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Muy buenos días, amables ministros presentes y los que están en otras naciones, hermanos y hermanas, y colaboradores presentes y en otras naciones también; y también nuestro amado hermano y amigo Miguel Bermúdez Marín, allá donde se encuentra en Venezuela, que Dios te bendiga Miguel, y a todos los ministros y colaboradores y hermanos y hermanas allá, reunidos en Venezuela.     Es una bendición grande estar con ustedes hoy, primer sábado del mes, como siempre, en esta actividad o reunión de ministros y colaboradores, y damas y jóvenes, en diferentes naciones y aquí en Puerto Rico.     Para hoy, vamos a ver si está listo ya un video, el video que es para el próximo domingo arriba, es un documental corto, si lo tienen listo ahora, también lo pueden pasar a través del satélite para verlo también acá si lo tienen listo…¿está listo? Es el video o documental del almuerzo del Gran Rabino con la comunidad judía, en el cual yo estuve también acompañándole en ese almuerzo; vamos a verlo para tener un cuadro claro de la importancia de estas actividades con la comunidad judía en un tiempo tan importante que el pueblo hebreo, Israel, necesita este compañerismo, y necesita que todos los cristianos en todas las naciones estén orando por Israel y ayudándole en todo momento. Si está listo, pues, lo pueden pasar para verlo en estos momentos [proyección del documental].     ...Por ser hoy el primer sábado del mes que siempre se lleva a cabo la reunión de ministros en forma internacional, hemos adelantado el video o documental de la reunión o almuerzo con la comunidad judía, lo hemos adelantado para ustedes hoy, ministros, colaboradores, y damas y jóvenes que están reunidos, tanto aquí en Puerto Rico, como en diferentes naciones. Así que, fue un adelanto para ustedes, del documental que se estará pasando, no mañana, sino el domingo que viene arriba, y el domingo próximo estaremos viendo uno también, al comienzo de la actividad, mañana domingo, que tiene que ver con las huellas de las manos que colocan: sobreviviente, hijo de sobreviviente, y nieto de sobreviviente. Ese lo veremos (no se los voy a explicar) mañana lo veremos, ese se pasa tempranito y lo ven los que madrugan, que están tempranito, ven ese documental. Ya vimos el del domingo pasado que fue muy importante, en la conmemoración de la Shoá, que se llevó a cabo en Bogotá, Colombia, en donde estuvo el Gran Rabino y otros importantes rabinos.     Hay una buena relación con Israel, con el Gran Rabino, y con los diferentes rabinos en los diferentes países. Algo está moviéndose en las Escrituras, y se está concretando, cristalizando, algo importante de las Escrituras que tienen que ver con el pueblo hebreo, con Israel.      Que Dios bendiga a Israel, que Dios bendiga a Jerusalén, y que pronto la paz se convierta en una realidad para Jerusalén y para todo Israel y para todo el Medio Oriente; y que la promesa de la venida de Elías se haga una realidad, la promesa de los dos Olivos se haga una realidad para Israel, y la promesa de la Venida del Mesías se haga una realidad, y se establezca el Reino del Mesías pronto en Israel y sobre todas las naciones. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.      Algo está pasando en el Programa de Dios, y es algo importante, profético, correspondiente a este tiempo final en el cual estamos viviendo. Todos ustedes están trabajando en ese Programa, y yo también. Para el Cristianismo hay una bendición grande, el Cristianismo está esperando la Venida del Mesías también.     Escucharon al Gran Rabino hablando acerca del Mesías, y si venía a ellos primero, le darían la bienvenida al Cristianismo; si viniera al Cristianismo, entonces verían cómo sería la situación entonces. Aun el Islam, con los Imanes, que vienen a ser los ministros islámicos, del Islam, lo que nos han dicho es que Jesús está vivo y que Él va a establecer un Reino. Y les hemos preguntado si ellos también van a estar en ese Reino, y han dicho que sí, que ellos también van a estar en ese Reino; eso es lo que han dicho los Imanes o ministros del Islam con los cuales hemos hablado y hemos tenido compañerismo en diferentes congresos o diálogos inter-religiosos.     Así que, las tres religiones, de tres descendientes de Abraham, están esperando al Mesías, están esperando un Reino en el cual estarán islámicos, judíos y cristianos; son simiente de Abraham, tanto judíos como islámicos y como cristianos.     Algo se está preparando, y es algo profético, para hacerse una realidad en el Día Postrero, que es el séptimo milenio de Adán hacia acá.     Oren mucho por Israel, oren mucho por la paz en Jerusalén, por la paz en todo Israel, por la paz en el Medio Oriente. Amamos a todas las personas y deseamos la paz para todas las personas.     El Cristianismo está esperando al Mesías, la Venida del Señor, para la transformación y el arrebatamiento o rapto para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, lo cual es algo que antecede, es primero, al establecimiento del Reino, que será la restauración del reino de David, donde el Mesías Príncipe se sentará en el Trono de David y reinará sobre Israel y sobre todas las naciones.     Veamos aquí algo relacionado con la Iglesia del Señor Jesucristo, los creyentes en Cristo, los cristianos. En Romanos, capítulo 8, verso 18 en adelante nos dice:     “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.     Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.     Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;     porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.     Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     Nuestro tema es: “LA LIBERTAD GLORIOSA DE LOS HIJOS DE DIOS.”      En este pasaje que nos habla San Pablo en su Carta a los Romanos de la libertad gloriosa de los hijos de Dios, nos está hablando de los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, los cuales, al recibir a Cristo como único y suficiente Salvador y ser bautizados en agua en Su Nombre, y recibir Su Espíritu Santo, han obtenido el nuevo nacimiento y por consiguiente han nacido en el Reino de Dios; porque el nuevo nacimiento no es terrenal, es celestial, es del Cielo; y por consiguiente, todos los creyentes en Cristo, su ciudadanía como cristianos, como creyentes en Cristo, es celestial. Eso es lo que nos dice el apóstol Pablo en su Carta a los Filipenses. Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21:     “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;     el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”     Aquí nos muestra el apóstol Pablo que nuestra ciudadanía como creyentes en Cristo está en los Cielos. Es ciudadanía de la Nueva o de la Jerusalén celestial. Esa Jerusalén celestial tiene ciudadanos, y cada creyente en Cristo es un ciudadano de esa Jerusalén celestial; de ahí es el cuerpo espiritual de cada creyente en Cristo; ha nacido en el Reino de Dios, en la Jerusalén celestial, y por consiguiente, es un miembro de la Familia de Dios, es un hijo o una hija de Dios perteneciente a la Familia de Dios.     Y por eso es que el Apocalipsis nos dice, y también nos habla Primera de Pedro, capítulo 2, versos 4 al 10, que somos real sacerdocio, pertenecientes al sacerdocio según el Orden de Melquisedec, al sacerdocio de la Jerusalén celestial, de la cual el Sumo Sacerdote es el Señor Jesucristo. Jesucristo es Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec. Por lo tanto estos hijos e hijas de Dios, los cuales por medio del nuevo nacimiento han nacido como hijos e hijas de Dios en el Reino de Dios, son las personas de las cuales San Pablo habla de la libertad gloriosa que tendrán estos hijos e hijas de Dios.     Esa libertad gloriosa es la redención del cuerpo o transformación del cuerpo físico para los que estén vivos, y para los que murieron la resurrección en cuerpos eternos, inmortales, glorificados y jóvenes, como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador; esa es la adopción, la redención del cuerpo. Y entonces, los hijos e hijas de Dios serán libres, libertados físicamente, así como han sido libertados espiritualmente, libertados del reino de las tinieblas y colocados en el Reino de Cristo que es el Reino de Dios. “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres,” dice Jesús en San Juan, capítulo 8 [verso 36]. Ahí lo encuentra cuando Él está hablando acerca de esta liberación o redención que Él vendría a llevar a cabo.      Es Cristo nuestro libertador, es Jesucristo el que libertará a cada uno de los creyentes en Él nacidos de nuevo. Por lo tanto, todos necesitamos a Jesucristo, para que así, como Él ha llevado a cabo esa liberación espiritual, ha libertado nuestra alma, nuestro ser, del reino de las tinieblas y nos ha colocado en Su Reino, también físicamente nos libertará, y esto será con la transformación de nuestros cuerpos en donde obtendremos la inmortalidad física, y por consiguiente obtendremos la Vida eterna física en un cuerpo glorificado, un cuerpo joven, un cuerpo igual al cuerpo de Jesucristo nuestro Salvador, como nos dijo San Pablo en la lectura de Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21; dice:      “El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya…”     Para que sea como Su cuerpo glorificado es que Él nos transformará, y entonces todos ya estaremos físicamente en la libertad gloriosa de los hijos de Dios, estaremos ya adoptados físicamente, eso es la redención del cuerpo que está prometida para todos los hijos e hijas de Dios.     Ya tenemos la adopción espiritual, ya tenemos redención espiritual, y nos falta la física que Él ha prometido. En este pasaje del mensaje: “La Manera de un Verdadero Profeta,” predicado en Jeffersonville, Indiana, en mayo 13 del 1.962, por el reverendo William Branham, dice aquí en esta… se encuentra también en el libro de “Citas,” página 69, párrafo 597, y dice:     “Y como el Elías fue para abajo al Jordán un día y lo golpeó (y con él Eliseo), y se apartó para atrás y él cruzó al otro lado…”     O sea que Eliseo con Elías cruzaron al otro lado del Jordán en seco, pero al otro lado ya un carro de fuego se llevó a Elías, y quedó Eliseo solo en la Tierra, y ahora, Eliseo toma el manto de Elías…siempre veamos el ministerio de Elías, porque el ministerio de Elías se repite cinco veces; y también Elías representa a Cristo, y Eliseo aquí representa a la Iglesia del Señor Jesucristo. Dice:     “…y se apartó para atrás (éste fue…)…y se apartó para atrás y él cruzó al otro lado (este fue Eliseo regresando); él vino para atrás con una porción doble.”     Eso fue lo que le pidió a Elías, Eliseo: que el Espíritu que estaba en Elías, lo quería con una doble porción, una doble porción del Espíritu que estaba en Elías, eso era lo que quería Eliseo.      “Y cuando nosotros le peguemos al Jordán (con Cristo), nosotros tenemos una porción…”     Esto es el bautismo del Espíritu Santo, donde obtenemos el nuevo nacimiento y tenemos las primicias del Espíritu, que es la primera porción, con el nuevo nacimiento, y por consiguiente, cada persona con un cuerpo angelical, espíritu angelical teofánico, es la primera porción; y luego la segunda porción viene a ser un cuerpo físico glorificado. Vamos a ver:      “…pero cuando nosotros regresemos nosotros venimos con dos porciones. Nosotros tenemos Vida Eterna, resurrección del pecado ahora en rectitud con el Espíritu Santo, y entonces en el regreso con Cristo nosotros venimos para atrás con las dos (con las dos resurrecciones, o con las dos porciones) resurrección física; y nosotros ya tenemos resurrección espiritual; nosotros entonces tenemos una doble porción.”     Primero la resurrección espiritual que se obtiene cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, es bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y produce en la persona el nuevo nacimiento; esa persona ha resucitado de entre los muertos espirituales y ha sido colocado en el Reino de Dios con Vida eterna. La Escritura dice: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos (o de entre los muertos), y te alumbrará Cristo.” Eso está por ahí, por el capítulo 5 de Efesios:      “Por lo cual dice:          Despiértate, tú que duermes,         Y levántate de los muertos,         Y te alumbrará Cristo.”     La humanidad está muerta, aunque esté viva; estando vivos están muertos a la Vida eterna. Porque, ¿qué es una persona que ha muerto? Una persona que ha perdido la vida.     Y el ser humano perdió la Vida eterna en el Huerto del Edén cuando pecó, por lo tanto, de Adán y Eva en adelante, desde que pecaron, la humanidad (incluyéndolos a ellos) murió, y está muerta.     Pero ahora Cristo produce una resurrección, resucita a las personas a la Vida eterna. Cuando las personas escuchan la Palabra, el Evangelio de Cristo, están escuchando la Voz del Hijo de Dios, y los que la escuchen, vivirán; San Juan, capítulo 5 habla de eso, “todos los muertos escucharán la Voz del Hijo de Dios.”     Y a medida que se predica el Evangelio, se está escuchando la Voz de Jesucristo, el Hijo de Dios. Él dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”     San Juan, capítulo 10, verso 14 al 18. Y San Juan, capítulo 10, verso 26 en adelante Él nos dice, Él dice a aquellas personas que no podían escuchar Su Voz, vean, capítulo 10 dice, verso 24 en adelante:      “Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.     Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;         pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.     Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,     y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.     Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.     Yo y el Padre uno somos.”     Ahí podemos ver que unos escuchan la Voz de Dios y otros no escuchan la Voz de Dios. Cristo dijo a los que no escuchan la Voz de Dios: “Porque no son de mis ovejas,” dice Cristo.     “…vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.     Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,     y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás…”     O sea, vivirán eternamente. No importa que su cuerpo muera, Cristo lo resucitará en el Día Postrero y tendrá un cuerpo glorificado.     En el capítulo 8 de San Juan también, Cristo dice, verso 47:     “El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.”     Dice Cristo a aquellas personas que lo rechazaban. El que es de Dios, va a escuchar la Voz de Dios en el tiempo que le toca vivir, bajo el pacto correspondiente al tiempo que le toca vivir y va a entrar al pacto de ese tiempo.     Ahora, siendo que tenemos la promesa de ser liberados, libertados, redimidos físicamente, tenemos la promesa de la redención que tiene dos partes: la espiritual y la física, y nos falta la física, en la cual la redención será la redención del cuerpo, la transformación para los vivos, para tener cuerpos inmortales, cuerpos eternos como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.     Ahora, todo tiene su tiempo en el Programa Divino. ¿Para qué tiempo Cristo ha prometido la resurrección de los muertos creyentes en Él? Él dijo: “Y Yo le resucitaré en el Día Postrero.” Dice Cristo en San Juan, capítulo 6, verso 39 al 40:      “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió:     Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.     Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”     Él dijo también:     “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.”(San Juan, capítulo 6, verso 51 en adelante).      Verso 52 en adelante dice:      “Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?     Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.     El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.     El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.     Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.”     Comer Su carne y beber Su Sangre es creer en la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, Su cuerpo siendo crucificado, muriendo por nosotros, como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados; y beber Su Sangre es creer en la Sangre de Cristo que nos limpia de todo pecado.     Creer en Su cuerpo y Su Sangre, vean ustedes, es creer en el Sacrificio expiatorio de Cristo nuestro Salvador en la Cruz del Calvario; creer que Él llevó nuestros pecados en Su cuerpo, y por eso tuvo que morir, y ese fue el Sacrificio de la Expiación por nuestros pecados; y Su Sangre nos limpia de todo pecado. Tan sencillo como eso. Y luego, dice Cristo que... cuando da el pan en la última cena, da a comer el pan a Sus discípulos, partió dando gracias al Padre y da a Sus discípulos, y dice: “Comed de él todos, porque esto es mi cuerpo,” San Pablo dice: “Esto es mi cuerpo que por vosotros (o por muchos) es partido.” O sea que el pan tipifica el cuerpo de Cristo que fue crucificado por nosotros. Y tomando la copa y dando gracias al Padre, dice: “Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” (San Mateo, capítulo 26, versos 26 al 29).     Conmemoramos el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, realizado por Cristo en la Cruz del Calvario, al tomar la Santa Cena. Comer el pan representa que, en términos espirituales, por la fe hemos comido el cuerpo de Cristo, por la fe; comer es creer: creemos en el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario llevando Él nuestros pecados; y creemos en la Sangre de Cristo, la cual nos limpia, nos limpió de todo pecado y nos mantiene limpios de todo pecado; cuando confesamos a Cristo nuestros pecados, Él con Su Sangre nos limpia de todo pecado. Tan sencillo como eso es comer la carne de Cristo, de Su cuerpo, y beber Su Sangre.     Y ahora, en la Santa Cena estamos conmemorando y comiendo en términos espirituales, en conmemoración, lo que tipifica el cuerpo de Cristo (el pan) y lo que tipifica la Sangre de Cristo (el vino). Es un testimonio de fe el que damos al tomar la Santa Cena, y recordamos que Cristo murió por nosotros en la Cruz del Calvario, que Él es nuestra expiación por nuestros pecados.     Y ahora, para cada cosa que Dios tiene en Su Programa que ha sido profetizado, que ha sido anunciado que Dios hará, hay un tiempo, hay una etapa, una edad en el Programa Divino, en la dispensación en que Dios va a cumplir esa promesa. Tiene que ser para una dispensación y para una etapa de esa dispensación cada promesa divina; o sea que en cada etapa Dios cumple la o las promesas que Él haya hecho para ser cumplidas en ese tiempo. Por eso aparecen mensajeros, hombres ungidos por el Espíritu de Dios, en cada tiempo, trayendo el mensaje de Dios, y preparando al pueblo, y confirmando al pueblo en la fe de Cristo.     Así viene la Palabra prometida para cada edad o etapa, y se hace carne en un hombre, él la proclama, el pueblo escucha, y el que es de Dios oye la Voz de Dios, recibe esa Palabra. La Palabra prometida para cada edad se hace carne en el mensajero de cada edad, y de ahí es que se extiende a otras personas; es anunciada esa Palabra al pueblo, el pueblo cree y se hace carne en el pueblo también, y así son sellados los escogidos de cada tiempo, de cada edad; así es para nuestro tiempo también.     La Iglesia del Señor Jesucristo ha estado pasando por diferentes etapas en la Dispensación de la Gracia. Ya han transcurrido siete etapas de la Iglesia entre los gentiles, y ahora, a través de todas esas etapas los creyentes en Cristo han estado esperando la Segunda Venida de Cristo, la Venida de Cristo a Su Iglesia. Porque una cosa es la Venida del Señor a Su Iglesia en el Día Postrero, lo cual será como ladrón en la noche, esa es la promesa, por consiguiente eso es un misterio muy grande, el cual le será cumplido y revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo. Eso será para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.     Esa Cena de las Bodas del Cordero durará tres años y medio en el Cielo, mientras en la Tierra la humanidad estará pasando por la gran tribulación o apretura de Jacob, en donde las plagas apocalípticas estarán cayendo sobre la humanidad. Habrá problemas en el medio ambiente, habrá problemas en la política, en la economía, en todos los aspectos de la familia humana; pero la Iglesia del Señor Jesucristo estará en el Cielo, en esa dimensión celestial, en la Casa del Padre celestial, en la séptima dimensión, en la Jerusalén celestial, disfrutando la Fiesta, la Cena de las Bodas del Cordero.     Y luego de terminado ese tiempo, desciende Cristo con Su Iglesia para sentarse en el trono de David y reinar sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones. Y en ese Reino los creyentes en Cristo serán reyes, sacerdotes y jueces, o sea que estos poderes: el político, el sacerdotal y el judicial, pertenecerán a Cristo y a Su Iglesia; y habrá paz en la Tierra. Esa es la Venida del Señor como Rey para los judíos, y para establecer el Reino de Dios en la Tierra, que será la restauración del reino de David.     Pero la Venida del Señor a Su Iglesia antes de la gran tribulación será un secreto, que lo va a conocer la Iglesia del Señor Jesucristo; nadie más va a conocer ese misterio divino. Y eso será la Palabra prometida hecha realidad en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.     Cristo ha estado todo el tiempo en Su Iglesia en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, la Columna de Fuego, el mismo que libertó al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto, que es el Ángel del Pacto, Cristo en Su cuerpo angelical, el cual luego se hizo carne y habitó en medio del pueblo hebreo y fue conocido por el nombre de Jesús, o Jesucristo, o Yeshua.     Ahora la Iglesia del Señor Jesucristo, para este tiempo final, estará en la edad de oro, la edad de la adopción, que es la edad paralela a la edad en que se estaba viviendo en los días de Jesús dos mil años atrás aproximadamente. Allá fue la Edad de la Piedra Angular el tiempo en que vino Jesús, porque Jesús es la Piedra Angular, la Piedra del Ángulo, y por consiguiente la iglesia hebrea bajo el antiguo pacto estaba en esa etapa. Y el precursor de la Primera Venida de Cristo vino en la séptima etapa, y luego partió; pero quedó Jesucristo en una nueva edad, una nueva etapa, la etapa o edad de oro, la Edad de la Piedra Angular de aquel tiempo.     Para este tiempo la Iglesia del Señor Jesucristo estará en la edad de oro, la Edad de la Piedra Angular, la edad de y para la Venida del Señor a Su Iglesia. Es ahí en esa etapa donde vendrá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los que estén vivos cuando los muertos en Cristo resuciten. En aquella etapa en donde tuvo Cristo Su ministerio, se cumplió la resurrección de los creyentes del antiguo pacto, se cumplió la resurrección del Mesías también, y el rapto, también, de Cristo y los creyentes del Antiguo Testamento: Abraham, Isaac y Jacob, todas esas personas resucitaron cuando Cristo resucitó; y resucitaron para nunca más morir.     Así también será en este tiempo final. Habrá una resurrección de los santos del Nuevo Testamento, que son los santos de la Iglesia del Señor Jesucristo del tiempo de los apóstoles, del tiempo de los mensajeros de entre los gentiles, y de este tiempo los que hayan partido. Dice el reverendo William Branham en este libro de “Citas,” página 105, párrafo 910, dice:     “Yo creo, que si alguien entrara de lleno a este Mensaje y no lo entendiera o mejor dicho, que lo entendiera al venir a él de lleno, eso casi lo lanzaría en Rapto hacia la eternidad sin saberlo. Solamente al entrar de lleno a lo que nosotros sabemos, entendemos y hemos visto.”     Ahora, vean que hay un mensaje, un mensaje de Dios, que comienza con el precursor de la Segunda Venida de Cristo proclamando el mensaje, el cual es la aclamación de Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 11 en adelante, y San Mateo, capítulo 25, versos 10 al 13, donde dice: “Y a medianoche se oyó un clamor: ¡He aquí el Esposo viene; salid a recibirle!” Ese es el mensaje que precursa la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia. Y ese clamor ocurrió cuando el reverendo William Branham estuvo predicando el Evangelio, y estuvo precursando la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia.     Hay otros lugares donde nos habla... página 107, párrafo 931 dice:     “El nuevo nacimiento es una revelación en la cual Dios revela a la persona este gran misterio. Ese es el nuevo nacimiento. Ahora, ¿cómo será cuando se reúna todo el grupo a una vez, en donde la revelación será perfectamente en armonía y Dios expresado por medio de Su Palabra en las mismas acciones y hechos como cuando hizo la Palabra manifiesta? ¡Oh, si la Iglesia únicamente conociera su posición! Así será algún día, entonces acontecerá el rapto, o sea, cuando ella reconozca lo que es.”     Hay que reconocer la posición de la Iglesia correspondiente a este tiempo final. No es la primera edad, esa no es la posición para la Iglesia en este tiempo, eso fue para el tiempo de San Pablo; no es la segunda edad, ni la tercera, ni la cuarta, ni la quinta, ni la sexta; la sexta fue para el tiempo de Wesley, esa fue la sexta edad, la sexta posición en el Cuerpo Místico de Cristo. Luego la séptima posición o edad es la séptima edad, que está representada en la iglesia de Laodicea, de Asia Menor, y en el pastor de esa iglesia está representado el mensajero de la séptima etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo, que fue el reverendo William Branham.     Pero luego viene la etapa de oro de la Iglesia, que es la Edad de la Piedra Angular, donde suben, y eso es un rapto espiritual: subir de una edad, de la séptima edad, a la Edad de la Piedra Angular, es un rapto espiritual, y por consiguiente al ser una subida en el campo espiritual, ahí, en esa etapa de la Iglesia, la etapa correspondiente al Día Postrero, al tiempo final, será que recibirá el cumplimiento de toda Palabra prometida para la Iglesia del Señor Jesucristo; recibirá la revelación, la fe, para ser transformados los vivos en Cristo y los muertos ser resucitados en cuerpos eternos. Esa revelación girará alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la Tribu de Judá.     Por lo tanto, es importante saber que así como el pueblo hebreo fue liberado o libertado de la esclavitud por el Ángel del Pacto, Dios a través del Ángel del Pacto en Moisés, y fueron llevados a la tierra prometida, en lo espiritual Dios por medio de Cristo ha libertado a todos los escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero y los ha llevado a la tierra prometida del cuerpo espiritual que han recibido con el bautismo del Espíritu Santo, que vino a ser la tierra prometida.     Y Dios por medio de Cristo en el Día Postrero libertará físicamente de la esclavitud terrenal, humana, en que vive el ser humano, esclavizado en los quehaceres de esta vida, y en muchas cosas que son cosas que han sido añadidas a los seres humanos. Pero lo más importante es buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia; las demás cosas serán añadidas, dice Cristo.     Tenemos la promesa de que vamos a ser libertados de la esclavitud terrenal en que vivimos, y en la cual vivió cada creyente en Cristo en el pasado. Esa liberación será la adopción, la redención del cuerpo, que tanto anhelamos, y yo más que ustedes. Pues a medida que los años pasan, uno se da cuenta que necesita el nuevo cuerpo, pero todos lo necesitan: los niños, los jóvenes, los adultos, los ancianos, todos necesitamos el nuevo cuerpo, el cual es eterno, inmortal, un cuerpo perfecto; usted se mirará en el espejo y dirá: “No le encuentro ninguna falta,” ninguna falla será encontrada en ese cuerpo. Será un cuerpo perfecto, será inter-dimensional, por lo tanto, el medio de transportación que usamos en la actualidad ya no lo vamos a necesitar.     Recuerden que Cristo resucitado ya no necesitaba medios de transportación humanos. Él viajaba de una dimensión a otra, entraba con las puertas cerradas, cuando los discípulos estaban encerrados por miedo a problemas que pudieran tener, porque ya habían crucificado a Jesús, y ahora tenían ellos miedo, temor, de que la emprendieran contra ellos también. Pero Cristo entraba donde ellos estaban, aunque tuvieran las puertas cerradas.     La puerta que hay que tener abierta es la de acá, la del corazón, para que Cristo entre al corazón del ser humano; y esa puerta es el libre albedrío, que se abre. Usted por medio del libre albedrío recibe a Cristo como único y suficiente Salvador, eso es lo que yo hice ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.     Por lo tanto, en este tiempo final los creyentes en Cristo obtendrán la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, porque esa fe estará acá, en el corazón, en el alma, de cada creyente en Cristo que estará en la etapa o edad para la adopción, que es la Edad de Piedra Angular, a la cual son llamados y juntados los escogidos en el Día Postrero.     También está la promesa de una Gran Carpa Catedral, esa es una Visión que le fue dada al reverendo William Branham, y se va a hacer una realidad en medio del Cristianismo y será de grande bendición para todos los creyentes en Cristo de todas las naciones; será una bendición grande para la familia humana. Ahí estará la presencia del Ángel del Pacto, estará la presencia de la Columna de Fuego, estará la Presencia de Dios en el Ángel del Pacto, manifestándose en el Día Postrero. Y recuerden que el Ángel del Pacto es Cristo, Cristo en Su cuerpo angelical.     Por lo tanto, hay una visita, que va a ser la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, en el Día Postrero, y será a una Gran Carpa Catedral, para traer grandes bendiciones a los creyentes en Cristo. Eso se va a hacer una realidad en el Día Postrero. Habrá un pueblo que estará trabajando en pro de ese proyecto divino. Lo hará de buena voluntad, con Amor divino, como decía el rey Salomón, que había construido una casa para Dios, no para hombres sino para Dios, en donde Dios colocaría Su Nombre.     Ahora, podemos ver que hay grandes bendiciones para todos los creyentes en Cristo, y vendrá la libertad gloriosa de los hijos de Dios, la parte física, que será al ser transformados, en donde ya estaremos libertados y ya no estaremos atados a las cosas de esta Tierra. No estaremos atados a cierta cantidad de años de vida, porque tendremos un cuerpo con Vida eterna; no estaremos atados a que el cuerpo se ponga viejo, porque el cuerpo será joven para toda la eternidad. No estaremos atados a problemas de salud porque en el cuerpo nuevo no habrá problemas de enfermedades, en el nuevo cuerpo todo será eterno, y perfecto para siempre.     Ese es el cuerpo que yo estoy esperando, porque Dios por medio de Cristo y Sus profetas y Sus apóstoles lo ha prometido, y yo lo creo con toda mi alma, con todo mi corazón, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también. Por lo tanto la libertad gloriosa de los hijos de Dios traerá bendición también para la naturaleza, porque la naturaleza también será libertada de la esclavitud en que ha estado, con la libertad gloriosa y en la liberación o libertad gloriosa de los hijos de Dios.     Es importante entender estas cosas para saber en qué posición, en qué etapa, es colocada la Iglesia del Señor Jesucristo, a qué etapa sube, a qué etapa llega, para recibir todas estas bendiciones. La libertad gloriosa de los hijos de Dios será la glorificación de los hijos de Dios, la glorificación de sus cuerpos, lo cual será la resurrección en cuerpos glorificados para los que murieron, y para los que estén vivos la transformación; y entonces todos estaremos glorificados, y la Iglesia por consiguiente también estará glorificada.     Y luego nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero ya con cuerpos glorificados. Es la única forma en que se podrá ir a la Cena de las Bodas del Cordero, porque esa es la forma que Dios estableció. El bautismo del Espíritu Santo, en donde se obtiene el cuerpo angelical, es la vestidura de boda, la primera parte de la vestidura de boda, y la transformación del cuerpo, el cuerpo nuevo, es la segunda parte del vestido de boda, es la doble porción para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Cuando ya tengamos el cuerpo nuevo, cuando ya estemos transformados y los muertos en Cristo resucitados, estaremos ¿qué? libertados, tendremos la libertad gloriosa de los hijos de Dios.     Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean con todos ustedes y conmigo también, y nos use grandemente en Su Obra, y nos fortalezca, y cada día nos abra más y más las Escrituras y el entendimiento y la fe para creer y entender todas las cosas correspondientes a este tiempo final; y que estemos escuchando en el Día Postrero la Voz de Cristo, la Trompeta final o Gran Voz de Trompeta que da la revelación, la fe, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.     Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio del tema: “LA LIBERTAD GLORIOSA DE LOS HIJOS DE DIOS.”     Continúen pasando todos una tarde feliz llena de la bendición de Cristo nuestro Salvador, ustedes que están presentes y los que están en otras naciones también. Y ya nos vemos mañana, Dios mediante, tempranito en la mañana, ustedes que están presentes y los que están también en otras naciones.     Y los que lleguen temprano, escucharán, verán el documental de la actividad que se tuvo en Colombia con diplomáticos y líderes religiosos, y líderes de las diferentes esferas, miembros también de la comunidad judía y del Cristianismo, en donde se colocó una estrella con las huellas de las manos de un sobreviviente, el hijo de un sobreviviente, y la nieta o el nieto de un sobreviviente; fue en la Embajada de Polonia.     Así que, ustedes van a escuchar mañana, a ver y a escuchar mañana, ese evento que se llevó a cabo allá en Colombia, en donde yo también estuve presente.     Bueno, continúen pasando todos una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Y hasta mañana Dios mediante. Mañana es domingo, hoy parece culto de domingo pero mañana es domingo, hoy es sábado, y mañana domingo estaré nuevamente con ustedes.     Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, y si tiene algo para decirles a todos los ministros con relación a la Semana Santa, recuerden: en Semana Santa estaré aquí con ustedes también, y con todos los que han de venir de otros países, ministros de otras naciones, y otras personas que también han de venir.     Ya mañana les damos el anuncio con más detalles, pero si quieren ya, yo les di para los ministros que están reunidos en otros países, y ya mañana se les da otro toquecito de las actividades de Semana Santa.     Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.     “LA LIBERTAD GLORIOSA DE LOS HIJOS DE DIOS.”

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