiempo de prosperidad más grande en lo espiritual y en lo material es este tiempo. No hay otro tiempo mayor, más grande que éste para la Iglesia del Señor Jesucristo, no importa los problemas que tenga el planeta Tierra, no importa los problemas que tengan los gobiernos, no importa los problemas que tengan las naciones, éste es el mejor tiempo para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Esta es la etapa o Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo, ¿y cómo podemos ver que es la Edad de Oro para la Iglesia? Es la edad del Lugar Santísimo, y usted busca cómo fue construido el Lugar Santísimo y encontrará que estaba cubierto de oro, ¿ven? Es la Edad de Oro, así como el Lugar Santísimo es el lugar de oro en el Templo, así también la Iglesia del Señor Jesucristo está en la Edad de Oro, la edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo.

Y cuando se complete, entonces vendrá la plenitud del Espíritu Santo, la plenitud de Dios, la plenitud de Cristo, a la Iglesia del Señor, a la etapa correspondiente a nuestro tiempo, que es la etapa del Lugar Santísimo, y por consiguiente viene al Lugar Santísimo, donde está el Arca del Pacto, la Palabra de Dios, así como vino y entró al Lugar Santísimo al tabernáculo que construyó Moisés y al templo que construyó el rey Salomón.

Así que, vean ustedes el tiempo glorioso en el cual estamos nosotros viviendo, por eso en este año espero y esperamos que Dios nos dé grandes bendiciones y nos abra las Escrituras, nos abra esas promesas de bendición espiritual y material que hay de parte de Dios para Su Iglesia, las cuales serán dadas a conocer, abiertas, por medio del Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, en este tiempo final.

Cada año la fe va creciendo en medio de la Iglesia del Señor y en cada creyente en Cristo. No se detiene, porque lo que no crece, entonces mengua. Así que va creciendo la Iglesia del Señor hasta que se complete, va creciendo la fe en los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, y va creciendo la bendición espiritual y material para este pueblo prosperado por Dios, un pueblo próspero, lleno de las promesas divinas siendo materializadas cada año en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes aquí presente en Cayey, Puerto Rico, y también con ustedes allá en Bogotá a través del satélite Amazonas o internet, y también con ustedes allá en Venezuela, en la República Mexicana, en Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y demás lugares de Centroamérica, y también Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Chile, Argentina, Brasil, y demás lugares; República Dominicana, Haití y demás lugares del Caribe, y también Norteamérica, Canadá, África, y demás naciones.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes, y la Palabra prometida sea prosperada en la Iglesia del Señor Jesucristo y en cada uno de los miembros de la Iglesia del Señor en este tiempo final, en cada uno de ustedes y en mí. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Ya mañana estaremos nuevamente aquí presentes y a través del satélite Amazonas o de internet en y para diferentes países. Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto.

Oren mucho por la actividad de mañana Dios mediante para que Dios nos dé grandes bendiciones, nos enseñe Su Palabra, nos abra Su Palabra, nos abra Sus promesas, y nos bendiga grandemente, y siga añadiendo a Su Iglesia los que faltan para que pronto se complete la Iglesia del Señor Jesucristo.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez para continuar, el cual les hablará también a todos los que están a través del satélite Amazonas y de internet, y luego que él les tenga lo que les ha de hablar, entonces pasará al ministro correspondiente en cada nación para que puedan continuar la reunión de ministros y colaboradores de cada primer sábado de cada mes.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, y hasta mañana Dios mediante.

"UN PUEBLO PROSPERADO."

Subtitles: 
http://carpa.com/sites/default/files/messages/es/2012/01/2012_01_07-un_pueblo_prosperado.sbv

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