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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes y los que están en otras naciones en estos momentos; que las bendiciones de Dios a través del Ángel del Pacto, Cristo, sean sobre todos ustedes ministros y vuestras congregaciones en diferentes países y los aquí presentes. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para esta ocasión recordamos que ya la Semana Santa está muy cerca, y esperamos estar en las actividades de Semana Santa recordando la Venida del Señor y Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, Su muerte, sepultura y resurrección, lo cual salvó a la familia humana, a todos los seres humanos que vivieron en aquel tiempo y vivirían en tiempos siguientes; y por eso estamos nosotros viviendo en este tiempo, porque Jesucristo murió alrededor de dos mil años atrás en la Cruz del Calvario llevando nuestros pecados, porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es Vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Por lo tanto, Cristo recibió la muerte que teníamos que recibir nosotros y nos dio la Vida eterna.

Ahora, leemos en Romanos, capítulo 8, versos 14 en adelante que dice:

"Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?

Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Siendo que al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo creímos, lo recibimos como nuestro Salvador y tomamos la trayectoria rumbo a la tierra prometida, primero del cuerpo angelical, o sea, del nuevo nacimiento, en donde obtenemos ese nacimiento espiritual y entramos a la tierra prometida del Reino de Cristo, como nos dice San Pablo en Colosenses, capítulo 1, verso 13 dice (12 al 13):

"Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo."

Todos los que han recibido a Cristo como Salvador y han nacido de nuevo, han entrado al Reino del Hijo de Dios, de Jesucristo, ya han entrado a la tierra prometida del Reino de Cristo, del Reino de Dios, y han entrado a la tierra prometida del bautismo del Espíritu Santo y han obtenido un cuerpo angelical, un cuerpo teofánico, igual al cuerpo angelical de Jesucristo llamado el ángel de cada persona.

¿Recuerdan la ocasión en que Pedro estuvo preso allá en el libro de los Hechos, y fue libertado por el Ángel de Dios? En la casa de Juan Marcos, donde oraban por él, Pedro llegó en la noche y tocó a la puerta y una joven llamada Rode de gozo no... fue a abrir la puerta y cuando vio y oyó, cuando oyó que era Pedro, porque conoció su voz, sin abrir la puerta se regresó a los que estaban en la casa y les dijo: "Es Pedro el que toca a la puerta," le dicen: "Rode, estás loca, es su ángel."

Ellos sabían que cada creyente tiene su ángel, o sea su cuerpo angelical, su cuerpo espiritual, en el cual sigue viviendo, se va al Paraíso a vivir a la sexta dimensión. Eso es el Ángel de Dios que acampa en derredor de los que le temen y los defiende, ese ángel de Dios, ese cuerpo angelical, lo tiene cada creyente en Cristo, ha entrado al Reino de Dios, al Reino de Cristo, en la esfera espiritual.

Y la promesa es que también entraremos a la tierra prometida del cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, que Cristo nos dará en Su Venida en el Día Postrero, en donde los creyentes en Cristo que murieron serán resucitados en cuerpos eternos, cuerpos inmortales. Esa promesa será cumplida en el Día Postrero conforme a las palabras de Cristo en San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40, donde dice:

"Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."

La promesa de la resurrección para los creyentes en Cristo que han muerto, es para el Día Postrero, que es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, y ya estamos en el Día Postrero delante de Dios, "porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día." (Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el Salmo 90, verso 4).

Por lo tanto, es importante estar conscientes de que estamos ya en el Día Postrero, para esperar la resurrección de los muertos en Cristo, los cuales aparecerán a los creyentes que estén vivos y esperar nuestra transformación; porque habrá un grupo de creyentes en Cristo que estarán vivos en el Día Postrero para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

En lo literal cuando los creyentes en Cristo que estén vivos reciban su transformación, habrán entrado físicamente al Reino de Cristo, al Reino de Dios, a la tierra prometida, habrán entrado, en el término espiritual, al ser transformados, habrán entrado a la tierra prometida del nuevo cuerpo físicamente, y habrán entrado también al Reino de Cristo físicamente.

Por lo tanto, estarán listos para una manifestación plena de Dios aquí en la Tierra en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo con cuerpos glorificados, cuerpos eternos, cuando ya seamos transformados y cuando los muertos en Cristo ya hayan sido resucitados en cuerpos glorificados igual al cuerpo glorificado de Jesucristo; y eso será entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo, del cuerpo físico, como también entramos a la tierra prometida del cuerpo angelical, del cuerpo espiritual, al recibir el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es la tierra prometida en el campo espiritual, y en el campo físico para la persona como individuo será el cuerpo nuevo, el cuerpo eterno, inmortal, glorificado; y la tierra prometida como reino, es el Reino de Cristo, al cual hemos entrado en lo espiritual y entraremos en lo físico al recibir el cuerpo físico glorificado.

Encontramos que todo lo que pasó con el pueblo hebreo siendo libertados de Egipto, es tipo y figura de la liberación que Cristo ha realizado de Sus hijos que forman Su Iglesia; los ha libertado del reino de las tinieblas, del reino del maligno, y los ha colocado Cristo en Su Reino con Vida eterna.

En lo espiritual han entrado a la tierra prometida del nuevo cuerpo espiritual, al bautismo del Espíritu Santo, y en lo físico entrarán a la tierra prometida al ser transformados en el Día Postrero los que estén vivos, y los que murieron ser resucitados en cuerpos glorificados.

Ahora, para llegar a la tierra prometida el pueblo hebreo tardó cuarenta años, tipo y figura de todos los que entrarán a la tierra prometida, físicamente, del nuevo cuerpo y del Reino físico del Señor Jesucristo; ese es, corresponde, al lapso de tiempo del Día de Pentecostés hacia acá. Los cuarenta años en el desierto, del pueblo hebreo, corresponde al tiempo de la Dispensación de la Gracia desde el Día de Pentecostés hacia acá.

Encontramos también que ese lapso de tiempo del pueblo hebreo desde que fue libertado hasta que entró a la tierra prometida cruzando el Jordán y entraron a la tierra prometida, hubo mucho problemas; algunas personas piensan que si algo es de Dios, no hay problemas. Pues mire, cuando algo es de Dios hay muchos problemas, porque el enemigo, que es el diablo y Satanás, se opone a la Obra de Dios, al Programa de Dios, y trata de destruir la Obra de Dios destruyendo al pueblo de Dios.

Encontramos que hubo muchos problemas en el tiempo del primer éxodo, también para el tiempo del segundo éxodo con Jesucristo para llevarlos a una tierra prometida en el campo espiritual, hubo muchos problemas también en los días de Jesús. Entre los que siguieron a Jesús hubo también problemas, porque siempre el pueblo que sale en el éxodo, con Moisés (el primer éxodo), y el pueblo que sale con Jesús en el segundo éxodo, hubo creyentes verdaderos, hubo creyentes manufacturados, y hubo también incrédulos.

Por lo tanto se camina siempre en cada éxodo rumbo a la tierra prometida con tres clases de creyentes, y los incrédulos son problemáticos, y los manufacturados, hechos creyentes, también son problemáticos. Podemos ver que le dieron mucho problema a Moisés los incrédulos y decían: "Regresemos a Egipto," y le formaron muchas rebeliones en medio de ese primer éxodo rumbo a la tierra prometida.

Hasta de su propia familia hubo ciertos momentos, y un momento en específico, en que su hermano hizo algo, saliendo el pueblo y llegando allí al monte Sinaí: la fabricación de un becerro de oro, que los incrédulos y los creyentes manufacturados se rebelaron contra el Programa de Dios y contra Moisés mientras Moisés estaba en el monte Sinaí y pidieron a Aarón que les hiciera un becerro de oro, o sea, les preparara lo que ellos veían allí en Egipto, que era la religión pagana del becerro de oro, para establecer allí de nuevo la religión pagana del becerro de oro que tenía Egipto y decirle al pueblo, y le dijeron al pueblo: "Estos son los dioses que te sacaron de Egipto."

Cambiaron a Dios, el único Dios verdadero, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que los sacó de Egipto y dijeron que fue la religión pagana del becerro de oro, el dios pagano, ese becerro de oro, y adoraron al becerro de oro; adoración pagana, comenzando el éxodo. Y Aarón fue el que les hizo el becerro de oro a petición de ellos.

Es que el pueblo pidió cambio de religión, el pueblo o las personas que pidieron que les prepararan ese becerro de oro, vean, se apartaron del Dios verdadero y se convirtieron, se reconvirtieron al paganismo nuevamente, lo cual fue un pecado muy grande delante de Dios, lo cual le causó que caminarían por el desierto por cuarenta años, y aquella generación no entraría a la tierra prometida.

Veamos aquí cómo lo expresa Números, capítulo 14... Números, capítulo 14 expresa claramente esto que sucedió allí, verso 26 en adelante dice:

"Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:

¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan?"

Esto fue cuando mandaron a los doce espías, un príncipe de cada tribu, los mandaron, fueron mandados, enviados, por Moisés a la tierra prometida para ver cómo era la tierra, hacer un mapa de la tierra y describir cómo era todo, cómo eran sus habitantes, sus ciudades si eran fuertes, si estaban amuralladas o no, para preparar luego la estrategia de la conquista de la tierra prometida.

Josué y Caleb fueron dos de los doce que fueron a la tierra prometida, antes del pueblo entrar a la tierra prometida; dice:

"¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan?"

Se quejaban de Dios. Siempre echándole la culpa a Dios de los problemas que tenían, pero el que siembra tiene que saber la ley de la siembra y cosecha; el que siembra cosas que la Biblia dice que Dios castigará, pues tiene que atenerse al castigo. El que peca delante de Dios, tiene que saber que Dios lo llamará a cuenta. Dice:

"Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros.

En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí.

Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun."

O sea, Josué y Caleb si entrarían, entrarían muy ancianos, pero entrarían. Caleb, de unos ochenta años, y Josué no sabemos bien la fecha, pero ya era un anciano también. No importa la edad, lo importante es llegar a la tierra prometida; y para eso, no murmurar en contra de Dios, no murmurar por los problemas que surjan o se vean en el país que vive usted o en la Iglesia a la cual usted va o entre los hermanos, no murmurar contra Dios, no murmurar por la situación económica, murmurar contra Dios por los problemas que la persona tenga, sino orar a Dios, presentárselos a Dios y pedir la ayuda de Dios y darle gracias a Dios por la vida que nos ha dado, por estar vivos.

Y trabajar: si no tiene trabajo, buscar trabajo; y si no hay el trabajo que corresponde a lo que usted estudió, pues agarre el trabajo que encuentre, porque lo importante es trabajar para llevar los alimentos a la casa y no depender de otras personas. No espere usted que lo mantengan, no espere usted que lo mantengan o a usted o a su familia, haga la parte que le corresponde como cabeza del hogar; y si lo que da y si lo que recibe el esposo no da, entonces la esposa también le da la mano y tiene derecho y obligación también de trabajar para el sostén del hogar, si lo que el esposo gana no da para el sostén del hogar. Sigue diciendo:

"Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis."

Vean, salen para la tierra prometida y después por los problemas que hay desprecian la tierra y quieren volver a Egipto. Es como el creyente, la persona que recibe a Cristo como Salvador con la promesa de entrar a la tierra prometida del Reino de Cristo, entrar a la tierra prometida en el campo espiritual, recibir el Espíritu Santo y luego entrar a la tierra prometida más adelante en la resurrección si muere, resucitar en cuerpo glorificado y si está vivo ser transformado y entrar físicamente al Reino de Cristo nuestro Salvador.

Con esa promesa tan grande, los que dejan a Cristo, están un tiempo y se apartan de Cristo, están haciendo lo mismo que hicieron aquellas personas en el primer éxodo: despreciando la tierra prometida que fluye leche y miel; y despreciar la tierra prometida que Cristo ha ofrecido para los creyentes en Él, de Vida eterna, de juventud eterna, de un Reino eterno, eso constituye el mismo pecado de estas personas, y por consiguiente no entrarán a la tierra prometida del cuerpo eterno y glorificado, ni entrará a la tierra prometida del Reino de Cristo nuestro Salvador, ni tampoco podrán ir a la Cena de las Bodas del Cordero; no podrán vivir eternamente en el Reino de Cristo, porque dejaron a Cristo nuestro Salvador.

Y el que deja a Cristo nuestro Salvador, está bajo condenación, es anatema, es maldito, está bajo maldición, ¿por qué? Porque dejó la bendición, y el que deja la bendición, entonces lo único que queda para él es la maldición. Así fue para estas personas que se rebelaron en contra de Dios al rebelarse en contra de Moisés:

"En cuanto a vosotros..." dice que van a ser los niños, los hijos, los que van a entrar a la tierra prometida, una nueva generación es la que entrará estando vivos a la tierra prometida:

"En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto."

O sea, durante la trayectoria de esos cuarenta años van a morir sin entrar a la tierra prometida. La despreciaron, despreciaron el Programa Divino para entrar a la tierra prometida, menospreciaron la dirección de Dios, la guianza de Dios, por medio de Moisés con el cual estaba la Columna de Fuego y a través del cual estaba el Ángel del Pacto guiando al pueblo hebreo.

Así también ha sido durante la trayectoria de la Iglesia del Señor Jesucristo en el segundo Éxodo rumbo a la tierra prometida del Reino de Cristo; pero los creyentes que se han mantenido firmes, entraron a la tierra prometida del bautismo del Espíritu Santo y entraron a la tierra prometida del Reino de Dios en la esfera espiritual. Dice:

"Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.

Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo."

Fueron cuarenta días que los doce espías estuvieron en la tierra prometida en esa investigación que Moisés les ordenó por mandato de Dios que fueran para reconocer la tierra que Dios les había prometido; cuarenta días estuvieron, y ahora cuarenta años, un año por cada día, van a estar en el desierto, y toda aquella generación que salió de Egipto, moriría. Pero los niños, las personas menores de veinte años, ya crecerían durante esos cuarenta años y entrarían a la tierra prometida, exceptuando los que morirían en las batallas, en las guerras:

"Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán (recuerden que Dios es amor, pero también hay que saber la otra parte: que es fuego consumidor).

Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra, y que al volver habían hecho murmurar contra él a toda la congregación, desacreditando aquel país..."

Vean, los que murmuraron contra Moisés desacreditando la tierra prometida, murmurar contra Moisés era murmurar contra Dios, porque Dios estaba en Moisés, y a través de Moisés era que estaba guiando al pueblo hebreo rumbo a la tierra prometida.

Conscientes todos ahora, todos nosotros, como estaba consciente Moisés, que rumbo a la tierra prometida iban tres clases de creyentes: creyentes verdaderos, creyentes manufacturados, que intelectualmente habían obtenido un conocimiento, pero que no tenían fe, y los incrédulos; porque salió una multitud en ese primer éxodo, no solamente de hebreos, sino también de otras personas que aprovecharon para huir de Egipto en ese éxodo:

"Pero Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra." Vean, dice:

"aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová."

Ahí está el castigo para los que murmuren en contra del Programa de Dios y en contra del profeta de Dios, Moisés; eso era murmurar en contra del mismo Dios y de la forma en que Dios estaba guiando al pueblo a través de un hombre: Moisés, un profeta, un hombre con las dos conciencias juntas, el mensajero para la Dispensación de la Ley, un profeta mayor, un profeta de los que solamente Dios tiene siete profetas dispensacionales:

Adán para la Dispensación de la Inocencia; Set para la Dispensación de la Conciencia; Noé para la Dispensación del Gobierno Humano; Abraham para la Dispensación de la Promesa; Moisés para la dispensación quinta, la Dispensación de la Ley; Jesús para la dispensación sexta, la Dispensación de la Gracia; y para el Día Postrero el último profeta dispensacional para la séptima dispensación, la Dispensación del Reino, que es el único que falta por ser enviado por Dios, ser manifestado en la Tierra, con el mensaje del Evangelio del Reino para la Dispensación del Reino, para entrar a la Dispensación del Reino, que es la dispensación donde se establecerá el Reino del Mesías en la Tierra, donde será restaurado el Reino de David, Reino al cual entrarán con cuerpos glorificados.

Cuando sea establecido ese Reino en la Tierra entrarán todos los creyentes en Cristo que resucitarán en cuerpos eternos y todos los que estén vivos que serán transformados, luego de ir a la Cena de las Bodas del Cordero al Cielo, que durará tres años y medio, la fiesta más importante que se haya llevado a cabo en el Cielo, y luego regresarán con Cristo al Reino terrenal, al Reino del Mesías para ser establecido en la Tierra e ir a reinar con Cristo en cuerpos glorificados como reyes, sacerdotes y jueces de ese Reino.

Recuerden que Jesucristo hizo la promesa a Sus discípulos que se sentarán en Su Reino en doce tronos, se sentarán en doce tronos en Su Reino para juzgar a las doce tribus de Israel, esa fue promesa para los apóstoles.

Y ahora, también esa promesa luego será también para los mensajeros de las diferentes etapas o edades de la Iglesia entre los gentiles, cada uno de esos siete mensajeros tendrá una posición importante, un trono, y con su grupo gobernará cierto territorio en la Tierra bajo la corona del Mesías Príncipe que estará sentado sobre el Trono de David en Jerusalén, gobernará cada mensajero en el territorio que le sea asignado para gobernar; y con él, pues estarán todos los ministros que trabajaron en su tiempo brazo a brazo con él, estarán en posiciones importantes de ese Reino.

Es como en los gobiernos terrenales, que cuando gana el candidato de un partido, los que trabajaron con él y los que están en diferentes posiciones de senadores y también de diputados o representantes y también otras personas que ocuparán los puestos de alcaldes y también de miembros del consejo municipal y así por el estilo, y gobernadores y miembros del consejo de gobernación, diputados del estado y así por el estilo, vean, con el candidato que gana, gobiernan durante ese término de gobernación o de gobierno.

Así también gobernarán con Cristo, reinarán con Cristo, todos los creyentes en Cristo juntamente con el mensajero que Dios les envió en cada edad, y así como reyes, sacerdotes y jueces, tendrán la administración del poder político del Reino, del poder judicial y del poder religioso sacerdotal. Ese es un poder que muchas veces lo pasan por alto los gobernantes, pero ese es el poder más fuerte de todos los poderes, al cual y del cual depende el poder político y todos los demás poderes; porque el ser humano por naturaleza es espiritual, y por eso tiene sus inquietudes espirituales, y el noventa por ciento de los seres humanos cree, está consciente, y sabe que hay un Creador de los Cielos y de la Tierra, porque no puede haber una creación si no hay un Creador, las cosas no surgen de la nada. La Escritura dice en Hebreos, capítulo 11, verso 1 en adelante, que "lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía."

En el mundo invisible para la vista humana están los ángeles, querubines, serafines, están lugares hermosos, así como hay territorios aquí en la Tierra, naciones, reinos, aves, lagos, peces, animales, también los hay en otras dimensiones; por eso en Apocalipsis, al mostrar otras dimensiones, muestra tipos y figuras que corresponden a cosas de otras dimensiones y que aquí también existen.

Y ahora, encontramos que hemos llegado a esta Tierra para estar en el segundo éxodo y luego pasar al tercer éxodo para recibir lo que corresponde al tercer éxodo, entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo y entrar a la tierra prometida del Reino del Señor Jesucristo, el Reino de Dios, del cual Cristo dijo que orando pidamos la venida del Reino de Dios a la Tierra, cuando digamos: "Venga Tu Reino, hágase Tu voluntad como en el cielo también en la tierra," (San Mateo, capítulo 6, verso 10 en adelante).

El Reino del Mesías será establecido en la Tierra; Él, cuando murió, fue sepultado, resucitó y subió al Cielo, la Escritura dice en San Lucas, capítulo 19, verso 11 en adelante, dice:

"Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

Dijo, pues: Un hombre noble (¿quién es ese hombre noble? Jesucristo, hombre de la nobleza, un príncipe descendiente del rey David, y siendo el heredero de toda la creación)...Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver."

¿A dónde se fue? al Cielo, para recibir un Reino, el Reino de Dios, y por eso en Apocalipsis, capítulo 5, nos dice:

"Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos."

¿Quién es el León de la tribu de Judá? ¿Quién es la raíz de David? Jesucristo, raíz de David; y también Él es el León de la tribu de Judá, el Rey, el Príncipe, que hereda el Reino de David. Eso está en San Lucas, capítulo 1, versos 30 en adelante; dice:

"Entonces el ángel (el Ángel Gabriel) le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin."

Ahí tenemos al Arcángel Gabriel, que es el Ángel de la revelación divina, el Ángel profeta de otra *dimensión enviado por Dios en diferentes ocasiones; fue enviado a Daniel también, al profeta Daniel, y es el Ángel que dice que peleó contra el príncipe de Persia y que solamente le ayudó Miguel, el príncipe que está de parte de los hijos de Israel.

¿Miguel cómo le ayuda? Con su ejército celestial, y Gabriel con su ejército celestial peleando también, para el cambio de una etapa del reino de los gentiles a otra. Así ha sido de etapa en etapa en el reino de los gentiles, los Arcángeles Gabriel y Miguel han luchado, han peleado, para que se produzcan esos cambios del reino de los gentiles en la cabeza de oro del rey Nabucodonosor (imperio babilónico), después pasó al reino medo-persa, del reino medo-persa al reino de Grecia, del reino de Grecia al reino de las piernas de hierro, el reino romano de los césares, y ahí luego hay un cambio en el mismo reino de las piernas de hierro a los pies de hierro y de barro cocido, que es lo que existe hasta el momento del reino de los gentiles como parte activa del reino de los gentiles.

Y luego de eso es que viene la Piedra no cortada de manos de Daniel, capítulo 2, verso 30 al 43 (o al 45), y hiere a la imagen en los pies de hierro y de barro cocido, o sea, que la Segunda Venida de Cristo pone fin al reino de los gentiles en la etapa que se encuentra el reino de los gentiles, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido.

Y es desmenuzado el reino de los gentiles en esa etapa y queda desmenuzado también todo el reino de los gentiles de las etapas pasadas, lo que queda de esas etapas; la estatua completa es desmenuzada y la Piedra no cortada de manos, que hirió a la imagen en los pies de hierro y de barro cocido, crece y se hace un gran monte, un gran Reino, que llena toda la Tierra, porque el Reino del Mesías, el Reino de esa Piedra no cortada de manos, será mundial, gobernará el planeta Tierra completo.

Como Hijo del Hombre Él es el heredero del planeta Tierra completo. Por eso es que el Mesías Príncipe, Cristo, es el heredero del planeta Tierra completo y por consiguiente Su Reino será mundial. Romanos, capítulo 4, verso 13, dice:

"Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe."

¿Quién es el heredero del mundo? la simiente de Abraham, que es el Mesías Príncipe, y gobernará sobre el planeta Tierra completo. Su Trono estará en Jerusalén, Su Trono será el Trono de David, y Su Reino será el Reino de David, el cual hereda el Mesías Príncipe.

Jerusalén será la Capital del mundo, por eso Cristo también llamó a Jerusalén la Ciudad de Dios; es la Ciudad donde Dios puso Su Nombre, es la Ciudad donde estará el Reino, el Reino de Dios administrado, desde ahí el Mesías Príncipe gobernará sobre todas las naciones que existirán en Su Reino, y de ahí saldrá la paz, la prosperidad, la felicidad, para toda la humanidad; es en ese único Reino que Israel recibirá la paz permanente, mientras tanto puede luchar por una paz temporal por medio de tratados, lo cual es muy bueno en lo que llega la paz permanente.

La paz permanente será proclamada, será anunciada, y preparado el terreno por Elías en su quinta manifestación, o sea, el ministerio de Elías nuevamente en la Tierra en otro hombre, él será el precursor de todo ese Programa Divino para Israel. Él vendrá precursando y anunciando la paz permanente para Israel y para todas las naciones.

Por eso es tan importante estar al tanto de las Sagradas Escrituras, para saber qué es lo que Dios ha prometido llevar a cabo en este tiempo, porque el que no está al tanto de lo que está prometido por Dios para llevar a cabo en este tiempo, les pasa como les pasó a las personas en el tiempo de Moisés y en el tiempo de los profetas y en el tiempo de Jesús: que vino el precursor Juan el Bautista, y el noventa por ciento no se dio cuenta, no lo reconoció, como el mensajero que Él enviaría, que el Mesías enviaría, delante de Él; y luego apareció el Mesías y tampoco fue reconocido por el noventa por ciento o más, solamente un grupo de personas que reconocieron a Cristo como el Mesías.

Pedro decía: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente," eso es un verdadero creyente, sabía quién era Jesús, sabía quién era el líder del segundo éxodo, sabía que ese era el enviado de Dios, el ungido con el Espíritu Santo.

Pero no habían reconocido que Juan el Bautista era el precursor, y Jesús en el capítulo 11 de San Mateo, versos 9 en adelante, le dice al pueblo que Juan el Bautista es aquel Elías que habría de venir, que él es aquel mensajero que sería enviado delante de Él preparándole el camino, aun cuando en el capítulo 17 de San Mateo, versos 11 al 13, cuando ellos van al Monte de la Transfiguración con Jesucristo, y Jesucristo se transfigura delante de ellos y ven a Moisés a un lado de Jesús y a Elías al otro lado, hablando con Jesús acerca de Su partida a Jerusalén, y por consiguiente las cosas que iban a suceder allá; luego cuando bajan del monte con Jesús, Jesús les dice: "No digan a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos."

Ellos sabían que Él era el Hijo del Hombre, porque sabían que Él era el profeta como Moisés que vendría en el cumplimiento de la Venida del Mesías para ese tiempo, porque Hijo del Hombre lo que significa es: profeta. Hijo del Hombre, la manifestación del Hijo del Hombre es la manifestación de Dios por medio del Ángel del Pacto, del Espíritu Santo, en un hombre llamado Jesús en aquel tiempo.

Por eso a Daniel y a Ezequiel y a otros profetas Dios les llamó, los llamó Hijo del Hombre, porque Hijo del Hombre es un profeta; por eso como Hijo del Hombre Cristo es el heredero del planeta Tierra completo, como Hijo de Dios Él es el heredero de los Cielos y de la Tierra, de toda la creación; como Hijo de David Él es el heredero del Reino de David y Trono de David.

Así que es importante conocer estos títulos de Hijo: Hijo del Hombre: heredero del planeta Tierra con todo lo que tiene, para tener Su Reino mundial. Hijo de David: heredero del Reino y Trono de David para restaurar el Reino de Dios en la Tierra, llamado el Reino de David. Como Hijo de Dios: siendo heredero de toda la creación, de los Cielos y de la Tierra, es el Rey de los Cielos y de la Tierra, todas las cosas están puestas en Sus manos.

Él es el heredero de Dios, y somos herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús Señor nuestro, a todo lo que Cristo es heredero, también lo son todos los creyentes en Él. Y la realeza corresponde a Cristo como Hijo de Abraham; Él es la simiente real de Abraham que heredará el mundo entero y establecerá Su Reino mundial, un Imperio, dice Isaías, capítulo 9, versos 5 al 9.

Y ahora, viendo que hay una promesa de entrar a un Reino físico también y vivir eternamente en el Reino del Mesías, tenemos que estar conscientes que en el éxodo rumbo a la tierra prometida en la forma literal, primer éxodo con Moisés, hubo incrédulos, aquellos que dijeron al pueblo cuando fue construido el becerro de oro allá en el monte Sinaí, le dijeron al pueblo: "Estos son los dioses que te sacaron de Egipto."

Vean, eran unos incrédulos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, no creyeron que fue Dios el que los sacó, sino que fueron los dioses paganos de Egipto para hacerlos volver a Egipto y volver allá como creyentes no en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, sino en los dioses paganos egipcios.

También hubo creyentes manufacturados, personas que decían que creían pero luego se rebelaban en contra de Moisés, pero hubo creyentes verdaderos, como Aarón y María, aunque cometieron sus errores, pero esos eran creyentes verdaderos, y como una parte de los sacerdotes que estuvieron del lado de Moisés, otra parte estuvo en contra de Moisés. O sea, que hubo creyentes verdaderos entre los sacerdotes y hubo creyentes manufacturados entre los sacerdotes también, y por consiguiente también entre la tribu de Leví.

Así también encontramos creyentes verdaderos, como les conté, los cuales estaban al lado de Moisés brazo a brazo, como Josué y Caleb también. Y luego encontramos que llegó el tiempo en que Moisés murió por un momento de ira que pasó Moisés y no pudo llegar a la tierra prometida, no pudo pasar el Jordán con el pueblo, aunque le repartió dos territorios para las dos tribus y media de... que les repartió el terreno allá, o a dos tribus, a los cuales les repartió terreno, a la media tribu de Manasés y a la de Rubén también, pero no pudo pasar por el Jordán al otro lado de la tierra prometida, fue sin cruzar el Jordán, les repartió ese territorio antes del cruce del Jordán.

Pero Moisés se llenó de ira con el pueblo ya llegando a la tierra prometida, cerca, porque tuvo sed el pueblo y se rebeló nuevamente en contra de Moisés, y eso significaba rebelarse en contra de Dios, y Moisés recibió la orden de parte de Dios, cuando Moisés ora a Dios, recibe la orden de ir a una roca, que estaba allá, una peña grande, y le dijo Dios: "Ve con Aarón y con la vara, y háblale a la roca y ella dará aguas para el pueblo."

La primera roca en Horeb, a aquella sí Dios le dijo que la hiriera dos veces con la vara, que la hiriera con la vara y daría agua para el pueblo, eso es Cristo siendo crucificado, tipo de Cristo siendo crucificado, siendo herido, para dar el agua del Espíritu Santo, el agua de Vida eterna para el pueblo, porque sin el agua de Vida eterna, el Espíritu Santo, no puede recibir Vida eterna la persona, no puede vivir eternamente. Y sin agua física tampoco la persona puede vivir, continuar viviendo; o sea, aquello físico, tipo y figura de lo espiritual.

Pero la segunda roca, que representa a Cristo en Su segunda venida, no es para ser crucificado, y Moisés hiriendo la roca allá en Cades-Barnea, tipifica la Segunda Venida de Cristo siendo herida, siendo Cristo herido por segunda vez, pero no puede haber otra crucifixión física porque ya se llevó a cabo para redención; por lo tanto, sería una crucifixión de difamación desde diferentes lugares de entre los creyentes manufacturados, que fueron allá también los que se levantaron en contra de Moisés, y Moisés lleno de ira cometió el error de herir la roca con su vara cuando Dios lo que le dijo fue que le hablara a la roca, y la roca daría aguas para el pueblo.

Esa agua para el pueblo que dará, tiene que ver con la transformación de los vivos en Cristo y la resurrección de los muertos que partieron, eso es que dará la doble porción, porque ya recibimos la porción primera del Espíritu Santo, en donde obtuvimos el nuevo nacimiento y obtuvimos el cuerpo angelical.

Y viene la segunda porción que es la transformación de nuestros cuerpos y por consiguiente tendremos, por consiguiente, resurrección espiritual, que fue la que recibimos al recibir el nuevo nacimiento: resucitamos de los muertos que no tenían Vida eterna, a Vida eterna con Cristo en Su Reino; resucitamos de entre los muertos en el reino de las tinieblas, del reino de las tinieblas, resucitamos a una nueva vida en el Reino de Cristo.

Y ahora, eso es en lo espiritual. Y ahora en lo físico viene la resurrección de los creyentes que murieron, resucitarán para vivir en el Reino de Cristo, entrar al Reino de Cristo para vivir eternamente en Su Reino, y los que estén vivos serán transformados para entrar al Reino de Cristo literalmente e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y después regresar para el Reino milenial del Mesías. Entonces tendremos la doble porción, dos porciones: resurrección espiritual y resurrección física.

Estamos en el tiempo más importante de todos los tiempos. Así como hubo problemas en el primer éxodo, ha habido problemas en el segundo éxodo también; en estos dos mil años de la Dispensación de la Gracia también muchos problemas han surgido en las diferentes etapas de la trayectoria de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Pero están en pie en este tiempo final los creyentes en Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo y sigue habiendo incrédulos, creyentes manufacturados, y creyentes verdaderos; eso lo dijo Cristo, tanto en la parábola del sembrador donde nos habla de la simiente que el Hijo del Hombre siembra, que es la Palabra, y que cae en diferentes terrenos.

Una cayó junto al camino, esos son las personas que escuchan la predicación del Evangelio de Cristo y el diablo viene y saca esa semilla del Evangelio de Cristo que fue sembrada en el corazón de la persona, nunca llega a recibir a Cristo como Salvador, escuchó solamente, pero el diablo sacó de su corazón lo que fue sembrado ahí; lo que escuchó y llegó al corazón fue sacado por el diablo, quizás mostrándole: "Mira todos esos problemas, mira lo que van a decir también tu familia, tu esposa, tu mamá, (o si es una mujer) tu esposo o tus hijos, y van a criticarte," y así saca esa semilla del Evangelio que fue sembrada en el corazón de la persona.

También le pueden decir: "¿Qué van a decir ahora tus compañeros de trabajo? ¿En el trabajo qué van a decir de ti?" y así es que ha salido del corazón de las personas, de muchas personas, la Palabra que escucharon cuando escucharon la predicación del Evangelio de Cristo, y esos siguen siendo ¿qué? Incrédulos, esos nunca llegaron a ser personas que entraron a formar parte de los que recibieron a Cristo.

Pero luego de entre los que recibieron a Cristo están aquellos que son sembrados en pedregales, esos son aquellos que no tienen raíz, no han profundizado en el Evangelio de Cristo, sino que son, digamos, los que van por ir a la Iglesia; son personas que van, pero no creen, pero escucharon la Palabra y siempre están buscándole fallas a las cosas ¿y qué hacen? Cada día se hacen más incrédulos porque no se arraigaron en el Evangelio de Cristo.

Los otros, los que fueron sembrados entre espinos, esos son aquellos que los afanes de esta vida ahogan la Palabra que fue sembrada en el corazón, son los que dicen: "Yo no puedo ir a la Iglesia hoy domingo, porque tengo que ir a trabajar en mi negocio o porque tengo compromisos de mis negocios, de mi trabajo, y no puedo ir," esos son los que van cuando pueden, porque su corazón lo han puesto o en su trabajo o en sus negocios y ahogan la Palabra que fue sembrada en el corazón, y esa Palabra no puede llevar fruto en ellos y a través de ellos. Siempre los afanes de esta vida y los negocios y el dinero, las cosas materiales, los tienen atados.

Pero luego está el que fue sembrado en buena tierra, que es aquel que oye la Palabra y la entiende; el que escucha la Palabra y la entiende, ese es el verdadero creyente que permanece firme y lleva fruto en abundancia, ese es el que toda persona que ha recibido a Cristo como Salvador debe tener como modelo.

Ese es el que oye y entiende, para lo cual profundiza en la Escritura, está atento a lo que se predica, lee su Biblia, estudia su Biblia, está en los estudios bíblicos donde se enseña la Palabra y así se mantiene escuchando la Palabra, es el que recibe la Palabra correspondiente al tiempo que le toca vivir, el mensaje que corresponde a su tiempo, a su edad; y así echa raíces, profundiza, y lleva fruto, unos más que otros, de acuerdo a su capacidad y de acuerdo a como profundicen y dediquen su vida a Cristo. Unos llevan a ciento por uno, otros a sesenta por uno y otros a treinta por uno.

O sea, que se siembra un grano de trigo, produce cien granos de trigo, ese es el que produce a cien; el que produce a sesenta es como el grano de trigo que se siembra y produce sesenta granos de trigo, y la matita que produce, la matita nacida de un grano de trigo que produce a treinta, es una plantita, una persona, que produce menos fruto que las otras.

¿Y qué se hace para que produzca mucho fruto una plantación? Pues se le echa abono, y al cristiano, el cristiano es abonado con el abono de la Palabra de Dios, "porque la fe viene por el oír la Palabra de Dios, y con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación."

Y así como viene la fe por el oír la Palabra, la fe también va creciendo a medida que va escuchando más y más Palabra, sigue creciendo esa fe, la fe de Cristo y en todas las cosas correspondientes a Cristo, y es la persona que trabaja en la Obra del Señor en todas las fases de la Obra de Dios. Unos dedican más su trabajo a cierta fase de la Obra de Dios, y otros a otra fase, pero todos estos que están representados en la buena tierra, producen fruto.

Y cuando quiera producir más fruto, pues abona, se le echa más abono de la Palabra y entonces basado en eso trabaja más en la Obra y va a producir más fruto. La recompensa la dará el Señor, la persona no puede decir: "Bueno, es que a mi me echan todo el trabajo para que yo lo haga," debe estar agradecido, porque puede llevar fruto a ciento por uno, malo es que no le den nada para hacer, malo es que no tenga oportunidad de hacer algo en la Obra del Señor.

Tampoco se puede quejar de que tiene mucho trabajo, que busquen a otro, porque algunas veces al hacer así o decir así, aparece otro y agarra todo lo que él hacía y se quedó entonces sin nada la persona, y después dice: "Pero ahora no me dan trabajo para hacer," pero si no lo quería, y otro lo agarró, lo recibió, y lo está haciendo con amor y buena voluntad.

En la Obra del Señor hay que trabajar con amor, con buena voluntad de todo corazón para que cuente delante de Dios, porque si no, no cuenta bien delante de Dios. Las cosas se hacen de buena voluntad y "Cristo recompensará a cada uno según sea su obra," (Apocalipsis, capítulo 22, verso 12.) Identifíquese usted en este segundo y Tercer Éxodo, porque el Tercer Éxodo también ya comenzó, se entrelaza un éxodo con el otro.

El Tercer Éxodo es para entrar a la tierra prometida literal del Reino del Mesías, del Reino de Dios, para entrar a la tierra prometida del cuerpo nuevo literal, que será glorificado. Siempre encontramos que hay un mensaje: para el primer éxodo el mensaje de la Ley, para el segundo éxodo el mensaje de la Gracia, para el Tercer Éxodo el mensaje del Evangelio del Reino.

Ahora, tenemos que entender que siempre hay tres clases de creyentes que salen en todo éxodo que se lleva a cabo; tenemos que entender que los creyentes verdaderos son los que se mantienen firmes en la Palabra y no miran hacia atrás, porque el que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el Reino. El que mira hacia atrás está dejando a Cristo como su Salvador y pierde toda bendición prometida para los creyentes en Cristo.

El creyente verdadero se agarra bien de Cristo por la fe, y lo hace de todo corazón, y ora a Cristo, dedica tiempo a Cristo para orar a Cristo, para alabarlo, para glorificarlo en sus oraciones y en sus cánticos también, en sus actividades y en sus oraciones en su hogar, y siempre dándole gracias a Dios por Sus bendiciones, las bendiciones divinas.

Y conscientes de que todo hijo, para ser adoptado, primero pasa por etapas de pruebas, es inevitable; si el mismo Jesucristo para ser adoptado, fue adoptado en el Monte de la Transfiguración y luego fue adoptado en el Trono de Dios, fue colocado allá y recibió todo poder en el Cielo y en la Tierra (San Mateo, capítulo 28)... fue como Él dijo en San Mateo, capítulo 26, versos 61 al 65, que Él se sentaría en el Trono de Dios, a la diestra de Dios en el Cielo.

Por lo tanto, las pruebas por las cuales pasamos en esta Tierra, hacen que se manifieste lo que hay acá en el corazón de cada persona, eso es lo que hace que se manifiesten como incrédulos, los que son incrédulos, los que no creían, y que se manifiesten como creyentes manufacturados los que decían que creían pero no creían, eran medios creyentes como dicen algunos, pero no hay medios creyentes: o es creyente o no es creyente.

Miren aquí, recuerden que en la vida de cada persona también y en la vida de la Iglesia del Señor Jesucristo se repite en la esfera correspondiente lo que sucedió con el pueblo hebreo. Dice el capítulo 8 de Deuteronomio, verso 1 en adelante:

"Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres.

Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto..."

O sea, que la historia tenían que conocerla y dársela a conocer a sus hijos, a sus nietos, a sus bisnietos, y así por el estilo, para que supieran toda esa trayectoria; así también la trayectoria de la Iglesia del Señor Jesucristo desde los días de Jesús y los apóstoles hasta nuestro tiempo debemos conocerla, porque esa es la trayectoria de la Iglesia del Señor Jesucristo, por eso se habla de cosas históricas del Cristianismo y también se habla de las cosas que están sucediendo en nuestro tiempo.

"Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte (¿ven? para afligirte, para probarte), para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos."

Es que cuando están buenas las cosas y todo marcha bien, las personas dicen: "Qué bueno es Dios," y dicen: "Yo creo en Dios, Dios está con nosotros," pero piensan que solamente Dios está con nosotros cuando las cosas están bien, pero cuando están mal, algunos se quejan, algunos dejan de asistir a la Iglesia, algunos dejan de seguir al Señor, algunos dicen: "Me están viniendo problemas, yo no esperaba tener problemas en mi vida, y mucho menos siendo un creyente en Cristo," y se apartan y dejan de creer a Cristo.

Vean, lo que había en el corazón de esas personas era que querían bendiciones materiales, querían que todo marchara bien y no tener pruebas, pero hay que pasar por esas etapas de pruebas como dice aquí: en las etapas de prueba es que la persona creyente dice: "Aunque pierda la vida, yo me quedo con Cristo, aunque no me quieran mi familia, yo me quedo con Cristo." Bien agarrados del Señor.

Otros, cuando les vienen las pruebas, dicen, en la misma parábola, se apartan del Señor, la misma parábola que tuvimos aquí de... esos son los que están sembrados en pedregales, esas personas en la explicación que Cristo da, dice capítulo 13, verso 18 en adelante de San Mateo:

"Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:

Cuando alguno oye la palabra del reino (¿Ven? La Palabra del Reino, el Evangelio de Cristo, y la Palabra del Reino ¿es para quién? para los hijos ¿de quién? del Reino) y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;

pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza."

Y al tropezar ¿qué hace? tropieza y se va, dice: "Yo no esperaba que vinieran estos problemas, no esperaba que en mi casa me criticaran por haber recibido a Cristo como mi Salvador, no esperaba que se burlaran de mí, no esperaba que mis compañeros se mofaran de mí en el trabajo," ya tropieza y ya se aparte del Señor:

"El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa (se hace sin fruto).

Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno."

Identifíquese usted acá en su corazón con Dios en cuál de esos tres grupos está, porque no está entre junto al camino, tiene que estar entre los otros tres.

Ahora, sabiendo que pasamos en nuestra trayectoria como individuos por una trayectoria como los cuarenta años de Israel en el desierto, entonces tenemos que saber la causa por la cual suceden cosas en nuestra vida como individuos, y la Iglesia del Señor, los creyentes en Cristo como Cuerpo Místico de creyentes, también tienen que saber, la Iglesia, porqué pasa la Iglesia por diferentes etapas.

Vean, en el tiempo allá del imperio romano de los césares, los echaban a los leones, después más adelante los quemaban, vean, eran etapas, y los hacían blasfemar a algunos para... y que no matarlos, pero otros estuvieron dispuestos a morir por Cristo para recibir una resurrección en cuerpos eternos, en cuerpo eterno en el Día Postrero. Era duro en aquel tiempo.

Ahora en nuestro tiempo, recuerden, principalmente la lucha es espiritual, es mental, y tratarán de apartar del camino de Cristo a las personas con algunas cosas, o mofándose de la persona, criticándolo, o diciéndole: "Te pasan muchos problemas desde que estás en el Evangelio," y así por el estilo comienzan a criticarlo, a decir cosas malas o de usted y le pueden decir: "Pero, porqué tú haces esto si tú dices que eres cristiano," y te critican y te desaniman.

Pero siempre hay alguien que te puede animar diciéndote: "Si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo Su Hijo," Él es nuestro Abogado que perdona nuestros pecados y con Su Sangre nos limpia de todo pecado.

Por lo tanto, ningún problema en la vida de una persona es motivo para dejar a Cristo: lo presenta a Cristo, ora a Cristo, pide perdón, y sigue hacia adelante, porque lo importante es estar bien con el Señor. Más terrible es dejar a Cristo y tener una sentencia de condenación para el día del juicio final y después la persona dejará de existir.

Por lo tanto, nunca se desanime, siga hacia adelante no importa los problemas que tenga o los que le vengan más adelante, Cristo es nuestro Salvador, por lo tanto, no mire sus problemas, mire a Cristo, al hombre perfecto, a nuestro Sumo Sacerdote, nuestro Abogado en el Cielo, que está con Su Sangre intercediendo por nosotros para mantenernos limpios de todo pecado.

"Y te afligió , y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre..."

¿Qué sale de la boca de Dios? La Palabra, "el que oye mi Palabra y cree al que me envió, tiene Vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida."

"...Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años.

Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.

Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole.

Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes;

tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel;

tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre.

Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado."

En lo espiritual para la Iglesia, para los creyentes en Cristo, la buena tierra es el Espíritu Santo que nos da todas las buenas bendiciones del Cielo; y la buena tierra en lo literal para el Tercer Éxodo, será el cuerpo eterno y glorificado como tierra, como cuerpo, y luego también el Reino milenial al cual entraremos con Cristo para reinar con Él por mil años y luego por toda la eternidad, y la fiesta de las bodas del Cordero en el Cielo, para la cual son invitados y son bienaventurados todos los que son convidados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Yo fui convidado y recibí y acepté esa invitación. La invitación viene por medio de la predicación del Evangelio de Cristo, y al recibirlo la persona está aceptando la invitación a la Cena de las Bodas del Cordero. El traje de boda: la primera parte es el Espíritu Santo, y la segunda parte es el cuerpo nuevo y glorificado, las dos porciones de la vestidura de boda.

Recuerden que rumbo a la tierra prometida hay tres clases de creyentes, aun en la parábola de las diez vírgenes Cristo mostró vírgenes insensatas y vírgenes prudentes, ahí mostró dos clases de creyentes.

Así que tenemos que estar firmes, agarrados bien de Cristo, siempre teniendo la Palabra de Dios, leyéndola, estudiándola y creyéndola y entendiéndola, porque la Palabra es para ser creída y entendida, para eso es que se enseña la Escritura, la Palabra de Dios, y así la fe de la persona vaya creciendo más y más cada día hasta que llegue a la fe de la cual Cristo dijo que movería montañas.

Esa es la clase de fe que necesitamos para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, a medida que Dios va revelando más de Su Programa, de Su Palabra, va creciendo nuestra fe, va creciendo nuestra fe en Dios y Su Palabra, hasta que lleguemos a tener la fe al nivel para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

"RUMBO A LA TIERRA PROMETIDA CON TRES CLASES DE CREYENTES."

Usted debe saber a cuál de ellos usted pertenece. No se lo tiene que decir otra persona, acá usted lo sabe. Un verdadero creyente puede tener etapas en donde su fe decaiga un poco, como le dijo Cristo a San Pedro, el cual decía: "Yo estoy dispuesto a morir por Ti, doy mi vida por Ti," Cristo le dice: "No va a cantar el gallo tres veces sin que tú me niegues," o "no va a cantar el gallo sin que tú me niegues tres veces." También le dijo que Satanás lo había pedido para zarandearlo como a trigo, pero Cristo le dice: "Pero yo he orado por ti para que tu fe no desmaye."

Que Dios nos ayude, nos fortalezca, y haga crecer nuestra fe, que nuestra fe nunca desmaye, que nunca dejemos a Cristo y que nunca tropecemos por los problemas que hayan surgido en tiempos pasados, en nuestro tiempo, o más adelante en medio del Cristianismo y en medio de diferentes Iglesias.

Que nuestra fe nunca desmaye; y que muy pronto recibamos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Esa fe viene, es llamada por el reverendo William Branham ‘la fe de rapto’ para ser transformados y raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, por lo tanto, nuestra fe tiene que subir a ese nivel; y para que suba, lo que hace traer la fe y subir la fe, aumentar la fe: es la Palabra revelada. Tiene que venir cada día más y más Palabra revelada para que siga subiendo nuestra fe hasta llegar a tenerla para poder ser transformados, tener fe para transformación y rapto o arrebatamiento de la Iglesia.

Pero esa fe va a venir, va a girar alrededor de lo que los siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, van a estar revelando, ¿y qué van a estar revelando? va a estar revelando el Séptimo Sello, ¿y qué es el Séptimo Sello? la Segunda Venida de Cristo. Ahí podrán tropezar quizás... los incrédulos pues no creerán, esos no están dentro; los manufacturados si estarán dentro, no van a creer; y los verdaderos creyentes sí, van a creer, y eso les va a dar esa fe, esa será la fe, la revelación, para ser transformados y raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Todo eso vendrá a cumplirse en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, Gran Carpa-Catedral, que vio el reverendo William Branham, lo cual se va a cumplir en medio del Cristianismo, en algún lugar; en algún lugar se va a cumplir para bendición de todos los creyentes en Cristo.

"RUMBO A LA TIERRA PROMETIDA CON TRES CLASES DE CREYENTES."

Así que, si es con tres clases de creyentes que va viajando la Iglesia y el Espíritu Santo en medio de la Iglesia, pues ya usted sabe que surgen momentos como los del tiempo de Moisés, y que surgen dificultades, pero lo importante no son las dificultades, lo importante es que tenemos una meta: la tierra prometida de un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, y la tierra prometida del Reino de Cristo entrando con un cuerpo eterno, inmortal, y una gran fiesta: la Fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero. Recuerden que cuando gana un candidato a presidente o a gobernador, después hacen una fiesta de victoria para luego tomar el poder y gobernar, así será la Cena de las Bodas del Cordero.

Bueno, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos para que Cristo le reciba en Su Reino, y no sea solamente un oyente sino un creyente, que no deje que el enemigo de Dios saque de su corazón la Palabra que ha escuchado en estos momentos, la predicación del Evangelio de Cristo nuestro Salvador.

Los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador en esta ocasión.

Los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador, pues Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños también, Él dijo: "Dejad a los niños venir a mí; y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos."

En los demás países también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador para dar testimonio público de su fe en Cristo y que Cristo lo reciba en Su Reino.

De un momento a otro se va a completar el número de la Iglesia del Señor Jesucristo que están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero; cuando se complete ya no habrá más oportunidad de salvación, de redención, para las personas, y algún día se va a completar, pero lo importante es estar dentro del Reino de Cristo, dentro de la Iglesia del Señor Jesucristo, como un verdadero creyente en Cristo.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. En los demás países también pueden estar en pie para la oración por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo:

Señor Jesucristo, traigo a Ti estas personas que luego de haber escuchado la predicación del Evangelio de Cristo, del Evangelio de la Gracia y del Evangelio del Reino, Tú les has hablado al corazón, nació Tu fe en sus corazones, oh Dios, y han venido para dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador.

Padre celestial, yo te pido, te ruego, que los recibas en Tu Reino en esta ocasión que vienen a los Pies de Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador.

Y ahora repitan conmigo los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, todos con nuestros ojos cerrados repitan conmigo:

Señor Jesucristo, vengo a Ti danto testimonio público de mi fe en Ti, habiendo escuchado la predicación de Tu Evangelio y habiendo nacido Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el único Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, Señor, me encomiendo en Tus manos, te recibo como mi único y suficiente Salvador, te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Señor, haz realidad en mí la salvación que ganaste en la Cruz del Calvario para mí y para toda persona que te recibiría como único y suficiente Salvador. En Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo, te lo ruego, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán: "Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.’ Yo escuché la predicación del Evangelio de Cristo, y creí, quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible. ¿Cuándo me pueden bautizar?" Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El Señor Jesucristo fue bautizado por Juan, aunque al principio, cuando Jesús entró a las aguas bautismales en el Jordán, Juan le dijo: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?" Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó y el Espíritu Santo descendió sobre Jesús cuando subió de las aguas bautismales.

El bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo para todos los que lo reciben como único y suficiente Salvador. En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. El bautismo en agua no quita los pecados, el agua no tiene ningún poder para quitar el pecado de la persona, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es tipológico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo nuestro Salvador, por lo cual nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección en el bautismo en agua.

Por lo tanto, conscientes del significado del bautismo en agua, pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Dejo al reverendo José Benjamín Pérez para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo en estos momentos, y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Y nos vemos el próximo domingo Dios mediante, y también en la Semana Santa, que está cercana, nos estaremos viendo para estudiar con detenimiento la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Será: viernes, crucifixión de Cristo durante el día, el tema sobre la crucifixión de Cristo será como a las 2:00 de la tarde, y luego sábado sobre la sepultura de Cristo, y luego domingo en la mañana sobre el tema de la resurrección de Cristo nuestro Salvador.

Bueno, continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

"RUMBO A LA TIERRA PROMETIDA CON TRES CLASES DE CREYENTES."

 

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