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Muy buenos días o buenas tardes, amados amigos y hermanos, ministros compañeros en el ministerio del Cuerpo Místico de Cristo, presentes, y también los que están en otras naciones, y todos los hermanos y hermanas en diferentes congregaciones y también los que están aquí presentes; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también en este día Domingo de Ramos, día en que se conmemora la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén como Rey. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Hoy domingo se conmemora un evento muy importante en medio del Cristianismo, y es la entrada triunfal de Cristo como Rey a Jerusalén, y para lo cual leemos en San Mateo, capítulo 21, versos 1 al 11, donde dice de la siguiente manera, y lo vamos a leer:

"Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos,

diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos.

Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará.

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:

Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga.

Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó;

y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.

Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.

Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste?

Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Esta pregunta: "¿Quién es éste?" por causa de la conmoción que había causado, y parece que se interrumpían todas las labores religiosas allí con la entrada de Jesús a Jerusalén, montado sobre ese asno pequeño, sobre ese pollino, un burrito pequeño que todavía no se había montado nadie en él, y como Jesús no era una persona ni alta ni gruesa, digamos de unos cinco pies, cinco pulgadas dice el reverendo William Branham y de unas ciento treinta y cinco libras, pues el pollino, el burrito pequeño, podía cargarlo bien.

Y ahora, ¿por qué se montó Él en un burrito pequeño y no vino en un camello o en un caballo blanco como muchos lo esperaban también? Porque Zacarías, capítulo 9, verso 9 dice:

"Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna."

Así decía la profecía y así tenía que cumplirse. Israel con todos sus líderes religiosos esperaba la Venida del Mesías en un buen caballo blanco, como un militar Él, para conquistar allí el Reino, para libertarlos del reino romano que gobernaba sobre el pueblo hebreo en esos días.

Ellos esperaban un libertador, un redentor, que los libertara de ese gobierno romano que los trataba muy mal y querían y esperaban que el Mesías Príncipe estableciera Su Reino, fuera el Rey sobre Israel, y no Herodes u otra persona allí, ni el César que gobernaba desde Roma, que era el que gobernaba todos los territorios allí y gobernaba sobre Israel a través del gobernador que había sido colocado allí; y del rey Herodes, y también de reyes locales que había colocado allí Herodes por orden del César. En los tiempos de Pablo se ve muy bien cómo era en esos tiempos en donde hubo allí gobernantes en ciertos territorios de Israel, pero todos estaban bajo la corona del César.

Y ahora, Israel estaba esperando un libertador: al Mesías, para que estableciera Su Reino, o sea, restaurara el Reino de David. El Mesías, si iba aparecer en medio de Israel como un hombre, pues tenía que primero pasar por la etapa de niño, por lo cual tenía que nacer, y conforme a las leyes, a la ley divina, dada a Israel... Israel es la Iglesia del pacto que Dios le dio allá en el monte Sinaí, y vino a ser pueblo de Dios, el pueblo sacado de Egipto, porque la Iglesia es: "Los sacados fuera," sacados fuera del reino de Egipto, y en el Nuevo Testamento, nuevo Pacto, la Iglesia es "Los sacados," fuera del mundo, fuera del reino de las tinieblas, y colocados en el Reino de Dios, en el Reino de Cristo, los cuales forman el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo, en el nuevo Pacto que Dios ha establecido con Su pueblo.

Israel estaba esperando la Venida del Mesías, para lo cual Dios tenía que enviar al que le prepararía el camino al Mesías en Su Venida. Malaquías, capítulo 3, verso 1 dice:

"He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (aquí la promesa es que Dios enviará un mensajero preparándole el camino al Mesías, un precursor); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis (o sea, Dios el Padre), y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros."

El Ángel del Pacto que es el Espíritu Santo, porque un Espíritu es un cuerpo de otra dimensión, un cuerpo espiritual, un cuerpo angelical, ese es el Ángel del Pacto y ese es el cuerpo angelical o teofánico de Dios, en el cual aparecía a Adán, a Abel, y así por el estilo a todos estos profetas de Adán hacia acá, apareció a Abraham, a Jacob también; es el Ángel del cual Jacob se agarró en el capítulo 32, versos 24 al 32 del Génesis, y no lo soltó hasta que el Ángel lo bendijo, bendijo a Jacob.

Y Jacob le pregunta: "¿Cuál es tu Nombre?" y el Ángel no le quiso dar a conocer cuál era Su Nombre, "¿por qué preguntas por mi Nombre?" o sea, así le dijo también a Manoa, el padre de Sansón, y... esto fue en el capítulo 13 del libro de los Jueces, cuando Sansón quiso conocer el Nombre del Ángel.

Moisés quiso conocer el Nombre del Ángel cuando le apareció en el capítulo 3, versos 1 al 16, y le dice a Dios que está hablándole a través de ese cuerpo angelical, le dice: "Si ellos me preguntan (o Israel allá en Egipto a donde Moisés estaba siendo enviado), llego yo a los hijos de Israel y les digo: ‘El Dios de vuestros padres me ha aparecido y me ha enviado a vosotros,’si ellos me preguntan cuál es Su Nombre, ¿qué les voy a responder?" entonces Dios le dijo: "Yo Soy el que Soy, y les dirás: Yo Soy me envió a vosotros. Este es mi Nombre, mi memorial para siempre."

El Yo Soy es el mismo Dios velado en un cuerpo angelical llamado el Ángel de Dios o Ángel del Pacto. Moisés quería ver a Dios, Dios le dijo: "No me verá hombre y vivirá, yo voy a pasar delante de ti, vas a ser colocado en la hendidura de la peña, voy a colocar mi mano sobre ti, sobre tu rostro, sobre ti, y cuando yo haya pasado proclamando el Nombre de Dios, el Nombre de Jehová (pronunciado, pues por supuesto en la forma correcta que era pronunciado por Dios), entonces luego voy a quitar mi mano y entonces vas a ver mis espaldas."

Y así fue, cuando Dios pasó delante de Moisés, vio las espaldas de Dios, las espaldas como un hombre; era el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios en el cual Dios moraba y mora, y a través del cual le aparecía a los diferentes profetas que Él enviaba.

En ese mismo cuerpo es que aparecía siempre, algunas veces en forma de luz, pero ahí estaba ese cuerpo en esa Columna de Fuego o esa Luz o esa Nube, Dios le había dicho a Moisés: "No me verá hombre y vivirá," por eso San Juan, capítulo 1, verso 18 dice: "A Dios nadie le vio jamás," pero dice la Escritura que Moisés vio a Dios y que hablaba con Dios cara a cara, pero era Dios en esa Columna de Fuego, el cual era el Ángel del Pacto en forma de luz y que en algunas ocasiones se dejaba ver en forma de un hombre de otra dimensión.

Cuando Manoa lo ve también y le habla el Ángel a Manoa y le dice lo mismo que le había dicho a la señora Manoa, porque Manoa oró cuando su esposa le dijo que un Ángel, un varón, le había aparecido y le había dicho que iba a tener un niño, y ella era estéril, y hasta el nombre le fue dado para ese niño, y Manoa ora a Dios para que envíe nuevamente a ese varón, a ese Ángel, y Dios lo envía, le aparece otra vez a la esposa de Manoa, y ella va y le avisa a su esposo que el mismo varón le apareció.

Manoa sale de su casa, va donde está el Ángel y ahí habla con el Ángel, le dice: "¿Eres tú el varón que le apareció a mi esposa el otro día?" y el varón, ese Ángel, le dice: "Sí, yo soy." Manoa le dice: "¿Qué se hará con el niño cuando haya nacido?" le dice exactamente las mismas cosas que le había dicho a la señora Manoa, que será nazareo, que no tomará vino ni cidra ella y él tampoco, y así por el estilo, le dijo cómo tenían que criar a ese niño.

Y ese niño vino a ser el hombre más fuerte del cual se haya hablado en la historia bíblica, no por fuerza humana, sino porque el Espíritu de Dios venía sobre él y entonces era el poder, la fuerza de Dios por medio del Espíritu Santo obrando a través de un hombre llamado Sansón.

Manoa le dice al Ángel: "Permíteme invitarte a comer," el Ángel le dice: "No comeré de tu pan, pero si tú quieres sacrificar a Dios, ofrendar a Dios, ofrece a Dios, sacrifícalo a Dios," Manoa preparó un cabrito, lo trajo y lo colocó sobre la roca, y mientras el fuego consumía esa ofrenda que Manoa trajo y presentó a Dios, el Ángel subió en el fuego; en la llama de fuego subía, y entonces Manoa supo que era el Ángel de Dios, el Ángel del Pacto, el mismo Ángel que le había aparecido a Moisés, y Manoa dice a su esposa (la señora Manoa): "Hemos de morir, porque hemos visto a Dios cara a cara."

Recuerden que Manoa le había preguntado por el Nombre al Ángel, y el Ángel le dice: "¿Por qué preguntas por mi Nombre, el cual es Admirable?" lo mismo que dice Isaías, capítulo 9, que el niño que nacería sería "llamado Admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz," y Manoa le dice a su esposa: "Hemos de morir, porque hemos visto a Dios cara a cara," ya Dios le había dicho a Moisés: "No me verá hombre y vivirá."

Y la esposa de Manoa le dice: "No hemos de morir (por la lógica), no hemos de morir (también tenía revelación), no hemos de morir, porque de otra forma no nos haría esta promesa, no nos diría que vamos a tener un niño, cómo vamos a tener un niño si vamos a morir porque hemos visto a Dios cara a cara," porque vieron a Dios cara a cara, Manoa dijo: "Hemos visto a Dios cara a cara." Lo mismo que dice la Escritura, que Moisés hablaba con Dios cara a cara.

Jacob, cuando luchó con el Ángel de Dios en el capítulo 32, versos 24 al 32, luego que recibió la bendición del Ángel, le puso por nombre al lugar donde había tenido esa experiencia, el siguiente nombre, y lo vamos a leer aquí para ver porqué le puso por nombre así. Capítulo 32, verso 24 en adelante dice:

"Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

Y dijo (el Ángel): Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices."

Así que sabía que era el Ángel de Dios, que era el mismo que le había aparecido en otras ocasiones, conocía Su Voz:

"Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

Entonces (ahí está la bendición) Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma."

Peniel significa: "El Rostro de Dios," por lo tanto, vio el rostro de Dios, lo vio cara a cara, pero la Escritura dice en San Juan, capítulo 1, verso 18: "A Dios nadie le vio jamás," parece una contradicción, pero en la Biblia no hay contradicciones, la Biblia es perfecta porque es el pensamiento de Dios expresado a través de los diferentes profetas que Él ha enviado, diferentes hombres de Dios tanto desde Adán hasta Jesús, como desde Jesús hasta Juan el apóstol.

Y ahora, encontramos que todas estas personas vieron a Dios cara a cara, pero ninguno de ellos vio a Dios, lo que vieron fue el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios, el cuerpo teofánico de Dios, llamado también el Espíritu Santo, porque ese es un cuerpo de otra dimensión, y ese Ángel del Pacto es al cual el mensajero le vendría preparando el camino; el Ángel del Pacto, Dios, el Señor, y el Ángel del Pacto, vendrían, y un mensajero le estaría preparando el camino.

¿Y cómo vendrían el Señor y el Ángel del Pacto? En un cuerpo de carne que nacería a través de una virgen descendiente del rey David. Isaías, capítulo 7, verso 14, dice: "He aquí os daré una señal (o sea, una señal eterna)."

Es importante conocer quién es Él, Jesucristo, para poder comprender la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén, la pregunta fue: "¿Quién es Él? ¿Quién es éste? ¿Quién es este hombre, este hombre que viene sobre un burrito, sobre un asnito pequeño, y un pueblo, un grupo de gente, una multitud, clamando: Hosanna, hosanna al que viene en el Nombre del Señor, hosanna al Hijo de David?" y preguntan: "¿Quién es éste que está formando ese alboroto?" Porque no había sido reconocido por las autoridades religiosas como el Mesías, y ya llevaba de ministerio tres años y medio. Vean, Isaías, capítulo 7, verso 14 dice:

"Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel."

Que traducido es: Dios con nosotros. Eso lo dice aquí en San Mateo, capítulo 1, verso 18 en adelante dice:

"El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo."

Fue el Espíritu Santo creando en el vientre de María esa vida, y se multiplicó célula sobre célula, y así se formó el cuerpo de Jesús en el vientre de María. Dios por medio del Espíritu Santo creó en María, en el vientre de María, esa vida, así creando por consiguiente Su cuerpo físico que iba a tener en esta Tierra, o sea, Su semejanza física, en la cual iba aparecer a Israel como el Mesías Príncipe y que sería Emanuel: Dios con nosotros, Dios con nosotros en un cuerpo de carne llamado Jesús; así apareció en medio de Israel, en un cuerpo de carne llamado Jesús.

Jesucristo decía: "Antes que Abraham fuese, Yo soy" (San Juan, capítulo 8, verso 56 al 58), y eso parecía ser, para muchas personas, un hombre que estaba fuera de sus sentidos cabales diciendo disparates, pero estaba Él en sus cabales diciendo la verdad: "Antes que Abraham fuese, Yo soy," decía Cristo.

¿Por qué? Porque Él en Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto fue antes de Abraham, fue antes de Adán también, y fue antes de toda la creación. Él es el Verbo que era con Dios y era Dios y se hizo carne conforme a San Juan, capítulo 1, verso 1 al 18, donde dice: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios, todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que fue hecho, ha sido hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres," y también dice: "Aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo, en el mundo estaba y el mundo por Él fue hecho, pero el mundo no le conoció." (San Juan, capítulo 1, verso 9). Y San Juan, capítulo 1, verso 12 al 14 nos dice:

"A lo suyo vino (a los suyos o a lo suyo vino: el pueblo hebreo), y los suyos no le recibieron (no le conocieron ni le recibieron, no le reconocieron, no le recibieron).

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre..."

Estos son aquellas personas que lo recibieron en aquel tiempo y los que lo recibirían a través de la predicación del Evangelio del Reino. Dice de esas personas:

"A lo suyo vino (verso 11), y los suyos no le recibieron (o sea, Israel).

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios."

No tiene que preocuparse cuál es el árbol genealógico suyo; es asunto de escuchar la predicación del Evangelio del Reino y creer, nace la fe de Cristo en su alma, cree, lo recibe como Salvador, es bautizado en agua en Su Nombre, Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en la persona el nuevo nacimiento, nace como un hijo o como una hija de Dios, porque el nacimiento físico que hemos tenido no fue como hijos de Dios, fue un nacimiento terrenal, de este mundo.

El nacimiento que es del Cielo, es el nuevo nacimiento del cual Cristo le dice Nicodemo: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios," Nicodemo pensó que tenía que nacer otra vez a través de su madre, pero Cristo le dice: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios," es un nacimiento espiritual del Espíritu de Dios al (la persona) recibir a Cristo como Salvador luego de escuchar la predicación del Evangelio de Cristo.

Nacer del Agua es nacer del Evangelio de Cristo, y nacer del Espíritu es nacer del Espíritu Santo, recibir el Espíritu Santo y así obtiene el nuevo nacimiento y entró al Reino de Dios, al Reino de Dios, o sea, al Reino de Cristo, que es el Reino de Dios. Sigue diciendo:

"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros..."

El Verbo que era con Dios y era Dios, el Ángel del Pacto, se hizo carne y habitó entre nosotros, se hizo hombre de esta dimensión, al crear en el vientre de María la vida, la cual se multiplicó célula sobre célula, y al tiempo correspondiente, digamos a los nueve meses, María dio a luz al niño Jesús. El Ángel Gabriel le dio el nombre también que le tienen que poner: Jesús al español, Yisus en inglés, y Yoshua en hebreo, porque significa Salvador, Redentor, y lleva el nombre de Dios. "Yo he venido en el Nombre de mi Padre," dijo Cristo.

Y ahora, estamos viendo quién es Jesucristo, no es cualquier persona, es nada menos que el mismo Dios en el cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto y llamado Espíritu Santo, vestido de un cuerpo de carne llamado Jesús, esa es la respuesta a la pregunta: "¿Quién es éste?" y ese es el Mesías, el ungido con el Espíritu Santo, en el cual habitó la plenitud de la Divinidad. Por eso podía decir: "Antes que Abraham fuese, yo soy," eso parecía que estaba loco, pero no, estaba diciéndoles la verdad y eso era lo que la profecía de la Venida del Mesías decía en Malaquías, capítulo 3.

Y luego, que en Él estaría Dios, el Padre, Él decía: "Yo no hago nada de mí mismo, el Padre que mora en mí, Él hace las obras," Él también decía: "El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido," ¿ven? Era el Ungido, el Cristo, porque Cristo lo que significa es ‘Ungido,’ el ungido con el Espíritu Santo, el Mesías. Cristo, Mesías y Ungido es lo mismo, y es aplicado en su sentido máximo a Jesucristo, porque los profetas fueron ungidos también, diferentes mensajeros fueron ungidos con el Espíritu Santo y esos fueron los pequeños mesías, los pequeños ungidos, de diferentes etapas de la historia bíblica, de la historia de Israel, y así también de la historia del Cristianismo.

Ahora ya sabemos la respuesta a la pregunta que hicieron cuando vieron a este joven carpintero sobre un pollino hijo de asna entrando a Jerusalén con una multitud que estaba clamando a gran voz: "Hosanna al que viene en el Nombre del Señor, hosanna al Hijo de David, bendito el Reino de David que viene."

Pero eso era lo que estaba prometido que tenía que suceder en ese tiempo, y tenía que cumplirlo el hombre señalado para ese propósito, el cual sería nada menos que el mismo Dios vestido de un cuerpo de carne: Emanuel, Dios con nosotros, visitando a Su pueblo. Esa es la relación que hay entre el Mesías y Dios: que es Dios en Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto, dentro de un velo de carne llamado Jesús, ese es el misterio de Dios el Padre y de Cristo.

El cuerpo llamado Jesús es el velo de carne, es el templo humano donde habitaba Dios; recuerden, en San Juan, capítulo 2, dice Jesucristo. "Destruyan este templo, y en tres días Yo lo levantaré," ellos pensaban que estaba hablando del templo de piedras que estaba allí, pero Él estaba hablando de Su cuerpo. También la Escritura nos dice... dice San Pablo: "¿No saben ustedes que vosotros sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?"

Es que el ser humano es un templo de Dios y para Dios, y depende, por el libre albedrío que cada persona tiene, a quién usted quiere o quién usted quiere que more en ese templo, en el lugar santísimo de ese templo que es el alma de la persona: o Dios, o el maligno, el diablo. Depende a quién usted le dé la bienvenida allá en su corazón; por eso es que se les dice a las personas que reciban a Cristo en sus corazones como único y suficiente Salvador, para que more ahí en su corazón, en su alma, que es el lugar santísimo de la persona como templo humano.

La persona como templo humano tiene las tres partes que tiene el templo que construyó el rey Salomón, y del tabernáculo que construyó Moisés: atrio, que es el cuerpo físico, lugar santo, que es el espíritu de la persona, y alma, que es el lugar santísimo de la persona para que more Dios en el alma de la persona.

Y ahora, ya hemos visto quién es Jesucristo, el que entró a Jerusalén montado sobre un pollino hijo de asna, la pregunta fue contestada; y hemos visto también qué es el ser humano: cuerpo, ese es el templo humano, la casa terrenal de la persona, su templo humano; también es espíritu, lo cual es un cuerpo de otra dimensión también; y es alma, alma viviente, eso es lo más importante en usted y en mí: el alma, porque eso es lo que es en realidad la persona, eso es lo más grande, lo mayor, es mayor que el cuerpo y es mayor que el espíritu que tiene la persona. Por eso Cristo decía en San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28:

"Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (¿ven? porque lo más importante es el alma) ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras."

Es importante que toda persona sepa qué y quién es. Es que Dios creó al ser humano a Su imagen y semejanza, por eso es que encontramos a Dios el Padre, también encontramos al Espíritu Santo, y encontramos al cuerpo físico llamado Jesús: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y "estos tres son uno," dice la Escritura. Cristo decía: "El Padre y Yo, una cosa somos," pero decía: "El Padre mayor es que Yo," ahí está en San Juan, capítulo 10, versos 27 en adelante, dice:

"Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre."

Y ahora, ahí tenemos el misterio de Dios el Padre y de Cristo, abierto, para que todos sepamos quién es Jesucristo: "El Padre y Yo, una cosa somos," dice Jesucristo (San Juan, capítulo 10, verso 27 al 30), y también el capítulo 14, verso 6 en adelante dice Cristo hablando en ese pasaje, dice:

"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí (o sea, que nadie se puede acercar a Dios si no es por medio de Jesucristo).

Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre..."

¿Por qué? Porque el cuerpo llamado Jesús es el cuerpo físico, humano, de Dios, es la semejanza física de Dios, que es tangible en medio de Sus discípulos, que puede hablar con ellos y ellos con Él, que come con ellos, comparte con ellos, y así por el estilo; era Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros, como dice en la Escritura que hace unos minutos atrás les estaba leyendo y me detuve un momentito, donde dice... les leo de nuevo:

"El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David..."

¿Por qué le dice: José, hijo de David? Porque José también como María, era descendiente del rey David por la linea de Natán hijo del rey David, y José era descendiente del rey David por la linea del rey Salomón, ambos eran de la realeza; por eso era tan difícil la situación en aquel tiempo, porque la lucha era en y con la realeza del rey David, los descendientes del rey David, José y María, habían tenido un niño, y su nombre llamado Jesús, era el fruto de la obra del Espíritu Santo en María; José lo adoptó como hijo suyo y por lo tanto también tenía todos los derechos como si fuera hijo de José:

"...José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es (José, como no era profeta, entonces Dios le habló por sueños; Dios le habló por sueños a José porque no era profeta).

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS..."

Lo mismo que le había dicho el Ángel Gabriel a la virgen María, ahora se lo dice también a José, el nombre que le tienen que poner al niño, y le dice todo el misterio del embarazo de la virgen María. Dice:

"Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (¿por qué le pone por nombre Jesús? Porque significa Salvador, iba a salvar a Su pueblo de sus pecados).

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:

He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros."

Todo esto es el misterio del nacimiento de Jesús: ¿Quién es éste? pregunta Jerusalén, el pueblo allá cuando ven a Jesús con una multitud entrando, con los seguidores que creían Su mensaje y muchos más que se unieron a ellos en ese momento, clamando: "Hosanna al Rey que viene en el Nombre del Señor, bendito el Reino de David que viene, hosanna al Hijo de David." Eso era lo que estaba prometido que tenía que ocurrir en ese tiempo en la Venida del Mesías; eso sería una identificación divina en cumplimiento a lo que fue profetizado con relación a la Venida del Mesías.

Pero Israel tenía que rechazarlo, proféticamente ya estaba anunciado que sería así, en el Salmo 22, por consiguiente tenía que ser así para que pudiera llevar a cabo la Obra de Redención. Por eso es que Jesús en la Cruz dice, hablando de Su pueblo, de Israel, de los judíos, dice: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen."

No conocían el Programa de Dios para ese momento, no sabían lo que estaban haciendo, pero estaban cumpliendo la profecía. Pero Dios los perdona, Cristo los perdona, pide perdón para Israel. Por lo tanto, nadie debe juzgar mal a Israel, se estaba cumpliendo lo que Dios dijo, para bendición de Israel y para bendición de los gentiles también, para la salvación del ser humano, para llevar a cabo esa Obra de Redención. Siendo Él el Cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo, por lo tanto todo tenía que ser cumplido de esa manera.

No culpen a Israel, no estén nunca hablando en contra de Israel, porque todo eso estaba profetizado y tenía que cumplirse para bendición del mismo Israel, del mismo pueblo hebreo, para bendición de los judíos y para bendición de los gentiles, bendición que pasaría de los judíos a los gentiles, "porque la salvación (dice Cristo a la mujer samaritana), viene de los judíos."

Y por consiguiente, si viene la salvación de los judíos, entonces viene el Salvador para traer la salvación, no solamente para judíos, sino para samaritanos, y para todos los gentiles, para dar así una oportunidad de salvación a los seres humanos y así abrir una brecha en donde se abre una nueva dispensación: la Dispensación de la Gracia, que ya lleva unos dos mil años, alrededor de dos mil años, desde los días de Pentecostés hacia acá, o desde los días de la crucifixión de Cristo hacia acá.

Ya hemos visto este misterio de quién es este Jesús que llegó montado en un pollino hijo de asna, un burrito pequeño, que todavía nadie había montado en él, y con una multitud de seguidores los cuales clamaban: "Hosanna al Rey que viene en el Nombre del Señor, bendito el que viene en el Nombre del Señor, bendito el Reino de David que viene," y así por el estilo. Lo buscan en el Evangelio según San Mateo, Evangelio según San Marcos, Evangelio según San Lucas también, y usted encontrará todo eso ahí reunido.

Y le decían a Jesús: "Di a Tus discípulos que se callen," y Jesús les dice: "Si ellos se callan, las piedras clamarían por ellos," o sea, que no los reprendió, lo que ellos estaban haciendo era lo que todo Israel tenía que hacer en aquel tiempo, clamando: "Hosanna, bendito el que viene en el Nombre del Señor, bendito el Hijo de David que viene," y tenía que venir en esa forma.

Pero Israel lo estaba esperando en un buen caballo blanco con un ejército poderoso para libertarlos del yugo romano, porque pensaban que la Venida del Mesías para ese tiempo sería como Rey y sería para el establecimiento del Reino en esos días.

Pero vean, vino en forma muy sencilla porque tenía que llevar a cabo la Obra de Redención, llevar a cabo la Obra de Expiación por los pecados de Su pueblo y de todo ser humano, lo cual pues está también en las fiestas, la fiesta de la Pascua también la encontramos así, y la fiesta de la Expiación del día diez del mes séptimo de cada año.

Ahora, Israel estaba esperando al Mesías, como está profetizado para Su segunda Venida, era esperado en un caballo blanco poderoso, con un ejército poderoso, y les viene en un burrito con una multitud sencilla clamando: "Hosanna al que viene en el Nombre del señor, bendito el Hijo de David que viene, bendito...," y así encontramos toda esa manifestación hermosa de la Venida: "Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en el Nombre del Señor, hosanna en las alturas."

Ahora, la primera Venida de Cristo fue misteriosa, aunque las profecías estaban ahí dando testimonio de lo que iba a suceder. Vean también una Escritura, Isaías, capítulo 61, verso 1 en adelante dice:

"El Espíritu de Jehová el Señor (esto es traducción en español de este capítulo, por lo tanto, como dice: Jehová, pues lo leo así, debe decir: o el Señor, o debe decir Yo Soy, o el Yo Soy, las palabras que le dio Dios a Moisés, o Elohim o el Eterno)... El Espíritu de Jehová está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;

a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;

a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya."

Eso dice hasta donde hemos leído del capítulo 61, verso 1 al 3. Pero vean lo que sucede acá, dice que "para predicar el año de la buena voluntad de Jehová, y para predicar el día de venganza del Dios nuestro." Vamos a ver cuando Cristo toma esas palabras en San Lucas, capítulo 4, verso 16 en adelante, dice:

"Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros."

Hasta donde leyó se estaba cumpliendo esa profecía, ¿y por qué no continuó leyendo? Porque lo que a continuación decía era: "Y el día de venganza del Dios nuestro..." y el día de venganza del Dios nuestro no era para ser predicado por Jesús en Su primera Venida, es para ser proclamado, predicado, el día de venganza del Dios nuestro, en la Venida del Señor a Su Iglesia en el Día Postrero, eso para ser predicado en Su segunda Venida en medio de Su Iglesia en el Día Postrero. Y también dado a conocer al pueblo hebreo, a los judíos, el mensaje del día de venganza del Dios nuestro siendo proclamado en el Día Postrero.

O sea, siendo proclamado el juicio divino que ha de venir sobre la raza humana, en donde Dios vengará la sangre de los justos, la sangre de los creyentes en el Judaísmo, de tiempos pasados, la sangre de los judíos que ha sido derramada a través de las diferentes persecuciones que se han llevado a cabo en contra de los judíos, y se coronó con la muerte de seis millones de judíos por Hitler y su ejército. Todas esas persecuciones han sido contra los judíos, y encontramos que muchos cristianos han muerto en esas persecuciones; y muchos cristianos que también eran judíos en tiempos pasados.

También las persecuciones en contra de la Iglesia del Señor Jesucristo, la sangre de ellos, que fue derramada en aquellos tiempos pasados, comenzando con la Sangre de Cristo, y también recuerden que fueron los romanos los que crucificaron a Cristo, y encontramos también las persecuciones de Roma en contra de la Iglesia del Señor Jesucristo, y también las persecuciones a través de la historia del Cristianismo en contra de los creyentes en Cristo.

La sangre de todos los creyentes en Cristo que ha sido derramada en todas esas persecuciones, será demandada en este tiempo final del reino de los gentiles que está en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, y también la sangre de todos los judíos, de todos los hebreos, que han sido asesinados, matados, en diferentes etapas de la historia de los judíos.

Ahora, es en el Día Postrero en donde la promesa de la Venida del Señor se va a cumplir a la Iglesia del Señor Jesucristo que es la que lo está esperando por segunda vez; y Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21 dice:

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

¿Para qué los creyentes en Cristo han estado esperando la Venida del Señor? Para la transformación de sus cuerpos para los que están vivos, y para la resurrección de los que murieron en tiempos pasados creyentes en Cristo para ser resucitados en cuerpos inmortales, cuerpos eternos, cuerpos glorificados, y los vivos creyentes en Cristo nacidos de nuevo serán transformados y entonces serán a imagen y semejanza de Cristo todos los creyentes en Cristo en el Día Postrero, porque es para el Día Postrero que Cristo dijo que Él resucitará a todos los creyentes en Él. "Y Yo le resucitaré en el Día Postrero," dice Cristo en San Juan, capítulo 6, versos 39 a 40, y capítulo 6, versos 41 al 58, y San Juan, capítulo 11, versos 21 al 27, cuando estuvo hablando con Marta, la hermana de Lázaro.

Por lo tanto, la resurrección es para el Día Postrero, y el Día Postrero delante de Dios es como mil años para los seres humanos, es el séptimo milenio de Adán hacia acá, porque así como el día último de la semana es el séptimo, es el día postrero de la semana, así el séptimo milenio delante de Dios es el Día Postrero delante de Dios, "Porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día," Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el Salmo 90, verso 4.

Así que podemos ver dónde nos encontramos en este tiempo, porque ya hemos entrado al séptimo milenio de Adán hacia acá, y hemos entrado al tercer milenio de Cristo hacia acá, el quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio son los días postreros delante de Dios, que para los seres humanos son tres milenios.

Por eso es que Pedro y Pablo hablan del Día Postrero y de los días postreros; por ejemplo, San Pablo en Hebreos, capítulo 1, versos 1 al 6, dice que:

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo."

Lo hizo por medio de Él, ¿y para quién? Para Él, para Cristo. Él es el heredero, no solamente del planeta Tierra, sino de todo el universo, de toda la creación, y los creyentes en Cristo son coherederos con Cristo, por eso son reyes también; Cristo es el Rey de reyes, y los creyentes en Cristo son reyes con Él, porque dice el libro del Apocalipsis, capítulo1, el capítulo 5 también, y capítulo 20, verso 4 al 6, que "Cristo con Su Sangre nos ha limpiado de todo pecado y nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos con Él".

Así que los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo a través de las diferentes etapas de la Iglesia, pertenecen a la realeza, son los miembros de la realeza, por eso son hijos e hijas de Dios, el Rey de los Cielos y de la Tierra, y los hijos de un rey, pues pertenecen a la realeza, son príncipes y princesas, eso son los creyentes en Cristo para Dios, y son los miembros de ese Reino, los miembros de la realeza, son los miembros también del Orden sacerdotal celestial de Melquisedec y del Reino celestial de Melquisedec, y son también del Orden del poder judicial celestial.

Por eso dice San Pablo que los santos juzgarán al mundo y aun a los ángeles; por ahí por el capítulo 6 de Primera de Corintios es que San Pablo habla de que los santos van a juzgar al mundo, capítulo 6, verso 1 al 3.

Así que vean quiénes son los creyentes en Cristo, como también vean quién es Jesús. Le conocían como el profeta de Nazaret de Galilea; pero era más que eso, era el Profeta de todos los profetas, era el que había profetizado a través de todos los profetas en Su cuerpo angelical a través de velos de carne, y luego en Su cuerpo de carne también estuvo profetizando y predicando, era Dios hecho carne velado en carne humana en Jesús, el que entró a Jerusalén montado sobre un pollino hijo de asna, con una multitud que lo proclamaba el Hijo de David, el Rey: "Hosanna el que viene en el Nombre del Señor, bendito el Reino de David que viene."

Ahora, ya eso es historia, la cual recordamos con temor y temblor, con agradecimiento a Dios, por todo lo que sucedió allá, y con reverencia se conmemora la entrada triunfal, se conmemora todo lo que sucedió en esa semana, se conmemora la última cena, se conmemora también la crucifixión, la sepultura, y la resurrección, y después la ascensión de Cristo al Cielo cuarenta días después de Su resurrección.

Ya todo es historia que nos enseña que si no vigilamos, perderemos las bendiciones que Él y para las cuales Él vino y murió en la Cruz del Calvario para traer la salvación y Vida eterna al ser humano, y perderíamos también la bendición de estar preparados para Su segunda Venida.

Dios trata con Israel como nación, por lo tanto, lo vemos tratando a Dios con Israel con cosas físicas, pero luego vemos tratando con Su Iglesia, que viene a ser el Israel celestial, porque nacen del Cielo, porque el nuevo nacimiento es del Cielo; y Israel es tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo, Israel es la Iglesia de Dios del pacto que Dios estableció con Su pueblo en el Monte Sinaí, los sacados fuera de Egipto, lo cual significa "Iglesia" o "Iglesia" significa: "Los sacados fuera."

Y en Israel, la Iglesia del antiguo pacto, se refleja la Iglesia del nuevo Pacto que es la Iglesia del Señor Jesucristo; ahí está tipificada la Iglesia del Señor Jesucristo, en Israel bajo el antiguo pacto, representando o tipificando también la Iglesia que nacería bajo un nuevo Pacto, la cual nació el Día de Pentecostés.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo y la Iglesia del Antiguo Testamento bajo el pacto que Dios dio por medio del profeta Moisés, no deben pelearse la una con la otra, las dos son pueblo de Dios: una celestial y otra terrenal. Tan sencillo como eso. Por lo tanto, en la celestial vamos a ver cosas sucediendo en el campo espiritual.

Y ahora, tenemos la promesa para el Día Postrero, de la Venida del Señor, y será paralelo a lo que fue la venida del Señor dos mil años atrás sobre un burrito, un pollino, hijo de asna, pero para la segunda Venida la promesa es que vendrá en un caballo blanco; y por cuanto Cristo trata con Su Iglesia en el campo espiritual, entonces veamos algunas cosas que no podemos dejar pasar por alto. Por cuanto para la primera Venida hubo un precursor, para la segunda Venida tiene que venir otro, para la primera fue Juan el Bautista, ya eso es historia, y el precursado fue Jesucristo.

Para la segunda Venida de Cristo se requiere que las personas estén preparadas y vean a un hombre precursando la segunda Venida de Cristo, hablando las cosas que va a hacer y cómo van a suceder; como Juan, dijo que detrás de él, después de él vendría uno mayor que él, del cual él no era digno de desatar la correa de Su calzado, él dijo: "Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego," también cuando lo vio a Jesús dijo: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo," mostró para lo que venía: como Cordero para quitar el pecado del mundo, y mostró que los bautizaría con Espíritu Santo y Fuego a los que creerían en Él, y mostró que el mayor no sería el precursor, sino el precursado.

Juan era grande, sería grande dice el Ángel Gabriel a Zacarías el sacerdote, que ese hijo que nacería a Zacarías y su esposa Elisabet sería grande delante de Dios, porque un profeta enviado por Dios es grande delante de Dios, y si es un precursor para la Venida del Señor, ya sea para la primera o segunda, es grande, es mayor que todos los demás profetas, porque es el que precursa la Venida del Señor.

Y ahora, no podemos perder la bendición de ver quién es el precursor de la segunda Venida de Cristo, porque allá los que perdieron de vista quién fue el precursor de la primera Venida de Cristo, perdieron la Venida del Mesías.

Y ahora, Cristo lo identificó, Cristo después dijo... Juan dijo de Jesús que Él era el mayor, el que vendría después de él, el Mesías, y luego Jesús dijo de Juan: "De los nacidos de mujer no se ha levantado ninguno mayor que Juan, este es aquel Elías que había de venir," (San Juan, capítulo 11, versos 9 al 15). Juan dio testimonio de Jesús, y Jesús dio testimonio de Juan.

Ahora, vean lo que dice el reverendo William Branham hablando acerca de la segunda Venida de Cristo, en el libro de "Citas," página 119, párrafo 1.058, dice:

"Tal vez sea que estoy construyendo una plataforma para que alguien más suba en ella, tal vez yo sea llevado antes de este tiempo (como Juan estuvo preparándole una plataforma, preparándole el camino al Señor, aquí el reverendo William Branham está diciendo que él está preparando una plataforma) ... pero yo creo que estamos tan cerca que yo no me moriré de edad avanzada. Y siendo de cincuenta y cuatro años, no me moriré de viejo hasta que El esté aquí..."

Hasta que aquel al cual él le está preparando el camino, esté aquí, hasta que aquel al cual él le está preparando una plataforma, esté aquí, como le preparan una plataforma a los políticos, otro viene preparándole el camino a los políticos, y para que ese tenga una plataforma bien preparada y él... y lo presenta: "Este es el candidato que tenemos." Ahora, si él dice que no moriría de viejo sin que Él estuviera presente, al cual él le está preparando el camino, entonces él pensaba, creía, que si no moría por causa de un accidente, de viejo no iba a morir sin Él estar presente, y eso es muy importante saberlo. Pero sigue diciendo:

"Sólo que sea disparado, asesinado o alguna otra cosa, de algún modo muerto, pero no por la edad avanzada hasta que El venga."

Y partió no de edad avanzada, sino de un accidente automovilístico, inesperado para todos los que escuchaban el mensaje del reverendo William Branham como precursor de la segunda Venida de Cristo. Tampoco nadie esperaba que Juan el Bautista muriera, y mucho menos en la forma que murió: decapitado; ni Juan el Bautista se esperaba morir así tampoco, por eso cuando está preso allá en la cárcel manda a dos de sus discípulos a preguntarle a Jesús, les dice: "Vayan y pregunten si Él es el que había de venir o esperaremos a otro." o sea, si Él es el Mesías o esperarían a otro.

Lo mejor que Juan dijo de Jesús fue: "Este es aquel del cual yo dije que vendría uno mayor que yo después de mí, este es aquel del cual yo dí testimonio que vendría después de mí," eso fue lo más grande que Juan pudo decir: "Este es el Cordero que quita el pecado del mundo, este es el que vendría después de mí," pero lo peor que pudo decir fue: "Vayan y pregunten a Jesús si Él es aquel que vendría, o esperaremos a otro." Y lo más grande que Jesús dijo de Juan fue: "Este es aquel Elías, este es aquel Elías que vendría, este es el Elías que vendría, si ustedes lo quieren recibir."

O sea, porque le mandó a preguntar aquello a Jesús, no se enojó Jesús, les dijo: "Vayan y digan a Juan..." después que sanó enfermos, abrió los ojos a los ciegos, echó fuera demonios, les dice a los discípulos de Juan: "Vayan y digan a Juan que los sordos oyen, los ciegos ven, los cojos andan, los muertos son resucitados, vayan y digan eso a Juan," porque Juan tenía que saber qué cosas haría el Mesías en Su primera Venida.

Y ahora, ¿sabrá qué cosas tiene que hacer el Mesías en Su segunda Venida, así como Juan el Bautista tenía que saber qué cosas haría el Mesías en Su primera Venida? Pues claro que sí, por eso tiene que venir diciendo las cosas que va a hacer, las cosas que Dios va a hacer después del precursor, las cosas que Dios va a hacer a través del Mesías. Sigue diciendo:

"Pero no de edad avanzada hasta que él venga, tal vez yo no lo haré, pero este mensaje introducirá a Jesucristo al mundo."

El mensaje, pues ya lo que él tenía que hablar, lo habló y quedó grabado y está impreso, por lo tanto, leer, escuchar las grabaciones o leer lo que dijo el precursor de la segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham, es estar escuchándolo como si estuviera presente:

"Juan dijo "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo," así es que será paralelo en todo y yo sé que será."

Va a ser paralelo en todo. Ahora, podemos ver que algo grande va a pasar luego de la partida del precursor de la segunda Venida de Cristo, y todo eso que va a pasar estará en misterio, porque la primera Venida de Cristo estaba en la Escritura prometida, y muchos detalles: de dónde vendría, dónde nacería: en Belén de Judea, sería de la descendencia del rey David, vendría a través de una virgen descendiente del rey David y así por el estilo.

Pero de la segunda Venida de Cristo encontramos muchas profecías, pero pocos puntos para identificar cómo, cuándo y de dónde y cómo vendrá, vendrá del Cielo; pero los detalles de Su Venida a Su Iglesia, todo eso está dentro del séptimo Sello de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante, y hubo silencio en el Cielo como por media hora, pero todo será en simplicidad.

El séptimo Sello y en el séptimo Sello está todo lo relacionado a la Venida del Señor a Su Iglesia en Su segunda Venida. Y por cuanto Cristo trata con Su Iglesia en el campo espiritual y se entra al Reino de Cristo en la esfera espiritual, y después cuando tengamos el cuerpo nuevo y eterno y glorificado es que entraremos físicamente al Reino de Cristo, y cuando estemos en la Tierra con Él en el Reino Milenial, estaremos literalmente en el Reino de Cristo con cuerpos glorificados y con una doble porción: la porción del nuevo nacimiento en el campo espiritual, y la porción física del cuerpo físico, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo.

Y para los creyentes en Cristo tenemos Apocalipsis, capítulo 19, donde aparece un jinete en un caballo blanco, el cual es Cristo, tiene por nombre: "El Verbo de Dios," el mismo Verbo de Dios que se hizo carne dos mil años atrás, ahora viene sobre un caballo blanco, no viene sobre un asno, no viene sobre un pollino, hijo de asna, viene sobre un caballo blanco.

Y vamos a ver cómo hará la entrada triunfal, así como la hizo en medio de los judíos en la Jerusalén terrenal; la Iglesia del Señor Jesucristo es la Jerusalén celestial, todos son miembros de la Jerusalén celestial porque Su ciudadanía está en el Cielo, "no os habéis acercado al monte que se podía tocar, sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la Jerusalén celestial," dice San Pablo, vamos a verlo aquí para tenerlo tal y como lo dice San Pablo en el capítulo 12 de Hebreos, verso 22 en adelante:

"Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos..."

Los primogénitos son los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Recuerden que Cristo dijo a Sus discípulos cuando Él los había enviado a predicar y a echar fuera demonios y a sanar enfermos y a resucitar muertos, cuando regresan, vienen muy felices, muy contentos, y le dicen a Jesús: "Señor, aun los espíritus se nos sujetan en Tu Nombre," o sea, los echaban fuera en el Nombre del Señor, y salían. Cristo les dice: "No os gocéis de esto, gozaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos."

"A Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos..."

Los espíritus de los justos hechos perfectos son los cuerpos angelicales de los creyentes en Cristo del cual se les llama el ángel de cada persona. Recuerden que Pedro cuando fue libertado de la cárcel y tocó a la puerta donde estaban orando en la casa de San Marcos, por Pedro, sale una joven llamada Rode a abrir la puerta, y de gozo no abrió la puerta al oír que era Pedro y se regresa donde están orando por él, a los demás que estaban en la casa, y les dice: "Es Pedro el que toca la puerta," ellos le dicen: "Rode, estás loca, es su ángel," pero van, y cuando abren la puerta, era Pedro.

Es que ellos sabían que cada creyente en Cristo tiene su ángel, su cuerpo angelical, y cuando una persona muere, sigue viviendo en su cuerpo angelical parecido a nuestro cuerpo físico pero de otra dimensión, y joven. Y ahora:

"...A Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel."

Aquí podemos ver que nos hemos acercado ¿a dónde? Al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, o sea, la ciudad del Dios vivo: la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, ¿de dónde esperamos al Señor? Del Cielo, de la Jerusalén celestial, ¿de dónde es el bautismo del Espíritu Santo? Del Cielo, de la Jerusalén celestial; no es algo terrenal, sino celestial.

Y ahora, les dije que Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante, dice que ese jinete del caballo blanco viene con un Nombre escrito que ninguno conoce, vamos a leerlo:

"Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo."

¿Qué Nombre puede ser ese? El Nombre de Dios, el Nombre de ese jinete que viene en ese caballo blanco, y si ninguno lo conocía, entonces no es el nombre Jesús. Cristo dice que el vencedor... dice, para que tengan un cuadro claro de ese misterio del Nombre, de ese Nombre, capítulo 3, verso 12 del Apocalipsis, versos 11 al 12, dice:

"He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios (va a escribir sobre el vencedor el Nombre de Su Dios), y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo."

Es Cristo el que dice que tiene un Nombre nuevo, ¿quién se va a poner a discutir que no lo tiene?, y viene en un caballo blanco con un Nombre nuevo que ninguno conoce, ese es el Nombre con el cual Él se va a revelar a Su Iglesia en el Día Postrero; y Él viniendo por Su Iglesia, cuando los judíos lo vean viniendo por Su Iglesia y haciendo las cosas que están prometidas que Él hará en Su Venida, los judíos van a decir: "Éste es el que nosotros estamos esperando." Pero Él no viene por ellos, Él viene por Su Iglesia para llevársela en el rapto, el arrebatamiento, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Luego vendrán tres años y medio de fiesta en el Cielo, la Cena de las Bodas del Cordero, y luego regresará Cristo con Su Iglesia a la Tierra para comenzar el Reino Milenial, o sea, que hay que saber la diferencia entre lo que será la Venida del Señor a Su Iglesia, y lo que será luego la Venida del Señor al pueblo hebreo al final de la gran tribulación para el establecimiento del Reino del Señor.

Ahí hay un misterio que todavía no debe ser abierto. Ahora, para la Iglesia veamos cómo será la venida del jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19. En la página 256 vamos a ver lo que dijo el precursor de la segunda Venida de Cristo, porque es el que sabe cómo será. Página 256 del libro de "Los Sellos" en español, por la mitad dice, fíjense bien, dice:

"Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la tierra, El vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel - la Palabra de Dios encarnada en un hombre."

No es un caballo literal. Un caballo es un poder, viene sobre el poder de la Palabra pura de Dios. Luego vamos a seguir porque así como vino sobre un burrito en lo literal, ahora vendrá sobre un caballo espiritual, ese caballo representa la Palabra pura de Dios, un poder, en el poder de la Palabra pura de Dios. Página 55 del mensaje: "El evangelismo del tiempo final," párrafo 234 dice:

"Y entonces te paraste y les dijiste cómo sería el tiempo, y aquí estamos en el tiempo final. Señor, ven cabalgando otra vez."

Cabalgando, pero ahora no en un burrito, aunque el burrito luego es tipo y figura del caballo blanco de la Palabra pura de Dios. En la página 54 también de este mismo mensaje: "El evangelismo del tiempo final," párrafo 231 dice:

"Y parece que está bastante débil ahora para ambos, el mensaje y el mensajero."

Esa etapa es bien importante, así como fue una etapa cuando Cristo se presentó y toda esa etapa de la Semana Santa:

"Pero no se preocupen. En alguna parte, no sé cómo, pero estoy confiando en Él, Él vendrá cabalgando a la escena algún día. No se preocupen, vamos a estar juntos. Vendrá cabalgando a la escena algún día, en alguna parte."

Vamos a ver un poquito más, porque el que pierda lo que estará pasando en el tiempo final, habrá perdido la bendición como la perdieron muchos en la primera Venida. En el mensaje "El único lugar provisto de Dios para adorar," dice en la página 13:

"Ahora, yo estaba... poniéndome bastante viejo, y pensé, ¿Habrá otro avivamiento ( o sea, como el que ha ocurrido de etapa en etapa, de edad en edad)... ¿habrá otro avivamiento (o sea, otro despertamiento espiritual, con otra edad, con otra etapa de la Iglesia) ¿habrá otro avivamiento, veré otra época? Y tan sólo recuerden, del Occidente vendrá un jinete en un caballo blanco. Recorreremos este sendero nuevamente. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos (o preparados o casi preparados. Tan pronto estemos o estamos casi preparados). Es una promesa, vean ustedes."

Y ahora, siguiendo la trayectoria de esas profecías, ahora identifica que será del Occidente, en el Este vino en un burrito. Se había llegado al ciclo de la venida del precursor y de la Venida del precursado en aquel tiempo; y al final del ministerio tenía que cumplir la Obra de Redención para lo cual Él vino, que era lo más importante de todo lo que Él tenía que llevar a cabo en Su Venida; había venido con la comisión de morir por Sus ovejas, Él dijo: "Nadie me quita la vida, Yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar, este mandamiento recibí de mi Padre" (San Juan, capítulo 10, versos 14 al 18).

Así que Jesús sabía para qué había venido y qué tenía que llevar a cabo, y sabía que era allá en el Este, la tierra de Israel, que está en el Medio Oriente allá en el Medio Este. Pero ahora la Iglesia ha caminado, el Evangelio ha caminado con el sol y como el sol, del Este a Oeste; y ahora nos encontramos en el Oeste para estar preparados para la segunda Venida de Cristo, que será el Verbo, la Palabra, viniendo el Señor en el cumplimiento de Su promesa sobre el poder de la Palabra pura, representado en un caballo blanco, porque una animal o una bestia representa un poder. Tiene por Nombre: el Verbo de Dios; por lo tanto, es el Verbo que se hará carne en el Día Postrero, y el Verbo es el Ángel del Pacto, es el Espíritu Santo.

Él dice, el reverendo William Branham: "Cabalgaremos esta senda una vez más," porque Elías en su cuarta manifestación luego para el tiempo final tendrá una quinta manifestación del ministerio de Elías, y ahí es que viene cabalgando en esa manifestación prometida para el Día Postrero: "cabalgaremos esta senda," ¿en qué? En ese caballo blanco de la Palabra pura de Dios.

¿Cómo será conocido el Mesías cuando venga? Porque estará siempre dentro de la Palabra de Dios, trayendo Su Palabra, o sea, que todo lo que será cumplido, será de acuerdo a lo que fue prometido, y vendrá por Su Iglesia y por consiguiente le dará la fe para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y ahí lo podemos dejar, y continuaremos en otra ocasión, ya saben lo que significa viniendo en un caballo blanco: viene cabalgando sobre el poder de la Palabra pura, y todo ese misterio va a ser abierto en este tiempo final como ha sido prometido.

Va Dios a abrir ese misterio, y alrededor de ese misterio, cuando sea abierto, girará la fe, la revelación, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, así como la fe para recibir la transformación interna, espiritual, del nuevo nacimiento, gira alrededor de la primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios, el cual también vino cabalgando sobre un pollino hijo de asna en Su entrada triunfal a Jerusalén.

Y ahora, la Jerusalén espiritual, la Jerusalén es la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, vendrá a Su Iglesia en el Día Postrero. Ya vimos que estos símbolos son muy importante comprenderlos para que no se nos pase por encima el momento y el cumplimiento de la segunda Venida de Cristo para el Día Postrero en el momento preciso correspondiente para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Tenemos que estar esperándolo de acuerdo a la Palabra.

Ya hemos visto que será del Oeste, al tiempo de la tarde habrá luz, y la tarde corresponde ¿a qué? Al Oeste, donde se pone el sol. Y ahora, ¿cuál es el Oeste?, el Este es el Medio Oriente donde está Israel, en Israel se cumplió, allá en el Este, se cumplió la primera Venida de Cristo.

El Oeste es el continente americano, y el continente americano tiene Norteamérica, donde se cumplió la séptima edad, y tiene la América Latina que corresponde también al Oeste, al Occidente, y del Occidente vendrá un jinete en un caballo blanco.

¿Dónde será la manifestación prometida? En el Occidente. "Como sale el relámpago del Oriente, resplandece del Oriente hasta el Occidente (en el Occidente es que resplandece), así será la Venida del Hijo del Hombre," es en el Occidente donde el Hijo del Hombre resplandecerá viniendo en un caballo blanco, viniendo sobre la Palabra pura, el poder de la Palabra pura de Dios.

Así que, la vista entonces la fijaremos en el Occidente, que es el continente americano, en donde la etapa final de la Iglesia se estará llevando a cabo. Cuando veamos que todas estas cosas, las señales que Él dijo, estarán sucediendo, levantemos nuestras cabezas porque nuestra redención está cerca.

Y ahora, si fue importante la venida a Jerusalén de Jesús en un pollino hijo de asna cabalgando, y todos Sus discípulos y otras personas que se unieron a ellos clamando: "Hosanna al Rey que viene en el Nombre del Señor, bendito el que viene en el Nombre del Señor, bendito el Hijo de David, bendito el Reino de David que viene," cuánto más importante será también, no solamente ver y creer en esa entrada triunfal de Cristo a Jerusalén, sino también estar atentos para ver y creer en la Venida del Señor a Su Iglesia sobre el poder de la Palabra pura, sobre el caballo blanco de Apocalipsis 19, y sobre ese caballo poderoso en el cual vendrá el Señor desde el Occidente.

El Occidente es el sitio que tiene la promesa, conforme a lo que hemos visto, ahí está la promesa para el Día Postrero, por lo tanto, unimos lo que fue la primera Venida de Cristo y la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén en un asno pequeño, y eso lo juntamos con lo que tiene que pasar en este tiempo final, tenemos que juntar la primera y segunda Venida de Cristo; la primera y la segunda, será la segunda paralela a la Primera Venida de Cristo, un precursor y un precursado. Lo mismo.

Y ahora, para que tengan un poquito más: la página 155, lo podemos conseguir en otro lugar aquí también, dice párrafo 1.383 [libro de "Citas,"]:

"Oh, habrá una verdadera lluvia temprana y tardía..."

¿Ven? Está ligada la Lluvia Temprana y tardía, la Lluvia Temprana de la enseñanza de la primera Venida de Cristo a través de la predicación del Evangelio de Cristo, el Evangelio de la Gracia, y la Lluvia Tardía ligada a la enseñanza de la segunda Venida de Cristo, la enseñanza correspondiente al Día Postrero bajo la predicación del Evangelio del Reino, en la predicación del Evangelio del Reino será que se estará predicando la segunda Venida de Cristo y todos los detalles para la segunda Venida de Cristo.

Y alrededor de la segunda Venida de Cristo será que ocurrirá la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos, porque para eso es la segunda Venida de Cristo prometida:

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas." Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21.

Para eso es que esperamos al Señor en Su segunda Venida: para nuestra transformación, la resurrección de los muertos en Cristo y el rapto o arrebatamiento para ir a la Cena de las Bodas del Cordero:

"...habrá una verdadera lluvia temprana y tardía en los postreros días sobre ese grupo pequeño que viene con El sobre este asno manso y humilde, sin una denominación, clamando: "Hosanna al Rey que viene en el nombre del Señor."

Esos que vendrán con Él en esa manifestación grande del Día Postrero, serán los creyentes en Cristo; los creyentes en Cristo del Día Postrero lo van a recibir y van a actuar, a clamar, así como hicieron los creyentes en Cristo que lo acompañaron rumbo a la ciudad de Jerusalén cuando Él iba en ese asno, en ese pollino, hijo de asna, entrando a Jerusalén.

O sea, que hay una promesa grande, y la promesa más grande es la segunda Venida de Cristo para el Día Postrero, porque Él viene por Su Iglesia para llevársela a la Cena de las Bodas del Cordero. Por lo tanto, viene para y en Su Obra de Reclamo para reclamar lo que Él ha redimido con Su Sangre y llevarla (a Su Iglesia) a la Cena de las Bodas del Cordero.

Hoy Domingo de Ramos: "LA ENTRADA TRIUNFAL DE CRISTO PARA LA SALVACIÓN DEL MUNDO," ese ha sido nuestro tema para hoy, y la pregunta era: ¿Quién es Éste? Ya vimos quién es Jesucristo en Su primera Venida con el Nombre de salvación: Jesús, en español, en inglés Yisus, y allá, pues Yoshua en hebreo.

Por lo tanto, ahora la pregunta es... Él dice que viene, dice la Escritura que viene ese jinete que es el Verbo que era con Dios, el Verbo, tiene por Nombre el Verbo y trae un Nombre que ninguno entiende: El Verbo de Dios. Por lo tanto, ¿cuál será el Nombre que tendrá y con el que vendrá El Verbo, la Palabra, en el Día Postrero?, será el Nombre eterno de Dios, Nombre de la ciudad de nuestro Dios y Nombre nuevo del Señor Jesucristo.

Y cuando se cumpla en toda Su plenitud esa promesa, entonces... y sea abierto el misterio, ese misterio escondido en el séptimo Sello cuando sea abierto, entonces conoceremos ese Nombre y los detalles de ese Nombre.

Todo tiene que ser escritural, no puede ser invento humano sino tiene que ser lo que está prometido en la Palabra de Dios. Van a tener todos el Nombre de Dios en sus mentes, en sus frentes, y en sus corazones, lo van a conocer. Lo deseó Jacob conocer el Nombre del Ángel, lo deseó Manoa, todos han deseado conocer el Nombre. El Nombre de salvación fue Jesús, y todos los que lo han conocido y lo han creído, han creído en Su Nombre, han recibido Vida eterna.

Y ahora será en Su segunda Venida para nuestra transformación y resurrección de los que murieron en edades pasadas, por lo tanto, lo vamos a ver a Él, así como vino, entró a Jerusalén en un pollino hijo de asna, lo vamos a ver en el campo espiritual viniendo por Su Iglesia en el caballo blanco de la Palabra pura y poderosa de Dios, siendo manifestada esa Palabra pura y poderosa.

Y la pregunta volverá a ser: "¿Quién es éste?" del pueblo, del mundo; pero los creyentes sí van a saber como los creyentes que estaban clamando: "Hosanna al que viene en el Nombre del Señor," ellos sabían quién era Jesús. Pedro, dijo: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente, nosotros creemos que Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." Dice Marta la hermana de Lázaro también.

Y así también los diferentes apóstoles lo creían, Tomás en una ocasión dijo: "¡Señor mío y Dios mío!" eso fue cuando Jesús le dijo... Tomás dijo: "Si yo no toco y meto mi dedo en sus heridas, no creeré," Jesús lo llama, le aparece y lo llama, le dice: "Tomás, ven, coloca tu mano, tu dedo, aquí, y no seas incrédulo."

Así que, algo grande se está preparando de parte de Dios relacionado a la Venida del Señor a Su Iglesia para este tiempo final, que es Su Iglesia, la Jerusalén celestial, la Jerusalén espiritual como Iglesia y que pertenece a la Ciudad de Dios, la Jerusalén celestial, miembros de la Jerusalén celestial, allá es que está escrito el nombre de los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, así como del nacimiento terrenal suyo está escrito en el país donde usted nació, porque el nacimiento físico es terrenal, está escrito en el país donde usted nació, y como el nacimiento nuevo, el nuevo nacimiento es celestial, pues está escrito en la Jerusalén celestial.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y que esta Semana Santa sea de grande bendición para todos los creyentes en Cristo en todos los países, en el mundo entero, y que las actividades que se estará llevando a cabo en la Gran Carpa-Catedral de Puerto Rico, sean de grande bendición para todos los ministros y sus congregaciones que luego estarán viendo, esperando las grabaciones, y también estarán escuchando las actividades.

Y que la fe de todos los creyentes en Cristo de todos los países, crezca al nivel de fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, porque deseamos que antes que se pongan más difíciles las cosas en este planeta Tierra, Cristo nos lleve con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, porque como van las cosas a nivel mundial en todas las naciones, las cosas se están poniendo cada día peores, y cuando se ponen así, siempre encontraremos que una guerra ocurre.

De eso no hablaremos en estos momentos, pero va a ocurrir una tercera guerra mundial, por lo tanto, no queremos pasar por ese momento, queremos ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero lo más pronto posible. La tercera guerra mundial, pues que quede para la gran tribulación.

Queremos irnos con Cristo lo más pronto posible a la Cena de las Bodas del Cordero, para lo cual tenemos que estar preparados conociendo las promesas divinas, estar al tanto de lo que Dios está haciendo en nuestro tiempo y preparándonos, nuestras vidas consagradas a Cristo, los hogares consagrados a Cristo y todo bien arreglado, las Iglesias y los ministros y todas las congregaciones consagrados a Cristo, preparándose todos, preparándonos todos para la Venida del Señor, para la transformación y rapto de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Estamos muy cerca, muy cerca para el cumplimiento pleno de esos eventos, y tenemos que estar preparados conociendo las Escrituras, "escudriñad las Escrituras, porque en ellas os parece que tenéis la Vida eterna y ellas son las que dan testimonio de mí," dice Cristo a los que lo escuchaban en aquel tiempo y no estaban de acuerdo con Él.

Son las Escrituras las que daban testimonio de la primera Venida de Cristo, y son las Escrituras las que tienen que dar testimonio de la segunda Venida de Cristo. Tiene que ser cumplida la primera y segunda Venida de Cristo conforme a las Escrituras, no conforme a las ideas humanas, sino a las Escrituras que hablan de la Venida del Señor primero como Cordero y después como León.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, porque hasta que entre hasta el último escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, Cristo no puede salir del Trono de Intercesión y no se puede cumplir todo lo relacionado a la segunda Venida de Cristo y por consiguiente no se puede cumplir la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos y rapto o arrebatamiento de la Iglesia.

Por lo tanto, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo, puede pasar al frente y estaremos orando por usted, y en los demás países también pueden hacer en la misma forma. Ya faltan muy pocos de entrar al Reino de Cristo, de formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo y de un momento a otro se va a completar la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso se sigue predicando el Evangelio de Cristo, el Evangelio de nuestra salvación, para que todos escuchen, nazca la fe de Cristo en su alma y crean en Cristo y lo reciban como único y suficiente Salvador.

Para estos días traigan a sus familiares también, porque quizás algún familiar suyo sea el último que falta para completarse la Iglesia del Señor Jesucristo. Extiendan la invitación, den algún folletito y alguna invitación si hay alguna invitación por escrito, para que así Dios les hable al corazón, y si es uno de los que faltan para completar la Iglesia, que Cristo lo llame o la llame y se complete la Iglesia del Señor Jesucristo, porque no nos podemos ir de esta Tierra sin que haya entrado hasta el último escogido, hasta el último que formaría parte de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Vamos a estar en pie para dar gracias a Dios y oraré por las personas que en diferentes naciones están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador en estos momentos. Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, vengo a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo y traigo ante Tu presencia a todas las personas que en estos momentos están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Te pido los recibas en Tu Reino. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego.

Y ahora todos los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos en diferentes lugares, diferentes países, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano.

Doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador creyendo y reconociendo que no hay otro nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Señor, te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y produzcas en mí, el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero nacer en la Jerusalén celestial, quiero nacer en Tu Cuerpo Místico de creyentes como un miembro de Tu Iglesia, de Tu Cuerpo Místico, de Tu Templo espiritual. Señor, haz realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, me dirán: "Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible," porque Cristo dijo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." Y la pregunta es: "¿Cuándo me pueden bautizar?" por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado. Pero el bautismo en agua es tipológico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

El mismo Cristo fue bautizado por Juan, aunque Juan no lo quería bautizar, le decía: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?" Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó, y entonces cuando lo bautizó y fue levantado luego de las aguas bautismales, vino el Espíritu Santo sobre Él en forma de paloma, y se posó sobre Él y permaneció sobre Él.

Esa es la forma establecida para que pueda la persona ser bautizada con el Espíritu Santo, primero recibir a Cristo como Salvador y ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, eso fue lo que le preguntaron a Pedro: "Varones hermanos, ¿qué haremos?" Pedro les dice: "Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo."

Ahí nos muestra el apóstol Pedro que primero tienen que ser bautizados en agua en el Nombre del Señor, y luego Cristo los bautizará con Espíritu Santo y Fuego. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y si Cristo tuvo que ser bautizado para cumplir toda justicia, cuánto más nosotros.

Bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo, jóvenes, con cuerpos eternos, cuerpos glorificados.

Continúen todos pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y recuerden, el viernes será durante el día la actividad, ya les va a repetir el reverendo José Benjamín Pérez las actividades de viernes, sábado y domingo, y los horarios también.

Que Dios les bendiga y dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, Dios les bendiga y les guarde a todos. Y nos veremos aquí viernes, sábado y domingo.

"LA ENTRADA TRIUNFAL DE CRISTO PARA LA SALVACIÓN DEL MUNDO."

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